Red Ecuménica Bíblica Dominicana (REBIDOM)
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Reflexiones bíblicas semanales. Octubre 2012
OJALA QUE TODOS Y TODAS FUERAN PROFETAS B26°O (1-7/10-2012)
INTRODUCCIÓN: Formamos parte de comunidades de fe y de organizaciones llamadas a realizar su misión profética en medio de nuestros respectivos contextos. Comunidades proféticas que están llamados/as a anunciar el mensaje liberador de la Vida Digna y a servir a los/as últimos/as de la sociedad en que vivimos. Para realizar esa misión necesitamos alimentar el espíritu con la Palabra divina que se nos trasmite a través del texto bíblico. Por eso nos reunimos para compartir como hermanos/as, y sentirnos acompañados/as en este camino de fe y de solidaridad.
Lect. Primer Testamento: Números 11,25-29. Ojalá todo el pueblo fuera profeta
Introducción L.P.T: En el camino a la tierra de Canaán Moisés comunica a los ancianos el Espíritu del dios Yahvé que los impulsa a profetizar. Sin embargo el espíritu reposa también sobre dos personas que no estaban en la lista escogida por Moisés. Y aunque Josué , ayudante de Moisés, quiere que se les prohíba a estos dos realizar la misión profética, Moisés se niega afirmando que desearía que todo el pueblo fuese profeta del dios liberador.
Texto: Entonces Yahvé descendió en la Nube y habló con Moisés. Tomó del espíritu que reposaba sobre Moisés y se lo dio a los setenta jefes. Y cuando el espíritu reposó sobre ellos, se pusieron a profetizar. Pero ya no lo volvieron a hacer más.
Habían quedado en el campamento dos hombres, uno llamado Eldad y el otro Medad. También sobre ellos reposó el espíritu, pues aunque no habían ido a la Tienda, eran de los elegidos. Y se pusieron a profetizar en el campamento.
Al verlo, un muchacho corrió a avisar a Moisés que Eldad y Medad estaban profetizando en el campamento. Josué, hijo de Nun, que desde su juventud había servido a Moisés, dijo: “Mi señor, Moisés, prohíbeselo.”
Moisés le respondió: “¿Así que te pones celoso por mí? ¡Ojalá que Yavé comunicara su Espíritu a todo el pueblo y profetizaran!”
Salmo de hoy: Buenas Nuevas pa’ mi pueblo. El que quiere oír que oiga; el que quiera ver que vea, lo que está pasando en medio de un pueblo que empieza a despertar, que empieza a caminar.
- Caerán los/as que oprimen la esperanza de mi pueblo; caerán los/as que comen su pan sin haber sudado.
- Podemos cambiar la historia; caminar a la victoria. Podemos crear el futuro y romper todos los muros.
- Si unimos nuestras manos, si nos vemos como hermanas y hermanos, lograremos lo que parece imposible: ser un pueblo de gente libre.
Lect. Evangélica: Marcos 9,38-43.45.47-48. El que no está en contra está con nosotros y nosotras
Introducción L. Ev.: El texto del evangelio que leemos a continuación nos presenta tres temas importantes: el primero hace una advertencia a los/as discípulos/as para que no impidan que personas que no pertenecen al grupo de los/as que andan con Jesús puedan expulsar a los espíritus en nombre del Maestro. El segundo tema habla de la recompensa que recibirán los/as que dan aunque sea un vaso de agua a los/as discípulos/as de Cristo. El tercero habla de la importancia de alejar de uno todo aquello que es ocasión de pecado.
Texto: Juan le dijo: “Maestro, vimos a uno que hacía uso de tu Nombre para expulsar a los espíritus malos, pero se lo prohibimos porque no anda con nosotros.” Jesús contestó: “No se lo prohíban, ya que nadie puede hacer un milagro en mi Nombre y luego hablar mal de mí.
El que no está contra nosotros, estas con nosotros. Y cualquiera que les dé de beber un vaso de agua porque son de Cristo y llevan su nombre, les aseguro que no quedará sin recompensa.
Si alguno hace tropezar y caer a uno de estos pequeños que creen en mí, mejor sería para él que le ataran al cuello una gran piedra de moler y lo echaran al mar.
Y si tu mano es para ti ocasión de pecado, córtatela. Pues es mejor para ti que entres con una sola mano en la vida, que no con las dos ir a la gehenna, al fuego que no se apaga. Y si tu pie es para ti ocasión de pecado, córtatelo, pues es mejor para ti que entres cojo en la vida, que no con los dos pies seas arrojado a la gehenna. Y si tu ojo es para ti ocasión de pecado, sácatelo, pues es mejor para ti que entres con un solo ojo en el Reino de Dios, que no con los dos ser arrojado al infierno, donde el gusano no muere y el fuego no se apaga.
DIÁLOGO COMUNITARIO, GRUPAL O FAMILIAR
1.- ¿Por qué y para qué el Espíritu consagra a los profetas?
2.- ¿Por qué no debemos oponernos a que otras personas puedan realizar la misión profética?
1. Profetas que tienen el Espíritu de Dios
En la lectura del libro de los números se nos presenta a Moisés como profeta lleno del Espíritu de Dios. El mismo Dios da su Espíritu a los 70 ancianos que comienzan a profetizar. Sin embargo el Espíritu se posa también sobre dos muchachos que no estaban en la lista ni habían acudido a la tienda del encuentro con Dios. Josué, ayudante de Moisés, pretende que su maestro impida a esos muchachos profetizar; sin embargo Moisés le responde diciendo que ojalá todo el pueblo del Señor fuera profeta y recibiera el espíritu del Señor (Nm 11,29).
El Espíritu se nos da para realizar una determinada misión en medio del pueblo de Dios. Y ese Espíritu se da a quien Dios quiere, aunque no pertenezca a nuestra Iglesia, nuestra congregación, o nuestra comunidad cristiana. Por eso es importante estar atentos/as a lo que el Espíritu quiere decirnos y comunicarnos a través de las distintas personas que él utiliza para comunicarnos su Espíritu, los secretos de su Reino.
Jesús, el profeta por excelencia se siente también guiado por Dios. Es el Espíritu el que lo consagra para la misión en el día de su bautismo (Lc 4,21-22); es el Espíritu el que lo conduce al desierto para prepararse para la misión que se le ha encomendado (Lc 4,1); es el Espíritu el que lo consagra para la misión de anunciar a los pobres la Buena Nueva, la de proclamar la liberación de los cautivos y la vista a los ciegos… “ (Lc 4,18-19).
Como Moisés, querríamos que Dios comunicase su Espíritu a todo el pueblo. Quisiéramos que todos/as los/as que formamos parte de las comunidades cristianas tomáramos conciencia de haber sido consagrados/as por el Espíritu para realizar la misión profética. De esta manera tendríamos comunidades e iglesias más comprometidas, más evangélicas, más testigas del amor liberador de Dios en medio de una sociedad estructuralmente injusta.
2. El que no está en contra está con nosotros/as
En la lectura del libro de los Números que hemos hecho hoy, Josué quiere que Moisés prohíba a los dos jóvenes profetizar, porque no han recibido el espíritu a través de Moisés. En el evangelio según Marcos el apóstol Juan prohíbe a uno expulsar los demonios en el nombre de Jesús porque no formaba parte del grupo de los Doce. Jesús le llama la atención: “No se lo impidan, pues no hay nadie que obre un milagro invocando mi nombre y que luego sea capaz de hablar mal de mí. Pues el que no está contra nosotros, está con nosotros” (Mc 9,39-40). Algunos discípulos de Jesús se sienten los únicos responsables de la misión de Jesús, quieren impedir que otros/as actúen en su nombre. Jesús rechaza este celo indebido y esta cerrazón mental frente a quienes no pertenecen al círculo de sus allegados/as; su gracia y su fuerza están más allá de sus seguidores/as inmediatos/as.
La amplitud de mente de Jesús desafía la tendencia de los/as discípulos/as a sentirse propietarios/as privados del mensaje de Jesús. Y nos sigue desafiando hoy, pues los celos que Jesús observa siguen siendo los nuestros, ante personas que no pertenecen a nuestra Iglesia, a nuestra comunidad cristiana, a nuestra célula, o no forman parte de nuestro grupo al interior de ella. No tenemos la exclusividad del evangelio. Dios escoge para profeta suyo a quien él quiere y en el momento que él quiere. Lo escoge de la Iglesia que él quiere. Lo importante es hacerlo en el nombre de Jesús y como compromiso con el Proyecto de Dios.
Hoy en día se da el caso de que en una misma comunidad geográfica puede haber diferentes comunidades cristianas, pertenecientes a diferentes grupos religiosos: evangélicos, bautistas, romanos-católicos, episcopales, adventistas, pentecostales… Incluso en muchas familias hay personas que pertenecen a diferentes credos religiosos. No debemos poner a pelearnos entre personas que dicen creer en el mismo Maestro. Lo importante es ser signo de su amor, dando frutos de amor y solidaridad, realizando un anuncio evangélico encarnado en la vida de la gente y dando el testimonio que la sociedad espera de nosotros/as, pues por nuestros frutos nos conocerán, no tanto por la iglesia a la que podamos pertenecer.
Plegaria de las y los participantes:
1. Por todos los hombres y mujeres de la tierra, para que sientan la Fuerza y el Amor con que Dios se hace presente en sus vidas, roguemos al Señor.
2. Por todas las religiones del mundo comprendan que Dios nos llama al diálogo de religiones, porque el Dios único es el que nos mueve y empuja a todos…, roguemos al Señor.
3. Para que todos/as los/as miembros de la comunidad cristiana realicemos nuestra misión profética, roguemos al Señor.
Exhortación final: Hemos celebrado la fe que fortalece nuestra caminar de cada día. Se nos ha invitado a seguir realizando nuestra misión profética, a defender los derechos de los/as empobrecidos/as y oprimidos/as, a tener una mente abierta que descubra la actuación del Espíritu del Dios liberador en las diferentes personas de las comunidades y a convertirnos en servidores de los pequeños y de los últimos. Sigamos, pues, realizando con alegría la misión que se nos ha encomendado.
AMOR Y FIDELIDAD EN LA RELACION DE PAREJA B27ºO (8-14/10/2012)
Introducción: Nos reunimos como personas que quiere que entre los dos sexos, mujeres y hombres, haya relación de igualdad, de complementariedad y no de dominio e imposición. Así la relación de amor entre la pareja humana se convierte en el signo del amor liberador en medio de nuestras comunidades.
Celebramos con alegría la presencia de Jesús en medio de nuestra comunidad; él, por medio del texto evangélico, nos invita a no separar lo que Dios ha unido.
1ªL: Génesis 2,18-24. Esta sí que es carne de mi carne
Introducción L.P.T: El texto del libro del Génesis que leemos hoy nos narra una de las versiones de la creación de la mujer, como compañera del varón. Al ver la mujer el hombre se siente complacido y la considera hueso de sus huesos y carne de su carne.
Texto: Dijo Yahvé: “No es bueno que el ser humano esté solo. Haré pues, un ser semejante a él para que lo ayude.”
Yahvé entonces formó de la tierra todos los animales del campo y todas las aves del cielo, y los llevó ante el hombre para que les pusiera nombre. Y cada ser viviente había de llamarse como el hombre lo había llamado.
El hombre puso nombre a todos los animales, a las aves del cielo y a las fieras salvajes. Pero no se encontró en ellos un ser semejante a él para que lo ayudara. Entonces Yahvé hizo caer en un profundo sueño al hombre y éste se durmió. Y le sacó una de sus costillas, tapando el hueco con carne.
De la costilla que Yahvé había sacado al hombre, formó una mujer y la llevó ante el hombre. Entonces el hombre exclamó:
Esta sí que es hueso de mis huesos y carne de mi carne. Esta será llamada varona porque del varón ha sido tomada.
Por eso el hombre deja a sus padres para unirse a una mujer, y son las dos una sola carne.
Salmo de hoy: Amor que es amor nunca muere
- Amor que es amor nunca muere, me dijo un amigo; y siempre guardé sus palabras en mi corazón.
Pero puede también suceder, que a falta de quien lo cultive se quede dormido y no llegue a crecer.
- 2. Amor que es amor nunca muere mi amiga repite; de acuerdo y no voy a quitarle esta vez la razón, pero pienso también que este tipo de amor que hoy se vive es más egoísmo que amor, es locura y pasión.
Lect. Evangélica: Marcos 10, 2-16. Ya no son dos, sino una sola carne
Introducción L. Ev.: En el siguiente texto el evangelista Marcos nos presenta a los fariseos intentando poner una trampa a Jesús, preguntándole sobre el problema del divorcio entre hombres y mujeres. Jesús de forma valiente da una opinión contraria a la tradición judía y defiende la conveniencia de no separar lo que Dios ha unido.
