Reflexiones socio-teológicas. Julio-Agosto, 2018    

julio 9, 2018

Red Ecuménica Bíblica Dominicana (REBIDOM)

C/ 3 No. 9. El Milloncito, Sabana Perdida. Santo Domingo Norte. Rep. Dominicana

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           Reflexiones socio-teológicas. Julio-Agosto, 2018             

 

LA SOLIDARIDAD QUE DEFIENDE LA VIDA  B13°O (2-8/07/2018)

 Introducción: Reflexionamos como personas, familias o comunidades porque tenemos fe en el compromiso con la defensa de la vida. Formamos parte de un pueblo que lucha por conseguir mejores condiciones de vida pueblo. Tenemos el desafío de convertirnos en promotores y promotoras de una vida de calidad  para nuestro pueblo, como parte del compromiso de fe que se nos pide realizar.

Celebremos la presencia del Espíritu de Jesús quien en su vida histórica dio ejemplo de amor y compromiso con la vida de los grupos sociales más excluidos y empobrecidos.

Lect. Primer Testamento: Sab. 1,13-15; 2,23-24. La corrupción que lleva a la muerte

Introducción L.P.T: El libro de la Sabiduría es uno de los textos que nos hablan de la experiencia de vida cotidiana del pueblo de Israel. El texto que leemos hoy nos revela que la divinidad en quien creía el autor o autora es creador y defensor de la vida.

Texto: Dios no hizo la muerte, y no le gusta que se pierdan las personas vivas El creó todas las cosas para que existan; las especies que aparecen en la naturaleza son medicinales, y no traen veneno ni muerte. La tierra no está sometida a la muerte, pues el orden de la Justicia está más allá de la muerte. Pero Dios creó al ser humano a imagen de lo que en él es invisible, y no para que fuera un ser corruptible. La envidia del diablo introdujo la muerte en el mundo, y la experimentan los que toman su partido.

 

Salmo de hoy: Mano con mano vamos por el camino nuevo de la liberación.

  • A defender nuestra tierra del voraz enemigo que nos quita el abrigo, que nos roba el sudor.
  • Al Jesús de los mil rostros que vive con su pueblo, que no tiene trabajo, vive en la explotación.
  • Al compañero Jesús guía de nuestro pueblo, le ofrecemos las manos por la liberación.

 

Lect. Ev.: Mt 5,21-43. Tu fe te ha salvado. Vete en paz y en salud

 

Introducción L. Ev.: El texto evangélico que leemos a continuación nos presenta dos acciones solidarias de Jesús. Resucita a una muchacha y devuelve la salud a una mujer que padecía de hemorragias. De esta manera Jesús se presenta como persona comprometida con la vida plena de la gente, que devuelve la salud, y la vida y permite a las personas reintegrase de nuevo a la familia y a la sociedad.

 

Texto: En aquel tiempo Jesús atravesó el lago, y al volver a la otra orilla, una gran muchedumbre se juntó en la playa en torno a él. En eso llegó un oficial de la sinagoga, llamado Jairo, y al ver a Jesús, se postró a sus pies suplicándole: «Mi hija está agonizando; ven e impón tus manos sobre ella para que se mejore y siga viviendo.»

Jesús se fue con Jairo; estaban en medio de un gran gentío, que lo oprimía.

Jesús estaba todavía hablando cuando llegaron algunos de la casa del oficial de la sinagoga para informarle: «Tu hija ha muerto. ¿Para qué molestar ya al Maestro?» Jesús se hizo el desentendido y dijo al oficial: «No tengas miedo, solamente ten fe.» Pero no dejó que lo acompañaran más que Pedro, Santiago y Juan, el hermano de Santiago.

Cuando llegaron a la casa del oficial, Jesús vio un gran alboroto: unos lloraban y otros gritaban. Jesús entró y les dijo: «¿Por qué este alboroto y tanto llanto? La niña no está muerta, sino dormida.» Y se burlaban de él. Pero Jesús los hizo salir a todos, tomó consigo al padre, a la madre y a los que venían con él, y entró donde estaba la niña. Tomándola de la mano, dijo a la niña: «Talitá kumi», que quiere decir: «Niña, te lo digo, ¡levántate!»

La jovencita se levantó al instante y empezó a caminar (tenía doce años). ¡Qué estupor más grande! Quedaron fuera de sí. Pero Jesús les pidió insistentemente que no lo contaran a nadie, y les dijo que dieran algo de comer a la niña.

Se encontraba allí una mujer que padecía un derrame de sangre desde hacía doce años. Había sufrido mucho en manos de muchos médicos y se había gastado todo lo que tenía, pero en lugar de mejorar, estaba cada vez peor. Como había oído lo que se decía de Jesús, se acercó por detrás entre la gente y le tocó el manto. La mujer pensaba: «Si logro tocar, aunque sólo sea su ropa, sanaré.» Al momento cesó su hemorragia y sintió en su cuerpo que estaba sana.

Jesús se dio cuenta de que un poder había salido de él, y dándose vuelta en medio del gentío, preguntó: «¿Quién me ha tocado la ropa?» Sus discípulos le contestaron: «Ya ves cómo te oprime toda esta gente: ¿y preguntas quién te tocó?» Pero él seguía mirando a su alrededor para ver quién le había tocado. Entonces la mujer, que sabía muy bien lo que le había pasado, asustada y temblando, se postró ante él y le contó toda la verdad. Jesús le dijo: «Hija, tu fe te ha salvado; vete en paz y queda sana de tu enfermedad.»

 

DIÁLOGO COMUNITARIO, GRUPAL O FAMILIAR

 

  1. ¿Por qué podemos afirmar que la divinidad de Jesucristo es creadora y defensora de la vida?
  2. ¿De qué manera Jesús ayuda a la integración social de las mujeres excluidas?

 

1.- Una divinidad defensora de la vida

 

La lectura del libro de la Sabiduría que hemos hecho hoy nos dice claramente que nuestro Dios es creador y defensor de la vida. Todo lo que creó, sobre todo los seres humanos, pero también los animales, las plantas, para que vivieran y todo fuera un conjunto armónico para que el ser humano pudiese vivir en libertad y en fraternidad.

El autor del libro de la Sabiduría tiene la convicción de que todo lo que su divinidad hizo fue bueno (Gén 1,31). Y esa vida tiene que mantenerse mediante unas relaciones basadas en la justicia, porque, como dice el texto, la “justicia es inmortal”.

El libro de la Sabiduría, sin embargo, no deja de reconocer que en el mundo hay muerte, egoísmo, injusticia, abusos contra la naturaleza, los árboles, los ríos, los animales. Pero eso no viene de Dios, sino del diablo y de sus seguidores.

Las y los jesuánico-cristianos y jesuánico-cristianas comprometidos y comprometidas con el proyecto de la vida digna tienen el compromiso sagrado de luchar por la defensa de la vida de forma organizada, identificando a aquellas personas que son partidarias del mal, de la agresión contra la vida y definiendo estrategias concretas de lucha. Entre los seguidores del diablo podemos señalar a aquellos líderes partidarios que utilizan el clientelismo para mantener a la gente dependiendo de ellos y ellas; aquellas personas que están destruyendo nuestros ríos, los países ricos que nos obligan a pagar una deuda que ya hace mucho tiempo que pagamos, aun cuando la mayoría del pueblo no recibió los beneficios de dicha deuda, aquellos y aquellas que suben el precio de los alimentos básicos todos los días, o los servicios de energía, teléfono, transporte, medicina, educación, lo que hace difícil que una buena parte de la población pueda tener acceso a éstos.

 

2.-  Las mujeres excluidas son integradas en la familia y en la comunidad

 

El evangelio de hoy nos habla de las acciones solidarias de Jesús hizo con las cuales benefició a dos mujeres: una niña que había muerto y una mujer que padecía de hemorragias.

La hija de Jairo, jefe de la sinagoga, acaba de morir; el asunto parece cerrado. Pero no para Jesús. La fe está por encima de la muerte; más todavía, ella es victoria sobre la muerte. De allí el consejo  a Jairo: “No temas, solamente ten fe” (Mc 5,36); en el Evangelio el miedo se opone a la fe. Jesús no pretende hacerse famoso con este episodio. Por eso quiere disminuir la importancia de lo que va a hacer: “La niña no ha muerto; está dormida” (Mc 5,39). Y al mismo tiempo le pide a la mamá y al papá de la niña de que “nadie lo supiera” (Mc 5,43).

La niña se reincorpora a su familia, llena de vida. Lo que fue un gran dolor, por la pérdida de un ser querido, ahora se convierte en gran motivo de alegría, por la presencia de Jesús.

La escena de la curación de la mujer que sufría hemorragias es bella y tierna. La mujer padecía una enfermedad por la cual era considerada impura, y  por tanto una excluida de la sociedad. Y esto lo padeció por más de 12 años. Según nos dice el texto ya estaba cansada de ir a médicos, había gastado todo lo que tenía en su deseo de curarse sin haberlo logrado. Marginada por ser mujer, por enferma y por pobre, se acerca humildemente a Jesús; no se atreve a dirigirle la palabra. Piensa para sus adentros que quizás baste tocar sus vestidos y sanará casi sin que él se entere, intenta robarle un milagro (Mc 5,27-28). Su proyecto dio resultado. Toca a Jesús y recupera la salud. Pero la relación con el Señor ha de ser siempre personal, el diálogo completa el sentido del gesto.

“¿Quién me ha tocado los vestidos?”, la pregunta parece ingenua a sus discípulos/as, con tanta gente apretujando cualquiera podría ser. Pero Jesús sabe lo que hace, da a la mujer la oportunidad de salir del anonimato al que la habían confinado la marginación y el desprecio que sufría. No la señala en medio de la multitud, es ella la que se presenta y habla “atemorizada y temblorosa”; pero acogida en su persona y en su dignidad contará: “toda la verdad” (V. 33). El Señor valora su fe y su coraje: “Tu fe te ha sanado; vete en paz”, tú lo has hecho con la confianza que depositaste en mí, recibe ahora la paz, le dice. Le da la salud corporal (queda curada) y social (sale de su situación de marginada). Tener fe es tener vida.

Como comunidad de fe se nos pide un compromiso con todas las personas excluidas por esta sociedad neoliberal que deja de lado a todas aquellas personas que no sirven para sus intereses económicos. Es en medio de esa situación cuando se nos pide luchar para que sean valoradas todas las personas,  y sobre todo las mujeres por su dignidad personal.

 

Para la oración de las y los participantes:

 

  1. Por todas las personas que nos inspiramos en la vida y en la práctica de Jesús de Nazaret para que seamos realmente defensoras y defensores de la vida. Recemos.
  2. Por todas aquellas personas que están comprometidas con las luchas sociales y comunitarias que crean mejor vida. Recemos.
  3. Por todas aquellas personas que son responsables de la agresión en contra de la vida para que cambien su actitud. Recemos.

 

Exhortación final: La Palabra liberadora nos ha invitado a ser personas defensoras de la vida amenazada de nuestro pueblo. Creemos en una divinidad que, por medio de su Espíritu, nos estimula al compromiso con el mejoramiento de las condiciones de vida para todos y todas. El camino para vivir con dignidad es fortalecer la fe y la solidaridad, dejando a un lado el miedo que nos impide realizar los compromisos que nos toca asumir en esta hora histórica en que vivimos, dominada por el proyecto Neoliberal que condena a la muerte prematura a las mayorías populares.

 

 

El desafío de ser profetas comprometidos/as en la propia tierra  B14°O (9-15/7/2018)

 

Introducción: La persona que asume la misión y el compromiso proféticos tiene la encomienda de comunicar un determinado mensaje a su pueblo. Sin embargo, la palabra profética no siempre es bien recibida. Generalmente es acogida por un pequeño grupo de personas que permanecen fieles al compromiso de construcción de la Vida Digna y es ignorada o rechazada por los grupos del poder económico-político y por la mayor parte del pueblo. Y es que la palabra del/de la profeta resulta molesta con frecuencia, e invita a cambiar de vida y de actitud.

Lect. Primer Testamento: Ez. 2,2-5. Comunicarás mis palabras, escuchen o no

Introducción L.P.T: Ezequiel fue un profeta y sacerdote llevado a Babilonia, junto con las personas deportadas del Reino de Judá hacia el año 598 a. C. Allí en el exilio, fue llamado para realizar la difícil misión profética, en medio de una parte del pueblo que había sido desterrada.

 

Texto: En aquel tiempo entró en mí un espíritu y me hizo ponerme de pie; entonces oí que me decía: “Hijo de hombre, te envío donde los Israelitas, a un pueblo de rebeldes que se han rebelado contra mí; ellos y sus padres me han sido infieles hasta el día de hoy. Te envío donde esa raza de cabezas duras y de corazones obstinados para que les digas: ¡Esta es la palabra de Adonai…! Te escucharán o no te escucharán – porque son una raza de rebeldes – pero sabrán que hay un profeta en medio de ellos.

Salmo de hoy: Tengo que andar, tengo que luchar. ¡Ay de mí, si no lo hago!

  • Para ser profeta de las naciones yo te escogí.
  • Es hora de luchar porque el pueblo sufriendo está.
  • Nada traigas contigo porque contigo yo estaré.

 

Lect. Evangélica: Mc. 6,1-6. Se admiraba de su falta de fe

Introducción L. Ev.: Jesús, el gran profeta, que pasó haciendo el bien, curando a los/as enfermos, liberando a los/as oprimidos/as y anunciando el evangelio de la salvación a los/as pobres, se encontró con muchas dificultades en el intento de realizar la misión que descubrió como necesaria, en medio del contexto social, económico, político y cultural de su tierra. Estas dificultades comenzaron en su mismo pueblo, Nazaret, en donde la mayor parte de sus compatriotas no lo aceptaron como profeta comprometido. Jesús, sin embargo, no se detuvo en su misión evangelizadora, sino que llevó la Palabra de esperanza y de vida plena a los pueblos de Galilea.

Texto: En aquel tiempo Jesús volvió a su tierra, y sus discípulos y discípulas se fueron con él. Cuando llegó el sábado, se puso a enseñar en la sinagoga y mucha gente lo escuchaba con estupor. Se preguntaban: «¿De dónde le viene todo esto? ¿Y qué pensar de la sabiduría que ha recibido, con esos milagros que salen de sus manos? Pero no es más que el carpintero, el hijo de María; es un hermano de Santiago, de José, de Judas y Simón. ¿Y sus hermanas no están aquí entre nosotros?» Se escandalizaban y no lo reconocían.

Jesús les dijo: «Si hay un lugar donde un profeta es despreciado, es en su tierra, entre su parentela y en su propia familia.» Y no pudo hacer allí ningún milagro. Tan sólo sanó a unos pocos enfermos imponiéndoles las manos. Jesús se admiraba de cómo se negaban a creer. Y Jesús iba predicando por todos los pueblos de esta región.

DIÁLOGO COMUNITARIO, GRUPAL O FAMILIAR

 

  1. ¿Se puede ser profeta en la propia tierra?
  2. ¿Debemos confiar en la fuerza que nace de la debilidad?

 

1.- El compromiso de ser profetas en la propia tierra

Para los autores bíblicos el pueblo de Israel había sido elegido por el Dios Adonai entre todos los pueblos del Medio Oriente. Sin embargo, Israel no correspondió a ese amor divino de forma adecuada. Más bien, dio una respuesta ingrata ante el amor de la divinidad que, según ellos, estuvo involucrada en la liberación del pueblo de la esclavitud de Egipto y le dio líderes y profetas de la categoría de Moisés. Y que le acompañó en el proceso de la conquista de la tierra de Canaán.

Israel se distinguió por ser un pueblo de cabeza dura y de corazón de piedra. Ante esa realidad el Dios Adonai no renuncia a seguir enviándoles profetas que se encargarán de recordar al pueblo cuál es el verdadero Proyecto de Vida Digna. Los profetas creen que el Dios Adonai habla también a través de los acontecimientos de la vida del pueblo, Y un hecho significativo fue la deportación de una parte del pueblo (los nobles, los ricos, los artesanos, los sacerdotes) a principios del siglo VI a.C.). En medio de esa realidad de deportación, un joven sacerdote y profeta, Ezequiel, dirige su palabra profética,

A pesar de que el pueblo tiene un corazón duro y unos oídos sordos al mensaje de vida que transmiten los profetas. Es el mismo Dios el que les invita a seguir realizando la misión: “Y ellos, escuchen o no escuchen (…) sabrán que hay un profeta en medio de ellos” (Ez 2,5), Y el profeta tiene que librarse del miedo que le impide realizar su misión: “No tengas miedo de sus palabras, si te contradicen y te desprecian y si te ves sentado sobre escorpiones,” (Ez 2,6).

.              ¿Por qué es difícil ser profeta en la propia comunidad, en contexto? El o la profeta choca con la resistencia de aquellas personas que se niegan a escuchar la Palabra divina que los invita a cambiar de vida y a dejar sus viejas seguridades. Y una forma de rechazar la Palabra divina es quitándole importancia a la persona que la anuncia, Por eso con frecuencia se afirma que “nadie es profeta en su tierra‘” Sin embargo el texto de Mc 6,4 no dice que no es posible ejercer la profecía en la propia comunidad. Lo que sí señala es que en la propia tierra muchas veces el o la profeta no es valorado adecuadamente. Por eso la mejor traducción del texto griego sería: “Un profeta sólo en su patria, entre sus parientes y en su casa carece de prestigio”, De todas maneras, lo que la frase quiere dejamos dicho, es que en la propia comunidad la misión profética puede ser más difícil todavía que en otras comunidades.

Como creyentes estamos llamadas y llamados a realizar nuestra misión profética comenzando por nuestras familias, por nuestra comunidad. Como dijo un escritor, “Tenemos que florecer donde nos han sembrado”. Es en la cotidianidad de cada día, en medio de los problemas y de las luchas de nuestra propia comunidad, donde debemos dar testimonio de la fe que decirnos profesar.

Nuestras comunidades tienen la misión de seguir realizando su misión en medio de un pueblo de cabeza dura, que se niega y se resiste muchas veces a escuchar la llamada a construir una vida digna. Muchas otras personas son simplemente indiferentes ante el mensaje salvador, Ahí nos toca seguir realizando nuestro trabajo. Es necesario, además, seguir arrancando el miedo que nos impide ser fieles a la misión que se nos ha encomendado.

2.- Confiar en la fuerza que nace de la debilidad

Los/as compatriotas de Jesús estaban admirados/as de sus enseñanzas y de sus milagros, Y decían- “¿No es éste el carpintero, el hijo de María y hermano de Santiago, José, Judas y Simón? ¿Y no están sus hermanas entro nosotros? Y se escandalizaban a causa de él” (Mc 6,3), A los compueblanos de Jesús les cuesta entender que el hijo del carpintero, ahora se haya convertido en un profeta que tiene palabras de sabiduría y poder para hacer milagros. No confiaban en la Palabra de Dios que se comunica a través de aquellas personas que menos esperamos.

