Reflexiones bíblicas. Marzo 2011

Red Ecuménica Bíblica Dominicana (REBIDOM)

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Reflexiones bíblicas semanales. Marzo 2011

 

 

LA FE SE MUESTRA CON OBRAS CONCRETAS DE AMOR Y SOLIDARIDAD A9ºO (6-3-11)

 

INTRODUCCIÓN: Nos reunimos porque compartimos un proyecto de vida digna que exige coherencia entre palabra y acción, entre discurso y práctica solidaria, sobre todo con aquellas personas empobrecidas y excluidas, que necesitan romper con los lazos de la opresión que les impide participar de las oportunidades y los bienes de la sociedad en igualdad de condiciones.

La comunidad que construye su fe como una casa sobre la roca, tiene motivos para celebrar. Por eso nos reunimos, por eso nos sentimos hermanos y hermanas comprometidas, que comparten el mismo proyecto de vida plena para todos y todas.

 

Lect. Primer Testamento: Dt 11,18.26-28. Pon mis palabras en tu corazón

Introducción L.P.T: En la lectura del libro del Deuteronomio se invita a los seguidores y seguidoras del dios Yahvé a poner su palabra de vida en el corazón y en la mente de cada persona. Se invita a escoger el camino que conduce a la construcción de una vida plena, una vida digna.

Texto: En aquel tiempo dijo Yahvé: Pon estas palabras mías en tu corazón y en tu alma, que sean para ti como una señal ligada a tu mano, un signo puesto en medio de tu frente.

Miren que en este día yo pongo delante de ustedes la bendición y la maldición.  Bendición, si obedecen los mandamientos de Yahvé que yo les prescribo hoy;  maldición, si desobedecen dichos mandamientos y se desvían del camino que yo ahora les muestro, para seguir a dioses extraños que no son suyos.

 

Salmo de hoy: Danos un corazón grande para amar. Danos un corazón fuerte para luchar

-          Gente nueva, creadora de la historia; constructora de nueva humanidad; gente nueva que vive la existencia como riesgo de un largo caminar.

-          Gente nueva luchando en esperanza; caminantes sedientos/as de verdad; gente nueva sin frenos ni cadenas, gente libre que exige libertad.

-          Gente nueva amando sin fronteras, por encima de razas y lugar; gente nueva al lado de las y los empobrecidos; compartiendo con ellos y ellas techo y pan.

Lect. Evangélica: Mt. 7,21-27.  Escuchar la Palabra y ponerla en práctica

Introducción L. Ev.: El Proyecto del Reino de Dios propuesto por el Jesús histórico exige una fe comprometida, hecha de obras concretas, practicadas en las relaciones comunitarias de la vida familiar, de la vida comunitaria, de la vida ciudadana. En esto consiste, según Jesús, la verdadera sabiduría, en construir la vida sobre la roca firme de los valores de la justicia, la solidaridad y el amor solidario.

 

Texto: En aquél tiempo dijo Jesús a sus discípulos y discípulas: No bastará con decirme: ¡Señor!, ¡Señor!, para entrar en el Reino de los Cielos; más bien entrará el que hace la voluntad de mi Padre del Cielo. Aquel día muchos me dirán: ¡Señor, Señor! Hemos hablado en tu nombre, y en tu nombre hemos expulsado demonios y realizado muchos milagros. Entonces yo les diré claramente: Nunca les conocí. ¡Aléjense de mí, ustedes que hacen el mal!

Si uno escucha estas palabras mías y las pone en práctica, dirán de él: aquí tienen al hombre sabio y prudente, que edificó su casa sobre roca. Cayó la lluvia, se desbordaron los ríos, soplaron los vientos y se arrojaron contra aquella casa, pero la casa no se derrumbó, porque tenía los cimientos sobre roca. Pero dirán del que oye estas palabras mías, y no las pone en práctica: aquí tienen a una persona tonta que construyó su casa sobre arena. Cayó la lluvia, se desbordaron los ríos, soplaron los vientos y se arrojaron contra esa casa: la casa se derrumbó y todo fue un gran desastre.»

 

PARA LA REFLEXION COMUNITARIA, FAMILIAR O PERSONAL

1- ¿Por qué necesitamos construir un proyecto de vida fundamentado en bases firmes?

2- ¿Cómo se demuestra la fe verdadera?

  1. 1. Acoger el proyecto de vida plena construido con bases firmes

La actuación humana se describe como “responsabilidad”, capacidad de dar una respuesta adecuada a una palabra divina productora de vida, y al mismo tiempo, como posibilidad de irresponsabilidad, de falta de respuesta a esa iniciativa. En la parábola del evangelio de hoy se presentan dos edificios, uno construido sobre la roca firme y otro sobre la arena movediza. Se trata de dos tipos de oyentes (vv. 24 y 26) de las palabras de Jesús. La diferencia de ambos reside en poner o no poner en práctica esas palabras. Sólo en la escucha atenta  a esas palabras la vida puede adquirir solidez y permanencia.