Texto: En eso unos fariseos vinieron a él con ánimo de probarlo y le preguntaron: “¿puede el marido despedir a su esposa?” El les respondió: “¿Qué les ha ordenado Moisés?” Ellos contestaron: “Moisés ha permitido firmar el acta de separación y después divorciarse.”
Jesús les dijo: “Moisés escribió esta ley porque ustedes son duros de corazón. Pero la Biblia dice que al principio, al crearlos, Dios los hizo hombre y mujer. Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre para unirse con su esposa y serán los dos uno solo. De manera que ya no son dos, sino uno solo. Pues bien, lo que Dios unió, que no lo separe el ser humano.”
Y, cuando estaban en casa, los discípulos le volvieron a preguntar lo mismo, y él les dijo: “El que se separa de su esposa y se casa con otra, comete adulterio contra la primera; y si ésta deja a su marido y se casa con otro, también comete adulterio.”
DIÁLOGO COMUNITARIO, GRUPAL O FAMILIAR
1. ¿Por qué podemos decir que entre hombre y mujer tiene que haber relaciones de igualdad y de complementariedad?
2. ¿Por qué las relaciones entre parejas cristianas exigen un compromiso responsable?
1. Las relaciones entre hombre y mujer: igualdad y complementariedad
Los primeros dos capítulos del libro del Génesis nos traen dos narraciones de la creación del hombre y de la mujer. El primero (cap. 1) es de la llamada tradición sacerdotal (s. VI a.C.) y el segundo de la tradición Yahvista (s. 10º a.C.). El capítulo primero subraya la igualdad fundamental entre el hombre y la mujer: “Y creó Dios al hombre a su imagen. A imagen de Dios lo creó. Macho y hembra los creó.” (Gen 1,27) El capítulo segundo, el que hemos leído en la primera lectura de hoy, nos habla de la mujer como ayuda adecuada para el hombre y quiere destacar la complementariedad entre hombre y mujer más que la igualdad.
Aunque podríamos decir que el relato del capítulo dos del Génesis parte del hombre, al cual se le busca una ayuda, que sale de su misma “costilla”, viendo los dos capítulos del Génesis en su conjunto, podemos afirmar que tanto el hombre como la mujer son seres para Dios e iguales ante El.
El texto del evangelio de Marcos que hemos leído reconoce esa igualdad fundamental entre los miembros de la pareja humana cuando señala: “Al principio, al crearlos Dios los hizo hombre y mujer” (Mc 10,6. La primera lectura y el evangelio de hoy rechazan la pretendida superioridad masculina y el machismo tan arraigado en nuestra cultura dominicana y caribeña, por el que muchos hombres consideran a la mujer como una persona de segunda categoría, cuya misión principal es cocinar, lavar, cuidar los niños y estar en la casa.
Sólo desde la convicción de la igualdad y la complementariedad entre hombre y mujer podemos establecer unas relaciones sanas y personalizantes. Iguales y complementarios significa que ambos se necesitan, deben ayudarse, y deben crecer juntos.
La educación para vivir la igualdad y la complementariedad entre hombre y mujer comienza en la familia, sigue en la escuela y tiene que desarrollarse también al interior de nuestras comunidades cristianas. Así seremos testigos del Dios que hizo a hombre y a la mujer a su imagen y semejanza.
2. Los dos serán una sola carne y tendrán un proyecto de vida en común
Según el libro del Génesis (Gn 2,23) cuando Dios presentó a la mujer al hombre éste exclamó sorprendido: “Esta sí que es hueso de mis huesos y carne de mi carne”. Por ese motivo el hombre o la mujer dejan a sus seres más queridos (Madres y padres) para unirse a su marido o a su esposa. Y el Evangelio según Marcos insiste en la unidad de la pareja humana: “Dejará el hombre a su padre y a su madre para unirse con su esposa t serán los dos uno solo. De manera que ya no son dos, sino uno solo” (Mc 10,7).
El hecho de que la unidad de la pareja los convierta en una sola persona habla de las relaciones de amor que tiene que haber entre la pareja, de tal manera que cada uno considera al otro, a la otra, como parte de si mismo. Esta comunión crea las condiciones para establecer unas relaciones que crean el clima adecuado para que los hijos y las hijas puedan desarrollarse adecuadamente como el fruto más precioso de un amor comunitario.
En la mentalidad de Jesús estaba la idea de que el matrimonio entre la pareja debe ser un compromiso para siempre. Por eso afirma: “Lo que Dios unió que no lo separe el hombre” (Mc 10,9). Por tanto, la unión entre hombre y mujer, hecha según la voluntad de Dios, tiene mucho de divino. Es el mismo Dios quien así la quiere.
Jesús no sólo está en contra de que el hombre pueda despedir a la mujer, dándole una acta de divorcio como se usaba en el mundo judío, sino que también está en contra de separarse del marido o de la esposa para casarse con otra persona. Y aunque Jesús estaba consciente de que en la tradición y en la ley judía era sólo el hombre el que podía despedir a su mujer, sostiene que ninguno de los dos tiene derecho a hacer lo que Dios no quiere.
Jesús no condena directamente a los que se divorciaron (de hecho detrás de cada divorcio hay unas motivaciones concretas que sólo Dios puede juzgar). Más bien Jesús quita autoridad a los que pretenden tranquilizar la conciencia de los divorciados, como si cada uno no tuviese su parte de responsabilidad en la ruptura del matrimonio.
En la inmensa mayoría de los pueblos, los hombres, se consideraron dueños de sus esposas. Para ellas el adulterio era un crimen, pero ellos se enorgullecían de tener varias mujeres. Al invitar a mantener la unidad de la pareja Jesús sale en defensa de la mujer tenida muchas veces como un simple objeto sexual.
Amor y fidelidad debe ser la ley que oriente las relaciones entre los esposos. Por eso las parejas que pertenecen a la comunidad cristiana deben distinguirse por ese esfuerzo mutuo de amor y fidelidad que los convertirá en testigos creíbles del amor liberador de Dios en medio de la comunidad en la que viven. Por otro lado, la comunidad cristiana debe ayudar a los esposos a mantener esa fidelidad. Se hace necesario apoyarlos en momentos de dificultad, ayudarles a discernir en momentos de crisis, para que puedan mantener el amor mutuo que un día juraron mantener para toda la vida.
Como comunidad cristiana sabemos que muchas de las parejas de nuestra comunidad no viven realmente unidas. Generalmente, aunque hay excepciones, es el varón quien no considera parte de sí a la mujer y la trata muchas veces como si fuera una simple sirvienta al servicio de él y de los hijos e hijas. Nos toca, por tanto, ayudar a las parejas a vivir esa comunión que hará posible unas relaciones de amor adecuadas.
Plegaria de las y los participantes:
1. Por todas las parejas cristianas, y en especial las de nuestras comunidades, para que sepan vivir relaciones de amor, de igualdad, de complementariedad. Recemos…
2. Por nuestra sociedad, para que sepa dotarse de las leyes precisas para controlar la fuerza poderosa de la sexualidad, y a la vez promueva una educación sexual que ayude a vivir desde dentro, por convicción y no por imposición los valores del amor. Recemos…
Por todas las personas para quienes de hecho la vivencia de la vida en pareja es un sufrimiento en vez de una vivencia armoniosa y gozosa, para que encuentren en el amor el marco de referencia necesario para vivir la sexualidad. Recemos…
Exhortación final: Hemos escuchado la Palabra de Dios que hoy ha invitado, sobre todo a las parejas de la comunidad, a mantener el amor mutuo y la fidelidad. Que esta celebración nos ayude a todos y a todas, y en especial a esposos y esposas, a ser testigos/as del amor liberador de Dios y a establecer relaciones de igualdad en nuestras familias, pues todos y todas somos hijos e hijas de un mismo Dios, de un mismo Padre, de una misma Madre.
COMPARTIR UN PROYECTO DE VIDA DIGNA B28ºO (15-21/10/2012)
Introducción: Nos reunimos en el nombre de Jesús porque sabemos que las personas verdaderamente sabias son las que entre Dios y el dinero, escogen la escucha de la Palabra de Dios que es viva y eficaz. Al reunirnos en comunidad acogemos la Palabra de Jesús que hoy nos invita a seguir haciendo lo posible por poner a su Proyecto de vida y de salvación en el centro de nuestras preocupaciones e intereses, evitando que la búsqueda egoísta de bienes materiales nos aleje de él y de los/as hermanos/as.
Celebremos pues, con ánimo dispuesto, la presencia en medio de la comunidad de Jesús resucitado que nos acompaña en nuestro camino de fe y de amor.
Lect. Primer Testamento: Sabiduría 7, 7-11. Vino a mí un espíritu de sabiduría
Introducción L.P.T: El autor del libro de la Sabiduría pone en boca de Salomón, considerado tradicionalmente el rey más sabio de Israel (s. 10º a.C.), unas palabras sobre la importancia de dejarse guiar en la vida por la prudencia y la sabiduría. Es necesario preferir la sabiduría al poder, a los puestos políticos, a las riquezas y amarla más que a la propia salud. Luego todos los bienes verdaderos nos vienen con ella.
Texto: Pedí, y se me concedió la prudencia, supliqué y me vino el espíritu de Sabiduría.
La preferí más que las coronas y tronos, considerando que toda riqueza no es nada comparada a ella. La piedra más preciosa no la reemplaza; en su presencia todo el oro del mundo no es más que un puñado de arena, y la plata, barro.
La amé más que la salud y hermosura, y la quise más que la luz del día, porque su luz no conoce ocaso. Todos los bienes me llegaron a la vez con ella, abundantes riquezas me trajo en su mano.
Lect. Evangélica: Marcos 10,17-30. ¿Qué haré para heredar la vida eterna?
Introducción L. Ev.: El evangelio de hoy nos presenta el encuentro de una persona que tenía muchos bienes con Jesús. Según él desde su juventud había intentado guardar los mandamientos de Dios. Sin embargo, Jesús le invita a desprenderse de los bienes que tiene y dárselos a los pobres como condición para seguir al Maestro. Este no acepta la invitación hecha y Jesús habla de la dificultad que tienen los/as que se han enriquecido para desprenderse de sus riquezas y aceptar colaborar con el Proyecto de Dios.
Texto: Jesús estaba a punto de partir, cuando uno corrió a su encuentro, se arrodilló delante de él y le preguntó: “Maestro bueno, ¿qué tengo que hacer para conseguir la vida eterna?”
Jesús le respondió: “¿por qué me llamas bueno? Uno solo es bueno, y ése es Dios. Ya conoces los mandamientos: No mates, con cometas adulterio, no robes, ni digas cosas falsas de tu hermano, no seas injusto, honra a tu padre y a tu madre.” El otro contestó: “Maestro, todo esto lo he practicado desde muy joven.”
Jesús lo miró, sintió cariño por él y le dijo: “Sólo te falta una cosa: anda, vende todo lo que tienes, dalo a los pobres, y así tendrás un tesoro en el Cielo. Después, ven y sígueme.”
Cuando el otro oyó estas palabras, se sintió golpeado, porque tenía muchos bienes, y se fue triste.
Entonces Jesús, mirando alrededor de él, dijo a sus discípulos: “¡Qué difícilmente entrará en el Reino de Dios los que tienen las riquezas!” Los discípulos se sorprendieron al oír estas palabras. Pero Jesús insistió: “Hijos míos, ¡qué difícil es entrar en el Reino de Dios! Es más fácil para un camello pasar por el ojo de la aguja, que para un rico entrar en el Reino de Dios.”
Ellos se asombraron más todavía y comentaban: “Entonces, ¿quién puede salvarse?” Jesús los miró fijamente y les dijo: “Para los hombres es imposible, pero no para Dios, porque para Dios todo es posible.”
Entonces Pedro le dijo: “Nosotros lo hemos dejado todo para seguirte.” Y Jesús le aseguró: “Ninguno que haya dejado casa, hermanos, hermanas, madre, padre, hijos o campos por amor a mí y la Buena Nueva quedará sin recompensa. Pues recibirá cien veces más en la presente vida en casas, hermanos, hermanas, hijos y campos; esto, no obstante las persecuciones. Y en el mundo venidero recibirá la vida eterna.
DIÁLOGO COMUNITARIO, GRUPAL O FAMILIAR
1. ¿Por qué es necesario buscar la verdadera sabiduría?
2. ¿Cuáles son las principales exigencias del proyecto de vida presentado por Jesús?
- 1. Buscar la verdadera sabiduría
El texto que hemos leído en la primera lectura (Sb 7,7-11) forma parte de un discurso sobre la sabiduría que dirige el autor bíblico a los reyes de su tiempo (S. I a.C.). Era uso corriente en Israel atribuir a Salomón los libros sapienciales de la Biblia. Es decir, aquellos libros que recogen la sabiduría del pueblo y dan normas para vivir de acuerdo a los mandamientos del Dios liberador. Esto ocurre también con el libro de la Sabiduría: el autor finge ser el rey Salomón (s. X a.C.) y pone en boca de este monarca unas consideraciones muy interesantes sobre la sabiduría.
