Red Ecuménica Bíblica Dominicana (REBIDOM)C/ 3 No. 9.

mayo 9, 2013

Red Ecuménica Bíblica Dominicana (REBIDOM)

C/ 3 No. 9. El Milloncito, Sabana Perdida. Santo Domingo Norte. Rep. Dominicana

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Reflexiones bíblicas semanales. Mayo 2013

 

 

      AMENSE UNOS A OTROS COMO YO LOS HE AMADO   B6°P (6-12/5/2013)

 

 

Introducción: Anunciar el Evangelio a todas las personas es tarea funda­mental de toda comunidad Jesuánico-cristiana. El Evangelio es portador de unos valores y unos principios que asumidos son base para establecer relaciones de amor, justicia y libertad. Por esto, una comunidad jesuánico-cri­stiana que olvide su trabajo evangelizador está renunciando a una de sus tareas fundamentales; más aún, a su propia identidad.

           

Primera Lectura: Hechos 10,25-26.34-35.44-48. Un proyecto incluyente

 

Introducción P.L.: Según nos dice Lucas, en los Hechos de los Apóstoles, Pedro tenía como territorio de su trabajo misionero la zona de la costa pa­lestinense: Lida (Lod), Jaffa, hasta llegar a Cesarea Marítima. Mientras Pedro está en Jaffa es mandado a buscar desde Cesarea por Cornelio, un centurión romano, que se mostraba abierto a re­cibir el Evangelio de Jesús. Pedro es enviado por el Espíritu de Dios a la que era la capital administrativa del país entonces. Allí, en Cesarea marítima, Pablo bautiza los/as primeros/as cristianos/as que prove­nían del paganismo. Así el Evangelio rompe el círculo cerrado de la población judía y se dirige también a los/as gentiles.

 

Texto::            Al día siguiente Pedro partió de Joppe y se dirigió hacia Cesarea Marítima. Al otro día llegó a Cesarea. Corne­lio, que los esperaba, había reunido a sus parientes y amigos íntimos. Cuando Pedro entró, Cornelio le salió al encuentro y cayó a sus pies con mucho respeto. Pero Pedro lo levantó y le dijo: “Levántate, que también yo soy hombre.”

            Entonces Pedro tomó la palabra y dijo: “Verdaderamente reconozco que Dios no hace diferencia entre las personas, sino que acepta a todo el que lo honra y obra justamente sea cual sea su raza.

            Todavía estaba Pedro hablando en esta forma cuando el Espíritu Santo bajó sobre todos los que escuchaban la Palabra. Y los creyentes de origen judío que habían venido con Pedro quedaron atónitos: “!Cómo! ¡Dios regala y derrama el Espíritu Santo sobre los no judíos!” Y era pura verdad: los oían ha­blar en lenguas y alabar a Dios.

            Entonces Pedro tomó la palabra y dijo: “¿Quién podría negar el agua del bautismo a quienes han recibido el Espíritu Santo, igual que nosotros?” Y mandó bautizarlos en el Nombre de Jesucristo. Luego le pidieron que se quedara algunos días con ellos.

 

 

Salmo de hoy: Danos un corazón grande para amar. Danos un corazón fuerte para luchar

 

  • Gente nueva creadora de la historia; constructora de nueva humanidad. Gente nueva que vive la existencia como riesgo de un largo caminar.
  • Gente nueva luchando en esperanza; caminantes sedientos/as de verdad. Gente nueva sin frenos ni cadenas. Gente nueva que exige libertad.
  • Gente nueva amando sin fronteras, por encima de razas y lugar. Gente nueva al lado de las y los empobrecidos y excluidos; compartiendo con ellos y ellas techo y pan.

 

 

 

Lect. Evangélica: Juan 15,9-17. Como el Padre me ha amado, así les he amado yo

 

Introducción L. Ev.: La fe jesuánico-cristiana es una experiencia de amor. El Dios de Jesús, que es amor, nos ha demostrado su amor a través de su Hijo Jesús. A no­sotros y nosotras nos exige permanecer en su amor, para ser felices, para vivir alegres. Pero ese amor tiene que compartirse con todos los/as hermanos/as. Cuando encerramos nuestro amor nos volvemos egoístas y tristes. Amar como amó Jesús, y ser testigos/as de ese amor es nuestra tarea para cada día de nuestra vida.

 

Texto: En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos y discípulas: Yo los/as he amado a ustedes como el Padre me ama a mí: permanezcan en mi amor. Si guardan mis mandatos, permanecerán en mi amor, así como yo perma­nezco en el amor del Padre, guardando sus mandatos.

            Yo les he dicho todas estas cosas para que en ustedes esté mi alegría, y la alegría de ustedes sea perfecta. Mi mandamiento es éste: ámense unos con otros, como yo los he amado. No hay amor más grande que éste: dar la vida por sus amigos.

            Ustedes son mis amigos y amigas  si cumplen lo que les mando. Ya no les llamaré servidores ni servidoras, porque un/a servidor/a no sabe lo que hace su patrón. Les llamo amigos y amigas, porque les he dado a conocer todo lo que aprendí de mi Padre.

            Ustedes no me escogieron a mí. Soy yo quien los/as escogí a ustedes y los/as he puesto para que vayan y produzcan fruto, y ese fruto permanezca. Y quiero que todo lo que pidan al Padre en mi Nombre, él se lo dé.

            Yo les ordeno esto: que se amen unos/as a otros/as.

 

 

PARA EL DIALOGO COMUNITARIO

 

  1. ¿Por qué en la misión evangelizadora no debe haber favoritismos?
  2. ¿Por qué debemos amarnos como él nos amó?

 

1. Una misión sin favoritismos

 

En su labor misionera Pedro llega hasta Cesarea Marítima, ciudad de la costa palestinense,   y capital administrativa del país en tiempo de Jesús, en donde va a bautizar a los/as primeros/as cristianos/as provenientes del paganismo. Este hecho le trajo dificultades con sus hermanos judíos que se consideraban dueños exclusivos de la salvación de Dios.

El pueblo judío estaba convencido de ser una raza escogida por Dios entre todos los demás pueblos. Esto llevaba a que muchas personas del pueblo creyesen que la salvación era algo exclusivo de los judíos. Sin embargo Dios no reduce su oferta de salvación a un solo pueblo. Por esto Pedro señala: ‘Está claro que Dios no hace distinciones: acepta al que lo teme y practica la justicia, sea de la nación que sea’ (Hch 10,35-36).

En el Antiguo Testamento se creía que los/as creyentes tenían que temer a Dios. Era un respeto lleno de temor. Sin embargo, encontramos en el Nuevo Testamento un texto que nos invita a sustituir el temor por el amor: ‘No hay temor en el amor,- sino que el amor perfecto expulsa el temor, porque el temor mira el castigo; quien teme no ha llegado a la plenitud del amor.’  (1 Jn 4,18j.

Desde que el Jesús dio a sus discípulos el mandato: “Vayan y hagan discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del

Hijo y del Espíritu Santo…” (Mt 28,19), el Evangelio está abierto a todas las personas. Las personas que reciben el anuncio deben comprometerse a practicar en su vida la justicia y el amor.

Como comunidad cristiana estamos conscientes de que tenemos que ser testigos/as de Jesús resucitado. Nuestro anuncio tendrá credibilidad en la medida en que vaya acompañado de un compromiso con la causa de la justicia y colaboremos en la creación de mejores condiciones de vida para las mayorías de nuestra isla.

 

2.- Amarnos como El nos amó

 

Todo el capítulo quince del evangelio según Juan está marcado por la ternura del Señor hacia sus discípulos/as. Su mensaje es claro: ‘Permanezcan en el amor’. Para permanecer en el amor es necesario guardar los mandamientos de Jesús. De esta manera nos convertimos en sus amigos/as. Esa debe ser la fuente de nuestra alegría (Jn 15,11).

El calor de la amistad implica un compartir que crea una igualdad que acaba con las relaciones de dominación y servidumbre. No hay amor sino entre iguales. En la capacidad para hacer de los/as demás nuestros/as amigos/as, se juega nuestra vida jesuánico-cristiana. Si nos aferramos a pretendidas o aparentes superioridades que consideren a las demás personas como inferiores, no podremos compartir el Evangelio con ellas (cf. Hch 10,26). No hay solidaridad con los/as empobrecidos, oprimidos/as y excluidos si no hay amistad con ellos/as. Sólo así daremos frutos de justicia y nos amaremos como Jesús nos amó.

 

Para la oración de las y los participantes

 

  1. Para que seamos capaces de amar como el Padre de Jesús nos ha amado en la persona de Jesucristo. Recemos.
  2. Para que demostremos el amor divino a tantas personas que viven abandonadas, que son oprimidas y que no tienen esperanza. Recemos.
  3. Para que demostremos nuestro amor comprometiéndonos a colaborar en la construcción de un país más justo y más fraterno. Recemos.

 

Exhortación final: Hemos experimentado el amor solidario de Jesús por nosotros y nosotras para que tengamos vida verdadera. Ahora continúa la vida en donde tenemos que intentar seguir poniendo en práctica el mandamiento del amor solidario de Jesús el que nos invita a amarnos unos/as a otros/as como él nos ha amado.

 

 

 

                         Vayan por el mundo y anuncien el Proyecto de Vida Digna  BAJ (13-19/5/2013)

 

 

Introducción: Nos acercamos a la fiesta de Pentecostés que celebraremos en la próxima semana. Hoy recordamos un hecho creído por la comunidad primitiva: la ascensión o subida de Jesús al cielo.  Jesús ha cumplido su misión terrenal; ha sido testigo del amor solidario del Padre. Ha sabido afrontar las dificultades, y la muerte. El Padre ha premiado la fidelidad de Jesús resucitándolo de entre los muertos y haciéndolo presente, por medio de su Espíritu, en su comunidad de fe y de amor.

               

Lect. Primer Testamento: Hechos 1,1-11. Ustedes serán mis testigos y testigas hasta los confines del mundo

 

Introducción L.P.T: Lucas, quien se cree que es autor del tercer evangelio y de los Hechos de los Apóstoles, dirige su libro a un tal Teófilo. No sabemos si se tra­ta de un personaje histórico o simbólico. De todas maneras Teófi­lo significa el amante de Dios. Así Lucas dirige su obra a todas las personas que siguen el camino de la solidaridad y del amor solidario.

            Jesús se va al cielo y promete enviar el Espíritu Santo, que será el don más precioso del Padre. El Espíritu convertirá a los discípulos y discípulas en testigos y testigas del Maestro resucitado.

 

Texto: En mi primer libro, querido Teófilo, escribí todo lo que Jesús hizo y enseñó desde el principio hasta el día en que fue llevado al cielo, después que dio instrucciones por medio del Espíritu Santo, a los apóstoles que había elegido.

            Ellos fueron a los que se presentó después de su Pasión, dándoles muchas pruebas de que vivía y, durante cuarenta días les habló acerca del Reino de Dios.  Mientras comía con ellos, les mandó: “No se alejen de Jerusalén, sino que esperen lo que prome­tió el Padre, de lo que ya les he hablado. Que Juan bautizó con agua, pero ustedes serán bautizados en el Espíritu Santo den­tro de pocos días.”

            Como estaban reunidos, les preguntaron: “Señor, ¿es aho­ra cuando vas a restablecer el Reino de Israel?” El les res­pondió: “A ustedes no les corresponde saber el tiempo y el momen­to que el padre ha fijado con su propia autoridad,  sino que van a recibir una fuerza, la del Espíritu Santo, que vendrá sobre ustedes, y serán mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Sama­ría, y hasta los límites de la tierra.

            Al decir esto, en presencia de ellos, fue levantado y una nube lo ocultó a sus miradas.

            Mientras miraban fijamente al cielo hacia donde iba Jesús, de repente tuvieron a su lado dos hombres vestidos de bla­nco que les dijeron: “Hombres de Galilea, ¿qué hacen ahí mirando al cielo? Este que ha sido llevado, este mismo Jesús, vendrá como lo han visto subir al cielo.”

 

Salmo de hoy: Buenas Nuevas para mi pueblo

 

  • Caerán los/as que oprimen la esperanza de mi pueblo. Caerán los/as que comen su pan sin haber sudado. Caerán por la violencia que ellos/as mismos/as han buscado y se alzará mi pueblo como el sol en el sembrado.
  • Un nuevo día amanece y los campos reverdecen; gente nueva aparece, de una tierra nueva crece; y sus voces como truenos van rompiendo el silencio y en sus cantos con aliento hay un Dios que va contento.
  • Podemos cambiar la historia, caminar a la victoria. Podemos crear el futuro y romper todos los muros. Si unimos nuestras manos si nos vemos como hermanos y hermanas; lograremos lo posible: ser un pueblo de gente libre.

 

 

 

Lect. Evangélica: Marcos 16,15-20. Vayan por todo el mundo y anuncien el Evangelio

 

Introducción L. Ev.: Jesús se va a los cielos, y comienza el tiempo en el que sus seguidores tienen que continuar su obra salvadora. La misión con­siste en proclamar el Evangelio Salvador y acompañar esa proclamación con acciones de amor y solidaridad.

            Fijémonos en que el bautismo es el fruto de la conversión y de la fe en Jesús. Pero después del bautismo sigue la misión, pues es necesario estar en proceso de catequesis, enseñando a cumplir los mandamientos de Dios. En medio de la misión contamos con la compañía y con el apoyo de Jesús, pues él nos asegura su presencia por siempre.

 

Texto: En aquel tiempo Jesús se apareció a Once discípulos y les dijo: “Vayan por  todo el mundo y anuncien la Buena Nueva a toda la creación. El que crea y se bautice se salvará. El que se resista a creer se condenará. Y estas señales acompañarán a los que crean: en mi Nombre echarán los espíritus malos. Hablarán en nuevas lenguas, tomarán con sus manos las serpientes y, si beben algún veneno, no les hará ningún daño. Pondrán las manos sobre los enfermos y los sanarán”.

            Así, pues, el Señor Jesús, después de hablar con ellos y ellas, fue llevado al cielo y se sentó a la derecha de Dios.

            Y los discípulos y discípulas salieron a predicar por todas partes con la ayuda del Señor, el cual confirmaba su mensaje con las señales que lo acompañaban.

           

PARA EL DIALOGO COMUNITARIO

 

1.- ¿Por qué los/as bautizados/as son educados/as por el Espíritu?

2.- ¿Por qué es necesario mirar a la tierra e insertarnos en la realidad en que se vive?

 

  1. 1.       El Espíritu consagra y educa a los discípulos y discípulas de Jesús

 

            Los/as discípulos/as de Jesús hemos sido bautizados/as en el Espíritu Santo. A sus primeros/as seguidores/as Jesús aseguró: “Juan bautizó con agua, pero ustedes serán bautizados y bautizadas en el Espíritu Santo dentro de pocos días” (He 1,5). ¿Qué quiere decir esto? Que el Espíritu nos ha consagrado para que vivamos de acuerdo al Proyecto y al mandamiento nuevo del amor de Dios.

            Jesús fue bautizado por Juan. Pero su bautismo no fue como los demás. Fue un bautismo en el Espíritu Santo. En el momento de ser bautizado, nos dicen los evangelistas, que bajó el Espíritu Santo que se posó sobre él y se manifestó en forma de paloma (Lc 3,22). Una vez que recibió el bautismo, su consagración, entonces Jesús estuvo preparado para superar las tentaciones del diablo que intentaban alejarlo del Proyecto de Dios. Jesús estuvo dispuesto para asumir su misión de evangelizar a los pobres y liberar a los oprimidos (Lc 4,18-19).

            El Espíritu Santo no sólo consagra a los/as discípulos/as de Jesús, sino que se convierte en su educador. Cuando Jesús estaba con sus discípulos/as él mismo se encargaba de enseñarles las verdades que conducían hacia la vida verdadera. Ahora en la ausencia del Maestro, quien nos educa es el Espíritu.

            Como comunidad de consagrados/as por el Espíritu para realizar la misión de anunciar el Evangelio a todas las personas, pero fundamentalmente a los más pobres, y para comprometernos con el Proyecto liberador de Dios, se nos pide docilidad al Espíritu para dejarnos guiar por él y realizar las acciones que vayan colaborando para crear mejores condiciones de vida para todas las personas que viven en nuestros ambientes.

 

            Si hemos recibido la fuerza del Espíritu como don, debemos convertirnos en testigos/as del Señor Resucitado. Ser testigos/as de Jesús exige intentar vivir de acuerdo con las orientaciones del don más precioso que él nos ha enviado: el Espíritu de Dios.

            Los/as primeros/as seguidores/as de Jesús entendieron que predicar la Buena Noticia era lo propio de su condición de testigos/as y discípulos/as del Señor Resucitado.  El/la testigo/a no se limita a relatar un acontecimiento, se compromete con él, lo hace suyo. Compromete seriamente toda la vida con el Proyecto de Dios, Proyecto de vida y de salvación.

            El evangelista Lucas insiste en la ausencia de Jesús mientras los/as discípulos/as tienen que demostrar su fe él. Les deja a cargo la tarea. Ellos/as deben continuar la obra que él comenzó en la tierra. El Hijo asciende al cielo al lado del Padre. Pero es la ausencia de un viviente, no la de un muerto. Por eso les envía “la Promesa del Padre”: el Espíritu (Lc 24,49 y He 1,4). El nos ayudará a hacer presente a Jesús, el viviente, en medio de una realidad de egoísmo, de privilegios indebidos, de corrupción, de arrogancia del poder político y económico, de indiferencia hacia el/la empobrecido/a, de hambre y desempleo. De muerte, en una palabra. 

            Como comunidad de fe nos toca ser testigos del Jesús resucitado quien durante su presencia en esta tierra pasó haciendo el bien a todos/as y ayudando a la gente a liberarse del mal y del egoísmo (He 10,38).

 

2.-  Mirar al suelo e insertarse en la realidad que tiene que ser transformada

 

            Para los/as primeros/as discípulos/as de Jesús ha terminado el tiempo de la instrucción, del aprendizaje. Ahora toca trabajar, anunciar el Evangelio, vivir la fe de una forma solidaria. El Señor se ha ido a los cielos y mientras tanto nos ha encomendado el trabajo de ser testigos/as de su amor. Aunque se ha ido, sigue estando presente por medio de su Espíritu. Un día volverá para pedirnos cuenta de lo que hemos hecho con su Proyecto y con los dones que nos dejó.

            La fiesta de la Ascensión de Jesús que hoy celebramos quiere dejarnos una lección: No se trata de quedarnos inmóviles mirando hacia arriba y lamentando la ausencia del Señor, sino de ponernos en camino y llevar su Evangelio “hasta los confines de la tierra” (He 1,8). Por ello todo intento de mantener a los/as cristianos/as en una actitud de dependencia e inmadurez sin reales responsabilidades y voz en la Iglesia es contraria al sentido de la fiesta que celebramos hoy.

                Como comunidad de fe debemos estar conscientes de la necesidad de colaborar en la creación de una Iglesia de Comunión y participación. El Concilio Vaticano II y las conferencias de Puebla y Santo Domingo lo recordaron con energía. Como exigencia evangélica se nos pide ser adultos/as en la fe compartiendo la responsabilidad de la tarea evangelizadora.

           

Para la oración de las y los participantes:

 

  1. Por todos/as los/as miembros/as de la Iglesia de Jesús para que sepamos proclamar la Palabra de de liberación en cada momento. Recemos.
  2. Para que sepamos acompañar el anuncio de la Palabra con acciones de solidaridad y de lucha en defensa de la vida. Recemos.
  3. 3.      Por los gobernantes que han sido elegidos/as para que se dediquen a trabajar por el bienestar de su pueblo. Recemos.

 

Exhortación final: Es necesario seguir anunciando el Proyecto  de la Vida Digna, guiados/as por el Espíritu que nos consagra y educa para la misión liberadora encomendada. Se nos exige ser testigos y testigas de Jesús, intentando llevar el Evangelio hasta los confines del mundo, y hasta el día en que él vuelva para juzgarnos sobre el amor y nuestra responsabilidad en la realización de nuestra tarea. Asumamos nuestros compromisos con responsabilidad durante la próxima semana y cada día de nuestra vida.

 

 

 

 

 

RECIBAN EL ESPÍRITU SANTO LIBERADOR BDP (20-26/5/2013)

 

 

Introducción: En esta semana celebramos la fiesta de Pentecostés. Tenemos que buscar el origen de esta celebración en el pueblo judío. La fiesta judía se llama “de las sema­nas” (shavuot) y se sigue celebrando hoy en día. Se celebra a los 50 días des­pués de la Pascua; es decir, después de 7 semanas de 7 días. En esta fiesta los judíos re­cuerdan la entrega de la Ley en el Sinaí.

                 Los/as que pertenecemos a las comunidades jesuánico-cristianas le hemos dado un nuevo sentido a dicha fies­ta. Para no­sotros/as es el día en el que Jesús nos ha enviado su Espíritu Santo para que permanezca en nuestra comunidad y nos guíe en cada momento de nuestra vida en la construcción de un proyecto de vida digna.

                       

Primera Lectura: Hechos 2:1-11. Las y los creyentes reciben el Espíritu San­to.

 

Introducción L.P.T:  Jesús había prometido a sus discípulos y discípulas enviarles el Espíritu Defensor para que guiara la vida de la naciente comunidad cris­tiana. Ese Espíritu es signo de unión; de hecho permite a perso­nas de diversas naciones y diversas lenguas entenderse y procla­mar las maravillas de Dios, en sus propias lenguas.

 

Texto: Al llegar el día de Pentecostés, estaban todos reunidos en un mismo lugar. De repente vino del cielo un ruido como el de una ráfaga de viento impetuoso, que llenó toda la casa en la que se encontraban. Se les apare­cieron unas lenguas como de fuego que se repartieron y se posaron sobre cada uno de ellos; quedaron todos llenos del Espíritu Santo y se pusieron a ha­blar en otras lenguas, según el Espíritu les concedía expresarse.

            Había en Jerusalén hombres piadosos, que allí residían, venidos de todas las naciones que hay bajo el cielo. Al pro­ducirse aquel ruido la gente se congregó y se llenó de estupor al oírles hablar cada uno en su propia lengua. Estupefactos y admirados decían: «¿Es que no son galileos todos estos que es­tán hablando? Pues ¿cómo cada uno de nosotros les oímos en nues­tra propia lengua nativa? Partos, medos y elamitas; habi­tan­tes de Me­sopotamia, Judea, Capadocia, el Ponto, Asia, Fri­gia, Panfilia, Egipto, la parte de Libia fronteriza con Cire­ne, forasteros romanos, judíos y prosélitos, cretenses y árabes, todos les oímos hablar en nuestra lengua las maravillas de Dios.»

 

Salmo de hoy: ¡Qué bueno es vivir unidos/as; en comunidad, bien comprometidos/as!

 

  • Mira a tu pueblo cómo está explotado; no te hagas el ciego, no pases de lado.
  • Vivamos la fe en comunidad; así cambiaremos de mentalidad.
  • Construyamos juntos la fraternidad; compartiendo todo, en comunidad.

 

Lect. Evangélica: Evangelio: Juan 20:19-23. La paz sea con ustedes.

 

Introducción L. Ev.: En la Biblia la paz (shalom) es el resumen de las condiciones, valores y principios que necesita una persona para vivir feliz. Por eso Jesús saluda a sus discípulos y discípulas, deseándoles precisamente la paz. Sin embargo los dones divinos no son dados para guardarlos para nosotras y nosotros solos. Es necesario ponerlos al servicio de los hermanos y hermanas.

 

Texto:  Al atardecer de aquel día, el primero de la semana, estando cerra­das, por miedo a los judíos, las puertas del lugar  donde se encontraban los discípulos y discípulas, se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: «La paz sea con ustedes.» Dicho esto, les mostró las manos y el costado. Los discípulos y discípulas se alegraron de ver al Señor. Jesús les dijo otra vez: «La paz sea con uste­des. Como el Padre me envió, también yo les envío.» Dicho esto, sopló sobre ellos y ellas y les dijo: «Reciban el Espíritu Santo. A quienes perdonen los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengan, les quedan reteni­dos.»

           

            PARA EL DIALOGO COMUNITARIO

 

  1. ¿Por qué podemos afirmar que el espíritu rompe las barreras de la diversidad de lenguas y nacionalidades?
  2. ¿Por qué el Espíritu nos fortalece y nos permite vivir nuestra fe en comunidad?

 

1.- El Espíritu rompe las barreras de las lenguas y de las nacionalidades

 

            El Espíritu de Dios quiere que el mensaje de salvación llegue a todos los hombres y mujeres. Por eso el día de Pentecostés, cada uno/a hablaba su propia lengua y al mismo tiempo cada persona entendía el mensaje de salvación que proclamaban los apóstoles de Jesús en su propia lengua. Con esto, el autor de los Hechos de los Apóstoles quiere señalarnos que no hay barreras ni de fronteras ni de nacionalidades para recibir el Espíritu de Dios.

            Pentecostés era, en Israel, la fiesta de la recolección de las cosechas. Los judíos la llamaban la “fiesta de las semanas” (Shavuot) porque se celebraba al terminar el período de 7 semanas (A partir de la fiesta de Pascua se contaban 7 semanas por 7 días= 49 + 1= 50 días). De ser una fiesta agraria más tarde se convierte en una fiesta histórica; en ella se recordaba la entrega de las dos tablas de los mandamientos sobre el monte Sinaí. En ese día de Pentecostés, los/as discípulos/as de Jesús se hallaban reunidos, sin saber bien qué hacer, el don del Espíritu hará que proclamen la Buena Nueva a todas aquellas personas que se encontraban en la ciudad (He 2,1-11).

            Bajo la inspiración del Espíritu Santo los/as discípulos/as de Jesús encuentran el lenguaje apropiado para el anuncio del Evangelio. No se trata de emplear un solo idioma, sino de ser capaz de entenderse. El texto es claro: la gente escuchaba a los discípulos “hablar cada uno en su propia lengua.” y Admirados decían: “¿Es que no son galileos todos estos que están hablando?” (He 2,6-7). Cada persona comprende en su lengua, desde su mundo cultural.

            Como comunidad de fe se nos pide anunciar un evangelio encarnado en la realidad y en la cultura de las personas que reciben el mensaje de salvación. Este es el compromiso fundamental que nos pide la celebración de la fiesta de Pentecostés.

           

2.- El Espíritu nos fortalece y nos ayuda a vivir la fe en comunidad

 

            El Espíritu nos permite confesar a Jesús como Salvador y Señor. Es el mismo Espíritu el que nos impulsa a creer en Jesús y a vencer el miedo que nos impide ser testigos/as de su amor liberador.

            La muerte de Jesús había sido un duro golpe para sus discípulos/as. Por eso el enfrentamiento con los grandes de su pueblo, aliados con las autoridades romanas, los aterraba. “Por miedo a los judíos” (Jn 20,19) se hallaban reunidos con las puertas cerradas. El Señor les pide que tengan el valor de anunciar su Evangelio, sin importarles la resistencia y la hostilidad que encontrarán. Podrán hacerlo sólo si se dejan llenar por la fuerza del Espíritu. Espíritu de amor, de valentía y audacia que como dice Juan en su primera carta, se opone al temor (1 Jn 4,18). En efecto, el miedo para hablar claro y decir con precisión y oportunidad la Palabra de Dios revela una falta de amor.

            La presencia del Espíritu en nuestras comunidades nos debe llevar a defender la dignidad de los hijos e hijas de Dios, que ven pisoteados sus derechos a una vida digna. Dejar de asumir nuestro compromiso por miedo a los poderosos de esta sociedad o a perder nuestros privilegios o comodidad, significa negarse a recibir y a vivir según las orientaciones del Espíritu de amor.

            El Espíritu construye la comunidad de Jesús, en la que cada uno tiene su propio servicio o ministerio. Es el Espíritu el que nos une y nos envía a proclamar el Evangelio de la vida y de la verdad.

            Por otro lado el Espíritu nos ayuda a vencer las dificultades y nos invita a promover la unidad al interior de la comunidad eclesial para ser testigos/as creíbles de Jesús, Salvador y Liberador.

            La presencia del Espíritu en el interior de la comunidad cristiana le da su profunda unidad (1 Co 12,3-4). Pero cada uno/a de sus miembros tiene una función propia. Las distintas maneras de expresar y de vivir el Evangelio deben ser respetadas, porque de otra manera estaríamos pecando contra el Espíritu Santo. No se trata de lograr una uniformidad en la que todas las personas vivan la fe de la misma forma, pero sí de entendimiento y de colaboración con el Proyecto de Dios en la diversidad. Es bueno recordarlo en este tiempo de auge del neo-liberalismo donde se intenta imponer un estilo único de vida, tanto a nivel personal como social.

            Como comunidad de fe estamos conscientes de que la evangelización no consiste en una uniformidad impuesta, sino en la fidelidad al mensaje y al entendimiento en la diversidad. Eso es la Iglesia, una comunión de personas en la que cada miembro tiene su función (1 Co 12). Todas las personas cuentan, y deben por lo tanto ser respetadas en sus carismas. Coraje para anunciar el Evangelio y verdadero sentido de la comunión eclesial, a eso nos llama la fiesta de Pentecostés.

 

 

Para la oración de las y los participantes:

 

  1. Por todas las comunidades jesuánico-cristianas para que se dejen guiar por el Espíritu y den testimonio de amor y de compromiso con las y los necesitados. Recemos.
  2. Para que siempre nos comprometamos con la liberación de todas las esclavitudes personas y sociales. Recemos.
  3. Para que seamos capaces de romper las barreras que separan a las y los jesuánico-cristianos y a los pueblos ricos de los empobrecidos. Recemos.

 

Exhortación final: El Señor nos dado su Espíritu. Nosotros/as guiados/as por su Espíritu debemos dar los frutos que él espera de nuestra comunidad. Si tenemos la fuerza del Espíritu no debemos temer las dificultades, decidiéndonos a vivir de acuerdo a la vocación de amor, compromiso y solidaridad que hemos recibido.

           

 

 

 

EL NOMBRE DEL PADRE, DEL HIJO Y DEL ESPIRITU BST (27/5-2/6/2013)

                                  

 

Introducción: Después que hemos terminado el tiempo pascual, volvemos de nuevo el tiempo ordinario; es decir un tiempo diferente a los llamados tiempos fuertes del año litúrgico (Adviento, Navidad, Cuaresma, Semana Santa, Pascua). De todas maneras en esta semana las lecturas nos hablan de la Trinidad que forman el Padre de Jesús, el Hijo que es Jesús y el Espíritu de ambos que es el acompañante y guía de la comunidad jesuánico-cristiana después de la desaparición física de Jesús de Nazaret.

            La Iglesia, comunidad de las y los seguidores de Jesús, siempre ha afirmado que nuestro Dios no es una persona solitaria; con El viven el Hijo Resucita­do (Jesús) y el Espíritu Santo consolador. Así forman una comunidad de tres personas. Por eso las celebraciones y las oraciones de muchas comunidades jesuánico-cristianas comienzan siem­pre en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

 

Primera Lectura: Deuteronomio 4,32-34.39-40. Los sacó de la esclavitud con mano firme y brazo extendido

 

Introducción P.L.: La experiencia fundamental de la fe del pueblo judío fue la liberación de la esclavitud de Egipto, por medio de la intervención de una divinidad que miró la opresión de su pueblo, escuchó sus clamores y decidió comprometerse con el proyecto de liberación de la tierra de la esclavitud. Así el dios Yahvé ó Jehová toma partido y acompaña al pueblo que quiere liberarse de las manos del poderoso faraón que se creía hijo de Amón-Ra, la principal divinidad de Egipto.

            Al pueblo liberado se le invita vivir según los mandamientos, valores y principios que les permitirán mantener su condición de pueblo comprometido en la construcción de un proyecto de Vida Digna y Feliz. Así la intervención liberadora de Dios se convierte en compromiso para el pueblo.

 

Texto: Moisés habló al pueblo, diciendo: “Pregunta a los tiempos pasados. Investiga desde el día en que Dios creó al hombre sobre la tierra. Pregunta desde un extremo a otro del mundo: ¿Hubo jamás una cosa tan extraordinaria como ésta? ¿Se ha oído cosa semejante? ¿Ha quedado con vida algún pueblo después de haber oído, como tú, la voz del Dios vivo, hablando en medio del fuego?

            Nunca hubo un Dios que fuera a buscarse un pueblo y lo sacara de en medio de otro pueblo, a fuerza de pruebas y de señales, de milagros y de combates, con mano firme y brazo extendido. Nunca hubo hechos tan tremendos como los que Yavé hizo por ustedes en Egipto y que ustedes vieron con sus propios ojos.

            Por tanto reconoce ahora y trata de convencerte de que Yahvé ó Jehová es el único Dios del cielo y de la tierra, y no hay otro.

            Guarda las leyes y los mandamientos que yo te ordeno hoy, y te irá bien a ti y a tus hijos e hijas después de ti. Así vivirás largos años en la tierra que Yahvé, tu Dios, te da para siempre”.

 

Salmo de hoy: Vienen con alegría, Jesús. Cantando vienen con alegría. Quienes caminan por la vida, sembrando tu paz y amor.

 

  1. Vienen trayendo la esperanza a un mundo cargado de ansiedad. A un mundo que busca y que no alcanza, caminos de amor y de amistad.
  2. Vienen trayendo entre sus manos esfuerzos de hermanas y hermanos por la paz, deseos y lucha por un mundo más humano, que nace del bien y la verdad.

 

 

 

 

 

 

Lect. Evangélica:  Mateo 28,16-20. Hacer discípulos y discípulas bautizándolos en el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu

 

Introducción L. Ev.: Jesús resucitado se aparece a sus discípulos y discípulas y les envía a la misión evangelizadora. El anuncio evangélico tiene que llevar a la conversión, al cambio de vida personal, familiar y comunitario; la consecuencia de la conversión es el bautismo, signo de nuestro compromiso con un discipulado comprometido en la construcción de un proyecto de Vida Alternativa, fundamentado en los valores del amor, la libertad y la solidaridad.

           

Texto: En aquel tiempo los Once discípulos partieron para Galilea, al cerro donde Jesús los había citado. Cuando vieron a Jesús se postraron ante él, aunque algunos todavía desconfiaban. Entonces Jesús, acercándo­se, les habló con estas palabras: “Todo poder se me ha dado en el Cielo y en la tierra. Por eso, vayan y hagan que todos los pueblos sean mis discípu­los. Bautícenlos en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo,  y enséñenles a cumplir todo lo que yo les he encomendado. Yo estoy con ustedes todos los días hasta que se termine este mundo.

 

            PARA EL DIALOGO COMUNITARIO

 

1.- ¿Por qué es importante mantener la memoria del Proyecto liberador?

2.- ¿Por qué es necesario dejarse guiar por el Espíritu y hacer discípulos y discípulas?

 

 1.- Mantener la memoria del Proyecto Liberador

 

El pueblo de Israel siempre se distinguió por su gran memoria histórica; es decir, por la importancia que le daban a los hechos pasados como acontecimientos que ayudaban a vivir el presente. Por eso, las principales fiestas judías, y en especial la pascua, tenían por finalidad que el pueblo no olvidase la intervención  salvadora y liberadora de Dios en medio de su vida.

Las principales fiestas estaban en relación con el acontecimiento fundamental de la historia del pueblo: la liberación realizada por Dios al sacar a su pueblo del país de la opresión. Así la fiesta de la pascua recordaba la salida de Egipto;  la de las semanas (que corresponde a nuestra fiesta de Pentecostés) recordaba la entrega de la ley en el monte Sinaí y la fiesta de las Tiendas recordaba el tiempo del camino por el desierto cuando el pueblo vivía en tiendas.

El pueblo tenía que recordar cada año la Intervención de Dios en la vida nacional. Por esto Moisés, antes de morir decía al pueblo: “Yavé amó a tus padres y eligió a su descendencia después de ellos; te sacó de Egipto personalmente con su gran fuerza. . .” (Dt 5,37).Y todo esto lo hace Yavé porque tiene un Proyecto de felicidad para su pueblo. Pero el pueblo tiene que comprometerse en ese proyecto viviendo de acuerdo a los mandamientos de Dios: “Guarda los preceptos y los mandamientos que yo te prescribo, para que seas feliz, tú y tus hijos después de ti, y prolongues tus días en el suelo que Yavé tu Dios te da para siempre’ (Dt 4,40).

También nuestras comunidades deben mantener la memoria histórica del Proyecto liberador de Dios. Hemos sido liberados con la sangre preciosa de Jesús; Dios nos has invitado a seguir colaborando con su Proyecto como hombres y mujeres libres. Y es que no hemos recibido un espíritu de esclavos/as, sino de hijos/as liberados/as (Rom 8,15). También debemos tener en cuenta la memoria de tantos hombres y mujeres que en la historia de nuestra isla lucharon por nuestra libertad nacional. No debemos dejarnos manejar por aquellos/as que intentan borrar nuestra memoria histórica para dominarnos con mayor facilidad.

 

 

 

 

 

2.- Dejarse guiar por el Espíritu y hacer discípulos y discípulas de Jesús

 

El envío que reciben los/as discípulos/as de Jesús tiene lugar en un monte de Galilea, lugar tradicional en la Biblia de una revelación importante de Dios. Jesús los recuerda que él tiene poder para enviarlos; un poder para el servicio evangelizador; no de dominación.

La misión consiste en ‘hacer discípulos’, que es una fórmula concreta para enviarlos/as a proclamar el Evangelio. Sin embargo, la proclamación no se puede reducir sólo a las palabras. Es importante que las personas que escuchan el mensaje hagan de las enseñanzas evangélicas la pauta de sus vidas. Y el Evangelio no se transmite sólo con las palabras; ellas deben estar acompañadas de gestos, de acciones de amor, justicia y solidaridad. Y es que la Palabra sin el compromiso es hueca; además, el gesto sin la palabra no es claro. Es necesario seguir el ejemplo de Jesús que da la vida y explica su sentido con su mensaje.

Hoy también tenemos el desafío de anunciar el evangelio y acompañarlo con acciones solidarias. La palabra necesita los hechos, y los hechos deben estar iluminados  y orientados por la Palabra del Dios vivo.

En el texto de la carta a los Romanos que hemos leído en la segunda lectura Pablo nos dice que “Los que se dejan llevar por el Espíritu de Dios, ésos son hijos de Dios’ (Rom 8,14). Y los/as hijos/as de Dios son hermanos/as del Hijo de Dios, Jesús.

Somos coherederos/as con Cristo, en la medida que compartimos su Proyecto, en la medida que sufrimos con él, para también ser glorificados/as con él (Rom 8,17). Es decir, dejarse guiar por el Espíritu es estar dispuestos/as a asumir la misma suerte de Jesús, el hermano mayor, quien fue consagrado para una misión concreta.- “El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido para anunciar a los pobres la Buena Nueva, me ha enviado a proclamar la liberación a los cautivos y la vista a los ciegos, para dar la libertad a los oprimidos y proclamar un año de gracia del Señor” (Lc 4,18-19).

Como seguidores/as de Jesús, necesitamos ser guiados/as por el Espíritu para realizar su misión, para asumir las dificultades, y conflictos que esa misión nos trae, con la conciencia plena de que él está presente en la comunidad todos los días hasta el fin del mundo (Mt 28,16-20).

 

 

Para la oración de las y los participantes:

 

  1. Para que toda la Iglesia de Jesús se comprometa con el Proyecto de la construcción de la Vida Digna. Recemos.
  2. Para que nos identifiquemos cada día más con los valores y las actitudes que vivió Jesús en su relación con los sectores sociales más empobrecidos y excluidos. Recemos.
  3. Para que nos dejemos guiar por el Espíritu que nos impulsa a asumir nuestros compromisos comunitarios. Recemos.

 

Exhortación final: En las lecturas que reflexionamos en esta semana hemos escuchado una Palabra que nos ha hablado del Proyecto liberador del Padre de Jesús, de la solidaridad del Hijo, y de la guía y acompañamiento del Espíritu de libertad. Se nos invita a comprometernos con el Proyecto de hacer discípulas y discípulos comprometidos con un proyecto de vida digna y en libertad e intentar integrar a nuevos seguidores y nuevas seguidoras en dicho proyecto. En esa misión contamos siempre con la compañía de Jesús y de su Espíritu, fuente de liberación.         

 

 

 


Reflexiones bíblicas semanales. Marzo 2013

marzo 7, 2013

Red Ecuménica Bíblica Dominicana (REBIDOM)

C/ 3 No. 9. El Milloncito, Sabana Perdida. Santo Domingo Norte. Rep. Dominicana

Tel/fax. 809-568-8560. E-mail: rebido@gmail.com, rebido07@yahoo.es

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Reflexiones bíblicas semanales. Marzo 2013

 

 

                        CONVERTIRSE PARA VIVIR Y DAR FRUTOS  C3ºC (4-10/3/13)

 

Introducción: Las acciones injustas y la falta de solidaridad llevan a la muerte, las acciones compasivas y solidarias conducen a la vida. Permanecer en la injusticia y el egoísmo es renunciar a vivir de acuerdo al proyecto de vida digna. Convertirse es ponerse en el camino verdadero y dar los frutos de misericordia, justicia y solidaridad que la familia y la comunidad esperan  de nosotros y nosotras.

           

Lect. Primer Testamento: Ex 3,1-8.13-15. He bajado para liberar a mi pueblo.

 

Introducción L.P.T: La siguiente lectura nos habla de la vocación de Moisés, quien es llamado para realizar una misión concreta: la de ser colaborador de Dios en la liberación del pueblo de Israel de la esclavitud de Egipto. El protagonista de esta obra es el Dios Yahvé, el Dios que está siempre presente en su pueblo, que escucha su clamor, mira su situación de opresión y está decidido a liberarlo para que su pueblo viva feliz en una tierra propia.

 

Texto: En aquellos días Moisés cuidaba las ovejas de Jeteó, su suegro, sacerdote de Madián. Una vez llevó las ovejas muy lejos en el desierto y llegó al cerro del Horeb, esto es, el Cerro de Dios.

            El Ángel de Yahvé se presentó a él bajo las apariencias de una llama ardiente, en medio de una plantita. Moisés vio que la planta ardía pero no se consumía. Moisés se dijo: “Voy a mirar más de cerca esta cosa asombrosa, y saber por qué la planta no se consume”.

            Yahvé vio que Moisés se acercaba para mirar, y Dios lo llamó de en medio de la planta: “Moisés, Moisés”.  El respondió: “Aquí estoy”. Yahvé le dijo: “No te acerques más. Quítate las sandalias porque el lugar que pisas es tierra sagrada”. Y Dios agregó: “Yo soy el Dios de tus padres, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob”.

            Moisés se tapó la cara, porque tuvo miedo de que su mirada se fijara sobre Dios.

            Yahvé dijo: “He visto la humillación de mi pueblo en Egipto, y he escuchado sus gritos cuando lo maltratan sus mayordomos. Yo conozco sus sufrimientos. He bajado para librarlo del poder de los egipcios y para hacerlo subir de aquí a un país grande y fértil, a una tierra que mana leche y miel.

            Moisés contestó a Dios: “Si voy a los hijos de Israel y les digo que el Dios de sus padres me envía a ellos, si me preguntan: ¿Cuál es su nombre?, yo ¿qué les voy a responder?”.

            Dios dijo a Moisés: “YO SOY EL QUE SOY”. “Así dirás al pueblo de Israel: YO-SOY me ha enviado a ustedes. Y también les dirás: Yahvé, el Dios de sus padres, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob, me ha enviado. Este será mi nombre para siempre, y con este nombre me invocarán sus hijos y sus descendientes.

 

Salmo de Hoy: Buenas Nuevas pa’mi pueblo. El que quiera oír que oiga y el que quiera ver que vea: lo que está pasando en medio de un pueblo que empieza a despertar y a caminar.

 

  • Caerán los que oprimen la esperanza de mi pueblo. Caerán los que comen su pan sin haber sudado. Caerán con la violencia que ellos mismos han buscado y se alzará mi pueblo como el sol en el sembrado.
  • Podemos cambiar la historia, caminar a la victoria. Podemos crear el futuro y romper todos los muros. Si unimos nuestras manos, si nos vemos como hermanos; lograremos lo posible: ser un pueblo de gente libre.

