Guías para la reflexión y el diálogo. Septiembre-octubre, 2017

octubre 8, 2017

Red Ecuménica Bíblica Dominicana (REBIDOM)

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Guías de reflexión para familias, grupos y círculos comunitarios. Septiembre-diciembre, 2017

Propósito general:

Analizar y reflexionar sobre la realidad de acaparamiento de bienes, corrupción y violencia generalizada en la sociedad isleña: dominicana y haitiana, en vista a definir las causas y consecuencias  de estos males sociales y definir el aporte de las familias, los grupos populares, las ONGs, las congregaciones cristianas y otros grupos del entorno local a la articulación de una propuesta de sociedad más equitativa, incluyente y justa, en el marco de la construcción de un Proyecto de Vida Digna.

Propósitos específicos:

1.-Realizar un análisis histórico, coyuntural y estructural, del acaparamiento de bienes en manos de grupos económicos y de proyectos  coloniales, nacionales y transnacionales.

2.-Establecer la relación entre el acaparamiento de bienes y las acciones de corrupción que se desarrollan a diferentes niveles de la sociedad dominicana, isleña, caribeña, latinoamericana y mundial.

3.- Establecer la relación entre la corrupción, la violencia y la impunidad en las relaciones cotidianas en la familia, en las iglesias y en la comunidad.

4.- Promover proyectos articulados orientados a la formación de la conciencia crítica generadora de procesos de transformación social, con un enfoque de derechos.

5.- Definir líneas de acción, estrategias y acciones concretas orientadas a fomentar, desde los grupos comunitarios y populares, las familias y las comunidades, la transparencia, el ejercicio de los derechos y deberes ciudadanos y una justa distribución de bienes.

Temas sugeridos:

1.- Migración y búsqueda de una tierra en donde vivir y convivir. Los orígenes  de los pueblos de la isla.

2.- Colonización y esclavitud: apropiación de riquezas, violencia y relaciones de dominio.

3.- La liberación de la esclavitud y la creación de espacios de libertad y de  convivencia solidaria.

4.- Los proyectos de articulación de los pueblos haitiano y dominicano: el proyecto de los esclavos liberados de la parte oeste, el de los trinitarios  y el de los hateros y comerciantes de la parte este.

5.- Acaparamiento de bienes, violencia, corrupción e impunidad en la historia de los pueblos: haitiano (1804-2017) y  dominicano (1844-2017).

6.- Celebración: La justa repartición de bienes y la lucha contra la corrupción, violencia y la impunidad de las familias, las iglesias, las comunidades.

 

 

1.- Migración y búsqueda de una tierra en donde sobrevivir y convivir.

Propósito específico: Reflexionar sobre la realidad humana de la migración en búsqueda de mejor calidad de vida a fin de promover la acogida de las y los inmigrantes que llegan a la comunidad así como el contacto con los que se fueron a otros países o territorios.

Introducción  al tema: Los seres humanos siempre ha emigrado buscando mejores condiciones de vida. En la realidad de hoy los dominicanos y haitianos emigran de sus regiones y de sus territorios de orígenes en búsqueda de mejor calidad de vida es una realidad cotidiana. Haitianos y dominicanos emigran hacia Estados Unidos, Canadá, Europa y Sudamérica. Los sudamericanos como los colombianos y venezolanos emigran hacia el Caribe y hacia Estados Unidos y Europa.

Oración inicial: (se hace una oración o se canta una canción que el grupo sepa)

Partimos de la vida/Realidad.

Preguntas para el diálogo.

  1. ¿Conoces personas que han migrado desde otros países, pueblos, barrios, campos, etc.?
  2. ¿Cómo son tratadas las personas que son migrantes?

 

Textos para la reflexión y el diálogo

A continuación presentamos dos textos para la reflexión y el diálogo comunitario: uno sobre la historia de los pobladores de la isla y otro bíblico, relacionado con el pueblo de Israel.

Texto sobre la realidad histórica de la migración en la isla Haití o Quisqueya

Hace unos 18,000 años se dio en las Antillas un fenómeno natural llamado glaciación, que consistió en el aumento de la masa de hielo y la disminución del nivel del mar. Eso permitió que aumentara el tamaño de las islas del Caribe y que aparecieran otras que estaban sumergidas.

A partir de ese hecho, comenzaron a llegar los primeros seres humanos a las Antillas, provenientes de lo que hoy es Venezuela, en América del Sur;  del territorio de lo que hoy es Honduras, en América Central y de la zona que hoy es la Florida, en América del Norte.

La presencia humana más antigua en las Antillas se dio en Cuba, al menos 4,000 años antes de Jesucristo (a.e.c). El hallazgo más antiguo en territorio dominicano es el de Mordán, provincia de Azua, de 2,600 años antes de Jesucristo.

A lo largo de muchos años fueron llegando a las Antillas grupos humanos de diferentes lugares del continente americano. En el siglo I antes de Jesucristo comenzaron a llegar a las Antillas agricultores provenientes de América del Sur llamados arahuacos, de los cuales surgieron los taínos

Estos agricultores llegaron a la isla que luego se llamaría Haití desde  Borinquen, nombre dado por los aborígenes al actual territorio de Puerto Rico en el siglo iv después de Jesucristo. Cultivaban yuca amarga, yuca dulce, batatas, yautía, maíz, frijoles, auyama, tabaco, algodón y otros productos.

El componente fundamental de la organización social era la tribu, o sea, la población que vivía en una aldea al mando de un cacique. La población de las tribus se dividía en unidades de parentesco, las cuales se constituían de la unión de varias familias ampliadas o linajes.

Para finales del siglo xv, en la Isla había varios cacicazgos, o territorios gobernados por un cacique. El más grande era el de Xaragua, dirigido por Bohechío y donde había alrededor de 80 caciques. El segundo en importancia era el de Maguá, dirigido por Guarionex. Otros cacicazgos importantes eran el de Maguana, dirigido por Caonabo, y el de Marién, dirigido por Guacanagarí.

Los taínos no eran dados a la guerra. En las fiestas se cantaban y bailaban poemas llamados areítos y se resaltaban los vínculos de amistad entre las tribus. Había una mentalidad colectivista, alejada del egoísmo y del sentido de propiedad y codicia, que evitaba el atesoramiento de riquezas.

Preguntas para la reflexión sobre el texto histórico:

1.- ¿Qué cosas les llama más a la atención de esta historia de la migración en la isla?

2.- ¿Qué opinión tienen sobre la forma de organizarse de los nuevos inmigrantes que llegaron a la isla?

 

Una historia narrada en la Biblia

A continuación vamos a leer un texto que nos habla de la historia de un emigrante llamado Abraham que luego se convirtió en un modelo de fe para el pueblo de Israel. Su dios, llamado Adonai o Yavé, le pidió que saliera de su tierra y se fuera hacia otra tierra próspera que se le mostraría. En el camino pasó muchas dificultades y tuvieron que bajar a Egipto el principal lugar de migración de esa época, en búsqueda de comida para él y su familia. Texto Iluminador/Motivador.

Texto bíblico: Gen 12,1-20. Abraham se convierte en un inmigrante buscando mejores  condiciones de vida.

Preguntas para el dialogo sobre el texto bíblico

1.- ¿Que motiva a Abraham a salir de su tierra?

2.- ¿Se cumplió en la vida de Abraham lo que su dios le prometió según lo que dice el texto bíblico?

 

Ideas para complementar la reflexión.

Tanto en la historia de la migración de los primeros pobladores de la isla, como la historia de Abrahan se nos habla de grupos humanos que se mueven buscando mejores condiciones de vida. Muchas veces lo que la gente tiene son esperanzas de que en el lugar a donde se mueve les irá mejor. No siempre sucede así. No obstante eso no desanima a que la gente siga intentando emigrar hacia lugares en donde pueda conseguir mejor calidad de vida para ellos, ellas y sus familiares.

Evaluación: ¿Cómo podemos evaluar el diálogo tenido en el día hoy? ¿Qué nos ha parecido?

Compromiso: Se propone compartir con familiares y amigos lo tratado en el día de hoy.

Celebración final: Nos ponemos de pie y hacemos un círculo nos agarramos de las manos, cantamos (o escuchamos  juntos el canto. No me llames extranjero del cantautor argentino Rafael Amor.

Compartir: Se comparte un jengibre, un jugo, un te o una arepa si es posible.

 

 

Tema 2: Colonización y esclavitud: apropiación de riquezas, violencia y relaciones de dominio.

Propósito específico: Establecer la relación entre el acaparamiento de bienes y las acciones de violencia corrupción que se desarrollan a diferentes niveles de la sociedad dominicana, isleña, caribeña, latinoamericana y mundial para tomar conciencia sobre la necesidad de asumir algún tipo de compromiso con el cambio de esta realidad.

Oración inicial: (se hace una oración o se canta una canción que el grupo sepa)

Partimos de la vida/realidad de hoy

  1. ¿Quiénes son los que se han apropiado de la mayor parte de las riquezas en el territorio isleño, en Dominicana y en Haití?
  2. ¿Qué relación podemos establecer entre el acaparamiento de los bienes, la corrupción generalizada y el aumento de la violencia y los abusos contra los débiles en la familia, los barrios y en la sociedad?

Textos para la reflexión y el diálogo comunitario

A continuación presentamos dos textos para la reflexión y el diálogo comunitario: uno sobre la historia de los pobladores de la isla y otro bíblico, relacionado con el pueblo de Israel.

  1. Texto histórico: Los colonizadores europeos maltratan a los pobladores de la isla y los convierten en esclavos

La conquista de la Isla llamada Haití o Quisqueya a principios del siglo XVI marcó el inicio de la implantación del gobierno Monárquico, que destruyó la población e implantó la esclavitud en esta tierra Quisqueyana. El imperio colonial español administró durante tres siglos un vasto sistema colonial que operó en tres niveles: económico, político y cultural.

A partir de la Invasión española y de la posterior conquista del territorio que los primero pobladores llamaron Haití o Quisqueya se estableció una estructura de dominación y opresión,   que  en sí misma, nacía bajo el signo de la injusticia, el crimen,  el despojo,    y  era fuente de repetidas tensiones y conflictos.

El despojo de la tierra de sus dueños ancestrales, y la repartición posterior de los habitantes nativos como obreros , que pasaron de ser dueños de sus tierras a esclavos por medio de las llamadas encomiendas, que eran como fincas a las que se les asignaban esclavos y esclavas. Así pusieron las bases para una organización social injusta de nuestro territorio isleño.

Los hacendados a pesar de su pequeño número impusieron su ley a los ahora indígenas sin tierra, que pasaron a constituirse en braceros o peones de las haciendas en el marco de una situación que ha llegado hasta nuestros días.

La nueva economía colonial (ganadería, minería, agricultura comercial) produjo la desorganización de la economía de subsistencia de los habitantes locales, conduciendo a periódicas hambrunas. Los trabajos forzados a que fueron obligados los indígenas  despoblaron a las poblaciones.

La evangelización y la imposición de una religión extranjera destruyeron los pilares ideológicos de las culturas indígenas. La apropiación y concentración de la tierra en manos del colonizador destruyó las bases ecológicas de las comunidades agrarias y transformó a los campesinos indígenas en mano de obra servil para el finquero, el hacendado o la Iglesia.

 

Desde el comienzo de la colonización, hubo voces proféticas que vieron como una gran tragedia la “destrucción de las Indias” practicada por los colonizadores y que proclamaron el derecho de los indios no sólo a defenderse sino a vivir en paz en sus territorios.

Cuando el pueblo local fue exterminado, entonces los colonizadores trajeron como esclavos a pobladores de otras islas del Caribe. Posteriormente trajeron miles de esclavos de África para trabajar en las plantaciones de la caña de azúcar cuyos beneficios servían para que los colonizadores acumularan riquezas en sus manos, mientras los habitantes locales tenían una vida muy maltratada, con duros trabajos, poca alimentación y condiciones de vida indignas, que les llevaba a morir antes de tiempo.

Como puede verse el principio de la acumulación de las riquezas en pocas manos que existe hoy tiene su origen en la imposición de un sistema injusto de los imperios europeos en la isla; en primer lugar por el imperio español y luego por el imperio francés, en la parte oeste de la isla.

Preguntas para la reflexión sobre el texto histórico:

  1. ¿Por qué los colonizadores maltrataron e impusieron su dominio y su violencia a los pueblos originarios de la isla?
  2. ¿Qué relación descubren entre la situación del tiempo de la colonización y lo que sucede hoy en cuanto acaparamiento de las riquezas, violencia y malos tratos a las y los trabajadores?

 

Texto bíblico: Una historia narrada en la Biblia

Introducción al texto bíblico: Uno de los grupos que luego constituyeron el pueblo de Israel tuvo unos ancestros que hacia el siglo 16, antes de Jesucristo, emigraron a Egipto en búsqueda de mejor vida. El texto de la Biblia nos habla de nombres concretos, como la familia de Abraham y sus descendientes como Jacob, José, Judá, Benjamín, Dan, entre otros. Allí tuvieron buena acogida mientras vivió José, uno de la familia que llegó a ser un funcionario del gobierno Egipcio. Luego vino un tiempo de maltratos y esclavitud.

Texto bíblico: Éxodo 1,1-22: Los descendientes de Abraham son maltratados en Egipto.

Preguntas para el dialogo sobre el texto bíblico

1.- ¿Cuáles son los principales maltratos que recibieron los descendientes de Abraham en Egipto?

2.- ¿Cómo podemos relacionar lo leído en el texto con lo que sucede en las sociedades dominicana y haitiana?

 

Algunas ideas para complementar la reflexión

La realidad de maltrato, de violencia y opresión que sufren los grupos más empobrecidos de las sociedades dominicana y haitiana no ha cambiado mucho desde los tiempos de la colonización europea. Los grupos dominantes se siguen apropiando de las riquezas y eso sin que haya real castigo a la corrupción, ni estén dispuestos a parar la impunidad. La economía de nuestros países se ha centrado en la exportación de mano de obra barata a los países del norte y el empleo en industrias de zona franca en donde mucha gente tiene salarios de miseria. Por otro lado solo uno de cada tres personas tienen trabajo en la gran industria y allí tienen salarios que nos le da para sobrevivir ellos, ellas y sus familias.

Tenemos, entre otros casos, el caso de los cañeros que tienen una lucha histórica para que después de trabajar 20 y 30 años en los ingenios del azúcar en condiciones de esclavitud, el gobierno se niega a darles una mísera pensión de 5000 pesos mensuales.

Evaluar: ¿Cómo podemos evaluar el diálogo tenido en el día hoy?

Compromiso familiar, grupal o comunitario: ¿Qué acciones concretas podemos hacer para compartir estas reflexiones con nuestras familias, amigos, conocidos, hermanas y hermanos de la Iglesia, compañeros y compañeras de trabajo?

Celebración final: En círculo, con las manos agarradas escuchamos juntos la canción Latinoamérica. Del grupo boricua Calle 13. Podemos cantar el estribillo:

Compartir: Se comparte un jengibre, un jugo, un te o una arepa, si es posible prepararlos.

Conclusión y despedida.

 

3.- La liberación de la esclavitud y la creación de espacios de libertad y de  convivencia solidaria.

Propósito específico: Reflexionar sobre la necesidad de promover experiencias y proyectos orientados a la formación de la conciencia crítica y la creación de espacios de convivencia libre, solidaria y comprometida con la transformación a los niveles social, familiar, comunitaria y personal.

Introducción  al tema: En este tema vamos a hablar sobre la necesidad de fortalecer nuestra conciencia crítica y nuestra visión histórica sobre la necesidad de crear espacios de libertad y convivencia digna en nuestras comunidades, familias e instituciones sociales.

Oración inicial: (se hace una oración o se canta una canción que el grupo sepa)

 

Partimos de la vida/Realidad.

Observa estas imágenes de lucha social por una mejor sociedad,

               Preguntas para el diálogo.

  1. ¿Qué se observa en las imágenes? ¿Qué están pidiendo las y los manifestantes
  2. ¿Cuáles son las principales luchas por lograr mejores condiciones de vida de las organizaciones de tu comunidad y cuáles son los principales propósitos de la Marcha Verde?

 

Textos para la reflexión y el diálogo comunitario

A continuación presentamos dos textos para la reflexión y el diálogo comunitario: uno sobre la historia de los pobladores de la isla y otro bíblico, relacionado con el pueblo de Israel.

Texto histórico: Resistencia ante los maltratos y creación de espacios de convivencia liberada

En diciembre de 1511, los frailes de la orden de Santo Domingo (Dominicos)  protestaron durante un sermón por la explotación y el maltrato que recibían los aborígenes. Fray Antón de Montesinos dijo, en presencia de Diego Colón y del resto de las autoridades de la Isla, que era un pecado mortal lo que le hacían a los indígenas con el sistema de Las Encomiendas. Por eso los Dominicos propusieron ante el Rey de España que se aboliera el sistema de las Encomiendas.

El fracaso de los intentos de abolir La Encomienda, que continuó en la década de 1520, elevó el espíritu de rebeldía de la población indígena. Además, como muchos españoles emigraron, algunas zonas de la Isla, sobre todo la parte occidental, quedaron desiertas y los centros urbanos fueron abandonados.

Los indígenas vieron que había espacios vacíos del territorio porque los españoles habían perdido interés en ellos. Esos hechos combinados provocaron alzamientos de indígenas en diferentes puntos de la Isla. Uno de los principales líderes de la rebelión fue el cacique Guarocuya llamado por los españoles Enriquillo. El grupo dirigido por Guarocuya, que en algunos momentos superó el millar, logró reconstituir la comunidad aborigen como colectivo independiente del dominio español, donde convivían las unidades militares con niños y niñas, mujeres y personas ancianas. La comunidad se dedicaba a las labores agrícolas y a actividades de caza, pesca y recolección.

Más tarde cuando los españoles habían aniquilado tanto la población indígena local, como la que habían traído de otras islas del Caribe, entonces trajeron esclavos africanos, a los que redujeron a la esclavitud.

Algunos grupos de negros y negras se rebelaron, se escaparon y se constituyeron en comunidades liberadas llamadas manieles o palenques. Posteriormente, sobre todo en la parte occidental de la isla, lo que hoy es territorio de Haití, los esclavos se rebelaron y tuvieron una lucha de 12 años que terminó con la proclamación de Haití como nación liberada. Una de las primeras medidas tomadas por los gobernantes de la naciente república fue la abolición de la esclavitud en la isla.

 

Preguntas para la reflexión sobre el texto histórico:

1.- ¿Por qué se dieron las rebeliones de los indígenas y de los negros contra los colonizadores?

2.- ¿Cómo lograron los indígenas y los negros formar comunidades liberadas, palenques, manieles, hasta crear una república liberada de la esclavitud?

 

Texto bíblico: Una historia narrada en la Biblia

Introducción al texto bíblico: Los descendientes de Abraham que emigraron a Egipto fueron maltratados y esclavizados duramente por la monarquía faraónica. Ante eso surge la necesidad de organizarse para salir de la tierra de la esclavitud y dirigirse a conquistar una tierra en donde se pudiera establecer un proyecto de convivencia digna en donde las tierras, fuente de la alimentación, estuvieran repartidas entre las familias. Para eso era necesario contar con la organización popular, con un liderazgo animado por Moisés y los representantes de las familias, y, además,  con la fuerza de la fe en una divinidad comprometida con la liberación de un grupo de esclavos y esclavas.

Texto Iluminador/Motivador. Ex.3, 1-22. Moisés sirve como líder mediador en el proceso de liberación.

Preguntas para el dialogo sobre el texto bíblico:

1.- ¿Cómo se organizaron los descendientes de Abraham para salir de la tierra de Egipto?

2.- ¿Cómo organizarnos hoy para salir de la esclavitud económica impuesta por los grupos que tienen el poder económico y político-partidario en esta isla nuestra?

 

 

Para Complementar la reflexión: Lamentablemente, la esclavitud no es solo un capítulo trágico de la historia pasada. Según la Oficina Internacional del Trabajo, en la actualidad hay unos 21 millones de personas en el mundo que  trabajan en condiciones de esclavitud y reciben poca o ninguna remuneración. Estos esclavos esclavas de la modernidad trabajan en la agricultura, en zonas francas, en industrias y agroindustrias propiedad de los grandes grupos económicos, o en trabajos en instituciones gubernamentales con salarios de miseria. De hecho en Dominicana el 75% de las y los trabajadores gana menos de 15,000 al mes, cuando la canasta familiar está cerca de $30,000. Cerca del 60% tiene un trabajo chiripero que no asegura ni siquiera la comida diaria.

Así como en el pasado hubo líderes indígenas y negros que se rebelaron contra la esclavitud y construyeron comunidades de gente liberada hasta constituir un país libre de la esclavitud en el territorio isleño que fue Haití. Este esfuerzo no fue seguido por el liderazgo tanto haitiano, como dominicano y ellos se convirtieron en los nuevos opresores de su pueblo, sobre todo a través del acaparamiento de las riquezas en pocas manos y la imposición de un trabajo esclavizador. Por eso la lucha por crear comunidades liberadas, fraternas y solidarias debe continuar.

 

Evaluación: ¿Cómo podemos evaluar la reflexión y el diálogo tenido en el día hoy?

Compromiso comunitario: ¿Qué acciones concretas podemos asumir como personas y grupos para ayudar a la gente a tomar conciencia de la esclavitud a la que está sometida y crear espacios, familias  y comunidades de diálogo, acogida, solidaridad y libertad que ayuden a la creación de una sociedad en donde las riquezas estén mejor repartidas y se viva con solidaridad?

Celebración: Cantamos juntos: Como el aire que respiro, respiro la libertad, CPP, p. 78.

Conclusión y despedida.

Tema 4.- Los proyectos de articulación de los pueblos haitiano y dominicano: el proyecto de los esclavos liberados de la parte oeste, el de los trinitarios, hateros y comerciantes de la parte este.

Propósito específico: Reflexionar sobre las causas y motivos que determinaron la creación y evolución de de los proyectos de nación de los pueblos haitiano y dominicano, para entender la realidad de apropiación de las riquezas en pocas manos, como resultado de las luchas de grupos de poder económico y militar, del este y del oeste de la isla. por el control del territorio isleño.

Introducción al tema: En este tema vamos a reflexionar sobre los motivos por los que surgió la República de Haití y la de República Dominicana como consecuencias de las luchas entre grupos económicos por la apropiación de las tierras y las riquezas que se producen en la isla.

Canto u oración inicial: Como el aire que respiro, cpp, 8.

Partimos de la vida/Realidad.

Preguntas para el diálogo.

1.- ¿Quiénes fueron los que idearon, organizaron e independizaron a la la nación haitiana?

2.- ¿Quiénes fueron los que idearon y organizaron a la nación dominicana?

 

Textos para la reflexión y el diálogo comunitario

A continuación presentamos dos textos para la reflexión y el diálogo comunitario: uno sobre la historia de los pobladores de la isla y otro bíblico, relacionado con el pueblo de Israel

Texto histórico: Una carta dirigida por Juan Bosch desde Cuba a unos amigos racistas (1947)

En una carta enviada desde La Habana, Cuba, en 1947 por Juan Bosch  a unos amigos dominicanos que mostraban odio y discriminación por el pueblo haitiano, les invitaba a reflexionar sobre las consecuencias de esta conducta. Juan Bosch escribió la carta, el 14 de junio de 1943, a sus amigos Emilio Rodríguez Demorizi, Héctor Incháustegui y Ramón Marrero Aristy, casi seis años después de la matanza de cerca de 30 mil haitianos por parte del dictador y asesino Rafael Leónidas Trujillo Molina.

   Decía J. Bosch en su carta: “No hay diferencia fundamental entre los dominicanos y los haitianos de la masa; No hay diferencia fundamental entre los dominicanos y los haitianos de la clase dominante. Los pueblos están igualmente sometidos; las clases dominantes son competidoras. Trujillo y todo lo que él representa como minoría explotadora desean la riqueza de la isla para sí; Lescot, el presidente haitiano  y todo lo que él representa como minoría explotadora, también.

  “Nuestro deber como dominicanos que formamos parte de la humanidad es defender al pueblo haitiano de sus explotadores, con igual ardor que al pueblo dominicano de los suyos… Nuestro deber es, ahora, luchar por la libertad de nuestro pueblo y luchar por la libertad del pueblo haitiano. cuando de aquel y este lado de la frontera, la gente tenga casa, libros, medicinas, ropa, alimentos en abundancia; cuando seamos todos, haitianos y dominicanos, ricos y cultos y sanos, no habrá pugnas entre los hijos y las de Juan Pablo Duarte y de Toussaint Louverture… ayudémosles a ser ellos libres…; a que, lo mismo que nosotros y nosotras, puedan levantar una patria próspera, culta, feliz, en la que sus mejores virtudes, sus mejores tradiciones florezcan con la misma espontaneidad que todos deseamos para las nuestras… el porvenir ha de vernos un día abrazados, en medio de un mundo libre de opresores y de prejuicios, un mundo en que quepan los haitianos y los dominicanos, y en el que todas y  todos los que tenemos el deber de ser mejores estaremos luchando juntos contra la miseria y la ignorancia de todos los seres humanos de la tierra”.

Preguntas para la reflexión

1.- ¿Qué es lo que más les llama a la atención de lo narrado en esta carta?

2.- ¿Por qué dominicanos y haitianos debemos luchar juntos por conseguir mejores condiciones de vida para los pobres de la isla?

 

Texto bíblico: La implementación del año sabático y jubilar para impedir la acumulación de ls tierras en pocas manos.

Introducción al texto bíblico: En el texto que leemos a continuación se habla de la propuesta que habían hecho los profetas de Israel para celebrar el año sabático, cada siete años y el año jubilar, cada 50 años. Era una ley para conseguir que las propiedades vendidas o alquiladas volvieran a las familias que originalmente las habían trabajado y así impedir la acumulación de las tierras en pocas manos.

Texto: Lev 25,1-13.23-28: El año sabático y el jubileo. Liberación de la esclavitud y recuperación de las tierras.

Preguntas para la reflexión:

1.- ¿Qué propone el texto para que las familias recuperaran las tierras vendidas o alquiladas en el año sabático (cada 7 años) o en el año jubilar (cada 50 años)?

2.- ¿Creen que sería posible aplicar hoy lo que propone este texto con las propiedades de las familias campesinas que han tenido que vender sus tierras productivas o sus solares en donde poder hacer una casa?

 

Ideas para complementación la reflexión.

La isla que los primeros habitantes llamaron Haití o Quisqueya fue tierra de migración de grupos humanos que provenían de la zona norte de Sudamérica, de lo que hoy es el territorio de Venezuela. Esos pueblos de emigrantes se organizaron en la isla en 5 territorios, llamados cacicazgos con una repartición de la tierra según las necesidades de los miembros de cada tribu.

Esa organización comunitaria buscaba que todas las personas de la tribu trabajara para satisfacer las necesidades comunes fue destruida a raíz de la llegada de los colonizadores, que primero esclavizaron a los primeros pobladores y luego trajeron esclavos y esclavas desde el África.

Ni los indígenas ni los negros aceptaron del todo la esclavitud impuesta por los colonizadores. Se convirtieron en cimarrones. Es así como se rebelaron, crearon comunidades liberadas y llegaron a crear más adelante dos naciones. La primera fue Haití en la parte occidental de la isla en 1804 con el liderazgo de personajes como Toussaint Louverture y Jean Jacques Dessalines y República Dominicana con el liderazgo de Juan Pablo Duarte y compañeros y de Pedro Santana y los hateros o terratenientes por el otro lado.

Los líderes de los hijos e hijas de los esclavos liberados no obstante, cuando tuvieron poder se comportaron igual que sus amos, reprodujeron la lucha de poder, retomaron la alianza con las potencias coloniales, y convirtieron a sus pobladores en nuevos esclavos a través del acaparamiento de las tierras y los recursos naturales en pocas manos, de la violencia y del maltrato a las personas que se rebelaron a aceptar sus reglas de juego. Por eso la lucha por la liberación de la esclavitud económica y política y la creación de sociedades en donde las riquezas estén mejor repartidas sigue siendo un tema pendiente en la isla.

Esto nos lleva a entender hoy la realidad del acaparamiento de riqueza y bienes en pocas manos, en ambos lados de la frontera, y las consecuencias para las mayorías populares que viven en la pobreza y en la miseria así como los compromisos que debe asumir el liderazgo de las organizaciones comunitarias y populares, las iglesias, las juntas de vecinos, entre otros.

 

Evaluación: ¿Qué nos ha parecido el diálogo tenido en el día de hoy.

 

Compromiso comunitario: se propone que cada persona que participa de esta reflexión se comprometa a compartir con otras personas el tema tratado en el día de hoy. También quienes tienen posibilidad de leer un libro de historia le recomendamos el texto de historia: “Historia dominicana: desde los aborígenes hasta la Guerra de Abril, escrito por. Augusto Sención Villalona, que pueden encontrar en Internet: http://www.agn.gov.do/historia-dominicana-desde-los-abor%C3%ADgenes-hasta-la-guerra-de-abril-augusto-senci%C3%B3n-coord.

Celebración: buscar una fotografía con el mapa de la isla como estaba organizada en tiempos de los primeros pueblos y como está dividida hoy. Mientras los contemplan leen de nuevo el siguiente texto: Lv, 25,23-25. Se puede cantar la canción: ¡Buenas Nuevas para mi pueblo!, cpp, 36.

Conclusión y despedida.

Tema 5.- Acaparamiento de bienes, violencia, corrupción e impunidad en la historia de los pueblos: haitiano (1804-2017) y  dominicano (1844-2017.

Propósito específico: Tomar conciencia que desde la creación de los pueblos dominicanos y haitiano ha habido un proceso de acumulación de bienes en pocas manos y de corrupción pública y privada, acompañada de violencia contra los débiles, que es necesario enfrentar y transformar mediante la organización popular y comunitaria.

Introducción  al tema: Tanto en la historia de Haiti como en Dominicana se ha hecho costumbre que el poder económico, militar, religioso  y partidario se apropie de la mayor parte de los bienes. Esto es difícil de enfrentar porque esos poderes manejan también a la justicia a su antojo y casi nunca se les hace pagar por los hechos cometidos. Por eso, el Movimiento de la Marcha Verde y otras organizaciones comunitarias están ayudando a entender que lo que se va en la corrupción falta luego para aplicar las políticas públicas de educación, salud, seguridad social, entre otras.

Oración inicial: (se hace una oración o se canta una canción que el grupo sepa)

Partimos de la vida/Realidad.

1.- ¿Cuáles han sido los principales líderes partidarios, militares y religiosos que han acaparado riquezas en Haití y en Dominicana desde la creación de las repúblicas?

2.- ¿Cuáles son los principales grupos económicos y partidarios que hoy acaparan las riquezas en el territorio dominicano?

Textos para la reflexión y el diálogo comunitario

A continuación presentamos dos textos para la reflexión y el diálogo comunitario: uno sobre la historia de los pobladores de la isla y otro bíblico, relacionado con el pueblo de Israel.

Texto histórico:

Los sucesos históricos que han sucedido de uno y el otro lado de la isla a partir de la constitución de las repúblicas son parecidos. En definitiva hubo una primera liberación de los amos coloniales, pero los esclavos liberados no pudieran liberarse del todo de las cadenas imperiales y  luego asumieron fundamentalmente las mismas prácticas de los opresores con algunas excepciones.

En la parte occidental de la isla después de la proclamación de la Independencia por J.J. Dessalines el nuevo liderazgos tuvo que fortalecer el esfuerzo por impedir que los franceses volvieran a retomar el control de la isla. Dessalines fue asesinado y surgieron en Haití  dos líderes que se disputaban el poder y el control del territorio; en el norte gobernaba Henri Cristóbal y el Sur Alexander Petion. En el 1818 muerte Petión quien es sucedido por J.P. Boyer, quien después de la muerte de H. Cristóbal intenta reunificar el territorio.

J.P. Boyer fue el gobernante que tomó el control de toda la isla a partir del año 1822, en parte para impedir que el ejército francés retomara el control de la isla. Su gobierno fue beneficioso para la mayor parte de los pobladores de la isla El comienzo del período del gobierno haitiano en toda la isla fue un periodo de cambios sociales e institucionales a la vez que de notable crecimiento económico.

A partir del gobierno de  Boyer, la tierra dejó de ser un monopolio de la clase dominante para que  directamente los productores aprovecharan los frutos de sus cosechas. Boyer de hecho creó las bases de un sistema agrario que todavía en nuestros días mantiene cierta importancia.

Boyer desplegó una ofensiva bastante consistente contra el predominio económico de los hateros y terratenientes  y contra el sistema de la ganadería extensiva, predominante en la parte este de la isla. Boyer creó un cambio radical en el sistema de la propiedad de la tierra al confiscar las propiedades de la Iglesia Católica, principal latifundista durante la colonia, ​ sentando las bases de un desarrollo agrícola muy superior al que hasta entonces existía. Se pueden designar las nuevas relaciones como de pequeña propiedad y fueron dominantes en general durante el transcurso del siglo XIX hasta la llegada de nuevo del ejército español cuando se dio la anexión a España de la parte oriental de la isla en marzo del 1861.

En la parte oeste de la isla se iniciaron conspiraciones contra Boyer a partir de 1827. El ejército rebelde liderado por Charles Rivière-Hérard, que obligó a Boyer ir al exilio en enero de 1843.

A partir del año 1844 la historia de los dos países es muy parecida: gobiernos controlados por la burguesía terrateniente y financiera y a su servicio. En Dominicana Pedro Santana y Buenaventura Báez se alternarán en la presidencia en los primeros años de la República. Con la excepción de algunos gobernantes del partido azul, como Gregorio Luperón, Ulises Fco. Espaillat y Fernando A. Meriño, entre otros, la mayor parte de los gobiernos siguieron la línea de acumulación de las tierras y el negocio en manos de sus jefes militares y propietarios aliados. En esta época se desarrollan sangrientas batallas entre los líderes hateros de este lado y del otro de la frontera, por el control del territorio.

Un hecho a destacar es que la llamada guerra de la Restauración lucharon juntos dominicanos y haitianos para sacar del territorio el ejército español, después que Pedro Santana y los hateros habían anexado la parte este de la isla al imperio español.

A partir del año 1844 fecha de la creación de la República Dominicana y durante el siglo XIX tres grupos económicos y políticos se disputaron el control del gobierno y las riquezas del país: los hateros liderados por Pedro Santana, los comerciantes de madera y de ganado del suroeste, liderados por Buenaventura Báez, originario de Azua y los tabaqueros del Cibao que sustentaban al partido Azul y a los líderes de la guerra de la Restauración.

A principios del siglo 20 ambas partes de la isla fueron invadidas por el imperio norteamericano, Haití (1915-1934) y Dominicana (1916-1924). Después de estas invasiones se generaron en la isla gobiernos dependientes de los Estados Unidos. En Dominicana se tuvo la larga y sangrienta dictadura de Trujillo (1930-1961) que concentró la mayor parte de las riquezas para él, familiares y allegados y en la parte de Haití Francisco Duvalier, que entre él y su hijo Juan Claudio (Jean Claude), gobernaron desde 1957 hasta el año 1989.

Los gobiernos de la post-dictadura, tanto en Haití, como en Dominicana (en los siglos XX y XXI) se llaman democráticos, pero no han logrado implementar políticas públicas orientadas a una mejor distribución de las riquezas y más bien han permitido el surgimiento de grupos económicos-partidarios que se han constituido ellos mismos en acaparadores y depredadores de los bienes públicos, creándose cada vez más millonarios y fomentando la cultura de la corrupción y de la impunidad, mientras crece la pobreza y la miseria amplios sectores de la población.

Preguntas para la reflexión sobre el texto histórico:

1.- ¿Qué es lo que más les llama a la atención de esta historia narrada?

2.- ¿Qué enseñanzas podemos sacar para nuestro trabajo popular y comunitario hoy?

 

Introducción al texto bíblico: Los esclavos liberados de Egipto que llegaron a la tierra de Canaán, guiados por Moisés, fueron conquistando territorios poco a poco. Luego se distribuyeron las tierras y se organizaron a partir de las necesidades de cada familia. Sin embargo se fue perdiendo el sentido comunitario y comenzaron algunos a apropiarse de la tierra y de los bienes de los otros. Así surgió un gobierno monárquico que permitía que los bienes se acumularan en pocas manos, en las manos del rey, de sus funcionarios, sus militares y sacerdotes y que los pobres fueran despojados de sus tierras. La historia de Nabot asesinado por los seguidores del rey Ajab para quitarle su tierra es una muestra de esta situación.

 

Texto bíblico: Una historia narrada en la Biblia. 1 Re 21,1-24. El rey Ajab despoja a Nabot de su tierra

Preguntas para el diálogo sobre el texto bíblico

1.- Qué es lo que más les llama a la atención de esta historia?

2.- ¿Conocen casos parecidos de gente que haya sido despojado de sus tierras? Compartan las informaciones

 

Ideas para complementar la reflexión

Desde la llegada de los colonizadores al territorio isleño ha habido despojo de las tierras de los habitantes originarios y ha habido maltratos y asesinatos para que los colonizadores se quedaran con las tierras y con los minerales como en el caso del oro.

Vimos como desde los inicios los colonizadores españoles y franceses convirtieron los territorios de los pueblos originarios en grandes plantaciones de azúcar para ser exportadas a Europa y ser vendidas en el mercado internacional. En otros casos cortaron los árboles de madera preciosa para ser enviados a Europa y construir las casas de los reyes y poderosos. Lo que antes servía para el sustento de las familias se convirtió en terreno para producir frutos para el comercio de los colonizadores.

Los esclavos negros ya fueron traídos para trabajar en las tierras robadas a los pueblos originarios. Pero lograron independizar retomar algunos terrenos y luego todo el territorio de la parte oeste de la isla, con la revolución de los esclavos.

Con la constitución de las repúblicas independientes de Haití y Dominicana, con la excepción del gobierno Boyer, no se logró realizar una distribución equitativa de las tierras en el siglo XIX. En los siglos XX y XXI la situación no ha cambiado, quedando la distribución equitativa de las tierras y las riquezas como una tarea pendiente en el territorio isleño llamados por los habitantes originarios Haití o Quisqueya.

Evaluación: ¿Cómo podemos evaluar el diálogo tenido en el día hoy? ¿Qué nos ha parecido?

Compromiso familiar, grupal o comunitario: Pensamos juntos qué compromiso podemos asumir a partir de la reflexión tenida en este tema.

Celebración final: Traemos algunos afiches de gente que ha luchado por mantener sus tierras. No debe faltar una fotografía de Mamá Tingó.

Canto: La salve de Mamá Tingó. Salve para subir la voz, CPP, 238.

Conclusión y despedida.

 

                                                                                             

 

 

Mamá Tingó, líder campesina dominicana (1921-1974)

 

 

 

6.- Celebración: La justa repartición de bienes y la lucha contra la corrupción, violencia y la impunidad de las familias, las iglesias, las comunidades.

Propósito: Celebrar el camino recorrido de reflexión y análisis sobre la realidad de apropiación de las tierras, los bienes, los recursos naturales en pocas manos.

Decoración: Decoramos el lugar con noticias de periódicos o revistas que muestren luchas de las comunidades por lograr mejores condiciones de vida. No deben dejar de ponerse algunas fotografías relacionadas con la Marcha Verde, Loma Miranda, Los Haitises, el 4% por la educación.

Ponemos en el centro los nombres de los luchadores por la tierra y la distribución de los bienes en el territorio isleño: Antón de Montesinos, Guarocuya, Lemba, Toussaint Louverture, Jean Jacques Dessalines, Juan Pablo Duarte, Gregorio Luperón, María Trinidad Sánchez, Concepción Bona, Gregorio Urbano Gilbert, Christopher Harley, Pedro Ruoquoi y, Mamá Tingó.

Ponemos también el nombre de Miguel Angel Gullón dominico que está apoyando la lucha de los campesinos contra el despojo de sus tierras por parte de los Vicini.

 

Ponemos la fotografía de mamá Tingó en el centro.

Resumimos lo que más nos ha llamado a la atención de los temas reflexionados.

Recordamos sus nombres.

Textos para la reflexión y el diálogo

Se lee y se reflexiona en silencio la biografía de la líder campesina Mamá Tingó

Texto 1: la biografía de Mamá Tingó

Florinda Soriano Muñoz (conocida popularmente como Mamá Tingó (1921-1974) ​ fue una activista y defensora de los derechos del campesino en República Dominicana.2​ Fue asesinada luchando contra el despojo injustificado de tierras a los campesinos residentes de Hato Viejo en Yamasá durante el segundo gobierno de Joaquín Balaguer.3

Florinda Soriano Muñoz nació en el sector de Villa Mella, República Dominicana el 8 de noviembre del 1921.4​ Hija de la señora Eusebia Soriano, fue bautizada en la Parroquia Espíritu Santo en el año 1922 y contrajo matrimonio a la edad de 30 años con el campesino llamado Felipe.

Trabajó sus tierras durante décadas junto a su esposo, Felipe. Más tarde, un terrateniente reclamó las tierras que le pertenecían a Tingó. Aunque era analfabeta eso no la limitó, sino que luchó por los desposeídos.

A principios de 1974, el terrateniente Pablo Díaz Hernández reclamó las tierras que ocupaban desde hace más de medio siglo los campesinos de Hato Viejo. Díaz Hernández alegaba que había comprado las tierras. Mamá Tingó que pertenecía a la Federación de Ligas Agrarias Cristianas (FEDELAC), encabezó la lucha en beneficios de los campesinos de Hato Viejo que consideraban suyas por haberla ocupado y trabajado durante más de medio siglo, a pesar de su avanzada edad, participó con calor en la dirección de las movilizaciones realizadas por los campesinos.5

El terrateniente Pablo Díaz Hernández cercó con alambres de púas más de 8,000 tareas de tierras y con tractores arrancó la cosecha de los campesinos. El 1 de noviembre de 1974, los campesinos de Hato Viejo se presentaron ante el Tribunal de Monte Plata donde se conocía el caso, pero el terrateniente Pablo Díaz no asistió a la audiencia. Al regreso de Mamá Tingó a su finca se encontró con la información de que el capataz Ernesto Díaz (Durín), empleado del terrateniente había soltado a los cerdos de Mamá Tingó. Ella fue a amarrarlos, pero el capataz permanecía escondido en el lugar y aprovecho el momento donde le disparó con una escopeta. Mamá Tingó intento defenderse con un machete, pero dos disparos, uno en la cabeza y uno en el pecho la dejaron sin vida. Murió en Hato Viejo a la edad de 52 años.

Como integrante de la Federación de Ligas Agrarias Cristianas, a través de la cual luchó por el derecho de los campesinos a la tierra, consiguió que más de 300 familias obtuvieran sus tierras.

Es considerada un símbolo en la lucha por la tierra y un ejemplo a la mujer del campo, por lo tanto una de las estaciones del Metro de Santo Domingo lleva su nombre en su honor.Fue honrada, además,  por el ayuntamiento de Monte Plata con una estatua a nombre de su obra como activista y luchadora por los derechos de los agricultores.

Texto 2: La cruz de los campesinos del Mata de Palma, El Seibo, contra los todopoderosos Vicini

Se llama Miguel Angel Gullón Pérez, es dominico de 48 años, de Asturias, y lidera la resistencia frente al Grupo empresarial Vicini, amo del azúcar, y del Central Romana de República Dominicana.

“Nos cortan las matas de guayaba y de plátanos, arrasan nuestros pastos y las ovejas y las cabras se mueren de hambre”, denuncian

Entre sus manos, pegado al pecho, sujeta un Jesucristo clavado a una cruz de madera de unos 40 centímetros. A su espalda, 600 campesinos de piel color café siguen sus pasos, en la comunidad Mata de Palma, en la provincia de El Seibo «¡No nos dejaremos vencer!». «Debemos seguir luchando por lo que es nuestro!», gritan a coro. Miguel Ángel Gullón Pérez tiene 48 años y desde hace 18 predica en el infierno.

Una fila de tractores y hombres armados a caballo, recuerdo de aquellos capataces de los antiguos esclavistas, esperan órdenes. Su misión es arrasar los sembrados de los campesinos y rociar sus tierras con glisofato. Para que no crezca ni la hierba. Para que allí no se planten más que cedros y árboles de caoba que luego decorarán, a precio de oro, las mansiones de los más pudientes. Y allí, como un David contra Goliat, está plantado el dominico asturiano para hacerles frente a la máquinas y a los recios cowboys del látigo y el machete.

 

En las inmensas plantaciones de caña de los Vicini cientos de cortadores flacos y enfermos sobreviven en casuchas sin higiene ni asistencia médica en los bateyes (aldeas) que se levantan en el interior de los tupidos cañaverales. «Esperando a que venga la muerte y de aquí me lleve para siempre», nos confesaba con dolor Pedro Yan, 61 años y flaco como un Cristo crucificado.

 

El valiente dominico y su ejército de 600 labradores han conseguido ganarles alguna batalla a los tractores. Como el día que les arrebataron un depósito lleno de pesticida listo para ser derramado por los campos de cultivo y un equipo de fumigación. Misionero y campesinos cargaron con el maldito botín de varias toneladas y emprendieron la marcha hacia la capital, Santo Domingo.. El caso ha llegado a Naciones Unidas en Ginebra y Nueva York, que ha admitido la denuncia de los campesinos y ahora baraja sentar a los responsables en el banquillo.

A cada atropello que se produce, sea por contaminación de los sembrados o por la masacre de animales (ovejas, chivos y vacas) para el sustento de las familias, Miguel Ángel Gullón agarra su cruz y, como el exorcista ante el diablo, la muestra a los enemigos que van a caballo o en tractores. «Aquí ya nadie se calla más ante los poderosos, está en juego nuestra supervivencia», dice el fraile. Nadie se calla, sí, ni siquiera los más pequeños. Como la niña Deangelyn. Fue ella, pese a sus 11 años, la que encendió la mecha del clamor por la justicia con un poderoso discurso ante su comunidad. «Nos cortaron todas las matas de guayaba y de plátanos. Las cabras y las ovejas no encuentran comida porque todo lo han arado. No nos quieren dejar nada, absolutamente nada. Nos quitan nuestro territorio como si no fuésemos nada. Nos tratan como si no fuéramos personas. Pero debemos seguir luchando por lo que es nuestro, pues estamos aquí desde hace muchos años. ¡No nos dejemos vencer!», dijo sin titubear la niña a los cientos de campesinos que la escuchaban con el corazón en un puño.

 

 Canto: Salve para subir la voz.

Texto 3: Lc 19,1-10: Zaqueo devuelve lo robado a los pobres

Para la reflexión sobre el texto

1.¿Qué te parece la actuación de Zaqueo? ¿Y la de Jesús?

2.¿Crees que sería posible que en la sociedad dominicana, los corruptos devuelvan cuatro veces lo que han robado?  ¿Por qué sí, por qué no?

Canto: hoy tenemos hambre de trabajo, techo y pan.

 

Texto 4: Hch 2,42-47; 4,32-35. Compartir los bienes según las necesidades de cada persona.

 

Nos ponemos de pies y en círculo y escuchamos con atención los textos de Hch 2,42-47 y de Hch 4,32-35.

Compromiso: Juntando las manos en el centro señalamos qué compromiso vamos a asumir para luchar para distribuir mejor las riquezas y para que cada persona de la comunidad tenga lo necesario para vivir según sus necesidades.

Rezamos el Padre Nuestro y nos damos un abrazo de paz.

Canción: ¡Qué bueno es vivir unidos, en comunidad bien comprometidos, Cpp, 222.

Compartir: Se comparte una merienda especial si es posible, ya que esta es la celebración de cierre de estas reflexiones hechas para fortalecer nuestra conciencia sobre la necesidad de repartir mejor en la sociedad, en las familias y en las comunidades los bienes que son de todos y de todas.

 

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Reflexiones socio-teológicas (RST). Septiembre-Octubre, 2017

septiembre 7, 2017

Red Ecuménica Bíblica Dominicana (REBIDOM)

C/ 3 No. 9. El Milloncito, Sabana Perdida. Santo Domingo Norte. Rep. Dominicana

Tel.  809-902-4060/809-765-7528. E-mail: rebido@gmail.com, rebido07@yahoo.es

http://www.redbiblicadominicana.wordpress.com

Reflexiones bíblicas semanales. Septiembre-octubre, 2017

 

¿Quién dicen ustedes que soy yo? A21ºO (28/8 al 3/9, 2017)

Introducción: Nos ponemos a la escucha de la voz de Jesús que hoy nos pregunta: ¿quién soy yo para ustedes? La respuesta no es fácil, porque exige el compromiso de poner nuestras vidas a disposición de un Proyecto de vida digna para todos y todas y en particular para las y los débiles y excluidos.

1ªL: Is 22,19-23. Será un padre para los habitantes de Jerusalén

I: En la lectura que leemos a continuación se habla de la destitución de un tal Sobna, administrador del palacio real en Jerusalén que llevaba una vida de lujo, mientras que no realizaba bien su ministerio al servicio del pueblo. Será sustituido por otra persona, Elyaquim, quien supuestamente se compadecería de los habitantes de Jerusalén y actuará con justicia.

T: Así dice el Señor a Sobna, mayordomo del palacio: Te echaré de tu puesto, te destituiré de tu cargo. Aquel día llamaré a mi siervo Elyaquim, hijo de Jilquías. Le revestiré de tu túnica, con tu fajín le sujetaré, tu autoridad pondré en su mano, y será él un padre para los habitantes de Jerusalén y para la casa de Judá.

Pondré la llave de la casa de David sobre su hombro; abrirá, y nadie cerrará, cerrará, y nadie abrirá. Le hincaré como clavija en lugar seguro, y será trono de gloria para la casa de su padre.