A veces se nos hace difícil escuchar la propuesta de vida plena que se hace a través de muchos medios. De hecho el primer lugar es la realidad cotidiana. Por eso se nos pide capacidad de apertura hacia esa Palabra que habla desde la cotidianidad. Esa escucha de la Palabra la hacemos también a través de la Biblia, lugar en donde encontramos la Palabra que Dios le dirigió a otras comunidades, en un determinado momento de la historia y que hoy se dirige a nosotros y a nosotras.

Es de vital importancia que la escucha de la Palabra la hagamos en familia, en comunidad, pues es el ambiente comunitario y familiar el lugar más adecuado para la escucha de la Palabra y para su actualización.

Como grupo de fe, como círculo bíblico, como célula comunitaria o congregación, podemos preguntarnos qué lugar ocupa la escucha de la Palabra en nuestro espacio de fe. ¿Nos dedicamos realmente a la escucha y a la profundización de la Palabra? ¿Qué podemos hacer para mejorar nuestra escucha? ¿Cómo podemos interpretar mejor la Palabra para aplicarla a nuestra vida?

 

2.  La práctica comprometida de la fe

Las palabras finales del primer discurso de Jesús en el evangelio de Mateo, presentan el engaño de la falsa religiosidad (vv. 21-23) y la doble forma de edificación que puede adoptar cada grupo de fe y cada persona en la construcción de la propia vida (vv. 24-27).

Podemos creer que estamos viviendo la fe cuando pertenecemos a un grupo, congregación, célula o comunidad cristiana. Pero si la práctica de fe de esos grupos se reduce a la lectura de la palabra bíblica desconectada de la vida, a las alabanzas estériles, a unas celebraciones sin vida, monótonas, cansonas… Entonces se está construyendo una falsa religiosidad, que sólo puede atraer a quienes buscan espacios de seguridad psicológica, pero no a quienes quieren realmente comprometerse con la causa de la fe y del ser humano pisoteado y excluido, en esta sociedad, y en este mundo, en el que se ha globalizado la desigualdad, la dictadura del dinero, del mercado, y la exclusión de millones de seres humanos.

La respuesta de la fe comprometida no se juega en el campo de las proclamaciones, de los discursos, que el ser humano hace por medio de sus palabras, ni siquiera por medio de acciones religiosas “extraordinarias” que pueda realizar, sino en la construcción cotidiana de un proyecto de vida digna. Sólo de esta manera se crea el ambiente de comunión fraterna, y se hace posible la “entrada al Proyecto de Dios” (7, 21).

 

Para la oración de las y los participantes

1. Por la humanidad, para que en todas sus religiones encuentren una plataforma común de práctica del amor solidario; de tal manera que todos y todas, en cualquiera que sea nuestra religión, pongamos por delante la práctica del amor solidario como el camino que nos llevará a la construcción de un proyecto de vida digna. Roguemos…

  1. Por todos nosotros y nosotras, para que nuestras prácticas respalden nuestras palabras, nuestro hacer a nuestro decir, roguemos…
  1. Por esta comunidad o familia para que esta reflexión semanal venga respaldada por nuestro compromiso en la práctica de cada día, y nos dé fuerza para vivir la semana en plena entrega a la práctica del amor, roguemos…

 

Exhortación final: Tenemos el desafío de seguir construyendo un proyecto de vida plena, de vida digna. Hemos reconocido que la práctica del amor y la práctica de transformación de la historia son las expresiones fundamentales de nuestro compromiso creyente con la transformación de una historia de corrupción, de injusticias y exclusión de los sectores sociales más vulnerados. Por eso nos invitamos a asumir en esto la práctica solidaria e inclusiva de Jesús y de las y los grandes testigos de la historia.

 

 

RESISTIR A LA TENTACION DEL PODER Y DEL DINERO A1ºC (13-3-11)

 

INTRODUCCIÓN: Hace pocos días hemos comenzado el tiempo de cuaresma, tiempo de preparación para la celebra­ción de la pascua de Jesús, tiempo también de conversión. Por ello las lectu­ras que escucharemos hoy nos dirán cómo desde el principio de la creación Dios tuvo un plan de salvación y de felicidad para hombres y mujeres. Pero el ser humano pecó y prefirió vivir al margen de Dios y tuvo que pagar las consecuencias de haber asumido tal actitud. Que esta celebración nos fortalezca para que seamos capaces de reconocer nuestro pecado personal y social y fortalecernos en contra de las tentacio­nes que quieren alejarnos de los caminos del Dios vivo.

Lect. Primer Testamento: Gén. 2,7-9; 3,1-7. Yahvé formó al ser humano del polvo de la tierra

 

Introducción L.P.T: El texto del libro bíblico del Génesis expresa su convicción de cómo el dios Yahvé creó al hombre y a la mujer. Al crearlos los puso en un jardín hermoso para que vivieran felices. Sin embargo, ante la propuesta de la serpiente, rompieron con las reglas impuestas por Yahvé y tuvieron que pagar las consecuencias de sus hechos.

