Reflexiones bíblicas semanales. Marzo-Abril’2017

marzo 2, 2017

Red Ecuménica Bíblica Dominicana (REBIDOM)

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Reflexiones bíblicas semanales. Marzo-Abril’2017

 

RESISTIR A LAS TENTACIONES DE QUIENES TIENEN PODER Y DINERO A1ºC (6-12/3/2017)

 

 

INTRODUCCIÓN: Hace pocos días hemos comenzado el tiempo de cuaresma, tiempo de preparación para la celebra­ción de la pascua de Jesús, tiempo también de conversión. Por ello las lectu­ras que escucharemos hoy nos dirán cómo desde el principio de la creación Dios tuvo un plan de salvación y de felicidad para hombres y mujeres. Pero el ser humano pecó y prefirió vivir al margen de Dios y tuvo que pagar las consecuencias de haber asumido tal actitud. Que esta celebración nos fortalezca para que seamos capaces de reconocer nuestro pecado personal y social y fortalecernos en contra de las tentacio­nes que quieren alejarnos de los caminos del Dios vivo.

 

Lect. Primer Testamento: Gén. 2,7-9; 3,1-7. Adonai formó al ser humano del polvo de la tierra

 

Introducción L.P.T: El texto del libro bíblico del Génesis expresa su convicción de cómo el dios Adonai creó al hombre y a la mujer. Al crearlos los puso en un jardín hermoso para que vivieran felices. Sin embargo, ante la propuesta de la serpiente, rompieron con las reglas impuestas por Adonai y tuvieron que pagar las consecuencias de sus hechos.

 

Texto: Entonces, Adonai formó al ser humano con polvo de la tierra;  sopló en sus na­rices aliento de vida, y existió el ser humano con aliento y vida. Luego, Adonai plantó un jardín en un lugar del Oriente llamado Edén; allí colocó al ser humano que había formado. Adonai hizo brotar del suelo toda clase de árboles agradables a la vista y buenos para comer. Y puso en medio el árbol de la Vida y el árbol de la Ciencia del bien y del mal.

La serpiente era la más astuta de todos los animales del campo que Adonai había hecho, y dijo a la mujer: “¿Es cierto que Dios les ha dicho: No coman de ninguno de los árboles del jardín?” La mujer respondió: `Podemos comer de los frutos de los árboles del jardín, menos del fruto del árbol que está en medio del jardín, pues Dios nos ha dicho: No coman de él ni lo toque siquiera, porque si lo hacen morirán.

La serpiente replicó: `De ninguna manera morirán. Es que Dios sabe muy bien que el día en que coman de él, se les abrirán a ustedes los ojos y serán como dioses y conocerán el bien y el mal.

La mujer vio que el árbol era apetitoso, que atraía la vista y que era muy bueno para alcanzar la sabiduría. Tomó de su fruto y comió y se lo pasó en seguida a su marido que andaba con ella, quien también lo comió.

Entonces se les abrieron los ojos y se dieron cuenta de que estaban des­nudos, y se hicieron unos taparrabos cosiendo unas hojas de higuera.

 

Salmo de hoy: No nos corromperán. Como una roca firme junto al río nos mantendremos firmes.

 

  • Con fe y compromiso; siguiendo la palabra de Jesucristo… nos mantendremos firmes.
  • Si nos concientizamos y nos organizamos… nos mantendremos firmes.
  • Si luchamos contra el hambre; también contra las drogas… nos mantendremos firmes.

 

Lect. Evangélica: Mateo 4, 1-11.  Rechazar las tentaciones de quienes tienen poder y dinero

 

Introducción L. Ev.: Después de su bautismo, y antes de iniciar su vida pública, Jesús es conducido por el Espíritu al desierto para prepa­rarse para su misión. En esa ocasión es tentado por el diablo sobre las tentaciones más frecuentes del ser humano: el poder, la vida fácil, la búsqueda de la fama y el afán desmedido de posesiones y riquezas. Jesús sabe rechazar cada una de las tentaciones y es fiel al Proyecto de vida plena y digna que se le ha encomendado.

 

Texto:   En aquel entonces el Espíritu Santo condujo a Jesús al desierto para que fuera ten­tado por el diablo. Y después de estar sin comer cuarenta días y cuarenta no­ches, tuvo hambre.

Entonces, se le acercó el tentador y le dijo: `Si eres Hijo de Dios, ordena que esas piedras se conviertan en pan.’ Pero Jesús respondió: `Dice la Escritura que el hombre no vive solamente de pan, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.’

Después de esto, el diablo lo llevó a la Ciudad Santa, y lo puso en la parte más alta del Templo, y le dijo: `Si eres Hijo de Dios, tírate de aquí para abajo. Puesto que la Escritura dice: Dios ordenará a sus ángeles que te lleven en sus manos para que tus pies no tropiecen en piedra alguna.’

Jesús replicó: `Dice también la Escritura: No tentarás al Señor tu

Di­os.’ En seguida lo llevó el diablo a un cerro muy alto, le mostró to­das las naciones del mundo con todas sus riquezas y le dijo: `Te daré todo esto si te hincas delante de mí y me adoras. ‘Entonces Jesús le respondió: `A­léjate de mí, Satanás, porque dice la Escritura: Adorarás al Señor tu Dios, a él solo servi­rás.’

Entonces lo dejó el diablo y acercándose los ángeles se pusieron a ser­vir a Jesús

 

PARA LA REFLEXION COMUNITARIA, FAMILIAR O PERSONAL

 

  1. ¿Por qué Jesús se mantuvo fiel al Proyecto de vida digna?
  2. ¿Cómo resistir ante las tentaciones de quienes tienen poder y dinero?

 

  1. Jesús se mantuvo fiel al Proyecto de vida digna

 

Antes de comenzar su vida pública, y después de ser bautizado, Jesús es llevado por el Espíritu al desierto, como prepa­ración para su misión. En la dureza del desierto el Espíritu lo iba preparando para la misión que se le había encomendado.

Mientras están en el desierto Jesús es tentado por el diablo, para que abandone el Proyecto y la misión que Dios le había encomendado, para que asumiera el proyecto del diablo caracterizado, por la búsqueda del poder, del sensacionalismo, la fama, y las riquezas fáciles. Al rechazar instantáneamente estas proposiciones Jesús está demostrando su fuerza y su resis­tencia ante las tentaciones del maligno.

Los tres evangelistas sinópticos (Mc, Mt y Lc) colocan la experiencia del desierto en relación con la del bautismo de Jesús, presentado poco antes. Los tres dicen también que Jesús fue conducido por el Espíritu. La firmeza de Jesús ante las tentaciones afirma el compromiso realizado en su bautismo y le abre las puertas para asumir su misión con valentía y responsabilidad en la construcción del proyecto de vida alternativo al orden social establecido.

Las tres tentaciones se ordenan gradualmente. Jesús se niega a usar indebidamente su condición divina y da una orientación a sus discípulos y discípulas para que no pongan al servicio de sus propios intereses el don de la fe recibido. El profeta de Galilea se niega a buscar poder y dinero a cambio de adorar al diablo y convertirse en su discípulo. El precio a pagar es demasiado elevado.       Como comunidad de fe y de solidaridad necesitamos vivir unidos y unidas a Jesús, identificados/as con él, con su forma de ver la vida, con su capacidad de rechazar el mal, y hacer de cada momento una experiencia de amor y de solidaridad, de resistencia y creatividad, para que podamos dar nuestro aporte al Proyecto de vida digna para todas y todos y en particular para los sectores sociales más excluidos.

 

  1. Resistir ante la tentación del poder y del dinero

 

El diablo ofrece a Jesús el poder sobre “todos los reinos del mundo” (Mt 4,8). A cambio del poder Jesús tendrá que rendir homenaje a quien tiene el proyecto de la violencia y la muerte. Tentación también de la comunidad jesuánico-cristiana: entender su poder de servicio como un poder de dominación. Frente a eso Jesús nos recuerda, hoy también, que sólo  a los hermanos y hermanas que nos necesitan hay que servir (Mt 4,10).

 

La búsqueda desenfrenada del poder, aún la originada en la buena intención, suele conducir a los seres humanos por caminos extraviados. Ningún fin puede justificar la maldad de los medios que utilizan los que tienen poder en este mundo. El texto de las tentaciones debe ser leído teniendo presente las actitudes adoptadas frente al poder por los seres humanos, los de la época de Jesús primeramente, pero también los de la nuestra.

La realización de la justicia del Proyecto de vida plena exige una metodología en consonancia con dicha justicia. Un medio distinto al adecuado es la propuesta del Tentador para Jesús y para toda vida cristiana.

Por ello, la tentación de Jesús es una advertencia que todos y todas debemos tener en cuenta. Típica de un momento posterior de su actuación, ha sido, con toda probabilidad, anticipada a un momento inmediatamente posterior al bautismo, en orden a subrayar las exigencias que tienen los nuevos bautizados de contar con las dificultades que les acechan en su nueva vida.

La comunidad jesuánico-cristiana debe tener la suficiente lucidez para rechazar la tentación del poder demoníaco con el recurso a la Escritura,  lugar donde puede encontrar luz para discernir las exigencias de la misión encomendada y la fuerza para asumirla con una actitud decidida y valiente

Nosotros y nosotras, como persona y como comunidad, somos tentadas y tentados con frecuencia con las mismas tentaciones que recibió Jesús: dinero, fama, poder. Necesitamos revestirnos de la fuerza de su Espíritu, para saber, como él, renunciar a toda identificación y complicidad con los poderes que ponen e imponen al dinero en el lugar del Proyecto de vida digna.

 

 

Para la oración de las y los participantes

           

  • Para que la Iglesia confíe siempre y por encima de todo en el Proyecto de vida digna y en su fuerza liberadora. Roguemos…
  • Para que hagamos caso a las voces que nos llaman a buscar una sociedad más justa y un ser humano más fraterno, sororal y solidario. Roguemos…
  • Para que, frente al individualismo y el egoísmo, nosotras y nosotros pongamos el valor de la solidaridad entre las personas. Roguemos…

 

Exhortación final: La reflexión nos ha ayudado a discernir y a darnos cuenta de que nuestra vida humana está sometida a muchos influjos, presiones, tentaciones… y también a tantos estímulos, inspiraciones y buenos ejemplos. Es necesario tomar una decisión fundamental de tal manera que la atracción y el influjo del bien sea mucho más fuerte en nuestra vida que la tentación y la fuerza del mal, y que el ejemplo modélico de Jesús nos ayude a seguirle por el camino del amor solidario y del bien común, generador de una vida digna.

 

 


 

ESTE ES MI HIJO AMADO, ESCÚCHENLO A2ºC (13-19/03/17)

 

Introducción: Nos reunimos como comunidad, como familia, porque tenemos fe en la necesidad de la construcción de un proyecto de vida plena para todas y todos. Queremos poner­nos a la escucha del pueblo necesitado y del espíritu del Hijo Amado del Padre, porque en sus labios hay Palabras de vida plena, y propuesta de vida digna y feliz.

 

Lect. Primer Testamento: Gén. 12,1-4. En ti serán benditas todas las etnias de la tierra

 

Introducción L.P.T: Abrahán es para el pueblo judío el modelo del hombre que supo creer en la misión que se le había  encomendado para la conformación de un pueblo. Por eso, para las y los judíos creyentes es el Padre de la fe. En la si­guiente lectura se invita a Abrahán a dejar su tierra, su ambiente, para ir a un lugar desconocido que el dios Adonai le indicaría. La recompensa a esta fidelidad será la bendición divina y la multiplicación de la descendencia de Abrahán.

 

Texto:   En aquel tiempo el dios Adonai dijo a Abraham: `Deja a tu país, a los de tu raza y la familia de tu padre, y anda la tierra que yo te mostraré. Haré de ti una nación grande y te bendeciré. Engrandeceré tu nombre, y tú serás una bendición. Bendeciré a quienes te bendigan y maldeciré a quienes te maldigan. En ti serán benditas todas las razas de la tierra.’

Partió, pues, Abrahán, como se lo había dicho Adonai, y junto con él se fue también Lot.

 

Salmo de hoy: Jesús, danos ya tu Palabra de vida digna

 

  • Es grito contra la injusticia y paz para el que cuida la vida.
  • Nos da dignidad y respeto; es nuestro sustento de vida, la luz que mi rancho ilumina.
  • Es la que nos suelta la lengua; la que nos levanta y da fuerzas.

 

Lect. Evangélica: Mateo 17,1-9. Escuchar al  Hijo amado

 

Introducción L. Ev.: En el Evangelio que leemos a continuación Jesús sube con tres de sus discípulos más cercanos a un monte, y allí se transfigura, es decir cambia de aspecto, delante de sus discípulos. Testigos de este acontecimiento son Moisés y Elías como representantes de las y los creyentes del Primer Testamento, mientras que por el Segundo Testamento están: Pedro, Santiago y Juan.

 

Texto:   Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a Juan, su hermano, y los llevó a un cerro alto, lejos de todo. En presencia de ellos, Jesús cambió de aspec­to: su cara brillaba como el sol y su ropa se puso resplandeciente como la luz. En ese momento se les aparecieron Moisés y Elías hablando con Jesús.

Pedro tomó entonces la palabra y dijo a Jesús: `Señor, ¡qué bueno que estemos aquí! Si quieres, voy a levantar aquí tres chozas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías.’

Pedro estaba todavía hablando cuando una nube luminosa los cubrió con su sombra y una voz que salía de la nube decía: `Este es mi Hijo, el Amado; éste es mi Elegido; a él han de escuchar.’

Al oír la voz, los discípulos cayeron al suelo, llenos de gran temor. Jesús se acercó, los tocó y les dijo: `Levántense, no teman. ‘Ellos levantaron los ojos, pero no vieron a nadie más que a Jesús. Y, mientras bajaban del ce­rro, Jesús les ordenó: `No hablen a nadie de lo que acaban de ver, hasta que el Hijo del Hombre haya resucitado de entre los muertos.

 

PARA LA REFLEXION COMUNITARIA, FAMILIAR O PERSONAL

 

  1. ¿Por qué la respuesta de la fe comprometida exige tomar decisiones valientes?
  2. ¿Por qué la fe nos exige un compromiso con el cambio personal familiar y comunitario?

 

  1. Una decisión valiente: dejar su país y su familia y emigrar a otra tierra

A Abrahán, ya anciano se le pedía algo muy difícil: dejar su país, su raza, su familia para irse a un lugar desconocido. Por experiencia sabemos lo mucho que le cuesta a nuestros padres y a nuestros abuelos dejar, al final de su vida, el lugar en el que siempre vivieron, en donde educaron a sus hijas, sus hijos; en donde vivieron los momentos más importantes de su vida. Sin embargo, a pesar de esa realidad humana, según lo que señala el texto, el dios Adonai llama precisamente a un hombre mayor para que salga de su tierra. Con él comienza la historia de salvación para el pue­blo de Israel.

Abrahán dejó su tierra, su mundo conocido y se fue hacia una tierra desconocida. Lo inspira la fe en el dios comprometido con la vida digna de su pueblo. El texto del Génesis que hemos leído hoy (Gén 12,1-4) nos recuerda que no es posible creer en un dios salvador y liberador y mantenernos en nuestras seguridades. La fe exige una postura radical. Sólo así se está disponible para el servicio al Proyecto de  vida digna, que se fundamenta en la solidaridad con el/la prójimo. Aferrarnos a situaciones cómodas y a privilegios sociales nos incapacita para transmitir el mensaje de Jesús que se despojó de todo privilegio humano y dio su vida para que tuviéramos vida en abundancia (Jn 10,10). Acoger el Proyecto de vida digna es rechazar toda injusticia y toda opresión con el/la hermano/a, en particular con el/la más desvalido/a.

A nosotros/as también Dios nos puede pedir sacrificios grandes. A algu­nos/as nos puede pedir dejar nuestras familias, nuestro círculo de amigos y amigas, nuestras regiones o quizás nuestro país, para dedicarnos a anunciar el Evangelio o dar nuestro aporte a la construcción del proyecto de vida digna  en otros países. A o­tros y otras les pedirá permanecer soltero o soltera para dedicarse desde ese estado de vida al Pro­yecto de vida plena. De todas maneras, lo más importante es permanecer siempre abiertos y abiertas para lo que nos exija el compromiso militante de la construcción de un proyecto de vida digna.

 

  1. Escuchar al Hijo Amado

En la escena de la transfiguración aparecen los dos personajes más im­portantes del Antiguo Testamento para los judíos: Moisés que representa a la Ley y Elías que representa a los profetas. Aparecen también los tres discípu­los más cercanos a Jesús: Pedro (personaje importante en la primera hora de la Iglesia de Jesús); Juan (el discípulo amado) y Santiago (el primero en derramar su sangre por la causa del Evangelio). Tanto los personajes del Antiguo Testamento, como los del Nuevo aparecen junto a Jesús y son in­vitados a escuchar al Hijo Amado. Y es que Jesús es el centro de la historia de la salvación para quienes son sus seguidores y seguidoras.

Los evangelios sinópticos (Mc, Mt y Lc) colocan el relato de la transfiguración antes de la llegada de Jesús a Jerusalén. El acontecimiento de la transfiguración anima la vida de los/as discípulos/as para que la muerte del Mesías, ya tan cerca, no acabe con la esperanza del pueblo.

Jesús se acerca al momento definitivo de su muerte. Esta, sin embargo, no pondrá fin a su misión; ella debe ser entendida a la luz de la resurrección. A ello invita el episodio de la Transfiguración. El rostro brillante de Jesús y los vestidos blancos como la luz (Mt 17,2) adelantan la iluminación pascual. La muerte violenta de Jesús no será el triunfo de los que poderosos de su sociedad; no será el triunfo de las tinieblas; ellas están vencidas de antemano.

El riesgo es perder la mirada hacia la pascua de Jesús; es decir, la del obligado paso por la muerte. De allí el entusiasmo de Pedro que pretende quedarse en la montaña donde quiere poner su morada. Esa experiencia, sin embargo, tuvo que ser más bien un impulso, un medio para evitar el temor, para reforzar la fe y enfrentar las dificultades que trae su vivencia.

De esta manera se cierra el camino de un mesianismo triunfalista para el discípulo y el servicio se inscribe como elemento fundamental de la actuación de Jesús. Ante ella, los discípulos y discípulas deben asumir en su vida la misma actitud. Tal es el sentido expresado por la tercera parte de la intervención de la voz divina: “Escúchenlo”. El texto parece evocar al profeta semejante a Moisés, prometido en Dt 18,15.

Nosotros y nosotras como personas y como comunidades de fe comprometidas estamos también invitados­ e invitadas a vivir en la continua escucha del Hijo Amado del Padre, sabiendo que él es fuente de vida y de salvación. Al intentar ser fiel al Proyecto de vida plena debemos tener un oído abierto para escuchar el sentir de nuestro pue­blo, y el otro para escuchar la Palabra divina que nos habla en los acontecimientos y a través del texto bíblico.

 

Para la oración de las y los participantes

 

  1. Para que las tres religiones «abrahámicas», que tienen a Abraham como «padre de las y los creyentes», es decir, el cristianismo, el judaísmo y el Islam muestren con hechos que son hermanas, que dialogan, colaboran y se aman. Roguemos…
  2. Para que seamos capaces de salir de nuestra tierra, de nosotras y nosotros mismos, de nuestras seguridades, de nuestro egoísmo, de los estrechos límites de nuestro pequeño mundo… para ir allí donde se nos necesite para la construcción del proyecto de vida digna. Roguemos…
  3. Para que no nos quedemos en las apariencias que figuran externamente, y descubramos la realidad profunda de las situaciones y las personas. Roguemos…

 

Exhortación final: Hemos recibido la invitación a escuchar al Hijo amado del Padre, que nos habla a través de los acontecimientos y a través del texto bíblico. Eso nos exige la decisión de la fe comprometida con la transformación de nuestro entorno familiar, comunitario y social.

EL AGUA QUE CALMA LA SED DE VIDA JUSTA Y DIGNA A3ºC (20-26/03/2017)

 

 

Introducción: La Palabra de Jesús es como el agua viva que calma la sed que tenemos de vivir felices y de lograr una sociedad más humana, más solidaria, más justa, en donde podamos convivir  con dignidad, como hijos e hijas de un mismo Padre-Madre. Por eso nos reunimos para celebrar su presencia en medio de nosotras y nosotros, que formamos parte de su pueblo.

 

Lect. Primer Testamento: Ex 17,3-7. ¿Qué puedo hacer con este pueblo hambriento y sediento?

 

Introducción L.P.T: El Pueblo de Israel en su camino hacia la tierra de Canaán tuvo muchas veces la tentación de volverse a Egipto, tierra de la opresión, en donde, sin embargo, tenían alimento  asegurado  y no les faltaba el agua del caudaloso río Nilo. En el desierto falta el agua y el pueblo se pone a murmurar en con­tra de Moisés. Este consulta a su dios, y golpeando la roca del Horeb, sale el agua que se necesita para el pueblo.

 

Texto:   En aquellos días, el pueblo, atormentado por la sed, siguió murmurando contra Moisés: `¿Por qué nos has hecho salir de Egipto para que ahora nos muramos de sed con nuestros hijos y nuestros animales?’

Entonces Moisés llamó a Adonai y le dijo: `¿Qué puedo hacer con este pue­blo?; por poco me apedrean.’ Adonai respondió a Moisés: `Preséntate al pueblo, lleva contigo algunos jefes de Israel, lleva también en tu mano el bastón con que golpeaste el río Nilo. Yo estaré allá delante de ti, sobre la roca del Horeb. Golpearás la roca y de ella saldrá agua, y el pueblo tendrá para be­ber.’

Moisés lo hizo así, en presencia de los jefes de Israel. Aquel lugar se llamó Masá (o sea, tentación) y Meribá

( o sea, quejas); a causa de las quejas de los israelitas, y por haber tentado a Adonai diciendo: `¿Está Adonai en medio de nosotros, o no?’.

 

Salmo de hoy: Yo volveré a cantar el amor y la esperanza; yo volveré a cantar los caminos de la paz.

  • Cuando el huracán se acerque, las flores se morirán; pero con la primavera de nuevo renacerán.
  • Quizás me veas llorar, cuando un amigo se va; la muerte lleva a los míos, pero sé que volverán.
  • Quizás me veas sufriendo, por amor a los/as demás, quizás me veas gritando que el pobre no tiene pan.

 

Lect. Evangélica: Jn  4,5-42.  La Palabra de Jesús es agua viva que calma la sed

 

Introducción L. Ev.: En el siguiente texto evangélico, Jesús, en un diálogo tenido con una mujer samaritana, se presenta como agua viva que calma la verda­dera sed que tiene todo ser humano: la sed de ser feliz, la sed de la justicia, la sed de construir una sociedad justa y solidaria.

 

Texto:   En aquel tiempo Jesús llegó a un pueblo llamado Sicar, en la tierra que el patriarca Jacob ha­bía dado a su hijo José. Allí se encuentra el pozo de Jacob.

Jesús, cansado por la caminata, se sentó sin más, al borde del pozo. Era cerca del mediodía. Una mujer samaritana llegó para sacar agua, y Jesús le dijo: `Dame de beber’.

En ese momento se habían ido sus discípulos y discípulas al pueblo a hacer compras. La samaritana le dijo: `¿Cómo tú, que eres judío, me pides de beber a mí, que soy una mujer samaritana?’ (Hay que saber que los judíos no se comunican con los samaritanos).

Jesús le contestó:

`¡Si tú conocieras el Don de Dios! Si tú supieras quién es el que te pide de beber, tú misma me pedirías a mí. Y yo te daría agua viva.’

Ella  le dijo: `Señor, no tienes con qué sacar agua y este pozo es pro­fundo. ¿Dónde vas a conseguir esa agua viva? ¿Eres más poderoso que nuestro antepasado Jacob, que nos dio este pozo, del cual bebió él, su familia y sus animales?’

Jesús le contestó: `El que beba de esta agua volverá a tener sed; en cam­bio, el que beba del agua que yo le daré, no volverá a tener sed. El agua que yo le daré se hará en él manantial de agua que brotará para vida eterna.’

La mujer le dijo: `Señor, dame de esa agua, para que no sufra más sed, ni tenga que volver aquí a sacarla.

Jesús le dijo: `Anda a buscar a tu marido y vuelve acá.’ La mujer contes­tó: `No tengo marido.’ Jesús le dijo: `Es verdad lo que dices que no tienes marido, has tenido cinco maridos, y el que tienes ahora no es tu mari­do.’

`Señor, contestó la mujer, veo que eres profeta. Nuestros padres y madres siempre vinieron a este cerro para adorar a Dios y ustedes los judíos, ¿no dicen que Jerusalén es el único lugar para adorar a Dios?’

Jesús le dijo: `Créeme, mujer: la hora ha llegado para ustedes de adorar al Padre. Pero no será en este cerro, ni tampoco en Jerusalén.

Ustedes, samaritanos, adoran lo que no conocen, mientras que noso­tros, los judíos, conocemos lo que adoramos: porque la salvación viene de los ju­d­íos. Pero llega la hora, y ya estamos en ella, en que los verdaderos adora­do­res adorarán al Padre en Espíritu y en verdad. Son esos adoradores a los que busca el Padre.

Dios es espíritu; por tanto, los que lo adoran, deben adorarlo en Espí­ritu y en verdad.

La mujer contestó: “Yo sé que el Cristo está por venir. El, al lle­gar, nos enseñará todo.’ Jesús le dijo: `Ese soy yo, el que habla contigo’“.

En este pueblo muchos samaritanos creyeron en él por las palabras de la mujer que decía: `El me descubrió todo lo que yo había hecho.’ Vinieron donde él y le pidieron que se quedara con ellos. Y se estuvo allí dos días. Fueron muchas más las personas que creyeron en él, al oír su palabra, y decían a la mujer: `Ya no creemos por lo que tú contaste. Nosotras y nosotros mismos lo hemos oído y estamos convencidos/as de que éste es verdaderamente el Salvador del mundo.’

 

             PARA LA REFLEXION COMUNITARIA, FAMILIAR O PERSONAL

 

  1. ¿Está el dios liberador realmente presente en medio de su pueblo?
  2. ¿Por qué Jesús es como el agua de la vida?

 

1.- ¿Está Adonai en medio de nosotros/as o no?      

 

En medio del desierto el pueblo de Israel se pone a murmurar en contra de Moisés y en contra del dios Adonai. Le cuesta aceptar la dureza del desierto, donde el pueblo que ha salido de Egipto,  tiene que aprender a construir su libertad, a vi­vir como un pueblo liberado.

Ante una situación desesperante, causada por la sed en medio del desier­to, el pueblo se rebela y acude a Moisés. Moisés acude al dios Adonai y sale agua de la roca del monte Horeb (Horeb, significa árido en lengua hebrea). De esta manera el dios Adonai demuestra que está presente en medio de su pueblo. Esta es la res­puesta concreta a la pregunta del pueblo que decía: ¿Está Adonai en medio de nosotros o no?

En nuestras comunidades y en nuestro país, en América Latina y el Caribe  vivimos, con frecuencia, si­tuaciones que nos impulsan a preguntarnos por la presencia divina, en medio de tantas realidades de muerte, de violencia  y de falta de respeto a la dignidad de las per­sonas, concretizadas en: falta de alimentos,  alto costo de la vida, la fal­ta de una educación adecuada, de una atención médica de acuerdo a las necesi­dades del momento… Ante esto no debemos cuestionarnos si hay una divinidad preocupada por el ser humano y esta divinidad está o no pre­sente en medio de su pueblo. Lo que deberíamos preguntarnos es: ¿qué estamos haciendo los/as llamados/as jesuánico-cristianos/as, y los hombres y mujeres de buena voluntad ante esta realidad?

 

2.- Jesús y el agua de vida

 

Jesús iba cansado por el camino que iba de Jerusalén a Galilea, pasando por el centro del país y atravesando la zona de Samaría. Generalmente los ju­díos de Galilea preferían hacer el camino por el valle del Jordán, que aunque era más largo, era más seguro, ya que los judíos y los samaritanos eran enemi­gos por motivos religiosos y políticos. Pero Jesús se decidió a atravesar la región de Samaría y al pasar por allí le pide un poco de agua, del pozo de Jacob, a una mujer samaritana. Jacob había sido el padre de los jefes de fami­lia de las 12 tribus de Israel. Por eso, todos los descendientes de Jacob te­nían derecho a beber del agua del aquel pozo. En un primer momento la samari­tana no acoge bien a Jesús, pero después establecen una conversación que lleva a la mujer de Samaría a descubrir quién es Jesús y a pedirle de beber el agua verdadera.

La samaritana hace un proceso hasta descubrir quién es Jesús. De forastero y judío enemigo, descubre al hombre que la desconcierta, al profeta y finalmente llega a reconocerlo como Mesías. Por esto, la samaritana es un modelo de vida jesuánico-cristiana, de lo que nos debe pasar en el proceso de descubrir quién es Jesús: ir gradualmente conociéndolo hasta descubrirlo como el Salvador que inspira nuestras vidas y nuestras luchas cotidianas.

La imagen de Jesús como verdadero agua viva es muy interesante. De hecho el agua es un elemento indispensable para vivir. Dicen los médicos, que nues­tro cuerpo está constituido por un 60% de agua. Sin agua no los seres humanos no tenemos vida, no cre­cen las plantas, ni pueden vivir los animales. De tal manera que cuando se dice que Jesús es la fuente de agua viva, se quiere decir simplemente que Je­sús es quien nos da la verdadera vida.

Nuestras comunidades descubren que necesitan del agua viva que es Jesús. Esa agua viva la descubrimos en su Palabra salvadora que descubrimos en la vida cotidiana y en las Sagradas Escrituras. Su Palabra es como un vaso de agua refrescante en los meses calurosos del verano. Esa agua nos calma la sed de justicia y de amor que tenemos. Por ello debemos dedicarnos a escuchar la Palabra y hacerla rea­lidad en nuestros medios ambientes.

 

Para la oración de las y los participantes

 

  1. Pidamos por todas las comunidades jesuánico-cristianas para que sepamos mostrar la presencia del dios liberador en medio de nuestras vidas. Roguemos…
  2. Para que sepamos descubrir a la persona de Jesús, como Profeta y Salvador que nos da el agua viva. Roguemos…
  3. Por todos/as los/as animadores/as de nuestras comunidades jesuánico-cristianas para que sepan proponer con alegría los valores y la práctica solidaria de Jesús. Roguemos…

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Exhortación final: Como personas creyentes tenemos sed de justicia y de una sociedad más equitativa y justa. En ese camino de fe comprometida contamos con la compañía solidaria de nuestros hermanos y hermanas y con la Palabra de Jesús que es como el agua que apaga la sed y nos ayuda a renovar las fuerzas para el camino de la construcción de otra sociedad posible.

 

 

La solidaridad que abre los ojos y ayuda a vivir con dignidad A4ºC (27/3 al 2/4/2017)

 

Introducción: Nosotras y nosotros fuimos llamadas y llamados a formar parte de la comunidad jesuánico-cristiana, y de organizaciones comunitarias que tienen el compromiso de convertirse en una luz en medio de las tinieblas de la injusti­cia y de la violencia institucionalizada que existe en este mundo globalizado, en nuestra América Latina y el Caribe, en nuestro país, en nuestras comunidades, barrios y campos. Por eso, nos reunimos para celebrar el triunfo de Jesús sobre la muerte y las tinieblas. Que esta cele­bración nos fortalezca para mantenernos en su camino de salvación y liberación.

 

Lect. Primer Testamento: 1º Samuel 16,1b.6-7.10-13a. Adonai mira el corazón, no las apariencias

 

Introducción L.P.T:  El primer rey de Israel, Saúl, no gobernó de acuerdo a la justicia y a la defensa de los débiles. Por eso el pueblo buscó otro gobernante. La elección recayó sobre David, el hijo menor de un habitante de Belén, llamado Jesé. David fue un pastor de ovejas a quien se le encomendaría la difícil misión de ser pastor y rey de todo el pueblo de Israel.

 

Texto: En aquellos días, dijo el Adonai a Samuel: Llena tu cuerno de aceite, pues quiero que vayas a casa de Jesé del pueblo de Belén, porque he elegido a uno de sus hijos para ser mi rey.’

Cuando ellos se presentaron, Samuel vio a Eliab, el mayor de edad, y se dijo: `Sin duda éste será el elegido.’ Pero Adonai dijo a Samuel: `No mires su apariencia ni su gran estatura, porque lo he descartado. Pues el hombre mira las apariencias, pero Adonai mira el corazón.

Jesé hizo pasar a sus siete hijos ante Samuel, pero éste dijo: `A ninguno de éstos ha elegido Adonai.’

Preguntó, pues, Samuel a Jesé: `¿Están aquí todos tus hijos?’ Él contes­tó: `Falta el más pequeño, que está cuidando las ovejas.’ Samuel le dijo: `An­da a buscarlo, pues no nos sentaremos a comer hasta que él haya venido.’

Mandó Jesé a buscar a su hijo menor. Era rubio, tenía lindos ojos y buena presencia. Y Adonai dijo: `Levántate y conságralo con aceite, porque es éste.’ Tomó Samuel el cuerno de aceite y lo ungió en medio de sus hermanos. Y el es­píritu de Adonai permaneció sobre David desde aquel día.

 

Salmo de hoy: Practiquemos la solidaridad para vivir con dignidad

 

  • Poner en todas las cosas amor y justicia.
  • Compartir y no pensar en la recompensa.
  • Trabajar pensando en un mundo mejor.
  • Liberarnos de todas nuestras ambiciones.

 

Lect. Evangélica: Jn 9,1-41. Palabras y acciones solidarias de Jesús

 

Introducción L. Ev.: En la siguiente lectura se nos habla de la curación de un ciego de naci­miento realizada por Jesús. Jesús tiene compasión del hombre necesitado y de esta manera hace nacer en él la fe, hasta llegar a considerarlo como un pro­feta y como el profeta portador de la salvación para las personas.

Mientras Jesús hace el bien al hombre necesitado, los fariseos buscan crearle problemas. Jesús declara que ellos son los verdaderos ciegos, porque no quieren abrirse al proyecto de vida buena.

 

Texto: Al pasar, Jesús se encontró con un ciego de nacimiento. Hizo un poco de lodo con tierra y saliva. Untó con él los ojos del ciego y le dijo: `Anda a lavarte en la piscina de Siloé (que quiere decir: el Enviado).’ El ciego fue, se lavó, y cuando volvió veía claramente.

Sus vecinos y los que lo habían visto pidiendo limosna, decían: `¿No es éste el que venía a sentarse y pedía limosna?’ Unos decían: `Es él.’ Otros decían que no, sino que era parecido. Él decía: `Sí, soy yo.’

Era día sábado cuando Jesús hizo lodo y abrió los ojos al ciego. Los judío, pues, llevaron ante los fariseos al que hasta entonces había sido cie­go, y otra vez, los fariseos le preguntaron cómo había sanado de la ceguera. Contestó él: `Me puso barro en los ojos, me lavé y veo.’ Algunos fariseos de­cían: `Ese hombre no es de Dios, porque trabaja en día sábado.’ Pero otros se preguntaban: `¿Cómo puede ser pecador un hombre que hace signos como éste?’ Y estaban en desacuerdo.

Le preguntaron al ciego: `Y tú, ¿qué piensas de él, puesto que te ha abierto los ojos?’ Él contestó: `Es un profeta.’

Le contestaron ellos: `Desde tu nacimiento estás en pecado ¿y vienes a darnos lecciones a nosotros?’ Y lo expulsaron.

Jesús supo que lo habían expulsado y, al encontrarlo, le dijo: `¿Crees tú en el Hijo del Hombre?’ Este le contestó: `¿Quién es, Señor, para que crea en él?’ Jesús le dijo: `Tú lo estás viendo. Soy yo, el que habla contigo.’ Él dijo: `Creo, Señor’, y se arrodilló ante él

Jesús dijo: `He venido a este mundo para iniciar una crisis: los que no ven verán, y los que ven, van a quedar ciegos.’

Algunos fariseos estaban al lado de Jesús y le dijeron: `¿Y nosotros también somos ciegos?’ Jesús les contestó: `Si fueran ciegos, no tendrían pe­cado. Pero ahora ustedes dicen que ven; por eso el pecado de ustedes permane­ce.’

 

             PARA LA REFLEXION COMUNITARIA, FAMILIAR O PERSONAL

 

1.- ¿Por qué elegir a la gente débil y común para la realización del Proyecto de Vida Digna?

2.- ¿Quiénes son los/as verdaderos/as ciegos/as? ¿Los/as que no ven o los/as que no quieren ver?

 

1.- Gente débil y común comprometida con un Proyecto de Vida Digna

 

A lo largo de la Biblia aparece una realidad de forma constante: Adonai, el dios de Israel, suele escoger al más débil para realizar el plan que Él tiene trazado y dise­ñado. David era el más pequeño de sus hermanos. Sin embargo es precisamente él quien va a ser escogido para ser rey de su pueblo. Fue precisamente él quien venció al gran guerrero Goliat (Cf. 1 Sam 18,32-51).

La elección que se hace de David, para guiar a su pueblo, nos deja una alegría interior. La alegría nos viene de reconocer en David  uno de los nuestros, un ser humano, cargado de posibilidades y también de limitaciones, que lo colocan a la altura nuestra. En David conviven el bien y el mal, la fidelidad y la incoherencia, la poesía y la guerra, la muerte y la guerra.