Salmo de hoy: Que en su gobierno florezca la paz y la justicia

¡Que traigan las montañas paz al pueblo, y las lomas justicia!

Juzgará con justicia a los humildes y salvará a los hijos de los pobres; aplastará también a sus verdugos.

Florecerá en sus días la justicia, y hasta el fin de los tiempos, una paz grande. Pues librará al mendigo que reclame y al pobre que no tiene quien lo defienda.

 

3ªEv: Mt 16,13-20. ¿Quién dice la gente que soy yo?

I: En la lectura del evangelio de hoy, Jesús hace a sus discípulos y discípulas una pregunta clara y directa: ¿quién dice la gente que soy yo? El Maestro de Galilea es identificado por la gente como un gran profeta. Pero a Jesús le interesa saber quién es él para sus seguidores y seguidoras. Pedro toma la palabra y declara que él es el Mesías, el liberador esperado por el pueblo judío.

T:  Llegado Jesús a la región de Cesarea de Filipo, hizo esta pregunta a sus discípulos y discípulas: «¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?»

Ellos y ellas dijeron: «Unos, que Juan el Bautista; otros, que Elías, otros, que Jeremías o uno de los profetas.» Díceles él: «Y ustedes ¿quién dicen que soy yo?» Simón Pedro contestó: «Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo.»

Replicando Jesús le dijo: «Bienaventurado eres Simón, hijo de Jonás, porque no te ha revelado esto la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los cielos. Y yo a mi vez te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella. A ti te daré las llaves del Reino de los Cielos; y lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que  desates en la tierra quedará desatado en los cielos.» Entonces mandó a sus discípulos y discípulas que no dijesen a nadie que él era el Cristo.

PARA EL DIALOGO COMUNITARIO

  1. ¿Por qué podemos decir que Jesús es un profeta comprometido?
  2. ¿Quién es Jesús para nosotros y nosotras?

 

  1. Jesús, un gran profeta

Ante la pregunta que hace Jesús, sobre la opinión que tiene la gente sobre él, los discípulos y discípulas le refieren que, para la gente, él es un profeta. Sin embargo, no se trata de cualquier profeta. Jesús es comparado con los grandes profetas de Israel: Elías, Jeremías y Juan el Bautista. En verdad, Jesús se sitúa en la gran línea profética de Israel, por eso no desliga el amor a Dios de la práctica de la justicia: “Busquen el Reino y su justicia y todo lo demás se les dará por añadidura” (Mt 6,33), señala Jesús en el sermón de la montaña. Está claro que la gente que ha visto y ha oído a Jesús ha comprendido algo importante al pensar en él como un profeta.

La vida de los grandes profetas: Elías, Jeremías, Juan el Bautista, a igual que la de Jesús, estuvo llena de dificultades y conflictos. Si queremos ser seguidores y seguidoras de Jesús, el más grande de todos los profetas debemos estar dispuestos y dispuestas a realizar la misión anunciar el Evangelio y denunciar todo aquello que se opone al Proyecto de Dios y asumir con responsabilidad las consecuencias que de aquí se derivan.

Las y los seguidores de Jesús estamos llamados y llamadas a realizar nuestra misión profética en medio de nuestras comunidades y de nuestro país. Si renunciamos a esta misión no podemos decir que somos verdaderos seguidores de Jesús.

 

  1. Jesús, el Mesías, el Hijo de Dios

La segunda pregunta que Jesús hace a sus seguidores y seguidoras es bien directa: ¿Quién dicen ustedes que soy yo?” Es un interrogante siempre abierto y que nos invita a pensar seriamente para dar una respuesta clara, precisa y comprometida. ¿Es él el centro de nuestra vida y de nuestros intereses?

La contestación de Pedro a la pregunta directa que Jesús hace es clara y precisa: “Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo”. Nosotros y nosotras somos invitados e invitadas a dar una respuesta parecida a la de Pedro.

En tiempos de Jesús se esperaba la venida del Mesías, un descendiente de David, pero no se creía que el Mesías sería realmente Hijo de Dios. Por eso durante el proceso que el Sanedrín hace a Jesús el Sumo Sacerdote le pregunta si era el Cristo y si se consideraba Hijo del Dios vivo. Jesús contesta afirmativamente, lo cual es juzgado como una gran blasfemia por el Sumo Sacerdote (Mt 26,63-65) y delito que merecía la condena a muerte.

Jesús es el Mesías de Dios, el que realiza la misión del rey-mesías que había anunciado el salmo 72: “El hará justicia a los humildes del pueblo, salvará a los hijos de los pobres, y aplastará al opresor… se apiadará del débil y del pobre, el alma de los pobres salvará… De la opresión, de la violencia, rescatará su alma, su sangre es preciosa ante sus ojos… En sus días florecerá la justicia y dilatada paz hasta que no haya luna” (Sal 72,4-5.13-14).

La opinión propia del círculo de discípulos y discípulas de Jesús reconoce en Jesús su condición divina. Por la boca de Pedro, portavoz del grupo, se expresa la fe cristiana en su integridad. No solamente se reconoce su condición de “Ungido” sino también su filiación respecto al Dios viviente, contrapuesto a los ídolos muertos, incapaces de comunicar la verdadera vida.

Para nosotros y nosotras tener fe en el Mesías, Hijo de Dios, exige el comportamiento que parte de la decisión de seguir los pasos del Señor en su amor por las y los marginados e insignificantes de la historia y en su servicio a las y los más necesitados.

 

Para la oración de las y los participantes

  1. Por toda la Iglesia de Jesús para que realice siempre su misión profética y de servicio con valentía y responsabilidad. Recemos.
  2. Por todos nosotros y nosotras para que siempre tengamos a Jesús en el centro de nuestra vida. Recemos.
  3. Por quienes dirigen los destinos de nuestro país, del Caribe y de América Latina, para que aprendan a servir a su pueblo buscando el bienestar común. Recemos.

 

Oración final: Te damos gracias oh Jesús por tu presencia y tu mensaje profético en nuestras vidas y en nuestra comunidad. Te damos gracias por tu Palabra salvadora y su mano solidaria que tiende a todas las personas abiertas a su mensaje liberador. Amén.

El compromiso profético con el Proyecto de Vida Digna A22°O (4-10/9/2017)

Introducción: La palabra de Jesús nos habla de hoy de la necesidad de seguir a Jesús, cargando con la cruz de cada día. En ese esfuerzo encontramos el sentido para nuestras vidas. Por otro lado, “cargar con la cruz de Jesús”, nos exige ir en contra de la corriente y ser, muchas veces, despreciados por aque­llos que sólo buscan el poder, el tener y el placer.

1ªL: Jer 20, 7-13. Me sedujiste y me dejé seducir.

I:   Al profeta Jeremías le toca desarrollar una misión difícil. Su ministe­rio profético lo desarrolla durante los últimos años antes del exilio de Babi­lonia (s.6 a.e.c.), y en los primeros años de dicho destierro. Jeremías utiliza una imagen propia de las relaciones afectivo-sexuales. Su divinidad lo ha seducido para realizar una misión difícil, que sólo le trae problemas al pro­feta.

T:   Me has seducido, Adonai, y me dejé seducir por ti. Me hiciste violen­cia y fuiste el más fuerte. Y ahora soy motivo de risa, toda la gente se burla de mí.

Pues me pongo a hablar, y son amenazas; no les anuncio más que vio­lencia y saqueos. La Palabra de Adonai me acarrea cada día insultos. (9) Por eso decidí no recordar más a Adonai, no hablar más de parte de él. Pero sentí en mí algo así como un fuego ardiente aprisionado en mis huesos, y aunque yo trataba de apagarlo, no podía.

Yo oía a mis adversarios que decían contra mí: “¿Cuándo, por fin, lo denunciarán?”. Ahora me observan los que antes me saludaban, esperando que yo tropiece para desquitarse de mí.

Pero Adonai está conmigo, él, mi poderoso defensor; los que me persi­guen no me vencerán. Caerán ellos y tendrán la vergüenza de su fracaso, y su humillación no se olvidará jamás.

Adonai, Señor, tus ojos están pendientes del hombre justo. Tú conoces las conciencias y los corazones, haz que vea cuando te desquites de ellos, porque a ti he confiado mi defensa.

¡Canten y alaben a Adonai, que salvó al desamparado de las manos de los malvados!

Salmo de hoy: Buenas noticias para mi pueblo. 

  • Caerán los que oprimen la esperanza de mi pueblo. Caerán los que comen su pan sin haber sudado.  Caerán con la violencia que ellos mismos han buscado y se alzará mi pueblo como el sol en el sembrado.
  • Ya no estés mas encorvado, tu dolor comienza a terminarse; mucho tiempo has esperado; tu momento ya ha llegado.
  • Un nuevo día amanece, y los campos reverdecen; gente nueva aparece, de una nueva tierra crecen y sus voces como truenos van rompiendo el silencio.
  • Podemos cambiar la historia, caminar a la victoria. Podemos crear el futuro y romper todos los muros. Si unimos nuestras manos, si nos vemos como hermanos, lograremos lo posible: ser un pueblo de gente libre.

 

3ªL: Mt 16, 21-27. Asumir el compromiso con el proyecto de vida digna

I: Los discípulos y discípulas de Jesús no podían entender su estilo de vida y sus continuos conflictos con los grupos dominantes. Ellos y ellas creían que Jesús sería el Mesías poderoso que todos los judíos esperaban, el Rey que les libraría de la mano de los romanos. Por eso Pedro intenta conven­cer a Jesús para que no acepte la muerte, como consecuencia de su compromiso con un proyecto de vida digna para el pueblo. Sin embargo, Jesús rechaza la suge­rencia diabólica de Pedro; en realidad el apóstol parece tener otros intereses que no coinciden con los de Jesús.

Texto: En aquel tiempo, Jesucristo comenzó a explicar a sus discípulos que debía ir a Jerusalén y que las autoridades judías, los sumos sacerdotes y los maestros de la Ley lo iban a hacer sufrir mucho. Les dijo también que iba a ser condenado a muerte y que resucitaría al tercer día.

Pedro se lo llevó aparte y se puso a reprenderlo, diciéndole “¡Dios te libre, Señor! No, no pueden sucederte esas cosas.” Pero Jesús se vol­vió y le dijo: “¡Detrás de mí, Satanás! Tú me harías tropezar. No piensas como Dios, sino como los hombres.”

Entonces dijo Jesús a sus discípulos: “El que quiera seguirme, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz y que me siga.  Pues el que quiera asegurar su vida la perderá, pero el que pierda su vida por mí, la ha­llará.  ¿De qué le servirá al hombre ganar el mundo entero si se pierde a sí mismo? Pues, ¿de dónde sacará con qué rescatar su propia persona?

Sepan que el Hijo del Hombre vendrá con la Gloria de su Padre, ro­deado de sus ángeles; entonces recompensará a cada uno según su conducta.

            PARA EL DIALOGO COMUNITARIO

  1. ¿Cuáles es el precio que debe pagar el/la profeta?

2.- ¿Por qué no podemos adaptarnos a la forma de vivir de la mayor parte de

la gente?

 

  1. El precio que se paga por la misión profética

La primera lectura que hemos escuchado hoy (Jer 20,7-9 nos habla del profeta Jeremías y de las dificultades que tuvo que vivir para realizar la misión profética que se le había encomendado. Ya desde el principio de su vocación Jeremías había dicho: “¡Ah, Señor Adonai! Mira que no sé expresarme, que soy un muchacho” (Jer 1,6). Sin embargo Dios no aceptó la excusa de Jeremías, sino que le dijo: “No digas: “soy un muchacho”, pues adondequiera que yo te envíe irás, y todo lo que te mande dirás” (Jer 1,7).

Jeremías admite que su divinidad lo ha seducido; es decir ha tomado posesión de su persona y casi lo ha obligado a realizar la misión profética. Y Jeremías vive una crisis grande. Se lamenta de que cuando habla al pueblo es para anunciarle atropellos, invasiones, calamidades (Jer 20,8). El profeta llega a desesperarse y a decir: “¡Maldito el día en que nací! ¿Para qué haber salido del seno, a ver pena y aflicción, y a consumirse en la vergüenza mis días? (Jer 20,14.18).

En un momento de su desesperación Jeremías se promete a sí mismo abandonar la misión que se le había encomendado: “No volveré a recordarlo ni hablaré más en su Nombre” (Jer 20,9). Y sin embargo en medio de esa desesperación el profeta reconoce que hay algo dentro de sí que le impide abandonar la misión a pesar de las dificultades con las que se encuentra: “Pero había en mi corazón algo así como un fuego ardiente, prendido en mis huesos, y aunque yo trabajaba por ahogarlo, no podía” (Jer 20,9).

Jeremías, a pesar de su situación difícil reconoce que Dios está presente en su vida y le va a fortalecer: “Pero Adonai está conmigo, cual campeón poderoso y así mis perseguidores tropezarán impotentes” (Jer 20,11). Por eso se decide a seguir realizando su misión a pesar de las dificultades y los problemas.

Como personas, y como miembros de una comunidad de fe tenemos que asumir la misión profética. En ocasiones tendremos los mismos sentimientos de Jeremías; en ocasiones nos preguntaremos por qué fuimos escogidos; en otras circunstancias querremos abandonar la misión que se nos ha encomendado. Sin embargo como Jeremías sentiremos la voz de Dios que nos invita a mantenernos en el camino del Dios vivo, y sentiremos su fuerza en medio del caminar.

  1. No adaptarnos a la forma de vivir de la gente sin fe

 

Pablo, en el texto de la carta a los Romanos que hemos leído hoy les dice: “No sigan la corriente del mundo en que vivimos, más bien transfórmense por la renovación de su mente. Así sabrán ver cuál es la voluntad de Dios, lo que es bueno, lo que le agrada, lo que es perfecto” (Rom 12,2). Y es que la misión que se nos ha encomendado nos exige ir en contra de la corriente. En general las personas de este mundo se dejan llevar por los anti-valores de la sociedad neoliberal en que vivimos; bailan al ritmo de la música que le toquen. Quien es seguidor/a de Jesús tiene que estar dispuesto/a a ir en contra de la corriente, siempre y cuando esto lo exija el compromiso con la propia fe.

El Proyecto de Dios está fundamentado en unos determinados valores: amor, justicia, libertad, fraternidad, solidaridad y el esfuerzo por vivir según estos valores necesariamente exigirá asumir el conflicto en medio de una sociedad en que unos pocos imponen su propio Proyecto que entra en contradicción con el deseo de Dios para su pueblo de tener una vida digna para todos/as.

Como creyentes se nos exige estar siempre en disposición de descubrir cuál es la voluntad de Dios para nuestra vida. Se nos pide no separar el amor de Dios del amor al prójimo, en especial al pobre, y que retomemos constantemente nuestro lugar como discípulos/as comprometidos/as con la misión que se nos ha encomendado.

Para la oración de los/as participantes

 

  1. Por todos/as los/as que recibimos la misión profética para que sepamos realizarla con decisión y valentía, a pesar de las dificultades y problemas que encontramos en nuestro camino. Recemos.
  2. Por todas las personas que intentan vivir de una forma diferente, intentando ser fieles al Proyecto de Dios, para se mantengan firmes en la fe. Recemos.
  3. Para que sepamos seguir a Jesús asumiendo los compromisos que nos exige nuestra fe. Recemos.

 

Oración final: Te damos gracias Jesús por la misión profética que nos diste, te damos gracias por llamarnos a formar parte del colectivo comprometido con la vida digna que asume el camino de la fe y de la esperanza comprometida con la búsqueda colectiva del bienestar común. Amén

 


 

RESOLVER LOS CONFLICTOS MEDIANTE EL DIALOGO A23°O (11-17/9/2017)

Introducción: Cada una de nosotras y nosotros, que nos decimos creyentes comprometidas y comprometidos, tenemos la responsabilidad de caminar por el camino del amor y la justicia y al mismo tiempo ayudar a las demás personas para que fundamenten su vida y su conducta en los valores éticos y políticos que dan sentido al caminar y a las luchas cotidianas, lo que supone el esfuerzo continuo de revisión personal y disposición para el cambio personal y comunitario. De esta manera imitamos a Jesús que durante su vida pública se dedicó a acoger a  la gente que era tenida como transgresores de la ley y las costumbres sociales, para mostrarles así el camino que conduce a la vida digna y a la felicidad.

Lect. Primer Testamento: Ez. 33,7-9: Te he puesto como centinela de tu hermano/a

Introducción L.P.T: El profeta Ezequiel, hablando en nombre de la divinidad Yahvé, invita a las y los creyentes a convertirse en centinelas y guardianes de sus hermanas y hermanos. En la comunidad de fe y de compromiso no nos podemos hacer indiferentes ante la situación de aquellas personas de la familia y la comunidad, que se han alejado del camino que conduce a la vida digna.

Texto: Así dice Dios: A ti, hijo de hombre, te he puesto como centinela para la casa de Israel, apenas oigas que una palabra sale de mi boca, tendrás que advertírselo de mi parte. Cuando diga a la persona mala: “¡Malo, vas a morir!”, si no le hablas, si no haces que se preocupe por su mala conducta, la persona mala morirá debido a su pecado, pero a ti te pediré cuenta de su sangre. Al contrario, si le has llamado la atención a la persona que ha cometido errores por su mala conducta y no se aparta de ella, si no deja su mala conducta, morirá debido a su pecado y tú nada tendrás que temer.

Salmo de hoy: Danos un corazón grande para amar, fuerte para perdonar

  • Gente nueva, constructora de la historia, constructores de nueva humanidad,
  • Gente nueva que vive la existencia como riesgo de un largo caminar.

 

Lect. Evangélica: Mt. 18,15-20. Si tu hermano o hermana comete errores habla con él o ella a solas

Introducción L. Ev.: Mateo pone en boca de Jesús algunas instrucciones a tener en cuenta para cuando hay problemas y conflictos entre los hermanos y hermanas. La forma de resolver las dificultades entre cristianos y cristianas debe estar guiada por el amor al hermano o a la hermana. De esta manera la comunidad mostrará su amor fraterno y su fe en el Proyecto de Vida Digna.

Texto: En aquel tiempo  dijo Jesús a sus discípulos y discípulas: Si tu hermano o hermana ha pecado, vete a hablar con él o ella a solas para reprochárselo. Si te escucha, has ganado a tu hermano o hermana. Si no te escucha, toma contigo una o dos personas más, de modo que el caso se decida por la palabra de dos o tres testigos y testigas. Si se niega a escucharlos, informa a la asamblea. Si tampoco escucha a la iglesia, considéralo como una persona pagana o sin fe.

        DIÁLOGO COMUNITARIO, GRUPAL O FAMILIAR

  1. ¿Por qué cada persona es responsable de su hermano o hermana?
  2. ¿Por qué es necesario la intervención de la comunidad cuando hay problemas entre los hermanos y hermanas?

 

  1. La responsabilidad con el hermano o hermana que anda por el mal camino

 

El texto del profeta Ezequiel que hemos leído (Ez 33,7-9) nos habla del compromiso que tiene cada persona del pueblo de Israel con aquellas personas que van por el mal camino. Es compromiso de los/as creyentes llamar a la atención a aquellos/as hermanos/as considerados/as pecadores/as. Por eso el texto de Ezequiel afirma que si no se hace ese trabajo el/la creyente se hace responsable de la muerte –física o vital- de aquellos que están en pecado. Y Dios pedirá cuenta de la sangre de los/as  hermanos/as.

La salvación nuestra, de cada uno, la vida feliz y en libertad, nos exige preocuparnos por las hermanas y los hermanos. Y si después de haber llamado a la atención y haber intentado de diversas maneras ayudar al/a la hermano/a a cambiar de vida, este/a no acepta el llamado, ya no es responsabilidad nuestra; en este caso estaríamos respetando la libertad de cada uno/a tal como Dios lo hace.

Ante el/la hermano/a de la comunidad que ha pecado lo que conviene es que algún hermano/a lo llame a la atención y le recuerde las exigencias evangélicas. La finalidad de este llamado de atención es clara: se trata de invitarlo/a a la conversión, a regresar al camino de los/as seguidores/as del Señor (Mt 18,15).

Como comunidad de fe tenemos la experiencia de que no es tarea fácil el llamar a la atención a los/as hermanos/as que tienen una conducta que contradice su condición de discípulos/as de Jesús,  sin embargo se nos pide cumplir con nuestro deber.

 

  1. La intervención de la comunidad en la corrección fraterna

 

La lectura del evangelio que hemos hecho hoy invita no sólo a que haya una atención de hermano/a a hermano/a de forma individual, sino que promueve la intervención de la comunidad cuando sea necesario.

Cuando un hermano de la comunidad no escucha la llamada de atención que le ha hecho algún/a hermano/a, entonces es necesario buscar dos o tres testigos/as para que el llamado adquiera un sentido más comunitario. Si ni siquiera hace caso a los/as que en nombre de la comunidad, quieren ayudarle/a a corregir las conductas inapropiadas, entonces es necesario decírselo a la comunidad entera. Y si ni siquiera hace caso a la comunidad, entonces hay que tenerlo como una persona pagana, es decir, sin fe, pues no está actuando como corresponde a un/a cristiano/a.

En última instancia es la Iglesia, la asamblea de los discípulos y discípulas de Jesús, quien debe tomar el asunto en sus manos  (Mt 18,17). Y es que ser cristiano o cristiana supone una conducta determinada; pues el Proyecto de Vida Digna –lo que Jesús llamaba Reino de Dios- , que es el corazón del mensaje de Jesús, conlleva unas exigencias éticas y morales para quien se ha comprometido a vivirlo y anunciarlo. La comunidad es responsable de la fidelidad de sus integrantes a los valores y los compromisos que colaboran en la creación de mejores condiciones de vida para todas las personas, los seres vivos y la naturaleza toda. La fraternidad nos lleva a estar atentos/as ante los errores del/de la otro/a; nos toca ponernos en guardia como el sereno o el centinela “para que cambie de conducta” (Ez 33,9).

 

Para la plegaria de las y los participantes:

  1. Pidamos por la Iglesia de Jesús para que sea un espacio de fraternidad y de perdón. Recemos.
  2. Para que como comunidad sepamos buscar y llamar a la conversión a quienes se sienten alejados/as de Dios.
  3. Para que sepamos demostrar nuestro amor con un compromiso concreto de solidaridad con los/as más empobrecidos/as y excluidos/as.

 

Exhortación final: Hemos recibido un llamado a vivir la fe comprometida; se nos ha invitado a no quedarnos indiferentes ante la situación de los hermanos y hermanas que se han alejado de los caminos del bien y de la justicia. Ahora nos toca continuar con la misión de ser una presencia fraterna y solidaria para tantas personas que están buscando cambiar de vida y asumir un proyecto de vida digna y feliz y necesitan una mano amiga que les ayude a encontrarlo.


El perdón que ayuda a restablecer las relaciones humanas  A24°O  (18-24/9/2017)

Introducción: Nos reunimos como personas que están llamadas a mostrar compasión y misericordiosa hacia la persona o grupos que, después de habernos ofendido, necesitan,  de nuestra bondad y nuestro perdón y dan muestras concretas de que quieren cambiar de rumbo y de conducta. Eso permite colaborar en la construcción de una convivencia humana fundamentada en la acogida y el respeto mutuo y el perdón solidario.

Lect. Primer Testamento: Eclo 27,33-28,9.  Perdona a tu prójimo y te serán perdonados tus errores

Introducción L.P.T: El texto del libro del Eclesiástico que leemos a continuación nos habla sobre la necesidad de perdonar las ofensas y errores de los hermanos y hermanas. Dicho perdón es una condición necesaria para ser perdonados y perdonadas por las demás personas: por nuestra familia y comunidad, pues no puede pedir piedad quien de hecho no la tiene.    

Texto: El Odio y cólera son dos cosas abominables en las que se destaca el pecador. El que se venga experimentará la venganza del Señor: él le tomará rigurosa cuenta de todos sus pecados. Perdona a tu prójimo el daño que te ha hecho, así cuando tú lo pidas, te serán perdonados tus pecados.

¡Cómo! ¿Una persona guarda rencor a otra persona y le pide a Dios que lo sane? No tiene misericordia con otro hombre, su semejante, y ¿suplica por sus propios pecados? Si él o ella, débil y pecador o pecadora, guarda rencor, ¿quién le conseguirá el perdón? Acuérdate de tu fin y déjate de odiar; piensa en la muerte, en la descomposición, y observa los mandamientos. Acuérdate de los mandamientos y no tengas rencor a la persona que está cerca de ti; piensa en la alianza del Altísimo, y olvida la ofensa.

Manténte alejado de las peleas y cometerás menos pecados, porque la persona colérica enciende las peleas. El pecador siembra la perturbación entre los amigos y amigas, y hace cundir las desavenencias entre las personas que viven en paz.

Salmo de hoy: Salmo de hoy: Danos un corazón grande para amar, fuerte para perdonar

  • Gente nueva luchando en esperanza, caminantes sedientos y sedientas de la verdad.
  • Gente nueva sin frenos ni cadenas, gente libre que exige libertad.

           

Lect. Evangélica: Mt. 18,21-35. Perdonar siempre las ofensas de los hermanos y hermanas

Introducción L. Ev.: El texto que leemos a continuación es una hermosa lectura escrita por la comunidad de Mateo sobre la necesidad de perdonar las ofensas y las deudas de los hermanos y hermanas para restablecer las relaciones rotas entre las personas, cuando esto es necesario. Se nos dice que es necesario perdonar siempre las ofensas de los hermanos y hermanas, pues el perdón es una condición necesaria para restablecer las relaciones armónicas entre las personas.

Texto: En aquel tiempo Pedro preguntó a Jesús: «Señor, ¿cuántas veces tengo que perdonar las ofensas de mi hermano? ¿Hasta siete veces?» Jesús le contestó: «No te digo siete, sino setenta y siete veces.»

«Aprendan algo sobre el Reino de los Cielos. Un rey había decidido arreglar cuentas con sus empleados, y para empezar, le trajeron a uno que le deba diez mil monedas de oro. Como el hombre no tenía con qué pagar, el rey ordenó que fuera vendido como esclavo, junto con su mujer, sus hijos y todo cuanto poseía, para así recobrar algo. El empleado, pues, se arrojó a los pies del rey, suplicándole: «Dame un poco de tiempo, y yo te lo pagaré todo.» [El rey se compadeció y lo dejó libre; más todavía, le perdonó la deuda.

Pero apenas salió el empleado de la presencia del rey, se encontró con uno de sus compañeros que le debía cien monedas. Lo agarró del cuello y casi lo ahogaba, gritándole: «Págame lo que me debes.» El compañero se echó a sus pies y le rogaba: «Dame un poco de tiempo, y yo te lo pagaré todo.”» Pero el otro no aceptó, sino que lo mandó a la cárcel hasta que le pagara toda la deuda.

Los compañeros, testigos de esta escena, quedaron muy molestos y fueron a contárselo todo a su señor. Entonces el señor lo hizo llamar y le dijo: «Siervo miserable, yo te perdoné toda la deuda cuando me lo suplicaste. ¿No debías también tú tener compasión de tu compañero como yo tuve compasión de ti?» Y hasta tal punto se enojó el señor, que lo puso en manos de los verdugos, hasta que pagara toda la deuda.

Y Jesús añadió: «Lo mismo hará mi Padre Celestial con ustedes, a no ser que cada uno perdone de corazón a su hermano.»

DIÁLOGO COMUNITARIO, GRUPAL O FAMILIAR

  1. ¿Por qué debemos perdonar de corazón a los/as hermanos y hermanas?
  2. ¿Por qué la compasión produce frutos de amor y de justicia?

 

  1. La obligación de perdonar siempre a los hermanos y hermanas

 

Pedro quiere saber hasta dónde estamos llamados y llamadas a perdonar (Mt 18,21). La respuesta de Jesús coloca el asunto en un horizonte más amplio: siempre debemos perdonar. Eso es lo que significa la expresión: “setenta veces siete” (Mt 18,22). No hay límites; el amor que debemos a las personas no se puede limitar.            El comportamiento del trabajador de la parábola es totalmente diferente al de Dios. Su compañero de trabajo le debe apenas 100 denarios (unos $10). Suma perfectamente pagable, pese a eso la súplica del deudor no es escuchada. El “siervo malvado” no ha aprendido la lección. En estricta justicia él puede enviar a la cárcel a quien le debe, pero el rey, que representa a Dios, le acaba de mostrar otra justicia, la que se basa en el amor gratuito que no pide nada a cambio; la que considera a las personas por ellas mismas, no por lo que tienen.

La primera lectura del libro del Eclesiástico que hemos hecho hoy nos habla de la necesidad de perdonar al prójimo como condición para que sean perdonados nuestros pecados (Eclo 28,2). La parábola que hemos leído en el Evangelio parece confirmar lo mismo. De hecho el siervo a quien se le perdonó toda la deuda no supo comportarse adecuadamente, sino que al no saber actuar de la misma manera como actuaron con él, entonces él mismo se buscó el problema y provocó la ira del patrón, el cual lo entregó a los verdugos hasta que pagase todo lo que debía. Y la parábola termina diciendo: “Esto mismo hará con ustedes mi Padre celestial, si no perdonan de corazón cada uno a su hermano” (Mt 18,35).

Como comunidad de fe estamos conscientes de que para ser fieles a la vocación que hemos recibido tenemos que perdonar las ofensas de los hermanos, cuando éstos se acercan reconociendo su pecado. Eso es condición para que Dios perdone nuestras culpas; por eso decimos en el Padrenuestro: “Perdona  nuestros pecados porque también nosotros perdonamos a todo el que nos debe” (Lc 11,4).

Dios perdona nuestros pecados, y a nosotros/as se nos pide perdonar las ofensas de los/as hermanos/as y también las deudas económicas cuando éstos realmente no nos pueden pagar, o cuando para pagar tienen que dejar de comer o dejar de atender las necesidades básicas de ellos/as y sus familiares. Esto vale también para las relaciones internacionales y para el tema de la deuda externa de los países del Sur que ya se hizo eterna.

2.- La compasión que produce frutos de amor y de justicia

Jesús se nos muestra con un corazón compasivo y misericordioso porque está lleno de amor y muestra ese amor compasivo a su pueblo de muchas y diferentes maneras. Ese Dios mostró su compasión a través de la persona de Jesucristo que se acercó a los/as necesitados/as, curó sus enfermedades, les defendió de los abusos de los poderosos de la sociedad,  y se hizo cercano a los marginados y excluidos sociales.

El rey de la parábola muestra su compasión con el siervo deudor. De hecho lo que éste le pedía no era que le perdonase la deuda, sino que tuviese un poco de paciencia y que poco a poco le pagaría la cuenta. Sin embargo, según nos dice el texto: “movido a compasión el señor de aquel siervo, le dejó en libertad y le perdonó la deuda” (Mt 18,27). Y al perdonarle la deuda adquiere su libertad él, su mujer y sus hijos, pues según las normas sociales establecidas entonces quien no podía pagar sus deudas era vendido con toda su familia.

El servidor perdonado no aprendió la lección y cuando encontró a un compañero que le debía una pequeña suma no supo ni siquiera tener un poco de paciencia y esperar a que pudiera pagarle y el patrón le echa en cara no simplemente su impaciencia, sino la falta de misericordia: ¿No debías tú también compadecerte de tu compañero, del mismo modo que yo me compadecí de ti? (Mt 18,33).

Como comunidad cristiana sabemos que sólo la misericordia y la compasión pueden producir frutos de amor, de compromiso y de justicia que beneficien a los más pobres de esta sociedad. Ante los sufrimientos de los/as más pobres de nuestras comunidades, golpeados/as por el despiadado sistema neoliberal, surgen hondos reclamos de justicia. De una justicia que va más allá de lo legal para ir hasta los derechos fundamentales del ser humano. La compasión tiene que producir compromiso con la defensa de la vida amenazada de nuestros/as hermanos/as.

 

Para la plegaria de las y los participantes:

  1. Por la Iglesia de Jesús para que sea siempre un lugar de acogida y de perdón fraterno. Recemos.
  2. Por todos/as nosotros/as para que siempre estemos dispuestos/as a perdonar a los/as hermanos/as como Dios quiere. Recemos.
  3. Por los países ricos para que sepan cancelar la deuda externa de los países más empobrecidos/as. Recemos.

 

Exhortación final: Se nos ha invitado a mostrarnos como personas compasivas ante quien reconoce sus errores y quieren cambiar de vida. Ahora nos toca continuar en el camino de fe manteniendo un corazón solidario capaz de compadecerse ante la situación de los hermanos y hermanas que sufren. Esa es la única manera de vivir una fe y una convivencia humana de forma comprometida.

 


                                 Trabajar sin descanso por el proyecto de vida digna  A25°O  (25/9 al 1/10/2017)

Introducción: Estamos comprometidos y comprometidas con la construcción del proyecto de vida digna que mejore las condiciones de vida de nuestras familias y comunidades. Por eso tenemos el desafío de seguir invitando a  mujeres y a hombres para que se integren al trabajo de la construcción de ese Proyecto de vida feliz y digna.

Lect. Primer Testamento: Is. 55,6-9. Proyectos de vida digna

Introducción L.P.T: El profeta Isaías nos presenta a una divinidad que invita a sus seguidores y seguidoras a vivir y a construir un proyecto de salvación y un camino que conduce a la vida digna y feliz. Sin embargo los seres humanos tenemos con frecuencia otros proyectos y tomamos otros caminos. Por eso se nos invita a considerar la invitación a asumir un Proyecto de vida comprometido con el cambio de las condiciones de vida de nuestras familias, comunidades y de nuestra sociedad isleña, caribeña, latinoamericana y mundial.

Texto: Busquen a Adonai ahora que lo pueden encontrar, llámenlo ahora que está cerca. Que el malvado deje sus caminos, y el criminal sus proyectos; vuélvanse a Adonai, que tendrá piedad de ellos, a nuestro Dios, que está siempre dispuesto a perdonar.

Pues sus proyectos no son los míos, y mis caminos no son los mismos de ustedes, dice Adonai.

Así como el cielo está muy alto por encima de la tierra, así también mis caminos se elevan por encima de sus caminos y mis proyectos son muy superiores a los de ustedes.

Salmo de hoy: Queremos construir un proyecto de vida digna

  1. Queremos construir un proyecto de vida digna, queremos confirmar en la lucha nuestra fraternidad, nuestra sororidad, nuestra amistad.
  2. Sin  que haya esclavos, esclavas, señores ni señoras, que no puedan cantar nuestra canción de libertad.
  3.  No nos detendrán las amenazas, ni las persecuciones. Seguiremos adelante con nuestras luchas y proyectos.

 

Lect. Evangélica: Mt. 20,1-16. Todas las personas están invitadas al trabajo en el Proyecto de Vida Digna

Introducción L. Ev.: El Proyecto de Vida Digna (“Reino de Dios”), centro de la vida y de la misión de Jesús y de sus seguidores y seguidoras, es el tema central de la parábola que escuchamos a continuación. Esta nos dice que todas las personas son llamadas, en diferentes etapas de su vida, a trabajar en un proyecto de vida fundamentado en los valores del amor solidario, la compasión y la lucha por la inclusión y la justicia social.

Texto: En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos y discípulas: Aprendan algo del Reino de los Cielos. Un propietario salió de madrugada a contratar trabajadores para su finca. Se puso de acuerdo con ellos para pagarles una moneda de plata al día, y los envió a su propiedad.

Salió de nuevo hacia las nueve de la mañana, y al ver en la plaza a otros que estaban desocupados, les dijo: «Vayan ustedes también a mi finca y les pagaré lo que sea justo.» Y fueron a trabajar.

Salió otra vez al mediodía, y luego a las tres de la tarde, e hizo lo mismo. Ya era la última hora del día, la undécima, cuando salió otra vez y vio a otros que estaban allí parados. Les preguntó:  «¿Por qué se han quedado todo el día sin hacer nada?» Contestaron ellos: «Porque nadie nos ha contratado.» Y les dijo: «Vayan también ustedes a trabajar en mi viña.»

Al anochecer, dijo el dueño de la finca a su capataz: «Llama a los trabajadores y págales su jornal, empezando por los últimos y terminando por los primeros.» Vinieron los que habían ido a trabajar a última hora, y cada uno recibió un denario (una moneda de plata). Cuando llegó el turno a los primeros, pensaron que iban a recibir más, pero también recibieron cada uno un denario. Por eso, mientras se les pagaba, protestaban contra el propietario.

Decían: «Estos últimos apenas trabajaron una hora, y los consideras igual que a nosotros, que hemos aguantado el día entero y soportado lo más pesado del calor.» El dueño contestó a uno de ellos: «Amigo, yo no he sido injusto contigo. ¿No acordamos en un denario al día? Toma lo que te corresponde y márchate. Yo quiero dar al último lo mismo que a ti. ¿No tengo derecho a llevar mis cosas de la manera que quiero? ¿O será porque soy generoso, y tú envidioso?»

Así sucederá: los últimos serán primeros, y los primeros serán últimos.»

 

DIÁLOGO COMUNITARIO, GRUPAL O FAMILIAR

  1. ¿Por qué debemos revisar los valores sobre los que fundamentamos nuestras acciones y proyectos de vida?
  2. ¿Por qué lo importante es la disposición para el trabajo por el proyecto de Vida Digna?

 

1.- Revisar los valores sobre los que fundamentamos nuestras acciones y proyectos de vida

Si queremos convertirnos en seguidores fieles, constructores del Proyecto de Vida Digna, debemos partir del hecho de que muchas veces nuestra forma de pensar y de actuar no está acorde con los valores que decimos vivir            En la primera lectura la divinidad Yahvé comunica al pueblo, por medio del profeta Isaías que sus pensamientos no eran los del pueblo, ni sus caminos tampoco. Y esto puede significar dos cosas: a) Que el pueblo estuviese alejado de los caminos y del proyecto de vida propuesto al pueblo judío por su divinidad; b) que el pueblo no llegase a entender en plenitud la mente divina y su proyecto de vida digna para el pueblo.

En la parábola que hemos leído hoy el patrón, respondiendo a aquellos que estaban protestando porque recibieron  igual  salario que los que sólo trabajaron una hora, dice: “Por mi parte, quiero dar a este último lo mismo que a ti”. Y luego pregunta: “¿O va a ser tu ojo malo porque yo soy bueno”? (Mt 20,14-15). La expresión “ojo malo” es reveladora, Se trata de una mirada que petrifica la realidad, que no deja lugar a lo nuevo ni espacio a la generosidad, y, sobre todo, que pretende poner límites a la bondad divina. Es la mirada que echamos a nuestro alrededor para defender nuestros intereses. Esa mirada nos hace pensar que aquello que es justo para los demás es injusto para nosotros si afecta nuestros privilegios e intereses. Evitar tener “el ojo malo” es una condición para el/la creyente en el Dios bueno. Si lo hacemos pondremos en práctica lo que Pablo aconseja a los Filipenses: “lleven una vida digna del Evangelio de Cristo” (Fil 1,27).

Como comunidad de fe tenemos que hacer el esfuerzo constante por adaptar nuestra vida al Proyecto de Vida Digna, por hacer lo posible para los caminos del amor y del compromiso comunitario y social sean nuestros caminos. Eso nos exige continua actitud de conversión y de discernimiento personal y comunitario.

  1. La disposición para el trabajo por el proyecto de Vida Digna

 

En la parábola que hemos leído hoy los trabajadores de la primera hora entienden que con ellos se ha hecho una doble injusticia: en primer lugar a los que llegaron último, los que sólo trabajaron una hora, se les pagó igual que a ellos, y en segundo lugar, se les pagó primero. No entienden la lógica del patrón.

El patrón representa al responsable del Reino de Dios, del Proyecto de vida y justicia, al Dios de Jesús. Por eso lo que importa aquí no es el dinero. El patrón no llama a trabajar para aumentar sus capitales o para ser más poderoso. Él está consciente que son los/as trabajadores los que en definitiva se benefician cuando son llamados y llamadas a trabajar en su Proyecto. Son ellos y ellas las y los que comienzan a vivir una vida con dignidad, con alegría al sentirse miembros de una comunidad en donde se viven relaciones de fraternidad y solidaridad.

Las personas que llegaron primero, los fariseos y los saduceos, no aventajan a las y los discípulos de Jesús que llegaron a la última hora. Aún más, éstos y éstas pueden ser primeros y primeras pues han aceptado el mensaje nuevo que trae el Maestro de Galilea.

Lo mismo puede suceder en nuestras comunidades cristianas y en nuestros grupos comunitarios comprometidos. Hay hermanas y hermanos que tienen mucho tiempo en la vivencia de la fe, pero a lo mejor no viven su compromiso como tiene que ser, mientras que otros y otras que han llegado a la comunidad posteriormente viven con más alegría y compromiso su fe. Así se cumple la frase de Jesús de que “los últimos serán los primeros”. Por otro lado las personas que llegaron primero no pueden mantener el orgullo y la prepotencia de quienes se sienten con todo derecho por el hecho de tener más tiempo en la Iglesia o en el liderazgo de las organizaciones comunitarias y populares.

 

Para la plegaria de las y los participantes:

  1. Por todas las personas que hemos sido llamadas a colaborar con el Proyecto de Vida Digna para que sepamos realizar en nuestras vidas y comunidades nuestro compromiso cotidiano. Recemos.
  2. Para que hagamos un esfuerzo constante por mantenernos en el camino del amor solidario y en el compromiso con la defensa de la vida. Recemos.
  3. Para que sepamos siempre acoger a las personas más empobrecidas y excluidas de la sociedad. Recemos.

 

Exhortación final: Como los obreros de los que hablaba el Evangelio también continuamos siendo llamados y llamadas para trabajar en el Proyecto de Vida Digna, sin considerarnos privilegiados o privilegiadas por haber sido llamados o llamadas antes o después. Lo importante es que la recompensa es la vida en fraternidad, en amor y en libertad. Y por eso debemos pagar el precio adecuado, siendo fieles al mandamiento del amor solidario.


Practicar el derecho y la justicia  A26°O  (2-8/10/2017)

Introducción: Nos reunimos como parte de una comunidad que está llamada a colaborar en la construcción de una sociedad fundamentada en la justicia, asumiendo un compromiso en defensa de la vida. Somos conscientes de que sólo nuestras acciones de amor y de solidaridad nos hacen testigos y testigas creíbles de una comunidad de fe y compromiso que ha sido llamada a vivir la fe y sembrar la Palabra de la Vida en medio de una sociedad estructuralmente injusta.

Lect. Primer Testamento: Ez. 18,25-28. Si actúa según el derecho y la justicia vivirá

Introducción L.P.T: La divinidad Yahvé habla al pueblo por medio del profeta Ezequiel. Le invita a mantenerse en el camino verdadero, llevando una vida de acuerdo a los valores de amor y de justicia que construyen unas relaciones humanas armónicas. Apartarse de ese camino es dirigirse hacia la muerte

Texto: Así dice el Señor: “Ustedes dicen: La manera de ver las cosas que tiene Yahvé no es la correcta. Oigan, pues, gente de Israel: ¿así que mi manera de ver las cosas no es correcta? ¿No lo será más bien la de ustedes? Cuando el justo se aparta de la justicia y comete el mal y por eso muere, muere por culpa de la injusticia que cometió. Del mismo modo, si el malvado se aparta de la mala vida que llevaba y actúa según el derecho y la justicia, vivirá. Si se aparta de todas las infidelidades que cometía, debe vivir, pero no morir.”

Salmo de hoy: La justicia y el derecho conducen a la vida digna

  1. El camino de la justicia conduce a la vida plena y feliz.
  2. El camino del mal conduce a la muerte y a la desesperación.
  3. Elegimos el camino de la justicia para vivir en libertad y en felicidad.

 

Lect. Evangélica: Mt. 21,28-32. Coherencia entre las palabras y los hechos

Introducción L. Ev.: Jesús presenta a los ancianos, sacerdotes y jefes del pueblo una comparación para echarles en cara su falta de fe. Y aunque les fueron enviados profetas como Juan Bautista y al mismo Jesús, no les creyeron, ni se comprometieron con el Proyecto de Vida Digna, mientras que los/as humildes, los pecadores públicos y prostitutas sí creyeron; por eso son los/as primeros/as en la construcción del Proyecto de vida fundamentado en el amor y la justicia.

Texto: En aquél tiempo dijo Jesús a los sacerdotes y a los ancianos del pueblo: «Pero, díganme su parecer: Un hombre tenía dos hijos. Se acercó al primero para decirle: “Hijo, hoy tienes que ir a trabajar en la viña.” Y él le respondió: “No quiero”. Pero después se arrepintió y fue. Luego el padre se acercó al segundo y le mandó lo mismo. Este respondió: “Ya voy, señor.” Pero no fue.

Ahora bien, ¿cuál de los dos hizo lo que quería el padre?» Ellos contestaron: «El primero.» Entonces Jesús les dijo: «En verdad se lo digo: en el camino al Reino de los Cielos, los publicanos y las prostitutas andan mejor que ustedes. Porque Juan vino a abrirles el camino derecho, y ustedes no le creyeron, mientras que los publicanos y las prostitutas le creyeron. Ustedes fueron testigos, pero ni con esto se arrepintieron y le creyeron.

DIÁLOGO COMUNITARIO, GRUPAL O FAMILIAR

  1. ¿Por qué escoger el camino de la justicia y la vida?
  2. ¿Por qué imitar a Jesús en su humildad?
  3. Escoger siempre el camino de la vida y la justicia

 

         En la primera lectura del profeta Ezequiel, la divinidad Adonai comunica al pueblo que cuando el justo se aparta de la justicia muere, en cambio cuando el malvado se aparta del mal y practica el derecho y la justicia tiene vida abundante. De hecho el camino que conduce hacia Dios exige compromiso serio y decidido con la causa de la justicia.

                La actitud de los/as creyentes que quieren mantenerse en el camino de la vida es de reconocer que con las propias fuerzas se les haría muy difícil mantenerse en el camino de la justicia. Por eso el salmista siente la necesidad de pedir la ayuda divina para poder permanecer fiel: “Señor, muéstrame tus caminos y enséñame tu que eres mi Dios y Salvador” (Sal 25,4-5).

                Dios guía por el camino de la vida a todas las personas que se abran a su Proyecto, pero en especial se convierte en compañero de camino de los pobres, los humildes y excluidos sociales que se encuentran abiertos a su Proyecto salvador: “Dirige a los humildes en la justicia y enseña a los pobres el camino; todas sus sendas son amor y lealtad para el que guarda su alianza y sus preceptos” (Sal 25,9-10).

                Jesús acusa a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo de no haber acogido la Palabra de Juan el Bautista que “vino a ustedes por el camino de la justicia” (Mt 21,32) y aun viendo sus acciones no le creyeron, mientras que los publicanos y prostitutas sí supieron descubrir en él al enviado de Dios.

                Como comunidad de fe se nos invita a mantenernos siempre firmes en el camino que conduce a la vida. Por eso se nos pide defender la causa de la justicia allí donde la vida esté amenazada. Así nos convertimos en verdaderos/as hijos/as de Dios.

 

  1. Imitar a Jesús en su humildad y en su desprendimiento

                Para colaborar en la construcción de un proyecto de vida digna y feliz Jesús nos señala el camino de la humildad: “Se despojó de sí mismo tomando la condición de siervo” (Fil 2,7). Dejó de lado todo privilegio. Nuestra condición de cristianos/as, nuestra responsabilidad en la Iglesia, no debe ser motivo de vanagloria y prepotencia, sino de solidaridad.

En la segunda lectura que hemos hecho hoy (Fil 2,1-11), Pablo invita a las cristianas y los cristianos a mantenerse en la comunión de espíritu, teniendo un mismo sentir, dejándose guiar por el amor. Esto exige eliminar todo tipo de rivalidad, y de vanagloria para dejarse guiar por la humildad.

Pablo invita, además, a no dejarse dominar por la búsqueda exclusiva de los intereses personales, para que sea la búsqueda del Proyecto de Dios quien guíe la vida de los/as creyentes. Esta identificación con el Proyecto del Dios liberador exige una apertura y una disposición para servir a las hermanas y los hermanos más necesitados/as.

El modelo de vida creyente es Jesús mismo; de hecho él no actuó de manera prepotente, y tomó la condición de campesino galileo.

Como comunidad de fe se nos invita  a imitar a nuestro Maestro en su humildad y en su identificación con los/as humildes de la tierra. Esto nos traerá dificultades y conflictos. Pero es necesario asumir las consecuencias de nuestra decisión y de nuestras opciones.

Para la plegaria de las y los participantes:

  1. Por la Iglesia de Jesús para que siempre se mantenga fiel en la práctica del amor, el servicio y la justicia. Recemos.
  2. Para que sepamos imitar a Jesús en su humildad y cercanía a las y los humildes y marginados/as sociales. Recemos.
  3. Por las y los gobernantes para que prioricen las necesidades de las y los más empobrecidos/as. Recemos.

 

Exhortación final: Hemos escuchado la Palabra de vida digna en comunidad; se nos ha invitado a mantenernos unidas y unidos, y a imitar a Jesús en su humildad y en su entrega a los hermanos y hermanas. Ahora nos toca seguir trabajando en la construcción del Proyecto de Vida Digna, manteniéndonos en el camino de la justicia, que conduce a la vida plena y feliz.


 

                      Se esperaba justicia y sólo se oye el grito de gente oprimida A27ºO (9-15/10/2017)

Introducción: Formamos parte de comunidades jesuánico-cristianas comprometidas con el Proyecto de vida digna. Por eso nos reunimos para reflexionar y escuchar la palabra de Jesús, que sigue presente, mediante su espíritu y su amor, en medio de su comunidad; él dio los frutos que el pueblo oprimido y creyente esperaba  de él y nos anima también a nosotros y a nosotras a asumir nuestro compromiso cotidiano en la creación de unas relaciones fundamentadas en la fe y el amor solidario.