 

Texto: Entonces, Yahvé formó al ser humano con polvo de la tierra;  sopló en sus na­rices aliento de vida, y existió el ser humano con aliento y vida. Luego, Yahvé plantó un jardín en un lugar del Oriente llamado Edén; allí colocó al ser humano que había formado. Yahvé hizo brotar del suelo toda clase de árboles agradables a la vista y buenos para comer. Y puso en medio el árbol de la Vida y el árbol de la Ciencia del bien y del mal.

La serpiente era la más astuta de todos los animales del campo que Yahvé había hecho, y dijo a la mujer: `¿Es cierto que Dios les ha dicho: No coman de ninguno de los árboles del jardín?’ La mujer respondió: `Podemos comer de los frutos de los árboles del jardín, menos del fruto del árbol que está en medio del jardín, pues Dios nos ha dicho: No coman de él ni lo toque siquiera, porque si lo hacen morirán.

La serpiente replicó: `De ninguna manera morirán. Es que Dios sabe muy bien que el día en que coman de él, se les abrirán a ustedes los ojos y serán como dioses y conocerán el bien y el mal.

La mujer vio que el árbol era apetitoso, que atraía la vista y que era muy bueno para alcanzar la sabiduría. Tomó de su fruto y comió y se lo pasó en seguida a su marido que andaba con ella, quien también lo comió.

Entonces se les abrieron los ojos y se dieron cuenta de que estaban des­nudos, y se hicieron unos taparrabos cosiendo unas hojas de higuera.

 

Salmo de hoy: No nos corromperán. Como una roca firme junto al río nos mantendremos firmes.

-          Con fe y compromiso; siguiendo la palabra de Jesucristo… nos mantendremos firmes.

-          Si nos concientizamos y nos organizamos… nos mantendremos firmes.

-          Si luchamos contra el hambre; también contra las drogas… nos mantendremos firmes.

 

Lect. Evangélica: Mateo 4, 1-11.  Rechazar las tentaciones de quienes tienen poder y dinero

 

Introducción L. Ev.: Después de su bautismo, y antes de iniciar su vida pública, Jesús es conducido por el Espíritu al desierto para prepa­rarse para su misión. En esa ocasión es tentado por el diablo sobre las tentaciones más frecuentes del ser humano: el poder, la vida fácil, la búsqueda de la fama y el afán desmedido de posesiones y riquezas. Jesús sabe rechazar cada una de las tentaciones y es fiel al Proyecto de vida plena y digna que se le ha encomendado.

 

Texto: En aquel entonces el Espíritu Santo condujo a Jesús al desierto para que fuera ten­tado por el diablo. Y después de estar sin comer cuarenta días y cuarenta no­ches, tuvo hambre.

Entonces, se le acercó el tentador y le dijo: `Si eres Hijo de Dios, ordena que esas piedras se conviertan en pan.’ Pero Jesús respondió: `Dice la Escritura que el hombre no vive solamente de pan, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.’

Después de esto, el diablo lo llevó a la Ciudad Santa, y lo puso en la parte más alta del Templo, y le dijo: `Si eres Hijo de Dios, tírate de aquí para abajo. Puesto que la Escritura dice: Dios ordenará a sus ángeles que te lleven en sus manos para que tus pies no tropiecen en piedra alguna.’

Jesús replicó: `Dice también la Escritura: No tentarás al Señor tu

Di­os.’ En seguida lo llevó el diablo a un cerro muy alto, le mostró to­das las naciones del mundo con todas sus riquezas y le dijo: `Te daré todo esto si te hincas delante de mí y me adoras. ‘Entonces Jesús le respondió: `A­léjate de mí, Satanás, porque dice la Escritura: Adorarás al Señor tu Dios, a él solo servi­rás.’

Entonces lo dejó el diablo y acercándose los ángeles se pusieron a ser­vir a Jesús

 

PARA LA REFLEXION COMUNITARIA, FAMILIAR O PERSONAL

 

  1. ¿Por qué Jesús se mantuvo fiel al Proyecto de vida digna?
  2. ¿Cómo resistir ante la tentación del poder que nos aleja del Proyecto de vida digna y feliz?

 

  1. 1. Jesús se mantuvo fiel al Proyecto de vida digna

 

Antes de comenzar su vida pública, y después de ser bautizado, Jesús es llevado por el Espíritu al desierto, como prepa­ración para su misión. En la dureza del desierto el Espíritu lo iba preparando para la misión que se le había encomendado.

Mientras están en el desierto Jesús es tentado por el diablo, para que abandone el Proyecto y la misión que Dios le había encomendado, para que asumiera el proyecto del diablo caracterizado, por la búsqueda del poder, del sensacionalismo, la fama, y las riquezas fáciles. Al rechazar instantáneamente estas proposiciones Jesús está demostrando su fuerza y su resis­tencia ante las tentaciones del maligno.

Los tres evangelistas sinópticos (Mc, Mt y Lc) colocan la experiencia del desierto en relación con la del bautismo de Jesús, presentado poco antes. Los tres dicen también que Jesús fue conducido por el Espíritu. La firmeza de Jesús ante las tentaciones afirma el compromiso realizado en su bautismo y le abre las puertas para asumir su misión con valentía y responsabilidad en la construcción del proyecto de vida alternativo al orden social establecido.