Hemos creído que para trabajar en el Proyecto de Vida Digna se necesitan personas excepcionales, fuera de serie. Pero no es así: solamente los seres humanos, con virtudes y defectos, que son capaces de generosidad y de egoísmo, de luchas y de paz, a ésos los toma el pueblo consciente y comprometido para sus planes.

En la sociedad en que vivimos, hay muchas personas que valoran al otro o a la otra por la posición social que ocupan, por los bienes que poseen, por el prestigio social que tengan. Los/as miembros de la comunidad cristiana deben imitar al  Dios Adonai, quien prefiere al humilde y detesta a los soberbios. Debemos creer en la fuerza que sale de lo débil, en aquéllos/as que no cuentan para los grandes y poderosos de este mundo, pero que se han convertido en destinatarios/as privilegiados y protagonistas en el Proyecto de Vida Digna.

 

2.- Jesús provoca crisis: los/as que no ven verán y los/as que ven se quedarán cie­gos y ciegas

 

En el relato de la curación del ciego de nacimiento se afirma expresa­mente un hecho que se dio con frecuencia durante la predicación de Jesús: los grupos religiosos, que se suponía que eran testigos de la luz, como los fari­seos y los saduceos, son como ciegos que no quieren ver. En cambio muchas personas sencillas del pueblo, representadas en el evangelio que hemos leído hoy  por el ciego de nacimiento, no sólo fueron cu­radas de su ceguera física, sino que también se convirtieron en testigos/as de la luz, en discípulos/as de Jesús.

Durante la discusión tenida con los fariseos, después de su curación, el ciego de nacimiento se afirma como persona y se abre a la fe en Jesús. Los grandes del pueblo tratan por todos los medios de negar los hechos (Jn 9,13-21). Además, puesto que la curación ocurrió un día sábado, sostienen que estamos ante una violación de la ley. Por eso los fariseos afirman que lo sucedido no viene de Dios y que por tanto Jesús es un pecador (Jn 9,24).

El beneficiado con el gesto generoso de Jesús parte de su experiencia: yo era ciego, ahora veo (Jn 9,25). Los opositores se endurecen e interrogan agresivamente al hombre que había sido curado. Con burla, al verlos tan preocupados por lo acontecido, el antiguo ciego les pregunta: “¿Ustedes quieren también hacerse discípulos de él?” (Jn 9,27).

Se ha operado un cambio en este mendigo ciego que pasaba su vida sentado y estirando la mano por una limosna. Ahora, puesto de pie, con conciencia de su dignidad, discute de igual a igual con los poderosos de su pueblo, ciegos a la manifestación del Mesías (Jn 9,30-33). Poco a poco va comprendiendo mejor a Jesús: primero habla de él como “ese hombre” (Jn 9,11), después dice que se trata de “un profeta” (Jn 9,17). Jesús entra en escena nuevamente y lo conduce plenamente a la fe. “Creo, Señor” (Jn 9,38) afirma este hombre tratado por todos/as, menos por Jesús, como un insignificante. Dios lo elige, como al pequeño David (1 Sam 16,10-13), para que manifieste su obra.

No debería extrañarnos si descubrimos que mucha gente, incluso los/as que se llaman cris­tianos/as, son los/as primeros/as que están cerrados/as antes las exigencias del Es­píritu de Dios y ante los desafíos de la realidad en que vivimos. Es importan­te estar siempre abiertos y abiertas para abrir los ojos ante la realidad en la que se vive y estar dispuestos/as a dar una respuesta creyente, como comu­nidad, a las necesidades más urgentes propias del mundo de los/as más débiles y pequeños/as.

 

Para la plegaria de las y los participantes

 

  1. Pidamos por todas aquellas personas que son elegidas por sus comunidades para realizar una misión al servicio de su pueblo, para que lo hagan con alegría y responsabilidad. Roguemos…
  2. Pidamos por todas aquellas personas que están ciegas, que no ven adecuadamente la realidad, para que encuentren hermanos y hermanas que les ayuden a abrir los ojos. Roguemos…
  3. Para que como Jesús no tengamos miedo a enfrentar a quienes se dicen ser religiosos y religiosas e intentan mantener al pueblo en las tinieblas y en la injusticia. Roguemos…

 

Exhortación final: En medio de la sociedad en que vivimos necesitamos abrir los ojos para ver la realidad, analizar sus causas y comprometernos en proyectos que generen mejor calidad de vida para todos y todas. La creación de la conciencia ética y ciudadana es la que nos permitirá, como el ciego del Evangelio, reconocer el verdadero liderazgo y el Proyecto de Vida Digna que genera mejores condiciones de vida para todos y todas.

 

 

La solidaridad que genera mejores condiciones de vida  A5ºC (3-9/04/2017)

 

Introducción: Nos reunimos como hermanas y hermanos porque estamos comprometidos y comprometidas con la creación de nuevas relaciones, de una nueva sociedad, de otro mundo posible.

Jesús, con su solidaridad sin límites nos dio ejemplo de cómo se puede vivir con dignidad, comprometidos y comprometidas, desde la lucha cotidiana, de un nuevo proyecto de Vida Digna.

 

Lect. Primer Testamento: Ezequiel 37,12-14. Ustedes volverán a vivir felices y dignos

 

Introducción L.P.T: Ezequiel fue un joven sacerdote que acompañó a su pueblo en el camino del exilio de Babilonia hacia el año 587 a.C. Estando en el destierro, en una situación de desánimo, el profeta quiere reavivar la esperanza de su pueblo. Tiene un sueño: El grupo de judíos que está en el exilio, en Babilonia, que está sin esperanza, como muerto, volverá a vivir y podrá regresar a la tierra de Israel. La vuelta se realizó hacia el año 537 a.e.c.

 

Texto:   Así dice Adonai: “Yo, Adonai, voy abrir sus tumbas. Pueblo mío, los haré salir de sus tumbas y los llevaré de nuevo a la tierra de Israel. Ustedes sa­brán que Yo soy Adonai, cuando abra sus tumbas, pueblo mío, y los haga salir. Infundiré mi Espíritu en ustedes y volverán a vivir, y los estableceré sobre su tierra, y ustedes entonces sabrán que Yo, Adonai, lo digo y lo pongo por o­bra”.

 

Salmo de hoy: Tú eres mi hermana o mi hermano del alma, realmente el amigo, la amiga.

 

  • Recuerdo que juntas y juntos pasamos muy duros momentos, y tú no cambiaste por fuertes que fueran los vientos.
  • En ciertos momentos que hay en la vida, buscamos a quien nos ayude a encontrar la salida. Tú eres realmente la persona más cierta, en horas inciertas.
  • Es tu corazón una casa de puertas abiertas. Me dices verdades tan grandes con frases abiertas.

 

Lect. Evangélica: 3ªEv: Juan  11,1-45. La solidaridad que devuelve la vida

 

Introducción L. Ev.: En la siguiente lectura se nos habla de una de las principales acciones solidarias que Jesús realizó durante su vida pública: devolver la vida a su amigo Lázaro. Así Jesús se presenta como portador de  vida. La última palabra no la tiene la muerte, sino la vida nueva que Jesús y quienes tienen como él un corazón y una práctica solidaria pueden generar.

 

Texto: En aquel tiempo había un hombre enfermo que se llamaba Lázaro. Era de Betania, el pueblo de María y de su hermana Marta. Esta María era la misma que ungió con perfume los pies del Señor y los secó con sus cabellos.

Las dos hermanas mandaron decir a Jesús: `Señor, el que tú amas está enfermo.’ Jesús, al oírlo, declaró: `Esta enfermedad no es de muerte, sino para gloria de Dios, y por ella se manifestará la gloria del Hijo de Dios.’

Jesús quería mucho a Marta, a su hermana y a Lázaro. Sin embargo, cuando se enteró de que Lázaro estaba enfermo, se quedó ahí dos días más. Después dijo a sus discípulos: `Volvamos a Judea.’

Cuando llegó Jesús, Lázaro llevaba cuatro días en el sepulcro. Betania está como a dos kilómetros y medio de Jerusalén y muchos judíos habían venido para consolar a Marta y a María por la muerte de su hermano.

Cuando Marta supo que Jesús venía en camino, salió a su encuentro, mien­tras que María permaneció en casa. Marta, pues, dijo a Jesús: `Si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto. Pero cualquier cosa que pidas a Dios, yo sé que Dios te la dará.’

Jesús dijo: `Tu hermano resucitará.’ Marta respondió: `Yo sé que resucitará en la resurrección de los muertos, en el último día.’

Jesús le dijo: `Yo soy la Resurrección. El que cree en mí, aunque muera, vivirá. El que vive por la fe en mí, no morirá para siempre. ¿Crees esto?’

Ella contestó: `Sí, Señor, porque yo creo que Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios que ha de venir a este mundo.’

Al ver Jesús el llanto de María y de todos los judíos que estaban con ella, se conmovió hasta el alma. Preguntó: `¿Dónde lo han puesto?’ Le con­testaron: `Señor, ven a ver.’ Y Jesús lloró.

Los judíos decían: `¡Miren cuánto lo quería!’ Otros decían: `Si pudo abrir los ojos al ciego, bien podría haber hecho algo para que Lázaro no mu­riera.’

Jesús, conmovido de nuevo interiormente, se acercó al sepulcro, que era una nueva cueva tapada con una piedra. Jesús ordenó: `Saquen la piedra.’ Marta, hermana del muerto, le dijo: `Señor, tiene mal olor, pues hace cuatro días que murió.’ Jesús le respondió: `¿No te he dicho que, si crees, vas a ver la Gloria de Dios?’ Quitaron, pues, la piedra.

Jesús levantó los ojos al cielo y exclamó: `Te doy gracias, Padre, porque has escuchado mi oración. Yo sé que siempre me oyes. Pero hablé por los que están aquí, para que crean que Tú me has enviado.’ Al decir esto, gritó muy fuerte: `¡Lázaro, sal fuera!’

Y salió el muerto. Tenía las manos y los pies vendados, y la cabeza cubierta con un velo, por lo que Jesús dijo: `Desátenlo y déjenlo caminar.’

Muchos judíos que habían ido a ver a María creyeron en Jesús cuando vieron lo que hizo.

           

PARA LA REFLEXION COMUNITARIA, FAMILIAR O PERSONAL

 

 

  1. 1. ¿Por qué el dios Adonai se hace presente en medio de su pueblo?
  2. ¿Por qué podemos afirmar que Jesús es un hermano comprometido y cercano con la vida digna de su pueblo?

 

  1. Una divinidad que acompaña a su pueblo en las buenas y en las malas

 

La lectura del profeta Ezequiel que hemos leído hoy (Ez 37,12-14) nos habla de la situación del pueblo de Israel que estaba en el exilio de Babilonia, hacia el siglo 6º a.C. El pueblo judío vivía una profunda crisis. Se preguntaba cómo era posible que Dios hu­biese permitido que un buena parte de su pueblo fuese de nuevo a la esclavitud, cuando el Dios-Adonai los había sacado de una esclavitud peor como era la de Egipto. La si­tuación que vivía el pueblo nos la describe el salmo 137: “Al borde de los cana­les que pasan por Babilonia, nos sentábamos llorando al recordar a Sión. Fue entonces cuando nuestro vencedores nos pedían canciones y nuestro opresores un canto de alegría… ¿Cómo íbamos nosotros a cantar canciones del Señor en un suelo extranjero? (Sal 137,1-4).

En medio de la situación de dolor y de angustia el profeta Ezequiel, que también acompaña a su pueblo en el exilio, comunica un mensaje de esperanza, diciendo que Dios abrirá las tumbas y llevará a su pueblo hacia la tierra de Israel. El profeta dice que Dios hará revivir incluso a aquellas personas de las cuales los huesos están ya secos. El profeta utiliza esta imagen para de­cir que Dios lo puede todo, y que está decidido a realizar la acción de permi­tir que su pueblo vuelva a la tierra, la tierra que mana leche y miel. Y es que Adonai promete las cosas y las cumple.

El diario acontecer de este comienzo de siglo pone nuestra comunidad y sociedad en la misma situación en la que se encontraba la sociedad judía de la época del profeta Ezequiel. Somos un montón de huesos desparramados por ahí, esperanzas, ilusiones, proyectos, personas que yacen por el suelo, si es que no las hemos enterrado ya. Hoy también muchas de nuestras comunidades, y muchas de las personas que las integran, sienten el peso de la situación en que vivimos en nuestra América Latina y el Caribe, en nuestro país; muchos/as se sienten sin esperanza y sin fuerzas para seguir luchando. En medio de esa situación, es necesario ser profetas de la esperanza, al mismo tiempo que es necesario impulsar acciones concretas de solidaridad que creen las condiciones necesarias para ir erradicando la pobreza inhumana, la corrupción impune y así ir creando una sociedad en donde los bienes estén mejor distribuidos y donde to­dos/as tengan la posibilidad de vivir con dignidad.

 

  1. Jesús, amigo cercano y solidario

 

Durante toda su vida Jesús se mostró compasivo con todas aquellas perso­nas que sufrían diferentes dolencias o estaban limitados/as física o mental­mente. Por eso con frecuencia curó a las y los enfermos, abrió los oídos a los sor­dos, hizo hablar a los mudos… Todo eso lo hizo como parte de su misión sal­vadora y movido por su corazón sensible y compasivo con el dolor de los/as hermanos/as.

La familia de Betania formada por Lázaro, Marta y María forman parte de los/as seguidores/as y amigos/as de Jesús. Con ocasión de la muerte de su amigo Lázaro, el Evangelio nos dice que Jesús quería mucho a estas dos mujeres y a su hermano. Al constatar la muerte de su amigo Lázaro, se le vio llorar. Los judíos comentaban: “¡Cuánto lo quería!”(Jn 11,36).

El Proyecto de Dios, Proyecto de vida y de justicia, es para siempre. Dios quiere que sus hijos e hijas vivan felices para siempre. Por eso quiere que esa vida feliz comience hoy y aquí, cada día. Esa vida fe­liz tendrá su plenitud sólo en la otra vida, cuando podamos sentarnos todos/as en la mesa común del Padre, en la mesa de los/as hermanos/as.

Al realizar la resurrección de Lázaro Jesús mostró el mayor signo que podía presentar ante los judíos. Ya no sólo sanaba a las y los enfermos y devolvía la vista a los ciegos, sino que devolvía la vida a los muertos. Así demuestra el poder que Dios tiene sobre la muerte. Fue precisamente a partir de la resu­rrección de Lázaro cuando los judíos decidieron matar a Jesús, porque se daban cuenta de que era un hecho tan gran y tan patente que no lo podían explicar humanamente y que no lo podían esconder (Jn 11,45-52).

Como creyentes tenemos el reto de convertirnos en defensores de la vida, porque somos seguidores de un Dios de vida y no de muerte. En medio de las situaciones más difíciles, en medio de tantas situaciones de muerte como pode­mos vivir como fruto de nuestro pecado personal y el pecado social, hay lugar para la esperanza, para crear nuevas alternativas, para seguir trabajando por la causa del Proyecto de Vida Digna; en ese camino el espíritu de Jesús nos acompaña y nos da fuer­zas para ser testigos y testigas de su vida solidaria.

Como seguidores/as de Jesús se nos pide tener un cora­zón compasivo como el de Jesús. La compasión por el otro y por la otra es el punto de partida para la realización de hechos y acciones concretas de solida­ridad en favor de aquellas personas que necesitan nuestra mano amiga. La compasión es uno de los frutos principales del Espíritu que nos hace vivir como verdaderos seres humanos, mientras que la insensibilidad ante la situación de los/as hermanos/as es uno de los frutos de la carne, que convierte a las personas en una bestia.

 

Para la plegaria de las y los participantes:

 

  1. Por todas nuestras comunidades jesuánico- cristianas y las organizaciones comunitarias y populares para que mantengan la esperanza de que es posible crear una sociedad justa, democrática y participativa. Roguemos…
  2. Para que hagamos lo posible para dar los frutos de personas que se dejan guiar por el Espíritu divino… generador de Vida Digna. Roguemos…
  3. Por los gobernantes de nuestro país para que sepan servir, defender y proteger a las y los más débiles, empobrecidos y excluidos de nuestro pueblo. Roguemos…

 

Exhortación final: Hemos reflexionado sobre la solidaridad de Jesús con la familia de Lázaro. Su presencia genera tal nivel de solidaridad que Lázaro vuelve a la vida. Ojalá que, de la misma manera, nuestra solidaridad sea capaz de devolver la alegría y la esperanza a las familias y a las personas que se encuentran sin esperanza, oprimidas, y excluidas.

 

La alegría del pueblo empobrecido y la conspiración de los poderosos ASR (10-16/04/2017)

 

Introducción: La Semana Santa, en la tradición jesuánico-cristiana comienza con el domingo de ramos. En esta semana celebramos algunos de los acontecimientos más importantes para nuestra fe: la entrada de Jesús en Jerusalén, la conspiración de los poderosos de Jerusalén contra Jesús, su muerte y resurrección.

En los primeros tiempos del cristianismo sólo se hacía la celebración del Sábado Santo, en la noche, en donde se recordaba  la vida, la conspiración de los poderosos, la muerte y resurrección de Jesús. Después del siglo IV se comenzaron a recordar los últimos acontecimientos vividos por Jesús en la última semana de su vida terrenal. Es así como nace, en Jerusalén, la celebra­ción de la Semana Santa, que luego se extendió a todo el mundo cristiano.

 

Lect. Primer Testamento: Isaías 50, 4-7.  Un profeta comprometido y resistente

 

Introducción L.P.T: La lectura que hacemos a continuación es uno de los llamados “cánticos del servidor de Adonai” que fueron escritos por el profeta Isaías, quien acompa­ñó al grupo del pueblo de Israel que fue al exilio de Babilonia. Este canto habla de las ver­da­deras cualidades del servidor de un proyecto de vida digna para su pueblo.

 

Texto:   El Señor Adonai me ha concedido el poder hablar como su discípulo. Y ha pue­sto en mi boca las palabras para aconsejar como es debido al que está abu­rri­do. Cada mañana, él me despierta y lo escucho como lo hacen los discípulos

El Señor Adonai me ha abierto los oídos y yo no me resistí ni me eché at­rás.

He ofrecido mi espalda a los que me golpeaban y mis mejillas a quienes me tiraban la barba, y no oculté mi rostro ante las injurias y los escupos.

EL Señor Adonai viene en mi ayuda y por eso no me molestan las ofensas. Por eso puse mi cara dura como piedra

 

Salmo de hoy: Buenas nuevas pa’ mi pueblo

 

  • Caerán los que oprimen la esperanza de mi pueblo, caerán los que comen su pan sin haber sudado. Y se alzará mi pueblo como el sol en el sembrado.
  • Ya no estés más encorvado, tu dolor puede ser terminado; mucho tiempo has esperado, tu momento ya ha llegado.
  • Podemos cambiar la historia, caminar a la victoria. Podemos crear un presente y un futuro mejor, si unimos nuestras manos, si nos vemos como hermanas y hermanos.

 

Lect. Evangélica:  Mateo 21,1-11: Bendi­to el que vie­ne en el nombre de Adonai

 

Introducción L. Ev.: El Evangelio que ahora leemos nos recuerda la entrada alegre y festiva de Jesús en Jerusalén. Sin embargo es bueno destacar la sencillez de Jesús. Aunque había un grupo de gente que  lo aclama como rey, descendiente de David, él demuestra su humildad y entra en la ciudad montado sobre un burro. Así demuestra su humildad y su deseo de vivir con y como las personas más sencillas, comprometido con la creación de una vida digna para todos y todas, y en particular para las clases sociales más empobrecidas y excluidas.

 

Texto: Estaban ya cerca de Jerusalén. Cuando llegaron a Betfagé, junto al mon­te de los olivos, Jesús envió a dos discípulos, diciéndoles: “Caminen hasta el pueblecito que está al frente y encontrarán una burra atada con su burrito al lado. Desátenla y tráiganmela. Si alguien les dice algo, contéstenle: El Señor los necesita, pero pronto los devolverá.”

Esto sucedió para que se cumpliera lo dicho por un profeta: “Digan a la hija de Sión: `Mira que tu rey viene a ti con toda sencillez, montado en una burra, una burra de carga, junto a su burrito’.”

Los discípulos fueron, pues, siguiendo las instrucciones de Jesús, y trajeron la burra con su cría. Después le colocaron sus capas en el lomo y Jesús se sentó encima.

Entonces la mayoría de la gente extendió sus capas en el camino; otros cortaban ramas de árboles y las ponían sobre el suelo. El gentío que iba de­lante de Jesús y el que le seguía exclamaba: “¡Hosanah! ¡Viva el hijo de Da­vid! ¡Bendito sea el que viene, en el Nom­bre del Señor! ¡Hosanna, gloria en lo más alto de los cielos!”

Cuando Jesús entró en Jerusalén, la ciudad se alborotó.

 

PARA LA REFLEXION COMUNITARIA, FAMILIAR O PERSONAL

 

  1. ¿Qué significado tiene la entrada de Jesús en Jerusalén, montado en un burro?
  2. ¿Cómo se explica que el pueblo de Jerusalén reciba a Jesús con tanta alegría, y unos días después pida su muerte?

 

  1. Un rey montado en un burro

 

David, el segundo rey de Israel, fue un simple pastor del caserío de Belén, que llegó a ser jefe de su pueblo porque Dios lo había escogido (1 Sam 16,11-13). Pero más tarde David olvidó su origen humilde y se hizo un rey, lleno de poder y de rique­za, como los reyes de los pueblos de alrede­dor de Israel.

A muchos reyes, en especial a David y a sus sucesores, se les dio el título de Mesías. El término propiamente dicho fue asumido en el anuncio profético después de la muerte de Salomón, cuando el pueblo vio la necesidad de la llegada del restaurador y salvador de Israel de las manos de sus enemigos los imperios invasores.

Muchos en el Antiguo Testamento pensaban que el Mesías sería otro David, y de ahí nace la idea del Mesías Rey con sus funciones netamente monárquicas y militares. Para otros la idea de Mesías toma la forma del Siervo de Adonai del que habló el segundo Isaías (caps. 39-55).

Es el profeta Isaías el que más profetiza y anuncia la llegada del Mesías de Dios. Mesías entendido como el Siervo de Adonai que llega. El Mesías para el profeta es la gran realidad del gran restaurador y liberador de la esclavitud, de la gran violencia, de la gran miseria a la que ha sido condenado el pueblo de Dios.

El mesianismo es una de las herencias que recibe el Nuevo Testamento de la tradición veterotestamentaria. En tiempo del Nuevo Testamento, gobernado el mundo de entonces por Roma con toda su fuerza, riqueza y pretensiones, también hay grupos mayoritarios que esperan la llegada definitiva del Mesías que los liberará del dominio explotador romano. Todos y todas esperaban la intervención de Dios en la historia a través de un líder que fuera capaz de derrocar el poder imperial y hacer de Jerusalén la gran capital de Israel.

Cuando Jesús asume su misión liberadora, sabe que le va a tocar enfrentarse a tres fuerzas que son:

  1. La clase religiosa de su tiempo, que no concebía a un Mesías pobre, sin armas, sin ejércitos, y menos aún a un Mesías que criticara el actuar de los líderes políticos y religiosos de ese momento. Ellas y ellos serán los primeros en oponerse y creer que Dios se sirva de un ser humano que nació en una familia pobre para anunciar la llegada del Reinado de Dios;
  2. la gente del pueblo será una fuerza de oposición para la propuesta de Mesianismo que Jesús viene enseñando, ya que ellos y ellas que han sufrido la explotación, el hambre y la muerte de cerca, no son capaces de aceptar al Mesías salido de esa realidad de miseria y de explotación, ni son capaces de asumir el nuevo planteamiento que Jesús les va a hacer;
  3. Y Roma, que será el más grande afectado si permite que la enseñanza del revolucionario Jesús de Nazaret se propague. Por eso busca por todos los medios aliarse con el poder religioso y manipular a la población aturdida para que se alíe para matar a Jesús.

El liderazgo de Jesús está basado en el servicio a las y los más débiles de la tierra y en la inclusión de todas aquellas personas que el legalismo judío y el poder romano habían excluido y condenado. Su mesianismo supera la idea nacionalista, militar y política como se entendía en el Antiguo Testamento.

Como comunidad de fe, tenemos el desafío de imitar a ese Jesús. No podemos a­liarnos con aquéllos y aquéllas que tienen poder y dinero en este mundo y que lo aprovechan para dominar a las y los débiles y sencillos. Como nuestro Maestro, debemos poner al servicio de las y los hermanos nuestras personas, nuestro tiempo, nuestras cualidades y nuestros bienes.

 

 

 

 

 

 

  1. La alegría de las y los sencillos y la conspiración de los jefes del pueblo

 

            Podemos suponer que no fue la misma gente la que acompañó a Jesús en su entrada triunfal en la ciudad de Jerusalén y la que luego pidió su muerte. Debemos suponer que los/as que lo acompañaron eran personas sencillas, que ha­bían visto sus acciones en favor de las y los empobrecidos, los/as humildes, y  habían oído salir palabras salvado­ras de su boca profética. Mientras tanto los poderosos de Jerusalén (el Sumo Sacerdote, los letrados, los saduceos y los fariseos) estaban tramando su mue­rte e incluso convencieron a mucha gente del pueblo para que pidiese a Pilatos que crucificase a Jesús.

Hoy también hay personas sencillas del pueblo que siguen confiando en Jesús, en sus palabras. Y hay también muchos poderosos que buscan hacer la vida imposible e incluso matan a las y los justos, que defienden los intereses de las y los más nece­sita­dos. Es importante no ceder ante aquellas personas que quieren comprar nuestra con­cien­cia con regalos, con fundas, con pequeñas obras, para ganar votos para las próximas elecciones… Antes bien, debemos mantenernos firmes en el seguimiento de Jesús.

 

Para la plegaria de las y los participantes:

 

Respondemos: Creemos en tu palabra, en tu ejemplo y en tu Proyecto de Vida Digna

 

  1. Observando tu pasión y tu muerte realizadas hoy día en los hombres y mujeres que sufren cualquier situación de injusticia, opresión o exclusión, nos sentimos llamados y llamadas a intervenir en esas situaciones, y a consagrar nuestras vidas a la tarea de dar esperanza a las y los débiles, mediante acciones solidarias. Por eso te decimos.
  2. Al entrar en la Semana Santa, nos sentimos unidas y unidos a todas las mujeres y los hombres que creen en Jesús, esperando y deseando que llegue el día en que, más allá de cualquier frontera de separación religiosa, podamos decir todas y todos juntos:
  3. Al comenzar una semana que también es para muchas personas de descanso, de vacaciones o incluso de turismo, queremos sentirnos unidos a todos los que en medio de esas actividades se van a encontrar consigo mismo y con lo divino que llevan dentro; y con ellos y ellas queremos decirte: “Te amamos y creemos en Ti”.

 

Exhortación final: La celebración del domingo de Ramos nos habla, al mismo tie­mpo, de alegría y de dolor. Pero en definitiva nos enfrenta ante la muerte y resurrección de Jesús que es un acontecimiento fundamental de nuestra fe. Como comunidad debemos alegrarnos, como lo hicieron las y los pobres y sencillos de Jerusalén, por la presencia de Jesús en medio de su pueblo humilde. Al escoger su mismo camino, debemos estar preparados y preparadas para asumir las dificultades y conflictos, con condición necesaria para asumir el proyecto de Vida Digna.

 

 

El fortalecimiento del Proyecto de la Vida Digna ASP (17-23/04/2017)

 

Introducción: Buenos días hermanos y hermanas. En estos días estamos celebrando la vida de Jesús y su presencia solidaridad en medio de su pueblo. Jesús está vivo y esto es motivo de gran alegría. La muerte ha sido vencida por la resurrección de Jesús. Por eso las y los discípulos de Jesús han recobrado la esperanza y comienzan a proclamar que el crucificado ha sido resucitado por la fuerza divina y su Espíritu sigue vivo en medio de su pueblo consciente y luchador.

 

Lect. Primer Testamento: Hechos de los Apóstoles 10,34-43. Jesús pasó haciendo el bien.

 

Introducción L.S.T:   Pedro, quien había negado a Jesús por miedo, ahora lleno de coraje, predica en nombre del Jesús Resucitado, como va­liente testigo. Pedro, está dispuesto a morir como su Maestro, con tal de que el Evangelio sea proclamado a toda criatura.

Jesús pasó por este mundo haciendo el bien; ahora toca a sus discípulos y discípulas ser testigos y testigas del amor de Dios para con toda la humanidad.

 

Texto: En aquellos días, Pedro tomó la palabra y dijo: “Verdaderamente reconoz­co que Dios no hace diferencia entre las personas, sino que acepta a todo el que lo honra y obra justamente, sea cual sea su raza.

Él ha enviado su palabra a los hijos de Israel, ofreciéndoles la paz por medio de Jesucristo, que es el Señor de todos. Ustedes saben lo sucedido en toda Judea, comenzando por Galilea, después del bautismo que Juan predicó: cómo Dios consagró a Jesús de Nazaret con el Espíritu Santo, comunicándo­le su po­der. Este pasó haciendo el bien y sanando a cuantos estaban dominados por el dia­blo, porque Dios estaba con él. Nosotros somos testi­gos de todo lo que hizo en la provincia de los judíos e incluso en Jerusalén. Al final ellos lo mataron colgándolo de un madero.

Pero Dios lo resucitó al tercer día y le concedió que se dejara ver, no por todo el pueblo, sino por los testigos que Dios había escogido de ante­mano, a nosotros, que comimos y bebimos con él después que resucitó de entre los muertos. Y nos mandó a predicar al pueblo y a dar testimonio de que él fue puesto por Dios como juez de vivos y muertos. A él se re­fieren todos los pro­fetas, al decir que quien cree en él recibe por su Nombre el perdón de los pecados.

 

Salmo de hoy: Él está vivo en su comunidad; su Espíritu nos anima

 

  • María Magdalena fue a llorarlo y Jesús se le apareció, le mandó ir a sus hermanas y hermanos, con un encargo que le dio.
  • A la comunidad reunida, Jesús se le apareció. Les enseñó las cinco llagas, dando la paz les saludó.
  • Unos discípulos pecaban; alguien la red les mandó a echar. Se hace el milagro: ¡Es nuestro amigo! Dicen y él les dio pescado y pan.

 

Lect. Evangélica: Juan 20,1-9. Él está vivo en medio de su comunidad

 

Introducción L. Ev.: Las y los discípulos más queridos por Jesús, son los primeros testigos de su resu­rrección. La primera testigo fue, según el evangelista Juan, María Magdalena, una mujer que amaba a Jesús con todo su corazón. Luego el segundo testigo es Juan,  de quien se dice que era el discípulo amado por Jesús. Y el tercero es Pedro, amigo entrañable de Jesús, que había acogido al Maestro en su casa de Cafarnaúm. Estos tres grandes amigos de Jesús tendrán la misión de anunciar a los demás seguidores de Jesús la gran alegría de la resurrección del crucificado.

 

Texto: El primer día de la semana, muy temprano, cuando todavía estaba os­curo. María Magdalena fue a visitar el sepulcro. Vio que la piedra de entrada estaba re­movida. Fue corriendo en busca de Simón Pedro y del otro discípu­lo a quien Je­sús más amaba, y les dijo: “Han sacado al Señor de la tumba y no sabe­mos dónde lo han puesto.”

Pedro y el otro discípulo partieron al sepulcro. Corrían los dos jun­tos. Pero el otro discípulo corría más que Pedro y llegó primero al sepul­cro. Se agachó y vio los lienzos en el suelo, pero no entró.

Después llegó Pedro. Entró a la sepultura y vio los lienzos tumba­dos. El sudario que pasaba sobre la cabeza no estaba tumbado como los lie­nzos, sino en­rollado en su mismo lugar. El otro discípulo, que había lle­gado primero, entró a su vez, vio y creyó. Aún no habían comprendido la Escri­tura, según la cual Jesús debía resucitar de entre los muertos.

 

PARA LA REFLEXION COMUNITARIA, FAMILIAR O PERSONAL

 

  1. ¿Creían las y los discípulos de Jesús que él resucitaría?
  2. ¿Qué significa ser testigos y testigas de la resurrección del Jesús histórico?

 

La resurrección de Jesús es un acontecimiento fundamental de la fe jesuánico-cristiana. Si Jesús no estuviese presente, por medio de su espíritu, nuestra fe no tendría fundamento. Por esto es muy importante el que reflexionemos sobre el significado de la resurrección de Jesús y los com­promisos que debemos asumir para demostrar nuestra fe en el Jesús vivo, vencedor de la muerte y comprometido con la defensa de la vida de sus hermanos y hermanas.

 

  1. No está aquí, ha resucitado

 

Según nos narran los evangelios, Jesús habló con frecuencia a sus discí­pulos y discípulas de su resurrección. Pero éstos y éstas no lo creían del todo. Por eso se asom­bran al constatar que Jesús realmente había resucitado.

Las primeras que son testigas de la resurrección de Jesús son las muje­res: María Magdalena y la otra María (Mt 28,1). Luego vendrán el “discípulo amado” (para algunos sería Juan el evangelista) y Pedro.

A los discípulos y discípulas se les invita a encontrarse con él en Galilea (Mt 28,7), donde Jesús comenzó a realizar su labor misionera. La Galilea de los gentiles, tie­rra considerada pagana, fuera del centro del judaísmo, va a ser también el lugar elegido por el Jesús resucitado para encontrarse con sus dis­cípulos.

Las apariciones del resucitado, así como la tumba vacía, van a servir para demostrar a los discípulos y discípulas que Jesús realmente estaba vivo.

La acción transformadora más palpable de la resurrección de Jesús fue su capacidad de transformar el interior de las y los discípulos –antes egoístas, divididos y atemorizados- para volver a convocarlos o reunirnos en torno a la causa del evangelio. La pequeña comunidad de las y los discípulos no sólo había sido disuelta por el ajusticiamiento de Jesús, sino también por el miedo a sus enemigos y por la inseguridad que deja en un grupo la traición de uno de sus integrantes.

Cuando las y los discípulos de esta primera comunidad sienten interiormente esta presencia transformadora de Jesús, y cuando la comunican, es cuando realmente experimentan su resurrección. Y es entonces cuando ya les sobran todas las pruebas exteriores de la misma.

Como las y los discípulos de Jesús, estamos llamados y llamadas a encontrarnos con el Jesús resucitado en las márgenes, en medio de nuestras comunidades formadas fundamentalmente por gente sencilla, por gente popular. Ahí descubrimos a Je­sús vivo y actuante en medio de su pueblo peregrino.

 

  1. Somos testigos y testigas de que el Espíritu de Jesús, el Nazareno, está presente en su comunidad

 

Las y los discípulos de Jesús no llegaron a entender bien su vida y su mensa­je, sino después de su muerte y su resurrección. La resurrección y la poste­rior venida del Espíritu Santo les ayudaron a entender la Palabra y la vida de Jesús. Por esto Pedro señala sin miedo: “Nosotros somos testigos de todo lo que hizo en la provincia de los judíos e incluso en Jerusalén. Al final ellos lo mataron colgándolo de un madero… Pero Dios lo resucitó al tercer día…” (Hch 10,39-40).

Cuando Jesús fue atacado por las autoridades, se encontró solo. Sus discípulos y discípulas lo abandonaron, y Dios mismo guardó silencio, como si estuviera de acuerdo. Todo pareció concluir con su crucifixión. Todas y todos se dispersaron y quisieron olvidar. Una experiencia nueva y poderosa se les impuso: sintieron que estaba vivo. Les invadió una certeza extraña: que Dios sacaba la cara por Jesús, y se empeñaba en reivindicar y limpiar su nombre y su honra. Dios lo ha resucitado, confirmando la veracidad y el valor de su vida, de su palabra, de su Causa. Jesús tenía razón, y no la tenían los que lo expulsaron de este mundo y despreciaron su Causa. Dios está de parte de Jesús, Dios respalda la Causa del Crucificado.

 

Nuestras comunidades están llamadas también a ser testigas de la resu­rrección de Jesús. Desde que Jesús resucitó encontramos sentido para seguir trabajando como él, anunciando el Evangelio salvador y realizando acciones soli­darias que muestren su amor a todas las personas y en especial a las y los empobrecidos y débiles. Y aunque haya que afrontar las dificultades y los conflictos, debemos tener siempre presente el ejemplo de Jesús, quien supo ser fiel hasta el fin y por eso recibió el premio de los vencedores.

 

 

Para la plegaria de las y los participantes

 

  1. Para que cada comunidad jesuánico-cristiana dé testimonio de la resurrección del maestro trabajando siempre a favor de la vida, y de una vida digna y justa. Roguemos…
  2. Para que el esfuerzo personal y colectivo de todas las personas que buscan una persona más humana y una sociedad más justa y fraterna, no resulte estéril. Roguemos…
  3. Para que nuestra fe en la resurrección nos haga perder todo miedo al compromiso que nos exige nuestra condición de discípulos y discípulas de Jesús. Roguemos…

 

Exhortación final: La resurrección de Jesús significa un hecho fundamental para la historia de nuestra fe. Él está realmente vivo y nos invita a convertirnos en testigos y testigas de su resurrección. De esta manera vivimos nuestros compromisos bautismales, sobre todo el más urgente de traba­jar para eliminar las causas que están provocando la miseria extrema y la pobreza excluyente que viven tantos hermanos y hermanas en nuestro país, en Haití y en tantos países de América Latina y del mundo.