Lect. Primer Testamento: Isaías 5,1-7. El pueblo esperó justicia y hay asesinatos y corrupción

Introducción L.P.T:   El profeta Isaías, hablando en nombre del dios Yahvé, compara al pueblo de Israel con una viña; es decir con un sembrado de plantas de uva.  El/ella esperó de su parcela buenos frutos, uvas sabrosas, pero sólo recogió racimos amargos.  Esperó que reinase la justicia, y sólo se hacen presentes la maldad y la violencia contra las personas oprimidas, empobrecidas y excluidas.

Texto: Déjenme cantar, en nombre de mi amigo, la canción de mi amigo por su viña

Una viña tenía mi amigo en una loma fértil. La cavó quitando las piedras y plantó cepas escogidas

En medio de ella construyó una torre y también cavó un lagar. El esperaba que produjera uvas, pero sólo le dio racimos amargos

Acérquense, habitantes de Jerusalén, y hombres de Judá: juzguen ahora entre mi viña y yo. ¿Qué otra cosa puede hacer a mi viña que no se la hice?

¿Por qué, esperando que diera uvas, sólo ha dado racimos amargos?

Déjenme que les diga lo que voy a hacer con mi viña: le quitaré la cerca, y no será más que maleza para el fuego; derribaré el muro, y pronto será pisoteada

La convertiré en un lugar devastado, no se podará ni se limpiará más, sino que crecerá en ella la zarza y el espino, y les mandaré a las nubes que no dejen caer más lluvia sobre ella

La viña de Adonai de los Ejércitos es el pueblo de Israel, y los hombres de Judá, su plantación escogida. Esperó de ellos derecho, y ahí tienen: asesinatos; esperó justicia, y ahí tienen: lamentos.

 

Salmo de hoy: ¿Qué semilla estamos sembrando en la familia, en la comunidad y en la sociedad?

  • Si sembramos la semilla de la justicia, obtendremos frutos de amor solidario.
  • En la sociedad hay frutos de delincuencia, violencia y corrupción impune.
  • Uniremos nuestros brazos y nuestros esfuerzos en la creación de un proyecto de sociedad fundamentado en la conciencia ética y el compromiso social transformador.

 

Lect. Evangélica: Mateo 21, 33-43.  Se encomendará el Proyecto de vida digna a quien produzca sus frutos

Introducción L. Ev.: La lectura que hacemos a continuación es la parábola de los trabajadores asesinos. En ella Jesús describe la postura de los jefes del pueblo de Israel con los cuales mantuvo constantes conflictos.  Se esperaba de ellos que asumieran la causa de la justicia y sólo se dedicaron a cometer robos, corrupción y asesinatos. Como no dieron los frutos que el pueblo y su Dios esperaba de ellos, se les quitará el poder y se dará a otra gente que haga producir los frutos de justicia y bienestar comunitario, a su debido tiempo.

Texto: En aquel tiempo dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los senadores del pueblo: “Escuchen este otro ejemplo: Había un dueño de casa que plantó una viña, le puso cerca, cavó un lagar, levantó una casa para vigilarla, la alquiló a unos trabajadores y se fue a un país lejano. Cuando llegó el tiempo de la vendimia, el dueño mandó a sus sirvientes donde los trabajadores, para que cobraran su parte de la cosecha. Pero los trabajadores tomaron a esos enviados, apalearon a uno, mataron a otro, y a otro lo apedrearon

EL propietario volvió a enviar a otros servidores más numerosos que la primera vez, pero los trataron de la misma manera

Por último envió a su hijo, pensando: Respetarán a mi hijo. Pero los trabajadores, al ver al hijo, se dijeron: Este es el heredero; matémoslo y nos quedaremos con su herencia.  Lo tomaron, pues, lo echaron fuera de la viña y lo mataron.

Ahora bien, cuando venga el dueño de la viña, ¿qué hará con ellos?” Los oyentes de Jesús le contestaron:  “Hará morir sin compasión a esa gente tan mala, y arrendará la viña a otros que le paguen a su debido tiempo”.

Jesús agregó: ¿No han leído nunca lo que dice la Escritura?: La piedra que los constructores desecharon llegó a ser la piedra principal del edificio. Esa es la obra del Señor y nos dejó maravillados.

Por eso les digo que el Reino de los Cielos se les quitará a ustedes para dárselo a gente que rinda frutos.

 

         DIÁLOGO COMUNITARIO, GRUPAL O FAMILIAR

 

  1. ¿Por qué no damos los frutos que la familia, la comunidad y la sociedad espera de nosotros y nosotras?
  2. ¿Somos cómplices de los corruptos, opresores y asesinos?

 

  1. Esperaba justicia y sólo hay lamentos de la gente oprimida

     

Isaías nos dice que de la viña que el dios Yahvé había plantado (es decir, Israel), “El esperó derecho, y  ahí tienen asesinatos; esperó justicia y ahí tienen lamentos” (Is 5,7).  Establecer el derecho y la justicia es una de las grandes exigencias de la divinidad de Israel en el Antiguo Testamento. En el cumplimiento de esa tarea se expresa la fidelidad a la Alianza entre Yahvé y su pueblo.

La divinidad defensora de la vida de sus hijos e hijas oprimidos/as quiere que en medio de su pueblo reine la justicia y se respete, los derechos de todos/as, y en particular de las personas más empobrecidas y excluidas. Esos son los frutos que debió dar la viña que, según el profeta, la comunidad del dios Yahvé plantó y cuidó.

Los arrendatarios de la parábola no han practicado la justicia, no han establecido el derecho. Peor aún; entre ellos hay asesinatos y quejas de las personas oprimidas por los maltratos que sufren. Ellos y ellas van despojando a las personas indefensas; por eso el profeta Isaías, hablando en nombre de la divinidad, proclama:

“¡ Pobres de aquellos que, teniendo una casa, compraron el barrio poco a poco! ¡Pobres de aquellos que juntan campo a campo! ¿Así que ustedes se van a apropiar de todo y no dejarán nadas a los demás? (Is 5,8).

También hoy la comunidad guiada por el Espíritu del Dios de Jesús sigue esperando y sigue luchando para que se haga justicia a las personas oprimidas e indefensas. También hoy sigue habiendo injusticia, en vez de rectitud. Corrupción y robo impune, en vez de transparencia y justicia. Sigue habiendo atentados contra la vida de las y los más empobrecidos en vez de justicia que cree mejor vida para todos y todas. Esta situación se convierte en un desafío para la vida y la práctica  de nuestras comunidades inspiradas por la espiritualidad jesuánico-cristiana.

 

  1. La complicidad en la opresión y en el asesinato de las y los profetas y enviados/as

 

            El patrón de la parábola mandó diversos mensajeros para recoger la parte de los beneficios de las cosechas que producía su finca. Pero aquellos trabajadores asesinos habían decidido quedarse ellos con todo y excluir a las y los más empobrecidos de la porción que, por justicia, les pertenece, pues, aunque el texto no lo dice expresamente, el patrón no quería su parte para acumularla, sino para repartirla con los/as las y los más oprimidos, a las y los cuales invita constantemente a la comida de fiesta donde se celebra la concretización del Proyecto de la vida digna (Lc 14,21).

Como aquellos trabajadores (según Mt 21,23 serían los sumos sacerdotes y las autoridades judías) habían decidido apropiarse de la finca del patrón, entonces se convirtieron en asesinos: maltrataron a unos enviados, a otros los apalearon y lo más graves es que asesinaron hasta al propio hijo; es decir, a Jesús.

La parábola revela el conflicto de Jesús con los jefes del pueblo de Israel. Jesús se situó del lado de los/as débiles y oprimidos/as.  Mientras que los jefes del pueblo se supone que promovieran el derecho y la justicia. Los viñadores son homicidas no sólo porque matan a los mensajeros que envía el patrón, incluso al hijo, sino porque despojan al pobre y violan el derecho.

            Como miembros de comunidades cristianas comprometidas con el proyecto de la vida digna podríamos preguntarnos si en nuestra vida no existe complicidad con los viñadores homicidas. Podíamos preguntarnos: ¿qué papel juega en nosotros y nosotras el esfuerzo por el establecimiento del derecho y la justicia?

 

Para la plegaria de las y los participantes:

 

  1. Por el pueblo oprimido y creyente, para que acoja con cariño la invitación de Jesús a construir un mundo nuevo, justo y fraterno. Roguemos…
  2. Por todos nosotros y nosotras, para que seamos fuente de esperanza para todas las personas de nuestro entorno. Roguemos…
  3. Por todas las personas que son educadoras de niños, niñas, adolescentes y jóvenes, para que lo hagan con criterios de amor y de justicia. Roguemos…

 

Exhortación final: Dios, Madre y Padre nuestro: te pedimos que tu gracia y tu luz nos acompañen siempre, de modo que estemos dispuestos y dispuestas a obrar en todo momento con justicia y con amor. Quédate entre nosotros  y nosotras y haz que siempre sepamos reconocerte presente en las personas. Por Jesucristo.


                     Compartir la comida de la gente comprometida 28 ATO (16-22/10/2017)

Introducción: La imagen del Banquete al que  el dios de Israel, Yahvé, invita a todas las personas aparece varias veces en la Biblia. En la parábola evangélica que escucharemos este domingo, Jesús, diri­giéndose a las autoridades de Jerusalén, a los sumos sacerdotes y a los Jefes del pueblo, les declara que los pobres, los lisiados y los cojos de la nación que sean, ocuparán un lugar de honor en el banquete del proyecto de vida digna.

Lect. Primer Testamento: Una invitación a la mesa compartida

Introducción L.P.T: El profeta Isaías, como si estuviera contando un sueño,  anuncia que todos los pueblos y todas las personas sin tener en cuenta la clase social, el género, el color, la procedencia, son invitados por el dios Yahvé a celebrar un gran banquete, que tendrá lugar el monte del templo de Jeru­salén.

Texto: Adonai de los Ejércitos preparará para todos los pueblos, en este cerro, una comida con jugosos asados y buenos vinos, un banquete de carne y vinos escogidos. En este cerro quitará el velo de luto que cubría a todos los pueblos y la mortaja que envolvía a todas las naciones. Y así destrui­rá para siempre a la Muerte.

El Señor Adonai enjugará las lágrimas de todos los rostros; devolverá la honra a su pueblo, y a toda la tierra, pues así lo ha determinado Adonai.

Entonces dirán: “Miren, éste es nuestro Dios de quien esperábamos que nos salvara: Este es Yahvé en quien confiába­mos. Ahora estamos contentos y nos alegramos porque nos ha salvado; pues la mano de Adonai se nota en este cerro.

Salmo de hoy: Hoy tenemos hambre de trabajo, techo y pan. Por eso construimos la nueva sociedad.

  • Hoy tenemos hambre de trabajo, techo y pan; hoy sufrimos las consecuencias del  proyecto neoliberal que permite el acaparamiento de los bienes en pocas manos y el despojo de las mayorías.
  • Hoy se nos están abriendo los ojos y nos declaramos personas indignadas ante lo que sucede y que están decididas a construir un presente y un futuro dignos.

 

Lect. Evangélica: Mateo 22,1-14. Todas las personas están invitadas a la mesa de la vida digna

Introducción L. Ev.: Jesús se dirige a los Sumos Sacerdotes y los Ancianos de la ciudad de Jerusalén. Les dice una parábola que refleja la negativa y el rechazo de las autoridades del pueblo judío, ante la invitación que el dios Yahvé les ha hecho para participar del banquete de bodas de su hijo.

Texto: En aquel tiempo de nuevo tomó Jesús la palabra y habló en parábolas a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo, diciendo: “Pasa en el Reino de los Cielos lo que le sucedió a un rey que celebró las bodas de su hijo. Mandó a sus servidores a llamar a los invitados a las bodas, pero éstos no quisieron venir.

Por segunda vez despachó a otros criados, con orden de decir a los invitados: Tengo listo el banquete, hice matar terneras y otros animales gor­dos y todo está a punto; vengan, pues, a las bodas. Pero ellos no hicieron caso, sino que se fueron, unos a sus campos y otros a sus negocios. Los demás tomaron a los criados del rey, los maltrataron y los mataron.

El rey se enojó y, enviando a sus tropas, acabó con aquellos asesi­nos y les incendió la ciudad. Después dijo a sus servidores: El banquete de bodas está preparado, pero los que habían sido invitados no eran dignos. Vayan, pues, a las esquinas de las calles y conviden a la boda a todos los que encuentren.

Los criados salieron inmediatamente a los caminos y reunieron a todos los que hallaron, malos y buenos, de modo que la sala quedó llena de invitados.

El rey entró después a ver a los que estaban sentados a la mesa, y se fijó en un hombre que no estaba vestido con traje de fiesta. Y le dijo: Amigo, ¿cómo entraste aquí sin traje de fiesta? Pero el otro se quedó callado.

Entonces el rey dijo a sus servidores: Amárrenlo de pies y manos y échenlo fuera, a las tinieblas, donde no hay sino llanto y desesperación. Sepan que muchos son los llamados, pero pocos los escogidos.

DIÁLOGO COMUNITARIO, GRUPAL O FAMILIAR

  1. ¿Quiénes son las personas invitadas a la gran comida de fiesta y quienes son las que ponen excusas para no asistir?
  2. ¿Quiénes son los/as que acogen la invitación al banquete de la vida digna?

 

  1. Llamados y llamadas al banquete de la vida digna

Con frecuencia la Biblia utiliza la imagen del banquete que el dios Yahvé preparará para su pueblo (Lc 14,13; Ap 19,9.17); es decir de la alegría que experimentamos cuando estamos luchando contra la injusticia y el dolor, y cuando vamos construyendo relaciones de amor, justicia, sororidad y fraternidad.

Esa comida se realizará en un clima de gran alegría, pues se “quitará el velo de luto que cubría a todos los pueblos y la mortaja que envolvía a todas las naciones” (Is 25,7). Y es que soñamos con destruir para siempre la muerte y devuelve la honra y dignidad a su pueblo.

Mateo señala que los criados del rey “reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos, y la sala se llenó de comensales (Mt 22,10). “Malos y buenos”, en ese orden, para dejar claro que nadie está excluido del llamado a involucrarse en el Proyecto de vida digna que invita a todas y a todos a compartir la mesa de la alegría, de la fiesta, de la fraternidad y la sororidad comprometidas.

La esperanza de poder participar en este banquete del Proyecto de vida digna debe animarnos a seguir luchando para construir desde ahora una sociedad en donde haya alimentos para todas las personas, en donde exista alegría y en donde haya una lucha constante en defensa de la vida, porque somos seguidores y seguidoras de la divinidad de Jesús, que está comprometida, por medio de su espíritu y de su comunidad con la creación de una vida digna para su pueblo.

Todos/as están llamados/as al banquete de la vida digna, pero no todos/as están dispuestos/as a asistir. De hecho ante la invitación hecha por el rey los notables del pueblo de Israel no asisten. Estos tenían “campos”, “negocios”, e intereses que pusieron por delante del Reino. Además no sólo no asisten sino que maltratan a los criados del rey y llegan al extremo de asesinar a aquellas personas que les invitan al banquete de la vida digna.

Hoy, como ayer, sigue habiendo muchas personas que ponen excusas para no asumir el compromiso por el proyecto que crea mejores condiciones de vida para todos y todas y en particular para los sectores sociales más excluidos y empobrecidos. E intentan justificar su actitud diciendo que no tienen tiempo para dedicarlo al proyecto de vida digna, pues necesitan ganar más dinero para crear mejores condiciones de vida para sus familias. Otras personas siguen persiguiendo  y enfrentando a aquellas personas que no dejan de anunciar y proponer el proyecto de vida digna y que intentan vivir según sus exigencias.

Como comunidad u organización comunitaria, inspirada en la propuesta de vida de Jesús debemos tener siempre presente su invitación: “Busquen el Reino y su justicia y todo lo demás vendrá por añadidura” (Mt 6,33). Se nos pide estar vigilantes para no contaminarnos con la forma de vivir de aquellas personas que anteponen sus intereses a la satisfacción de las necesidades básicas de las y los más empobrecidos y excluidos.

  1. Hay personas que siguen acogiendo la invitación para el proyecto de vida digna

El llamado a participar del Proyecto de vida digna continúa abierto. Pero los/as destinatarios/as deben ser buscados, preferentemente,  en un determinado lugar social: “vayan pues a los cruces de los caminos y a cuantos encuentren invítenlos a la boda” Mt 22,9). En esos parajes se encuentran los que no tienen casa, ni trabajo estable pues son chiriperos o chiriperas, ni negocios en la ciudad, los pobres y desposeídos, considerados como ignorantes y pecadores por los jefes religiosos del pueblo. El evangelio de Lucas, en el texto paralelo, es directo y preciso: “Haz entrar aquí a los pobres y lisiados, cojos y ciegos” (Lc 14,21). Ellos y ellas son los/as destinatarios/as de la acción mesiánica de Jesús, como el mismo Jesús afirma al responder a los enviados de Juan Bautista para preguntarle si él era el Mesías o no (Lc 7,22).

Los/as no-invitados/as en la primera convocatoria se convierten ahora en destinatarios/as privilegiados/as del banquete de la vida digna (Lc 14,13). Por esto, hacernos solidarios/as y servidores/as de los últimos, puede convertirnos a todos/as en comensales sentados a la misma mesa con los/as no-invitados/as.

Para la plegaria de las y los participantes:

  1. Por todo el pueblo consciente y creyente, para que acoja con cariño la invitación de Jesús a construir un mundo nuevo, justo y fraterno. Roguemos…
  2. Por nosotros y nosotras, para que con nuestras acciones seamos fuente de esperanza para todas las personas. Roguemos…
  3. Por todas las personas comprometidas, para que sea cual sea su ideología y su actividad profesional, trabajen con alegría e ilusión en bien de la humanidad. Roguemos…

Exhortación final: Hemos sido invitados e invitadas a participar en el proyecto de la vida digna. Como signo de esa participación se nos ha presentado la imagen de un banquete en donde todos y todas tienen el mismo derecho a participar, sin exclusiones por motivos de clase, color, género, procedencia, color de la piel. Ojalá que mantengamos el corazón abierto y la voluntad decidida para continuar en la construcción de una sociedad justa e incluyente. Por Jesucristo, nuestro amigo y compañero de camino. Amén.

 

 

Liberémonos del poder del quienes acumulan dinero de corrupción 29 ATO (23-29/10/2017)

Introducción: Las autoridades de Jerusalén, los Sumos Sacerdotes y los An­cianos del templo, apoyados por los fariseos y los herodianos habían decidido acabar con Jesús. Su palabra y su vida se convertían en una molesta denuncia a su estilo de vida. Por eso bus­caban la oca­sión propicia para encontrar motivos y así poder acu­sarlo y con­denarlo a muerte. Al final lograron matarlo. Pero él está vivo y nos invita acoger la Palabra de vida plena. Por eso nos reunimos con alegría. Por eso celebramos.

Primera Lectura: 1 Tesalonicenses 1,1-6. La evangelización dio sus frutos­              

Introducción L.S.T.: La primera carta a los Tesalonicenses es el primer escrito, del líder misionero Pablo de Tarso, dirigido a una comunidad cristiana. Es también el primer escrito de todo el Nuevo Testamento. En el texto que leemos hoy Pablo se alegra por la vivencia de la fe, la esperanza y el amor que caracterizan a la vida de la comunidad jesuánico-cristiana de la ciudad de Tesalónica.

Texto: Pablo, Silvano y Timoteo a la Iglesia de los tesaloni­censes que está en Dios Padre y en Cristo Jesús el Señor. Perma­nezca con ustedes la gra­cia y la paz.

Damos gracias a Dios a toda hora por ustedes, teniéndo­les presen­tes en nuestras oraciones, y constantemente recor­damos ante Dios, nuestro Pa­dre, que la fe de ustedes produce fru­tos, que su amor es empeñoso, y que saben sufrir por la esperanza que tienen en Cristo Jesús Nuestro Señor.

Hermanas y hermanos, amadas y amados por Dios, estamos bien conscientes de que él mismo los ha llamado. Pues la labor de evangeliza­ción que reali­zamos entre uste­des no se quedó en palabras, sino que se mani­festó el poder de Dios con abun­dantes manifestaciones del Espí­ritu Santo: ya saben cómo nos comportamos entre ustedes y por ustedes.  A su vez, se pusieron a imitarnos a nosotros y al mismo Señor cuando, al recibir la Palabra, encontraron mucha opo­sición y a la vez la alegría del Espíritu Santo.

Salmo de hoy: La búsqueda de dinero y de poder a cualquier precio nos alejan del proyecto de vida digna.

  • No servimos a los dueños del poder y del dinero en esta sociedad marcada por la injusticia y la exclusión.
  • Entendemos el poder como servicio al crecimiento humano y compromiso con el cuidado de todo lo que existe.
  • Rechazamos la acumulación de los bienes en pocas manos y la corrupción a todos los niveles y en particular del poder económico y partidario.

 

Lect. Evangélica: Mateo 22, 15-22. El dinero al servicio del proyecto del César

Introducción L. Ev.: Ante la pregunta de los enviados de los fariseos y los herodianos, sobre si era justo pagar el impuesto al César o no, Jesús responde de una forma inesperada. Si Jesús res­pondía negativamente le acusarían de que estaba en contra del emperador. Si respondía afirmativamente le acusarían de estar a favor de los dominadores romanos. Por esto Jesús, acusándole de hipócritas, responde seña­lando que es necesario dar a Dios lo que es de Dios y al César lo que a éste le pertenece.

Texto: En aquel tiempo, hicieron un consejo los fariseos y llegaron a un acuerdo para comprometer a Jesús con una pregun­ta. Le envia­ron, pues, discípulos suyos junto con algunos parti­darios de He­rodes. Estos les dijeron: “Maestro, sabemos que ha­blas siempre con sinceridad y que enseñas el camino de Dios de acuerdo con la más pura verdad; no te preo­cupas de quién te oye ni te dejas in­fluenciar por él. Dinos, pues, tu parecer: ¿está permitido o no pagar el impuesto al César?” Jesús com­prendió su maldad y les contes­tó: “Hipócritas, ¿por qué me ponen trampas? Mué­strenme la moneda con que se paga el impues­to”. Ellos pues, mos­traron un denario,  Jesús les dijo: “¿de quién es esta cara y el nom­bre que está escrito?” Contestaron: “Del Cé­sar”. Entonces Jesús re­plicó: “Por tanto, den al Cé­sar lo que es del César, y a Dios lo que a Dios corres­ponde”. Con esta respuesta quedaron muy sorpren­didos. Lo dejaron y se fue­ron.

            DIÁLOGO COMUNITARIO, GRUPAL O FAMILIAR

  1. ¿Por qué los fariseos y herodianos estaban contra Jesús?
  2. ¿Por qué el dinero está al servicio del proyecto del César?

 

Como comunidad cristiana estamos llamados y llamadas a poner a Dios y su proyecto  en primer lugar, evitando dar culto a los poderosos de este mundo que con su poder y su dinero quieren ocupar muchas veces el lugar que sólo corresponde a Dios.

  1. Fariseos y herodianos en contra de Jesús

A medida que vamos progresando en la lectura dominical del evangelio de Mateo el conflicto entre Jesús y los fariseos va progresando. Los fariseos, judíos nacionalistas, se alían a sus enemigos tradicionales, los seguidores del rey Herodes, colaboradores de los romanos y por consiguiente considerados como traidores a su pueblo. Ahora tienen que enfrentar a su peor enemigo: Jesús que ha venido a anunciar el proyecto de vida digna (que él llamó “Reino de Dios”) y el papel que los empobrecidos/as, los/as pecadores/as, los/as débiles -despreciados/as por los fariseos- ocupan en él. Por eso se unen; juntos van a verlo para, con palabras halagadoras, hacerlo caer en falta ante la autoridad política que ejercen quienes tienen sojuzgado a su pueblo.

Es interesante la introducción que hacen los fariseos: “Maestros, sabemos que hablas siempre con sinceridad y que enseñas el camino de Dios de acuerdo con la más pura verdad; no te preocupas de quién te oye ni te dejas influenciar por él” (Mt 22,16). Estas descripciones van de acuerdo con la personalidad de Jesús, pero él mismo estaba convencido que no se las decían por convicción, sino como una forma de preparar el terreno para ponerlo a prueba.

También nosotras y nosotros,  como integrantes de comunidades jesuánico-cristianas y organizaciones comprometidas con la vida tenemos que enfrentarnos en ocasiones a gente que tiene mucho poder. Como Jesús debemos mantener la calma y no ceder ante sus presiones, mateniéndonos fieles al Proyecto de Dios que con frecuencia nos traerá el conflicto con aquellos que han hecho de la búsqueda del poder y del dinero sus dioses principales.

  1. El dinero al servicio del Proyecto del César

Los discípulos de los fariseos, junto con los herodianos, preguntan a Jesús: “¿Es lícito pagar tributo al César o no?” (v.17) La respuesta de Jesús se inicia con un desenmascaramiento: “Hipócritas, ¿por qué me tientan?”(v.18). Las cosas deben quedar claras. Jesús no se ciega ante los fingidos elogios que le acaban de dirigir. Luego pide que le muestren una moneda, un denario -Según los evangelios Jesús nunca toca personalmente el dinero-; ante la inscripción que se halla en él, les dice: “lo del César devuélvanlo al César, y lo de Dios a Dios” (v.21). Hay personas que interpretan esta afirmación de Jesús como una enseñanza sobre la distinción entre dos dominios, el político y el religioso. Pero el texto que comentamos apunta a algo más profundo.

Mientras los fariseos hablaban de “pagar” al César, Jesús habla de “devolver” la moneda al César. Son cosas distintas. En la moneda del denario estaba inscrita la cara de su propietario. El dinero pertenece al opresor romano. Según Jesús es necesario erradicar toda dependencia frente al dinero. No se trata sólo de romper con el dominio político del emperador, es necesario romper con la opresión que viene del apego al dinero y sus posibilidades de explotación de los demás. “Devuélvanlo al César”, les dice, y parece añadir: “queden libres del dinero; así podrán liberarse de la acumulación del mismo en pocas manos y organizar una economía solidaria, al servicio de la vida digna”.

            Los fariseos, se decían religiosos, pero su verdadero dios era el dinero. Por eso Jesús les dice claramente: “Ustedes no pueden servir al mismo tiempo al dios salvador y liberador y al dios dinero” (Lc 16,13). Y ante las palabras de Jesús éstos tienen una reacción inadecuada; así lo confirma el evangelista Lucas: “Los fariseos oían todo esto. Por ser hombres apegados al dinero, se burlaban de Jesús” (Lc 16,14).

Como discípulos y discípulas de Jesús se nos pide liberarnos del imperio del dinero, que se convierte en un dios que exige adoración. Sólo si nos liberamos de él podremos entonces luchar por construir una sociedad en donde los bienes estén al servicio del crecimiento humano, de la protección y el cuidado del entorno natural.

 

Exhortación final: Se nos ha invitado a hacernos conscientes de cómo el poder político y económico de nuestras sociedades ejerce su dominio a través de la acumulación de dinero y de bienes, la corrupción impune y el despojo de los bienes que pertenecen a la población y que deben ser invertidos en educación, salud, seguridad social, vivienda. Por eso es necesario seguir proclamando que los bienes deben ser repartidos compartidos a partir de las necesidades de las familias y las comunidades y no del ansia de dinero y de poder de la clase política y económica de nuestras sociedades isleñas, caribeñas y latinoamericanas. Por Jesucristo, Amén.

 


Reflexiones socio-teológicas semanales. Julio-Agosto, 2017

julio 7, 2017

 

Red Ecuménica Bíblica Dominicana (REBIDOM)

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Reflexiones socio-teológicas semanales. Julio-Agosto, 2017

  

LA LUCHA COTIDIANA QUE ES FUENTE DE VIDA DIGNA 13 ATO (3-9/7/2017)

Introducción: Jesús nos invita a asumir el compromiso cotidiano  con un Proyecto de Vida Digna. Todos los(as) miembros de las comunidades hemos recibido una vocación profética para vivir de acuerdo al mandamiento del amor, anunciar la Palabra de vida solidaria y denunciar todo aquello que se opone a creación de comunidades y sociedades en donde las relaciones estén fundamentadas en los valores del amor y del servicio.

Lect. Primer Testamento: 2º Reyes 4,8-17. La mujer estéril dio a luz un hijo.

Introducción L.P.T: El profeta Eliseo iba recorriendo los caminos de Palestina realizando su trabajo evangelizador, profético y solidario. El trabajo misionero del profeta es recompensando por la hospitalidad de una mujer sencilla, que acoge al profeta en su casa. Como recompensa al cariño demostrado al peregrino, ella verá realizado un gran deseo de su vida: tener un hijo.

Texto: Un día en que el profeta Eliseo pasaba por Sunem, una dama lo invitó a comer. Y después, siempre que viajaba a ese pueblo, iba a esa casa a comer.

La dama dijo entonces a su marido: “Mira, este hombre que siempre pasa por nuestra casa, es un santo varón de Dios. Si quieres le hacemos una pequeña habitación en la terraza, y ponemos en ella una cama, una silla y una lámpara. De esta manera, cuando venga a nosotros, podrá quedarse y descansar”.

Un día pasó Eliseo. Se fue a la habitación de la terraza y se acostó.

Luego dijo a Gueljazí, su muchacho: “Llama a la dueña de la casa”. Vino ella a la llamada y se detuvo ante Eliseo, quien le dijo: “Por todo lo que te molestas por nosotros, ¿qué podemos hacer por ti?, ¿quieres que hable por ti al rey o al jefe del ejército?” Ella respondió: “No me falta nada en este pueblo”.

Eliseo dijo entonces a Guejazí: “¿Qué podemos hacer por ella?” Respondió el muchacho: “Ella no tiene hijos y su marido es ya viejo”. Eliseo, pues, le dijo: “Llámala”. La llamó el muchacho y la dama se paró en la puerta. Eliseo le dijo: “El año próximo, por este tiempo, tendrás un hijo en brazos”. Ella le contestó: “No, mi señor, hombre de Dios, no engañes a tu servidora”.

Sin embargo, la mujer dio a luz un hijo, justo en el tiempo que le había dicho Eliseo.

Salmo de hoy: No soy digno de tu amistad si no practico la solidaridad y la justicia

1.- Si yo no cubro al desnudo, si l que sufre no consuelo; si al que falta lo repudio, y al hambriento no alimento.

2.- Si al solitario no acudo, si no visito a los presos; si la injusticia no curo y al que falta lo desprecio.

3.- Si la altanería me ciega y en ningún hermano creo. Si mi corazón se llena, de lujurias y deseos.

 Lect. Evangélica:   Mateo 10,37-42. Compartir la misión de Jesús.

Introducción L. Ev.: En la lectura que hacemos a continuación Jesús nos invita a ponerlo a él y al Proyecto de la Vida Digna en el centro de nuestras vidas y nuestras preocupaciones. Sus palabras nos exigen vivir en contra de la corriente; es decir, nos pide dejar a un lado la mentalidad de la sociedad en la que vivimos, que busca la felicidad y el bienestar en el dinero, el poder y el placer, para asumir las luchas que hacen posible ir creando mejores condiciones de vida para todos(as) los(as) que formamos parte de nuestras comunidades, barrios y campos.

Texto: En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos/as: “No es digno de mí, el que ama a su padre o a su madre más a mí; no es digno de mí el que ama a su hijo o a su hija más que a mí. No es digno de mí el que no toma su cruz para seguirme. El que procure salvar su vida la perderá, y el que sacrifique su vida por mí, la hallará.

El que los recibe a ustedes, a mí me recibe, y el que me recibe a mí, recibe al que me envió. El que recibe a un profeta porque es profeta, recibirá recompensa digna de un profeta. El que recibe a un hombre bueno por ser bueno, recibirá la recompensa que corresponde a un hombre bueno.

Lo mismo, el que dé un vaso de agua fresca a uno de los míos, porque es discípulo mío, yo les aseguro que no quedará sin recompensa.

 

             DIÁLOGO GRUPAL, COMUNITARIO O FAMILIAR

 

1.-. ¿Por el Proyecto de Vida Digna propuesto por Jesús debe estar en el centro de nuestras vidas y preocupaciones?

2.- ¿Por qué Jesús exige a sus discípulos/as compartir las luchas y las prácticas solidarias y liberadoras que hacen posible el Proyecto de Vida Digna?

 

1.- Jesús  y el Proyecto de Dios en el centro de nuestra vida y de nuestras preocupaciones

Jesús invita a poner el Proyecto de Vida Digna propuesto por él  en el centro de la vida y de nuestros intereses. Ni siquiera la propia familia debe ponerse antes que Jesús: ni la mamá, ni el papá, ni los hijos(as), ni el marido o la esposa. Y esto no quiere decir que no debamos querer a nuestros seres queridos. Pero éstos no nos deben impedir que demos el primer lugar a Jesús en nuestras vidas.

Con cierta frecuencia encontramos personas que encuentran dificultades con los(as) miembros de su propia familia para anunciar el Evangelio,  y para dedicarse a vivir la fe en comunidad y asumir el compromiso de ayudar a transformar la realidad familiar, comunitaria o social. No deberíamos renunciar a la vivencia de la fe porque una o más personas de nuestras familias se opongan.

Nuestras comunidades tienen que trabajar a fin de que se vayan creando familias de en donde el compromiso de la fe esté en el centro de la vida y de las actuaciones. El Evangelio de Jesús es una luz que nos puede ayudar a ir transformando nuestra realidad familiar, comunitaria y social. Así creceremos en el amor y seremos testimonio de fe y de esperanza en medio de nuestros contextos y nuestras comunidades.

 

2.- Compartir las luchas y las prácticas solidarias y liberadoras que hacen posible el Proyecto de Vida Digna

            Jesús no sólo nos exige ponerlo a él en primer lugar, sino que también nos pide el tomar su cruz; es decir asumir las luchas que hacen posible la colaboración con el Proyecto de Vida Digna, propuesto y vivido por el Maestro de Nazaret. Él está consciente de que su camino es difícil; éste está lleno de conflictos y dificultades, porque se trata de ir haciendo realidad el Proyecto de amor y de justicia de nuestro Dios en medio de una sociedad en la que unos pocos imponen sus reglas de juego a la mayoría, creando así desigualdades escandalosas y situaciones de injusticia que condenan a la muerte prematura a millones de seres humanos.

Adentrándose aún más en la existencia del discípulo, el evangelio de hoy contrapone el perder y el encontrar la vida en una aparente contradicción. El intento de encontrar, hacer suya, reservar para sí la propia vida, producirá la pérdida de la misma. Desentenderse de las exigencias del mensaje de Jesús, buscando la comodidad o encubriendo los conflictos, conduce a la ruina personal. Por el contrario, quien es capaz de arriesgar la vida por Jesús encontrará su realización plena.

El mensaje evangélico coloca a cada discípula, a cada discípulo en conflicto  con aquellos que han construido las relaciones sociales sobre el fundamento del poder, del prestigio y de las riquezas. Este conflicto puede presentarse aún en el entorno familiar, en la propia comunidad eclesial y en la propia intimidad personal. La fidelidad a Jesús exigirá constantemente una proclamación que desenmascare el egoísmo, raíz de las injusticias.

La fidelidad al Proyecto de Vida Digna es capaz de ir creando nuevos lazos que sustituyan a los anteriores. La solidaridad en torno a Jesús y a su Proyecto acerca y une indisolublemente a todos los seres humanos de buena voluntad que trabajan por una sociedad más justa. Los gestos de acogida que se realizan en favor de las y los trabajadores evangélicos convierten al que los realiza en obrera u obrero evangélico. Las recompensas se comparten. Se ofrece un nuevo horizonte para la humanidad, fruto del esfuerzo y de la lucha por la justicia.

Participar en este nuevo horizonte es la recompensa prometida a cada discípula o discípulo y a todos los y las que se comprometan con Jesús a la construcción de un mundo más humano.

Para la oración de las y los participantes

  1. Por la iglesia, por cada comunidad o congregación de fe, para que se libere de todo lo que la esclaviza y le impide servir fielmente a la causa del Proyecto de Vida Digna. Roguemos…
  2. Por las personas que encuentran dificultades para comprometerse con la comunidad de Jesús y el Proyecto de Vida Digna por causa de su familia, de sus miedos e indecisiones, de su apego a las riquezas, para que logren vencer las dificultades. Roguemos…
  3. Por todas las personas que han salido de su país de origen, para que sean acogidas con cariño y hospitalidad en sus nuevas comunidades. Roguemos…

Oración comunitaria: Te damos gracias, Jesús, por todas las cosas buenas que nos has compartido, y te pedimos que fortalezcas nuestros corazones para que pongamos nuestro amor y compromiso con tu Proyecto de Vida Digna por encima de todo lo demás, de modo que sepamos asumir el servicio a los hermanos y hermanas. Amén.

 


A LA GENTE SENCILLA, SE LES REVELA COSAS IMPORTANTES  A14°O (10-16/7/2017)

 

Introducción: Como comunidad de fe y de amor solidario nos reunimos en el nombre de Jesús, el hermano solidario. Él se nos presenta como un hermano humilde, dispuesto a solidarizarse con quienes el peso de la vida les impide avanzar; con su Espíritu de vida nos acompaña en nuestro camino de cada día, compartiendo nuestras penas, alegrías y el trabajo evangelizador.

 

Lect. Primer Testamento: Za. 9,9-10. El promoverá la paz entre las naciones

 

Introducción L.P.T: En el texto que leemos a continuación el profeta Zacarías anuncia para su pueblo la llegada de un rey gobernante que se caracterizará por su humildad, por su compromiso con la defensa de la vida y con la cultura de paz.

 

Texto: Así dice el Señor: “Salta, llena de gozo, oh hija de Sión, lanza gritos de alegría, hija de Jerusalén. Pues tu rey viene hacia ti; él es santo y victorioso, pobre, y va montado sobre un burro, sobre el hijo pequeño de una burra.  Destruirá los carros de Efraím y los caballos de Jerusalén. Entonces se podrá romper el arco con flechas, pues él dictará la paz a las naciones. Extenderá su dominio de un mar al otro mar, y desde el Éufrates hasta el fin del mundo.”

           

Salmo de hoy: Feliz esa gente que vive y que siente en su vida el amor.

 

  • Quienes nunca  usaron la fuerza, sino la razón; quienes dan una mano y ayudan a las y los que han caído.
  • Quienes ponen en todas las cosas amor y justicia; las y los que dan y no piensan jamás en la recompensa.
  • Quienes siempre trabajan pensando en un mundo mejor, las y los que están liberados de todas sus ambiciones.

 

Lect. Evangélica: Mt. 11,25-30. Mi yugo es suave y mi carga liviana.

 

Introducción L. Ev.: Jesús alaba a su Padre divino porque ha revelado las cosas más importantes de su proyecto a las y los humildes. Estos y éstas tienen la oportunidad de conocer al Padre de Jesús, porque el Maestro se lo da a conocer. Estas y éstos encuentran descanso en Jesús y en la comunidad solidaria que se constituye sobre la palabra y los valores vividos por el Maestro de Nazaret.

 

Texto: En aquel tiempo Jesús exclamó: «Yo te alabo, Padre, Señor del Cielo y de la tierra, porque has mantenido ocultas estas cosas a las personas sabias y entendidas y las has revelado a la gente sencilla. Sí, Padre, pues así fue de tu agrado.

Vengan a mí quienes van cansados y cansadas, llevando pesadas cargas, y yo las y los aliviaré. Carguen con mi yugo y aprendan de mí, que soy paciente y humilde de corazón, y sus almas encontrarán descanso. Pues mi yugo es suave y mi carga liviana.»

 

            PARA EL DIALOGO COMUNITARIO

 

  1. ¿Por qué las cosas del Proyecto de Vida Digna se revelan a los/as humildes, empobrecidos, empobrecidas, excluidas y excluidos que asumen su compromiso creyente?
  2. ¿Quiénes son las y los cansados y agobiados con quienes se solidariza la comunidad de Jesús?

 

1.- Las cosas más importantes del Proyecto de Vida Digna se revela a la gente sencilla

            El evangelio que hemos escuchado hoy nos presenta a Jesús en oración de acción de gracias porque el Padre ha querido ocultar las cosas más importantes de su Proyecto a los “sabios e inteligentes” y se las ha revelado a los/as pequeños/as, a los/as humildes.

La expresión “sabios e inteligentes”, utilizada por Jesús hace referencia probablemente a los doctores de la ley, sumos sacerdotes y escribas; es decir a la minoría que creía tenía la exclusividad del saber, y del poder social y religioso, en tiempo de Jesús. Se trata de aquellos que están sentados “en la cátedra de Moisés” (Mt 23,2) y que se han apoderado de “la llave de la ciencia” (Lc 11,52). Es gente importante que se cree religiosa, segura de sí misma, que desprecia al pueblo marginado y pobre. Jesús, sin embargo, con su afirmación desafía su autoridad.

Los sabios y entendidos no pueden captar el sentido, porque usan su ciencia como instrumento de dominación. Colocándola al servicio de sus propios intereses, no pueden sacar las conclusiones a las que el saber debiera conducirlos y, por tanto, fracasa su sabiduría. La ciencia que hubiera debido servirles de ayuda, por la falta de sinceridad, se ha convertido en un obstáculo a la comprensión del actuar divino.

Del otro lado están las y los “pequeños” (Mt 11,25). El término griego que emplea Mateo hace referencia a la inmadurez y a la ignorancia. Se trata de “gente sencilla”; alguien considerado como incapaz de seguir, por sí mismo, el buen camino. Es gente que, según la mentalidad de la época de Jesús, tenía que ser guiada por los maestros de la ley. Estos “pequeños” o gente sencilla eran las y los empobrecidos, los hambrientos, los afligidos, los pecadores, los enfermos…

No es que la ignorancia sea una virtud o que ser sabio sea un error. El inteligente no es necesariamente un orgulloso, ni el ignorante es siempre humilde. La preferencia no viene –en primer lugar- de condiciones morales o religiosas, sino de una situación humana en la que el Dios de Jesús se revela cambiando los valores y criterios. La persona despreciada de este mundo es la preferida por el Dios que nos revela Jesucristo.

            Como comunidad de fe debemos estar siempre a la escucha de la Palabra de Vida Digna, que nos propone los valores fundamentales sobre los que debemos fundamentar nuestras relaciones cotidianas. Aquellas personas que se consideran inteligentes y sabias deben estar atentas para no ser orgullosas y estar siempre en disposición de escuchar lo que la palabra divina les comunica, a través, preferentemente, de las y los más humildes de la comunidad.

 

2.- La comunidad jesuánica se solidariza con las personas cansadas y agobiadas

 

            En el evangelio que hemos leído hoy encontramos la invitación que se hace a los/as cansados/as y agobiados/as (Mt 11,28-30) para que se acerquen a Jesús, el Salvador solidario. Para Mateo los/as cansados/as y los/as agobiados/as son las víctimas indefensas de las instituciones religiosas que tenían que soportar y cumplir con todo rigor el peso de la ley judía con sus incontables normas y preceptos. A estas y estos excluidos sociales Jesús los invita: “Vengan a mí… tomen mi yugo… aprendan de mí… yo los aliviaré… y encontrarán reposo”. Así vemos como Jesús se dirige a quienes ya no pueden soportar más el peso del yugo de la ley y les ofrece su propio yugo que es más llevadero porque libera de toda dependencia y esclavitud. La invitación de Jesús es a aceptar la propuesta del Proyecto de Dios, que significa una identificación vital con su persona que es modelo de sencillez y humildad.

La ley propuesta por los sabios y entendidos era una carga sumamente pesada para el pueblo. El legalismo fariseo había convertido la relación con Dios en un conjunto de normas y preceptos que difícilmente podían ser cumplidos. Por el contrario, Jesús, sin disminuir las exigencias, propone un acercamiento gozoso a Dios a través de una vida semejante a la suya.

En el reconocimiento filial de la actuación divina, en el alegre servicio a los hermanos y hermanas, se puede descubrir la acción reveladora de Dios. Solamente quienes se abren a esa presencia en una actitud amorosa de acogida pueden descubrir el rostro verdadero de Dios, que es Padre y nos llama a la comunión de vida en su familia, por medio de Jesús, y nos capacita para ella comunicándonos su Espíritu.

 

Como comunidad de fe creemos en las palabras de Jesús que nos dice que su “yugo es suave” (Mt 11,30), porque tiene su base en el amor; aunque siga siendo yugo, algo que pesa y exige sacrificio.  Contamos con el amor de Jesús que llegará cada día humilde y montado no en el caballo de los señores y poderosos de este mundo, sino en el burro de las y los empobrecidos que han asumido la propuesta de Vida Digna.

 

Para la plegaria de las y los participantes:

 

  1. Por la Iglesia de Jesús y por las organizaciones comunitarias para que sepan ser una comunidad de personas solidarias con las personas que están cansadas y agobiadas por el peso de la vida. Recemos.
  2. Por todos/as los/as que viven su fe como una obligación que cumplir, para que se encuentren, a través de las comunidades jesuánicas, con el Jesús vivo que libera de toda atadura y agobio. Recemos
  3. Por todos/as los/as gobernantes, para que sus palabras y promesas de servicio a la comunidad y al bien común se conviertan en hechos reales. Recemos.

 

Exhortación final: Hemos sido invitados e invitadas a escuchar la palabra de las personas sencillas porque a ellas se les revelan las cosas más importantes del Proyecto de Vida Digna, a ellas y no a quienes se creen sabias y prudentes, sabios y prudentes. Por eso, aprendamos a valorar la palabra de las personas sencillas, canal preferido del Espíritu de Jesús para comunicarnos palabras de vida y esperanza.


LA SEMILLA DIO FRUTOS ABUNDANTES  A15°O (17-23/7/2017)

Introducción: Nos reunimos como comunidad que lucha por la realización del Proyecto de Vida Digna. Esa comunidad acoge la Palabra de Jesús que como semilla buena se siembra en nuestros corazones y va dando frutos de comunión, de participación comprometida en las luchas comunitarias, de indignación ética y de servicio solidario.

Celebremos con alegría la presencia viva de Jesús y hagámonos conscientes de los frutos de amor y de justicia que va produciendo su Palabra,  en medio de su comunidad de fe y de amor solidario.

 

Lect. Primer Testamento: Is. 55,10-11. La Palabra es semilla que produce sus frutos

 

Introducción L.P.T: En medio de una situación económica muy difícil para el grupo del pueblo judío que había regresado del exilio de Babilonia (s. VI a.e.c.), el tercer Isaías compara la Palabra de Vida Digna con la lluvia que baja del cielo y fecunda la tierra, de tal manera que dé los frutos que permitan al pueblo tener alimentos suficientes y vivir con dignidad.

 

Texto:  Así dice el Adonai: Como bajan la lluvia y la nieve de los cielos y no vuelven allá sin haber empapado la tierra, sin haberla fecundado y haberla hecho germinar, para que dé la semilla para sembrar y el pan para comer, así será la palabra que salga de mi boca. No volverá a mí con las manos vacías sino después de haber hecho lo que yo quería, y haber llevado a cabo lo que le encargué.

 

Salmo de hoy: Cada mañana el sembrador espera el fruto de tu amor

 

  • Una mañana el sembrador, salió a los campos para sembrar. Una mañana el sembrador, sembró en mi vida su bondad.
  • Una mañana el sembrador, sembró en tierra buena quiso sembrar. Una mañana el sembrador tan sólo espinas pudo hallar.
  • Una mañana el sembrador, en cada grano cien quiere hallar. Una mañana el sembrador, sembró en mi vida con afán.

 

Lect. Evangélica: Mt. 13,1-23. Y la semilla dio fruto abundante

 

Introducción L. Ev.: El texto que leemos es la primera de las llamadas parábolas del Reino de Dios que nos presenta Mateo en el capítulo 13 de su Evangelio. Compara la Palabra divina con una semilla, y el corazón de las y los creyentes con la tierra en la que esta semilla tiene que dar frutos. Sin embargo sólo un pequeño grupo está dispuesto a recibir la Palabra y a hacerla fructificar adecuadamente en su vida cotidiana.

 

Texto: En aquel tiempo Jesús salió de la casa y fue a sentarse a orillas del lago. Pero la gente vino a él en tal cantidad, que subió a una barca y se sentó en ella, mientras toda la gente se quedó en la orilla. Jesús les habló de muchas cosas, usando comparaciones o parábolas.

Les decía: «El sembrador salió a sembrar. Y mientras sembraba, unos granos cayeron a lo largo del camino: vinieron las aves y se los comieron. Otros cayeron en terreno pedregoso, con muy poca tierra, y brotaron en seguida, pues no había profundidad. Pero apenas salió el sol, los quemó y, por falta de raíces, se secaron. Otros cayeron en medio de espinas: éstas crecieron y los ahogaron. Otros granos, finalmente, cayeron en buena tierra y produjeron cosecha, unos el cien, otros el sesenta y otros el treinta por uno. El que tenga oídos, que escuche.»

Los discípulos y discípulas se acercaron y preguntaron a Jesús: «¿Por qué les hablas en parábolas?»

Jesús les respondió: «A ustedes se les ha concedido conocer los misterios del Reino de los Cielos, pero a ellas y ellos, no. Porque a quien tiene se le dará más y tendrá en abundancia, pero a quien no tiene, se le quitará aun lo que tiene. Por eso les hablo en parábolas, porque miran, y no ven; oyen, pero no escuchan ni entienden.