Las tres tentaciones se ordenan gradualmente. Jesús se niega a usar indebidamente su condición divina y da una orientación a sus discípulos y discípulas para que no pongan al servicio de sus propios intereses el don de la fe recibido. El profeta de Galilea se niega a buscar poder y dinero a cambio de adorar al diablo y convertirse en su discípulo. El precio a pagar es demasiado elevado.  Como comunidad de fe y de solidaridad necesitamos vivir unidos y unidas a Jesús, identificados/as con él, con su forma de ver la vida, con su capacidad de rechazar el mal, y hacer de cada momento una experiencia de amor y de solidaridad, de resistencia y creatividad, para que podamos dar nuestro aporte al Proyecto de vida digna para todas y todos y en particular para los sectores sociales más excluidos.

 

2. Resistir ante la tentación del poder y del dinero

 

El diablo ofrece a Jesús el poder sobre “todos los reinos del mundo” (Mt 4,8). A cambio del poder Jesús tendrá que rendir homenaje a quien tiene el proyecto de la violencia y la muerte. Tentación también de la comunidad jesuánico-cristiana: entender su poder de servicio como un poder de dominación. Frente a eso Jesús nos recuerda, hoy también, que sólo  a los hermanos y hermanas que nos necesitan hay que servir (Mt 4,10).

 

La búsqueda desenfrenada del poder, aún la originada en la buena intención, suele conducir a los seres humanos por caminos extraviados. Ningún fin puede justificar la maldad de los medios que utilizan los que tienen poder en este mundo. El texto de las tentaciones debe ser leído teniendo presente las actitudes adoptadas frente al poder por los seres humanos, los de la época de Jesús primeramente, pero también los de la nuestra.

La realización de la justicia del Proyecto de vida plena exige una metodología en consonancia con dicha justicia. Un medio distinto al adecuado es la propuesta del Tentador para Jesús y para toda vida cristiana.

Por ello, la tentación de Jesús es una advertencia que todos y todas debemos tener en cuenta. Típica de un momento posterior de su actuación, ha sido, con toda probabilidad, anticipada a un momento inmediatamente posterior al bautismo, en orden a subrayar las exigencias que tienen los nuevos bautizados de contar con las dificultades que les acechan en su nueva vida.

La comunidad jesuánico-cristiana debe tener la suficiente lucidez para rechazar la tentación del poder demoníaco con el recurso a la Escritura,  lugar donde puede encontrar luz para discenir las exigencias de la misión encomendada y la fuerza para asumirla con una actitud decidida y valiente

Nosotros y nosotras, como persona y como comunidad, somos tentadas y tentados con frecuencia con las mismas tentaciones que recibió Jesús: dinero, fama, poder. Necesitamos revestirnos de la fuerza de su Espíritu, para saber, como él, renunciar a toda identificación y complicidad con los poderes que ponen e imponen al dinero en el lugar del Proyecto de vida digna.

 

 

Para la oración de las y los participantes

-          Para que la Iglesia confíe siempre y por encima de todo en el Proyecto de vida digna y en su fuerza liberadora. Roguemos…

-          Para que hagamos caso a las voces que nos llaman a buscar una sociedad más justa y un ser humano más fraterno, sororal y solidario. Roguemos…

-          Para que, frente al individualismo y el egoísmo, nosotras y nosotros pongamos el valor de la solidaridad entre las personas. Roguemos…

 

Exhortación final: La reflexión nos ha ayudado a discernir y a darnos cuenta de que nuestra vida humana está sometida a muchos influjos, presiones, tentaciones… y también a tantos estímulos, inspiraciones y buenos ejemplos. Es necesario tomar una decisión fundamental de tal manera que la atracción y el influjo del bien sea mucho más fuerte en nuestra vida que la tentación y la fuerza del mal, y que el ejemplo modélico de Jesús nos ayude a seguirle por el camino del amor solidario y del bien común, generador de una vida digna.

 

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ESTE ES MI HIJO AMADO, ESCUCHENLO A2ºC (20-3-11)

 

Introducción: Nos reunimos como comunidad, como familia, porque tenemos fe en la necesidad de la construcción de un proyecto de vida plena para todas y todos. Queremos poner­nos a la escucha del pueblo necesitado y del espíritu del Hijo Amado del Padre, porque en sus labios hay Palabras de vida plena, y propuesta de vida digna y feliz.

Lect. Primer Testamento: Gén 12,1-4. En ti serán benditas todas las razas de la tierra

Introducción L.P.T: Abrahán es para el pueblo judío el modelo del hombre que supo creer en la misión que se le había  encomendado para la conformación de un pueblo. Por eso, para las y los judíos creyentes es el Padre de la fe. En la si­guiente lectura se invita a Abrahán a dejar su tierra, su ambiente, para ir a un lugar desconocido que el dios Yahvé le indicaría. La recompensa a esta fidelidad será la bendición divina y la multiplicación de la descendencia de Abrahán.