En nuestras comunidades también nos encontramos con personas sencillas, muchas veces analfabetas, que se convierten en profetas de la Palabra de Jesús. Por eso señala, con mucha razón, el documento de Puebla: “El compromiso con los pobres y oprimidos y el surgimiento de las Comunidades de Base han ayudado a la Iglesia a descubrir el potencial evangelizador de los pobres, en cuanto la interpelan constantemente, llamándola a la conversión y por cuanto muchos de ellos realizan en su vida los valores evangélicos de Solidaridad, servicio, sencillez y disponibilidad para acoger el den de Dios,” (Puebla, 1 14 7).

Para la oración de las y los participantes: 

  1. Por todas las personas que están realizando su misión profética para que cuenten siempre con la fuerza del Espíritu divino y la solidaridad de sus hermanos y hermanas. Recemos.
  2. Por todos/as los/as profetas que están siendo perseguidos/as para que se mantengan fieles a la misión que se les ha encomendado. Recemos.
  3. Para que aprendamos a confiar en la fuerza que puede nacer de los/as débiles y los/as pobres y excluidos cuando toman conciencia de su misión en el Proyecto de la Vida Digna. Recemos.

 

Exhortación final: Como Ezequiel y Jesús hemos recibido la misión de ser profetas en medio de nuestro contexto social, económico, político y cultural. Y aunque esa tarea sea difícil, es necesario seguirla realizando con responsabilidad, decisión y constancia. Sigamos, pues, desarrollando nuestro trabajo evangelizador, contando con la fuerza de la unidad popular y de la compañía del Espíritu de Jesús.

 

UNA PALABRA PROFÉTICA INSERTA EN LA VIDA DE LA GENTE B15°O (16-22/7/2018)

Introducción: El/la profeta es la persona escogida en medio de su pueblo para anunciar una palabra de vida, de salvación, de libertad. La misión profética conlleva también la denuncia de todo aquello que se opone al proyecto de la Vida Digna: el egoísmo, la opresión, la soberbia, la religión convertida en ritos vacíos. Esta denuncia profética provoca la reacción de los principales responsables de las maldades y las injusticias. Entonces hay personas que intentan sacar de en medio al/a la profeta. A pesar de todo, es necesario seguir hablando y proclamar el mensaje liberador.

Lect. Primer Testamento: Amós 7,10-15. Un campesino convertido en profeta

Introducción L.P.T: Hacia la mitad del siglo octavo antes de la era común, en la tierra de Israel el reino del norte aparece rico y muy próspero. La pequeña propiedad ha ido desapareciendo y las riquezas se concentran en las manos de unos/as pocos/as, mientras por otra parte crece el número de obreros asalariados. El lujo de unos/as pocos/as insulta la miseria de las y los empobrecidos. En medio de esta situación Amós, pastor natural de Tecoa, pueblecito situado a unos nueve kilómetros al sur de Belén, se siente llamado para denunciar los males y las injusticias cometidas por la casa real y por los grupos de poder económico. Amós se siente enviado a realizar su misión profética lejos de su pueblo, en el reino del norte. Comienza predicando en el santuario nacional de Betel Así Amós denuncia a una religión demasiado ligada con el poder monárquico, que aprueba las injusticias cometidas por el rey y sus allegados, perjudicando a los/as pobres y a los/as débiles.

Texto: Entonces Amasías, sacerdote de Betel, le mandó este recado a Jeroboam, rey, de Israel: “Amós está conspirando contra ti en pleno centro de Israel, No hay que permitirle que siga hablando, pues dice que a ti te matarán a espada y que Israel será llevado al desierto, lejos de su patria.” Luego Amasías fue a decirle a Amós: “Sal de aquí, visionario; ándate a Judá, gánate allá la vida dándotelas de profeta, Pero no profetices más aquí en Betel, que es un santuario real, un templo nacional”.

Amós le contestó: “Yo no soy profeta ni uno de los hermanos profetas; soy simplemente un hombre que tiene sus vaquitas y unas cuantas higueras, Adonai es quien me sacó de detrás de las ovejas y me dijo: “Ve y habla de parte mía a Israel, mi pueblo”.

Salmo de hoy: ¡Qué bueno es vivir unidos y unidas, en comunidad bien comprometidos y comprometidas!

  1. Mira a tu pueblo como está explotado, no te hagas una persona ciega, no pases de lado.
  2. Vivamos la fe en comunidad; así cambiaremos en mentalidad.
  3. Construyamos juntos y juntas la fraternidad; compartiendo todo en comunidad.

 

Lect. Evangélica: Mc 6,7-13. Fueron a predicar, invitando a vivir una vida digna.

Introducción L. Ev.: Quien se compromete con el proyecto de vida digna vivido y anunciado por Jesús tiene la misión de anunciar el Evangelio a fin de promover la conversión de los corazones y el cambio de las estructuras sociales injustas Ese trabajo se hace en comunidad por esto Jesús envía a sus misioneros y misioneras de dos en dos para realizar la misión encomendada.

Al/a la predicador/a se le exige un estilo de vida austero, que permita anunciar el Evangelio con libertad, pues se trata de un mensaje que tiene que ir acompañado con el testimonio de la vida.

 

Texto: En aquel tiempo Jesús reunió a los Doce y comenzó a enviarlos de dos en dos, dándoles poder sobre los espíritus malos. Les ordeno que no llevaran nada para el camino fuera de un bastón: ni pan, ni saco, ni dinero; que fueran con calzado corriente y con un solo manto.

Y les decía: “Quédense en la primera casa en que les den alojamiento, hasta que se vayan de ese pueblo. Si en algún lugar no los reciben y no los escuchan, dejen a esa gente y sacudan el polvo de sus pies como protesta contra ellos”.

Fueron a predicar, invitando a la conversión. Echaban a muchos espíritus malos, y sanaban a numerosos enfermos con una unción de aceite.

DIÁLOGO COMUNITARIO, GRUPAL O FAMILIAR

  1. ¿Por qué la vocación profética requiere un espíritu de libertad?
  2. ¿Por qué es necesario anunciar el mensaje desde la comunidad de fe?

 

     1.- La libertad que requiere la vocación profética

Amós es un profeta que le toca realizar su misión en la primera parte del siglo 8° a.C., en el Reino de Norte, Israel, en medio de una situación de grandes injusticias sociales. Su palabra profética es valiente y directa. Dirigiéndose a los/as considerados nobles de su pueblo les dice: “Escuchen esta palabra ustedes que oprimen a los débiles, que maltratan a los pobres, que tiran por tierra la justicia…” (Am 4,1; 5,7).

En medio de esta situación de injusticia, el rey utiliza la religión como un medio más para oprimir a los/as débiles. Ante esta realidad Amós no se queda callado. Es así que, según la lectura que hemos leído hoy, tiene un conflicto con Amasías, sacerdote del santuario de Betel. Al profeta se le invita a callarse y a regresar a su región de Judea: “En Betel no has de seguir profetizando, porque es el santuario del rey y la casa (léase templo) del reino” (Am 7,13). Y Amasías manda a decir al rey Jeroboam II (783-743 a.C.): “Amós conspira contra ti en medio de la casa de Israel; ya no puede la tierra soportar todas sus palabras“ (Am 7,10). Amós, como buen profeta, anuncia sin miedo: “A espada morirá Jeroboam, e Israel será deportado de su suelo” (Am 7,11).

Amós mantiene clara su conciencia de ser portador de un mensaje importante. Frente a la amenaza de expulsión que recibe, contesta con sencillez. Dice que él no es un profesional de la profecía; es simplemente un hombre del pueblo, un campesino que ha recibido una misión y la cumple con responsabilidad, gústele o no al rey, a sus sacerdotes,  y a los poderosos de su pueblo. En esta tarea sólo confiará en la fuerza de la verdad y del Proyecto de Vida Digna y no en el dinero.

El ejemplo de Amós puede ayudarnos a entender la misión profética en medio de nuestras comunidades. Es  necesario vencer el miedo que nos paraliza y nos impide realizar el trabajo que se nos ha encomendado. Y estar preparados/as para asumir las consecuencias y los problemas que vienen cuando intentamos ser fieles a la vocación-misión que hemos recibido.

2.- Anunciar, desde la comunidad, el Evangelio de la vida y la liberación.

El evangelio de Marcos nos dice que “Jesús instituyó Doce, para que estuvieran con él, y para enviarlos a predicar con poder de expulsar los demonios” (Mc 3,14-15). El número 12 está cargado de significado en la Biblia. 12 es el número de las tribus de Israel. Al escoger Jesús las primeras 12 personas para comprometerlas en la labor evangelizadora, quiere significar que todo el pueblo de Israel está llamado a aceptar el evangelio de la salvación.

El “estar con él”, el formar comunidad con Jesús, es condición previa para poder anunciar el evangelio en su nombre. Y ese anuncio es necesario hacerlo con espíritu comunitario, como parte de una comunidad que envía a realizar la misión. Es significativo el hecho de que Jesús envía a sus apóstoles de dos en dos, dándoles poder sobre los espíritus malos. Ya el mismo Jesús había dicho a sus seguidores/as: “Donde hay dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos” (Mt 18,20).

Hoy también tenemos la invitación de formar pequeñas comunidades en donde vivamos la experiencia de estar con Jesús, de aprender de él a vivir en comunidad y a aceptar su envío para realizar la misión evangelizadora.

Para  la oración de las y los participantes

1.- Por todas nuestras comunidades para que en ellas surjan muchos/as y buenos/as profetas, comprometidas con el Proyecto de la vida digna. Recemos.

2.- Para que asumamos con responsabilidad la tarea de llevar el evangelio de la vida y la esperanza. Recemos.

3.- Por las nuevas autoridades gubernamentales del país para que se preocupen de la situación de las y los más empobrecidos y excluidos. Recemos.

 

Exhortación final: A nosotros/as, como a los/as primeros/as discípulos/as, Jesús nos llama para estar comprometidos y comprometidas con el proyecto de vida digna y enviamos a evangelizar, siendo profetas comprometidos/as con la defensa de la vida en medio de nuestras comunidades. Que las dificultades que encontremos, ni el deseo de prestigio y poder nos alejen de la misión liberadora que se nos ha encomendado.

 

JESÚS ES EL BUEN PASTOR   B16°O (23-29/7/2018)

Introducción: Creemos en Jesús como buen pastor. Él nos invita a cuidarnos con amor misericordioso. Él nos ha invitado en este día para escuchar la palabra de esperanza, orientadora en el camino de la justicia, de la verdad y de la vida feliz.

Jesús se nos presenta hoy como buen pastor, el enviado por una divinidad liberadora para cuidar las ovejas dispersas, heridas y abandonadas que no tienen quién se cuide de ellas.

Lect. Primer Testamento: Jer. 23,1-6. El gobernará el país según la justicia y el derecho

Introducción L.P.T: El profeta Jeremías habla en nombre de su divinidad para denunciar la mala actuación de los jefes políticos y religiosos del pueblo. Estos fueron puestos para dedicarse a atender a las ovejas (al pueblo); sin embargo sólo se interesan de ellos mismos y de sus negocios. El exilio de Babilonia (s. VI a.C.) será interpretado por el profeta como la consecuencia de una conducta torcida.

Texto: «¡Ay de esos pastores que pierden y dispersan las ovejas de mis praderas!» Así habla Adonai, el Dios de Israel, contra los pastores que pastorean a mi pueblo: «Ustedes han dispersado mis ovejas y las han echado en vez de preocuparse de ellas. Pero ahora me voy a preocupar de ustedes por todo el mal que cometieron -palabra de Adonai. Voy a reunir el resto de mis ovejas, llamándolas de todos los países a donde las haya dispersado. Las haré volver a sus pastos, donde se criarán y se multiplicarán. Yo pondré al frente de ellas pastores que las cuiden, y nunca más temerán o serán asustadas. Ya ninguna se perderá.»

Así dice Adonai: «Llega el día en que yo haré surgir un hijo de David que se portará como rey justo y prudente. El gobernará este país según la justicia y el derecho. En aquel tiempo Judá gozará de paz, e Israel permanecerá seguro. Y éste es el nombre que le darán: Adonai-nuestra-justicia.

Salmo de hoy: Tú eres el dios de los/as pobres; el dios humano y sencillo. El dios que suda en la calle; el dios de rostro curtido.

  • Tú vas de la mano con mi gente; luchas en el campo y la ciudad; haces fila allá en la factoría, para que te paguen tu jornal.
  • Tú comes sentado allá en la fonda, con Eusebio, Pacho y Juan José, y hasta resuelves con yaniqueques, y un frío-frío hasta las seis.
  • Te he visto cheleando en la pulpería, haciendo milagros para comer.

 

Lect. Evangélica: Mc. 6,30-34. Yo soy el buen pastor

Introducción L. Ev.: En el tiempo de Jesús los líderes religiosos habían convertido la religión en un conjunto de ritos y tradiciones, olvidando lo más importante: la misericordia, la justicia y el cuidado pastoral de las personas.

Jesús se da cuenta de que la gente andaba como ovejas sin pastor. Por esto él, que tiene un corazón misericordioso, se dedica a enseñarles con calma, anunciándoles un mensaje de salvación encarnado en sus vidas.

Texto: En aquel tiempo al volver los apóstoles a donde estaba Jesús, le contaron todo lo que habían hecho y enseñado. Jesús les dijo: «Vámonos aparte, a un lugar retirado, y descansarán un poco.» Porque eran tantos los que iban y venían que no les quedaba tiempo ni para comer. Y se fueron solos en una barca a un lugar despoblado.

Pero la gente vio cómo se iban, y muchos cayeron en la cuenta; y se dirigieron allá a pie. De todos los pueblos la gente se fue corriendo y llegaron antes que ellos.

Al desembarcar, Jesús vio toda aquella gente, y sintió compasión de ellos, pues estaban como ovejas sin pastor. Y se puso a enseñarles largamente.

 

DIÁLOGO COMUNITARIO, GRUPAL O FAMILIAR

  1. ¿Por qué es difícil ser un buen pastor o pastora?
  2. ¿Quiénes son los malos pastores que descuidan a las ovejas?

 

1.-  La misión pastoral al servicio de la vida digna

Ser pastor en la tierra de Jesús era – y sigue siendo- una tarea difícil. En primer lugar porque el pastor era despreciado, al realizar un trabajo considerado indigno, De hecho los pastores tenían fama de ser ladrones, pues alguna vez incluían en sus rebaños algunas ovejas que no les pertenecían, Además de esto, ser pastor, sobre todo en la zona de Judea, significaba dedicar una atención especial, teniendo en cuenta la aridez del terreno de todo la parte sur del país, Judea, en donde se ejercía la mayor parte del trabajo de pastoreo.

No obstante la mentalidad del tiempo, las Escrituras bíblicas del primer testamento nos presentan a la divinidad de Israel como un pastor para su pueblo. Es sobre todo a partir del exilio de Babilonia (s. VI a.C.) que se va desarrollando la idea de la divinidad como buen pastor, De hecho según la lectura que hemos hecho hoy del profeta Jeremías, Dios pide cuenta a los pastores de su pueblo (se refiere a los líderes políticos y religiosos) y él mismo está comprometido con sus ovejas: “Reuniré el resto de mis ovejas y las llamaré de todos los países a donde las haya dispersado. Las haré volver a sus pastos, donde se criarán y se multiplicarán” (Jer 23,3). El escogerá los pastores adecuados para sus ovejas de modo que ninguna se pierda (Jer 23,4). Y hará surgir a un verdadero pastor, comprometido con la causa de losas más pobres del país: “Llega el día en que yo haré surgir un hijo de David que se portará como rey justo y prudente”. El gobernará este país según la justicia y el derecho”(Jer 23,6).

El evangelio de Marcos que hemos leído hoy nos había de la compasión de Jesús por la gente que le busca: “Al desembarcar, vio mucha gente, sintió compasión de ellos, pues estaban corno ovejas que no tienen pastor, y se puso a enseñarles muchas coceos”‘ (Mc 6,34). Estas ovejas sin pastor son los pobres de la Palestina de entonces, “los pobres del país” -así son llamados/as en la Biblia- considerados/as ignorantes y sin remedio por los escribas y fariseos. Pobres porque era pecadores/as, decían los grandes del pueblo. De ellos/as se ocupa en primer lugar Jesús. El vino sobre todo para los/as últimos/as de la sociedad- dedica tiempo a aquellos/as que no interesan a nadie, interrumpiendo incluso su legítimo descanso.

La primera preocupación de Jesús, no es el hambre del pueblo, porque el hambre es una consecuencia, no una causa. La primera preocupación es que el pueblo está como ovejas sin pastor: disperso, dividido, desorganizado, sin rumbo. Eso preocupa a Jesús; por eso hay hambre, hay dominación. Después de enseñarles, también se preocupa del hambre de la gente. El pan, al ser compartido, se multiplica- todos/as pueden comer, y aun sobra (Mc 6,35-44).

Como Jesús, tenemos que convertirnos en profetas que denuncien la falta de pastores, de líderes políticos comprometidos con el bien de la mayor parte de los/as pobres del país. Estos pobres también necesitan, ante todo, la mano amiga de un/a pastor/a, que les sepa mostrar el amor de Jesús por ellos/as.

2.-  ¿Quiénes son los malos pastores que descuidan a las ovejas?

El profeta Jeremías realizó su labor profética hacia el siglo VI a.C., en el tiempo inmediato al exilio de Babilonia, y también durante el mismo. Según sabemos, el profeta no fue con los/as deportados/as a Babilonia. Prefirió quedarse con los/as más pobres, con los/as campesinos/as que se quedaron en la tierra de Israel. Después del asesinato del gobernador que habían dejado los babilonios, tuvo que huir a Egipto, donde creemos que terminó sus días. Por esta experiencia personal que vivió, Jeremías está preparado para describir la situación que atraviesan tanto los/as que fueron al exilio, como los/as que se quedaron en la tierra como “ovejas sin pastor”.

Jeremías describe la actuación de los pastores de su pueblo: éstos dejan perderse a las ovejas y no les importa que éstas se dispersen, no las atienden; en otras palabras, no les importan las ovejas (Jer 23,1-2),

Ezequiel, un profeta contemporáneo de Jeremías, que acompañó a los deportados de Babilonia, nos describe también la actuación de los malos pastores. Según este profeta los pastores se apacientan a sí mismos (Ez 34,2). Se toman la leche del rebaño, se visten con su lana, se comen su carne; pero no dedican tiempo9 al cuidado de las ovejas (Ez 34,3). No se preocupan por las ovejas enfermas, heridas y débiles; no buscan a la oveja descarriada. Jesús dirá que esos malos pastores son asalariados que no les importan nada las ovejas y las dejan solas en el momento del peligro (Jn 10,12).

Como participantes e integrantes comprometidas con el Proyecto de Dios, necesitamos tiempo para el encuentro fraterno, para los tiempos de compartir la alegría de sentimos hermanos/as, para celebrar los acontecimientos de la vida, para sentimos hijas e hijos de un mismo Padre.

 

Para la oración de las y los participantes:

  1. Por las pastoras y pastores de las diferentes iglesias jesuánico-cristianas para que realicemos nuestra tarea con dedicación, amor y constancia.
  2. Por todos/as los/as hermanos/as desorientados/as para que encuentren personas que se compadezcan de ellos/as.
  3. Por los nuevos gobernantes, para que tengan compasión y misericordia de los/as más pobres del país y promueven políticas sociales que beneficien a las mayorías populares.