En ellas y ellos se verifica la profecía de Isaías: Por más que oigan, no entenderán, y por más que miren, no verán. Este es un pueblo de conciencia endurecida. Sus oídos no saben escuchar, sus ojos están cerrados. No quieren ver con sus ojos, ni oír con sus oídos y comprender con su corazón. Pero con eso habría conversión y yo los sanaría.

¡Dichosos los ojos de ustedes, que ven!; ¡dichosos los oídos de ustedes, que oyen! Yo se lo digo: muchos profetas y muchas personas santas ansiaron ver lo que ustedes están viendo, y no lo vieron; desearon oír lo que ustedes están oyendo, y no lo oyeron.

Escuchen ahora la explicación de la parábola del sembrador: Cuando una persona oye la palabra del Reino y no la interioriza, viene el Maligno y le arrebata lo que fue sembrado en su corazón. Ahí tienen lo que cayó a lo largo del camino.

La semilla que cayó en terreno pedregoso, es quien oye la Palabra y en seguida la recibe con alegría. En él, sin embargo, no hay raíces, y no dura más que una temporada. Apenas sobreviene alguna contrariedad o persecución por causa de la Palabra, inmediatamente se viene abajo.

La semilla que cayó entre espinas, es quien oye la Palabra, pero luego las preocupaciones de esta vida y los encantos de las riquezas ahogan esta palabra, y al final no produce fruto.

La semilla que cayó en tierra buena, es quien oye la Palabra y la comprende. Esta persona ciertamente dará fruto y producirá cien, sesenta o treinta veces más».

 

DIÁLOGO COMUNITARIO, GRUPAL O FAMILIAR

 

  1. ¿Qué diferencia encontramos entre la actitud del/de la discípulo/a y la del/de la fariseo/a?
  2. ¿Cuáles son las dificultades y actitudes que impiden que la Palabra de Vida Digna dé buenos frutos?

 

  1. Ser discípulo/a de Jesús o discípulo/a de los fariseos

 

            El capítulo 13 de Mateo que comenzamos a leer hoy y continuaremos leyendo en las siguientes semanas, ocupa un lugar importante en el evangelio mateano. El capítulo 12 nos hablaba del conflicto entre Jesús y los fariseos, y del rechazo por parte de éstos de la misión de Jesús.  Allí encontramos los dos grandes grupos de oyentes del evangelio de Mateo: los discípulos y los fariseos.

Los fariseos, de hecho, ponen la ley por encima de las necesidades más urgentes del ser humano. Jesús, por el contrario, pone en primer lugar a la persona humana y sus necesidades; por eso permite que los discípulos arranquen espigas de trigo en el día sábado (Mt 12,1-8) y se las coman y sana al hombre de la mano seca en el día del descanso (Mt 12, 9-14). Expulsa los demonios con el dedo de Dios mientras que los fariseos lo acusan de ser un enviado del demonio (Mt 12,24).

Los fariseos son personajes históricos del tiempo de Jesús; pero en el evangelio de Mateo el fariseísmo es denunciado como el peligro para todo/a oyente de la palabra y, en verdad, para todo/a discípulo/a de ayer y de hoy: recibir la semilla y no hacerla germinar, no dar frutos; de hecho el árbol se conoce por sus frutos (Mt 12,33). Estos, además, “cuando miran no ven, y cuando oyen, no escuchan ni entienden” (Mt 13,13).

En nuestras comunidades jesuánico-cristianas tenemos la tentación permanente de decir que somos discípulos y discípulas de Jesús, y sin embargo tomar la misma actitud y postura de las y los fariseos. Sólo si damos los frutos de amor y de solidaridad que nos exige nuestra fe, seremos de verdad discípulos y discípulas de Jesús.

 

 

  1. Las actitudes y dificultades que impiden que la semilla de la Palabra dé buenos frutos

 

La parábola nos habla de la costumbre de sembrar en Palestina: tirando la semilla. Allí se nos habla, además, de cuál es la postura que toman todas aquellas personas que no dan el fruto esperado que la Palabra de Dios nos pide.

Hay personas que reciben “la Palabra del Reino” pero no la escuchan con atención (Mt 13,19), tienen sus intereses puestos en otras cosas. Ahí actúa el diablo arrancando la pequeña plantita que comienza a crecer en el corazón de una persona creyente.

Quienes recibieron la semilla en tierra pedregosa representan a aquellas personas que reciben la Palabra con gusto, con alegría, pero la semilla sembrada no echa raíces profundas, y la planta crece débil y cuando viene el viento fuerte se cae, se rompe. Representa a aquellas personas que no están dispuestas a asumir los compromisos que exige el Proyecto de Vida Digna. Ante la persecución, las dificultades y los conflictos dejan la misión encomendada.

Los/as que recibieron la Palabra entre espinas son aquellas personas que oyendo el mensaje de salvación no lo reciben, ahogados por las preocupaciones materiales, el engaño y seducción de las riquezas. Éstos y éstas son seguidores y seguidoras del dios dinero, del diablo a quien pertenecen todas las riquezas que impiden acoger el Proyecto de Vida Digna (Lc 4,6).

Como comunidad de fe tenemos que estar siempre atentos y atentas para descubrir qué es lo que nos impide acoger la Palabra divina y dar frutos abundantes. Las causas que pone Jesús en el Evangelio para no dar los frutos abundantes debemos tenerlas siempre en cuenta y hacer un esfuerzo cotidiano para permanecer fieles.

 

Para la plegaria de las y los participantes:

 

  1. Por todas las comunidades jesuánicas, para que su Palabra sea veraz y eficaz. Roguemos.
  2. Por todas las personas que tienen la misión de predicar el Evangelio, para que anuncien una fe viva, liberadora, salvífica y transformadora de personas y sociedades. Roguemos.
  3. Por todas nosotras y nosotros, para que tengamos cada día más abiertos el oído y el corazón a la Palabra de Dios. Roguemos.

 

Exhortación final: Jesús, tú que has sembrado en nuestros corazones tu Palabra salvadora y liberadora, te pedimos que ella sea siempre guía en nuestra vida; y que tu amor germine en nuestros corazones para que así podamos dar frutos de vida entre nuestros hermanos y hermanas, de modo que a todas las personas alcancen la libertad,  la justicia, el gozo y la paz plena. Amén.

 


 

LLAMADOS/AS A SEMBRAR LA SEMILLA DE LA PALABRA  A16°O (24-30/7/2017)

 

Introducción: Nos hemos reunido en el nombre de Jesús, para sembrar en nuestros corazones la semilla de su Palabra portadora de vida y de esperanza, la que tiene que producir en nuestras vidas frutos de amor y de justicia.

Celebremos, pues, la presencia del Jesús que nos fortalece en el compromiso de ser testigos y testigas creíbles de su amor solidario en nuestras familias, comunidades y en las luchas por lograr una Vida Digna.

 

Lect. Primer Testamento: Sabiduría 12,13.16-19. Juzgas con moderación y con justicia          

 

Introducción L.P.T: El texto del libro de la Sabiduría que leemos a continuación nos habla del Dios de Israel, del que sacó a su pueblo de la esclavitud. El, siendo dueño de todas las cosas, no utiliza su poder para dominar, sino para servir a su pueblo, con moderación y con justicia. De esta manera enseña a su pueblo la forma justa de actuar y de vivir.      

 

Texto: Fuera de ti, que te preocupas de todos y de todas, no hay otro Dios al que tengas que probarle que no actuaste injustamente. Tu fuerza es el fundamento de tu justicia; como eres el dueño de todas las cosas, puedes también perdonarlas.

Muestras tu fuerza a quienes ponen en duda tu poder absoluto; castigas la audacia de los que lo desafían. Pero, aunque seas un Señor poderoso, juzgas con moderación y nos gobiernas con mucha paciencia, porque eres libre de intervenir cuando quieras.

Al actuar así le has mostrado a tu pueblo que la persona justa debe amar a todos los seres humanos, y has dado a tus hijas e hijos esa dulce esperanza de que después del pecado les permites que se  arrepientan.

           

Salmo de hoy: Cada mañana el sembrador espera el fruto de tu amor

 

  • Una mañana el sembrador, salió a los campos para sembrar. Una mañana el sembrador, sembró en mi vida su bondad.
  • Una mañana el sembrador, sembró en tierra buena quiso sembrar. Una mañana el sembrador tan sólo espinas pudo hallar.
  • Una mañana el sembrador, en cada grano cien quiere hallar. Una mañana el sembrador, sembró en mi vida con afán.

 

Lect. Evangélica: Mt. 13,24-43. Déjenlos crecer juntos hasta la hora de la cosecha

 

Introducción L. Ev.: El texto que leemos a continuación nos presenta tres parábolas que hacen referencia al Proyecto de Vida Digna, que Jesús llamaba, en lenguaje de su tiempo, “Reino de Dios”. Se desarrolla más y se explica detalladamente la que habla de la mala hierba sembrada en medio del campo de trigo. Ante la propuesta de los trabajadores para arrancar la mala hierba que ha nacido en el campo, el patrón propone dejar crecer juntos el trigo y la mala hierba hasta la hora de la cosecha.

 

Texto: En aquel tiempo, Jesús propuso otra parábola a la gente: «Aquí tienen una figura del Reino de los Cielos. Un hombre sembró buena semilla en su campo, pero mientras la gente estaba durmiendo, vino su enemigo, sembró malas hierbas en medio del trigo, y se fue.

Cuando el trigo creció y empezó a echar espigas, apareció también la maleza. Entonces los trabajadores fueron a decirle al patrón: «Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde, pues, viene esa maleza?» Respondió el patrón: «Eso es obra de un enemigo.» Los obreros le preguntaron: «¿Quieres que arranquemos la maleza?» «No, dijo el patrón, pues al quitar la maleza, podrían arrancar también el trigo. Déjenlos crecer juntos hasta la hora de la cosecha. Entonces diré a los trabajadores: Corten primero las malas hierbas, hagan paquetes y arrójenlos al fuego. Después cosechen el trigo y guárdenlo en mis bodegas.»

Jesús les propuso otra parábola: «Aquí tienen una figura del Reino de los Cielos: el grano de mostaza que un hombre tomó y sembró en su campo. Es la más pequeña de las semillas, pero cuando crece, se hace más grande que las plantas de la huerta. Es como un árbol, de modo que las aves vienen a posarse en sus ramas.»

Jesús les contó otra parábola: «Aquí tienen otra figura del Reino de los Cielos: la levadura que toma una mujer y la introduce en tres medidas de harina. Al final, toda la masa fermenta».

Todo esto lo contó Jesús al pueblo en parábolas. No les decía nada sin usar parábolas, de manera que se cumplía lo dicho por el Profeta: Hablaré en parábolas, daré a conocer cosas que estaban ocultas desde la creación del mundo.

 

            DIÁLOGO COMUNITARIO, GRUPAL O FAMILIAR

 

  1. ¿Por qué el Proyecto de Vida Digna se construye lentamente, como un proceso?
  2. ¿Por qué el compromiso con el Proyecto de Vida Digna nos exige apreciar la vida que nace de lo pequeño?

 

  1. El Proyecto de Vida Digna se construye lentamente y con constancia

            El evangelio de hoy nos presenta a Jesús hablando de su tema preferido: el proyecto de Vida Digna, que él llamó “Reino de Dios”, que fue el centro de su vida, de su anuncio y mensaje. Quiso explicar lo que significaba dicho Proyecto a las discípulas y discípulos y en general a la gente que lo estaba escuchando.

En las tres parábolas que se nos presentan en el Evangelio de hoy, hay algo en común: el proyecto de Vida Digna, el Proyecto del “Reino de Dios” se parece siempre a algo que se está haciendo, que no está terminado, que está en proceso de realización. El trigo que crece en el campo tarda meses en llegar a dar su fruto. El grano de mostaza necesita más tiempo todavía, años probablemente, hasta llegar a convertirse en el árbol que escogen los pájaros del campo para anidar en sus ramas. La levadura mezclada con la masa de harina, debe ser dejada durante un tiempo prudente para que haga su efecto y transforme la masa en el pan que, una vez cocido, debe servir de alimento para toda la familia.  Todas las comparaciones que usa Jesús en el Evangelio de hoy son, procesos que necesitan tiempo. El y la creyente deben ser, por tanto, pacientes si quieren ver los resultados.

Las personas impacientes, quienes quieren arrancar de una vez toda la mala hierba, las y los que desean una acción espectacular por parte de Dios, terminan desesperándose. Sólo quienes trabajan con la confianza puesta en el Dios que hace su trabajo con paciencia y constancia, permiten que el Proyecto de Dios crezca en los corazones de mujeres y hombres de buena voluntad; éstos y éstas descubrirán con gozo un tiempo después que la masa está ya preparada para el horno, que el pequeño árbol ha crecido y se ha hecho grande, y que el campo que parecía muerto está lleno de vida y promete una cosecha llena de fruto.

En la historia humana, maldad y bondad se encuentran entremezcladas y no es posible eliminar aquella sin causar daño a ésta. Es necesario una tolerancia a toda prueba tal como aparece en la actitud divina que deja crecer simultáneamente la justicia e injusticia respetando la libertad humana.

Antes de la cosecha es necesario que quienes la recogen asuman la misma actitud de paciencia del dueño del campo. Sólo en el momento de la cosecha se pondrá claramente de manifiesto la naturaleza de cada planta.

Como comunidad de fe se nos pide trabajar teniendo paciencia histórica, lo cual no quiere decir que seamos gente pasiva. Se nos pide hacer todo lo que podamos, con la conciencia de que es Dios quien hace crecer en nosotros y nosotras y en nuestro pueblo la semilla de la Palabra que sembramos.

 

  1. Apreciar la vida que nace de lo pequeño

            El inicio del trabajo en el Proyecto de Vida Digna puede ser modesto como una semilla de mostaza (parecida a la semilla del tabaco). Si no estamos atentos y atentas a lo que encierra su pequeñez, corremos el peligro de no apreciarlo; si por el contrario hacemos que buena tierra lo acoja y alimente, crecerá y cobrará vida. Dará vida también; los pájaros harán allí su nido y nuevas formas de vida surgirán. El tiempo hará que las cosas maduren, pero todo habrá comenzado porque se supo ver al Proyecto de Vida Digna en lo que parecía insignificante en la historia humana. Tras el rostro del pobre se esconde Dios. El Proyecto de Vida Digna propuesto por Jesús se escapa de las manos de aquellas personas que sólo son sensibles a los grandes de este mundo.

No se trata sólo de crecimiento, sino también de transformación de la realidad personal y social, de la historia. El Proyecto de Vida Digna es levadura que fermenta la masa, que le da nueva vida. Lo que parecía sin vida, se hace vivo, lo insípido adquiere su sabor. Lo que parecía muerto se convierte en alimento de vida (Mt 13,33). La vida que da un poco de levadura está siempre ahí, dispuesta a cambiar las cosas desde la raíz, a convertir en pan que nutre lo que parecía polvo insignificante.

Como comunidad de creyentes se nos pide capacidad para descubrir la vida que está naciendo desde lo pequeño, desde los pobres, desde los que no cuentan en esta sociedad. En ellos y ellas está presente el Proyecto de Vida Digna como levadura que fermenta toda la masa.

 

Para la plegaria de las y los participantes:

  1. Por todas las personas de buena voluntad que, desde cualquier credo o ideología, trabajan por la causa de la justicia, para que las comunidades comprometidas alienten y sostengan sus esfuerzos. Roguemos.
  2. Por las y los evangelizadores que quieren ser levadura en medio del mundo, para que aumenten en cantidad y en calidad. Roguemos.
  3. Por todo el Pueblo de Dios, para que sea testigo vivo y eficaz de la presencia de Dios en medio del mundo. Roguemos.

 

Exhortación final: En nuestros corazones ha sido sembrada la buena semilla de del amor y la solidaridad; ahora nos toca valorarla y dar los frutos que la familia, la comunidad y la sociedad esperan de nosotros y nosotras.

 

 


 

DAME SABIDURIA PARA DISTINGUIR EL BIEN Y EL MAL A17°O (31/7 al 6/8/2017)

 

Introducción: Nos reunimos animadas y animados por el Espíritu divino que nos da su sabiduría para saber distinguir el bien y el mal y para saber tomar el camino que conduce a la vida verdadera, guiada por los valores del amor, la justicia y la solidaridad.

 

Lect. Primer Testamento: 1 Re. 3,5.7-12. Dame sabiduría para gobernar a mi pueblo

 

Introducción L.P.T: En la siguiente lectura, el Dios Yahvé hace un diálogo con el rey Salomón, hijo de David. Este rey pide sabiduría para gobernar a su pueblo con justicia y rectitud. Al dios del pueblo judío le agrada la petición de Salomón y promete darle incluso lo que no ha pedido.

 

Texto:   En aquellos días Yahvé se le apareció en sueños a Salomón durante la noche, y le dijo: «Pídeme lo que quieras». Ahora bien, Yahvé, mi Dios, me ha hecho rey en lugar de David, pero no sé todavía conducirme; soy muy joven para estar al frente del pueblo que has elegido, pueblo tan numeroso que no se puede contar. Dame, pues, a mí, tu servidor, un espíritu atento, para gobernar bien a tu pueblo y para decidir entre lo bueno y lo malo, porque si no, ¿cómo podría gobernar este pueblo tan grande?»

A Yahvé le gustó que Salomón le pidiese una cosa así. Y le dijo: «No has pedido para ti una larga vida, ni has pedido riquezas, ni la muerte para tus enemigos, sino que has pedido inteligencia para gobernar con rectitud. Por eso te concedo lo que pides; te doy sabiduría e inteligencia como nadie la tuvo antes de ti ni la tendrá después”.       

 

Salmo de hoy: Nos llegará un nuevo día, nuevo cielo, nuevo cielo, nuevo mar y en este día, las y los oprimidos en una voz la libertad proclamarán.

 

  • En esta tierra el/la negro/a no tendrá cadenas y nuestro indio no padecerá cadenas; en esta tierra el/la negro/a, el y la indígena, el/la blanco/a y el/la mulato/a, todos/as unidos/as, comerán del mismo plato.
  • En esta tierra la mujer tendrá derechos; no sufrirá humillaciones y prejuicios y su trabajo todos y todas van a valorar; en decisiones ellas participarán.

 

Lect. Evangélica: Mt. 13,44-52. El Proyecto de Vida Digna es el tesoro escondido y encontrado

 

Introducción L. Ev.: La siguiente lectura nos presenta tres parábolas que hacen referencia al Proyecto de Vida Digna, el “Reino de los Cielos”, según la expresión de Jesús. Las tres nos hablan de la importancia de poner en primer lugar El Proyecto de Vida Digna, fundamentado en la justicia y la responsabilidad personal, comunitaria, social y pública.

 

Texto: En aquél tiempo dijo Jesús a la gente: El Reino de los Cielos es como un tesoro escondido en un campo. El hombre que lo descubre, lo vuelve a esconder; su alegría es tal, que va a vender todo lo que tiene y compra ese campo.

Aquí tienen otra figura del Reino de los Cielos: un comerciante que busca perlas finas. Si llega a sus manos una perla de gran valor, se va, vende cuanto tiene, y la compra.

 

DIÁLOGO COMUNITARIO, GRUPAL O FAMILIAR

 

  1. ¿Cómo encontrar la verdadera sabiduría?
  2. ¿Por qué el Proyecto de Dios nos exige una decisión radical?

 

  1. Saber buscar la verdadera sabiduría

            La búsqueda de la sabiduría ha sido sin duda una de las mayores preocupaciones para la humanidad a lo largo de la historia. En todas las culturas ha habido personas que han dedicado sus vidas a buscar la auténtica sabiduría. No se trata, por supuesto del tipo de conocimiento que se consigue en la escuela, en los libros, en la universidad. No se trata fundamentalmente de conocer y saber cosas. Esa es la gran equivocación de algunos y algunas que creen que la sabiduría consiste en acumular información. Podemos decir que en nuestro mundo actual tenemos más libros, más universidades, más computadoras; nuestros/as jóvenes estudian y se preparan más que nunca.  Pero, ¿les ayuda todo eso a saber vivir mejor, a ser felices, a vivir los valores de la justicia y la solidaridad?

Ser sabios y sabias consiste, pues, en descubrir la razón y el sentido de nuestras propias vidas. ¿Quién soy? ¿Qué debo hacer? ¿Cuáles son los valores que guían mi vida? ¿Qué lugar ocupa el Proyecto de Dios en mi vida y en mi forma de actuar?

El rey Salomón, ante la propuesta del dios Yahvé que lo invita a pedir lo que quisiera, quiso pedir la sabiduría para saber gobernar y servir a su pueblo, para saber distinguir lo bueno de lo malo. Por eso Yahvé le dio un corazón sabio e inteligente (1 Re 3,7-12).

Jesús nos enseñó a buscar la verdadera sabiduría. Esta consiste en envolver la vida en el Proyecto de Vida Digna (Reino de Dios). Entender bien el Proyecto y comprometerse con éste es la auténtica sabiduría. Y no hay precio que pueda pagar la sabiduría del Proyecto de Vida digna. En realidad quienes han entrado  a formar parte de las personas comprometidas con el Proyecto no creen haber pagado ningún precio. Lo que han dejado no valía nada en comparación con lo que han encontrado.

Como comunidad de fe nos ponemos a la escucha permanente de la Palabra del Dios que nos habla en la Biblia y en la vida cotidiana. Su Palabra escuchada  y profundizada se convierte en guía para nuestras vidas.

 

  1. La decisión radical que nos exige el Proyecto de Vida Digna

            Las primeras dos pequeñas parábolas que hemos escuchado hoy subrayan el valor único del Proyecto de Dios (Mt 13,44-46). Tanto el tesoro como la perla expresan lo que este Proyecto debe ser para la discípula y el discípulo de Jesús: algo absoluto. La exigencia es radical, todo lo demás debe ser dejado; o más bien, puesto en relación con ese Proyecto, es decir relativizado. Encontrar el “tesoro escondido” o “la perla” no es fruto de un trabajo calculado. Las parábolas de alguna manera quieren decir que se trata de un azar, de una cuestión de suerte. Es una manera sencilla de recordar que estamos ante algo gratuito, no merecido. Pero cuando ese don llega, nuestra respuesta debe ser “venderlo todo”  por él.

Quienes están comprometidos con el Proyecto de Vida Digna están convencidos y convencidas de que ninguna cosa se convierte en ídolo frente al que mujeres y hombres tengan que ofrecer sacrificios de adoración. La tentación permanente de nuestro mundo, que no conoce la sabiduría del Proyecto de Vida Digna, es la de proponer numerosos ídolos a la adoración de los pueblos, sobre todo de la juventud: riqueza, poder, fama, belleza… Estos son los dioses ante los que sacrifica nuestro mundo día a día. Como los pescadores, al terminar la jornada, separan el pescado bueno del malo, así los que tienen la sabiduría del Reino saben apreciar lo que realmente vale la pena y lo que es pura vaciedad, pura basura. No es que desprecien nada. Quienes están envueltos y comprometidas en el Proyecto de Dios no desprecian nada porque saben que todo es creación de Dios. Simplemente dan a cada cosa su importancia. Y actúan en consecuencia.

Como discípula o discípulo de Jesús se nos invita a la radicalidad, a poner el Proyecto de Dios en el lugar primero de nuestras vidas. No hacerlo sería perder la oportunidad preciosa de dar un sentido válido a una vida que está llamada a convertirse en una fuente de luz dentro de la oscuridad, el egoísmo, la violencia y la injusticia de la sociedad en la que vivimos.

           

Para la plegaria de las y los participantes:

 

  1. Por todas las personas que formamos las comunidades cristianas, para que tengamos la sabiduría y la capacidad de descubrir lo que trae bienestar a la gente y trabajemos por él. Oremos…
  2. Por todos los/as gobernantes, legisladores, jueces y servidores públicos de nuestro país para que sepan tener la sabiduría adecuada para gobernar y servir al pueblo con justicia y responsabilidad. Oremos…
  3. Por todas las personas que han tenido la oportunidad de asumir la propuesta ético-política del Evangelio de Jesús, para que lo descubran como el mayor y mejor tesoro por el que merece la pena darlo todo a cambio. Oremos.

 

Exhortación final: Hemos sido invitados e invitadas a asumir en nuestra vida la construcción del Proyecto de Vida Digna, fundamentado en los valores del amor, la justicia y la solidaridad. Ahora nos toca seguir asumiendo los proyectos solidarios y buscando las estrategias que hacen posible la realización de tan importante tarea.


LA COMPASION QUE LLEVA A COMPARTIR EL PAN A18ºO (7 al 13/8/2017).

Introducción: Formamos una comunidad que está llamada a vivir el valor de la compasión con aquellas personas más empobrecidas y excluidas de la sociedad por diferentes motivos. Aprovechemos esta reflexión familiar, comunitaria o personal para fortalecer nuestro compromiso con el Proyecto de Vida Digna para todas y todos, y en particular para las y los débiles y olvidados de la comunidad y de la sociedad.

 

Lect. Primer Testamento: Is 55,1-3. Escúchenme y vivirán

 

Introducción L.P.T: El segundo Isaías es un profeta que acompaña a un grupo significativo de su pueblo en el exilio de Babilonia (s. VI a.C.). Por medio del profeta el Dios Adonai invita al pueblo que sufre a un gran banquete en una tierra liberada: Palestina. El pueblo recuperará su libertad y podrá gozar de los frutos sabrosos de la tierra liberada.

 

Texto: Esto dice el Señor: Oigan, todos los sedientos, venga a buscar agua; también, los que no tienen dinero; vengan, compren trigo; coman sin pagar; hay vino y leche de balde. ¿Por qué gastan dinero en lo que no alimenta? ¿Y el salario en lo que no da hartura? Escúchenme atentos y comerán bien; saborearán platos sustanciosos.

Inclinen el oído; vengan a mí: escúchenme y vivirán. Sellaré con ustedes una alianza perpetua, la promesa que aseguré a David.

 

 Salmo de hoy: Hoy tenemos hambre de trabajo, techo y pan

  • Quien comparte el pan y el vino acepta la comunión en la lucha el camino de Jesús en su pasión. Ofrendar también su vida en generosa oblación darse entero y sin medida en cada paso y acción.
  • Comparte tu comida en el duro caminar, de tu pueblo tan hambriento que lucha por mejorar, sus condiciones de vida y poderse organizar.
  • Reparte entre todos y todas los bienes de la creación, siendo ejemplo entre las y los lobos de justicia y comunión, siendo signo para todos/as de la gran liberación.

 

Lect. Evangélica: Mt 14,13-21. Jesús sintió compasión del pueblo oprimido

 

Introducción  L. Ev.: Estando Jesús profundamente triste por la muerte violenta de su primo Juan el Bautista, se retiró a un lugar solitario. La gente lo estaba buscando. Él se da cuenta de la situación de la gente y se pone a su servicio. Su compasión lo lleva a sanar a las enfermas y a los enfermos y a multiplicar el pan para el pueblo hambriento.

 

Texto: En aquel tiempo, al enterarse Jesús de la muerte de Juan el Bautista, se retiró de allí en una barca, aparte, a un lugar solitario. En cuanto lo supieron las gentes, salieron tras él viniendo a pie de las ciudades. Al desembarcar, vio mucha gente, sintió compasión de ellos y ellas y curó a sus enfermos y enfermas.

Al atardecer se le acercaron los discípulos diciendo: «El lugar está deshabitado, y la hora es ya pasada. Despide, pues, a la gente, para que vayan a los pueblos y se compren comida».

Pero Jesús les dijo: «No tienen por qué irse; denles ustedes de comer”.» Díñenle ellos: «No tenemos aquí más que cinco panes y dos  peces».

Él dijo: «Tráiganmelos acá”.» Y ordenó a la gente reclinarse sobre la hierba; tomó luego los cinco panes y los dos peces, y levantando los ojos al cielo, pronunció la bendición y, partiendo los panes, se los dio a los discípulos y los discípulos a la gente. Comieron todas las personas y se saciaron, y recogieron de los trozos sobrantes doce canastos llenos.

Y los que habían comido eran unos 5.000 hombres, sin contar mujeres y niños.

 

 

DIÁLOGO COMUNITARIO, GRUPAL O FAMILIAR

 

  1. ¿Por qué todas las personas son invitadas al banquete de la fraternidad y la sororidad?
  2. ¿Cómo muestra Jesús su compasión por la gente?

 

  1. Una mesa inclusiva, abierta para todos y todas

            A lo largo de toda la Biblia se nos habla de una forma continua del Proyecto de Vida Digna y de salvación que se construye desde la comunidad de fe y desde otros espacios comprometidos de la sociedad. En la primera lectura que hemos leído el segundo Isaías, que acompaña a su pueblo en el exilio de Babilonia, invita al pueblo a un gran banquete, en donde todas las personas hambrientas comen sin pagar, en donde las sedientas y los sedientos son saciados y en donde además de los alimentos básicos como el pan y la leche, hay buen vino para hacer fiesta y celebrar.

El profeta Isaías recuerda a su pueblo que el Dios Yahvé propone construir un Proyecto de Vida Digna para el pueblo. Al hacerse realidad ese Proyecto el pueblo no pasará más hambre (es decir, tendrá las necesidades básicas cubiertas) y podrá disfrutar de la vida. ¿Qué más puede desear un pueblo? Pero la condición necesaria para ser invitados e invitadas a ese banquete es involucrar su vida en un compromiso-alianza con construir un Proyecto de vida fundamentado en el amor solidario.

También hoy nuestras comunidades, congregaciones, organizaciones comunitarias y populares somos invitadas a asumir la construcción del Proyecto de Vida Digna. En ese proyecto se lucha para que los bienes sean compartidos y que nuestro pueblo tenga sus necesidades cubiertas; considerando tanto las necesidades materiales (pan, salud, educación, vivienda) como las propias del “espíritu” (cariño, estima, realización personal). A nosotros y nosotras nos toca seguir trabajando y unir los esfuerzos con todos los hombres y mujeres de buena voluntad para que eso se haga una realidad, desde nuestra realidad local, municipal, provincial, regional, nacional, isleña, caribeña, latinoamericana y mundial.

 

  1. La comunidad jesuánica muestra su compasión: cura la gente y comparte el pan

El evangelio nos muestra a un Jesús que se hace compañero de la gente, que tiene hambre de su Palabra y tiene además el estómago vacío. Mientras los discípulos y discípulas proponen que Jesús despida a la gente sin comer, él está empeñado en que la gente no regrese a sus casas con hambre.

La curación de la gente y la multiplicación de los panes es un signo de que Jesús se preocupa por las necesidades básicas de la persona. Multiplicando el pan nos recuerda que el trabajo por el Proyecto de Vida Digna exige que hagamos todo lo posible para que el pan –que simboliza las necesidades básicas- pueda llegar a todos los hogares de forma suficiente. De ninguna manera debemos seguir el ejemplo de aquellas personas que se llaman religiosas y no se compadecen ni se preocupan de las necesidades básicas de la gente.

En el texto de Mt 14,13-21 que hemos leído hoy el evangelista pone de relieve la función de los discípulos y discípulas en esta primera multiplicación de los panes.  Muchos más activos que en los textos paralelos de los otros evangelistas ellos hablan a Jesús de la situación de la multitud (v. 15), ellos y ellas  reciben la orden de alimentar a la gente (v. 16) y se convierten en servidores y servidoras del pueblo al entregar el pan que Jesús ha destinado para la multitud (v.19).

Jesús debe vencer la resistencia que opone la mentalidad de sus discípulos y discípulas. El evangelista señala que ellos y ellas buscan la solución del problema en el marco de la sociedad comercial de la época: “que vayan a los pueblos cercanos y se compren comida”. Según esta mentalidad sólo se puede resolver el problema del hambre a la gente comprándoselo a quienes han acumulado el pan, que pertenece a todas las personas.

Frente a la propuesta de “comprar”, Jesús señala un nuevo camino que podríamos definir como el del “compartir y la solidaridad”. Este camino se presenta inicialmente como sin salida para los discípulos y discípulas. Con la bendición sobre el pan, Jesús parece señalar que el pan no pertenece a los grandes o pequeños comerciantes; el pan pertenece al creador que lo da de forma generosa para sus hijos e hijas, como hace todo buen padre o toda buena madre. Por eso el salmista señala: “Clemente y compasivo es Dios… grande en amor; los ojos de todas las personas están fijos en ti, esperan que les des a su tiempo el alimento; abres la mano tú y sacias a todo viviente a su placer” (Sal 145, 8-9.15-18).

Es necesario construir comunidades y congregaciones de fe centradas en el compartir en las que las celebraciones de la Eucaristía –para la tradición católica- o de la Santa Cena  -para la tradición evangélica y protestante- sean expresión del esfuerzo y de la lucha por compartir el pan cotidiano con los más pobres y excluidos. El pan que se recibe en estas celebraciones debe fortalecernos en la lucha para que el pan de cada día llegue a la multitud hambrienta de nuestro país, del Caribe, de América Latina y a todos los países empobrecidos del Sur. Las y los seguidores de Jesús debemos sentirnos profundamente comprometidos y comprometidas en esta tarea.

 

Para la plegaria de las y los participantes

  1. Por todas las personas que formamos las comunidades cristianas para que vivamos siempre unidos y unidas a Jesús como las ramas al tronco. Recemos.
  2. Por todas las personas comprometidas con quienes sufren pobreza extrema y hambre, para que sigan mostrándose compasivas y solidarias con las y los que más sufren. Recemos.
  3. Por las y los gobernantes de nuestro país y del mundo entero para que sus políticas favorezcan la creación de una mejor calidad de vida para todos y todas. Recemos.

 

Exhortación final: Hemos sido invitados e invitadas dar respuestas, como lo hizo Jesús, a las necesidades de la gente más empobrecida y excluida, mediante la organización y el compromiso solidario. Ojalá que sepamos asumir dicho reto, sin excusas y sin dilaciones.

 

 

 

       ¿POR QUÉ DUDAN, GENTE DE POCA FE? A19ºO (14-20/8/2017)

 

Introducción: Nos reunimos y reflexionamos porque tenemos fe en el Proyecto de Vida Plena que ha sido anunciado, vivido y realizado por Jesucristo, con su palabra, sus acciones, su fidelidad en medio de las dificultades y los conflictos, hasta su muerte en cruz.

 

Lect. Primer Testamento: 1 Re 19,9.11-13. Un profeta perseguido por su fidelidad

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Introducción L.P.T: El gran profeta Elías desarrolló su labor profética en el reino del norte, sobre todo en las cercanías del monte Carmelo. De allí tuvo que huir hacia el sur, porque la esposa del rey, Jezabel, quería matarlo, por su fidelidad a un proyecto de vida digna.

 

Texto:   En aquellos días, al llegar Elías al monte de Dios, al Horeb, se refugió en una cueva, y pasó en ella la noche. Le fue dirigida la palabra de Yahveh, que le dijo: «¿Qué haces aquí Elías?» Él dijo: «Ardo de celo por Yahvé, Dios de los ejércitos, porque los israelitas han abandonado tu alianza, han derribado tus altares y han pasado a espada a tus profetas; quedo yo solo y buscan mi vida para quitármela.» Le dijo: «Sal y ponte en el monte ante Yahveh”.» Y he aquí que Yahveh pasaba. Hubo un huracán tan violento que agrietaba las montañas y rompía las rocas ante Yahveh; pero no estaba Yahveh en el huracán. Después del huracán, un temblor de tierra; pero no estaba Yahveh en el temblor. Después del temblor, fuego, pero no estaba Yahveh en el fuego. Después del fuego, el susurro de una brisa suave. Al oírlo Elías, cubrió su rostro con el manto, salió y se puso a la entrada de la cueva.

 

Salmo de hoy: Tengo que gritar. Tengo que arriesgar. ¡Ay de mí si no lo hago!

 

*Antes que te formaras dentro del vientre de tu madre; antes que tú nacieras te conocía y te consagré.

* No temas arriesgaste porque contigo yo estaré; no temas anunciarme, porque en tu boca yo hablaré.

 

Lect. Evangélica: Mt 14,22-33. ¡No tengan miedo!

 

Introducción L. Ev.: En la lectura que hacemos a continuación Jesús invita a sus discípulos y discípulas a no tener miedo, a tener fe en el Proyecto de Vida que él anunció, practicó y defendió hasta su muerte.

 

Texto: Después que se sació la gente, Jesús hizo que los discípulos y discípulas subieran a la barca y fueran por delante de él a la otra orilla, mientras él despedía a la gente.

Después de despedir a la gente, subió al monte a solas para orar; al atardecer estaba solo allí.

La barca se hallaba ya distante de la tierra muchos estadios, zarandeada por las olas, pues el viento era contrario. Y de madrugada vino él hacia ellos, caminando sobre el mar.

Los discípulos, viéndole caminar sobre el mar, se turbaron y decían: «Es un fantasma», y de miedo se pusieron a gritar. Pero al instante les habló Jesús diciendo: «¡Animo!, que soy yo; no teman.»

Pedro le respondió: «Señor, si eres tú, mándame ir donde ti sobre las aguas».

«¡Ven!», le dijo. Bajó Pedro de la barca y se puso a caminar sobre las aguas, yendo hacia Jesús. Pero, viendo la violencia del viento, le entró miedo y, como comenzara a hundirse, gritó: «¡Señor, sálvame!»

Al punto Jesús, tendiendo la mano, le agarró y le dice: «Hombre de poca fe, ¿por qué dudaste?»

Subieron a la barca y cesó el viento. Y los que estaban en la barca se postraron ante él diciendo: “Verdaderamente eres Hijo de Dios”.

 

            DIÁLOGO GRUPAL, COMUNITARIO O FAMILIAR

 

1.- ¿Cómo continuar el camino a pesar de las dificultades encontradas?

2.- ¿Por qué debemos vencer el miedo para continuar el camino de construcción de la Vida Digna?

 

1.-  Recobrar las fuerzas para continuar la misión encomendada

 

El profeta Elías realizó su misión profética en el reino del norte, Israel, hacia mitad del siglo 9 a.C. Después de la división del reino de Salomón, en reino del norte, Israel y reino del sur, Judá, entró en Palestina la idolatría y el culto a otros dioses. El rey Ajab, rey del norte, se había casado con Jezabel, una mujer fenicia, que introdujo en Israel el culto al dios Baal. Esta señora logró que la mayor parte de los predicadores y profetas se convirtieran en sacerdotes del dios Baal.

En su camino hacia el monte Sinaí, Elías se sentía cansado, abatido y desanimado. Se sentó debajo de un árbol, se deseó la muerte y dijo: “¡Basta ya, Yahvé! ¡Toma mi vida, porque no soy mejor que mis padres!” (1 Re 19,4). Pero en ese momento se le apareció un ángel del Señor que le dio comida y bebida para renovar las fuerzas y seguir el camino hacia el Sinaí en donde recobraría las fuerzas necesarias para seguir realizando su misión.

No es pura casualidad que en su camino de huida llegue precisamente al monte Sinaí, en donde el pueblo hizo, por medio de Moisés, una alianza de amor con una divinidad comprometida con un proyecto de liberación. Elías perseguido vuelve precisamente al monte del encuentro con su divinidad. Allí el profeta fortalece su fe para continuar con su misión profética a pesar de las dificultades y persecuciones.

 

2.- Vencer el miedo para seguir construyendo el Proyecto de Vida Digna

 

En el lago de Galilea, mientras la barca en la que estaban los discípulos  y discípulas de Jesús era fuertemente movida por el viento, él se presenta caminando sobre las aguas. También Pedro intenta hacer lo mismo, pero se hunde cuando le entra el miedo, signo de su poca fe. Jesús le regaña por no haber confiado.

En el relato evangélico de hoy se acentúa la presencia del temor en el corazón de los discípulos y discípulas. Primeramente se trata del “miedo” ante la presencia de Jesús al que toman por un fantasma, luego el mismo sentimiento se atribuye a Pedro ante el mar que amenaza sumergirlo (v.30).

El miedo de quienes comparten el proyecto anunciado y vivido por Jesús nace de las dificultades experimentadas. En el texto evangélico que hemos leído hoy se menciona una barca en peligro, “maltratada por las olas” (v.24). La situación que se describe podemos compararla con la del momento en que el pueblo de Israel salió de la esclavitud de Egipto, descrita por el Cántico de Moisés (Ex 15), cuando el pueblo atravesó el mar de las Cañas. También en él nos encontramos con un mar que sumerge (Ex 15,4) con olas que se levantan (Ex 15,8) con una mano tendida que domina al mar (Ex 15,12; cf. Mt 14,31) con el temor y la turbación (Ex 15,16). Por consiguiente debemos saber descubrir en el episodio la manifestación divina tranquilizadora y productora de paz para “quienes van en la barca” (Mt 14,33).

Podríamos interpretar este pasaje comparando la barca del texto evangélico con la comunidad de Jesús, con su Iglesia. Él quiere fortalecer a su comunidad de las dudas que la asaltan ante los peligros (14,31) comunicándoles su amor y su confianza.

Muchas veces, como aquellos discípulos y discípulas, necesitamos vencer el miedo para seguir confiando en el Proyecto anunciado y vivido por Jesús, para seguir creyendo que es posible hacer cosas extraordinarias, acciones que no podríamos hacer con nuestras fuerzas. Pero el miedo nos entra con frecuencia y nos hundimos, perdemos el ánimo y la ilusión. Es necesario tomar conciencia de que Jesús es un hermano solidario, que camina con nosotros y nosotras al que en toda ocasión podemos gritarle, como Pedro: “Jesús, sálvame” (14,30).

 

Para la oración de las y los participantes

 

  1. Por todas las personas que formamos las comunidades jesuánico-cristianas para que siempre busquemos espacios para la oración, para el diálogo con nuestro Dios. Recemos.
  2. Para que siempre mantengamos una fe firme aun en medio de las dificultades y los peligros de la vida. Recemos.
  3. Por los gobernantes del mundo entero, y en especial por los de nuestro país, para que sepan ser solidarios y compasivos y misericordiosos con sus pueblos.

 

Oración final: Te damos gracias, Jesús, Maestro y Amigo, porque podemos sentirte presente en cada momento de nuestras vidas. Te damos gracias por tu Palabra que nos ilumina y por la mano amiga que nos tiendes que fortalece nuestra fe, nuestra esperanza y nuestro amor solidario. Amén

 

 

LA PRÁCTICA DE LA JUSTICIA GENERA VIDA DIGNA A20°O (21-27/8/2014)

 

Introducción: Nos reunimos en el nombre de Jesús, quien ofrece su salvación a todas las personas y que nos exige, como respuesta de fe, practicar la equidad y la justicia.

Celebremos la presencia de Jesús en su comunidad de fe y de solidaridad. Celebremos su compromiso con las y los más débiles de la sociedad, su fidelidad a la causa de la justicia, y su triunfo sobre el egoísmo y la muerte.

 

Lect. Primer Testamento: Is. 56,1.6-7. Practiquen la equidad y la justicia

 

Introducción L.P.T: El tercer Isaías, hablando en nombre de su Dios, se dirige en el tiempo del regreso del exilio de Babilonia, a los extranjeros; es decir, a los no judíos. Les invita a practicar la equidad y la justicia. Entonces tendrá sentido la oración como diálogo creyente de una comunidad comprometida con la construcción de una sociedad justa y equitativa para todos los pueblos.

 

Texto: Así dice Yahvé: Velen por la equidad y practiquen la justicia, que mi salvación está para llegar y mi justicia para manifestarse.

Y a los extranjeros que se han puesto de parte de Yahvé, para obedecerle, amar su Nombre y ser sus servidores, que tratan de no profanar el sábado y que cumplen fielmente su compromiso conmigo, los llevaré a mi cerro santo y haré que se sientan felices en mi Casa de oración. Serán aceptados los holocaustos y los sacrificios que hagan sobre mi altar, ya que mi casa será llamada Casa de oración para todos los pueblos.

 

Salmo de hoy: Que no caiga la fe, que no caiga la esperanza.

 

  • Que no caiga la fe hermano; que no caiga la fe hermana; que no caiga la fe, que no caiga la esperanza.
  • Si se acaba la esperanza de mi pueblo; si se acaba el deseo de luchar.
  • Si se acerca una hora difícil y se aumentan una vez más la represión.

 

Lect. Evangélica: Mt. 15,21-28. Mujer, ¡qué grande es tu fe!

 

Introducción L. Ev.: El Evangelio de hoy nos presenta a una mujer extranjera pidiendo que Jesús liberase a su hija de un mal. Aunque el evangelista pone en busca de Jesús que ha sido enviado en primer lugar para las y los judíos, la mujer insiste en la necesidad de que también las personas extranjeras que tienen fe en Jesús puedan gozar de su salvación. Por eso consigue que su hija sea curada.

 

Texto: En aquel tiempo Jesús  salió y se fue en dirección a las tierras de Tiro y Sidón. Una mujer cananea, que llegaba de ese territorio, empezó a gritar: «¡Señor, hijo de David, ten compasión de mí! Mi hija está atormentada por un demonio.» Pero Jesús no le contestó ni una palabra. Entonces sus discípulos y discípulas se acercaron y le dijeron: «Atiéndela, mira cómo grita detrás de nosotros.»

Jesús contestó: «No he sido enviado sino a las ovejas perdidas del pueblo de Israel.»

Pero la mujer se acercó a Jesús; y, puesta de rodillas, le decía: «¡Señor, ayúdame!» Jesús le dijo: «No se debe echar a los perros el pan de los hijos y delas hijas.» La mujer contestó: «Es verdad, Señor, pero también los perritos comen las migajas que caen de la mesa de sus amos.» Entonces Jesús le dijo: «Mujer, ¡qué grande es tu fe! Que se cumpla tu deseo.» Y en aquel momento quedó sana su hija.

 

            DIÁLOGO GRUPAL, COMUNITARIO O FAMILIAR

  1. ¿Por qué todas las personas están llamadas a construir el Proyecto de Vida Digna?
  2. ¿Por qué es necesario tener una fe que resista ante las dificultades?

 

  1. La llamada a construir el proyecto de Vida Digna

            Las lecturas que hemos escuchado hoy nos hablan de un tema que, equivocadamente, podemos considerar superado históricamente: la universalidad de la proclamación del Proyecto de Vida Digna, que Jesús llamaba el Reino de Dios.

En el texto del evangelio (Mt 15, 21-28) se nos dice que Jesús se retiró hacia la región de Tiro y Sidón que no formaban parte del territorio de Israel. La presencia de Jesús fuera de los linderos de su pueblo es significativa; nos habla de su deseo de llevar el Evangelio a todas las personas. El diálogo que hace con la mujer extranjera es duro. Jesús parece resistirse a conceder el milagro de liberar a la hija de la señora del demonio que la ha poseído. Jesús, en un primer momento, una frase que nos puede parecer incomprensible o inaceptable: “No he sido enviado más que a las ovejas perdidas de Israel” (Mt 15,24). Jesús, sin embargo, termina concediendo lo que la señora ha solicitado.

En la comunidad de Mateo había muchos cristianos de origen judío que creían que la salvación de Dios estaba dirigida sólo a los judíos. Por eso era tan importante para el evangelista Mateo hablarnos de Jesús realizando milagros en tierra pagana. Eso ayudaba a la comunidad a no creerse los únicos destinatarios de la salvación.

               Esta apertura hacia todas las personas es un tema central del evangelio de Mateo. De hecho la última recomendación del Jesús resucitado invitaba a llevar el Evangelio a todas las personas: “Vayan, pues, y hagan discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a guardar todo lo que yo les he mandado” (Mt 28,1-20).

Como comunidad de fe no debemos cerrar la posibilidad para que todas las personas que lo deseen entren a formar parte de nuestras comunidades y congregaciones. No debemos aceptar la opinión de quienes dicen que sólo en un determinado grupo religioso, comunidad o congregación,  se puede encontrar la salvación, o que el número de los salvados ya está lleno. Dios sigue llamando a todas las personas, de cualquier clase y condición, para participar en su Proyecto de vida y de salvación.

 

  1. Una fe que se mantiene firme

El diálogo entre Jesús y la mujer extranjera es interesante y revelador. Es difícil no ser sensibles a la humildad y la firmeza de la fe de aquella mujer. Algo ella sabía de Jesús, puesto que lo llama “hijo de David” (Mt 15,22). Mateo nos la presenta gritando. Tan insistente es que los discípulos le ruegan al Maestro que le conceda lo que pide para que se calle. Jesús en cambio entabla un diálogo duro en el que parece mostrarse muy duro. De hecho los judíos del tiempo de Jesús llamaban perros a los extranjeros, a los que no eran judíos. Ante una primera negativa de Jesús, que repite la opinión común del mundo judío, según la cual sólo habría sido enviado para los judíos, la mujer insiste. Y aunque se le llama “perrita”, ella no se desanima y sigue defendiendo su derecho a que su hija sea liberada del demonio.

La insistencia de la mujer producirá el cambio en la actitud de Jesús. Ante la observación de éste que recuerda de nuevo que el mensaje salvador de Dios fue propuesto en primer lugar al pueblo judío, la mujer acepta la apreciación que la coloca en la categoría de “perro”, consideración usual de los judíos respecto a los paganos. Y con sencilla humildad pide ser admitida en esta condición inferior y participar de esa forma en los bienes salvíficos.

Jesús se rinde ante la humildad y la insistencia de esta mujer que ha resistido firmemente y no ha aceptado las razones que se le han dado.  Jesús reconoce con admiración y alegría la fe de esta pagana (Mt 15,28) y la propone como modelo para los/as creyentes.

Ya precedentemente Jesús había reconocido la misma fe en el militar romano (Mt 8,10) y había señalado que mediante esa fe se puede lograr lo que se desea.