El Señor pedirá cuenta a los que tienen poder en este mundo: “El les pedirá cuenta de sus acciones y escudriñará sus intenciones” (Sb 6,3). Y Dios será un juez que a cada uno da lo justo y que defenderá al/ a la débil: “El creó a los grandes y a los pequeños y de todos cuida por igual; los poderosos, sin embargo, serán examinados con más rigor” (Sb 6,8).
A los/as que tienen poder en este mundo la Palabra de Dios les invita, por tanto, a dejarse instruir por la sabiduría, porque la multiplicación de las personas sabias trae vida y salvación para las comunidades y “los reyes juiciosos proporcionan bienestar a sus pueblos” (Sb 6,24).
La experiencia más común que tenemos, como comunidad de fe comprometida con la causa de los/as más empobrecidos/as, es que los/as que tienen poder en este mundo no buscan la verdadera sabiduría, sino que prefieren buscar poder y riquezas a cualquier precio. Luego se olvidan de los/as más débiles y llevan un estilo de vida muy diferente al del pueblo sencillo. Jesús mismo habló a sus discípulos/as sobre esta situación: “Saben que los que son tenidos como jefes de las naciones, las dominan como señores absolutos y sus grandes las oprimen con su poder. Pero no ha de ser así entre ustedes, sino que el que quiera llegar a ser grande entre ustedes, será su servidor” (Mc 10,42-43).
Como comunidad de fe comprometida con la causa de los/as más débiles se nos pide saber denunciar ese tipo de poder ejercido teniendo sólo en cuenta las necesidades y los intereses de un pequeño grupo social que se ha enriquecido a costa del hambre, la exclusión y la miseria de otros/as. Por otro lado, no basta con la denuncia; se nos pide impulsar proyectos comunitarios participativos, en donde se establezcan relaciones de igualdad y de fraternidad al interior de nuestras familias, nuestro trabajo, nuestras comunidades, nuestro grupo cristiano. De esta manera estaríamos actuando con verdadera sabiduría.
2. Las exigencias del compromiso con el proyecto de vida digna
El Evangelio que hemos leído hoy nos habla sobre el tema del seguimiento de Jesús y la disposición interior que debe tener una persona que quiera seguir sus pasos. Jesús se encuentra con una persona que reconoce que el profeta de Nazaret es un “Maestro bueno” y que está interesado en conseguir la vida eterna (Mc 10,17). Se trataba entonces de lograr algo que era muy importante. No era cualquier cosa la que se proponía conseguir, sino la vida eterna.
Ante la pregunta de aquella persona Jesús comienza aceptando que sólo Dios es totalmente bueno. Su bondad está en el inicio de todo. Por eso, reconocer que Dios es bueno nos exige estar dispuestos/as a cumplir los mandamientos de la primera tabla de la ley (se hace referencia aquí a los tres primeros mandamientos de la ley de Dios, los que hacen referencia a Dios, a su nombre, a santificar las fiestas. Ex 32,15). Luego Jesús se refiere a los mandamientos de la segunda tabla de la ley: “No mates, no cometas adulterio, no robes, no digas cosas falsas de tu hermano, honra a tu padre y a tu madre, no seas injusto” (Mc 10,19). Téngase en cuenta que Jesús ha añadido un mandamiento importante que no se encontraba en la segunda tabla de la ley: “No seas injusto.”
Con sencillez el rico dice que todo eso lo ha observado: Podemos decir que no hay arrogancia en su respuesta, pues en el tiempo de Jesús se creía que las personas creyentes podían cumplir la ley de Dios a plenitud y que las riquezas eran una bendición de Dios y un premio al comportamiento de todo/a creyente fiel. Sin embargo, Jesús parece estar convencido de que generalmente detrás de toda acumulación de riquezas hay un cierto grado de injusticia. Por eso le invita a no ser injusto.
Jesús, después de dirigirle una mirada cariñosa, invita a la persona que busca la vida eterna a convertirse en discípulo suyo. Y le plantea, como condición para ser discípulo, abandonar la riqueza y entregarla a los/as pobres, a los/as necesitados. Esto lo pondrá en condiciones de seguirlo. Pero aquella persona no aceptó la invitación de Jesús, se puso triste y se fue. Perdió la oportunidad de convertirse en discípulo y comenzar a vivir, desde ese momento, la vida eterna.
Como comunidad de fe hemos recibido la invitación de Jesús para aceptar su propuesta de vida digna. Conocemos sus exigencias. Sin embargo no podemos dormirnos creyendo que ya estamos cumpliendo con los mandamientos de Dios, pues el contexto en el que vivimos nos pone cada día nuevos retos. Sobre todo nos cuestiona nuestro grado de compromiso con la lucha por la justicia y la equidad y el desprendimiento de los bienes materiales, así como nuestro grado de solidaridad con los/as más empobrecidos/as y excluidos de esta sociedad neoliberal.
Plegaria de las y los participantes:
1. Por todas las iglesias, por todas nuestras comunidades cristianas, para que den testimonio del desprendimiento generoso que todos desean ver en ella, roguemos…
2. Por tantos hombres y mujeres que viven la pobreza de un modo obligado, tratando sólo de salir de ella, sin hacer opción por luchar por la transformación de la sociedad y por la superación de la situación de exclusión actual de los pobres, roguemos…
3. Por los/as que utilizan el argumento del desprendimiento espiritual respecto de las riquezas como el pretexto para acallar su conciencia ante lo crecido de sus riquezas, para que entiendan que el Dios de Jesucristo no quiere de nosotros/as sólo desprendimientos interiores sino actitudes exteriormente comprobables, roguemos…
Exhortación final: la Palabra de Dios que hemos escuchado en este día nos ha invitado a buscar la verdadera sabiduría que nos lleva a servir a los/as hermanos y hermanas como lo hizo Jesús. Se nos pide mantenernos con el corazón disponible, sin atarlo a las cosas materiales, para poder solidarios con los/as empobrecidos/as, para ser discípulos/as de Jesús que sepan escuchar su Palabra y ponerla en práctica; pues la Palabra de Dios es viva y eficaz.
ESTOY ENTRE USTEDES COMO EL QUE SIRVE B29°O (22-28/10/2012)
Introducción: Nos reunimos en el nombre de Jesús, quien vivió como una persona solidaria. El es el hermano solidario que ha sabido compartir nuestros dolores, nuestras luchas y nuestras alegrías; por eso nos invita a establecer relaciones de fraternidad y servicio al interior de la comunidad, al mismo tiempo que nos da fuerzas e inspiración, por medio de su Espíritu, parar mantenernos firmes en el camino de fe que estamos recorriendo.
Lect. Primer Testamento: Isaías 53, 3-12: El vivió su vida como sacrificio por el pecado
Introducción L.P.T: En la siguiente lectura leemos algunos versículos del cuarto cántico del llamado “Servidor de Yahvé. Una comunidad de judíos exiliados en Babilonia (s. VI a.C.) habla de los sufrimientos y las dificultades que encuentra un personaje que ha recibido la invitación para asumir la misión de unir al pueblo disperso y de ser luz para las naciones.
Texto: Despreciado y tenido como la basura de la gente, hombre de dolores y familiarizado con el sufrimiento, semejante a aquellas personas a las que se les vuelve la cara; estaba despreciado y no hemos hecho caso de él.
Fue detenido y enjuiciado injustamente sin que nadie se preocupara de él. Fue arrancado del mundo de las y los
vivos y herido de muerte por los crímenes de su pueblo.
Fue sepultado junto a los malhechores y su tumba quedó junto a los ricos, a pesar de que nunca cometió una violencia ni nunca salió una mentira de su boca.
Después de las amarguras que haya padecido su alma, verá la luz y será colmado. Por eso le daré en herencia muchedumbres y recibirán los premios de los vencedores.
Salmo de hoy: Esa gente es feliz porque vive el mandamiento del amor solidario.
- Quienes tienen y nunca se olvidan que a otros/as les falta; los/as que nunca usaron la fuerza sino la razón; las que dan una mano y ayudan a los/as que han caído.
- Quienes ponen en todas las cosas amor y justicia, los/as que nunca sembraron el odio, tampoco el dolor; los/as que dan y no piensan jamás en su recompensa.
- Quienes son generosos/as y dan de su pan un pedazo; los/as que siempre trabajan pensando en un mundo mejor; los/as que están liberados de todas sus ambiciones.
Lect. Evangélica: Marcos 10, 35-45. Jesús asume el compromiso del servicio
Introducción L. Ev.: En la lectura evangélica que hacemos hoy se nos habla de la petición que hicieron dos de los discípulos, Santiago y Juan, para que Jesús les concediera unos puestos de honor y de poder en el supuesto gobierno que Jesús encabezaría. Jesús los invita a no buscar el poder, sino a saber servir a los hermanos y hermanas, como él mismo lo hizo.
Texto: Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, se acercaron a Jesús y le dijeron: “Maestro, queremos que nos concedas lo que te vamos a pedir.” Ellos respondieron: “¿Qué quieren de mí?” Ellos respondieron: “Concédenos que nos sentemos uno a tu derecha y el otro a tu izquierda cuando estés en tu gloria.”
Jesús les dijo: “No saben lo que piden. ¿Pueden beber la copa que estoy bebiendo o bautizarse como me estoy bautizando?” Ellos contestaron: “Si, podemos.” Jesús les dijo: “Pues bien, la copa que bebo, también la beberán ustedes, y serán bautizados con el mismo bautismo que estoy recibiendo; pero no depende de mí que se sienten a mi derecha o a mi izquierda. Esto ha sido reservado para otros.”
Cuando los otros diez oyeron esto se enojaron con Santiago y Juan. Jesús los llamó y les dijo: “Como ustedes saben, los que se consideran jefes de las naciones las gobiernan como si fueran sus dueños, y los que tienen algún puesto hacen sentir su poder. Pero no será así entre ustedes.
Al contrario, el que quiera ser el más importante entre ustedes, que se haga el servidor de todos, y el que quiera ser el primero, que se haga siervo de todos. Así como el Hijo del Hombre no vino para que lo sirvieran, sino para servir y dar su vida como rescate de una muchedumbre.”
DIÁLOGO COMUNITARIO, GRUPAL O FAMILIAR
1. ¿Por qué es necesario dar la vida para que los/as otros/as vivan mejor?
- ¿Por qué el servicio debe distinguir a los/as jesuánico-cristianos?
1. Dar la vida para que otros y otras vivan mejor
El Evangelio de hoy nos invita a ponernos en disposición de servir a los/as hermanos/as y nos pone como ejemplo a Jesús quien definió su misión como un servicio y que dio su vida como rescate por muchos/as. Entonces no se trata de un simple servicio pasajero u ocasional. Se trata de dar la vida y de asumir las dificultades y los conflictos que surgen cuando intentamos vivir con seriedad el mandato de servir a los/as hermanos/as como Jesús lo hizo.
El cuarto cántico del Servidor de Dios (Is 52,13-53,12), elaborado en el exilio de Babilonia, nos describe con 600 años de antelación lo que sería el estilo de vida asumido por Jesús. Dios permitió que fuera destrozado con los padecimientos (53,10), hasta tal punto que muchos quedaron espantados porque su cara estaba tan desfigurada que no parecía un ser humano (53,14). Fue detenido y enjuiciado injustamente sin que nadie se preocupara de él (53,8) y ni siquiera pudo tener una sepultura digna, pues fue enterrado junto a los malvados y su tumba quedó junto a los ricos (53,9).
Todo el dolor del Servidor de Dios no fue en vano. Se trató de un sufrimiento asumido por amor, por solidaridad: “Eran nuestras dolencias las que él llevaba, eran nuestros dolores los que le pesaban…”(53,4). Y él mismo ofreció su vida como sacrificio por el pecado (53,10). El se compadece de las flaquezas humanas (Hb 4,15). Y ese esfuerzo no queda sin recompensa: el Siervo verá la luz y recibirá el premio de los vencedores.
Jesús, se convierte en modelo para nuestras comunidades. Como a él nos toca rescatar a tantas personas que viven en medio del pecado personal y estructural. Esta misión exige el sacrificio de la propia vida, la solidaridad con los/as oprimidos/as con la conciencia clara de que este esfuerzo no quedará sin recompensa.
2. Poder y servicio en el proyecto de vida digna
Cuando los otros discípulos y discípulas de Jesús oyeron que Santiago y Juan estaban buscando los mejores puestos (Mc 10,41), se enojaron mucho porque probablemente también ellos querían conseguir dichos puestos y estaban siguiendo a Jesús para ver lo que pudiesen conseguir para beneficio personal. Por eso también a los 10 se le podría aplicar la frase de Jesús: “No saben lo que piden”.