 

Exhortación final: Hemos celebrado con alegría la presencia de Jesús, el buen pastor, en medio de su pueblo. Ahora él nos envía a anunciar el Evangelio y a mostrar su amor a tantas personas que andan por la vida sin rumbo, sin sentido, sobre todo a las más pobres, excluidas y necesitadas. De esta manera nos convertimos en testigos y testigas creíbles de su amor liberador.

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JESÚS SE COMPADECE DE LA GENTE B17°O (30/7 al 5/8/2018)

Introducción: El pan es signo de lo indispensable para vivir. No tener pan significa estar cercarnos a la muerte. Poder comer el pan de cada día es también uno de los derechos fundamentales de toda persona. Sin embargo tantas personas, sobre todo mujeres, niños y niñas sufren el hambre, a causa de diversas razones, sobre todo por el egoísmo de otros/as que acumulan los recursos que pertenecen a todos/as.

1ª L.: 2 Re. 4,42-44. Eliseo multiplica el pan

I:   Eliseo, discípulo del gran profeta Elías, multiplica el pan para saciar el hambre de la gente, como después lo hará Jesús. De esta manera demuestra que el/la profeta es la persona que no sólo habla en nombre de Dios, sino que también realizar signos y prodigios en función de la gente necesitada, como parte de su compromiso con el Proyecto salvador de Dios.

 

T: En aquellos días llegó de Baalsalisá uno que traía al hombre de Dios pan y trigo. Eran los primeros veinte panes hechos con cebada de la última cosecha. Eliseo le dijo: «Da los panes a estas personas para que coman.»

Su servidor le dijo: «¿Cómo voy a repartir estos panes entre cien hombres?» «Dáselos a la gente para que coma -insistió Eliseo-, porque así dice Adonai: Comerán todos y sobrará.»

El hombre entonces se los presentó; ellos comieron y dejaron sobras, como Adonai había dicho.

Salmo de hoy: Buenas nuevas pa’ mi pueblo.

  • Caerán los que oprimen la esperanza de mi pueblo.
  • Caerán los que comen su pan sin haber sudado.
  • Caerán con la violencia que ellos mismos han buscado.
  • Se alzará mi pueblo como el sol en el sembrado.

3ªL: Jn. 6,1-15. Este sí que es el Profeta que tenía que venir al mundo

Introducción:   Al igual que lo había hecho Eliseo en la antigüedad, Jesús multiplica el pan para saciar el hambre de la gente. Así este milagro se convierte en signo de la preocupación de Jesús por toda la persona.

La gente, sin embargo, no entiende adecuadamente el gesto de Jesús, e intentan proclamarlo rey. No aprendieron la lección.

Texto: En aquel tiempo Jesús pasó a la otra orilla del lago de Galilea, cerca de Tiberíades. Le seguía un enorme gentío, a causa de las señales milagrosas que le veían hacer en los enfermos. Jesús subió al monte y se sentó allí con sus discípulos. Se acercaba la Pascua, la fiesta de los judíos.

Jesús, pues, levantó los ojos y, al ver el numeroso gentío que acudía a él, dijo a Felipe: «¿Dónde iremos a comprar pan para que coma esa gente?» Se lo preguntaba para ponerlo a prueba, pues él sabía bien lo que iba a hacer. Felipe le respondió: «Doscientas monedas de plata no alcanzarían para dar a cada uno un pedazo.» Otro discípulo, Andrés, hermano de Simón Pedro, dijo: «Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y dos pescados. Pero, ¿qué es esto para tanta gente?» Jesús les dijo: «Hagan que se sienta la gente.»

Había mucho pasto en aquel lugar, y se sentaron los hombres en número de unos cinco mil. Entonces Jesús tomó los panes, dio las gracias y los repartió entre los que estaban sentados. Lo mismo hizo con los pescados, y todos recibieron cuanto quisieron. Cuando quedaron satisfechos, Jesús dijo a sus discípulos: «Recojan los pedazos que han sobrado para que no se pierda nada.» Los recogieron y llenaron doce canastos con los pedazos que no se habían comido: eran las sobras de los cinco panes de cebada.

Al ver esta señal que Jesús había hecho, los hombres decían: «Este es sin duda el Profeta que había de venir al mundo.» Jesús se dio cuenta de que iban a tomarlo por la fuerza para proclamarlo rey, y nuevamente huyó al monte él solo.

            PARA EL DIALOGO COMUNITARIO

  1. ¿Por qué el pan compartido se multiplica y hasta sobra?
  2. ¿Por qué Jesús se resiste a ser proclamado rey?

 

  1. El pan compartido se multiplica y hasta sobra

Las lecturas de hoy, la primera del libro segundo de los Reyes y el evangelio según Juan, nos hablan de compartir el Pan. El pan compartido se multiplica Y hasta sobra. El pan compartido es un signo de fe y de compromiso con el Proyecto de Jesús.

En el evangelio que hemos leído hoy Jesús pregunta a Felipe: ¿Con qué compraremos panes para que coman éstos” (Jn 6,5). Pero el mismo evangelio nos dice que Jesús hizo la pregunta sólo para probar a Felipe porque de hecho él ya sabía lo que iba a hacer. Ante el hambre de la gente Felipe sólo conoce la propuesta del sistema romano, del sistema griego de mercado: “que vayan a comprar”. Felipe señala que doscientos denarios (un denario era el salario diario de un obrero) no era suficiente para dar a cada uno un pedazo. El no confía en la posibilidad de compartir lo poco que se tiene. A esto invita Jesús, a compartir 5 panes y dos peces para más de 5000 personas.

El mandamiento que sale de la boca de Jesús no es de distribuir el pan. Todavía no. Él sabe que el pueblo necesita encontrar su identidad de pueblo. Lo que Jesús ordena es que se haga sentar al pueblo en grupos. Grupos de 50 y 100. Se trata de lograr la organización del pueblo que permita resolver los propios problemas.

Y de improviso el lugar se convierte en una tierra prometida, jardines de flores, pasto verde, gente reclinada (como lo hacían las personas Ubres) comiendo su pan. Es lo contrario de la lógica del mercado romano, la lógica del comprar y vender del proyecto neoliberal que se nos ha impuesto

Al compartir todos/as comen hasta hartarse, como aconteció en los tiempos de Eliseo; y hasta quedan sobras. Las sobras son recogidas en 12 canastas. Doce es el número de las tribus de Israel, del nuevo pueblo, de los apóstoles. Lo que sobra es del pueblo, no del emperador,

Como comunidad de fe sabemos que compartir el pan es expresión del amor de Dios, En estos tiempos de globalización y de economía neoliberal aumenta el número de los/as hambrientos/as, de los/as excluidos/as del sistema  social que se nos ha impuesto. No hay o hay muy pocas, se dice, posibilidades de satisfacer las necesidades más elementales de los/as más pobres. La invitación a saber compartir nos debe conducir a construir una sociedad sin excluidos/as, sin hambrientos/as.

2.-Huir de la tentación de la fama

 

La gente del pueblo no entendió adecuadamente el signo de Jesús al multiplicar y compartir el pan. Y quiere tener como rey a alguien que sea capaz de multiplicar el pan de una forma fácil. Así no tendrían que trabajar ni fatigarse para comer. No han entendido la lección. De hecho el signo de Jesús deja una lección: el pan compartido rinde más, da para todos/as. Mientras que el pan acumulado sólo alcanza para unos/as pocos/as.

Jesús no cae en la tentación de dejarse proclamar rey. Él no está buscando prestigio social, ni poder económico, ni fama. Sólo le interesa llevar adelante la misión que el Padre le había encomendado. Por eso, después del signo de la multiplicación de los panes, “se retiró de nuevo al monte él solo” (Jn 6,15).

Como creyentes y comunidad de fe tenemos que estar atentos/as para no caer en la tentación del prestigio y de la fama. Podemos hacer nuestro trabajo buscando, en ocasiones sin ni siquiera darnos cuenta, el reconocimiento de las personas. Como Jesús tenemos que realizar nuestra misión como parte de la vocación que hemos recibido, con la conciencia de que sólo somos colaboradores/as del Proyecto salvador y liberador de Dios.

Para la revisión personal: ¿Me compadezco de aquellas personas que están sufriendo, que están viviendo el abandono, en la miseria? ¿Me muestro solidario con aquellas personas que necesitan de mi mano amiga?

Para la oración de los/as participantes:

  1. Por nuestras comunidades para que se distingan por su capacidad de compartir y por su solidaridad. Recemos.
  2. Por todas las personas que luchan y se esfuerzan para que todas las personas tengan lo necesario para vivir con dignidad.
  3. Por los nuevos gobernantes del país para que impulsen políticas que permitan

 

Exhortación final: Jesús, el verdadero Profeta del Padre ha compartido su pan con nosotros/as. El nos invita a aprender a compartir el pan en medio de una sociedad donde muchas personas buscan sólo su propio interés, su propio dinero, apropiándose del pan de los/as hermanos/as. Por esto, la solidaridad con los/as más pobres y excluidos sociales nos convierte en testigos creíbles del Jesús Salvador y Liberador.

 

 

Compartir el pan que fortalece en el camino. B18ºO (6-12/08/2018).

Introducción: Nos reunido como hermanos y hermanas porque tenemos fe, porque creemos en la capacidad de abrirnos a la propuesta de vida plena, en justicia y libertad solidaria, que nos hace el Maestro y compañero de camino Jesús de Nazaret.

            En ese camino se nos invita a tomar conciencia del hambre y la exclusión que sufre mucha gente. Se nos invita a alimentarnos con el pan que da Jesús, el que alimenta en la lucha por conseguir mejores condiciones de vida para todos y todas  y en especial para las y los empobrecidos y excluidos.

1ra. L.: Éx 16,2-4.12-15: Compartir el pan en el camino

I:   En el duro caminar en el desierto, camino hacia la tierra de Canaán, el grupo que salió de la tierra de la esclavitud y que es acompañado por líderes de la categoría de Moisés y Aarón está hambriento. Ante esa situación su divinidad les proporciona un alimento, llamado Maná, para colaborar con el sostenimiento del grupo peregrino. Así descubren el compromiso que tiene la divinidad principal de Israel con un grupo de gente peregrina y hambrienta, pues se trata de  una deidad que acompaña y camina con su pueblo en el camino de liberación.

T: 1Toda la comunidad israelita salió de Elim y llegó al desierto de Sin, que está entre Elim y Sinaí. Era el día quince del mes segundo después de su salida de Egipto. 2Allí, en el desierto, todos ellos y ellas comenzaron a murmurar contra Moisés y Aarón. 3Y les decían:

¡Ojalá Adonai nos hubiera hecho morir en Egipto! Allá nos sentábamos junto a las ollas de carne y comíamos hasta llenarnos, pero ustedes nos han traído al desierto para matarnos de hambre a todos y a todas.

Adonai dijo a Moisés:

He oído murmurar a las y los israelitas. Habla con ellos y ellas y diles: ‘Al atardecer, ustedes comerán carne, y por la mañana comerán pan hasta quedar satisfechos/as. Así sabrán que yo soy el Señor su Dios.’

Aquella misma tarde vinieron codornices, las cuales llenaron el campamento, y por la mañana había una capa de rocío alrededor del campamento. Después que el rocío se hubo evaporado, algo muy fino, parecido a la escarcha, quedó sobre la superficie del desierto. Como los israelitas no sabían lo que era, al verlo se decían unos a otros: “¿Y esto qué es?” Y Moisés les dijo:

—Este es el pan que Adonai les da como alimento. 16Y esta es la orden que ha dado el Señor: Recoja cada uno de ustedes lo que necesite para comer y, según el número de personas que haya en su casa, tome más o menos dos litros por persona.

Salmo de hoy: Una ciudad para todas y todos construiremos

  • Una ciudad para todas y todos, construiremos. Un gran techo común. Una mesa redonda como el mundo, compartiremos; un pan de multitud.
  • Quienes hablaban en lenguas diferentes, pregonan la unidad. Nadie grita, ¿quién eres ni de dónde? Todas y todos se llaman: Hijas e Hijos de la paz.

Lect. Ev.: Jn 6,24-35: Trabajen por la comida que permanece

I: Después de realizado el milagro de la multiplicación de los panes, la gente sigue detrás de Jesús, probablemente porque algunas personas querían seguir comiendo, sin tener que trabajar y esforzarse para ganar el pan cotidiano. En esa situación Jesús aprovecha para hablarles de otro pan, el que alimenta para vivir una vida, digna, feliz, eterna, el que alimenta el espíritu humano que está comprometido con las causas solidarias de las y los empobrecidos y excluidos sociales y la defensa del medio ambiente agredido por los intereses económicos.

T: En aquel tiempo, la gente que estaba al otro lado del lago se dio cuenta de que los discípulos se habían ido en la única barca que allí había, y que Jesús no iba con ellos y ellas Mientras tanto, otras barcas llegaron de la ciudad de Tiberias a un lugar cerca de donde habían comido el pan después que Jesús dio gracias. Así que, al ver que ni Jesús ni sus discípulos y discípulas estaban allí, la gente subió también a las barcas y se dirigió a Cafarnaúm, a buscarlo.

Al llegar ellos al otro lado del lago, encontraron a Jesús y le preguntaron: Maestro, ¿cuándo viniste acá?

Jesús les dijo: Les aseguro que ustedes me buscan porque comieron hasta llenarse, y no porque hayan entendido las señales milagrosas. 27No trabajen por la comida que se acaba, sino por la comida que permanece y que les da vida eterna. Esta es la comida que les dará el Hijo del hombre, porque Dios, el Padre, ha puesto su sello en él.

Le preguntaron: ¿Qué debemos hacer para realizar las obras que Dios quiere que hagamos? Jesús les contestó: La única obra que Dios quiere es que crean en aquel que él ha enviado. Le preguntaron entonces:

¿Qué señal puedes darnos, para que al verla te creamos? ¿Cuáles son tus obras? 31Nuestros antepasados comieron el maná en el desierto, como dice la Escritura: ‘Les dio a comer pan del cielo.’

Jesús les contestó: Les aseguro que no fue Moisés quien les dio a ustedes el pan del cielo, sino que mi Padre es quien les da el verdadero pan del cielo. 33Porque el pan que Dios da es el que ha bajado del cielo y da vida al mundo.

Ellos y ellas le pidieron: Jesús, danos siempre ese pan.

Y Jesús les dijo: Yo soy el pan que da vida. El que viene a mí, nunca tendrá hambre; y el que cree en mí, nunca tendrá sed.

 

PARA EL DIALOGO COMUNITARIO

  1. ¿Por qué la divinidad de Israel se solidariza con el pueblo hambriento?
  2. ¿Por qué Jesús comparte un pan de vida?

 

  1. Una divinidad que se solidariza con el pueblo hambriento

La primera lectura, del Éxodo, nos recuerda cómo el desierto es la carencia de todo. A toda persona le llega de vez en cuando su desierto: la situación crítica en la que parece que no se encuentran soluciones de ayuda para sobrevivir a tan crítica situación. Al pueblo de Israel le era muy provechoso el tener que estar en el desierto donde todo falta, para que pudiera experimentar el desafío de construir su libertad y su organización comunitaria, fuera de la tierra de la opresión y la esclavitud.

En el desierto el grupo acompañado por Moisés aprende a experimentar la condición difícil de quien tiene que organizarse para sobrevivir y para continuar el camino en situaciones muy difíciles. Esto le será útil para el crecimiento de su fe y para ir preparando la nueva organización social en las tierras de Canaán, las cuales tendrán que ser conquistadas mediante un proceso lento de organización social y militar.

En la península del Sinaí hay un arbusto llamado “tamarisco”. Produce una secreción dulce que gotea desde las hojas hasta el suelo. Por el frío de la noche se solidifica y hay que recogerla de madrugada antes de que el sol la derrita. ¿Sería esto lo que el Dios Adonai le proporcionó a su pueblo, multiplicándolo claro está, de manera prodigiosa? Lo cierto es que las y los israelitas consideraron siempre la aparición de este alimento como una demostración de la intervención milagrosa a favor de su pueblo. Lo llamaron “maná”, porque los niños y niñas al comerlo preguntaban: “¿qué es esto?, “lo que en su idioma se dice: “Man-ah”. También es llamado por los salmos “pan del cielo” (Sal 78) y el libro de la Sabiduría dice que, “sabía a lo que cada uno deseaba que supiera” (Sab16,20). Jesús dirá que el Verdadero Pan bajado del cielo será su cuerpo y su sangre. O sea que este maná milagroso del desierto era un símbolo y aviso de lo que iba a hacer Dios más tarde con sus hijos e hijas, dándoles como alimento el cuerpo de su propio Hijo divino.

En el desierto se invita al grupo a recoger el maná que necesita para cada día. Quienes intentaron recoger maná para más de un día tuvieron que percatarse de que ese alimento se les había dañado. No se trata de acumular el pan que a otras personas les pueda faltar. El gran milagro es la solidaridad con las y los hambrientos, lo cual supone renunciar a la tentación de acumular para mañana lo que a las y los hambrientos puede hacerle falta en el día de hoy.

  1. Compartir el pan de la vida plena como Jesús

 

El evangelio de hoy, de Juan, el discurso del pan de vida, se desenvuelve en tres afirmaciones lógicamente sucesivas, y la primera que presenta este texto es: el real o verdadero “pan del cielo” no es el maná dado una vez por Moisés, contrariamente a lo que la gente pensaba (v.31). Es literalmente el pan que ha bajado del cielo. Dios, no Moisés, es quien da este pan (v.32). Jesús ha realizado signos para revelar el sentido de su persona (domingo anterior), pero la gente sólo lo ha entendido en la línea de sus necesidades materiales (6,26.12). Jesús ha querido llevarnos a la comprensión de su persona, porque sólo a través de la fe pueden entender quién es él, cuál es el proyecto de vida que está presentado y sólo así podrá donarse a ellos y a ellas como comida: pero para hacer esto es necesario trabajar o procurar por un alimento y una vida que no tienen término y que son dones que Jesús ofrece (v.27). Los judíos piensan de inmediato en las obras (v.28; Rm 9,31-32), pero Jesús replica que sólo una obra deben cumplir: creer en él (v.29; Rm 3,28), en su propuesta de vida justa y solidaria (Reino de Dios), reconocer que tienen necesidad de él como compañero solidario de camino como se tiene necesidad del alimento material.

Las y los oyentes encuentran poco comprensibles las palabras y la propuesta de Jesús, por lo que piden una demostración de lo que afirma, realizando una señal que al menos se compare con aquellas realizadas por Moisés (vv. 30-31), pues las que acaba de realizar (6,2) no se consideran suficientes. Jesús responde afirmando que es más que Moisés, pues en él (Cristo) se realiza el don de Dios que no perece. Su pan se puede recoger (6,13), el maná se pudrió (Ex 16,20).

“Yo soy el pan de vida” es una fórmula de fuerza extraordinaria, parecida a aquellas otras que sólo a Jesús se podría atribuir: “Yo soy la luz del mundo”, “Yo soy el buen pastor”… el que viene a Jesús no tendrá hambre ni sed, no necesita de otras fuentes de gozo para saciar sus anhelos y aspiraciones. Jesús es fuente de equilibrio y de gozo, fuente de sosiego y de paz. Jesús es el lugar y fundamento de la donación de la vida que Dios hace al ser humano. En Jesucristo, el Dios salvador, liberador, comprometido con la causa de las y los empobrecidos y las y los excluidos sociales está por completo a favor del ser humano, de tal modo que en él se le abre su comunión vital, su salvación y su amor, y en tal grado que Dios quiere estar al lado del ser humano como quien se da y comunica sin reservas. En la comunión con el revelador –Jesús de Nazaret- se calma tanto el hambre como la sed de vida que agitan al ser humano.