 

Texto: En aquel tiempo el dios Yahvé dijo a Abraham: `Deja a tu país, a los de tu raza y la familia de tu padre, y anda la tierra que yo te mostraré. Haré de ti una nación grande y te bendeciré. Engrandeceré tu nombre, y tú serás una bendición. Bendeciré a quienes te bendigan y maldeciré a quienes te maldigan. En ti serán benditas todas las razas de la tierra.’

Partió, pues, Abrahán, como se lo había dicho Yahvé, y junto con él se fue también Lot.

 

Salmo de hoy: Jesús, danos ya tu Palabra de vida digna

-          Es grito contra la injusticia y paz para el que cuida la vida.

-          Nos da dignidad y respeto; es nuestro sustento de vida, la luz que mi rancho ilumina.

-          Es la que nos suelta la lengua; la que nos levanta y da fuerzas.

 

Lect. Evangélica: Mt 17,1-9. Escuchar al  Hijo amado

 

Introducción L. Ev.: En el Evangelio que leemos a continuación Jesús sube con tres de sus discípulos más cercanos a un monte, y allí se transfigura, es decir cambia de aspecto, delante de sus discípulos. Testigos de este acontecimiento son Moisés y Elías como representantes de las y los creyentes del Primer Testamento, mientras que por el Segundo Testamento están: Pedro, Santiago y Juan.

 

Texto:   Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a Juan, su hermano, y los llevó a un cerro alto, lejos de todo. En presencia de ellos, Jesús cambió de aspec­to: su cara brillaba como el sol y su ropa se puso resplandeciente como la luz. En ese momento se les aparecieron Moisés y Elías hablando con Jesús.

Pedro tomó entonces la palabra y dijo a Jesús: `Señor, ¡qué bueno que estemos aquí! Si quieres, voy a levantar aquí tres chozas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías.’

Pedro estaba todavía hablando cuando una nube luminosa los cubrió con su sombra y una voz que salía de la nube decía: `Este es mi Hijo, el Amado; éste es mi Elegido; a él han de escuchar.’

Al oír la voz, los discípulos cayeron al suelo, llenos de gran temor. Jesús se acercó, los tocó y les dijo: `Levántense, no teman. ‘Ellos levantaron los ojos, pero no vieron a nadie más que a Jesús. Y, mientras bajaban del ce­rro, Jesús les ordenó: `No hablen a nadie de lo que acaban de ver, hasta que el Hijo del Hombre haya resucitado de entre los muertos.

 

PARA LA REFLEXION COMUNITARIA, FAMILIAR O PERSONAL

1. ¿Por qué la respuesta de la fe comprometida exige tomar decisiones valientes?

2. ¿Por qué la fe nos exige un compromiso con el cambio personal familiar y comunitario?

 

1.  Una decisión valiente: dejar su país y su familia y emigrar a otra tierra

A Abrahán, ya anciano se le pedía algo muy difícil: dejar su país, su raza, su familia para irse a un lugar desconocido. Por experiencia sabemos lo mucho que le cuesta a nuestros padres y a nuestros abuelos dejar, al final de su vida, el lugar en el que siempre vivieron, en donde educaron a sus hijas, sus hijos; en donde vivieron los momentos más importantes de su vida. Sin embargo, a pesar de esa realidad humana, según lo que señala el texto, el dios Yahvé llama precisamente a un hombre mayor para que salga de su tierra. Con él comienza la historia de salvación para el pue­blo de Israel.

Abrahán dejó su tierra, su mundo conocido y se fue hacia una tierra desconocida. Lo inspira la fe en el dios comprometido con la vida digna de su pueblo. El texto del Génesis que hemos leído hoy (Gén 12,1-4) nos recuerda que no es posible creer en un dios salvador y liberador y mantenernos en nuestras seguridades. La fe exige una postura radical. Sólo así se está disponible para el servicio al Proyecto de  vida digna, que se fundamenta en la solidaridad con el/la prójimo. Aferrarnos a situaciones cómodas y a privilegios sociales nos incapacita para transmitir el mensaje de Jesús que se despojó de todo privilegio humano y dio su vida para que tuviéramos vida en abundancia (Jn 10,10). Acoger el Proyecto de vida digna es rechazar toda injusticia y toda opresión con el/la hermano/a, en particular con el/la más desvalido/a.

A nosotros/as también Dios nos puede pedir sacrificios grandes. A algu­nos/as nos puede pedir dejar nuestras familias, nuestro círculo de amigos y amigas, nuestras regiones o quizás nuestro país, para dedicarnos a anunciar el Evangelio o dar nuestro aporte a la construcción del proyecto de vida digna  en otros países. A o­tros y otras les pedirá permanecer soltero o soltera para dedicarse desde ese estado de vida al Pro­yecto de vida plena. De todas maneras, lo más importante es permanecer siempre abiertos y abiertas para lo que nos exija el compromiso militante de la construcción de un proyecto de vida digna.