Jesús, el Mesías, intenta cambiar el orden social imperante. Buscando ayudar a sus discípulos/as en el camino de fe que han iniciado, les dice que el/la grande tiene que convertirse en servidor/a, y el/la que quiera ser el/la primero/a que se haga siervo/a de todos/as. El mismo Jesús se pone como ejemplo a imitar cuando declara que el “Hijo del hombre no vino para que lo sirvieran sino para servir” (Mc 10,45).
Jesús invita a sus discípulos/as a no imitar la conducta de los/as grandes y los/as jefes de este mundo. Jesús descubre algo en su sociedad que se da a nivel socio-político: “Los jefes de las naciones las dominan como señores absolutos, y los grandes las oprimen con su poder” (Mt 20,25; Mc 10,42). Y el evangelio según Lucas añade: “Los que ejercen el poder sobre ellas (las naciones) se hacen llamar Bienhechores” (Lc 22,25). Jesús describe muy bien la conducta y la actuación de los jefes de este mundo. Para Jesús el principal problema consiste en creer que ellos son dueños de la gente, que éstos no tienen derecho a pensar, ni a opinar ni a participar en las decisiones que tienen que ver con la vida de las mayorías.
Jesús denuncia también que los grandes o magnates de este mundo utilizan su poder para oprimir a los/as más pequeños/as. No sólo le quitan la posibilidad de ser reconocidos/as como personas, sino que también los/as oprimen de muchas maneras obligándoles/as a trabajar para ellos/as por salarios de miseria. Y encima esas personas quieren hacerse llamar bienhechores/as. Ese es el colmo de la manipulación.
Una de las tentaciones de los/as que nos llamamos seguidores/as de Jesús es creer que nuestra condición de cristianos/as o nuestras responsabilidades en la comunidad cristiana nos dan un poder absoluto sobre las otras personas. Entonces, se establecen relaciones de poder y de dominio. Aparecen aquellas personas que en las comunidades son “caciques”, los/as que creen que sólo ellos/as pueden tomar las decisiones que imponer a toda la comunidad.
Como comunidad de fe se nos pide el esfuerzo constante y cotidiano para dominar esa tendencia natural que todos y todas tenemos para dominar a los/as demás e imponerles nuestros criterios y puntos de vista. El servicio que estamos llamados/as a realizar nos pide la disposición para el diálogo, para juntos descubrir la voluntad de Dios en nuestra vida, en nuestra historia, en nuestro país y convertirnos en una comunidad al servicio de todas las personas, sobre todo de las más pobres. Y servicio no quiere decir aceptar pasivamente que las cosas sigan como están. Servir implica iniciativa y creatividad, conocimientos y esfuerzos para construir un mundo más humano, más justo, más participativo, más fraterno.
Plegaria de las y los participantes:
1. Por los gobernantes de nuestro país para que logren detener la corrupción y sepan castigar a los corruptos., roguemos al Señor.
2. Para que los cristianos y cristianas colaboremos a crear una nueva forma de organización mundial de las naciones, de forma que el gobierno del mundo -que actualmente está en manos de las grandes transnacionales del poder y del dinero- pase a estar en manos de la sociedad civil participativa.
3. Por esta comunidad nuestra, para que, a ejemplo de Jesús, sepamos partirnos y repartirnos entre cuantos nos rodean y pasan necesidad
Exhortación final: Se nos ha invitado a convertirnos en verdaderos/as seguidores/as de Jesús y a mantenernos firmes en la fe. Esa fe nos exige dominar la tendencia a oprimir a los/as hermanos, denunciar la conducta de aquéllos/as que se convierten en señores absolutos y aprender a servir como Jesús lo hizo.
TEN COMPASIÓN DE Mí B30ºO (29/10-4/11/2012)
Introducción: Hoy nos reunimos como comunidad de fe y como organización comprometida con la causa de la defensa de la vida digna de las y los más débiles y excluidos, que necesitan una mano amiga que tenga con ellos/as un gesto de solidaridad que les devuelva la ilusión y la esperanza.
Celebremos, pues, con alegría la presencia en nuestra comunidad de Jesús que siempre está dispuesto a escuchar a los/as más pobres, a compadecerse de ellos/as y a entregarnos su Palabra que fortalece nuestro camino de fe y de solidaridad.
Lect. Primer Testamento: Jeremías 31,7-9. Yahvé está comprometido con la vida plena de su pueblo
Introducción L.P.T: En el texto que hacemos a continuación el profeta Jeremías anuncia una palabra de esperanza para aquellos/as judíos/as que se encontraban en el exilio de Babilonia (s. VI a.C.). El pueblo tiene motivos para estar alegres, pues se anuncia la vuelta a su tierra. Entre ellos/as tienen una alegría especial los/as impedidos/as físicos como los cojos, los ciegos y las mujeres encinta y las paridas. Los/as que partieron con lágrimas, ahora, por la intervención de Dios regresan con alegría.
Texto: Así dice Yahvé: ¡Vitoreen, con alegría, a Jacob, aclamen a la primera de las naciones! Háganse escuchar, celébrenlo y publíquenlo: “¡Yavé ha salvado a su pueblo, al resto de Israel!”
Miren cómo los traigo del país del Norte, y cómo los junto de los extremos del mundo: Están todos, ciegos y cojos, mujeres encinta y con hijos, y forman una multitud que vuelve para acá.
Partieron, en medio de lágrimas, pero los hago regresar contentos; los voy a llevar a los arroyos por un camino plano para que nadie se caiga.
Pues he llegado a ser un padre para Israel y Efraín es mi primogénito.
Salmo de hoy: Al fin encontré a Jesús, después de tanto buscarlo.
- Lo encontré en el canillita, en el que limpia zapatos, y en aquel que en los semáforos limpia el vidrio de los carros: Es imagen de Jesús.
- Lo he visto en el chiripero, que camina por los barrios; tocando de puerta en puerta en busca de un trabajo: El me habla de Jesús.
- Lo he visto en toda la gente, que tiene ansias de cambio y se entrega a una lucha por un mundo más humano: Es imagen de Jesús.
Lect. Evangélica: Marcos 10, 46-52. Jesús, Hijo de David, ten compasión de mí
Introducción L. Ev.: Mientras va saliendo de Jericó y de camino hacia Jerusalén un mendigo ciego, dándose cuenta de la presencia de Jesús que pasaba, pide a gritos que el Hijo de David se compadezca de él. Jesús lo cura, afirmando que ha sido la fe la que ha sanado al ciego. Este al recobrar la vista se convierte en discípulo de Jesús.
Texto: Llegaron a Jericó. Y, al salir Jesús de allí, acompañado de sus discípulos y de una gran multitud, el hijo de Timeo (Bartimeo), un limosnero ciego, estaba sentado a la orilla del camino. Cuando supo que era Jesús de Nazaret, se puso a gritar, “Jesús, Hijo de David, ten compasión de mí” Varias personas trataron de hacerlo callar. Pero él gritaba mucho más: “Hijo de David, ten compasión de mí.”
Jesús se detuvo y dijo: “Llámenlo” Llamaron, pues, al ciego, diciéndole: “¡Párate, hombre!, te está llamando.” Y él, arrojando su manto, de un salto se puso de pie y llegó hasta Jesús.
Jesús le preguntó: “¿Qué quieres que te haga?” El ciego respondió: “Maestro, que yo vea.” Entonces, Jesús le dijo: “Puedes irte; tu fe te ha salvado.”
Y al instante vio, y se puso a caminar con Jesús.
DIÁLOGO COMUNITARIO, GRUPAL O FAMILIAR
1.- ¿Por qué Bartimeo confía en Jesús?
2. ¿Por qué se hace necesario escuchar al pobre?
1. La confianza que da vida y que nos convierte en discípulas y y discípulos
A la salida de la histórica ciudad de Jericó, por donde el pueblo de Israel entró en la tierra prometida, sentado junto al camino está un mendigo ciego; doblemente pobre, por ser mendigo y por ser ciego. Bartimeo reconoce a Jesús como Hijo de David. Jesús se dirige a Jerusalén en donde tendrá una acogida entusiasta por el pueblo sencillo que lo reconocerá como el Mesías esperado: “¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en nombre del Señor! ¡Bendito el reino que viene, de nuestro padre David! ¡Hosanna en las alturas! (Mc 11,9-10). Bartimeo se adelanta y proclama que Jesús es el Mesías esperado, el Hijo de David. Así el ciego ve lo que otros/as, con vista, no son capaces de ver. De hecho, generalmente, el reconocimiento de Jesús como Cristo y como salvador viene de los/as últimos/as de la sociedad, de los/as que están al borde del camino, de aquellos/as que algunos/as buscan hacer callar.
Bartimeo, el ciego del camino, no pide a Jesús una limosna. Eso es lo que había hecho por mucho tiempo. Ahora entiende que ha llegado una oportunidad que él no quiere desaprovechar. Por tanto, pide la salud, la vista que lo podría reintegrar a la vida normal. Por lo tanto cuando Jesús lo llama, “él, arrojando su manto, de un salto se puso de pie y llegó hasta Jesús” (Mc 10,50).
Jesús devuelve la vista al ciego y declara que ha sido su fe, la confianza que depositó en él, la que le ha dado la vida, la que lo ha salvado. Y Bartimeo se convierte en discípulo de Jesús. Dice el texto que el ciego curado “le seguía por el camino” (Mc 10,52). La fe que salva ha puesto al que era ciego en el camino de Jesús, en el camino hacia Jerusalén, que lo conducirá hacia su muerte y resurrección.
Hoy como ayer son los/as más débiles, los/as más pobres, los/as excluidos/as de la sociedad quienes más están dispuestos/as a descubrir el paso de Jesús por sus vidas. Aquellos/as y aquellas que sólo se preocupan por sus negocios, por sus propios asuntos son incapaces de descubrir a Dios que pasa a nuestro lado y que quiere darnos su Palabra de amor. Como comunidad de fe se nos pide estar atentos/as para descubrir la presencia de Dios en la vida de los/as débiles.
2. La necesidad de escuchar al/a la empobrecido/a y excluido/a
El mendigo Bartimeo no tiene miedo en gritar y pedir compasión a aquél que sabe puede devolverle la vista y la salud. Y aunque los/as que rodean a Jesús intentan callarlo, él grita más fuerte: “¡Hijo de David, ten compasión de mí!”(Mc 10,48). Jesús, en su camino hacia Jerusalén, tiene tiempo para él, no le impone su voluntad; por eso le pregunta: “¿Qué quieres que te haga?” Jesús quiere escuchar al ciego, porque él ha venido a revelarnos el amor del Padre que escucha a cada uno/a de sus hijos/as.
Hoy, ante las urgentes necesidades de los/as más pobres de nuestras comunidades, podemos engañarnos fácilmente, pretendiendo conocer mejor que ellos/as mismos/as lo que les conviene. Pero en toda relación de ayuda debemos respetar a la persona y reconocer sus derechos. Es necesario dar lo que se tiene, pero para esto debemos estar atentos/as a lo que los/as otros/as sienten como una necesidad.
Como comunidad de fe y de amor tenemos que aprender a escucharnos. Sobre todo a aquellas personas que tienen en la comunidad cristiana el servicio de la autoridad se les pide saber escuchar al pueblo, sobre todo a los/as más pobres y a los/as más débiles. En los proyectos sociales que promovemos en las comunidades cristianas, o desde las organizaciones de la sociedad civil, se necesita que sepamos escuchar a la gente, descubrir sus necesidades, sus ilusiones e intentar dar una respuesta que tenga en cuenta a las personas en su situación concreta.
Plegaria de las y los participantes:
1. Para que la luz de la verdad abra los ojos de todos los seres humanos y les ayude a caminar sin tropiezo por el camino de la vida, roguemos al Señor.
2. Por todos los ciegos, para que se puedan integrar a la sociedad con respeto a sus derechos y sin ser relegados a puestos marginales…
3. Para que tengamos un corazón capaz de compadecerse ante el dolor de cada hermano/a, roguemos al Señor.
Exhortación final: La Palabra bíblica nos ha hablado hoy de la compasión mostrada por Jesús en favor de su pueblo. Al sector del pueblo de Israel que estaba en el exilio se le motiva para que pueda volver a la tierra de Israel/Palestina. Al mendigo ciego Bartimeo Jesús le devuelve la vista y le convierte en discípulo. Por todo eso hay motivos para estar alegres y para dar gracias al Dios de Jesús que siempre está en medio de su pueblo.