Para la oración de las y los participantes:

-Para que vivamos con confianza la seguridad de que a través de las dificultades de la vida podemos colaborar en la creación de otro mundo posible, desde la persona, la familia, la comunidad, las iglesias y las organizaciones comunitarias.

-Para que todas y todos, las y los cristianos tengamos siempre hambre y sed de que se realice su Utopía, su proyecto de vida compartido, en fraternidad y sororidad y nos alimentemos en la mesa de la palabra y del pan de vida para tener fuerzas para llevarla a término.
-Por las y los aquí presentes para que seamos capaces de reconocer el rostro sufrido de Jesús en nuestros hermanos y hermanas que más sufren, especialmente en las y los más necesitados.

Oración comunitaria: Dios Madre/Padre bueno, que en Jesús de Nazaret nos has presentado verdaderamente el pan del cielo, aumenta nuestra fe para que, recibiéndolo, sacie el hambre de justicia y verdad que hay dentro de cada ser humano y así colaboremos en la creación de nuevas personas, de nuevas familias, comunidades y sociedades.

EL PAN QUE FORTALECE EN EL CAMINO  B19°O (13-19/08/2018)

Introducción: Formamos parte del pueblo peregrino de Dios que intenta vivir de acuerdo al mandamiento del amor solidario que nos ha dado Jesús, nuestro Maestro. Pero a veces el camino se hace difícil, perdemos las fuerzas, la esperanza y nos viene la tentación de alejarnos del sendero tomado. En esos momentos Dios nos fortalece con el pan de Jesús.

1ªL: 1 Re. 19,4-8. Con la fuerza de aquel alimento siguió su camino

I:  Después de hacer matar a todos los sacerdotes del dios extranjero Baal en el monte Carmelo, Elías tiene que huir hacia el sur, porque Jezabel, la esposa del rey Ajab, lo amenazó de muerte. Se dirige entonces hacia el monte Sinaí, lugar en donde el pueblo hizo Alianza con Adonai. En el viaje se cansa, se desanima y hasta se desea la muerte. Sin embargo, Dios le manda, por medio de un ángel, un alimento que le permite continuar el camino.

T: En aquellos días Elías caminó por el desierto todo un día y se sentó bajo un árbol. Allí deseó la muerte y se dijo: «Ya basta, Adonai. Toma mi vida, pues yo voy a morir como mis padres.» Después se acostó y se quedó dormido debajo del árbol.

Un ángel vino a tocar a Elías y lo despertó diciendo: «Levántate y come.» Elías miró y vio a su cabecera un pan cocido sobre piedras calientes y un jarro de agua. Después que comió y bebió, se volvió a acostar. Pero por segunda vez el ángel de Adonai lo despertó diciendo: «Levántate y come; si no, el camino será demasiado largo para ti.»

Se levantó, pues, para comer y beber, y con la fuerza que le dio aquella comida, caminó cuarenta días y cuarenta noches hasta llegar al cerro de Dios, el Horeb.

Salmo de hoy: Hoy tenemos hambre de trabajo, techo y pan.

  • Quien acepta compartir la mesa, acepta la comunión; con la lucha y el camino de Jesús en su pasión.
  • Ofrendar también su vida en generosa oblación; darse entero y sin medida en cada paso y acción; con el pueblo que camina hacia su liberación.

Lect. Ev.: Jn 6,41-51. Yo soy el pan bajado del cielo

I: El texto evangélico de hoy nos presenta a Jesús como alimento de vida. Quien cree en él, en su Proyecto, y come su pan, tiene vida eterna y se convierte en discípulo/a, que cada día se pone a la escucha de su palabra salvadora y se compromete a hacerla realidad mediante obras concretas de amor solidario.

T:  En aquel tiempo los judíos murmuraban porque Jesús había dicho: «Yo soy el pan que ha bajado del cielo.» Y decían: «Conocemos a su padre y a su madre, ¿no es cierto? Él no es sino Jesús, el hijo de José. ¿Cómo puede decir que ha bajado del cielo?»

Jesús les contestó: «No murmuren entre ustedes. Nadie puede venir a mí si no lo atrae el Padre que me envió. Y yo lo resucitaré en el último día. Está escrito en los Profetas: Serán todos enseñados por Dios, y es así como viene a mí toda persona que ha escuchado al Padre y ha recibido su enseñanza. Pues, por supuesto que nadie ha visto al Padre: sólo Aquel que ha venido de Dios ha visto al Padre.

En verdad les digo: El que cree tiene vida eterna. Yo soy el pan de vida. Sus antepasados comieron el maná en el desierto, pero murieron: aquí tienen el pan que baja del cielo, para que lo coman y ya no mueran.

 

 

Para el diálogo comunitario,  familiar o grupal

  1. ¿Cómo superar las dificultades que encontramos en nuestro camino?

2.- ¿Por qué creemos en Jesús como pan de vida?

 

  1. El Dios que fortalece en medio del camino

 

A la muerte del rey Salomón (931 a.C.) el reino davídico se había dividido en dos partes: el reino del Norte (Israel) y el reino del sur (Judá). Hacia la primera mitad del siglo 9° a.C. era rey en el norte Ajab (874-853 a.C.). Este se casa con una mujer extranjera (Fenicia) llamada Jezabel. Esta señora introduce, según el libro de los Reyes,  en el reino del norte el culto a Baal, el principal dios fenicio.

Muchos sacerdotes y profetas renuncian a creer y a actuar en el nombre del Dios Adonai, y pasan a formar parte de los servidores de Baal. Elías, el profeta comprometido con la alianza hecha por el pueblo con el Dios con lo sacó de la esclavitud de Egipto, no acepta dicho culto. Convoca a los sacerdotes de Baal sobre el monte Carmelo; los desafía invitándoles a que pidiesen a su dios que mandase fuego del cielo que consumiera la carne de un becerro que había sido puesta sobre un altar. Mientras que Baal no responde positivamente, Adonai sí lo hizo. Y Elías dice al pueblo: “Apresen a los profetas de Baal: que no escape ninguno”. Una vez apresados Elías los hizo bajar al torrente Cisón, y los degolló Allí” (1 Re 18,40).

La matanza de los seguidores del dios fenicio provocó la persecución de Elías, promovida por la reina Jezabel. Elías entonces huye al desierto. Se dirige al monte Sinaí, donde el pueblo hizo la alianza con el Dios liberador. Se cansa en el camino. Se desea la muerte. Pero el ángel del Señor le invita a levantarse y comer un pan enviado por Dios. Entonces Elías prosiguió su viaje: “Con la fuerza que le dio aquella comida, caminó cuarenta días y cuarenta noches hasta llegar al cerro de Dios, el Horeb” (1 Re 19,8).

Muchas veces, como persona y como miembros/as de una comunidad de fe, nos podemos sentir cansados/as del camino. Las dificultades que encontramos, la incomprensión de mucha gente, el sentirnos perseguidos/as, rechazados/as o no valorados/as, puede provocar el deseo de “tirar la toalla”, de abandonar el trabajo comenzado. Es en esos momentos en donde necesitamos contar con la fuerza que nos da dios para continuar en el camino de fe y de solidaridad.

  1. El pan que da la vida

 

El alimento que comemos cada día es necesario para permanecer vivos/as. En ese sentido todo alimento que nos nutre es pan de vida. Sin embargo, puede ser que comamos cada día para alimentar nuestro cuerpo, pero que nuestra vida no tenga sentido, porque nos encerremos en nosotros/as mismos/as, llevando una vida egoísta y alejada del Proyecto de Dios.

El pan que Dios nos da no es un alimento cualquiera. De hecho Elías, con la fuerza del pan que Dios le envió caminó 40 días y cuarenta noches (es decir, muchos días) hasta llegar a la montaña del Sinaí en donde el pueblo había hecho la alianza con Dios, y en donde Elías saldría fortalecido para continuar realizando su misión profética en medio de un pueblo infiel a Adonai.

Jesús es el pan que ha bajado del cielo. Y comer de su pan es compartir su Proyecto, su vida, su preocupación por llevar a todas las personas la buena noticia del Evangelio del Dios Madre/Padre.

El pan de Jesús no es como el pan que los/as antepasados de Israel comieron en el desierto y murieron; el pan de Jesús da la vida y compromete con la lucha por conseguir mejores condiciones de vida para todos/as, sobre todo para los/as más empobrecidos/as, en una sociedad en donde la vida de los/as más débiles está tan amenazada.

Jesús entrega su cuerpo para la vida del mundo. A nosotros/as, se nos invita a entregar nuestras energías y nuestro esfuerzo de cada día para que otros/as tengan vida, para que otros/as conozcan a Jesús, el Salvador.

Para la oración de los/as participantes:

  1. Para que los/as que nos alimentamos en la mesa de Jesús sepamos compartir nuestro pan con los/as más necesitados/as. Recemos.
  2. Para que seamos constantes y decididos/as en la realización de nuestro trabajo comunitario. Recemos.
  3. Por los nuevos gobernantes del país para que sepan distribuir mejor las riquezas y haya alimentos para todos/as. Recemos.

 

Exhortación final: Hemos compartido el pan de Jesús, el pan que da la vida y que nos compromete con la defensa de la vida en nuestras comunidades. Sigamos, pues, en nuestro camino de fe sin desanimarnos, para así ser testigos/as de la presencia liberadora de Dios en medio de su pueblo peregrino.

JESÚS, ALIMENTO QUE DA VIDA FELIZ Y ETERNA B20°O (20-26/08/2018)

 

Introducción: Nos hemos reunido como personas creyentes porque hemos descubierto la necesidad de compartir el cuerpo del Señor y sangre que son para nosotros/as fuente de vida verdadera.

Al compartir el pan de la vida nos convertimos en hermanos/as comprometidos/as con el Proyecto de Dios, en personas verdaderamente sabias que buscan cumplir su voluntad en la vida diaria.

Celebremos, pues, con alegría la presencia de Jesús, el pan bajado del cielo y presente en nuestra comunidad de fe, esperanza, amor y solidaridad.

1ªL: Prov. 9,1-6. Coman de mi pan y beban de mi vino

Introducción: En el Primer Testamento la Sabiduría es comparada con frecuencia con una persona. En la siguiente lectura se nos presenta como una persona que construye su casa, prepara un banquete e invita al mismo a las personas sencillas y humildes que saben vivir de acuerdo a los mandamientos de Dios.

Texto: La Sabiduría construyó su casa, levantó sus siete columnas. Mató a sus animales y preparó sus vinos, ya había puesto su mesa. Ordenó pregonar por medio de sus sirvientes, desde las alturas de la ciudad alta: ¡Dense una vuelta por aquí, ustedes que no saben!”

A los que no piensan en nada les dice: “¡Vengan a comer mi pan y a beber mi vino que he preparado; dejen a un lado su locura y vivirán, anden por los caminos de la verdad!”

 

Salmo de hoy: Hoy tenemos hambre de trabajo, techo y pan.

  • Darse como comida, en el duro caminar, del pueblo tan hambriento que lucha por mejorar, sus condiciones de vida y poderse organizar.
  • Al compartir tu comida vive la comunidad en la lucha por repartir entre todos y todas los bienes de la creación.

Lect. Ev.: Jn. 6,51-58. El que coma de este pan vivirá para siempre

I: Continuamos leyendo hoy el capítulo 6 del evangelio de Juan sobre Jesús Pan de vida. El Maestro nos dice que él es el pan que se da por la vida del mundo. Quien come su cuerpo y bebe su sangre, quien comparte su Proyecto salvador, permanece unido/a él y se convierte en testigo/a del Dios defensor de la vida.

T: En aquel tiempo dijo Jesús a la gente: “Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo. El que coma de este pan vivirá para siempre. El pan que yo daré es mi carne, y lo daré para la vida del mundo.»

Los judíos discutían entre sí:  «¿Cómo puede éste darnos a comer carne?»  Jesús les dijo: «En verdad les digo que si no comen la carne del Hijo del hombre y no beben su sangre, no tienen vida en ustedes. El que come mi carne y bebe mi sangre vive de vida eterna, y yo lo resucitaré el último día.

Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él. Como el Padre, que es vida, me envió y yo vivo por el Padre, así quien me come vivirá por mí. Este es el pan que ha bajado del cielo. Pero no como el de vuestros antepasados, que comieron y después murieron. El que coma este pan vivirá para siempre”.

Así habló Jesús en Cafarnaúm enseñando en la sinagoga.

 

Para el diálogo comunitario, grupal o familiar

1.- ¿Por qué es propio de gente sabia aprovechar el momento presente?

2.- ¿Por qué debemos compartir el alimento que fortalece para la vida digna y eterna?

 

1.- Aprovechar el tiempo presente

En su carta a los/as cristianos/as de Éfeso Pablo llama a la atención a los/as creyentes y les invita a no vivir “como necios sino como sabios” (Ef 5,15), con madurez y criterio, “porque los días son malos” (Ef. 5,16). Las personas verdaderamente sabias son las que son capaces de enfrentar los tiempos malos, “aprovechando bien el tiempo presente” (Ef 5,16). Los tiempos difíciles no deben paralizarnos; es necesario descubrir en ellos los signos de vida que siempre hay y descubrir el desafío que nos plantea cada situación difícil que vivamos a nivel personal y a nivel de nuestro pueblo.

Literalmente, el término traducido por “aprovechar” dice “redimir, rescatar”. De eso se trata de “rescatar el tiempo presente”. Cualquiera que sea la interpretación precisa que se le dé a esta expresión, una cosa es clara: el tiempo es dado a los/as seguidores/as de Jesús para que lleven a  cabo obras buenas, para que realicen acciones de amor y de solidaridad. Para ello debemos comprender  cuál es la voluntad de Dios (Ef 5,17). Lo contrario a esto sería perder el tiempo, y como nos dice el libro de los Proverbios: aceptar participar en el “banquete de la locura” (Prov. 9,13-18).

Aprovechar el tiempo presente es descubrir que cada instante de nuestra vida es la oportunidad precisa que Dios nos da para vivir la fe de forma comprometida. Como dice el refrán popular “no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy”. Y es que el Señor pedirá cuenta de lo que hemos hecho con los dones que nos dio y las oportunidades que nos dio en cada momento de nuestra vida. El bien y las acciones de solidaridad que podemos hacer hoy no lo podremos hacer en otro momento. Por esto se nos exige hacer lo que Dios nos pide en el momento preciso.

Como creyentes no podemos caer en la tranquilidad de aquellos/as que dicen: “No cojas lucha”, “no te mates mucho”,

“cógelo suave”. Estas son expresiones de personas que no tienen fe en sí mismas, en el destino de su país, en el

futuro de sus familias. Sólo desde el trabajo esforzado y constante, aprovechando el momento presente, nos

convertimos en testigos/as creíbles del Jesús Salvador y compañero de camino de su pueblo.

 

2.- Compartir el alimento que fortalece en la lucha por la vida digna, por la vida eterna

 

Desde la sinagoga de Cafarnaúm, Jesús retoma el tema del pan de vida y se presenta él mismo como alimento que fortalece en el camino de la vida. Quienes quieren convertirse en sus discípulos/as, y recibir el don de la vida deben unirse estrechamente a él. Deben celebrar el signo que expresa su muerte y su resurrección. Esa comunión con su Proyecto liberador, hará que el Señor los resucite en el último día (Jn 6,54).

Comulgar con Jesús significa mantenerse unidos/as a él para realizar la misión que nos encomienda. Pero no se trata de una colaboración como la que hace un alquilado, un asalariado. Es necesario identificarse tanto con el Maestro que lleguemos a tomar como nuestro su propio Proyecto de vida, justicia y salvación. Y, compartir su cuerpo y su sangre, es decir, su propia vida, es necesario para ser testigos/as de su amor.

Jesús declara en la sinagoga y dice a los/as que estaban presentes que “el pan bajado del cielo” no es como el que comieron sus padres en el desierto y murieron; en cambio, aquel que “come este pan vivirá para siempre” (Jn 6,58). Comulgar con el cuerpo y la sangre de Jesús, es, por tanto, integrarnos en la comunidad de aquéllos/as que no mueren, que permanecen para siempre con Dios, que se convierten en defensores/as de la vida.

 

Para la oración de los/as participantes:

  1. Por todos/as los/as que formamos parte de las comunidades cristianas para que seamos realmente sabios/as. Recemos.
  2. Para que sepamos aprovechar el momento presente para vivir el mandamiento del amor solidario. Recemos.
  3. Para que las nuevas autoridades sepan aprovechar la oportunidad que se les ha dado para servir a los mejores intereses de nuestro país. Recemos.

Exhortación final: Hemos celebrado con alegría la presencia de Jesús en medio de su comunidad. Hemos compartido su carne y su sangre que se entregan por la vida del mundo. Ahora nos toca seguir anunciando a Jesús como hermano comprometido con la causa de los/as humildes, excluidos/as y empobrecidos/as en medio de una sociedad en donde la vida de las mayorías populares está tan amenazada.

 

 

TU TIENES PALABRAS DE VIDA ETERNA B21°O (27/8 al 2/9/2018)

Introducción: Nos reunimos como comunidad de fe solidaridad porque hemos decidido elegir el camino propuesto por Jesús de Nazaret, el que nos conduce a la vida verdadera. Al alimentarnos con su palabra de vida, nos fortalecemos para ser testigos/as de su presencia liberadora en medio de su pueblo.

1ªL: Jos 24,1-2.15-17.18. Nosotros/as serviremos al Proyecto de vida digna.

 I:   Josué, el sucesor de Moisés en la guía del pueblo, reúne a todas las tribus de Israel y les invita a hacer opción entre Adonai  y los demás dioses. Adonai es el Dios que demostró su amor liberando a su pueblo de la esclavitud de Egipto, hizo con él una alianza de amor y lo acompañó en el camino hacia la tierra prometida. Por eso, los/as representantes de las tribus reunidas en Siquem, deciden seguir a Adonai.

T: En aquellos días Josué convocó en Siquem a todas las tribus de Israel, y reunió a los ancianos, jefes, jueces y secretarios. Juntos se presentaron delante de Dios.

Dirigiéndose al pueblo, Josué le dijo: «Adonai, Dios de Israel, les manda decir: Más allá del río Éufrates vivían sus antepasados, Taré, padre de Abraham, y Najor, sirviendo a otros dioses.

Que si no quieren servir a Adonai, digan hoy mismo a quiénes servirán, si a los dioses que sus padres sirvieron en Mesopotamia, o a los dioses de los amorreos que ocupaban el país en que ahora viven ustedes. Por mi parte, yo y los míos serviremos a Adonai.»

El pueblo respondió: «¡No quiera Dios que abandonemos a Adonai para servir a otros dioses! Pues él nos hizo subir a nosotros y a nuestros padres de Egipto, de la Casa de esclavitud, e hizo estos grandes milagros que hemos visto; él nos protegió durante todo el camino y en todos los países por donde pasamos; desalojó ante nosotros a todas las naciones y, en especial, a los amorreos que vivían en este país. Por eso, nosotros también serviremos a Adonai: él es nuestro Dios.»