La fe revela así su capacidad de atravesar las fronteras de patria creadas por los seres humanos. Igualmente la “casa de Israel” se expande más allá de las fronteras raciales o geográficas y puede alcanzar la realidad de cada ser humano. De la capacidad de acogida de cada persona, más allá de su origen, depende el ingreso al Proyecto de Dios. Gracias a la fe, “los perros” paganos podemos participar de la comida de los hijos y de las hijas.

El evangelio de hoy nos invita a mantener una fe firme, una fe que no admite exclusivismos, que cree que nuestro Dios no cierra sus puertas para nadie y que su comunidad tiene que dar ejemplo de esta vocación universal a gozar de su salvación que exige el compromiso de vigilar para que haya igualdad y justicia en la familia, en la comunidad, en la sociedad, en el mundo entero.

 

Para la oración de las y los participantes

 

  1. Para que siempre estemos abiertos y abiertas a realizar acciones de solidaridad sin hacer diferencias de personas. Recemos.
  2. Para que sepamos mostrarnos compasivos con todas aquellas personas que sufren enfermedad o pobreza. Recemos.
  3. Por todas las personas que están comprometidas con la misión evangelizadora para que sepan comprometerse con la causa de la justicia. Recemos.

 

Oración final: Te damos gracias Jesús por el don de la fe que nos has dado. Esa fe nos hace vivir con alegría aun en medio de las dificultades que encontramos cuando intentamos ser fieles a tu Proyecto de salvación y de vida plena para todos/as. Amén.

 

 

 

 

               ¿QUIEN DICEN USTEDES QUE SOY YO? A21ºO (28/8 al 3/9/2017)

 

Introducción: Nos hemos reunido en nombre de Jesús, que hoy nos pregunta: ¿quién soy yo para ustedes? La respuesta no es fácil, porque exige el compromiso de poner nuestras vidas a disposición de un Proyecto de salvación y liberación. Que la celebración de la presencia de Jesús y de su Palabra salvadora fortalezca nuestra fe y nuestra identificación con el Proyecto solidario de nuestro Dios.

 

Lect. Primer Testamento: Is 22,19-23. Será destituido el funcionario que no cumple con su trabajo

 

Introducción L.P.T: En la lectura que leemos a continuación se habla de la destitución de un tal Sobna, administrador del palacio real en Jerusalén que llevaba una vida de lujo, mientras que descuidaba el servicio del pueblo. Será sustituido por otra persona, Elyaquim, que se compadecerá de los habitantes de Jerusalén y será un padre para ellos y ellas.

 

Texto: Así dice el Señor a Sobna, mayordomo del palacio: Te echaré de tu puesto, te destituiré de tu cargo. Aquel día llamaré a mi siervo Elyaquim, hijo de Jilquías. Le revestiré de tu túnica, con tu fajín le sujetaré, tu autoridad pondré en su mano, y será él un padre para los habitantes de Jerusalén y para la casa de Judá.

Pondré la llave de la casa de David sobre su hombro; abrirá, y nadie cerrará, cerrará, y nadie abrirá. Le hincaré como clavija en lugar seguro, y será trono de gloria para la casa de su padre.

 

Salmo de hoy: Tú eres el Dios de los pobres; el Dios humano y sencillo.

 

  • Tú vas de la mano de mi gente; luchas en el campo y la ciudad. Haces fila allá en la zona franca, para que te paguen tu salario.
  • Te he visto comprando en el colmado, haciendo milagros para comer.
  • Tú comes sentado allá en la fonda, con Eusebio, Juana, María y Juan José.

 

Lect. Evangélica: Mt 16,13-20. ¿Quién dice la gente que soy yo?

 

Introducción L. Ev.: En la lectura del evangelio de hoy, Jesús hace a sus discípulos y discípulas una pregunta clara y directa: ¿quién dice la gente que soy yo? El Maestro de Galilea es identificado por la gente como uno de los grandes profetas.

 

Texto: Llegado Jesús a la región de Cesarea de Filipo, hizo esta pregunta a sus discípulos y discípulas: «¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?»

Ellos y ellas dijeron: «Unos, que Juan el Bautista; otros, que Elías, otros, que Jeremías o uno de los profetas.» Díceles él: «Y ustedes ¿quién dicen que soy yo?» Simón Pedro contestó: «Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo.»

Replicando Jesús le dijo: «Bienaventurado eres Simón, hijo de Jonás, porque no te ha revelado esto la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los cielos. Y yo a mi vez te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella. A ti te daré las llaves del Reino de los Cielos; y lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que  desates en la tierra quedará desatado en los cielos.» Entonces mandó a sus discípulos y discípulas que no dijesen a nadie que él era el Cristo.

 

DIÁLOGO GRUPAL, COMUNITARIO O FAMILIAR

  1. ¿Por qué podemos decir que Jesús es un gran profeta?
  2. ¿Fue Jesús el Mesías esperado por los judíos?

 

  1. Jesús, un gran profeta

 

Ante la pregunta que hace Jesús, sobre la opinión que tiene la gente sobre él, los discípulos y discípulas le refieren que, para la gente, él es un profeta. Sin embargo, no se trata de cualquier profeta. Jesús es comparado con los grandes profetas de Israel: Elías, Jeremías y Juan el Bautista. En verdad, Jesús se sitúa en la gran línea profética de Israel, por eso no desliga el amor a Dios de la práctica de la justicia: “Busquen el Reino y su justicia y todo lo demás se les dará por añadidura” (Mt 6,33), señala Jesús en el sermón de la montaña. Está claro que la gente que ha visto y ha oído a Jesús ha comprendido algo importante al pensar en él como un profeta.

La vida de los grandes profetas: Elías, Jeremías, Juan el Bautista, a igual que la de Jesús, estuvo llena de dificultades y conflictos. Si queremos ser seguidores y seguidoras de Jesús, el más grande de todos los profetas debemos estar dispuestos y dispuestas a realizar la misión anunciar el Evangelio y denunciar todo aquello que se opone al Proyecto de Dios y asumir con responsabilidad las consecuencias que de aquí se derivan.

Las y los seguidores de Jesús estamos llamados y llamadas a realizar nuestra misión profética en medio de nuestras comunidades y de nuestro país. Si renunciamos a esta misión no podemos decir que somos verdaderos seguidores de Jesús.

 

  1. Jesús, no se identifica con el Mesías esperado

 

En tiempos de Jesús se esperaba la venida del Mesías, un rey descendiente de David. Por eso durante en el proceso ante el Sanedrín el Sumo Sacerdote le pregunta si era el Cristo y si se consideraba Hijo del Dios vivo. Jesús contesta afirmativamente, lo cual es juzgado como una gran blasfemia por el Sumo Sacerdote (Mt 26,63-65) y delito que merecía la condena a muerte.

Jesús no se identifica con el Mesías esperado por el pueblo, el que realiza la misión del rey-mesías que había anunciado el salmo 72: “El hará justicia a los humildes del pueblo, salvará a los hijos de los pobres, y aplastará al opresor… se apiadará del débil y del pobre, el alma de los pobres salvará… De la opresión, de la violencia, rescatará su alma, su sangre es preciosa ante sus ojos… En sus días florecerá la justicia y dilatada paz hasta que no haya luna” (Sal 72,4-5.13-14).

La opinión propia del círculo de discípulos y discípulas de Jesús reconoce en Jesús su condición profética. Para nosotros y nosotras tener fe en el Proyecto de Vida Digna exige un comportamiento que parte de la decisión de seguir los pasos de Jesús en su amor por las y los marginados e insignificantes de la historia y en su servicio a las y los más necesitados y excluidos.

 

Para la oración de las y los participantes

 

  1. Por toda la Iglesia de Jesús para que realice siempre su misión profética y de servicio con valentía y responsabilidad. Recemos.
  2. Por todos nosotros y nosotras para que siempre tengamos a Jesús en el centro de nuestra vida. Recemos.
  3. Por quienes dirigen los destinos de nuestro país, del Caribe y de América Latina, para que aprendan a servir a su pueblo buscando el bienestar común. Recemos.

 

Oración final: Te damos gracias Jesús por tu presencia en nuestras vidas y en nuestra comunidad. Te damos gracias por tu Palabra salvadora y tu mano solidaria que tiende a todas las personas abiertas a tu mensaje liberador y salvador. Amén.

 


Reflexiones bíblicas semanales. Marzo-Abril’2017

marzo 2, 2017

Red Ecuménica Bíblica Dominicana (REBIDOM)

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Reflexiones bíblicas semanales. Marzo-Abril’2017

 

RESISTIR A LAS TENTACIONES DE QUIENES TIENEN PODER Y DINERO A1ºC (6-12/3/2017)

 

 

INTRODUCCIÓN: Hace pocos días hemos comenzado el tiempo de cuaresma, tiempo de preparación para la celebra­ción de la pascua de Jesús, tiempo también de conversión. Por ello las lectu­ras que escucharemos hoy nos dirán cómo desde el principio de la creación Dios tuvo un plan de salvación y de felicidad para hombres y mujeres. Pero el ser humano pecó y prefirió vivir al margen de Dios y tuvo que pagar las consecuencias de haber asumido tal actitud. Que esta celebración nos fortalezca para que seamos capaces de reconocer nuestro pecado personal y social y fortalecernos en contra de las tentacio­nes que quieren alejarnos de los caminos del Dios vivo.

 

Lect. Primer Testamento: Gén. 2,7-9; 3,1-7. Adonai formó al ser humano del polvo de la tierra

 

Introducción L.P.T: El texto del libro bíblico del Génesis expresa su convicción de cómo el dios Adonai creó al hombre y a la mujer. Al crearlos los puso en un jardín hermoso para que vivieran felices. Sin embargo, ante la propuesta de la serpiente, rompieron con las reglas impuestas por Adonai y tuvieron que pagar las consecuencias de sus hechos.

 

Texto: Entonces, Adonai formó al ser humano con polvo de la tierra;  sopló en sus na­rices aliento de vida, y existió el ser humano con aliento y vida. Luego, Adonai plantó un jardín en un lugar del Oriente llamado Edén; allí colocó al ser humano que había formado. Adonai hizo brotar del suelo toda clase de árboles agradables a la vista y buenos para comer. Y puso en medio el árbol de la Vida y el árbol de la Ciencia del bien y del mal.

La serpiente era la más astuta de todos los animales del campo que Adonai había hecho, y dijo a la mujer: “¿Es cierto que Dios les ha dicho: No coman de ninguno de los árboles del jardín?” La mujer respondió: `Podemos comer de los frutos de los árboles del jardín, menos del fruto del árbol que está en medio del jardín, pues Dios nos ha dicho: No coman de él ni lo toque siquiera, porque si lo hacen morirán.

La serpiente replicó: `De ninguna manera morirán. Es que Dios sabe muy bien que el día en que coman de él, se les abrirán a ustedes los ojos y serán como dioses y conocerán el bien y el mal.

La mujer vio que el árbol era apetitoso, que atraía la vista y que era muy bueno para alcanzar la sabiduría. Tomó de su fruto y comió y se lo pasó en seguida a su marido que andaba con ella, quien también lo comió.

Entonces se les abrieron los ojos y se dieron cuenta de que estaban des­nudos, y se hicieron unos taparrabos cosiendo unas hojas de higuera.

 

Salmo de hoy: No nos corromperán. Como una roca firme junto al río nos mantendremos firmes.

 

  • Con fe y compromiso; siguiendo la palabra de Jesucristo… nos mantendremos firmes.
  • Si nos concientizamos y nos organizamos… nos mantendremos firmes.
  • Si luchamos contra el hambre; también contra las drogas… nos mantendremos firmes.

 

Lect. Evangélica: Mateo 4, 1-11.  Rechazar las tentaciones de quienes tienen poder y dinero

 

Introducción L. Ev.: Después de su bautismo, y antes de iniciar su vida pública, Jesús es conducido por el Espíritu al desierto para prepa­rarse para su misión. En esa ocasión es tentado por el diablo sobre las tentaciones más frecuentes del ser humano: el poder, la vida fácil, la búsqueda de la fama y el afán desmedido de posesiones y riquezas. Jesús sabe rechazar cada una de las tentaciones y es fiel al Proyecto de vida plena y digna que se le ha encomendado.

 

Texto:   En aquel entonces el Espíritu Santo condujo a Jesús al desierto para que fuera ten­tado por el diablo. Y después de estar sin comer cuarenta días y cuarenta no­ches, tuvo hambre.

Entonces, se le acercó el tentador y le dijo: `Si eres Hijo de Dios, ordena que esas piedras se conviertan en pan.’ Pero Jesús respondió: `Dice la Escritura que el hombre no vive solamente de pan, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.’

Después de esto, el diablo lo llevó a la Ciudad Santa, y lo puso en la parte más alta del Templo, y le dijo: `Si eres Hijo de Dios, tírate de aquí para abajo. Puesto que la Escritura dice: Dios ordenará a sus ángeles que te lleven en sus manos para que tus pies no tropiecen en piedra alguna.’

Jesús replicó: `Dice también la Escritura: No tentarás al Señor tu

Di­os.’ En seguida lo llevó el diablo a un cerro muy alto, le mostró to­das las naciones del mundo con todas sus riquezas y le dijo: `Te daré todo esto si te hincas delante de mí y me adoras. ‘Entonces Jesús le respondió: `A­léjate de mí, Satanás, porque dice la Escritura: Adorarás al Señor tu Dios, a él solo servi­rás.’

Entonces lo dejó el diablo y acercándose los ángeles se pusieron a ser­vir a Jesús

 

PARA LA REFLEXION COMUNITARIA, FAMILIAR O PERSONAL

 

  1. ¿Por qué Jesús se mantuvo fiel al Proyecto de vida digna?
  2. ¿Cómo resistir ante las tentaciones de quienes tienen poder y dinero?

 

  1. Jesús se mantuvo fiel al Proyecto de vida digna

 

Antes de comenzar su vida pública, y después de ser bautizado, Jesús es llevado por el Espíritu al desierto, como prepa­ración para su misión. En la dureza del desierto el Espíritu lo iba preparando para la misión que se le había encomendado.

Mientras están en el desierto Jesús es tentado por el diablo, para que abandone el Proyecto y la misión que Dios le había encomendado, para que asumiera el proyecto del diablo caracterizado, por la búsqueda del poder, del sensacionalismo, la fama, y las riquezas fáciles. Al rechazar instantáneamente estas proposiciones Jesús está demostrando su fuerza y su resis­tencia ante las tentaciones del maligno.

Los tres evangelistas sinópticos (Mc, Mt y Lc) colocan la experiencia del desierto en relación con la del bautismo de Jesús, presentado poco antes. Los tres dicen también que Jesús fue conducido por el Espíritu. La firmeza de Jesús ante las tentaciones afirma el compromiso realizado en su bautismo y le abre las puertas para asumir su misión con valentía y responsabilidad en la construcción del proyecto de vida alternativo al orden social establecido.

Las tres tentaciones se ordenan gradualmente. Jesús se niega a usar indebidamente su condición divina y da una orientación a sus discípulos y discípulas para que no pongan al servicio de sus propios intereses el don de la fe recibido. El profeta de Galilea se niega a buscar poder y dinero a cambio de adorar al diablo y convertirse en su discípulo. El precio a pagar es demasiado elevado.       Como comunidad de fe y de solidaridad necesitamos vivir unidos y unidas a Jesús, identificados/as con él, con su forma de ver la vida, con su capacidad de rechazar el mal, y hacer de cada momento una experiencia de amor y de solidaridad, de resistencia y creatividad, para que podamos dar nuestro aporte al Proyecto de vida digna para todas y todos y en particular para los sectores sociales más excluidos.

 

  1. Resistir ante la tentación del poder y del dinero

 

El diablo ofrece a Jesús el poder sobre “todos los reinos del mundo” (Mt 4,8). A cambio del poder Jesús tendrá que rendir homenaje a quien tiene el proyecto de la violencia y la muerte. Tentación también de la comunidad jesuánico-cristiana: entender su poder de servicio como un poder de dominación. Frente a eso Jesús nos recuerda, hoy también, que sólo  a los hermanos y hermanas que nos necesitan hay que servir (Mt 4,10).

 

La búsqueda desenfrenada del poder, aún la originada en la buena intención, suele conducir a los seres humanos por caminos extraviados. Ningún fin puede justificar la maldad de los medios que utilizan los que tienen poder en este mundo. El texto de las tentaciones debe ser leído teniendo presente las actitudes adoptadas frente al poder por los seres humanos, los de la época de Jesús primeramente, pero también los de la nuestra.

La realización de la justicia del Proyecto de vida plena exige una metodología en consonancia con dicha justicia. Un medio distinto al adecuado es la propuesta del Tentador para Jesús y para toda vida cristiana.

Por ello, la tentación de Jesús es una advertencia que todos y todas debemos tener en cuenta. Típica de un momento posterior de su actuación, ha sido, con toda probabilidad, anticipada a un momento inmediatamente posterior al bautismo, en orden a subrayar las exigencias que tienen los nuevos bautizados de contar con las dificultades que les acechan en su nueva vida.

La comunidad jesuánico-cristiana debe tener la suficiente lucidez para rechazar la tentación del poder demoníaco con el recurso a la Escritura,  lugar donde puede encontrar luz para discernir las exigencias de la misión encomendada y la fuerza para asumirla con una actitud decidida y valiente

Nosotros y nosotras, como persona y como comunidad, somos tentadas y tentados con frecuencia con las mismas tentaciones que recibió Jesús: dinero, fama, poder. Necesitamos revestirnos de la fuerza de su Espíritu, para saber, como él, renunciar a toda identificación y complicidad con los poderes que ponen e imponen al dinero en el lugar del Proyecto de vida digna.

 

 

Para la oración de las y los participantes

           

  • Para que la Iglesia confíe siempre y por encima de todo en el Proyecto de vida digna y en su fuerza liberadora. Roguemos…
  • Para que hagamos caso a las voces que nos llaman a buscar una sociedad más justa y un ser humano más fraterno, sororal y solidario. Roguemos…
  • Para que, frente al individualismo y el egoísmo, nosotras y nosotros pongamos el valor de la solidaridad entre las personas. Roguemos…

 

Exhortación final: La reflexión nos ha ayudado a discernir y a darnos cuenta de que nuestra vida humana está sometida a muchos influjos, presiones, tentaciones… y también a tantos estímulos, inspiraciones y buenos ejemplos. Es necesario tomar una decisión fundamental de tal manera que la atracción y el influjo del bien sea mucho más fuerte en nuestra vida que la tentación y la fuerza del mal, y que el ejemplo modélico de Jesús nos ayude a seguirle por el camino del amor solidario y del bien común, generador de una vida digna.

 

 


 

ESTE ES MI HIJO AMADO, ESCÚCHENLO A2ºC (13-19/03/17)

 

Introducción: Nos reunimos como comunidad, como familia, porque tenemos fe en la necesidad de la construcción de un proyecto de vida plena para todas y todos. Queremos poner­nos a la escucha del pueblo necesitado y del espíritu del Hijo Amado del Padre, porque en sus labios hay Palabras de vida plena, y propuesta de vida digna y feliz.

 

Lect. Primer Testamento: Gén. 12,1-4. En ti serán benditas todas las etnias de la tierra

 

Introducción L.P.T: Abrahán es para el pueblo judío el modelo del hombre que supo creer en la misión que se le había  encomendado para la conformación de un pueblo. Por eso, para las y los judíos creyentes es el Padre de la fe. En la si­guiente lectura se invita a Abrahán a dejar su tierra, su ambiente, para ir a un lugar desconocido que el dios Adonai le indicaría. La recompensa a esta fidelidad será la bendición divina y la multiplicación de la descendencia de Abrahán.

 

Texto:   En aquel tiempo el dios Adonai dijo a Abraham: `Deja a tu país, a los de tu raza y la familia de tu padre, y anda la tierra que yo te mostraré. Haré de ti una nación grande y te bendeciré. Engrandeceré tu nombre, y tú serás una bendición. Bendeciré a quienes te bendigan y maldeciré a quienes te maldigan. En ti serán benditas todas las razas de la tierra.’

Partió, pues, Abrahán, como se lo había dicho Adonai, y junto con él se fue también Lot.

 

Salmo de hoy: Jesús, danos ya tu Palabra de vida digna

 

  • Es grito contra la injusticia y paz para el que cuida la vida.
  • Nos da dignidad y respeto; es nuestro sustento de vida, la luz que mi rancho ilumina.
  • Es la que nos suelta la lengua; la que nos levanta y da fuerzas.

 

Lect. Evangélica: Mateo 17,1-9. Escuchar al  Hijo amado

 

Introducción L. Ev.: En el Evangelio que leemos a continuación Jesús sube con tres de sus discípulos más cercanos a un monte, y allí se transfigura, es decir cambia de aspecto, delante de sus discípulos. Testigos de este acontecimiento son Moisés y Elías como representantes de las y los creyentes del Primer Testamento, mientras que por el Segundo Testamento están: Pedro, Santiago y Juan.

 

Texto:   Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a Juan, su hermano, y los llevó a un cerro alto, lejos de todo. En presencia de ellos, Jesús cambió de aspec­to: su cara brillaba como el sol y su ropa se puso resplandeciente como la luz. En ese momento se les aparecieron Moisés y Elías hablando con Jesús.

Pedro tomó entonces la palabra y dijo a Jesús: `Señor, ¡qué bueno que estemos aquí! Si quieres, voy a levantar aquí tres chozas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías.’

Pedro estaba todavía hablando cuando una nube luminosa los cubrió con su sombra y una voz que salía de la nube decía: `Este es mi Hijo, el Amado; éste es mi Elegido; a él han de escuchar.’

Al oír la voz, los discípulos cayeron al suelo, llenos de gran temor. Jesús se acercó, los tocó y les dijo: `Levántense, no teman. ‘Ellos levantaron los ojos, pero no vieron a nadie más que a Jesús. Y, mientras bajaban del ce­rro, Jesús les ordenó: `No hablen a nadie de lo que acaban de ver, hasta que el Hijo del Hombre haya resucitado de entre los muertos.

 

PARA LA REFLEXION COMUNITARIA, FAMILIAR O PERSONAL

 

  1. ¿Por qué la respuesta de la fe comprometida exige tomar decisiones valientes?
  2. ¿Por qué la fe nos exige un compromiso con el cambio personal familiar y comunitario?

 

  1. Una decisión valiente: dejar su país y su familia y emigrar a otra tierra

A Abrahán, ya anciano se le pedía algo muy difícil: dejar su país, su raza, su familia para irse a un lugar desconocido. Por experiencia sabemos lo mucho que le cuesta a nuestros padres y a nuestros abuelos dejar, al final de su vida, el lugar en el que siempre vivieron, en donde educaron a sus hijas, sus hijos; en donde vivieron los momentos más importantes de su vida. Sin embargo, a pesar de esa realidad humana, según lo que señala el texto, el dios Adonai llama precisamente a un hombre mayor para que salga de su tierra. Con él comienza la historia de salvación para el pue­blo de Israel.

Abrahán dejó su tierra, su mundo conocido y se fue hacia una tierra desconocida. Lo inspira la fe en el dios comprometido con la vida digna de su pueblo. El texto del Génesis que hemos leído hoy (Gén 12,1-4) nos recuerda que no es posible creer en un dios salvador y liberador y mantenernos en nuestras seguridades. La fe exige una postura radical. Sólo así se está disponible para el servicio al Proyecto de  vida digna, que se fundamenta en la solidaridad con el/la prójimo. Aferrarnos a situaciones cómodas y a privilegios sociales nos incapacita para transmitir el mensaje de Jesús que se despojó de todo privilegio humano y dio su vida para que tuviéramos vida en abundancia (Jn 10,10). Acoger el Proyecto de vida digna es rechazar toda injusticia y toda opresión con el/la hermano/a, en particular con el/la más desvalido/a.

A nosotros/as también Dios nos puede pedir sacrificios grandes. A algu­nos/as nos puede pedir dejar nuestras familias, nuestro círculo de amigos y amigas, nuestras regiones o quizás nuestro país, para dedicarnos a anunciar el Evangelio o dar nuestro aporte a la construcción del proyecto de vida digna  en otros países. A o­tros y otras les pedirá permanecer soltero o soltera para dedicarse desde ese estado de vida al Pro­yecto de vida plena. De todas maneras, lo más importante es permanecer siempre abiertos y abiertas para lo que nos exija el compromiso militante de la construcción de un proyecto de vida digna.

 

  1. Escuchar al Hijo Amado

En la escena de la transfiguración aparecen los dos personajes más im­portantes del Antiguo Testamento para los judíos: Moisés que representa a la Ley y Elías que representa a los profetas. Aparecen también los tres discípu­los más cercanos a Jesús: Pedro (personaje importante en la primera hora de la Iglesia de Jesús); Juan (el discípulo amado) y Santiago (el primero en derramar su sangre por la causa del Evangelio). Tanto los personajes del Antiguo Testamento, como los del Nuevo aparecen junto a Jesús y son in­vitados a escuchar al Hijo Amado. Y es que Jesús es el centro de la historia de la salvación para quienes son sus seguidores y seguidoras.

Los evangelios sinópticos (Mc, Mt y Lc) colocan el relato de la transfiguración antes de la llegada de Jesús a Jerusalén. El acontecimiento de la transfiguración anima la vida de los/as discípulos/as para que la muerte del Mesías, ya tan cerca, no acabe con la esperanza del pueblo.

Jesús se acerca al momento definitivo de su muerte. Esta, sin embargo, no pondrá fin a su misión; ella debe ser entendida a la luz de la resurrección. A ello invita el episodio de la Transfiguración. El rostro brillante de Jesús y los vestidos blancos como la luz (Mt 17,2) adelantan la iluminación pascual. La muerte violenta de Jesús no será el triunfo de los que poderosos de su sociedad; no será el triunfo de las tinieblas; ellas están vencidas de antemano.

El riesgo es perder la mirada hacia la pascua de Jesús; es decir, la del obligado paso por la muerte. De allí el entusiasmo de Pedro que pretende quedarse en la montaña donde quiere poner su morada. Esa experiencia, sin embargo, tuvo que ser más bien un impulso, un medio para evitar el temor, para reforzar la fe y enfrentar las dificultades que trae su vivencia.

De esta manera se cierra el camino de un mesianismo triunfalista para el discípulo y el servicio se inscribe como elemento fundamental de la actuación de Jesús. Ante ella, los discípulos y discípulas deben asumir en su vida la misma actitud. Tal es el sentido expresado por la tercera parte de la intervención de la voz divina: “Escúchenlo”. El texto parece evocar al profeta semejante a Moisés, prometido en Dt 18,15.

Nosotros y nosotras como personas y como comunidades de fe comprometidas estamos también invitados­ e invitadas a vivir en la continua escucha del Hijo Amado del Padre, sabiendo que él es fuente de vida y de salvación. Al intentar ser fiel al Proyecto de vida plena debemos tener un oído abierto para escuchar el sentir de nuestro pue­blo, y el otro para escuchar la Palabra divina que nos habla en los acontecimientos y a través del texto bíblico.

 

Para la oración de las y los participantes

 

  1. Para que las tres religiones «abrahámicas», que tienen a Abraham como «padre de las y los creyentes», es decir, el cristianismo, el judaísmo y el Islam muestren con hechos que son hermanas, que dialogan, colaboran y se aman. Roguemos…
  2. Para que seamos capaces de salir de nuestra tierra, de nosotras y nosotros mismos, de nuestras seguridades, de nuestro egoísmo, de los estrechos límites de nuestro pequeño mundo… para ir allí donde se nos necesite para la construcción del proyecto de vida digna. Roguemos…
  3. Para que no nos quedemos en las apariencias que figuran externamente, y descubramos la realidad profunda de las situaciones y las personas. Roguemos…

 

Exhortación final: Hemos recibido la invitación a escuchar al Hijo amado del Padre, que nos habla a través de los acontecimientos y a través del texto bíblico. Eso nos exige la decisión de la fe comprometida con la transformación de nuestro entorno familiar, comunitario y social.

EL AGUA QUE CALMA LA SED DE VIDA JUSTA Y DIGNA A3ºC (20-26/03/2017)

 

 

Introducción: La Palabra de Jesús es como el agua viva que calma la sed que tenemos de vivir felices y de lograr una sociedad más humana, más solidaria, más justa, en donde podamos convivir  con dignidad, como hijos e hijas de un mismo Padre-Madre. Por eso nos reunimos para celebrar su presencia en medio de nosotras y nosotros, que formamos parte de su pueblo.

 

Lect. Primer Testamento: Ex 17,3-7. ¿Qué puedo hacer con este pueblo hambriento y sediento?

 

Introducción L.P.T: El Pueblo de Israel en su camino hacia la tierra de Canaán tuvo muchas veces la tentación de volverse a Egipto, tierra de la opresión, en donde, sin embargo, tenían alimento  asegurado  y no les faltaba el agua del caudaloso río Nilo. En el desierto falta el agua y el pueblo se pone a murmurar en con­tra de Moisés. Este consulta a su dios, y golpeando la roca del Horeb, sale el agua que se necesita para el pueblo.

 

Texto:   En aquellos días, el pueblo, atormentado por la sed, siguió murmurando contra Moisés: `¿Por qué nos has hecho salir de Egipto para que ahora nos muramos de sed con nuestros hijos y nuestros animales?’

Entonces Moisés llamó a Adonai y le dijo: `¿Qué puedo hacer con este pue­blo?; por poco me apedrean.’ Adonai respondió a Moisés: `Preséntate al pueblo, lleva contigo algunos jefes de Israel, lleva también en tu mano el bastón con que golpeaste el río Nilo. Yo estaré allá delante de ti, sobre la roca del Horeb. Golpearás la roca y de ella saldrá agua, y el pueblo tendrá para be­ber.’

Moisés lo hizo así, en presencia de los jefes de Israel. Aquel lugar se llamó Masá (o sea, tentación) y Meribá

( o sea, quejas); a causa de las quejas de los israelitas, y por haber tentado a Adonai diciendo: `¿Está Adonai en medio de nosotros, o no?’.

 

Salmo de hoy: Yo volveré a cantar el amor y la esperanza; yo volveré a cantar los caminos de la paz.

  • Cuando el huracán se acerque, las flores se morirán; pero con la primavera de nuevo renacerán.
  • Quizás me veas llorar, cuando un amigo se va; la muerte lleva a los míos, pero sé que volverán.
  • Quizás me veas sufriendo, por amor a los/as demás, quizás me veas gritando que el pobre no tiene pan.

 

Lect. Evangélica: Jn  4,5-42.  La Palabra de Jesús es agua viva que calma la sed

 

Introducción L. Ev.: En el siguiente texto evangélico, Jesús, en un diálogo tenido con una mujer samaritana, se presenta como agua viva que calma la verda­dera sed que tiene todo ser humano: la sed de ser feliz, la sed de la justicia, la sed de construir una sociedad justa y solidaria.

 

Texto:   En aquel tiempo Jesús llegó a un pueblo llamado Sicar, en la tierra que el patriarca Jacob ha­bía dado a su hijo José. Allí se encuentra el pozo de Jacob.

Jesús, cansado por la caminata, se sentó sin más, al borde del pozo. Era cerca del mediodía. Una mujer samaritana llegó para sacar agua, y Jesús le dijo: `Dame de beber’.

En ese momento se habían ido sus discípulos y discípulas al pueblo a hacer compras. La samaritana le dijo: `¿Cómo tú, que eres judío, me pides de beber a mí, que soy una mujer samaritana?’ (Hay que saber que los judíos no se comunican con los samaritanos).

Jesús le contestó:

`¡Si tú conocieras el Don de Dios! Si tú supieras quién es el que te pide de beber, tú misma me pedirías a mí. Y yo te daría agua viva.’

Ella  le dijo: `Señor, no tienes con qué sacar agua y este pozo es pro­fundo. ¿Dónde vas a conseguir esa agua viva? ¿Eres más poderoso que nuestro antepasado Jacob, que nos dio este pozo, del cual bebió él, su familia y sus animales?’

Jesús le contestó: `El que beba de esta agua volverá a tener sed; en cam­bio, el que beba del agua que yo le daré, no volverá a tener sed. El agua que yo le daré se hará en él manantial de agua que brotará para vida eterna.’

La mujer le dijo: `Señor, dame de esa agua, para que no sufra más sed, ni tenga que volver aquí a sacarla.

Jesús le dijo: `Anda a buscar a tu marido y vuelve acá.’ La mujer contes­tó: `No tengo marido.’ Jesús le dijo: `Es verdad lo que dices que no tienes marido, has tenido cinco maridos, y el que tienes ahora no es tu mari­do.’

`Señor, contestó la mujer, veo que eres profeta. Nuestros padres y madres siempre vinieron a este cerro para adorar a Dios y ustedes los judíos, ¿no dicen que Jerusalén es el único lugar para adorar a Dios?’

Jesús le dijo: `Créeme, mujer: la hora ha llegado para ustedes de adorar al Padre. Pero no será en este cerro, ni tampoco en Jerusalén.

Ustedes, samaritanos, adoran lo que no conocen, mientras que noso­tros, los judíos, conocemos lo que adoramos: porque la salvación viene de los ju­d­íos. Pero llega la hora, y ya estamos en ella, en que los verdaderos adora­do­res adorarán al Padre en Espíritu y en verdad. Son esos adoradores a los que busca el Padre.

Dios es espíritu; por tanto, los que lo adoran, deben adorarlo en Espí­ritu y en verdad.

La mujer contestó: “Yo sé que el Cristo está por venir. El, al lle­gar, nos enseñará todo.’ Jesús le dijo: `Ese soy yo, el que habla contigo’“.

En este pueblo muchos samaritanos creyeron en él por las palabras de la mujer que decía: `El me descubrió todo lo que yo había hecho.’ Vinieron donde él y le pidieron que se quedara con ellos. Y se estuvo allí dos días. Fueron muchas más las personas que creyeron en él, al oír su palabra, y decían a la mujer: `Ya no creemos por lo que tú contaste. Nosotras y nosotros mismos lo hemos oído y estamos convencidos/as de que éste es verdaderamente el Salvador del mundo.’

 

             PARA LA REFLEXION COMUNITARIA, FAMILIAR O PERSONAL

 

  1. ¿Está el dios liberador realmente presente en medio de su pueblo?
  2. ¿Por qué Jesús es como el agua de la vida?

 

1.- ¿Está Adonai en medio de nosotros/as o no?      

 

En medio del desierto el pueblo de Israel se pone a murmurar en contra de Moisés y en contra del dios Adonai. Le cuesta aceptar la dureza del desierto, donde el pueblo que ha salido de Egipto,  tiene que aprender a construir su libertad, a vi­vir como un pueblo liberado.

Ante una situación desesperante, causada por la sed en medio del desier­to, el pueblo se rebela y acude a Moisés. Moisés acude al dios Adonai y sale agua de la roca del monte Horeb (Horeb, significa árido en lengua hebrea). De esta manera el dios Adonai demuestra que está presente en medio de su pueblo. Esta es la res­puesta concreta a la pregunta del pueblo que decía: ¿Está Adonai en medio de nosotros o no?

En nuestras comunidades y en nuestro país, en América Latina y el Caribe  vivimos, con frecuencia, si­tuaciones que nos impulsan a preguntarnos por la presencia divina, en medio de tantas realidades de muerte, de violencia  y de falta de respeto a la dignidad de las per­sonas, concretizadas en: falta de alimentos,  alto costo de la vida, la fal­ta de una educación adecuada, de una atención médica de acuerdo a las necesi­dades del momento… Ante esto no debemos cuestionarnos si hay una divinidad preocupada por el ser humano y esta divinidad está o no pre­sente en medio de su pueblo. Lo que deberíamos preguntarnos es: ¿qué estamos haciendo los/as llamados/as jesuánico-cristianos/as, y los hombres y mujeres de buena voluntad ante esta realidad?

 

2.- Jesús y el agua de vida

 

Jesús iba cansado por el camino que iba de Jerusalén a Galilea, pasando por el centro del país y atravesando la zona de Samaría. Generalmente los ju­díos de Galilea preferían hacer el camino por el valle del Jordán, que aunque era más largo, era más seguro, ya que los judíos y los samaritanos eran enemi­gos por motivos religiosos y políticos. Pero Jesús se decidió a atravesar la región de Samaría y al pasar por allí le pide un poco de agua, del pozo de Jacob, a una mujer samaritana. Jacob había sido el padre de los jefes de fami­lia de las 12 tribus de Israel. Por eso, todos los descendientes de Jacob te­nían derecho a beber del agua del aquel pozo. En un primer momento la samari­tana no acoge bien a Jesús, pero después establecen una conversación que lleva a la mujer de Samaría a descubrir quién es Jesús y a pedirle de beber el agua verdadera.

La samaritana hace un proceso hasta descubrir quién es Jesús. De forastero y judío enemigo, descubre al hombre que la desconcierta, al profeta y finalmente llega a reconocerlo como Mesías. Por esto, la samaritana es un modelo de vida jesuánico-cristiana, de lo que nos debe pasar en el proceso de descubrir quién es Jesús: ir gradualmente conociéndolo hasta descubrirlo como el Salvador que inspira nuestras vidas y nuestras luchas cotidianas.

La imagen de Jesús como verdadero agua viva es muy interesante. De hecho el agua es un elemento indispensable para vivir. Dicen los médicos, que nues­tro cuerpo está constituido por un 60% de agua. Sin agua no los seres humanos no tenemos vida, no cre­cen las plantas, ni pueden vivir los animales. De tal manera que cuando se dice que Jesús es la fuente de agua viva, se quiere decir simplemente que Je­sús es quien nos da la verdadera vida.

Nuestras comunidades descubren que necesitan del agua viva que es Jesús. Esa agua viva la descubrimos en su Palabra salvadora que descubrimos en la vida cotidiana y en las Sagradas Escrituras. Su Palabra es como un vaso de agua refrescante en los meses calurosos del verano. Esa agua nos calma la sed de justicia y de amor que tenemos. Por ello debemos dedicarnos a escuchar la Palabra y hacerla rea­lidad en nuestros medios ambientes.

 

Para la oración de las y los participantes

 

  1. Pidamos por todas las comunidades jesuánico-cristianas para que sepamos mostrar la presencia del dios liberador en medio de nuestras vidas. Roguemos…
  2. Para que sepamos descubrir a la persona de Jesús, como Profeta y Salvador que nos da el agua viva. Roguemos…
  3. Por todos/as los/as animadores/as de nuestras comunidades jesuánico-cristianas para que sepan proponer con alegría los valores y la práctica solidaria de Jesús. Roguemos…

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Exhortación final: Como personas creyentes tenemos sed de justicia y de una sociedad más equitativa y justa. En ese camino de fe comprometida contamos con la compañía solidaria de nuestros hermanos y hermanas y con la Palabra de Jesús que es como el agua que apaga la sed y nos ayuda a renovar las fuerzas para el camino de la construcción de otra sociedad posible.

 

 

La solidaridad que abre los ojos y ayuda a vivir con dignidad A4ºC (27/3 al 2/4/2017)

 

Introducción: Nosotras y nosotros fuimos llamadas y llamados a formar parte de la comunidad jesuánico-cristiana, y de organizaciones comunitarias que tienen el compromiso de convertirse en una luz en medio de las tinieblas de la injusti­cia y de la violencia institucionalizada que existe en este mundo globalizado, en nuestra América Latina y el Caribe, en nuestro país, en nuestras comunidades, barrios y campos. Por eso, nos reunimos para celebrar el triunfo de Jesús sobre la muerte y las tinieblas. Que esta cele­bración nos fortalezca para mantenernos en su camino de salvación y liberación.

 

Lect. Primer Testamento: 1º Samuel 16,1b.6-7.10-13a. Adonai mira el corazón, no las apariencias

 

Introducción L.P.T:  El primer rey de Israel, Saúl, no gobernó de acuerdo a la justicia y a la defensa de los débiles. Por eso el pueblo buscó otro gobernante. La elección recayó sobre David, el hijo menor de un habitante de Belén, llamado Jesé. David fue un pastor de ovejas a quien se le encomendaría la difícil misión de ser pastor y rey de todo el pueblo de Israel.

 

Texto: En aquellos días, dijo el Adonai a Samuel: Llena tu cuerno de aceite, pues quiero que vayas a casa de Jesé del pueblo de Belén, porque he elegido a uno de sus hijos para ser mi rey.’

Cuando ellos se presentaron, Samuel vio a Eliab, el mayor de edad, y se dijo: `Sin duda éste será el elegido.’ Pero Adonai dijo a Samuel: `No mires su apariencia ni su gran estatura, porque lo he descartado. Pues el hombre mira las apariencias, pero Adonai mira el corazón.

Jesé hizo pasar a sus siete hijos ante Samuel, pero éste dijo: `A ninguno de éstos ha elegido Adonai.’

Preguntó, pues, Samuel a Jesé: `¿Están aquí todos tus hijos?’ Él contes­tó: `Falta el más pequeño, que está cuidando las ovejas.’ Samuel le dijo: `An­da a buscarlo, pues no nos sentaremos a comer hasta que él haya venido.’

Mandó Jesé a buscar a su hijo menor. Era rubio, tenía lindos ojos y buena presencia. Y Adonai dijo: `Levántate y conságralo con aceite, porque es éste.’ Tomó Samuel el cuerno de aceite y lo ungió en medio de sus hermanos. Y el es­píritu de Adonai permaneció sobre David desde aquel día.

 

Salmo de hoy: Practiquemos la solidaridad para vivir con dignidad

 

  • Poner en todas las cosas amor y justicia.
  • Compartir y no pensar en la recompensa.
  • Trabajar pensando en un mundo mejor.
  • Liberarnos de todas nuestras ambiciones.

 

Lect. Evangélica: Jn 9,1-41. Palabras y acciones solidarias de Jesús

 

Introducción L. Ev.: En la siguiente lectura se nos habla de la curación de un ciego de naci­miento realizada por Jesús. Jesús tiene compasión del hombre necesitado y de esta manera hace nacer en él la fe, hasta llegar a considerarlo como un pro­feta y como el profeta portador de la salvación para las personas.

Mientras Jesús hace el bien al hombre necesitado, los fariseos buscan crearle problemas. Jesús declara que ellos son los verdaderos ciegos, porque no quieren abrirse al proyecto de vida buena.

 

Texto: Al pasar, Jesús se encontró con un ciego de nacimiento. Hizo un poco de lodo con tierra y saliva. Untó con él los ojos del ciego y le dijo: `Anda a lavarte en la piscina de Siloé (que quiere decir: el Enviado).’ El ciego fue, se lavó, y cuando volvió veía claramente.

Sus vecinos y los que lo habían visto pidiendo limosna, decían: `¿No es éste el que venía a sentarse y pedía limosna?’ Unos decían: `Es él.’ Otros decían que no, sino que era parecido. Él decía: `Sí, soy yo.’

Era día sábado cuando Jesús hizo lodo y abrió los ojos al ciego. Los judío, pues, llevaron ante los fariseos al que hasta entonces había sido cie­go, y otra vez, los fariseos le preguntaron cómo había sanado de la ceguera. Contestó él: `Me puso barro en los ojos, me lavé y veo.’ Algunos fariseos de­cían: `Ese hombre no es de Dios, porque trabaja en día sábado.’ Pero otros se preguntaban: `¿Cómo puede ser pecador un hombre que hace signos como éste?’ Y estaban en desacuerdo.

Le preguntaron al ciego: `Y tú, ¿qué piensas de él, puesto que te ha abierto los ojos?’ Él contestó: `Es un profeta.’

Le contestaron ellos: `Desde tu nacimiento estás en pecado ¿y vienes a darnos lecciones a nosotros?’ Y lo expulsaron.

Jesús supo que lo habían expulsado y, al encontrarlo, le dijo: `¿Crees tú en el Hijo del Hombre?’ Este le contestó: `¿Quién es, Señor, para que crea en él?’ Jesús le dijo: `Tú lo estás viendo. Soy yo, el que habla contigo.’ Él dijo: `Creo, Señor’, y se arrodilló ante él

Jesús dijo: `He venido a este mundo para iniciar una crisis: los que no ven verán, y los que ven, van a quedar ciegos.’

Algunos fariseos estaban al lado de Jesús y le dijeron: `¿Y nosotros también somos ciegos?’ Jesús les contestó: `Si fueran ciegos, no tendrían pe­cado. Pero ahora ustedes dicen que ven; por eso el pecado de ustedes permane­ce.’

 

             PARA LA REFLEXION COMUNITARIA, FAMILIAR O PERSONAL

 

1.- ¿Por qué elegir a la gente débil y común para la realización del Proyecto de Vida Digna?

2.- ¿Quiénes son los/as verdaderos/as ciegos/as? ¿Los/as que no ven o los/as que no quieren ver?

 

1.- Gente débil y común comprometida con un Proyecto de Vida Digna

 

A lo largo de la Biblia aparece una realidad de forma constante: Adonai, el dios de Israel, suele escoger al más débil para realizar el plan que Él tiene trazado y dise­ñado. David era el más pequeño de sus hermanos. Sin embargo es precisamente él quien va a ser escogido para ser rey de su pueblo. Fue precisamente él quien venció al gran guerrero Goliat (Cf. 1 Sam 18,32-51).

La elección que se hace de David, para guiar a su pueblo, nos deja una alegría interior. La alegría nos viene de reconocer en David  uno de los nuestros, un ser humano, cargado de posibilidades y también de limitaciones, que lo colocan a la altura nuestra. En David conviven el bien y el mal, la fidelidad y la incoherencia, la poesía y la guerra, la muerte y la guerra.

Hemos creído que para trabajar en el Proyecto de Vida Digna se necesitan personas excepcionales, fuera de serie. Pero no es así: solamente los seres humanos, con virtudes y defectos, que son capaces de generosidad y de egoísmo, de luchas y de paz, a ésos los toma el pueblo consciente y comprometido para sus planes.

En la sociedad en que vivimos, hay muchas personas que valoran al otro o a la otra por la posición social que ocupan, por los bienes que poseen, por el prestigio social que tengan. Los/as miembros de la comunidad cristiana deben imitar al  Dios Adonai, quien prefiere al humilde y detesta a los soberbios. Debemos creer en la fuerza que sale de lo débil, en aquéllos/as que no cuentan para los grandes y poderosos de este mundo, pero que se han convertido en destinatarios/as privilegiados y protagonistas en el Proyecto de Vida Digna.

 

2.- Jesús provoca crisis: los/as que no ven verán y los/as que ven se quedarán cie­gos y ciegas

 

En el relato de la curación del ciego de nacimiento se afirma expresa­mente un hecho que se dio con frecuencia durante la predicación de Jesús: los grupos religiosos, que se suponía que eran testigos de la luz, como los fari­seos y los saduceos, son como ciegos que no quieren ver. En cambio muchas personas sencillas del pueblo, representadas en el evangelio que hemos leído hoy  por el ciego de nacimiento, no sólo fueron cu­radas de su ceguera física, sino que también se convirtieron en testigos/as de la luz, en discípulos/as de Jesús.

Durante la discusión tenida con los fariseos, después de su curación, el ciego de nacimiento se afirma como persona y se abre a la fe en Jesús. Los grandes del pueblo tratan por todos los medios de negar los hechos (Jn 9,13-21). Además, puesto que la curación ocurrió un día sábado, sostienen que estamos ante una violación de la ley. Por eso los fariseos afirman que lo sucedido no viene de Dios y que por tanto Jesús es un pecador (Jn 9,24).

El beneficiado con el gesto generoso de Jesús parte de su experiencia: yo era ciego, ahora veo (Jn 9,25). Los opositores se endurecen e interrogan agresivamente al hombre que había sido curado. Con burla, al verlos tan preocupados por lo acontecido, el antiguo ciego les pregunta: “¿Ustedes quieren también hacerse discípulos de él?” (Jn 9,27).

Se ha operado un cambio en este mendigo ciego que pasaba su vida sentado y estirando la mano por una limosna. Ahora, puesto de pie, con conciencia de su dignidad, discute de igual a igual con los poderosos de su pueblo, ciegos a la manifestación del Mesías (Jn 9,30-33). Poco a poco va comprendiendo mejor a Jesús: primero habla de él como “ese hombre” (Jn 9,11), después dice que se trata de “un profeta” (Jn 9,17). Jesús entra en escena nuevamente y lo conduce plenamente a la fe. “Creo, Señor” (Jn 9,38) afirma este hombre tratado por todos/as, menos por Jesús, como un insignificante. Dios lo elige, como al pequeño David (1 Sam 16,10-13), para que manifieste su obra.

No debería extrañarnos si descubrimos que mucha gente, incluso los/as que se llaman cris­tianos/as, son los/as primeros/as que están cerrados/as antes las exigencias del Es­píritu de Dios y ante los desafíos de la realidad en que vivimos. Es importan­te estar siempre abiertos y abiertas para abrir los ojos ante la realidad en la que se vive y estar dispuestos/as a dar una respuesta creyente, como comu­nidad, a las necesidades más urgentes propias del mundo de los/as más débiles y pequeños/as.

 

Para la plegaria de las y los participantes

 

  1. Pidamos por todas aquellas personas que son elegidas por sus comunidades para realizar una misión al servicio de su pueblo, para que lo hagan con alegría y responsabilidad. Roguemos…
  2. Pidamos por todas aquellas personas que están ciegas, que no ven adecuadamente la realidad, para que encuentren hermanos y hermanas que les ayuden a abrir los ojos. Roguemos…
  3. Para que como Jesús no tengamos miedo a enfrentar a quienes se dicen ser religiosos y religiosas e intentan mantener al pueblo en las tinieblas y en la injusticia. Roguemos…

 

Exhortación final: En medio de la sociedad en que vivimos necesitamos abrir los ojos para ver la realidad, analizar sus causas y comprometernos en proyectos que generen mejor calidad de vida para todos y todas. La creación de la conciencia ética y ciudadana es la que nos permitirá, como el ciego del Evangelio, reconocer el verdadero liderazgo y el Proyecto de Vida Digna que genera mejores condiciones de vida para todos y todas.