 

 

 

 

Lect. Evangélica: Lucas 13,1-9. La conversión se muestra en los frutos que damos

 

Introducción L. Ev.: Contrario a lo que creían los/as judíos/as, Jesús les dice que las desgracias personales o comunitarias no son necesariamente fruto del pecado personal o comunitario. Por otro lado invita a sus discípulos/as a dar frutos de amor y de solidaridad.  Para esto se hace necesario vivir en continuo proceso de conversión.

 

Texto: En una ocasión se presentaron algunos a contar a Jesús lo que había pasado con los galileos a quienes Pilatos había dado muerte en el Templo, mezclando su sangre con la de sus sacrificios.

            Jesús les contestó: “¿Creen ustedes que esos galileos eran más pecadores que todos los otros galileos por haber sufrido esa desgracia? Yo les digo que no, pero si ustedes no toman otro camino, perecerán igualmente. Y esas dieciocho personas que fueron aplastadas, cuando la torre de Siloé se derrumbó, ¿creen ustedes que eran más culpables que los demás habitantes de Jerusalén?  Les digo que no, pero, si no toman otro camino, todos perecerán igualmente”.

            Jesús les puso además esta comparación: “Un hombre tenía una higuera que crecía en medio de su viña. Fue a buscar higos pero no halló.  Dijo entonces al viñador: “Mira, hace tres años que vengo a buscar higos a esta higuera, pero nunca encuentro nada. Córtala, pues no sirve más que para agotar la tierra”. Pero él contestó: “Patrón, déjala un año más, así tendré tiempo para cavarle alrededor y echarle abono.  Puede ser que así dé frutos en adelante, si no, la cortarás”.

 

                        DIÁLOGO COMUNITARIO, GRUPAL O FAMILIAR

 

1.  ¿Por qué Dios se compadece de su pueblo?

2. ¿Por qué es necesario dar los frutos que se esperan de nosotros y nosotras?

 

  1. 1.      Mirar la humillación del pueblo y escuchar sus gritos

 

            Moisés, después de haber  vivido en el palacio del faraón egipcio, tuvo que irse al desierto, en donde se dedicó al trabajo del pastoreo de ovejas. Allí Dios lo llama para una misión. El responde con prontitud: “Aquí estoy” (Ex 3,5), aunque después presentará las dificultades que tiene para realizar la misión que se le encomienda.

            Yahvé se presenta a Moisés como el dios familiar: “Yo soy el Dios de tus padres, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob.” (Ex 3,6). 

            El pueblo estaba en la esclavitud. Nos dice el texto del Éxodo que el pueblo gritaba bajo la opresión y el grito de los esclavos subió hasta Dios (Ex 2,23). Entonces Dios toma la iniciativa de liberar a su pueblo. Escoge a un hombre viejo y fugitivo: Moisés. De esta manera quedará claro que el Proyecto de liberación es realmente de Dios y que se servirá de alguien que entendía que no tenía suficiente fuerzas y capacidad para realizar la misión que se le encomendaba.

            La garantía del éxito de la misión que se encomienda a Moisés es el Dios que lo envía. Ese Dios mira la humillación de su pueblo, escucha sus gritos, conoce sus sufrimientos y está decidido a liberarlo de la opresión para hacerlo subir a una tierra en donde el pueblo vivirá en una sociedad justa, en la que haya paz y  felicidad (Ex 3,8).

            Como comunidad de fe necesitamos seguir creyendo en el Dios liberador, en el Dios que está muy atento a las necesidades de su pueblo. Ese Dios necesita seguir contando con hombres y mujeres que, como Moisés, sirvan de colaboradores/as para realizar la misión liberadora, y que tengan la conciencia de que el Proyecto de liberación de Dios se realizará porque El está comprometido con su realización.

 

2.- La verdadera conversión se demuestra dando frutos

 

            En el Evangelio el dueño de la finca mandó a su trabajador a que cortara la mata de higos porque no daba frutos. Podemos decir que el dueño de la finca representa a Dios, quien nos exige dar frutos. No es posible estar en la finca de Dios sin dar los frutos que él espera de nosotros/as. En ese momento pudiera aparecer como un Dios severo y desesperado. Sin embargo, curiosamente el trabajador de la parábola invita al patrón a tener un poco de paciencia. De este manera el trabajador está mostrando las actitudes del mismo Dios, que no quiere que el/la pecador/a muera, sino que viva.  Para ello muchas veces se necesita de alguien que, en nombre de Dios, se dedique a cuidar la planta, a abonarla para que de los frutos que Dios está esperando. Por lo tanto nuestro Dios es, al mismo tiempo exigente y paciente. Con esa actitud nos está diciendo a nosotros y nosotras, que si no damos los frutos que Dios espera seremos cortados y echados al fuego, como se hace con la planta estéril.

            Nadie puede decir que está realmente convertido/a, si no está dando frutos concretos de amor, justicia, trabajo comunitario. Ha sido el mismo Jesús quien nos ha dicho que por nuestros frutos nos conocerán (Mt 7,16).

            Como comunidad de fe tenemos que hacernos conscientes de que Dios nos pide dar frutos abundantes, y nos invita a ser exigentes con nosotros/as mismos/as y al mismo tiempo tener paciencia con los/as demás como El la tiene con nosotros/as. Es un equilibrio difícil de mantener, pero es necesario imitar a nuestro Dios en este sentido.

 

 

Para la oración de las y los participantes:

 

  1. Para que tengamos una imagen de Dios conforme a lo que la Palabra hoy nos dice: un Dios que interviene en la historia, escucha el clamor de su pueblo y sin quedarse en la pasividad decide entrar en acción, roguemos al Señor.
  2. Para que no decepcionemos una y otra vez al Señor que viene a recoger los frutos que espera de nosotras y nosotros, sino que con decisión y esperanza produzcamos frutos de amor comprometido y solidario, roguemos al Señor.
  3. Para que nos hagamos cada vez más conscientes de que tenemos que cuidar este mundo, sus riquezas naturales, sus aguas, sus bosques, su capa de ozono… como el hogar que nos ha sido dado y que debemos conservar para las futuras generaciones, en vez de destruirlo simplemente por ambición y afán irracional de lucro, roguemos al Señor.

 

Exhortación final: Estamos comprometidos y comprometidas con el Proyecto de Vida digna de una divinidad presente en medio de su pueblo, que mira su opresión y escucha sus gritos. Ese Dios sigue llamando a personas que se comprometan en su Proyecto. Esas personas tenemos que dar frutos de amor y de justicia, como expresión de nuestro compromiso con el Proyecto de Vida Digna en el cual están llamadas a ser incluidas todas aquellas personas oprimidas y maltratadas.


 

ALEGRARSE POR LA HERMANA Y EL HERMANO QUE CAMBIAN Y MEJORAN SU VIDA C4ºC (11-17/3/13)

 

Introducción: Durante su vida pública Jesús se rodeaba de gente de mala fama: recaudadores de impuestos, pecadores, prostitutas, marginados/as, pobres. Le interesaba llamar a todos y a todas a la conversión, pues él estaba convencido de que “sólo los enfermos necesitan del médico”. Así nos mostró la misericordia de Dios para con los/as pecadores/as.

            Celebremos la presencia en medio de la comunidad de Jesús muerto y resucitado que hoy sigue invitando a sus seguidores/as a estar cerca de los/as marginados y despreciados sociales.

 

Lect. Primer Testamento:  Josué 5,9-12. Hoy he quitado de ustedes la vergüenza de Egipto       

 

Introducción L.P.T: Josué, ayudante de Moisés tuvo la misión de acompañar al pueblo de Israel, cuando éste entró en la tierra prometida. Moisés murió antes de entrar; sólo pudo verla desde una montaña de la actual Jordania, llamada monte Nebo.

   Después de pasar el río Jordán los judíos celebraron la Pascua como memorial de la liberación de la esclavitud de Egipto y circuncidan a todos los varones como signo de su entrada en la comunidad religiosa de hombres y mujeres liberados/as de la esclavitud.

 

Texto: En aquellos días, el Señor dijo a Josué:  “Hoy he quitado de encima de ustedes la vergüenza de Egipto”. Los israelitas acamparon en Guilgal, donde celebraron la Pascua el día catorce del mes, al atardecer, en la llanura de Jericó. A partir de este día comieron los productos del país: panes ázimos y espigas tostadas en ese mismo día. Y desde ese día en que consumieron los productos del país, cesó el maná. No hubo ya maná para los israelitas y ese año comieron lo que produce el país de Canaán.

 

Salmo de hoy: Jesús te necesita para el proyecto de vida digna, para amar y servir.

 

  • A quien sufre y al triste dale amor; al humilde y al pobre dale amor.
  • Al que vive a tu lado dale amor; a quien viene de lejos dale amor.
  • Al que habla otra lengua dale amor; a quien piensa distinto, dale amor.

 

Lect. Evangélica: Lucas 15,1-3.11-32. Alegrarse con el Padre del hermano arrepentido

 

Introducción L. Ev.: En la lectura de hoy leemos una de las tres parábolas de la misericordia que encontramos en el capítulo 15 del evangelio según Lucas. En esta parábola se nos habla del corazón misericordioso de Dios que siempre espera nuestra conversión, a fin de que podamos ser felices.

            A nosotros/as se nos pide tener un corazón abierto para acoger a los hermanos y hermanas que deciden cambiar su mala vida, para vivir en la felicidad de los/as hijos/as de Dios.

 

Texto: En aquel tiempo se acercaban a Jesús los publicanos y pecadores para escucharlo. Los fariseos, pues, con los maestros de la Ley murmuraban y criticaban: “Este hombre recibe a los pecadores y come con ellos”.

            Entonces Jesús les dijo esta parábola: un hombre tenía dos hijos. El menor dijo a su padre: Padre, dame la parte de la propiedad que me corresponde. Y el padre la repartió entre ellos. Pocos días después, el hijo menor reunió todo lo que tenía, partió a un lugar lejano y, allí, malgastó su dinero en una vida desordenada. Cuando lo gastó todo, sobrevino en esa región una escasez grande y comenzó a pasar necesidad. Entonces fue a buscar trabajo y se puso al servicio de un habitante de ese lugar que lo envió a sus campos a cuidar puercos. Hubiera deseado llenarse el estómago con la comida que daban a los puercos, pero nadie le daba nada.

            Fue entonces cuando entró en sí: “¿Cuántos trabajadores de mi padre tienen pan de sobra, y yo aquí me muero de hambre?  ¿Por qué no me levanto? Volveré a mi padre y le diré: Padre, pequé contra Dios y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo, trátame como a uno de tus siervos.  Partió, pues, de vuelta donde su padre.

            Cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y sintió compasión, corrió a echarse a su cuello y lo abrazó. Entonces el hijo le habló: Padre, pequé contra Dios y contra ti, ya no merezco llamarme hijo tuyo. Pero el padre dijo a sus servidores: Rápido, tráiganle la mejor ropa y póngansela, colóquenle un anillo en el dedo y zapatos en los pies. Traigan el becerro más gordo y mátenlo, comamos y alegrémonos, porque este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y lo he encontrado. Y se pusieron a celebrar la fiesta.

            El hijo mayor estaba en el campo. Cuando al volver llegó cerca de la casa, oyó la música y el baile. Llamando a uno de los sirvientes, le preguntó qué significaba todo eso. Este le dijo: Tu hermano está de vuelta y tu padre mandó matar el becerro gordo, por haberlo recobrado con buena salud. El hijo mayor se enojó y no quiso entrar.

            Entonces el padre salió a rogarle. Pero él le contestó: Hace tantos años que te sirvo sin haber desobedecido jamás ni una sola de tus órdenes, y a mí nunca me has dado ni un chivo para hacer una fiesta con mis amigos, pero llega ese hijo tuyo, después de haber gastado tu dinero con prostitutas, y para él haces matar el ternero gordo.

            El padre le respondió: Hijo, tú estás siempre conmigo y todo lo mío es tuyo.  Pero había que hacer fiesta y alegrarse, puesto que tu hermano estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y ha sido encontrado”.

 

 

            DIÁLOGO COMUNITARIO, GRUPAL O FAMILIAR

            1. ¿Por qué en ocasiones nos alejamos de la casa del Padre?

            2. ¿Por qué es necesario cambiar de mentalidad y volver a la casa del Padre?

            3. ¿Por qué es necesario perdonar al hermano arrepentido?

            4. ¿Por qué es necesario alegrarse por el hermano/as que se convierte?

 

1- La decisión de alejarnos de la casa del Padre

            La parábola evangélica que hemos leído hoy nos habla de la decisión del hijo menor de alejarse de la casa de su Padre. Busca su independencia quizás pensando que en su casa no tenía suficiente libertad o creyendo que fuera de su propia casa iba a vivir mejor. Se aleja del Padre cuyo amor no llega a entender.

                El texto lucano nos dice que ante la decisión de su hijo el Padre procedió  a repartir la herencia entre los dos hijos, y así darle su parte al hijo menor que había tomado la decisión de alejarse de casa. El Padre parece dejar a su hijo en completa libertad, aunque seguramente la decisión del hijo menor le habría causado un profundo dolor.

                Muchas veces decidimos, de forma consciente, alejarnos de la Casa del Padre. Creemos que en otros lugares vamos a vivir mejor. Con frecuencia creemos que las exigencias de su proyecto son insoportables. Tenemos sueños e ilusiones que muchas veces no se realizan. Otras veces “el tiro nos sale por la culata”. Ante nuestra decisión Dios nos respeta. Le duele profundamente nuestra lejanía, pero no nos impide alejarnos de su Casa.

                Como creyentes tenemos la experiencia de lo que significa alejarse de la casa del Padre. Todos/as de alguna manera hemos cometido pecados más o menos graves. Esa experiencia nos sirve  para  hacer lo posible por permanecer en la casa del Padre y prevenir a muchos/as hermanos/as, ayudándoles a tomar conciencia de que fuera de la casa del Padre no hay  vida verdadera.

 

2-     Cambiar de mentalidad y volver a la casa del Padre

            El hijo menor estaba cansado del estilo de vida que tenía en la casa del Padre.  Por eso cuando se ve liberado de ese ambiente se dedica a llevar una vida desordenada. Quiere conseguir la felicidad llevando una vida alejada de las normas de comportamiento que antes había tenido. Eso lo lleva a gastar todo en cosas que no le dan sentido para vivir. Antes lo tenía todo, ahora ni siquiera tiene el alimento que necesita para vivir. Ahora comienza a sufrir las consecuencias de la lejanía del Padre. Incluso tiene que dedicarse a un trabajo considerado impuro y despreciable por los judíos: cuidar los puercos.

                En medio de la situación de frustración y de hambre el muchacho comienza a reflexionar y a valorar lo que había perdido. Habiendo tomado conciencia de su situación, de su esclavitud, se convence de que Dios le reserva una suerte mejor, y emprende el camino de regreso. El mismo se da ánimos y se pregunta a sí mismo: ¿Por qué no me levanto?

                En su interior, el hijo que se fue de casa, piensa que ya no volverá a ser considerado como hijo. Por eso ahora hace comparación entre su forma de vida y la de los trabajadores de su Padre. De todas maneras ahora prefiere llevar el estilo de vida de los trabajadores. Entiende que ya no tiene parte en la herencia de su Padre y que no puede ser considerado como hijo. Se decide a volver reconociendo su pecado: “Padre, pequé contra Dios y contra ti;  ya no merezco llamarme hijo tuyo, trátame como a uno de tus siervo…” (Lc 16,19).

                El hijo menor arrepentido no se esperaba que el Padre lo estuviese esperando.  Cuando se acerca a la casa el Padre lo vio, sintió que las entrañas se le removieron y corrió a echarse al cuello y lo abrazó  (el original dice que lo besó con efusión). El muchacho pecador no se esperaba un recibimiento de tal género. Y el hijo reconoce su pecado, señalando que ya no es digno de ser recibido como hijo. Pero al Padre no le interesan las excusas que pone su hijo. Sólo le importa que éste ha regresado con vida. Por eso hay que recibirlo como el hijo que siempre fue. Y se prepara la fiesta para celebrar la llegada.

                La comunidad de Lucas quiere dejarnos un mensaje claro: siempre Dios nos está esperando. Siempre es tiempo propicio para volver a la casa del Padre. El olvida nuestro pasado cuando nos disponemos a cambiar de vida y de mentalidad. Como comunidad se nos pide imitar la actitud de ese Dios que siempre está llamando a los/as pecadores/as a convertirse de su vida errada.

           

3. Acoger con alegría a la hermana y al hermano arrepentido

            En la parábola del hijo pródigo o del padre misericordioso (Lc 15, 11-32) el hermano mayor representa la actitud de los fariseos. No es pura casualidad que en la introducción a las tres parábolas de la misericordia que aparecen en el cap. 15 de Lucas, se nos dice que: “Todos, publicanos y pecadores, se acercaban a Jesús para escucharlo. Los fariseos, pues, con los maestros de la Ley murmuraban y criticaban: ‘Este hombre recibe a los pecadores y come con ellos’.” (Lc 15,1-2).

                El hijo mayor de la parábola representa la actitud de los fariseos que se niegan a aceptar como hermano a aquellas personas que se han alejado de la casa del Padre y que vuelven arrepentidas. Ellos/as se consideran los/as puros/as, los/as inmaculados/as, que no se pueden juntar con los/as pecadores/as, por eso critican a Jesús que está con ellos/as y que come con ellos/as.

                El hijo mayor se niega a entrar en la casa. Y se muestra en desacuerdo con la forma de actuar de su padre. Reclama que a él nunca le han hecho una fiesta. El siempre ha estado en casa trabajando y no se ha reconocido sus esfuerzos, mientras que a su hermano pecador  que “ha gastado el dinero con prostitutas” se le organiza una fiesta para “premiar” la conducta inadecuada que ha tenido.  Se niega a aceptar al que llega como un hermano; por eso se refiere a él diciendo: “Ese hijo tuyo…” (Lc 15,30).

                Cuando volvamos a la casa del Padre, después de haber pecado, es posible que los hermanos no nos reciban bien. Después de todo hemos empleado mal la parte de la herencia que nos dio el Padre. Por eso los/as hermanos/as temen que también les quitemos la parte que a ellos/as les toca. En otras ocasiones podemos ser nosotros y nosotras los/as que no queramos aceptar a quien viene arrepentido/a a pedir perdón. Eso expresa nuestra falta de fraternidad y nuestra falta de fe. Además sabemos bien claro que si no perdonamos al hermano o hermana, Dios no nos perdona a nosotros/as. Por eso se nos pide capacidad de acogida con el hermano o hermana que han pecado y que vuelven a la casa del Padre común.

 

 

4-     Celebrar  la propia conversión y la de las hermanas y hermanos

            En la parábola el Padre se alegra por su hijo que ha vuelto. Por eso dice a su hijo mayor: “Había que hacer fiesta y alegrarse, puesto que tu hermano estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y ha sido encontrado” (Lc 15,32). La alegría del padre, como toda verdadera alegría, busca comunicarse, no se queda en él. Por eso organiza una fiesta para que otros/as también se alegren con la vuelta a casa del hijo que decidió regresar.

                Es necesario alegrarse con el Padre, por los/as hermanos/as que han vuelto a su Casa. Y la conversión de los/as hermanos/as es fuente de alegría. Esa alegría llega hasta Dios. Por eso nos dice el evangelio según Lucas: “Habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que vuelve a Dios que por noventa y nueve justos que no tienen necesidad de convertirse.” (Lc 15,7). La alegría es el fruto de la conversión. La Alegría trae la paz y la plenitud de la vida. Por eso celebrar es vivir. Es vivir de nuevo la alegría de estar en la casa del Padre tomando conciencia de la gratuidad de su  amor.

                También a nivel personal hemos experimentado la alegría y la paz que vienen del perdón del Padre. Cuando nos alejamos de su casa, cuando nos dejamos llevar por el odio y el egoísmo, cuando nos apropiamos de lo que pertenece a todos/as, entonces sólo encontramos tristeza y soledad. En cambio cuando nos decidimos a cambiar de vida, entonces renace la alegría.

                Como comunidad de fe se nos pide ser portadores/as de la alegría del Dios que se alegra por la conversión de sus hijos e hijas. Con El celebramos cada vez que un hermano decide cambiar su vida pecaminosa y entrar en la comunidad de los hijos e hijas de Dios que deciden volver a su casa.

 

Para la oración de las y los participantes:

 

  1. Por las relaciones familiares entre padres, madres, hijas e hijos, para que estén guiadas por las “entrañas de misericordia” que Dios tiene para que con todos nosotros y nosotras, roguemos al Señor.
  2. Para que nos dejemos reconciliar con nuestro Dios, que de tantas y tan suaves maneras nos llama a la conversión en este tiempo cuaresmal, roguemos al Señor.
  3. Para que tengamos un corazón amplio que se alegra por el bien de los demás y nunca tiene celos de las alegrías ajenas, roguemos al Señor.

           

Exhortación final: La Palabra de Dios nos ha invitado a ser criaturas nuevas. Aunque nos alejemos de la casa del Padre, debemos tener la conciencia de que él siempre nos está esperando, para reiniciar una nueva vida guiada por el mandamiento del amor. Al mismo tiempo se nos invita a aceptar con alegría a los/as hermanos que se convierten. Junto con nuestro Dios debemos celebrar y alegrarnos por la conversión de los/as que vuelven a la casa del Padre común.

 

SER MISERICORDIOSOS COMO DIOS ES MISERICORDIOSO C5ºC (18-24/3/13)

 

Introducción: Nos reunimos en el nombre del Dios compasivo y misericordio­so que tiene un corazón de madre preocupada por sus hijos e hijas. El está siempre dispuesto a perdonarnos y le duele profundamente cuando sus hijos e hijas no saben perdonarse entre sí.

           

Lect. Primer Testamento: Isaías 43,16-21. Todo lo hago nuevo

 

Introducción L.P.T: Un buen grupo del pueblo de Israel estaba en el exilio de Babilonia hacia el siglo VI a.C. Allí un profeta, llamado el segundo Isaías, llamado el profeta de la consolación, anu­ncia que Dios volverá a liberar a su pueblo de la esclavitud, como lo había hecho cuando Israel estaba en Egipto. Entonces el pueblo podrá alabar a su Dios por todas las cosas buenas que El hace en bien de sus hijos e hijas.

 

Texto: Esto dice el Señor, que abrió un camino a través del mar como una calle en medio de las olas; que empujó al com­bate a un formidable ejército de carros y caballería; todos caye­ron para no levantarse más, y se apagaron como una mecha que se consume. No se acuerden más de otros tiempos, ni sueñen ya más en las cosas del pasado. Pues yo voy a realizar una cosa nueva, que ya aparece. ¿No la notan? Sí, voy a trazar una ruta en las soledades. Los animales salvajes, como los lobos y los avestruces, me felicitarán, porque le daré el agua al desierto. Sí, habrá ríos en esos lugares para dar de beber a mi pueblo ele­gido. Entonces, el pueblo que yo he formado me cantará ala­banzas.

 

Salmo de hoy: ¿En quién creeré? En quien ha sido amigo o amiga en la hora difícil

 

  • En el que fue fiel, aun hasta morir; el que multiplicó panes al pobre.
  • Jesús, El Salvador; su vida entregó; a todos los hermanos y hermanas amó y sirvió.
  • Jesús defendió a la mujer acusada; le liberó de la muerte propuesta por los acusadores.

 

Lect. Evangélica: Juan 8,1-11. Quien esté sin pecado que tire la primera pie­dra

 

Introducción L. Ev.: En la sociedad en que le tocó vivir a Jesús, la mujer era considerada como una persona inferior al hombre. Por eso si una mujer era adúltera y era sorprendida cometiendo adulterio debía ser apedreada. No se hacía lo mismo con el varón adúltero. Jesús sale en defensa de la mujer, y señala que sólo puede acusar a otra perso­na quien no tiene pecado. Y ¿quién está libre de culpa en esta vida?

 

Texto: En aquel tiempo Jesús se fue al monte de los Olivos. Al amanecer volvió al Templo y toda la multitud venía a él. En­tonces se sentó para enseñar.

            Los maestros de la Ley y los fariseos le trajeron a una mujer que había sido sorprendida en adulterio. La colocaron en medio y le dijeron: “Maestro, han sorprendido a esta mujer en pleno adulterio. La Ley de Moisés ordena que mujeres como ésta mueran apedreadas. Tú, ¿qué dices?” Con esto querían ponerlo en dificultades para poder acusarlo.

            Jesús se inclinó y se puso a escribir en el suelo con el dedo. Como le seguían preguntando, se enderezó y dijo: “El que no tenga pecado lance la primera piedra”. Se inclinó de nuevo y siguió escribiendo en el suelo.

            Y todos se fueron retirando uno por uno, comenzando por los más viejos. Y dejaron a Jesús solo con la mujer que seguía de pie en medio. Entonces se enderezó y le dijo: “Mujer, ¿dónde están? ¿Ninguno te ha condenado?” Ella contestó: “Ninguno, Señor”. Jesús le dijo: “Yo tampoco te condeno. Vete y no vuelvas a pecar en adelante”.

 

           

 

 

DIÁLOGO COMUNITARIO, GRUPAL O FAMILIAR

 

  1. ¿Cómo vivir las actitudes de perdón, misericordia y ternura?
  2. ¿Cómo mantener la esperanza y convertirnos en criaturas nuevas?

 

1.- Aprender de Jesús la misericordia, el perdón y la ternura

            Nuestro Dios es misericordioso con todas y todos los pecadores y  pecadoras, porque él como Padre de amor, le interesa que sus hijos e hijas cambien de vida, y vivan felices, comprometidos y comprometidas con su Proyecto de vida y de justicia. Por eso Jesús muestra el amor de Dios con aquella mujer que había sido sorprendida cometiendo adulterio (Jn 8,1-11).

                La pena con la que se castigaba el adulterio de la mujer, en tiempos de Jesús, era la muerte a pedradas. Si el adúltero era un hombre el castigo no será la muerte, aunque lo que estaba mandado era la muerte de ambos (Lev 20,10). El gesto de Jesús es de perdón a la pecadora, pero también de rechazo a la violencia que se quiere hacer contra la mujer y al doble trato dado a la mujer y al hombre. Jesús no acepta esta pretendida justicia que utiliza dos medidas diferentes según el sexo.

                El perdón de Jesús hacia la mujer pecadora revela su confianza y su amor con la que ha pecado. Sin amor no hay perdón. El comportamiento de Jesús con la mujer adúltera revela además la delicadeza y la ternura del Maestro de Galilea, su capacidad de creer en la otra persona, y su rechazo de todo tipo de fariseísmo, de toda doble moral.

                Jesús se niega a condenar a la mujer pecadora, pero esto no quiere decir que no reconozca la maldad del pecado cometido; es necesario rechazar lo que estuvo mal. Por eso Jesús dice: “Vete y no vuelvas a pecar en adelante.”(Jn 8,11). Es necesario mirar hacia el futuro, hacia las posibilidades que tiene la persona que ha roto con su pasado pecaminoso y está decidida a emprender un camino nuevo. Dios realiza siempre “algo nuevo” (Is 43,19) en nosotros y nosotras; como El debemos estar atentos y atentas a lo que está naciendo. No es el que el pasado no importe, sucede que como dice Pablo, “olvido lo que dejé atrás y me lanzo a lo que está por delante” (Fil 3,13).

                A todos y a todas se dirige la frase que Jesús dijo a la mujer pecadora sorprendida cometiendo el adulterio: “Vete y en adelante no vuelvas a pecar”. Jesús no acusa, pero invita a rom­per con el pecado, porque El está convencido de que la felicidad de cada persona sólo se encuentra en la vida cercana a Dios y solidaria con las hermanas y hermanos.

     Como comunidad identificada con Jesús y con su mandamiento de amor, se nos pide imitar su misericordia en nuestra relación con los hermanos y hermanas que han pecado o que se encuentran metidos en lo más pro­fundo del pecado y de la esclavitud. La mejor forma de ayudarles a salir de su situación es precisamente mostrándoles el amor, la ternura y el perdón de nuestro Dios.

           

2.- Mantener la esperanza y convertirnos en criaturas nuevas

            Para Pablo de Tarso todo en esta vida era basura (el original griego dice “estiércol”) en comparación con el conocimiento de Jesús salvador. Su amor es lo más importante en la vida del creyente y realizar su misión de trabajo por el Reino del Padre, es el com­promiso más urgente. En esa relación de amor y en ese compromiso solidario encontramos la razón para vivir y para seguir caminan­do y nos vamos convirtiendo en criaturas nuevas.

                No basta con no pecar. Es necesario realizar acciones con­cretas que vayan colaborando con el proyecto de amor y de justi­cia que Dios sigue llevando adelante con nuestra colaboración. Muchas veces no nos damos cuenta del hecho de que Dios sigue creando la novedad, por eso El nos dirige la misma pregunta que hizo a las y los creyentes en tiempos del segundo Isaías: “Miren, que estoy realizando cosas nuevas, ¿no se dan cuenta?” (Is 43,19).

                Como comunidad de fe descubrimos el compromiso de irnos asemejando cada vez más a Jesús, la verdadera persona nueva. Al identificarnos con él, con sus criterios, con su Proyecto, nos convertimos en levadura en medio de la masa, en personas que van colaborando para que se vayan creando los cielos nuevos y la tierra nueva en los que habite la justicia (2 Pe 3,13).

 

Para la oración de las y los participantes

 

Responderemos: “Despierta, Jesús, nuestra solidaridad y fortalece nuestra esperanza”

 

1. Para que tengamos entrañas de misericordia ante todas las personas que sufren y en especial a las y los más empobrecidos.

2. Para que nuestro trabajo evangelizador sea “consuelo” para todas las personas que se crucen con nosotros y nosotras en el camino de la vida.

3. Para que sepamos perdonar y no juzguemos a las demás personas.

 

Exhortación final: La Palabra de Dios nos ha invitado hoy a descubrir que nuestro Dios siempre crea cosas nuevas buscando mejores condiciones de vida para su pueblo. El siempre está dispuesto a perdonarnos, al mismo tiempo que nos invita a romper con el pecado, para vivir en la libertad de los y las hijas de Dios.

La alegría de la gente humilde y la conspiración de los poderosos (25-31/3/13)

 

Introducción: En esta semana celebramos algunos de los hechos más importantes de nuestra fe: la conspiración de los poderosos, la muerte y resurrección de Jesucristo. El asume el conflicto, la pasión y la muerte por su fidelidad al proyecto de vida digna que proclamó y que vivió.

            En los primeros tiempos del cristianismo sólo se hacía la celebración del Sábado Santo, en donde se recordaba la muerte y resurrección de Jesús. Después del siglo IV se comenzaron a recordar los últimos acontecimientos vividos por Jesús en la última semana de su vida terrenal. Es así como nace, en Jerusalén, la celebra­ción de la Semana Santa.

           

Lect. Primer Testamento: Isaías 50,4-7. Yahvé viene en mi ayuda

 

Introducción L.P.T:             La lectura que hacemos a continuación es uno de los llamados “cánticos del Servidor de Yahvé” que fueron escritos por el segundo Isaías, profeta que acompa­ñó al pueblo de Israel en el exilio de Babilonia. Este canto habla de las cualidades del servidor de Yahvé, del verdadero dis­cí­pulo comprometido con el Proyecto de Dios.

 

Texto: El Señor Yahvé me ha concedido el poder hablar como su discípulo. Y ha pue­sto en mi boca las palabras para aconsejar como es debido al que está abu­rri­do. Cada mañana, él me despierta y lo escucho como lo hacen los discípulos.

     El Señor Yahvé me ha abierto los oídos y yo no me resistí ni me eché at­rás.

     He ofrecido mi espalda a los que me golpeaban y mis mejillas a quienes me halaban la barba, y no oculté mi rostro ante las injurias y los salivazos.

     El Señor Yahvé viene en mi ayuda y por eso no me molestan las ofensas. Por eso puse mi cara dura como piedra

 

Salmo de hoy: Jesús vive en medio de la comunidad de quienes se comprometen con el Proyecto de vida digna.

 

  • En mi comunidad voy descubriendo que he de encontrarlo en quienes son excluidos/as; en quien como Jesús vayan gritando de nuestro pueblo la opresión que está sufriendo.
  • Y me doy cuenta de que no estamos solos ni solas, que Jesús está presente en su comunidad. En la alegría de las personas que caminan juntas, comprometiéndose a luchar por las y los demás.

 

Lect. Evangélica: Lucas 19,28-40. Bendito el que viene en el nombre del Señor

           

Introducción L. Ev.: El evangelio que ahora leemos nos recuerda la entrada alegre y festiva de Jesús en Jerusalén. Es bueno destacar la sencillez de Jesús. Aunque la gente lo aclama como rey, descendiente de David, él demuestra su humildad y entra en la Ciudad Santa montado sobre un burro.

 

Texto: En aquel tiempo, todos subían a Jerusalén y Jesús iba delante. Cuando llegaron a Betfagé y Betania, cerca del cerro llamado de los Olivos, Jesús dijo a dos de sus discípulos: “Vayan al pueblo que está enfrente. Al entrar encontrarán amarrado un burrito que nadie ha montado hasta ahora. Desátenlo y tráiganlo. Si alguien les pregunta: ¿Por qué lo desatan?, contesten: El Señor lo necesita”.

            Fueron los enviados y hallaron todo como Jesús les había dicho. Mientras soltaban el burrito, llegaron los dueños y les dijeron: “¿Por qué desatan ese burrito?” Contestaron: “El Señor lo necesita”.

            Llevaron, pues, el burrito a Jesús y le echaron sus capas encima para que Jesús se montara. A medida que avanzaba, la gente extendía sus mantos sobre el camino. Al acercarse a la bajada del cerro de los Olivos, la multitud de sus seguidores, llenos de alegría, se pusieron a alabar a Dios a voz en cuello por todos los milagros que habían visto. Y decían: “¡Bendito el que viene, el Rey, en nombre del Señor! ¡Paz en el cielo y gloria en lo más alto de los cielos!”

            Algunos fariseos que se encontraban entre la gente dijeron a Jesús: “Maestro, reprende a tus seguidores”. Pero él contestó: “Yo les digo que si ellos y ellas se callan, las piedras gritarán”.

 

            DIÁLOGO COMUNITARIO, GRUPAL O FAMILIAR

           

1. ¿Qué significado tiene la entrada de Jesús en Jerusalén, montado en un burro?

2. ¿Cómo se explica que el pueblo de Jerusalén reciba a Jesús con tanta alegría, y unos días después pida su muerte?

3. ¿Qué importancia tiene para nosotros y nosotras el que Jesús sea servidor y discípulo del Proyecto de Vida Digna Dios?

 

            Las lecturas que hemos escuchado destacan por un lado la alegría experi­mentada por una parte de la gente del pueblo de Jerusalén, al acompañar a Je­sús en su entrada en Jerusalén; pero por otro lado se nos narra la lectura de la pasión, con lo cual se nos quiere decir que esas personas que sentían una gran alegría al acompañar a Jesús tuvieron que experimentar también el dolor de contemplar su muerte en cruz, como precio pagado por ser fiel al Proyecto de Dios, en medio de una sociedad estructuralmente injusta que persigue, de muchas maneras, a las personas que quieren ser fieles a la vocación que han recibido de Dios.

 

1.  Un rey montado en un burro

 

            David, el segundo rey de Israel, fue un simple pastor del caserío de Belén, que llegó a ser jefe de su pueblo porque Dios lo había escogido (1 Sam 16,11-13). Pero más tarde David olvidó su origen humilde y se hizo un rey, lleno de poder y de rique­za, como los reyes de los pueblos de alrede­dor de Israel.

            A muchos reyes, en especial a David y a sus sucesores, se les dio el título de Mesías. El término propiamente dicho fue asumido en el anuncio profético después de la muerte de Salomón, cuando el pueblo vio la necesidad de la llegada del restaurador y salvador de Israel de las manos de sus enemigos los imperios invasores.

            Muchos en el Antiguo Testamento pensaban que el Mesías sería otro David, y de ahí nace la idea del Mesías Rey con sus funciones netamente monárquicas y militares. Para otros la idea de Mesías toma la forma del Siervo de Yahvé del que habló el segundo Isaías (caps. 39-55).

            Es el profeta Isaías el que más profetiza y anuncia la llegada del Mesías de Dios. Mesías entendido como el Siervo de Yahvé que llega. El Mesías para el profeta es la gran realidad del gran restaurador y liberador de la esclavitud, de la gran violencia, de la gran miseria a la que ha sido condenado el pueblo de Dios.

            El mesianismo es una de las herencias que recibe el Nuevo Testamento de la tradición veterotestamentaria. En tiempo del Nuevo Testamento, gobernado el mundo de entonces por Roma con toda su fuerza, riqueza y pretensiones, también hay grupos mayoritarios que esperan la llegada definitiva del Mesías que los liberará del dominio explotador romano. Todos y todas esperaban la intervención de Dios en la historia a través de un líder que fuera capaz de derrocar el poder imperial y hacer de Jerusalén la gran capital de Israel.

            Cuando Jesús asume su misión mesiánica, sabe que le va a tocar enfrentarse a tres fuerzas que son:

  1. La clase religiosa de su tiempo, que no concebía a un Mesías pobre, sin armas, sin ejércitos, y menos aún a un Mesías que criticara el actuar de los líderes políticos y religiosos de ese momento. Ellas y ellos serán los primeros en oponerse y creer que Dios se sirva de un ser humano que nació en una familia pobre para anunciar la llegada del Reinado de Dios;
  2. la gente del pueblo será una fuerza de oposición para la propuesta de Mesianismo que Jesús viene enseñando, ya que ellos y ellas que han sufrido la explotación, el hambre y la muerte de cerca, no son capaces de aceptar al Mesías salido de esa realidad de miseria y de explotación, ni son capaces de asumir el nuevo planteamiento que Jesús les va a hacer;
  3. Y Roma, que será el más grande afectado si permite que la enseñanza del revolucionario Jesús de Nazaret se propague. Por eso busca por todos los medios aliarse con el poder religioso y manipular a la población aturdida para que se alíe para matar a Jesús.

El mesianismo de Jesús está basado en el servicio a las y los más débiles de la tierra y en la inclusión de todas aquellas personas que el legalismo judío y el poder romano habían excluido y condenado. Su mesianismo supera la idea nacionalista, militar y política como se entendía en el Antiguo Testamento.

            Como comunidad de fe, tenemos el desafío de imitar a ese Jesús. No podemos a­liarnos con aquéllos y aquéllas que tienen poder y dinero en este mundo y que lo aprovechan para dominar a las y los débiles y sencillos. Como nuestro Maestro, debemos poner al servicio de las y los hermanos nuestras personas, nuestro tiempo, nuestras cualidades y nuestros bienes.

 

2.  La alegría de las y los sencillos  y la conspiración de los jefes del pueblo

 

            Podemos suponer que no fue la misma gente la que acompañó a Jesús en su entrada triunfal en la ciudad de Jerusalén y la que luego pidió su muerte. Debemos suponer que los/as que lo acompañaron eran personas sencillas, que ha­bían visto sus acciones en favor de las y los empobrecidos, los/as humildes, y  habían oído salir palabras salvado­ras de su boca profética. Mientras tanto los poderosos de Jerusalén (el Sumo Sacerdote, los letrados, los saduceos y los fariseos) estaban tramando su mue­rte e incluso convencieron a mucha gente del pueblo para que pidiese a Pilatos que crucificase a Jesús.

            Hoy también hay personas sencillas del pueblo que siguen confiando en Jesús, en sus palabras. Y hay también muchos poderosos que buscan hacer la vida imposible e incluso matan a las y los justos, que defienden los intereses de las y los más nece­sita­dos. Es importante no ceder ante aquellas personas que quieren comprar nuestra con­cien­cia con regalos, con fundas, con pequeñas obras, para ganar votos para las próximas elecciones… Antes bien, debemos mantenernos firmes en el seguimiento de Jesús.

 

3. Jesús es servidor y es discípulo

 

            La lectura de Isaías que leemos hoy nos habla de un servi­dor de Dios que cumple su misión profética con decisión y valentía. Es un ser­vidor que tiene la misión de estar cerca de los hermanos y hermanas más desanimados y desanimadas para saber decirles una palabra de aliento en el momento oportuno.

            Ese servidor, además, está preparado para las dificultades y los sufri­mientos, porque sabe que la misión profética trae dificultades y conflictos con aquellas personas que se oponen al Proyecto de Dios. Pero en medio de esa situación el servidor o la servidora de Dios no tienen miedo ni echan para atrás, porque saben que el Dios liberador está con él o ella y les fortalece.

La segunda lectura de hoy  (Fil 2,6-11) nos habla de ese Mesías servidor. El texto de

 Pablo nos trae un hermoso y conocido himno cristológico. Su tema central es la humildad y la voluntad de servicio de Jesucristo. El hijo de Dios no buscó conservar sus privilegios, antes bien se despojó de ellos para hacerse uno de nosotros y nosotras. Y así, desde abajo, pagando el precio de la cruz por cumplir su tarea, nos dio la vida plena.

Pablo nos invita a tener “los mismos sentimientos de Cristo” (Fil 2,5). Es decir, a saber

despojarnos de situaciones de privilegio para cumplir nuestra tarea de testigos y testigas del amor del Padre. Muchas personas viven en condiciones inhumanas, en soledades profundas; ser solidarios y solidarias con ellos y ellas es una exigencia para toda y todo seguidor de Jesús. Solidaridad que implica no un dar desde arriba, sino un compartir horizontal; no calmantes a una situación que se deteriora, sino palabras y gestos de aliento y compromiso permanente con un pueblo que sufre 

            Nosotros y nosotras hoy estamos llamados y llamadas, como servidores y servidoras de Dios y de las y los hermanos, a con­vertirnos en sus discípulos y discípulas, a tener el oído abierto para escuchar la palabra que Dios nos dirige y para realizar la misión de acompañar a los hermanos y her­manas que han perdido la esperanza ante la dureza de la situación de vida que vivimos en nuestro país, en Haití, en nuestro América Latina. En ese trabajo nos encon­traremos con dificultades. Pero no debemos tener miedo ni echarnos para atrás, porque Dios está con nosotros y  nosotras y nos acompaña.

 

Para la revisión personal: ¿Creo realmente en Jesús como un Mesías humilde, identificado con las y los más débiles? ¿Estoy dispuesto o dispuesta a servir a las y los más excluidos y excluidas como lo hizo Jesús?

 

Para la oración de las y los fieles: Respondemos: Te amamos y creemos en Ti.

 

  1. Observando tu pasión y tu muerte realizadas hoy día en los hombres y mujeres que sufren cualquier situación de injusticia, opresión o exclusión, nos sentimos llamados y llamadas a intervenir en esas situaciones, y a consagrar nuestras vidas a la tarea de dar esperanza a las y los demás. Por eso te decimos.
  2. Al celebrar la Semana Santa, nos sentimos unidos y unidas a todos los hombres y mujeres que creen en Jesús, esperando y deseando que llegue el día en que, más allá de cualquier frontera de separación religiosa, podamos decir todas y todos juntos:
  3. Al compartir unos días que es para muchos y muchas de descanso, de vacaciones o incluso de turismo, queremos sentirnos unidos a todos los que en medio de esas actividades se van a encontrar consigo mismo y con lo divino que llevan dentro; y con ellos y ellas queremos decirte:

 

Exhortación final: La celebración de la semana santa nos habla, al mismo tie­mpo, de alegría y de dolor. Pero en definitiva nos enfrenta ante la muerte y resurrección de Jesús que es un acontecimiento fundamental de nuestra fe. Como comunidad debemos alegrarnos, como lo hicieron las y los pobres y sencillos de Jerusalén, por la presencia de Jesús en medio de su pueblo humilde. Al escoger su mismo camino, debemos estar preparados y preparadas para asumir las dificultades y conflictos pero al mismo tiempo experimentaremos la verdadera alegría y la paz que construimos con la compañía de su espíritu de libertad y solidaridad.