Salmo de hoy: Nosotras y nosotros pensábamos que era la verdad. Vino tu Palabra y nos hizo cambiar.

  1. Me dijo mi abuelita si te quieres salvar, las cruces de la vida tendrás que soportar. Pero resignaciones no es lo que quiere Dios; él quieres tus acciones como obras del amor.
  2. Confórmense y trabajen nos ha dicho el patrón; que solo en la otra vida tendrán la salvación. Pero Dios hoy no aguanta a un nuevo faraón y manda a todo el pueblo a hacer su liberación.

Lect. Ev.: Jn. 6,60-69. Tú tienes palabras de vida digna y eterna

I: Después del largo discurso sobre el pan de vida pronunciado en la sinagoga de Cafarnaún (Jn 6) muchos/as discípulos/as de Jesús lo fueron abandonando. No entendían cómo él podría darles su cuerpo. Se necesitaba una fe incondicional en él.  Jesús pregunta, entonces, a sus más cercanos/as discípulos/as si también ellos/as quieren abandonarlo. Pedro responde que sólo él tiene palabras de vida eterna.

T: En aquel tiempo Jesús se dio cuenta de que sus discípulos criticaban su discurso sobre el pan de vida y les dijo: «¿Les desconcierta lo que he dicho? ¿Qué será, entonces, cuando vean al Hijo del hombre subir al lugar donde estaba antes? El espíritu es el que da vida, la carne no sirve para nada. Las palabras que les he dicho son espíritu, y son vida. Pero hay entre ustedes algunos que no creen.»

Porque Jesús sabía desde el principio quiénes eran los que no creían y quién lo iba a entregar. Y agregó: «Como he dicho antes, nadie puede venir a mí si no se lo concede el Padre.»

A partir de entonces muchos de sus discípulos se volvieron atrás y dejaron de seguirle. Jesús preguntó a los Doce: «¿Quieren marcharse también ustedes?» Pedro le contestó: «Señor, ¿a quién iríamos? Tú tienes palabras de vida eterna. Nosotros creemos y sabemos que tú eres el Santo de Dios.»

            PARA EL DIALOGO COMUNITARIO, FAMILIAR Y GRUPAL

  1. ¿Qué hacer para elegir el camino que conduce a la Vida?
  2. ¿Por qué muchas personas abandonan a Jesús después de escuchar sus palabras y su propuesta de vida?

 

  1. Elegir entre dos caminos

 

Josué, sucesor de Moisés y guía del pueblo, después de realizada la conquista de la tierra prometida, reúne a todas las tribus en Siquem con la intención de invitar al pueblo de Israel a reafirmar el pacto o la alianza que el pueblo había hecho con Dios en el monte Sinaí.

Josué está cerca de su muerte y le preocupa que el pueblo olvide a Adonai quien actuó como un el Dios liberador, aliado del pueblo, lo sacó de la esclavitud de Egipto, lo acompañó en el desierto, lo hizo entrar en la tierra, le dio líderes que acompañaron al pueblo en la conquista. El pueblo, sin embargo, en contacto con personas que tenían otros dioses, tenía el peligro de olvidar a Adonai e irse detrás de otros dioses.

Jesús invita a elegir entre Adonai y los otros dioses. El pueblo elige servir a Adonai porque está consciente que el Dios liberador no crea relaciones de poder y de dominio, sino que todo lo que hace es buscando el bienestar de su pueblo. Elegir a Adonai es decidirse por el camino que conduce a la vida. Elegir otros dioses es convertirse en personas dependientes de dioses que oprimen a los pueblos y que están ligados a los reyes y gobernantes que imponen su poder y convierten en esclavos a las personas.

Jesús también invita a sus discípulos/as a elegir entre los dos caminos, el que conduce a la vida y el que lleva a le perdición: “Entren por la entrada estrecha; porque ancha es la entrada y espacioso el camino que lleva a la perdición, y son muchos los que entran por ella; más ¡qué estrecha la entrada y qué angosto el camino que lleva a la vida!; y pocos son los que lo encuentran” (Mt 7,13).

Como comunidad de hemos elegido el camino de la vida, el camino de Jesús. Sin embargo tenemos la continua tentación de abandonar el Proyecto de Jesús, para seguir el camino de la vida fácil, el camino de aceptar la mentalidad de una sociedad en donde la mayor parte de las personas estar sólo preocupadas por su bienestar personal, sin comprometerse en la defensa de la vida de las mayorías. Por eso, necesitamos la fuerza del Espíritu de Dios y el apoyo fraterno para ser fieles y mantenernos en el camino que conduce a la vida.

 

2.- Jesús tiene Palabras de vida digna y eterna

            Los evangelios nos dicen que cuando Jesús comenzó a anunciar el evangelio de la salvación y cuando realizaba milagros a favor de la gente, lo seguía una multitud de personas. Pero a medida que iba anunciando la Palabra de Dios y detallando su Proyecto se iba quedando más solo. Muchas personas lo seguían sólo por la novedad o por el beneficio que podrían conseguir al comer gratis, obtener la sanación de una enfermedad, o la realización de un milagro.

El evangelio se dirige a todos/as, pero son pocas las personas que se deciden a vivirlo en plenitud, porque esto supone cambiar de vida y de mentalidad. Crea conflictos al interior de uno/a mismo, de la familia, de la comunidad. Por ello, los/as verdaderos/as seguidores/as de Jesús son pocos/as. El mismo nos lo dijo cuando señaló que pocos/as eran los/as que entraban por la puerta que conduce a la vida.

Uno de los temas que más le costó entender a la gente fue aquel de Jesús como pan de vida. ¿Cómo un judío podía aceptar comer el cuerpo y beber la sangre de una persona? Era un lenguaje poco comprensible. Se trataba de un tema que sólo se podía aceptar por la fe firme en la persona que hablaba. Por eso es Pedro el que, aun estando consciente de que tampoco él y sus compañeros/as entendían tal mensaje, afirma claramente: “Señor, ¿a quién iríamos? Tú tienes palabras de vida eterna. Nosotros creemos y sabemos que tú eres el Santo de Dios”. (Jn 6,68-69).

Como comunidad de fe estamos más preparados/as que los/as primeros/as discípulos/as para entender y creer en Jesús como verdadero pan de vida. Sin embargo, no debemos olvidar que compartir su cuerpo y beber su sangre nos exige una identificación con Jesús, con su Proyecto de salvación, con su opción por los/as más necesitados, en medio de nuestras comunidades de fe y de solidaridad.

Para la oración de las y los participantes:

  1. Por todas las personas que formamos parte de las comunidades cristianas, para que siempre nos mantengamos en el camino que conduce a la vida verdadera. Recemos.
  2. Para que sepamos establecer relaciones de amor y servicio con todas las personas con las que nos relacionamos. Recemos.
  3. Por los nuevos gobernantes para que sepan escoger el camino que crea mejores condiciones de vida para las mayorías populares. Recemos.

 

Exhortación final: Hemos compartido el cuerpo y la sangre de Jesús que fortalecen nuestra fe. Ahora nos toca seguir viviendo nuestro compromiso creyente, con la conciencia clara de que Jesús tiene palabras de vida eterna. Por ello es necesario que sigamos anunciando su Palabra salvadora y siendo testigos/as de su amor solidario para con los/as más empobrecidos/as y humildes de nuestras comunidades.

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Reflexiones socio-teológicas. Mayo-junio, 2018  

mayo 2, 2018

Red Ecuménica Bíblica Dominicana (REBIDOM)

C/ 3 No. 9. El Milloncito, Sabana Perdida. Santo Domingo Norte. Rep. Dominicana

Tel. 809-765-7528. E-mail: rebido@gmail.com

Reflexiones socio-teológicas. Mayo-junio, 2018

 

JESUS ES CAMINO, VERDAD Y  VIDA A5ºP (30/4 al 6/5/2018)

 

Introducción: Nos con­gregamos porque tenemos fe en un Proyecto de Vida Justa y Solidaria que tiene como modelo a Jesús, que se nos presenta como Camino, Verdad y la Vida. Si somos capaces de aceptar su propuesta de vida, nos convertiremos en discípulos y discípulas que den testi­monio de su presencia en medio de nuestra comunidad y de nuestro país.

Primera Lectura: Hechos de los Apóstoles 6,1-7. Se organiza el servicio solidario a las viudas

 Introducción P.L.: En toda comunidad cristiana y en toda organización solidaria es necesario organizar los diferentes ministe­rios para realizar los servicios que necesitan el grupo o comunidad de fe. En la siguiente lectura se nos dice cómo los primeros cristianos y cristianas eligieron a 7 personas para hacer el servicio de suministrar los alimentos diarios a las viu­das del grupo de las y los cristianos helenistas. Mientras tanto otro grupo se dedicaba al ministerio del anuncio de la Palabra y la animación de la oración.

Texto: Por aquellos días, habiendo aumentado el número de los discípulos y discípulas, los helenistas se quejaron contra los hebreos, porque sus viudas eran desatendidas en el servicio diario.

Los Doce reunieron la Asamblea de los discípulos y discípulas y les dijeron: “No es conveniente que descuidemos la Palabra de Dios por el servicio de las mesas: ¿qué les parece? Busquen, pues, de entre ustedes a siete hombres de buena fa­ma, llenos de sabiduría y Espíritu, para confiarles este oficio. Nosotros nos dedicaremos a la oración y al ministerio de la palabra.”

Toda la asamblea estuvo de acuerdo y eligieron a Esteban, hombre lleno de fe y Espíritu Santo, a Felipe, Prócoro, Nicanor, Timón, Parmenas y a Nico­lás, prosélito de Antioquía; los presentaron a los apóstoles, quienes, después de orar, les impusieron las manos.

La Palabra de Dios se difundía y el número de los discípulos en Jerusa­lén aumentaban considerablemente. Incluso un gran número de sacerdotes acepta­ron la fe.

 

Salmo de hoy: Somos invitados e invitadas a realizar nuestro servicio comunitario con amor solidario

 

  • La familia, la comunidad y la sociedad, necesitan de personas que hagan su servicio con conciencia y responsabilidad.
  • El servicio familiar y comunitario necesita de corazones generosos dispuestos a hacerse solidarios con quienes sufren las consecuencias del empobrecimiento y la exclusión social.
  • Nuestros servicios están al servicio de la construcción de un Proyecto de Vida Digna para todas y todos.

 

Lect. Evangélica: Juan 14,1-12. Jesús es Camino, Verdad y Vida

 

Introducción L. Ev.: Según el evangelista Juan, Jesús durante la Última Cena dirigió a sus discípulos y discípulas un largo discurso en el que les hablaba de aquellas cosas que ellos y ellas debían tener en cuenta para vivir la una vida comprometida con un Proyecto solidario de Vida Digna. Él se presenta como el Camino, Verdad y Vida que ellos y ellas debían seguir siempre, sin turbarse ni desanimarse.

 

Texto: En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulas y discípulos: “No se turben: ustedes creen en Dios: crean también en mí. En la Casa de mi Padre hay muchas mansio­nes, y voy allá a prepararles un lugar (si no fuera así, se lo habría dicho). Pero, si me voy a prepararles un lugar, es que volveré y los llevaré junto a mí, para que, donde yo estoy, estén también ustedes.

Para ir a donde voy, ustedes saben el camino.” Tomás le dijo: “Señor, no sabemos a dónde vas, ¿cómo vamos a conocer el camino?”

Jesús contestó: “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie viene al Padre sino por mí. Si me conocen a mí, también conocerán al Padre. Desde ya, ustedes lo conocen y lo han visto.”

Felipe le dijo: “Señor, muéstranos al Padre y eso nos basta.” Jesús res­pondió: “Hace tanto tiempo que estoy con ustedes ¿y todavía no me conoces, Felipe? El que me ha visto a mí ha visto al Padre. ¿Cómo, pues, dices: Mués­tranos al Padre? ¿No crees que yo estoy en el Padre, y que el Padre está en mí?

Las palabras que les he dicho no vienen de mí: el Padre, que está en mí, es el que hace sus obras. Créanme: Yo estoy en el Padre, y el Padre está en mí; al menos créanme por esas obras.

Ahora me toca irme al Padre, pero les digo: el que cree en mí hará las mismas cosas que yo hago, y aún hará cosas mayores.”

 

DIÁLOGO COMUNITARIO, GRUPAL O FAMILIAR

 

  1. ¿Cuáles son los principales ministerios que existían en la comunidad primitiva de Jerusalén?
  2. ¿Por qué decimos que Jesús es el Camino, la Verdad y la Vida?

 

  1. Los servicios que necesitan las comunidades

 

La primera comunidad cristiana de Jerusalén estaba formada por dos tipos de judíos: aquéllas y aquéllos que vivían en Palestina las y los que siendo judíos o judías, y habiendo vivido en el extranjero, habían vuelto a su tierra;  a éstos y éstas se les llamaba los “helenistas”, es decir griegos, griegas, porque habían vivido en países en donde se hablaba el griego, que era la lengua internacional más extendida de la época. En nuestra realidad dominicana los podríamos comparar con los “Dominican York”. Pues bien, las y los helenistas se quejaban en contra de las y los judíos porque sus viu­das no eran atendidas en el servicio diario de las mesas.

Existía en la ciudad de Jerusalén un lugar en donde diariamente se daban alimentos a aquellas personas que no podían trabajar ni ganarse el pan con su propio esfuerzo. En estos lugares se tenía una atención especial a las viudas y a los huérfanos, que fueron siempre en la tradición bíblica las personas consideradas más pobres. También los primeros cristianos y cristianas de Jerusalén tenían organizado ese servicio para las viudas de la comunidad. Por eso las y los principales líderes de la comunidad eligen a 7 personas para hacer ese servicio, mientras que otro grupo se dedicó prio­ritariamente a la predicación y a la animación de la oración.

Las y los líderes de la comunidad no separaban el anuncio de la Palabra del servicio que se debía dar a aquellas personas que eran los más necesitados de la comunidad. Sin embargo, entendieron que debía haber diversos ministerios y que cada per­sona podía realizar un servicio distinto.

También en nuestras comunidades y organizaciones solidarias contamos con diferentes ministerios para realizar diversos servicios que respondan de forma adecuada a las necesidades más urgentes. Lo importante es que cada persona realice su ministerio lo mejor que pueda y con sentido comunitario. Un ministerio no es mejor que el otro; todos son importantes para colaborar con el crecimiento comunitario y con la incidencia social en la creación de una sociedad justa y solidaria.

 

  1. La propuesta de Jesús: un Camino que conduce a la Vida Plena

 

Jesús, en su discurso de despedida, dice a sus discípulos y discípulas una frase cor­ta pero llena de significado: “Yo soy el Camino, la Verdad, y la Vida”. Jesús es, en primer lugar, un Camino. Es un sendero que nos conduce a la creación de una sociedad justa e inclusiva, en donde se pueda vivir en un clima de amor solidario. Pero ese Camino está lleno de dificultades, de obstáculos, pero también de oportu­nidades para ser testigas y testigos de nuestra fe. Si estamos en el Camino propuesto por Jesús no hay que temer las dificultades, porque tenemos la seguridad de que, éste sólo nos conduce a la creación de un Proyecto de Vida Digna para todos y todas y en particular para los sectores más empobrecidos y excluidos.

Nuestra eterna tentación es alejarnos del Proyecto de Vida Plena propuesto por Jesús; es organizar una vida a nuestra manera, y según nuestros caprichos. Pero por ahí no encon­tramos una vida que valga la pena, ni colaboramos en la construcción de una sociedad inclusiva, en donde los bienes y recursos estén repartidos a partir de las necesidades de cada persona, familia y grupo social.

En ese Camino debemos tener presente que el proyecto propuesto de Jesús está fundamentado en la Verdad, en la transparencia, en la coherencia de vida. Si queremos presentarnos como lo que no somos, con otra cara, si pretendemos ponernos una máscara, si no somos sinceras y sinceros con nuestros hermanos y hermanas, familias, grupos, si seguimos aceptando la corrupción, la falta de transparencia en el manejo de la cosa pública… no estaremos en el Camino propuesto por Jesús. Él es verdad y nos invita a caminar con seriedad, reconociendo nuestra propia realidad, nuestras dificultades, las deudas sociales, para que, con la fuerza de su espíritu, vayamos construyendo una sociedad justa y participativa (cf. Jn 8,32).

En su diálogo con los discípulos y discípulas, Jesús les dice que ellos y ellas serán capaces de hacer las cosas que él hizo y aún mayo­res. Y es que la vida cristiana, la vida de nuestras organizaciones comunitarias y solidarias, no es tanto cuestión de palabras, sino de obras, de acciones comprometidas en favor de los hermanos y hermanas más débiles, necesitados y necesitadas. Jesús durante su vida curó a las y los enfermos, dio la vista a los ciegos, hizo andar a los cojos, resucitó muertos, anunció el evangelio a los Pobres (Lc 7,22). Todas esas obras las hizo para demostrar que él era el Salvador, el que daba la vida ver­dadera.

Jesús es la Vida. Él ha venido para que tengamos vida en abundancia (Jn 10,10). Si queremos vivir en paz, pero nos alejamos de él y de su Proyecto de Justicia, fraternidad y solidaridad, nuestras vidas no tendrán sentido. Como cristianos y cristianas tenemos la vocación de ser defensores y defensoras de la vida en medio de nuestras realidades. La vida de las mayorías populares de nuestro país está siendo amenazada por las faltas de servicios básicos: alimentación, salud, educación, vivienda… Es necesario luchar para erradicar la miseria que impi­de que una buena parte de la población tenga lo indispensable para vivir. Este es un compromiso que nace de nuestra fe en Jesús, el Señor de la vida.

 

Nuestras comunidades y organizaciones están llamadas a asumir responsabilidades como lo hizo Jesús, guiadas por las exigencias del evangelio y por los desafíos de la realidad en que se vive. Por otro lado, no debemos olvidar que seremos juzgados y juzgadas por la sociedad precisamente por esas obras (Mt 25,31-46). Si nos dormimos, si no realizamos nuestro trabajo, ¿qué cuenta vamos a dar? Pues no toda persona que invoca el nombre divino, entra en el Proyecto de Vida Digna, sino quien se compromete con el mismo en el día a día (Mt 7,21).

 

Para la plegaria de las y los participantes

 

  1. Para que todas las comunidades y las organizaciones solidarias sigan siendo en medio del mundo el Camino, la Verdad y la Vida que fue y es Jesús para nosotros y nosotras. Roguemos…
  2. Para que sepamos orientar a las personas, especialmente a los/as jóvenes, que buscan su camino en la vida. Roguemos…
  3. Para que acompañemos siempre nuestras palabras con el testimonio de acciones y proyectos de solidaridad a favor de los hermanos y hermanas más necesitados.

 

Exhortación final: Hemos escuchado la Palabra salvadora de Jesús. Hemos sido invitadas e invitados a seguir formando parte activa del Pueblo de Dios que tiene que distinguirse por las obras de amor y de justicia. Después de nuestro encuentro y celebración de fe sigue la vida cotidiana. Ojalá que durante la próxima semana tomemos en serio nuestro compromiso de ser luz en medio de las tinieblas y demos testimonio, con los hechos, de la presencia de Jesús resucitado en medio de su comunidad.