 

2. Escuchar al Hijo Amado…

En la escena de la transfiguración aparecen los dos personajes más im­portantes del Antiguo Testamento para los judíos: Moisés que representa a la Ley y Elías que representa a los profetas. Aparecen también los tres discípu­los más cercanos a Jesús: Pedro (personaje importante en la primera hora de la Iglesia de Jesús); Juan (el discípulo amado) y Santiago (el primero en derramar su sangre por la causa del Evangelio). Tanto los personajes del Antiguo Testamento, como los del Nuevo aparecen junto a Jesús y son in­vitados a escuchar al Hijo Amado. Y es que Jesús es el centro de la historia de la salvación para quienes son sus seguidores y seguidoras.

Los evangelios sinópticos (Mc, Mt y Lc) colocan el relato de la transfiguración antes de la llegada de Jesús a Jerusalén. El acontecimiento de la transfiguración anima la vida de los/as discípulos/as para que la muerte del Mesías, ya tan cerca, no acabe con la esperanza del pueblo.

Jesús se acerca al momento definitivo de su muerte. Esta, sin embargo, no pondrá fin a su misión; ella debe ser entendida a la luz de la resurrección. A ello invita el episodio de la Transfiguración. El rostro brillante de Jesús y los vestidos blancos como la luz (Mt 17,2) adelantan la iluminación pascual. La muerte violenta de Jesús no será el triunfo de los que poderosos de su sociedad; no será el triunfo de las tinieblas; ellas están vencidas de antemano.

El riesgo es perder la mirada hacia la pascua de Jesús; es decir, la del obligado paso por la muerte. De allí el entusiasmo de Pedro que pretende quedarse en la montaña donde quiere poner su morada. Esa experiencia, sin embargo, tuvo que ser más bien un impulso, un medio para evitar el temor, para reforzar la fe y enfrentar las dificultades que trae su vivencia.

De esta manera se cierra el camino de un mesianismo triunfalista para el discípulo y el servicio se inscribe como elemento fundamental de la actuación de Jesús. Ante ella, los discípulos y discípulas deben asumir en su vida la misma actitud. Tal es el sentido expresado por la tercera parte de la intervención de la voz divina: “Escúchenlo”. El texto parece evocar al profeta semejante a Moisés, prometido en Dt 18,15.

Nosotros y nosotras como personas y como comunidades de fe comprometidas estamos también invitados­ e invitadas a vivir en la continua escucha del Hijo Amado del Padre, sabiendo que él es fuente de vida y de salvación. Al intentar ser fiel al Proyecto de vida plena debemos tener un oído abierto para escuchar el sentir de nuestro pue­blo, y el otro para escuchar la Palabra divina que nos habla en los acontecimientos y a través del texto bíblico.

 

Para la oración de las y los participantes

 

  1. Para que las tres religiones «abrahámicas», que tienen a Abraham como «padre de las y los creyentes», es decir, el cristianismo, el judaísmo y el Islam muestren con hechos que son hermanas, que dialogan, colaboran y se aman, roguemos…
  2. Para que seamos capaces de salir de nuestra tierra, de nosotras y  nosotros mismos, de nuestras seguridades, de nuestro egoísmo, de los estrechos límites de nuestro pequeño mundo… para ir allí donde se nos necesite para la construcción del proyecto de vida digna.
  3. Para que no nos quedemos en las apariencias que figuran externamente, y descubramos la realidad profunda de las situaciones y las personas, roguemos…

 

Exhortación final: Hemos recibido la invitación a escuchar al Hijo amado del Padre, que nos habla a través de los acontecimientos y a través del texto bíblico. Eso nos exige la decisión de la fe comprometida con la transformación de nuestro entorno familiar, comunitario y social.

 

 

EL AGUA QUE CALMA LA SED DE VIDA JUSTA Y DIGNA A3ºC (27-3-11)

 

 

Introducción: La Palabra de Jesús es como el agua viva que calma la sed que tenemos de vivir felices y de lograr una sociedad más humana, más solidaria, más justa, en donde podamos convivir  con dignidad, como hijos e hijas de un mismo Padre-Madre. Por eso nos reunimos para celebrar su presencia en medio de nosotras y nosotros, que formamos parte de su pueblo.

Lect. Primer Testamento: Ex 17,3-7. ¿Qué puedo hacer con este pueblo hambriento y sediento?

 

Introducción L.P.T: El Pueblo de Israel en su camino hacia la tierra de Canaán tuvo muchas veces la tentación de volverse a Egipto, tierra de la opresión, en donde, sin embargo, tenían alimento  asegurado  y no les faltaba el agua del caudaloso río Nilo. En el desierto falta el agua y el pueblo se pone a murmurar en con­tra de Moisés. Este consulta a su dios, y golpeando la roca del Horeb, sale el agua que se necesita para el pueblo.

 

Texto: En aquellos días, el pueblo, atormentado por la sed, siguió murmurando contra Moisés: `¿Por qué nos has hecho salir de Egipto para que ahora nos muramos de sed con nuestros hijos y nuestros animales?’