 

 

JESÚS ENVIA PARA LA MISION SALVADORA Y LIBERADORA A2ºP (24-30/04/2017)

 

Introducción: Jesús Resucitado nos convoca para invitarnos a seguir viviendo la fe en comunidad de amor. Él nos da su Espíritu para que sepamos mantener la fe en medio de las situaciones más difíciles. Que la Palabra que reflexionaremos y los proyectos solidarios que compartimos nos fortalezcan para que seamos testigas y testigos creíbles del Jesús Resucitado.

 

Primera Lectura: Hechos de los Apóstoles 2,42-47. Compartían todo cuanto tenían

 

Introducción P.T:   La lectura que leemos a continuación nos habla de la forma de vida de las y los primeros cristianos. Su ejemplo puede ayudarnos a descubrir cómo vivir la fe hoy, en cada una de nuestras comunidades. El texto que leeremos en esta primera lectura nos presenta un ideal de vida para nosotros y nosotras que queremos ser, como las y los primeros cristianos, testigos/as del Proyecto de Vida Digna propuesto y vivido por Jesús.

 

Texto: Las hermanas y los hermanos acudían asiduamente a la enseñanza de las y los apóstoles, a la convivencia, a la fracción del pan y a las oraciones

Toda la gente estaba asombrada, ya que se multiplicaban los prodigios y milagros hechos por las y los apóstoles en Jerusalén

Las y los creyentes vivían unidas y unidos y compartían todo cuanto tenían. Vendían sus bienes y propiedades y se repartían de acuerdo a lo que cada uno de ellas y ellos necesitaban.

Acudían diariamente al Templo con mucho entusiasmo y con un mismo espíritu y `compartían el pan’ en sus casas, comiendo con alegría y sencillez

Alababan a Dios y gozaban de la simpatía de todo el pueblo; y Jesús hacía que las y los salvados cada día se integraran a la Iglesia en mayor número.

 

Salmo de hoy: ¡Qué bueno es vivir unidas y unidos, en comunidad bien comprometidas y comprometidos!

 

  • Mira a tu pueblo, cómo está explotado e inconsciente; no te hagas la ciega o el ciego; no pases de lado.
  • Vivamos la fe y el compromiso cotidiano en comunidad; así cambiaremos de mentalidad.
  • Construyamos juntos y juntas el Proyecto de fraternidad y sororidad; compartiendo todo en comunidad.

 

Lect. Evangélica: Juan 20,19-31. La paz esté con ustedes

 

Introducción L. Ev.: La lectura que hacemos a continuación nos habla de la aparición del Jesús crucificado a sus discípulos y discípulas. Las apariciones del Jesús resucitado tenían por finalidad demostrar a sus seguidoras y seguidores que él estaba realmente vivo, mediante su Espíritu para enviar a sus discípulos y discípulas a realizar la misión evangelizadora en medio de todos los pueblos.

 

Texto: La tarde de ese mismo día, el primero de la semana, los discípulos y discípulas estaban a puertas cerradas por miedo a los judíos. Jesús se hizo presente allí, de pie en medio de ellos y ellas.

Les dijo: “La paz sea con ustedes.” Después de saludarles así, les mostró las manos y el costado. Las discípulas y los discípulos se llenaron de gozo al ver a Jesús.

Él les volvió a decir: “La paz esté con ustedes. Así como el Padre me envió a mí, así las y los envío a ustedes.” Dicho esto, sopló sobre ellos y ellas: “Reciban el Espíritu Santo; a quienes ustedes perdonen, queden perdonados, y a quienes no libren de sus pecados, queden atados.”

Uno de los Doce no estaba cuando vino Jesús. Era Tomás, llamado el Gemelo. Los otros discípulos y discípulas, pues, le dijeron: “Vimos a Jesús.” Contestó: “No creeré sino cuando vea la marca de los clavos en sus manos, meta mis dedos en el lugar de los clavos y palpe la herida del costado.”

Ocho días después, las discípulas y los discípulos estaban de nuevo reunidos dentro, y Tomás con ellas y ellos. Se presentó Jesús a pesar de estar las puertas cerradas, y se puso de pie en medio de ellas y ellos.

Les dijo: “La paz sea con ustedes.” Después dijo a Tomás: “Ven acá, mira mis manos; extiende tu mano y palpa mi costado. En adelante no seas incrédulo, sino persona de fe.”

Tomás exclamó: “Tú eres mi Señor y mi Dios.” Jesús le dijo: “Tú crees porque has visto. ¡Felices quienes crean sin haber visto!”

Muchas otras señales milagrosas hizo Jesús en presencia de sus discípulos y discípulas, que no están escritas en este libro. Estas han sido escritas para que crean que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios; crean, y, por su Nombre, tendrán vida.

 

DIALOGO COMUNITARIO, GRUPAL O FAMILIAR

 

  1. ¿Cómo podemos tener como modelo la forma de vida de las primeras comunidades cristianas?
  2. ¿Por qué Tomás no creyó que Jesús estaba vivo?

 

  1. La vida de las primeras comunidades cristianas

 

Lucas que escribe el libro de los Hechos de los Apóstoles, habla de las primeras comunidades idealizándolas un poco. De hecho él quiere poner a la primera comunidad de Jerusalén como ejemplo para las comunidades del Asia Menor, a las cuales él dirige su escrito. Entre los elementos que estaban presentes en la vida de la primera comunidad cristiana están: a) La unidad que existía en la comunidad; b) La catequesis continua; c) Una celebración que llamaban “la fracción del pan”; d) celebraban comidas comunitarias en un clima de alegría y de sencillez; e) realizaban milagros y prodigios; f) vendían todo lo que tenían y lo repartían de acuerdo a las necesidades de cada uno/a.

Esta lectura puede servirnos para hacer un examen de conciencia y para revisar la vida de nuestras comunidades cristianas y de nuestras organizaciones solidarias. ¿Cuáles de los elementos que aparecían en las primeras comunidades están presentes en nuestra comunidad, en nuestra organización? ¿Cuáles faltan? ¿Qué podemos hacer para que esos elementos se hagan presentes?

 

  1. Creer en Jesús resucitado sin verlo

 

Jesús se apareció a sus discípulos y discípulas después de su resurrección. Pero faltaba una persona, Tomás. Cuando los demás compañeros y compañeras le dijeron que habían visto a Jesús, éste no creyó. Y dijo que si no lo veía personalmente no creería; él necesitaba ver la marca de los clavos en las manos y meter los dedos en el lugar de los clavos, así como palpar la herida del costado. Tomás quería, por tanto, asegurarse que el personaje que se aparecía era realmente el mismo Jesús que él había conocido.

Nosotras y nosotros podemos tener también la tentación de no creer en la Palabra de Jesús. Muchas veces queremos que el Dios de Jesús nos hable directamente, o que nos haga ver una visión. Sin embargo se nos pide saber creer en el Jesús, que está presente en la comunidad por medio de su Espíritu  y nos envía a realizar la misión de ser testigas y testigos de su amor solidario.

 

Para la plegaria de las y los participantes:

 

  1. Para que la iglesia de Jesús sea más la Comunidad que vive y anuncia el Evangelio, que un grupo con fuerza social. Roguemos…
  2. Para que nuestra comunidad y nuestro pueblo, avancen por los caminos de la justicia, la paz y la igualdad entre todas las personas. Roguemos…
  3. Para que el Espíritu de Jesús aumente cada día nuestra fe y nuestra confianza en El, y sepamos descubrir los mil gestos de amor solidario que a diario se producen a nuestro alrededor. Roguemos…

 

Exhortación final: Como a las y los primeros seguidores Jesús nos envía a anunciar su mensaje liberador a todas aquellas personas que viven a nuestro alrededor. Que las dificultades de la vida diaria no nos impidan realizar este trabajo. Que el Espíritu, don del Jesús Resucitado, nos acompañe hoy y siempre para realizar la misión de fortalecer el Proyecto de Vida Digna para todas y todos, para los seres vivos y para la naturaleza.


Reflexiones semanales de la Rebidom: Realidad- Comunidad-Palabra-Vida Digna. Febrero 2017

enero 12, 2017

Red Ecuménica Bíblica Dominicana (REBIDOM)

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Reflexiones bíblicas semanales. Febrero 2017

 

 

Ustedes son la luz del mundo (A5ºO. 6-12/02/2017)

 

INTRODUCCIÓN: Nos reunimos como hermanos y hermanas porque formamos parte de una comunidad de fe y compromiso que está llamada a ser sal y luz en medio de nuestros sectores, de nuestro trabajo y de nuestras comunidades campesinas. Como comunidades solidarias, de fe comprometida queremos colaborar en la construcción de un Proyecto salvador y liberador, un proyecto de vida digna en el cual debemos colaborar con todas nuestras fuerzas.

 

Lect. Primer Testamento: Isaías 58,7-10. Compartirás tu pan con el hambriento

 

Introducción L.P.T: El tercer Isaías (caps. 55-66) realizó su misión profética en el pueblo de Israel cuando un grupo de exiliados regresó de Babilonia hacia el año 537 a.e.c. En medio de una situación social difícil, puesto que al regresar del exilio todo el país estaba en ruinas, el profeta invita a las y los creyentes a realizar una serie de acciones solidarias en beneficio de los/as hermanos/as más nece­sitados/as.

Mientras muchos/as creyentes estaban muy preocupados/as en hacer ayu­nos, con el fin de agradar a Dios, el profeta les invita a realizar acciones de solidaridad en favor de los pobres, oprimidos y necesitados. De esta manera se presentarán como una luz en medio de la situación desastrosa de su pueblo.

 

Texto:   Compartirás tu pan con el hambriento, los pobres sin techo entrarán a tu casa, vestirás al que veas desnudo y no volverás la espalda a tu hermano. En­tonces tu luz surgirá como la aurora y tus heridas sanarán rápidamente. Tu recto obrar marchará delante de ti y la Gloria de Adonai te seguirá por detrás. Entonces, si llamas a Adonai, responderá. Cuando lo llames, dirá: `Aquí estoy.’

Si en tu casa no hay más gente explotada, si apartas el gesto amenazante y las palabras perversas; si das al hambriento lo que deseas para ti y sacias al hombre oprimido; brillará tu luz en las tinieblas, y tu oscuridad se vol­verá como la claridad del mediodía.

 

Salmo de hoy: Yo tengo fe en el mundo de justicia que ya empieza a despertar

 

  1. Yo tengo fe que todo cambiará, que triunfará por siempre el amor. Yo tengo fe que siempre brillará; la luz de la esperanza no se apagará jamás.
  2. Yo tengo fe, yo creo en el amor; yo tengo fe, también mucha ilusión; porque yo sé, será una realidad, el mundo de justicia que ya empieza a despertar.
  3. Yo tengo fe; la gente cantará. Una canción de amor universal. Yo tengo fe, será una realidad; el mundo de justicia que ya empieza a despertar.

 

Lect. Evangélica: Mateo 5,13-16. Ustedes son la sal de la tierra y la luz del mundo

 

Introducción L. Ev.: Jesús invita a sus discípulas y discípulos a ser sal de la tierra y luz del mundo. Al mismo tiempo les invita a estar atentos/as para no perder el sabor, para no perder su propia identidad de gente comprometida con un proyecto de Vida Digna para todos y todas. El compromiso de ser luz, en medio de las tinieblas del mundo, exige realizar acciones concretas de amor y de solidaridad en beneficio de los/as hermanos/as más necesitados/as.

 

Texto: En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos y discípulas: “Ustedes son la sal de la tierra. Y si la sal se vuelve desabrida, ¿con qué se le puede devolver el sabor?  Ya no sirve para nada sino para echarla a la basura o para que la pise la gente.

Ustedes son luz para el mundo. No se puede esconder una ciudad edificada sobre un cerro. No se enciende una lámpara para esconderla en un tiesto, sino para ponerla en un candelero a fin de que alumbre a todos los de la casa. Así, pues, debe brillar su luz ante la gente, para que vean sus buenas obras y glorifiquen al Padre de ustedes que está en los Cielos”.

 

 PARA EL DIÁLOGO COMUNITARIO

 

  1. ¿Por qué no debemos dar la espalda a la hermana o al hermano necesitado?
  2. ¿Por qué Jesús nos pide que seamos luz?

 

  1. No dar la espalda al hermano o a la hermana

Los judíos y judías que regresaban desde el exilio de Babilonia tenían la tentación que tienen muchos/as creyentes en el día de hoy: hacer una religión que promueva una relación con la divinidad en donde quede excluida la relación con el hermano y la hermana. Este tipo de religión es mucho más fácil. Por esto el profeta Isaías III declara a sus compatriotas, de una forma valiente y decidida, que no pueden relacionarse con Dios, dando la espalda a su hermano o hermana necesitados. Y es que ser discípulos/as de Dios, supone y exige una relación de armonía y de solidaridad con los/as hijos/as del mismo Padre.

El otro o la otra no deben ser considerados como un cualquiera, sino como un hermano, como una hermana. Y darle la espalda al hermano o a la hermana es dársela al mismo Dios. Y es que todo padre o toda madre sufren cuando ven que sus hijos no se llevan bien.

Como comunidad jesuánico-cristiana debemos entender bien el mensaje que nos deja la lectura de Is 58,7-10: no se puede ser creyen­te, dándole la espalda a los hermanos y a las hermanas, cerrándose en su propia carne como dice la primera lectura de hoy. Sólo desde una comunidad solidaria, que comparte lo que tiene y lo que es, se puede vivir la fe de una forma auténtica (Hch 2,42-47).

  1. Ser sal y ser luz

Jesús usó una imagen muy iluminadora para definir la misión de sus discípulos y discípulas: ser sal y ser luz. Por lo demás sabemos que un poco de sal puede dar sabor a toda una olla de comida, y una buena luz puede iluminar a toda una casa.

Jesús tuvo la conciencia de que no serían demasiadas las personas que le seguirían; por eso, comparó a su comunidad con el grano de sal que da sabor a toda una comida. También lo definió como “mi pequeño rebaño”

Nos toca ser luz en medio de grandes situaciones de oscuridad. San Juan en su Evangelio nos dice como muchas veces los seres humanos preferimos apartarnos de Jesús, que es la luz, y nos quedamos en el mundo de las tinieblas: “Porque la luz llegaba al mundo, la luz verdadera que ilumina a todo hombre… Vino a su propia casa y los suyos no lo recibieron…” (Jn 1,9-11). Pero aunque esa luz no sea recibida por muchos (as), ella sigue realizando su trabajo iluminador, porque “la luz brilla en las tinie­blas y las tinieblas no pudieron vencer la luz” (Jn 1,5).

Ser luz significa dar buenas obras de amor y de justicia. Llevando un estilo de vida así estamos dando gloria al Padre que está en los Cielos, que quiere nuestro bien y nuestra felicidad.

 

Para la oración de las y los participantes

  1. Para que los/as jesuánico-cristianos/as, como la sal con los alimentos, estemos siempre dentro del mundo como luz y no nos aislemos. Roguemos…
  2. Para que, como la sal, demos sabor a lo que nos rodea. Roguemos…
  3. Para que la Palabra que proclama cada comunidad de fe vaya acompañada por su testimonio y su compromiso con la causa de la justicia. Roguemos…

 

Oración final: Dios Madre nuestra y Padre nuestro, que por medio de Jesús nos has invitado a proclamar la Buena Nueva que él vivió y proclamó; haz que los/as jesuánico-cristianos/as hagamos valer socialmente los valores del Evangelio en los/as que creemos, para que a nuestras hermanas y hermanos les sea más fácil reconocer la presencia que ya tú tienes en todos/as ellos/as y así cumplamos con el mandamiento que nos dejó tu hijo de ser sal y  luz de la tierra. Por el mismo Jesucristo, nuestro compañero de camino. Amén.

 

Una decisión inteligente: escoger el camino de la Vida Digna (A6°O. 13-19/02/2017)

Introducción: Como seres humanos peregrinos tenemos que escoger cada día si vivimos bajo el dominio, la manipulación  y el poder de los grupos dominantes de nuestra sociedad o si decidimos asumir un compromiso de transformación y recorrer el camino de la libertad comunitaria y social que nos conduce a la construcción de una vida digna, de una vida plena.

En ese camino de construcción de nuestra libertad la meditación de la Palabra salvadora de Jesús se convierte en luz para el camino en la vida cotidiana.

 

Lect. Primer Testamento: Eclo 15,16-21. Escoger entre la vida y la muerte

 

Introducción L.P.T: El autor del libro del Eclesiástico expresa su fe en una divinidad que creó al ser humano al que dejó en libertad para escoger en el camino de la vida o de la muerte. Sin embargo espera que cada persona el camino que conduce a la vida plena, a la vida digna.

 

Texto: Fue Adonai quien al principio hizo al ser humano, y le dejó en manos de su propia voluntad. Si tú quieres, guardarás los mandamientos; permanecer fiel es cosa tuya.

El te ha puesto delante fuego y agua, a donde quieras puedes llevar la mano. Ante los seres humanos está la vida y la muerte, lo que prefiera cada cual, se le dará.

Qué grande es la sabiduría de Adonai; fuerte es su poder, todo lo ve. Sus ojos están sobre quienes le toman en cuenta; él conoce todas las obras del ser humano. A nadie ha mandado a ser malvado; a nadie ha dado licencia para pecar.

 

Salmo de hoy: Mano con mano vamos; codo con codo andamos, por el camino nuevo de la liberación.

 

  • A defender nuestra tierra del voraz opresor, que nos quita el abrigo, que nos roba el sudor.
  • A sembrar nuestros campos con semillas de historia; mártires de estas tierras son la resurrección.
  • Al Jesús de los mil rostros, que camina con su pueblo, le ofrecemos las manos por la liberación.

 

Lect. Evangélica: Mt 5,17-37. La justicia del proyecto de Vida Digna

 

Introducción L. Ev.: En el texto que leemos hoy Jesús da a sus discípulos y discípulas varias recomendaciones para vivir una vida justa y solidaria. Todo lo enmarca dentro del Proyecto nuevo de vida que llamó “Reino de los Cielos”. Este proyecto está fundamentado en valores relacionales como el perdón, la atención a cada hermano, a cada hermana, la generosidad y la práctica religiosa coherente.

 

Texto:   En  aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulas y discípulos: Les digo que si su justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entrarán en el Reino de los Cielos.

Si, pues, al presentar tu ofrenda en el altar te acuerdas entonces de que una hermana o un hermano tuyo tiene algo que reprocharte, deja tu ofrenda allí, delante del altar, y vete primero a reconciliarte con tu hermano; luego vuelves y presentas tu ofrenda.

Han oído que se dijo: “Ojo por ojo y diente por diente”. Pues yo les digo, que no resistan al mal; antes bien, al que te abofetee en la mejilla derecha preséntale también la otra; al que quiera pleitear contigo para quitarte la túnica, déjale también el manto; y al que te obligue a andar un kilómetro, vete con él o ella dos. A quien te pida dale, al que desee que le prestes algo no le vuelvas la espalda.

 

PARA LA REFLEXION COMUNITARIA, FAMILIAR O PERSONAL

 

¿Por qué la lucha por la liberación conduce al camino de la vida digna?

¿Cómo vivir el compromiso con la justicia que hace posible la construcción del Proyecto de Vida Digna?

 

  1. La lucha liberadora que conduce al camino de la vida

 

La lectura del Eclesiástico nos presenta una realidad humana fundamental que hace relación al sentido de la vida y de nuestras actuaciones en la vida cotidiana: la posibilidad real de escoger el camino de la vida plena o el camino de la muerte.

Un problema fundamental es que mucha gente no tiene conciencia de la libertad que tiene para escoger el camino de la vida o el camino de la muerte. Sólo cuando desarrollamos esa conciencia moral, ética y ciudadana estamos en capacidad de hacer decisiones que comprometan la vida y la existencia toda.

El libro del eclesiástico está planteando la libertad humana como una capacidad para escoger entre el camino de la vida o el camino de la muerte, el camino de la construcción de una vida familiar, comunitaria y popular fundamentada en los valores del amor, la justicia y la solidaridad o una vida orientada por el egoísmo que impide reconocer a la otra persona y sus necesidades fundamentales.

La vida sabia está en escoger el camino de la vida plena y feliz.

 

  1. La justicia que hace posible la construcción del Proyecto de Vida Digna

 

Jesús, hablando a sus discípulos y discípulas les señala que si justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos no han entrado en la dinámica del Proyecto de Vida Digna, que, según el evangelio de Mateo, Jesús le llamaba “Reino de los Cielos”, y según los demás evangelistas: Marcos y Lucas, “Reino de Dios”.

Jesús conoce la vida de los escribas y fariseos. Es un grupo de personas que han se han convertido en maestros de la gente. Sin embargo es gente criticada por Jesús por ser hipócritas, por tener una práctica de vida muy alejada de sus prédicas y propuestas. Las discípulas y discípulos de Jesús están llamados y llamadas a asumir una nueva forma de ver la vida y los acontecimientos.

Un elemento que caracteriza el proyecto de vida digna que propone Jesús es la vivencia y la práctica de la Justicia, del perdón y la solidaridad. Estos tres valores deben fundamentar la práctica cotidiana de las y los discípulos de Jesús.

 

 

Para la oración de las y los participantes:

 

  • Para que sepamos escoger el camino que conduce a la vida plena. Roguemos.
  • Para que la justicia y la solidaridad sean el fundamento de nuestras relaciones cotidianas. Roguemos.
  • Para que mostremos coherencia entre nuestras creencias, nuestro discurso y nuestras prácticas cotidianas.

 

Exhortación final: Hemos recibido del MAESTRO  Jesús la invitación a fundamentar nuestra vida en los valores de la libertad, la justicia y la solidaridad. Ese es el camino que conduce a la vida plena y al compromiso con la transformación de nuestro entorno familiar, comunitario y nacional, en la construcción del proyecto de Vida Digna.

 

 

Amarás a tu prójimo/a más que a ti mismo/a (A7°O. 20-26/02/2017).

 

Introducción: Jesús propone una nueva forma de relacionarse entre los seres humanos fundamentada en el valor del amor solidario que permite establecer relaciones de confianza, cercanía,  respeto y cuidado con las personas, los seres vivos y la naturaleza.

Ese nuevo estilo de vida se caracteriza por la solidaridad con el hermano o hermana más empobrecido y excluido y la defensa de la vida en el entorno. Es, por tanto, un amor solidario que devuelve la dignidad a quien la sociedad o la comunidad han excluido.

 

Lect. Primer Testamento: Lv 19,1-2.17-18.  No oprimirás a tu prójimo.

 

Introducción L.P.T: En el texto del libro del Levítico que leemos se presenta una divinidad tribal –que llamamos Adonai, Yahvé o Jehová-, hablando con Moisés, dando a través de él normas de comportamiento para una convivencia justa y solidaria. Moisés fue un líder tribal importante, comprometido con el proceso de liberación de la esclavitud de Egipto de uno de los grupos que luego formarían el pueblo de Israel.

 

Texto: Habló Adonai a Moisés, diciendo: Habla a toda la comunidad de las hijas e hijos de Israel y diles: “Sean santas y santos, porque yo, Adonai, su Dios, soy santo”.

Cuando recojan sus cosechas de trigo no lo cortarán hasta la última esquina de tu tierra. Tampoco recogerás de tu huerto los frutos caídos; los dejarás para el pobre y el forastero.

No oprimirás a tu prójimo, no lo despojarás. No retendrás el salario del jornalero hasta el día siguiente.

No odies en tu corazón a tu hermano o hermana, pero corrige a tu prójimo para que no te cargues con pecado por su causa. No te vengarás ni guardarás rencor contras los hijos e hijas de tu pueblo. Amarás a tu prójimo como a ti mismo, como a ti misma.

 

Salmo de hoy: Feliz la gente que vive y que siente en su vida el amor solidario

 

  • Los que tienen y nunca se olvidan a otras personas les falta; quienes nunca usaron la fuerza, sino la razón; quienes dan una mano y ayudan a quienes han caído.
  • Quienes ponen en todas las cosas amor y justicia, quienes nunca sembraron el odio, tampoco el dolor, quienes dan no piensan jamás en su recompensa.
  • Quienes son generosos/ y dan de su pan un pedazo; quienes siempre traban pensando en un mundo mejor; quienes están liberados y liberadas de todas sus ambiciones.

 

Lect. Evangélica: Mt 5,38-48. Un amor solidario que no tiene límites

 

Introducción L. Ev.: Jesús propone a sus discípulos y discípulas una nueva ética para el comportamiento. Esa nueva ética está fundamentada en el mandamiento nuevo del amor, que llega incluso a buscar el bienestar de quienes nos odian, nos persiguen o buscan hacernos daño.

 

Texto: En  aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulas y discípulos:   Han oído que se dijo: “Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo”.  Pues yo les digo: Amen a sus enemigos y enemigas y rueguen por las y los que le persigan, para que sean hijas e hijos de su Padre celestial, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y llover sobre personas justas e injustas. Porque si aman a las y los que les aman, ¿qué recompensa van a tener? ¿No hacen eso mismo también la gente sin fe? Ustedes, pues, sean perfectos y perfectas como es perfecto su Padre celestial.

 

PARA LA REFLEXION COMUNITARIA, FAMILIAR O PERSONAL

 

  1. ¿Por qué el mandamiento nuevo del amor exige nuevas relaciones laborales?
  2. ¿Por qué el mandamiento del amor no establece límites de personas?

 

 

  1. Relaciones laborales fundamentadas en la justicia y el respeto

 

            La comunidad judía recordaba como un elemento fundamental de su historia que había estado esclavizada en Egipto, tierra de la esclavitud y la opresión, y que había sido liberada de allí por medio de la organización, popular, y el liderazgo de Moisés con la ayuda del dios Adonai.

Ese pueblo que recordaba que sus antepasados habían salido de la tierra de la esclavitud tenía la tentación de establecer entre ellos y ellas las mismas situaciones de opresión e injusticia que se habían vivido en Egipto.

El pueblo de Israel había construido un estado tribal descentralizado, en donde el poder estaba repartido y descentralizado y en donde la producción agrícola estaba al servicio de las necesidades de la familia. Ese proyecto de una sociedad justa se fue debilitando por la implantación de la monarquía. Es por eso que los profetas se convierten en una conciencia crítica que recuerdan a gobernantes y a patrones que no deben reproducir las relaciones de opresión y de dominio que habían existido en la esclavitud de Egipto. Por eso el tratar bien a las y los obreros o compartir con los más empobrecidos los frutos de la cosecha se consideró un signo de una vida religiosa comprometida.

Hoy, como ayer, en nuestra tierra siguen existiendo unas relaciones laborales injustas. Los patrones, por lo general, se quedan con la mayor parte del sudor obrero, sin que los salarios puedan cubrir las necesidades fundamentales de las personas asalariadas. Es por eso que las palabras del Levítico y la invitación a liberarse de las situaciones de opresión e injusticia siguen teniendo toda su validez para el día de hoy.

 

  1. Un mandamiento solidario que no tiene límites

 

Mientras que muchas religiones hacen consistir sus prácticas en ritos vacíos, la propuesta de Jesús está basada en el mandamiento nuevo del amor sin límites. El amor de puertas abiertas se convierte entonces en un distintivo de quienes se ponen en la escuela de Jesús.

Ya que el amor jesuánico-cristiano no tiene límites se expresa en el cariño, el respeto y la solidaridad con quien está cerca, pero también con quien está lejos, o con quien tiene dificultades con nosotros o nosotras o con quien hemos tenido conflictos, o quien nos ha herido y nos ha hecho mal, sea intencionalmente o no.

Un rasgo del amor propuesto por Jesús es que establece unas nuevas relaciones con quien son nuestros enemigos o adversarios. Es un amor que busca ayudar a cambiar el opresor, a quien nos hace daño. Esto requiere nuevas estrategias para ayudar a esas personas a reconocer su error, a cambiar y así establecer nuevas relaciones humanas a los diferentes niveles: familiar, comunitario, social.

 

Para la oración de las y los participantes:

 

  • Para que seamos capaces de trabajar por el establecimiento de relaciones laborales justas y solidarias. Roguemos.
  • Para que podamos amar a todas las personas sin distinción de edad, sexo o cultura. Roguemos.
  • Para que sepamos superar los límites y condicionamientos personales y sociales en la demostración de nuestro amor a todas las personas y en especial a las y los más débiles y excluidos sociales. Roguemos.

 

Exhortación final: Hemos recibido la invitación a establecer relaciones de amor solidario a los diferentes niveles; tanto en las relaciones interpersonales, familiares, comunitarias como en las relaciones laborales. Se trata de un amor sin límites que da un nuevo sentido a la vida y al caminar de cada día.

 

Servir a la causa de la justicia y no a los/as acaparadores del poder y del dinero (A8ºO. 27/2 al 5/3/2017).

Introducción: En la reflexión de esta semana se nos invita a tomar conciencia del proyecto de vida y de justicia en el que estamos envueltos/as, como expresión de nuestro compromiso con el Proyecto de Vida Digna propuesto en el evangelio de Jesús.

Que esta celebración y la Palabra que inspirará nuestro diálogo nos fortalezcan en la tarea de la re-construcción de la esperanza, en medio de una sociedad en la que hay tantas personas necesitadas de referente ético y de compromiso con la causa de los sectores más excluidos y empobrecidos.

 

Lect. Primer Testamento: Isaías 49,13-19. La alegría por el regreso a la tierra

 

Introducción L.P.T: En el contexto de la vuelta a la tierra de Palestina de un grupo de judíos y judías, que habían estado desterrados en Babilonia, el profeta Isaías, hablando en nombre del Dios Adonai, invita a las y los habitantes de Jerusalén (Sión) a alegrarse porque con el retorno de los/as desterrados/as ha comenzado una nueva etapa en la vida del pueblo.

 

Texto: ¡Cielo, grita de alegría! ¡Tierra, llénate de gozo! ¡Montañas, lancen gritos de felicidad! Porque el Señor ha consolado a su pueblo, ha tenido compasión de él en su aflicción.

“Sión decía: ‘El Señor me abandonó, mi Dios se olvidó de mí.’ Pero ¿acaso una madre olvida o deja de amar a su propio hijo o a su propia hija? Pues aunque ella la o lo olvide, yo no te olvidaré.

Yo te llevo grabada en mis manos, siempre tengo presentes tus murallas. Los que te reconstruyen van más de prisa que los que te destruyeron; ya se han ido los que te arrasaron.

Levanta los ojos y mira alrededor, mira cómo se reúnen todos y todas y vuelven hacia ti.  “Yo, el Señor, juro por mi vida que todos ellos serán como joyas que te pondrás, como los adornos de una novia.

Tu país estaba en ruinas, destruido, arrasado; pero ahora tu territorio será pequeño para tus habitantes. Los que te destruyeron están lejos.

Los hijos que dabas por perdidos te dirán al oído: ‘Este país es demasiado pequeño para nosotros y nosotras; haznos lugar para vivir.’

Y tú dirás en tu interior: ‘¿Quién me ha dado estos hijos e hijas? Yo no tenía hijos ni hijas, ni podía tenerlos/as; estaba desterrada y apartada, ¿quién los/as crió? Me habían dejado sola, ¿de dónde vinieron?’ ”

El Señor dice: “Voy a dar órdenes a las naciones; voy a dar una señal a los pueblos para que traigan en brazos a tus hijos, y a tus hijas las traigan sobre los hombros

 

  • Salmo de hoy: Yo volverá a cantar al amor y a la esperanza

 

  1. Cuando el verano se acerque, las flores se morirán; pero con la primavera de nuevo renacerán.
  2. Quizás me veas llorar, cuando un amigo se va; la muerte lleva a los míos, pero sé que volverán.
  3. Quizás me veas sufriendo por amor a los/as demás; quizás me veas gritando que el/la pobre no tiene pan.

 

Lect. Evangélica: Mateo  6,24-34. Busquen el Reino y la Justicia y se les darán también las demás cosas

 

Introducción L. Ev.: En el evangelio que leemos hoy, como parte del llamado “sermón del monte”, Jesús da unas instrucciones ético-políticas importantes para la vida y la praxis de sus discípulos y discípulas. En medio de una sociedad en la que las riquezas se habían convertido en una divinidad para muchas personas, se invita a las y los seguidores del evangelio jesuánico-cristiano a enrolarse en la construcción de un proyecto de sociedad en donde las necesidades básicas de las personas estén satisfechas, y en donde la preocupación por las necesidades cotidianas no impidan la lucha por satisfacer el hambre de justicia, equidad y solidaridad que están en lo profundo del corazón humano.

           

Texto: En aquel tiempo decía Jesús a sus discípulos y discípulas: “Nadie puede servir a dos amos, porque odiará a uno y querrá al otro, o será fiel a uno y despreciará al otro. No se puede servir a Dios y a las riquezas.

“Por lo tanto, yo les digo: No se preocupen por lo que han de comer o beber para vivir, ni por la ropa que necesitan para el cuerpo. ¿No vale la vida más que la comida y el cuerpo más que la ropa? Miren las aves que vuelan por el aire: no siembran ni cosechan ni guardan la cosecha en graneros; sin embargo, el Padre de ustedes que está en el cielo les da de comer. ¡Y ustedes valen más que las aves! En todo caso, por mucho que uno se preocupe, ¿cómo podrá prolongar su vida ni siquiera una hora?

“¿Y por qué se preocupan ustedes por la ropa? Fíjense cómo crecen los lirios del campo: no trabajan ni hilan. Sin embargo, les digo que ni siquiera el rey Salomón, con todo su lujo, se vestía como uno de ellos. Pues si Dios viste así a la hierba, que hoy está en el campo y mañana se quema en el horno, ¡con mayor razón los vestirá a ustedes, gente falta de fe! Así que no se preocupen, preguntándose: ‘¿Qué vamos a comer?’ o ‘¿Qué vamos a beber?’ o ‘¿Con qué vamos a vestirnos?’ Todas estas cosas son las que preocupan a los paganos, pero ustedes tienen un Padre celestial que ya sabe que las necesitan. Por lo tanto, pongan toda su atención en el reino de los cielos y en hacer lo que es justo ante Dios, y recibirán también todas estas cosas. No se preocupen por el día de mañana, porque mañana habrá tiempo para preocuparse. Cada día tiene bastante con sus propios problemas.

 

PARA EL DIÁLOGO COMUNITARIO O FAMILIAR

 

  1. ¿Cómo no preocuparse por el alimento y por las necesidades básicas de cada día?
  2. ¿Cómo buscar el Reino de Dios y la justicia?

 

  1. La preocupación por el alimento y las necesidades cotidianas

 

            Quien lea el evangelio de hoy con ojos críticos descubrirá que se está proponiendo algo que es necesario entenderlo en su justo sentido, pues se presta a malas interpretaciones. Jesús habla de no preocuparse demasiado por el alimento diario, ni por el vestido, pues así como Dios alimenta y viste a las aves del cielo, así mismo lo hará con las personas.

La recomendación de Jesús creemos que debe ser entendida en el marco de su invitación a no imitar a aquellas personas que han hecho de las riquezas su Dios y viven preocupados excesivamente por el alimento y la ropa de cada día.

A las mayorías empobrecidas de nuestros países caribeños y latinoamericanos no podemos decirles que no se preocupen del alimento diario y de las necesidades básicas, porque una divinidad se encargará de buscarles el alimento. De hecho ni siquiera las aves del cielo comen si no se buscan lo necesario para sobrevivir.

En una situación de crisis alimentaria a nivel de nuestros países caribeños y latinoamericanos y del mundo entero, la preocupación por el alimento se convierte en un compromiso de cada día. La invitación de Jesús podríamos entenderla en el sentido de que es necesario preocuparse, en primer lugar, por las causas que provocan la acumulación de los bienes y de los alimentos en pocas manos, que obliga a muchas personas a trabajar cada vez más para obtener los mismos alimentos para ellas y sus familiares.

 

  1. La búsqueda del Proyecto de Vida y la satisfacción de las necesidades básicas

 

            Jesús invita a sus seguidores y seguidoras a enrolarse en el Proyecto de vida en plenitud que él llamó, según la cultura de su tiempo, “Reino de Dios”.

A quienes habían hecho de la vida religiosa un proyecto en el que el ser humano no tenía que asumir responsabilidades, pues se creía que todo lo hacía la divinidad, se les invita a involucrarse en un proyecto, que es don, pero que es, sobre todo, tarea cotidiana de construcción y de lucha esforzada.

Quienes no se han dejado seducir por las divinidades del dinero y del poder, sino que intentan construir una sociedad de hermanos y hermanas, en donde se pueda vivir con dignidad, saben que como consecuencia de las luchas comunitarias por conseguir mejores condiciones de vida también ellos y ellas pueden llegar a vivir un estilo de vida en donde las preocupaciones por la comida de cada día no le hagan emplear todas sus energías, pues están convencidos que luchando por la causa del Proyecto del Reino y su justicia, que implica la lucha por la construcción de una sociedad justa, podrán satisfacer el hambre más profunda, el hambre de la justicia, la sed de libertad,  y la construcción de relaciones de amor solidario.