 

ANUNCIAR Y PRACTICAR EL EVANGELIO EN MEDIO DE SITUACIONES DIFICILES. A6ºP (7-13/5/2018)

Introducción: Nos reunimos como integrantes de la comunidad cristiana y de organizaciones solidarias porque tenemos fe en el Proyecto de Vida Plena vivido, anunciado y propuesto por Jesús. Al desaparecer físicamente nos envió su Espíritu para que continuemos reali­zando la misión de anunciar el Evangelio a todas las personas que viven al nuestro alrededor y con las cuales entramos en contacto.

Primera Lectura: Hechos 8,5-8.14-17. Felipe anuncia la Palabra en Samaría y un grupo de personas reciben el Espíritu de Jesús

Introducción P.L.: Después de la persecución desatada en contra de las y los cristianos en Jeru­salén, éstas y éstos se dispersan y llevan el evangelio de Jesús a las demás regiones de Israel, comenzando por Samaría, tenida por las y los judíos como tierra de paga­nos. Felipe es el primero que fue a evangelizar la zona de Samaría, región que está en el centro del país de Israel. De esta manera la comunidad aprovecha la cir­cunstancia de la persecución para anunciar un Proyecto de Vida plena a toda aquella región.

Texto: En aquel tiempo, las y los que se habían dispersado, como consecuencia de la persecución, iban de un lugar a otro anunciando la Palabra. Felipe por su cuenta fue a una ciudad de Samaría, donde empezó a predicar a Cristo. Toda la gente se interesó por la predicación de Felipe, iban a oírlo y a ver los prodigios que realizaba; pues de muchos ende­moniados salían los espíritus malos dando gritos, y numerosos paralíticos y cojos quedaron sanos, de tal modo que hubo una gran alegría en aquella ciudad.

En Jerusalén las y líderes de la comunidad de Jerusalén supieron que las y los samaritanos habían aceptado la Palabra de Dios, y les mandaron a Pedro y Juan. Estos vinieron y oraron por ellos y ellas para que recibieran el Espíritu Santo, ya que todavía no había bajado sobre ninguno de ellos y ellas, y sólo estaban bautizados y bautizadas en el Nombre del Señor Je­sús. Les impusieron las manos y recibieron el Espíritu Santo.

Salmo de hoy: ¡Que no caiga la fe, que no caiga la esperanza!

  • Que no caiga la fe, hermanas; que no caiga la fe, hermanos, que no caiga la fe, que no caiga la esperanza.
  • Si se debilita la fe, si se debilita el deseo de luchar, la comunidad fortalece nuestro caminar y nos invita a retomar el camino del compromiso.
  • Si las y los líderes de los partidos nos siguen tratando como clientes, tomamos conciencia y exigimos ser tratadas y tratados como ciudadanas y ciudadanos, con derechos y deberes.

 

Lect. Evangélica: El Espíritu de Jesús se convierte en defensor de la causa del Proyecto de Vida Digna

Introducción L. Ev.: Continuamos en esta semana leyendo el discurso final que, según el evangelio de Juan, Jesús dijo a sus discípulos y discípulas cuando celebró con ellos y ellas la Ultima Cena, antes de ser condenado a muerte. Jesús recomienda a sus seguidores y seguidoras que permanezcan unidos y unidas a él,  asumiendo el Proyecto de vida solidaria propuesto por él. Jesús promete enviar al Espíritu Santo que será nuestro compañero de camino y nos ayudará a vivir nuestra fe y nuestro compromiso de a­cuerdo a las exigencias del mandamiento del amor solidario que Jesús nos ha dado.

Texto: En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulas y discípulos: Si ustedes me aman, guarda­rán mis mandamientos. Y yo rogaré al Padre y les dará otro Intercesor que per­manecerá siempre con ustedes.

Este es el Espíritu de Verdad, que el mundo no puede recibir porque no lo ve ni lo conoce. Pero ustedes saben que él permanece con ustedes, y estará en ustedes.

No los dejaré huérfanos y huérfanas sino que vengo a ustedes. Dentro de poco, el mundo ya no me verá, pero ustedes me verán, porque yo vivo, y ustedes también vivirán.

En ese día ustedes comprenderán que yo estoy en mi Padre, y que ustedes están en mí, y yo en ustedes.

El que conoce mis mandamientos y los guarda, es la persona que me ama. Y mi Pa­dre amará a quien me ama a mí, y yo también la y lo amaré y me mostraré a él y a ella.

 

DIÁLOGO COMUNITARIO, GRUPAL O FAMILIAR

1.- ¿Por qué el anuncio del evangelio y el compromiso con el Proyecto de Vida Digna trae dificultades y persecuciones?

2.- ¿Por qué podemos decir que el amor de Jesús está en la base de la construcción de un proyecto de Vida Digna?

 

  1. El compromiso de anunciar el Evangelio y el compromiso con el Proyecto de Vida Digna

 

Las primeras comunidades cristianas tenían la conciencia de que era ne­cesario anunciar la Buena Nueva del Proyecto de Vida Digna a todas las personas. El centro del anuncio era el proyecto vivido y propuesto por Jesús, quien había pasado su vida haciendo el bien y curando a las personas esclavizadas por el diablo y sus seguidores y seguidoras (Hch 10,38). Sin em­bargo, este anuncio creaba dificultades y persecuciones. Algunas y algunos entendían que las y los prime­ros cristianos eran unos traidores a la religión judía, puesto que seguían a un Maestro que había criticado la forma de vivir la religión judía y que había sido condenado a muerte por las autoridades judías.

Se desató en Jerusalén una persecución en contra de las y los cristianos. Entre los principales perseguidores estaba Saulo (Pablo), quien luego se convertiría en uno de los grandes líderes de las primeras comunidades cristianas. En este sentido nos dice el libro de los Hechos de los Apóstoles: “Saulo hacía estragos en la I­glesia; entraba por las casas, se llevaba por la fuerza hombres y mujeres, y las y los metía en la cárcel” (Hch 8,3).

Las persecuciones obligaron a los discípulos y discípulas de Jesús a dispersarse por todas las regiones de Palestina, comenzando por la región más cercana a Judea que era Samaría. De esta manera se cumplía aquel dicho popular que dice: “No hay mal que por bien no venga”.

Como comunidad debemos saber aprovechar incluso las circunstancias más difíciles para anunciar el evangelio a todas aquellas personas que podamos.

  1. El amor solidario que es fundamento del Proyecto de Vida Digna

 

Jesús, durante su predicación, había ayudado a sus discípulos y discípulas a centrar su vida y sus acciones en el manda­miento del amor a Dios y a los hermanos y hermanas. De esta manera les simplificaba la vida y les libraba de cumplir los 613 mandamientos que tenían los judíos, dentro del conjunto de sus normas de vida.

Los discípulos y discípulas de Jesús deben establecer con él una relación de amor. Para que se mantenga en ese amor se da el mandamiento fundamental: “Ama­rás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fue­rzas y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo” (Lc 10,27).

El evangelio que hemos leído hoy nos recuerda nuestra condición de cristianos y cristianas, liberadas y liberados. En el antiguo Israel el pueblo se consideraba como “siervo” de la divinidad Adonai. De alguna manera, su relación estaba regida por los ideales monárquicos, que establecía la diferencia entre el monarca y sus súbditos y súbditas. La condición de subalternos no permitía a las y los israelitas una excesiva familiaridad con la divinidad.  A la luz de Jesucristo esta situación cambia. En el nuevo proyecto de Vida Digna, la comunidad cristiana y las organizaciones comunitarias inspiradas en su Proyecto de Vida Plena,  rompen abiertamente con el ideal monárquico y fundan en la práctica del Maestro solidario Jesús un nuevo modo de organizar la convivencia, la familia, la comunidad y la sociedad.

Nuestras comunidades tienen también el desafío de permanecer comprometidas con el Proyecto de Vida Feliz anunciado por Jesús. Y ese amor tiene que expresarse en compromisos concretos de justicia y solidaridad hacia aque­llas personas que más necesitan de nuestra ayuda fraterna. Esa solidaridad necesita de proyectos concretos que tiendan a erradi­car la miseria inhumana, y que incidan en políticas sociales que den respuestas a las necesidades básicas: educación, alimentación, salud, vivienda, sana diversión… Todo esto como expresión de nuestro compromiso con el Proyecto de Vida Digna.

Para la oración de las y los participantes:

  1. Por las comunidades de fe y compromiso solidario, para que siempre sea consciente de que su vida no está en sus normas e instituciones sino en dejarse llenar, guiar, por el Espíritu y practicar el mandamiento del amor solidario. Roguemos…
  2. Por las y los creyentes para que sintamos siempre el gozo y la alegría de haber recibido la invitación a anunciar la Buena Noticia del Proyecto de Vida Digna. Roguemos…
  3. Por las y los adolescentes y jóvenes para que se preparen a construir un mundo mejor, más solidario, más justo y más fraterno. Oremos.

 

Exhortación final: Como las y los primeros cristianos y cristiana somos invita­dos e invitadas por Jesús a anunciar el evangelio a todas las personas. Ese anuncio debe ser acompañado de acciones concretas de justicia y solidaridad. Que las dificultades que encontramos en el trabajo no nos desanimen, pues contamos con la fuerza del Espíritu divino que siempre nos acompaña. Realicemos, pues, nuestro compromiso de anunciar el evangelio y construir el Proyecto de Vida Digna, con conciencia y responsabilidad.

 

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USTEDES SERAN MIS TESTIGAS Y TESTIGOS 7°P (14-20/5/2016)

Introducción: Después de la resurrección de Jesús hubo dos señales que para la comunidad de sus discípulos y discípulas eran señales de que él realmente estaba vivo. Una era la realidad de la tumba vacía y la otra era las aparicio­nes del Jesús Resucitado a sus discípulos. De hecho, según la tradición, Jesús se estu­vo aparecien­do hasta el día en que definitivamente subió a los cielos. A este aconteci­m­iento le llamamos la Ascensión de Jesús. Ese hecho lo estaremos recordando en esta semana.

Primera Lectura: Hechos 1,1-11. Recibirán la fuerza del Espí­ritu para ser mis testigos y testigas

Introducción P.L.: Lucas, autor de un evangelio y de los Hechos de los Apósto­les, nos informa que en su primer libro (el evangelio según Lucas) ha escrito todo lo relacionado con Jesús hasta el día de la Ascensión. En su segundo libro -los Hechos de los Apóstoles- nos narra los acontecimientos que sucedieron en la primitiva comunidad cristiana hasta el día en que Pablo llega a Roma. Jesús desaparece físicamente, pero promete el Espíritu y manda a sus discípu­los y discípulas a ser sus testigos y testigas. Ha comenzado el tiempo del trabajo y de la misión evangeliza­dora orientada a colaborar con el proyecto de la vida digna.

Texto: El primer libro lo escribí, Teófilo, sobre todo lo que Jesús hizo y en­señó desde un principio hasta el día en que, después de haber dado instruccio­nes por medio del Espíritu Santo a los apóstoles que había elegido, fue lleva­do al cielo.

A estos mismos, después de su pasión, se les presentó dándoles mu­chas pruebas de que vivía, apareciéndoseles durante cuarenta días y hablándo­les acerca de lo referente al Reino de Dios.

Mientras estaba comiendo con ellos, les mandó que no se ausentasen de Jerusalén, sino que aguardasen la Promesa del Pa­dre, «que oyeron de mí: Que Juan bautizó con agua, pero uste­des serán bautizados en el Espíritu Santo den­tro de pocos días.»

Los que estaban reunidos le preguntaron: «Señor, ¿es en este momento cuando vas a restablecer el Reino de Israel?» Él les contestó: «A ustedes no les toca conocer el tiempo y el momento que ha fijado el Padre con su autori­dad, sino que recibirán la fuerza del Es­píritu Santo, que vendrá sobre uste­des, y serán mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaría, y hasta los confines de la tierra.» Y dicho esto, fue levantado en presencia de ellos, y una nube le ocultó a sus ojos. Es­tando ellos mirando fijamente al cielo mien­tras se iba, se les aparecieron dos hombres vestidos de blanco que les dije­ron: «Galileos, ¿qué hacen ahí mirando al cielo? Este que les ha sido llevado, este mismo Jesús, vendrá así tal como le han visto subir al cielo.»

Salmo de hoy: Asumamos nuestro compromiso con la comunidad, con la vida digna

  • Se fue Jesús dejando como encargo, cambiar el mundo en todos sus cimientos.
  • Es el tiempo de la construcción de una nueva sociedad, fundamentada en los valores propuestos y vividos por Jesús.
  • Asumir el compromiso significa ser responsables con la misión comunitaria e histórica que se nos ha encomendado.

 

Lect. Evangélica: Mateo 28,16-20. Vayan y hagan discípulos y discípulas.

Introducción L. Ev.: Jesús al irse nos promete su presencia permanente por medio de su Espí­ritu y deja una misión concreta a sus discípulos: llevar el Evangelio hasta los confines del mundo. Él nos propone también un método para la misión evan­gelizadora: ir a la misión, hacer discípulos, bautizarlos, y enseñarles a gua­rdar la Palabra de Jesús.

Texto: Por su parte, los once discípulos marcharon a Galilea, al monte que Je­sús les había indicado. Y al verle le adora­ron; algunos sin embargo dudaron. Jesús se acercó a ellos y les habló así: «Me ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra. Vayan, pues, y hagan discípulos a todas las gentes bau­tizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu San­to, y enseñán­doles a guardar todo lo que yo les he manda­do. Y he aquí que yo estoy con us­tedes todos los días hasta el fin del mundo.»

DIÁLOGO COMUNITARIO, GRUPAL O FAMILIAR

1.- ¿Por qué debemos priorizar el proyecto de vida digna anunciado y vivido por Jesús?

2.- ¿Cómo integrar más personas a la construcción del Proyecto de Vida Digna?

 

 

 

 

1.- Priorizar el anuncio en el proyecto de la vida digna anunciado y vivido por Jesús

Lucas es sin duda uno de los grandes escritores del Nuevo Testamento que se preocupó por escribir un relato sobre todo lo que Jesús hizo y enseñó. En la lectura que hemos escuchado de los Hechos de los Apóstoles él nos dice que en su primer libro escribió sobre todo lo que Jesús hizo y enseñó hasta el día en que fue llevado al cielo.

Para Lucas el Proyecto del Reino de Dios no es sólo cosas de palabras. Se trata de hechos y de palabras; pero los hechos deben estar antes que las palabras. Aún más: se anuncia más por los hechos, por las actuaciones, que por las pala­bras.

Nuestras comunidades cristianas tienen el desafío de anunciar a Jesús y de acompañar dicho mensaje con acciones concretas en favor de la gente. Je­sús sanaba a los enfermos, liberaba a los pecadores, sanada a los ciegos, se acercaba a los(as) marginados(as), multiplicaba el pan… A nosotros(as) nos toca realizar acciones parecidas a las de Jesús, porque como dice un refrán: “una acción buena vale más que miles de palabras.”

Jesús anunció vivió un proyecto de vida y de salva­ción. Pero él estaba consciente de que no iba a estar siempre en medio de su pueblo y que era necesario que el Proyecto de Vida Digna se siguiera desarrollando aun después de su muerte. Por eso constituye un grupo de personas entre aqué­llos y aquellas que compartían su misión para que fueran los principales responsables de anun­ciar el Evangelio y de vivir de acuerdo a su Palabra cuando él ya no estuvie­se.

Ser testigos y testigas de la propuesta de vida hecha por Jesús resucitado significa llevar un estilo de vida parecido al suyo y poner el Proyecto del Reino de Dios y el evangelio de la salvación en el centro de la vida y de las preocupaciones.

  1. La tarea de motivar a las personas a integrarse a la construcción del Proyecto de Vida Digna

Nuestras comunidades están llamadas a ser testigas de la construcción de un proyecto de vida plena en medio del ambiente y de las circunstan­cias que nos toca vivir. Hoy, como ayer, tenemos el desafío de dar testimonio de que creemos en un dios de vida, que se opone a todo lo que atenta contra la dignidad de sus hijos e hi­jas. Ser testigos y testigas de Jesús es estar comprometidos(as) con la defensa de la vida amenazada en cualquier lugar en donde ésta se encuentre amenazada.

La misión de los(as) enviados(as) a anunciar el evangelio no es sólo comunicar un mensaje. Es sobre todo hacer discípulos y discípulas. La palabra proclamada y escuchada tiene que provocar en el interior de cada uno(a) de aquellas per­sonas que escuchan una reacción de aceptación o rechazo de la palabra salvado­ra. No todos(as) los(as) que escuchan la Palabra están dispuestas a convertir­se en discípulos(as), pero ese debe ser el principal objetivo de la misión evangelizadora.

Los(as) que acepten ser discípulos(as), son bautizados(as) en el nombre de las tres divinas personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Y comienzan a for­mar parte de la comunidad de los(as) seguidores(as) de Jesús.

Nuestras comunidades tienen la misión de ir haciendo discípulos(as) de Jesús. Por eso deberíamos evaluarnos con frecuencia y preguntarnos, ¿cuántos personas se han convertido en discípulos(as) de Jesús en este año, en cada una de nuestras comunidades?

 

Para la plegaria de las y los participantes:

  1. Por las personas comprometidas con la defensa de la vida de los pequeños y la gente excluida, para que permanezcan fieles en esta buena tarea. Roguemos…
  2. Para que sepamos acompañar el anuncio del evangelio con hechos coherentes con lo que proclamamos. Roguemos.
  3. Por quienes son perseguidas y agredidas por su compromiso con la defensa de la justicia para que mantengan un espíritu de lucha y cuenten con la solidaridad de sus compañeros y compañeras de misión. Roguemos.

 

Exhortación final: Hemos reflexionado sobre la presencia siempre inspiradora de Jesús en su comunidad. En la vida comunitaria la hemos también experimentado. Ahora nos toca se­guir siendo testigos y testigas del estilo de vida vivido y anunciado por él en medio de nuestras comunidades, de nuestras luchas por conseguir mejor calidad de vida. Que podamos seguir trabajando con nuevo entusiasmo para hacer discípulos y discípulas de Jesús a aquellas personas que se deciden a asumir el compromiso de la transformación de la realidad actual. Que el Espíritu de Jesús nos siga fortaleciendo para que rea­licemos la misión que se nos ha encomendado.

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LES ENVIARE MI ESPÍRITU ADP (21-27/5/2018)

Introducción: En esta semana celebramos la fiesta de Pentecostés. Tenemos que buscar el origen de esta celebración en el pueblo judío. La fiesta judía se llama “de las sema­nas” (shavuot) y se si­gue celebrando hoy en día. Se celebra a los 50 días des­pués de la Pascua; es decir, después de 7 semanas de 7 días. Los judíos re­cuerdan en esta ocasión la entrega de las tablas de la Ley en el monte Sinaí.