 


Reflexiones bíblicas para el mes de Febrero 2013

febrero 6, 2013

Red Ecuménica Bíblica Dominicana (REBIDOM)

C/ 3 No. 9. El Milloncito, Sabana Perdida. Santo Domingo Norte. Rep. Dominicana

Tel/fax. 809-568-8560. E-mail: rebido@gmail.com, rebido07@yahoo.es

Reflexiones bíblicas semanales. Febrero 2013

 

 

PROYECTO DE VIDA DIGNA, PROFECÍA Y CONFLICTIVDAD C4°O  (4-10/2/13)

 

Introducción: Nos reunimos convocados y convocadas para colaborar en el fortalecimiento del Proyecto de Vida Digna y realizar nuestra misión profética en medio de la comunidad en donde se nos ha llamado a trabajar. Al realizar esa misión colaboramos con la liberación de los/as oprimidos/as y  el anuncio del Evangelio a los/as empobrecidos/as y excluidos/as.

           

Lect. Primer Testamento: Jer. 1,4-5.17-19. Te destiné a ser profeta de las naciones

 

Introducción L.P.T: El relato que leemos hoy nos habla de la vocación de Jeremías. Él se siente consagrado desde el vientre materno para la misión profética en medio de un pueblo sufriente. El profeta deberá comunicar lo que se le manda sin tener miedo, porque Dios estará siempre con él para confirmar el mensaje que anuncia.

 

Texto: Me llegó una palabra de Yahvé: «Antes de formarte en el seno de tu madre, ya te conocía; antes de que tú nacieras, yo te consagré, y te destiné a ser profeta de las naciones.»

            Tú, ahora, muévete y anda a decirles todo lo que yo te mande. No temas enfrentarlos, porque yo también podría asustarte delante de ellos. Este día hago de ti una fortaleza, un pilar de hierro y una muralla de bronce frente a la nación entera: frente a los reyes de Judá y a sus ministros, frente a los sacerdotes y a los propietarios.

            Ellos te declararán la guerra, pero no podrán vencerte, pues yo estoy contigo para ampararte -palabra de Yahvé-.»

 

Salmo de hoy: Tengo que denunciar la injusticia; no me puedo callar.

 

  • Antes que te formaras dentro del vientre de tu madre, antes que tú nacieras te conocía y te consagré.
  • No temas arriesgarte, porque contigo yo estaré; no temas anunciarme, porque tu boca yo hablaré.
  • Deja a tus hermanos, deja a tu padre y a tu madre; abandona tu casa porque la tierra gritando está.

             

 

Lect. Evangélica: Lc 4,21-30. Hoy se cumple esta Escritura que acaban de oír

 

Introducción L. Ev.: En su pueblo natal, y después de aplicarse las palabras del profeta Isaías que hablan de la misión de anunciar el evangelio a las y los empobrecidos y liberar a los/as cautivos/as por diversas razones. Jesús señala que con él se cumplen estas Escrituras. Los compatriotas de Jesús no aceptaron bien esta declaración profética e intentaron matarlo.

 

 

Texto: En aquel tiempo empezó Jesús a decir en la sinagoga: «Hoy se cumplen estas profecías que acaban de escuchar.»

            Todos lo aprobaban y se quedaban maravillados, mientras esta proclamación de la gracia de Dios salía de sus labios. Y decían: «¡Pensar que es el hijo de José!» Jesús les dijo: «Seguramente ustedes me van a recordar el dicho: Médico, cúrate a ti mismo. Realiza también aquí, en tu patria, lo que nos cuentan que hiciste en Cafarnaún.»

            Y Jesús añadió: «Ningún profeta es bien recibido en su patria. En verdad les digo que había muchas viudas en Israel en tiempos de Elías, cuando el cielo retuvo la lluvia durante tres años y medio y una gran hambre asoló a todo el país. Sin embargo Elías no fue enviado a ninguna de ellas, sino a una mujer de Sarepta, en tierras de Sidón. También había muchos leprosos en Israel en tiempos del profeta Eliseo, y ninguno de ellos fue curado, sino Naamán, el sirio.»

            Todos en la sinagoga se indignaron al escuchar estas palabras; se levantaron y lo empujaron fuera del pueblo, llevándolo hacia un barranco del cerro sobre el que está construido el pueblo, con intención de arrojarlo desde allí. Pero Jesús pasó por medio de ellos y siguió su camino.

 

 

            DIÁLOGO GRUPAL, COMUNITARIO O FAMILIAR

 

1. ¿Cuál es la misión encomendada al/a la profeta?

2. ¿Por qué afirmamos que con Jesús se cumple la Escritura?

 

1.  Una misión profética hecha con responsabilidad social

 

            Jeremías es un profeta del siglo VI a.C. Realiza su misión en los años precedentes del exilio de Babilonia y también durante el mismo. Ante la amenaza que significaba el imperio babilónico invita a los gobernantes de Israel a no aliarse con Egipto, porque de todas maneras el país caerá en manos del poderoso imperio babilónico. Esto le trae problemas y conflictos con su gente. Pero por haber tomado esta postura, los jefes del imperio babilónico le permiten quedarse en la tierra de Palestina, no ir al exilio y acompañar a los/as campesinos/as que no fueron deportados/as.

                Jeremías es llamado para realizar una misión. El profeta reconoce que es un muchacho para asumir la responsabilidad que se le confía. Sin embargo, la fuerza no le vendrá de él mismo, sino de Dios. Jeremías es casi obligado a realizar la misión que se le encomienda: “No me digas que eres un muchacho. Irás adondequiera que te envíe, y proclamarás todo lo que yo te mande” (Jer 1,7). Y se le anuncia la certeza de la presencia de Dios: “No les tengas miedo, porque estaré contigo para protegerte -palabra de Yahvé.” (Jer 1,8).

                Su misión no será fácil; de hecho se le dice: “Arrancarás y derribarás, perderás y destruirás, edificarás y plantarás.” (Jer 1,10). Tendrá que anunciar una palabra que arranque de raíz el pecado, el egoísmo y la injusticia,  tendrá además que comprometerse en la construcción de una sociedad nueva, según el Proyecto de Dios.

La misión profética va acompañada de dificultades y conflictos puesto que el Proyecto de Dios se presenta como algo alternativo al sistema social reinante en la sociedad la que vivieron los profetas. Por eso, la Palabra profética trae problemas y dificultades.

                ¿Con quién encuentra dificultades el profeta? La misma lectura menciona las personas con las que el profeta tiene o tendrá dificultades: los reyes de Judá, sus ministros, los sacerdotes y el pueblo  (Jer 1,18).  El profeta necesitará la fuerza de Dios, pues podrá tener dificultades con diferentes sectores de la sociedad. Y en ocasiones, como le pasó a Jeremías, intentarán hacerle la vida imposible y hasta asesinarlo como pasó con Jesús.

                Esta persecución y rechazo al profeta se sigue dando “en su propia tierra” y muchas veces “en su propia Iglesia o congregación”. Si en nuestras sociedades en los últimos años no son frecuentes los martirios por causa de la fe, dentro de la Iglesia, se pueden dar en forma de desprestigio, de rechazo, de exclusión de la vida eclesial. Asumir esta conflictividad evangélica forma parte de nuestra vida cristiana. Es una forma de asumir la cruz del seguimiento de Jesús. Y no se trata de automortificarse voluntariamente sino de aceptar las consecuencias negativas que puede traernos la lucha por la Causa del Proyecto Dios. Un viejo cartel decía: “Busca la verdad. La cruz, ya te la pondrán”.

                Jesús también tuvo dificultades con fariseos, saduceos, y herodianos. Pero los conflictos comenzaron en Nazaret, en su pueblo, en donde sus compatriotas no admiten que él  se presente como el enviado de Dios y que les llame incrédulos. La respuesta no se hace esperar e intentan matar a Jesús, proponiéndose tirarlo por un barranco.

                Es necesario fortalecer nuestra fe con la oración, con la comunicación profunda y vital con Aquel que nos ha llamado a la misión. Sólo desde esa unión profunda seremos capaces de mantenernos fieles a la misión en medio de las dificultades y conflictos que vienen por la causa del Evangelio.

                Como personas y como comunidad debemos estar preparados/as para enfrentar las dificultades y conflictos que nos vienen cuando intentamos ser fieles a la misión que hemos recibido de Dios. Si  por miedo al conflicto dejamos de realizar la misión para la que fuimos llamados/as, estaríamos renunciando a realizar la vocación que se nos ha encomendado.

                Como personas y como comunidad somos también llamados/as a realizar nuestra misión profética. Como Jeremías podemos considerarnos incapacitados/as para realizar lo que se nos pide. En ocasiones podemos tener la tentación de abandonar el camino comenzado. En esos momentos sentimos la presencia de Dios que nos invita a seguir caminando. Finalmente, como el profeta sentimos su presencia que nos fortalece.

 

2. Hoy se cumple la Escritura

 

            En la sinagoga de Nazaret Jesús afirma decididamente: “Hoy se cumplen estas profecías que acaban de escuchar.” (Lc 4,21). La promesa de liberación de los/as oprimidos/as y la evangelización de los/as pobres se cumple en Jesús (Lc 4,21). Los vecinos de Nazaret, su pueblo, no pueden creerlo; pretenden descalificar a Jesús por ser el hijo del carpintero José y esto les impide ver más allá de las apariencias.  La proclamación del mensaje central del Proyecto de Dios (Reino de Dios) llega a través de ropajes humildes e inesperados. Aquellos/as que pretenden saberlo todo no están dispuestos/as a aprender; menos aún si la enseñanza viene de alguien cuyo valor se niegan a reconocer.  Y Jesús constata una dura realidad: “Ningún profeta es bien recibido en su patria.” (Lc 4,24).

            Y la salvación de Dios llega en el “hoy”, en el aquí y en el ahora. Y se manifiesta llevando la esperanza y la vida nueva a aquellas personas que están abiertas al mensaje, aunque no pertenezcan al pueblo de Israel como la viuda de Sarepta (1 R 17,7-24), a quien Elías multiplicó la comida y resucitó al Hijo, o como al militar Naamán que quedó libre de la lepra (2 R 5,1-27).

            Como comunidad de fe y de solidaridad tenemos que hacernos conscientes que la liberación de los oprimidos y la evangelización de los pobres tiene que seguirse haciéndose presente en el hoy de nuestras comunidades. Y aunque en ocasiones seamos descartados/as por aquellas personas que consideran que no tenemos capacidad para realizar tal misión, es necesario seguirla realizando con responsabilidad y constancia.

 

Para la plegaria de las y los participantes

 

  1. Por todas las personas que esperan hoy la buena noticia de su liberación, para que haya también hoy profetas que se la anuncien, roguemos…
  2. Por todas las personas que sirven a los mejores intereses de nuestro pueblo para que su palabra sea, como la de Jesús, comprometida y eficaz, encarnada y liberadora, roguemos…
  3. Por todos/as los/as que optan por los/as “pobres-objeto”: objeto de nuestra misericordia y beneficencia, pero no por las y los pobres-sujeto, con fuerza y decisión propia, que van a transformar el mundo y a hacer valer socialmente los valores evangélicos. Roguemos…

 

Exhortación final: La Palabra que estamos reflexionando en esta semana nos habla de la vocación profética de Jeremías y del cumplimiento de las profecías de Isaías (Is 61,1-3) en la persona de Jesús. La realización de esa misión conllevará dificultades y conflictos. Sin embargo el/la profeta tendrá que seguir realizando su misión a pesar de todo, pues cuenta con el amor solidario y la fuerza ética del Espíritu divino que le motiva a continuar aportando en la construcción del proyecto de Vida Digna

 

 

 

AQUI ESTOY. YO ME COMPROMETO C5°O (11-17/2/13)

 

 

Introducción: Nos reunimos porque estamos comprometidos con el Proyecto de Vida digna que nos lleva a asumir la misión de anunciar el Evangelio de la salvación y servir a los/as más débiles, desde comunidades comprometidas con la defensa de la vida. Ante ese llamado se nos pide responder con prontitud, porque el campo de trabajo es amplio y los trabajadores y trabajadoras son pocas y pocos.

 

Lect. Primer Testamento: Isaías 6,1-2.3-8. «Aquí me tienes, mándame a mí».

 

Introducción L.P.T: La lectura que hacemos a continuación nos habla de la vocación profética de Isaías. Siente que es consagrado tocándole la boca, que prestará a su pueblo para comunicar una Palabra de salvación. El profeta es liberado de sus pecados y se muestra dispuesto para realizar la misión que se le ha encomendado en medio de su pueblo.

 

Texto: El año en que murió el rey Ozías, vi al Señor sentado en un trono elevado y alto, y el ruedo de su manto llenaba el Templo. Por encima de él había serafines. Cada uno de ellos tenía seis alas: con dos se cubrían el rostro, con dos los pies y con las otras volaban.

            Y gritaban, respondiéndose el uno al otro: «Santo, Santo, Santo es Yahvé de los ejércitos, su Gloria llena la tierra toda”. Los postes de piedra de la entrada temblaban a la voz del que gritaba y la Casa se llenaba de humo.

 Yo exclamé: «¡Ay de mí, estoy perdido, porque soy un hombre de labios impuros y vivo entre un pueblo de labios impuros, y mis ojos han visto al rey, Yahvé de los Ejércitos!»

            Entonces voló hacia mí uno de los serafines. Tenía un carbón encendido que había tomado del altar con unas tenazas, tocó con él mi boca y dijo:

 «Mira, esto ha tocado tus labios, tu falta ha sido perdonada y tu pecado, borrado».

            Y oí la voz del Señor que decía: «¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros?» Y respondí: «Aquí me tienes, mándame a mí».

 

Salmo de hoy: Quiero comprometerme con el Proyecto de Vida Digna

 

  • Voy preguntando donde encontrar a Jesús; quisiera hallarlo; necesito estar con él y muy inquieto siento que mi corazón, está deseando saber donde vive él.
  • En mi comunidad voy descubriendo que he de encontrarlo en los que son marginados, en los que juntos con Jesús vayan gritando, de nuestro pueblo la opresión que está sufriendo.
  • Me doy cuenta de que Jesús nunca está solo; que puedo hallarlo en toda comunidad; en la alegría de los que trabajan juntos, comprometiéndose a luchar por los demás.

 

 

Lect. Evangélica: Lc 5,1-11. Dejaron todo y decidieron construir el Proyecto de Vida Digna

 

Introducción L. Ev.: La lectura evangélica de hoy nos presenta a Jesús rodeado de gente, enseñándoles. Pero para realizar su misión necesita de colaboradores/as. Por  eso llama a unos pescadores que lo dejan todo y lo siguen. Entre ellos están Pedro, Santiago y Juan. Desde ahora serán pescadores de hombres y de mujeres.

 

Texto: En aquel tiempo, la gente se agolpaba alrededor de Jesús para escuchar la Palabra de Dios, y él estaba de pie a la orilla del lago de Genesaret. En eso vio dos barcas amarradas al borde del lago; los pescadores habían bajado y lavaban las redes. Subió a una de las barcas, que era la de Simón, y le pidió que se alejara un poco de la orilla; luego se sentó y empezó a enseñar a la multitud desde la barca.

            Cuando terminó de hablar, dijo a Simón: «Lleva la barca mar adentro y echen las redes para pescar”. Simón respondió: «Maestro, por más que lo hicimos durante toda la noche, no pescamos nada; pero, si tú lo dices, echaré las redes”. Así lo hicieron, y pescaron tal cantidad de peces, que las redes casi se rompían. Entonces hicieron señas a sus compañeros que estaban en la otra barca para que vinieran a ayudarles. Vinieron y llenaron tanto las dos barcas, que por poco se hundían.

            Al ver esto, Simón Pedro se arrodilló ante Jesús, diciendo: «Señor, apártate de mí, que soy un hombre pecador”. Pues tanto él como sus ayudantes se habían quedado sin palabras por la pesca que acababan de hacer. Lo mismo les pasaba a Santiago y a Juan, hijos de Zebedeo, compañeros de Simón.

 Jesús dijo a Simón: «No temas; en adelante serás pescador de hombres”.  En seguida llevaron sus barcas a tierra, lo dejaron todo y siguieron a Jesús.

 

           

 DIÁLOGO GRUPAL, COMUNITARIO O FAMILIAR

 

1. ¿Por qué es necesario responder con prontitud al llamado de Dios?

2. ¿Dónde y cómo podemos escuchar la llamada para asumir una responsabilidad en el Proyecto de Vida Digna?

 

1. Responder al llamado con prontitud

 

            La tarea evangelizadora es un encargo que Dios da. Su punto de partida está en un llamado de Dios. Transmitimos lo que Dios nos comunica e intentamos hacerlo con responsabilidad. En el principio de nuestra vocación está el amor gratuito de Dios que se hace presente en nuestra vida, en nuestra historia.

            La vocación de Isaías comienza con la contemplación de Dios, aunque se sienta indigno de entrar en relación directa con El: “¡Ay de mí, estoy perdido, porque soy un hombre de labios impuros, y mis ojos han visto al rey, Yahvé de los Ejércitos! (Is 6,5). Sin embargo,  la única dificultad que presenta para realizar la misión es la de sentirse pecador. Y después de ser purificado con el fuego tomado del altar del templo, está dispuesto a realizar la misión que se le encomendaba. Por eso, ante la intervención de Dios que busca colaboradores/as, Isaías responde con prontitud: “Aquí me tienes, mándame a mí” (Is 6,8).

            En la lectura de la carta a los Corintios que hemos hecho hoy Pablo también se siente indigno de realizar la misión que Dios le encomienda. Se siente el último de los apóstoles porque persiguió a la Iglesia (1 Co 15,9). Y reconoce, de forma agradecida, lo que Dios ha hecho en su vida. Por eso, haciendo una comparación con los 12 apóstoles señala: “Por la gracia de Dios soy lo que soy y su bondad para conmigo no fue inútil. Lejos de eso, trabajé más que todos ellos, pero no yo, sino la gracia de Dios conmigo” (1 Cor 15,10).

            Pablo también, al ser llamado responde con prontitud. Cuando es tumbado del caballo, en el camino de Damasco, se muestra dispuesto a realizar la vocación que Dios le encomienda. Y hace lo que se le manda para prepararse a la realización de una nueva misión (Hch 9,1-6).  Los primeros seguidores de Jesús, responden también con prontitud cuando Jesús los llama a ser “pescadores de hombres y mujeres”. Y dice el evangelista Lucas que “lo dejaron todo y lo siguieron” (Lc 5,11).

            Como comunidad y como personas hemos recibido el llamado de Dios para realizar la misión evangelizadora. Como Isaías, Pablo y tantos/as otros/as se nos pide responder con prontitud, tomando conciencia que en el origen de nuestra vocación está el amor de Dios que nos escogió por pura decisión suya.

 

2. Un llamado desde la cotidianidad

 

            Jesús se encuentra en torno al lago de Galilea con unos pescadores. Le interesa llamarlos para su seguimiento. Pero comienza hablando con ellos de lo que les interesa, de algo que está relacionado con su trabajo: la pesca. Luego invita a Simón a echar las redes para pescar. Simón le dice que realmente no vale la pena, puesto que él y sus compañeros han estado durante toda la noche afanando y no han pescado nada. Sin embargo, se decide a complacer a Jesús.  Ocurre el milagro. Allí donde no se encontraban peces, ahora no pueden arrastrar las redes, que están por romperse por la cantidad de peces que se han cogido. Se necesita que otros compañeros vengan a ayudar.

            Jesús, por tanto, aprovecha una realidad cotidiana para dirigir su mensaje y para llamar para trabajar en otra pesca más importante: la de pescar las personas para que entren a formar parte del Proyecto de amor solidario que Dios tiene.

            Y Pedro, como Isaías, no se siente digno de estar cerca del Dios hecho persona humana. Por eso señala: “Señor, apártate de mí, porque soy un pecador.”(Lc 5,8). Pedro, como todos los pescadores, eran considerados gente impura porque de hecho tocaban peces considerados impuros: todos los que no tenían escamas.

            La pesca milagrosa es un signo de que cuando se confía en Dios se consigue la imposible. El alimento da para todos/as y hasta sobra.

            Hoy también, Dios sigue llamando desde la vida cotidiana de cada día. Está presente en nuestras vidas, en la lucha de cada día por la supervivencia; en el esfuerzo diario por llevar el Evangelio de la vida y de la esperanza. Por eso se nos pide descubrir lo que Dios nos pide en el día.

           

 

Para la plegaria de las y los participantes:

 

  1. Nuestra acción de gracias por la vocación de servicio que nos diste… te la ofrecemos, Jesús.
  2. Nuestro agradecimiento por todas las personas que han hecho posible nuestra vida, nuestro crecimiento y nuestra felicidad… te lo ofrecemos, Jesús.
  3. 3.      Nuestra voluntad decidida de que en nuestra familia y en nuestra comunidad se cree un ambiente de amor  y de respuesta responsable a tu llamada… te la ofrecemos, Jesús.

 

Exhortación final: La Palabra leída y escuchada nos ha hablado de la llamada que reciben algunas personas para realizar la misión encomendada de anunciar el Evangelio y de contribuir a la liberación de todas las personas oprimidas oprimidos/as.  Ese llamado es un don divino, pero se convierte también en tarea para nosotros y nosotras. En ese camino de fe contamos con la presencia y la compañía del espíritu que nos fortalece para la construcción del Proyecto de Vida Digna.

 

 

 

AMAR INCLUSO AL ENEMIGO          C7°O (18-24/2/13)

 

 

Introducción: Formamos parte de la comunidad de Jesús que nos dio el mandamiento nuevo del amor. Nos pide incluso que lleguemos a amar a los enemigos. En ese esfuerzo demostramos que estamos realmente comprometidos y comprometidas en la construcción de la cultura de la paz y del amor solidario.

          

Lect. Primer Testamento: 1 Samuel 26,2.7-9.12-13.22-23. No he querido levantar mi mano contra ti

 

Introducción L.P.T:  David había sido uno de los servidores más fieles del primer rey de Israel, Saúl. Pero en un determinado momento las relaciones entre ambos se pusieron difíciles hasta que Saúl declaró la guerra a muerte a David. Sin embargo este último lo encuentra, y teniendo la posibilidad de matarlo no lo hace.

 

Texto: En aquellos días, Saúl se levantó y bajó al desierto de Zif, acompañado de tres mil hombres escogidos de todo Israel, para buscar allí a David.

            David y Abisay se dirigieron de noche al campamento y hallaron a Saúl que dormía acostado en el centro del campamento con su lanza clavada en tierra a su cabecera; Abner y los demás dormían en torno a él.

            Entonces Abisay dijo a David: «Dios ha puesto hoy en tus manos a tu enemigo. Déjame ahora mismo clavarlo en tierra de una sola lanzada; no será necesario repetir el golpe».

            Pero David le contestó: «No lo mates; ¿quién podría levantar su mano contra el ungido de Yahvé sin ser castigado?»

            David tomó la lanza y el jarro de la cabecera de Saúl y se fueron. Nadie los vio, nadie los oyó, ni siquiera despertaron. Todos dormían poseídos de un sueño profundo que Yahvé le había enviado.

            David pasó al otro lado y se colocó en la cumbre del cerro, quedando un gran espacio entre él y el campamento enemigo.

            Respondió David: «Aquí está la lanza del rey, que venga uno de tus servidores a buscarla.

            Yahvé devolverá a cada uno según sus méritos y fidelidad, pues hoy te había entregado en mi poder, pero no he querido levantar mi mano contra ti por ser el ungido de Yahvé”.

 

Salmo de hoy: No te importen la procedencia o el color de la piel; ama a todos/as como hermanas y hermanos/as y haz el bien.

 

  • ·         Al que sufre y al triste dale amor, Al humillado y al empobrecido dale amor.
  • ·         A quien vive a tu lado dale amor; a quien viene de lejos dale amor.
  • ·         Al que habla otra lengua dale amor; al que piensa distinto dale amor.
  • ·         Al amigo de siempre dale amor; y al que no te saluda dale amor.

 

Lect. Evangélica: Lc 6,27-38. Amen a sus enemigos/as.

 

Introducción L. Ev.: En la lectura evangélica de hoy Jesús da algunas normas de comportamiento a sus discípulos y discípulas. Entre esas normas se hace hincapié en la necesidad de amar incluso a las y los enemigos, en hacer el bien a aquellas personas que nos hacen el mal y que nos odian. De esta manera construimos, desde la cotidianidad, el Proyecto de Vida Digna.

 

Texto: En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos y discípulas: Yo les digo a ustedes que me escuchan: amen a sus enemigos y enemigas, hagan el bien a los/as que los/as odian, bendigan a los/as que los/as maldicen, rueguen por los/as que los/as maltratan. Al que te golpea en una mejilla, preséntale también la otra. Al que te arrebata el manto, entrégale también el vestido. Da al que te pide, y al que te quita lo tuyo, no se lo reclames.

            Traten a los/as demás como quieren que ellos/as les traten a ustedes. Porque si ustedes aman a los/as que los/as aman, ¿qué mérito tienen? Hasta los malos aman a los que los aman. Y si hacen bien a los/as que les hacen bien, ¿qué gracia tiene? También los pecadores obran así. Y si prestan algo a los que les pueden retribuir, ¿qué gracia tiene? También los pecadores prestan a pecadores para que estos correspondan con algo.

Amen a sus enemigos, hagan el bien y presten sin esperar nada a cambio. Entonces la recompensa de ustedes será grande, y serán hijos/as del Altísimo, que es bueno con los/as ingratos y los/as pecadores/as. Sean compasivos/as como es compasivo el Padre de ustedes.

No juzguen y no serán juzgados; no condenen y no serán condenados; perdonen y serán perdonados. Den, y se les dará; se les echará en su delantal una medida colmada, apretada y rebosante. Porque con la medida que ustedes midan, serán medidos ustedes».

 

            DIÁLOGO GRUPAL, COMUNITARIO O FAMILIAR

 

1. ¿Por qué debemos ser compasivos/as y perdonar a las y los demás?

2. ¿Por qué debemos amar a los enemigos?

 

  1. 1.     La Ser compasivos/as y saber perdonar

 

            En  el texto de Lucas que hemos leído hoy se invita a los/as discípulos/as de Jesús a ser compasivos/as y a imitar las actitudes del Dios bondadoso en nuestra relación con los/as demás. Y la condición para convertirnos en verdaderos/as hijos/as de Dios es precisamente actuar de una forma parecida a como lo hace Dios.

            Nuestro Dios es bueno con los/as ingratos/as y pecadores/as, porque El está consciente que la mejor forma de llamar a la atención y a la conversión a los/as pecadores/as es mostrándole bondad, comprensión y solidaridad.  Y es que sólo el amor y la bondad pueden transformar a una persona que se aleja del Proyecto de Dios. Si intentamos ayudar a los/as hermanos/as echándole en cara su pecado y acusándoles, entonces probablemente no lograremos que ellos/as cambien de vida y de rumbo.

            Porque Dios nos quiere como a hijos e hijas nos perdona. El perdón nos devuelve la esperanza y la vida. Y es que cuando somos perdonados/as, sentimos que la vida renace.  La primera lectura  nos presenta  el perdón que salva a Saúl. David, perseguido feroz e injustamente por Saúl, encuentra a su adversario desprotegido y le perdona la vida. Eso significaba poner en riesgo la suya, porque Saúl lo estaba buscando para acabar con él. De este manera David demuestra su fuerza interior; aunque frágil de cuerpo demuestra su grandeza.

            Mantener el resentimiento, resistirse a perdonar al hermano o hermana que nos han ofendido o que han intentado perjudicarnos, nos hace mal y nos impide reconocer que por ser personas podemos equivocarnos. Aceptar la realidad de que la otra persona puede equivocarse nos prepara para saber perdonar.

            Como comunidad de seguidores/as de Jesús tenemos que practicar el perdón, como elemento fundamental de las relaciones humanas y comunitarias. La disposición al perdón nos hará más compasivos y nos permitirá ser perdonados/as por el Dios que tiene siempre un corazón compasivo.

 

 

 

 

 

 

2. Amar incluso a las y los enemigos

 

            Jesús no sólo nos pide que tengamos buenas relaciones con las personas cercanas, con nuestros parientes y amigos/as, sino también que sepamos amar a aquellas personas que son nuestros/as enemigos/as. Estas personas, según Jesús, merecen también nuestro amor. Y la forma de amarlos es haciéndole el bien, haciendo lo posible para que se conviertan, y rogando por ellos /as para que, con la ayuda de Dios, cambien su actitud.

            Tener en la vida personas que están en desacuerdo con nosotros/as puede ser desagradable, pero es inevitable. El Evangelio nos pide algo mucho más difícil que no tener enemigos/as, para lo cual en nuestros países latinoamericanos bastaría, por ejemplo, con callar antes las injusticias y las violaciones de los derechos humanos; nos pide amarlos.

            Pero podríamos preguntarnos sobre ¿Cómo amar a los/as enemigos? Cuando se trata de enemigos/as frutos de problemas personales generalmente se hace más fácil el resolver las dificultades y volver a la amistad anterior. Más difícil cuando se trata de amar a aquellas personas que oprimen a los/as débiles, que acumulan bienes aun a costa de la miseria de grandes masas. La mejor forma de amar a esas personas es denunciar su pecado,  ayudándoles a reconocer su pecado e invitándolos a convertirse en personas solidarias y abiertas.

            Como comunidad cristiana hacemos presente las palabras de Jesús de que si amamos sólo a las personas que nos quieren, no tenemos ningún mérito (Lc 6,32). También los que no tienen fe pueden hacer lo mismo. Lo propio nuestro es amar incluso a quien no nos mira bien, o a quien habla mal de nosotros/as o busca perjudicarnos. Esta es la manera para ser reconocidos/as como hijos e hijas del Dios y hermanos y hermanas de Jesús, quien perdonó a sus enemigos en el momento de su muerte: “Perdónalos,  Padre, porque no saben lo que hacen”.

 

 

Para la oración de las y los participantes:

 

  1. Por todas las personas cuyas vidas no están construidas sobre el amor generoso y maduro que todo lo excusa y todo lo persona, roguemos…
  2. Para que el amor cristiano a los/as enemigos no nos lleve a la pasividad, a la inactividad, o a dejar de lado las exigencias de la justicia y de la verdad, roguemos…
  3. Para que los/as jóvenes de nuestra comunidad descubran la belleza del amor generoso, que eleva y da sentido a todas nuestras relaciones humanas, roguemos…

 

 

Exhortación final: La Palabra escuchada nos ha invitado a amar incluso a los/as enemigos. Así como el Dios de Jesús nos perdona, debemos ser capaces de perdonar a los hermanos y hermanas, tratándolos como personas, como a nosotros y nosotras nos gustaría ser tratados. Esto significa un esfuerzo cotidiano para desarrollar el valor de la sensibilidad  social  y la práctica solidaria comprometida con los hermanos y hermanas y en particular a las personas más excluidas socialmente.

 

 

 

EL ARBOL SE RECONOCE POR SUS FRUTOS  C8ªO (25-3/3/13)

 

Introducción: ¡Qué sabrosos son los frutos de nuestra tierra: los mangos, la lechoza, las naranjas y el ca­juil¡  Pero para tener buenos frutos necesita­mos árboles que estén sanos. Además es necesario abonar­los y mo­jarlos con frecuencia.

            También nosotros/as somos como árboles que dan buenos o malos frutos. Unos/as damos frutos malos: odio, violencia, dominio de los demás, egoísmo, avaricia… Otros/as damos buenos frutos: amor, paz, alegría, trabajo solidario. Ya nos lo dijo Jesús: “el árbol se conoce por sus frutos”. Y nosotros y nosotras, ¿qué tipo de fru­tos estamos dando en la comunidad?

           

Lect. Primer Testamento: Sirácida 27,4-7. Si buscas la justicia, la conseguirás

 

Introducción L.P.T: Dos siglos antes de Jesús un señor llamado “Jesús, hijo de Sirá” escribió el libro del Sirácida, también llamado Eclesiástico, que es una síntesis de las enseñanzas de las y los sabios del pueblo de Israel.

            Era un hombre socialmente acomodado. Trató con mucha gente; se dedicó a trabajos y negocios que le resultaron exitosos, y al fi­nal, este sabio confiesa que los libros sagrados son los que le enseñaron los secretos del éxito. Al escribir este libro quiso dejar algunas enseñanzas para las y los jóvenes de su pueblo.

 

Texto: Se mueve el cedazo y queda el desecho. El horno prueba la vasija del que trabaja con el barro, el ser humano se prueba en su razonar; el cultivo de un árbol se muestra en el fruto, la mentalidad de un ser humano en su palabra; no alabes a nadie antes de que razone, porque ésa es la prue­ba de cada ser humano.

 

Salmo de hoy: Nuestra fe no puede descansar, hasta desterrar del continente: el hambre, la tortura, la miseria y el terror: Este es el mandamiento del amor.

 

  • Vaya esta canción y pertenezca al que con nuestra fe prende una llama y hace de su oración una proclama, de combatir el mundo de opresión.
  • Vaya  esta canción y pertenezca a quienes vieron la herida del empobrecido; y el coraje de Jesús los inspira a ser defensa del excluido y su voz.

 

Lect. Evangélica: Lc 6,39-45. Por nuestros frutos nos conocerán

 

Introducción L. Ev.: Jesús hablaba a la gente por medio de parábolas, cuentos y comparaciones con el fin de hacerse entender mejor por su pueblo.

En la lectura que leemos hoy, aparecen varias comparaciones, de las cuales podemos sacar una buena enseñanza para nuestra vida. La primera comparación nos dice que es necesario dejarse guiar por un buen maestro y no por cualquier persona. La segunda nos invita a fijarnos en nuestros propios defectos y errores, antes de fijarnos en los de los demás. Y la tercera habla de la necesidad de dar buenos frutos.

 

Texto: Jesús dijo a sus discípulos y discípulas esta comparación: “¿Puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán juntos en el hoyo? Pues el/la discípulo/a no es superior a su maestro; si se deja guiar, se pare­cerá a su maestro.

            ¿Y por qué te fijas en la pajita que tiene tu hermano/a en un ojo si no eres consciente de la viga que tienes en el tuyo? ¿Cómo puedes decir a tu hermano/a: Hermano o hermana, deja que te saque la pajita que tienes en el ojo, siendo que tú no ves la viga en el tuyo? Hipócrita, saca primero la viga de tu propio ojo, y en­tonces verás con claridad y podrás sacar la pajita del ojo de tu hermano.

            No hay árbol bueno que dé una fruta mala, y el árbol que no es sano tampoco dará fruta buena. Además, todo árbol se reconoce por sus frutos. No se recogen higos de las espinas, ni de las zarzas se recogen uvas. La persona buena saca cosas buenas del tesoro que tiene adentro, y el que es malo, de su fondo malo saca cosas malas; porque su boca habla de lo abunda en su corazón.

 

            DIÁLOGO GRUPAL, COMUNITARIO O FAMILIAR

 

  1. ¿Quiénes son los guías ciegos de los/as que habla Jesús?
  2. ¿Por qué el árbol se conoce por sus frutos?

 

1.- No ser guías ciegos          

 

            En el sermón del llano (Lc 6,17-49), como en el sermón del monte según Mateo (Mt 5,1-7,29), Jesús es presentado como el Maestro preocupado por la buena formación de sus discípulos/as, que tienen que convertirse en guías y maestros/as para otras personas.

            El/la discípulo/a de Jesús es un/a enviado/a y para eso ha de ser testigo/a que vive coherentemente la fe que testifica y cumple en su vida la doctrina que enseña. De ahí la preocupación de Jesús por el testimonio de sus seguidores/as: un ciego no podrá orientar a otro ciego; si él  o ella misma está cegado/a por incoherencias no tendrá calidad moral para poder corregir, y motivar a los/as demás a permanecer fieles a los mandamientos que nos pide cumplir el Proyecto de Dios.

            Jesús califica de hipócrita, como lo hizo con los fariseos que pretendían ser guías del pueblo judío (Mt 5,14), al discípulo o discípula que no convierte en vida, la doctrina en la que dice creer y enseñar.

            Jesús pide al sus discípulos/as transparencia y coherencia. Son condiciones del verdadero testimonio evangelizador. La autoridad moral para anunciar la Buena Nueva sólo puede fundamentarse sobre la verdad y la coherencia de las palabras, de las actitudes y de los comportamientos. La coherencia es necesaria para el testimonio. Y esta es una exigencia para la Iglesia de todos los tiempos, si quiere ser fiel a su vocación.

            El guía o maestro en la comunidad, ya sea pastor/a, catequista, animador/a de comunidad, de célula comunitaria, coordinador/a de equipos de trabajo no puede estarse fijando en los pequeños defectos de sus hermanos/as, mientras que no se mira a sí mismo/a. De manera que el trabajo del/de la guía o maestro/a es acompañar y no acusar. Y para hacerlo debe necesariamente que tomar en cuenta la coherencia de la propia vida.

            El evangelio de hoy (Lc 6,39-45) es un fuerte llamado a la atención que se debe tener presente en el ejercicio de la autoridad, en el seno de la relación comunitaria y al peligro de que ésta se realice con afán de dominio, sin tener en cuenta un principio fundamental de Jesús: “sean compasivos, como es compasivo el Padre de ustedes” (Lc 6,36).

 

 

2.- El árbol se conoce por sus frutos

 

            En la sociedad neoliberal de hoy, en la que están presentes en decisivo combate la vida y la muerte, la solidaridad, la justicia y la paz, frente a la violencia, la injusticia institucionalidad y el individualismo egoísta, no es difícil saber de qué lado debe ponerse el/la discípulo/a de Jesús. Lo realmente difícil es, en muchas ocasiones, descubrir en cada circunstancia las acciones más convenientes y eficaces, que ayuden a crear conciencia en los/as más pobres de su dignidad, y que al solidarizarnos con ellos/as, éstos se hagan también sujetos comprometidos/as en la construcción de su propio destino.

Lo bueno o lo malo que sale “del buen tesoro del corazón” (Lc 6,45), más que las palabras son las obras que Jesús compara con los frutos de un árbol (Lc 6,43-44).

            El mundo griego, en el que se desarrolló en el cristianismo primitivo hacía mucha separación entre la teoría y la práctica, entre el decir y el hacer, entre el conocer y el ser. De alguna manera el cristianismo fue influenciado por esa cultura; por eso hay muchas personas en las diferentes iglesias cristianas que están muy preocupadas por la recta doctrina (ortodoxia), mientras que dejan en un segundo plano la necesidad de realizar las obras que nos exige el compromiso del mandamiento del amor.

            A los/as cristianos/as la exigencia moderna de poner antes la práctica que la teoría no nos debe sorprender. La mejor tradición bíblica coincide plenamente con ella. De hecho la Palabra de Dios (“Dabar” en hebreo) no es un sonido, algo vacío, sino un hecho, una actuación: Dios se revela a través de acontecimientos salvadores y liberadores en la historia: “Yo soy Yahvé, tu Dios, el que te sacó de Egipto, país de la esclavitud” (Ex 20,1).

            Los profetas de Yahvé no cesan de llamar al pueblo a practicar la justicia y las relaciones solidarias. La práctica del amor y de la justicia es el criterio máximo de bondad moral, por encima de todo culto o sacrificio (Is 1,10-18; 58,1-12; Am 4,4-5; Jer 7,21-26).

            Jesús, que fue un “profeta poderoso en obras y palabras” (Lc 24,19), que primero comenzó “haciendo” para enseñar (Cf. Hch 1,1), que provocaba el asombro de la gente que “oían lo que hacía” (Mc 3,8), siguió en la misma línea de los profetas cuando señaló decididamente: “No es el que me dice: ¡Señor! ¡Señor!, el que entrará en el Reino de los Cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre del Cielo” (Mt 7,21).

            En el evangelio de Mateo nos habla del juicio final que Dios realizará al final del mundo. Allí se pone la práctica del amor con los hambrientos, los marginados y excluidos,  como el criterio definitivo para la salvación o condenación definitiva (Mt 25,31-46). La parábola del buen Samaritano (Lc 10,25-37) afirma la primacía de la práctica del amor solidario por encima de las fronteras, credo, culto o religión. Mientras que el evangelio según Juan repetirá una y otra vez que la práctica concreta, las obras, son las que permiten dar un testimonio creíble (Jn 5,36; 6,30; 7,3; 9,3).

            Como círculo bíblico, comunidad cristiana, célula o comunidad eclesial de base, podríamos preguntarnos por nuestra práctica. Es necesario pensar con seriedad si nuestras palabras van acompañadas con la práctica solidaria o si, por el contrario, nos quedamos en las simples palabras, porque, como dice el refrán popular: “Obras son amores y no buenas razones”.

 

 

Para la oración de las y los participantes:

 

 

  1. Por todos los/as cristianos/as, para que den frutos de buenas obras como testimonio de su compromiso con el Proyecto de Vida Digna. Roguemos…
  2. Por todas las personas que llevan el Evangelio, para que el testimonio de su propia vida sea la fuerza principal de su llamado a la conversión.
  3. Por todos/as los guías de nuestras comunidades jesuánico-cristianas para que sepan guiar al Pueblo encomendado por los caminos del amor y de la justicia, roguemos…

 

Exhortación final: Hemos escuchado el llamado de atención que Jesús hace a los/as guías de las comunidades; remos recibido su invitación a dar los frutos del amor y de la justicia. Se nos ha pedido coherencia y firmeza para mantenernos fieles hasta el fin. Ahora nos toca seguir haciendo el esfuerzo por vivir nuestra fe y el amor solidario desde la cotidianidad.

 


reflexiones bíblicas semanales. Enero 2013

enero 9, 2013

Red Ecuménica Bíblica Dominicana (REBIDOM)

C/ 3 No. 9. El Milloncito, Sabana Perdida. Santo Domingo Norte. Rep. Dominicana

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Reflexiones bíblicas semanales. Enero 2013

 

 

   

   LOS PUEBLOS SE DIRIGEN HACIA TU LUZ  (MJ, 7-13/1/13)

 

 

Introducción: En esta semana estamos recordando la manifestación de Jesús ante todos los pueblos. La palabra “epifanía” viene del griego y hacía referencia a la entrada de un rey a una ciudad, en la cual había llegado a ser famoso, por méritos propios. Servía también para indicar la aparición de alguna divinidad o una intervención especial de ésta. Por esto, el término fue aplicado a Jesús, que fue considerado por las primeras comunidades como un enviado divino.

            Esta fiesta nació en las iglesias cristianas de Oriente en la segunda mitad del siglo IV, al mismo tiempo que la Navidad en occidente y tenía como objeto ce­lebrar el nacimiento y el bautismo de Jesús. Posteriormente las dos fiestas se celebraron en todas partes, y la Epifanía quedó en Oriente como memoria del Bautismo mientras que en Occidente se propusieron celebrar sobre todo la veni­da de los Magos, presentados como los primeros gentiles a los que se manifestó Jesús. De esta manera se quiere señalar que Jesús es Salvador para todos los pueblos.

           

Lect. Primer Testamento: Isaías 60,1-6. Los pueblos se dirigen hacia tu luz

 

Introducción L.P.T: El llamado tercer Isaías,  profeta que realizaría su labor profética después que un grupo del pueblo de Israel regresó del exilio de Babilonia (537 a.C.), habla de la importancia y del esplendor futuro que tendrá la ciudad de Jerusalén en un momento en que ésta estaba destruida. La Ciudad más importante para los judíos se convertiría en una luz para todos los pueblos.

 

Texto: Levántate y  brilla, Jerusalén, que ha llegado tu luz y la Gloria de Yahvé amaneció sobre ti. La oscuridad cubre la tierra y los pueblos están en la no­che, pero sobre ti se levanta Yahvé, y sobre ti aparece su Gloria.

            Los pueblos se dirigen hacia tu luz y los reyes, al resplandor de tu aurora. Levanta los ojos a tu alrededor y contempla: Todos se reúnen y vienen hacia ti: Tus hijos llegan de lejos y tus hijas son traídas en brazos.

            Tú entonces, al verlo, te pondrás radiante, palpitará tu corazón muy emocionado;  traerán a ti tesoros del otro lado del mar y llegarán a ti las riquezas de las naciones.

            Te inundará una multitud de camellos: llegarán los de Madián y Efá. Los de Sabá vendrán todos trayendo oro e incienso, y proclamando las alabanzas de Yahvé.

 

Salmo de hoy: Al fin encontré a Jesús, después de tanto buscarlo. Lo he encontrado en los/as hermanos/as, en su gozo y en su cruz.