 

Para la oración de las y los participantes:

 

  • Para que las y los cristianos sepamos impulsar proyectos que ayuden a re-crear la esperanza en la construcción de un proyecto de vida digna y buena para nuestras comunidades. Roguemos.
  • Para que sepamos considerarnos como servidores y servidoras de un proyecto de vida digna para todos y todas. Roguemos.
  • Para que la lucha diaria por conseguir mejores condiciones de vida no nos impida descubrir la necesidad de construir proyectos comunitarios y colectivos que colaboren en la construcción de una sociedad más equitativa y justa.

 

Oración final: Jesús, Dios de bondad y de misericordia, que nos invitas a reconstruir la esperanza aun en los momentos más difíciles; ayúdanos a mantener la capacidad de servicio y de lucha. Danos capacidad de resistencia y de creatividad para descubrir cuál es el aporte que debemos y podemos dar en nuestras comunidades, en nuestro país, en nuestra América Latina y el Caribe, para ir construyendo otras sociedades posibles que construyan el proyecto de Vida Digna. Amén.

 


Reflexiones semanales de la Rebidom: Realidad- Comunidad-Palabra-Vida Digna. Enero 2017

enero 12, 2017

Red Ecuménica Bíblica Dominicana (REBIDOM)

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Reflexiones bíblicas semanales. Enero 2017

 

 

UNA LUZ QUE ILUMINA LAS TINIEBLAS DEL MUNDO AEJ (9-15/1/2017)

 

Introducción: La palabra “epifanía” viene del griego y hacía referencia a la entrada de un rey a una ciudad, en la cual había llegado a ser famoso, por méritos propios. Servía también para indicar la aparición de algún dios o una intervención prestigiosa de éste. Por esto, el término fue aplicado a Jesús, que es el verdadero Dios.

Esta fiesta nació en las iglesias de Oriente en la segunda mitad del siglo IV, al mismo tiempo que la Navidad en Occidente y tenía como objeto ce­lebrar el nacimiento y el bautismo de Jesús. Posteriormente las dos fiestas se celebraron en todas partes, y la Epifanía quedó en Oriente como memoria del Bautismo mientras que en Occidente se propusieron celebrar sobre todo la veni­da de los Magos, presentados como los primeros gentiles – es decir, gente no judía- a los que se manifestó Jesús. De esta manera se quiere señalar que Jesús es fuente de vida digna para todos los pueblos.

Celebremos, con alegría fraterna, la presencia del Jesús encarnado en medio de nuestra comunidad de fe y de amor solidario.

 

Lect. Primer Testamento: Isaías 60,1-4. Los pueblos se dirigen hacia tu luz

 

Introducción L.P.T: El tercer Isaías, quien realizó su labor profética después de que un grupo significativo del pueblo de Israel regresó del exilio de Babilonia (537 a.C.) se pone a soñar y habla de la importancia y del esplendor futuro que tendrá la ciudad de Jerusalén en un momento en que ésta estaba destruida. Según el deseo del profeta la ciudad se convertiría en una luz para todos los pueblos. Allí se reunirán personas de todas las naciones para adorar al Dios Adonai, una divinidad comprometida con la liberación de un pueblo de la tierra de la esclavitud y la deportación.

 

Texto: Levántate y  brilla, Jerusalén, que ha llegado tu luz y la Gloria de Adonai amaneció sobre ti. La oscuridad cubre la tierra y los pueblos están en la no­che, pero sobre ti se levanta Adonai, y sobre ti aparece su Gloria.

Los pueblos se dirigen hacia tu luz y los reyes, al resplandor de tu aurora. Levanta los ojos a tu alrededor y contempla: Todos se reúnen y vienen hacia ti: Tus hijos llegan de lejos y tus hijas son traídas en brazos.

Tú entonces, al verlo, te pondrás radiante, palpitará tu corazón muy emocionado; traerán a ti tesoros del otro lado del mar y llegarán a ti las riquezas de las naciones.

Te inundará una multitud de camellos: llegarán los de Madián y Efá. los de Sabá vendrán todos trayendo oro e incienso, y proclamando las alabanzas de Adonai.

 

Salmo de hoy: Jesús, ¿Al servicio de quién?

 

  • Al servicio de unos/as pocos/as, que se lo llevaron preso; disfrazándolo de lujos, sabiendo que Él es del pueblo.
  • Lo tienen encarcelado, en palacios de concreto, con pisos de mármol, de preciosa madera el techo.
  • Templos que no se parecen a las casas de mi pueblo: casas de lata y cartón; techos rotos, suelo de tierra.

 

Lect. Evangélica: Mateo 2,1-12. De ti Belén saldrá el pastor de mi pueblo

 

Introducción L. Ev.: La siguiente lectura nos habla de la visita que hicieron los magos de oriente al recién nacido niño Jesús. Mientras que estas personas vienen desde lejos para visitar y para adorar al niño, los de cerca no se enteran. Y aunque el rey de los judíos quiere matar al niño, el Dios de Jesús mismo protege a su Hijo e im­pide que sea asesinado por el tirano y cruel rey Herodes

 

Texto: Habiendo nacido Jesús en Belén de Judá, durante el reinado de Herodes, vinieron unos Magos de Oriente a Jerusalén, y preguntaron: “¿Dónde está el rey de los judíos que ha nacido?, porque hemos visto su estrella en Oriente y ve­nimos a adorarlo”.

Herodes y todo Jerusalén quedaron muy intranquilos por la noticia. Re­unió a todos los sacerdotes principales y a los maestros de la Ley para pre­guntarles dónde debía nacer el Cristo. Ellos le contestaron que en Belén de Judá, ya que así lo anunció el profeta que escribió: “Belén, en la tierra de Judá, tú no eres el más pequeño entre los principales pueblos de Judá, porque ti saldrá un jefe, el pastor de mi pueblo, Israel”.

Herodes, entonces, llamó privadamente a los magos para saber la fecha exacta en que se les había aparecido la estrella. Encaminándolos a Belén les dijo: “Vayan y averigüen bien lo que se refiere a este niño. Cuando lo hayan encontrado avísenme para ir yo también a adorarlo”.

Después de esta entrevista, los magos prosiguieron su camino. La estre­lla que habían visto en Oriente iba delante de ellos, hasta que se paró sobre el lugar en que estaba el niño.

Al ver la estrella se alegraron mucho, y, habiendo entrado en la casa, hallaron al niño que estaba con María, su madre. Se postraron para adorarlo y, abriendo sus cofres, le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra.

Luego regresaron a su país por otro camino, porque se les avisó en sue­ños que no volvieran donde Herodes.

 

                        DIÁLOGO GRUPAL, COMUNITARIO O FAMILIAR

1.- ¿Por qué todos y todas estamos llamados y llamadas a compartir la misma lucha en el Proyecto de Vida Digna?

2.- ¿Por qué Jesús se manifiesta a los magos?

 

  1. Los gentiles comparten la misma lucha y pertenecen al mismo pueblo

 

Los judíos estaban convencidos de que ellos eran el pueblo escogido, heredero de la salvación de Dios. Esto les llevaba hacia un tipo de orgullo que excluía de la salvación de Dios a las personas de todas las demás nacio­nes. Pero, sobre todo a partir del exilio de Babilonia, los profetas comienzan a hablar de la universalidad de la salvación de Dios. De hecho todos los pue­blos y todas las personas están llamados a disfrutar de la salvación de Dios.

En la lectura de la carta a los Efesios que hemos leído, Pablo admite que le fueron concedidos muchos dones para el servicio a los gentiles. Con razón a Pablo se le llama el apóstol de los gentiles. De hecho, el nuevo pue­blo del Proyecto de Vida Digna no está formado exclusivamente por judíos, sino por todas aquellas personas que estén dispuestas a aceptar el proyecto de Vida Buena en sus vidas.

Como comunidad podemos encerrarnos en nuestro pequeño mundo y creernos las y los buenos y salvados. Incluso hemos oído a algunos grupos religiosos decir que ya se completó el número de las personas salvadas y que naturalmente, las y los demás quedamos fue­ra, excluidos o excluidas. Por el contrario, debemos hacer lo posible para que todas las personas lleguen a conocer a Dios, viviendo de acuerdo a su Palabra y den testimonio de su amor liberador.

 

  1. Jesús se manifiesta a los magos, mientras que Herodes quiere matarlo.

 

La mayor parte de las y los estudiosos de la Biblia está hoy de acuerdo en afirmar que el relato de los magos es necesario leerlo teniendo en cuenta su género literario. Se trata de lo que en hebreo se llama un “midrash”; es decir, un relato que inten­ta actualizar un mensa­je para las y los lectores que lo leen. En otras palabras, el relato de los magos o sabios astrólogos que vienen de Oriente es probablemente una leyen­da o narración que quiere dejarnos un mensaje: mientras los de cerca no se dan cuenta de que ha nacido el Salvador, vienen los de lejos a visitarlo y a adorarlo, ofre­ciéndole regalos, y perfumes de Arabia. Los primeros escritores cristianos ven simboli­zados en estos regalos la realeza (oro), la divinidad­ (incienso) y la pasión (mirra) de Cristo.

Mientras los de lejos vienen a adorar al recién nacido, el rey Herodes trama su muerte. Así la vida del niño indefenso nacido en Belén es signo de contradicción y conflictos desde su nacimiento. Sin embargo el mismo Dios pro­tege al niño indicándole a los magos que no vuelvan donde Herodes.

La tradición popular ha hecho de esos Magos unos reyes, como consigna la continuación del texto de Isaías citado, y representándolos sobre sus camellos ha visto cumplido el v.6 del mismo capítulo: “te inundará una multitud de camellos, de dromedarios de Madián y de Efá”. Y en sus ofrendas ha visto la realización del mismo pasaje: “vienen todos de Sabá, trayendo incienso y oro”.

De forma distinta, por tanto, encontramos la misma afirmación de Ef. 3,6;: “que los paganos, por medio del Mesías Jesús y gracias a la buena noticia, entran en la misma herencia, forman un mismo cuerpo y tienen parte en la misma promesa”.

Frecuentemente la fe nos coloca ante la necesidad de hacer una opción entre dos sumisiones: la aceptación de las decisiones de los detentores del poder, muchas veces enfrentadas con el querer divino o la obediencia al designio de Dios. El enfrentamiento de Herodes con los movimientos mesiánicos de su tiempo nace del temor ante la toma de conciencia de las condiciones del deber ser querido por Dios, frecuentemente alejado del “realismo” presente en la toma de decisiones de los gobernantes.

Frente a cada ocasión en que con ese realismo se pretenda justificar la oposición del gobernante al designio divino, el texto nos llama a reconocer al “rey de los judíos” en el niño desnudo que ha nacido.

Por otra parte, la comunidad cristiana es llamada a comprender que paradójicamente son, a veces, las y  los “alejados” quienes, más que los miembros del pueblo, pueden descubrir mejor la presencia siempre novedosa de Dios en la historia.

La intervención divina que causa en la dirigencia del pueblo preocupación y furia violenta y homicida, produce en los “sabios” la entrada en la casa del niño, la adoración y el ofrecimiento de tesoros y, con ellos, de sus propios valores.

Crece constantemente a nuestro alrededor la desconfianza frente al extranjero y frente a todo lo que es “diferente”. Cada grupo, país o raza pretende ligar la presencia de Dios a sus propios intereses o a sus comportamientos comunitarios. Y sin embargo, el relato de los Magos nos muestra cómo con estas actitudes podemos estar rechazando una presencia nueva de Dios, procurando ahogarla y, de esta forma, reproduciendo la actitud de Herodes y de la dirigencia israelita de aquella época frente al recién nacido.

 

Para la oración de las y los participantes:

 

  1. Pidamos por todos los cristianos y cristianas para que sepamos reconocer a Jesús en los hermanos y hermanas que sufren las consecuencias de las enfermedades, del abandono y de las injusticias, roguemos al Señor.
  2. Por los gobernantes y funcionarios públicos para que busquen el bienestar de todo el pueblo y no sólo el suyo personal o de sus partidos, roguemos al Señor.
  3. Por nuestras comunidades cristianas para que podamos manifestar el amor solidario de Jesús para con todas aquellas personas que viven sin esperanza e ilusión, roguemos al Señor.

 

Oración final: Dios, Padre y Madre nuestra, que tu luz nos guíe siempre para que podamos iluminar las tinieblas de nuestras comunidades, de nuestro país, de los pueblos de nuestra isla, de nuestro Caribe, de nuestra América Latina y del mundo entero y así ser testigos y testigas de una presencia liberadora en medio del pueblo que busca y lucha por mejores condiciones de vida. Amén.

 

 

UN BAUTISMO DE COMPROMISO CON UN PROYECTO DE VIDA DIGNA A2°O (16-22/1/2017)

 

Introducción: Litúrgicamente el tiempo de Navidad termina con la celebración del bautismo de Jesús. Al bautizarse Jesús da fin al período de los cerca de treinta años de vida sencilla y trabajadora en el humilde pueblo de Nazaret y comienza su vida pública al servicio del Proyecto de Dios.

El bautismo de Jesús realizado por Juan Bautista en el Jordán representa el comienzo de la predicación del Proyecto de Vida Digna (Reino de Dios) por parte de Jesús y de realización de milagros, acciones, y hechos en bien de la gente necesitada.

 

Lect. Primer Testamento: Isaías. 42,1-4.6-7. He puesto mi Espíritu sobre él

 

Introducción L.P.T: El segundo Isaías, profeta que acompañó al pueblo de Israel en el exilio de Babilonia (s. 6° a.C.), escribió cuatro poemas llamados por las y los estudiosos de la Biblia, los “cánticos del Servidor de Adonai”. El que leemos hoy es el primero de éstos y descri­be las cualidades que tendrá el verdadero servidor del Proyecto de Vida Digna. La tradición cris­tiana ha aplicado estos cánticos a Jesús, el Hijo predilecto de Dios.

 

Texto: He aquí a mi servidor a quien yo sostengo, mi elegido, el preferido de mi corazón. He puesto mi Espíritu sobre él, y por él las naciones conocerán mis juicios.

No clamará, no gritará, ni alzará en las calles su voz. No romperá la caña quebrada ni aplastará la mecha que está por apagarse.

Con toda seguridad llevará a cabo mis juicios. No se dejará quebrar ni aplastar, hasta que reine el derecho en la tierra. Los países lejanos esperan sus ordenanzas.

Yo, Adonai, te he llamado para cumplir mi justicia, te he formado y tomado de la mano, te he destinado para que unas a mi pueblo y seas luz para todas las naciones. Para abrir los ojos a los ciegos, para sacar a los presos de la cár­cel, y del calabazo a los que estaban en la oscuridad.

 

Salmo de hoy: Jesús, fuente de vida digna y liberada

 

  • Cuando luche por la paz y la verdad, lo encontraré.
  • Cuando cargue con la cruz de los demás, me salvaré.
  • Cuando siembre la alegría y la amistad, buenos frutos cosecharé.

 

Lect. Evangélica: Mateo  3,13-17. Este es mi Hijo, el Amado

 

Introducción L. Ev.: Estando Juan bautizando en el río Jordán se presentó Jesús para ser bautizado por él. Al ser bautizado, Jesús recibe la confirmación de su misión por medio de la voz divina que se hace oír en el momento de su bautis­mo. Desde entonces, Jesús comenzará su misión de anunciar el Evangelio liberador y a acompañar ese anuncio con acciones concretas de misericordia y de solidaridad en favor de las personas más débiles, necesitadas, abusadas e indefensas.

 

Texto: En aquel tiempo, vino Jesús, de Galilea al río Jordán, en busca de Juan Para que lo bautizara. Pero Juan se oponía, diciendo: `Yo soy el que necesito tu bautismo ¿y tú quieres que yo te bautice?

Jesús le respondió: `Déjame hacer por el momento; porque es necesario que así cumplamos lo ordenado por Dios.’ Entonces Juan aceptó.

Una vez bautizado, Jesús salió del río repente se le abrieron los Cie­los y vio al Espíritu de Dios que bajaba como paloma y venía sobre él. Y se oyó una voz celestial que decía: Este es mi Hijo, el Amado; éste es mi Elegi­do.

 

 

DIÁLOGO GRUPAL, COMUNITARIO O FAMILIAR

 

  1. ¿Qué hacer para unir al pueblo y ser luz en medio de éste?
  2. ¿Cuáles son las principales dificultades que encontramos para hacer nuestro trabajo solidario en nuestras comunidades?

 

  1. Consagrado por el Espíritu para unir al pueblo y ser luz

 

La primera lectura del libro de Isaías nos muestra al servidor de Dios que es consagrado por el Espíritu de Dios para realizar su misión. Pero, podríamos preguntarnos, ¿quién es este servidor de Dios? Unos dicen que es el mismo pueblo de Israel que vivía en el exilio de Babilonia, otros lo identifican con el Segundo Isaías, profeta que escribió los capítulos 40-55 del actual libro de Isaías y que acompañó al pueblo de Israel en el exilio. Finalmente, otras y otros estudiosos de la Biblia lo identifican con el profeta Jeremías. Lo importante para nosotros y nosotras es que los cuatro poemas o cánticos del servidor de Adonai han sido aplicados a Jesús, el verdadero servidor de Dios y de su pueblo.

Jesús, como verdadero enviado de Dios tiene sobre sí el Espíritu de Dios. Tiene como tarea no descansar hasta que se implante el derecho y la justicia en la tierra. Tiene como una de sus misiones el unir al pueblo de Dios disperso y ser luz para las naciones, realizando acciones en favor de la gente necesitada: abre los ojos a los ciegos, saca a los presos de la cárcel y del calabozo a los que están en la oscuridad.

Nuestras comunidades tienen también que asumir la misma misión de Jesu­cristo, servidor de Dios y de sus hermanos y hermanas. A nosotros y nosotras nos toca también la tarea de unir a nuestro pueblo en comunidades cristianas y en organizaciones comunitarias en donde se realice un trabajo en favor de -y con- la gente más necesitada.

 

  1. Pasó haciendo el bien y sanando a las personas oprimidas por el diablo.

 

El bautismo de Jesús supuso el inicio de su actividad pública y el co­mienzo de su misión comprometida con la construcción del Proyecto de Dios. Por esto,  Pedro, discípulo cercano a Jesús,  resume en pocas palabras la vida y la misión de Jesús: “Pasó haciendo el bien y sanando a los dominados por el dia­blo” (He 10,38). Toda su existencia fue un proyecto de bien, de vida y de salvación para el pueblo de Dios.

Una tarea fundamental de la misión de Jesús es liberar a las personas dominadas y tiranizadas por el diablo. Jesús sabía que quienes se oponían al proyecto del bien, eran precisamente el diablo, sus seguidores y seguidoras. Por eso, su misión consis­te en liberar a esos hermanos y hermanas de las garras del príncipe del mal y de sus discípulos y discípulas.

Como bautizados y bautizadas tenemos que tomar conciencia de que tenemos la misma misión de Jesús: hacer el bien e ir ayudando a liberar a quienes se encuentran prisioneros y prisioneras de sus vicios y esclavitudes personales o esclavizados o esclavizadas por aquellas personas que son seguidoras del demonio: quienes oprimen y pisotean a los débiles y empobrecidas.

 

Para la plegaria de las y los participantes:

 

  1. Para que todas las mujeres y hombres acepten al Hijo enviado del Padre, roguemos al Señor.
  2. Por todas las personas que seguimos a Jesús, para que nos distingamos siempre por nuestro amor a la paz, a la concordia, a la justicia, y al derecho.
  3. Para que aprendamos de aquellas personas que aun sin la luz del Evangelio han descubierto la necesidad de luchar por los derechos humanos.
  4. Para que seamos capaces de renovar nuestro bautismo: nuestra decisión de seguir a Jesús y comprometernos con su proyecto mesiánico de “implantar el Derecho en el mundo”.

 

Oración comunitaria final: Dios Salvador y Liberador, que en el bautismo de Jesús lo has proclamado como tu “hijo muy amado, el predilecto”; te pedimos que nos concedas imitarlo cada día más, haciendo nuestra su Causa y prosiguiendo su misión de unir al pueblo,  ser luz de las naciones y de implantar el Derecho en la tierra. Amén.

 

 

 

JESÚS, UN SERVIDOR CONSAGRADO POR EL ESPIRITU QUE GENERA VIDA DIGNA A3ºO (23-29/1/2017)

 

Introducción: Nos reunimos como integrantes de una comunidad que ha sido convocada para participar en la construcción de un proyecto de vida digna. Al compartir su Palabra fortalecemos nuestra fe, para seguir realizando la misión que se nos ha encomendado, en medio de la realidad de nuestros barrios y comunidades rurales.

 

Lect. Primer Testamento: Isaías 49,3.5-6. Te voy a poner como luz para el mundo

 

Introducción L.P.T: A continuación leemos unos de los 4 poemas del Segundo Isaías, llamados los “Cánticos del Servidor de Adonai”. ¿Quién es ese servidor del dios Adonai? Podríamos identificarlo con el pueblo de Israel y con el mismo profeta Isaías.

En la lectura que leemos a continuación, la divinidad, por medio de su profeta,  afirma que ha elegido a su servidor, a quien le ha comunicado su Espíritu, y le ha encomendado la misión de ser luz para las naciones.

 

Texto: El Señor me dijo: “Tú eres mi servidor, Israel, y por ti me daré a co­nocer”. Mientras que yo pensaba: “He trabajado de balde, para nada he gastado mis fuerzas”. Vi que mis derechos los protegía Adonai y que mi salario lo tenía mi Dios. Fui tomado en cuenta por Adonai, mi Dios me prometió su apoyo.

Y ahora, Adonai ha hablado, el que me formó desde el seno materno para que fuera su servidor, para que le traiga a Jacob y le junte a Israel: “No vale la pena que seas mi servidor únicamente para restablecer a las tribus de Jacob, o traer a sus sobrevivientes a su patria. Te voy a poner, además, como una luz para el mundo, para que mi salvación llegue hasta el último extremo de la tierra”.

 

Salmo de hoy: ¿Dónde estás Jesús, dónde vives?

 

  • Búscalo en el campo que no está escondido; El anda buscando el pan de sus hijos e hijas.
  • Búscalo en la escuela sin libros de texto, con los pies descalzos sin ningún pretexto.
  • Búscalo en la escuela frente a la pizarra, dando lo que tiene por una migaja.
  • Y si tú lo encuentras, llévalo de mano porque él es tu amigo, porque él es tu hermano.

 

Lect. Evangélica: Juan 1,29-34. Una misión para un proyecto de liberación

 

Introducción L. Ev.: La misión de Juan el Bautista era preparar el camino a Jesús. En la lec­tura que leemos a continuación este gran profeta da su testimonio sobre el Jesús, una persona comprometida con un proyecto de Vida Digna para las personas y los pueblos que asumen su propuesta de vida fundamentada en palabras y hechos de amor, solidaridad y liberación.

 

Texto: Al día siguiente, Juan vio a Jesús que le venía al encuentro y excla­mó: “Ahí viene el Cordero de Dios, el que carga con el pecado del mundo. De él yo decía: Detrás de mí viene un hombre que ya está delante de mí, porque existía antes que yo.

Yo no lo conocía; pero mi misión y mi bautismo con agua eran para él, para que él se diera a conocer a Israel”.

Y Juan dio este testimonio: “He visto al Espíritu bajar del cielo como paloma y quedarse sobre él. Yo no lo conocía, pero Dios, que me envió a bauti­zar con agua, me dijo también: Verás al Espíritu bajar sobre aquel que ha de bautizar con el Espíritu Santo, y se quedará en él. ¡Y yo le he visto! Por eso puedo decir que éste es el Hijo de Dios”.

 

 

 

            DIÁLOGO GRUPAL, COMUNITARIO O FAMILIAR

 

  1. ¿Cuál es la misión de quien dedica su vida al servicio del Proyecto de Vida Digna?
  2. ¿Para qué fue Jesús consagrado por el Espíritu Divino?

 

  1. Tú eres servidor de un proyecto de vida digna

 

Hemos leído hoy en la primera lectura unos versículos del segundo de los cánticos del Servidor de Adonai. Recordamos que el pasado domingo también escu­chamos el primero de dicho cánticos (Is 42,1-9)[1]. Ese servidor ha sido elegi­do desde el seno materno para realizar la misión que se le encomienda. Es por tanto Dios quien ha tomado la iniciativa y ha llamado a su elegido.

El segundo cántico habla de la misión del servidor de Dios: a) debe ser signo de unión pues tiene que juntar a Israel; b) Debe ser luz para el mundo; c) tiene que hacer llegar la salvación de Dios hasta el extremo de la tierra. Es por tanto una llamada para una misión que tiene dimensiones universales, que traspasa los límites del pueblo judío y tiene que llegar a todos los hombres y mujeres, sean de la nación que sea.

En la realización de esa misión el servidor encontrará serias dificulta­des, porque al realizar su tarea chocará contra los intereses de los que tie­nen poder y dinero en este mundo. Por eso, en algunas ocasiones, el servidor se sentirá fracasado, hasta llegar a afirmar: “He trabajado en balde, para nada he gasta­do mis fuerzas” (Is 49,3). El mismo Dios permitió los sufrimientos del servidor, como una forma de fortalecerse en medio de la misión encomendada: “Quiso Adonai destrozarlo con padecimientos y él ofreció su vida como sacrificio por el pe­cado. Por esto, verá a sus descendientes y tendrá larga vida, y por él se cum­plirá lo que Dios quiere” (Is 54,10).

Como comunidad creemos que Jesús fue el verdadero servidor de Dios y de su pueblo; por esto, como seguidoras y seguidores suyos, tenemos la misma misión del servidor de Adonai, de ser signos de unidad y de mostrar la salvación de Dios a todas las personas que estén necesitadas de su amor. En esa misión nos encontraremos con serias dificultades. Pero no debemos temer, pues tenemos la conciencia de que Dios está de nuestra parte y camina con su pueblo.

 

 

  1. Jesucristo, el servidor consagrado por el Espíritu Divino

 

Jesucristo es el servidor de Dios ungido por el Espíritu para liberar a las personas oprimidas que se abren al Proyecto de Dios e iluminar a las y los paganos, es decir, a aquellas personas que todavía no forman parte de las comunidades cristianas que aún no han asumido un compromiso serio con la causa del Evangelio.

En la lectura evangélica que hemos hecho hoy (Jn 1,29-34) Juan Bautista afirma dos veces: “Yo no lo conocía” (Jn 1,31.33) y siente que su propio bautismo no es el importante, es sólo preparatorio. Pero sigue avanzando en su experiencia, y puede ahora testimoniar que ha visto al Espíritu bajar y quedar sobre él. Es el Espíritu de la fuerza de Dios que estuvo en el inicio de la creación (Gen 1,1), el mismo también que se da al servidor de Adonai y lo hace “luz de las naciones” (Is 49,6) para que su salvación “alcance hasta el confín de la tierra”. Ese Jesús es un profeta invadido por el Espíritu de Dios.

Como Juan Bautista tenemos la misión de ser precursores de Jesús, de prepararle el camino para que su salvación pueda llegar al mayor número posible de personas. A nosotras y nosotros también se nos ha concedido su Espíritu para anunciar el Evangelio de la salvación y para realizar acciones de solidaridad que conviertan a nuestras comunidades en una luz en medio de las tinieblas del mundo en que vivimos.

 

 

Para la oración de las y los participantes:

 

  1. Para que todas y todos, las y los cristianos realicemos voluntariamente la tarea de ser anticipadoras y anticipadores de Jesús, sus precursores, como Juan Bautista, roguemos al Señor.
  2. Para que estemos dispuestos y dispuestas a cargar con ese “pecado del mundo” luchando para que de nuestra sociedad se vaya eliminando la injusticia estructural que condena a la muerte prematura a millones de hermanos y hermanas, roguemos al Señor.
  3. Para que no confundamos nuestro deseo de ser testigos y testigas de Jesús con las actitudes de arrogancia, de dominio, de quien se cree poseedor único de la verdad.

 

Oración final: Dios Padre nuestro que hiciste de Jesús la “luz que ilumina a toda mujer y a todo hombre que viene a este mundo”; te pedimos hagas de nosotras y nosotros “facilitadores” dispuestos a ser luz y a luchar contra la oscuridad de la injusticia, la desigualdad, la corrupción y la impunidad que existe en nuestra sociedad. Te lo pedimos por el mismo Jesucristo. Amén.

 

 

EL PUEBLO EN TINIEBLAS VIO UNA LUZ GRANDE A4°O (30/1 al 5/2/2017)

 

Introducción: Como comunidad de hermanos y hermanas, comprometidos y comprometidas con el Proyecto de Vida Digna, nos reunimos para celebrar nuestra fe. Estamos conscientes de que somos llamados y llamadas a ser una luz en medio de la oscuridad del mundo en que vivimos.  Para no dejarnos contaminar con la forma de vivir de aquellos y aquellas que son defensores del proyecto del mal basado en la injusticia y en la opresión de las y los débiles necesitamos la fuerza y la ética del Espíritu de Jesús. Por eso escuchamos la Palabra que nos fortalece y compartimos la mesa de la fraternidad, donde tienen lugar todas las personas que se esfuerzan cada día por ser testigos y testigas creíbles del Proyecto de Vida Digna.

 

Lect. Primer Testamento: Is. 8,23-9,3. El pueblo fue iluminado

 

Introducción L.P.T: El texto que leemos a continuación forma parte de un poema del profeta Isaías que hace referencia probablemente a la campaña militar desarrollada por el rey de Asiria contra Palestina en el año 732 a.C. cuando deportó un primer grupo de judíos. Estos eran las y los pobladores del territorio de las tribus de Zabulón y Neftalí lo que luego pasaría a ser Galilea, la región de Jesús.  Isaías anuncia un “día de Dios” que traerá la liberación a las y los deportados.

           

Texto: En el pasado el Señor casi aniquiló al país de Zabulón y al país de Neftalí, pero en el futuro se llenará de gloria la carretera del mar, más allá del Jordán, en la región de los paganos.

El pueblo que caminaba en la noche divisó una luz grande; habitaban el oscuro país de la muerte, pero fueron iluminados. Tú los has bendecido y multiplicado, los has colmado de alegría. Es una fiesta ante ti como en el día de recogida de la cosecha, es la alegría de los que reparten el botín. Pues el yugo que soportaban y la vara sobre sus espaldas, el látigo de su capataz, tú los quiebras como en el día de Madián.

 

Salmo de hoy: Jesús vive en el/la empobrecido/a y excluido/a

 

  • Jesús vive en el/la pobre, vive en mi comunidad; en el/la joven que lucha y trabaja por un mundo de amor y paz.
  • Jesús vive en el/la que ama y se encarna en su realidad; construyendo día tras días con coraje y hermandad.
  • Jesús vive en el/la que cree y defiende la verdad, vive en el/la que ora y trabaja compartiendo tierra y mar.

 

Lect. Evangélica: Mt. 4,12-23. Tomar el camino de la Vida Digna

 

Introducción L. Ev.: Desde la tierra de Galilea, lugar marginado por los grupos del poder judíos se anuncia una luz para todo el pueblo. Desde allí se proclama el mensaje central de Jesús: el Proyecto de Vida Digna (Reino de Dios) que exige un cambio radical de vida y un compromiso permanente. Esa empresa necesita de hombres y mujeres que se comprometan con su realización, por eso Jesús les llama para formar parte de la comunidad de la gente comprometida.

 

Texto: Cuando Jesús oyó que Juan había sido encarcelado, se retiró a Galilea. No se quedó en Nazaret, sino que fue a vivir a Cafarnaúm, a orillas del lago, en la frontera entre Zabulón y Neftalí.

Así se cumplió lo que había dicho el profeta Isaías: Tierra de Zabulón y tierra de Neftalí, en el camino hacia el mar, a la otra orilla del Jordán, Galilea, tierra de paganos, escuchen: La gente que vivía en la oscuridad ha visto una luz muy grande; una luz ha brillado para los que viven en lugares de sombras de muerte.

Desde entonces Jesús empezó a proclamar este mensaje: «Renuncien a su mal camino, porque el Reino de los Cielos está ahora cerca.»

Mientras Jesús caminaba a orillas del mar de Galilea, vio a dos hermanos: uno era Simón, llamado Pedro, y el otro Andrés. Eran pescadores y estaban echando la red al mar.  Jesús los llamó: «Síganme, y yo los haré pescadores de hombres.» Al instante dejaron las redes y lo siguieron.

Más adelante vio a otros dos hermanos: Santiago, hijo de Zebedeo, con su hermano Juan; estaban con su padre en la barca arreglando las redes. Jesús los llamó, y en seguida ellos dejaron la barca y a su padre y lo siguieron.

Jesús empezó a recorrer toda la Galilea; enseñaba en las sinagogas de los judíos, proclamaba la Buena Nueva del Reino y curaba en el pueblo todas las dolencias y enfermedades.

 

            PARA EL DIÁLOGO COMUNITARIO

 

  1. ¿Dónde está la esperanza del pueblo que camina en las tinieblas
  2. ¿Por qué el mensaje central de Jesús se anuncia desde la Galilea marginada?

 

  1. La esperanza del pueblo que camina en las tinieblas

 

En la primera lectura que hemos hecho hoy se habla de un pueblo que habitaba en las tinieblas y que ha visto una luz grande. Probablemente el texto haya querido mantener viva la esperanza de las y los deportados judíos por el imperio asirio en el siglo 8° a.C. Para nuestra comunidad cristiana el texto tiene una aplicación importante: ya no son sólo las y los israelitas desterrados las y los que están en tinieblas; somos todos los seres humanos que están lejos de Dios, sumidos en violencias, codicias, vanidades, tan oscuras como la muerte. Anhelamos ser liberados y liberadas para, ver salir el sol de la justicia, de la solidaridad, la paz…

¿Que somos pesimistas? Basta contemplar el abismo que separa a las naciones ricas de las pobres, a las y los ricos de nuestra isla y a los más empobrecidos, considerar los elevados porcentajes de hambrientos, analfabetos/as, enfermos/as, desocupados/as y demás afligidos/as de múltiples carencias en nuestro planeta, todo para que vivan en la opulencia y el derroche unos pocos privilegiados. Más cerca, a nuestro alrededor, nuestros propios hermanos y hermanas, compatriotas, vecinos, nuestros prójimos, los haitianos de los bateyes, como extraños en su propia isla, carentes de lo más imprescindible para vivir. Eso es suficiente para comprender al profeta que se preocupa por la situación del pueblo que caminaba en tinieblas, que habitaba en tierra de sombras. Pero la esperanza es más fuerte que la muerte; por eso el profeta puede ver el amanecer de la liberación que traerá gozo y alegría. El Evangelio dará razón al profeta.

 

2.- El Proyecto de Vida Digna se anuncia desde la Galilea marginada

 

            Jesús entra en escena, y opta por la Galilea (Mt 4,12), la región marginada y despreciada por los judíos de Jerusalén y por el sistema social judío.

Para Jesús no hay exclusivismo que valga: él no va primero a predicar a Jerusalén, a la capital, en donde viven los poderosos; se dirige a la Galilea de la gente tenida como pagana; es decir, no creyente en la divinidad judía. Y no predica solamente en las sinagogas, sino también a campo abierto, a todo el que quiera escucharle. Su mensaje no es, como algunos o algunas pudieron esperarlo, el anuncio de un juicio de condenación; es la proclamación de la visita de un Dios misericordioso, paterno, amigable, que viene a sanar y salvar, a alimentar y a perdonar, a consolar a dar coraje para vivir con la dignidad de hijas e hijos suyos. Y para que el Evangelio permanezca en el tiempo y en los lugares, lo encomienda a una sucesión de testigos, apóstoles suyos, enviados y enviadas, que lo han llevado hasta los confines del mundo.

En el evangelio que hemos leído hoy se cita el oráculo de Isaías que la llama Galilea de las naciones, o de los paganos: la luz verdadera será particularmente para las y los que están más cerca de las tinieblas (Is 8,23b-9,3). De alguna manera se está preanunciando el envío último de Jesús resucitado (Mt 28,19): “Hagan discípulos y discípulas a todas las naciones, a todos los pueblos”.

 

Para la oración de las y los participantes

 

  1. Por toda la Iglesia de Jesús para que crezca la unidad entre todos sus miembros y comunidades, roguemos al Señor.
  2. Por las personas que se sienten en tinieblas, sin sentido, sin esperanza… para que encuentren la luz de Jesús en la vida y en la práctica del amor y de la justicia de las y los cristianos y cristianas que les rodean… roguemos al Señor.
  3. Para que redescubramos con ojos nuevos y corazón nuevo lo que significa hoy la buena noticia del evangelio en este mundo globalizado, cansado y posmoderno de inicio de siglo y de milenio. Roguemos al Señor.
  4. Para que nosotros y nosotras, como Jesús, no despreciemos a nadie, y hagamos opción preferencial por las y los marginados y desatendidos. Roguemos al Señor.
  5. Para que nuestra vida entera sea un mensaje positivo, no una condena de los demás, sino un apoyo, un aliento de esperanza para todas aquellas personas que están desanimadas. Roguemos al Señor.

 

Oración comunitaria: Espíritu de Jesús, aviva nuestra fe, nuestro amor, nuestra esperanza, y danos creatividad, para saber leer hoy tu Evangelio con ojos nuevos y corazón renovado; para saber transmitirlo con alegría e ilusión a nuestros hermanos y hermanas, sobre todo a las y los más débiles. Por Jesucristo nuestro Hermano. Amén.