Las comunidades jesuánico-cristianas le hemos dado un nuevo sentido a dicha fies­ta. Para no­sotros y  nosotras es el día en el que Jesús nos ha enviado su Espíritu Santo para que permanezca con nosotros y nosotras y nos guíe en cada momento de nuestra vida. Dispongá­monos, pues, a celebrar con alegría, la presencia del Espíritu de Je­sús en nuestras vidas y en nuestra comunidad.

Primera Lectura: Hch 2,1-11. La comunidad de  creyentes recibe el Espíritu de Jesús.

Introducción P.L.: Jesús había prometido a sus discípulos y discípulas enviarles el Espíritu defensor para que guiara la vida de la naciente comunidad inspirada en la proclamación evangélica y en el testimonio de vida de Jesús. Ese Espíritu es signo de unión; de hecho permite a perso­nas de diversas naciones y de diversas len­guas entenderse y procla­mar las maravillas del rompimiento de la barrera que impide comunicarse.

Texto: Al llegar el día de Pentecostés, estaban todos y todas reunidos y reunidas  en un mismo lugar. De repente vino del cielo un ruido como el de una ráfaga de viento impetuoso, que llenó toda la casa en la que se encontraban. Se les apare­cieron unas len­guas como de fuego que se repartieron y se posaron sobre cada uno de ellos y ellas; quedaron todos y todas  llenos del Espíritu Santo y se pusieron a ha­blar en otras len­guas, según el Espíritu les concedía expresarse.

Había en Jerusalén personas piadosas, que allí residían, venidos de todas las naciones que hay bajo el cielo. Al pro­ducirse aquel ruido la gente se con­gregó y se llenó de estupor al oírles hablar cada uno en su propia lengua. Estupefactos y admiradas decían: «¿Es que no son galileos todos estos que es­tán hablando? Pues ¿cómo cada uno de nosotros les oímos en nues­tra propia len­gua nativa? Partos, medos y elamitas; habi­tan­tes de Me­sopotamia, Judea, Capa­docia, el Ponto, Asia, Fri­gia, Panfilia, Egipto, la parte de Libia fronteriza con Cire­ne, forasteros romanos, judíos y prosélitos, cretenses y árabes, todos les oímos hablar en nuestra lengua las maravillas de Dios.»

Salmo de hoy: Nos fortalecemos para la lucha por una vida digna

  • Contamos con la compañía del Espíritu de Jesús para la lucha por conseguir una vida buena, una vida digna.
  • Pedimos fuerzas para superar el miedo que nos paraliza y no nos deja asumir nuestros compromisos cotidianos.
  • Danos buen juicio y voluntad ético-política firme, para dejarnos sensibilizar ante el dolor ajeno y asumir proyectos solidarios.

 

Lect. Evangélica: Juan 20,19-23. La paz sea con ustedes.

Introducción L. Ev.: En la Biblia la paz (shalom) es el resumen de todas las cosas buenas que necesita una persona para vivir feliz. Por eso Jesús saluda a sus discípulos y discípulas, deseándoles precisamente la paz. Sin embargo los dones divinos, los valores de la justicia y la paz no son dados para guardarlos exclusivamente para noso­tros y nosotras. Es necesario ponerlos al servicio de los hermanos y hermanas. Por eso Jesús envía a realizar la misión evangeliza­dora. La primera tarea funda­men­tal en esa misión es ayudar a los hermanos y hermanas a reconocer sus errores y las actitudes que les impiden integrarse en el proyecto de construcción del proyecto de vida digna.

Texto: Al atardecer de aquel día, el primero de la semana, estando cerra­das, por miedo a los judíos, las puertas del lugar donde se encontraban los discí­pulos y discípulas, se presentó Jesús en medio de ellos y ellas y les dijo: «La paz sea con uste­des.» Dicho esto, les mostró las manos y el costado. Los discípulos se alegra­ron de ver al Señor. Jesús les dijo otra vez: «La paz sea con uste­des. Como el Padre me envió, también yo les envío.»  Dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: «Reciban el Espíritu Santo. A quienes perdonen los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengan, les quedan reteni­dos.»

DIÁLOGO COMUNITARIO, GRUPAL O FAMILIAR

1.- ¿Por qué afirmamos en la comunidad creyente que el Espíritu nos fortalece para romper la barrera de lenguas y nacionalidades?

2.- ¿Por qué es necesario poner al servicio de la comunidad nuestros dones?

 

1.- El Espíritu de Jesús nos fortalece para romper las barreras de lenguas y nacionalidades

En el día de Pentecostés, y después de completar el número de los Após­toles con la elección de Matías que sustituyó a Judas (Hch 1,21-26) baja el Espíritu sobre los miedosos discípulos de Jesús que se encontraban reunidos en una casa por miedo a los judíos. Cada uno de ellos recibe el Espíritu San­to. Se pierde el miedo y adquieren la posibilidad de hablar en diversas len­guas, de tal manera que los extranjeros que estaban presentes en Jerusalén, y que hablaban diversas lenguas, podían entenderles.

La gente se asombra de que aquellos galileos, la mayor parte de ellos gente sencilla e iletrada, tuvieran la posibilidad de comunicarse de tal mane­ra que fueran entendidos, aun cuando los oyentes hablaban diversos idiomas. De esta manera se restablece la unidad entre los pueblos, acabando con la de­sunión y la confusión que se había establecido cuando la torre de Babel (Gn 11,1-9).

El Espíritu de Dios nos invita a anunciar el Evangelio a toda criatura, sin que sea un problema la diversidad de idiomas y lenguas, porque el Espíri­tu es el mismo, y debemos comunicar un mismo mensaje, centrado en Jesús muerto y resucitado.

2.- Los carismas y ministerios al servicio de la comunidad

El Espíritu representa a Jesús en medio de la comunidad de creyentes. Él tiene la misión de hacer crecer la comunidad para que cada día más se con­vierta en testiga del proyecto de vida digna. Así el Espíritu se encarna en cada una de las personas que forman la comunidad para que los ponga al ser­vicio de los hermanos y hermanas.

Cuando una persona que forma la comunidad toma conciencia de los dones que ha recibido descubre la necesidad de utilizar esos carismas y decide, jun­to con la comunidad, realizar un determinado trabajo. Así nacen los ministe­rios o servicios dentro de la comunidad. Se realizan entonces las diversas actividades comunitarias: catequesis, celebraciones litúrgicas, acciones soli­darias de compromiso con la comunidad…

En nuestras comunidades muchos(as) de nosotros(as) hemos recibido tam­bién diversos dones. Muchos(as) tenemos también nuestros ministerios, ya  y organizaciones comunitarias y solidarias  en el área del anuncio de la Palabra de la educación popular, de la defensa del ambiente, de la atención a la gente más débil y necesitada de la comunidad. Lo importante es que descubramos que esos dones y ministe­rios debemos ponerlos al servicio comunitario, para que todos(as) ayudemos a fortalecer la comunidad, puesto que todos formamos un solo cuerpo. Sólo una comunidad en donde cada persona realiza su ministerio, poniéndolo al servicio de los demás, puede ser testigo o testiga creíble de Jesús Resucitado.

 Para la plegaria de las y los participantes

  1. Para que seamos testigos y testigas creíbles en la lucha por la causa de la justicia. Recemos.
  2. Por quienes están viviendo sin esperanza, para que encuentren una mano amiga y solidaria. Recemos.
  3. Para que pongamos al servicio comunitario los dones recibido y las capacidades desarrolladas. Recemos.

 

Exhortación final: Hemos compartido la reflexión sobre los valores y los hechos que sustentan nuestra práctica comprometida. Hemos agradecido a Jesús por el don de su Espíritu que nos ha dado dones que, como semilla en tierra buena, produce frutos de justicia y libertad. Ahora debemos continuar realizando nuestra misión evangeli­zadora que tiene que ayudar a fortalecer la conciencia ética y política de las personas y las comunidades en su lucha por construir nuevas relaciones y avanzar en el proyecto de la vida digna. Este es nuestro compromiso para esta semana y para cada día de nuestra vida.

EN EL NOMBRE DEL PADRE, DEL HIJO Y DEL ESPIRITU  AST (28/5 al 3/6/2018)

Introducción: Después de haber terminado el tiempo pascual, volvemos de nuevo el tiempo ordinario; es decir un tiempo diferente a los llamados tiempos fuertes de la liturgia (Adviento, Navidad, Cuaresma, Semana Santa, Pascua). De todas maneras, en las dos siguientes semanas, después de Pentecostés, tenemos dos fiestas significativas: la Trinidad divina (Padre, Hijo y Espíritu Santo) sobre la que reflexionamos en esta semana y la celebración de la comunidad, como Cuerpo de Jesús.

La Iglesia jesuánico-cristiana, siempre ha afirmado que cree en tres divinidades que forman una comunidad inseparable: El Padre de Jesús, el Hijo Jesús, y el Espíritu de vida.

Lect. Primer Testamento: Éxodo 34,4-9. Una divinidad misericordiosa, llena de amor y de fidelidad.

Introducción L.P.T: En el camino del grupo que tenía como líder a Moisés y que se proponía conquistar la tierra de Canaán, el dios Adonai se revela como una divinidad compasiva y misericordiosa; es decir, una divinidad que tiene un corazón humano, que sabe ver las necesidades de su pueblo, y fortalece su espíritu de lucha. Es una divinidad que compaña a su pueblo, en los momentos difíciles y en los buenos. Aunque el pueblo tenga tropiezos e intente alejarse del proyecto de liberación, del proyecto de vida digna, esta divinidad, seguirá presente, por medio de las y los profetas, recordando los valores, las actitudes y las acciones comprometidas que harán posible la construcción del proyecto de vida digna.

Texto: En aquellos días labró Moisés dos tablas de piedra como las primeras y, levantándose de mañana, subió al monte Sinaí como le había mandado Adonai, llevando en su mano las dos tablas de piedra.

Descendió Adonai en forma de nube y se puso allí junto a él.

Moisés invocó el nombre de Adonai. Adonai pasó por delante de él y exclamó: «Adonai, Adonai, Dios misericordioso y clemente, tardo a la cólera y rico en amor y fidelidad, que mantiene su amor por millares de años, que perdona la iniquidad, la rebeldía y el pecado, pero no los deja impunes…

Al instante, Moisés cayó en tierra de rodillas y se postró, diciendo: «Si en verdad he hallado gracia a tus ojos, oh Señor, dígnese mi Señor venir en medio de nosotros, aunque sea un pueblo de dura cerviz; perdona nuestra iniquidad y nuestro pecado, y recíbenos por herencia tuya.»

 

Salmo de hoy: Jesús vive en el empobrecido y empobrecida, vive en la niña y el niño, en las y los jóvenes: vive en mi comunidad

  • Jesús vive en las y los jóvenes que luchan y trabajan, por un mundo de amor y de paz.
  • Jesús vive en quien ama y se encarna en su realidad, construyendo cada día con coraje, hermandad y sororidad.
  • Jesús vive en quien cree en la nueva sociedad y defiende la verdad. Jesús vive en la Palabra de esperanza, vive en quien comparte su pan.

 

Lect. Evangélica: Juan 3,16-18. Quien cree en la Palabra y en los Hechos de Jesús construye la vida digna

Introducción L. Ev.: Dios nos ha demostrado su amor dándonos a su Hijo único, Jesucristo. Jesucristo vino al mundo para salvarnos; es decir, para darnos vida y vida en abundancia.

La fe en el Hijo de Dios, que supone una relación profunda de amistad con El, nos permite disfrutar del amor de Dios y nos impulsa a amar a los(as) hermanos(as) como lo hizo Jesús.

Texto: Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna.

Porque Dios no ha enviado a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él.

El que cree en él, no es juzgado; pero el que no cree, ya está juzgado, porque no ha creído en el Nombre del Hijo único de Dios.

DIÁLOGO COMUNITARIO, GRUPAL O FAMILIAR

             

1.- ¿Cuáles son los valores que fundamentan la fe en una divinidad comprometida con el proyecto de liberación?

2.- ¿Por qué el que cree en proyecto de vida anunciado y vivido por Jesús se compromete con la construcción del proyecto de liberación en su contexto?

 

1.- ¿Cuáles son los valores que fundamentan la fe en una divinidad comprometida con el proyecto de liberación?         

La lectura del Éxodo nos habla del diálogo tenido entre Moisés y la divinidad Adonai sobre el monte Sinaí. Es el mismo Dios quien se autodefine diciendo: “Adonai es un Dios misericordioso y clemente, tardo a la cólera y rico en amor y fidelidad” (Ex 34,6). Adonai, por tanto, no quiere ser reconocido por su poder, ni por sus grandes acciones, sino por su capacidad de perdonar a su pueblo, de amarlo, cuidarlo y protegerlo, a pesar de las continuas infidelidades de Israel.

El compromiso con el proyecto de liberación, con el proyecto de vida digna exige unas determinadas actitudes y unos valores que puedan sostener la construcción de nuevas relaciones de las personas entre sí y con la naturaleza. De esa manera se hace posible la creación de otra familia, otra comunidad, otro país y otro mundo posible.

2.- Quien cree en el proyecto de vida anunciado y vivido por Jesús se compromete en el día a día

Jesús, con su vida y sus hechos, nos mostró una nueva forma comprometernos para la creación de una vida más digna y feliz. La fe en el proyecto que Jesús anunció y vivió, nos exige el esfuerzo de fidelidad de cada día. Así como él fue fiel hasta la muerte, se nos exige saber vencer las dificultades y las tentaciones que tenemos continuamente de vivir de manera inconsciente y de dejarnos manipular por los compradores de conciencia, tanto de los grupos religiosos, como de los grupos económicos y partidarios que pretenden mantenernos con la boca y los ojos cerrados.

Pablo de Tarso, señaló: “Hermanos y hermanas, estén alegres, trabajen para ser perfectos, anímense, tengan un mismo sentir y vivan en paz. Y el Dios del amor y de la paz estará con ustedes” (2 Co 13,11). Aquí están expresadas algunas de las actitudes necesarias para quienes quieren construir unas relaciones humanas fundamentadas en los valores del amor y la justicia y comprometidas con la creación de mejores condiciones de vida para todos y todas.

A las personas comprometidas con el proyecto de liberación, con el proyecto de Vida Digna, se nos pide responder a nuestra vocación de personas comprometidas, en el día a día, con hechos y acciones que colaboren en poner las bases para la creación de una familia, una comunidad y una sociedad fundamentadas en valores y en conductas éticas, comprometidas políticamente con la superación del individualismo y la defensa de  las causas del bien común.

Para la plegaria de las y los participantes

1.- Para que sigamos creyendo en una divinidad comprometida con el proyecto de liberación, con el proyecto de la vida digna. Roguemos.

2.- Para que sigamos teniendo a Jesús como modelo de compromiso, de ética y de política comprometida con la causa del bien común.

3.- Para que demos acogida al Espíritu de Jesús en nuestras vidas que nos impulsa por caminos de justicia y libertad. Roguemos.

 

Exhortación final: Hemos hecho memoria, en esta semana, de las tres divinas personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Hemos recibido, una vez más, la invitación a repensar los valores y las actitudes que sustentan nuestra práctica cotidiana. Contamos con la Palabra del Hijo y con la compañía del Espíritu para seguir viviendo nuestra fe. Ellos nos animan continuamente en nuestro caminar. Que durante la próxima semana y cada día de nuestra vida, sigamos siendo testigos y testigas creíbles de la fe que profesamos.

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COMPARTIR EL PAN EN LA MESA FRATERNA Y SORORAL, ACC (4-10/6/2018)

Introducción: Todas las personas que pertenecemos a la comunidad jesuánico-cristiana y a los grupos comprometidos con la defensa de la vida formamos parte del cuerpo de Jesucristo, es decir de la comunidad de personas comprometidas con el proyecto de vida digna. La comunidad es como un cuerpo que tiene muchas y muchos miembros. Cada persona está llamada a aportar su trabajo para la realización de la misión que le ha sido encomendada a la comunidad de fe en medio del contexto concreto.

Primera Lectura: 1ª Corintios 11,23-26: Hagan esto en memoria mía

Introducción P.L.:   Pablo, en su carta a los Corintios, les da algunas recomendaciones sobre cómo deben celebrar la Cena del Señor. En Corinto había pro­blemas en cuanto a la celebración. Dentro de la celebración se hacía una cena fraterna, que los primeros cristianos llamaban “ágape”. Pero algunos no espe­raban a los hermanos y hermanas para comenzar a comerse la cena; otros comían demasiado y no compartían con los más pobres. Por todo esto Pablo les recuerda las pala­bras pronunciadas por Jesús sobre el pan y el vino, y les invita a celebrar la Cena del Señor de una forma correcta, haciendo memoria de la muerte y resurrec­ción de Jesús, y compartiendo solidariamente con los hermanos y hermanas.

Texto: Hermanas y hermanos: Yo recibí del Señor mismo lo que a mi vez les he enseñado. Que el Señor Jesús, la noche en que fue entregado, tomó el pan, y después de dar gracias lo partió, diciendo: “Esto es mi cuerpo que es entregado por ustedes: hagan esto en memoria mía”. De la misma manera, tomando la copa después de haber cenado dijo: “Esta copa es la Nueva Alianza en mi sangre. Siempre que beban de ella, háganlo en memoria mía”. Así, pues, cada vez que comen de este pan y beben de la copa, están anunciando la muerte del Señor hasta que venga.

Salmo de hoy: Compartimos el pan, en la construcción de la nueva sociedad

  1. Quien comparte el pan y el vino promueve la comunión, con la lucha y el camino, de Jesús en su pasión.
  2. Compartimos la comida, en el duro caminar, de tu pueblo tan hambriento que lucha por mejorar sus condiciones de vida y poderse organizar.
  3. Al compartir el pan de la mesa solidaria vive la comunidad, para seguir adelante en la lucha por la vida digna, que busca por mejorar sus condiciones de vida y poderse organizar.

 

Lect. Evangélica: Lucas 9,11-17. Todos comieron cuanto quisieron y se reco­gieron doce ca­nastos de sobras.

Introducción L. Ev.: Durante su vida pública Jesús iba anunciando el Evangelio y realizando milagros y prodigios que demostraban la verdad de lo que él anunciaba. Y es que un hecho bueno dice más que mil palabras. Jesús multiplica el pan y da de comer a la gente. Se preocupa por todas las necesidades del ser humano. Des­pués también les hablará del pan de vida que es él y que quita el hambre para siempre.

Texto: En aquel tiempo, Jesús se puso a hablar a la gente del Reino de Dios, y devolvió la salud a los que necesitaban curación. El día comenzaba a decli­nar. Los Doce se acercaron para decirle: “despide a la gente. Que vayan a las aldeas y pueblecitos de los alrededores en busca de alojamiento y comida, por­que aquí estamos en un lugar solitario”. Jesús les contestó: “Denles ustedes mismos de comer”. Ellos dijeron: “No tenemos más que cinco panes y dos pesca­dos, a menos que fuéramos nosotros mismos a comprar alimento para todo este gentío”. Porque había unos cinco mil hombres. Pero Jesús dijo a sus discípu­los: “Háganlos sentarse en grupos de cincuenta”. Así hicieron los discípulos, y todos se sentaron. Jesús entonces tomó los cinco panes y los dos pescados, levantó los ojos al cielo, dijo la bendición, los partió y se los entregó a sus discípulos para que se los distribuyeran a la gente. Todos comieron cuanto quisieron y se recogieron doce canastos de sobras.