 

  • Lo encontré en el canillita; en el que limpia zapatos y en aquel que en los semáforos limpia el vidrio de los carros.
  • Lo he visto en toda la gente que tiene ansias de cambio y se entregan a una lucha por un mundo más humano.
  • Lo he visto en el chiripero, que camina por los barrios; tocando de puerta en puerta en busca de un trabajo.

 

 

 

 

Lect. Evangélica: Mateo 2,1-12. De ti Belén saldrá el pastor de mi pueblo

 

 

Introducción L. Ev.: La siguiente lectura nos habla de la visita que hicieron los magos de oriente al recién nacido niño Jesús. Mientras que estas personas vienen desde lejos para visitar al recién nacido, muchas personas que están cerca no se enteran. Y aunque el rey de los judíos quiere matar al niño Jesús, su Dios-Padre protege a su Hijo e im­pide que sea asesinado por el tirano y cruel rey Herodes.

 

Texto: Habiendo nacido Jesús en Belén de Judá, durante el reinado de Herodes, vinieron unos Magos de Oriente a Jerusalén, y preguntaron: “¿Dónde está el rey de los judíos que ha nacido?, porque hemos visto su estrella en Oriente y ve­nimos a adorarlo”.

            Herodes y todo Jerusalén quedaron muy intranquilos por la noticia. Re­unió a todos los sacerdotes principales y a los maestros de la Ley para pre­guntarles dónde debía nacer el Cristo. Ellos le contestaron que en Belén de Judá, ya que así lo anunció el profeta que escribió: “Belén, en la tierra de Judá, tú no eres el más pequeño entre los principales pueblos de Judá, porque ti saldrá un jefe, el pastor de mi pueblo,  Israel”.

            Herodes, entonces, llamó privadamente a los magos para saber la fecha exacta en que se les había aparecido la estrella. Encaminándolos a Belén les dijo: “Vayan y averigüen bien lo que se refiere a este niño. Cuando lo hayan encontrado avísenme para ir yo también a adorarlo”.

            Después de esta entrevista, los magos prosiguieron su camino. La estre­lla que habían visto en Oriente iba delante de ellos, hasta que se paró sobre el lugar en que estaba el niño.

            Al ver la estrella se alegraron mucho, y, habiendo entrado en la casa, hallaron al niño que estaba con María, su madre. Se postraron para adorarlo y, abriendo sus cofres, le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra.

            Luego regresaron a su país por otro camino, porque se les avisó en sue­ños que no volvieran donde Herodes.

 

      

             DIÁLOGO GRUPAL, COMUNITARIO O FAMILIAR

 

  1. 1.      ¿Qué compromisos debemos asumir para que haya justicia y paz en nuestra sociedad?
    1. 2.      ¿Por qué todos/as estamos llamados/as a compartir la misma herencia en el Proyecto de Dios?

 

 

1. Que reine la justicia y la paz hasta que falte la luna

 

            El salmo 71, nos describe las cuali­dades del Mesías-príncipe que los judíos estaban esperando para defender la causa de las y los empobrecidos y liberarles de la opresión imperial. Entre sus cualida­des estaban: regir al pueblo con justicia y a los humildes con rectitud. El librará al pobre que clama, y al afligido que no tiene quien lo defienda; él se apiadará del pobre y del indigente y salvará la vida de los pobres.

            Naturalmente esta descripción de la misión del Mesías será precisamente la que después realizará Jesucristo, quien define su misión de esta manera: “El Espíritu del Señor está sobre mí. El me ha ungido para traer Buenas nuevas a los pobres, para anunciar a los cautivos su libertad y a los ciegos que pro­nto van a ver. A despedir libres a los oprimidos y a proclamar el año de la gracia del Señor” (Lc 4,18-19).

            Hoy también tenemos el deber y la misión de manifestar a Jesucristo ante el mundo. Pero lo haremos de forma adecuada sólo en la medida que asumamos la misma misión comprometida que él realizó. Si nuestra fe está divorciada de la vida, si no asumi­mos la defensa del humilde, de la persona excluida y del empobrecido/a, no estaremos haciendo el trabajo como nos lo exige Jesús. Y entonces se podrían aplicar a nosotros­ y nosotras las palabras del Dios Yahvé, pronunciadas por medio del profeta Isaías: “Este pueblo se acerca a mí tan sólo con palabras, y me honra sólo con los labios, pero su corazón sigue lejos de mí. Su religión no es más que de costumbres humanas y lección aprendida” (Is 29,13).

 

2. Los gentiles comparten la misma herencia y pertenecen al mismo cuerpo

 

            Los judíos estaban convencidos de que ellos eran el pueblo escogido, heredero de la salvación divina. Esto les llevaba hacia un tipo de orgullo que excluía de la salvación divina a las personas de todas las demás nacio­nes. Pero, sobre todo a partir del exilio de Babilonia, los profetas comienzan a hablar de la universalidad de la salvación de Dios. De hecho todos los pue­blos y todas las personas están llamados a disfrutar de la salvación de Dios.

            En la lectura de la carta a los Efesios (3,2-6), Pablo admite que le fueron concedidos muchos dones para el servicio a los gentiles. Con razón a Pablo se le llama el apóstol de los gentiles. De hecho, el nuevo pue­blo de Dios no está formado exclusivamente por judíos, sino por todos/as a­quellos/as que estén dispuestos/as a aceptar el proyecto salvador de Dios en sus vidas.

            Como comunidad podemos encerrarnos en nosotros/as mismos/as y creernos los/as buenos/as, los/as salvados/as. Incluso hemos oído a algunos grupos religiosos decir que ya se completó el número de los/as salvados/as y que naturalmente, los/as demás quedamos fue­ra, excluidos/as. Por el contrario, debemos hacer lo posible para que todas las personas lleguen a conocer a Dios, viviendo de acuerdo a su Palabra y den testimonio de su amor liberador.

 

 

Para la plegaria de las y los participantes:

 

  1. Por todos/as los/as cristianos/as para que sepamos reconocer a Jesús en los/as hermanos/as que sufren las consecuencias de las enfermedades, del abandono y de la injusticias, roguemos al Señor.
  2. Por los/as gobernantes y funcionarios públicos para que busquen el bienestar de todo el pueblo y no sólo el suyo personal o de los/as miembros/as de su partido, roguemos al Señor.
  3. Por nuestras comunidades cristianas para que podamos manifestar el amor solidario de Jesús para con todas aquellas personas que viven sin esperanza e ilusión, roguemos al Señor.

 

 

Exhortación final: La fiesta que hemos celebrado en esta semana nos habla de la universalidad de la salvación de Dios. El quiere que todas las personas se salven, por eso nos invita a hacer lo posible para que su Palabra pueda llegar hasta los confines del mundo. Esta fiesta nos invita a tener una mente amplia, que descubra la presencia de Dios en cada persona, en cada comunidad que intenta ser fiel al Proyecto de Dios.

JESÚS ASUME SU COMPROMISO EN EL BAUTISMO (14-20/1/13)

 

 

Introducción: Litúrgicamente el tiempo de Navidad termina con la fiesta del bautismo de Jesús que representa el comienzo de su vida pública y da final a la etapa de los cerca de treinta años de existencia sencilla y trabajadora en el humilde pueblo de Nazaret.

            El bautismo de Jesús, realizado por Juan Bautista en el Jordán, fue el punto de partida para la predicación del Proyecto de Vida Digna (Reino de Dios) por parte de Jesús y la realización de milagros, acciones, y hechos en bien de la gente más necesitada.

            Al celebrar el bautismo de Jesús renovemos nuestros propios compromisos bautismales.

 

Lect. Primer Testamento: Isaías. 42,1-4.6-7. He puesto mi Espíritu sobre él

 

Introducción L.P.T: El segundo Isaías, profeta que acompañó al pueblo de Israel en el exilio de Babilonia, escribió cuatro poemas llamados por las y los biblistas los “cánticos del Servidor de Yahvé”. El que leemos hoy es el primero de dichos cánticos y descri­be las cualidades que tendrá el verdadero servidor del Proyecto de Vida Digna. La tradición cris­tiana ha aplicado estos cánticos a Jesús.

 

Texto: He aquí a mi servidor a quien yo sostengo, mi elegido, el preferido de mi corazón. He puesto mi Espíritu sobre él, y por él las naciones conocerán mis juicios.

      No clamará, no gritará, ni alzará en las calles su voz. No romperá la caña quebrada ni aplastará la mecha que está por apagarse.

      Con toda seguridad llevará a cabo mis juicios. No se dejará quebrar ni aplastar, hasta que reine el derecho en la tierra. Los países lejanos esperan sus ordenanzas.

      Yo, Yahvé, te he llamado para cumplir mi justicia, te he formado y tomado de la mano, te he destinado para que unas a mi pueblo y seas luz para todas las naciones. Para abrir los ojos a los ciegos, para sacar a los presos de la cár­cel, y del calabazo a los que estaban en la oscuridad.

 

Salmo de hoy: Caminante, ya hay camino, para juntos/as avanzar; vámonos con nuestro amigo, vámonos a caminar.

 

  • Hay que caminar unidos/as, marchando de dos en dos; porque cuando vamos juntos se avanza mucho mejor.
  • Tenemos que desatarnos si queremos caminar; armarnos de la esperanza, decidirnos a luchar.
  • Sólo ha encontrado el camino, el que lucha por ser más; quien vive por la justicia, por la paz, por la verdad.

 

Lect. Evangélica: Lucas 3,15-16.21-22. Tú eres mi Hijo predilecto

 

Introducción L. Ev.: El bautismo representó para Jesús la consagración para la misión encomendada por el Padre. El Padre declara que Jesús es realmente su Hijo Amado, y de esta manera da validez a la misión y a las obras de Jesús.

            Hoy tenemos una buena ocasión para examinarnos, preguntándonos si realmente vivimos nuestros compromisos bautismales, tal como lo hizo nuestro Maestro y Salvador.

 

 

Texto: En aquel tiempo el pueblo estaba en la duda y todos se preguntaban interiormente si Juan no sería el Cristo. Por lo que Juan hizo a todos esta declaración: “Yo los bautizo con agua, pero ya viene el que es más poderoso que yo, al que no soy digno de soltarle los cordones de su zapato; el los bautizará en el Espíritu Santo y en el fuego.

            Un día, con el pueblo que venía a bautizarse, se bautizó también Jesús. Y, mientras estaba orando, se abrieron los cielos; el Espíritu Santo bajó sobre él y se manifestó exteriormente con una aparición como de paloma. Y del cielo llegó una voz: “Tú eres mi Hijo, el Amado; Tú eres mi Elegido.”

           

PARA EL DIALOGO COMUNITARIO

 

1. ¿Qué hacer para unir al pueblo y ser luz en medio de éste?

2. ¿Cuáles son las principales dificultades que encontramos para hacer el bien en nuestras comunidades?

 

1. Consagrado por el Espíritu para unir al pueblo y ser luz

            La primera lectura del libro de Isaías nos muestra al servidor del Proyecto de Vida Digna; lo presenta como un consagrado por el Espíritu de Dios para realizar su misión. Pero, podríamos preguntarnos, ¿quién es este siervo de Dios? Unos dicen que es el mismo pueblo de Israel que vivía en el exilio de Babilonia, otros lo identifican con el Segundo Isaías, profeta que escribió los capítulos 40-55 del actual libro de Isaías y que acompañó al pueblo de Israel en el exilio. Finalmente, otros/as estudiosos/as de la Biblia lo identifican con el profeta Jeremías. Lo importante para nosotros(as) es que los cuatro poemas o cánticos del siervo de Yahveh han sido aplicados a Jesús, el verdadero servidor de Dios y de su pueblo.

                Jesús, como verdadero enviado de Dios tiene sobre sí el Espíritu de Dios. Tiene como misión no descansar hasta que se implante el derecho y la justicia en la tierra. Tiene el compromiso de unir al pueblo de Dios disperso y ser luz para las naciones, realizando acciones en favor de la gente necesitada: abre los ojos a los ciegos, saca a los presos de la cárcel y del calabozo a los que están en la oscuridad.

                Nuestras comunidades tienen también que asumir la misma misión de Jesu­cristo, siervo de Dios. A nosotros/as nos toca también la tarea de unir a nuestro pueblo en comunidades cristianas en donde se realice un trabajo en favor de -y con- la gente más necesitada. Además, debemos impulsar y estimular la creación de organizaciones comunitarias que luchen por el bien común de todos­/as.

 

2. Pasó haciendo el bien y sanando a los dominados por el diablo.

            El bautismo de Jesús supuso el inicio de su actividad pública y el co­mienzo de su misión comprometida con la construcción del Reino de Dios. Por esto, Pedro, en la segunda lectura de hoy,  resume en pocas palabras la vida y la misión de Jesús: “Pasó haciendo el bien y sanando a los dominados por el dia­blo”. Toda su existencia fue un proyecto de bien, de vida y de salvación para el pueblo de Dios.

                Una tarea fundamental de la misión de Jesús es liberar a los/as dominados/as y tiranizados/as por el diablo. Jesús sabía que quienes se oponían al proyecto del bien, eran precisamente el diablo y sus seguidores. Por eso, su misión consis­te en liberar a esos/as hermanos/as de las garras del príncipe del mal y de sus discípulos/as.

                Como bautizados/as tenemos que tomar conciencia de que tenemos la misma misión de Jesús: hacer el bien e ir ayudando a liberar a los/as que se encuentran prisioneros/as de sus vicios y esclavitudes personales o esclavizados/as por aquellos/as que son seguidores del demonio: los/as que oprimen y pisotean a los/as débiles y a los/as empobrecidos/as.

 

Para la plegaria de las y los participantes:

 

  1. Para que cada vez más mujeres y hombres acepten en sus vidas al Hijo enviado del Padre, roguemos al Señor.
  2. Por todos/as los/as seguidores/as de Jesús, para que se distingan siempre por su amor a la paz,  la concordia, la justicia y el derecho, roguemos al Señor.
  3. Para que aprendamos de aquellas personas que aun sin la luz del Evangelio han descubierto la necesidad de luchar por los derechos humanos.
  4. Para que todos/as renovemos nuestro bautismo: nuestra decisión de seguir a Jesús y comprometernos con su proyecto mesiánico de “implantar el Derecho en el mundo”, roguemos al Señor.

 

Exhortación final: Hemos celebrado hoy la fiesta del bautismo de Jesús. Para nuestro Salvador, el bautismo significó el comienzo de su vida pública, de su misión comprometida por la causa del Reino. El es el verdadero servidor de Dios que pasó su vida haciendo el bien y rescatando a los/as oprimidos/as por el dia­blo y sus seguidores. Como comunidad debemos dedicarnos a cumplir la voluntad de Dios realizan­do la misma misión que fue encomendada a Jesús.

VIDAS FUNDAMENTADAS EN LOS VALORES DEL AMOR, DE LA ESPERANZA,  LA ALEGRIA Y LA FIESTA  C2°O (21-27/1/13)

 

 

Introducción: Nos reunimos como comunidad que fundamenta su vida y su práctica en los valores del amor, de la esperanza, de la alegría y de la fiesta. El quiere que celebremos la fe que da sentido a nuestra vida y que nos impulsa a ser testigos/as de su amor liberador en medio de nuestras familias y nuestras comunidades.

            Al reunirnos le damos gracias por los dones que nos ha dado para ponerlos al servicio de los hermanos y hermanas, sobre todo de los/as más necesitados/as y oprimidos/as y excluidos/as.

            Celebremos, con alegría, la presencia de Jesús, hermano y compañero de nuestro camino.

 

Lect. Primer Testamento: Isaías  62,1-5: Por amor de Jerusalén no descansaré

 

Introducción L.P.T: Un buen grupo de los judíos exiliados en Babilonia regresa a su tierra hacia el 537 a.C. Ellos/as encontraron la ciudad de Jerusalén  destruida, el templo estaba en ruinas; los/as que vuelven del exilio se encontraban desanimados/as. En medio de esa realidad desoladora el profeta Isaías tiene una palabra de esperanza, anunciando que Dios sigue amando a su pueblo como un buen esposo lo hace con su amada. Por eso romperá la aurora d la justicia y vendrá la salvación.

 

Texto: Por amor a Sión no me callaré; por Jerusalén no quedaré tranquilo hasta que su justicia se haga claridad y su salvación brille como antorcha. Verán tu justicia las naciones, y los reyes contemplarán tu gloria y te llamarán con tu nombre nuevo, el que Yahvé te habrá dado. Y serás una corona preciosa en manos de Yahvé, un anillo real en el dedo de tu Dios.       

            No te llamarán más «Abandonada», ni a tu tierra «Desolada», sino que te llamarán «Mi preferida» y a tu tierra «Desposada». Porque Yahvé se complacerá en ti y tu tierra tendrá un esposo. Como un joven se casa con una muchacha virgen, así el que te reconstruyó se casará contigo, y como el esposo goza con su esposa, así harás las delicias de tu Dios.

 

Salmo de hoy: Practiquemos la solidaridad, para vivir con libertad, para ser felices.

 

  • Mantener siempre atentos los oídos, al grito de los/as demás; y escuchar el pedido de socorro, es solidaridad, solidaridad, solidaridad.
  • Llegar a ser portavoz de los/as humildes; descubrir la injusticia y la maldad; denunciar al injusto y al malvado; es solidaridad, solidaridad.
  • Dejarse transportar por un mensaje cargado de esperanza, amor y paz; hasta aceptar la mano del hermano, de la hermana, es solidaridad, solidaridad, solidaridad.

 

 

Lect. Evangélica: Jn 2,1-11. Has dejado el mejor vino para el final

 

Introducción L. Ev.: Jesús fue invitado, junto con su madre y sus discípulos, a la celebración de unas bodas en un pueblecito cercano de Nazaret llamado Caná de Galilea. Por la intervención de su madre convierte el agua en vino y así realiza su primer milagro público. Este signo milagroso sirvió para que el pueblo y sus discípulos/as más cercanos/as fortalecieran su fe en él.

 

 

 

Texto: En aquel tiempo se celebraba una boda en Caná de Galilea, y la madre de Jesús estaba allí. También fue invitado Jesús a la boda con sus discípulos. Sucedió que se terminó el vino preparado para la boda, y se quedaron sin vino. Entonces la madre de Jesús le dijo: «No tienen vino.» Jesús le respondió: «Mujer, ¿por qué te metes en mis asuntos? Aún no ha llegado mi hora.»

 Pero su madre dijo a los sirvientes: «Hagan lo que él les diga.»

 Había allí seis recipientes de piedra, de los que usan los judíos para sus purificaciones, de unos cien litros de capacidad cada uno. Jesús dijo: «Llenen de agua esos recipientes.» Y los llenaron hasta el borde. «Saquen ahora, les dijo, y llévenle al mayordomo.» Y ellos se lo llevaron. Después de probar el agua convertida en vino, el mayordomo llamó al novio, pues no sabía de dónde provenía, a pesar de que lo sabían los sirvientes que habían sacado el agua. Y le dijo: «Todo el mundo sirve al principio el vino mejor, y cuando ya todos han bebido bastante, les dan el de menos calidad; pero tú has dejado el mejor vino para el final.»

Esta señal milagrosa fue la primera, y Jesús la hizo en Caná de Galilea. Así manifestó su gloria y sus discípulos creyeron en él. Jesús bajó después a Cafarnaúm con su madre, sus hermanos y sus discípulos, y permanecieron allí solamente algunos días.

 

 

            PARA EL DIALOGO COMUNITARIO

 

1. ¿Por qué podemos decir que el Padre de Jesús es el Dios de la alegría y de la fiesta?

2. ¿Cuáles son los dones que hemos recibido y que debemos poner al servicio de la comunidad?

 

 

1. Una divinidad  de la alegría y  la fiesta

 

En el evangelio que hemos leído hoy, el Dios de Jesús no se nos muestra en medio de un templo, o en lo alto de un monte, rodeado de imponente majestad, sino en una boda donde se comparte la alegría porque dos personas confirman y celebran en  comunidad el amor mutuo que se profesan.

La persona de Jesús nos revela la cercanía de un Dios que comparte la vida cotidiana y los momentos de alegría y de dolor de su pueblo. Es, por lo tanto, un Dios cercano y presente en medio de su pueblo. De esta manera se establecen nuevas relaciones de Dios con su pueblo.

El evangelista Juan dice que Jesús mandó a llenar de agua seis tinajas de piedra que eran usadas para las “purificaciones de los judíos”. Los judíos tenían la costumbre de lavarse los pies y las manos cuando entraban en una casa. Las purificaciones hacen referencia a ciertas costumbres religiosas del tiempo de Jesús. En adelante, Jesús propone una nueva forma de relacionarse con Dios. No se tratará ya de una religión basada en la ley y en la observancia de costumbres inútiles ni en la observancia de preceptos guardados bajo el temor del castigo y la culpa. La presencia de Dios en la persona de Jesucristo representa algo nuevo y diferente. No del miedo y del castigo, sino el Dios cercano, en medio de la fiesta, compartiendo sus alegrías y sus preocupaciones.

 En la boda en la que faltó el vino corriente se ofrece el vino bueno, el mejor, el que permite que la fiesta continúe. Así Dios se revela; su religión será la de la alegría y la fiesta compartida porque se participa del gozo de Dios: “La alegría que encuentra el marido con su esposa, la encontrará tu Dios contigo” (Is 62,5).

   Como comunidad de fe estamos llamados/as a imitar a este Dios de la alegría, de la fiesta. Tenemos que mostrar ese rostro del Dios cercano que comparte nuestra cotidianidad, pero que también comparte nuestras alegrías, nuestra fiesta. Por eso celebramos en su nombre. Y esa celebración nos da fuerzas para seguir siendo testigos/as de su amor solidario y liberador.

 

 

 

 

2. Dones del Espíritu, ministerios y servicios en la comunidad

 

            El Espíritu de Dios nos ha dado a cada uno/a unos dones. Los hemos recibido gratis, sin que nos haya costado nada. Por eso mismo debemos saber agradecer a nuestro Dios el que haya querido adornar a nuestras personas con esas cualidades y posibilidades. Por eso mismo, no hay motivos para estar orgullosos/as, puesto que no ha sido por nuestros méritos que hemos llegado a merece estos dones, sino por pura voluntad de nuestro Dios. Por eso nuestra primera actitud debe ser la de acción de gracias al Dios solidario y liberador.

            El don recibido, sin embargo, tiene que dar su fruto. Así el don se convierte en posibilidad y en necesidad de servicio desinteresado a los/as hermanos/as, sobre todo a los/as más oprimidos, marginados/as y excluidos/as. Por eso dice Pablo: “En cada uno el Espíritu revela su presencia como un don, que es también un servicio”(1 Cor 12,7). Quien no se dedica al servicio está simplemente desperdiciando el don que Dios le ha dado. Quien sirve a los/as hermanos/as encuentra en el servicio mismo la alegría y el sentido para su vida.

            En muchas de nuestras comunidades se da el caso de que pocos/as ponen al servicio de los demás sus dones y sus cualidades. ¿Por qué? Puede darse el caso de que algunas personas crean que sólo ellos/as han recibido los dones de Dios o que los/as demás no son capaces de hacer las cosas como ellos/as las hacen. En otra ocasión, hay personas que no ponen al servicio de los/as demás sus dones, porque nadie les ha estimulado ni motivado para hacerlo.

            Como comunidad de fe y de servicio estamos llamados/as a descubrir los diferentes dones que tienen las personas de nuestras comunidades y al mismo tiempo estimularles para que pongan dichos dones al servicio de los hermanos y hermanas. Sólo cuando damos testimonio de comunión y de servicio estaremos realizando las acciones que Dios nos pide en medio de la realidad que nos toca vivir.

 

Para la plegaria de las y los participantes:

 

  • Para que nuestras comunidades cristianas sean un signo de amor solidario y liberador en medio de esta sociedad neoliberal excluyente. Roguemos…
  • Por los/as jóvenes, para que descubran el llamado de Dios a hacer de su vida una aventura personal de amor y de entrega al Proyecto de Dios. Roguemos…
  • Por todos los matrimonios, para que vivan con alegría la donación generosa en el amor, que cada día hace inventar formas nuevas de expresar ese amor. Roguemos…

 

 

Exhortación final: Nos hemos reunido en el nombre del Dios del amor, de la alegría y de la esperanza. Su Palabra nos ha fortalecido; su cuerpo nos ha alimentado. Ahora nos toca seguir poniendo al servicio de los/as hermanos y hermanas los dones que él nos ha dado de una forma gratuita hasta que rompa la aurora de la justicia. De esa manera nos convertiremos en testigos/as creíbles de su amor nuevo, de su amor liberador.

 

 

EL ESPIRITU ME HA CONSAGRADO PARA EVANGELIZAR A LOS POBRES C3°O (28-3/2/13)

 

Introducción: Nos reunimos en el nombre del Dios de Jesús que nos ha llamado para formar una comunidad unida en el amor, que forma parte de Iglesia de Jesucristo,  en la que cada integrante colabore con responsabilidad en la misión común de anunciar el evangelio a los/as pobres y de liberación de  los/as oprimidos/as.

            Celebremos con alegría la presencia de Jesús que sigue siendo buena noticia para los/as débiles y excluidos/as de nuestras comunidades.

           

Lect. Primer Testamento: Nehemías 8,2-4.5-6.8-10. El gozo en el Señor es fuerza para el pueblo

 

Introducción L.P.T: En el tiempo del post-exilio (s.V. a.C.) Esdras y Nehemías tienen la misión de ayudar a reorganizar la vida del pueblo de Israel. Nehemías, como gobernador,  en la parte política y Esdras, el sacerdote,  en la parte religiosa. En la siguiente lectura Esdras invita al pueblo a renovar la alianza con el Dios liberador contenida en el libro de la Ley que es leído ante todo el pueblo, que lo acepta como norma de vida. Al final de la lectura se habla de una gran fiesta, pues el gozo en el Señor es fuerza para el pueblo.

 

Texto: En el séptimo mes todo el pueblo se reunió como una sola persona en la plaza que se encuentra frente a la Puerta del Agua, y pidieron a Esdras que trajera el libro de la Ley de Moisés, que Yahvé había dado a Israel. Esdras trajo la Ley ante la asamblea, en que se mezclaban hombres y mujeres, y todos los niños que podían entender lo que se iba a leer. Era el primer día del séptimo mes. Esdras leyó en el libro, ante todos/as ellos/as, desde la mañana hasta el mediodía, en la plaza que está enfrente de la Puerta del Agua; y todos los oídos estaban pendientes del libro de la Ley.

El maestro de la Ley, Esdras, estaba de pie sobre una tarima de madera levantada para esta ocasión. Esdras abrió el libro a la vista de todo el pueblo, pues estaba en un lugar más alto que ellos/as, y, cuando lo abrió, el pueblo entero se puso de pie. Esdras bendijo a Yahvé, el Dios grande; y todo el pueblo, alzando las manos, respondió: «¡Amén! ¡Amén!» Y se postraron rostro en tierra.

            Leyeron en el libro de la Ley de Dios, aclarando e interpretando el sentido, para que todos/as comprendieran lo que les estaban leyendo.

 Entonces Esdras, maestro de la Ley, dijo al pueblo: «Este día está dedicado a Yahvé, el Dios de ustedes, no estén tristes ni lloren.» Porque todos/as lloraban al oír la lectura de la Ley. Les dijo entonces: «Vayan a comer comidas grasosas, tomen bebidas dulces y denle una ración al que no la tiene preparada. Porque este día está dedicado al Señor. No estén tristes. La alegría de Yahvé es nuestro amparo.»

 

Salmo de hoy: ¿Dónde vives Jesús? Quiero encontrarte y saber dónde vives.

 

  • Voy preguntando donde encontrar a Jesús; quisiera hallarlo pues necesito estar con él; y muy inquieto siento que mi corazón, está deseando saber donde vive él.
  • Jesús tú vives en la gente en cuanto más, tenga cadenas que habrá de desatar; salvación hoy es liberación; es el misterio de la encarnación.
  • Y me doy cuenta de que Jesús nunca está solo; que puedo hallarlo en toda comunidad; en la alegría de las y los que trabajan juntas/os; comprometiéndose a luchar por las y los demás.

 

 

 

 

 

 

 

Lect. Evangélica: Lucas 1,1-4; 4,14-21. Hoy se cumple esta Escritura que acaban de oír

 

Introducción L. Ev.: En la lectura evangélica que hacemos hoy Lucas se nos presenta como un buen historiador preocupado por narrarnos con exactitud todo lo referente a la vida de Jesús. Y nos habla del programa de su misión presentado en la sinagoga de Nazaret, su pueblo. Consagrado por el Espíritu, su misión liberadora tiene como destinatarios/as a los/as pobres, oprimidos/as y cautivos/as.

 

Texto: Ilustre Teófilo: Algunas personas han hecho empeño por ordenar una narración de los acontecimientos que han ocurrido entre nosotros/as,  tal como nos han sido transmitidos por aquellos/as que fueron los primeros testigos y que después se hicieron servidores de la Palabra. Después de haber investigado cuidadosamente todo desde el principio, también a mí me ha parecido bueno escribir un relato ordenado para ti, ilustre Teófilo. De este modo podrás verificar la solidez de las enseñanzas que has recibido.

            Jesús volvió a Galilea con el poder del Espíritu, y su fama corrió por toda aquella región. Enseñaba en las sinagogas de los judíos y todos lo alababan.

            Llegó a Nazaret, donde se había criado, y el sábado fue a la sinagoga, como era su costumbre. Se puso de pie para hacer la lectura,  y le pasaron el libro del profeta Isaías. Jesús desenrolló el libro y encontró el pasaje donde estaba escrito: El Espíritu del Señor está sobre mí. El me ha ungido para llevar buenas nuevas a los pobres, para anunciar la libertad a los cautivos, y a los ciegos que pronto van a ver, para despedir libres a los oprimidos y proclamar el año de gracia del Señor.

            Jesús entonces enrolló el libro, lo devolvió al ayudante y se sentó, mientras todos los presentes tenían los ojos fijos en él. Y empezó a decirles: «Hoy se cumplen estas profecías que acaban de escuchar.»

 

 

            PARA EL DIALOGO COMUNITARIO

 

1. ¿Por qué Jesús se considera consagrado para evangelizar a los pobres?

2. ¿Qué podemos hacer para fortalecer la unidad de nuestra comunidad?

 

  1. 1.      Consagrado por el Espíritu para evangelizar a los/as empobrecidos

 

Lucas nos dice hacia dónde está orientado el ministerio de Jesús que comienza en Galilea. Jesús lee la Escritura y toma un texto de Isaías al que le hace también algunos cambios (Is 61,1-2). El texto presenta el contenido del Proyecto que ha venido a proclamar y a realizar. Las diferentes situaciones humanas dolorosas (pobreza, cautividad, ceguera, opresión) (Lc 4,18), son expresiones de injusticias y de muerte. El anuncio de Jesús, como el Mesías  por la fuerza del Espíritu, será una Palabra liberadora que metida en nuestra historia nos impulsa a ser defensores/as de la vida amenazada de los/as más empobrecidos/as y oprimidos/as.

Es importante tener en cuenta que el texto habla de situaciones que no están en el mismo nivel. La afirmación básica del texto es: “El me ha ungido para traer la buena nueva a los pobres…” (Lc 4,18). Ellos/as, los/as empobrecidos/as, abiertos al Proyecto de Dios,  que  a pesar de que trabajan sin descanso no tienen cubiertas sus necesidades básicas ni tienen lo necesario para vivir como seres humanos. A los/as  pobres se les comunica la liberación. Cautivos/as, ciegos/as, y oprimidos/as son profundizaciones de la condición de pobreza. En todos estos casos estamos ante una proclamación de la libertad. Ese es también el sentido de la expresión:  “… Y a los presos su vuelta a la luz” (4,18). Si nos referimos al texto original (en hebreo) de Isaías encontramos que allí se habla de los prisioneros a quienes al sacarlos de las oscuras cárceles se les “abren los ojos”. Por otro lado, cuando el texto de Isaías dice “para sanar los corazones heridos” (Is 61,2 ), Lucas lo cambia, siguiendo otro texto de Isaías (Is 58,8) por “despedir libres a los oprimidos.”  El Evangelio que Jesús anuncia a los/as pobres les lleva necesariamente a la liberación de todas las opresiones.

            Hacemos vida dentro de unas comunidades de fe, que, como Jesús, tienen la misión de anunciar el Evangelio a los/as pobres. Desde esa opción por los/as pobres podemos anunciar el evangelio a todas las personas y llamarlos/as a comprometerse  con la creación de mejores condiciones de vida para todos/as los/as empobrecidos/as del país y del continente.

 

           

2.- Bautizados/as en un mismo Espíritu para formar un solo cuerpo

 

            En su carta a los/as cristianos/as de Corinto, después de hablarles sobre los dones que da al Espíritu, sobre los ministerios y los servicios comunitarios Pablo les habla de la unidad de la comunidad. Y es que Pablo estaba convencido de que si no hay unidad en una comunidad de nada sirve el que haya personas con muchos dones y cualidades. Si no existe el espíritu de comunión no se pondrán al servicio de los/as hermanos/as los dones y cualidades que el Espíritu ha dado a cada uno/a.

            Para hablar de la necesidad de la unidad en la comunidad Pablo utiliza la imagen del cuerpo que, aunque tenga diferentes miembros, todos están comunicados y se necesitan el uno al otro. Así, nosotros/as formamos el cuerpo de Cristo, que es su Iglesia. Todos/as hemos sido consagrados/as por el mismo Espíritu para formar un solo cuerpo.

            Cada miembro del cuerpo tiene una función específica. Así el ojo no puede encomendar al pie el trabajo de ver, ni el pie al ojo la función de caminar. Cada miembro es necesario y conviene que realice la función que se le ha asignado.

            Es importante que en el cuerpo de Cristo, en su comunidad, no haya divisiones. Sino que las relaciones entre los miembros estén guiadas por la preocupación de unos/as por los/as otros/as, sabiendo compartir los sufrimientos y las alegrías. Unas relaciones orientadas por el amor fortalecen el cuerpo de Cristo; y esto es así porque “el amor nunca pasará… Ahora tenemos la fe, la esperanza y el amor, las tres. Pero la mayor de las tres es el amor” (1 Cor 13,8.13).

            Como comunidad estamos llamados/as a fortalecer los lazos de unidad, de amor y de solidaridad. Sólo así podremos al servicio de los/as hermanos/as, de una forma adecuada,  los dones que Dios nos ha dado. Y nos convertiremos en testigos del Dios que nos ha llamado a formar parte del cuerpo de Cristo, que es su Iglesia y desde ahí colaborar con su Proyecto de vida y de justicia.

 

Para la plegaria de las y los participantes:

 

  • Por todas las personas del mundo que esperan hoy, en el tercer milenio todavía, la buena noticia de su liberación, para que haya también hoy profetas que se la anuncien y que la vivan, roguemos al Señor.
  • Por todos las personas que optan por los pobres-objetos, para que cambien de mentalidad y trabajen por los pobres-sujetos, con fuerza y decisión propia, que van a transformar el mundo y a hacer valer socialmente el Evangelio de la Buena Noticia, roguemos al Señor.
  • Por todas las comunidades que viven desentendidas de la realidad y sin conflictos en este mundo se pregunten si ello puede obedecer a un incumplimiento de la misión de dar la Buena Noticia a los pobres, roguemos al Señor.

 

Exhortación final: Hemos celebrado, como comunidad, la fe que nos impulsa a la misión de anunciar el evangelio a los/as pobres. Como Jesús hemos sido consagrados/as por el Espíritu para realizar una misión liberadora en medio de nuestro pueblo. Que la luz del Espíritu de Dios nos siga guiando para ser, como comunidad de fe,  testigos/as de su amor salvador y liberador en medio de una sociedad en que cada día se aumenta la brecha y la distancia entre pobres y ricos en esta sociedad neoliberal excluyente.

 


Reflexiones bíblicas Diciembre 2012. Adviento y Navidad

diciembre 11, 2012

Red Ecuménica Bíblica Dominicana (REBIDOM)

C/ 3 No. 9. El Milloncito, Sabana Perdida. Santo Domingo Norte. Rep. Dominicana

Tel/fax. 809-568-8560. E-mail: rebido@gmail.com, rebido07@yahoo.es

Reflexiones bíblicas semanales. Diciembre 2012

 

 

LEVANTEN LA CABEZA, PUES LLEGA EL DIA DE LA LIBERACION C1ºA (3-9/12/12)

 

 

Introducción: En esta semana comenzamos el tiempo de adviento, de preparación para el nacimiento de Jesús. Es un tiempo que nos motiva a esperar y a tener razones profundas y consistentes para continuar en la construcción del proyecto de vida digna; es un tiempo para inyectar alegría y optimismo cristiano en todo lo que hacemos. Un tiempo para ser vivido en comunidades que construyen la esperanza mediante la lucha cotidiana a favor de la vida y en contra de la corrupción y la impunidad.

 

Lect. Primer Testamento: Jeremías 33, 14-16. El ejercerá la justicia y el derecho en el país

 

Introducción L.P.T:  A los/as que habían sido deportados/as a Babilonia (S. VI a.C.), y para los/as campesinos/as que se habían quedado en la tierra de Israel, el profeta Jeremías les anuncia una buena noticia: el Dios Yahvé les enviará un rey-Mesías, de la familia de David, que se distinguirá por promover la justicia y el derecho en la tierra. Entonces, el pueblo tendrá vida digna, y vivirá en paz.

 

Texto: Se acerca ya el momento dice Yahvé, en que cumpliré la promesa que hice a la gente de Israel y a la de Judá. En esos días, haré nacer un nuevo brote de David, que ejercerá la justicia y el derecho en el país. Entonces Judá estará a salvo, Jerusalén vivirá segura y llevará el nombre de “Yahvé es nuestra justicia.”

 

Salmo de hoy: Llegará con la luz la esperada libertad.

  • Caminamos hacia el sol, esperando la verdad; la mentira, la opresión, cuando venga cesarán.
  • Construimos hoy la paz, en la lucha y el dolor; nuestro mundo surge ya, en la espera de Jesús.
  • Te esperamos, tú vendrás y nos libraremos del temor; la alegría y la amistad son ya signos de tu amor.

 

Lect. Evangélica: Lucas  21, 25-28.34-36. Levanten la cabeza; se acerca la liberación

 

Introducción L. Ev.: En el evangelio que leemos en esta semana se anuncia la segunda venida de Jesús, llamado Hijo del Hombre. Las y los primeros cristianos creían que dicha venida vendría acompañada de catástrofes cósmicas, es decir, de grandes señales y tragedias en el cielo y en la tierra. Por eso invitaban a los/as creyentes a estar preparados/as, pues no sabían ni el día ni la hora en que vendría Jesús para pedirles cuenta de lo que habían hecho y de lo que habían dejado de hacer, para cumplir la misión que él les había encomendado.

 

Texto: En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos y discípulas: Habrá señales en el sol, la luna y las estrellas, y por toda la tierra se angustiarán los pueblos, asustados por el ruido del mar y de las olas. La gente morirá de espanto, con sólo pensar en lo que le espera al mundo, porque las fuerzas del universo serán conmovidas. Y en ese preciso momento verán al Hijo del Hombre viniendo en medio de la Nube: y su venida será con poder e infinita gloria.

            Cuando se presenten los primeros signos, enderécense y levanten sus cabezas, pues habrá llegado el día de su liberación.

            Estén alerta, no sea que se endurezcan sus corazones en los vicios, borracheras y preocupaciones de la vida, y, de repente, los sorprenda este día. Pues caerá sobre todos los habitantes de toda la tierra como la trampa que se cierra. Por eso estén vigilando y orando en todo tiempo para que se les conceda escapar de todo lo que debe suceder, y puedan estar de pie delante del Hijo del Hombre.”

 

            DIÁLOGO COMUNITARIO, GRUPAL O FAMILIAR

           

1. ¿Por qué se nos pide estar en actitud de alerta y fortalecer el amor mutuo?

2. ¿Cuándo llegará nuestra liberación definitiva?

 

1. Estar vigilantes y vivir el amor mutuo

 

            La lectura del Evangelio de hoy nos invita a estar en actitud de alerta, pues Jesús, el brote de justicia, puede venir en cualquier momento y pedirnos cuenta de lo que hemos hecho con la misión que él nos ha encomendado. Sin embargo, no sólo debemos estar en actitud de alerta porque se nos pedirá cuenta, sino por el hecho de que tenemos que realizar nuestra misión en medio de una sociedad en donde se busca callar la voz de la justicia y en donde muchas personas tienen como principal valor al dinero, al libre mercado, buscando el bienestar personal, sin tener en cuenta, en la mayoría de las ocasiones,  las necesidades de los/as demás.

            La actitud de alerta nos pide una disposición de resistencia. Y ¿qué significa resistencia? Es la disposición interior a no renunciar a nuestros valores y principios aun cuando las personas que vivan a nuestro alrededor no compartan nuestros criterios y nuestra forma de vivir. Resistir significa seguir creyendo en el Proyecto de de Vida Digna anunciado y vivido por Jesús, aun cuando parece que en la sociedad en que vivimos gana la mano la injusticia, la corrupción, la impunidad y se desarrollan los proyectos de los que tienen grandes capitales y se enriquecen cada vez más, sin importarles la suerte de los más débiles y empobrecidos.

            Como creyentes se nos invita a no dejarnos llevar por los vicios, por las drogas sociales, como hacen tantas personas que sienten que no pueden hacer nada para cambiar la situación y evaden la realidad. A los/as creyentes se nos pide enfrentar la realidad con responsabilidad, con la conciencia clara de que el espíritu del Dios de Jesús está con nosotros/as y que vale la pena envolver la vida en la misión que se nos ha encomendado, aunque ésta  no sea nada fácil.

            Esta disposición de estar siempre atentos/as y alerta nos exige vivir en continua actitud de oración. La oración debe ser de todo tiempo (Lc 22,36). La oración es un gesto y una experiencia de gratuidad. De la gratuidad del amor divino que da sentido pleno a la exigencia que hace auténtica la esperanza. La oración animará nuestra esperanza,  fortalecerá la fe y hará más concreto nuestro amor solidario.

            La misión que Jesús nos encomienda es una misión comunitaria. De hecho él nos ha llamado para que estemos con él y para enviarnos a la misión evangelizadora (Mc 3,14-15). Y esto se realiza en la comunidad de fe. Si intentamos vivir la fe de forma individual no llegaremos a comprometernos con seriedad en la misión que se nos encomienda.

            En la comunidad de fe a la que pertenecemos estamos llamados/as a crecer en el amor mutuo y es que el amor está en el fundamento de toda comunidad de fe. El amor fraterno nos hace más personas, nos fortalece interiormente y nos lanza a ser testigos del amor liberador de Dios para con su pueblo.

            Cada uno/a en la comunidad tenemos el compromiso de estar vigilantes para impedir que el egoísmo y el individualismo nos guíe, para impedir que los intereses personales se sobrepongan sobre los intereses comunitarios. De hecho el amor lleva a la comunión, y la comunión exige una disposición de acogida y de perdón. Sólo de esta manera fortalecemos nuestras comunidades.

           

2. Levantarse porque se acerca la liberación

 

            ¿De qué liberación nos habla el Evangelio cuando dice: “… Enderecen y levanten sus cabezas, pues habrá llegado el día de su liberación” (Lc 21,28).

            El evangelio que hemos leído hace referencia a la parusía, es decir, a la segunda venida de Jesús, tal como lo creían las y los primeros cristianos. Por ello la parusía no es motivo de terror, sino de lo contrario: de ánimo, “pues habrá llegado el día de su liberación” (Lc 21,28).

            La conciencia de que aunque ahora reinen la injusticia y el egoísmo, tenemos que seguir trabajando para que se hagan realidad los cielos nuevos y la tierra nueva en los que habite la justicia, nos tiene que fortalecer para seguir sembrando la semilla de la esperanza, que tiene que germinar y dar frutos de amor solidario y de paz, para que ese Proyecto de Vida Digna se vaya realizando ya desde ahora, desde nuestra cotidianidad. La esperanza nos guía, nos fortalece y nos da ánimos para recomenzar el camino de cada día con nuevo entusiasmo, porque sabemos lo que tenemos entre manos y en quién hemos puesto nuestra esperanza.