  [1]     Los cánticos del Servidor Divino lo podemos encontrar en: Is 42,1-9; 49,1-7; 50,4-11; 52,13-53,12.


Reflexiones Bíblicas Semanales. Diciembre 2016

diciembre 8, 2016

Red Ecuménica Bíblica Dominicana (REBIDOM)

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Reflexiones bíblicas semanales. Diciembre 2016

 

 

CAMBIAR DE RUMBO PARA MEJORAR LA CALIDAD DE VIDA A2ºA (5-11/12/2016)

 

Introducción: En esta semana se nos presenta a la persona de Juan el Bautista, profeta que preparó los caminos para la el desarrollo de la misión salvadora y liberadora y la presentación del Proyecto de Vida Buena que hizo Jesús. Juan con su llamado a la conversión nos invita también a nosotros y nosotras a revisar nuestra vida y nuestras actitudes para estar realmente preparados y preparadas para renovar en este tiempo de adviento y navidad nuestro compromiso con la creación de mejores condiciones de vida para todos y todas y en especial para los sectores sociales más empobrecidos y excluidos.

 

1ªL: Isaías 11,1-10. Se hará justicia a los débiles

 

I: En el año 736 a.C. Israel, el reino del Norte, y sus vecinos de Aram (la actual Siria) tratan de obligar al pequeño reino de Judá a que se una con ellos contra el imperio asirio que los estaba amenazando. Entonces Ajaz, rey de Jerusalén, a pesar de las advertencias de Isaías, llama a los ejércitos de Asiria para que defienda a su pueblo. En el 721 a.C. es destruido el reino del Norte y una parte de su población es deportada, quedando sólo el reino del sur, Judá. En medio de esta situación Isaías anuncia que nacerá un rey, descendiente de Jesé, padre del rey David, que tendrá la protección divina, que juzgará a su pueblo con justicia.

 

T: Una rama saldrá del tronco de Jesé, un brote surgirá de sus raíces. Sobre él reposará el Espíritu de Yahvé, espíritu de sabiduría e inteligencia, espíritu de prudencia y valentía, espíritu para conocer a Yahvé, y para respetarlo, y para gobernar conforme a sus preceptos.  No juzgará por las apariencias ni se decidirá por lo que se dice, sino que hará justicia a los débiles y dictará sentencias justas a favor de la gente pobre.

Su palabra derribará al opresor, el soplo de sus labios matará al malvado. Tendrá como cinturón la justicia, y la lealtad será el ceñidor de sus caderas.

El lobo habitará con el cordero, el puma se acostará junto al chivo, el becerro comerá al lado del león y un niño chiquito los cuidará. La vaca y el oso comerán hierba en compañía y sus crías reposarán juntas, pues el león también comerá pasto, igual que el buey.

El niño de pecho pisará el hoyo de la víbora, y sobre la cueva de la culebra el pequeñuelo colocará su mano.

No cometerán el mal, ni dañarán a su prójimo en todo mi Cerro santo, pues, como llenan las aguas el mar, se llenará la tierra del conocimiento de Yahvé. Aquel día la raíz de Jesé se levantará como una bandera para las naciones, los pueblos irán en su busca y su casa se hará famosa.

 

Salmo de hoy: ¡Solidaria es la gente que vive y que siente en su vida el amor!

 

  • Quienes tienen y nunca se olvidan de que a otros/as les falta; los/as que nunca usaron la fuerza, si no la razón; las que dan una mano y ayudan a quienes han caído.
  • Quienes ponen en todas las cosas amor y justicia; los que nunca sembraron el odio, tampoco el dolor; quienes dan y no piensan jamás en su recompensa.
  • Quienes son generosos/as y da de su pan un pedazo; quienes siempre trabajan pensando en un mundo mejor; quienes están liberados de todas sus ambiciones.

 

 

 

 

Ev: Mateo 3,1-12. Cambiar la vida y la mentalidad

 

I:  La lectura que leemos a continuación nos presenta a Juan el Bautista, profeta que preparó el camino para la presentación de la propuesta de vida digna que hizo el Maestro de Galilea. Su mensaje coincide con el de Jesús. Se trata de convertirse, cambiar de vida, y bautizarse para vivir como personas y comunidades responsables y comprometidas. Al mismo tiempo se denuncia la falsa religión de fariseos y saduceos, quienes no fueron capaces de acompañar su fe y creencias con obras concretas de amor y de justicia.

 

T:  En aquel tiempo se presentó Juan Bautista en el desierto de Judea, y proclamaba este mensaje: “Cambien su vida y su corazón, porque el Reino de los Cielos se ha acercado”. De él hablaba el profeta Isaías al decir: “Escuchen ese grito en el desierto: Preparen el camino del Señor, enderecen sus senderos”.

Juan vestía un manto de pelo de camello, con un cinturón de cuero, y se alimentaba con langostas y miel de abeja silvestre. Entonces iban a verlo los judíos de Jerusalén, de Judea y de toda la región del Jordán. Confesaban sus pecados y Juan los bautizaba en el río Jordán.

Al ver que muchos fariseos y saduceos venían a bautizarse, les dijo: “Raza de víboras. ¿Acaso podrán escapar al castigo que se les viene encima? Muestren, pues, los frutos de una sincera conversión, en vez de confiarse en que son los hijos de Abraham. Yo les aseguro que Dios es capaz de sacar hijos de Abraham aun de estas piedras. Fíjense que el hacha llega a la raíz. Ya están cortando a todo árbol que no da buen fruto y lo arrojan al fuego.

Mi bautismo es bautismo de agua y significa un cambio de vida. Pero otro viene después de mí y él es más poderoso que yo y yo no soy digno de llevarle los zapatos. El los bautizará en el fuego o sea, en el soplo del Espíritu Santo. El tiene en sus manos el cedazo y limpiará su trigo que guardará en sus almacenes, pero la paja la quemará en el fuego que no se apaga.

 

 

 Para la reflexión comunitaria, familiar o personal

 

  1. ¿Por qué debemos ser agentes del cambio social y personal?
  2. ¿Cuáles son los frutos que se nos pide dar?

 

  1. Llamadas y llamados a ser agentes de cambio

 

Juan el Bautista, como precursor de Jesús, hace un llamado a la conversión, al cambio de vida, de corazón, y de forma de relacionarse con uno o una misma, con las demás personas, con la naturaleza, nuestra madre, y con el Dios Salvador y liberador. Y es que no puede recibirse al Jesús que se encarna, que se acerca, desde una situación de egoísmos e injusticias personales y sociales. Por eso invitaba a la gente de su pueblo a confesar los pecados y a bautizarse como signos de esa conversión.

Esta “voz del desierto” invita al pueblo a una conversión, a un cambio que exige el arrepentimiento: “cambien de vida porque el Reino de Dios se ha acercado” (Mt 3,2). Exige también la confesión pública de las propias injusticias y maldades: “confesaban sus pecados” (Mt 3,6) y, finalmente, exige los frutos de las buenas obras como prueba del deseo de cambio: “Muestren los frutos de una sincera conversión” (3,8). Esta conversión es necesaria para poder recibir y aceptar la novedad, el cambio radical que nos pide la persona de Jesucristo y su mensaje. Esta conversión es la preparación para un nuevo nacimiento de la persona: “en verdad te digo: nadie puede ver el Reino de Dios si no nace de nuevo” (Jn 3,3).

El bautismo que realizaba Juan el Bautista en el río Jordán se presentaba como un signo del cambio interior que debían dar las personas. Sin embargo, no serán bautizadas aquellas personas que rechazarán a Jesús: los fariseos y saduceos; Juan se niega a aceptarlos, pese a su apariencia y fama de ser personas religiosas (Mt 3,7). No encuentra en ellos (que son poderosos económica y políticamente) voluntad de cambio.

Con frecuencia en las comunidades cristianas, en las comunidades de base, en las células comunitarias, hay personas que comienzan el trabajo evangelizador, o asumen un determinado ministerio, pero les cuesta ser responsables y constantes. A estas personas hay que animarles a profundizar constantemente la Palabra de Dios, y ahí descubrirán la luz y la fuerza para responder con responsabilidad al trabajo que se les ha encomendado.

Hoy se nos invita como comunidad a convertirnos, a examinar nuestras actitudes para ver si estamos en disposición de recibir al Dios que se hace uno de nosotros y nosotras en la persona de Jesucristo. Y sólo si estamos en ese proceso de conversión podemos invitar a aquellas personas que no están dentro de la comunidad cristiana, así como a los principales responsables de mantener unas estructuras injustas de pecado, a salir de su vida pecaminosa y a ponerse en el Camino de la Vida, de la esperanza y la solidaridad.

 

  1. Hacer justicia a las y los débiles y promover un tiempo de paz

 

            El Emmanuel del que nos habla el profeta Isaías, se caracteriza por hacer justicia a los débiles y dar sentencias justas a favor de la gente pobre  (Is 11,4). Esto trae como consecuencia un tiempo de paz y de armonía entre la naturaleza y el ser humano. Por lo tanto se está proponiendo un tipo diferente de gobierno del que existe en la mayor parte de los países de nuestra América Latina, el Caribe y el mundo.

El profeta sueña con un mundo en el que se establecen relaciones de respeto y solidaridad, en el cual hasta los animales hagan la paz, los salvajes y fieros con los mansos y domésticos. Es el sueño de un mundo sin guerras ni violencias, sin lágrimas ni gritos de dolor, en donde no haya necesidad de fuerza contra nadie, hasta un niño pequeño será capaz de pastorear a los animales de la selva. El profeta ve en sueño a una bandera como señal para que se reúnan todos los pueblos de la tierra, reconciliados entre sí. Tal bandera hondeará sobre el monte de Dios, sobre Jerusalén, convertida por fin en el centro de la paz. Dice un poeta español que “los sueños sueños son”, pero también los sueños pueden realizarse cuando son sueños de justicia y de paz, y cuando nos empeñamos en convertirlos en realidad.

Los que gobiernan en este mundo no se dedican, por lo general, a hacer justicia a las y los débiles. El mismo Jesús lo constató cuando dijo a sus discípulos y discípulas: “Ustedes saben que los que son tenidos como jefes de las naciones, las dominan como señores absolutos y sus grandes las oprimen con su poder. Pero no ha de ser así entre ustedes, sino que el que quiera llegar a ser grande entre ustedes, sea vuestro servidor” (Mc 10,42-43).

La práctica de la justicia está en la prédica de Juan el Bautista; ella lo enfrentó a los poderosos de su tiempo, que pidieron su cabeza. Según el profeta, el Reino de Dios, su Proyecto, propone un mundo de paz y de concordia. Las bellas imágenes que toma del mundo campesino no hacen sino reforzar ese anuncio (Is 11,6-9). Pero con eso mismo, el establecimiento de la justicia se presenta como una condición indispensable.

La mayor parte de las personas que formamos las comunidades cristianas y los grupos del movimiento popular no tenemos poder ni ocupamos cargos públicos en los que se decide la política del país. Pero sí podemos ser profetas que anuncien el Evangelio, que vivan de acuerdo a sus exigencias, y denuncien la conducta corrompida de aquellos y aquellas que tienen poder y dinero en nuestras sociedades, en los países más enriquecidos,  y lo utilizan para satisfacer sus deseos insaciables de adquirir más riquezas y más poder. Este debe ser un compromiso constante.

 

Para la oración de las y  los participantes

 

  • Para que en este tiempo de Adviento, las cristianas y los cristianos podamos ser fieles constructores y constructoras de la cultura de la paz y hagamos escuchar nuestra denuncia en estos momentos en que la paz mundial está tan amenazada. Roguemos…
  • Por todos los que gritan y claman proféticamente: para que no se cansen aunque se sientan “voz que clama en el desierto”…
  • Para que continuemos con más fuerza estudiando y reflexionando la Palabra de VIDA que nos invita a cambiar de vida, de corazón, de estructuras sociales y nos da fuerza en el compromiso de cada día.

 

Exhortación final: Como personas, como familias, como comunidad, se nos invita a dedicar este tiempo de adviento y navidad para renovar nuestra esperanza y nuestras luchas de que es posible construir nuevas relaciones comunitarias y sociales fundamentadas en el respeto, la justicia y la solidaridad. Esta es una forma hermosa de celebrar unas fiestas que el comercio las ha convertido en ocasión de promover un mayor consumo de quienes tienen poder adquisitivo, antes la mirada desafiante de quienes han sido condenados a vivir en la pobreza y en la miseria extrema.

 

 

Cuenten lo que han visto y oído como signo de que se está construyendo una vida digna, A3ºA (12-18/12/2016)

 

Introducción: La Palabra bíblica que escucharemos hoy nos invita a estar alegres en la espera de la próxima celebración de la encarnación de nuestro referente y persona comprometida con la construcción de la vida digna,  nuestro Salvador Jesucristo. Esa es una alegría que compartimos en nuestra fraternidad, en nuestra sororidad y en nuestras luchas comprometidas. Por eso nos reunimos para celebrar su presencia en nuestra comunidad, mediante su Espíritu que nos impulsa y su Palabra que nos ilumina para las luchas cotidianas. Que esa alegría que compartimos nos impulse a vivir según las exigencias del estilo de vida propuesto por Jesús.

 

1ªL:  Isaías 35,1-6.10. Regresarán los deportados

 

I:  El profeta Isaías anuncia el regreso de las y los deportados del pueblo de Israel. Aunque las personas deportadas del reino del Norte por el imperio Asirio en el 721 a.C. nunca regresaron a su tierra, sí pudieron volver las y los deportados por el imperio babilónico hacia el año 537 a.C. Ante este hecho se alegra la naturaleza y surge un período de sanación y liberación total para todas aquellas personas que padecían diversos males físicos como los ciegos, los sordos, los cojos y los mudos.

 

T:  Que se alegren el desierto y la tierra seca, que reverdezca y se cubra de flores la pradera. Que se llene de flores como junquillos, que salte y cante de contenta. Pues le han regalado la grandeza del Líbano y el brillo del Carmelo y de Sarón. Allí aparecerá toda grandeza de Yahvé, todo el brillo de nuestro Dios.

Robustezcan las manos débiles y afirmen las rodillas que se doblan. Díganles a las y los que están asustados: “Calma, no tengan miedo, porque ya viene su Dios a vengarse, a darles a ellos y ellas su merecido; él mismo viene a salvarlos y salvarlas a ustedes”.

Entonces los ojos de las y los ciegos se despegarán, y los oídos de las personas sordas se abrirán, los cojos y cojas saltarán como chivos y chivas y la lengua de las y los mudos gritará de alegría. Porque en el desierto brotarán chorros de agua, que correrán como ríos por la superficie.

Por este camino regresarán las personas libertadas por Yahvé que llegarán a Sión, dando gritos de alegría, y con una dicha eterna reflejada en sus rostros; la alegría y la felicidad los acompañarán y ya no tendrán más pena ni tristeza.

 

Salmo de hoy: Permanecemos firmes y fieles. No nos moverán

 

  • Con fe y compromiso; no nos moverán. Escuchando la propuesta de vida de Jesucristo; no nos moverán.
  • Las y los empobrecidos/as y excluidos/as siempre unidos/as; no nos moverán. Jamás serán vencidos; no nos moverán.
  • Si nos concientizamos; y nos organizamos, no nos moverán.

 

Ev: Mateo 11,2-11. Cuenten lo que han visto y oído

 

I: Juan fue hecho prisionero, por ser consecuente con la predicación que hacía. Desde la cárcel envía a sus discípulos a preguntarle a Jesús si él era el salvador esperado o no. Jesús no contesta directamente, sino haciendo referencia a las obras concretas que él hacía en favor de la gente más necesitada. Luego Jesús destaca las virtudes que caracterizan la labor profética de Juan, el más grande entre los nacidos de mujer.

 

T:  En aquel tiempo: Juan se enteró en la cárcel de lo que hacía Cristo; por eso envió a sus discípulos a preguntarle: ¿Eres tú el que ha de venir, o tenemos que esperar a otro? Jesús les contestó: “Vayan y cuéntenle a Juan lo que han visto y oído: las y los ciegos ven, las personas cojas andan, los leprosos quedan sanos, los sordos oyen, los muertos resucitan, y una buena nueva llega a las y los pobres. Y, además, ¡feliz el que me encuentra y no se confunde conmigo!

Una vez que se fueron los discípulos de Juan, Jesús comenzó a hablar de él a la gente: “¿Qué fueron a ver ustedes al desierto? ¿Una caña agitada por el viento? ¿Qué fueron a ver? ¿A una persona vestida elegantemente? Pero las personas elegantes viven en palacios. Entonces, ¿qué fueron a ver? ¿A un profeta? Eso sí. Yo les aseguro que Juan es más que un profeta. Porque se refiere a Juan esta palabra de Dios: Mira que yo envío a mi mensajero delante de ti para que te prepare el camino.

Yo les aseguro que no se ha presentado entre la gente un profeta más grande que Juan Bautista. Sin embargo, el más pequeño en el Reino de los Cielos es más que él.

 

Para la reflexión comunitaria, familiar o personal

 

  1. ¿Por qué el proyecto de la Vida Digna se construye con acciones concretas de solidaridad?
  2. ¿Por qué es necesario mantener la firmeza y la fidelidad en la lucha cotidiana por crear mejores condiciones de vida?

 

 

  1. Un proyecto de salvación sustentado en acciones concretas de solidaridad

 

            En la Biblia liberar y salvar son dos verbos sinónimos. En la lengua hebrea se emplea el mismo verbo para expresar ambas realidades. Y es que las y los creyentes que nos han legado el Primer Testamento tienen la convicción de que su Dios muestra su salvación liberando a su pueblo, porque quiere que éste tenga una mejor vida.

El pueblo judío cree que su Dios no sólo permite que un grupo del pueblo judío regrese del exilio de Babilonia (hacia el 537 a.C.), sino que, por medio de su profeta,  realiza acciones en favor de los marginados, marginadas, y desvalidos para mostrarles su salvación (Is 61,1). Esa acción solidaria del Dios judío favorece a las personas más desvalidas: las y los ciegos, sordos/as, cojos/as, mudos/as; es decir, a la gente más necesitada y marginada. En el Evangelio que hemos leído hoy Jesús mismo habla de las acciones que él realiza en favor de las personas más necesitadas.

Estas acciones a las que se refiere Jesús, en diálogo con los discípulos de Juan Bautista, demuestran que ha llegado el tiempo de la construcción de una vida digna:  las y los leprosos son sanados, los muertos resucitan y los pobres son evangelizados. La salvación de Dios no sólo devuelve la capacidad de usar  los ojos, los oídos, o la boca adecuadamente, sino que incluso devuelve la vida a quien la ha perdido (Lc 7,22).

Las obras en favor de las y los pobres y débiles identifican a Jesús como persona comprometida con la situación de las y los empobrecidos y excluidos sociales. El “Hijo del hombre”, que no tiene donde reposar su cabeza, vive en esas obras que expresan la presencia del Proyecto de Vida Digna, en el tiempo presente. Proyecto destinado preferentemente a las y los empobrecidos y a través de ellos y ellas a toda persona humana. Las curaciones de que habla el texto de Mateo (Mt 11,5) son anticipo de la realización del Proyecto de Vida fundamento en el amor solidario.

El alivio del sufrimiento de unos cuantos pobres en el tiempo de Jesús es un signo de la promesa firme de que la buena nueva del proyecto de Vida Digna es anunciado a todas las personas empobrecidas y excluidas de nuestra isla, del Caribe, de América Latina y del mundo. Anuncio que contiene palabras de esperanza y gestos y acciones concretas de solidaridad y liberación.

Como comunidad cristiana tenemos que unir el anuncio del evangelio a las y los empobrecidos, con acciones concretas de promoción humana que vayan creando una vida más digna para todos y todas. Jesús dio el ejemplo en sus días para que entendamos que este es un  compromiso que deben asumir sus seguidores y seguidoras a lo largo de la historia. Hoy también nuestros gestos de solidaridad y nuestras luchas por conseguir mejores condiciones de vida para todos y todas y en particular para los sectores más empobrecidos y excluidos en las áreas de salud, educación, seguridad social, medio ambiente, alimentación… son expresión de nuestro compromiso con la propuesta de Vida Nueva que hizo Jesús que él le llamó “Reino de Dios”, proyecto que construimos con nuestras luchas cotidianas, en la que contamos con la presencia del Espíritu animador de Jesús.

 

 

 

  1. Mantener la firmeza y la fidelidad en la lucha cotidiana por crear mejores condiciones de vida

 

No podemos vivir manteniendo las convicciones, las actitudes y las acciones de algunos grupos de las y los primeros cristianos que sólo vivían pensando en una próxima venida de Jesús. A las creyentes y a los creyentes se nos pide mantenernos firmes en la fe y en los trabajos socio-comunitarios en el día a día. Por tanto, se trata de vivir cada día nuestro compromiso con la defensa de la vida, y nuestra fe, de una forma consciente y creativa. Si así lo hacemos no viviremos con la angustia ni el sobresalto de lo que pueda pasar el día en que nos llegue nuestra muerte física.

Se nos pide vivir nuestra fe de forma firme, sin hacer depender nuestro compromiso de la recompensa que podamos tener en una vida futura. Al mismo tiempo se nos exige paciencia histórica en relación a la misión que se nos encomienda. Y no se trata de una paciencia conformista, sino de aquella que está consciente de que nosotros y nosotras podemos sembrar lo que queramos, pero su crecimiento no depende sólo de nuestro esfuerzo. Es que nuestra vida de creyentes comprometidos y comprometidas con el Proyecto de la Vida Digna no tiene sentido alejada de compromiso cotidiano y solidario con los hermanos y hermanas más empobrecidos y excluidos.

 

 

Para la oración de las y los participantes

  • Para que todos los cristianos y cristianas, así como todas y todos, las personas comprometidas con la causa de la justicia vivamos nuestra fe con alegría, manteniéndonos firmes en la esperanza de que estamos construyendo una tierra nueva, en donde reine la justicia y el amor solidario. Recemos.
  • Para que, siguiendo el ejemplo de Juan Bautista, aprendamos a anunciar con nuestras acciones la necesidad de re-construir nuestras relaciones con las personas, las instituciones, las estructuras sociales, a nivel familiar, comunitario, nacional, isleño, caribeño, latinoamericano y mundial. Recemos…
  • Para que frente a las dificultades personales, familiares y sociales no seamos conformistas, sino que pongamos nuestro empeño en la unión y en la organización popular para hacer frente al mal que amenaza la vida. Recemos…
  • Para que en estas vísperas de navidad la austeridad de Juan Bautista, el precursor, nos recuerde que la sobriedad en el gasto, motivada por el deseo de compartir con las y los más empobrecidos, es para las y los excluidos una buena noticia que anuncia la efectividad del nacimiento y de la encarnación de Jesús. Recemos…

 

Exhortación final:  La proximidad de la celebración del nacimiento de Jesús, una divinidad encarnada, nos cuestiona sobre nuestro compromiso con la construcción del Proyecto de Vida Digna para todos y todas y en especial para los grupos sociales más excluidos y empobrecidos. Esa lucha tenemos que hacerla y articularla con todas las organizaciones y redes que luchan por crear mejores condiciones de vida para los sectores tradicionalmente excluidos. En ese esfuerzo colectivo demostramos nuestra fe en una divinidad que decidió poner su “rancho” y acompañar la lucha por mejores condiciones de vida de un pueblo empobrecido, militante y creyente.

 

 

                 UNA MUCHACHA DA A LUZ AL EMMANUEL A4ºA (19-24/12/2016)

 

INTRODUCCIÓN: Nos estamos acercando a la importante celebración del nacimiento de Jesús. La Palabra Bíblica nos invita a contemplar este acontecimiento en la que una divinidad se hace una persona como nosotros y nosotras. El niño pequeño que nace en Belén se convierte en un estímulo que nos fortalece en la lucha por crear mejores condiciones de vida para todos y todas, contando con el empoderamiento y la acción liberadora de grupos y comunidades comprometidas con la creación de mejores condiciones de vida para todos y para todas, con la construcción de una vida digna para todos y todas.

 

1ªL:  Isaías 7, 10-14. Una muchacha que da a luz al Emmanuel

 

I: Hacia la segunda mitad del siglo 8° a.C. el reino de Judá, en tiempos del rey Ajaz (736-716 a.C.), estaba siendo amenazado de destrucción por el imperio Asirio. El rey del Norte, Israel, y el rey de Aram invitan a Ajaz a unirse en contra del imperio asirio. El profeta Isaías invita al poder político de su pueblo a no seguirle el juego a los poderes imperiales que dominan a los pueblos. Como signo de una propuesta de Vida Digna se le enviará una señal: una muchacha está embarazada y dará a luz a un niño que lleva por nombre Emmanuel (Dios con nosotros).

 

T:  Yahvé se dirigió otra vez a Ajaz, por medio de Isaías, para decirle: “Pide a Yahvé, tú Dios, una señal, aunque sea en las profundidades del lugar oscuro, o en las alturas del cielo”. Respondió Ajaz: “No la pediré, porque no quiero poner a prueba a Yahvé”. Entonces Isaías dijo: “Oigan, ¡herederos de David! ¿No les basta molestar a todos, que también quieren cansar a mi Dios? El Señor, pues, les dará esta señal: La Virgen está embarazada, y da a luz un varón a quien le pone el nombre de Emmanuel”.

 

Salmo de hoy: A Belén se va y se viene por caminos de justicia.

 

  • Lo esperaban como rico y habitó entre la pobreza; lo esperaban poderoso y un pesebre fue su hogar.
  • Lo esperaban sometido y quebró toda soberbia; denunció las opresiones, predicó la libertad.
  • Lo esperaban silencioso: su Palabra fue la puerta por donde entran quienes gritan con su vida la verdad.

 

Ev.:  Mateo 1,18-24.  El anuncio del nacimiento de Jesús como salvador comprometido con un proyecto de vida buena

 

I: El texto que leemos a continuación narra cómo ocurrió la encarnación de Jesús y su nacimiento. También nos describe la actitud de José, el compañero de María, que supo aceptar que su prometida quedase embarazada por obra del Espíritu Santo. Finalmente la lectura nos dice que así se ha cumplido la profecía sobre el Emmanuel, la divinidad encarnada y cercana, que había anunciado el profeta Isaías, que hemos oído en la primera lectura.

 

T:   El nacimiento de Jesucristo fue así. Su madre María estaba comprometida con José. Pero, antes de que vivieran juntos, quedó esperando por obra del Espíritu Santo. José, su esposo, era un hombre justo, y no queriendo desacreditarla, pensó firmarle en secreto un acta de divorcio. Estaba pensando en esto, cuando el Angel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: “José, descendiente de David, no temas llevar a tu casa a María, tu esposa, porque la criatura que espera es obra del Espíritu Santo. Y dará a luz un hijo, al que pondrás el nombre de Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados. Todo esto ha pasado para que se cumpliera lo que había dicho el Señor por boca del profeta Isaías: Sepan que una Virgen concebirá y dará a luz un hijo y los hombres lo llamarán Emmanuel, que significa: Dios-con-nosotros”. Con esto, al despertar José, hizo lo que el Angel del Señor le había ordenado y recibió en su casa a su esposa.

 

 

Para la reflexión comunitaria, familiar o personal

 

  1. ¿Qué significa la presencia del Emmanuel en medio de su pueblo?
  2. ¿Podemos aplicar la profecía de Isaías a María, la madre de Jesús?

 

  1. La señal del Emmanuel

 

Escuchamos hoy la declaración del profeta Isaías sobre el prodigioso nacimiento de un niño que significará la presencia divina en medio de las comunidades y el mundo. Por eso se llamará “Emmanuel” es decir, “con-nosotros-Dios”. El profeta anunció esta maravilla al rey Acaz de Judá, por allá en el siglo VIII AC, cuando el pequeño reino de Judá enfrentaba una coalición de potencias enemigas y Acaz se afanaba vanamente en los preparativos de la defensa. La profecía hace referencia a una muchacha, posiblemente una de sus mujeres, que estaba encinta y a punto de dar a luz. Esa mujer embarazada sería la señal presentada por la divinidad como signo de su presencia y de su compromiso con la protección de un pueblo, a pesar de los afanes desconfiados del poder político, representado por el rey.

El signo que se le ofrece al rey  Ajaz es un niño que va a nacer: el futuro rey Ezequías. El niño por nacer, como descendiente de la dinastía davídica es señal de esperanza y bendición. Pero ¿qué podrá hacer un niño indefenso ante la fuerza de un gran imperio como el Asirio? El niño es sólo un símbolo de la presencia divina en medio de su pueblo. Y con esa fuerza divina el pueblo podrá enfrentar al poder imperial.

La señal que la divinidad de Israel da es permanecer definitivamente con aquellos y aquellas a las y los que ama. Esa señal será no una cosa, sino alguien que tomará el nombre de Emmanuel, una presencia divina en medio de nosotros y nosotras (Is 7,14). Con ese nombre dado a Jesús se nos recuerda que el texto de Mateo hace referencia a Isaías, el profeta más citado en los evangelios. Se trata de un texto hermoso que da el tono a la etapa final de este tiempo de adviento. Dios habita en medio de su pueblo. Como dice el evangelio según Juan: Una divinidad puso su tienda entre nosotros y nosotras (Jn 1,14). Eso es motivo que fortalece nuestra fe y nuestra esperanza.

Hoy día nuestras comunidades están formadas en su mayor parte por gente sencilla, sin poder ni prestigio social. Ante las grandes dificultades que vivimos en nuestros países caribeños y latinoamericanos, nos preguntamos si podemos, como comunidad, enfrentarnos con los grandes imperios que nos dominan. Si nos fijamos sólo en nuestras fuerzas individuales no podremos, pero si somos capaces de articularnos, de crear redes, de fortalecer la conciencia popular, de contar con la compañía del Espíritu divino, sí seguiremos hacia adelante. Y es que en el empoderamiento y la liberación de las y  los humildes, débiles y sencillos de la tierra, hay algo de divino.

 

  1. Una joven está encinta por obra del Espíritu Santo

 

La profecía de Isaías (Is 7,13-14) puede ser aplicada a la persona de María, mujer sencilla de Nazaret que colabora con el Proyecto humano-divino de la construcción de una Vida Digna para el pueblo empobrecido y creyente.

El texto de Mateo quiere dejar bien claro que en la maternidad de María no hay una intervención biológica de José, sino del Espíritu Santo. Por eso dos veces afirma que no hubo relaciones de pareja: “antes de que vivieran juntos quedó esperando por obra del Espíritu Santo” (Mt 1,18). “Y sin que tuvieran relaciones dio a luz un hijo” (Mt 1,25). Hay en el autor una intención de defender la intervención divina en el nacimiento de Jesús, quizás para responder a ciertas opiniones que empezaban ya a difundirse sobre este asunto.

Así se realiza el gran misterio de una divinidad-con-nosotros y nosotras, de una divinidad que decide encarnarse y compartir la naturaleza humana. Por eso, contamos permanentemente con el Espíritu de Jesús que nos fortalece, nos desafía, nos impulsa en nuestras luchas por la creación de mejores condiciones de vida para todos y todas.

 

Para la oración de las y los participantes

 

  • Para que el ambiente social navideño vaya acompañado en nuestras vidas por una vivencia intensa del misterio de la navidad, de la encarnación de una divinidad solidaria. Roguemos…
  • Para que reconozcamos a María como la mujer símbolo de la humanidad salvada, abierta totalmente a la Palabra y comprometida radicalmente con el Proyecto de salvación-liberación, con el Proyecto de Vida Digna. Roguemos…
  • Para que la celebración de estas fiestas de navidad sean expresión de fraternidad, afecto y reconciliación duraderas; de justicia y paz entre todas las personas, pueblos y naciones. Roguemos…

 

Exhortación final:  Nos alegramos al prepararnos para la celebración de la encarnación de Jesús, quien nos has dado su Palabra y su vida comprometida solidaria, hecha carne y sangre, fuerza liberadora y ternura compasiva, amor solidario, indignación ética, muerte solidaria y  resurrección, que es fuente de nuestra esperanza. Por eso se nos invita a mantenernos firmes como él, en el camino de la construcción de la Vida Digna. Es la mejor forma de celebrar las fiestas de Navidad y Año Nuevo.

 

HOY NOS HA NACIDO UN SALVADOR, UN LIBERADOR EN UN PESEBRE  (25-31/12/2016)

Introducción: En estos días estamos celebramos el nacimiento de Jesús. Sabemos que hace ya mucho tiempo que Jesús nació en un pueblecito humilde llamado Belén, en las afueras de Jerusalén. A nosotros y nosotras nos da mucha alegría y esperanza recordar hoy ese acontecimiento y hacerlo presente en nuestra comunidad de fe, amor y solidaridad.

 

1ªL: Isaías 9,1-3.5-6. Un niño nos ha nacido. Un hijo se nos ha dado

 

I:  El texto que leeremos a continuación es un poema, surgido en torno al año 721, cuando el imperio Asirio destruyó al reino del Norte, Israel. En medio de la situación de amenaza para el reino de Judá se propone la presencia de una divinidad que librará a su pueblo del yugo de los Asirios y se anuncia el nacimiento de un niño, el Emmanuel, que será un rey, descendiente de David, que gobernará a su pueblo con el derecho y la justicia.

 

T:  El pueblo de las y los que caminan en la noche, divisaron una luz grande; habitaban el oscuro país de la muerte, pero fueron iluminados e iluminadas.

Tú las y los has bendecido y multiplicado, los has colmado de alegría, por eso están de fiesta y te celebran, como los trabajadores al terminar la cosecha, como las y los combatientes después de la victoria.

El yugo que soportaban, y la vara sobre sus espaldas, el látigo de su capataz, tú lo quiebras como en el día de Madián.

Los zapatos que hacían retumbar la tierra y los mantos manchados de sangre van a ser quemados: el fuego los devorará.

Porque un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado; se le pone en el hombro el distintivo del rey y proclaman su nombre: “Este es el Consejero admirable, el Héroe divino, el Padre que no muere, el Príncipe de la paz”.

Su imperio no tiene límites, y, en adelante, no habrá sino paz  para el Hijo de David y para su reino. El lo establece y lo sostiene por el derecho y la justicia, desde ahora y para siempre. Sí, así será, por el amor celoso del Señor.

 

 Salmo de hoy: Cantemos a María, ha nacido el niño, tiempo de alegría.

 

  • Toda la gente está anunciando; el niño ha nacido y ya es Navidad.
  • Paz para tus hijos e hijas que estaban en guerra y para mi patria en esta navidad.
  • Abogada nuestra, oh madre María; en la Nochebuena a ti pedimos paz.

 

3ªEv: Lucas 2,1-14. Encontrarán a un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre

 

I: La siguiente lectura describe el nacimiento de Jesús en Belén. Su nacimiento ocurre en el lugar de los animales, en la pobreza desnuda de un pesebre, porque no había lugar para ellos y ellas en la sala común de la casa de algún familiar o familia amiga.

Unos pastores, representantes de la gente más marginada y excluida de la sociedad judía, son invitados para contemplar el gran misterio de una divinidad que se hace niño pequeño indefenso y que se encarna en la historia de un pueblo oprimido y creyente que ha decidido construir un proyecto de Vida Digna.

 

T:  En aquel tiempo, el emperador dictó una ley que ordenaba hacer un censo en todo el imperio. Este primer censo se hizo cuando Quirino era gobernador de Siria. Todos y todas iban a inscribirse a sus respectivas ciudades. También José, como era descendiente de David, salió de la ciudad de Nazaret de Galilea y subió a Judea, a la ciudad de David, llamada Belén, para inscribirse con María, su esposa, que estaba embarazada.

Cuando estaban en Belén, le llegó el día en que debía tener su hijo. Y dio a luz su primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para José, María y Jesús en la sala común.

En la región había pastores que vivían en el campo y que por la noche se turnaban para cuidar sus rebaños. El ángel del Señor se les apareció y los rodeó de claridad la Gloria del Señor, y todo esto les produjo un miedo enorme.

Pero el ángel les dijo: “No teman, porque yo vengo a comunicarles una buena nueva que será motivo de mucha alegría para todo el pueblo. Hoy ha nacido para ustedes en la ciudad de David un Salvador que es Cristo Señor. En esto lo reconocerán: hallarán a un niño recién nacido, envuelto en pañales y acostado en una pesebrera. De pronto aparecieron otros ángeles y todos alababan a Dios, diciendo: “Gloria a Dios en lo más alto del cielo, y en la tierra, gracia y paz a los seres humanos”.

 

 

            Para la reflexión comunitaria, familiar o personal

 

  1. ¿Por qué Jesús nació en un pesebre?
  2. ¿Por qué fueron los pastores los llamados a visitar al niño Jesús recién nacido?

 

  1. Un niño de familia humilde, nacido en el lugar de los animales

 

El pueblo judío estaba esperando a un personaje que los libraría del poder imperial romano. A este personaje le llamaban el “Mesías”, que en lengua hebrea significa “El consagrado o ungido”. El Mesías, se relacionaba con el poder monárquico. Sería un rey político que asumiría el poder, libraría al pueblo de sus opresores y haría justicia a las y los débiles.