Red Ecuménica Bíblica Dominicana (REBIDOM)
C/ 3 No. 9. El Milloncito, Sabana Perdida. Santo Domingo Norte. Rep. Dominicana
Tel/fax. 809-568-8560. E-mail: rebido@gmail.com, rebido07@yahoo.es
Reflexiones bíblicas semanales. Octubre 2012
OJALA QUE TODOS Y TODAS FUERAN PROFETAS B26°O (1-7/10-2012)
INTRODUCCIÓN: Formamos parte de comunidades de fe y de organizaciones llamadas a realizar su misión profética en medio de nuestros respectivos contextos. Comunidades proféticas que están llamados/as a anunciar el mensaje liberador de la Vida Digna y a servir a los/as últimos/as de la sociedad en que vivimos. Para realizar esa misión necesitamos alimentar el espíritu con la Palabra divina que se nos trasmite a través del texto bíblico. Por eso nos reunimos para compartir como hermanos/as, y sentirnos acompañados/as en este camino de fe y de solidaridad.
Lect. Primer Testamento: Números 11,25-29. Ojalá todo el pueblo fuera profeta
Introducción L.P.T: En el camino a la tierra de Canaán Moisés comunica a los ancianos el Espíritu del dios Yahvé que los impulsa a profetizar. Sin embargo el espíritu reposa también sobre dos personas que no estaban en la lista escogida por Moisés. Y aunque Josué , ayudante de Moisés, quiere que se les prohíba a estos dos realizar la misión profética, Moisés se niega afirmando que desearía que todo el pueblo fuese profeta del dios liberador.
Texto: Entonces Yahvé descendió en la Nube y habló con Moisés. Tomó del espíritu que reposaba sobre Moisés y se lo dio a los setenta jefes. Y cuando el espíritu reposó sobre ellos, se pusieron a profetizar. Pero ya no lo volvieron a hacer más.
Habían quedado en el campamento dos hombres, uno llamado Eldad y el otro Medad. También sobre ellos reposó el espíritu, pues aunque no habían ido a la Tienda, eran de los elegidos. Y se pusieron a profetizar en el campamento.
Al verlo, un muchacho corrió a avisar a Moisés que Eldad y Medad estaban profetizando en el campamento. Josué, hijo de Nun, que desde su juventud había servido a Moisés, dijo: “Mi señor, Moisés, prohíbeselo.”
Moisés le respondió: “¿Así que te pones celoso por mí? ¡Ojalá que Yavé comunicara su Espíritu a todo el pueblo y profetizaran!”
Salmo de hoy: Buenas Nuevas pa’ mi pueblo. El que quiere oír que oiga; el que quiera ver que vea, lo que está pasando en medio de un pueblo que empieza a despertar, que empieza a caminar.
- Caerán los/as que oprimen la esperanza de mi pueblo; caerán los/as que comen su pan sin haber sudado.
- Podemos cambiar la historia; caminar a la victoria. Podemos crear el futuro y romper todos los muros.
- Si unimos nuestras manos, si nos vemos como hermanas y hermanos, lograremos lo que parece imposible: ser un pueblo de gente libre.
Lect. Evangélica: Marcos 9,38-43.45.47-48. El que no está en contra está con nosotros y nosotras
Introducción L. Ev.: El texto del evangelio que leemos a continuación nos presenta tres temas importantes: el primero hace una advertencia a los/as discípulos/as para que no impidan que personas que no pertenecen al grupo de los/as que andan con Jesús puedan expulsar a los espíritus en nombre del Maestro. El segundo tema habla de la recompensa que recibirán los/as que dan aunque sea un vaso de agua a los/as discípulos/as de Cristo. El tercero habla de la importancia de alejar de uno todo aquello que es ocasión de pecado.
Texto: Juan le dijo: “Maestro, vimos a uno que hacía uso de tu Nombre para expulsar a los espíritus malos, pero se lo prohibimos porque no anda con nosotros.” Jesús contestó: “No se lo prohíban, ya que nadie puede hacer un milagro en mi Nombre y luego hablar mal de mí.
El que no está contra nosotros, estas con nosotros. Y cualquiera que les dé de beber un vaso de agua porque son de Cristo y llevan su nombre, les aseguro que no quedará sin recompensa.
Si alguno hace tropezar y caer a uno de estos pequeños que creen en mí, mejor sería para él que le ataran al cuello una gran piedra de moler y lo echaran al mar.
Y si tu mano es para ti ocasión de pecado, córtatela. Pues es mejor para ti que entres con una sola mano en la vida, que no con las dos ir a la gehenna, al fuego que no se apaga. Y si tu pie es para ti ocasión de pecado, córtatelo, pues es mejor para ti que entres cojo en la vida, que no con los dos pies seas arrojado a la gehenna. Y si tu ojo es para ti ocasión de pecado, sácatelo, pues es mejor para ti que entres con un solo ojo en el Reino de Dios, que no con los dos ser arrojado al infierno, donde el gusano no muere y el fuego no se apaga.
DIÁLOGO COMUNITARIO, GRUPAL O FAMILIAR
1.- ¿Por qué y para qué el Espíritu consagra a los profetas?
2.- ¿Por qué no debemos oponernos a que otras personas puedan realizar la misión profética?
1. Profetas que tienen el Espíritu de Dios
En la lectura del libro de los números se nos presenta a Moisés como profeta lleno del Espíritu de Dios. El mismo Dios da su Espíritu a los 70 ancianos que comienzan a profetizar. Sin embargo el Espíritu se posa también sobre dos muchachos que no estaban en la lista ni habían acudido a la tienda del encuentro con Dios. Josué, ayudante de Moisés, pretende que su maestro impida a esos muchachos profetizar; sin embargo Moisés le responde diciendo que ojalá todo el pueblo del Señor fuera profeta y recibiera el espíritu del Señor (Nm 11,29).
El Espíritu se nos da para realizar una determinada misión en medio del pueblo de Dios. Y ese Espíritu se da a quien Dios quiere, aunque no pertenezca a nuestra Iglesia, nuestra congregación, o nuestra comunidad cristiana. Por eso es importante estar atentos/as a lo que el Espíritu quiere decirnos y comunicarnos a través de las distintas personas que él utiliza para comunicarnos su Espíritu, los secretos de su Reino.
Jesús, el profeta por excelencia se siente también guiado por Dios. Es el Espíritu el que lo consagra para la misión en el día de su bautismo (Lc 4,21-22); es el Espíritu el que lo conduce al desierto para prepararse para la misión que se le ha encomendado (Lc 4,1); es el Espíritu el que lo consagra para la misión de anunciar a los pobres la Buena Nueva, la de proclamar la liberación de los cautivos y la vista a los ciegos… “ (Lc 4,18-19).
Como Moisés, querríamos que Dios comunicase su Espíritu a todo el pueblo. Quisiéramos que todos/as los/as que formamos parte de las comunidades cristianas tomáramos conciencia de haber sido consagrados/as por el Espíritu para realizar la misión profética. De esta manera tendríamos comunidades e iglesias más comprometidas, más evangélicas, más testigas del amor liberador de Dios en medio de una sociedad estructuralmente injusta.
2. El que no está en contra está con nosotros/as
En la lectura del libro de los Números que hemos hecho hoy, Josué quiere que Moisés prohíba a los dos jóvenes profetizar, porque no han recibido el espíritu a través de Moisés. En el evangelio según Marcos el apóstol Juan prohíbe a uno expulsar los demonios en el nombre de Jesús porque no formaba parte del grupo de los Doce. Jesús le llama la atención: “No se lo impidan, pues no hay nadie que obre un milagro invocando mi nombre y que luego sea capaz de hablar mal de mí. Pues el que no está contra nosotros, está con nosotros” (Mc 9,39-40). Algunos discípulos de Jesús se sienten los únicos responsables de la misión de Jesús, quieren impedir que otros/as actúen en su nombre. Jesús rechaza este celo indebido y esta cerrazón mental frente a quienes no pertenecen al círculo de sus allegados/as; su gracia y su fuerza están más allá de sus seguidores/as inmediatos/as.
La amplitud de mente de Jesús desafía la tendencia de los/as discípulos/as a sentirse propietarios/as privados del mensaje de Jesús. Y nos sigue desafiando hoy, pues los celos que Jesús observa siguen siendo los nuestros, ante personas que no pertenecen a nuestra Iglesia, a nuestra comunidad cristiana, a nuestra célula, o no forman parte de nuestro grupo al interior de ella. No tenemos la exclusividad del evangelio. Dios escoge para profeta suyo a quien él quiere y en el momento que él quiere. Lo escoge de la Iglesia que él quiere. Lo importante es hacerlo en el nombre de Jesús y como compromiso con el Proyecto de Dios.
Hoy en día se da el caso de que en una misma comunidad geográfica puede haber diferentes comunidades cristianas, pertenecientes a diferentes grupos religiosos: evangélicos, bautistas, romanos-católicos, episcopales, adventistas, pentecostales… Incluso en muchas familias hay personas que pertenecen a diferentes credos religiosos. No debemos poner a pelearnos entre personas que dicen creer en el mismo Maestro. Lo importante es ser signo de su amor, dando frutos de amor y solidaridad, realizando un anuncio evangélico encarnado en la vida de la gente y dando el testimonio que la sociedad espera de nosotros/as, pues por nuestros frutos nos conocerán, no tanto por la iglesia a la que podamos pertenecer.
Plegaria de las y los participantes:
1. Por todos los hombres y mujeres de la tierra, para que sientan la Fuerza y el Amor con que Dios se hace presente en sus vidas, roguemos al Señor.
2. Por todas las religiones del mundo comprendan que Dios nos llama al diálogo de religiones, porque el Dios único es el que nos mueve y empuja a todos…, roguemos al Señor.
3. Para que todos/as los/as miembros de la comunidad cristiana realicemos nuestra misión profética, roguemos al Señor.
Exhortación final: Hemos celebrado la fe que fortalece nuestra caminar de cada día. Se nos ha invitado a seguir realizando nuestra misión profética, a defender los derechos de los/as empobrecidos/as y oprimidos/as, a tener una mente abierta que descubra la actuación del Espíritu del Dios liberador en las diferentes personas de las comunidades y a convertirnos en servidores de los pequeños y de los últimos. Sigamos, pues, realizando con alegría la misión que se nos ha encomendado.
AMOR Y FIDELIDAD EN LA RELACION DE PAREJA B27ºO (8-14/10/2012)
Introducción: Nos reunimos como personas que quiere que entre los dos sexos, mujeres y hombres, haya relación de igualdad, de complementariedad y no de dominio e imposición. Así la relación de amor entre la pareja humana se convierte en el signo del amor liberador en medio de nuestras comunidades.
Celebramos con alegría la presencia de Jesús en medio de nuestra comunidad; él, por medio del texto evangélico, nos invita a no separar lo que Dios ha unido.
1ªL: Génesis 2,18-24. Esta sí que es carne de mi carne
Introducción L.P.T: El texto del libro del Génesis que leemos hoy nos narra una de las versiones de la creación de la mujer, como compañera del varón. Al ver la mujer el hombre se siente complacido y la considera hueso de sus huesos y carne de su carne.
Texto: Dijo Yahvé: “No es bueno que el ser humano esté solo. Haré pues, un ser semejante a él para que lo ayude.”
Yahvé entonces formó de la tierra todos los animales del campo y todas las aves del cielo, y los llevó ante el hombre para que les pusiera nombre. Y cada ser viviente había de llamarse como el hombre lo había llamado.
El hombre puso nombre a todos los animales, a las aves del cielo y a las fieras salvajes. Pero no se encontró en ellos un ser semejante a él para que lo ayudara. Entonces Yahvé hizo caer en un profundo sueño al hombre y éste se durmió. Y le sacó una de sus costillas, tapando el hueco con carne.
De la costilla que Yahvé había sacado al hombre, formó una mujer y la llevó ante el hombre. Entonces el hombre exclamó:
Esta sí que es hueso de mis huesos y carne de mi carne. Esta será llamada varona porque del varón ha sido tomada.
Por eso el hombre deja a sus padres para unirse a una mujer, y son las dos una sola carne.
Salmo de hoy: Amor que es amor nunca muere
- Amor que es amor nunca muere, me dijo un amigo; y siempre guardé sus palabras en mi corazón.
Pero puede también suceder, que a falta de quien lo cultive se quede dormido y no llegue a crecer.
- 2. Amor que es amor nunca muere mi amiga repite; de acuerdo y no voy a quitarle esta vez la razón, pero pienso también que este tipo de amor que hoy se vive es más egoísmo que amor, es locura y pasión.
Lect. Evangélica: Marcos 10, 2-16. Ya no son dos, sino una sola carne
Introducción L. Ev.: En el siguiente texto el evangelista Marcos nos presenta a los fariseos intentando poner una trampa a Jesús, preguntándole sobre el problema del divorcio entre hombres y mujeres. Jesús de forma valiente da una opinión contraria a la tradición judía y defiende la conveniencia de no separar lo que Dios ha unido.