            Cada día de nuestra vida es tiempo preciso para enderezarse, para levantar la cabeza porque se acerca la liberación, siempre y cuando estemos en actitud de lucha y de compromiso con la transformación de realidad. Por eso Jesús invita a todas las personas y sobre todo a los/as más pobres comprometidos con su Proyecto (La Biblia les llama en el AT: “Anawim”), a enderezarse a levantar la cabeza don dignidad, porque cada día más se acerca la liberación.

            Podemos esperar nuestra liberación porque Jesús ya nos ha liberado. Podemos esperar y trabajar por la paz y la justicia porque Jesús ha vivido en la paz, en la justicia  en la fraternidad. Desde su primera venida camina a nuestro lado y desea que como creyentes vayamos a su encuentro con el corazón abierto a una solidaridad sin fronteras.

            Como comunidad de fe y de amor solidario creemos que cada el espíritu de Jesús está presente animando nuestra esperanza. Su memoria y su Palabra nos animan a vivir como personas liberadas, hasta el día de nuestra liberación definitiva.

 

 

Para la plegaria de las/os participantes:

 

  1. Para que las comunidades cristianas vivan intensamente el adviento como preparación a la Navidad y como tiempo dedicado más intensamente a alimentar la esperanza de otro mundo posible fundamentado en el amor y en la justicia. Roguemos…
  2. Por aquellas personas, especialmente  por los/as jóvenes que viven de espaldas a la realidad y a sus desafíos para que tomen conciencia del papel que están llamados/as a jugar. Roguemos…
  3. Por la esperanza de los/as más empobrecidos/as, los dos tercios de la humanidad, los 2,500 millones de personas sin empleo, el 20% que recibe sólo el 1.4% del producto mundial, para que por nuestro compromiso decidido por la transformación de nuestra comunidad y del mundo seamos adviento, esperanza, buena noticia para estos hermanos y hermanas. Roguemos…

 

Exhortación final: Hemos reflexionado juntos en esta primera semana del tiempo de adviento. Se nos ha llamado a estar en actitud de alerta, de resistencia y de amor creativo para dar testimonio de la fe que profesamos. Para eso necesitamos seguir esforzándonos para construir comunidades cristianas y organizaciones comunitarias y populares fuertes, fortalecidas por el amor mutuo, que den testimonio de amor y de justicia, hasta el día de nuestra liberación definitiva.

 

 

 

 

PREPAREN EL CAMINO DE JESÚS C2ºA (10-16/12/2012)

 

Introducción: Nos reunimos para escuchar la Palabra de Vida Plena y para sentirnos hermanos y hermanas en esta segunda semana de Adviento. Juan el Bautista nos invita a preparar la celebración del nacimiento de Jesús con la conversión y con la práctica de la justicia. Se nos exige el cambio de mente y de corazón pues el Proyecto de Vida Digna se ha acercado. La salvación y el compromiso por la justicia se han hecho presentes en nuestra vida cotidiana, en las relaciones comunitarias, en nuestras familias.

           

Lect. Primer Testamento: Baruc 5,1-9. Jerusalén, lugar de paz y de justicia

 

Introducción L.P.T: El autor del libro de Baruc, aunque escribió hacia el s. II a.C., sitúa su escrito en tiempos del exilio de Babilonia. En nombre del Dios Yahvé invita a la Jerusalén que estaba en ruinas y a su gente a quitarse el vestido de luto, porque Yahvé, se acuerda de los/as deportados/as; permitirá que regresen a su tierra y allí se establecerán unas nuevas relaciones sociales basadas en la justicia y en la paz.   

 

Texto: Jerusalén, quítate tu vestido de duelo y desdicha y vístete para siempre con el esplendor de la gloria de Dios. Reviste cual un manto la justicia de Dios, ponte como corona la gloria del Eterno; porque Dios mostrará tu grandeza a todo lo que hay bajo el cielo.

            Dios te llamará para siempre: “Paz en la justicia y gloria en el temor de Dios.” Levántate, Jerusalén, ponte en lo alto, mira al oriente y ve a tus hijos reunidos del oriente al poniente por la voz del Santo, felices porque Dios se acordó de ellos.

            Salieron a pie escoltados por los enemigos, pero Dios te los devuelve, traídos con gloria, como hijos de rey.

            Porque Dios ha ordenado que todo cerro elevado y toda cuesta interminable sean rebajados, y rellenados los valles hasta aplanar la tierra, para que Israel  camine seguro bajo la gloria de Dios.

            Hasta los bosques y todo árbol oloroso les darán sombra por orden de Dios. Porque él guiará a Israel en la alegría y a la luz de su gloria, escoltándolos con su misericordia y justicia.

 

 

Salmo de hoy: Al fin encontré a Jesús

 

  • Lo encontré en el canillita, en el que limpia zapatos y en aquel que en los semáforos limpia el vidrio de los carros: es imagen de Jesús.
  • Lo he visto en el/la chiripero/a, que camina por los barrios; tocando de puerta en puerta en busca de un trabajo: él me habla de Jesús.
  • Lo encuentro en la comunidad, donde todos/as compartimos, unidos y en hermandad. Su proyecto de vida digna compartimos.

 

 

Lect. Evangélica: Lucas  3, 1-6.  Cambien su manera de vivir y de pensar 

 

Introducción L. Ev.: El evangelista Lucas nos presenta a Juan el Bautista haciendo un llamado para que el pueblo cambie de vida y así se prepare para recibir la predicación de Jesús. El cambio de vida exige un compromiso serio con la transformación de la realidad cotidiana. De esta manera los/as creyentes se preparan para recibir la propuesta de vida plena del Jesús encarnado.

 

Texto: Era el año quince del reinado del emperador Tiberio. Poncio Pilatos era gobernador de la Judea, Herodes estaba a cargo de la provincia de Galilea, su hermano Filipo a cargo de Iturea y de la Traconítide, y Lisanias a cargo de Abilene.

            Los jefes de los sacerdotes eran Anás y Caifás. Ese fue el momento en que Dios dirigió su palabra a Juan, hijo de Zacarías, que estaba en el desierto.

            Juan empezó a predicar su bautismo por toda la región del río Jordán, diciéndoles que cambiaran su manera de vivir para que se les perdonaran sus pecados. Así se cumplía lo que está escrito en el libro del profeta Isaías:

            Escuchen ese grito en el desierto: Preparen el camino del Señor, enderecen sus senderos.

            Rellénense todas las quebradas y aplánense todos los cerros. Los caminos con curvas serán enderezados, y los ásperos suavizados.

            Entonces llegará la salvación de Dios y todo mortal la contemplará.

 

            DIÁLOGO COMUNITARIO, GRUPAL O FAMILIAR

 

1. ¿Por qué el Adviento nos anuncia un tiempo de alegría y de paz y de justicia?

2. ¿Por qué  es necesario cambiar de mentalidad para asumir el Proyecto de Vida Digna?

 

 

  1. 1.       Tiempo de alegría, de paz y de justicia

 

            Ninguno de los grandes profetas del pueblo de Israel se resignó a aceptar la realidad de dolor, de egoísmo e injusticia que ellos descubrían en la sociedad que les tocó vivir. Creían profundamente en la posibilidad de la realización de un proyecto de vida digna, en donde las relaciones se distinguirían por el amor, por la justicia, por la capacidad de compartir ilusiones para ir creando una sociedad más humana y más fraterna en donde los/as más empobrecidos tuvieran mejores condiciones de vida.

            El autor del libro de Baruc, aunque escribe hacia el s. II a.C., sitúa su escrito en el tiempo del exilio de Babilonia. Jerusalén estaba en ruinas, una parte del pueblo prisionero en Babilonia, otra como esclava. Los/as campesinos/as que quedaban en la tierra vivían en una situación difícil porque los militares del imperio habían tomado las mejores tierras para ellos. En medio de esa situación se anuncia la intervención de Dios. Entonces Jerusalén podrá quitarse su vestido de luto y vestirse con el esplendor de su gloria.

            Como signo de la alegría de Jerusalén se le cambiará el nombre. Ya no será la ciudad abandonada. Ahora se llamará “paz en justicia”. El pueblo regresado del exilio podrá disfruta de una paz que es el fruto de la justicia. Por eso el salmista dirá: “Cuando el Señor cambió la suerte de Sión creíamos soñar: se nos llenaba la boca de risa y los labios de alegría” (Sal 125,1-2).  Ahora cambia la suerte de los hombres y mujeres del campo. Antes sembraban en medio de lágrimas; ahora cosechan con gozo. Y los frutos más preciados son la justicia y la paz. En la primera lectura que hemos hecho hoy Baruc afirma: “Dios guiará a Israel con alegría a la luz de su gloria, con la misericordia y la justicia que vienen de él.”(Ba 5,9). El escritor expresa su convicción de que Dios está presente en medio del caminar de su pueblo.

            La primera lectura de hoy nos invita, como comunidad de fe, a seguir soñando con una sociedad más humana y más justa. Se nos llama a comprometernos en su construcción con la conciencia clara que no es fácil sembrar con lágrimas, con lamentos, sin que se pueda cosechar muchas veces con alegría. Con frecuencia nos pasa como a esos/as campesinos/as nuestros/as que siembran con tristeza y cosechan un fruto que se daña o que no se vende. Todo esto trae más tristeza y desesperanza. Sin embargo, estamos conscientes de que es necesario seguir sembrando la semilla de la justicia que tarde o temprano hará germinar la paz y una sociedad más alegre y más fraterna.

           

2. Cambiar de mentalidad y liberarse de la opresión

 

            Juan el Bautista comienza su predicación y afirma decididamente: “Cambien su vida y su corazón, porque el Reino de los Cielos se ha acercado” (Mt 3,2). La razón fundamental para hacer el llamado al cambio de vida es la propuesta de un Proyecto de Vida Digna en medio de la humanidad que se hace más claro y preciso con la presencia del Salvador que Juan el Bautista está anunciando.

            Hasta la llegada de Juan Bautista y de Jesús, un buen grupo del pueblo de Israel intentaba vivir según los mandamientos del amor y la justicia. Sin embargo, ahora el Proyecto de vida plena se ha acercado. El hace un llamado a todos los hombres y mujeres de corazón noble para que asuman su Proyecto y se comprometan en su construcción.

            El Proyecto de la Vida Digna, sin embargo, exige romper con lo viejo, con la simple tradición. Porque no se trata de seguir viviendo siempre lo mismo. Es un proyecto que exige la novedad, pues cada día exige construir la justicia y la libertad y compromete cotidianamente con la construcción de una sociedad alternativa, en donde haya unas relaciones de amor, justicia y servicio desinteresado a los/as hermanos/as.

            El intento por cambiar de mente y de corazón; es decir de forma de pensar y de sentimientos, lleva necesariamente al esfuerzo por liberarnos del pecado personal y social que es una esclavitud. Sólo los hombres y mujeres que son capaces de vivir en una continua actitud de liberarse del pecado, pueden decir que están cambiando su mente y su corazón.

            La conversión que exige el Proyecto de Vida Digna no es algo que se realiza de una vez para siempre. Nos pide el esfuerzo cotidiano por arrancar de nuestras mentes y de nuestro corazón todo aquello que nos esclaviza, que nos impide realizar lo que Dios quiere.

            Como comunidad de fe y de compromiso solidario estamos llamados/as a la conversión continua, al cambio de forma de pensar para que podamos ser constructores/as del proyecto de vida digna. Eso nos exige el compromiso con la liberación de las actitudes y las acciones que nos impiden el compromiso serio y decidido con la transformación de nuestra realidad. Una comunidad de fe y de compromiso que se acomodara totalmente a la cultura de un pueblo, a un sistema económico, hasta el punto que no supiera distinguir entre la paja y el buen grano, sería una Iglesia ineficaz para llamar a la conversión a ese pueblo, o a ese sistema económico.

                       

 

Para la plegaria de las y los participantes:

 

  • Para que en este tiempo de Adviento alimentemos nuestra esperanza y la de los demás, dando testimonio concreto, con nuestro compromiso, de que el mundo puede cambiar y de que la esperanza es posible, roguemos…
  • Por todas las personas que tienen vocación de ser profetas, para que no se cansen de realizar su misión aunque sientan que son “una voz que clama en el desierto…” Roguemos…
  • Por todas las personas que luchan en sus comunidades, en las organizaciones comunitarias, en sus iglesias, para que se mantengan firmes y sean motivo de esperanza para su pueblo, roguemos…  

 

Exhortación final: En esta segunda semana de adviento la Palabra bíblica compartida nos ha abierto las puertas de la esperanza. Nos ha hablado de la necesidad de preparar el camino del Dios que viene, convirtiéndonos en comunidades comprometidas con un Proyecto de vida plena y digna para toda la población, con la conciencia de que ese es un camino que se construye en la lucha cotidiana. El tiempo de adviento nos recuerda que somos peregrinas y peregrinos y que la esperanza debe ser una compañera inseparable de nuestro camino de concientización y liberación.

 

 

 

ESTÉN SIEMPRE ALEGRES C3ªA (17-23/12/2012)

                                                                                                                            

Introducción: Estamos en la tercera semana del tiempo de adviento. Las lecturas bíblicas que reflexionaremos nos invitarán a alegrarnos ante la proximidad del nacimiento de Jesús. Se nos invita a preparar su venida, con la disposición sincera de compartir lo que tenemos, porque como dice el apóstol Pablo, “hay más gozo en dar que en recibir”.

            Celebremos pues con alegría, la proximidad del nacimiento de Jesús, nuestro referente y guía en el camino de fe y de solidaridad que hemos decidido  recorrer.

 

Lect. Primer Testamento: Sofonías  3, 14-18a. Grita de gozo Jerusalén

 

Introducción L.P.T: El profeta Sofonías invita a las y los habitantes de Jerusalén a alegrarse porque se ha alejado de la ciudad el peligro que representaba el poderoso imperio asirio, el cual estaba amenazando con destruirla. Se invita a Jerusalén  a la alegría y al regocijo, pues cuenta con la presencia divina.

 

Texto: ¡Grita de gozo, oh hija de Sión, y regocíjate, oh gente de Israel! ¡Canta alegre, con todo el corazón, hija de Jerusalén! Yahvé ha levantado la sentencia en que te condenaba, ha alejado de ti a tus enemigos.

            No tendrás que temer desgracia alguna, pues contigo está Yahvé, rey de Israel. Ese día le dirán a Jerusalén: “¡No tengas ningún miedo, ni te tiemblen las manos! Yahvé, tu Dios, está en medio de ti como un héroe que salva, él saltará de gozo al verte a ti y te renovará su amor.

            Por ti lanzará gritos de alegría como en días de fiesta.”

 

Salmo de hoy: Mi alegría está en vivir, la Palabra de Jesús.

 

  • Nosotras/os las/os cristianas/os, combatiendo la avaricia; vivamos como hermanos/as, implantando la justicia.
  • La Palabra de Jesús nos reúne en comunidad; luchemos todos/as juntos/as y busquemos la hermandad.
  • Dichosos/as los/as que escuchan la Palabra de Jesús; practicando en su vida la justicia y el amor.
  • Feliz es la gente que camina en tu Palabra; que acepta con alegría la misión de proclamarla.

 

Lect. Evangélica: Lucas  3,10-18. Compartir lo que tenemos

 

Introducción L. Ev.: Mientras Juan bautizaba en el río Jordán, la gente le pregunta sobre la conducta que deben llevar después de ser bautizados. Juan les da algunas normas de comportamiento para vivir de acuerdo con las exigencias del mandamiento del amor solidario. Las personas que así actúan serán bautizadas en el Espíritu Santo, se comprometerán con Jesús y con su Proyecto de amor y de vida digna.

 

Texto: En aquel tiempo la gente  preguntaba a Juan Bautista: “¿Qué debemos hacer?” El les contestaba: “El que tenga dos capas dé una al que no tiene, y quien tenga qué comer haga lo mismo.” Vinieron también los cobradores de impuestos para que Juan los bautizara. Le dijeron: “Maestro, ¿qué tenemos que hacer?” Respondió Juan: “No cobren más de lo debido.” A su vez unos soldados le preguntaron: “Y nosotros, ¿qué debemos hacer?” Juan les contestó:                                                                                                                                                                                                                                                                                       “No abusen de la gente, no hagan denuncias falsas y conténtense con lo que les pagan.”

            El pueblo estaba en la duda y todos se preguntaban interiormente si Juan no sería el Cristo. Por lo que Juan hizo a todos esta declaración: “Yo los bautizo con agua, pero ya viene el que es más poderoso que yo, al que no soy digno de soltarle los cordones de su zapato; él los bautizará en el Espíritu Santo y en el fuego. Tiene en la mano la pala para limpiar el trigo en su tierra y recogerlo después en su granero. Pero la paja, la quemará en el fuego que no se apaga.”

            Y con muchas otras palabras anunció la Buena Nueva al pueblo, hasta que Herodes lo hizo encarcelar.

 

            DIÁLOGO COMUNITARIO, GRUPAL O FAMILIAR

 

1. ¿Tenemos motivos para vivir alegres?

2. ¿Cómo fortalecer el compromiso de solidaridad que crea mejor vida?

 

1. El llamado a vivir en la alegría

 

            Las lecturas que hemos leído hoy hacen un llamado a la alegría. Y ¿cuáles son los motivos para la alegría? ¿Tenemos muchos motivos para estar alegres, si tenemos en cuenta la difícil situación económica, social y política en la que viven la mayor parte de las personas que habitan en los dos pueblos de esta isla quisqueyana, de los países de América Latina y el Caribe?

            En la primera lectura el profeta Sofonías invita a Jerusalén y a sus habitantes a saltar de alegría, porque la ciudad estaba sentenciada a ser destruida por el poderoso imperio asirio y, según el profeta, Yahvé intervino y no lo permitió. Por eso el pueblo tiene motivos de alegría. Pero el mismo Dios se alegra por la suerte de la ciudad. Esta es como una novia a la que Yahvé mira con amor conyugal: “El saltará de gozo al verte a ti y te renovará su amor. Por ti lanzará gritos de alegría como en días de fiesta.” (Sof 3,17).

            El auténtico motivo de la alegría cristiana es la fe en la presencia del Espíritu de Jesús, animando nuestras luchas cotidianas por una vida de calidad. Una presencia invisible, pero real y eficaz. ¿Es posible vivir la alegría de la espera de la Navidad, en la América Latina de estos días de hambre y miseria?, se preguntaba el teólogo peruano Gustavo Gutiérrez. Y proseguía: “Comencemos por reconocer que no es una pregunta fácil. No podemos responder un sí superficial, olvidadizo de que no sólo de oraciones viven los seres humanos; pero tampoco podemos dejar de lado que las fuentes de la alegría son hondas y constituyen reservas de esperanza y de transformación de la vida humana. La alegría persiste tercamente en medio del sufrimiento impidiendo que éste se convierta en tristeza, en amargura, en encierro de sí mismo. Esto sería trágico en momentos que se necesita una gran solidaridad entre los pobres mismos.

            Como comunidad cristiana nos podemos preguntar si podemos tener motivos para estar alegres en medio de la situación en que vivimos. Y si somos realmente cristianos/as deberíamos encontrar motivos para vivir con paz y alegría en medio de las dificultades más grandes de la vida. Y es que la conciencia de saber que estamos viviendo de acuerdo a los mandamientos del Dios vivo y colaborando con un Proyecto de Vida Digna, es más que motivo suficiente para vivir alegres, intentando ser testigos/as del amor solidario. Y esa es una alegría que nada ni nadie nos la pueden quitar.

 

                       

2. El compromiso de compartir lo que se tiene y de ser personas justas

                       

            El texto de Lucas que hemos leído en el evangelio de hoy nos habla del testimonio de Juan Bautista, el precursor. Su predicación impresiona al pueblo de Israel. Tanto que le preguntan: ¿qué debemos hacer?” (Lc 3,10). Es una prueba de que han comprendido lo que se les ha comunicado; de esta manera no se limitan a oír, ni siquiera a decir que están de acuerdo con lo que se les dice; descubren que el bautismo de Juan exige un compromiso. Y la respuesta de Juan no se hace esperar: invita a los/as más sencillos/as del pueblo a compartir lo poco que se tiene: vestidos, comida (Lc 3,10-11). En estos tiempos tan duros para los más empobrecidos, la demanda de Juan Bautista cobra nueva vigencia. Es el momento de convidar a otros/as a nuestra propia comida; es tiempo de seguir luchando para que todos/as tengan comida y mejores condiciones de vida. Es la manera de esperar adecuadamente a Jesús.

            Hoy, Juan el Bautista nos quiere transmitir la idea que la conversión implica actos y decisiones solidarias concretas, como vemos en las respuestas prácticas con que responde a las preguntas de la gente.

            Conversión es compartir con el/la pobre y necesitado/a. “El que tenga dos capas… el que tiene comida… que dé al que no tiene” (Lc 3,10-11).

            Conversión es justicia en nuestro trato con los/as demás: “No cobren por encima de los establecido” (Lc 3,13). Es lucha contra la corrupción y la impunidad.

            Conversión es compasión y misericordia en el uso del poder (de cualquier clase o importancia), y es austeridad: “No abusen de nadie. No acusen a nadie falsamente. Estén contentos con su paga” (Lc 3,14).

            La exigencia básica de la justicia, según la Biblia, es compartir. De esa manera se muestra la verdadera conversión. Y esta nos lleva a compartir lo que tenemos con aquellas personas que no tienen las condiciones mínimas para vivir dignamente y que tampoco tienen la oportunidad de encontrar un trabajo digno en esta sociedad neo-liberal excluyente, donde reina el individualismo y  la ley del más fuerte. Dan frutos de conversión los/as que son capaces de unirse a la lucha de aquellos hombres y mujeres que trabajan para todos/as tengamos mejores condiciones de vida.

 

 

Para la plegaria de las y los participantes:

 

  • Para que en este adviento sigamos alimentando nuestra esperanza y compartiéndola con las personas desanimadas, roguemos…
  • Para que seamos capaces de preparar la celebración de la navidad con realismo tratando de hacer que “efectivamente nazca Jesús” a nuestro alrededor, roguemos…
  • Para que sepamos ser personas austeras que saben compartir con los/as demás lo que son y lo que tienen, roguemos…

 

Exhortación final: Hemos celebrado con gozo la fe en esta tercera semana de adviento. La palabra nos ha invitado a alegrarnos ante la proximidad del nacimiento de Jesús. Esta celebración fortalecerá nuestra fe. El Espíritu del Jesús que se hace persona humana se convierte en compañero de nuestro camino. Por eso no hay motivos para el desánimo; más bien se nos pide continuar con decisión el camino de fe y de solidaridad que hemos emprendido.

 

 

 

 

NOS HA NACIDO UN SALVADOR (24-30/12/2012)

                                     

ENTRADA: En esta semana celebramos el naci­miento de Jesús. Sabemos que hace ya mucho tiempo que Jesús nació en un pue­blecito humilde llamado Belén, a las afueras de Jerusalén. A nosotras y nosotros, que formamos parte de las comunidades jesuánico-cristianas nos da mucha alegría recordar hoy ese acontecimiento y hacerlo presente en nuestra familia, en nuestra comunidad.

            Celebremos como familia y como comunidad de fe y de amor solidario, este gran acontecimiento que no tiene comparación en la historia de la humanidad.

 

Lect. Primer Testamento: Isaías 9,1-3.5-6. Un niño nos ha nacido. Un hijo se  nos ha dado

 

Introducción L.P.T: El texto que leeremos a continuación es un poema, surgido en torno al año 721 a.e.c., cuando el imperio Asirio destruyó al reino del Norte, Israel. En medio de la situación de amenaza para el reino de Judá se afirma que el Dios Yahvé librará al pueblo judío del yugo de los Asirios. Además, se anuncia el nacimiento de un niño, el Emmanuel, que será un rey, descendiente de David, que gobernará con el derecho y la justicia.

 

Texto: El pueblo de los que caminan en la noche, divisaron una luz grande; habi­taban el oscuro país de la muerte, pero fueron iluminados.

            Tú los has bendecido y multiplicado, los has colmado de alegría, por eso están de fiesta y te celebran, como los trabajadores al terminar la cosecha, como los combatientes después de la victoria.

            El yugo que soportaban, y la vara sobre sus espaldas, el látigo de su capataz, tú lo quiebras como en el día de Madián.

            Los zapatos que hacían retumbar la tierra y los mantos manchados de san­gre van a ser quemados: el fuego los devorará.

            Porque un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado; se le pone en el hombro el distintivo del rey y proclaman su nombre: “Este es el Consejero ad­mirable, el Héroe divino, el Padre que no muere, el Príncipe de la paz”.

            Su imperio no tiene límites, y, en adelante, no habrá sino paz para el Hijo de David y para su reino.

 

Salmo de hoy: Alegre vengo

 

Alegre vengo de la montaña, de mi cabaña que alegre está; y a mis amigas/os les traigo flores, de las mejores de mi rosal.

 

  • Venimos cantando en las navidades, a luchar contigo y acabar por siempre las desigualdades.
  • Venimos cantando, en comunidades, para estar alegres y compartir contigo tus necesidades.
  • Estamos  alegres y con emoción, pero más alegres estaremos cuando se castigue la corrupción.
  • Queremos justicia, sin impunidad; lucharemos contra el paquetazo, en comunidad.

 

Lect. Evangélica: Lucas 2,1-14. Dio a luz a su hijo y lo acostó en un pesebre

 

Introducción L. Ev.: La siguiente lectura describe el nacimiento de Jesús en Belén, la localidad del rey  David, su antepasado. De esta manera, Lucas quiere dejar claro que Jesús es descendiente del mejor rey que hubo en la historia de Israel y que se cum­ple la profecía de la permanencia en el tiempo de la familia de David (2 Sm 7,16).

Su nacimiento, sin embargo, no ocurre en el palacio real, sino en el lugar de los animales, en la pobreza desnuda de un pesebre, porque no había lugar para ellos en la sala común que servía a la familia para estar durante el día y dormir por la noche.

  Unos pastores, símbolo de la gente más marginada, son invitados para contemplar el gran misterio de una divinidad que se encarna en  un niño pequeño e indefenso para presentarnos una propuesta de vida digna y feliz.

 

Texto: En aquel tiempo, el emperador dictó una ley que ordenaba hacer un censo en todo el imperio. Este primer censo se hizo cuando Quirino era gobernador de Siria. Todos iban a inscribirse a sus respectivas ciudades. También José, como era descendiente de David, salió de la ciudad de Nazaret de Galilea y subió a Judea, a la ciudad de David, llamada Belén, para inscribirse con Ma­ría, su esposa, que estaba embarazada.

            Cuando estaban en Belén, le llegó el día en que debía tener su hijo. Y dio a luz su primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en la sala común.

            En la región había pastores que vivían en el campo y que por la noche se turnaban para cuidar sus rebaños. El ángel del Señor se les apareció y los rodeó de claridad la Gloria del Señor, y todo esto les produjo un miedo enor­me.

            Pero el ángel les dijo: “No teman, porque yo vengo a comunicarles una buena nueva que será motivo de mucha alegría para todo el pueblo. Hoy ha naci­do para ustedes en la ciudad de David un Salvador que es Cristo Señor. En esto lo reconocerán: hallarán a un niño recién nacido, envuelto en pañales y acos­tado en una pesebrera. De pronto aparecieron otros ángeles y todos alababan a Dios, diciendo: “Gloria a Dios en lo más alto del cielo, y en la tierra, gracia y paz a los hombres”.

 

             PARA EL DIALOGO COMUNITARIO 

 

1.- ¿Por qué el niño Jesús nació en un pesebre?

2.- ¿Por qué fueron los pastores los llamados a visitar al niño Jesús recién nacido?

3.- ¿Por qué afirmamos que Jesús es una luz de solidaridad en medio de las tinieblas del mundo?

 

1.- Un niño que nace en el lugar no esperado

 

El pueblo judío estaba esperando al Mesías, pero nunca se iba a imaginar que iba a nacer en un pesebre en el lugar de los animales. Se decía que el Mesías iba a ser descendiente de David. Por lo tanto, aunque en el tiempo de Jesús ya hacía tiempo que se había interrumpido la conexión con la familia real de David, puesto que el rey Herodes no era de la familia de David, y ni siquiera era de origen judío, se esperaba que el Mesías naciese en el palacio real. Sin embargo, Dios determinó que su hijo naciese en un pesebre, en el lugar de los animales.

                Conociendo el estilo de las casas del tiempo de Jesús, tal como lo ha demostrado la ciencia de la arqueología, las familias solían tener una sala común que servía para muchos usos: comer, dormir, sala de estar… Es de supo­ner que en la casa de la familia de José, que probablemente era de Belén, no había lugar para ellos en la sala común y sí encontraron puesto en el lugar de los animales.

                Es frecuente en este período de Navidad decir que Jesús nace en cada familia y en cada corazón cristiano. Esos “nacimientos” no deben dejar hacernos olvidar el hecho primero y fundamental: Jesús nació de María en el seno de un pueblo dominado por el imperio más grande de la época: el romano. Para el/la cristiano/a la Navidad manifiesta la entrada definitiva de Dios en la historia humana. Navidad de la pequeñez y el servicio, en medio del poder de dominación y la prepotencia de los grandes de este mundo. Entrada, por tanto, con olor a establo.  

                Dios preparó el lugar más humilde para que su hijo naciese. Jesús, desde su nacimiento, muestra su preferencia por lo humilde, por lo pobre, por lo alejado de los centros de lujo y de poder. Allí en la marginalidad, el Hijo de Dios se hizo hermano nuestro, la Palabra se hizo carne.

                El ejemplo de un Dios, que nace en un pesebre, se convierte en un desa­fío para nuestras comunidades cristianas que están formadas en su mayoría por gente humilde y que tienen como compromiso la opción preferencial por los po­bres. Y es que su mismo Maestro nació en el más humilde de los lugares.

 

2.- Unos pastores son llamados a visitar al niño recién nacido

 

            El Evangelio de Lucas (Lc 2,8-18) nos habla de unos pastores que estaban en los alrededores de Belén y que fueron a visitar al recién nacido con su familia. ¿Qué importancia tiene que precisamente los escogidos para visitar al recién nacido hayan sido unos pastores? Es importante señalar que en el tiempo en el que nació Jesús el oficio de Pastor era una de las profesiones más despreciadas. Los pastores tenían la fama de ser ladrones porque, en algu­nas ocasiones, incluían en sus rebaños algunas ovejas que no eran de su pro­piedad.

                Precisamente a un tipo de gente marginada y despreciada se les anuncia el nacimiento del hijo de Dios en un pesebre. Ellos/as, los/as humildes, son por tanto, los/as primeros/as testigos/as de un Dios humilde que ha nacido en el lugar de los animales. De esta manera Dios sigue demostrando su preferencia por los humildes y los sencillos. Durante su predicación Jesús va a confirmar esta opción de Dios por los humildes e indefensos cuando expresó: “Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a sa­bios e inteligentes, y se las has revelado a pequeños. Sí, Padre, pues tal ha sido tu beneplácito. Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce quién es el Hijo sino el Padre; y quién es el Padre sino el Hijo, y aquél a quien el Hijo se lo quiera revelar” (Lc 10,21-22).

                El Evangelio de Mateo (Mt 2,1-12) no nos habla de la visita de los pas­tores, sino más bien de los magos venidos de Oriente. Sólo Mateo nos habla de estos magos de Oriente. Todos/as conocemos cómo se ha creado toda una tradición en torno a los reyes magos. Sin embargo, la mayor parte de los/as estudiosos/as de la Biblia cree hoy que el relato de los magos es más bien una leyenda que quiere dejar un mensaje: mientras los de dentro no se dan cuenta de que les ha nacido el Mesías, tienen que venir gente de fuera a reconocerle.

                A nosotros/as, como comunidad cristiana, se nos invita a contemplar al niño nacido en un pesebre desde la humildad y la sencillez de los pastores, para entender su opción decidida por los humildes, los pobres y sencillos que son los preferidos del corazón misericordioso de Dios Padre, que nos ama con la ternura de una Madre.

 

3.- Una luz de solidaridad en medio de las tinieblas de este mundo

 

            Isaías, el gran profeta del período navideño, nos recuerda que “el pueblo que andaba a oscuras vio una gran luz” (Is 9,1). Esta oscuridad se encuentra en nuestros días en la enorme pobreza en que vive la gran mayoría de la humanidad, en la creciente brecha entre naciones y personas que disponen de la mayor parte de los recursos del planeta, y los pueblos y personas que el orden -o mejor dicho desorden- internacional del neo-liberalismo capitalista excluye cada vez más de la participación de los más elementales bienes de este mundo.

            Pero, las verdaderas tinieblas no se encuentran, por lo general, en aquellas personas que sufren las consecuencias de un orden económico internacional injusto. La raíz -no la causa única- de ella está en el olvido de la dignidad humana de los/as empobrecidos/as y de su condición de hijas e hijos de Dios. Así de simple y de inhumano. Y esto vale también, para quienes, como sucede también en nuestro país, viven en los países pobres de espaldas a sus propios pueblos. Hablar de pobreza es describir un estado de cosas, hablar de injusticia es calificar moralmente el asunto. La injusticia constituye, en efecto, el núcleo de la oscuridad a la que nos estamos refiriendo.

            Las innumerables personas de buena voluntad, que tanto en los países ricos como en los empobrecidos buscan dar un testimonio cristiano creando organizaciones de solidaridad y grupos de defensa de los derechos humanos, enfrentando un sistema económico que excluye a los más débiles de la sociedad, haciendo gestos de solidaridad y amistad hacia los/as olvidados/as de este mundo, son signos de luz en medio de la oscuridad.

            El evangelio de Juan se dice: “En la Palabra había vida, y la vida era la luz de los hombres (…). Vino a su casa y los suyos no la recibieron. Pero a cuantos la recibieron, les da el poder para ser hijos de Dios, si creen en su nombre.” (Jn 1,9-12). Y los hijos/as de Dios son los/as que se convierten en luces que transformarán, poco a poco, las tinieblas amenazantes en una noche humana, festiva y luminosa. Así haremos que la esperanza de ver “una gran luz” comience a convertirse en una realidad, en una esperanza encarnada, como Jesús que renace entre nosotros/as. En ese caso ésta habrá sido una Navidad más, en la que nuestra esperanza y nuestra alegría crecerán. Si dejamos de realizar nuestra tarea por egoísmos o simplemente por miedo, ésta será una Navidad menos en nuestras vidas.

 

Exhortación final: En esta semana celebramos con alegría desbordante el nacimiento de Jesús. A través de él Dios de Jesús ha querido ponerse en comunicación directa y definitiva con nosotros y nosotras. Ese Jesús, naciendo en un establo nos ha revelado la preferencia divina por lo humilde, lo sencillo. Este ejemplo se convierte en un desafío para nosotras y nosotros y en una invitación a realizar toda obra buena que nos convierta en una luz de solidaridad en medio de las tinieblas del mundo y de la sociedad en que vivimos.  

 


noviembre 2, 2012

Red Ecuménica Bíblica Dominicana (REBIDOM)

C/ 3 No. 9. El Milloncito, Sabana Perdida. Santo Domingo Norte. Rep. Dominicana

Tel/fax. 809-568-8560. E-mail: rebido@gmail.com, rebido07@yahoo.es

Reflexiones bíblicas semanales. Noviembre 2012

 

 

AMARÁS AL PRÓJIMO COMO A TI MISMO/A B31°O (5-11/11/2012)

 

Introducción: Hemos aceptado su invitación a vivir según los mandamientos que nos permiten vivir alegres, aun en medio de tantas dificultades. Fundamentar nuestra vida en amor al prójimo como a nosotros/as mismos/as es el gran desafío que tenemos y que se convierte en la exigencia fundamental para los/as que somos  discípulas y discípulos de Jesús.

 

Lect. Primer Testamento 1ªL: Dt. 6,2-6.  Guardaremos las normas y valores que nos hacen felices

 

Introducción L.P.T: En la siguiente lectura Moisés se dirige al pueblo en el Sinaí, después de haberle dado a conocer los 10 mandamientos contenidos en las tablas de la ley. El líder popular invita al pueblo guardar los mandamientos y normas de Dios, como condición para vivir feliz. El primero de dichos mandamientos es amar a Dios sobre todas las cosas.

 

Texto:En aquellos días habló Moisés al pueblo diciendo: “Temerás a Yahvé, tu Dios, y guardarás todos los días de tu vida sus mandamientos y sus normas que te enseño hoy. Que los guarden tus hijos y los hijos de tus hijos, para que vivan largos años.

Escucha, pues, Israel, y cuida de poner en práctica lo que ha de traerte felicidad y prosperidad en esta tierra que mana leche y miel, como lo prometió Yahvé, Dios de tus padres.

            Escucha, Israel: Yahvé, nuestro Dios, es Yahvé-único. Y tú amarás a Yahvé, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas. Graba en tu corazón los mandamientos que yo te entrego hoy.”

 

Salmo de hoy:  ¡Qué lindo es vivir, para amar; qué grande es tener para dar; dar alegría y felicidad, darse uno/a mismo/a: eso es amar!

 

  1. Amar es entregarse, olvidándose de sí, buscando lo que al/a la otro/a puede hacer feliz.
  2. Si amas como a ti mismo; si te entregas a las demás; verás que no hay egoísmo que no puedas superar.

 

Lect. Evangélica: Mc. 12,28-34. No estás lejos del Proyecto de Vida Digna.

 

Introducción L. Ev.: El siguiente texto nos presenta el diálogo entre un maestro de la ley judía y Jesús. Se le pregunta sobre el mandamiento principal. Jesús une el mandamiento del amor a Dios y el del amor al prójimo.  Considera que ambos amores son inseparables.

 

Texto: Entonces se adelantó un maestro de la Ley. Había escuchado la discusión, y se quedaba admirado de cómo Jesús les había contestado. Entonces le preguntó: «¿Qué mandamiento es el primero de todos?»

Jesús le contestó: «El primer mandamiento es: Escucha, Israel: El Señor, nuestro Dios, es un único Señor. Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu inteligencia y con todas tus fuerzas. Y después viene este otro: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay ningún mandamiento más importante que éstos.»

            El maestro de la Ley le contestó: «Has hablado muy bien, Maestro; tienes razón cuando dices que el Señor es único y que no hay otro fuera de él, y que amarlo con todo el corazón, con toda la inteligencia y con todas las fuerzas y amar al prójimo como a sí mismo vale más que todas las víctimas y sacrificios.»

Jesús vio que ésta era respuesta sabia y le dijo: «No estás lejos del Reino de Dios.» Y después de esto, nadie más se atrevió a hacerle nuevas preguntas.

 

            DIÁLOGO COMUNITARIO, GRUPAL O FAMILIAR

 

  1. ¿Por qué se nos invita a  amar al/a la prójimo/a?
  2. ¿Por qué guardar los mandamientos nos permite construir un estilo de vida digna?

 

1. Ama al prójimo como a ti mismo

 

            En la polémica con el grupo de los saduceos, Jesús acaba de afirmar que el Dios bíblico “no es Dios de muertos, sino de vivos” (Mc 12,27). Un maestro de la ley le plantea una pregunta discutida entre los letrados y estudiosos de la Biblia: ¿cuál es el primer mandamiento? Jesús contesta diciendo que no hay un mandamiento principal, son dos: amor a Dios y amor al prójimo.

            El mandamiento del amor al prójimo no es un agregado, no es opcional, su raíz está también en el Dios único. Se trata de un Dios que ama a toda persona, un Dios a cuya memoria nadie escapa. Amarlo es hacer que sean importantes para nosotros/as aquellos/as que son importantes para El. Grabar en nuestra memoria su palabra (Dt 6,6), se expresa en el amor a los/as que El ama. “Como a ti mismo” (Lv 19,8 y Mc 12,31) significa en la mentalidad bíblica “como a los de tu casa”, como a los/as tuyos/as. Amar al extraño como si fuera de tu familia, con la misma intensidad y solidaridad.

            Hay gente que dice amar a Dios, pero no se conmueve delante al/a la  hermano/a que sufre o que pasa necesidad. Y hay personas que dicen luchar por los/as demás, sin descubrir en ellos/as el rostro del Dios que se hace solidario con ellos/as. La buena nueva de Jesús une estos dos amores y los coloca en el centro de la vida religiosa. ¿Es posible creer en un Dios que no nos impulse a querer a la gente. ¿Cómo amar realmente a la gente hasta el final sin descubrir en ella el rastro del Padre?

            Dicen que un maestro de espíritu le hizo a sus alumnos/as la siguiente pregunta: ¿Cómo pueden ustedes distinguir cuándo termina la noche y empieza el día? El primer discípulo respondió: Cuando a lo lejos puedes distinguir  un perro de una vaca. No, -dijo el maestro. Otra discípula aventuró su respuesta: cuando puedes distinguir a lo lejos una palma de un mango. No, contestó el maestro. ¿Cuándo entonces? Preguntaron a coro los discípulos y discípulas. Y el maestro contestó: Cuando puedes mirar el rostro de una persona y reconocer en ella a un hermano, a una hermana. Mientras eso no sucede es todavía de noche en tu corazón”.

            No se trata solamente de no hacer con los/as demás lo que no queremos que hagan con nosotros/as, sino de una orientación positiva: “Lo que quieran que los/as demás hagan por ustedes, hagan ustedes lo mismo por ellos/as. Desde este sentido, el/la prójimo no es sólo el/la próximo/a, el o la cercana, sino aquel o aquella persona en cuyo camino yo me pongo; es decir aquella persona a quien salgo al encuentro.

 

2. Las normas y mandamientos cuya práctica nos hace felices

 

            Dios, por medio de Moisés, invita al pueblo a guardar los mandamientos como condición para tener una vida feliz en la tierra que Dios les daría. Y no se trata de cualquier tierra, sino de aquella “que mana leche y miel” (Dt 6,3).

            ¿En qué consiste esa felicidad? El libro del Deuteronomio en primer lugar señala que quien vive de acuerdo a los mandamientos de Dios, prolongará su vida, se multiplicará; es decir, tendrá larga descendencia. Pero ¿de qué valen los muchos días, o los muchos años o la larga descendencia, si esos años no son felices, o esos descendientes no nos traen felicidad, alegría y plenitud?

            Como cristianos/as se nos pide guardar los mandamientos de Dios, sobre todo el mandamiento del amor. No hay nada que exista en esta tierra que haga más feliz a una persona como aquello de amar y sentirse amada. Por eso la vivencia del mandamiento del amor es lo que nos permitirá ser felices.  Y quien vive según ese mandamiento tendrá la vida eterna (Lc 10,25-28).

            La vivencia del mandamiento del amor se convierte en lucha por la justicia y vivencia del valor de la solidaridad en una sociedad individualista en donde reina la lógica del mercado, en la que “cada uno/a tiene que arrascarse con sus propias uñas”.  Esa vivencia solidaria será la que nos permitirá rescatar la alegría perdida y la dignidad propia de los/as hijos/as de Dios.

                       

Para la plegaria de las y los participantes:

 

  1. Para que las iglesias y comunidades cristianas, así como las organizaciones comunitarias vivan el mandamiento del amor y solidario. Roguemos…
  2. Para que no encontremos nunca contradicción entre el amor al Dios de Jesús  y amor al prójimo, y para que nuestra vida dé testimonio de esa unidad de amores, roguemos…

 

Exhortación final: La palabra que hemos escuchado nos ha invitado a observar el mandamiento del amor a Dios y a los/as hermanos/as, para vivir felices, para vivir con dignidad. Ahora nos toca seguir viviendo la fe en comunidad y en nuestras organizaciones que luchan por conseguir mejor calidad de vida y seguir asumiendo los compromisos de solidaridad que nos hacen creíbles, en medio de una sociedad que necesita cada vez más de manos solidarias y de corazones generosos.

 

 

 

                        COMPARTIR LO QUE SE NECESITA PARA VIVIR B32°O (12-18/11/2012)

Introducción: Nos reunimos porque formamos parte de un pueblo peregrino que tiene la misión de ser una mano solidaria de frente a aquellas personas que son excluidas de los beneficios de la llamada globalización de la economía.