Entonces Moisés llamó a Yahvé y le dijo: `¿Qué puedo hacer con este pue­blo?; por poco me apedrean.’ Yahvé respondió a Moisés: `Preséntate al pueblo, lleva contigo algunos jefes de Israel, lleva también en tu mano el bastón con que golpeaste el río Nilo. Yo estaré allá delante de ti, sobre la roca del Horeb. Golpearás la roca y de ella saldrá agua, y el pueblo tendrá para be­ber.’

Moisés lo hizo así, en presencia de los jefes de Israel. Aquel lugar se llamó Masá (o sea, tentación) y Meribá ( o sea, quejas); a causa de las quejas de los israelitas, y por haber tentado a Yahvé diciendo: `¿Está Yahvé en medio de nosotros, o no?’.

 

Salmo de hoy: Yo volveré a cantar el amor y la esperanza; yo volveré a cantar los caminos de la paz.

-          Cuando el huracán se acerque, las flores se morirán; pero con la primavera de nuevo renacerán.

-          Quizás me veas llorar, cuando un amigo se va; la muerte lleva a los míos, pero sé que volverán.

-          Quizás me veas sufriendo, por amor a los/as demás, quizás me veas gritando que el pobre no tiene pan.

 

Lect. Evangélica: Jn  4,5-42.  La Palabra de Jesús es agua viva que calma la sed

 

Introducción L. Ev.: En el siguiente texto evangélico, Jesús, en un diálogo tenido con una mujer samaritana, se presenta como agua viva que calma la verda­dera sed que tiene todo ser humano: la sed de ser feliz, la sed de la justicia, la sed de construir una sociedad justa y solidaria.

 

Texto:   En aquel tiempo Jesús llegó a un pueblo llamado Sicar, en la tierra que el patriarca Jacob ha­bía dado a su hijo José. Allí se encuentra el pozo de Jacob.

Jesús, cansado por la caminata, se sentó sin más, al borde del pozo. Era cerca del mediodía. Una mujer samaritana llegó para sacar agua, y Jesús le dijo: `Dame de beber’.

En ese momento se habían ido sus discípulos y discípulas al pueblo a hacer compras. La samaritana le dijo: `¿Cómo tú, que eres judío, me pides de beber a mí, que soy una mujer samaritana?’ (Hay que saber que los judíos no se comunican con los samaritanos).

Jesús le contestó:

`¡Si tú conocieras el Don de Dios! Si tú supieras quién es el que te pide de beber, tú misma me pedirías a mí. Y yo te daría agua viva.’

Ella  le dijo: `Señor, no tienes con qué sacar agua y este pozo es pro­fundo. ¿Dónde vas a conseguir esa agua viva? Eres más poderoso que nuestro antepasado Jacob, que nos dio este pozo, del cual bebió él, su familia y sus animales?’

Jesús le contestó: `El que beba de esta agua volverá a tener sed; en cam­bio, el que beba del agua que yo le daré, no volverá a tener sed. El agua que yo le daré se hará en él manantial de agua que brotará para vida eterna.’

La mujer le dijo: `Señor, dame de esa agua, para que no sufra más sed, ni tenga que volver aquí a sacarla.

Jesús le dijo: `Anda a buscar a tu marido y vuelve acá.’ La mujer contes­tó: `No tengo marido.’ Jesús le dijo: `Es verdad lo que dices que no tienes marido, has tenido cinco maridos, y el que tienes ahora no es tu mari­do.’

`Señor, contestó la mujer, veo que eres profeta. Nuestros padres y madres siempre vinieron a este cerro para adorar a Dios y ustedes los judíos, ¿no dicen que Jerusalén es el único lugar para adorar a Dios?’

Jesús le dijo: `Créeme, mujer: la hora ha llegado para ustedes de adorar al Padre. Pero no será en este cerro, ni tampoco en Jerusalén.

Ustedes, samaritanos, adoran lo que no conocen, mientras que noso­tros, los judíos, conocemos lo que adoramos: porque la salvación viene de los ju­d­íos. Pero llega la hora, y ya estamos en ella, en que los verdaderos adora­do­res adorarán al Padre en Espíritu y en verdad. Son esos adoradores a los que busca el Padre.

Dios es espíritu; por tanto, los que lo adoran, deben adorarlo en Espí­ritu y en verdad.

La mujer contestó: “Yo sé que el Cristo está por venir. El, al lle­gar, nos enseñará todo.’ Jesús le dijo: `Ese soy yo, el que habla contigo’“.

En este pueblo muchos samaritanos creyeron en él por las palabras de la mujer que decía: `El me descubrió todo lo que yo había hecho.’ Vinieron donde él y le pidieron que se quedara con ellos. Y se estuvo allí dos días. Fueron muchas más las personas que creyeron en él, al oír su palabra, y decían a la mujer: `Ya no creemos por lo que tú contaste. Nosotras y nosotros mismos lo hemos oído y estamos convencidos/as de que éste es verdaderamente el Salvador del mundo.’