Jesús no es el personaje esperado, ni tiene el perfil del mismo. En primer lugar no nace en el palacio imperial, sino en un pesebre en el lugar de los animales. Se decía, además, que el Mesías iba a ser descendiente de David. Jesús pertenece probablemente a una familia de campesinos y de inmigrantes en la tierra de galilea. Conociendo el estilo de las casas del tiempo de Jesús, tal como lo ha demostrado la ciencia de la arqueología, las familias solían tener unas casas pequeñas, con una sala común que servía para muchos usos: comer, dormir, sala de estar… Es de supo­ner que en la casa de la familia de José, que probablemente era de Belén, no había lugar para María y José en la sala común y sí encontraron puesto en el lugar de los animales, para ver el nacimiento de su niño.

Es frecuente en este período de Navidad decir que Jesús nace en cada familia y en cada corazón cristiano. Esos “nacimientos” no deben dejar hacernos olvidar el hecho primero y fundamental: Jesús nació de María, en un pesebre,  en el seno de un pueblo dominado por el imperio más grande de la época: el romano. Para el jesuánico-cristiano y la jesuánica-cristiana la Navidad manifiesta la entrada definitiva de una divinidad encarnada en la historia humana. Navidad de la pequeñez y el servicio, en medio del poder de dominación y la prepotencia de las y los grandes de este mundo. Entrada, por tanto, con olor a establo.

Dios preparó el lugar más humilde para que su hijo naciese. Jesús, desde su nacimiento, muestra su preferencia por lo humilde, por lo pobre, por lo alejado de los centros de lujo y de poder. Allí en la marginalidad, el Hijo de Dios se hizo hermano nuestro, la Palabra se hizo carne.

El ejemplo de una divinidad solidaria, que nace en un pesebre, se convierte en un desa­fío para nuestras comunidades de base y para nuestras organizaciones populares que están formadas en su mayoría por gente humilde y cuyos pastores y pastoras, líderes, lideresas, tienen como compromiso y desafío la opción consciente, preferencial y comprometida, por las y los sectores empobrecidos y excluidos. Y es que su mismo Maestro nació en el más humilde de los lugares.

 

  1. Los pastores son llamados a visitar al niño recién nacido

 

El Evangelio de Lucas (Lc 2,8-18) nos habla de unos pastores que estaban en los alrededores de Belén y que fueron a visitar al recién nacido con su familia. ¿Qué importancia tiene que precisamente las personas escogidas para visitar al recién nacido hayan sido unos pastores? Es importante señalar que en el tiempo en el que nació Jesús el oficio de Pastor era una de las profesiones más despreciadas. Los pastores tenían la fama de ser ladrones porque, en algu­nas ocasiones, incluían en sus rebaños algunas ovejas que no eran de su pro­piedad.

Precisamente a un tipo de gente marginada y despreciada se les anuncia el nacimiento del hijo divino en un pesebre. Ellos, personas humildes, son por tanto, los primeros testigos de una divinidad humilde que ha nacido en el lugar de los animales. De esta manera la divinidad de Jesús sigue demostrando su preferencia por las y los humildes y los sencillos  (Cf. Lc 10,21-22).

El Evangelio de Mateo (Mt 2,1-12) no nos habla de la visita de los pas­tores, sino más bien de los magos venidos de Oriente. Sólo Mateo nos habla de estos magos de Oriente. Todos y todas conocemos cómo se ha creado toda una tradición en torno a los reyes magos. Sin embargo, la mayor parte de los y las estudiosas de la Biblia cree hoy que el relato de los magos es más bien una leyenda que quiere dejar un mensaje: mientras los de dentro no se dan cuenta de que les ha nacido Jesús, tiene que venir gente de fuera a reconocerle.

A nosotros y nosotras, como comunidades de fe y de compromiso solidario con la construcción de una vida digna, se nos invita a contemplar al niño nacido en un pesebre desde la humildad y la sencillez de los pastores, para entender su opción decidida por las y los humildes, los pobres y sencillos que son las y los preferidos del corazón misericordioso y solidario de quienes luchan por la creación de otro mundo posible.

 

 

Exhortación final: Hemos celebrado el significativo acontecimiento de la Navidad, de la encarnación de una divinidad entre los grupos más empobrecidos y excluidos de la sociedad. Despidámonos mostrando la alegría que nos da el nacimiento de Jesús. El ya está en medio de su pueblo para siempre. Por eso, podemos compartir la alegría de formar parte de un proyecto de vida feliz y plena que se construye con la fuerza, la solidaridad y la unidad de la gente humilde.

 


Reflexiones socio-Bíblicas semanales Noviembre, 2016

noviembre 6, 2016

Red Ecuménica Bíblica Dominicana (REBIDOM)

C/ 3 No. 9. El Milloncito, Sabana Perdida. Santo Domingo Norte. Rep. Dominicana

Tels.809-902-4060; 809-765-7528.   E-mail: rebido@gmail.com

Reflexiones bíblicas semanales. Noviembre,  2016

www.redbiblicadominicana.wordpress.com

 

 

BUSCAR Y A SALVAR A QUIEN ESTÁ PERDIDO C31ºO (1-6/11/2016)¡Error! No se encuentra el origen de la referencia.

 

INTRODUCCIÓN: Nos reunimos en nombre de Jesucristo que nos ha mostrado el amor misericordioso del Dios Padre/madre para con nosotros y nosotras, sus hijos e hijas, que con frecuencia optamos por alejarnos de su casa. Él es como un padre que corrige con cariño a sus hijos e hijas.

Nos reunimos para celebrar nuestra fe en los valores del amor, la justicia, la compasión  y la solidaridad, que hacen realidad un Proyecto de vida alternativo.

Que la Palabra que escucharemos y la reflexión que compartiremos nos fortalez­can para vivir de acuerdo con la vocación de fe comprometida que hemos asumido.

 

1ªL: Sabiduría 11,22-12,2. Te compadeces de todos y de todas

 

I: El libro de la Sabiduría habla de un Dios compasivo que trata a sus hijos e hijas con cariño, como un padre o una madre que quiere que éstos y éstas se corrijan y cambien su vida. Esta divinidad está presente en la vida de sus fieles y les acompaña y educa para que cambien sus malas acciones y así sean capaces de construir una convivencia humana basada en el bienestar común, fundamentado en los valores del amor, la compasión y la solidaridad.

 

T: Delante de ti todo el mundo es como un granito en la balanza y como una gota de rocío que en la mañana baja sobre la tierra. Pero tú tienes compasión de todos y todas, porque todo lo puedes, y disimulas los pecados de los seres humanos para que hagan penitencia. Tú amas todo lo que existe y no aborreces nada de lo que has hecho; de lo contrario, ¿cómo lo habrías creado? Y ¿cómo podría durar algo si tú no lo quieres?, ¿cómo se habría conservado lo que no hubieras lla­mado? Tú tienes lástima de todo: porque todas las cosas son tuyas, Señor, que amas la vida. Por eso a los que se dejan caer, tú los castigas poco a poco; y los reprendes de manera que descubran en qué pecaron, para que se arrepien­tan de su maldad y crean, Señor, en ti.

 

Salmo 144: Bendeciré tu nombre por siempre, Dios mío, mi salvador  

 

*          Una generación habla ante la otra muy bien de tus grandes acciones. Nos harán recordar tu gran bondad y anunciarán, alegres, tu justicia.

*          El Señor es clemente y compasivo, demora en enojarse, y está lleno de bondad.

*          Te alabarán, Señor, todas tus obras, y te bendecirán sus seguidores. El Señor siempre actúa con justicia y es bondadoso en todas sus acciones.

 

3ªEv.: Lucas 19,1-10. Jesús ha venido a buscar y a salvar a las personas perdidas

 

I: En el texto evangélico que leemos a continuación se nos presenta a un hombre inquieto, Zaqueo, que tiene deseos de ver a Jesús y entrar en contacto con él. Cuando está intentando ver a Jesús, el Maestro se adelanta, lo llama y se autoinvita para ir a alojarse en su casa. El resultado del encuentro es la conversión de Zaqueo, que comparte sus bienes con las y  los pobres  y se despoja de los bienes que había adquirido de forma ilegal. Así llega para él la salva­ción que viene como consecuencia del cambio de valores y de acciones.

 

T: Llegando a Jericó, pasaba Jesús por la ciudad. Allí había un hombre lla­mado Zaqueo. Era jefe de los cobradores de impuestos y muy rico. Quería ver cómo era Jesús, pero no lo alcanzaba en medio de tanta gente, por ser de baja estatura. Entonces corrió adelante y se subió a un árbol para verlo cuando pasara por ahí. Cuando llegó a ese lugar, Jesús levantó los ojos y le dijo: Zaqueo, baja pronto, porque hoy tengo que quedarme en tu casa. Zaqueo bajó rápidamente y lo recibió con alegría. Todos y todas entonces se pusieron a criticar y a decir: Se fue a alojar en casa de un pecador. Pero Zaqueo dijo resuelta­mente al Señor: Señor, voy a dar la mitad de mis bienes a las y los pobres, y a quien he exigido algo injustamente le devolveré cuatro veces más. Jesús, pues, dijo a su respecto: Hoy ha llegado la salvación a esta casa; en verdad, éste también es hijo de Abraham. El hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que estaba perdido.

 

 

             PARA LA REFLEXION COMUNITARIA

 

  1. ¿Por qué nadie está excluido del Proyecto del pueblo del Dios salvador y liberador?
  2. ¿Por qué y para qué Jesús invita a la conversión y a la práctica de la justicia?

 

1.- Una comunidad de fe que no excluye a nadie

 

El relato muestra que Jesús se dirige también a las personas ricas. Nadie está excluido o excluida de la llamada a participar del Proyecto de justicia y solidaridad del pueblo Dios. Pero la llamada de Jesús al rico es la invitación a dejar de serlo, a dejar de acaparar para sí. Es la invitación a abrirse a las y los pobres y excluidos, devolverles lo que por justicia les pertenece y a compartir con ellos y ellas desde un clima de fraternidad que valora a la persona por los valores que manifiesta en su vida y no por los bienes materiales que posee. El evangelio destaca la condición de publicano de Zaqueo. Es decir, su condición de despreciado por la sociedad judía. El Proyecto del pueblo de Dios es también para aquellas y aquellos que no son bien vistos o vistas socialmente. Jesús no excluye a nadie. Si alguien es excluido o excluida, es porque la misma persona se autoexcluye. La intención de Jesús es siempre la voluntad de salvar, de perdonar, de devolver la vida y la esperanza a quien estaba perdido o perdida.

Zaqueo era  un marginado, pero no era precisamente un pobre, sino que nadaba en la abundancia. Jesús, que estaba indubitablemente definido primeramente con las y los marginados-pobres y hacía propia la causa de éstos y éstas  no tiene dificultad en entrar en casa de Zaqueo. A veces, las y los cristianos más convencidos y convencidas de su opción por los pobres tienen dificultad en acercarse a una relación más próxima con personas de los sectores sociales más acomodados. Y hay razón en ello, porque si la convivencia fuese muy “normal y sin problemas”, es probable que se debiera a que en casa del moderno Zaqueo el cristiano  o la cristiana visitante olvida sus convicciones, su análisis de la realidad, su opción clara por las y los pobres y por sus Causas. El caso de Jesús es modélico: no es que él fuera muy invitado por la clase alta de su sociedad o al menos resultara indiferente para ella (al contrario, era esa clase social la que tramaba contra él); pero Jesús aparece haciéndose encontradizo o “autoinvitándose” –como en el caso de Zaqueo- a la casa de personajes que no eran precisamente pobres, pero una vez allí no olvida sus convicciones, no disimula ni suaviza su discurso en pro de la paz de la conversación… sino que se manifiesta firme y “militante”, y conquista para la causa de las y los pobres a nuevos hermanos. A esa relación con los no-pobres y hasta con los más ricos, no habría que temerle, ni habría que perderla, con tal de que fuera “como la de Jesús”, no una relación que al final hace incoherente al militante cristiano y neutral o ambiguo al Evangelio.

 

2.- Jesús invita a la conversión y a la práctica de la justicia

 

No sabemos sobre qué hablaron Jesús y Zaqueo, durante la visita que el Maestro le hizo al jefe de publicanos. Pero sí sabemos los resultados: “Señor, voy a dar la mitad de mis bienes a los pobres, y a quien he exigido algo in­justamente le devolveré cuatro veces más” (Lc 19,8). La conversión por tanto no es un asunto de palabras, sino de hechos y acciones de justicia que benefi­cien a los más pobres y necesitados.

El hecho de que Zaqueo fuese considerado pecador, por ladrón y colaboracionista, no impidió a Jesús entrar en su casa a comer con él. En el transcurso de aquel encuentro, Zaqueo sintió deseos de cambiar: se comprometió a dar la mitad de sus bienes a los pobres, el máximo de la espontánea limosna estaba fijado por los rabinos en el quinto del haber, y al comprometerse a devolver el cuádruplo de lo robado, Zaqueo superaba las leyes estipuladas para estos casos. El libro del Éxodo, por ejemplo, prescribía sólo la obligación de devolver el doble de lo robado (Ex 22,9).  Zaqueo se comprometió mucho más de lo que las leyes exigían.

El texto del encuentro de Jesús con Zaqueo plantea también el verdadero parentesco con Abrahán. Ser hijo o hija de Abrahán – y aquí con toda propiedad podemos añadir ser hijo o hija de Dios y hermano o hermana de Jesús- no es un asunto de sangre, de raza, de cultura. El parentesco es el fruto de una práctica; de la respuesta a un llamado (2Tes 1,11): compartir, vivir como hermano o hermana de los demás. Por eso, Jesús reconoce a este publicano como un hijo de Abrahán, pues fue capaz de cambiar su práctica abusiva y opresora por la práctica del amor y la misericordia.

Para la plegaria de las y  los participantes

 

  1. Para que las diferentes comunidades e iglesias cristianas no pongan su confianza en la fuerza de las y los fuertes sino en la confianza de las y los pequeños, roguemos a nuestro Dios.
  2. Para que como Jesús, los cristianos y cristianas salgan de los lugares en que se sienten seguros y seguras y se acerquen a la inseguridad de las y los marginados y excluidos, de los que no tienen garantías que dar ni bienes económicos con los que respaldarla…
  3. Para que como el Dios cuya imagen se refleja en el libro de la Sabiduría que hemos proclamado, tengamos entrañas de misericordia y nos compadezcamos de quienes sufren, poniendo el amor por encima del legalismo, de las costumbres, de “lo que siempre se ha hecho”…

 

Oración comunitaria: Dios misericordioso, Padre que miras con entrañas maternas a cada uno de tus hijos e hijas, especialmente a las y los marginados y excluidos, que se ven privados y privadas del amor de sus hermanos y hermanas, y que en Jesús nos mostraste la necesidad de una actitud de acercamiento y de una relación positiva hacia ellos y ellas; te pedimos nos enseñes a seguir en esto los pasos de tu Hijo Jesús, nuestro modelo. Tú que vives y amas por los siglos de los siglos.

 

RESUCITAREMOS Y VIVIREMOS PARA SIEMPRE CON EL C32ºO (7-13/11/2016)

 

Introducción: Nosotros y noso­tras creemos en Jesús, un Dios de vida, no en un dios de muertos. Él está vivo en nuestra comunidad y nos invita a ser defensores y defensoras de la vida. Celebremos con alegría la presencia de Jesús resucitado en me­dio de su comunidad y renovemos nuestro compromiso con las luchas y esfuerzos en favor de la vida de las y los hermanos más débiles y empobrecidos.

 

1ªL: 2º Macabeos 7,1-14. Dios nos resucitará para la vida digna

 

I: En el año 169 a.C. Palestina formaba parte del imperio griego de los Se­léucidas que tenían su capital en Antioquía de Siria. En ese entonces el rey griego Antíoco IV profanó el templo de Jerusalén y puso en éste una estatua del dios griego Zeus. Además quiso obligar a los judíos a dejar sus prácticas religiosas y a violar las leyes que consideraban propuestas por su divinidad. Aunque algunas personas aceptaron tal imposición, muchos(as) otros(as) se rebelaron. Entre los(as) que permanecieron fieles a sus convicciones religiosas se destacaron los hermanos Macabeos y los jóvenes de los que nos habla la lectura que haremos a continuación.

 

T: En aquel tiempo arrestaron a siete hermanos con su madre. El rey quiso obligarlos, haciéndolos azotar con nervios de buey, a que comieran carne de cerdo, prohi­bida por la Ley. Uno de ellos, hablando en nombre de la familia, dijo: ¿Qué quieres preguntarnos y saber? Estamos prontos para morir, antes que a quebrantar la ley de nuestros antepasados. El rey se enfureció e hizo poner al fuego ollas y sartenes. Cuando estuvieron ardientes, ordenó que cortaran la lengua al que había hablado en nombre de todos, arrancarle la piel de la cabeza y cortarle pies y manos a la vista de sus hermanos y de su madre. Cuando estuvo completa­mente mutilado, el rey ordenó que, estando todavía vivo, lo acercaran al fue­go y lo echaran en una sartén. Mientras el vapor de la sartén se esparcía a los lejos, los otros se daban valor mutuamente y con la madre para morir con va­lentía. Y decían: El Señor Dios todo lo ve y, en realidad, tiene compasión de nosotros, tal como lo anunció Moisés en su cántico. En él dice claramente: El Señor tendrá piedad de sus servidores. Cuando el primero dejó de este modo la vida, trajeron al suplicio al segundo. Después de haberle arrancado la piel de la cabeza con los cabellos, le preguntaron: ¿Qué prefieres? ¿Comer carne de cerdo o ser torturado en todo tu cuerpo? Él contestó en la lengua de sus padres: No comeré. Por lo cual fue también sometido a la tortura. En el momen­to de entregar el último suspiro dijo: Asesino, nos quitas la presente vida, pero el Rey del mundo nos resucitará. Nos dará una vida eterna a nosotros que morimos por sus leyes. Después de esto, castigaron al tercero. Presentó la lengua tan pronto como se lo mandaron, y extendió sus manos con intrepidez, tuvo además el valor de declarar: De Dios he recibido estos miembros, pero por amor a sus leyes los desprecio, y de Dios espero recobrarlos. El rey y su cor­te se conmovieron por el valor de ese joven, despreocupado por sus sufrimien­tos. Una vez muerto éste, sometieron al cuarto a las mismas torturas. A punto de expirar, se expresó así: Más vale morir a manos de los hombres, y guardar las promesas de Dios que nos resucitará; tú, en cambio, no tendrás parte en la resurrección para la vida.

 

Salmo 16: Señor, escucha mi oración. Tú que eres fiel, atiende a mi súplica

 

*          Señor, escucha mis gritos, atiende a mis clamores, presta atención a mi plegaria, pues no hay engaño en mis labios.

*          No he pecado en palabras como pecan los seres humanos; guardé tus mandatos y seguí tus sendas.

*          Guárdame como a la niña de tus ojos; escóndeme a la sombra de tus alas, lejos de los impíos que me acosan.

 

3ªEv.: Lucas 20,27-38. No es un Dios de muertos, sino de personas vivas

 

I: En el tiempo de Jesús había dos grandes grupos religiosos: los fariseos y los saduceos. Mientras que los fariseos creían en la resurrección de las y los muertos y en la otra vida, los saduceos no esperaban otra vida después de la muerte. Ambos grupos, sin embargo, creían en la ley del levirato, según la cual si un hombre que estaba casado moría sin dejar hijos e hijas, su hermano debía casarse con la viuda para dar descendencia al difunto (cf.  Dt 25,5-6).

 

T: En aquel tiempo se acercaron a Jesús algunos saduceos. Estos son hombres que no creen en la resurrección de los muertos; y le preguntaron: Maestro, Moisés nos ense­ñó lo siguiente: Si uno tiene un hermano casado que muere sin dejar familia, debe casarse con la viuda para darle un hijo que será el heredero del difunto. Había, pues, siete hermanos. Se casó el primero, y murió sin dejar familia. El segundo y después el tercero se casaron con la viuda. Y los siete murieron igualmente, sin dejar familia. Finalmente, murió también la mujer. Esta mujer, si hay resurrección de los muertos, ¿de cuál de ellos va a ser esposa, puesto que los siete la tuvieron por esposa? Jesús les respondió: En este mundo los hombres y las mujeres se casan. Pero las personas que sean juzgadas dignas de entrar al otro mundo y de resucitar de entre las y los muertos, ya no se casarán. Sepan, ade­más, que no pueden morir, porque son semejantes a los ángeles. Y son hijos e hijas de Dios, pues él los y las ha resucitado. En cuanto a saber si resucitan las y los muertos, ya Moisés lo dio a entender en el pasaje de la Zarza, en el que llama al Señor Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacob. Ahora bien, Dios no es Dios de muertos, sino de vivos; para El todos y todas viven.

 

 

             PARA LA REFLEXION COMUNITARIA

 

1.- ¿Por qué los que tortura y persiguen a los justos no tienen Vida Digna?

2.- ¿Cómo podemos resistir y permanecer fieles al Proyecto de Vida Digna?

 

  1. ¿Por qué quienes torturan y persiguen a las personas justas no tienen vida digna?

 

En todo el Antiguo Testamento casi no se encuentran textos que expresen una fe explícita en la vida eterna. Hay vislumbres y una esperanza de supervivencia que aflora en algunos escritos más bien tardíos (Job 19, 26-27; Dn 12, 2-3). La más clara alusión a una vida perdurable y a una resurrección la encontramos en el texto de Macabeos. Se sitúa en el año 167 a. C. durante la época de terror y represión desatada por Antíoco IV Epífanes. Siete jóvenes junto con su madre sufren la tortura antes que quebrantar sus leyes y mueren con heroísmo alentados por la promesa de la resurrección.

La lectura del segundo libro de los Macabeos que hemos leído nos ha ha­blado de las torturas a que fueron sometidos los hermanos Macabeos por parte del rey griego Antíoco. Se utilizaron las torturas más atroces para que renun­ciaran a sus creencias y convicciones.

Uno de los hermanos Macabeos, en el momento antes de su muerte, tuvo la valentía de decirle al rey que lo mandaba a matar: “Más vale morir a manos de los seres humanos, y aguardar las promesas de Dios que nos resucitará; tú, en cam­bio, no tendrás parte en la resurrección para la vida” (2 Mac 7,14).

El texto del evangelio de Lucas que hemos leído hoy dice que se acercaron a Jesús unos del partido saduceo y “le propusieron esto: Maestro, Moisés nos dejó escrito: “si a uno se le muere su hermano, dejando mujer pero no hijos, cásese con la viuda y dé descendencia a su hermano”. Bueno, pues había siete hermanos: el primero se casó y murió sin hijos. El segundo, el tercero y así hasta el séptimo se casaron con la viuda, y murieron también sin dejar hijos. Finalmente murió también la mujer. Pues bien, esa mujer cuando llegue la resurrección) ¿de cuál de ellos va a ser mujer, si ha sido mujer de los siete?”

Pregunta mal intencionada que trataba de poner en ridículo la doctrina de la resurrección y del más allá en la que los afiliados al partido saduceo no creían. Este partido estaba formado por sumos sacerdotes y senadores, la aristocracia religiosa y seglar de la época, conocidos por su riqueza. Por ser ricos admitían como Palabra de Dios sólo los cinco primeros libros de la Biblia, considerando sospechosos los escritos de los profetas que atacaban sin piedad a los ricos y propugnaban una mayor justicia social. Los saduceos, como ricos, pensaban que Dios premia a los buenos y castiga a los malos en este mundo; en consecuencia se consideraban buenos y justos, pues gozaban de riqueza y poder, signos claros del favor divino. Negaban la resurrección y el más allá, pues aceptar la posibilidad de un juicio de Dios tras la muerte, suponía para ellos perder la seguridad de una vida basada en el poder y en el dinero.

Hoy también hay personas que tienen a la riqueza como su Dios y que persiguen a los que están comprometidos por la justicia, a los profetas que se ponen del lado de los débiles y de los in­defensos; éstos tienen que sufrir la difamación, la persecución y las tortu­ras. El mismo Jesús llamó felices a todas aquellas personas que sufren por la causa de su Reino: “Bienaventurados los perseguidos por causa de la justi­cia, porque de ellos es el Reino de los Cielos” (Mt 5,10).

Sólo entrarán en la otra vida aquellas personas que durante la vida terrena hayan vivido de acuerdo a los mandamientos del Dios vivo. Aqué­llos(as) que se hayan dedicado precisamente a perseguir a los seguidores com­prome­tidos de Dios están atentando en contra de la vida que es don de Dios. Por eso, estas personas no podrán entrar en la vida eterna preparada por Dios para los­(as) que han sido fieles.

 

  1. Saber resistir y permanecer fieles al proyecto de vida digna

 

Los hermanos Macabeos fueron ejemplo de resistencia y de fidelidad a su fe ante el rey Antíoco que los asesinaba. También su madre demostró su indómi­ta actitud. Ante la sugerencia del rey para que aconsejase a su hijo más pe­queño a que renunciase a su fe, la madre respondió resueltamente: “No temas a ese verdugo, sino que, haciéndote digno de tus hermanos, recibe la muerte para que vuelva yo a encontrarte con tus hermanos en el tiempo de la miseri­cordia”(2 Mac 7,29).

Cuando se escribieron los libros de los Macabeos (s. 2 a.C.) ya se tenía fe en la existencia de otra vida, se creía, por tanto, en la resurrección de las y los muertos. En un primer momento sólo se creía en una recompensa en esta vida expresada en riquezas, bienestar y larga vida. La fe en la resurrección comienza a motivar a las y los creyentes a vivir con responsabilidad según los valores del amor, la justicia y la solidaridad, aunque esto conlleve dificultades y persecuciones con la conciencia clara de que Dios sabrá recompensar con una vida eterna y feliz a aquellas personas que permanecen fieles a su Proyecto salvador y liberador.

A las y los seguidores de Jesús se nos pide fidelidad y capacidad de resistencia ante las dificultades, antes las incomprensiones y persecuciones. Como dice Pablo: “Fiel es el Señor; él les afianzará y les guardará del Maligno” (2 Tes 3,3). La fidelidad de nuestro Dios nos da la seguridad de que podemos, con su ayuda, vencer todas las dificultades y ser testigos y testigas de su amor solidario en medio de nuestros ambientes. Por eso podemos decir, con el salmista, “Confirma mis pasos en tus caminos para que mis pies no vacilen” (Sal 17,5).

A todas las personas que formamos la comunidad cristiana se nos pide saber resistir con valentía ante todos(as) aquellos(as) que quieren hacernos renunciar a nuestra fe para que vivamos según sus intereses egoístas promovi­dos por el neo-liberalismo capitalista que nos arropa y que condena a la muerte prematura a millones de seres humanos. Ante esta situación nos toca saber resistir y permanecer fieles.

 

Para la oración de las y los participantes

 

  1. Por todos los cristianos y cristianas que por falta de catequesis o de formación son víctimas de opiniones superficiales acerca del más allá de la muerte: para que encuentren en sus comunidades recursos de formación que les ayuden a vivir su fe en la vida eterna de un modo adecuado a los tiempos actuales, roguemos al Señor.
  2. Para que las iglesias cristianas sean fieles a la memoria de los mártires que, como los hermanos Macabeos, y tantos mártires latinoamericanos y caribeños dieron testimonio de anteponer el valor de su fe al amor a su propia vida…
  3. Por todas y todos los que viven en una situación en la que prevén la cercanía de la muerte: para que sepan prepararse para acogerla y vivirla de una manera digna, honesta y consciente…

 

Oración comunitaria: Dios Padre y Madre nuestra, Dios de Abraham y de Jacob, Dios de Vivos, Dios de Vida, que nos has llamado a hombres y mujeres y a todas las criaturas, a la Vida, y que, a pesar de la muerte, nos sigues llamando a la plenitud de la existencia. Ilumina nuestra fe para que sepamos contemplar el misterio de la existencia de una forma que genere vida para nosotros y para toda la creación. Por Jesucristo, nuestro hermano.

 

La perseverancia en el Proyecto de amor y justicia da sentido a nuestras vidas C33ºO (14-20/11/2016)

 

Introducción: Nos acercamos al final del año litúrgico. El próximo domingo celebraremos la fiesta de Jesús salvador y pastor del universo. Las lecturas que hoy escucharemos hacen, en cierta manera, una compa­ración entre el final del año litúrgico y el final del mundo. Invitándonos a pensar en el fin de este mundo, se nos llama a reflexionar profun­da­mente sobre la forma como vivimos nuestra fe. ¿Si fuéramos llamadas y llamados hoy a dar cuen­tas de nuestra vida cristiana, estaríamos preparadas y preparados para res­ponder adecuada­mente? Pidamos durante toda esta celebración que Jesús nos dé capaci­dad para ser per­severan­tes en la fe y en el amor.

 

1ªL: Malaquías 3,13-15.19-21. La persona justa será iluminada con un sol de justicia

 

I: El profeta Malaquías nos habla del fin que les espera a los personas justas y a las injustas. Aunque parezca que las y los injustos y los/as opresores/as triunfan en esta vida, Dios les pedirá cuenta de sus actuaciones y les pagará según su conduc­ta. En cambio la persona justa será iluminada por un sol de justicia; es decir, será premiado por la justicia que haya practicado en su vida. Así la práctica de la justicia se convierte en una exigencia fundamental para quienes se de­ciden a ser discípulos y discípulas del Dios comprometido con la vida de toda la creación y en especial de las y los empobrecidos y excluidos.

 

T: Ustedes se expresan de mí muy duramente, dice Adonai, a pesar de que tra­tan de excusarse de que nada malo han dicho de mí. Pues ustedes dicen que es tontería servir a Dios y que nada se gana con observar sus mandamientos o con llevar una vida austera en su presencia. Por eso, ahora, ustedes llaman feli­ces a los poderosos, pues los que actúan mal tienen éxito en todo, e incluso si provocan a Dios, no les pasa nada.

Porque ya llega el día, ardiente como un horno. Todas las personas orgullosas y quienes hacen el mal serán quemadas como paja por el fuego de ese día. No que­dará de ellos y ellas ni ramas ni raíces. Pero, en cambio, para ustedes que respetan mi Nombre, brillará el sol de justicia, que traerá sus rayos la salud; ustedes saldrán saltando como becerros de engorde. Pisotearán, además, a los malvados, que serán como ceniza esparcida en el camino de ustedes, cuando yo actúe, dice Adonai.

 

Salmo 97:  Él juzgará con justicia al universo

 

*          Entonen al Señor un canto nuevo, pues obró maravillas. Suya fue la sal­vación, obra de su mano, victoria del Santo.

*          El Señor trajo la salvación, y reconocieron los pueblos que él es Santo. Renovó su amor y lealtad a Israel. Han visto los extremos de la tierra la Salvación de nuestro Dios.

*          El Señor juzgará con justicia al universo, y según el derecho a las na­ciones.

 

3ªEv: Lucas 21,5-19. Con la perseverancia salvarán sus vidas

 

I: Jesús previó la destrucción de Jerusalén, que fue realizada en el año 70 d.C. por el ejército del general romano Tito. Después de dicha destrucción los romanos perseguían a los judíos y también a las y los cristianos que profesaban una fe que había tenido su origen en el pueblo judío.

Jesús anima a sus discípulos y discípulas y les dice que en medio de todas las difi­cultades y conflictos es necesario mantener la fe. La fidelidad en medio de las situaciones difíciles es la demostración más clara de amor a Dios y a los hermanos y hermanas. Por eso Jesús nos dice: “con su perseverancia salvarán sus vidas”.

 

T: En aquel tiempo algunos hacían notar a Jesús las hermosas piedras y los ricos adornos que habían sido regalados al Templo. Jesús dijo: “Llegará el tiempo en que de todo lo que ustedes admiran aquí no quedará piedra sobre pie­dra: todo será destruido”.

Le preguntaron entonces: “Maestro, dinos cuándo sucederá eso. ¿Cuál será la señal de que va a suceder? Jesús contestó: “Tengan cuidado y no se dejen engañar, porque muchas personas vendrán en mi lugar, diciendo: Yo soy el Salvador, ésta es la hora de Dios. No los sigan. Cuando oigan hablar de guerras y disturbios, no se asusten, porque primero tiene que pasar eso, pero el fin no vendrá en seguida”.

Después les dijo: “Se levantará una nación contra otra, y una raza con­tra otra. Habrá grandes terremotos, pestes y hambre en una y otra parte. Se verán también cosas espantosas, y señales terribles en el cielo. Pero, antes de eso, a ustedes los tomarán presos, y los perseguirán; los entregarán a los tribunales judíos y los llevarán a las cárceles; los harán comparecer ante los reyes y gobernadores porque llevan mi Nombre. Esta será para ustedes la opor­tunidad de dar testimonio de mí. No se olviden entonces de lo que ahora les advierto, de no preparar su defensa. Porque yo mismo les daré palabras tan sabias que ninguno de sus opositores las podrá resistir o contradecir.

Ustedes serán denunciados por sus padres, hermanos, parientes y amigos, y algunos de ustedes serán ajusticiados. Serán odiados de todos a causa de mi nombre, pero no se perderán ni uno de sus cabellos. Manténganse firmes y se salvarán.

 

             PARA LA REFLEXION COMUNITARIA

 

  1. ¿Por qué las y los cristianos debemos dar ejemplo de trabajo y laboriosidad?
  2. ¿Por qué las y los verdaderos discípulos y discípulas de Jesús son perseguidos y perseguidas?

 

  1. El compromiso de trabajar para vivir y para realizar la solidaridad

 

 

La situación de persecución, injusticia y opresión en que vivían las y los primeros cristianos les llevó a anhelar con toda el alma el fin del mundo y la consiguiente venida del Mesías

Tales eran las expectativas a este respecto en las primitivas comunidades cristianas que Pablo tuvo que ponerse serio con algunos de sus miembros. Así escribía a los Tesalonicenses: “a propósito de la venida de nuestro Señor, Jesús el Mesías, y de nuestra reunión con él, les rogamos, hermanos y hermanas, que no pierdan fácilmente la cabeza ni se alarmen con supuestas revelaciones, dichos o cartas nuestras, como si afirmásemos que el día del Señor está encima” (2Tes 2,12). Hasta tal punto estaban convencidos muchos cristianos y cristianas de la inminente llegada del fin del mundo que incluso habían dejado de trabajar para esperarla. Pablo no está de acuerdo con esta actitud cuando les dice: “No vivimos entre ustedes sin trabajar, nadie nos dio de balde el pan que comimos, sino que trabajamos y nos cansamos día y noche, a fin de no ser carga para nadie. No es que no tuviésemos derecho para hacerlo, pero quisimos darles un ejemplo que imitar” (2Tes 3,7-9), razón por las que los invita a “retraerse de todo hermano o hermana que lleve una vida ociosa,” y afirma tajantemente: “el que no quiera trabajar, que no coma” (2Tes 3,6ss). Esto sucedía el año 51 de nuestra era. Pablo, dirigiéndose a los cristianos y cristianas de Tesalónica les invita a imitar su ejemplo de trabajo. Les dice claramente: “El que no trabaja que no coma”.

El cristiano y la cristiana son personas de trabajo, esforzados y comprometi­dos con el Proyecto de Dios, en medio de la realidad que les toca vivir. Y el Proyecto de Dios sólo lo pueden construir personas responsables que realizan su trabajo con conciencia y dedicación. Las y los vagos no tienen disposición para el compromiso con el Proyecto de vida del pueblo del Dios salvador y liberador.

Como personas que viven en medio de una sociedad estructuralmente injusta, en barrios marginados o en comunidades rurales empobrecidas, nos toca, la mayor parte de las veces, realizar trabajos que no nos dan ni siquiera para sobrevivir ni para satisfacer las necesidades básicas de nuestras familias. Por eso se nos pide una conciencia clara sobre la necesidad de crear fuentes adecuadas de trabajo, organizaciones obreras y sindicatos que realmente defiendan la causa de las y los trabajadores y de las personas desempleadas, así como leyes justas que permitan que las y los obreros puedan comer adecuadamente y que tenga lo necesario e indispensable para vivir con dignidad.

En nuestra sociedad hay muchas personas que buscan trabajo sin encontrarlo. De hecho las fuentes de trabajo son pocas; por eso la mayor parte de la población de nuestros países caribeños y latinoamericanos trabaja en lo que se llama el sector informal de la economía; es decir, la mayor parte son chiriperos y pequeños agricultores. Esa situación nos debe lleva a organizarnos para exigir a las autoridades públicas y a las personas que tienen medios económicos la creación de mayores fuentes de trabajo como acción necesaria para vivir con dignidad.

El trabajo que hacemos para sobrevivir y conseguir lo necesario para nosotros y nuestras familias, no nos debe impedir que dediquemos parte de nuestro tiempo a los proyectos comunitarios, que están orientados a crear mejores condiciones de vida para todos y todas. Desde nuestro trabajo cotidiano, tanto el que hacemos para ganarnos la vida como el que hacemos en la comunidad y en las organizaciones solidarias, vamos colaborando con el Proyecto de Dios. Este sólo puede ser asumido por personas responsables que realizan su trabajo con conciencia y dedicación.