            Celebramos porque queremos mirar la realidad con los ojos del Dios liberador y del Jesús compasivo, que no se fija en las apariencias sino en la verdadera realidad de las personas. Aprovechemos este encuentro para agradecer la presencia de nuestro Maestro en medio de la comunidad y su solidaridad con todas las personas excluidas.  

 

Lect. Primer Testamento: 1 Reyes 17,10-16. La solidaridad multiplica el pan

 

Introducción L.P.T: El profeta Elías se encontraba realizando su misión fuera del territorio de Israel. Allí se encuentra con una viuda pobre a quien le pide agua y pan. Esta, aunque tenía muy poco alimento, comparte con el misionero de Dios lo poco que tenía. Y al compartir el pan se multiplicó.

 

Texto: En aquellos días, Elías se levantó y se fue a Sarepta. Al llegar a la entrada de la ciudad, vio a una viuda que recogía leña. Elías la llamó y le dijo: «Tráeme, por favor, un poco de agua en tu cántaro para beber.»

Cuando ella iba a traérselo, la llamó desde atrás: «Tráeme también un pedazo de pan.» Ella le respondió: «Por Yahvé, tu Dios, no tengo ni una torta; no me queda nada de pan, sólo un puñado de harina en la tinaja y un poco de aceite en un cántaro. Estaba recogiendo un par de palos para el fuego y ahora vuelvo a casa a preparar esto para mí y mi hijo. Cuando lo hayamos comido, no nos quedará más que esperar la muerte.»

Elías le dijo: «No temas, vete a tu casa a hacer lo que dijiste. Pero primero hazme un panecito a mí y tráemelo, y después te lo haces para ti y tu hijo. Porque así dice Yahvé, Dios de Israel: No se terminará la harina de la tinaja ni se agotará el aceite del cántaro hasta el día en que Yahvé mande la lluvia a la tierra.»

Ella se fue e hizo lo que Elías le había dicho, y tuvieron comida, ella, Elías y el hijo.

La harina de la tinaja no se agotó ni disminuyó el aceite del cántaro, según lo que había prometido Yahvé por medio de Elías.

           

Salmo de hoy: esa gente es feliz porque vive el mandamiento nuevo del amor.

 

  • Quienes son generosos/as y dan de su pan un pedazo; quienes siempre trabajan pensando en un mundo mejor, quienes  están liberados/as de todas sus ambiciones.
  • Quienes ponen en todas las cosas amor y justicia, quienes nunca sembraron el odio, tampoco el dolor; quienes dan y no piensan jamás en su recompensa.
  • Quienes tienen y nunca se olvidan que a otros/as les falta, quienes nunca usaron la fuerza sino la razón; quienes dan una mano y ayudan a quienes han caído.

 

Lect. Evangélica: Marcos 12,38-44. La viuda pobre dio más que todos y todas

 

Introducción L. Ev.:El texto evangélico que leemos hoy tiene dos partes. La primera nos habla de la acusación que Jesús hizo a los maestros de la ley judía. Y la segunda parte se destaca el ejemplo de una viuda pobre que echó en la alcancía del Templo todo lo que tenía para vivir, mientras que muchos/as otros/as echaban simplemente lo que les sobraba.

 

 

 

Texto: En aquel tiempo Jesús enseñaba a la multitud y les decía: «Cuídense de esos maestros de la Ley, a quienes les gusta pasear con sus amplias vestiduras, ser saludados en las plazas y ocupar asientos reservados en las sinagogas y en los banquetes; incluso devoran los bienes de las viudas, mientras se amparan detrás de largas oraciones. ¡Con qué severidad serán juzgados!»

Jesús se había sentado frente a las alcancías del Templo, y podía ver cómo la gente echaba dinero para el tesoro; pasaban ricos, y daban mucho. Pero también se acercó una viuda pobre y echó dos moneditas de muy poco valor.

Jesús entonces llamó a sus discípulos y les dijo: «Yo les aseguro que esta viuda pobre ha dado más que todos los otros. Pues todos han echado de lo que les sobraba, mientras ella ha dado desde su pobreza; no tenía más, y dio todos sus recursos.»

 

            DIÁLOGO COMUNITARIO, GRUPAL O FAMILIAR

 

  1. ¿Por qué se da la escandalosa brecha entre ricos y pobres?
  2. ¿Es posible compartir de lo que se necesita para vivir?

 

1.- La brecha entre los/as que viven en el lujo y los/as que no tienen lo indispensable para vivir

 

            Todo el capítulo 12 del evangelio de Marcos nos habla de la polémica de Jesús con los jefes políticos y religiosos del pueblo: fariseos, saduceos, sumos sacerdotes, herodianos, maestros de la ley (Mc 11,27; 12,13.18. 38). La polémica se sitúa en la zona del templo, centro religioso en el que se adoraba a un dios que ya no era el Dios Yahvé, el Dios que había liberado a su pueblo e la esclavitud y que defendía la causa de los humildes. Se había instaurado otra religión cuyo dios principal era el dinero, el dominio, el poder.

            El evangelio que hemos leído hoy (Mc 12,38-44) nos presenta la acusación que Jesús hace de los escribas o maestros de la ley, que podían ser del grupo de los fariseos o del de los saduceos. El mensaje de Jesús consta de una advertencia, una descripción de su conducta y una sentencia final condenatoria. Jesús pide estar en guardia ante cinco conductas cuyo denominador común es la falta de autenticidad, vivir de apariencias, vivir con máscaras puestas: pasearse con ropas de lujo, buscar ser saludados, ocupar los primeros puestos, devorar los bienes de las viudas y hacer largas oraciones para ser vistos (Mc 12, 38-40). Estos cinco comportamientos describen un tipo de religiosidad puramente exterior que busca, sobre todo, el reconocimiento público. Jesús va a definir este de conducta como propia de gente hipócrita (Mc 7,6).

            Jesús denuncia el gusto que los jefes religiosos tienen por la pompa y los honores (Mc 12,38-39). Pero no se trata sólo de algo superficial, ese derroche de lujo se basa en el despojo a los/as empobrecidos/as: “Devoran los bienes de las viudas” (Mc 12,40).

            En este pasaje de Marcos, así como en el 1 de Reyes, la viuda representan a los/as pobres, a los/as insignificantes para los grandes de la sociedad. Lo poco que éstos tienen es devorado por aquellos/as que deberían ser sus guías espirituales, mientras quieren confundir a la gente, pretendiendo ampararse en sus “largas oraciones” (Mc 12,40). Por eso declara Jesús que “Esos tendrán una sentencia más rigurosa” (Mc 12,40).

            Como Jesús debe dolernos la brecha cada vez más grande entre ricos y pobres en esta sociedad en que vivimos; debe dolernos el hecho de gente que se llama religiosa o incluso ser guía espiritual y viven entre lujo, mientras que se hacen cómplice del despojo y de la opresión de los/as más pobres. Jesús nos invita a rechazar todo uso de privilegios religiosos. Se nos pide capacidad profética para denunciar toda la hipocresía que se esconde dentro de la sociedad y también dentro de nuestras iglesias. Al mismo tiempo se nos pide realizar acciones concretas para acompañar a los/as más pobres en su lucha por conseguir mejores condiciones de vida, en medio de una sociedad estructuralmente injusta y excluyente.

           

 

 

2.-  Compartir lo que se necesita para vivir

 

Marcos nos cuenta en el evangelio de hoy una sencilla historia. Jesús va al Templo, corazón del poder religioso, económico y político de Jerusalén. En ese lugar, sentado frente a las alcancías del templo se pone a observar cómo depositan sus limosnas los/as creyentes que van al Templo. Este era muy grande; Jesús escoge un lugar que le permitirá ver lo que no sería posible desde otra posición.

            Los ricos echan mucho; en cambio, “una viuda pobre” apenas dos moneditas (Mc 12,42). No se trata de un hecho casual para este agudo observador que ve más allá de las apariencias. Su lectura de la realidad viene de su compromiso con el Proyecto de Dios que él anuncia y del lugar social en que él se ha colocado. El Maestro hará ver a sus discípulos/as el significado de lo que está ocurriendo. Lo que ha hecho la “viuda pobre” parece poco a una mirada no iluminada por la fe, pero para Jesús vale más que la limosna de los ricos (Mc 12,43).

            La razón que tiene Jesús para fijarse en la conducta de la viuda pobre es clara: unos dieron lo que les sobraba, la viuda entregó “de lo que necesitaba… todo lo que tenía para vivir” (Mc 12,44). Lo mismo hizo la viuda de Sarepta con el profeta Elías (1 Re 17,10-16). No lo que sobraba, sino lo que necesitaba para vivir.

            Dar de lo que se necesita para vivir (tiempo, saberes, recursos económicos) es el fundamento de la solidaridad que nos pide el mandamiento nuevo del amor que Jesús nos da. No se trata de un tipo de ayuda que humille al hermano o hermana, sino de un compromiso que promueve a la otra persona. De una entrega, de un intercambio entre iguales. Para darse cuenta es necesario saber ver la realidad con los ojos de Jesús y ellos supone elegir nuestro mirador para observar la realidad y actuar sobre ella de forma decidida y comprometida.

           

Para la plegaria de las y los participantes:

  1. Por nosotras y nosotros, para que seamos coherentes entre lo que pensamos y creemos, y lo que practicamos. Roguemos…
  2. Por las personas más débiles, los/as anónimos/as e insignificantes de nuestras comunidades para los ojos de mucha gente, personas que pasan desapercibidas a los ojos humanos pero son auténticas y coherentes con su fe y su corazón, para que con su humildad y autenticidad sigan generando fuerza y vida para la comunidad… Roguemos…
  3. Por quienes tienen en la Iglesia el servicio del saber y de la enseñanza, del gobierno y de la animación pastoral, para que nunca conviertan su don en lucro ni su saber en poder, ni se aprovechen en beneficio propio de su ministerio. Roguemos…

Exhortación final: Hemos  reflexionado sobre la fe que da sentido a nuestras vidas. Se nos ha invitado a mirar la realidad con ojos compasivos y solidarios, descubriendo sobre todo la situación de los/as más empobrecidos y excluidos y nuestro compromiso con esta realidad. Se nos ha invitado a ser personas auténticas, siendo consecuentes con la fe y quitándonos todo tipo de máscaras que nos impide ser testigas y testigos/as auténticos/as de Jesús. Este puede ser nuestro compromiso durante esta semana y para cada día de nuestras vidas.

 

 

EDUCAR AL PUEBLO PARA QUE LUCHE POR LA JUSTICIA  B33ºO (19-25/11/2012)

 

Introducción: Nos acercamos hacia el final del año litúrgico. De hecho el próximo domingo es el último de este año. Por eso la Palabra nos hablará del fin del mundo, de un juicio divino, y de la necesidad de vivir en estado de alerta para dar una respuesta adecuada en el momento en que se nos pida dar cuentas de lo que hemos hecho con los dones y las oportunidades que hemos recibido.

           

Lect. Primer Testamento: 1ªL: Daniel 12,1-3. Educar al pueblo para que sea justo

 

Introducción L.P.T: El libro de Daniel (s. II a.C.) presenta, por primera vez en la Biblia, la fe en la resurrección de las personas que han muerto. Los judíos creían que después de la muerte tendrían solamente una vida disminuida, debajo de la tierra. No tenían esperanza de resurrección o premio para cada persona, sino solamente para toda la nación. Si se portaban bien, Dios bendeciría o resucitaría a ésta. A partir de este texto se habla claramente de la resurrección personal.

 

Texto:En aquel tiempo se levantará Miguel, el Gran Jefe que defiende a los hijos de tu pueblo. Será un tiempo de angustia, como nunca hubo desde que existieron las naciones hasta el día de hoy.

            Entonces serán salvados/as todos/as aquellos/as que estén inscritos en el Libro. Muchos/as de los/as que duermen en la Región del Polvo se despertarán, unos/as para la vida eterna, otros/as para el horror y la vergüenza eterna. Los/as guías espirituales brillarán como el resplandor del firmamento; los/as que educaron al pueblo para que fuera justo, brillarán como las estrellas por toda la eternidad.

 

Salmo de hoy: Vamos cantando la alegría de vivir unidos/as en la fe y en el amor.

 

  • Hay una fe que nos alumbra con su luz; una esperanza que empapó nuestro esperar; aunque la noche nos envuelva en su inquietud, nuestro amigo, Jesús, nos guiará.
  • Es el Pastor; nos acompaña  al caminar; con su ternura a nuestro lado siempre va; si los peligros nos acechan por dondequiera nuestro amigo, Jesús, nos salvará.

 

Lect. Evangélica: Marcos  13, 24-32. Seremos juzgados y juzgadas sobre el amor

 

Introducción L. Ev.: En el capítulo 13 del Evangelio de Marcos se relaciona la destrucción del templo de Jerusalén, con el fin del mundo y la segunda venida de Jesucristo. A los/as creyentes se les pide estar preparados/as para cuando Jesús pida cuenta sobre la forma como hemos vivido nuestro compromiso de fe. Sólo los/as que hayan sido capaces de ser hermanos/as solidarios/as entrarán en el banquete preparado por el Dios de Jesús para todos/as sus hijas e hijos fieles.

 

Texto: En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos y discípulas: “En aquellos días, después de esa angustia: el sol no alumbrará, la luna perderá su brillo, las estrellas caerán del cielo y el universo entero se conmoverá. Y verán al Hijo del Hombre viniendo en medio de las nubes, con mucho poder y gloria. Enviará a los ángeles para reunir a sus elegidos de los cuatro puntos cardinales, desde el extremo de la tierra hasta el extremo del cielo.

            Aprendan este ejemplo de la higuera: cuando sus ramas están tiernas y le brotan las hojas, saben que el verano está cerca. Así también ustedes, cuando vean todo esto, comprendan que ya está cerca, a las puertas. Les aseguro que no pasará esta generación que todo esto suceda. Pasarán el cielo y la tierra, pero mis palabras no pasarán.

            Pero, en cuanto se refiere a ese día o a esa hora, no lo sabe nadie, ni los ángeles en el Cielo, ni el Hijo, sino sólo el Padre.

DIÁLOGO COMUNITARIO, GRUPAL O FAMILIAR

 

1.- ¿Por qué es importante educar al pueblo para que sea justo?

2.- ¿Por qué debemos vivir despiertos/as y estar preparados para cuando venga

      el Señor?

 

1. Educar al pueblo para que sea justo

 

            El libro de Daniel nos habla del juicio que Dios hará a los/as que han muerto. Unos/as entrarán en la vida eterna; otros/as para el horror y la vergüenza eterna. Y ¿quiénes son los/as que entrarán en la vida eterna? El mismo texto nos da la respuesta: “Los/as guías espirituales brillarán como el resplandor del firmamento; los/as que educaron al pueblo para que fuera justo brillarán como las estrellas por toda la eternidad” (Dn 12,3).

            Si para los/as creyentes un compromiso fundamental es buscar el Proyecto de Dios y su justicia (Mt 6,33), no podemos renunciar a la misión de ser constructores/as de relaciones justas allí donde nos encontremos: en la familia, en el trabajo, en las iglesias, en nuestras organizaciones comunitarias… Y esta misión se hace más urgente en esta sociedad neoliberal en la que se ponen en primer lugar los intereses económicos de los/as que tienen posibilidad de invertir para multiplicar sus capitales. Mientras tanto va creciendo la brecha entre ricos y pobres en los países dependientes, y entre el Norte enriquecido y el Sur empobrecido.

            La causa de la justicia nos exige una postura profética que denuncie la iniquidad de un sistema social que crea, cada vez,  mayores niveles de pobreza, y al mismo tiempo se nos pide colaborar con proyectos alternativos que contribuyan a la creación de relaciones más humanas, relaciones que no estén manipuladas por la dictadura económica que impone el sistema social vigente.

            Como comunidad estamos llamados/as a ser guías espirituales para tantas personas que nos necesitan. Se nos pide colaborar en la educación del pueblo para que viva en la justicia, para que defienda sus derechos, para que colabore en la construcción de una sociedad más justa, teniendo en cuenta que se educa más con el testimonio de la propia vida que con las palabras. En definitiva, el camino que conduce a la vida digna y feliz, a la vida eterna, pasa necesariamente por el compromiso con la justicia.

           

2.-  Vivir despiertos y despiertas y permanecer en el camino de la fe

 

            El texto del evangelio que hemos leído hoy está tomado del capítulo más difícil de interpretar del evangelio según Marcos. Se le interpreta corrientemente como anunciando el fin del mundo. Sin embargo en él se hace una relación directa entre el fin del mundo y la destrucción del templo de Jerusalén, acaecida en el año 70 a.C.

            Ante la admiración que sus discípulos expresan por la belleza del templo de Jerusalén, Jesús anuncia su destrucción ((Mc 13,2). Sus seguidores/as le dicen: “Dinos cuándo sucederá esto y cuál será la señal de que todas estas cosas llegan a su fin” (Mc 13,4). Todo el capítulo 13 está marcado por ese anuncio y por esa interrogante. El Señor les dice que como él, ellos/as también serán signos de contradicción. Serán entregados/as a los tribunales judíos (Mc 13,9). Serán azotados/as en las sinagogas y tendrán que presentarse ante los reyes y gobernadores por ser testigos/as de Jesús (Mc 13,9), tendrán que ver al ídolo del opresor colocado en el lugar en donde no debe estar (Mc 13,14).

            Los/as discípulos/as de Jesús deben estar prevenidos (Mc 13,23). El templo representa aquí el poder de los privilegiados de ese tiempo que rechazan el anuncio del Reino, buscarán matar a Jesús y borrar su memoria. Sin embargo no lo lograrán. El Señor vendrá con fuerza y con majestad (Mc 13,24-27).

            Corremos el peligro, como comunidad de fe, de caer en la tentación del templo. Es decir, de construir unas comunidades que aparentemente estén trabajando por el Proyecto de Dios, pero que estemos viviendo un tipo de fe que se oponga a la verdadera voluntad de Dios, como sucedió en tiempo de Jesús. Jesús ha venido -y sigue viniendo- a poner fin a ese tipo de religión. Su mensaje es liberador porque nos llama al servicio de los/as más débiles y no a la dominación. El templo significa lo contrario. Es el lugar en donde unos pocos son privilegiados y en donde unos pocos se enriquecen, aprovechándose del sentido religioso del pueblo sencillo. En esa perspectiva su destrucción no es el fin de la historia; es un hecho que debe ser visto a la luz del Reino del amor y de la justicia de Dios.

            Se nos invita a vivir siempre con los ojos abiertos, viviendo la verdadera fe que se compromete con el Proyecto de Dios. Si vivimos en esa actitud, entonces no tenemos que temer, pues hemos entendido el llamado que Jesús nos ha hecho: “Estén despiertos, ya que no saben cuándo regresará el dueño de casa. Puede ser al atardecer, o  a medianoche, o al canto del gallo, o de madrugada” (Mc 14,35). Y estar despiertos/as es vivir de acuerdo al mandamiento nuevo del amor solidario que Jesús nos da.

 

Para la plegaria de las y los participantes:

1.  Por todas las personas que viven ignorando los límites de su vida, su encuentro con la muerte: para que todos y todas integremos en nuestro planteamiento de vida esta realidad sin la que no podríamos ser realistas, roguemos…
2. Por todas las comunidades cristianas para que sepamos comprometernos con la causa de la Justicia y la defensa de la vida. Roguemos…

3. Para que este mundo no acabe precipitadamente de una forma imprevista, por la degradación ambiental, el efecto invernadero, la devastación de las florestas, el agrandamiento del agujero de la capa de ozono,  la agresión contra nuestros ríos, la extinción de las especies, el avance incontenible de la desertificación… Para que comprendamos que el compromiso con la Vida nos exige una responsabilidad frente a las futuras generaciones y frente a Dios mismo. Roguemos…

Exhortación final: Hemos celebrado la fe que da sentido y fuerzas para caminar cada día. Hemos confirmado nuestra fe en el proyecto de vida buena con la convicción de que también nosotros y nosotras, si aceptamos la propuesta de vida de Jesús y asumimos su Proyecto, viviremos para siempre con El. Ahora nos toca vivir despiertos y despiertas para no caer en la tentación de alejarnos del Proyecto de vida digna  y de justicia liberadora.

 

JESUCRISTO, PASTOR DEL UNIVERSO  B34°O  (26-11 al 2-12/2012)

 

Introducción: Este es el último domingo de este año litúrgico. Celebramos la fiesta de Jesucristo como Pastor del universo. El ha estado presente invitándonos a vivir según los valores que hacen posible la construcción de una vida digna.

            El año litúrgico comenzó con el adviento, con la preparación al nacimiento de Jesús. Ahora lo cerramos con la conciencia de que él es un pastor con alcance universal. Quiere acompañar la vida de las comunidades y de las personas que deciden asumir su propuesta de vida plena, vida feliz, vida digna.

           

Lect. Primer Testamento: 1ªL: Daniel  7, 13-14. Un proyecto de vida que no será destruido

 

Introducción L.P.T: El autor del libro de Daniel nos habla de una visión nocturna que tuvo. En ella vio a un personaje, llamado hijo de hombre, a quien se le da poder, honor y reino y al que todas las naciones deberán servir.  A diferencia de los reinos de este mundo, el suyo es eterno y jamás será destruido.  

 

Texto: Seguí contemplando la visión nocturna: En las nubes del cielo venía uno como hijo de hombre. Se dirigió hacia el Anciano y fue llevado a su presencia.

            A él se le dio poder, honor y reino, y todos los pueblos y las naciones de todos los idiomas le sirvieron. Su poder es poder eterno y que nunca pasará; y su reino jamás será destruido.

 

Salmo de hoy: Es Jesús, nuestro pastor; él nos acompaña.

 

  • Nos conduce a fuentes tranquilas y repara mis fuerzas.
  • Aunque marchemos por sendas oscuras, tu amor nos acompaña.
  • Su bondad y su misericordia nos acompañan todos los días de nuestra vida.

 

L. Ev.: 3ªL: Juan  18, 33b-37. Soy testigo de la verdad

 

Introducción Lect. Evangélica: En el juicio que Pilatos le hace Jesús, éste le pregunta que si él era realmente rey, puesto que una de las acusaciones que se le hacían al Maestro de Galilea era la de que estaba en contra del emperador romano, considerado el único rey de los judíos. Jesús contesta de forma positiva, sin embargo añade que su reino no es de este mundo.

 

Texto:  En aquel tiempo Pilatos preguntó a Jesús: “¿Eres tú el Rey de los judíos?”         Jesús le contestó: “¿Viene de ti esta pregunta o repites lo que otros te han dicho de mí?” Pilatos contestó: “¿Soy judío yo?” Tu pueblo y los jefes de los sacerdotes te han entregado a mí ¿Qué has hecho?”

            Jesús contestó: “Mi realeza no procede de este mundo; si fuera rey como los de este mundo, mi guardia habría luchado para que no cayera en manos de los judíos. Pero mi reinado no es de acá.”

            Pilatos le preguntó: “Entonces, ¿tú eres rey?”

            Jesús contestó: Tú lo has dicho: Yo soy Rey. Para esto nací, para esto vine al mundo, para ser testigo de la Verdad. Todo hombre que está de parte de la verdad, escucha mi voz.”

 

            PARA EL DIALOGO COMUNITARIO

 

1. ¿Por qué el Reino de Dios está en el centro de la vida de Jesús?

2.  ¿Cómo entender la declaración de Jesús de que su Reino no es de este mundo?

 

 

1.- El Proyecto de vida digna en el centro de la vida y de la predicación de Jesús

 

            El tema del Reino de Dios está presente fundamentalmente en los tres evangelios llamados Sinópticos (Mateo, Marcos y Lucas). Desde el comienzo de su predicación Jesús declara: “El plazo está vencido, el Reino de Dios se ha acercado. Tomen otro camino y crean en la Buena Nueva” (Mc 1,15). Según Mateo ya Juan Bautista, el que preparó el camino a Jesús, había proclamado un mensaje parecido: “Cambien su vida y su corazón, porque el Reino de los Cielos se ha acercado” (Mt 3,2).

            Con Juan Bautista y con Jesús llega la Buena Noticia de Dios. Y el contenido central es que el Reino de Dios se ha acercado, el Proyecto de Dios se ha hecho presente en la historia humana, en las relaciones sociales. Ante esa realidad uno/a puede tomar la postura de aceptar o no vivir de acuerdo a las exigencias de ese Proyecto. Sin embargo, a todas las personas se les invita a cambiar de vida, a tomar otro camino y a creer en la Buena Nueva, a creer e identificarse con Jesús que anuncia y realiza el Proyecto de Dios.

            El corazón del mensaje de Jesús y de su práctica es el Proyecto de Dios. El Dios de Jesucristo es el Dios que tiene un Proyecto de vida justa y feliz para todos/as sus hijos/as.

            A los/as seguidores/as de Jesús se nos pide seguir proclamando la Buena Noticia de Dios. El Reino de Dios, su Proyecto de salvación y liberación, se sigue acercando a nuestras vidas, a nuestra realidad histórica. Cuando nos abrimos a ese Proyecto de Dios, entonces nuestra vida tiene que cambiar; comenzamos a caminar por nuevos senderos. Al tomar un camino diferente del que transita la mayor parte de la gente de la sociedad en que vivimos nos convertimos en testigos/as creíbles del Proyecto de Dios.

           

2.- Mi reino no es de este mundo pero se construye en esta historia

 

            Habiendo escuchado la acusación de los judíos, Pilatos pregunta a Jesús: ¿Eres tú el Rey de los judíos? (Jn 18,33). El acusado prepara su respuesta con un interrogante que el procurador romano no se esperaba: “¿Viene de ti esta pregunta o repites lo que otros te han dicho de mí?” (Jn 18,34). De alguna manera Jesús quería echar en cara al procurador que no estaba actuando por cuenta propia sino presionado por los sumos sacerdotes y el pueblo. Pilatos responde con arrogancia, pero no logra intimidar a Jesús. Entonces viene la respuesta que dejaría desconcertado a Pilatos: “Mi realeza no procede de este mundo; si fuera rey como los de este mundo, mi guardia habría luchado para que no cayera en manos de los judíos. Pero mi reino no es de este mundo” (Jn 18,36).

            Y Pilatos pregunta de nuevo a Jesús: “Entonces, ¿tú eres rey?” (Jn 18,37a). Y Jesús responde con claridad y sin vacilar: “Tú lo has dicho: yo soy Rey”. Para eso ha venido Jesús al mundo, para instaurar un mundo de justicia, de paz, de fraternidad, de justicia y respeto por los derechos de todos/as. Ese es su Reino, su gobierno, que llega a la historia humana, la transforma, la impulsa y la lleva más allá de ella misma. Es un reinado que no tendrá fin, que está presente desde ahora, no es sólo para el futuro, su presencia en la historia es eterna (Dn 7,14).

            A pesar de lo que contestó a Pilatos, Jesús no quería ser Rey, y de hecho huyó cuando le quisieron nombrar rey (Jn 6,15). Proclamando a Cristo como Rey muchas veces lo que se quería proclamar era la supremacía de una religión, o la reclamación de privilegios por parte de la autoridad religiosa. Todavía peor, la aclamación de Cristo Rey por parte de las derechas y de los poderes económicos en las sociedades injustas venía a servir de legitimación de la injusticia.

            Jesús habló y se desvivió por el Reino (de Dios), a cuya realización se entregó incondicionalmente. Convertirlo en Rey a él, fue de hecho para muchos/as una forma de olvidar precisamente la Causa de Jesús. El predicador del Reino fue convertido él mismo en Rey y se olvidó el Reino de Dios que él había anunciado.

            Al Jesús afirmar que su realeza no procede de este mundo señala también que su autoridad la debe solamente al Padre que lo envió. En esto no se parece a las demás autoridades que se han impuesto por la fuerza. A Pilatos, por ejemplo, lo había nombrado el emperador de Roma y debía su carrera tanto a su propia ambición como a los sobornos que había tenido que hacer para que lo pusiesen como procurador romano.

            Sería un error interpretar la afirmación de Jesús, cuando se refiere a que su reinado no es de este mundo, como referida exclusivamente al plano religioso y espiritual, como si su Proyecto, su Reino, no tuviese nada que ver con la historia, con la realidad en que vivimos. Pero no se trata de esto. Jesús lo que quiere dejar claro es que su Reino no es como los de este mundo, en los cuales hay relación de dominación, de imposición, de dominio. El Reino de Jesús no es como el que Pilatos conoce, un reino de arbitrariedad, privilegios y dominación; su Reino es de amor, justicia, solidaridad y servicio.

            Como comunidad de fe tenemos el compromiso de colaborar en la construcción de un Reino de Dios que, aun no siendo de este mundo, tiene que irse realizando en esta historia, con las personas concretas con las que convivimos. Por eso precisamente tenemos que estar dispuestos/as a asumir las dificultades, los conflictos que vienen como consecuencia de nuestro compromiso creyente, puesto que somos defensores/as de un Proyecto que es alternativo, que entra en contradicción con el Proyecto social que defienden los/as que tienen el poder político, económico y militar en esta sociedad estructuralmente injusta en que vivimos.

 

Para la plegaria de las y los participantes:

 

1. Por la Iglesia de Jesús, para que siga siempre los pasos de aquél no vino a ser servido sino a servir. Roguemos…

2. Por todos los que ejercen poder y autoridad en este mundo, para que, como quería Jesús, acepten el poder como una posibilidad de servir más y mejor. Roguemos…
3. Para que Jesús, el que “pasó haciendo el bien” y “se humilló pasando por uno de tantos” sea nuestro modelo, nuestro guía y nuestra fuerza en la “militancia” por el Reino de Dios. Roguemos…
 

Exhortación final: Hemos celebrado con alegría la fiesta de Jesús como Pastor  con dimensión universal. En su proyecto de vida digna, en su “reinado” no hay dominio ni opresión, sino amor, fraternidad y servicio. Por eso, ahora nos toca seguir en nuestro camino de fe, escuchando la voz de Jesús que nos invita a ponernos al servicio de los hermanos y hermanas más débiles como Jesús lo hizo.

 

 

 

 

 

 


Reflexiones bíblicas semanales. Octubre 2012

octubre 14, 2012

Red Ecuménica Bíblica Dominicana (REBIDOM)

C/ 3 No. 9. El Milloncito, Sabana Perdida. Santo Domingo Norte. Rep. Dominicana

Tel/fax. 809-568-8560. E-mail: rebido@gmail.com, rebido07@yahoo.es

Reflexiones bíblicas semanales. Octubre 2012

 

 

OJALA QUE TODOS Y TODAS  FUERAN PROFETAS  B26°O (1-7/10-2012)

 

INTRODUCCIÓN: Formamos parte de comunidades de fe y de organizaciones llamadas a realizar su misión profética en medio de nuestros respectivos contextos. Comunidades proféticas que están llamados/as a anunciar el mensaje liberador de la Vida Digna y a servir a los/as últimos/as de la sociedad en que vivimos. Para realizar esa misión necesitamos alimentar el espíritu con la Palabra divina que se nos trasmite a través del texto bíblico. Por eso nos reunimos para compartir como hermanos/as, y sentirnos acompañados/as en este camino de fe y de solidaridad.

 

Lect. Primer Testamento: Números 11,25-29. Ojalá todo el pueblo fuera profeta

 

Introducción L.P.T:  En el camino a la tierra de Canaán Moisés comunica a los ancianos el  Espíritu del dios Yahvé que los impulsa a profetizar. Sin embargo el espíritu reposa también sobre dos personas que no estaban en la lista escogida por Moisés. Y aunque Josué , ayudante de Moisés, quiere que se les prohíba a estos dos realizar la misión profética, Moisés se niega afirmando que desearía que todo el pueblo fuese profeta del dios liberador.

 

Texto: Entonces Yahvé descendió en la Nube y habló con Moisés. Tomó del espíritu que reposaba sobre Moisés y se lo dio a los setenta jefes. Y cuando el espíritu reposó sobre ellos, se pusieron a profetizar. Pero ya no lo volvieron a hacer más.

            Habían quedado en el campamento dos hombres, uno llamado Eldad y el otro Medad. También sobre ellos reposó el espíritu, pues aunque no habían ido a la Tienda, eran de los elegidos. Y se pusieron a profetizar en el campamento.

            Al verlo, un muchacho corrió a avisar a Moisés que Eldad y Medad estaban profetizando en el  campamento. Josué, hijo de Nun, que desde su juventud había  servido a Moisés, dijo: “Mi señor, Moisés, prohíbeselo.”

            Moisés le respondió: “¿Así que te pones celoso por mí? ¡Ojalá que Yavé comunicara su Espíritu a todo el pueblo y profetizaran!”

 

Salmo de hoy: Buenas Nuevas pa’ mi pueblo. El que quiere oír que oiga; el que quiera ver que vea, lo que está pasando en medio de un pueblo que empieza a despertar, que empieza  a caminar.

 

  1. Caerán los/as que oprimen la esperanza de mi pueblo; caerán los/as que comen su pan sin haber sudado.
  2. Podemos cambiar la historia; caminar a la victoria. Podemos crear el futuro y romper todos los muros.
  3. Si unimos nuestras manos, si nos vemos como hermanas y hermanos, lograremos lo que parece imposible: ser un pueblo de gente libre.

 

Lect. Evangélica: Marcos 9,38-43.45.47-48. El que no está en contra está con nosotros y nosotras

 

Introducción L. Ev.: El texto del evangelio que leemos a continuación nos presenta tres temas importantes: el primero hace una advertencia a los/as discípulos/as para que no impidan que personas que no pertenecen al grupo de los/as que andan con Jesús puedan expulsar a los espíritus en nombre del Maestro. El segundo tema habla de la recompensa que recibirán los/as que dan aunque sea un vaso de agua a los/as discípulos/as de Cristo. El tercero habla de la importancia de alejar de uno todo aquello que es ocasión de pecado.

 

Texto:  Juan le dijo: “Maestro, vimos a uno que hacía uso de tu Nombre para expulsar a los espíritus malos, pero se lo prohibimos porque no anda con nosotros.” Jesús contestó: “No se lo prohíban, ya que nadie puede hacer un milagro en mi Nombre y luego hablar mal de mí.

            El que no está contra nosotros, estas con nosotros. Y cualquiera que les dé de beber un vaso de agua porque son de Cristo y llevan su nombre, les aseguro que no quedará sin recompensa.

          Si alguno hace tropezar y caer a uno de estos pequeños que creen en mí, mejor sería para él que le ataran al cuello una gran piedra de moler y lo echaran al mar.

            Y si tu mano es para ti ocasión de pecado, córtatela. Pues es mejor para ti que entres con una sola mano en la vida, que no con las dos ir a la gehenna, al fuego que no se apaga. Y si tu pie es para ti ocasión de pecado, córtatelo, pues es mejor para ti que entres cojo en la vida, que no con los dos pies seas arrojado a la gehenna. Y si tu ojo es para ti ocasión de pecado, sácatelo, pues es mejor para ti que entres con un solo ojo en el Reino de Dios, que no con los dos ser arrojado al infierno, donde el gusano no muere y el fuego no se apaga.

 

 

            DIÁLOGO COMUNITARIO, GRUPAL O FAMILIAR

 

1.- ¿Por qué y para qué el Espíritu consagra a los profetas?

2.- ¿Por qué no debemos oponernos a que otras personas puedan realizar la misión profética?

 

1.  Profetas que tienen el Espíritu de Dios

 

            En la lectura del libro de los números se nos presenta a Moisés como profeta lleno del Espíritu de Dios. El mismo Dios da su Espíritu a los 70 ancianos que comienzan a profetizar. Sin embargo el Espíritu se posa también sobre dos muchachos que no estaban en la lista ni habían acudido a la tienda del encuentro con Dios. Josué, ayudante de Moisés, pretende que su maestro impida a esos muchachos profetizar; sin embargo Moisés le responde diciendo que ojalá todo el pueblo del Señor fuera profeta y recibiera el espíritu del Señor (Nm 11,29).

            El Espíritu se nos da para realizar una determinada misión en medio del pueblo de Dios. Y ese Espíritu se da a quien Dios quiere, aunque no pertenezca a nuestra Iglesia,  nuestra congregación, o nuestra comunidad cristiana. Por eso es importante estar atentos/as a lo que el Espíritu quiere decirnos y comunicarnos a través de las distintas personas que él utiliza para comunicarnos su Espíritu, los secretos de su Reino.

            Jesús, el profeta por excelencia se siente también guiado por Dios.  Es el Espíritu el que lo consagra para la misión en el día de su bautismo (Lc 4,21-22);  es el Espíritu el que lo conduce al desierto para prepararse para la misión que se le ha encomendado (Lc 4,1);  es el Espíritu el que lo consagra para la misión de anunciar a los pobres la Buena Nueva, la de proclamar la liberación de los cautivos y la vista a los ciegos… “ (Lc 4,18-19).

            Como Moisés, querríamos que Dios comunicase su Espíritu a todo el pueblo. Quisiéramos que todos/as los/as que formamos parte de las comunidades cristianas tomáramos conciencia de haber sido consagrados/as por el Espíritu para realizar la misión profética. De esta manera tendríamos comunidades e iglesias más comprometidas, más evangélicas, más testigas del amor liberador de Dios en medio de una sociedad estructuralmente injusta.

 

2. El que no está en contra está con nosotros/as

 

            En la lectura del libro de los Números que hemos hecho hoy, Josué quiere que  Moisés prohíba a los dos jóvenes profetizar, porque no han recibido el espíritu a través de Moisés. En el evangelio según Marcos el apóstol Juan prohíbe a uno expulsar los demonios en el nombre de Jesús porque no formaba parte del grupo de los Doce. Jesús le llama la atención: “No se lo impidan, pues no hay nadie que obre un milagro invocando mi nombre y que luego sea capaz de hablar mal de mí. Pues el que no está contra nosotros, está con nosotros” (Mc 9,39-40).  Algunos discípulos de Jesús se sienten los únicos responsables de la misión de Jesús, quieren impedir que otros/as actúen en su nombre. Jesús rechaza este celo indebido y esta cerrazón mental frente a quienes no pertenecen al círculo de sus allegados/as; su gracia y su fuerza están más allá de sus seguidores/as inmediatos/as.

            La amplitud de mente de Jesús desafía la tendencia de los/as discípulos/as a sentirse propietarios/as privados del mensaje de Jesús. Y nos sigue desafiando hoy, pues los celos que Jesús observa siguen siendo los nuestros, ante personas que no pertenecen a nuestra Iglesia, a nuestra comunidad cristiana, a nuestra célula,  o no forman parte de nuestro grupo al interior de ella. No tenemos la exclusividad del evangelio. Dios escoge para profeta suyo a quien él quiere y en el momento que él quiere. Lo escoge de la Iglesia que él quiere. Lo importante es hacerlo en el nombre de Jesús y como compromiso con el Proyecto de Dios.

            Hoy en día se da el caso de que en una misma comunidad geográfica puede haber diferentes comunidades cristianas, pertenecientes a diferentes grupos religiosos: evangélicos, bautistas, romanos-católicos, episcopales, adventistas, pentecostales…   Incluso en muchas familias hay personas que pertenecen a diferentes credos religiosos. No debemos poner a pelearnos entre personas que dicen creer en el mismo Maestro. Lo importante es ser signo de su amor, dando frutos de amor y solidaridad, realizando un anuncio evangélico encarnado en la vida de la gente y dando el testimonio que la sociedad espera de nosotros/as, pues por nuestros frutos nos conocerán, no tanto por la iglesia a la que podamos pertenecer.

                       

Plegaria de las y los participantes:

1. Por todos los hombres y mujeres de la tierra, para que sientan la Fuerza y el Amor con que Dios se hace presente en sus vidas, roguemos al Señor.
2. Por todas las religiones del mundo comprendan que Dios nos llama al diálogo de religiones, porque el Dios único es el que nos mueve y empuja a todos…, roguemos al Señor.
3. Para que todos/as los/as miembros de la comunidad cristiana realicemos nuestra misión profética, roguemos al Señor.

Exhortación final: Hemos celebrado la fe que fortalece nuestra caminar de cada día. Se nos ha invitado a seguir realizando nuestra misión profética, a defender los derechos de los/as empobrecidos/as y oprimidos/as, a tener una mente abierta que descubra la actuación del Espíritu del Dios liberador en las diferentes personas de las comunidades y a convertirnos en servidores de los pequeños y de los últimos. Sigamos, pues, realizando con alegría la misión que se nos ha encomendado.

 

 

AMOR Y FIDELIDAD EN LA RELACION DE PAREJA B27ºO (8-14/10/2012)

 

 

Introducción: Nos reunimos como personas que quiere que entre los dos sexos, mujeres y hombres, haya relación de igualdad, de complementariedad y no de dominio e imposición.  Así la relación de amor entre la pareja humana se convierte en el signo del amor liberador en medio de nuestras comunidades.

            Celebramos con alegría la presencia de Jesús en medio de nuestra comunidad; él, por medio del texto evangélico, nos invita a no separar lo que Dios ha unido.

 

1ªL: Génesis  2,18-24.  Esta sí que es carne de mi carne

 

Introducción L.P.T: El texto del libro del Génesis que leemos hoy nos narra una de las versiones de la creación de la mujer, como compañera del varón. Al ver la mujer el hombre se siente complacido y la considera hueso de sus huesos y carne de su carne. 

 

Texto: Dijo Yahvé: “No es bueno que el ser humano esté solo. Haré pues, un ser semejante a él para que lo ayude.”

            Yahvé entonces formó de la tierra todos los animales del campo y todas las aves del cielo, y los llevó ante el hombre para que les pusiera nombre. Y cada ser viviente había de llamarse como el hombre lo había llamado.

            El hombre puso nombre a todos los animales, a las aves del cielo y a las fieras salvajes. Pero no se encontró en ellos un ser semejante a él para que lo ayudara. Entonces Yahvé hizo caer en un profundo sueño al hombre y éste se durmió. Y le sacó una de sus costillas, tapando el hueco con carne.

            De la costilla que Yahvé había sacado al hombre, formó una mujer y la llevó ante el hombre. Entonces el hombre exclamó:

            Esta sí que es hueso de mis huesos y carne de mi carne. Esta será llamada varona porque del varón ha sido tomada.

            Por eso el hombre deja a sus padres para unirse a una mujer, y son las dos una sola carne.

 

Salmo de hoy: Amor que es amor nunca muere

 

  1. Amor que es amor nunca muere, me dijo un amigo; y siempre guardé sus palabras en mi corazón.

Pero puede también suceder, que a falta de quien lo cultive se quede dormido y no llegue a crecer.

  1. 2.       Amor que es amor nunca muere mi amiga repite; de acuerdo y no voy a quitarle esta vez la razón, pero pienso también que este tipo de amor que hoy se vive es más egoísmo que amor, es locura y pasión.

 

Lect. Evangélica: Marcos  10, 2-16. Ya no son dos, sino una sola carne

 

Introducción L. Ev.: En el siguiente texto el evangelista Marcos nos presenta a los fariseos intentando poner una trampa a Jesús, preguntándole sobre el problema del divorcio entre hombres y mujeres. Jesús de forma valiente da una opinión contraria a la tradición judía y defiende la conveniencia de no separar lo que Dios ha unido.

 

Texto: En eso unos fariseos vinieron a él con ánimo de probarlo y le preguntaron: “¿puede el marido despedir a su esposa?” El les respondió: “¿Qué les ha ordenado Moisés?” Ellos contestaron: “Moisés ha permitido firmar el acta de separación y después divorciarse.”

            Jesús les dijo: “Moisés escribió esta ley porque ustedes son duros de corazón. Pero la Biblia dice que al principio, al crearlos, Dios los hizo hombre y mujer. Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre para unirse con su esposa y serán los dos uno solo. De manera que ya no son dos, sino uno solo. Pues bien, lo que Dios unió, que no lo separe el ser humano.”

            Y, cuando estaban en casa, los discípulos le volvieron a preguntar lo mismo, y él les dijo: “El que se separa de su esposa y se casa con otra, comete adulterio contra la primera; y si ésta deja a su marido y se casa con otro, también comete adulterio.”

 

           

            DIÁLOGO COMUNITARIO, GRUPAL O FAMILIAR

 

1.  ¿Por qué podemos decir que entre hombre y mujer tiene que haber relaciones de igualdad y de complementariedad?