Texto: En eso unos fariseos vinieron a él con ánimo de probarlo y le preguntaron: “¿puede el marido despedir a su esposa?” El les respondió: “¿Qué les ha ordenado Moisés?” Ellos contestaron: “Moisés ha permitido firmar el acta de separación y después divorciarse.”
Jesús les dijo: “Moisés escribió esta ley porque ustedes son duros de corazón. Pero la Biblia dice que al principio, al crearlos, Dios los hizo hombre y mujer. Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre para unirse con su esposa y serán los dos uno solo. De manera que ya no son dos, sino uno solo. Pues bien, lo que Dios unió, que no lo separe el ser humano.”
Y, cuando estaban en casa, los discípulos le volvieron a preguntar lo mismo, y él les dijo: “El que se separa de su esposa y se casa con otra, comete adulterio contra la primera; y si ésta deja a su marido y se casa con otro, también comete adulterio.”
DIÁLOGO COMUNITARIO, GRUPAL O FAMILIAR
1. ¿Por qué podemos decir que entre hombre y mujer tiene que haber relaciones de igualdad y de complementariedad?
2. ¿Por qué las relaciones entre parejas cristianas exigen un compromiso responsable?
1. Las relaciones entre hombre y mujer: igualdad y complementariedad
Los primeros dos capítulos del libro del Génesis nos traen dos narraciones de la creación del hombre y de la mujer. El primero (cap. 1) es de la llamada tradición sacerdotal (s. VI a.C.) y el segundo de la tradición Yahvista (s. 10º a.C.). El capítulo primero subraya la igualdad fundamental entre el hombre y la mujer: “Y creó Dios al hombre a su imagen. A imagen de Dios lo creó. Macho y hembra los creó.” (Gen 1,27) El capítulo segundo, el que hemos leído en la primera lectura de hoy, nos habla de la mujer como ayuda adecuada para el hombre y quiere destacar la complementariedad entre hombre y mujer más que la igualdad.
Aunque podríamos decir que el relato del capítulo dos del Génesis parte del hombre, al cual se le busca una ayuda, que sale de su misma “costilla”, viendo los dos capítulos del Génesis en su conjunto, podemos afirmar que tanto el hombre como la mujer son seres para Dios e iguales ante El.
El texto del evangelio de Marcos que hemos leído reconoce esa igualdad fundamental entre los miembros de la pareja humana cuando señala: “Al principio, al crearlos Dios los hizo hombre y mujer” (Mc 10,6. La primera lectura y el evangelio de hoy rechazan la pretendida superioridad masculina y el machismo tan arraigado en nuestra cultura dominicana y caribeña, por el que muchos hombres consideran a la mujer como una persona de segunda categoría, cuya misión principal es cocinar, lavar, cuidar los niños y estar en la casa.
Sólo desde la convicción de la igualdad y la complementariedad entre hombre y mujer podemos establecer unas relaciones sanas y personalizantes. Iguales y complementarios significa que ambos se necesitan, deben ayudarse, y deben crecer juntos.
La educación para vivir la igualdad y la complementariedad entre hombre y mujer comienza en la familia, sigue en la escuela y tiene que desarrollarse también al interior de nuestras comunidades cristianas. Así seremos testigos del Dios que hizo a hombre y a la mujer a su imagen y semejanza.
2. Los dos serán una sola carne y tendrán un proyecto de vida en común
Según el libro del Génesis (Gn 2,23) cuando Dios presentó a la mujer al hombre éste exclamó sorprendido: “Esta sí que es hueso de mis huesos y carne de mi carne”. Por ese motivo el hombre o la mujer dejan a sus seres más queridos (Madres y padres) para unirse a su marido o a su esposa. Y el Evangelio según Marcos insiste en la unidad de la pareja humana: “Dejará el hombre a su padre y a su madre para unirse con su esposa t serán los dos uno solo. De manera que ya no son dos, sino uno solo” (Mc 10,7).
El hecho de que la unidad de la pareja los convierta en una sola persona habla de las relaciones de amor que tiene que haber entre la pareja, de tal manera que cada uno considera al otro, a la otra, como parte de si mismo. Esta comunión crea las condiciones para establecer unas relaciones que crean el clima adecuado para que los hijos y las hijas puedan desarrollarse adecuadamente como el fruto más precioso de un amor comunitario.
En la mentalidad de Jesús estaba la idea de que el matrimonio entre la pareja debe ser un compromiso para siempre. Por eso afirma: “Lo que Dios unió que no lo separe el hombre” (Mc 10,9). Por tanto, la unión entre hombre y mujer, hecha según la voluntad de Dios, tiene mucho de divino. Es el mismo Dios quien así la quiere.
Jesús no sólo está en contra de que el hombre pueda despedir a la mujer, dándole una acta de divorcio como se usaba en el mundo judío, sino que también está en contra de separarse del marido o de la esposa para casarse con otra persona. Y aunque Jesús estaba consciente de que en la tradición y en la ley judía era sólo el hombre el que podía despedir a su mujer, sostiene que ninguno de los dos tiene derecho a hacer lo que Dios no quiere.
Jesús no condena directamente a los que se divorciaron (de hecho detrás de cada divorcio hay unas motivaciones concretas que sólo Dios puede juzgar). Más bien Jesús quita autoridad a los que pretenden tranquilizar la conciencia de los divorciados, como si cada uno no tuviese su parte de responsabilidad en la ruptura del matrimonio.
En la inmensa mayoría de los pueblos, los hombres, se consideraron dueños de sus esposas. Para ellas el adulterio era un crimen, pero ellos se enorgullecían de tener varias mujeres. Al invitar a mantener la unidad de la pareja Jesús sale en defensa de la mujer tenida muchas veces como un simple objeto sexual.
Amor y fidelidad debe ser la ley que oriente las relaciones entre los esposos. Por eso las parejas que pertenecen a la comunidad cristiana deben distinguirse por ese esfuerzo mutuo de amor y fidelidad que los convertirá en testigos creíbles del amor liberador de Dios en medio de la comunidad en la que viven. Por otro lado, la comunidad cristiana debe ayudar a los esposos a mantener esa fidelidad. Se hace necesario apoyarlos en momentos de dificultad, ayudarles a discernir en momentos de crisis, para que puedan mantener el amor mutuo que un día juraron mantener para toda la vida.
Como comunidad cristiana sabemos que muchas de las parejas de nuestra comunidad no viven realmente unidas. Generalmente, aunque hay excepciones, es el varón quien no considera parte de sí a la mujer y la trata muchas veces como si fuera una simple sirvienta al servicio de él y de los hijos e hijas. Nos toca, por tanto, ayudar a las parejas a vivir esa comunión que hará posible unas relaciones de amor adecuadas.
Plegaria de las y los participantes:
1. Por todas las parejas cristianas, y en especial las de nuestras comunidades, para que sepan vivir relaciones de amor, de igualdad, de complementariedad. Recemos…
2. Por nuestra sociedad, para que sepa dotarse de las leyes precisas para controlar la fuerza poderosa de la sexualidad, y a la vez promueva una educación sexual que ayude a vivir desde dentro, por convicción y no por imposición los valores del amor. Recemos…
Por todas las personas para quienes de hecho la vivencia de la vida en pareja es un sufrimiento en vez de una vivencia armoniosa y gozosa, para que encuentren en el amor el marco de referencia necesario para vivir la sexualidad. Recemos…
Exhortación final: Hemos escuchado la Palabra de Dios que hoy ha invitado, sobre todo a las parejas de la comunidad, a mantener el amor mutuo y la fidelidad. Que esta celebración nos ayude a todos y a todas, y en especial a esposos y esposas, a ser testigos/as del amor liberador de Dios y a establecer relaciones de igualdad en nuestras familias, pues todos y todas somos hijos e hijas de un mismo Dios, de un mismo Padre, de una misma Madre.
COMPARTIR UN PROYECTO DE VIDA DIGNA B28ºO (15-21/10/2012)
Introducción: Nos reunimos en el nombre de Jesús porque sabemos que las personas verdaderamente sabias son las que entre Dios y el dinero, escogen la escucha de la Palabra de Dios que es viva y eficaz. Al reunirnos en comunidad acogemos la Palabra de Jesús que hoy nos invita a seguir haciendo lo posible por poner a su Proyecto de vida y de salvación en el centro de nuestras preocupaciones e intereses, evitando que la búsqueda egoísta de bienes materiales nos aleje de él y de los/as hermanos/as.
Celebremos pues, con ánimo dispuesto, la presencia en medio de la comunidad de Jesús resucitado que nos acompaña en nuestro camino de fe y de amor.
Lect. Primer Testamento: Sabiduría 7, 7-11. Vino a mí un espíritu de sabiduría
Introducción L.P.T: El autor del libro de la Sabiduría pone en boca de Salomón, considerado tradicionalmente el rey más sabio de Israel (s. 10º a.C.), unas palabras sobre la importancia de dejarse guiar en la vida por la prudencia y la sabiduría. Es necesario preferir la sabiduría al poder, a los puestos políticos, a las riquezas y amarla más que a la propia salud. Luego todos los bienes verdaderos nos vienen con ella.
Texto: Pedí, y se me concedió la prudencia, supliqué y me vino el espíritu de Sabiduría.
La preferí más que las coronas y tronos, considerando que toda riqueza no es nada comparada a ella. La piedra más preciosa no la reemplaza; en su presencia todo el oro del mundo no es más que un puñado de arena, y la plata, barro.
La amé más que la salud y hermosura, y la quise más que la luz del día, porque su luz no conoce ocaso. Todos los bienes me llegaron a la vez con ella, abundantes riquezas me trajo en su mano.
Lect. Evangélica: Marcos 10,17-30. ¿Qué haré para heredar la vida eterna?
Introducción L. Ev.: El evangelio de hoy nos presenta el encuentro de una persona que tenía muchos bienes con Jesús. Según él desde su juventud había intentado guardar los mandamientos de Dios. Sin embargo, Jesús le invita a desprenderse de los bienes que tiene y dárselos a los pobres como condición para seguir al Maestro. Este no acepta la invitación hecha y Jesús habla de la dificultad que tienen los/as que se han enriquecido para desprenderse de sus riquezas y aceptar colaborar con el Proyecto de Dios.
Texto: Jesús estaba a punto de partir, cuando uno corrió a su encuentro, se arrodilló delante de él y le preguntó: “Maestro bueno, ¿qué tengo que hacer para conseguir la vida eterna?”
Jesús le respondió: “¿por qué me llamas bueno? Uno solo es bueno, y ése es Dios. Ya conoces los mandamientos: No mates, con cometas adulterio, no robes, ni digas cosas falsas de tu hermano, no seas injusto, honra a tu padre y a tu madre.” El otro contestó: “Maestro, todo esto lo he practicado desde muy joven.”
Jesús lo miró, sintió cariño por él y le dijo: “Sólo te falta una cosa: anda, vende todo lo que tienes, dalo a los pobres, y así tendrás un tesoro en el Cielo. Después, ven y sígueme.”
Cuando el otro oyó estas palabras, se sintió golpeado, porque tenía muchos bienes, y se fue triste.
Entonces Jesús, mirando alrededor de él, dijo a sus discípulos: “¡Qué difícilmente entrará en el Reino de Dios los que tienen las riquezas!” Los discípulos se sorprendieron al oír estas palabras. Pero Jesús insistió: “Hijos míos, ¡qué difícil es entrar en el Reino de Dios! Es más fácil para un camello pasar por el ojo de la aguja, que para un rico entrar en el Reino de Dios.”
Ellos se asombraron más todavía y comentaban: “Entonces, ¿quién puede salvarse?” Jesús los miró fijamente y les dijo: “Para los hombres es imposible, pero no para Dios, porque para Dios todo es posible.”
Entonces Pedro le dijo: “Nosotros lo hemos dejado todo para seguirte.” Y Jesús le aseguró: “Ninguno que haya dejado casa, hermanos, hermanas, madre, padre, hijos o campos por amor a mí y la Buena Nueva quedará sin recompensa. Pues recibirá cien veces más en la presente vida en casas, hermanos, hermanas, hijos y campos; esto, no obstante las persecuciones. Y en el mundo venidero recibirá la vida eterna.
DIÁLOGO COMUNITARIO, GRUPAL O FAMILIAR
1. ¿Por qué es necesario buscar la verdadera sabiduría?
2. ¿Cuáles son las principales exigencias del proyecto de vida presentado por Jesús?