 

  1. Las y Los discípulos de Jesús son perseguidos

 

En los años 80, cuando se escribió el evangelio según Lucas, los cris­tianos y cristianas estaban siendo perseguidos y perseguidas por el imperio romano. Esa persecución se había hecho más violenta después de la destrucción de la ciudad de Jerusalén en el año 70. Los cristianos y cristianas eran perseguidos por una doble razón: por no ado­rar al emperador que se presentaba como un dios, y por haberse originado el cristianismo en el pueblo judío.

El evangelio de Lucas intenta fortalecer la fe de los discípulos y discípulas que están siendo perseguidos y perseguidas. De hecho ya Jesús había predicho que habrían perse­cuciones y conflictos. Incluso los mismos familiares iban a denunciar y a en­tregar en manos del imperio romano a sus mismos parientes.

Es cierto que, como fruto de las continuas guerras e invasiones para controlar ese lugar de paso que es Palestina, el templo de Jerusalén fue destruido hasta sus cimientos en el año 70 a.C. De hecho el país judío a través de la historia ha sido tierra de paso y vía comercial de grandes imperios: Egipto, Asiria, Babilonia, Persia, Grecia, Roma… Destrucciones, reconstrucciones y nuevas destrucciones han marcado la suerte de este sufrido pueblo hasta el día de hoy. Pero sin embargo no está ahí el interés del texto del evangelio que hemos proclamado hoy (Lc 21,5-19), sino más bien en las palabras que en boca de Jesús predicen a las y los discípulos la persecución y el martirio. En todas las épocas de la historia del cristianismo, las y los seguidores auténticos de Jesús han sido signo de contradicción y profetas incómodos. Los conflictos, la persecución y el martirio son consecuencia necesaria y lógica de la profecía en la vida del y de la cristiana. Seguir a Jesús es ir en contra de la escala de valores que un grupo de personas enriquecidas y poderosas quieren imponer a todas las demás personas.  Por eso el seguimiento de Jesús con autenticidad causará siempre incomodidad, molestia y escándalo al mundo.

El motivo de la persecución está bien expresado en el texto de Lucas “por causa mía” o “a causa de mi nombre”. Es por Jesús y por el Proyecto de vida del pueblo del Dios Padre/Madre que las y los cristianos de toda época son maltratados y perseguidos, hasta convertirse el martirio en sello de autenticidad cristiana.

Como personas que pertenecemos a comunidades de fe debemos estar conscientes de que las dificultades, conflictos, e incluso el martirio pueden formar parte de la vida de cada seguidor o seguidora de Jesús. Se nos pide vivir en disposición de dar testimonio de la fe que profesamos. Al mismo tiempo se hace necesario animar, estimular y solidarizarnos con aquellos hermanos y hermanas que están siendo perseguidos y perseguidas por su fidelidad al Proyecto del pueblo de Dios y su justicia.

 

Para la oración de las y los participantes

 

  1. Por toda la humanidad, para que camine decididamente hacia su fin, hacia la meta de la construcción de sociedades justas, democráticas y participativas, roguemos a nuestro Dios.
  2. Para que descubramos que una de las formas más excelentes de esperar el otro mundo es haciendo otro este mismo mundo en el que vivimos…
  3. Para que las y los cristianos no se aparten de todas aquellas personas que desde diferentes espacios sociales buscan y desean sinceramente el cambio de este mundo y se comprometen realmente en su transformación…
  4. Para que Dios nos dé a cada uno de nosotros y nosotras “un corazón sensato que nos ayude a calcular nuestros años”, nuestra muerte, de forma que vivamos más intensamente la vida…

 

Oración final: Dios Padre Nuestro, que a todos nos creaste sometidos a la ley inexorable del paso del tiempo y de la muerte: “enséñanos a calcular nuestros años, para que adquiramos un corazón sensato”, de forma vivamos con intensidad y pasión la vida que tú nos das, para que, como tu Hijo Jesús, también nosotros y nosotras nos sintamos enviados y enviadas a que nuestros hermanos y hermanas “tengan Vida, y Vida en abundancia”, ahora y siempre. Por Jesucristo nuestro Salvador.

 

 

 

 

            JESUCRISTO,  PASTOR DEL UNIVERSO C34ºO (21-27/11/2016)

 

Introducción: Hoy es el último domingo del tiempo ordinario. El Papa Pío XI creó la fiesta de Cristo Rey con una carta encíclica el 11 de diciembre de 1925. Después del Concilio Vaticano II esta fiesta ha sido colocada el último domingo del tiempo ordinario, como conclusión del año litúrgico, para expresar que Jesucristo es alfa y omega de nuestra fe, principio y fin. Se ha hablado de Cristo rey del universo. Sin embargo, no se trata de un reinado de poder y de imposición, sino de entrega desinteresada, de amor y de servicio. Por eso Jesús se rebajó a sí mismo, vivió en medio de su pueblo como un hombre pobre y sencillo, y pasó haciendo el bien, por ser fiel a la voluntad de su Padre.

Dispongámonos a celebrar con alegría la presencia de Jesús en medio de nuestra comunidad.

 

1ªL:   2º Samuel 5,1-3. Serás pastor de mi pueblo

 

I: Después de la muerte de Saúl, el primer rey de Israel, los ancianos re­presentantes de las diversas tribus de Israel, eligen a David como rey. David reinó en Israel por 40 años (1010-970).

A David se le encomendó la tarea de ser gobernante y pastor del pueblo de Dios. Fue elegido para gobernar al pueblo de Israel, teniendo un cuidado especial para las y los pobres y excluidos.

 

T: Todos los ancianos dirigentes de las tribus de Israel vinieron a hablar con David, en Hebrón, y le dijeron: “Mira que somos sangre de tu sangre. Ya antes, cuando Saúl reinaba, tú dirigías a Israel en sus campañas, y sabemos que Adonai te dijo: Tú eres el que guiará a mi pueblo, tú llegarás a ser jefe de Israel”. Así, pues, los dirigentes de Israel fueron donde David, en Hebrón, y, a conti­nuación, hicieron un pacto con Da­vid, delante de Adonai, y procedieron a ungirlo como rey de Israel.

 

Salmo 121: Qué alegría cuando me dijeron: vamos a la casa del Señor

 

*          Me puse alegre cuando me dijeron: “Iremos a la casa del Señor”. Ahora nuestros pasos se detienen, Jerusalén, delante de tus puertas.

*          Para Jerusalén pidan la paz: ¡que disfruten de paz tus moradores!

*          Por el amor que tengo a mis hermanos y a mis amigos, déjenme decir: “Que vivas siempre en paz”. Por la casa del Señor que es nuestro Dios, te deseo pura felicidad.

 

2ªL:   Colosenses 1,12-20. Jesús es nuestra paz

 

I: La lectura que ahora escucharemos es un himno precioso de Pablo de­dicado a Jesús, que es para él el primogénito de toda criatura. Él nos ha permitido colaborar en la construcción de su proyecto de vida y de salvación. Para Pablo Jesús es el centro del universo. De hecho, él ha reconciliado consigo a todos los seres del cielo y de la tierra, haciendo la paz entre éstos por su vida fundamentada en los valores del amor y la justicia.

 

T: Hermanos y hermanas: Den gracias al Padre, que nos preparó para recibir nuestra parte de la herencia reservada a los santos en su reino de luz. Nos arrancó del poder de las tinieblas y nos trasladó al Reino de su Hijo amado. En él nos encontramos liberados y perdonados. Él es la imagen del Dios que no se puede ver, el primogénito de toda la creación, ya que en él fueron hechas todas las cosas; las del cielo y las de la tierra; lo visible y también lo invisible. Gobiernos, Autoridades, Poderes y Fuerzas sobrenaturales. Todo está hecho por medio de él y para él. El existe antes que todas las cosas y todo se mantiene en él. Y él es también la Cabeza del Cuerpo, es decir, la Iglesia, Él es el principio, y renació antes que nadie de entre los muertos para tener en todo el primer lugar, porque así quiso Dios reconciliar consigo todo lo que existe, y por él, por su sangre derramada en la cruz, Dios establece la paz tanto so­bre la tierra como en el cielo.

 

3ªEv: Lucas 23, 35-43. Sus heridas nos han curado

 

I: Jesús es el buen pastor que da su vida por nosotros y nosotras. No nos ha salvado con acciones extraordinarias, sino con la sencillez de su entrega en la cruz. Jesús es crucificado como se hacía con los malhechores; además es asesinado junto a dos ladrones. Sin embargo, sus heridas nos han curado y su resurrección es para nosotros(as) fuente de vida eterna.

 

T: La gente estaba ahí mirando: los jefes, por su parte, se burlaban diciendo: Ya que salvó a otros, que se salve a sí mismo, para ver si es el Cristo de Dios, el Elegido. Los soldados también se burlaban de él. Cuando le ofrecieron vino agridulce para que lo tomara le dijeron: Si tú eres el rey de los judíos, sálvate a ti mismo. Porque había en lo alto de la cruz un letrero que decía: Este es el rey de los judíos. Uno de los malhechores crucificado, in­sultándo­lo, le dijo: ¿Así que tú eres el Cristo. Sálvate, pues, y también a nosotros. Pero el otro lo reprendió, diciéndole: ¿No temes a Dios, tú que es­tás en el mismo suplicio? Nosotros lo tenemos merecido, y pagamos nuestros crímenes. Pero él no ha hecho nada malo. Y añadió: Jesús, acuérdate de mí cua­ndo llegues a tu Reino. Respondió Jesús: En verdad, te digo que hoy mismo es­tarás conmigo en el Paraíso.

 

      PARA LA REFLEXION COMUNITARIA

 

1.- ¿Puede ser un gobernante un servidor y pastor de su pueblo?

2.-  ¿Se puede identificar a Jesús de Nazaret con un rey-mesías?

 

  1. David, gobernante y pastor del pueblo de Israel

 

David llegó a ser rey de Israel (1010-970) porque Dios lo eligió y lo consagró para realizar ese servicio en medio de su pueblo. Sin embargo, aunque David era el elegido por Dios para gobernar a su pueblo, el verdadero rey de Israel se­guía siendo Adonai.

Las generaciones posteriores a David tenían a éste como el modelo del rey que gobernó a su pueblo con justicia. David no debía gobernar a su pueblo con opresión e injusticia, porque Adonai le había dicho que sería un gobernante-pas­tor. Su misión era pastorear las ovejas a él encomendadas.

 

El Mesías esperado por el pueblo de Israel sería de la familia de David. Ese rey-Mesías espe­rado “juzgará con justicia a los humildes y salvará la vida de los pobres; aplasta­rá también a sus verdugos” (Sal 72,7).

La primera lectura nos presenta a un pueblo amante de David, que lo busca para aclamarlo y coronarlo rey. El evangelio nos muestra a un pueblo que se burla de Jesús, lo reta a salvarse en el calvario. David tuvo fama de buen guerrero y fundamentó su poder en un principio en sus bandas guerrilleras y en sus armas. Jesús aparece indefenso y desvalido, sin ejército y sin fuerzas; son sus enemigos quienes tienen el poder, el dinero y las armas. A David le espera un trono, una vestidura propia de un rey, un bastón de mando y una corona de oro. Jesús está clavado en la cruz y tiene sobre su cabeza un letrero de burla: “Jesús de Nazaret, rey de los judíos”.

Como comunidad de fe nos consideramos seguidores y seguidoras de Jesús buen pastor. De él hemos aprendido a servir a los hermanos y hermanas desde nuestra debilidad y falta de medios. De ninguna manera podemos renunciar a la misión pastoral que Jesús nos ha encomendado ni aprobar las acciones de aquellos y aquellas que fueron puestos para servir a todas las personas con disponibilidad, y en especial a las y los más pobres, y utilizan el poder para beneficiarse ellos, ellas y sus allegados y allegadas.

 

 2.- Jesús de Nazaret, y la esperanza de un rey Mesías

 

Las personas del tiempo de Jesús esperaban un Mesías-rey con poder que les liberase del dominio del invasor romano. Ya el primer Isaías hacia el si­glo 8º a.C. había acostumbrado al pueblo a esperar un Mesías de ese tipo: “Su imperio no tiene límites, y, en adelante, no habrá sino paz para el Hijo de David y para su reino. Él lo establece y lo sostiene por el derecho y la jus­ticia, desde ahora y para siempre. Sí, así será, por el amor celoso del Señor” (Is 9,6-7).

Jesús, sin embargo se presenta como un Mesías humilde y sin poder; su vida terrena termina en las mismas condiciones que la de los malhechores de su tiempo: cru­cificado en una cruz. Jesús no se presenta como un rey, sino como un pastor que da la vida por sus ovejas (Jn 10,11) y derrama hasta su última gota de sangre para que éstas tengan vida y vida en abundancia (Jn 10,­10).

Jesús afirmó su realeza en un momento bien curioso: ante el procurador romano Poncio Pilato. La reacción de éste debió ser de absoluta sorpresa. Para Pilato, ser rey era ser poderoso, omnipotente, temido; era tener a disposición personas e instituciones, actuar por encima e las leyes, del bien y del mal. Para Pilato, ser rey era, debía ser, todo lo contrario de lo que representaba aquel hombre que tenía delante: Jesús, desgarrado, herido, golpeado, abandonado, abucheado… En muchas comunidades cristianas la fiesta de Cristo Rey –en el pasado más que en la actualidad- ha sido entendida en algún sentido “al estilo e Pilato”: hemos vestido a Jesús con traje real, con bastón e mando, con corona y trono y lo hemos imaginado como rey todopoderoso… tal como nunca él fue. La fiesta ha servido para entronizar a Jesús con nuestra imaginación igualándolo con la posición de los señores de este mundo (Mt 20,25-28), de los que él siempre quiso diferenciarse.

Jesús, más que rey fue históricamente mensajero y luchador de un proyecto alternativo que él llamó “Reino de Dios”. El evitó expresamente que lo proclamaran rey, como efectivamente quisieron hacer en algún momento. Lo que él buscaba no era gentes que le aclamaran a él como rey, sino gente que se  decidieran a colaborar con el reinado de Dios, en el Proyecto de Justicia y vida plena para todas las personas.

Como comunidad de fe somos conscientes de que la oposición radical que nos pone Jesús no está entre lo espiritual y lo temporal, lo religioso y lo histórico; sino entre el poder de dominación y el poder de servicio. Jesús no es un rey como los de este mundo, que dominan y maltratan a quienes tienen bajo ellos; no utiliza su poder en beneficio propio, por eso no se salva a sí mismo de la mano e los judíos y los romanos. El vino a enseñarnos que todo poder (político, económico, religioso, intelectual…) debe estar al servicio de las personas, sobre todo de las y los oprimidos, desvalidos y excluidos sociales.

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Para la oración de las y los participantes

 

  1. Por los que gobiernan las naciones: para que ejerza su servicio guiados por los valores del amor y la justicia, roguemos al Señor.
  2. Por todos los cristianos y cristianas, para que proclamen con su vida que Jesús es realmente el modelo de servicio para sus vidas…
  3. Para que en la enseñanza cristiana y en la evangelización purifiquemos la imagen de un Cristo que es “rey al estilo y la manera de los reyes de este mundo”…
  4. Para que nos preparemos a comenzar con interés y entusiasmo el próximo “tiempo fuerte” de adviento, que comienza la semana próxima

 

Oración comunitaria: Dios Madre/Padre Nuestro al finalizar este año litúrgico queremos renovar nuestro compromiso de seguir colaborando en la construcción del Proyecto de vida del pueblo del Dios Salvador y Liberador. Sigue dándonos la fuerza de tu Espíritu para no desmayar en el intento de ser profetas comprometidos con la causa de la justicia, la democracia, y la inclusión salvadora, en un mundo estructuralmente injusto. Por el mismo Jesús hermano y compañero de camino.

 

 

 

 


Reflexiones para Círculos Comunitarios y Comunidades Jesuánicas de Base (CJB). Octubre, 2016

octubre 6, 2016

Red Ecuménica Bíblica Dominicana (REBIDOM)

C/ 3 No. 9. El Milloncito, Sabana Perdida. Santo Domingo Norte. Rep. Dominicana

Tels.809-902-4060; 809-765-7528.   E-mail: rebido@gmail.com

Reflexiones bíblicas semanales. Octubre,  2016

http://www.redbiblicadominicana.wordpress.com

 

            LA PERSONA JUSTA VIVIRÁ POR SU FIDELIDAD C27ºO (3-9/10/16)

 

Introducción:  Nos congregamos para reflexionar sobre nuestro compromiso de fe porque creemos en Jesús, que ha sido fiel a un Proyecto de vida en plenitud. Su ejemplo hoy nos invita a reflexionar profun­damente sobre los frutos de amor solidario que estamos dando en nuestras familias, en nuestras comunidades, en nuestro país. Al escu­char su Palabra y compartir su Proyecto, le pedimos que aumente nuestra fe, para asumir la causa de la justicia, y así realizar la misión que El nos encomienda.

 1ªL: Libro de Habacuc.1, 2-3;2,2-4. La fe que genera vida buena

I: Habacuc fue un profeta que realizó su misión a finales del siglo 7º (a­proximadamente entre los años 605-600 a.C.). Estamos en el tiempo cercano al des­tierro de Babilonia. Este profeta es el primero de los escritores bíblicos que se atreve a preguntar con valentía: ¿por qué deja Yahvé, el Dios de Israel, que triunfe la injusticia?

T:  ¿Hasta cuándo, Yahvé, te pediré socorro sin que tú me hagas caso, y te denunciaré que hay violencia sin que tú me liberes? ¿Por qué me obligas a ver la injusticia y te quedas mirando la opresión? Sólo observo robos y atropellos y no hay más que querellas y pleitos. Entonces Yahvé me respondió, diciendo: “Escribe la visión, anótala en tablillas, para que pueda leerse de corrido; porque es una visión con fecha exacta, que a su debido tiempo se cumplirá y que no fallará; si se demora el llegar, espérala, pues vendrá ciertamente y sin retraso. Los soberbios nunca tendrán mi favor, el justo, sí, vivirá por su fidelidad”.

Salmo de hoy: Un camino de fe, un camino de paz

 Un camino de fe, un camino de paz, un camino  contigo, viviendo en comunidad.

  • Acercarse a la otra persona con cordialidad; la paz es unión, es amistad, fraternidad y sororidad.
  • Llana y simplemente mi vida te entrego; no hay terror ni odio y el temor también está lejos.
  • La paz construimos, pues no la tenemos. Nos tienen pisados y nadie siente el dolor ajeno.

 

3ªEv Lucas 17,5-10. Somos servidores y servidoras que hacen lo que tienen que hacer

 

I:  En la lectura evangélica que leemos a continuación, los discípulos y discípulas piden a Jesús que les aumente la fe. El mismo Jesús confirma que sus seguido­res y seguidoras tienen una fe muy pequeña. Si la tuvieran más grande podrían hacer cosas que humanamente parecerían imposibles. Esa fe tiene que llevar a las y los seguidores de Jesús a hacer su trabajo de servicio solidario, sin buscar recompensas ni reconocimientos humanos.

T:  En aquel tiempo, los apóstoles dijeron al Señor: “Auméntanos la fe”. El Señor respondió: “Si tienen fe como un granito de mostaza, le dirán a ese árbol que está ahí: ‘Arráncate y plántate en el mar, y el árbol obedecerá’.

Supongan que uno de ustedes tiene un servidor arando o cuidando el gana­do. Cuando éste vuelve del campo, ¿le dicen ustedes:  ‘Ven enseguida a sentarte a la mesa?’ ¿No le dicen más bien: ‘prepárame comida, y ponte el delantal para servirme, y después que yo haya comido y bebido, tú lo harás a tu vez?’ Y des­pués, ¿se sienten agradecidos y agradecidas de ese servidor porque hizo lo que le mandaron? Esto vale para ustedes. Cuando hayan hecho todo lo que les ha sido mandado, digan: ‘Somos servidores y servidoras que no hacíamos falta; sólo hicimos lo que debíamos hacer’”.

            PARA LA REFLEXIÓN COMUNITARIA, FAMILIAR O PERSONAL

 ¿Por qué creemos que es Dios quien tiene que hacer justicia?

  1. ¿Por qué debemos hacer nuestro trabajo con sencillez y dedicación?
  1. ¿Hasta cuándo?

El profeta Habacuc pregunta a su Dios sobre la razón del mal que existe en medio del pueblo de Israel. ¿Cómo puede ser posible que exista en el pueblo de Israel el robo, la injusticia, la opresión, si el pueblo ha hecho una alianza con su Dios, por la que se ha comprometido a vivir como hermanos y hermanas y a tratarse como tales? ¿Cómo puede ser posible que el Dios Yahvé permita que el imperio babilónico siga amenazando con la deportación a los hijos e hijas de Israel? Se trata de una mentalidad que considera que la divinidad todo lo puede y todo lo que sucede en el mundo y en la sociedad se realiza con el permiso divino.

Hoy también las y los creyentes se hacen preguntas semejantes a las que se hizo Habacuc: ¿Cómo Dios sigue permitiendo que haya dolor, injusticias, y opresiones en contra de las y los más débiles? ¿Estará Dios realmente presente en la historia de nuestros pueblos? ¿Por qué Dios permite el dolor de tanta gente inocente? ¿Cómo las políticas de nuestros estados siguen privilegiando a los grupos más enriquecidos? ¿Cuál es la razón de la violencia irracional que mata a culpables e inocentes? ¿Dónde está el dios todopoderoso? ¿Por qué no interviene para cambiar la realidad en que vivimos?

La respuesta de la fe comprometida en la historia de nuestro pueblo no puede ser otra que reconocer que los hombres y mujeres hemos roto con el Proyecto de vida feliz y de fraternidad y, como consecuencia, tenemos el egoísmo, el dolor y la injusticia. En esa situación todas y todos tenemos un cierto grado de responsabilidad. Sin embargo un grupo de personas, las que han acaparado los bienes que pertenecen a todos y todas y las y los que tienen el poder político, económico y militar de los pueblos, tienen un mayor grado de responsabilidad.

Sólo es posible recuperar la felicidad perdida vol­viéndonos al camino del amor, de la solidaridad y de justicia que nos permite construir un Proyecto de vida buena desde los diferentes espacios en que nos movemos: nuestras organizaciones comunitarias, las familias, las asociaciones, los grupos juveniles, iglesias, comunidades cristianas, y apoyar los esfuerzos de todos los hombres y mujeres que luchan por la causa de la justicia, sin importar quiénes sean ni a la orga­nización que pertenezcan.

Como comunidad de fe, de conciencia crítica y de amor solidario nos toca dar razón de nuestra esperanza. Seguimos manteniendo la fe no porque seamos ingenuos ni ingenuas y no seamos capaces de ver la realidad con toda su crudeza. Sino porque en medio de la realidad de dolor, de violencia y de injusticia en la que muchas veces nos toca vivir seguimos creyendo en el Proyecto de vida plena Dios y estamos conscientes de que la causa de la justicia tarde o temprano tiene que vencer, para defender la causa de las y los humildes de la tierra. Con el profeta Habacuq creemos que las y los soberbios y los corruptos nunca tendrán el favor de nuestras comunidades, mientras que cada persona comprometida, que construye la sociedad justa, democrática y participativa, vivirá por su fidelidad (Hab 2,4).

 

  1. Servidores y servidoras que hacen su trabajo con sencillez

Un grupo de discípulos y discípulas pidió a Jesús que les aumentase la fe. La observancia del compromiso de fe no es en primer lugar un mérito nuestro.  Por eso, es no sólo posible, sino necesario, reconocer que somos servidores y servidoras que no somos imprescindibles (Lc 17,10). Con esto se quiere afirmar con fuerza que la fe es ante todo un don. Nuestra capacidad de vivir la fe en el proyecto de la justicia y de cumplir con nuestros compromisos, es también una gracia. Por eso, la afirmación de que somos pobres servidoras y servidores, es perfectamente coherente con una fe profundamente comprometida.

Sólo las y los que viven y reconocen el don de la fe pueden ser portadores y portadoras de la gratuidad del amor humano-divino. Ellas y ellos están en contraste con aquellas personas que se presentan como maestros y maestras y no dan el testimonio de amor solidario de que nos habla la carta a Timoteo (2 Tim 1,6-7).

A las discípulas y discípulos de Jesús se nos pide hacer nuestro trabajo con sen­cillez, poniendo el Proyecto colectivo de vida buena en el centro de nuestra vida y nuestros intereses. Y si hacemos lo que tenemos que hacer no debemos vanagloriarnos, puesto quien hace producir lo que sembramos es el mismo espíritu divino, y nosotros y nosotras somos simples colaboradoras y colaboradores de ese Proyecto de vida plena (1 Co 3,6).

Si estamos conscientes de nuestros compromisos como organizaciones comunitarias, asociaciones, redes solidarias, comunidades cristia­nas… si estamos  comprometidas y comprometidos con la siembra de la semilla evangélica en nuestros ambientes, si compartimos la lucha por la defensa de la vida de todas las personas, y sobre todo de las mayorías populares empobrecidas y excluidas, en nombre de nuestra fe; simplemente estamos haciendo lo que tenemos que hacer. Por eso, También a nosotros y nosotras Jesús nos invita hoy a decir: “Somos servidores y servidoras que no hacíamos falta; sólo hicimos lo que debíamos hacer” (Lc 17,10).

 

Para la oración de las y los participantes

 

  1. 1. Para que vivamos nuestro compromiso creyente teniendo a Jesús como referente de amor y entrega solidaria. Recemos…
  2. Para que demos nuestra contribución al Proyecto de vida buena con entusiasmo, con pasión y, a la vez, con simplicidad y humildad, conscientes de que ese trabajo es simplemente “lo que debemos hacer”…
  3. Para que sean muchos las y los jóvenes que, con simplicidad y humildad, se sientan llamados y llamadas a un servicio total y desinteresado a las y los sectores sociales más empobrecidos y excluidos.

 

Exhortación final: La Palabra que hemos escuchado nos invita a mirar la reali­dad con los ojos de la fe comprometida y con la agudeza de la conciencia crítica. Al hacernos conscientes del egoísmo y de la injus­ticia que rompe el Proyecto de vida buena, plan de felicidad y fraternidad, pedimos a nuestro Padre que fortalezca nuestra fe; que nos dé su Espíritu de amor y de buen juicio, para realizar nuestro trabajo con sencillez, responsabilidad y fidelidad.

 

JESUS, MAESTRO, TEN COMPASION DE NOSOTROS  C28ºO (10-16/10/16)

 

INTRODUCCIÓN: Podemos pasar por la vida siendo indiferentes ante el dolor ajeno o dejando que nuestro corazón se compadezca del sufrimiento de los hermanos y hermanas y haciéndonos solidarios y solidarias con quienes están excluidos y excluidas. Que al reflexionar la palabra y celebrar la fe  aprendamos de Jesús a ser compasivos/as con los/as hermanos/as más necesitados/as.

 

1ªL:  2º Reyes5,14-17. Naamán quedó sanado.

 

I:  Naamán era el jefe del ejército de Aram, en la actual Siria, situada al norte de la tierra de Palestina, la tierra de Jesús. Este general era leproso y fue sanado de su enfermedad por medio del profeta Eliseo, quien le hizo el milagro de curarlo de forma desinte­resada. Naamán, según su mentalidad, cree que ha sido Yahvé, el Dios de Israel quien lo ha cura­do, por eso construye un altar en nombre del Dios de Israel, para agradecerle el milagro de su curación.

 

T:  En aquellos días, Naamán aceptó bajar al Jordán y se baño siete veces como le había dicho Eliseo. Su piel se puso suave como la de un niño y quedó purificado. Entonces Naamán regresó a la casa de Eliseo con toda su gente. Entró y le dijo: Ahora sé que no hay en el mundo otro Dios que el de Israel. Te pido que aceptes es­tos regalos de parte de tu servidor. Pero Eliseo contestó: Lo juro por Yahvé, a quien sirvo: no los aceptaré. Y por más que Naamán insistió, no aceptó sus regalos. Entonces Naamán le dijo: Ya que te niegas, permite que se me den unos sacos de tierra de tu país, la cantidad que puedan cargar dos mulos. La usaré para construir  un altar a Yahvé, pues a ningún otro ofreceré  más sacrificios

 

Salmo de hoy: Jesús se identifica con el/la empobrecido y excluido/a

 

  • Vive Jesús en el pobre; vive en el niño, la niña, y el joven. Vive en mi comunidad.
  • Vive Jesús en quien lucha. Vive en quien lucha y trabaja. Vive en quien sabe amar.
  • Vive Jesús en quien ama, y se encarna en su realidad, construyendo día tras días la justicia y la hermandad.

 

3ªEv Lucas 17,11-19. Maestro, ten compasión de nosotros y nosotras

 

I:  En el Antiguo Testamento los/as leprosos/as debían vivir separados/as del resto de las personas. Eran unos verdaderos marginados sociales. En el texto evangélico que leemos a continuación Jesús devuelve la salud a 10 lepro­sos, demostrando su compasión por ellos. Sin embargo, de éstos, sólo uno volvió para dar gracias.

 

T:  De camino a Jerusalén, Jesús pasó por los límites de Samaría y Galilea. Al entrar a un pueblo, diez hombres leprosos le salieron al encuentro. Se queda­ron a cierta distancia y gritaron: Jesús, Maestro, ten compasión de nosotros. Jesús les dijo: “Vayan a presentarse a los sacerdotes”. Mientras iban, quedaron sanos. Uno de ellos, al verse sano, volvió de inmediato. Llegó alabando a Dios en alta voz y echándose a los pies de Jesús, con el rostro en tierra, le daba gracias. Este era samaritano. Jesús entonces preguntó: “¿No sanaron los diez? ¿Dónde están los otros nueve? ¿El único que ha vuelto a alabar a Dios  ha sido este extranjero?” En seguida dijo al hombre: “Levántate y vete: tu fe te ha sal­vado”.

 

            PARA LA REFLEXIÓN COMUNITARIA, FAMILIAR O PERSONAL

 

  1. 1. ¿Por qué debemos mantener viva la memoria de la divinidad compasiva, defensora de la vida?
  2. ¿Por qué es necesario saber agradecer los dones divinos y dar gratis lo que gratis se ha recibido?
  3. Mantener viva la memoria de la divinidad compasiva defensora de la vida

A lo largo de toda la Biblia, Yahvé, la principal divinidad de Israel,  se nos presenta como alguien que sana y que devuelve la vida. En el Antiguo Testamento estar enfermo o enferma era considerado como un paso previo para la muerte. En otras palabras, se creía que la enfermedad era la antesala de la muerte. Por eso el milagro que se realiza con el general sirio Naamán, por medio del profeta Eliseo, es un signo de que él es el defensor de la vida, allí donde ésta esté amenazada.

A lo largo de todo el Antiguo Testamento nos encontramos con una divinidad, Yahvé, que defiende la vida de su pueblo. Al asesino Caín, no permite que se le mate (Gen 4,15). No permite la muerte del hijo de Abrahán y de la esclava Agar (Gen 21,14-20). No permite la muerte de Isaac (Gen 22,1-19). Protege la vida de José, el hermano vendido por sus hermanos (Gen 37,21-22). Se involucra en el proceso de liberación de un grupo de esclavos y esclavas que necesitan liberarse de la esclavitud egipcia (Gen 3,7-8). Cuando el pueblo se olvida del proyecto colectivo de vida buena, la divinidad les envía profetas para que vuelvan a sus caminos de sal­vación.

Los leprosos, de los que nos habla el Evangelio, al encontrar a Jesús le dicen: “Jesús, Maestro, ten compasión de nosotros” (Lc 17,13). Lograr la curación, es lo mismo que recuperar la verdadera vida, pues sabemos como la lepra es una enfermedad tan terrible en la que la carne de las perso­nas se va cayendo a pedazos. Además, con la curación de estos leprosos, éstos salen del aislamiento a que se veían obligados por la ley judía  (Lev 13,45-46).

Los leprosos piden a Jesús que sea compasivo con ellos. Y es que la com­pasión es el punto de partida necesario para realizar acciones solidarias en bien del hermano o de la hermana necesitada.

Quien se acuerda de volver a agradecer a Jesús (Lc 17,11-19) es un leproso samaritano, un hombre agradecido, doblemente marginado por su condición de leproso y de “extranjero”. Por ello, camino a Jerusalén, donde  recibirá la muerte a manos de los jefes del pueblo, Jesús da la vida: “Tu fe te ha salvado” (Lc 17,19).

Para nosotros y nosotras, como comunidad de fe, como espacio de vida solidaria, acordarnos de Jesucristo, como dice Pablo (2 Tim 2,8) es hacer nuestro su testimonio de amor sin barreras legales o religiosas. Es hacer nuestra también su preferencia por las y los empobrecidos y las y los despreciados, sin tener en cuenta si es dominicano, haitiano o de otra nacionalidad.

 

  1. Saber ser agradecidos y agradecidas y dar gratis lo que gratis se ha recibido

Naamán, el sirio, una vez que se sintió curado, descubrió que era nece­sario volver para agradecer a aquella persona que, en nombre de su dios, le había devuelto su salud, y trajo regalos para Eliseo el profeta que lo había curado (2 Re 5,15). Es la reac­ción normal de una persona que sabe reconocer los beneficios que se le hacen. De hecho, el refrán popular dice: “Es de personas nobles el saber ser agrade­cidos y agradecidas”.

Cuando el militar se ve curado, ofrece regalos al profeta. Sin embargo Eliseo no acepta regalos. Da gratis lo que a él se le ha dado gratis. En defi­nitiva, el profeta quiere expresar que si Naamán ha sido curado, no ha sido él quien lo ha liberado de la lepra, sino Dios, a quien el profeta sirve. Naa­mán entiende la lección del profeta, y se decide a hacer un altar dedicado a Yahvé en su propia tierra. Ha comprendido que el cambio experimentado es tal, que de ahora en adelante su vida se va a convertir en una acción de gracias.

De los 10 leprosos que Jesús sanó, sólo uno volvió para dar gracias a Jesús, y éste era un samaritano quien era considerado como un extran­jero por los judíos. Nueve de ellos, como fieles a la ley judía, van a cumplir con el rito de su código religioso. Sólo un extranjero, un samaritano, comprende la grandeza del don recibido y retorna a agradecer. Doblemente marginado, como leproso y como extranjero, es el único que se deja deslumbrar por las maravillas del amor solidario y es capaz de dar gracias. El más pobre, el más desvalido por su doble condición de leproso y extranjero, es sin embargo el sujeto de la predilección; el único que podrá oír de labios de Jesús la palabra salvadora: “Levántate y vete en paz; tu fe te ha salvado” (Lc 17,19).

Todas y todos los creyentes y militantes, tenemos el compromiso de dar gratis la fe que gratis hemos recibido. Debemos comunicar la Palabra de Jesús, como mensaje de vida y de salvación. No debemos buscar regalos ni recompensas humanas por el trabajo que hacemos. En definitiva el Proyecto de vida feliz y liberada tiene una dimensión pública y comunitaria y nosotras somos simples colaboradoras y colaboradores.

Para la oración de las y los participantes

  1. Por los modernos “leprosos”, los que la sociedad evita… para que nuestra fe rompa con esa imposición social y demos testimonio de una fraternidad y sororidad que salta fronteras y separaciones…
  2. Para que, como Jesús, estemos atentas y atentos a recibir la sorpresa de la gratitud del extranjero, del pagano, del no creyente… y para que nosotras y nosotros mismos seamos siempre agradecidos y agradecidas.
  3. Para que las y los jesuánico-cristianos/as defendamos el derecho de las y los empobrecidos, hombres y mujeres, a buscar mejores condiciones de vida fuera de sus fronteras, cuando a los capitales de sus países nunca se les opuso resistencia para su fuga, y cuando el mercado libre proclama la igualdad de oportunidades para todos y todas.

 

Exhortación final:  El texto que hemos meditado nos invita a imitar la actitud del Jesús compasivo con las y los excluidos sociales. Debemos anunciarles una Palabra que es fuente de libertad, que no está encadenada y debemos acom­pañar ese anuncio con acciones solidarias que ayuden a crear conciencia social y vayan en beneficio de la gente necesitada. En ese trabajo tenemos que cultivar el valor de la gratitud, y compartir con las y los demás hermanos y hermanas, de forma gratuita, lo que gratis hemos recibido.

 

EXIGIR LOS DERECHOS CON INSISTENCIA Y SIN DESANIMARSE C29ºO (17-23/10/16)

 

Introducción: Nosotros y nosotras estamos comprometidos y comprometidas con la causa de la justicia que beneficia a las y los pobres e indefensos/as. Para realizar esa justicia Jesús denunció las injusticias y asumió con responsabilidad un proyecto de vida buena. Dejémonos guiar por el espíritu divino para que, habiendo descubriendo nuestra vocación de servicio solidario, lo podamos realizar con decisión y valentía.

 

1ªL: Exodo 17,8-13. Mientras Josué lucha, Moisés está en oración

 

I: En el camino hacia la tierra de Canaán, los judíos tuvieron que librar varias batallas con los pueblos que encontraban a su paso y que no les permi­tían continuar el recorrido que los llevaría a la tierra que ellos y ellas consideraban prometida por su divinidad. Mientras que Josué dirige la batalla en contra de los Amalecitas, Moisés está en oración.