2.  ¿Por qué las relaciones entre parejas cristianas exigen un compromiso responsable?

 

1. Las relaciones entre hombre y mujer: igualdad y complementariedad

 

            Los primeros dos capítulos del libro del Génesis nos traen dos narraciones de la creación del hombre y de la mujer. El primero (cap. 1) es de la llamada tradición sacerdotal (s. VI a.C.) y el segundo de la tradición Yahvista (s. 10º a.C.).  El capítulo primero subraya la igualdad fundamental entre el hombre y la mujer:  “Y creó Dios al hombre a su imagen. A imagen de Dios lo creó. Macho y hembra los creó.” (Gen 1,27) El capítulo segundo, el que hemos leído en la primera lectura de hoy, nos habla de la mujer como ayuda adecuada para el hombre y quiere destacar la complementariedad entre hombre y mujer más que la igualdad.

            Aunque podríamos decir que el relato del capítulo dos del Génesis parte del hombre, al cual se le busca una ayuda, que sale de su misma “costilla”, viendo los dos capítulos del Génesis en su conjunto, podemos afirmar que tanto el hombre como la mujer son seres para Dios e iguales ante El.

            El texto del evangelio de Marcos que hemos leído reconoce esa igualdad fundamental entre los miembros de la pareja humana cuando señala: “Al principio, al crearlos Dios los hizo hombre y mujer” (Mc 10,6.  La primera lectura y el evangelio de hoy rechazan la pretendida superioridad masculina y el machismo tan arraigado en nuestra cultura dominicana y caribeña, por el que muchos hombres consideran a la mujer como una persona de segunda categoría, cuya misión principal es cocinar, lavar, cuidar los niños y estar en la casa.

            Sólo desde la convicción de la igualdad y la complementariedad entre hombre y mujer podemos establecer unas relaciones sanas y personalizantes. Iguales y complementarios significa que ambos se necesitan, deben ayudarse, y deben crecer juntos.

            La educación para vivir la igualdad y la complementariedad entre hombre y mujer comienza en la familia, sigue en la escuela y tiene que desarrollarse también al interior de nuestras comunidades cristianas. Así seremos testigos del Dios que hizo a hombre y a la mujer a su imagen y semejanza.

 

2. Los dos serán una sola carne y tendrán un proyecto de vida en común

 

            Según el libro del Génesis (Gn 2,23) cuando Dios presentó a la mujer al hombre éste exclamó sorprendido: “Esta sí que es hueso de mis huesos y carne de mi carne”. Por ese motivo el hombre o la mujer dejan a sus seres más queridos (Madres y padres) para unirse a su marido o a su esposa. Y el Evangelio según Marcos insiste en la unidad de la pareja humana: “Dejará el hombre a su padre y a su madre para unirse con su esposa t serán los dos uno solo. De manera que ya no son dos, sino uno solo” (Mc 10,7).

            El hecho de que la unidad de la pareja los convierta en una sola persona habla de las relaciones de amor que tiene que haber entre la pareja, de tal manera que cada uno considera al otro, a la otra, como parte de si mismo. Esta comunión crea las condiciones para establecer unas relaciones que crean el clima adecuado para que los hijos y las hijas puedan desarrollarse adecuadamente como el fruto más precioso de un amor comunitario.

            En la mentalidad de Jesús estaba la idea de que el matrimonio entre la pareja debe ser un compromiso para siempre. Por eso afirma: “Lo que Dios unió que no lo separe el hombre” (Mc 10,9). Por tanto, la unión entre hombre y mujer, hecha según la voluntad de Dios, tiene mucho de divino. Es el mismo Dios quien así la quiere.

            Jesús no sólo está en contra de que el hombre pueda despedir a la mujer, dándole una acta de divorcio como se usaba en el mundo judío, sino que también está en contra de separarse del marido o de la esposa para casarse con otra persona. Y aunque Jesús estaba consciente de que en la tradición y en la ley judía era sólo el hombre el que podía despedir a su mujer, sostiene que ninguno de los dos tiene derecho a hacer lo que Dios no quiere.

            Jesús no condena directamente a los que se divorciaron (de hecho detrás de cada divorcio hay unas motivaciones concretas que sólo Dios puede juzgar). Más bien Jesús quita autoridad a los que pretenden tranquilizar la conciencia de los divorciados, como si cada uno no tuviese su parte de responsabilidad en la ruptura del matrimonio.

            En la inmensa mayoría de los pueblos, los hombres, se consideraron dueños de sus esposas. Para ellas el adulterio era un crimen, pero ellos se enorgullecían de tener varias mujeres. Al invitar a mantener la unidad de la pareja Jesús sale en defensa de la mujer tenida muchas veces como un simple objeto sexual.

            Amor y fidelidad debe ser la ley que oriente las relaciones entre los esposos. Por eso las parejas que pertenecen a la comunidad cristiana deben distinguirse por ese esfuerzo mutuo de amor y fidelidad que los convertirá en testigos creíbles del amor liberador de Dios en medio de la comunidad en la que viven. Por otro lado, la comunidad cristiana debe ayudar a los esposos a mantener esa fidelidad. Se hace necesario apoyarlos en momentos de dificultad, ayudarles a discernir en momentos de crisis, para que puedan mantener el amor mutuo que un día juraron mantener para toda la vida.

Como comunidad cristiana sabemos que muchas de las parejas de nuestra comunidad no viven realmente unidas. Generalmente, aunque hay excepciones,  es el varón quien no considera parte de sí a la mujer y la trata muchas veces como si fuera una simple sirvienta al servicio de él y de los hijos e hijas. Nos toca, por tanto, ayudar a las parejas a vivir esa comunión que hará posible unas relaciones de amor adecuadas.

 

Plegaria de las y los participantes:

 

1. Por todas las parejas cristianas, y en especial las de nuestras comunidades, para que sepan vivir relaciones de amor, de igualdad, de complementariedad. Recemos…

2. Por nuestra sociedad, para que sepa dotarse de las leyes precisas para controlar la fuerza poderosa de la sexualidad, y a la vez promueva una educación sexual que ayude a vivir desde dentro, por convicción y no por imposición los valores del amor. Recemos…

Por todas las personas para quienes de hecho la vivencia de la vida en pareja es un sufrimiento en vez de una vivencia armoniosa y gozosa, para que encuentren en el amor el marco de referencia necesario para vivir la sexualidad. Recemos…

 

Exhortación final: Hemos escuchado la Palabra de Dios que hoy ha invitado, sobre todo a las parejas de la comunidad, a mantener el amor mutuo y la fidelidad. Que esta celebración nos ayude a todos y a todas, y en especial a esposos y esposas, a ser testigos/as del amor liberador de Dios y a establecer relaciones de igualdad en nuestras familias, pues todos y todas somos hijos e hijas de un mismo Dios, de un mismo Padre, de una misma Madre.

 

 

 

 

 

COMPARTIR UN PROYECTO DE VIDA DIGNA  B28ºO (15-21/10/2012)

 

Introducción: Nos reunimos en el nombre de Jesús porque sabemos que las personas verdaderamente sabias son las que entre Dios y el dinero, escogen la escucha de la Palabra de Dios que es viva y eficaz. Al reunirnos en comunidad acogemos la Palabra de Jesús que hoy nos invita a seguir haciendo lo posible por poner a su Proyecto de vida y de salvación en el centro de nuestras preocupaciones e intereses, evitando que la búsqueda egoísta de bienes materiales nos aleje de él y de los/as hermanos/as.

            Celebremos pues, con ánimo dispuesto, la presencia en medio de la comunidad de Jesús resucitado que nos acompaña en nuestro camino de fe y de amor.

 

Lect. Primer Testamento: Sabiduría 7, 7-11. Vino a mí un espíritu de sabiduría

 

Introducción L.P.T: El autor del libro de la Sabiduría pone en boca de Salomón, considerado tradicionalmente el rey más sabio de Israel (s. 10º a.C.), unas palabras sobre la importancia de dejarse guiar en la vida por la prudencia y la sabiduría. Es necesario preferir la sabiduría al poder, a los puestos políticos, a las riquezas y amarla más que a la propia salud. Luego todos los bienes verdaderos nos vienen con ella.

 

Texto: Pedí, y se me concedió la prudencia, supliqué y me vino el espíritu de Sabiduría.

La preferí más que las coronas y tronos, considerando que toda riqueza no es nada comparada a ella. La piedra más preciosa no la reemplaza; en su presencia todo el oro del mundo no es más que un puñado de arena, y la plata, barro.

            La amé más que la salud y hermosura, y la quise más que la luz del día, porque su luz no conoce ocaso. Todos los bienes me llegaron a la vez con ella, abundantes riquezas me trajo en su mano.

 

Lect. Evangélica: Marcos 10,17-30.  ¿Qué haré para heredar la vida eterna?

 

Introducción L. Ev.: El evangelio de hoy nos presenta el encuentro de una persona que tenía muchos bienes con Jesús. Según él desde su juventud había intentado guardar los mandamientos de Dios. Sin embargo, Jesús le invita a desprenderse de los bienes que tiene y dárselos a los pobres como condición para seguir al Maestro. Este no acepta la invitación hecha y Jesús habla de la dificultad que tienen los/as que se han enriquecido para desprenderse de sus riquezas y aceptar colaborar con el Proyecto de Dios.

 

Texto: Jesús estaba a punto de partir, cuando uno corrió a su encuentro, se arrodilló delante de él y le preguntó: “Maestro bueno, ¿qué tengo que hacer para conseguir la vida eterna?”    

            Jesús le respondió: “¿por qué me llamas bueno? Uno solo es bueno, y ése es Dios. Ya conoces los mandamientos: No mates, con cometas adulterio, no robes, ni digas cosas falsas de tu hermano, no seas injusto, honra a tu padre y a tu madre.” El otro contestó: “Maestro, todo esto lo he practicado desde muy joven.”

            Jesús lo miró, sintió cariño por él y le dijo: “Sólo te falta una cosa: anda, vende todo lo que tienes, dalo a los pobres, y así tendrás un tesoro en el Cielo. Después, ven y sígueme.”

            Cuando el otro oyó estas palabras, se sintió golpeado, porque tenía muchos bienes, y se fue triste.

            Entonces Jesús, mirando alrededor de él, dijo a sus discípulos: “¡Qué difícilmente entrará en el Reino de Dios los que tienen las riquezas!” Los discípulos se sorprendieron al oír estas palabras. Pero Jesús insistió: “Hijos míos, ¡qué difícil es entrar en el Reino de Dios! Es más fácil para un camello pasar por el ojo de la aguja, que para un rico entrar en el Reino de Dios.”

            Ellos se asombraron más todavía y comentaban: “Entonces, ¿quién puede salvarse?” Jesús los miró fijamente y les dijo: “Para los hombres es imposible, pero no para Dios, porque para Dios todo es posible.”

            Entonces Pedro le dijo: “Nosotros lo hemos dejado todo para seguirte.” Y Jesús le aseguró: “Ninguno que haya dejado casa, hermanos, hermanas, madre, padre, hijos o campos por amor a mí y la Buena Nueva quedará sin recompensa. Pues recibirá cien veces más en la presente vida en casas, hermanos, hermanas, hijos y campos; esto, no obstante las persecuciones. Y en el mundo venidero recibirá la vida eterna.

 

            DIÁLOGO COMUNITARIO, GRUPAL O FAMILIAR

 

 

1. ¿Por qué es necesario buscar la verdadera sabiduría?

2. ¿Cuáles son las principales exigencias del proyecto de vida presentado por Jesús?

 

  1. 1.       Buscar la verdadera sabiduría

 

            El texto que hemos leído en la primera lectura (Sb 7,7-11) forma parte de un discurso sobre la sabiduría que dirige el autor bíblico a los reyes de su tiempo (S. I a.C.). Era uso corriente en Israel atribuir a Salomón los libros sapienciales de la Biblia. Es decir, aquellos libros que recogen la sabiduría del pueblo y dan normas para vivir de acuerdo a los mandamientos del Dios liberador. Esto ocurre también con el libro de la Sabiduría: el autor finge ser el rey Salomón (s. X a.C.) y pone en boca de este monarca unas consideraciones muy interesantes sobre la sabiduría.

            El Señor pedirá cuenta a los que tienen poder en este mundo: “El les pedirá cuenta de sus acciones y escudriñará sus intenciones” (Sb 6,3). Y Dios será un juez que a cada uno da lo justo y que defenderá al/ a la débil: “El creó a los grandes y a los pequeños y de todos cuida por igual; los poderosos, sin embargo, serán examinados con más rigor” (Sb 6,8).

            A los/as que tienen poder en este mundo la Palabra de Dios les invita, por tanto, a dejarse instruir por la sabiduría, porque la multiplicación de las personas sabias trae vida y salvación para las comunidades y “los reyes juiciosos proporcionan bienestar a sus pueblos” (Sb 6,24).

            La experiencia más común que tenemos, como comunidad de fe comprometida con la causa de los/as más empobrecidos/as, es que los/as que tienen poder en este mundo no buscan la verdadera sabiduría, sino que prefieren buscar poder y riquezas a cualquier precio. Luego se olvidan de los/as más débiles y llevan un estilo de vida muy diferente al del pueblo sencillo. Jesús mismo habló a sus discípulos/as sobre esta situación: “Saben que los que son tenidos como jefes de las naciones, las dominan como señores absolutos y sus grandes las oprimen con su poder. Pero no ha de ser así entre ustedes, sino que el que quiera llegar a ser grande entre ustedes, será su servidor” (Mc 10,42-43).

            Como comunidad de fe comprometida con la causa de los/as más débiles se nos pide saber denunciar ese tipo de poder ejercido teniendo sólo en cuenta las necesidades y los intereses de un pequeño grupo social que se ha enriquecido a costa del hambre, la exclusión  y la miseria de otros/as. Por otro lado, no basta con la denuncia; se nos pide impulsar proyectos comunitarios participativos, en donde se establezcan relaciones de igualdad y de fraternidad al interior de nuestras familias, nuestro trabajo, nuestras comunidades, nuestro grupo cristiano. De esta manera estaríamos actuando con verdadera sabiduría.

 

2. Las exigencias del compromiso con el proyecto de vida digna

 

            El Evangelio que hemos leído hoy nos habla sobre el tema del seguimiento de Jesús y la disposición interior que debe tener una persona que quiera seguir sus pasos. Jesús se encuentra con una persona que reconoce que el profeta de Nazaret es un “Maestro bueno” y que está interesado en conseguir la vida eterna (Mc 10,17). Se trataba entonces de lograr algo que era muy importante. No era cualquier cosa la que se proponía conseguir, sino la vida eterna.

            Ante la pregunta de aquella persona Jesús comienza aceptando que sólo Dios es totalmente bueno. Su bondad está en el inicio de todo. Por eso, reconocer que Dios es bueno nos exige estar dispuestos/as a cumplir los mandamientos de la primera tabla de la ley (se hace referencia aquí a los tres primeros mandamientos de la ley de Dios, los que hacen referencia a Dios, a su nombre, a santificar las fiestas. Ex 32,15).  Luego Jesús se refiere a los mandamientos de la segunda tabla de la ley: “No mates, no cometas adulterio, no robes, no digas cosas falsas de tu hermano, honra a tu padre y a tu madre, no seas injusto” (Mc 10,19). Téngase en cuenta que Jesús ha añadido un mandamiento importante que no se encontraba en la segunda tabla de la ley: “No seas injusto.”

            Con sencillez el rico dice que todo eso lo ha observado: Podemos decir que no hay arrogancia en su respuesta, pues en el tiempo de Jesús se creía que las personas creyentes podían cumplir la ley de Dios a plenitud y que las riquezas eran una bendición de Dios y un premio al comportamiento de todo/a creyente fiel. Sin embargo, Jesús parece estar convencido de que generalmente detrás de toda acumulación de riquezas hay un cierto grado de injusticia. Por eso le invita a no ser injusto.

            Jesús, después de dirigirle una mirada cariñosa,  invita a la persona que busca la vida eterna a convertirse en discípulo suyo. Y le plantea, como condición para ser discípulo, abandonar la riqueza y entregarla a los/as pobres, a los/as necesitados. Esto lo pondrá en condiciones de seguirlo.  Pero aquella persona no aceptó la invitación de Jesús, se puso triste y se fue. Perdió la oportunidad de convertirse en discípulo y comenzar a vivir, desde ese momento, la vida eterna.

            Como comunidad de fe hemos recibido la invitación de Jesús para aceptar su propuesta de vida digna. Conocemos sus exigencias. Sin embargo no podemos dormirnos creyendo que ya estamos cumpliendo con los mandamientos de Dios, pues el contexto en el que vivimos nos pone cada día nuevos retos. Sobre todo nos cuestiona nuestro grado de compromiso con la lucha por la justicia y la equidad y el desprendimiento de los bienes materiales, así como nuestro grado de solidaridad con los/as más empobrecidos/as y excluidos de esta sociedad neoliberal.  

 

Plegaria de las y los participantes:

1. Por todas las iglesias, por todas nuestras comunidades cristianas, para que den testimonio del desprendimiento generoso que todos desean ver en ella, roguemos…
2.  Por tantos hombres y mujeres que viven la pobreza de un modo obligado, tratando sólo de salir de ella, sin hacer opción por luchar por la transformación de la sociedad y por la superación de la situación de exclusión actual de los pobres, roguemos…
3. Por los/as que utilizan el argumento del desprendimiento espiritual respecto de las riquezas como el pretexto para acallar su conciencia ante lo crecido de sus riquezas, para que entiendan que el Dios de Jesucristo no quiere de nosotros/as sólo desprendimientos interiores sino actitudes exteriormente comprobables, roguemos…

Exhortación final: la Palabra de Dios que hemos escuchado en este día nos ha invitado a buscar la verdadera sabiduría que nos lleva a servir a los/as hermanos y hermanas como lo hizo Jesús. Se nos pide mantenernos con el corazón disponible, sin atarlo a las cosas materiales, para poder solidarios con los/as empobrecidos/as, para ser discípulos/as de Jesús que sepan escuchar su Palabra y ponerla en práctica; pues la Palabra de Dios es viva y eficaz.

 


 

                    ESTOY ENTRE USTEDES COMO EL QUE SIRVE B29°O (22-28/10/2012)

 

Introducción: Nos reunimos en el nombre de Jesús, quien vivió como una persona solidaria. El es el hermano solidario que ha sabido compartir nuestros dolores, nuestras luchas y nuestras alegrías; por eso nos invita a establecer relaciones de fraternidad y servicio al interior de la comunidad, al mismo tiempo que nos da fuerzas e inspiración, por medio de su Espíritu,  parar mantenernos firmes en el camino de fe que estamos recorriendo.

           

Lect. Primer Testamento: Isaías  53, 3-12: El vivió su vida como sacrificio por el pecado

 

Introducción L.P.T: En la siguiente lectura leemos algunos versículos del cuarto cántico del llamado “Servidor de Yahvé. Una comunidad de judíos exiliados en Babilonia (s. VI a.C.) habla de los sufrimientos y las dificultades que encuentra  un personaje que ha recibido la invitación para asumir la misión de unir al pueblo disperso y de ser luz para las naciones.

 

Texto: Despreciado y tenido como la basura de la gente, hombre de dolores y familiarizado con el sufrimiento, semejante a aquellas personas a las que se les vuelve la cara; estaba despreciado y no hemos hecho caso de él.

Fue detenido y enjuiciado injustamente sin que nadie se preocupara de él. Fue arrancado del mundo de las y los

vivos y herido de muerte por los crímenes de su pueblo.

Fue sepultado junto a los malhechores y su tumba quedó junto a los ricos, a pesar de que nunca cometió una violencia ni nunca salió una mentira de su boca.

Después de las amarguras que haya padecido su alma, verá la luz y será colmado. Por eso le daré en herencia muchedumbres y recibirán los premios de los vencedores.

 

Salmo de hoy: Esa gente es feliz porque vive el mandamiento del amor solidario.

 

  1. Quienes tienen y nunca se olvidan que a otros/as les falta; los/as que nunca usaron la fuerza sino la razón; las que dan una mano y ayudan a los/as que han caído.
  2. Quienes ponen en todas las cosas amor y justicia, los/as que nunca sembraron el odio, tampoco el dolor; los/as que dan y no piensan jamás en su recompensa.
  3. Quienes son generosos/as y dan de su pan un pedazo; los/as que siempre trabajan pensando en un mundo mejor; los/as que están liberados de todas sus ambiciones.

 

Lect. Evangélica: Marcos  10, 35-45. Jesús asume el compromiso del servicio

 

Introducción L. Ev.: En la lectura evangélica que hacemos hoy se nos habla de la petición que hicieron dos de los discípulos, Santiago y Juan, para que Jesús les concediera unos puestos de honor y de poder en el supuesto gobierno que Jesús encabezaría. Jesús los invita a no buscar el poder, sino a saber servir a los hermanos y hermanas, como él mismo lo hizo.

 

Texto: Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, se acercaron a Jesús y le dijeron: “Maestro, queremos que nos concedas lo que te vamos a pedir.” Ellos respondieron: “¿Qué quieren de mí?” Ellos respondieron: “Concédenos que nos sentemos uno a tu derecha y el otro a tu izquierda cuando estés en tu gloria.”

            Jesús les dijo: “No saben lo que piden. ¿Pueden beber la copa que estoy bebiendo o bautizarse como me estoy bautizando?” Ellos contestaron: “Si, podemos.” Jesús les dijo:  “Pues bien, la copa que bebo, también la beberán ustedes, y serán bautizados con el mismo bautismo que estoy recibiendo; pero no depende de mí que se sienten a mi derecha o a mi izquierda. Esto ha sido reservado para otros.”

            Cuando los otros diez oyeron esto se enojaron con Santiago y Juan. Jesús los llamó y les dijo: “Como ustedes saben, los que se consideran jefes de las naciones las gobiernan como si fueran sus dueños, y los que tienen algún puesto hacen sentir su poder. Pero no será así entre ustedes.

            Al contrario, el que quiera ser el más importante entre ustedes, que se haga el servidor de todos, y el que quiera ser el primero, que se haga siervo de todos. Así como el Hijo del Hombre no vino para que lo sirvieran, sino para servir y dar su vida como rescate de una muchedumbre.”

 

            DIÁLOGO COMUNITARIO, GRUPAL O FAMILIAR

 

1. ¿Por qué es necesario dar la vida para que los/as otros/as vivan mejor?

  1. ¿Por qué el servicio debe distinguir a los/as jesuánico-cristianos?

 

1. Dar la vida para que otros y otras vivan mejor

 

            El Evangelio de hoy nos invita a ponernos en disposición de servir a los/as hermanos/as y nos pone como ejemplo a Jesús quien definió su misión como un servicio y que dio su vida como rescate por muchos/as. Entonces no se trata de un simple servicio pasajero u ocasional. Se trata de dar la vida y de asumir las dificultades y los conflictos que surgen cuando intentamos vivir con seriedad el mandato de servir a los/as hermanos/as como Jesús lo hizo.

            El cuarto cántico del Servidor  de Dios  (Is 52,13-53,12), elaborado en el exilio de Babilonia, nos describe con 600 años de antelación lo que sería el estilo de vida asumido por Jesús. Dios permitió que fuera destrozado con los padecimientos (53,10), hasta tal punto que muchos quedaron espantados porque su cara estaba tan desfigurada que no parecía un ser humano (53,14). Fue detenido y enjuiciado injustamente sin que nadie se preocupara de él (53,8) y ni siquiera pudo tener una sepultura digna, pues fue enterrado junto a los malvados y su tumba quedó junto a los ricos (53,9).

            Todo el dolor del Servidor de Dios no fue en vano. Se trató de un sufrimiento asumido por amor, por solidaridad: “Eran nuestras dolencias las que él llevaba, eran nuestros dolores los que le pesaban…”(53,4). Y él mismo ofreció su vida como sacrificio por el pecado (53,10). El se compadece de las flaquezas humanas (Hb 4,15). Y ese esfuerzo no queda sin recompensa: el Siervo verá la luz y recibirá el premio de los vencedores.

            Jesús, se convierte en modelo para nuestras comunidades. Como a él nos toca rescatar a tantas personas que viven en medio del pecado personal y estructural. Esta misión exige el sacrificio de la propia vida, la solidaridad con los/as oprimidos/as con la conciencia clara de que este esfuerzo no quedará sin recompensa.

           

2.  Poder y servicio en el proyecto de vida digna

           

            Cuando los otros discípulos y discípulas de Jesús oyeron que Santiago y Juan estaban buscando los mejores puestos (Mc 10,41), se enojaron mucho porque probablemente también ellos querían conseguir dichos puestos y estaban siguiendo a Jesús para ver lo que pudiesen conseguir para beneficio personal. Por eso también a los 10 se le podría aplicar la frase de Jesús: “No saben lo que piden”.

            Jesús, el Mesías, intenta cambiar el orden social imperante. Buscando ayudar a sus discípulos/as en el camino de fe que han iniciado, les dice que el/la grande tiene que convertirse en servidor/a, y el/la que quiera ser el/la primero/a que se haga siervo/a de todos/as. El mismo Jesús se pone como ejemplo a imitar cuando declara que el “Hijo del hombre no vino para que lo sirvieran sino para servir” (Mc 10,45).

            Jesús invita a sus discípulos/as a no imitar la conducta de los/as grandes y los/as jefes de este mundo. Jesús descubre algo en su sociedad que se da a nivel socio-político: “Los jefes de las naciones las dominan como señores absolutos, y los grandes las oprimen con su poder” (Mt 20,25; Mc 10,42). Y el evangelio según Lucas añade: “Los que ejercen el poder sobre ellas (las naciones) se hacen llamar Bienhechores” (Lc 22,25).  Jesús describe muy bien la conducta y la actuación de los jefes de este mundo. Para Jesús el principal problema consiste en creer que ellos son dueños de la gente, que éstos no tienen derecho a pensar, ni a opinar ni a participar en las decisiones que tienen que ver con la vida de las mayorías.

            Jesús denuncia también que los grandes o magnates de este mundo utilizan su poder para oprimir a los/as más pequeños/as. No sólo le quitan la posibilidad de ser reconocidos/as como personas, sino que también los/as oprimen de muchas maneras obligándoles/as a trabajar para ellos/as por salarios de miseria. Y encima esas personas quieren hacerse llamar bienhechores/as. Ese es el colmo de la manipulación.

            Una de las tentaciones de los/as que nos llamamos seguidores/as de Jesús es creer que nuestra condición de cristianos/as o nuestras responsabilidades en la comunidad cristiana nos dan un poder absoluto sobre las otras personas. Entonces, se establecen relaciones de poder y de dominio. Aparecen aquellas personas que en las comunidades son “caciques”, los/as que creen que sólo ellos/as pueden tomar las decisiones que imponer a toda la comunidad.

            Como comunidad de fe se nos pide el esfuerzo constante y cotidiano para dominar esa tendencia natural que todos y todas tenemos para dominar a los/as demás e imponerles nuestros criterios y puntos de vista. El servicio que estamos llamados/as a realizar nos pide la disposición para el diálogo, para juntos descubrir la voluntad de Dios en nuestra vida, en nuestra historia, en nuestro país y convertirnos en una comunidad al servicio de todas las personas, sobre todo de las más pobres. Y servicio no quiere decir aceptar pasivamente que las cosas sigan como están. Servir implica iniciativa y creatividad, conocimientos y esfuerzos para construir un mundo más humano, más justo, más participativo, más fraterno.

 

Plegaria de las y los participantes:

1. Por los gobernantes de nuestro país para que logren detener la corrupción y sepan castigar a los corruptos., roguemos al Señor.

2. Para que los cristianos y cristianas colaboremos a crear una nueva forma de organización mundial de las naciones, de forma que el gobierno del mundo -que actualmente está en manos de las grandes transnacionales del poder y del dinero- pase a estar en manos de la sociedad civil participativa.

3. Por esta comunidad nuestra, para que, a ejemplo de Jesús, sepamos partirnos y repartirnos entre cuantos nos rodean y pasan necesidad

 

Exhortación final: Se nos ha invitado a convertirnos en verdaderos/as seguidores/as de Jesús y a mantenernos firmes en la fe. Esa fe nos exige dominar la tendencia a oprimir a los/as hermanos, denunciar la conducta de aquéllos/as que se convierten en señores absolutos y  aprender a servir como Jesús lo hizo.

 

 

 


 

TEN COMPASIÓN DE Mí   B30ºO  (29/10-4/11/2012)

 

Introducción: Hoy nos reunimos como comunidad de fe y como organización comprometida con la causa de la defensa de la vida digna de las y los más débiles y excluidos, que necesitan una mano amiga que tenga con ellos/as un gesto de solidaridad que les devuelva la ilusión y la esperanza.

            Celebremos, pues, con alegría la presencia en nuestra comunidad de Jesús que siempre está dispuesto a escuchar a los/as más pobres, a compadecerse de ellos/as y a entregarnos su Palabra que fortalece nuestro camino de fe y de solidaridad.

 

Lect. Primer Testamento: Jeremías  31,7-9. Yahvé está comprometido con la vida plena de su pueblo

 

Introducción L.P.T: En el texto que hacemos a continuación el profeta Jeremías anuncia una palabra de esperanza para aquellos/as judíos/as que se encontraban en el exilio de Babilonia (s. VI a.C.).  El pueblo tiene motivos para estar alegres, pues se anuncia la vuelta a su tierra. Entre ellos/as tienen una alegría especial los/as impedidos/as físicos como los cojos, los ciegos y las mujeres encinta y las paridas. Los/as que partieron con lágrimas, ahora, por la intervención de Dios regresan con alegría.

 

Texto:             Así dice Yahvé: ¡Vitoreen, con alegría, a Jacob, aclamen a la primera de las naciones! Háganse escuchar, celébrenlo y publíquenlo: “¡Yavé ha salvado a su pueblo, al resto de Israel!”

            Miren cómo los traigo del país del Norte, y cómo los junto de los extremos del mundo: Están todos, ciegos y cojos, mujeres encinta y con hijos, y forman una multitud que vuelve para acá.

            Partieron, en medio de lágrimas, pero los hago regresar contentos; los voy a llevar a los arroyos por un camino plano para que nadie se caiga.

            Pues he llegado a ser un padre para Israel y Efraín es mi primogénito.

 

Salmo de hoy: Al fin encontré a Jesús, después de tanto buscarlo.

 

  • Lo encontré en el canillita, en el que limpia zapatos, y en aquel que en los semáforos limpia el vidrio de los carros: Es imagen de Jesús.
  • Lo he visto en el chiripero, que camina por los barrios; tocando de puerta en puerta en busca de un trabajo: El me habla de Jesús.
  • Lo he visto en toda la gente, que tiene ansias de cambio y se entrega a una lucha por un mundo más humano: Es imagen de Jesús.

 

Lect. Evangélica: Marcos  10, 46-52. Jesús, Hijo de David, ten compasión de mí

 

Introducción L. Ev.: Mientras va saliendo de Jericó y de camino hacia Jerusalén un mendigo ciego, dándose cuenta de la presencia de Jesús que pasaba, pide a gritos que el Hijo de David se compadezca de él. Jesús lo cura, afirmando que ha sido la fe la que ha sanado al ciego. Este al recobrar la vista se convierte en discípulo de Jesús.

 

Texto: Llegaron  a Jericó. Y, al salir Jesús de allí, acompañado de sus discípulos y de una gran multitud, el hijo de Timeo (Bartimeo), un limosnero ciego, estaba sentado a la orilla del camino. Cuando supo que era Jesús de Nazaret, se puso a gritar, “Jesús, Hijo de David, ten compasión de mí” Varias personas trataron de hacerlo callar. Pero él gritaba mucho más: “Hijo de David, ten compasión de mí.”

            Jesús se detuvo y dijo: “Llámenlo” Llamaron, pues, al ciego, diciéndole: “¡Párate, hombre!, te está llamando.” Y él, arrojando su manto, de un salto se puso de pie y llegó hasta Jesús.

            Jesús le preguntó: “¿Qué quieres que te haga?” El ciego respondió: “Maestro, que yo vea.” Entonces, Jesús le dijo: “Puedes irte; tu fe te ha salvado.”

            Y al instante vio, y se puso a caminar con Jesús.

 

            DIÁLOGO COMUNITARIO, GRUPAL O FAMILIAR

 

1.- ¿Por qué Bartimeo confía en Jesús?

2. ¿Por qué se hace necesario escuchar al pobre?

 

1. La confianza que da vida y que nos convierte en discípulas y y discípulos

 

            A la salida de la histórica ciudad de Jericó, por donde el pueblo de Israel entró en la tierra prometida, sentado junto al camino está un mendigo ciego; doblemente pobre, por ser mendigo y por ser ciego. Bartimeo reconoce a Jesús como Hijo de David. Jesús se dirige a Jerusalén en donde tendrá una acogida entusiasta por el pueblo sencillo que lo reconocerá como el Mesías esperado: “¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en nombre del Señor! ¡Bendito el reino que viene, de nuestro padre David! ¡Hosanna en las alturas! (Mc 11,9-10). Bartimeo se adelanta y proclama que Jesús es el Mesías esperado, el Hijo de David. Así el ciego ve lo que otros/as, con vista, no son capaces de ver. De hecho, generalmente, el reconocimiento de Jesús como Cristo y como salvador viene de los/as últimos/as de la sociedad, de los/as que están al borde del camino, de aquellos/as que algunos/as buscan hacer callar.

            Bartimeo, el ciego del camino, no pide a Jesús una limosna. Eso es lo que había hecho por mucho tiempo. Ahora entiende que ha llegado una oportunidad que él no quiere desaprovechar. Por tanto, pide la salud, la vista que lo podría reintegrar a la vida normal. Por lo tanto cuando Jesús lo llama, “él, arrojando su manto, de un salto se puso de pie y llegó hasta Jesús” (Mc 10,50).

            Jesús devuelve la vista al ciego y declara que ha sido su fe, la confianza que depositó en él, la que le ha dado la vida, la que lo ha salvado. Y Bartimeo se convierte en discípulo de Jesús. Dice el texto que el ciego curado “le seguía por el camino” (Mc 10,52). La fe que salva ha puesto al que era ciego en el camino de Jesús, en el camino hacia Jerusalén, que lo conducirá hacia su muerte y resurrección.

            Hoy como ayer son los/as más débiles, los/as más pobres, los/as excluidos/as de la sociedad quienes más están dispuestos/as a descubrir el paso de Jesús por sus vidas. Aquellos/as y aquellas que sólo se preocupan por sus negocios, por sus propios asuntos son incapaces de descubrir a Dios que pasa a nuestro lado y que quiere darnos su Palabra de amor. Como comunidad de fe se nos pide estar atentos/as para descubrir la presencia de Dios en la vida de los/as débiles.

                       

2. La necesidad de escuchar al/a la empobrecido/a y excluido/a

 

            El mendigo Bartimeo no tiene miedo en gritar y pedir compasión a aquél que sabe puede devolverle la vista y la salud. Y aunque los/as que rodean a Jesús intentan callarlo, él grita más fuerte: “¡Hijo de David, ten compasión de mí!”(Mc 10,48). Jesús, en su camino hacia Jerusalén, tiene tiempo para él, no le impone su voluntad; por eso le pregunta: “¿Qué quieres que te haga?” Jesús quiere escuchar al ciego, porque él ha venido a revelarnos el amor del Padre que escucha a cada uno/a de sus hijos/as.

            Hoy, ante las urgentes necesidades de los/as más pobres de nuestras comunidades, podemos engañarnos fácilmente, pretendiendo conocer mejor que ellos/as mismos/as lo que les conviene. Pero en toda relación de ayuda debemos respetar a la persona y reconocer sus derechos. Es necesario dar lo que se tiene, pero para esto debemos estar atentos/as a lo que los/as otros/as sienten como una necesidad.

            Como comunidad de fe y de amor tenemos que aprender a escucharnos. Sobre todo a aquellas personas que tienen en la comunidad cristiana el servicio de la autoridad se les pide saber escuchar al pueblo, sobre todo a los/as más pobres y a los/as más débiles. En los proyectos sociales que promovemos en las comunidades cristianas, o desde las organizaciones de la sociedad civil, se necesita que sepamos escuchar a la gente, descubrir sus necesidades, sus ilusiones e intentar dar una respuesta que tenga en cuenta a las personas en su situación concreta.

 

Plegaria de las y los participantes:

1. Para que la luz de la verdad abra los ojos de todos los seres humanos y les ayude a caminar sin tropiezo por el camino de la vida, roguemos al Señor.
2. Por todos los ciegos, para que se puedan integrar a la sociedad con respeto a sus derechos y sin ser relegados a puestos marginales…
3. Para que tengamos un corazón capaz de compadecerse ante el dolor de cada hermano/a, roguemos al Señor.

Exhortación final: La Palabra bíblica nos ha hablado hoy de la compasión mostrada por Jesús en favor de su pueblo. Al sector del pueblo de Israel que estaba en el exilio se le motiva para que pueda volver a la tierra de Israel/Palestina. Al mendigo ciego Bartimeo Jesús le devuelve la vista y le convierte en discípulo. Por todo eso hay motivos para estar alegres y para dar gracias al Dios de Jesús que siempre está en medio de su pueblo.

 

 

 

 

 

 

 

 

Red Ecuménica Bíblica Dominicana (REBIDOM)

C/ 3 No. 9. El Milloncito, Sabana Perdida. Santo Domingo Norte. Rep. Dominicana

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Reflexiones bíblicas semanales. Octubre 2012

 

 

OJALA QUE TODOS Y TODAS  FUERAN PROFETAS  B26°O (1-7/10-2012)

 

INTRODUCCIÓN: Formamos parte de comunidades de fe y de organizaciones llamadas a realizar su misión profética en medio de nuestros respectivos contextos. Comunidades proféticas que están llamados/as a anunciar el mensaje liberador de la Vida Digna y a servir a los/as últimos/as de la sociedad en que vivimos. Para realizar esa misión necesitamos alimentar el espíritu con la Palabra divina que se nos trasmite a través del texto bíblico. Por eso nos reunimos para compartir como hermanos/as, y sentirnos acompañados/as en este camino de fe y de solidaridad.

 

Lect. Primer Testamento: Números 11,25-29. Ojalá todo el pueblo fuera profeta

 

Introducción L.P.T:  En el camino a la tierra de Canaán Moisés comunica a los ancianos el  Espíritu del dios Yahvé que los impulsa a profetizar. Sin embargo el espíritu reposa también sobre dos personas que no estaban en la lista escogida por Moisés. Y aunque Josué , ayudante de Moisés, quiere que se les prohíba a estos dos realizar la misión profética, Moisés se niega afirmando que desearía que todo el pueblo fuese profeta del dios liberador.

 

Texto: Entonces Yahvé descendió en la Nube y habló con Moisés. Tomó del espíritu que reposaba sobre Moisés y se lo dio a los setenta jefes. Y cuando el espíritu reposó sobre ellos, se pusieron a profetizar. Pero ya no lo volvieron a hacer más.

            Habían quedado en el campamento dos hombres, uno llamado Eldad y el otro Medad. También sobre ellos reposó el espíritu, pues aunque no habían ido a la Tienda, eran de los elegidos. Y se pusieron a profetizar en el campamento.

            Al verlo, un muchacho corrió a avisar a Moisés que Eldad y Medad estaban profetizando en el  campamento. Josué, hijo de Nun, que desde su juventud había  servido a Moisés, dijo: “Mi señor, Moisés, prohíbeselo.”

            Moisés le respondió: “¿Así que te pones celoso por mí? ¡Ojalá que Yavé comunicara su Espíritu a todo el pueblo y profetizaran!”

 

Salmo de hoy: Buenas Nuevas pa’ mi pueblo. El que quiere oír que oiga; el que quiera ver que vea, lo que está pasando en medio de un pueblo que empieza a despertar, que empieza  a caminar.

 

  1. Caerán los/as que oprimen la esperanza de mi pueblo; caerán los/as que comen su pan sin haber sudado.
  2. Podemos cambiar la historia; caminar a la victoria. Podemos crear el futuro y romper todos los muros.
  3. Si unimos nuestras manos, si nos vemos como hermanas y hermanos, lograremos lo que parece imposible: ser un pueblo de gente libre.

 

Lect. Evangélica: Marcos 9,38-43.45.47-48. El que no está en contra está con nosotros y nosotras

 

Introducción L. Ev.: El texto del evangelio que leemos a continuación nos presenta tres temas importantes: el primero hace una advertencia a los/as discípulos/as para que no impidan que personas que no pertenecen al grupo de los/as que andan con Jesús puedan expulsar a los espíritus en nombre del Maestro. El segundo tema habla de la recompensa que recibirán los/as que dan aunque sea un vaso de agua a los/as discípulos/as de Cristo. El tercero habla de la importancia de alejar de uno todo aquello que es ocasión de pecado.

 

Texto:  Juan le dijo: “Maestro, vimos a uno que hacía uso de tu Nombre para expulsar a los espíritus malos, pero se lo prohibimos porque no anda con nosotros.” Jesús contestó: “No se lo prohíban, ya que nadie puede hacer un milagro en mi Nombre y luego hablar mal de mí.

            El que no está contra nosotros, estas con nosotros. Y cualquiera que les dé de beber un vaso de agua porque son de Cristo y llevan su nombre, les aseguro que no quedará sin recompensa.

          Si alguno hace tropezar y caer a uno de estos pequeños que creen en mí, mejor sería para él que le ataran al cuello una gran piedra de moler y lo echaran al mar.

            Y si tu mano es para ti ocasión de pecado, córtatela. Pues es mejor para ti que entres con una sola mano en la vida, que no con las dos ir a la gehenna, al fuego que no se apaga. Y si tu pie es para ti ocasión de pecado, córtatelo, pues es mejor para ti que entres cojo en la vida, que no con los dos pies seas arrojado a la gehenna. Y si tu ojo es para ti ocasión de pecado, sácatelo, pues es mejor para ti que entres con un solo ojo en el Reino de Dios, que no con los dos ser arrojado al infierno, donde el gusano no muere y el fuego no se apaga.

 

 

            DIÁLOGO COMUNITARIO, GRUPAL O FAMILIAR

 

1.- ¿Por qué y para qué el Espíritu consagra a los profetas?

2.- ¿Por qué no debemos oponernos a que otras personas puedan realizar la misión profética?

 

1.  Profetas que tienen el Espíritu de Dios

 

            En la lectura del libro de los números se nos presenta a Moisés como profeta lleno del Espíritu de Dios. El mismo Dios da su Espíritu a los 70 ancianos que comienzan a profetizar. Sin embargo el Espíritu se posa también sobre dos muchachos que no estaban en la lista ni habían acudido a la tienda del encuentro con Dios. Josué, ayudante de Moisés, pretende que su maestro impida a esos muchachos profetizar; sin embargo Moisés le responde diciendo que ojalá todo el pueblo del Señor fuera profeta y recibiera el espíritu del Señor (Nm 11,29).

            El Espíritu se nos da para realizar una determinada misión en medio del pueblo de Dios. Y ese Espíritu se da a quien Dios quiere, aunque no pertenezca a nuestra Iglesia,  nuestra congregación, o nuestra comunidad cristiana. Por eso es importante estar atentos/as a lo que el Espíritu quiere decirnos y comunicarnos a través de las distintas personas que él utiliza para comunicarnos su Espíritu, los secretos de su Reino.

            Jesús, el profeta por excelencia se siente también guiado por Dios.  Es el Espíritu el que lo consagra para la misión en el día de su bautismo (Lc 4,21-22);  es el Espíritu el que lo conduce al desierto para prepararse para la misión que se le ha encomendado (Lc 4,1);  es el Espíritu el que lo consagra para la misión de anunciar a los pobres la Buena Nueva, la de proclamar la liberación de los cautivos y la vista a los ciegos… “ (Lc 4,18-19).

            Como Moisés, querríamos que Dios comunicase su Espíritu a todo el pueblo. Quisiéramos que todos/as los/as que formamos parte de las comunidades cristianas tomáramos conciencia de haber sido consagrados/as por el Espíritu para realizar la misión profética. De esta manera tendríamos comunidades e iglesias más comprometidas, más evangélicas, más testigas del amor liberador de Dios en medio de una sociedad estructuralmente injusta.