- 1. Buscar la verdadera sabiduría
El texto que hemos leído en la primera lectura (Sb 7,7-11) forma parte de un discurso sobre la sabiduría que dirige el autor bíblico a los reyes de su tiempo (S. I a.C.). Era uso corriente en Israel atribuir a Salomón los libros sapienciales de la Biblia. Es decir, aquellos libros que recogen la sabiduría del pueblo y dan normas para vivir de acuerdo a los mandamientos del Dios liberador. Esto ocurre también con el libro de la Sabiduría: el autor finge ser el rey Salomón (s. X a.C.) y pone en boca de este monarca unas consideraciones muy interesantes sobre la sabiduría.
El Señor pedirá cuenta a los que tienen poder en este mundo: “El les pedirá cuenta de sus acciones y escudriñará sus intenciones” (Sb 6,3). Y Dios será un juez que a cada uno da lo justo y que defenderá al/ a la débil: “El creó a los grandes y a los pequeños y de todos cuida por igual; los poderosos, sin embargo, serán examinados con más rigor” (Sb 6,8).
A los/as que tienen poder en este mundo la Palabra de Dios les invita, por tanto, a dejarse instruir por la sabiduría, porque la multiplicación de las personas sabias trae vida y salvación para las comunidades y “los reyes juiciosos proporcionan bienestar a sus pueblos” (Sb 6,24).
La experiencia más común que tenemos, como comunidad de fe comprometida con la causa de los/as más empobrecidos/as, es que los/as que tienen poder en este mundo no buscan la verdadera sabiduría, sino que prefieren buscar poder y riquezas a cualquier precio. Luego se olvidan de los/as más débiles y llevan un estilo de vida muy diferente al del pueblo sencillo. Jesús mismo habló a sus discípulos/as sobre esta situación: “Saben que los que son tenidos como jefes de las naciones, las dominan como señores absolutos y sus grandes las oprimen con su poder. Pero no ha de ser así entre ustedes, sino que el que quiera llegar a ser grande entre ustedes, será su servidor” (Mc 10,42-43).
Como comunidad de fe comprometida con la causa de los/as más débiles se nos pide saber denunciar ese tipo de poder ejercido teniendo sólo en cuenta las necesidades y los intereses de un pequeño grupo social que se ha enriquecido a costa del hambre, la exclusión y la miseria de otros/as. Por otro lado, no basta con la denuncia; se nos pide impulsar proyectos comunitarios participativos, en donde se establezcan relaciones de igualdad y de fraternidad al interior de nuestras familias, nuestro trabajo, nuestras comunidades, nuestro grupo cristiano. De esta manera estaríamos actuando con verdadera sabiduría.
2. Las exigencias del compromiso con el proyecto de vida digna
El Evangelio que hemos leído hoy nos habla sobre el tema del seguimiento de Jesús y la disposición interior que debe tener una persona que quiera seguir sus pasos. Jesús se encuentra con una persona que reconoce que el profeta de Nazaret es un “Maestro bueno” y que está interesado en conseguir la vida eterna (Mc 10,17). Se trataba entonces de lograr algo que era muy importante. No era cualquier cosa la que se proponía conseguir, sino la vida eterna.
Ante la pregunta de aquella persona Jesús comienza aceptando que sólo Dios es totalmente bueno. Su bondad está en el inicio de todo. Por eso, reconocer que Dios es bueno nos exige estar dispuestos/as a cumplir los mandamientos de la primera tabla de la ley (se hace referencia aquí a los tres primeros mandamientos de la ley de Dios, los que hacen referencia a Dios, a su nombre, a santificar las fiestas. Ex 32,15). Luego Jesús se refiere a los mandamientos de la segunda tabla de la ley: “No mates, no cometas adulterio, no robes, no digas cosas falsas de tu hermano, honra a tu padre y a tu madre, no seas injusto” (Mc 10,19). Téngase en cuenta que Jesús ha añadido un mandamiento importante que no se encontraba en la segunda tabla de la ley: “No seas injusto.”
Con sencillez el rico dice que todo eso lo ha observado: Podemos decir que no hay arrogancia en su respuesta, pues en el tiempo de Jesús se creía que las personas creyentes podían cumplir la ley de Dios a plenitud y que las riquezas eran una bendición de Dios y un premio al comportamiento de todo/a creyente fiel. Sin embargo, Jesús parece estar convencido de que generalmente detrás de toda acumulación de riquezas hay un cierto grado de injusticia. Por eso le invita a no ser injusto.
Jesús, después de dirigirle una mirada cariñosa, invita a la persona que busca la vida eterna a convertirse en discípulo suyo. Y le plantea, como condición para ser discípulo, abandonar la riqueza y entregarla a los/as pobres, a los/as necesitados. Esto lo pondrá en condiciones de seguirlo. Pero aquella persona no aceptó la invitación de Jesús, se puso triste y se fue. Perdió la oportunidad de convertirse en discípulo y comenzar a vivir, desde ese momento, la vida eterna.
Como comunidad de fe hemos recibido la invitación de Jesús para aceptar su propuesta de vida digna. Conocemos sus exigencias. Sin embargo no podemos dormirnos creyendo que ya estamos cumpliendo con los mandamientos de Dios, pues el contexto en el que vivimos nos pone cada día nuevos retos. Sobre todo nos cuestiona nuestro grado de compromiso con la lucha por la justicia y la equidad y el desprendimiento de los bienes materiales, así como nuestro grado de solidaridad con los/as más empobrecidos/as y excluidos de esta sociedad neoliberal.
Plegaria de las y los participantes:
1. Por todas las iglesias, por todas nuestras comunidades cristianas, para que den testimonio del desprendimiento generoso que todos desean ver en ella, roguemos…
2. Por tantos hombres y mujeres que viven la pobreza de un modo obligado, tratando sólo de salir de ella, sin hacer opción por luchar por la transformación de la sociedad y por la superación de la situación de exclusión actual de los pobres, roguemos…
3. Por los/as que utilizan el argumento del desprendimiento espiritual respecto de las riquezas como el pretexto para acallar su conciencia ante lo crecido de sus riquezas, para que entiendan que el Dios de Jesucristo no quiere de nosotros/as sólo desprendimientos interiores sino actitudes exteriormente comprobables, roguemos…
Exhortación final: la Palabra de Dios que hemos escuchado en este día nos ha invitado a buscar la verdadera sabiduría que nos lleva a servir a los/as hermanos y hermanas como lo hizo Jesús. Se nos pide mantenernos con el corazón disponible, sin atarlo a las cosas materiales, para poder solidarios con los/as empobrecidos/as, para ser discípulos/as de Jesús que sepan escuchar su Palabra y ponerla en práctica; pues la Palabra de Dios es viva y eficaz.
ESTOY ENTRE USTEDES COMO EL QUE SIRVE B29°O (22-28/10/2012)
Introducción: Nos reunimos en el nombre de Jesús, quien vivió como una persona solidaria. El es el hermano solidario que ha sabido compartir nuestros dolores, nuestras luchas y nuestras alegrías; por eso nos invita a establecer relaciones de fraternidad y servicio al interior de la comunidad, al mismo tiempo que nos da fuerzas e inspiración, por medio de su Espíritu, parar mantenernos firmes en el camino de fe que estamos recorriendo.
Lect. Primer Testamento: Isaías 53, 3-12: El vivió su vida como sacrificio por el pecado
Introducción L.P.T: En la siguiente lectura leemos algunos versículos del cuarto cántico del llamado “Servidor de Yahvé. Una comunidad de judíos exiliados en Babilonia (s. VI a.C.) habla de los sufrimientos y las dificultades que encuentra un personaje que ha recibido la invitación para asumir la misión de unir al pueblo disperso y de ser luz para las naciones.
Texto: Despreciado y tenido como la basura de la gente, hombre de dolores y familiarizado con el sufrimiento, semejante a aquellas personas a las que se les vuelve la cara; estaba despreciado y no hemos hecho caso de él.
Fue detenido y enjuiciado injustamente sin que nadie se preocupara de él. Fue arrancado del mundo de las y los
vivos y herido de muerte por los crímenes de su pueblo.
Fue sepultado junto a los malhechores y su tumba quedó junto a los ricos, a pesar de que nunca cometió una violencia ni nunca salió una mentira de su boca.
Después de las amarguras que haya padecido su alma, verá la luz y será colmado. Por eso le daré en herencia muchedumbres y recibirán los premios de los vencedores.
Salmo de hoy: Esa gente es feliz porque vive el mandamiento del amor solidario.
- Quienes tienen y nunca se olvidan que a otros/as les falta; los/as que nunca usaron la fuerza sino la razón; las que dan una mano y ayudan a los/as que han caído.
- Quienes ponen en todas las cosas amor y justicia, los/as que nunca sembraron el odio, tampoco el dolor; los/as que dan y no piensan jamás en su recompensa.
- Quienes son generosos/as y dan de su pan un pedazo; los/as que siempre trabajan pensando en un mundo mejor; los/as que están liberados de todas sus ambiciones.
Lect. Evangélica: Marcos 10, 35-45. Jesús asume el compromiso del servicio
Introducción L. Ev.: En la lectura evangélica que hacemos hoy se nos habla de la petición que hicieron dos de los discípulos, Santiago y Juan, para que Jesús les concediera unos puestos de honor y de poder en el supuesto gobierno que Jesús encabezaría. Jesús los invita a no buscar el poder, sino a saber servir a los hermanos y hermanas, como él mismo lo hizo.
Texto: Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, se acercaron a Jesús y le dijeron: “Maestro, queremos que nos concedas lo que te vamos a pedir.” Ellos respondieron: “¿Qué quieren de mí?” Ellos respondieron: “Concédenos que nos sentemos uno a tu derecha y el otro a tu izquierda cuando estés en tu gloria.”
Jesús les dijo: “No saben lo que piden. ¿Pueden beber la copa que estoy bebiendo o bautizarse como me estoy bautizando?” Ellos contestaron: “Si, podemos.” Jesús les dijo: “Pues bien, la copa que bebo, también la beberán ustedes, y serán bautizados con el mismo bautismo que estoy recibiendo; pero no depende de mí que se sienten a mi derecha o a mi izquierda. Esto ha sido reservado para otros.”
Cuando los otros diez oyeron esto se enojaron con Santiago y Juan. Jesús los llamó y les dijo: “Como ustedes saben, los que se consideran jefes de las naciones las gobiernan como si fueran sus dueños, y los que tienen algún puesto hacen sentir su poder. Pero no será así entre ustedes.
Al contrario, el que quiera ser el más importante entre ustedes, que se haga el servidor de todos, y el que quiera ser el primero, que se haga siervo de todos. Así como el Hijo del Hombre no vino para que lo sirvieran, sino para servir y dar su vida como rescate de una muchedumbre.”
DIÁLOGO COMUNITARIO, GRUPAL O FAMILIAR
1. ¿Por qué es necesario dar la vida para que los/as otros/as vivan mejor?
- ¿Por qué el servicio debe distinguir a los/as jesuánico-cristianos?
1. Dar la vida para que otros y otras vivan mejor
El Evangelio de hoy nos invita a ponernos en disposición de servir a los/as hermanos/as y nos pone como ejemplo a Jesús quien definió su misión como un servicio y que dio su vida como rescate por muchos/as. Entonces no se trata de un simple servicio pasajero u ocasional. Se trata de dar la vida y de asumir las dificultades y los conflictos que surgen cuando intentamos vivir con seriedad el mandato de servir a los/as hermanos/as como Jesús lo hizo.
El cuarto cántico del Servidor de Dios (Is 52,13-53,12), elaborado en el exilio de Babilonia, nos describe con 600 años de antelación lo que sería el estilo de vida asumido por Jesús. Dios permitió que fuera destrozado con los padecimientos (53,10), hasta tal punto que muchos quedaron espantados porque su cara estaba tan desfigurada que no parecía un ser humano (53,14). Fue detenido y enjuiciado injustamente sin que nadie se preocupara de él (53,8) y ni siquiera pudo tener una sepultura digna, pues fue enterrado junto a los malvados y su tumba quedó junto a los ricos (53,9).
Todo el dolor del Servidor de Dios no fue en vano. Se trató de un sufrimiento asumido por amor, por solidaridad: “Eran nuestras dolencias las que él llevaba, eran nuestros dolores los que le pesaban…”(53,4). Y él mismo ofreció su vida como sacrificio por el pecado (53,10). El se compadece de las flaquezas humanas (Hb 4,15). Y ese esfuerzo no queda sin recompensa: el Siervo verá la luz y recibirá el premio de los vencedores.
Jesús, se convierte en modelo para nuestras comunidades. Como a él nos toca rescatar a tantas personas que viven en medio del pecado personal y estructural. Esta misión exige el sacrificio de la propia vida, la solidaridad con los/as oprimidos/as con la conciencia clara de que este esfuerzo no quedará sin recompensa.