 

PARA LA REFLEXION COMUNITARIA, FAMILIAR O PERSONAL

1. ¿Está el dios liberador realmente presente en medio de su pueblo?

2. ¿Por qué Jesús es la verdadera agua viva?

 

  1. 1. ¿Está Yahvé en medio de nosotros/as o no?

 

En medio del desierto el pueblo de Israel se pone a murmurar en contra de Moisés y en contra del dios Yahvé. Le cuesta aceptar la dureza del desierto, donde el pueblo que ha salido de Egipto,  tiene que aprender a construir su libertad, a vi­vir como un pueblo liberado.

Ante una situación desesperante, causada por la sed en medio del desier­to, el pueblo se rebela y acude a Moisés. Moisés acude al dios Yahvé y sale agua de la roca del monte Horeb (Horeb, significa árido en lengua hebrea). De esta manera el dios Yahvé demuestra que está presente en medio de su pueblo. Esta es la res­puesta concreta a la pregunta del pueblo que decía: ¿Está Yahvé en medio de nosotros o no?

En nuestras comunidades y en nuestro país, en América Latina y el Caribe  vivimos, con frecuencia, si­tuaciones que nos impulsan a preguntarnos por la presencia divina, en medio de tantas realidades de muerte, de violencia  y de falta de respeto a la dignidad de las per­sonas, concretizadas en: falta de alimentos,  alto costo de la vida, la fal­ta de una educación adecuada, de una atención médica de acuerdo a las necesi­dades del momento… Ante esto no debemos cuestionarnos si hay una divinidad preocupada por el ser humano y esta divinidad está o no pre­sente en medio de su pueblo. Lo que deberíamos preguntarnos es: ¿qué estamos haciendo los/as llamados/as jesuánico-cristianos/as, y los hombres y mujeres de buena voluntad ante esta realidad?

 

2.                   Jesús es el agua viva, el Salvador del mundo

 

Jesús iba cansado por el camino que iba de Jerusalén a Galilea, pasando por el centro del país y atravesando la zona de Samaría. Generalmente los ju­díos de Galilea preferían hacer el camino por el valle del Jordán, que aunque era más largo, era más seguro, ya que los judíos y los samaritanos eran enemi­gos por motivos religiosos y políticos. Pero Jesús se decidió a atravesar la región de Samaría y al pasar por allí le pide un poco de agua, del pozo de Jacob, a una mujer samaritana. Jacob había sido el padre de los jefes de fami­lia de las 12 tribus de Israel. Por eso, todos los descendientes de Jacob te­nían derecho a beber del agua del aquel pozo. En un primer momento la samari­tana no acoge bien a Jesús, pero después establecen una conversación que lleva a la mujer de Samaría a descubrir quién es Jesús y a pedirle de beber el agua verdadera.

La samaritana hace un proceso hasta descubrir quién es Jesús. De forastero y judío enemigo, descubre al hombre que la desconcierta, al profeta y finalmente llega a reconocerlo como Mesías. Por esto, la samaritana es un modelo de vida jesuánico-cristiana, de lo que nos debe pasar en el proceso de descubrir quién es Jesús: ir gradualmente conociéndolo hasta descubrirlo como el Salvador que inspira nuestras vidas y nuestras luchas cotidianas.

La imagen de Jesús como verdadero agua viva es muy interesante. De hecho el agua es un elemento indispensable para vivir. Dicen los médicos, que nues­tro cuerpo está constituido por un 60% de agua. Sin agua no los seres humanos no tenemos vida, no cre­cen las plantas, ni pueden vivir los animales. De tal manera que cuando se dice que Jesús es la fuente de agua viva, se quiere decir simplemente que Je­sús es quien nos da la verdadera vida.

Nuestras comunidades descubren que necesitan del agua viva que es Jesús. Esa agua viva la descubrimos en su Palabra salvadora que descubrimos en la vida cotidiana y en las Sagradas Escrituras. Su Palabra es como un vaso de agua refrescante en los meses calurosos del verano. Esa agua nos calma la sed de justicia y de amor que tenemos. Por ello debemos dedicarnos a escuchar la Palabra y hacerla rea­lidad en nuestros medios ambientes.

Para la oración de las y los participantes

 

1. Pidamos por todas las comunidades jesuánico-cristianas para que sepamos mostrar la presencia del dios liberador en medio de nuestras vidas. Roguemos…

2. Para que sepamos descubrir a la persona de Jesús, como Profeta y Salvador que nos da el agua viva. Roguemos…

3. Por todos/as los/as animadores/as de nuestras comunidades jesuánico-cristianas para que sepan proponer con alegría los valores y la práctica solidaria de Jesús. Roguemos…

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Exhortación final: Como personas creyentes tenemos sed de justicia y de una sociedad más equitativa y justa. En ese camino de fe comprometida contamos con la compañía solidaria de nuestros hermanos y hermanas y con la Palabra de Jesús que es como el agua que apaga la sed y nos ayuda a renovar las fuerzas para el camino de la construcción de otra sociedad posible.

 

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