 

2. El que no está en contra está con nosotros/as

 

            En la lectura del libro de los Números que hemos hecho hoy, Josué quiere que  Moisés prohíba a los dos jóvenes profetizar, porque no han recibido el espíritu a través de Moisés. En el evangelio según Marcos el apóstol Juan prohíbe a uno expulsar los demonios en el nombre de Jesús porque no formaba parte del grupo de los Doce. Jesús le llama la atención: “No se lo impidan, pues no hay nadie que obre un milagro invocando mi nombre y que luego sea capaz de hablar mal de mí. Pues el que no está contra nosotros, está con nosotros” (Mc 9,39-40).  Algunos discípulos de Jesús se sienten los únicos responsables de la misión de Jesús, quieren impedir que otros/as actúen en su nombre. Jesús rechaza este celo indebido y esta cerrazón mental frente a quienes no pertenecen al círculo de sus allegados/as; su gracia y su fuerza están más allá de sus seguidores/as inmediatos/as.

            La amplitud de mente de Jesús desafía la tendencia de los/as discípulos/as a sentirse propietarios/as privados del mensaje de Jesús. Y nos sigue desafiando hoy, pues los celos que Jesús observa siguen siendo los nuestros, ante personas que no pertenecen a nuestra Iglesia, a nuestra comunidad cristiana, a nuestra célula,  o no forman parte de nuestro grupo al interior de ella. No tenemos la exclusividad del evangelio. Dios escoge para profeta suyo a quien él quiere y en el momento que él quiere. Lo escoge de la Iglesia que él quiere. Lo importante es hacerlo en el nombre de Jesús y como compromiso con el Proyecto de Dios.

            Hoy en día se da el caso de que en una misma comunidad geográfica puede haber diferentes comunidades cristianas, pertenecientes a diferentes grupos religiosos: evangélicos, bautistas, romanos-católicos, episcopales, adventistas, pentecostales…   Incluso en muchas familias hay personas que pertenecen a diferentes credos religiosos. No debemos poner a pelearnos entre personas que dicen creer en el mismo Maestro. Lo importante es ser signo de su amor, dando frutos de amor y solidaridad, realizando un anuncio evangélico encarnado en la vida de la gente y dando el testimonio que la sociedad espera de nosotros/as, pues por nuestros frutos nos conocerán, no tanto por la iglesia a la que podamos pertenecer.

                       

Plegaria de las y los participantes:

1. Por todos los hombres y mujeres de la tierra, para que sientan la Fuerza y el Amor con que Dios se hace presente en sus vidas, roguemos al Señor.
2. Por todas las religiones del mundo comprendan que Dios nos llama al diálogo de religiones, porque el Dios único es el que nos mueve y empuja a todos…, roguemos al Señor.
3. Para que todos/as los/as miembros de la comunidad cristiana realicemos nuestra misión profética, roguemos al Señor.

Exhortación final: Hemos celebrado la fe que fortalece nuestra caminar de cada día. Se nos ha invitado a seguir realizando nuestra misión profética, a defender los derechos de los/as empobrecidos/as y oprimidos/as, a tener una mente abierta que descubra la actuación del Espíritu del Dios liberador en las diferentes personas de las comunidades y a convertirnos en servidores de los pequeños y de los últimos. Sigamos, pues, realizando con alegría la misión que se nos ha encomendado.

 

 

AMOR Y FIDELIDAD EN LA RELACION DE PAREJA B27ºO (8-14/10/2012)

 

 

Introducción: Nos reunimos como personas que quiere que entre los dos sexos, mujeres y hombres, haya relación de igualdad, de complementariedad y no de dominio e imposición.  Así la relación de amor entre la pareja humana se convierte en el signo del amor liberador en medio de nuestras comunidades.

            Celebramos con alegría la presencia de Jesús en medio de nuestra comunidad; él, por medio del texto evangélico, nos invita a no separar lo que Dios ha unido.

 

1ªL: Génesis  2,18-24.  Esta sí que es carne de mi carne

 

Introducción L.P.T: El texto del libro del Génesis que leemos hoy nos narra una de las versiones de la creación de la mujer, como compañera del varón. Al ver la mujer el hombre se siente complacido y la considera hueso de sus huesos y carne de su carne. 

 

Texto: Dijo Yahvé: “No es bueno que el ser humano esté solo. Haré pues, un ser semejante a él para que lo ayude.”

            Yahvé entonces formó de la tierra todos los animales del campo y todas las aves del cielo, y los llevó ante el hombre para que les pusiera nombre. Y cada ser viviente había de llamarse como el hombre lo había llamado.

            El hombre puso nombre a todos los animales, a las aves del cielo y a las fieras salvajes. Pero no se encontró en ellos un ser semejante a él para que lo ayudara. Entonces Yahvé hizo caer en un profundo sueño al hombre y éste se durmió. Y le sacó una de sus costillas, tapando el hueco con carne.

            De la costilla que Yahvé había sacado al hombre, formó una mujer y la llevó ante el hombre. Entonces el hombre exclamó:

            Esta sí que es hueso de mis huesos y carne de mi carne. Esta será llamada varona porque del varón ha sido tomada.

            Por eso el hombre deja a sus padres para unirse a una mujer, y son las dos una sola carne.

 

Salmo de hoy: Amor que es amor nunca muere

 

  1. Amor que es amor nunca muere, me dijo un amigo; y siempre guardé sus palabras en mi corazón.

Pero puede también suceder, que a falta de quien lo cultive se quede dormido y no llegue a crecer.

  1. 2.       Amor que es amor nunca muere mi amiga repite; de acuerdo y no voy a quitarle esta vez la razón, pero pienso también que este tipo de amor que hoy se vive es más egoísmo que amor, es locura y pasión.

 

Lect. Evangélica: Marcos  10, 2-16. Ya no son dos, sino una sola carne

 

Introducción L. Ev.: En el siguiente texto el evangelista Marcos nos presenta a los fariseos intentando poner una trampa a Jesús, preguntándole sobre el problema del divorcio entre hombres y mujeres. Jesús de forma valiente da una opinión contraria a la tradición judía y defiende la conveniencia de no separar lo que Dios ha unido.

 

Texto: En eso unos fariseos vinieron a él con ánimo de probarlo y le preguntaron: “¿puede el marido despedir a su esposa?” El les respondió: “¿Qué les ha ordenado Moisés?” Ellos contestaron: “Moisés ha permitido firmar el acta de separación y después divorciarse.”

            Jesús les dijo: “Moisés escribió esta ley porque ustedes son duros de corazón. Pero la Biblia dice que al principio, al crearlos, Dios los hizo hombre y mujer. Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre para unirse con su esposa y serán los dos uno solo. De manera que ya no son dos, sino uno solo. Pues bien, lo que Dios unió, que no lo separe el ser humano.”

            Y, cuando estaban en casa, los discípulos le volvieron a preguntar lo mismo, y él les dijo: “El que se separa de su esposa y se casa con otra, comete adulterio contra la primera; y si ésta deja a su marido y se casa con otro, también comete adulterio.”

 

           

            DIÁLOGO COMUNITARIO, GRUPAL O FAMILIAR

 

1.  ¿Por qué podemos decir que entre hombre y mujer tiene que haber relaciones de igualdad y de complementariedad?

2.  ¿Por qué las relaciones entre parejas cristianas exigen un compromiso responsable?

 

1. Las relaciones entre hombre y mujer: igualdad y complementariedad

 

            Los primeros dos capítulos del libro del Génesis nos traen dos narraciones de la creación del hombre y de la mujer. El primero (cap. 1) es de la llamada tradición sacerdotal (s. VI a.C.) y el segundo de la tradición Yahvista (s. 10º a.C.).  El capítulo primero subraya la igualdad fundamental entre el hombre y la mujer:  “Y creó Dios al hombre a su imagen. A imagen de Dios lo creó. Macho y hembra los creó.” (Gen 1,27) El capítulo segundo, el que hemos leído en la primera lectura de hoy, nos habla de la mujer como ayuda adecuada para el hombre y quiere destacar la complementariedad entre hombre y mujer más que la igualdad.

            Aunque podríamos decir que el relato del capítulo dos del Génesis parte del hombre, al cual se le busca una ayuda, que sale de su misma “costilla”, viendo los dos capítulos del Génesis en su conjunto, podemos afirmar que tanto el hombre como la mujer son seres para Dios e iguales ante El.

            El texto del evangelio de Marcos que hemos leído reconoce esa igualdad fundamental entre los miembros de la pareja humana cuando señala: “Al principio, al crearlos Dios los hizo hombre y mujer” (Mc 10,6.  La primera lectura y el evangelio de hoy rechazan la pretendida superioridad masculina y el machismo tan arraigado en nuestra cultura dominicana y caribeña, por el que muchos hombres consideran a la mujer como una persona de segunda categoría, cuya misión principal es cocinar, lavar, cuidar los niños y estar en la casa.

            Sólo desde la convicción de la igualdad y la complementariedad entre hombre y mujer podemos establecer unas relaciones sanas y personalizantes. Iguales y complementarios significa que ambos se necesitan, deben ayudarse, y deben crecer juntos.

            La educación para vivir la igualdad y la complementariedad entre hombre y mujer comienza en la familia, sigue en la escuela y tiene que desarrollarse también al interior de nuestras comunidades cristianas. Así seremos testigos del Dios que hizo a hombre y a la mujer a su imagen y semejanza.

 

2. Los dos serán una sola carne y tendrán un proyecto de vida en común

 

            Según el libro del Génesis (Gn 2,23) cuando Dios presentó a la mujer al hombre éste exclamó sorprendido: “Esta sí que es hueso de mis huesos y carne de mi carne”. Por ese motivo el hombre o la mujer dejan a sus seres más queridos (Madres y padres) para unirse a su marido o a su esposa. Y el Evangelio según Marcos insiste en la unidad de la pareja humana: “Dejará el hombre a su padre y a su madre para unirse con su esposa t serán los dos uno solo. De manera que ya no son dos, sino uno solo” (Mc 10,7).

            El hecho de que la unidad de la pareja los convierta en una sola persona habla de las relaciones de amor que tiene que haber entre la pareja, de tal manera que cada uno considera al otro, a la otra, como parte de si mismo. Esta comunión crea las condiciones para establecer unas relaciones que crean el clima adecuado para que los hijos y las hijas puedan desarrollarse adecuadamente como el fruto más precioso de un amor comunitario.

            En la mentalidad de Jesús estaba la idea de que el matrimonio entre la pareja debe ser un compromiso para siempre. Por eso afirma: “Lo que Dios unió que no lo separe el hombre” (Mc 10,9). Por tanto, la unión entre hombre y mujer, hecha según la voluntad de Dios, tiene mucho de divino. Es el mismo Dios quien así la quiere.

            Jesús no sólo está en contra de que el hombre pueda despedir a la mujer, dándole una acta de divorcio como se usaba en el mundo judío, sino que también está en contra de separarse del marido o de la esposa para casarse con otra persona. Y aunque Jesús estaba consciente de que en la tradición y en la ley judía era sólo el hombre el que podía despedir a su mujer, sostiene que ninguno de los dos tiene derecho a hacer lo que Dios no quiere.

            Jesús no condena directamente a los que se divorciaron (de hecho detrás de cada divorcio hay unas motivaciones concretas que sólo Dios puede juzgar). Más bien Jesús quita autoridad a los que pretenden tranquilizar la conciencia de los divorciados, como si cada uno no tuviese su parte de responsabilidad en la ruptura del matrimonio.

            En la inmensa mayoría de los pueblos, los hombres, se consideraron dueños de sus esposas. Para ellas el adulterio era un crimen, pero ellos se enorgullecían de tener varias mujeres. Al invitar a mantener la unidad de la pareja Jesús sale en defensa de la mujer tenida muchas veces como un simple objeto sexual.

            Amor y fidelidad debe ser la ley que oriente las relaciones entre los esposos. Por eso las parejas que pertenecen a la comunidad cristiana deben distinguirse por ese esfuerzo mutuo de amor y fidelidad que los convertirá en testigos creíbles del amor liberador de Dios en medio de la comunidad en la que viven. Por otro lado, la comunidad cristiana debe ayudar a los esposos a mantener esa fidelidad. Se hace necesario apoyarlos en momentos de dificultad, ayudarles a discernir en momentos de crisis, para que puedan mantener el amor mutuo que un día juraron mantener para toda la vida.

Como comunidad cristiana sabemos que muchas de las parejas de nuestra comunidad no viven realmente unidas. Generalmente, aunque hay excepciones,  es el varón quien no considera parte de sí a la mujer y la trata muchas veces como si fuera una simple sirvienta al servicio de él y de los hijos e hijas. Nos toca, por tanto, ayudar a las parejas a vivir esa comunión que hará posible unas relaciones de amor adecuadas.

 

Plegaria de las y los participantes:

 

1. Por todas las parejas cristianas, y en especial las de nuestras comunidades, para que sepan vivir relaciones de amor, de igualdad, de complementariedad. Recemos…

2. Por nuestra sociedad, para que sepa dotarse de las leyes precisas para controlar la fuerza poderosa de la sexualidad, y a la vez promueva una educación sexual que ayude a vivir desde dentro, por convicción y no por imposición los valores del amor. Recemos…

Por todas las personas para quienes de hecho la vivencia de la vida en pareja es un sufrimiento en vez de una vivencia armoniosa y gozosa, para que encuentren en el amor el marco de referencia necesario para vivir la sexualidad. Recemos…

 

Exhortación final: Hemos escuchado la Palabra de Dios que hoy ha invitado, sobre todo a las parejas de la comunidad, a mantener el amor mutuo y la fidelidad. Que esta celebración nos ayude a todos y a todas, y en especial a esposos y esposas, a ser testigos/as del amor liberador de Dios y a establecer relaciones de igualdad en nuestras familias, pues todos y todas somos hijos e hijas de un mismo Dios, de un mismo Padre, de una misma Madre.

 

 

 

 

 

COMPARTIR UN PROYECTO DE VIDA DIGNA  B28ºO (15-21/10/2012)

 

Introducción: Nos reunimos en el nombre de Jesús porque sabemos que las personas verdaderamente sabias son las que entre Dios y el dinero, escogen la escucha de la Palabra de Dios que es viva y eficaz. Al reunirnos en comunidad acogemos la Palabra de Jesús que hoy nos invita a seguir haciendo lo posible por poner a su Proyecto de vida y de salvación en el centro de nuestras preocupaciones e intereses, evitando que la búsqueda egoísta de bienes materiales nos aleje de él y de los/as hermanos/as.

            Celebremos pues, con ánimo dispuesto, la presencia en medio de la comunidad de Jesús resucitado que nos acompaña en nuestro camino de fe y de amor.

 

Lect. Primer Testamento: Sabiduría 7, 7-11. Vino a mí un espíritu de sabiduría

 

Introducción L.P.T: El autor del libro de la Sabiduría pone en boca de Salomón, considerado tradicionalmente el rey más sabio de Israel (s. 10º a.C.), unas palabras sobre la importancia de dejarse guiar en la vida por la prudencia y la sabiduría. Es necesario preferir la sabiduría al poder, a los puestos políticos, a las riquezas y amarla más que a la propia salud. Luego todos los bienes verdaderos nos vienen con ella.

 

Texto: Pedí, y se me concedió la prudencia, supliqué y me vino el espíritu de Sabiduría.

La preferí más que las coronas y tronos, considerando que toda riqueza no es nada comparada a ella. La piedra más preciosa no la reemplaza; en su presencia todo el oro del mundo no es más que un puñado de arena, y la plata, barro.

            La amé más que la salud y hermosura, y la quise más que la luz del día, porque su luz no conoce ocaso. Todos los bienes me llegaron a la vez con ella, abundantes riquezas me trajo en su mano.

 

Lect. Evangélica: Marcos 10,17-30.  ¿Qué haré para heredar la vida eterna?

 

Introducción L. Ev.: El evangelio de hoy nos presenta el encuentro de una persona que tenía muchos bienes con Jesús. Según él desde su juventud había intentado guardar los mandamientos de Dios. Sin embargo, Jesús le invita a desprenderse de los bienes que tiene y dárselos a los pobres como condición para seguir al Maestro. Este no acepta la invitación hecha y Jesús habla de la dificultad que tienen los/as que se han enriquecido para desprenderse de sus riquezas y aceptar colaborar con el Proyecto de Dios.

 

Texto: Jesús estaba a punto de partir, cuando uno corrió a su encuentro, se arrodilló delante de él y le preguntó: “Maestro bueno, ¿qué tengo que hacer para conseguir la vida eterna?”    

            Jesús le respondió: “¿por qué me llamas bueno? Uno solo es bueno, y ése es Dios. Ya conoces los mandamientos: No mates, con cometas adulterio, no robes, ni digas cosas falsas de tu hermano, no seas injusto, honra a tu padre y a tu madre.” El otro contestó: “Maestro, todo esto lo he practicado desde muy joven.”

            Jesús lo miró, sintió cariño por él y le dijo: “Sólo te falta una cosa: anda, vende todo lo que tienes, dalo a los pobres, y así tendrás un tesoro en el Cielo. Después, ven y sígueme.”

            Cuando el otro oyó estas palabras, se sintió golpeado, porque tenía muchos bienes, y se fue triste.

            Entonces Jesús, mirando alrededor de él, dijo a sus discípulos: “¡Qué difícilmente entrará en el Reino de Dios los que tienen las riquezas!” Los discípulos se sorprendieron al oír estas palabras. Pero Jesús insistió: “Hijos míos, ¡qué difícil es entrar en el Reino de Dios! Es más fácil para un camello pasar por el ojo de la aguja, que para un rico entrar en el Reino de Dios.”

            Ellos se asombraron más todavía y comentaban: “Entonces, ¿quién puede salvarse?” Jesús los miró fijamente y les dijo: “Para los hombres es imposible, pero no para Dios, porque para Dios todo es posible.”

            Entonces Pedro le dijo: “Nosotros lo hemos dejado todo para seguirte.” Y Jesús le aseguró: “Ninguno que haya dejado casa, hermanos, hermanas, madre, padre, hijos o campos por amor a mí y la Buena Nueva quedará sin recompensa. Pues recibirá cien veces más en la presente vida en casas, hermanos, hermanas, hijos y campos; esto, no obstante las persecuciones. Y en el mundo venidero recibirá la vida eterna.

 

            DIÁLOGO COMUNITARIO, GRUPAL O FAMILIAR

 

 

1. ¿Por qué es necesario buscar la verdadera sabiduría?

2. ¿Cuáles son las principales exigencias del proyecto de vida presentado por Jesús?

 

  1. 1.       Buscar la verdadera sabiduría

 

            El texto que hemos leído en la primera lectura (Sb 7,7-11) forma parte de un discurso sobre la sabiduría que dirige el autor bíblico a los reyes de su tiempo (S. I a.C.). Era uso corriente en Israel atribuir a Salomón los libros sapienciales de la Biblia. Es decir, aquellos libros que recogen la sabiduría del pueblo y dan normas para vivir de acuerdo a los mandamientos del Dios liberador. Esto ocurre también con el libro de la Sabiduría: el autor finge ser el rey Salomón (s. X a.C.) y pone en boca de este monarca unas consideraciones muy interesantes sobre la sabiduría.

            El Señor pedirá cuenta a los que tienen poder en este mundo: “El les pedirá cuenta de sus acciones y escudriñará sus intenciones” (Sb 6,3). Y Dios será un juez que a cada uno da lo justo y que defenderá al/ a la débil: “El creó a los grandes y a los pequeños y de todos cuida por igual; los poderosos, sin embargo, serán examinados con más rigor” (Sb 6,8).

            A los/as que tienen poder en este mundo la Palabra de Dios les invita, por tanto, a dejarse instruir por la sabiduría, porque la multiplicación de las personas sabias trae vida y salvación para las comunidades y “los reyes juiciosos proporcionan bienestar a sus pueblos” (Sb 6,24).

            La experiencia más común que tenemos, como comunidad de fe comprometida con la causa de los/as más empobrecidos/as, es que los/as que tienen poder en este mundo no buscan la verdadera sabiduría, sino que prefieren buscar poder y riquezas a cualquier precio. Luego se olvidan de los/as más débiles y llevan un estilo de vida muy diferente al del pueblo sencillo. Jesús mismo habló a sus discípulos/as sobre esta situación: “Saben que los que son tenidos como jefes de las naciones, las dominan como señores absolutos y sus grandes las oprimen con su poder. Pero no ha de ser así entre ustedes, sino que el que quiera llegar a ser grande entre ustedes, será su servidor” (Mc 10,42-43).

            Como comunidad de fe comprometida con la causa de los/as más débiles se nos pide saber denunciar ese tipo de poder ejercido teniendo sólo en cuenta las necesidades y los intereses de un pequeño grupo social que se ha enriquecido a costa del hambre, la exclusión  y la miseria de otros/as. Por otro lado, no basta con la denuncia; se nos pide impulsar proyectos comunitarios participativos, en donde se establezcan relaciones de igualdad y de fraternidad al interior de nuestras familias, nuestro trabajo, nuestras comunidades, nuestro grupo cristiano. De esta manera estaríamos actuando con verdadera sabiduría.

 

2. Las exigencias del compromiso con el proyecto de vida digna

 

            El Evangelio que hemos leído hoy nos habla sobre el tema del seguimiento de Jesús y la disposición interior que debe tener una persona que quiera seguir sus pasos. Jesús se encuentra con una persona que reconoce que el profeta de Nazaret es un “Maestro bueno” y que está interesado en conseguir la vida eterna (Mc 10,17). Se trataba entonces de lograr algo que era muy importante. No era cualquier cosa la que se proponía conseguir, sino la vida eterna.

            Ante la pregunta de aquella persona Jesús comienza aceptando que sólo Dios es totalmente bueno. Su bondad está en el inicio de todo. Por eso, reconocer que Dios es bueno nos exige estar dispuestos/as a cumplir los mandamientos de la primera tabla de la ley (se hace referencia aquí a los tres primeros mandamientos de la ley de Dios, los que hacen referencia a Dios, a su nombre, a santificar las fiestas. Ex 32,15).  Luego Jesús se refiere a los mandamientos de la segunda tabla de la ley: “No mates, no cometas adulterio, no robes, no digas cosas falsas de tu hermano, honra a tu padre y a tu madre, no seas injusto” (Mc 10,19). Téngase en cuenta que Jesús ha añadido un mandamiento importante que no se encontraba en la segunda tabla de la ley: “No seas injusto.”

            Con sencillez el rico dice que todo eso lo ha observado: Podemos decir que no hay arrogancia en su respuesta, pues en el tiempo de Jesús se creía que las personas creyentes podían cumplir la ley de Dios a plenitud y que las riquezas eran una bendición de Dios y un premio al comportamiento de todo/a creyente fiel. Sin embargo, Jesús parece estar convencido de que generalmente detrás de toda acumulación de riquezas hay un cierto grado de injusticia. Por eso le invita a no ser injusto.

            Jesús, después de dirigirle una mirada cariñosa,  invita a la persona que busca la vida eterna a convertirse en discípulo suyo. Y le plantea, como condición para ser discípulo, abandonar la riqueza y entregarla a los/as pobres, a los/as necesitados. Esto lo pondrá en condiciones de seguirlo.  Pero aquella persona no aceptó la invitación de Jesús, se puso triste y se fue. Perdió la oportunidad de convertirse en discípulo y comenzar a vivir, desde ese momento, la vida eterna.

            Como comunidad de fe hemos recibido la invitación de Jesús para aceptar su propuesta de vida digna. Conocemos sus exigencias. Sin embargo no podemos dormirnos creyendo que ya estamos cumpliendo con los mandamientos de Dios, pues el contexto en el que vivimos nos pone cada día nuevos retos. Sobre todo nos cuestiona nuestro grado de compromiso con la lucha por la justicia y la equidad y el desprendimiento de los bienes materiales, así como nuestro grado de solidaridad con los/as más empobrecidos/as y excluidos de esta sociedad neoliberal.  

 

Plegaria de las y los participantes:

1. Por todas las iglesias, por todas nuestras comunidades cristianas, para que den testimonio del desprendimiento generoso que todos desean ver en ella, roguemos…
2.  Por tantos hombres y mujeres que viven la pobreza de un modo obligado, tratando sólo de salir de ella, sin hacer opción por luchar por la transformación de la sociedad y por la superación de la situación de exclusión actual de los pobres, roguemos…
3. Por los/as que utilizan el argumento del desprendimiento espiritual respecto de las riquezas como el pretexto para acallar su conciencia ante lo crecido de sus riquezas, para que entiendan que el Dios de Jesucristo no quiere de nosotros/as sólo desprendimientos interiores sino actitudes exteriormente comprobables, roguemos…

Exhortación final: la Palabra de Dios que hemos escuchado en este día nos ha invitado a buscar la verdadera sabiduría que nos lleva a servir a los/as hermanos y hermanas como lo hizo Jesús. Se nos pide mantenernos con el corazón disponible, sin atarlo a las cosas materiales, para poder solidarios con los/as empobrecidos/as, para ser discípulos/as de Jesús que sepan escuchar su Palabra y ponerla en práctica; pues la Palabra de Dios es viva y eficaz.

 


 

                    ESTOY ENTRE USTEDES COMO EL QUE SIRVE B29°O (22-28/10/2012)

 

Introducción: Nos reunimos en el nombre de Jesús, quien vivió como una persona solidaria. El es el hermano solidario que ha sabido compartir nuestros dolores, nuestras luchas y nuestras alegrías; por eso nos invita a establecer relaciones de fraternidad y servicio al interior de la comunidad, al mismo tiempo que nos da fuerzas e inspiración, por medio de su Espíritu,  parar mantenernos firmes en el camino de fe que estamos recorriendo.

           

Lect. Primer Testamento: Isaías  53, 3-12: El vivió su vida como sacrificio por el pecado

 

Introducción L.P.T: En la siguiente lectura leemos algunos versículos del cuarto cántico del llamado “Servidor de Yahvé. Una comunidad de judíos exiliados en Babilonia (s. VI a.C.) habla de los sufrimientos y las dificultades que encuentra  un personaje que ha recibido la invitación para asumir la misión de unir al pueblo disperso y de ser luz para las naciones.

 

Texto: Despreciado y tenido como la basura de la gente, hombre de dolores y familiarizado con el sufrimiento, semejante a aquellas personas a las que se les vuelve la cara; estaba despreciado y no hemos hecho caso de él.

Fue detenido y enjuiciado injustamente sin que nadie se preocupara de él. Fue arrancado del mundo de las y los

vivos y herido de muerte por los crímenes de su pueblo.

Fue sepultado junto a los malhechores y su tumba quedó junto a los ricos, a pesar de que nunca cometió una violencia ni nunca salió una mentira de su boca.

Después de las amarguras que haya padecido su alma, verá la luz y será colmado. Por eso le daré en herencia muchedumbres y recibirán los premios de los vencedores.

 

Salmo de hoy: Esa gente es feliz porque vive el mandamiento del amor solidario.

 

  1. Quienes tienen y nunca se olvidan que a otros/as les falta; los/as que nunca usaron la fuerza sino la razón; las que dan una mano y ayudan a los/as que han caído.
  2. Quienes ponen en todas las cosas amor y justicia, los/as que nunca sembraron el odio, tampoco el dolor; los/as que dan y no piensan jamás en su recompensa.
  3. Quienes son generosos/as y dan de su pan un pedazo; los/as que siempre trabajan pensando en un mundo mejor; los/as que están liberados de todas sus ambiciones.

 

Lect. Evangélica: Marcos  10, 35-45. Jesús asume el compromiso del servicio

 

Introducción L. Ev.: En la lectura evangélica que hacemos hoy se nos habla de la petición que hicieron dos de los discípulos, Santiago y Juan, para que Jesús les concediera unos puestos de honor y de poder en el supuesto gobierno que Jesús encabezaría. Jesús los invita a no buscar el poder, sino a saber servir a los hermanos y hermanas, como él mismo lo hizo.

 

Texto: Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, se acercaron a Jesús y le dijeron: “Maestro, queremos que nos concedas lo que te vamos a pedir.” Ellos respondieron: “¿Qué quieren de mí?” Ellos respondieron: “Concédenos que nos sentemos uno a tu derecha y el otro a tu izquierda cuando estés en tu gloria.”

            Jesús les dijo: “No saben lo que piden. ¿Pueden beber la copa que estoy bebiendo o bautizarse como me estoy bautizando?” Ellos contestaron: “Si, podemos.” Jesús les dijo:  “Pues bien, la copa que bebo, también la beberán ustedes, y serán bautizados con el mismo bautismo que estoy recibiendo; pero no depende de mí que se sienten a mi derecha o a mi izquierda. Esto ha sido reservado para otros.”

            Cuando los otros diez oyeron esto se enojaron con Santiago y Juan. Jesús los llamó y les dijo: “Como ustedes saben, los que se consideran jefes de las naciones las gobiernan como si fueran sus dueños, y los que tienen algún puesto hacen sentir su poder. Pero no será así entre ustedes.

            Al contrario, el que quiera ser el más importante entre ustedes, que se haga el servidor de todos, y el que quiera ser el primero, que se haga siervo de todos. Así como el Hijo del Hombre no vino para que lo sirvieran, sino para servir y dar su vida como rescate de una muchedumbre.”

 

            DIÁLOGO COMUNITARIO, GRUPAL O FAMILIAR

 

1. ¿Por qué es necesario dar la vida para que los/as otros/as vivan mejor?

  1. ¿Por qué el servicio debe distinguir a los/as jesuánico-cristianos?

 

1. Dar la vida para que otros y otras vivan mejor

 

            El Evangelio de hoy nos invita a ponernos en disposición de servir a los/as hermanos/as y nos pone como ejemplo a Jesús quien definió su misión como un servicio y que dio su vida como rescate por muchos/as. Entonces no se trata de un simple servicio pasajero u ocasional. Se trata de dar la vida y de asumir las dificultades y los conflictos que surgen cuando intentamos vivir con seriedad el mandato de servir a los/as hermanos/as como Jesús lo hizo.

            El cuarto cántico del Servidor  de Dios  (Is 52,13-53,12), elaborado en el exilio de Babilonia, nos describe con 600 años de antelación lo que sería el estilo de vida asumido por Jesús. Dios permitió que fuera destrozado con los padecimientos (53,10), hasta tal punto que muchos quedaron espantados porque su cara estaba tan desfigurada que no parecía un ser humano (53,14). Fue detenido y enjuiciado injustamente sin que nadie se preocupara de él (53,8) y ni siquiera pudo tener una sepultura digna, pues fue enterrado junto a los malvados y su tumba quedó junto a los ricos (53,9).

            Todo el dolor del Servidor de Dios no fue en vano. Se trató de un sufrimiento asumido por amor, por solidaridad: “Eran nuestras dolencias las que él llevaba, eran nuestros dolores los que le pesaban…”(53,4). Y él mismo ofreció su vida como sacrificio por el pecado (53,10). El se compadece de las flaquezas humanas (Hb 4,15). Y ese esfuerzo no queda sin recompensa: el Siervo verá la luz y recibirá el premio de los vencedores.

            Jesús, se convierte en modelo para nuestras comunidades. Como a él nos toca rescatar a tantas personas que viven en medio del pecado personal y estructural. Esta misión exige el sacrificio de la propia vida, la solidaridad con los/as oprimidos/as con la conciencia clara de que este esfuerzo no quedará sin recompensa.

           

2.  Poder y servicio en el proyecto de vida digna

           

            Cuando los otros discípulos y discípulas de Jesús oyeron que Santiago y Juan estaban buscando los mejores puestos (Mc 10,41), se enojaron mucho porque probablemente también ellos querían conseguir dichos puestos y estaban siguiendo a Jesús para ver lo que pudiesen conseguir para beneficio personal. Por eso también a los 10 se le podría aplicar la frase de Jesús: “No saben lo que piden”.

            Jesús, el Mesías, intenta cambiar el orden social imperante. Buscando ayudar a sus discípulos/as en el camino de fe que han iniciado, les dice que el/la grande tiene que convertirse en servidor/a, y el/la que quiera ser el/la primero/a que se haga siervo/a de todos/as. El mismo Jesús se pone como ejemplo a imitar cuando declara que el “Hijo del hombre no vino para que lo sirvieran sino para servir” (Mc 10,45).

            Jesús invita a sus discípulos/as a no imitar la conducta de los/as grandes y los/as jefes de este mundo. Jesús descubre algo en su sociedad que se da a nivel socio-político: “Los jefes de las naciones las dominan como señores absolutos, y los grandes las oprimen con su poder” (Mt 20,25; Mc 10,42). Y el evangelio según Lucas añade: “Los que ejercen el poder sobre ellas (las naciones) se hacen llamar Bienhechores” (Lc 22,25).  Jesús describe muy bien la conducta y la actuación de los jefes de este mundo. Para Jesús el principal problema consiste en creer que ellos son dueños de la gente, que éstos no tienen derecho a pensar, ni a opinar ni a participar en las decisiones que tienen que ver con la vida de las mayorías.

            Jesús denuncia también que los grandes o magnates de este mundo utilizan su poder para oprimir a los/as más pequeños/as. No sólo le quitan la posibilidad de ser reconocidos/as como personas, sino que también los/as oprimen de muchas maneras obligándoles/as a trabajar para ellos/as por salarios de miseria. Y encima esas personas quieren hacerse llamar bienhechores/as. Ese es el colmo de la manipulación.

            Una de las tentaciones de los/as que nos llamamos seguidores/as de Jesús es creer que nuestra condición de cristianos/as o nuestras responsabilidades en la comunidad cristiana nos dan un poder absoluto sobre las otras personas. Entonces, se establecen relaciones de poder y de dominio. Aparecen aquellas personas que en las comunidades son “caciques”, los/as que creen que sólo ellos/as pueden tomar las decisiones que imponer a toda la comunidad.

            Como comunidad de fe se nos pide el esfuerzo constante y cotidiano para dominar esa tendencia natural que todos y todas tenemos para dominar a los/as demás e imponerles nuestros criterios y puntos de vista. El servicio que estamos llamados/as a realizar nos pide la disposición para el diálogo, para juntos descubrir la voluntad de Dios en nuestra vida, en nuestra historia, en nuestro país y convertirnos en una comunidad al servicio de todas las personas, sobre todo de las más pobres. Y servicio no quiere decir aceptar pasivamente que las cosas sigan como están. Servir implica iniciativa y creatividad, conocimientos y esfuerzos para construir un mundo más humano, más justo, más participativo, más fraterno.

 

Plegaria de las y los participantes:

1. Por los gobernantes de nuestro país para que logren detener la corrupción y sepan castigar a los corruptos., roguemos al Señor.

2. Para que los cristianos y cristianas colaboremos a crear una nueva forma de organización mundial de las naciones, de forma que el gobierno del mundo -que actualmente está en manos de las grandes transnacionales del poder y del dinero- pase a estar en manos de la sociedad civil participativa.

3. Por esta comunidad nuestra, para que, a ejemplo de Jesús, sepamos partirnos y repartirnos entre cuantos nos rodean y pasan necesidad

 

Exhortación final: Se nos ha invitado a convertirnos en verdaderos/as seguidores/as de Jesús y a mantenernos firmes en la fe. Esa fe nos exige dominar la tendencia a oprimir a los/as hermanos, denunciar la conducta de aquéllos/as que se convierten en señores absolutos y  aprender a servir como Jesús lo hizo.

 

 

 


 

TEN COMPASIÓN DE Mí   B30ºO  (29/10-4/11/2012)

 

Introducción: Hoy nos reunimos como comunidad de fe y como organización comprometida con la causa de la defensa de la vida digna de las y los más débiles y excluidos, que necesitan una mano amiga que tenga con ellos/as un gesto de solidaridad que les devuelva la ilusión y la esperanza.

            Celebremos, pues, con alegría la presencia en nuestra comunidad de Jesús que siempre está dispuesto a escuchar a los/as más pobres, a compadecerse de ellos/as y a entregarnos su Palabra que fortalece nuestro camino de fe y de solidaridad.

 

Lect. Primer Testamento: Jeremías  31,7-9. Yahvé está comprometido con la vida plena de su pueblo

 

Introducción L.P.T: En el texto que hacemos a continuación el profeta Jeremías anuncia una palabra de esperanza para aquellos/as judíos/as que se encontraban en el exilio de Babilonia (s. VI a.C.).  El pueblo tiene motivos para estar alegres, pues se anuncia la vuelta a su tierra. Entre ellos/as tienen una alegría especial los/as impedidos/as físicos como los cojos, los ciegos y las mujeres encinta y las paridas. Los/as que partieron con lágrimas, ahora, por la intervención de Dios regresan con alegría.

 

Texto:             Así dice Yahvé: ¡Vitoreen, con alegría, a Jacob, aclamen a la primera de las naciones! Háganse escuchar, celébrenlo y publíquenlo: “¡Yavé ha salvado a su pueblo, al resto de Israel!”

            Miren cómo los traigo del país del Norte, y cómo los junto de los extremos del mundo: Están todos, ciegos y cojos, mujeres encinta y con hijos, y forman una multitud que vuelve para acá.

            Partieron, en medio de lágrimas, pero los hago regresar contentos; los voy a llevar a los arroyos por un camino plano para que nadie se caiga.

            Pues he llegado a ser un padre para Israel y Efraín es mi primogénito.

 

Salmo de hoy: Al fin encontré a Jesús, después de tanto buscarlo.

 

  • Lo encontré en el canillita, en el que limpia zapatos, y en aquel que en los semáforos limpia el vidrio de los carros: Es imagen de Jesús.
  • Lo he visto en el chiripero, que camina por los barrios; tocando de puerta en puerta en busca de un trabajo: El me habla de Jesús.
  • Lo he visto en toda la gente, que tiene ansias de cambio y se entrega a una lucha por un mundo más humano: Es imagen de Jesús.

 

Lect. Evangélica: Marcos  10, 46-52. Jesús, Hijo de David, ten compasión de mí

 

Introducción L. Ev.: Mientras va saliendo de Jericó y de camino hacia Jerusalén un mendigo ciego, dándose cuenta de la presencia de Jesús que pasaba, pide a gritos que el Hijo de David se compadezca de él. Jesús lo cura, afirmando que ha sido la fe la que ha sanado al ciego. Este al recobrar la vista se convierte en discípulo de Jesús.

 

Texto: Llegaron  a Jericó. Y, al salir Jesús de allí, acompañado de sus discípulos y de una gran multitud, el hijo de Timeo (Bartimeo), un limosnero ciego, estaba sentado a la orilla del camino. Cuando supo que era Jesús de Nazaret, se puso a gritar, “Jesús, Hijo de David, ten compasión de mí” Varias personas trataron de hacerlo callar. Pero él gritaba mucho más: “Hijo de David, ten compasión de mí.”

            Jesús se detuvo y dijo: “Llámenlo” Llamaron, pues, al ciego, diciéndole: “¡Párate, hombre!, te está llamando.” Y él, arrojando su manto, de un salto se puso de pie y llegó hasta Jesús.

            Jesús le preguntó: “¿Qué quieres que te haga?” El ciego respondió: “Maestro, que yo vea.” Entonces, Jesús le dijo: “Puedes irte; tu fe te ha salvado.”

            Y al instante vio, y se puso a caminar con Jesús.

 

            DIÁLOGO COMUNITARIO, GRUPAL O FAMILIAR

 

1.- ¿Por qué Bartimeo confía en Jesús?

2. ¿Por qué se hace necesario escuchar al pobre?

 

1. La confianza que da vida y que nos convierte en discípulas y y discípulos

 

            A la salida de la histórica ciudad de Jericó, por donde el pueblo de Israel entró en la tierra prometida, sentado junto al camino está un mendigo ciego; doblemente pobre, por ser mendigo y por ser ciego. Bartimeo reconoce a Jesús como Hijo de David. Jesús se dirige a Jerusalén en donde tendrá una acogida entusiasta por el pueblo sencillo que lo reconocerá como el Mesías esperado: “¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en nombre del Señor! ¡Bendito el reino que viene, de nuestro padre David! ¡Hosanna en las alturas! (Mc 11,9-10). Bartimeo se adelanta y proclama que Jesús es el Mesías esperado, el Hijo de David. Así el ciego ve lo que otros/as, con vista, no son capaces de ver. De hecho, generalmente, el reconocimiento de Jesús como Cristo y como salvador viene de los/as últimos/as de la sociedad, de los/as que están al borde del camino, de aquellos/as que algunos/as buscan hacer callar.

            Bartimeo, el ciego del camino, no pide a Jesús una limosna. Eso es lo que había hecho por mucho tiempo. Ahora entiende que ha llegado una oportunidad que él no quiere desaprovechar. Por tanto, pide la salud, la vista que lo podría reintegrar a la vida normal. Por lo tanto cuando Jesús lo llama, “él, arrojando su manto, de un salto se puso de pie y llegó hasta Jesús” (Mc 10,50).

            Jesús devuelve la vista al ciego y declara que ha sido su fe, la confianza que depositó en él, la que le ha dado la vida, la que lo ha salvado. Y Bartimeo se convierte en discípulo de Jesús. Dice el texto que el ciego curado “le seguía por el camino” (Mc 10,52). La fe que salva ha puesto al que era ciego en el camino de Jesús, en el camino hacia Jerusalén, que lo conducirá hacia su muerte y resurrección.

            Hoy como ayer son los/as más débiles, los/as más pobres, los/as excluidos/as de la sociedad quienes más están dispuestos/as a descubrir el paso de Jesús por sus vidas. Aquellos/as y aquellas que sólo se preocupan por sus negocios, por sus propios asuntos son incapaces de descubrir a Dios que pasa a nuestro lado y que quiere darnos su Palabra de amor. Como comunidad de fe se nos pide estar atentos/as para descubrir la presencia de Dios en la vida de los/as débiles.

                       

2. La necesidad de escuchar al/a la empobrecido/a y excluido/a

 

            El mendigo Bartimeo no tiene miedo en gritar y pedir compasión a aquél que sabe puede devolverle la vista y la salud. Y aunque los/as que rodean a Jesús intentan callarlo, él grita más fuerte: “¡Hijo de David, ten compasión de mí!”(Mc 10,48). Jesús, en su camino hacia Jerusalén, tiene tiempo para él, no le impone su voluntad; por eso le pregunta: “¿Qué quieres que te haga?” Jesús quiere escuchar al ciego, porque él ha venido a revelarnos el amor del Padre que escucha a cada uno/a de sus hijos/as.

            Hoy, ante las urgentes necesidades de los/as más pobres de nuestras comunidades, podemos engañarnos fácilmente, pretendiendo conocer mejor que ellos/as mismos/as lo que les conviene. Pero en toda relación de ayuda debemos respetar a la persona y reconocer sus derechos. Es necesario dar lo que se tiene, pero para esto debemos estar atentos/as a lo que los/as otros/as sienten como una necesidad.

            Como comunidad de fe y de amor tenemos que aprender a escucharnos. Sobre todo a aquellas personas que tienen en la comunidad cristiana el servicio de la autoridad se les pide saber escuchar al pueblo, sobre todo a los/as más pobres y a los/as más débiles. En los proyectos sociales que promovemos en las comunidades cristianas, o desde las organizaciones de la sociedad civil, se necesita que sepamos escuchar a la gente, descubrir sus necesidades, sus ilusiones e intentar dar una respuesta que tenga en cuenta a las personas en su situación concreta.

 

Plegaria de las y los participantes:

1. Para que la luz de la verdad abra los ojos de todos los seres humanos y les ayude a caminar sin tropiezo por el camino de la vida, roguemos al Señor.
2. Por todos los ciegos, para que se puedan integrar a la sociedad con respeto a sus derechos y sin ser relegados a puestos marginales…
3. Para que tengamos un corazón capaz de compadecerse ante el dolor de cada hermano/a, roguemos al Señor.

Exhortación final: La Palabra bíblica nos ha hablado hoy de la compasión mostrada por Jesús en favor de su pueblo. Al sector del pueblo de Israel que estaba en el exilio se le motiva para que pueda volver a la tierra de Israel/Palestina. Al mendigo ciego Bartimeo Jesús le devuelve la vista y le convierte en discípulo. Por todo eso hay motivos para estar alegres y para dar gracias al Dios de Jesús que siempre está en medio de su pueblo.

 

 

 

 

 

 

 

 


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