2. Poder y servicio en el proyecto de vida digna
Cuando los otros discípulos y discípulas de Jesús oyeron que Santiago y Juan estaban buscando los mejores puestos (Mc 10,41), se enojaron mucho porque probablemente también ellos querían conseguir dichos puestos y estaban siguiendo a Jesús para ver lo que pudiesen conseguir para beneficio personal. Por eso también a los 10 se le podría aplicar la frase de Jesús: “No saben lo que piden”.
Jesús, el Mesías, intenta cambiar el orden social imperante. Buscando ayudar a sus discípulos/as en el camino de fe que han iniciado, les dice que el/la grande tiene que convertirse en servidor/a, y el/la que quiera ser el/la primero/a que se haga siervo/a de todos/as. El mismo Jesús se pone como ejemplo a imitar cuando declara que el “Hijo del hombre no vino para que lo sirvieran sino para servir” (Mc 10,45).
Jesús invita a sus discípulos/as a no imitar la conducta de los/as grandes y los/as jefes de este mundo. Jesús descubre algo en su sociedad que se da a nivel socio-político: “Los jefes de las naciones las dominan como señores absolutos, y los grandes las oprimen con su poder” (Mt 20,25; Mc 10,42). Y el evangelio según Lucas añade: “Los que ejercen el poder sobre ellas (las naciones) se hacen llamar Bienhechores” (Lc 22,25). Jesús describe muy bien la conducta y la actuación de los jefes de este mundo. Para Jesús el principal problema consiste en creer que ellos son dueños de la gente, que éstos no tienen derecho a pensar, ni a opinar ni a participar en las decisiones que tienen que ver con la vida de las mayorías.
Jesús denuncia también que los grandes o magnates de este mundo utilizan su poder para oprimir a los/as más pequeños/as. No sólo le quitan la posibilidad de ser reconocidos/as como personas, sino que también los/as oprimen de muchas maneras obligándoles/as a trabajar para ellos/as por salarios de miseria. Y encima esas personas quieren hacerse llamar bienhechores/as. Ese es el colmo de la manipulación.
Una de las tentaciones de los/as que nos llamamos seguidores/as de Jesús es creer que nuestra condición de cristianos/as o nuestras responsabilidades en la comunidad cristiana nos dan un poder absoluto sobre las otras personas. Entonces, se establecen relaciones de poder y de dominio. Aparecen aquellas personas que en las comunidades son “caciques”, los/as que creen que sólo ellos/as pueden tomar las decisiones que imponer a toda la comunidad.
Como comunidad de fe se nos pide el esfuerzo constante y cotidiano para dominar esa tendencia natural que todos y todas tenemos para dominar a los/as demás e imponerles nuestros criterios y puntos de vista. El servicio que estamos llamados/as a realizar nos pide la disposición para el diálogo, para juntos descubrir la voluntad de Dios en nuestra vida, en nuestra historia, en nuestro país y convertirnos en una comunidad al servicio de todas las personas, sobre todo de las más pobres. Y servicio no quiere decir aceptar pasivamente que las cosas sigan como están. Servir implica iniciativa y creatividad, conocimientos y esfuerzos para construir un mundo más humano, más justo, más participativo, más fraterno.
Plegaria de las y los participantes:
1. Por los gobernantes de nuestro país para que logren detener la corrupción y sepan castigar a los corruptos., roguemos al Señor.
2. Para que los cristianos y cristianas colaboremos a crear una nueva forma de organización mundial de las naciones, de forma que el gobierno del mundo -que actualmente está en manos de las grandes transnacionales del poder y del dinero- pase a estar en manos de la sociedad civil participativa.
3. Por esta comunidad nuestra, para que, a ejemplo de Jesús, sepamos partirnos y repartirnos entre cuantos nos rodean y pasan necesidad
Exhortación final: Se nos ha invitado a convertirnos en verdaderos/as seguidores/as de Jesús y a mantenernos firmes en la fe. Esa fe nos exige dominar la tendencia a oprimir a los/as hermanos, denunciar la conducta de aquéllos/as que se convierten en señores absolutos y aprender a servir como Jesús lo hizo.
TEN COMPASIÓN DE Mí B30ºO (29/10-4/11/2012)
Introducción: Hoy nos reunimos como comunidad de fe y como organización comprometida con la causa de la defensa de la vida digna de las y los más débiles y excluidos, que necesitan una mano amiga que tenga con ellos/as un gesto de solidaridad que les devuelva la ilusión y la esperanza.
Celebremos, pues, con alegría la presencia en nuestra comunidad de Jesús que siempre está dispuesto a escuchar a los/as más pobres, a compadecerse de ellos/as y a entregarnos su Palabra que fortalece nuestro camino de fe y de solidaridad.
Lect. Primer Testamento: Jeremías 31,7-9. Yahvé está comprometido con la vida plena de su pueblo
Introducción L.P.T: En el texto que hacemos a continuación el profeta Jeremías anuncia una palabra de esperanza para aquellos/as judíos/as que se encontraban en el exilio de Babilonia (s. VI a.C.). El pueblo tiene motivos para estar alegres, pues se anuncia la vuelta a su tierra. Entre ellos/as tienen una alegría especial los/as impedidos/as físicos como los cojos, los ciegos y las mujeres encinta y las paridas. Los/as que partieron con lágrimas, ahora, por la intervención de Dios regresan con alegría.
Texto: Así dice Yahvé: ¡Vitoreen, con alegría, a Jacob, aclamen a la primera de las naciones! Háganse escuchar, celébrenlo y publíquenlo: “¡Yavé ha salvado a su pueblo, al resto de Israel!”
Miren cómo los traigo del país del Norte, y cómo los junto de los extremos del mundo: Están todos, ciegos y cojos, mujeres encinta y con hijos, y forman una multitud que vuelve para acá.
Partieron, en medio de lágrimas, pero los hago regresar contentos; los voy a llevar a los arroyos por un camino plano para que nadie se caiga.
Pues he llegado a ser un padre para Israel y Efraín es mi primogénito.
Salmo de hoy: Al fin encontré a Jesús, después de tanto buscarlo.
- Lo encontré en el canillita, en el que limpia zapatos, y en aquel que en los semáforos limpia el vidrio de los carros: Es imagen de Jesús.
- Lo he visto en el chiripero, que camina por los barrios; tocando de puerta en puerta en busca de un trabajo: El me habla de Jesús.
- Lo he visto en toda la gente, que tiene ansias de cambio y se entrega a una lucha por un mundo más humano: Es imagen de Jesús.
Lect. Evangélica: Marcos 10, 46-52. Jesús, Hijo de David, ten compasión de mí
Introducción L. Ev.: Mientras va saliendo de Jericó y de camino hacia Jerusalén un mendigo ciego, dándose cuenta de la presencia de Jesús que pasaba, pide a gritos que el Hijo de David se compadezca de él. Jesús lo cura, afirmando que ha sido la fe la que ha sanado al ciego. Este al recobrar la vista se convierte en discípulo de Jesús.
Texto: Llegaron a Jericó. Y, al salir Jesús de allí, acompañado de sus discípulos y de una gran multitud, el hijo de Timeo (Bartimeo), un limosnero ciego, estaba sentado a la orilla del camino. Cuando supo que era Jesús de Nazaret, se puso a gritar, “Jesús, Hijo de David, ten compasión de mí” Varias personas trataron de hacerlo callar. Pero él gritaba mucho más: “Hijo de David, ten compasión de mí.”
Jesús se detuvo y dijo: “Llámenlo” Llamaron, pues, al ciego, diciéndole: “¡Párate, hombre!, te está llamando.” Y él, arrojando su manto, de un salto se puso de pie y llegó hasta Jesús.
Jesús le preguntó: “¿Qué quieres que te haga?” El ciego respondió: “Maestro, que yo vea.” Entonces, Jesús le dijo: “Puedes irte; tu fe te ha salvado.”
Y al instante vio, y se puso a caminar con Jesús.
DIÁLOGO COMUNITARIO, GRUPAL O FAMILIAR
1.- ¿Por qué Bartimeo confía en Jesús?
2. ¿Por qué se hace necesario escuchar al pobre?
1. La confianza que da vida y que nos convierte en discípulas y y discípulos
A la salida de la histórica ciudad de Jericó, por donde el pueblo de Israel entró en la tierra prometida, sentado junto al camino está un mendigo ciego; doblemente pobre, por ser mendigo y por ser ciego. Bartimeo reconoce a Jesús como Hijo de David. Jesús se dirige a Jerusalén en donde tendrá una acogida entusiasta por el pueblo sencillo que lo reconocerá como el Mesías esperado: “¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en nombre del Señor! ¡Bendito el reino que viene, de nuestro padre David! ¡Hosanna en las alturas! (Mc 11,9-10). Bartimeo se adelanta y proclama que Jesús es el Mesías esperado, el Hijo de David. Así el ciego ve lo que otros/as, con vista, no son capaces de ver. De hecho, generalmente, el reconocimiento de Jesús como Cristo y como salvador viene de los/as últimos/as de la sociedad, de los/as que están al borde del camino, de aquellos/as que algunos/as buscan hacer callar.
Bartimeo, el ciego del camino, no pide a Jesús una limosna. Eso es lo que había hecho por mucho tiempo. Ahora entiende que ha llegado una oportunidad que él no quiere desaprovechar. Por tanto, pide la salud, la vista que lo podría reintegrar a la vida normal. Por lo tanto cuando Jesús lo llama, “él, arrojando su manto, de un salto se puso de pie y llegó hasta Jesús” (Mc 10,50).
Jesús devuelve la vista al ciego y declara que ha sido su fe, la confianza que depositó en él, la que le ha dado la vida, la que lo ha salvado. Y Bartimeo se convierte en discípulo de Jesús. Dice el texto que el ciego curado “le seguía por el camino” (Mc 10,52). La fe que salva ha puesto al que era ciego en el camino de Jesús, en el camino hacia Jerusalén, que lo conducirá hacia su muerte y resurrección.
Hoy como ayer son los/as más débiles, los/as más pobres, los/as excluidos/as de la sociedad quienes más están dispuestos/as a descubrir el paso de Jesús por sus vidas. Aquellos/as y aquellas que sólo se preocupan por sus negocios, por sus propios asuntos son incapaces de descubrir a Dios que pasa a nuestro lado y que quiere darnos su Palabra de amor. Como comunidad de fe se nos pide estar atentos/as para descubrir la presencia de Dios en la vida de los/as débiles.
2. La necesidad de escuchar al/a la empobrecido/a y excluido/a
El mendigo Bartimeo no tiene miedo en gritar y pedir compasión a aquél que sabe puede devolverle la vista y la salud. Y aunque los/as que rodean a Jesús intentan callarlo, él grita más fuerte: “¡Hijo de David, ten compasión de mí!”(Mc 10,48). Jesús, en su camino hacia Jerusalén, tiene tiempo para él, no le impone su voluntad; por eso le pregunta: “¿Qué quieres que te haga?” Jesús quiere escuchar al ciego, porque él ha venido a revelarnos el amor del Padre que escucha a cada uno/a de sus hijos/as.
Hoy, ante las urgentes necesidades de los/as más pobres de nuestras comunidades, podemos engañarnos fácilmente, pretendiendo conocer mejor que ellos/as mismos/as lo que les conviene. Pero en toda relación de ayuda debemos respetar a la persona y reconocer sus derechos. Es necesario dar lo que se tiene, pero para esto debemos estar atentos/as a lo que los/as otros/as sienten como una necesidad.
Como comunidad de fe y de amor tenemos que aprender a escucharnos. Sobre todo a aquellas personas que tienen en la comunidad cristiana el servicio de la autoridad se les pide saber escuchar al pueblo, sobre todo a los/as más pobres y a los/as más débiles. En los proyectos sociales que promovemos en las comunidades cristianas, o desde las organizaciones de la sociedad civil, se necesita que sepamos escuchar a la gente, descubrir sus necesidades, sus ilusiones e intentar dar una respuesta que tenga en cuenta a las personas en su situación concreta.
Plegaria de las y los participantes:
1. Para que la luz de la verdad abra los ojos de todos los seres humanos y les ayude a caminar sin tropiezo por el camino de la vida, roguemos al Señor.
2. Por todos los ciegos, para que se puedan integrar a la sociedad con respeto a sus derechos y sin ser relegados a puestos marginales…
3. Para que tengamos un corazón capaz de compadecerse ante el dolor de cada hermano/a, roguemos al Señor.
Exhortación final: La Palabra bíblica nos ha hablado hoy de la compasión mostrada por Jesús en favor de su pueblo. Al sector del pueblo de Israel que estaba en el exilio se le motiva para que pueda volver a la tierra de Israel/Palestina. Al mendigo ciego Bartimeo Jesús le devuelve la vista y le convierte en discípulo. Por todo eso hay motivos para estar alegres y para dar gracias al Dios de Jesús que siempre está en medio de su pueblo.