 

 

La solidaridad que genera mejores condiciones de vida  A5ºC (3-9/04/2017)

 

Introducción: Nos reunimos como hermanas y hermanos porque estamos comprometidos y comprometidas con la creación de nuevas relaciones, de una nueva sociedad, de otro mundo posible.

Jesús, con su solidaridad sin límites nos dio ejemplo de cómo se puede vivir con dignidad, comprometidos y comprometidas, desde la lucha cotidiana, de un nuevo proyecto de Vida Digna.

 

Lect. Primer Testamento: Ezequiel 37,12-14. Ustedes volverán a vivir felices y dignos

 

Introducción L.P.T: Ezequiel fue un joven sacerdote que acompañó a su pueblo en el camino del exilio de Babilonia hacia el año 587 a.C. Estando en el destierro, en una situación de desánimo, el profeta quiere reavivar la esperanza de su pueblo. Tiene un sueño: El grupo de judíos que está en el exilio, en Babilonia, que está sin esperanza, como muerto, volverá a vivir y podrá regresar a la tierra de Israel. La vuelta se realizó hacia el año 537 a.e.c.

 

Texto:   Así dice Adonai: “Yo, Adonai, voy abrir sus tumbas. Pueblo mío, los haré salir de sus tumbas y los llevaré de nuevo a la tierra de Israel. Ustedes sa­brán que Yo soy Adonai, cuando abra sus tumbas, pueblo mío, y los haga salir. Infundiré mi Espíritu en ustedes y volverán a vivir, y los estableceré sobre su tierra, y ustedes entonces sabrán que Yo, Adonai, lo digo y lo pongo por o­bra”.

 

Salmo de hoy: Tú eres mi hermana o mi hermano del alma, realmente el amigo, la amiga.

 

  • Recuerdo que juntas y juntos pasamos muy duros momentos, y tú no cambiaste por fuertes que fueran los vientos.
  • En ciertos momentos que hay en la vida, buscamos a quien nos ayude a encontrar la salida. Tú eres realmente la persona más cierta, en horas inciertas.
  • Es tu corazón una casa de puertas abiertas. Me dices verdades tan grandes con frases abiertas.

 

Lect. Evangélica: 3ªEv: Juan  11,1-45. La solidaridad que devuelve la vida

 

Introducción L. Ev.: En la siguiente lectura se nos habla de una de las principales acciones solidarias que Jesús realizó durante su vida pública: devolver la vida a su amigo Lázaro. Así Jesús se presenta como portador de  vida. La última palabra no la tiene la muerte, sino la vida nueva que Jesús y quienes tienen como él un corazón y una práctica solidaria pueden generar.

 

Texto: En aquel tiempo había un hombre enfermo que se llamaba Lázaro. Era de Betania, el pueblo de María y de su hermana Marta. Esta María era la misma que ungió con perfume los pies del Señor y los secó con sus cabellos.

Las dos hermanas mandaron decir a Jesús: `Señor, el que tú amas está enfermo.’ Jesús, al oírlo, declaró: `Esta enfermedad no es de muerte, sino para gloria de Dios, y por ella se manifestará la gloria del Hijo de Dios.’

Jesús quería mucho a Marta, a su hermana y a Lázaro. Sin embargo, cuando se enteró de que Lázaro estaba enfermo, se quedó ahí dos días más. Después dijo a sus discípulos: `Volvamos a Judea.’

Cuando llegó Jesús, Lázaro llevaba cuatro días en el sepulcro. Betania está como a dos kilómetros y medio de Jerusalén y muchos judíos habían venido para consolar a Marta y a María por la muerte de su hermano.

Cuando Marta supo que Jesús venía en camino, salió a su encuentro, mien­tras que María permaneció en casa. Marta, pues, dijo a Jesús: `Si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto. Pero cualquier cosa que pidas a Dios, yo sé que Dios te la dará.’

Jesús dijo: `Tu hermano resucitará.’ Marta respondió: `Yo sé que resucitará en la resurrección de los muertos, en el último día.’

Jesús le dijo: `Yo soy la Resurrección. El que cree en mí, aunque muera, vivirá. El que vive por la fe en mí, no morirá para siempre. ¿Crees esto?’

Ella contestó: `Sí, Señor, porque yo creo que Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios que ha de venir a este mundo.’

Al ver Jesús el llanto de María y de todos los judíos que estaban con ella, se conmovió hasta el alma. Preguntó: `¿Dónde lo han puesto?’ Le con­testaron: `Señor, ven a ver.’ Y Jesús lloró.

Los judíos decían: `¡Miren cuánto lo quería!’ Otros decían: `Si pudo abrir los ojos al ciego, bien podría haber hecho algo para que Lázaro no mu­riera.’

Jesús, conmovido de nuevo interiormente, se acercó al sepulcro, que era una nueva cueva tapada con una piedra. Jesús ordenó: `Saquen la piedra.’ Marta, hermana del muerto, le dijo: `Señor, tiene mal olor, pues hace cuatro días que murió.’ Jesús le respondió: `¿No te he dicho que, si crees, vas a ver la Gloria de Dios?’ Quitaron, pues, la piedra.

Jesús levantó los ojos al cielo y exclamó: `Te doy gracias, Padre, porque has escuchado mi oración. Yo sé que siempre me oyes. Pero hablé por los que están aquí, para que crean que Tú me has enviado.’ Al decir esto, gritó muy fuerte: `¡Lázaro, sal fuera!’

Y salió el muerto. Tenía las manos y los pies vendados, y la cabeza cubierta con un velo, por lo que Jesús dijo: `Desátenlo y déjenlo caminar.’

Muchos judíos que habían ido a ver a María creyeron en Jesús cuando vieron lo que hizo.

           

PARA LA REFLEXION COMUNITARIA, FAMILIAR O PERSONAL

 

 

  1. 1. ¿Por qué el dios Adonai se hace presente en medio de su pueblo?
  2. ¿Por qué podemos afirmar que Jesús es un hermano comprometido y cercano con la vida digna de su pueblo?

 

  1. Una divinidad que acompaña a su pueblo en las buenas y en las malas

 

La lectura del profeta Ezequiel que hemos leído hoy (Ez 37,12-14) nos habla de la situación del pueblo de Israel que estaba en el exilio de Babilonia, hacia el siglo 6º a.C. El pueblo judío vivía una profunda crisis. Se preguntaba cómo era posible que Dios hu­biese permitido que un buena parte de su pueblo fuese de nuevo a la esclavitud, cuando el Dios-Adonai los había sacado de una esclavitud peor como era la de Egipto. La si­tuación que vivía el pueblo nos la describe el salmo 137: “Al borde de los cana­les que pasan por Babilonia, nos sentábamos llorando al recordar a Sión. Fue entonces cuando nuestro vencedores nos pedían canciones y nuestro opresores un canto de alegría… ¿Cómo íbamos nosotros a cantar canciones del Señor en un suelo extranjero? (Sal 137,1-4).

En medio de la situación de dolor y de angustia el profeta Ezequiel, que también acompaña a su pueblo en el exilio, comunica un mensaje de esperanza, diciendo que Dios abrirá las tumbas y llevará a su pueblo hacia la tierra de Israel. El profeta dice que Dios hará revivir incluso a aquellas personas de las cuales los huesos están ya secos. El profeta utiliza esta imagen para de­cir que Dios lo puede todo, y que está decidido a realizar la acción de permi­tir que su pueblo vuelva a la tierra, la tierra que mana leche y miel. Y es que Adonai promete las cosas y las cumple.

El diario acontecer de este comienzo de siglo pone nuestra comunidad y sociedad en la misma situación en la que se encontraba la sociedad judía de la época del profeta Ezequiel. Somos un montón de huesos desparramados por ahí, esperanzas, ilusiones, proyectos, personas que yacen por el suelo, si es que no las hemos enterrado ya. Hoy también muchas de nuestras comunidades, y muchas de las personas que las integran, sienten el peso de la situación en que vivimos en nuestra América Latina y el Caribe, en nuestro país; muchos/as se sienten sin esperanza y sin fuerzas para seguir luchando. En medio de esa situación, es necesario ser profetas de la esperanza, al mismo tiempo que es necesario impulsar acciones concretas de solidaridad que creen las condiciones necesarias para ir erradicando la pobreza inhumana, la corrupción impune y así ir creando una sociedad en donde los bienes estén mejor distribuidos y donde to­dos/as tengan la posibilidad de vivir con dignidad.

 

  1. Jesús, amigo cercano y solidario

 

Durante toda su vida Jesús se mostró compasivo con todas aquellas perso­nas que sufrían diferentes dolencias o estaban limitados/as física o mental­mente. Por eso con frecuencia curó a las y los enfermos, abrió los oídos a los sor­dos, hizo hablar a los mudos… Todo eso lo hizo como parte de su misión sal­vadora y movido por su corazón sensible y compasivo con el dolor de los/as hermanos/as.

La familia de Betania formada por Lázaro, Marta y María forman parte de los/as seguidores/as y amigos/as de Jesús. Con ocasión de la muerte de su amigo Lázaro, el Evangelio nos dice que Jesús quería mucho a estas dos mujeres y a su hermano. Al constatar la muerte de su amigo Lázaro, se le vio llorar. Los judíos comentaban: “¡Cuánto lo quería!”(Jn 11,36).

El Proyecto de Dios, Proyecto de vida y de justicia, es para siempre. Dios quiere que sus hijos e hijas vivan felices para siempre. Por eso quiere que esa vida feliz comience hoy y aquí, cada día. Esa vida fe­liz tendrá su plenitud sólo en la otra vida, cuando podamos sentarnos todos/as en la mesa común del Padre, en la mesa de los/as hermanos/as.

Al realizar la resurrección de Lázaro Jesús mostró el mayor signo que podía presentar ante los judíos. Ya no sólo sanaba a las y los enfermos y devolvía la vista a los ciegos, sino que devolvía la vida a los muertos. Así demuestra el poder que Dios tiene sobre la muerte. Fue precisamente a partir de la resu­rrección de Lázaro cuando los judíos decidieron matar a Jesús, porque se daban cuenta de que era un hecho tan gran y tan patente que no lo podían explicar humanamente y que no lo podían esconder (Jn 11,45-52).

Como creyentes tenemos el reto de convertirnos en defensores de la vida, porque somos seguidores de un Dios de vida y no de muerte. En medio de las situaciones más difíciles, en medio de tantas situaciones de muerte como pode­mos vivir como fruto de nuestro pecado personal y el pecado social, hay lugar para la esperanza, para crear nuevas alternativas, para seguir trabajando por la causa del Proyecto de Vida Digna; en ese camino el espíritu de Jesús nos acompaña y nos da fuer­zas para ser testigos y testigas de su vida solidaria.

Como seguidores/as de Jesús se nos pide tener un cora­zón compasivo como el de Jesús. La compasión por el otro y por la otra es el punto de partida para la realización de hechos y acciones concretas de solida­ridad en favor de aquellas personas que necesitan nuestra mano amiga. La compasión es uno de los frutos principales del Espíritu que nos hace vivir como verdaderos seres humanos, mientras que la insensibilidad ante la situación de los/as hermanos/as es uno de los frutos de la carne, que convierte a las personas en una bestia.

 

Para la plegaria de las y los participantes:

 

  1. Por todas nuestras comunidades jesuánico- cristianas y las organizaciones comunitarias y populares para que mantengan la esperanza de que es posible crear una sociedad justa, democrática y participativa. Roguemos…
  2. Para que hagamos lo posible para dar los frutos de personas que se dejan guiar por el Espíritu divino… generador de Vida Digna. Roguemos…
  3. Por los gobernantes de nuestro país para que sepan servir, defender y proteger a las y los más débiles, empobrecidos y excluidos de nuestro pueblo. Roguemos…

 

Exhortación final: Hemos reflexionado sobre la solidaridad de Jesús con la familia de Lázaro. Su presencia genera tal nivel de solidaridad que Lázaro vuelve a la vida. Ojalá que, de la misma manera, nuestra solidaridad sea capaz de devolver la alegría y la esperanza a las familias y a las personas que se encuentran sin esperanza, oprimidas, y excluidas.

 

La alegría del pueblo empobrecido y la conspiración de los poderosos ASR (10-16/04/2017)

 

Introducción: La Semana Santa, en la tradición jesuánico-cristiana comienza con el domingo de ramos. En esta semana celebramos algunos de los acontecimientos más importantes para nuestra fe: la entrada de Jesús en Jerusalén, la conspiración de los poderosos de Jerusalén contra Jesús, su muerte y resurrección.

En los primeros tiempos del cristianismo sólo se hacía la celebración del Sábado Santo, en la noche, en donde se recordaba  la vida, la conspiración de los poderosos, la muerte y resurrección de Jesús. Después del siglo IV se comenzaron a recordar los últimos acontecimientos vividos por Jesús en la última semana de su vida terrenal. Es así como nace, en Jerusalén, la celebra­ción de la Semana Santa, que luego se extendió a todo el mundo cristiano.

 

Lect. Primer Testamento: Isaías 50, 4-7.  Un profeta comprometido y resistente

 

Introducción L.P.T: La lectura que hacemos a continuación es uno de los llamados “cánticos del servidor de Adonai” que fueron escritos por el profeta Isaías, quien acompa­ñó al grupo del pueblo de Israel que fue al exilio de Babilonia. Este canto habla de las ver­da­deras cualidades del servidor de un proyecto de vida digna para su pueblo.

 

Texto:   El Señor Adonai me ha concedido el poder hablar como su discípulo. Y ha pue­sto en mi boca las palabras para aconsejar como es debido al que está abu­rri­do. Cada mañana, él me despierta y lo escucho como lo hacen los discípulos

El Señor Adonai me ha abierto los oídos y yo no me resistí ni me eché at­rás.

He ofrecido mi espalda a los que me golpeaban y mis mejillas a quienes me tiraban la barba, y no oculté mi rostro ante las injurias y los escupos.

EL Señor Adonai viene en mi ayuda y por eso no me molestan las ofensas. Por eso puse mi cara dura como piedra

 

Salmo de hoy: Buenas nuevas pa’ mi pueblo

 

  • Caerán los que oprimen la esperanza de mi pueblo, caerán los que comen su pan sin haber sudado. Y se alzará mi pueblo como el sol en el sembrado.
  • Ya no estés más encorvado, tu dolor puede ser terminado; mucho tiempo has esperado, tu momento ya ha llegado.
  • Podemos cambiar la historia, caminar a la victoria. Podemos crear un presente y un futuro mejor, si unimos nuestras manos, si nos vemos como hermanas y hermanos.

 

Lect. Evangélica:  Mateo 21,1-11: Bendi­to el que vie­ne en el nombre de Adonai

 

Introducción L. Ev.: El Evangelio que ahora leemos nos recuerda la entrada alegre y festiva de Jesús en Jerusalén. Sin embargo es bueno destacar la sencillez de Jesús. Aunque había un grupo de gente que  lo aclama como rey, descendiente de David, él demuestra su humildad y entra en la ciudad montado sobre un burro. Así demuestra su humildad y su deseo de vivir con y como las personas más sencillas, comprometido con la creación de una vida digna para todos y todas, y en particular para las clases sociales más empobrecidas y excluidas.

 

Texto: Estaban ya cerca de Jerusalén. Cuando llegaron a Betfagé, junto al mon­te de los olivos, Jesús envió a dos discípulos, diciéndoles: “Caminen hasta el pueblecito que está al frente y encontrarán una burra atada con su burrito al lado. Desátenla y tráiganmela. Si alguien les dice algo, contéstenle: El Señor los necesita, pero pronto los devolverá.”

Esto sucedió para que se cumpliera lo dicho por un profeta: “Digan a la hija de Sión: `Mira que tu rey viene a ti con toda sencillez, montado en una burra, una burra de carga, junto a su burrito’.”

Los discípulos fueron, pues, siguiendo las instrucciones de Jesús, y trajeron la burra con su cría. Después le colocaron sus capas en el lomo y Jesús se sentó encima.

Entonces la mayoría de la gente extendió sus capas en el camino; otros cortaban ramas de árboles y las ponían sobre el suelo. El gentío que iba de­lante de Jesús y el que le seguía exclamaba: “¡Hosanah! ¡Viva el hijo de Da­vid! ¡Bendito sea el que viene, en el Nom­bre del Señor! ¡Hosanna, gloria en lo más alto de los cielos!”

Cuando Jesús entró en Jerusalén, la ciudad se alborotó.

 

PARA LA REFLEXION COMUNITARIA, FAMILIAR O PERSONAL

 

  1. ¿Qué significado tiene la entrada de Jesús en Jerusalén, montado en un burro?
  2. ¿Cómo se explica que el pueblo de Jerusalén reciba a Jesús con tanta alegría, y unos días después pida su muerte?

 

  1. Un rey montado en un burro

 

David, el segundo rey de Israel, fue un simple pastor del caserío de Belén, que llegó a ser jefe de su pueblo porque Dios lo había escogido (1 Sam 16,11-13). Pero más tarde David olvidó su origen humilde y se hizo un rey, lleno de poder y de rique­za, como los reyes de los pueblos de alrede­dor de Israel.

A muchos reyes, en especial a David y a sus sucesores, se les dio el título de Mesías. El término propiamente dicho fue asumido en el anuncio profético después de la muerte de Salomón, cuando el pueblo vio la necesidad de la llegada del restaurador y salvador de Israel de las manos de sus enemigos los imperios invasores.

Muchos en el Antiguo Testamento pensaban que el Mesías sería otro David, y de ahí nace la idea del Mesías Rey con sus funciones netamente monárquicas y militares. Para otros la idea de Mesías toma la forma del Siervo de Adonai del que habló el segundo Isaías (caps. 39-55).

Es el profeta Isaías el que más profetiza y anuncia la llegada del Mesías de Dios. Mesías entendido como el Siervo de Adonai que llega. El Mesías para el profeta es la gran realidad del gran restaurador y liberador de la esclavitud, de la gran violencia, de la gran miseria a la que ha sido condenado el pueblo de Dios.

El mesianismo es una de las herencias que recibe el Nuevo Testamento de la tradición veterotestamentaria. En tiempo del Nuevo Testamento, gobernado el mundo de entonces por Roma con toda su fuerza, riqueza y pretensiones, también hay grupos mayoritarios que esperan la llegada definitiva del Mesías que los liberará del dominio explotador romano. Todos y todas esperaban la intervención de Dios en la historia a través de un líder que fuera capaz de derrocar el poder imperial y hacer de Jerusalén la gran capital de Israel.

Cuando Jesús asume su misión liberadora, sabe que le va a tocar enfrentarse a tres fuerzas que son:

  1. La clase religiosa de su tiempo, que no concebía a un Mesías pobre, sin armas, sin ejércitos, y menos aún a un Mesías que criticara el actuar de los líderes políticos y religiosos de ese momento. Ellas y ellos serán los primeros en oponerse y creer que Dios se sirva de un ser humano que nació en una familia pobre para anunciar la llegada del Reinado de Dios;
  2. la gente del pueblo será una fuerza de oposición para la propuesta de Mesianismo que Jesús viene enseñando, ya que ellos y ellas que han sufrido la explotación, el hambre y la muerte de cerca, no son capaces de aceptar al Mesías salido de esa realidad de miseria y de explotación, ni son capaces de asumir el nuevo planteamiento que Jesús les va a hacer;
  3. Y Roma, que será el más grande afectado si permite que la enseñanza del revolucionario Jesús de Nazaret se propague. Por eso busca por todos los medios aliarse con el poder religioso y manipular a la población aturdida para que se alíe para matar a Jesús.

El liderazgo de Jesús está basado en el servicio a las y los más débiles de la tierra y en la inclusión de todas aquellas personas que el legalismo judío y el poder romano habían excluido y condenado. Su mesianismo supera la idea nacionalista, militar y política como se entendía en el Antiguo Testamento.

Como comunidad de fe, tenemos el desafío de imitar a ese Jesús. No podemos a­liarnos con aquéllos y aquéllas que tienen poder y dinero en este mundo y que lo aprovechan para dominar a las y los débiles y sencillos. Como nuestro Maestro, debemos poner al servicio de las y los hermanos nuestras personas, nuestro tiempo, nuestras cualidades y nuestros bienes.

 

 

 

 

 

 

  1. La alegría de las y los sencillos y la conspiración de los jefes del pueblo

 

            Podemos suponer que no fue la misma gente la que acompañó a Jesús en su entrada triunfal en la ciudad de Jerusalén y la que luego pidió su muerte. Debemos suponer que los/as que lo acompañaron eran personas sencillas, que ha­bían visto sus acciones en favor de las y los empobrecidos, los/as humildes, y  habían oído salir palabras salvado­ras de su boca profética. Mientras tanto los poderosos de Jerusalén (el Sumo Sacerdote, los letrados, los saduceos y los fariseos) estaban tramando su mue­rte e incluso convencieron a mucha gente del pueblo para que pidiese a Pilatos que crucificase a Jesús.

Hoy también hay personas sencillas del pueblo que siguen confiando en Jesús, en sus palabras. Y hay también muchos poderosos que buscan hacer la vida imposible e incluso matan a las y los justos, que defienden los intereses de las y los más nece­sita­dos. Es importante no ceder ante aquellas personas que quieren comprar nuestra con­cien­cia con regalos, con fundas, con pequeñas obras, para ganar votos para las próximas elecciones… Antes bien, debemos mantenernos firmes en el seguimiento de Jesús.

 

Para la plegaria de las y los participantes:

 

Respondemos: Creemos en tu palabra, en tu ejemplo y en tu Proyecto de Vida Digna

 

  1. Observando tu pasión y tu muerte realizadas hoy día en los hombres y mujeres que sufren cualquier situación de injusticia, opresión o exclusión, nos sentimos llamados y llamadas a intervenir en esas situaciones, y a consagrar nuestras vidas a la tarea de dar esperanza a las y los débiles, mediante acciones solidarias. Por eso te decimos.
  2. Al entrar en la Semana Santa, nos sentimos unidas y unidos a todas las mujeres y los hombres que creen en Jesús, esperando y deseando que llegue el día en que, más allá de cualquier frontera de separación religiosa, podamos decir todas y todos juntos:
  3. Al comenzar una semana que también es para muchas personas de descanso, de vacaciones o incluso de turismo, queremos sentirnos unidos a todos los que en medio de esas actividades se van a encontrar consigo mismo y con lo divino que llevan dentro; y con ellos y ellas queremos decirte: “Te amamos y creemos en Ti”.

 

Exhortación final: La celebración del domingo de Ramos nos habla, al mismo tie­mpo, de alegría y de dolor. Pero en definitiva nos enfrenta ante la muerte y resurrección de Jesús que es un acontecimiento fundamental de nuestra fe. Como comunidad debemos alegrarnos, como lo hicieron las y los pobres y sencillos de Jerusalén, por la presencia de Jesús en medio de su pueblo humilde. Al escoger su mismo camino, debemos estar preparados y preparadas para asumir las dificultades y conflictos, con condición necesaria para asumir el proyecto de Vida Digna.

 

 

El fortalecimiento del Proyecto de la Vida Digna ASP (17-23/04/2017)

 

Introducción: Buenos días hermanos y hermanas. En estos días estamos celebrando la vida de Jesús y su presencia solidaridad en medio de su pueblo. Jesús está vivo y esto es motivo de gran alegría. La muerte ha sido vencida por la resurrección de Jesús. Por eso las y los discípulos de Jesús han recobrado la esperanza y comienzan a proclamar que el crucificado ha sido resucitado por la fuerza divina y su Espíritu sigue vivo en medio de su pueblo consciente y luchador.

 

Lect. Primer Testamento: Hechos de los Apóstoles 10,34-43. Jesús pasó haciendo el bien.

 

Introducción L.S.T:   Pedro, quien había negado a Jesús por miedo, ahora lleno de coraje, predica en nombre del Jesús Resucitado, como va­liente testigo. Pedro, está dispuesto a morir como su Maestro, con tal de que el Evangelio sea proclamado a toda criatura.

Jesús pasó por este mundo haciendo el bien; ahora toca a sus discípulos y discípulas ser testigos y testigas del amor de Dios para con toda la humanidad.

 

Texto: En aquellos días, Pedro tomó la palabra y dijo: “Verdaderamente reconoz­co que Dios no hace diferencia entre las personas, sino que acepta a todo el que lo honra y obra justamente, sea cual sea su raza.

Él ha enviado su palabra a los hijos de Israel, ofreciéndoles la paz por medio de Jesucristo, que es el Señor de todos. Ustedes saben lo sucedido en toda Judea, comenzando por Galilea, después del bautismo que Juan predicó: cómo Dios consagró a Jesús de Nazaret con el Espíritu Santo, comunicándo­le su po­der. Este pasó haciendo el bien y sanando a cuantos estaban dominados por el dia­blo, porque Dios estaba con él. Nosotros somos testi­gos de todo lo que hizo en la provincia de los judíos e incluso en Jerusalén. Al final ellos lo mataron colgándolo de un madero.

Pero Dios lo resucitó al tercer día y le concedió que se dejara ver, no por todo el pueblo, sino por los testigos que Dios había escogido de ante­mano, a nosotros, que comimos y bebimos con él después que resucitó de entre los muertos. Y nos mandó a predicar al pueblo y a dar testimonio de que él fue puesto por Dios como juez de vivos y muertos. A él se re­fieren todos los pro­fetas, al decir que quien cree en él recibe por su Nombre el perdón de los pecados.

 

Salmo de hoy: Él está vivo en su comunidad; su Espíritu nos anima

 

  • María Magdalena fue a llorarlo y Jesús se le apareció, le mandó ir a sus hermanas y hermanos, con un encargo que le dio.
  • A la comunidad reunida, Jesús se le apareció. Les enseñó las cinco llagas, dando la paz les saludó.
  • Unos discípulos pecaban; alguien la red les mandó a echar. Se hace el milagro: ¡Es nuestro amigo! Dicen y él les dio pescado y pan.

 

Lect. Evangélica: Juan 20,1-9. Él está vivo en medio de su comunidad

 

Introducción L. Ev.: Las y los discípulos más queridos por Jesús, son los primeros testigos de su resu­rrección. La primera testigo fue, según el evangelista Juan, María Magdalena, una mujer que amaba a Jesús con todo su corazón. Luego el segundo testigo es Juan,  de quien se dice que era el discípulo amado por Jesús. Y el tercero es Pedro, amigo entrañable de Jesús, que había acogido al Maestro en su casa de Cafarnaúm. Estos tres grandes amigos de Jesús tendrán la misión de anunciar a los demás seguidores de Jesús la gran alegría de la resurrección del crucificado.

 

Texto: El primer día de la semana, muy temprano, cuando todavía estaba os­curo. María Magdalena fue a visitar el sepulcro. Vio que la piedra de entrada estaba re­movida. Fue corriendo en busca de Simón Pedro y del otro discípu­lo a quien Je­sús más amaba, y les dijo: “Han sacado al Señor de la tumba y no sabe­mos dónde lo han puesto.”

Pedro y el otro discípulo partieron al sepulcro. Corrían los dos jun­tos. Pero el otro discípulo corría más que Pedro y llegó primero al sepul­cro. Se agachó y vio los lienzos en el suelo, pero no entró.

Después llegó Pedro. Entró a la sepultura y vio los lienzos tumba­dos. El sudario que pasaba sobre la cabeza no estaba tumbado como los lie­nzos, sino en­rollado en su mismo lugar. El otro discípulo, que había lle­gado primero, entró a su vez, vio y creyó. Aún no habían comprendido la Escri­tura, según la cual Jesús debía resucitar de entre los muertos.

 

PARA LA REFLEXION COMUNITARIA, FAMILIAR O PERSONAL

 

  1. ¿Creían las y los discípulos de Jesús que él resucitaría?
  2. ¿Qué significa ser testigos y testigas de la resurrección del Jesús histórico?

 

La resurrección de Jesús es un acontecimiento fundamental de la fe jesuánico-cristiana. Si Jesús no estuviese presente, por medio de su espíritu, nuestra fe no tendría fundamento. Por esto es muy importante el que reflexionemos sobre el significado de la resurrección de Jesús y los com­promisos que debemos asumir para demostrar nuestra fe en el Jesús vivo, vencedor de la muerte y comprometido con la defensa de la vida de sus hermanos y hermanas.

 

  1. No está aquí, ha resucitado

 

Según nos narran los evangelios, Jesús habló con frecuencia a sus discí­pulos y discípulas de su resurrección. Pero éstos y éstas no lo creían del todo. Por eso se asom­bran al constatar que Jesús realmente había resucitado.

Las primeras que son testigas de la resurrección de Jesús son las muje­res: María Magdalena y la otra María (Mt 28,1). Luego vendrán el “discípulo amado” (para algunos sería Juan el evangelista) y Pedro.

A los discípulos y discípulas se les invita a encontrarse con él en Galilea (Mt 28,7), donde Jesús comenzó a realizar su labor misionera. La Galilea de los gentiles, tie­rra considerada pagana, fuera del centro del judaísmo, va a ser también el lugar elegido por el Jesús resucitado para encontrarse con sus dis­cípulos.

Las apariciones del resucitado, así como la tumba vacía, van a servir para demostrar a los discípulos y discípulas que Jesús realmente estaba vivo.

La acción transformadora más palpable de la resurrección de Jesús fue su capacidad de transformar el interior de las y los discípulos –antes egoístas, divididos y atemorizados- para volver a convocarlos o reunirnos en torno a la causa del evangelio. La pequeña comunidad de las y los discípulos no sólo había sido disuelta por el ajusticiamiento de Jesús, sino también por el miedo a sus enemigos y por la inseguridad que deja en un grupo la traición de uno de sus integrantes.

Cuando las y los discípulos de esta primera comunidad sienten interiormente esta presencia transformadora de Jesús, y cuando la comunican, es cuando realmente experimentan su resurrección. Y es entonces cuando ya les sobran todas las pruebas exteriores de la misma.

Como las y los discípulos de Jesús, estamos llamados y llamadas a encontrarnos con el Jesús resucitado en las márgenes, en medio de nuestras comunidades formadas fundamentalmente por gente sencilla, por gente popular. Ahí descubrimos a Je­sús vivo y actuante en medio de su pueblo peregrino.

 

  1. Somos testigos y testigas de que el Espíritu de Jesús, el Nazareno, está presente en su comunidad

 

Las y los discípulos de Jesús no llegaron a entender bien su vida y su mensa­je, sino después de su muerte y su resurrección. La resurrección y la poste­rior venida del Espíritu Santo les ayudaron a entender la Palabra y la vida de Jesús. Por esto Pedro señala sin miedo: “Nosotros somos testigos de todo lo que hizo en la provincia de los judíos e incluso en Jerusalén. Al final ellos lo mataron colgándolo de un madero… Pero Dios lo resucitó al tercer día…” (Hch 10,39-40).

Cuando Jesús fue atacado por las autoridades, se encontró solo. Sus discípulos y discípulas lo abandonaron, y Dios mismo guardó silencio, como si estuviera de acuerdo. Todo pareció concluir con su crucifixión. Todas y todos se dispersaron y quisieron olvidar. Una experiencia nueva y poderosa se les impuso: sintieron que estaba vivo. Les invadió una certeza extraña: que Dios sacaba la cara por Jesús, y se empeñaba en reivindicar y limpiar su nombre y su honra. Dios lo ha resucitado, confirmando la veracidad y el valor de su vida, de su palabra, de su Causa. Jesús tenía razón, y no la tenían los que lo expulsaron de este mundo y despreciaron su Causa. Dios está de parte de Jesús, Dios respalda la Causa del Crucificado.

 

Nuestras comunidades están llamadas también a ser testigas de la resu­rrección de Jesús. Desde que Jesús resucitó encontramos sentido para seguir trabajando como él, anunciando el Evangelio salvador y realizando acciones soli­darias que muestren su amor a todas las personas y en especial a las y los empobrecidos y débiles. Y aunque haya que afrontar las dificultades y los conflictos, debemos tener siempre presente el ejemplo de Jesús, quien supo ser fiel hasta el fin y por eso recibió el premio de los vencedores.

 

 

Para la plegaria de las y los participantes

 

  1. Para que cada comunidad jesuánico-cristiana dé testimonio de la resurrección del maestro trabajando siempre a favor de la vida, y de una vida digna y justa. Roguemos…
  2. Para que el esfuerzo personal y colectivo de todas las personas que buscan una persona más humana y una sociedad más justa y fraterna, no resulte estéril. Roguemos…
  3. Para que nuestra fe en la resurrección nos haga perder todo miedo al compromiso que nos exige nuestra condición de discípulos y discípulas de Jesús. Roguemos…

 

Exhortación final: La resurrección de Jesús significa un hecho fundamental para la historia de nuestra fe. Él está realmente vivo y nos invita a convertirnos en testigos y testigas de su resurrección. De esta manera vivimos nuestros compromisos bautismales, sobre todo el más urgente de traba­jar para eliminar las causas que están provocando la miseria extrema y la pobreza excluyente que viven tantos hermanos y hermanas en nuestro país, en Haití y en tantos países de América Latina y del mundo.

 

 

JESÚS ENVIA PARA LA MISION SALVADORA Y LIBERADORA A2ºP (24-30/04/2017)

 

Introducción: Jesús Resucitado nos convoca para invitarnos a seguir viviendo la fe en comunidad de amor. Él nos da su Espíritu para que sepamos mantener la fe en medio de las situaciones más difíciles. Que la Palabra que reflexionaremos y los proyectos solidarios que compartimos nos fortalezcan para que seamos testigas y testigos creíbles del Jesús Resucitado.

 

Primera Lectura: Hechos de los Apóstoles 2,42-47. Compartían todo cuanto tenían

 

Introducción P.T:   La lectura que leemos a continuación nos habla de la forma de vida de las y los primeros cristianos. Su ejemplo puede ayudarnos a descubrir cómo vivir la fe hoy, en cada una de nuestras comunidades. El texto que leeremos en esta primera lectura nos presenta un ideal de vida para nosotros y nosotras que queremos ser, como las y los primeros cristianos, testigos/as del Proyecto de Vida Digna propuesto y vivido por Jesús.

 

Texto: Las hermanas y los hermanos acudían asiduamente a la enseñanza de las y los apóstoles, a la convivencia, a la fracción del pan y a las oraciones

Toda la gente estaba asombrada, ya que se multiplicaban los prodigios y milagros hechos por las y los apóstoles en Jerusalén

Las y los creyentes vivían unidas y unidos y compartían todo cuanto tenían. Vendían sus bienes y propiedades y se repartían de acuerdo a lo que cada uno de ellas y ellos necesitaban.

Acudían diariamente al Templo con mucho entusiasmo y con un mismo espíritu y `compartían el pan’ en sus casas, comiendo con alegría y sencillez

Alababan a Dios y gozaban de la simpatía de todo el pueblo; y Jesús hacía que las y los salvados cada día se integraran a la Iglesia en mayor número.

 

Salmo de hoy: ¡Qué bueno es vivir unidas y unidos, en comunidad bien comprometidas y comprometidos!

 

  • Mira a tu pueblo, cómo está explotado e inconsciente; no te hagas la ciega o el ciego; no pases de lado.
  • Vivamos la fe y el compromiso cotidiano en comunidad; así cambiaremos de mentalidad.
  • Construyamos juntos y juntas el Proyecto de fraternidad y sororidad; compartiendo todo en comunidad.

 

Lect. Evangélica: Juan 20,19-31. La paz esté con ustedes

 

Introducción L. Ev.: La lectura que hacemos a continuación nos habla de la aparición del Jesús crucificado a sus discípulos y discípulas. Las apariciones del Jesús resucitado tenían por finalidad demostrar a sus seguidoras y seguidores que él estaba realmente vivo, mediante su Espíritu para enviar a sus discípulos y discípulas a realizar la misión evangelizadora en medio de todos los pueblos.

 

Texto: La tarde de ese mismo día, el primero de la semana, los discípulos y discípulas estaban a puertas cerradas por miedo a los judíos. Jesús se hizo presente allí, de pie en medio de ellos y ellas.

Les dijo: “La paz sea con ustedes.” Después de saludarles así, les mostró las manos y el costado. Las discípulas y los discípulos se llenaron de gozo al ver a Jesús.

Él les volvió a decir: “La paz esté con ustedes. Así como el Padre me envió a mí, así las y los envío a ustedes.” Dicho esto, sopló sobre ellos y ellas: “Reciban el Espíritu Santo; a quienes ustedes perdonen, queden perdonados, y a quienes no libren de sus pecados, queden atados.”

Uno de los Doce no estaba cuando vino Jesús. Era Tomás, llamado el Gemelo. Los otros discípulos y discípulas, pues, le dijeron: “Vimos a Jesús.” Contestó: “No creeré sino cuando vea la marca de los clavos en sus manos, meta mis dedos en el lugar de los clavos y palpe la herida del costado.”

Ocho días después, las discípulas y los discípulos estaban de nuevo reunidos dentro, y Tomás con ellas y ellos. Se presentó Jesús a pesar de estar las puertas cerradas, y se puso de pie en medio de ellas y ellos.

Les dijo: “La paz sea con ustedes.” Después dijo a Tomás: “Ven acá, mira mis manos; extiende tu mano y palpa mi costado. En adelante no seas incrédulo, sino persona de fe.”

Tomás exclamó: “Tú eres mi Señor y mi Dios.” Jesús le dijo: “Tú crees porque has visto. ¡Felices quienes crean sin haber visto!”

Muchas otras señales milagrosas hizo Jesús en presencia de sus discípulos y discípulas, que no están escritas en este libro. Estas han sido escritas para que crean que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios; crean, y, por su Nombre, tendrán vida.

 

DIALOGO COMUNITARIO, GRUPAL O FAMILIAR

 

  1. ¿Cómo podemos tener como modelo la forma de vida de las primeras comunidades cristianas?
  2. ¿Por qué Tomás no creyó que Jesús estaba vivo?

 

  1. La vida de las primeras comunidades cristianas

 

Lucas que escribe el libro de los Hechos de los Apóstoles, habla de las primeras comunidades idealizándolas un poco. De hecho él quiere poner a la primera comunidad de Jerusalén como ejemplo para las comunidades del Asia Menor, a las cuales él dirige su escrito. Entre los elementos que estaban presentes en la vida de la primera comunidad cristiana están: a) La unidad que existía en la comunidad; b) La catequesis continua; c) Una celebración que llamaban “la fracción del pan”; d) celebraban comidas comunitarias en un clima de alegría y de sencillez; e) realizaban milagros y prodigios; f) vendían todo lo que tenían y lo repartían de acuerdo a las necesidades de cada uno/a.

Esta lectura puede servirnos para hacer un examen de conciencia y para revisar la vida de nuestras comunidades cristianas y de nuestras organizaciones solidarias. ¿Cuáles de los elementos que aparecían en las primeras comunidades están presentes en nuestra comunidad, en nuestra organización? ¿Cuáles faltan? ¿Qué podemos hacer para que esos elementos se hagan presentes?

 

  1. Creer en Jesús resucitado sin verlo

 

Jesús se apareció a sus discípulos y discípulas después de su resurrección. Pero faltaba una persona, Tomás. Cuando los demás compañeros y compañeras le dijeron que habían visto a Jesús, éste no creyó. Y dijo que si no lo veía personalmente no creería; él necesitaba ver la marca de los clavos en las manos y meter los dedos en el lugar de los clavos, así como palpar la herida del costado. Tomás quería, por tanto, asegurarse que el personaje que se aparecía era realmente el mismo Jesús que él había conocido.

Nosotras y nosotros podemos tener también la tentación de no creer en la Palabra de Jesús. Muchas veces queremos que el Dios de Jesús nos hable directamente, o que nos haga ver una visión. Sin embargo se nos pide saber creer en el Jesús, que está presente en la comunidad por medio de su Espíritu  y nos envía a realizar la misión de ser testigas y testigos de su amor solidario.

 

Para la plegaria de las y los participantes:

 

  1. Para que la iglesia de Jesús sea más la Comunidad que vive y anuncia el Evangelio, que un grupo con fuerza social. Roguemos…
  2. Para que nuestra comunidad y nuestro pueblo, avancen por los caminos de la justicia, la paz y la igualdad entre todas las personas. Roguemos…
  3. Para que el Espíritu de Jesús aumente cada día nuestra fe y nuestra confianza en El, y sepamos descubrir los mil gestos de amor solidario que a diario se producen a nuestro alrededor. Roguemos…

 

Exhortación final: Como a las y los primeros seguidores Jesús nos envía a anunciar su mensaje liberador a todas aquellas personas que viven a nuestro alrededor. Que las dificultades de la vida diaria no nos impidan realizar este trabajo. Que el Espíritu, don del Jesús Resucitado, nos acompañe hoy y siempre para realizar la misión de fortalecer el Proyecto de Vida Digna para todas y todos, para los seres vivos y para la naturaleza.


Reflexiones semanales de la Rebidom: Realidad- Comunidad-Palabra-Vida Digna. Febrero 2017

enero 12, 2017

Red Ecuménica Bíblica Dominicana (REBIDOM)

C/ 3 No. 9. El Milloncito, Sabana Perdida. Santo Domingo Norte. Rep. Dominicana

Tel/fax. 809-765-7528. E-mail: rebido@gmail.com, rebido07@yahoo.es

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Reflexiones bíblicas semanales. Febrero 2017

 

 

Ustedes son la luz del mundo (A5ºO. 6-12/02/2017)

 

INTRODUCCIÓN: Nos reunimos como hermanos y hermanas porque formamos parte de una comunidad de fe y compromiso que está llamada a ser sal y luz en medio de nuestros sectores, de nuestro trabajo y de nuestras comunidades campesinas. Como comunidades solidarias, de fe comprometida queremos colaborar en la construcción de un Proyecto salvador y liberador, un proyecto de vida digna en el cual debemos colaborar con todas nuestras fuerzas.

 

Lect. Primer Testamento: Isaías 58,7-10. Compartirás tu pan con el hambriento

 

Introducción L.P.T: El tercer Isaías (caps. 55-66) realizó su misión profética en el pueblo de Israel cuando un grupo de exiliados regresó de Babilonia hacia el año 537 a.e.c. En medio de una situación social difícil, puesto que al regresar del exilio todo el país estaba en ruinas, el profeta invita a las y los creyentes a realizar una serie de acciones solidarias en beneficio de los/as hermanos/as más nece­sitados/as.

Mientras muchos/as creyentes estaban muy preocupados/as en hacer ayu­nos, con el fin de agradar a Dios, el profeta les invita a realizar acciones de solidaridad en favor de los pobres, oprimidos y necesitados. De esta manera se presentarán como una luz en medio de la situación desastrosa de su pueblo.

 

Texto:   Compartirás tu pan con el hambriento, los pobres sin techo entrarán a tu casa, vestirás al que veas desnudo y no volverás la espalda a tu hermano. En­tonces tu luz surgirá como la aurora y tus heridas sanarán rápidamente. Tu recto obrar marchará delante de ti y la Gloria de Adonai te seguirá por detrás. Entonces, si llamas a Adonai, responderá. Cuando lo llames, dirá: `Aquí estoy.’

Si en tu casa no hay más gente explotada, si apartas el gesto amenazante y las palabras perversas; si das al hambriento lo que deseas para ti y sacias al hombre oprimido; brillará tu luz en las tinieblas, y tu oscuridad se vol­verá como la claridad del mediodía.

 

Salmo de hoy: Yo tengo fe en el mundo de justicia que ya empieza a despertar

 

  1. Yo tengo fe que todo cambiará, que triunfará por siempre el amor. Yo tengo fe que siempre brillará; la luz de la esperanza no se apagará jamás.
  2. Yo tengo fe, yo creo en el amor; yo tengo fe, también mucha ilusión; porque yo sé, será una realidad, el mundo de justicia que ya empieza a despertar.
  3. Yo tengo fe; la gente cantará. Una canción de amor universal. Yo tengo fe, será una realidad; el mundo de justicia que ya empieza a despertar.

 

Lect. Evangélica: Mateo 5,13-16. Ustedes son la sal de la tierra y la luz del mundo

 

Introducción L. Ev.: Jesús invita a sus discípulas y discípulos a ser sal de la tierra y luz del mundo. Al mismo tiempo les invita a estar atentos/as para no perder el sabor, para no perder su propia identidad de gente comprometida con un proyecto de Vida Digna para todos y todas. El compromiso de ser luz, en medio de las tinieblas del mundo, exige realizar acciones concretas de amor y de solidaridad en beneficio de los/as hermanos/as más necesitados/as.

 

Texto: En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos y discípulas: “Ustedes son la sal de la tierra. Y si la sal se vuelve desabrida, ¿con qué se le puede devolver el sabor?  Ya no sirve para nada sino para echarla a la basura o para que la pise la gente.

Ustedes son luz para el mundo. No se puede esconder una ciudad edificada sobre un cerro. No se enciende una lámpara para esconderla en un tiesto, sino para ponerla en un candelero a fin de que alumbre a todos los de la casa. Así, pues, debe brillar su luz ante la gente, para que vean sus buenas obras y glorifiquen al Padre de ustedes que está en los Cielos”.

 

 PARA EL DIÁLOGO COMUNITARIO

 

  1. ¿Por qué no debemos dar la espalda a la hermana o al hermano necesitado?
  2. ¿Por qué Jesús nos pide que seamos luz?

 

  1. No dar la espalda al hermano o a la hermana

Los judíos y judías que regresaban desde el exilio de Babilonia tenían la tentación que tienen muchos/as creyentes en el día de hoy: hacer una religión que promueva una relación con la divinidad en donde quede excluida la relación con el hermano y la hermana. Este tipo de religión es mucho más fácil. Por esto el profeta Isaías III declara a sus compatriotas, de una forma valiente y decidida, que no pueden relacionarse con Dios, dando la espalda a su hermano o hermana necesitados. Y es que ser discípulos/as de Dios, supone y exige una relación de armonía y de solidaridad con los/as hijos/as del mismo Padre.

El otro o la otra no deben ser considerados como un cualquiera, sino como un hermano, como una hermana. Y darle la espalda al hermano o a la hermana es dársela al mismo Dios. Y es que todo padre o toda madre sufren cuando ven que sus hijos no se llevan bien.

Como comunidad jesuánico-cristiana debemos entender bien el mensaje que nos deja la lectura de Is 58,7-10: no se puede ser creyen­te, dándole la espalda a los hermanos y a las hermanas, cerrándose en su propia carne como dice la primera lectura de hoy. Sólo desde una comunidad solidaria, que comparte lo que tiene y lo que es, se puede vivir la fe de una forma auténtica (Hch 2,42-47).

  1. Ser sal y ser luz

Jesús usó una imagen muy iluminadora para definir la misión de sus discípulos y discípulas: ser sal y ser luz. Por lo demás sabemos que un poco de sal puede dar sabor a toda una olla de comida, y una buena luz puede iluminar a toda una casa.

Jesús tuvo la conciencia de que no serían demasiadas las personas que le seguirían; por eso, comparó a su comunidad con el grano de sal que da sabor a toda una comida. También lo definió como “mi pequeño rebaño”

Nos toca ser luz en medio de grandes situaciones de oscuridad. San Juan en su Evangelio nos dice como muchas veces los seres humanos preferimos apartarnos de Jesús, que es la luz, y nos quedamos en el mundo de las tinieblas: “Porque la luz llegaba al mundo, la luz verdadera que ilumina a todo hombre… Vino a su propia casa y los suyos no lo recibieron…” (Jn 1,9-11). Pero aunque esa luz no sea recibida por muchos (as), ella sigue realizando su trabajo iluminador, porque “la luz brilla en las tinie­blas y las tinieblas no pudieron vencer la luz” (Jn 1,5).

Ser luz significa dar buenas obras de amor y de justicia. Llevando un estilo de vida así estamos dando gloria al Padre que está en los Cielos, que quiere nuestro bien y nuestra felicidad.

 

Para la oración de las y los participantes

  1. Para que los/as jesuánico-cristianos/as, como la sal con los alimentos, estemos siempre dentro del mundo como luz y no nos aislemos. Roguemos…
  2. Para que, como la sal, demos sabor a lo que nos rodea. Roguemos…
  3. Para que la Palabra que proclama cada comunidad de fe vaya acompañada por su testimonio y su compromiso con la causa de la justicia. Roguemos…

 

Oración final: Dios Madre nuestra y Padre nuestro, que por medio de Jesús nos has invitado a proclamar la Buena Nueva que él vivió y proclamó; haz que los/as jesuánico-cristianos/as hagamos valer socialmente los valores del Evangelio en los/as que creemos, para que a nuestras hermanas y hermanos les sea más fácil reconocer la presencia que ya tú tienes en todos/as ellos/as y así cumplamos con el mandamiento que nos dejó tu hijo de ser sal y  luz de la tierra. Por el mismo Jesucristo, nuestro compañero de camino. Amén.

 

Una decisión inteligente: escoger el camino de la Vida Digna (A6°O. 13-19/02/2017)

Introducción: Como seres humanos peregrinos tenemos que escoger cada día si vivimos bajo el dominio, la manipulación  y el poder de los grupos dominantes de nuestra sociedad o si decidimos asumir un compromiso de transformación y recorrer el camino de la libertad comunitaria y social que nos conduce a la construcción de una vida digna, de una vida plena.

En ese camino de construcción de nuestra libertad la meditación de la Palabra salvadora de Jesús se convierte en luz para el camino en la vida cotidiana.