 

T: Estando Israel en Refidim, vinieron los amalecitas y lo atacaron. Moisés dijo a Josué: Elige algunos hombres y márchate en la mañana a pelear contra los amalecitas. Yo, por mi parte, me pondré en lo alto de la loma, con el bas­tón de Dios en mi mano. Josué cumplió las órdenes de Moisés y salió a pelear contra los amalecitas. Mientras tanto, Moisés, Aarón y Jur subieron a la cum­bre de la loma, y sucedió que mientras Moisés tenía las manos arriba, se impo­nía Israel, pero cuando las bajaba, se imponían los amalecitas. Se le cansaron los brazos a Moisés; entonces tomaron una piedra y sentaron a Moisés sobre e­lla, mientras Aarón y Jur le sostenían los brazos, uno a cada lado. Así, Moisés mantuvo sus brazos alzados hasta la puesta del sol y Josué hizo una enorme matanza entre la gente de Amalec.

 

Salmo de hoy: Cuando el pobre crea en el pobre, ya podremos cantar libertad

 

  • Cuando el pobre crea en el pobre construiremos la fraternidad y la sororidad.
  • Al luchar por los hermanos y hermanas se hace la comunidad. Jesús vive en la solidaridad.
  • Cuando el pobre busca al pobre y nace la organización es que empieza nuestra liberación.
  • Cuando el pobre anuncia al pobre la esperanza que Jesús nos dio, ya su proyecto de vida entre nosotros y nosotras nació.

 

3ªEv. Lucas 18,1-8. Orar siempre sin desanimarse

 

I: El texto evangélico que leemos a continuación nos habla de la importancia de defender valientemente  el propio derecho. Hace la comparación entre la actitud del juez que no quería es­cuchar a la viuda y la actitud de ésta que se mantiene bien firme en su reclamo. Por su insistencia obtuvo la justicia esperada.

 

T: En aquel tiempo, Jesús, para explicar a los discípulos y discípulas cómo tenían que orar siempre sin desanimarse, les propuso esta parábola: “En una ciudad había un juez que no temía a Dios ni le importaba nadie. En esa misma ciudad había una viuda que vino done él a decirle: “Hágame justicia contra mi adversario”. El juez no le hizo caso durante un buen tiempo. Pero al final pensó: “Aunque no temo a Dios y no me importa nadie, esta viuda me molesta tanto que le voy a hacer justicia; así ya no volverá a romperme la cabeza”. Y el Señor dijo: “¿Se han fijado en las palabras del juez malo? Ahora bien, ¿Dios no les hará justi­cia a sus elegidos si claman a él día y noche, mientras él demora en escuchar­les? Todo lo contrario; pues les aseguro que Dios hará justicia en favor de ellos, y lo hará pronto. Pero, cuando venga el Hijo del Hombre, ¿hallará fe en la tierra?

 

 

PARA LA REFLEXIÓN COMUNITARIA, FAMILIAR O PERSONAL

 

  1. ¿Por qué debemos defender nuestro derecho con insistencia?
  2. ¿Por qué podemos decir que la comunidad de fe debe comprometerse con la causa de la justicia?

 

  1. La capacidad de defender nuestro derecho con valentía

La lectura del libro del Exodo que hemos leído hoy nos presenta a dos seguidores de Dios, que son líderes del pueblo de Israel, en el camino hacia la tierra prometida: Moisés y Josué. El pueblo quiere continuar su ruta hacia la tierra de Canaán, la cual tendrán que conquistar. Pero lo impiden los pueblos que encuentran en su camino. Se hace necesaria la lucha  armada para poder seguir el camino hacia la tierra prometida. Mientras Josué organiza la batalla en contra de los Amalecitas, Moisés sube al monte para interceder por el pueblo y pedir a su Dios que les de la victoria en la batalla (Ex 17,10).

Mientras Josué organiza la batalla, Moisés tenía sus brazos en alto, intercediendo por su pueblo. Nos dice el texto que mientras Moisés tenía sus brazos levantados su pueblo vencía la batalla contra los amalecitas, cuando los bajaba pasaba lo contrario.

El ejemplo de Moisés y de Josué puede ayudarnos. En la vida cristiana y el compromiso con la transformación de una realidad de injusticia, corrupción y opresión no podemos hacer separación entre nuestra oración y el trabajo que tenemos que hacer cada día para realizar la misión que se nos ha encomendado. Nuestra oración y nuestra espiritualidad tienen que estar encarnadas en nuestro trabajo evangelizador y en nuestras luchas por conseguir mejores condiciones de vida para todos y todas,  desde el ambien­te en el que a cada una y a cada uno le toca vivir.

Como otras parábolas evangélicas, la que  hemos leído hoy tiene también un “final feliz”, no tan feliz como la vida misma. Porque ¿cuánta gente muere sin que se le haga justicia, a pesar de haber estado de por vida suplicando al Dios del cielo? ¿Cuántos mártires esperaron en vano la intervención divina en el momento de su ajusticiamiento? ¿Cuántos pobres luchan por sobrevivir sin que nadie les haga justicia? Muchos creyentes se preguntan hasta cuándo va a durar el “silencio de Dios”, cuándo va a intervenir en este mundo de desorden e injusticia legalizada… ¿Cómo permite el Dios de la paz y del amor esas guerras tan sangrientas y crueles, la demencial carrera de armamentos, el derroche de recursos para la destrucción del medio ambiente, la existencia de un tercer y cuarto mundos que desfallecen de hambre, y el aumento de la disparidad de vida entre países y entre ciudadanos y ciudadanas?

 

  1. Una comunidad comprometida con la causa de la justicia

Como la viuda del evangelio, el jesuánico-cristiano, consciente de la compañía del espíritu divino en su compromiso con la causa de la justicia y la fraternidad, no debe desfallecer en su anhelo de construir el Proyecto de Vida Buena, en su búsqueda tenaz, en su convicción mantenida “a pesar de” las circunstancias negativas, “aunque es de noche”… La insistencia en la oración no será para él el recurso a una fuerza externa cuasimágica que nos “concede” lo que pedimos desde fuera, sino que será más bien la expresión de su deseo más profundo, y con ello su propio fortalecimiento en la lucha por la consecución de la utopía que persigue.

El juez del que nos habla el Evangelio de hoy hizo justicia a la viuda simplemente para quitársela de encima (Lc 18,4-5). La actuación del juez no  se puede comparar con la forma de actuar de Dios, quien con mucha mayor razón escuchará a sus elegidas y elegidos cuando clamen a él “día y noche” (Lc 18,7), aun cuando a veces parece demorar. Se trata en ocasiones de gritos insistentes, tan vez desesperados, de clamores por la justicia, hacia quien se considera el juez justo y misericordioso como último recurso. Lo mismo sucede con la oración de Moisés, cuando en un riesgo mortal para su pueblo, con los brazos extendidos pedía a su Dios por las y los suyos (Ex 17,11-12). Oración que es la de la necesidad extrema, la que viven tantas personas de nuestros pueblos empobrecidos, excluidos y maltratados de nuestra isla, el Caribe, América Latina y el mundo.

Como comunidad jesuánico-cristiana debemos seguir creyendo en la causa de la justicia. Debemos luchar para construir el Proyecto de Vida Buena, convencidas y convencidos de que todo lo demás vendrá por añadidura (Mt 6,33). Nuestro compromiso de trabajo es para todo momento, mientras tengamos aliento de vida y hasta que se hagan realidad los cielos nuevos y la tierra nueva en donde habite la justicia (2 Pe 3,13).

 

Para la oración de las y los participantes

  1. Por las y los jesuánico-cristianos y las mujeres y hombres que construyen la nueva sociedad justa, para que creamos siempre en el valor de la oración encarnada y comprometida, sin tener que identificarla con un recurso mágico o un remedio fácil para nuestros problemas. Recemos.
  2. Por las y los jesuánico-cristianos y personas de buena voluntad que participan en la administración de la “cosa pública”, para que den ejemplo de celo por el bien común, frente a la ola de corrupción, falta de ética y el individualismo que invade nuestra sociedad…
  3. Por las y los jesuánico-cristianos que participan en la administración de la justicia, para que comprendan que antes que cualquier otra cosa, lo que espera de ellos y ellas es un testimonio cabal de integridad y honradez.

 

Exhortación final: El texto bíblico reflexionado nos ha hablado de la necesidad de unir la oración y el trabajo, la reflexión y la praxis liberadora, para que se vaya haciendo realidad en medio de nuestro ambiente el Proyecto de la vida buena. En ese Proyecto ocupa un lugar primordial la lucha por la causa de la justicia, como el mejor instrumento que nos impulsa a crear las condiciones humanas y sociales que nos permitan compartir como hermanas y her­manos en la mesa de la fraternidad, donde todos los hombres y mujeres tie­nen su lugar y su pan asegurado.

 

            LA SOBERBIA HACE PERDER LA RAZON Y LA VERGUENZA C30ºO (24-30/10/16)

 

Introducción: Nos reunimos como hermanos y hermanas porque formamos parte de la comunidad jesuánico-cristiana, inspirada en la vida y en la práctica solidaria de Jesús de Nazaret. Jesús quiere que vivamos con sencillez y humildad, sin creernos mejores que nadie y reconociendo nuestras potencialidades y limitaciones.

 

1ªL: Eclesiástico 35,15-17. 20-22. Una divinidad que escucha la súplica de la persona oprimida

 

I: El libro del Eclesiástico recoge parte de la sabiduría del pueblo de Israel. La siguiente lectura nos habla de una divinidad cercana y solidaria con el/la empobrecido/a, el/la oprimido/a, el huérfano y  la viuda.  A sus fieles les pide ac­tuar con generosidad porque no quedará sin recompensar toda obra de bien hecha en favor de los/as más necesitados/as e indefensos/as.

 

T: Yahvé es un juez que no toma en cuenta la condición de las personas. El no se deja influenciar por la situación del que perjudica al/a la empobrecido/a; escucha más bien la oración del oprimido y de la oprimida. No desoye la súplica del/de la huérfano/a, ni de la viuda, cuando cuenta sus penurias. El que sirve a Yahvé con todo su corazón es oído y su súplica llega hasta las nubes. La oración del humilde traspasa las nubes, y mientras ella no llegue a su des­tino, no será consolado. No cesa hasta que el Altísimo lo haya mirado, haya hecho justicia a los buenos y restablecido el derecho. Y el Yahvé no tardará; no soportará más a los hombres y mujeres despiadados/as hasta que les quebrante las espal­das, hasta que castigue a los paganos, extermine la multitud de los violentos y destruya el poder de la gente injusta.

 

Salmo de hoy: Quiero caminar con amor y humildad

 

  • Jesús quiero caminar, sin fijarme en las espinas, que se pegan al andar, al andar por los caminos.
  • Dame amor, dame humildad, y yo moveré montañas. Si Jesús, tú me acompañas, qué me pudiera faltar.
  • Si me sintiera caer, si las fuerzas me faltaran, recordando tu mirada, volvería a renacer.

 

3ªEv. Lucas  18,9-14.  Mantenerse al nivel de la gente sencilla

 

I: En el Evangelio que leemos a continuación Jesús nos habla de la impor­tancia de la humildad en la relación con los hermanos y hermanas y con la divinidad. Por eso la oración del fariseo soberbio no es escuchada, mientras que la oración del publicano, que sabe re­conocer sus errores y pide compasión es acogida.

 

T: En aquel tiempo Jesús puso esta comparación por algunas personas que estaban convencidas de ser justas y despreciaban a las demás: “Dos hombres subieron al Templo a orar, uno era fariseo y el otro publicano. El fariseo, de pies, oraba en su interior de esta manera: Oh Dios, te doy gracias porque no soy como los demás hombres, que son ladrones, injustos, adúlteros, o como ese publicano que está allí. Ayuno dos veces por semana, doy la décima parte de todo lo que tengo. El pu­blicano, en cambio, se quedaba atrás y no se atrevía a levantar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: Dios mío, ten piedad de mí que soy un pecador. Yo les digo que este último bajó a su casa justificado y aquél no. Porque todo el que se hace grande será humillado, y el que se humille será hecho grande.

 

PARA LA REFLEXIÓN COMUNITARIA, FAMILIAR O PERSONAL

 

  1. ¿Por qué escuchar la súplica de las y los excluidos?
  2. ¿Cómo y por qué mantener la fe en medio de las situaciones más difíciles?
  3. La escucha de la súplica de las y los excluidos

Yahvé, la divinidad de Israel demostró una especial predilección por las y los oprimidos, las y los excluidos, por el huérfano y la viuda, quienes son en la Biblia, el modelo de la gente desprotegi­da e indefensa. En una sociedad machista como la judía, en la que el hombre era quien ganaba el sustento de la familia y tomaba las principales decisiones, quedarse sin padre o sin esposo, significaba caer en la miseria, si no se provenía de una familia que tuviese bienes y posesiones acumuladas.

Yahvé es un juez celoso que no se deja sobornar por los poderosos que quieren utilizar su dinero para comprar las sentencias que, casi siempre, perju­dican al más débil e indefenso. Sus seguidores y seguidoras creían que El, tarde o temprano, hace justicia a aquellas personas pisoteadas, y paga a las y los injustos según su conducta malvada.

El libro del Eclesiástico nos dice que la oración del humilde tras­pasa a las nubes (Eclo 35,21); es decir, el humilde tiene comunicación directa con el Dios de Israel, puesto que El se acerca y escucha la oración de cada persona excluida.

Si queremos imitar la conducta divina, es necesario que aprendamos a escuchar a las y los oprimidos, huérfanos, a las viudas desprotegidas, a los hombres y a las mujeres que se encuentran oprimidas y desanimadas porque el peso de la vida no les permite mirar el futuro con esperanza.

 

  1. Mantener la fe en medio de situaciones difíciles y evitar la hipocresía farisaica

Hacia el año 160 a.C., en el tiempo de la revolución de los Macabeos contra el imperio griego de los seléucidas, se formaron en la nación judía grupos  religiosos para salvar la pureza de la fe y las costumbres judías frente a los enemigos griegos que querían imponer su cultura a todos los pueblos que dominaban. Entre estos grupos están los fariseos. Algunos de ellos eran sacerdotes, otros eran rabinos; la mayor parte era gente normal del pueblo. La gente veía en ellos sus guías espirituales y los llamaba maestros. Exigían a la gente un trato especial y honorífico. Ellos tenían poder en el pueblo para decidir lo que estaba prohibido o permitido.

El fariseo formaba parte de un grupo religioso cuyos miembros se creían mejores que todas las demás personas. Pagaban la décima parte de lo que producían pero olvidaban lo más importante el amor y la justicia (Lc 11,42). Por eso, conti­nuamente Jesús les echa en cara su conducta errada. Les llamas hipócritas y se­pulcros blanqueados (Lc 11,44). Afirma que por dentro están llenos de rapiña y de maldad (Lc 11,39). Se creen justos pero desprecian a las demás personas (Lc 18,9).

En la parábola que hemos leído hoy (Lc 18,9-14) hay diferencias en las actitudes externas del fariseo y del publicano despreciado: el fariseo se adelanta y erguido (de pie) comienza su oración; el publicano se queda atrás; está inclinado, pues no se atreve a levantar los ojos y se golpea el pecho. Hay también diferencia en las palabras que pronuncian en el interior de cada uno. El fariseo habla con soberbia destacando sus méritos. El publicano sólo pide piedad porque se reconoce pecador. Pero es en la actitud de fondo donde el contraste es mayor. El fariseo no hace oración porque no necesita de Dios. Está lleno de sí mismo y sólo puede contemplarse a sí mismo; él es su propio dios.

El fariseo no sólo se creía justo, sino que despreciaba a los demás. Y Dios no podía admitir esta actitud, en primer lugar porque en esta vida no hay nadie que se pueda presentar como justo, y en segundo lugar, por tanto, porque todos y todas somos de alguna manera pecadores, y por esto mismo, no tenemos razones para despreciar a las demás personas.

El fariseísmo consiste en sentirse justificado y puro, distinto a las y los demás (Lc 18,11), a partir del cumplimiento formal de exigencias religiosas. Esa incoherencia está presente en el comportamiento de muchas y muchos cristianos y cristianas, y es una peligrosa posibilidad para todos y todas las y los que pertenecemos a la Iglesia de Jesús.

Paradójicamente, en la parábola que hemos leído hoy, queda mal el piadoso y bien el recaudador. Y es que el Dios de Israel condena la altanería de quienes, por sus buenas obras, miran a los demás por encima del hombro. El engreimiento molesta a Dios y daña la convivencia humana. Dios se fija en aquellos en los que nadie se fija y oye a quienes se dirigen a él con el corazón abierto, libre de orgullo y palabrerías vanas. El Dios de Jesús está con quienes saben situarse como seres humanos íntegros, no despreciando a  sus hermanos y hermanas.

Los/as que estamos viviendo la fe comprometida en diferentes espacios corremos el riesgo de creernos los/as mejores que los/as demás, los/as que no nece­sitan de conversión. Este es un grave error en el que no debemos caer, si que­remos mantener nuestra amistad con el Dios que afirma claramente: “Todo aquel que se ensalce, será humillado; y el que se humille, será ensalzado” (Lc 18,­14). Lo que el Maestro quiere de su comunidad profética comprometida es una actitud humilde y servidora, que no tema reconocer sus errores pecadora y que viva como una gracia el amor y el perdón de Dios.

 

Para la oración de las y los participantes

 

  1. Para que nuestras comunidades de fe y de amor solidario sean ejemplo de relaciones fraternas maduras, donde cada persona ponga todos sus dones al servicio de los demás y todos y todas valoren los dones -pequeños o grandes- que Dios dio incluso al más pequeño de los hermanos y hermanas. Recemos
  2. Para que la Iglesia cristiana comprometida dé al mundo el ejemplo de ser una comunidad en cuyo seno sus miembros no buscan el poder ni el arribismo, sino el servicio desinteresado y humilde. Recemos.
  3. Para que seamos siempre transparentes en nuestra relación con las y los demás, evitando todo tipo de fariseísmo. Recemos.

 

Exhortación final: Se nos ha invitado a fortalecer nuestra fe y nuestra integración en la comunidad solidaria, que escucha la oración de la persona humilde, cierra sus oídos ante los discursos vacíos de las y los soberbios, y hace justicia en favor de sus hijas e hijos más débiles. A nosotros y nosotras se nos pide tener un corazón humilde que sepa, como el publicano, reconocer el propio egoísmo, la propia injusticia, evitando el orgullo farisaico e imitándole en su amor por las y los más necesitados, como expresión de una fe comprometida con la causa del  Proyecto de vida y de salvación de nuestro Dios.


Guías para la reflexión comunitaria. Septiembre bíblico, 2016

septiembre 7, 2016

Red Ecuménica Bíblica Dominicana (REBIDOM)

C/ 3 No. 9. El Milloncito, Sabana Perdida. Santo Domingo Norte. Rep. Dominicana

Tel/fax. 809-902-4060; 809-765-7528. E-mail: rebido@gmail.com

redbiblicadominicana.wordpress.com

 

Guías para el diálogo fraterno y sororal en los Círculos Comunitarios, durante el mes de Septiembre, 2016.

Tema 1: La violencia común y estructural que atenta contra las relaciones armoniosas y la vida digna.

 Objetivo: Reflexionar sobre la postura que debemos tener  nosotros y nosotras frente a la ola de violencia que atenta contra la vida digna y el empeoramiento de las condiciones de vida en nuestra comunidad, en el país, en la isla, en el Caribe, en América Latina y en el mundo.

Partimos de la vida/Realidad.

 

 

Preguntas para el diálogo.

1.- ¿Cuáles son los principales hechos de violencia que ves entre la gente del barrio o comunidad, en el país, en la isla, en el Caribe, en América Latina y el mundo?

2.- ¿Qué relación descubres entre violencia y desigualdad social y económica?

 Texto Iluminador/Motivador.

Introducción: Leamos ahora un texto del evangelio de Lucas que  nos habla de violencia, de solidaridad, Sororidad y  de compasión con una persona herida en el camino.

  • Texto iluminador: Lucas 10,25-37: Vete y haz tú lo mismo

Preguntas para el dialogo

  1. ¿Qué dice el texto?
  2. ¿Por qué el levita y el sacerdote pasaron de largo ante la persona herida en el camino?
  3. ¿Qué motivó al Samaritano a ser solidario con la persona herida en el camino?
  4. ¿Qué lección podemos sacar del texto para nuestra vida familiar y nuestro trabajo comunitario?

 

 

 

 

 Para complementar la reflexión.

 

 

La cultura de la violencia social en nuestro país, cada día es más aterradora, tanto por el aumento significativo, como por las distintas modalidades, las que hoy nos están acorralando como sociedad.

 

Los continuos hechos violentos de los últimos años nos dicen que en República Dominicana está pasando por una gran crisis social. Pues cuando una persona todo lo quiere resolver por la vía violenta, significa que ha perdido la posibilidad de establecer unas relaciones armónicas con las personas de su entorno.

 

Son diferentes los factores que generan violencia social: las causas son las condiciones socio-económicas desfavorables, la exclusión social de oportunidades; la desesperanza por la falta de un empleo digno, por los altos niveles de desempleo juvenil, el predominio del empleo informal poco remunerado; la corrupción y el desfalco de los bienes públicos que hacen nuestras autoridades y por una justicia maniatada que actúa en la mayor parte de los casos según los intereses de los grupos que los ponen en el poder.

 

Estos últimos factores promueven  la actividad ilegal entre los jóvenes como modo de supervivencia o de ascenso social, siendo muchas veces el tráfico y venta de drogas una respuesta común ante la falta de normas y oportunidades sociales.

 

Conclusión y compromiso comunitario.

¿Qué acciones concretas podemos asumir como personas para ayudar a construir una comunidad menos violenta y más solidaria?

Evaluar

¿Cómo podemos evaluar el diálogo tenido en el día hoy?

Celebrar.

En círculo, con las manos agarradas, escuchamos la lectura y cantamos juntos:

Texto: Mt 5,6-12. Bienaventuradas las personas misericordiosas.

Canto: No soy digno de ti.  CPP, 186 (224).

Compartir un juguito o una merienda si es posible.

 

 

Tema 2: ¿Por qué es empobrecida y marginada la mayor parte de la población Isleña, caribeña y Latinoamericana?

 

Objetivo: Dialogar sobre las causas que provocan empobrecimiento y marginación en una buena parte de la población de las familias, las comunidades, el país, la isla, El Caribe, Latinoamérica y el mundo.

Partimos de la vida/Realidad.

Preguntas para el diálogo.

  1. ¿Cuáles son las principales diferencias (económicas, políticas y de oportunidades) que ves entre las personas que viven en tu entorno familiar, en tu barrio y comunidad, en el país, en la isla, en El Caribe, en Latinoamérica y en el mundo?
  2. ¿Qué diferencias hay entre la gente que vive  en tu barrio o comunidad y la gente  que vive en las grandes urbanizaciones y en los barrios de la gente enriquecida?
  3. ¿Por qué cree  usted que son marginadas y discriminadas algunas personas por motivo del color, la posición económica, por ser mujer, niño o niña o por su lugar de procedencia?

 

Texto Iluminador/Motivador.

Introducción: Ahora  vamos a leer un texto del Primer  Testamento, que nos habla de las consecuencias para el pueblo de tener un poder gubernamental centralizado en una persona (rey, monarca o caudillo) o en un grupo de poder.

Texto bíblico: 1 Samuel 8,1-22. Las consecuencias de un gobierno centralizado

Preguntas para el dialogo

  1. ¿Qué dice el texto?
  2. ¿Qué motiva a la comunidad a pedir un rey?
  3. ¿Consideran ustedes que necesitamos un liderazgo autoritario que solucione los problemas sociales y  saque de la pobreza y marginalidad en las que vive mucha gente?

Ideas para complementar la reflexión.

Vivimos en uno de los países de América Latina y el Caribe que se dice democrático y que se atreve a levantar la bandera para proclamar su independencia y hacer alarde de su libertad. Donde un grupito de personas ha acaparado la mayor parte de los bienes y la gran mayoría tiene muy poco y en donde hay gente que vive en la extrema pobreza.

En nuestra sociedad solo el 24% de los que trabajan en la economía formal reciben ingresos por encima de RD$20,000.00. Solo un 10% ganan más de RD$33,000.00; y, apenas un 1% gana por encima de RD$45,000.00. El 45.5% de los empleados que cotizan en la Seguridad Social tienen un ingreso menor de RD$10,000.00. En la Administración Pública el cuadro no es menos desgarrador. El 21.6% de los empleados gana entre RD$5,117.00 y RD$6,000.00 pesos. El 64.5% se encuentran en el rango entre RD$5,118.00 y RD$10,000.00. El promedio de empleados que ganan hasta RD$10,000.00, tanto en el sector privado como en la Administración Pública es de 55%. En tanto, otro 19% gana entre RD$10,000.00 y RD$15,000.00. Esto significa que un 74% de los empleados con empleo formal recibe menos de RD$15,000.00 pesos .

La distribución del monto de los salarios en la sociedad dominicana es muy desigual, en detrimento de los empleados y trabajadores. En los últimos 10 años el Salario Real ha disminuido un 27% según el estudio del FMI, Empleo y Cohesión Social, 2013. Sin embargo, la productividad del trabajador ha aumentado en un 1.27%. La masa salarial que en el año 2000 representaba un 47% de su aporte, hoy se encuentra en un 27%.

 

Conclusión y compromiso comunitario.

¿Cuáles acciones concretas podemos asumir frente a esta problemática en nuestro círculo comunitario y como persona, para ayudar a reconstruir un país donde las personas seamos capaces de vivir en armonía  con igualdad y solidaridad

 

Evaluar

¿Cómo podemos evaluar el diálogo tenido en el día hoy?

Celebrar.

Nos ponemos de pie y hacemos un circulo nos agarramos delas manos, cantamos juntos un canto.

Texto Lc 4,16-19. Un profeta comprometido con las y los empobrecidos y oprimidos

Canto: Yo Tengo Fe. , CPP. 304 (376)

 


 

TEMA 3: El largo y difícil camino de la construcción de una  sociedad democrática, equitativa y participativa.

Objetivo: Motivar e iluminar a las y los integrantes de los círculos familiares y comunitarios para asumir un compromiso real con la construcción de una sociedad más democrática, equitativa y participativa.

Realidad y vida:

Punto de partida:

1.- ¿Qué sabemos sobre los principales hechos realizados y promovidos en vista a mejorar las condiciones de vida de la población en el territorio isleño, Haití y República Dominicana?

 

En el territorio isleño hemos vivido, desde la llegada de los colonizadores, una historia de violencia, de abusos y de falta de democracia.  Los colonizadores europeos llegaron a nuestras tierras con la idea de dominar y apropiarse de las riquezas y de las personas. Exterminaron a la población nativa y luego trajeron personas esclavas de las islas cercanas y más delante de la madre África.

 

En 1511 la comunidad de los dominicos, a través de su representante, Antón de Montesinos, levantó su voz de protesta frente a los abusos cometidos por los colonizadores contra el pueblo nativo de la isla.

 

A partir del siglo 16 los colonizadores, después de exterminar la mayor parte de la población nativa trajeron esclavos desde África que eran vendidos como simple mercancía y mal tratados en las plantaciones agrícolas.

A lo largo de la historia siempre hubo personas y grupos que se rebelaron contra la opresión, se fugaban de las plantaciones y fundaban manieles y palenques, que eran comunidades de esclavos y esclavas liberados.

Tras una larga guerra de más de 12 años los negros y las negras de la parte oeste de la isla logran liberarse del yugo francés y logran formar un país que tomó el nombre originario del territorio: Haití, que en lengua taína significa “tierra alta”. Una de las medidas importantes del joven gobierno haitiano fue la eliminación de la esclavitud en toda la isla.

A partir de la creación del proyecto de la República Dominicana (1844) nos gobernaron gobiernos de carácter autoritario como Pedro Santana y Buenaventura Báez, representantes de los latifundistas y de la burguesía comercial que al final terminaron anexando el territorio al imperio español.

Estos deportaron al fundador de la República, Juan Pablo Duarte y asesinaron algunos de sus seguidores como María Trinidad Sánchez y su sobrino Francisco del Rosario Sánchez.

Entre los años 1863 y 1865 se desarrolló una guerra de independencia contra el ejército español que terminó con la derrota de España y la vuelta a un gobierno netamente isleño. Esta guerra fue liderada por personas integradas en el Partido Azul, entre quienes se destacaron Gregorio Luperón y un grupo de personas fundamentalmente de la región norte, aunque en la misma participaron personas de todo el territorio isleño.

 

A partir del 1865 hubo gobiernos democráticos como el de Ulises Francisco Espaillat (1867), pero también dictatoriales como el de Ulises Heureaux (Lilís), que echaron para atrás las propuestas democráticas de los trinitarios y de los independentistas del partido azul.

El siglo 20 en la isla comenzó con la lucha entre dos partidos, el rojo y el azul, llamados popularmente los “bolos y los coludos”; no obstante a partir del 1915, en la parte oeste de la isla, en Haití y del 1916 en República Dominicana  tuvimos tres invasiones militares norteamericanas (1915,1916,1965). Y posteriormente en 1930 comenzó la larga y sangrienta dictadura trujillista.

A partir de la eliminación del tirano Trujillo hubo un tiempo de inestabilidad y en febrero del 1963 se instaló un gobierno realmente democrático, participativo e incluyente, el gobierno liderado por Juan Bosch. Aunque solo duró unos 7 meses, en el mismo hubo avances sociales significativos, incluida la elaboración de una constitución de carácter democrática y popular.

A partir del derrocamiento de Bosch, se volvió a los gobiernos autoritarios y anti-democráticos. Y aunque hubo un gobierno provisional durante la revolución constitucionalista del 1965, liderado por Francis Caamaño Deñó, los gobiernos posteriores, los de Balaguer, el Partido Revolucionario Dominicano y el actual Partido de la Liberación Dominicana tienen pocos logros democráticos que presentar.

 

Preguntas para el diálogo:

¿Qué caracterizó el gobierno liderado por Juan Bosch?

¿Qué sabemos sobre las causas que provocaron la revuelta constitucionalista del 1965?

¿Cuáles consideramos los aportes democráticos más significativos de los gobiernos de los últimos 50 años (1965-2015)?

 

Iluminemos la realidad con un texto bíblico significativo.

 

Leamos ahora un texto bíblico que nos habla de la denuncia sobre el abuso cometido por el rey David contra un militar del ejército Urías. Lo mandó a matar para quedarse con su mujer.

Lectura iluminadora: 2 Samuel 12,1-7a.11-15. Un profeta que enfrenta los abusos del poder

¿Qué dice el texto?

¿Cuál es la principal denuncia que hace el profeta?

¿Cómo valoran la reacción del rey David?

 

Para completar: Dos gobernantes realmente democráticos que gobernaron durante 5 y 7 meses respectivamente

 

1.- Ulises Francisco Espaillat (1876)

 

Ulises Francisco Espaillat Quiñones (9 de febrero de 1823 – 25 de abril de 1878) fue un político dominicano y el decimoctavo presidente de la República Dominicana. Es considerado por casi un 90% de las y los historiadores dominicanos y extranjeros, “uno de los políticos más honestos y democráticos”, esto tomando en cuenta que en el contexto en el cual gobernó. Se opuso a la anexión a España decretada por Pedro Santana, y luchó junto a José Mª. Cabral y Gregorio Luperón en la Guerra de Restauración. En 1876 fue elegido presidente de la República, pero las pugnas entre partidos azul y rojo (bolos y coludos), junto con la bancarrota del país, hicieron imposible su gobierno; tuvo que abandonar el poder el mismo año.

2.- Carta dirigida al Pueblo dominicano por Juan Bosch después de su derrocamiento (26-9-1963)

Ni vivos ni muertos, ni en el poder ni en la calle se logrará de nosotros que cambiemos nuestra conducta. Nos hemos opuesto y nos opondremos siempre a los privilegios, al robo, a la persecución, a la tortura. Creemos en la libertad, en la dignidad y en el derecho del pueblo dominicano a vivir y a desarrollar su democracia con libertades humanas pero también con justicia social.

En siete meses de gobierno no hemos derramado una gota de sangre, ni hemos ordenado una tortura ni hemos aceptado que un centavo del pueblo fuera a parar a manos de ladrones.

Hemos permitido toda clase de libertades y hemos tolerado toda clase de insultos, porque la democracia debe ser tolerante; pero no hemos tolerado persecuciones, ni crímenes ni torturas ni huelgas ilegales, ni robos porque la democracia respeta al ser humano y exige que se respete el orden público y demanda honestidad.

Los hombres pueden caer, pero los principios no. Nosotros podemos caer, pero el pueblo no debe permitir que caiga la dignidad democrática. La democracia es un bien del pueblo y a él le toca defenderla. Mientras tanto, aquí estamos, dispuestos a seguir la voluntad del pueblo. Juan Bosch.

 

Conclusión y compromiso comunitario.

¿Cuáles acciones concretas podemos asumir desde las organizaciones y redes comunitarias y los ayuntamientos, para colaborar en la mejora de la calidad de vida de la población?

 

Evaluar

¿Cómo podemos evaluar el diálogo tenido en el día hoy?

Celebrar.

Nos ponemos de pie y hacemos un circulo nos agarramos delas manos, cantamos juntos un canto.

Texto Mt 20,25-28. Un profeta con espíritu de servicio.

Canto: El clamor del pobre, CPP. 78(88).

Red Ecuménica Bíblica Dominicana (REBIDOM)

C/ 3 No. 9. El Milloncito, Sabana Perdida. Santo Domingo Norte. Rep. Dominicana

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Tema 4: El Desafío de la construcción de una sociedad igualitaria y equitativa en el territorio local, regional, nacional, isleño, caribeño y latinoamericano.

Objetivo:

Dialogar sobre los retos que nos presenta a quienes formamos parte del Movimiento de Jesús y de los círculos comunitarios la construcción de una sociedad igualitaria y equitativa, en vista a motivarnos a promover, desde los espacios comunitarios, familiares y personales, relaciones de justicia, amor compasivo, servicio y solidaridad.

Partimos de la vida/Realidad.

Preguntas para el diálogo.

  1. ¿Cuáles son las principales diferencias (económicas, políticas, culturales y de oportunidades) que ves entre las personas que viven en tu barrio o entorno familiar y comunitario?
  2. ¿Cuáles son las principales desigualdades que ves entre la gente de tu barrio, o comunidad y la gente que vive en los residenciales de gente adinerada o en los grandes edificios?
  3. ¿Por qué se dan y se mantienen las desigualdades, injusticias y la diferencia en las oportunidades?

 

Texto Iluminador/Motivador.

Introducción: Leamos ahora un texto de la primera comunidad jesuánica de Jerusalén que nos habla de unidad, de solidaridad y de repartición de bienes a partir de las necesidades de cada persona.

  • Texto iluminador: Hechos 2,42-47: Compartían sus bienes de acuerdo a sus necesidades

Preguntas para el dialogo

  1. ¿Qué dice el texto?
  2. ¿Qué motivaba a la comunidad a repartir los bienes según las necesidades de cada persona o familia?
  3. ¿Consideran posible que hoy se repartan los bienes comunitarios, nacionales, y familiares a partir de las necesidades de cada persona, de cada familia y de cada comunidad?

 

Para Complementar la reflexión.

Vivimos en una sociedad de grandes desigualdades sociales, económicas, políticas y culturales. Vivimos, además, en uno de los países de América Latina, el Caribe y el Mundo, de mayor distancia entre los más pobres y los más ricos, tal como ha dicho recientemente la organización sin fines de lucro OXFAM. Bastaría comparar el salario de los grandes funcionarios, como los legisladores o los ministros del gobierno, y el de los ejecutivos de las grandes empresas, con el de los policías o los chiriperos y chiriperas.

Por otro lado, el gobierno y algunos organismos internacionales miden la pobreza con unos métodos que buscan esconder la verdadera realidad de la desigualdad. Por ejemplo, señalan que si una persona gana hasta 1 dólar diario (45 pesos) es muy pobre, pero si gana entre 2 y 3 (entre 90 y 135 pesos), vive en pobreza moderada. Y si gana entre 4 y 10 dólares (180 a 450) ya es de clase media. Naturalmente esto es una manera de calcular la pobreza a partir no de las necesidades reales de la gente, sino de los intereses de los grandes grupos económicos y partidarios y de las grandes corporaciones y bancos.

La propuesta que hicieron las primeras comunidades de fe era diferente. No se trataba de pagar un salario o un dinero para comprar los alimentos y las demás cosas que se necesitan para vivir. Ellos proponían tener los bienes en común, trabajar no para conseguir un salario que no diera para vivir, sino dar a cada persona y familia según sus necesidades de alimentación, educación, salud, ropa, y  vivienda. Naturalmente cuando se actúa así no hay la posibilidad de que algunos se apropien de muchos bienes mientras otros y otras no tienen posibilidad de satisfacer sus necesidades más básicas.

Conclusión y compromiso comunitario.

¿Qué acciones concretas podemos asumir como círculo comunitario y como personas para ayudar a construir una comunidad, un país y una isla en donde las personas establezcan entre sí relaciones de igualdad y solidaridad?

Evaluar

¿Cómo podemos evaluar el diálogo tenido en el día hoy?

Celebrar.

Nos ponemos de pie, en círculo, con las manos agarradas, escuchamos la lectura y cantamos juntos un canto:

Texto: Hch 4,32-37.  No había entre ellos y ellas ninguna persona necesitada

Canto: El clamor del pobre, CPP, 78 (88)

Compartir un juguito o una merienda si es posible.