 

Lect. Primer Testamento: Eclo 15,16-21. Escoger entre la vida y la muerte

 

Introducción L.P.T: El autor del libro del Eclesiástico expresa su fe en una divinidad que creó al ser humano al que dejó en libertad para escoger en el camino de la vida o de la muerte. Sin embargo espera que cada persona el camino que conduce a la vida plena, a la vida digna.

 

Texto: Fue Adonai quien al principio hizo al ser humano, y le dejó en manos de su propia voluntad. Si tú quieres, guardarás los mandamientos; permanecer fiel es cosa tuya.

El te ha puesto delante fuego y agua, a donde quieras puedes llevar la mano. Ante los seres humanos está la vida y la muerte, lo que prefiera cada cual, se le dará.

Qué grande es la sabiduría de Adonai; fuerte es su poder, todo lo ve. Sus ojos están sobre quienes le toman en cuenta; él conoce todas las obras del ser humano. A nadie ha mandado a ser malvado; a nadie ha dado licencia para pecar.

 

Salmo de hoy: Mano con mano vamos; codo con codo andamos, por el camino nuevo de la liberación.

 

  • A defender nuestra tierra del voraz opresor, que nos quita el abrigo, que nos roba el sudor.
  • A sembrar nuestros campos con semillas de historia; mártires de estas tierras son la resurrección.
  • Al Jesús de los mil rostros, que camina con su pueblo, le ofrecemos las manos por la liberación.

 

Lect. Evangélica: Mt 5,17-37. La justicia del proyecto de Vida Digna

 

Introducción L. Ev.: En el texto que leemos hoy Jesús da a sus discípulos y discípulas varias recomendaciones para vivir una vida justa y solidaria. Todo lo enmarca dentro del Proyecto nuevo de vida que llamó “Reino de los Cielos”. Este proyecto está fundamentado en valores relacionales como el perdón, la atención a cada hermano, a cada hermana, la generosidad y la práctica religiosa coherente.

 

Texto:   En  aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulas y discípulos: Les digo que si su justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entrarán en el Reino de los Cielos.

Si, pues, al presentar tu ofrenda en el altar te acuerdas entonces de que una hermana o un hermano tuyo tiene algo que reprocharte, deja tu ofrenda allí, delante del altar, y vete primero a reconciliarte con tu hermano; luego vuelves y presentas tu ofrenda.

Han oído que se dijo: “Ojo por ojo y diente por diente”. Pues yo les digo, que no resistan al mal; antes bien, al que te abofetee en la mejilla derecha preséntale también la otra; al que quiera pleitear contigo para quitarte la túnica, déjale también el manto; y al que te obligue a andar un kilómetro, vete con él o ella dos. A quien te pida dale, al que desee que le prestes algo no le vuelvas la espalda.

 

PARA LA REFLEXION COMUNITARIA, FAMILIAR O PERSONAL

 

¿Por qué la lucha por la liberación conduce al camino de la vida digna?

¿Cómo vivir el compromiso con la justicia que hace posible la construcción del Proyecto de Vida Digna?

 

  1. La lucha liberadora que conduce al camino de la vida

 

La lectura del Eclesiástico nos presenta una realidad humana fundamental que hace relación al sentido de la vida y de nuestras actuaciones en la vida cotidiana: la posibilidad real de escoger el camino de la vida plena o el camino de la muerte.

Un problema fundamental es que mucha gente no tiene conciencia de la libertad que tiene para escoger el camino de la vida o el camino de la muerte. Sólo cuando desarrollamos esa conciencia moral, ética y ciudadana estamos en capacidad de hacer decisiones que comprometan la vida y la existencia toda.

El libro del eclesiástico está planteando la libertad humana como una capacidad para escoger entre el camino de la vida o el camino de la muerte, el camino de la construcción de una vida familiar, comunitaria y popular fundamentada en los valores del amor, la justicia y la solidaridad o una vida orientada por el egoísmo que impide reconocer a la otra persona y sus necesidades fundamentales.

La vida sabia está en escoger el camino de la vida plena y feliz.

 

  1. La justicia que hace posible la construcción del Proyecto de Vida Digna

 

Jesús, hablando a sus discípulos y discípulas les señala que si justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos no han entrado en la dinámica del Proyecto de Vida Digna, que, según el evangelio de Mateo, Jesús le llamaba “Reino de los Cielos”, y según los demás evangelistas: Marcos y Lucas, “Reino de Dios”.

Jesús conoce la vida de los escribas y fariseos. Es un grupo de personas que han se han convertido en maestros de la gente. Sin embargo es gente criticada por Jesús por ser hipócritas, por tener una práctica de vida muy alejada de sus prédicas y propuestas. Las discípulas y discípulos de Jesús están llamados y llamadas a asumir una nueva forma de ver la vida y los acontecimientos.

Un elemento que caracteriza el proyecto de vida digna que propone Jesús es la vivencia y la práctica de la Justicia, del perdón y la solidaridad. Estos tres valores deben fundamentar la práctica cotidiana de las y los discípulos de Jesús.

 

 

Para la oración de las y los participantes:

 

  • Para que sepamos escoger el camino que conduce a la vida plena. Roguemos.
  • Para que la justicia y la solidaridad sean el fundamento de nuestras relaciones cotidianas. Roguemos.
  • Para que mostremos coherencia entre nuestras creencias, nuestro discurso y nuestras prácticas cotidianas.

 

Exhortación final: Hemos recibido del MAESTRO  Jesús la invitación a fundamentar nuestra vida en los valores de la libertad, la justicia y la solidaridad. Ese es el camino que conduce a la vida plena y al compromiso con la transformación de nuestro entorno familiar, comunitario y nacional, en la construcción del proyecto de Vida Digna.

 

 

Amarás a tu prójimo/a más que a ti mismo/a (A7°O. 20-26/02/2017).

 

Introducción: Jesús propone una nueva forma de relacionarse entre los seres humanos fundamentada en el valor del amor solidario que permite establecer relaciones de confianza, cercanía,  respeto y cuidado con las personas, los seres vivos y la naturaleza.

Ese nuevo estilo de vida se caracteriza por la solidaridad con el hermano o hermana más empobrecido y excluido y la defensa de la vida en el entorno. Es, por tanto, un amor solidario que devuelve la dignidad a quien la sociedad o la comunidad han excluido.

 

Lect. Primer Testamento: Lv 19,1-2.17-18.  No oprimirás a tu prójimo.

 

Introducción L.P.T: En el texto del libro del Levítico que leemos se presenta una divinidad tribal –que llamamos Adonai, Yahvé o Jehová-, hablando con Moisés, dando a través de él normas de comportamiento para una convivencia justa y solidaria. Moisés fue un líder tribal importante, comprometido con el proceso de liberación de la esclavitud de Egipto de uno de los grupos que luego formarían el pueblo de Israel.

 

Texto: Habló Adonai a Moisés, diciendo: Habla a toda la comunidad de las hijas e hijos de Israel y diles: “Sean santas y santos, porque yo, Adonai, su Dios, soy santo”.

Cuando recojan sus cosechas de trigo no lo cortarán hasta la última esquina de tu tierra. Tampoco recogerás de tu huerto los frutos caídos; los dejarás para el pobre y el forastero.

No oprimirás a tu prójimo, no lo despojarás. No retendrás el salario del jornalero hasta el día siguiente.

No odies en tu corazón a tu hermano o hermana, pero corrige a tu prójimo para que no te cargues con pecado por su causa. No te vengarás ni guardarás rencor contras los hijos e hijas de tu pueblo. Amarás a tu prójimo como a ti mismo, como a ti misma.

 

Salmo de hoy: Feliz la gente que vive y que siente en su vida el amor solidario

 

  • Los que tienen y nunca se olvidan a otras personas les falta; quienes nunca usaron la fuerza, sino la razón; quienes dan una mano y ayudan a quienes han caído.
  • Quienes ponen en todas las cosas amor y justicia, quienes nunca sembraron el odio, tampoco el dolor, quienes dan no piensan jamás en su recompensa.
  • Quienes son generosos/ y dan de su pan un pedazo; quienes siempre traban pensando en un mundo mejor; quienes están liberados y liberadas de todas sus ambiciones.

 

Lect. Evangélica: Mt 5,38-48. Un amor solidario que no tiene límites

 

Introducción L. Ev.: Jesús propone a sus discípulos y discípulas una nueva ética para el comportamiento. Esa nueva ética está fundamentada en el mandamiento nuevo del amor, que llega incluso a buscar el bienestar de quienes nos odian, nos persiguen o buscan hacernos daño.

 

Texto: En  aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulas y discípulos:   Han oído que se dijo: “Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo”.  Pues yo les digo: Amen a sus enemigos y enemigas y rueguen por las y los que le persigan, para que sean hijas e hijos de su Padre celestial, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y llover sobre personas justas e injustas. Porque si aman a las y los que les aman, ¿qué recompensa van a tener? ¿No hacen eso mismo también la gente sin fe? Ustedes, pues, sean perfectos y perfectas como es perfecto su Padre celestial.

 

PARA LA REFLEXION COMUNITARIA, FAMILIAR O PERSONAL

 

  1. ¿Por qué el mandamiento nuevo del amor exige nuevas relaciones laborales?
  2. ¿Por qué el mandamiento del amor no establece límites de personas?

 

 

  1. Relaciones laborales fundamentadas en la justicia y el respeto

 

            La comunidad judía recordaba como un elemento fundamental de su historia que había estado esclavizada en Egipto, tierra de la esclavitud y la opresión, y que había sido liberada de allí por medio de la organización, popular, y el liderazgo de Moisés con la ayuda del dios Adonai.

Ese pueblo que recordaba que sus antepasados habían salido de la tierra de la esclavitud tenía la tentación de establecer entre ellos y ellas las mismas situaciones de opresión e injusticia que se habían vivido en Egipto.

El pueblo de Israel había construido un estado tribal descentralizado, en donde el poder estaba repartido y descentralizado y en donde la producción agrícola estaba al servicio de las necesidades de la familia. Ese proyecto de una sociedad justa se fue debilitando por la implantación de la monarquía. Es por eso que los profetas se convierten en una conciencia crítica que recuerdan a gobernantes y a patrones que no deben reproducir las relaciones de opresión y de dominio que habían existido en la esclavitud de Egipto. Por eso el tratar bien a las y los obreros o compartir con los más empobrecidos los frutos de la cosecha se consideró un signo de una vida religiosa comprometida.

Hoy, como ayer, en nuestra tierra siguen existiendo unas relaciones laborales injustas. Los patrones, por lo general, se quedan con la mayor parte del sudor obrero, sin que los salarios puedan cubrir las necesidades fundamentales de las personas asalariadas. Es por eso que las palabras del Levítico y la invitación a liberarse de las situaciones de opresión e injusticia siguen teniendo toda su validez para el día de hoy.

 

  1. Un mandamiento solidario que no tiene límites

 

Mientras que muchas religiones hacen consistir sus prácticas en ritos vacíos, la propuesta de Jesús está basada en el mandamiento nuevo del amor sin límites. El amor de puertas abiertas se convierte entonces en un distintivo de quienes se ponen en la escuela de Jesús.

Ya que el amor jesuánico-cristiano no tiene límites se expresa en el cariño, el respeto y la solidaridad con quien está cerca, pero también con quien está lejos, o con quien tiene dificultades con nosotros o nosotras o con quien hemos tenido conflictos, o quien nos ha herido y nos ha hecho mal, sea intencionalmente o no.

Un rasgo del amor propuesto por Jesús es que establece unas nuevas relaciones con quien son nuestros enemigos o adversarios. Es un amor que busca ayudar a cambiar el opresor, a quien nos hace daño. Esto requiere nuevas estrategias para ayudar a esas personas a reconocer su error, a cambiar y así establecer nuevas relaciones humanas a los diferentes niveles: familiar, comunitario, social.

 

Para la oración de las y los participantes:

 

  • Para que seamos capaces de trabajar por el establecimiento de relaciones laborales justas y solidarias. Roguemos.
  • Para que podamos amar a todas las personas sin distinción de edad, sexo o cultura. Roguemos.
  • Para que sepamos superar los límites y condicionamientos personales y sociales en la demostración de nuestro amor a todas las personas y en especial a las y los más débiles y excluidos sociales. Roguemos.

 

Exhortación final: Hemos recibido la invitación a establecer relaciones de amor solidario a los diferentes niveles; tanto en las relaciones interpersonales, familiares, comunitarias como en las relaciones laborales. Se trata de un amor sin límites que da un nuevo sentido a la vida y al caminar de cada día.

 

Servir a la causa de la justicia y no a los/as acaparadores del poder y del dinero (A8ºO. 27/2 al 5/3/2017).

Introducción: En la reflexión de esta semana se nos invita a tomar conciencia del proyecto de vida y de justicia en el que estamos envueltos/as, como expresión de nuestro compromiso con el Proyecto de Vida Digna propuesto en el evangelio de Jesús.

Que esta celebración y la Palabra que inspirará nuestro diálogo nos fortalezcan en la tarea de la re-construcción de la esperanza, en medio de una sociedad en la que hay tantas personas necesitadas de referente ético y de compromiso con la causa de los sectores más excluidos y empobrecidos.

 

Lect. Primer Testamento: Isaías 49,13-19. La alegría por el regreso a la tierra

 

Introducción L.P.T: En el contexto de la vuelta a la tierra de Palestina de un grupo de judíos y judías, que habían estado desterrados en Babilonia, el profeta Isaías, hablando en nombre del Dios Adonai, invita a las y los habitantes de Jerusalén (Sión) a alegrarse porque con el retorno de los/as desterrados/as ha comenzado una nueva etapa en la vida del pueblo.

 

Texto: ¡Cielo, grita de alegría! ¡Tierra, llénate de gozo! ¡Montañas, lancen gritos de felicidad! Porque el Señor ha consolado a su pueblo, ha tenido compasión de él en su aflicción.

“Sión decía: ‘El Señor me abandonó, mi Dios se olvidó de mí.’ Pero ¿acaso una madre olvida o deja de amar a su propio hijo o a su propia hija? Pues aunque ella la o lo olvide, yo no te olvidaré.

Yo te llevo grabada en mis manos, siempre tengo presentes tus murallas. Los que te reconstruyen van más de prisa que los que te destruyeron; ya se han ido los que te arrasaron.

Levanta los ojos y mira alrededor, mira cómo se reúnen todos y todas y vuelven hacia ti.  “Yo, el Señor, juro por mi vida que todos ellos serán como joyas que te pondrás, como los adornos de una novia.

Tu país estaba en ruinas, destruido, arrasado; pero ahora tu territorio será pequeño para tus habitantes. Los que te destruyeron están lejos.

Los hijos que dabas por perdidos te dirán al oído: ‘Este país es demasiado pequeño para nosotros y nosotras; haznos lugar para vivir.’

Y tú dirás en tu interior: ‘¿Quién me ha dado estos hijos e hijas? Yo no tenía hijos ni hijas, ni podía tenerlos/as; estaba desterrada y apartada, ¿quién los/as crió? Me habían dejado sola, ¿de dónde vinieron?’ ”

El Señor dice: “Voy a dar órdenes a las naciones; voy a dar una señal a los pueblos para que traigan en brazos a tus hijos, y a tus hijas las traigan sobre los hombros

 

  • Salmo de hoy: Yo volverá a cantar al amor y a la esperanza

 

  1. Cuando el verano se acerque, las flores se morirán; pero con la primavera de nuevo renacerán.
  2. Quizás me veas llorar, cuando un amigo se va; la muerte lleva a los míos, pero sé que volverán.
  3. Quizás me veas sufriendo por amor a los/as demás; quizás me veas gritando que el/la pobre no tiene pan.

 

Lect. Evangélica: Mateo  6,24-34. Busquen el Reino y la Justicia y se les darán también las demás cosas

 

Introducción L. Ev.: En el evangelio que leemos hoy, como parte del llamado “sermón del monte”, Jesús da unas instrucciones ético-políticas importantes para la vida y la praxis de sus discípulos y discípulas. En medio de una sociedad en la que las riquezas se habían convertido en una divinidad para muchas personas, se invita a las y los seguidores del evangelio jesuánico-cristiano a enrolarse en la construcción de un proyecto de sociedad en donde las necesidades básicas de las personas estén satisfechas, y en donde la preocupación por las necesidades cotidianas no impidan la lucha por satisfacer el hambre de justicia, equidad y solidaridad que están en lo profundo del corazón humano.

           

Texto: En aquel tiempo decía Jesús a sus discípulos y discípulas: “Nadie puede servir a dos amos, porque odiará a uno y querrá al otro, o será fiel a uno y despreciará al otro. No se puede servir a Dios y a las riquezas.

“Por lo tanto, yo les digo: No se preocupen por lo que han de comer o beber para vivir, ni por la ropa que necesitan para el cuerpo. ¿No vale la vida más que la comida y el cuerpo más que la ropa? Miren las aves que vuelan por el aire: no siembran ni cosechan ni guardan la cosecha en graneros; sin embargo, el Padre de ustedes que está en el cielo les da de comer. ¡Y ustedes valen más que las aves! En todo caso, por mucho que uno se preocupe, ¿cómo podrá prolongar su vida ni siquiera una hora?

“¿Y por qué se preocupan ustedes por la ropa? Fíjense cómo crecen los lirios del campo: no trabajan ni hilan. Sin embargo, les digo que ni siquiera el rey Salomón, con todo su lujo, se vestía como uno de ellos. Pues si Dios viste así a la hierba, que hoy está en el campo y mañana se quema en el horno, ¡con mayor razón los vestirá a ustedes, gente falta de fe! Así que no se preocupen, preguntándose: ‘¿Qué vamos a comer?’ o ‘¿Qué vamos a beber?’ o ‘¿Con qué vamos a vestirnos?’ Todas estas cosas son las que preocupan a los paganos, pero ustedes tienen un Padre celestial que ya sabe que las necesitan. Por lo tanto, pongan toda su atención en el reino de los cielos y en hacer lo que es justo ante Dios, y recibirán también todas estas cosas. No se preocupen por el día de mañana, porque mañana habrá tiempo para preocuparse. Cada día tiene bastante con sus propios problemas.

 

PARA EL DIÁLOGO COMUNITARIO O FAMILIAR

 

  1. ¿Cómo no preocuparse por el alimento y por las necesidades básicas de cada día?
  2. ¿Cómo buscar el Reino de Dios y la justicia?

 

  1. La preocupación por el alimento y las necesidades cotidianas

 

            Quien lea el evangelio de hoy con ojos críticos descubrirá que se está proponiendo algo que es necesario entenderlo en su justo sentido, pues se presta a malas interpretaciones. Jesús habla de no preocuparse demasiado por el alimento diario, ni por el vestido, pues así como Dios alimenta y viste a las aves del cielo, así mismo lo hará con las personas.

La recomendación de Jesús creemos que debe ser entendida en el marco de su invitación a no imitar a aquellas personas que han hecho de las riquezas su Dios y viven preocupados excesivamente por el alimento y la ropa de cada día.

A las mayorías empobrecidas de nuestros países caribeños y latinoamericanos no podemos decirles que no se preocupen del alimento diario y de las necesidades básicas, porque una divinidad se encargará de buscarles el alimento. De hecho ni siquiera las aves del cielo comen si no se buscan lo necesario para sobrevivir.

En una situación de crisis alimentaria a nivel de nuestros países caribeños y latinoamericanos y del mundo entero, la preocupación por el alimento se convierte en un compromiso de cada día. La invitación de Jesús podríamos entenderla en el sentido de que es necesario preocuparse, en primer lugar, por las causas que provocan la acumulación de los bienes y de los alimentos en pocas manos, que obliga a muchas personas a trabajar cada vez más para obtener los mismos alimentos para ellas y sus familiares.

 

  1. La búsqueda del Proyecto de Vida y la satisfacción de las necesidades básicas

 

            Jesús invita a sus seguidores y seguidoras a enrolarse en el Proyecto de vida en plenitud que él llamó, según la cultura de su tiempo, “Reino de Dios”.

A quienes habían hecho de la vida religiosa un proyecto en el que el ser humano no tenía que asumir responsabilidades, pues se creía que todo lo hacía la divinidad, se les invita a involucrarse en un proyecto, que es don, pero que es, sobre todo, tarea cotidiana de construcción y de lucha esforzada.

Quienes no se han dejado seducir por las divinidades del dinero y del poder, sino que intentan construir una sociedad de hermanos y hermanas, en donde se pueda vivir con dignidad, saben que como consecuencia de las luchas comunitarias por conseguir mejores condiciones de vida también ellos y ellas pueden llegar a vivir un estilo de vida en donde las preocupaciones por la comida de cada día no le hagan emplear todas sus energías, pues están convencidos que luchando por la causa del Proyecto del Reino y su justicia, que implica la lucha por la construcción de una sociedad justa, podrán satisfacer el hambre más profunda, el hambre de la justicia, la sed de libertad,  y la construcción de relaciones de amor solidario.

 

Para la oración de las y los participantes:

 

  • Para que las y los cristianos sepamos impulsar proyectos que ayuden a re-crear la esperanza en la construcción de un proyecto de vida digna y buena para nuestras comunidades. Roguemos.
  • Para que sepamos considerarnos como servidores y servidoras de un proyecto de vida digna para todos y todas. Roguemos.
  • Para que la lucha diaria por conseguir mejores condiciones de vida no nos impida descubrir la necesidad de construir proyectos comunitarios y colectivos que colaboren en la construcción de una sociedad más equitativa y justa.

 

Oración final: Jesús, Dios de bondad y de misericordia, que nos invitas a reconstruir la esperanza aun en los momentos más difíciles; ayúdanos a mantener la capacidad de servicio y de lucha. Danos capacidad de resistencia y de creatividad para descubrir cuál es el aporte que debemos y podemos dar en nuestras comunidades, en nuestro país, en nuestra América Latina y el Caribe, para ir construyendo otras sociedades posibles que construyan el proyecto de Vida Digna. Amén.

 


Reflexiones semanales de la Rebidom: Realidad- Comunidad-Palabra-Vida Digna. Enero 2017

enero 12, 2017

Red Ecuménica Bíblica Dominicana (REBIDOM)

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Reflexiones bíblicas semanales. Enero 2017

 

 

UNA LUZ QUE ILUMINA LAS TINIEBLAS DEL MUNDO AEJ (9-15/1/2017)

 

Introducción: La palabra “epifanía” viene del griego y hacía referencia a la entrada de un rey a una ciudad, en la cual había llegado a ser famoso, por méritos propios. Servía también para indicar la aparición de algún dios o una intervención prestigiosa de éste. Por esto, el término fue aplicado a Jesús, que es el verdadero Dios.

Esta fiesta nació en las iglesias de Oriente en la segunda mitad del siglo IV, al mismo tiempo que la Navidad en Occidente y tenía como objeto ce­lebrar el nacimiento y el bautismo de Jesús. Posteriormente las dos fiestas se celebraron en todas partes, y la Epifanía quedó en Oriente como memoria del Bautismo mientras que en Occidente se propusieron celebrar sobre todo la veni­da de los Magos, presentados como los primeros gentiles – es decir, gente no judía- a los que se manifestó Jesús. De esta manera se quiere señalar que Jesús es fuente de vida digna para todos los pueblos.

Celebremos, con alegría fraterna, la presencia del Jesús encarnado en medio de nuestra comunidad de fe y de amor solidario.

 

Lect. Primer Testamento: Isaías 60,1-4. Los pueblos se dirigen hacia tu luz

 

Introducción L.P.T: El tercer Isaías, quien realizó su labor profética después de que un grupo significativo del pueblo de Israel regresó del exilio de Babilonia (537 a.C.) se pone a soñar y habla de la importancia y del esplendor futuro que tendrá la ciudad de Jerusalén en un momento en que ésta estaba destruida. Según el deseo del profeta la ciudad se convertiría en una luz para todos los pueblos. Allí se reunirán personas de todas las naciones para adorar al Dios Adonai, una divinidad comprometida con la liberación de un pueblo de la tierra de la esclavitud y la deportación.

 

Texto: Levántate y  brilla, Jerusalén, que ha llegado tu luz y la Gloria de Adonai amaneció sobre ti. La oscuridad cubre la tierra y los pueblos están en la no­che, pero sobre ti se levanta Adonai, y sobre ti aparece su Gloria.

Los pueblos se dirigen hacia tu luz y los reyes, al resplandor de tu aurora. Levanta los ojos a tu alrededor y contempla: Todos se reúnen y vienen hacia ti: Tus hijos llegan de lejos y tus hijas son traídas en brazos.

Tú entonces, al verlo, te pondrás radiante, palpitará tu corazón muy emocionado; traerán a ti tesoros del otro lado del mar y llegarán a ti las riquezas de las naciones.

Te inundará una multitud de camellos: llegarán los de Madián y Efá. los de Sabá vendrán todos trayendo oro e incienso, y proclamando las alabanzas de Adonai.

 

Salmo de hoy: Jesús, ¿Al servicio de quién?

 

  • Al servicio de unos/as pocos/as, que se lo llevaron preso; disfrazándolo de lujos, sabiendo que Él es del pueblo.
  • Lo tienen encarcelado, en palacios de concreto, con pisos de mármol, de preciosa madera el techo.
  • Templos que no se parecen a las casas de mi pueblo: casas de lata y cartón; techos rotos, suelo de tierra.

 

Lect. Evangélica: Mateo 2,1-12. De ti Belén saldrá el pastor de mi pueblo

 

Introducción L. Ev.: La siguiente lectura nos habla de la visita que hicieron los magos de oriente al recién nacido niño Jesús. Mientras que estas personas vienen desde lejos para visitar y para adorar al niño, los de cerca no se enteran. Y aunque el rey de los judíos quiere matar al niño, el Dios de Jesús mismo protege a su Hijo e im­pide que sea asesinado por el tirano y cruel rey Herodes

 

Texto: Habiendo nacido Jesús en Belén de Judá, durante el reinado de Herodes, vinieron unos Magos de Oriente a Jerusalén, y preguntaron: “¿Dónde está el rey de los judíos que ha nacido?, porque hemos visto su estrella en Oriente y ve­nimos a adorarlo”.

Herodes y todo Jerusalén quedaron muy intranquilos por la noticia. Re­unió a todos los sacerdotes principales y a los maestros de la Ley para pre­guntarles dónde debía nacer el Cristo. Ellos le contestaron que en Belén de Judá, ya que así lo anunció el profeta que escribió: “Belén, en la tierra de Judá, tú no eres el más pequeño entre los principales pueblos de Judá, porque ti saldrá un jefe, el pastor de mi pueblo, Israel”.

Herodes, entonces, llamó privadamente a los magos para saber la fecha exacta en que se les había aparecido la estrella. Encaminándolos a Belén les dijo: “Vayan y averigüen bien lo que se refiere a este niño. Cuando lo hayan encontrado avísenme para ir yo también a adorarlo”.

Después de esta entrevista, los magos prosiguieron su camino. La estre­lla que habían visto en Oriente iba delante de ellos, hasta que se paró sobre el lugar en que estaba el niño.

Al ver la estrella se alegraron mucho, y, habiendo entrado en la casa, hallaron al niño que estaba con María, su madre. Se postraron para adorarlo y, abriendo sus cofres, le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra.

Luego regresaron a su país por otro camino, porque se les avisó en sue­ños que no volvieran donde Herodes.

 

                        DIÁLOGO GRUPAL, COMUNITARIO O FAMILIAR

1.- ¿Por qué todos y todas estamos llamados y llamadas a compartir la misma lucha en el Proyecto de Vida Digna?

2.- ¿Por qué Jesús se manifiesta a los magos?

 

  1. Los gentiles comparten la misma lucha y pertenecen al mismo pueblo

 

Los judíos estaban convencidos de que ellos eran el pueblo escogido, heredero de la salvación de Dios. Esto les llevaba hacia un tipo de orgullo que excluía de la salvación de Dios a las personas de todas las demás nacio­nes. Pero, sobre todo a partir del exilio de Babilonia, los profetas comienzan a hablar de la universalidad de la salvación de Dios. De hecho todos los pue­blos y todas las personas están llamados a disfrutar de la salvación de Dios.

En la lectura de la carta a los Efesios que hemos leído, Pablo admite que le fueron concedidos muchos dones para el servicio a los gentiles. Con razón a Pablo se le llama el apóstol de los gentiles. De hecho, el nuevo pue­blo del Proyecto de Vida Digna no está formado exclusivamente por judíos, sino por todas aquellas personas que estén dispuestas a aceptar el proyecto de Vida Buena en sus vidas.

Como comunidad podemos encerrarnos en nuestro pequeño mundo y creernos las y los buenos y salvados. Incluso hemos oído a algunos grupos religiosos decir que ya se completó el número de las personas salvadas y que naturalmente, las y los demás quedamos fue­ra, excluidos o excluidas. Por el contrario, debemos hacer lo posible para que todas las personas lleguen a conocer a Dios, viviendo de acuerdo a su Palabra y den testimonio de su amor liberador.

 

  1. Jesús se manifiesta a los magos, mientras que Herodes quiere matarlo.

 

La mayor parte de las y los estudiosos de la Biblia está hoy de acuerdo en afirmar que el relato de los magos es necesario leerlo teniendo en cuenta su género literario. Se trata de lo que en hebreo se llama un “midrash”; es decir, un relato que inten­ta actualizar un mensa­je para las y los lectores que lo leen. En otras palabras, el relato de los magos o sabios astrólogos que vienen de Oriente es probablemente una leyen­da o narración que quiere dejarnos un mensaje: mientras los de cerca no se dan cuenta de que ha nacido el Salvador, vienen los de lejos a visitarlo y a adorarlo, ofre­ciéndole regalos, y perfumes de Arabia. Los primeros escritores cristianos ven simboli­zados en estos regalos la realeza (oro), la divinidad­ (incienso) y la pasión (mirra) de Cristo.

Mientras los de lejos vienen a adorar al recién nacido, el rey Herodes trama su muerte. Así la vida del niño indefenso nacido en Belén es signo de contradicción y conflictos desde su nacimiento. Sin embargo el mismo Dios pro­tege al niño indicándole a los magos que no vuelvan donde Herodes.

La tradición popular ha hecho de esos Magos unos reyes, como consigna la continuación del texto de Isaías citado, y representándolos sobre sus camellos ha visto cumplido el v.6 del mismo capítulo: “te inundará una multitud de camellos, de dromedarios de Madián y de Efá”. Y en sus ofrendas ha visto la realización del mismo pasaje: “vienen todos de Sabá, trayendo incienso y oro”.

De forma distinta, por tanto, encontramos la misma afirmación de Ef. 3,6;: “que los paganos, por medio del Mesías Jesús y gracias a la buena noticia, entran en la misma herencia, forman un mismo cuerpo y tienen parte en la misma promesa”.

Frecuentemente la fe nos coloca ante la necesidad de hacer una opción entre dos sumisiones: la aceptación de las decisiones de los detentores del poder, muchas veces enfrentadas con el querer divino o la obediencia al designio de Dios. El enfrentamiento de Herodes con los movimientos mesiánicos de su tiempo nace del temor ante la toma de conciencia de las condiciones del deber ser querido por Dios, frecuentemente alejado del “realismo” presente en la toma de decisiones de los gobernantes.

Frente a cada ocasión en que con ese realismo se pretenda justificar la oposición del gobernante al designio divino, el texto nos llama a reconocer al “rey de los judíos” en el niño desnudo que ha nacido.

Por otra parte, la comunidad cristiana es llamada a comprender que paradójicamente son, a veces, las y  los “alejados” quienes, más que los miembros del pueblo, pueden descubrir mejor la presencia siempre novedosa de Dios en la historia.

La intervención divina que causa en la dirigencia del pueblo preocupación y furia violenta y homicida, produce en los “sabios” la entrada en la casa del niño, la adoración y el ofrecimiento de tesoros y, con ellos, de sus propios valores.

Crece constantemente a nuestro alrededor la desconfianza frente al extranjero y frente a todo lo que es “diferente”. Cada grupo, país o raza pretende ligar la presencia de Dios a sus propios intereses o a sus comportamientos comunitarios. Y sin embargo, el relato de los Magos nos muestra cómo con estas actitudes podemos estar rechazando una presencia nueva de Dios, procurando ahogarla y, de esta forma, reproduciendo la actitud de Herodes y de la dirigencia israelita de aquella época frente al recién nacido.

 

Para la oración de las y los participantes:

 

  1. Pidamos por todos los cristianos y cristianas para que sepamos reconocer a Jesús en los hermanos y hermanas que sufren las consecuencias de las enfermedades, del abandono y de las injusticias, roguemos al Señor.
  2. Por los gobernantes y funcionarios públicos para que busquen el bienestar de todo el pueblo y no sólo el suyo personal o de sus partidos, roguemos al Señor.
  3. Por nuestras comunidades cristianas para que podamos manifestar el amor solidario de Jesús para con todas aquellas personas que viven sin esperanza e ilusión, roguemos al Señor.

 

Oración final: Dios, Padre y Madre nuestra, que tu luz nos guíe siempre para que podamos iluminar las tinieblas de nuestras comunidades, de nuestro país, de los pueblos de nuestra isla, de nuestro Caribe, de nuestra América Latina y del mundo entero y así ser testigos y testigas de una presencia liberadora en medio del pueblo que busca y lucha por mejores condiciones de vida. Amén.

 

 

UN BAUTISMO DE COMPROMISO CON UN PROYECTO DE VIDA DIGNA A2°O (16-22/1/2017)

 

Introducción: Litúrgicamente el tiempo de Navidad termina con la celebración del bautismo de Jesús. Al bautizarse Jesús da fin al período de los cerca de treinta años de vida sencilla y trabajadora en el humilde pueblo de Nazaret y comienza su vida pública al servicio del Proyecto de Dios.

El bautismo de Jesús realizado por Juan Bautista en el Jordán representa el comienzo de la predicación del Proyecto de Vida Digna (Reino de Dios) por parte de Jesús y de realización de milagros, acciones, y hechos en bien de la gente necesitada.

 

Lect. Primer Testamento: Isaías. 42,1-4.6-7. He puesto mi Espíritu sobre él

 

Introducción L.P.T: El segundo Isaías, profeta que acompañó al pueblo de Israel en el exilio de Babilonia (s. 6° a.C.), escribió cuatro poemas llamados por las y los estudiosos de la Biblia, los “cánticos del Servidor de Adonai”. El que leemos hoy es el primero de éstos y descri­be las cualidades que tendrá el verdadero servidor del Proyecto de Vida Digna. La tradición cris­tiana ha aplicado estos cánticos a Jesús, el Hijo predilecto de Dios.

 

Texto: He aquí a mi servidor a quien yo sostengo, mi elegido, el preferido de mi corazón. He puesto mi Espíritu sobre él, y por él las naciones conocerán mis juicios.

No clamará, no gritará, ni alzará en las calles su voz. No romperá la caña quebrada ni aplastará la mecha que está por apagarse.

Con toda seguridad llevará a cabo mis juicios. No se dejará quebrar ni aplastar, hasta que reine el derecho en la tierra. Los países lejanos esperan sus ordenanzas.

Yo, Adonai, te he llamado para cumplir mi justicia, te he formado y tomado de la mano, te he destinado para que unas a mi pueblo y seas luz para todas las naciones. Para abrir los ojos a los ciegos, para sacar a los presos de la cár­cel, y del calabazo a los que estaban en la oscuridad.

 

Salmo de hoy: Jesús, fuente de vida digna y liberada

 

  • Cuando luche por la paz y la verdad, lo encontraré.
  • Cuando cargue con la cruz de los demás, me salvaré.
  • Cuando siembre la alegría y la amistad, buenos frutos cosecharé.

 

Lect. Evangélica: Mateo  3,13-17. Este es mi Hijo, el Amado

 

Introducción L. Ev.: Estando Juan bautizando en el río Jordán se presentó Jesús para ser bautizado por él. Al ser bautizado, Jesús recibe la confirmación de su misión por medio de la voz divina que se hace oír en el momento de su bautis­mo. Desde entonces, Jesús comenzará su misión de anunciar el Evangelio liberador y a acompañar ese anuncio con acciones concretas de misericordia y de solidaridad en favor de las personas más débiles, necesitadas, abusadas e indefensas.

 

Texto: En aquel tiempo, vino Jesús, de Galilea al río Jordán, en busca de Juan Para que lo bautizara. Pero Juan se oponía, diciendo: `Yo soy el que necesito tu bautismo ¿y tú quieres que yo te bautice?

Jesús le respondió: `Déjame hacer por el momento; porque es necesario que así cumplamos lo ordenado por Dios.’ Entonces Juan aceptó.

Una vez bautizado, Jesús salió del río repente se le abrieron los Cie­los y vio al Espíritu de Dios que bajaba como paloma y venía sobre él. Y se oyó una voz celestial que decía: Este es mi Hijo, el Amado; éste es mi Elegi­do.

 

 

DIÁLOGO GRUPAL, COMUNITARIO O FAMILIAR

 

  1. ¿Qué hacer para unir al pueblo y ser luz en medio de éste?
  2. ¿Cuáles son las principales dificultades que encontramos para hacer nuestro trabajo solidario en nuestras comunidades?

 

  1. Consagrado por el Espíritu para unir al pueblo y ser luz

 

La primera lectura del libro de Isaías nos muestra al servidor de Dios que es consagrado por el Espíritu de Dios para realizar su misión. Pero, podríamos preguntarnos, ¿quién es este servidor de Dios? Unos dicen que es el mismo pueblo de Israel que vivía en el exilio de Babilonia, otros lo identifican con el Segundo Isaías, profeta que escribió los capítulos 40-55 del actual libro de Isaías y que acompañó al pueblo de Israel en el exilio. Finalmente, otras y otros estudiosos de la Biblia lo identifican con el profeta Jeremías. Lo importante para nosotros y nosotras es que los cuatro poemas o cánticos del servidor de Adonai han sido aplicados a Jesús, el verdadero servidor de Dios y de su pueblo.

Jesús, como verdadero enviado de Dios tiene sobre sí el Espíritu de Dios. Tiene como tarea no descansar hasta que se implante el derecho y la justicia en la tierra. Tiene como una de sus misiones el unir al pueblo de Dios disperso y ser luz para las naciones, realizando acciones en favor de la gente necesitada: abre los ojos a los ciegos, saca a los presos de la cárcel y del calabozo a los que están en la oscuridad.

Nuestras comunidades tienen también que asumir la misma misión de Jesu­cristo, servidor de Dios y de sus hermanos y hermanas. A nosotros y nosotras nos toca también la tarea de unir a nuestro pueblo en comunidades cristianas y en organizaciones comunitarias en donde se realice un trabajo en favor de -y con- la gente más necesitada.

 

  1. Pasó haciendo el bien y sanando a las personas oprimidas por el diablo.

 

El bautismo de Jesús supuso el inicio de su actividad pública y el co­mienzo de su misión comprometida con la construcción del Proyecto de Dios. Por esto,  Pedro, discípulo cercano a Jesús,  resume en pocas palabras la vida y la misión de Jesús: “Pasó haciendo el bien y sanando a los dominados por el dia­blo” (He 10,38). Toda su existencia fue un proyecto de bien, de vida y de salvación para el pueblo de Dios.

Una tarea fundamental de la misión de Jesús es liberar a las personas dominadas y tiranizadas por el diablo. Jesús sabía que quienes se oponían al proyecto del bien, eran precisamente el diablo, sus seguidores y seguidoras. Por eso, su misión consis­te en liberar a esos hermanos y hermanas de las garras del príncipe del mal y de sus discípulos y discípulas.

Como bautizados y bautizadas tenemos que tomar conciencia de que tenemos la misma misión de Jesús: hacer el bien e ir ayudando a liberar a quienes se encuentran prisioneros y prisioneras de sus vicios y esclavitudes personales o esclavizados o esclavizadas por aquellas personas que son seguidoras del demonio: quienes oprimen y pisotean a los débiles y empobrecidas.

 

Para la plegaria de las y los participantes:

 

  1. Para que todas las mujeres y hombres acepten al Hijo enviado del Padre, roguemos al Señor.
  2. Por todas las personas que seguimos a Jesús, para que nos distingamos siempre por nuestro amor a la paz, a la concordia, a la justicia, y al derecho.
  3. Para que aprendamos de aquellas personas que aun sin la luz del Evangelio han descubierto la necesidad de luchar por los derechos humanos.
  4. Para que seamos capaces de renovar nuestro bautismo: nuestra decisión de seguir a Jesús y comprometernos con su proyecto mesiánico de “implantar el Derecho en el mundo”.

 

Oración comunitaria final: Dios Salvador y Liberador, que en el bautismo de Jesús lo has proclamado como tu “hijo muy amado, el predilecto”; te pedimos que nos concedas imitarlo cada día más, haciendo nuestra su Causa y prosiguiendo su misión de unir al pueblo,  ser luz de las naciones y de implantar el Derecho en la tierra. Amén.

 

 

 

JESÚS, UN SERVIDOR CONSAGRADO POR EL ESPIRITU QUE GENERA VIDA DIGNA A3ºO (23-29/1/2017)

 

Introducción: Nos reunimos como integrantes de una comunidad que ha sido convocada para participar en la construcción de un proyecto de vida digna. Al compartir su Palabra fortalecemos nuestra fe, para seguir realizando la misión que se nos ha encomendado, en medio de la realidad de nuestros barrios y comunidades rurales.

 

Lect. Primer Testamento: Isaías 49,3.5-6. Te voy a poner como luz para el mundo

 

Introducción L.P.T: A continuación leemos unos de los 4 poemas del Segundo Isaías, llamados los “Cánticos del Servidor de Adonai”. ¿Quién es ese servidor del dios Adonai? Podríamos identificarlo con el pueblo de Israel y con el mismo profeta Isaías.

En la lectura que leemos a continuación, la divinidad, por medio de su profeta,  afirma que ha elegido a su servidor, a quien le ha comunicado su Espíritu, y le ha encomendado la misión de ser luz para las naciones.

 

Texto: El Señor me dijo: “Tú eres mi servidor, Israel, y por ti me daré a co­nocer”. Mientras que yo pensaba: “He trabajado de balde, para nada he gastado mis fuerzas”. Vi que mis derechos los protegía Adonai y que mi salario lo tenía mi Dios. Fui tomado en cuenta por Adonai, mi Dios me prometió su apoyo.

Y ahora, Adonai ha hablado, el que me formó desde el seno materno para que fuera su servidor, para que le traiga a Jacob y le junte a Israel: “No vale la pena que seas mi servidor únicamente para restablecer a las tribus de Jacob, o traer a sus sobrevivientes a su patria. Te voy a poner, además, como una luz para el mundo, para que mi salvación llegue hasta el último extremo de la tierra”.

 

Salmo de hoy: ¿Dónde estás Jesús, dónde vives?

 

  • Búscalo en el campo que no está escondido; El anda buscando el pan de sus hijos e hijas.
  • Búscalo en la escuela sin libros de texto, con los pies descalzos sin ningún pretexto.
  • Búscalo en la escuela frente a la pizarra, dando lo que tiene por una migaja.
  • Y si tú lo encuentras, llévalo de mano porque él es tu amigo, porque él es tu hermano.

 

Lect. Evangélica: Juan 1,29-34. Una misión para un proyecto de liberación

 

Introducción L. Ev.: La misión de Juan el Bautista era preparar el camino a Jesús. En la lec­tura que leemos a continuación este gran profeta da su testimonio sobre el Jesús, una persona comprometida con un proyecto de Vida Digna para las personas y los pueblos que asumen su propuesta de vida fundamentada en palabras y hechos de amor, solidaridad y liberación.

 

Texto: Al día siguiente, Juan vio a Jesús que le venía al encuentro y excla­mó: “Ahí viene el Cordero de Dios, el que carga con el pecado del mundo. De él yo decía: Detrás de mí viene un hombre que ya está delante de mí, porque existía antes que yo.

Yo no lo conocía; pero mi misión y mi bautismo con agua eran para él, para que él se diera a conocer a Israel”.

Y Juan dio este testimonio: “He visto al Espíritu bajar del cielo como paloma y quedarse sobre él. Yo no lo conocía, pero Dios, que me envió a bauti­zar con agua, me dijo también: Verás al Espíritu bajar sobre aquel que ha de bautizar con el Espíritu Santo, y se quedará en él. ¡Y yo le he visto! Por eso puedo decir que éste es el Hijo de Dios”.

 

 

 

            DIÁLOGO GRUPAL, COMUNITARIO O FAMILIAR

 

  1. ¿Cuál es la misión de quien dedica su vida al servicio del Proyecto de Vida Digna?
  2. ¿Para qué fue Jesús consagrado por el Espíritu Divino?

 

  1. Tú eres servidor de un proyecto de vida digna

 

Hemos leído hoy en la primera lectura unos versículos del segundo de los cánticos del Servidor de Adonai. Recordamos que el pasado domingo también escu­chamos el primero de dicho cánticos (Is 42,1-9)[1]. Ese servidor ha sido elegi­do desde el seno materno para realizar la misión que se le encomienda. Es por tanto Dios quien ha tomado la iniciativa y ha llamado a su elegido.

El segundo cántico habla de la misión del servidor de Dios: a) debe ser signo de unión pues tiene que juntar a Israel; b) Debe ser luz para el mundo; c) tiene que hacer llegar la salvación de Dios hasta el extremo de la tierra. Es por tanto una llamada para una misión que tiene dimensiones universales, que traspasa los límites del pueblo judío y tiene que llegar a todos los hombres y mujeres, sean de la nación que sea.

En la realización de esa misión el servidor encontrará serias dificulta­des, porque al realizar su tarea chocará contra los intereses de los que tie­nen poder y dinero en este mundo. Por eso, en algunas ocasiones, el servidor se sentirá fracasado, hasta llegar a afirmar: “He trabajado en balde, para nada he gasta­do mis fuerzas” (Is 49,3). El mismo Dios permitió los sufrimientos del servidor, como una forma de fortalecerse en medio de la misión encomendada: “Quiso Adonai destrozarlo con padecimientos y él ofreció su vida como sacrificio por el pe­cado. Por esto, verá a sus descendientes y tendrá larga vida, y por él se cum­plirá lo que Dios quiere” (Is 54,10).

Como comunidad creemos que Jesús fue el verdadero servidor de Dios y de su pueblo; por esto, como seguidoras y seguidores suyos, tenemos la misma misión del servidor de Adonai, de ser signos de unidad y de mostrar la salvación de Dios a todas las personas que estén necesitadas de su amor. En esa misión nos encontraremos con serias dificultades. Pero no debemos temer, pues tenemos la conciencia de que Dios está de nuestra parte y camina con su pueblo.

 

 

  1. Jesucristo, el servidor consagrado por el Espíritu Divino

 

Jesucristo es el servidor de Dios ungido por el Espíritu para liberar a las personas oprimidas que se abren al Proyecto de Dios e iluminar a las y los paganos, es decir, a aquellas personas que todavía no forman parte de las comunidades cristianas que aún no han asumido un compromiso serio con la causa del Evangelio.

En la lectura evangélica que hemos hecho hoy (Jn 1,29-34) Juan Bautista afirma dos veces: “Yo no lo conocía” (Jn 1,31.33) y siente que su propio bautismo no es el importante, es sólo preparatorio. Pero sigue avanzando en su experiencia, y puede ahora testimoniar que ha visto al Espíritu bajar y quedar sobre él. Es el Espíritu de la fuerza de Dios que estuvo en el inicio de la creación (Gen 1,1), el mismo también que se da al servidor de Adonai y lo hace “luz de las naciones” (Is 49,6) para que su salvación “alcance hasta el confín de la tierra”. Ese Jesús es un profeta invadido por el Espíritu de Dios.

Como Juan Bautista tenemos la misión de ser precursores de Jesús, de prepararle el camino para que su salvación pueda llegar al mayor número posible de personas. A nosotras y nosotros también se nos ha concedido su Espíritu para anunciar el Evangelio de la salvación y para realizar acciones de solidaridad que conviertan a nuestras comunidades en una luz en medio de las tinieblas del mundo en que vivimos.

 

 

Para la oración de las y los participantes:

 

  1. Para que todas y todos, las y los cristianos realicemos voluntariamente la tarea de ser anticipadoras y anticipadores de Jesús, sus precursores, como Juan Bautista, roguemos al Señor.
  2. Para que estemos dispuestos y dispuestas a cargar con ese “pecado del mundo” luchando para que de nuestra sociedad se vaya eliminando la injusticia estructural que condena a la muerte prematura a millones de hermanos y hermanas, roguemos al Señor.
  3. Para que no confundamos nuestro deseo de ser testigos y testigas de Jesús con las actitudes de arrogancia, de dominio, de quien se cree poseedor único de la verdad.

 

Oración final: Dios Padre nuestro que hiciste de Jesús la “luz que ilumina a toda mujer y a todo hombre que viene a este mundo”; te pedimos hagas de nosotras y nosotros “facilitadores” dispuestos a ser luz y a luchar contra la oscuridad de la injusticia, la desigualdad, la corrupción y la impunidad que existe en nuestra sociedad. Te lo pedimos por el mismo Jesucristo. Amén.

 

 

EL PUEBLO EN TINIEBLAS VIO UNA LUZ GRANDE A4°O (30/1 al 5/2/2017)

 

Introducción: Como comunidad de hermanos y hermanas, comprometidos y comprometidas con el Proyecto de Vida Digna, nos reunimos para celebrar nuestra fe. Estamos conscientes de que somos llamados y llamadas a ser una luz en medio de la oscuridad del mundo en que vivimos.  Para no dejarnos contaminar con la forma de vivir de aquellos y aquellas que son defensores del proyecto del mal basado en la injusticia y en la opresión de las y los débiles necesitamos la fuerza y la ética del Espíritu de Jesús. Por eso escuchamos la Palabra que nos fortalece y compartimos la mesa de la fraternidad, donde tienen lugar todas las personas que se esfuerzan cada día por ser testigos y testigas creíbles del Proyecto de Vida Digna.

 

Lect. Primer Testamento: Is. 8,23-9,3. El pueblo fue iluminado

 

Introducción L.P.T: El texto que leemos a continuación forma parte de un poema del profeta Isaías que hace referencia probablemente a la campaña militar desarrollada por el rey de Asiria contra Palestina en el año 732 a.C. cuando deportó un primer grupo de judíos. Estos eran las y los pobladores del territorio de las tribus de Zabulón y Neftalí lo que luego pasaría a ser Galilea, la región de Jesús.  Isaías anuncia un “día de Dios” que traerá la liberación a las y los deportados.

           

Texto: En el pasado el Señor casi aniquiló al país de Zabulón y al país de Neftalí, pero en el futuro se llenará de gloria la carretera del mar, más allá del Jordán, en la región de los paganos.

El pueblo que caminaba en la noche divisó una luz grande; habitaban el oscuro país de la muerte, pero fueron iluminados. Tú los has bendecido y multiplicado, los has colmado de alegría. Es una fiesta ante ti como en el día de recogida de la cosecha, es la alegría de los que reparten el botín. Pues el yugo que soportaban y la vara sobre sus espaldas, el látigo de su capataz, tú los quiebras como en el día de Madián.

 

Salmo de hoy: Jesús vive en el/la empobrecido/a y excluido/a

 

  • Jesús vive en el/la pobre, vive en mi comunidad; en el/la joven que lucha y trabaja por un mundo de amor y paz.
  • Jesús vive en el/la que ama y se encarna en su realidad; construyendo día tras días con coraje y hermandad.
  • Jesús vive en el/la que cree y defiende la verdad, vive en el/la que ora y trabaja compartiendo tierra y mar.

 

Lect. Evangélica: Mt. 4,12-23. Tomar el camino de la Vida Digna

 

Introducción L. Ev.: Desde la tierra de Galilea, lugar marginado por los grupos del poder judíos se anuncia una luz para todo el pueblo. Desde allí se proclama el mensaje central de Jesús: el Proyecto de Vida Digna (Reino de Dios) que exige un cambio radical de vida y un compromiso permanente. Esa empresa necesita de hombres y mujeres que se comprometan con su realización, por eso Jesús les llama para formar parte de la comunidad de la gente comprometida.

 

Texto: Cuando Jesús oyó que Juan había sido encarcelado, se retiró a Galilea. No se quedó en Nazaret, sino que fue a vivir a Cafarnaúm, a orillas del lago, en la frontera entre Zabulón y Neftalí.

Así se cumplió lo que había dicho el profeta Isaías: Tierra de Zabulón y tierra de Neftalí, en el camino hacia el mar, a la otra orilla del Jordán, Galilea, tierra de paganos, escuchen: La gente que vivía en la oscuridad ha visto una luz muy grande; una luz ha brillado para los que viven en lugares de sombras de muerte.

Desde entonces Jesús empezó a proclamar este mensaje: «Renuncien a su mal camino, porque el Reino de los Cielos está ahora cerca.»

Mientras Jesús caminaba a orillas del mar de Galilea, vio a dos hermanos: uno era Simón, llamado Pedro, y el otro Andrés. Eran pescadores y estaban echando la red al mar.  Jesús los llamó: «Síganme, y yo los haré pescadores de hombres.» Al instante dejaron las redes y lo siguieron.

Más adelante vio a otros dos hermanos: Santiago, hijo de Zebedeo, con su hermano Juan; estaban con su padre en la barca arreglando las redes. Jesús los llamó, y en seguida ellos dejaron la barca y a su padre y lo siguieron.

Jesús empezó a recorrer toda la Galilea; enseñaba en las sinagogas de los judíos, proclamaba la Buena Nueva del Reino y curaba en el pueblo todas las dolencias y enfermedades.

 

            PARA EL DIÁLOGO COMUNITARIO

 

  1. ¿Dónde está la esperanza del pueblo que camina en las tinieblas
  2. ¿Por qué el mensaje central de Jesús se anuncia desde la Galilea marginada?

 

  1. La esperanza del pueblo que camina en las tinieblas

 

En la primera lectura que hemos hecho hoy se habla de un pueblo que habitaba en las tinieblas y que ha visto una luz grande. Probablemente el texto haya querido mantener viva la esperanza de las y los deportados judíos por el imperio asirio en el siglo 8° a.C. Para nuestra comunidad cristiana el texto tiene una aplicación importante: ya no son sólo las y los israelitas desterrados las y los que están en tinieblas; somos todos los seres humanos que están lejos de Dios, sumidos en violencias, codicias, vanidades, tan oscuras como la muerte. Anhelamos ser liberados y liberadas para, ver salir el sol de la justicia, de la solidaridad, la paz…

¿Que somos pesimistas? Basta contemplar el abismo que separa a las naciones ricas de las pobres, a las y los ricos de nuestra isla y a los más empobrecidos, considerar los elevados porcentajes de hambrientos, analfabetos/as, enfermos/as, desocupados/as y demás afligidos/as de múltiples carencias en nuestro planeta, todo para que vivan en la opulencia y el derroche unos pocos privilegiados. Más cerca, a nuestro alrededor, nuestros propios hermanos y hermanas, compatriotas, vecinos, nuestros prójimos, los haitianos de los bateyes, como extraños en su propia isla, carentes de lo más imprescindible para vivir. Eso es suficiente para comprender al profeta que se preocupa por la situación del pueblo que caminaba en tinieblas, que habitaba en tierra de sombras. Pero la esperanza es más fuerte que la muerte; por eso el profeta puede ver el amanecer de la liberación que traerá gozo y alegría. El Evangelio dará razón al profeta.

 

2.- El Proyecto de Vida Digna se anuncia desde la Galilea marginada

 

            Jesús entra en escena, y opta por la Galilea (Mt 4,12), la región marginada y despreciada por los judíos de Jerusalén y por el sistema social judío.

Para Jesús no hay exclusivismo que valga: él no va primero a predicar a Jerusalén, a la capital, en donde viven los poderosos; se dirige a la Galilea de la gente tenida como pagana; es decir, no creyente en la divinidad judía. Y no predica solamente en las sinagogas, sino también a campo abierto, a todo el que quiera escucharle. Su mensaje no es, como algunos o algunas pudieron esperarlo, el anuncio de un juicio de condenación; es la proclamación de la visita de un Dios misericordioso, paterno, amigable, que viene a sanar y salvar, a alimentar y a perdonar, a consolar a dar coraje para vivir con la dignidad de hijas e hijos suyos. Y para que el Evangelio permanezca en el tiempo y en los lugares, lo encomienda a una sucesión de testigos, apóstoles suyos, enviados y enviadas, que lo han llevado hasta los confines del mundo.

En el evangelio que hemos leído hoy se cita el oráculo de Isaías que la llama Galilea de las naciones, o de los paganos: la luz verdadera será particularmente para las y los que están más cerca de las tinieblas (Is 8,23b-9,3). De alguna manera se está preanunciando el envío último de Jesús resucitado (Mt 28,19): “Hagan discípulos y discípulas a todas las naciones, a todos los pueblos”.

 

Para la oración de las y los participantes

 

  1. Por toda la Iglesia de Jesús para que crezca la unidad entre todos sus miembros y comunidades, roguemos al Señor.
  2. Por las personas que se sienten en tinieblas, sin sentido, sin esperanza… para que encuentren la luz de Jesús en la vida y en la práctica del amor y de la justicia de las y los cristianos y cristianas que les rodean… roguemos al Señor.
  3. Para que redescubramos con ojos nuevos y corazón nuevo lo que significa hoy la buena noticia del evangelio en este mundo globalizado, cansado y posmoderno de inicio de siglo y de milenio. Roguemos al Señor.
  4. Para que nosotros y nosotras, como Jesús, no despreciemos a nadie, y hagamos opción preferencial por las y los marginados y desatendidos. Roguemos al Señor.
  5. Para que nuestra vida entera sea un mensaje positivo, no una condena de los demás, sino un apoyo, un aliento de esperanza para todas aquellas personas que están desanimadas. Roguemos al Señor.

 

Oración comunitaria: Espíritu de Jesús, aviva nuestra fe, nuestro amor, nuestra esperanza, y danos creatividad, para saber leer hoy tu Evangelio con ojos nuevos y corazón renovado; para saber transmitirlo con alegría e ilusión a nuestros hermanos y hermanas, sobre todo a las y los más débiles. Por Jesucristo nuestro Hermano. Amén.

  [1]     Los cánticos del Servidor Divino lo podemos encontrar en: Is 42,1-9; 49,1-7; 50,4-11; 52,13-53,12.


Reflexiones Bíblicas Semanales. Diciembre 2016

diciembre 8, 2016

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Reflexiones bíblicas semanales. Diciembre 2016

 

 

CAMBIAR DE RUMBO PARA MEJORAR LA CALIDAD DE VIDA A2ºA (5-11/12/2016)

 

Introducción: En esta semana se nos presenta a la persona de Juan el Bautista, profeta que preparó los caminos para la el desarrollo de la misión salvadora y liberadora y la presentación del Proyecto de Vida Buena que hizo Jesús. Juan con su llamado a la conversión nos invita también a nosotros y nosotras a revisar nuestra vida y nuestras actitudes para estar realmente preparados y preparadas para renovar en este tiempo de adviento y navidad nuestro compromiso con la creación de mejores condiciones de vida para todos y todas y en especial para los sectores sociales más empobrecidos y excluidos.

 

1ªL: Isaías 11,1-10. Se hará justicia a los débiles

 

I: En el año 736 a.C. Israel, el reino del Norte, y sus vecinos de Aram (la actual Siria) tratan de obligar al pequeño reino de Judá a que se una con ellos contra el imperio asirio que los estaba amenazando. Entonces Ajaz, rey de Jerusalén, a pesar de las advertencias de Isaías, llama a los ejércitos de Asiria para que defienda a su pueblo. En el 721 a.C. es destruido el reino del Norte y una parte de su población es deportada, quedando sólo el reino del sur, Judá. En medio de esta situación Isaías anuncia que nacerá un rey, descendiente de Jesé, padre del rey David, que tendrá la protección divina, que juzgará a su pueblo con justicia.

 

T: Una rama saldrá del tronco de Jesé, un brote surgirá de sus raíces. Sobre él reposará el Espíritu de Yahvé, espíritu de sabiduría e inteligencia, espíritu de prudencia y valentía, espíritu para conocer a Yahvé, y para respetarlo, y para gobernar conforme a sus preceptos.  No juzgará por las apariencias ni se decidirá por lo que se dice, sino que hará justicia a los débiles y dictará sentencias justas a favor de la gente pobre.

Su palabra derribará al opresor, el soplo de sus labios matará al malvado. Tendrá como cinturón la justicia, y la lealtad será el ceñidor de sus caderas.

El lobo habitará con el cordero, el puma se acostará junto al chivo, el becerro comerá al lado del león y un niño chiquito los cuidará. La vaca y el oso comerán hierba en compañía y sus crías reposarán juntas, pues el león también comerá pasto, igual que el buey.

El niño de pecho pisará el hoyo de la víbora, y sobre la cueva de la culebra el pequeñuelo colocará su mano.

No cometerán el mal, ni dañarán a su prójimo en todo mi Cerro santo, pues, como llenan las aguas el mar, se llenará la tierra del conocimiento de Yahvé. Aquel día la raíz de Jesé se levantará como una bandera para las naciones, los pueblos irán en su busca y su casa se hará famosa.

 

Salmo de hoy: ¡Solidaria es la gente que vive y que siente en su vida el amor!

 

  • Quienes tienen y nunca se olvidan de que a otros/as les falta; los/as que nunca usaron la fuerza, si no la razón; las que dan una mano y ayudan a quienes han caído.
  • Quienes ponen en todas las cosas amor y justicia; los que nunca sembraron el odio, tampoco el dolor; quienes dan y no piensan jamás en su recompensa.
  • Quienes son generosos/as y da de su pan un pedazo; quienes siempre trabajan pensando en un mundo mejor; quienes están liberados de todas sus ambiciones.

 

 

 

 

Ev: Mateo 3,1-12. Cambiar la vida y la mentalidad

 

I:  La lectura que leemos a continuación nos presenta a Juan el Bautista, profeta que preparó el camino para la presentación de la propuesta de vida digna que hizo el Maestro de Galilea. Su mensaje coincide con el de Jesús. Se trata de convertirse, cambiar de vida, y bautizarse para vivir como personas y comunidades responsables y comprometidas. Al mismo tiempo se denuncia la falsa religión de fariseos y saduceos, quienes no fueron capaces de acompañar su fe y creencias con obras concretas de amor y de justicia.

 

T:  En aquel tiempo se presentó Juan Bautista en el desierto de Judea, y proclamaba este mensaje: “Cambien su vida y su corazón, porque el Reino de los Cielos se ha acercado”. De él hablaba el profeta Isaías al decir: “Escuchen ese grito en el desierto: Preparen el camino del Señor, enderecen sus senderos”.

Juan vestía un manto de pelo de camello, con un cinturón de cuero, y se alimentaba con langostas y miel de abeja silvestre. Entonces iban a verlo los judíos de Jerusalén, de Judea y de toda la región del Jordán. Confesaban sus pecados y Juan los bautizaba en el río Jordán.

Al ver que muchos fariseos y saduceos venían a bautizarse, les dijo: “Raza de víboras. ¿Acaso podrán escapar al castigo que se les viene encima? Muestren, pues, los frutos de una sincera conversión, en vez de confiarse en que son los hijos de Abraham. Yo les aseguro que Dios es capaz de sacar hijos de Abraham aun de estas piedras. Fíjense que el hacha llega a la raíz. Ya están cortando a todo árbol que no da buen fruto y lo arrojan al fuego.

Mi bautismo es bautismo de agua y significa un cambio de vida. Pero otro viene después de mí y él es más poderoso que yo y yo no soy digno de llevarle los zapatos. El los bautizará en el fuego o sea, en el soplo del Espíritu Santo. El tiene en sus manos el cedazo y limpiará su trigo que guardará en sus almacenes, pero la paja la quemará en el fuego que no se apaga.

 

 

 Para la reflexión comunitaria, familiar o personal

 

  1. ¿Por qué debemos ser agentes del cambio social y personal?
  2. ¿Cuáles son los frutos que se nos pide dar?

 

  1. Llamadas y llamados a ser agentes de cambio

 

Juan el Bautista, como precursor de Jesús, hace un llamado a la conversión, al cambio de vida, de corazón, y de forma de relacionarse con uno o una misma, con las demás personas, con la naturaleza, nuestra madre, y con el Dios Salvador y liberador. Y es que no puede recibirse al Jesús que se encarna, que se acerca, desde una situación de egoísmos e injusticias personales y sociales. Por eso invitaba a la gente de su pueblo a confesar los pecados y a bautizarse como signos de esa conversión.

Esta “voz del desierto” invita al pueblo a una conversión, a un cambio que exige el arrepentimiento: “cambien de vida porque el Reino de Dios se ha acercado” (Mt 3,2). Exige también la confesión pública de las propias injusticias y maldades: “confesaban sus pecados” (Mt 3,6) y, finalmente, exige los frutos de las buenas obras como prueba del deseo de cambio: “Muestren los frutos de una sincera conversión” (3,8). Esta conversión es necesaria para poder recibir y aceptar la novedad, el cambio radical que nos pide la persona de Jesucristo y su mensaje. Esta conversión es la preparación para un nuevo nacimiento de la persona: “en verdad te digo: nadie puede ver el Reino de Dios si no nace de nuevo” (Jn 3,3).

El bautismo que realizaba Juan el Bautista en el río Jordán se presentaba como un signo del cambio interior que debían dar las personas. Sin embargo, no serán bautizadas aquellas personas que rechazarán a Jesús: los fariseos y saduceos; Juan se niega a aceptarlos, pese a su apariencia y fama de ser personas religiosas (Mt 3,7). No encuentra en ellos (que son poderosos económica y políticamente) voluntad de cambio.

Con frecuencia en las comunidades cristianas, en las comunidades de base, en las células comunitarias, hay personas que comienzan el trabajo evangelizador, o asumen un determinado ministerio, pero les cuesta ser responsables y constantes. A estas personas hay que animarles a profundizar constantemente la Palabra de Dios, y ahí descubrirán la luz y la fuerza para responder con responsabilidad al trabajo que se les ha encomendado.

Hoy se nos invita como comunidad a convertirnos, a examinar nuestras actitudes para ver si estamos en disposición de recibir al Dios que se hace uno de nosotros y nosotras en la persona de Jesucristo. Y sólo si estamos en ese proceso de conversión podemos invitar a aquellas personas que no están dentro de la comunidad cristiana, así como a los principales responsables de mantener unas estructuras injustas de pecado, a salir de su vida pecaminosa y a ponerse en el Camino de la Vida, de la esperanza y la solidaridad.

 

  1. Hacer justicia a las y los débiles y promover un tiempo de paz

 

            El Emmanuel del que nos habla el profeta Isaías, se caracteriza por hacer justicia a los débiles y dar sentencias justas a favor de la gente pobre  (Is 11,4). Esto trae como consecuencia un tiempo de paz y de armonía entre la naturaleza y el ser humano. Por lo tanto se está proponiendo un tipo diferente de gobierno del que existe en la mayor parte de los países de nuestra América Latina, el Caribe y el mundo.

El profeta sueña con un mundo en el que se establecen relaciones de respeto y solidaridad, en el cual hasta los animales hagan la paz, los salvajes y fieros con los mansos y domésticos. Es el sueño de un mundo sin guerras ni violencias, sin lágrimas ni gritos de dolor, en donde no haya necesidad de fuerza contra nadie, hasta un niño pequeño será capaz de pastorear a los animales de la selva. El profeta ve en sueño a una bandera como señal para que se reúnan todos los pueblos de la tierra, reconciliados entre sí. Tal bandera hondeará sobre el monte de Dios, sobre Jerusalén, convertida por fin en el centro de la paz. Dice un poeta español que “los sueños sueños son”, pero también los sueños pueden realizarse cuando son sueños de justicia y de paz, y cuando nos empeñamos en convertirlos en realidad.

Los que gobiernan en este mundo no se dedican, por lo general, a hacer justicia a las y los débiles. El mismo Jesús lo constató cuando dijo a sus discípulos y discípulas: “Ustedes saben que los que son tenidos como jefes de las naciones, las dominan como señores absolutos y sus grandes las oprimen con su poder. Pero no ha de ser así entre ustedes, sino que el que quiera llegar a ser grande entre ustedes, sea vuestro servidor” (Mc 10,42-43).

La práctica de la justicia está en la prédica de Juan el Bautista; ella lo enfrentó a los poderosos de su tiempo, que pidieron su cabeza. Según el profeta, el Reino de Dios, su Proyecto, propone un mundo de paz y de concordia. Las bellas imágenes que toma del mundo campesino no hacen sino reforzar ese anuncio (Is 11,6-9). Pero con eso mismo, el establecimiento de la justicia se presenta como una condición indispensable.

La mayor parte de las personas que formamos las comunidades cristianas y los grupos del movimiento popular no tenemos poder ni ocupamos cargos públicos en los que se decide la política del país. Pero sí podemos ser profetas que anuncien el Evangelio, que vivan de acuerdo a sus exigencias, y denuncien la conducta corrompida de aquellos y aquellas que tienen poder y dinero en nuestras sociedades, en los países más enriquecidos,  y lo utilizan para satisfacer sus deseos insaciables de adquirir más riquezas y más poder. Este debe ser un compromiso constante.

 

Para la oración de las y  los participantes

 

  • Para que en este tiempo de Adviento, las cristianas y los cristianos podamos ser fieles constructores y constructoras de la cultura de la paz y hagamos escuchar nuestra denuncia en estos momentos en que la paz mundial está tan amenazada. Roguemos…
  • Por todos los que gritan y claman proféticamente: para que no se cansen aunque se sientan “voz que clama en el desierto”…
  • Para que continuemos con más fuerza estudiando y reflexionando la Palabra de VIDA que nos invita a cambiar de vida, de corazón, de estructuras sociales y nos da fuerza en el compromiso de cada día.

 

Exhortación final: Como personas, como familias, como comunidad, se nos invita a dedicar este tiempo de adviento y navidad para renovar nuestra esperanza y nuestras luchas de que es posible construir nuevas relaciones comunitarias y sociales fundamentadas en el respeto, la justicia y la solidaridad. Esta es una forma hermosa de celebrar unas fiestas que el comercio las ha convertido en ocasión de promover un mayor consumo de quienes tienen poder adquisitivo, antes la mirada desafiante de quienes han sido condenados a vivir en la pobreza y en la miseria extrema.

 

 

Cuenten lo que han visto y oído como signo de que se está construyendo una vida digna, A3ºA (12-18/12/2016)

 

Introducción: La Palabra bíblica que escucharemos hoy nos invita a estar alegres en la espera de la próxima celebración de la encarnación de nuestro referente y persona comprometida con la construcción de la vida digna,  nuestro Salvador Jesucristo. Esa es una alegría que compartimos en nuestra fraternidad, en nuestra sororidad y en nuestras luchas comprometidas. Por eso nos reunimos para celebrar su presencia en nuestra comunidad, mediante su Espíritu que nos impulsa y su Palabra que nos ilumina para las luchas cotidianas. Que esa alegría que compartimos nos impulse a vivir según las exigencias del estilo de vida propuesto por Jesús.

 

1ªL:  Isaías 35,1-6.10. Regresarán los deportados

 

I:  El profeta Isaías anuncia el regreso de las y los deportados del pueblo de Israel. Aunque las personas deportadas del reino del Norte por el imperio Asirio en el 721 a.C. nunca regresaron a su tierra, sí pudieron volver las y los deportados por el imperio babilónico hacia el año 537 a.C. Ante este hecho se alegra la naturaleza y surge un período de sanación y liberación total para todas aquellas personas que padecían diversos males físicos como los ciegos, los sordos, los cojos y los mudos.

 

T:  Que se alegren el desierto y la tierra seca, que reverdezca y se cubra de flores la pradera. Que se llene de flores como junquillos, que salte y cante de contenta. Pues le han regalado la grandeza del Líbano y el brillo del Carmelo y de Sarón. Allí aparecerá toda grandeza de Yahvé, todo el brillo de nuestro Dios.

Robustezcan las manos débiles y afirmen las rodillas que se doblan. Díganles a las y los que están asustados: “Calma, no tengan miedo, porque ya viene su Dios a vengarse, a darles a ellos y ellas su merecido; él mismo viene a salvarlos y salvarlas a ustedes”.

Entonces los ojos de las y los ciegos se despegarán, y los oídos de las personas sordas se abrirán, los cojos y cojas saltarán como chivos y chivas y la lengua de las y los mudos gritará de alegría. Porque en el desierto brotarán chorros de agua, que correrán como ríos por la superficie.

Por este camino regresarán las personas libertadas por Yahvé que llegarán a Sión, dando gritos de alegría, y con una dicha eterna reflejada en sus rostros; la alegría y la felicidad los acompañarán y ya no tendrán más pena ni tristeza.

 

Salmo de hoy: Permanecemos firmes y fieles. No nos moverán

 

  • Con fe y compromiso; no nos moverán. Escuchando la propuesta de vida de Jesucristo; no nos moverán.
  • Las y los empobrecidos/as y excluidos/as siempre unidos/as; no nos moverán. Jamás serán vencidos; no nos moverán.
  • Si nos concientizamos; y nos organizamos, no nos moverán.

 

Ev: Mateo 11,2-11. Cuenten lo que han visto y oído

 

I: Juan fue hecho prisionero, por ser consecuente con la predicación que hacía. Desde la cárcel envía a sus discípulos a preguntarle a Jesús si él era el salvador esperado o no. Jesús no contesta directamente, sino haciendo referencia a las obras concretas que él hacía en favor de la gente más necesitada. Luego Jesús destaca las virtudes que caracterizan la labor profética de Juan, el más grande entre los nacidos de mujer.

 

T:  En aquel tiempo: Juan se enteró en la cárcel de lo que hacía Cristo; por eso envió a sus discípulos a preguntarle: ¿Eres tú el que ha de venir, o tenemos que esperar a otro? Jesús les contestó: “Vayan y cuéntenle a Juan lo que han visto y oído: las y los ciegos ven, las personas cojas andan, los leprosos quedan sanos, los sordos oyen, los muertos resucitan, y una buena nueva llega a las y los pobres. Y, además, ¡feliz el que me encuentra y no se confunde conmigo!

Una vez que se fueron los discípulos de Juan, Jesús comenzó a hablar de él a la gente: “¿Qué fueron a ver ustedes al desierto? ¿Una caña agitada por el viento? ¿Qué fueron a ver? ¿A una persona vestida elegantemente? Pero las personas elegantes viven en palacios. Entonces, ¿qué fueron a ver? ¿A un profeta? Eso sí. Yo les aseguro que Juan es más que un profeta. Porque se refiere a Juan esta palabra de Dios: Mira que yo envío a mi mensajero delante de ti para que te prepare el camino.

Yo les aseguro que no se ha presentado entre la gente un profeta más grande que Juan Bautista. Sin embargo, el más pequeño en el Reino de los Cielos es más que él.

 

Para la reflexión comunitaria, familiar o personal

 

  1. ¿Por qué el proyecto de la Vida Digna se construye con acciones concretas de solidaridad?
  2. ¿Por qué es necesario mantener la firmeza y la fidelidad en la lucha cotidiana por crear mejores condiciones de vida?

 

 

  1. Un proyecto de salvación sustentado en acciones concretas de solidaridad

 

            En la Biblia liberar y salvar son dos verbos sinónimos. En la lengua hebrea se emplea el mismo verbo para expresar ambas realidades. Y es que las y los creyentes que nos han legado el Primer Testamento tienen la convicción de que su Dios muestra su salvación liberando a su pueblo, porque quiere que éste tenga una mejor vida.

El pueblo judío cree que su Dios no sólo permite que un grupo del pueblo judío regrese del exilio de Babilonia (hacia el 537 a.C.), sino que, por medio de su profeta,  realiza acciones en favor de los marginados, marginadas, y desvalidos para mostrarles su salvación (Is 61,1). Esa acción solidaria del Dios judío favorece a las personas más desvalidas: las y los ciegos, sordos/as, cojos/as, mudos/as; es decir, a la gente más necesitada y marginada. En el Evangelio que hemos leído hoy Jesús mismo habla de las acciones que él realiza en favor de las personas más necesitadas.

Estas acciones a las que se refiere Jesús, en diálogo con los discípulos de Juan Bautista, demuestran que ha llegado el tiempo de la construcción de una vida digna:  las y los leprosos son sanados, los muertos resucitan y los pobres son evangelizados. La salvación de Dios no sólo devuelve la capacidad de usar  los ojos, los oídos, o la boca adecuadamente, sino que incluso devuelve la vida a quien la ha perdido (Lc 7,22).

Las obras en favor de las y los pobres y débiles identifican a Jesús como persona comprometida con la situación de las y los empobrecidos y excluidos sociales. El “Hijo del hombre”, que no tiene donde reposar su cabeza, vive en esas obras que expresan la presencia del Proyecto de Vida Digna, en el tiempo presente. Proyecto destinado preferentemente a las y los empobrecidos y a través de ellos y ellas a toda persona humana. Las curaciones de que habla el texto de Mateo (Mt 11,5) son anticipo de la realización del Proyecto de Vida fundamento en el amor solidario.

El alivio del sufrimiento de unos cuantos pobres en el tiempo de Jesús es un signo de la promesa firme de que la buena nueva del proyecto de Vida Digna es anunciado a todas las personas empobrecidas y excluidas de nuestra isla, del Caribe, de América Latina y del mundo. Anuncio que contiene palabras de esperanza y gestos y acciones concretas de solidaridad y liberación.

Como comunidad cristiana tenemos que unir el anuncio del evangelio a las y los empobrecidos, con acciones concretas de promoción humana que vayan creando una vida más digna para todos y todas. Jesús dio el ejemplo en sus días para que entendamos que este es un  compromiso que deben asumir sus seguidores y seguidoras a lo largo de la historia. Hoy también nuestros gestos de solidaridad y nuestras luchas por conseguir mejores condiciones de vida para todos y todas y en particular para los sectores más empobrecidos y excluidos en las áreas de salud, educación, seguridad social, medio ambiente, alimentación… son expresión de nuestro compromiso con la propuesta de Vida Nueva que hizo Jesús que él le llamó “Reino de Dios”, proyecto que construimos con nuestras luchas cotidianas, en la que contamos con la presencia del Espíritu animador de Jesús.

 

 

 

  1. Mantener la firmeza y la fidelidad en la lucha cotidiana por crear mejores condiciones de vida

 

No podemos vivir manteniendo las convicciones, las actitudes y las acciones de algunos grupos de las y los primeros cristianos que sólo vivían pensando en una próxima venida de Jesús. A las creyentes y a los creyentes se nos pide mantenernos firmes en la fe y en los trabajos socio-comunitarios en el día a día. Por tanto, se trata de vivir cada día nuestro compromiso con la defensa de la vida, y nuestra fe, de una forma consciente y creativa. Si así lo hacemos no viviremos con la angustia ni el sobresalto de lo que pueda pasar el día en que nos llegue nuestra muerte física.

Se nos pide vivir nuestra fe de forma firme, sin hacer depender nuestro compromiso de la recompensa que podamos tener en una vida futura. Al mismo tiempo se nos exige paciencia histórica en relación a la misión que se nos encomienda. Y no se trata de una paciencia conformista, sino de aquella que está consciente de que nosotros y nosotras podemos sembrar lo que queramos, pero su crecimiento no depende sólo de nuestro esfuerzo. Es que nuestra vida de creyentes comprometidos y comprometidas con el Proyecto de la Vida Digna no tiene sentido alejada de compromiso cotidiano y solidario con los hermanos y hermanas más empobrecidos y excluidos.

 

 

Para la oración de las y los participantes

  • Para que todos los cristianos y cristianas, así como todas y todos, las personas comprometidas con la causa de la justicia vivamos nuestra fe con alegría, manteniéndonos firmes en la esperanza de que estamos construyendo una tierra nueva, en donde reine la justicia y el amor solidario. Recemos.
  • Para que, siguiendo el ejemplo de Juan Bautista, aprendamos a anunciar con nuestras acciones la necesidad de re-construir nuestras relaciones con las personas, las instituciones, las estructuras sociales, a nivel familiar, comunitario, nacional, isleño, caribeño, latinoamericano y mundial. Recemos…
  • Para que frente a las dificultades personales, familiares y sociales no seamos conformistas, sino que pongamos nuestro empeño en la unión y en la organización popular para hacer frente al mal que amenaza la vida. Recemos…
  • Para que en estas vísperas de navidad la austeridad de Juan Bautista, el precursor, nos recuerde que la sobriedad en el gasto, motivada por el deseo de compartir con las y los más empobrecidos, es para las y los excluidos una buena noticia que anuncia la efectividad del nacimiento y de la encarnación de Jesús. Recemos…

 

Exhortación final:  La proximidad de la celebración del nacimiento de Jesús, una divinidad encarnada, nos cuestiona sobre nuestro compromiso con la construcción del Proyecto de Vida Digna para todos y todas y en especial para los grupos sociales más excluidos y empobrecidos. Esa lucha tenemos que hacerla y articularla con todas las organizaciones y redes que luchan por crear mejores condiciones de vida para los sectores tradicionalmente excluidos. En ese esfuerzo colectivo demostramos nuestra fe en una divinidad que decidió poner su “rancho” y acompañar la lucha por mejores condiciones de vida de un pueblo empobrecido, militante y creyente.

 

 

                 UNA MUCHACHA DA A LUZ AL EMMANUEL A4ºA (19-24/12/2016)

 

INTRODUCCIÓN: Nos estamos acercando a la importante celebración del nacimiento de Jesús. La Palabra Bíblica nos invita a contemplar este acontecimiento en la que una divinidad se hace una persona como nosotros y nosotras. El niño pequeño que nace en Belén se convierte en un estímulo que nos fortalece en la lucha por crear mejores condiciones de vida para todos y todas, contando con el empoderamiento y la acción liberadora de grupos y comunidades comprometidas con la creación de mejores condiciones de vida para todos y para todas, con la construcción de una vida digna para todos y todas.

 

1ªL:  Isaías 7, 10-14. Una muchacha que da a luz al Emmanuel

 

I: Hacia la segunda mitad del siglo 8° a.C. el reino de Judá, en tiempos del rey Ajaz (736-716 a.C.), estaba siendo amenazado de destrucción por el imperio Asirio. El rey del Norte, Israel, y el rey de Aram invitan a Ajaz a unirse en contra del imperio asirio. El profeta Isaías invita al poder político de su pueblo a no seguirle el juego a los poderes imperiales que dominan a los pueblos. Como signo de una propuesta de Vida Digna se le enviará una señal: una muchacha está embarazada y dará a luz a un niño que lleva por nombre Emmanuel (Dios con nosotros).

 

T:  Yahvé se dirigió otra vez a Ajaz, por medio de Isaías, para decirle: “Pide a Yahvé, tú Dios, una señal, aunque sea en las profundidades del lugar oscuro, o en las alturas del cielo”. Respondió Ajaz: “No la pediré, porque no quiero poner a prueba a Yahvé”. Entonces Isaías dijo: “Oigan, ¡herederos de David! ¿No les basta molestar a todos, que también quieren cansar a mi Dios? El Señor, pues, les dará esta señal: La Virgen está embarazada, y da a luz un varón a quien le pone el nombre de Emmanuel”.

 

Salmo de hoy: A Belén se va y se viene por caminos de justicia.

 

  • Lo esperaban como rico y habitó entre la pobreza; lo esperaban poderoso y un pesebre fue su hogar.
  • Lo esperaban sometido y quebró toda soberbia; denunció las opresiones, predicó la libertad.
  • Lo esperaban silencioso: su Palabra fue la puerta por donde entran quienes gritan con su vida la verdad.

 

Ev.:  Mateo 1,18-24.  El anuncio del nacimiento de Jesús como salvador comprometido con un proyecto de vida buena

 

I: El texto que leemos a continuación narra cómo ocurrió la encarnación de Jesús y su nacimiento. También nos describe la actitud de José, el compañero de María, que supo aceptar que su prometida quedase embarazada por obra del Espíritu Santo. Finalmente la lectura nos dice que así se ha cumplido la profecía sobre el Emmanuel, la divinidad encarnada y cercana, que había anunciado el profeta Isaías, que hemos oído en la primera lectura.

 

T:   El nacimiento de Jesucristo fue así. Su madre María estaba comprometida con José. Pero, antes de que vivieran juntos, quedó esperando por obra del Espíritu Santo. José, su esposo, era un hombre justo, y no queriendo desacreditarla, pensó firmarle en secreto un acta de divorcio. Estaba pensando en esto, cuando el Angel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: “José, descendiente de David, no temas llevar a tu casa a María, tu esposa, porque la criatura que espera es obra del Espíritu Santo. Y dará a luz un hijo, al que pondrás el nombre de Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados. Todo esto ha pasado para que se cumpliera lo que había dicho el Señor por boca del profeta Isaías: Sepan que una Virgen concebirá y dará a luz un hijo y los hombres lo llamarán Emmanuel, que significa: Dios-con-nosotros”. Con esto, al despertar José, hizo lo que el Angel del Señor le había ordenado y recibió en su casa a su esposa.

 

 

Para la reflexión comunitaria, familiar o personal

 

  1. ¿Qué significa la presencia del Emmanuel en medio de su pueblo?
  2. ¿Podemos aplicar la profecía de Isaías a María, la madre de Jesús?

 

  1. La señal del Emmanuel

 

Escuchamos hoy la declaración del profeta Isaías sobre el prodigioso nacimiento de un niño que significará la presencia divina en medio de las comunidades y el mundo. Por eso se llamará “Emmanuel” es decir, “con-nosotros-Dios”. El profeta anunció esta maravilla al rey Acaz de Judá, por allá en el siglo VIII AC, cuando el pequeño reino de Judá enfrentaba una coalición de potencias enemigas y Acaz se afanaba vanamente en los preparativos de la defensa. La profecía hace referencia a una muchacha, posiblemente una de sus mujeres, que estaba encinta y a punto de dar a luz. Esa mujer embarazada sería la señal presentada por la divinidad como signo de su presencia y de su compromiso con la protección de un pueblo, a pesar de los afanes desconfiados del poder político, representado por el rey.

El signo que se le ofrece al rey  Ajaz es un niño que va a nacer: el futuro rey Ezequías. El niño por nacer, como descendiente de la dinastía davídica es señal de esperanza y bendición. Pero ¿qué podrá hacer un niño indefenso ante la fuerza de un gran imperio como el Asirio? El niño es sólo un símbolo de la presencia divina en medio de su pueblo. Y con esa fuerza divina el pueblo podrá enfrentar al poder imperial.

La señal que la divinidad de Israel da es permanecer definitivamente con aquellos y aquellas a las y los que ama. Esa señal será no una cosa, sino alguien que tomará el nombre de Emmanuel, una presencia divina en medio de nosotros y nosotras (Is 7,14). Con ese nombre dado a Jesús se nos recuerda que el texto de Mateo hace referencia a Isaías, el profeta más citado en los evangelios. Se trata de un texto hermoso que da el tono a la etapa final de este tiempo de adviento. Dios habita en medio de su pueblo. Como dice el evangelio según Juan: Una divinidad puso su tienda entre nosotros y nosotras (Jn 1,14). Eso es motivo que fortalece nuestra fe y nuestra esperanza.

Hoy día nuestras comunidades están formadas en su mayor parte por gente sencilla, sin poder ni prestigio social. Ante las grandes dificultades que vivimos en nuestros países caribeños y latinoamericanos, nos preguntamos si podemos, como comunidad, enfrentarnos con los grandes imperios que nos dominan. Si nos fijamos sólo en nuestras fuerzas individuales no podremos, pero si somos capaces de articularnos, de crear redes, de fortalecer la conciencia popular, de contar con la compañía del Espíritu divino, sí seguiremos hacia adelante. Y es que en el empoderamiento y la liberación de las y  los humildes, débiles y sencillos de la tierra, hay algo de divino.

 

  1. Una joven está encinta por obra del Espíritu Santo

 

La profecía de Isaías (Is 7,13-14) puede ser aplicada a la persona de María, mujer sencilla de Nazaret que colabora con el Proyecto humano-divino de la construcción de una Vida Digna para el pueblo empobrecido y creyente.

El texto de Mateo quiere dejar bien claro que en la maternidad de María no hay una intervención biológica de José, sino del Espíritu Santo. Por eso dos veces afirma que no hubo relaciones de pareja: “antes de que vivieran juntos quedó esperando por obra del Espíritu Santo” (Mt 1,18). “Y sin que tuvieran relaciones dio a luz un hijo” (Mt 1,25). Hay en el autor una intención de defender la intervención divina en el nacimiento de Jesús, quizás para responder a ciertas opiniones que empezaban ya a difundirse sobre este asunto.

Así se realiza el gran misterio de una divinidad-con-nosotros y nosotras, de una divinidad que decide encarnarse y compartir la naturaleza humana. Por eso, contamos permanentemente con el Espíritu de Jesús que nos fortalece, nos desafía, nos impulsa en nuestras luchas por la creación de mejores condiciones de vida para todos y todas.

 

Para la oración de las y los participantes

 

  • Para que el ambiente social navideño vaya acompañado en nuestras vidas por una vivencia intensa del misterio de la navidad, de la encarnación de una divinidad solidaria. Roguemos…
  • Para que reconozcamos a María como la mujer símbolo de la humanidad salvada, abierta totalmente a la Palabra y comprometida radicalmente con el Proyecto de salvación-liberación, con el Proyecto de Vida Digna. Roguemos…
  • Para que la celebración de estas fiestas de navidad sean expresión de fraternidad, afecto y reconciliación duraderas; de justicia y paz entre todas las personas, pueblos y naciones. Roguemos…

 

Exhortación final:  Nos alegramos al prepararnos para la celebración de la encarnación de Jesús, quien nos has dado su Palabra y su vida comprometida solidaria, hecha carne y sangre, fuerza liberadora y ternura compasiva, amor solidario, indignación ética, muerte solidaria y  resurrección, que es fuente de nuestra esperanza. Por eso se nos invita a mantenernos firmes como él, en el camino de la construcción de la Vida Digna. Es la mejor forma de celebrar las fiestas de Navidad y Año Nuevo.

 

HOY NOS HA NACIDO UN SALVADOR, UN LIBERADOR EN UN PESEBRE  (25-31/12/2016)

Introducción: En estos días estamos celebramos el nacimiento de Jesús. Sabemos que hace ya mucho tiempo que Jesús nació en un pueblecito humilde llamado Belén, en las afueras de Jerusalén. A nosotros y nosotras nos da mucha alegría y esperanza recordar hoy ese acontecimiento y hacerlo presente en nuestra comunidad de fe, amor y solidaridad.

 

1ªL: Isaías 9,1-3.5-6. Un niño nos ha nacido. Un hijo se nos ha dado

 

I:  El texto que leeremos a continuación es un poema, surgido en torno al año 721, cuando el imperio Asirio destruyó al reino del Norte, Israel. En medio de la situación de amenaza para el reino de Judá se propone la presencia de una divinidad que librará a su pueblo del yugo de los Asirios y se anuncia el nacimiento de un niño, el Emmanuel, que será un rey, descendiente de David, que gobernará a su pueblo con el derecho y la justicia.

 

T:  El pueblo de las y los que caminan en la noche, divisaron una luz grande; habitaban el oscuro país de la muerte, pero fueron iluminados e iluminadas.

Tú las y los has bendecido y multiplicado, los has colmado de alegría, por eso están de fiesta y te celebran, como los trabajadores al terminar la cosecha, como las y los combatientes después de la victoria.

El yugo que soportaban, y la vara sobre sus espaldas, el látigo de su capataz, tú lo quiebras como en el día de Madián.

Los zapatos que hacían retumbar la tierra y los mantos manchados de sangre van a ser quemados: el fuego los devorará.

Porque un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado; se le pone en el hombro el distintivo del rey y proclaman su nombre: “Este es el Consejero admirable, el Héroe divino, el Padre que no muere, el Príncipe de la paz”.

Su imperio no tiene límites, y, en adelante, no habrá sino paz  para el Hijo de David y para su reino. El lo establece y lo sostiene por el derecho y la justicia, desde ahora y para siempre. Sí, así será, por el amor celoso del Señor.

 

 Salmo de hoy: Cantemos a María, ha nacido el niño, tiempo de alegría.

 

  • Toda la gente está anunciando; el niño ha nacido y ya es Navidad.
  • Paz para tus hijos e hijas que estaban en guerra y para mi patria en esta navidad.
  • Abogada nuestra, oh madre María; en la Nochebuena a ti pedimos paz.

 

3ªEv: Lucas 2,1-14. Encontrarán a un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre

 

I: La siguiente lectura describe el nacimiento de Jesús en Belén. Su nacimiento ocurre en el lugar de los animales, en la pobreza desnuda de un pesebre, porque no había lugar para ellos y ellas en la sala común de la casa de algún familiar o familia amiga.

Unos pastores, representantes de la gente más marginada y excluida de la sociedad judía, son invitados para contemplar el gran misterio de una divinidad que se hace niño pequeño indefenso y que se encarna en la historia de un pueblo oprimido y creyente que ha decidido construir un proyecto de Vida Digna.

 

T:  En aquel tiempo, el emperador dictó una ley que ordenaba hacer un censo en todo el imperio. Este primer censo se hizo cuando Quirino era gobernador de Siria. Todos y todas iban a inscribirse a sus respectivas ciudades. También José, como era descendiente de David, salió de la ciudad de Nazaret de Galilea y subió a Judea, a la ciudad de David, llamada Belén, para inscribirse con María, su esposa, que estaba embarazada.

Cuando estaban en Belén, le llegó el día en que debía tener su hijo. Y dio a luz su primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para José, María y Jesús en la sala común.

En la región había pastores que vivían en el campo y que por la noche se turnaban para cuidar sus rebaños. El ángel del Señor se les apareció y los rodeó de claridad la Gloria del Señor, y todo esto les produjo un miedo enorme.

Pero el ángel les dijo: “No teman, porque yo vengo a comunicarles una buena nueva que será motivo de mucha alegría para todo el pueblo. Hoy ha nacido para ustedes en la ciudad de David un Salvador que es Cristo Señor. En esto lo reconocerán: hallarán a un niño recién nacido, envuelto en pañales y acostado en una pesebrera. De pronto aparecieron otros ángeles y todos alababan a Dios, diciendo: “Gloria a Dios en lo más alto del cielo, y en la tierra, gracia y paz a los seres humanos”.

 

 

            Para la reflexión comunitaria, familiar o personal

 

  1. ¿Por qué Jesús nació en un pesebre?
  2. ¿Por qué fueron los pastores los llamados a visitar al niño Jesús recién nacido?

 

  1. Un niño de familia humilde, nacido en el lugar de los animales

 

El pueblo judío estaba esperando a un personaje que los libraría del poder imperial romano. A este personaje le llamaban el “Mesías”, que en lengua hebrea significa “El consagrado o ungido”. El Mesías, se relacionaba con el poder monárquico. Sería un rey político que asumiría el poder, libraría al pueblo de sus opresores y haría justicia a las y los débiles.

Jesús no es el personaje esperado, ni tiene el perfil del mismo. En primer lugar no nace en el palacio imperial, sino en un pesebre en el lugar de los animales. Se decía, además, que el Mesías iba a ser descendiente de David. Jesús pertenece probablemente a una familia de campesinos y de inmigrantes en la tierra de galilea. Conociendo el estilo de las casas del tiempo de Jesús, tal como lo ha demostrado la ciencia de la arqueología, las familias solían tener unas casas pequeñas, con una sala común que servía para muchos usos: comer, dormir, sala de estar… Es de supo­ner que en la casa de la familia de José, que probablemente era de Belén, no había lugar para María y José en la sala común y sí encontraron puesto en el lugar de los animales, para ver el nacimiento de su niño.

Es frecuente en este período de Navidad decir que Jesús nace en cada familia y en cada corazón cristiano. Esos “nacimientos” no deben dejar hacernos olvidar el hecho primero y fundamental: Jesús nació de María, en un pesebre,  en el seno de un pueblo dominado por el imperio más grande de la época: el romano. Para el jesuánico-cristiano y la jesuánica-cristiana la Navidad manifiesta la entrada definitiva de una divinidad encarnada en la historia humana. Navidad de la pequeñez y el servicio, en medio del poder de dominación y la prepotencia de las y los grandes de este mundo. Entrada, por tanto, con olor a establo.

Dios preparó el lugar más humilde para que su hijo naciese. Jesús, desde su nacimiento, muestra su preferencia por lo humilde, por lo pobre, por lo alejado de los centros de lujo y de poder. Allí en la marginalidad, el Hijo de Dios se hizo hermano nuestro, la Palabra se hizo carne.

El ejemplo de una divinidad solidaria, que nace en un pesebre, se convierte en un desa­fío para nuestras comunidades de base y para nuestras organizaciones populares que están formadas en su mayoría por gente humilde y cuyos pastores y pastoras, líderes, lideresas, tienen como compromiso y desafío la opción consciente, preferencial y comprometida, por las y los sectores empobrecidos y excluidos. Y es que su mismo Maestro nació en el más humilde de los lugares.

 

  1. Los pastores son llamados a visitar al niño recién nacido

 

El Evangelio de Lucas (Lc 2,8-18) nos habla de unos pastores que estaban en los alrededores de Belén y que fueron a visitar al recién nacido con su familia. ¿Qué importancia tiene que precisamente las personas escogidas para visitar al recién nacido hayan sido unos pastores? Es importante señalar que en el tiempo en el que nació Jesús el oficio de Pastor era una de las profesiones más despreciadas. Los pastores tenían la fama de ser ladrones porque, en algu­nas ocasiones, incluían en sus rebaños algunas ovejas que no eran de su pro­piedad.

Precisamente a un tipo de gente marginada y despreciada se les anuncia el nacimiento del hijo divino en un pesebre. Ellos, personas humildes, son por tanto, los primeros testigos de una divinidad humilde que ha nacido en el lugar de los animales. De esta manera la divinidad de Jesús sigue demostrando su preferencia por las y los humildes y los sencillos  (Cf. Lc 10,21-22).

El Evangelio de Mateo (Mt 2,1-12) no nos habla de la visita de los pas­tores, sino más bien de los magos venidos de Oriente. Sólo Mateo nos habla de estos magos de Oriente. Todos y todas conocemos cómo se ha creado toda una tradición en torno a los reyes magos. Sin embargo, la mayor parte de los y las estudiosas de la Biblia cree hoy que el relato de los magos es más bien una leyenda que quiere dejar un mensaje: mientras los de dentro no se dan cuenta de que les ha nacido Jesús, tiene que venir gente de fuera a reconocerle.

A nosotros y nosotras, como comunidades de fe y de compromiso solidario con la construcción de una vida digna, se nos invita a contemplar al niño nacido en un pesebre desde la humildad y la sencillez de los pastores, para entender su opción decidida por las y los humildes, los pobres y sencillos que son las y los preferidos del corazón misericordioso y solidario de quienes luchan por la creación de otro mundo posible.

 

 

Exhortación final: Hemos celebrado el significativo acontecimiento de la Navidad, de la encarnación de una divinidad entre los grupos más empobrecidos y excluidos de la sociedad. Despidámonos mostrando la alegría que nos da el nacimiento de Jesús. El ya está en medio de su pueblo para siempre. Por eso, podemos compartir la alegría de formar parte de un proyecto de vida feliz y plena que se construye con la fuerza, la solidaridad y la unidad de la gente humilde.