DIÁLOGO COMUNITARIO, GRUPAL O FAMILIAR

1.- ¿Por qué el Proyecto de liberación exige el anuncio de la Palabra y acciones solidarias?

2.- ¿Por qué se hace necesario compartir lo que se es y lo que se tiene en la lucha por construir la vida digna?

 

1.- Se anuncia un Proyecto de liberación y se acompaña con acciones solidarias

 

En el evangelio que hemos leído hoy (Lc 9,11-17) se nos dice que al volver de una misión que Jesús había encomendado a 12 de sus seguidores él se reúne con ellos en una ciudad llamada Betsaida, situada al lado del lago de Galilea. Posiblemente quería evaluar con ellos la misión realizada. Sin embargo la gente no los deja tranquilos.

Ante la presencia de la multitud, Jesús no se molesta por tener que cambiar sus planes. El acoge a la gente y les anuncia lo central de ese mensaje: El Reino de Dios, el proyecto de liberación y de vida digna. Son gente pobre y marginada. Y no solamente hay anuncio, sino que hay acciones concretas que acompañan la proclamación del Evangelio. Y es que el Proyecto de Dios, el Reino de Dios es Palabra de esperanza y acciones solidarias en favor de las y los más humildes, débiles y empobrecidos.

Como comunidad de fe tenemos la conciencia de ser testigos y testigas de Jesús y colaboradores de su Proyecto. Por eso se hace necesario seguir anunciando el mensaje salvador de Dios. Pero ese anuncio es necesario acompañarlo con acciones solidarias concretas. Por eso, en nuestras comunidades cristianas nos preocupamos por la salud del pueblo, por la alimentación, por la educación… es decir, acciones concretas que expresan nuestro compromiso con el Proyecto de Dios y con la necesidad de la gente.

2.- La exigencia de compartir lo que se es y lo que se tiene en la lucha por construir la vida digna

 

Después de volver de la misión que Jesús les había encomendado, las y los discípulos de Jesús estaban probablemente cansados y querían poner fin a la jornada para descansar un poco. Por eso proponen a Jesús que despida a la gente que lo seguía para que buscasen alojamiento y comida en los pueblos cercanos. Sin embargo Jesús tiene otra cosa en mente. A las y los seguidores de Jesús les toca en ese momento organizarse para dar de comer a la gente; eso forma parte del anuncio del Proyecto de Dios. Por eso Jesús dice directamente: “Denles ustedes mismos de comer” (Lc 9,13).

La negativa de los discípulos de Jesús está guiada por el sentido común; lo sienten, no tienen ni alimento ni probablemente dinero (Lc 9,13). Piensan como la gente que viven en medio de un sistema social injusto. En esa sociedad la única forma de conseguir el alimento es yendo a comprarlo a aquellas personas que han almacenado la comida o que han acaparado los recursos y riquezas que pertenecen a la mayoría. Pero Jesús les invita a compartir desde lo poco que se tiene. Es un gesto que no tiene límites, el amor es siempre abundante y ordenado: la gente debe acomodarse en “grupos de unos cincuenta” (Lc 9,14).

Jesús entonces, después de bendecir los 5 panes y los dos pescados, entrega el alimento multiplicado para que los discípulos de Jesús los repartan a la gente. La multitud come a gusto; las y los hambrientos son saciados; el alimento compartido es otro signo del Proyecto de Dios, porque de él depende la vida. Las personas que comieron fueron 5 mil hombres, sin contar las mujeres, las niñas y los niños (Serían unas 15,000 personas aproximadamente. Cf. Lc 9,16; Mt 14,21;

El alimento no sólo da para todas las personas, sino que hasta sobra: 12 canastos. La cifra es simbólica: hay alimento en abundancia para todo el pueblo (para las y los descendientes de las 12 tribus de Israel).

El texto de la multiplicación de los panes desafía nuestra fe. No podemos responder al hambre que hay en nuestras comunidades, en nuestro país, diciendo que no tenemos de donde dar. Compartir, desde lo poco que se tiene, es un signo del Reino de Dios. Esto lo experimentan sobre todo las personas más débiles y marginadas de nuestras comunidades. Lo cual no quiere decir que no debamos seguir luchando por cambiar las estructuras sociales injustas, que permiten que unos tengan muchos alimentos acumulados en sus supermercados, mientras otros y otras pasan hambre.

Para la plegaria de las y los participantes

1.- Por todas las personas que están comprometidas con la construcción de un proyecto de sociedad en donde se repartan las riquezas y los alimentos. Roguemos.

2.- Por las comunidades y grupos que trabajan en proyectos de economía solidaria para que sigan fortaleciendo estas acciones cada día.

3.- Por quienes están sufriendo desnutrición y pobreza para que encuentren una mano amiga y se integren a la lucha para no recibir como limosna lo que la gente merece por el simple hecho de ser persona.

Exhortación final: En este semana en que estamos comparando a la comunidad con el cuerpo de Jesús, descubrimos la necesidad de seguir anunciando el proyecto de liberación, el proyecto de vida digna y acompañando la proclamación con obras concretas de solidaridad, sobre todo en el área de alimentación y nutrición. Se nos invita a compartir desde lo poco que tenemos con la conciencia de que cuando se comparte el alimento éste alcanza para todos y todas y hasta sobra. En el memorial de la celebración de la Cena de Jesús al utilizar los signos de Pan y vino hacemos memoria del proyecto de liberación.

                         La solidaridad que permite mejorar las condiciones de vida   C10°O (11-17/6/2018).

Introducción: La compasión y la solidaridad son dos de los valores más necesarios en la sociedad en que vivimos; esto se hace más urgente en el contexto de la “selva neoliberal” en la que vivimos, que fundamenta su práctica vital en el principio del “Sálvese quien pueda”.

Las acciones solidarias son las que puede devolver la esperanza y la vida plena a muchas personas que se sienten golpeadas por el peso de la vida y por la eterna exclusión social.

Las lecturas que hacemos en esta semana nos van a hablar precisamente de eso: de solidaridad con los grupos sociales más empobrecidos.

Introducción L.P.T: Elías fue uno de los profetas más valorados de Israel (S.VIII a.C.). Acompañaba el anuncio de la Palabra evangelizadora con acciones solidarias en beneficio de la gente más necesitada. En la siguiente lectura por medio de su intervención el hijo único de una mujer viuda y pobre vuelve a la vida.

 Lect. Primer Testamento: 1 Re 17,17-24: Elías resucita al hijo de una viuda.

Texto: En aquel tiempo el profeta Elías, en su recorrido misionero llegó a la casa de una familia conocida. El hijo de la dueña de la casa enfermó y su enfermedad fue tan grave que murió.

Entonces ella habló a Elías: «¡Qué mal me quieres, hombre de Dios! ¿Has venido para sacar a luz mis pecados y hacer morir a mi hijo?»

Elías respondió: «Dame tu hijo.» Ella, que lo tenía en su seno, se lo pasó; y él se lo llevó a su habitación que quedaba en el piso superior, y lo acostó en su cama.

En seguida oró a Adonai: «Dios mío, ¿así que quieres castigar también a esta viuda que me cobijó en su casa? ¿Por qué has hecho morir a su hijo?»

Se tendió tres veces sobre el niño e imploró a Adonai: «Dios mío, por favor, que vuelva el alma de este niño.” Adonai escuchó la voz de Elías, y el alma del niño volvió a él y revivió.

Elías tomó al niño, lo bajó de su habitación y lo entregó a su madre diciendo: «Mira, tu hijo vive.»

La mujer dijo a Elías: «Ahora veo realmente que eres hombre de Dios y que tus palabras vienen de Adonai.»
Salmo de hoy: Solidaridad, solidaridad, solidaridad

  • Mantener siempre atentos los oídos al grito del dolor de las y los demás y escuchar su pedido de socorro, es solidaridad, solidaridad, solidaridad.
  • Sentir como algo propio el sufrimiento del hermano, de la hermana, de aquí y del de allá; hacer propia la angustia de las y los empobrecidos conscientes; es solidaridad, solidaridad, solidaridad.
  • Dejarse transportar por un mensaje cargado de esperanza, amor y paz, hasta aceptar la mano del hermano, de la hermana, es solidaridad, solidaridad, solidaridad.

 

Lect. Evangélica: Lc 7,11-17: Un gran profeta se ha levantado

Introducción L. Ev.: En la lectura que se presenta Jesús, mostrando su compasión y solidaridad, logra, por medio de su bondad y su oración, que el hijo único de una madre viuda vuelva a la vida.  La gente reconoce que él es uno de los grandes profetas de Israel, a través del cual su Dios, el Dios liberador visita a su pueblo.

 

Texto: En aquel tiempo Jesús y sus discípulos y discípulos se dirigieron a un pueblo llamado Naím, e iba con él  una gran muchedumbre.

Cuando se acercaba a la puerta de la ciudad, sacaban a enterrar a un muerto, hijo único de su madre, que era viuda, a la que acompañaba mucha gente de la ciudad.

Al verla el Señor, tuvo compasión de ella, y le dijo: «No llores.»

Y, acercándose, tocó el féretro. Los que lo llevaban se pararon, y él dijo: «Joven, a ti te digo: Levántate.»

El muerto se incorporó y se puso a hablar, y él se lo dio a su madre.

El temor se apoderó de todos, y glorificaban a Dios, diciendo: «Un gran profeta se ha levantado entre nosotros», y «Dios ha visitado a su pueblo».

Y lo que se decía de él, se propagó por toda Judea y por toda la región circunvecina.

 

DIÁLOGO GRUPAL, COMUNITARIO O FAMILIAR

1.- ¿Cuál es la principal lección que podemos sacar del episodio de la viuda de Sarepta?

2.- ¿Por qué Jesús se solidariza con la viuda de Naím?

 

1.- Lecciones de una acción de fe solidaria

La historia de la viuda de Sarepta y del profeta Elías, según la primera lectura, marcará profundamente la fe de Israel. La generosidad de una mujer, que comparte desde su pobreza lo poco que tiene, conmueve al profeta Elías y al mismo corazón de Dios, hasta el punto de compensarla con el regalo de la vida. Elías por su parte, es recordado como un gran profeta y, como vemos, su misión va más allá de las fronteras del judaísmo. Muchos creyeron que Juan Bautista, e incluso Jesús, eran el nuevo Elías. La historia de este milagro nos invita a confiar profundamente en Dios, pues la confianza traducida en fe posibilitará siempre el cumplimiento de la esperanza de mejorar las condiciones de vida.

También en nuestras comunidades nos encontramos con mujeres que saben compartir lo poco que tienen con sus hermanas y hermanos más necesitados/as. La solidaridad genera el milagro de devolverle la esperanza y la vida digna a la persona que recibe la solidaridad. Esta tarea es todavía más urgente en una sociedad como la nuestra en donde crece el individualismo y la búsqueda casi exclusiva de los intereses individuales, familiares, grupales o partidarios.

2.- La solidaridad que devuelve la vida

El evangelio de Lucas nos narra hoy un milagro de resurrección por parte de Jesús. Naím era, y continúa siendo, una pequeña aldea cerca de Nazaret. Jesús iba con sus discípulos cuando se cruzaron con el entierro del hijo único de una viuda. Las viudas, según la tradición bíblica, eran vulnerables, y más aún si no tenían en la familia un hijo varón que les garantizara seguridad y dignidad. Sólo el hombre garantizaba para ellas un status dentro de la sociedad, pues eran consideradas objetos de propiedad, primero del padre y luego de su marido. Eran valoradas especialmente por su condición de procreadoras. La viuda de Naím está pasando por una dura prueba. La pérdida de su hijo suponía también la pérdida de dignidad y consideración en la sociedad donde vivía, máxime cuando ya había sufrido la pérdida de su marido, que le aseguraba estabilidad y respeto. El llanto de la viuda es el grito silencioso de una mujer que siente no sólo pérdida de su hijo sino también su destino de vulnerabilidad, exclusión y desigualdad. Es el llanto que denuncia el machismo y la discriminación social.

Jesús se conmueve por la suerte de esta mujer, se solidariza, la mira y la toma en cuenta, le pide que no llore, se acerca al féretro… y ordena al muchacho difunto que se levante. Finalmente, Jesús coloca al muchacho con vida en brazos de su madre. Jesús transgrede de nuevo las reglas excluyentes de aquella sociedad, devolviendo la vida y la dignidad a la mujer.

El evangelio de hoy está recogido en la serie «Un tal Jesús» de los hermanos López Vigil, en el capítulo 38, titulado «Sucedió en Naím», que puede ser escuchado aquí (http://untaljesus.net/audios/cap38b.mp3) y cuyo guión –con un comentario bíblico-teológico incluido- puede ser recogido aquí (http://untaljesus.net/texesp.php?id=1200038).
Merece la pena dar un vistazo a este punto de la red (http://www.untaljesus.net) por lo que de recurso pastoral –o para la reflexión personal- significa.

– La serie Otro Dios es posible, de los mismos autores, tiene dos capítulos, el 29 «¿Curó enfermos?», y el 31 «¿Dios hace milagros?», que pueden ser trabajados en relación con el evangelio de hoy. Su texto y audio pueden ser recogidos en: http://emisoraslatinas.net/entrevistas.php?id=100&lang=es

Para la oración de las y los participantes:

– Para que comprendamos que el ser humano necesita amor para vivir, y un amor profundo, roguemos….
– Para que tengamos entrañas de misericordia y compasión para con todos los seres humanos, y también para con toda la comunidad de la vida, la comunidad de los seres vivientes de este planeta, roguemos…
– Por la Iglesia, para que recupere su ser «Iglesia pobre y para los pobres», roguemos…
Exhortación final: Las lecturas que hemos reflexionado en esta semana nos han hablado de fe, de compasión, de solidaridad que es capaz de devolver la vida plena y la esperanza. Ojalá que a imitación de los grandes profetas Jesús y Elías, sepamos seguir anunciando el Proyecto de Vida Digna y mostrando la solidaridad con la gente que se vive sin esperanza y en la exclusión social.
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PERDONAR LOS ERRORES Y RETOMAR EL CAMINO  C11ºO (18-24/6/2018)

Introducción: Nosotros/as, por ser personas, cometemos errores, faltas e incoherencias. Aunque hacemos el esfuerzo continuo por vivir en armonía y amistad con quienes  nos rodean, nos tenemos que enfrentar a nuestra propia realidad, a nuestros impulsos agresivos y egoístas que atentan contra la vida sobre el planeta. Por esto, necesitamos con frecuencia del perdón y de la ayuda de los/as herma­nos/as en nuestra lucha por romper con las prácticas sustentadas en antivalores: el robo, la corrupción, la injusticias, los abu­sos que se cometen en contra de las mujeres, los/as niño/as, los/as indefensos/as, entre otros…

Lect. Primer Testamento: 2 Samuel 12,7-10.13. No morirás

Introducción L.P.T: David había sido elegido por Dios para ser rey de su pueblo. En general realizó un gobierno de acuerdo con el deseo de Adonai. Pero también cometió sus errores. Uno de sus principales pecados fue el asesinato de Urías, uno de sus militares, para quedarse con su mujer,  Betzabé. Dios, por medio del pro­feta Natán, le echa en cara su pecado y le anuncia un castigo. Pero David se arrepiente, reconoce su pecado y recibe el perdón de Dios.

Texto: En aquellos días el profeta Natán dijo al rey David: “Así dice el Señor Dios de Israel: Yo te ungí rey de Israel y te libré de la mano de Saúl. Te entregué a la familia de tu señor y puse a tu disposición sus mujeres; te di poder sobre Judá e Israel; y por si fuera poco te daría más todavía. ¿Por qué entonces me has despreciado, haciendo lo que no me gusta? Tú no sólo fuiste el causante de la muerte de Urías, el heteo, sino que, además, le qui­taste su esposa. Sí, tú lo has asesinado por la espada de los amonitas. Pues bien, ya que me has despreciado y te has apoderado de la esposa de Urías, jamás se apartará la espada de tu casa.

David dijo a Natán: “Pequé contra Adonai”. Natán le respondió: “Adonai por su parte perdona tu pecado y no morirás”.

Salmo de hoy: No soy digno de mantener tu amistad

  • Si yo no cubro al desnudo, sí al que sufre no consuelo; si al que peca lo repudio y a la persona hambrienta no alimento.
  • Si los pobres me molestan y abandono a las y los enfermos; si sus olores me apestan y sus súplicas no atiendo.
  • Si la altanería me ciega, y en ningún hermano o hermana creo; si mi sal no tiene sabor y mi luz no tiene fuego.

 

Lect. Evangélica: Lucas 7,36-48. Tu fe te ha salvado. Vete en paz

Introducción L. Ev.: La lectura del Evangelio de hoy nos habla de dos tipos de personas reli­giosas: del fariseo que se consideraba religioso, pero que despreciaba a la mujer pecadora, y de la pecadora misma que reconoció su pecado y fue perdona­da. Sólo el reconocimiento de la propia culpa y el acercarnos a Jesús, fuente de toda salvación, puede devolvernos la esperanza, la alegría y la paz perdidas.

Texto: En aquel tiempo un fariseo había invitado a Jesús a comer. Entró en casa del fariseo y se acostó en el sofá según la costumbre. En ese pueblo había una mujer conocida como pecadora. Esta, al enterarse de que Jesús estaba comiendo en casa del fariseo, compró un vaso de perfume, y entrando se puso de pie de­trás de Jesús. Allí se puso a llorar junto a sus pies, los secó con sus cabe­llos, se los cubrió de besos y se los ungió con el perfume.

Al ver esto, el fariseo que lo había invitado se dijo interiormente: “Si este hombre fuera profeta, sabría quién es y qué clase de mujer es la que lo toca: una pecadora”. Pero Jesús, tomando la palabra, le dijo: “Simón, tengo algo que decirte”. Simón contestó: “Di, Maestro”.

Un prestamista tenía dos deudores, uno le debía quinientas monedas y el otro cincuenta. Como no tenían con qué pagarle, les perdonó la deuda a los dos. ¿Cuál de los dos lo querrá más?

Contestó Simón: “Pienso que aquel a quien le perdonó más”. Jesús le di­jo: “Juzgaste bien”.

Y volviéndose hacia la mujer, dijo a Simón. “¿Ves a esta mujer? Cuando yo entré a tu casa, no me ofreciste agua para los pies; mientras que ella los mojó con sus lágrimas, y los secó con sus cabellos. Tú no me besaste al lle­gar; pero ella, desde que entró, no ha dejado de cubrirme los pies con sus besos. No me echaste aceite en la cabeza, ella, en cambio, derramó perfume en mis pies. Por esto te digo que sus pecados, sus numerosos pecados, le quedan perdonados, por el mucho amor que demostró. Pero aquel a quien se le perdona poco, demuestra poco amor”.

Después dijo a la mujer: “tus pecados te quedan perdonados”. Los que estaban con él a la mesa empezaron a preguntarse: “¿Quién es este hombre que ahora pretende perdonar los pecados?” Pero, de nuevo, Jesús habló a la mujer: “Tu fe te ha salvado; vete en paz.

Jesús iba recorriendo ciudades y aldeas, predicando y anunciando la Buena Nueva del Reino de Dios. Lo acompañaban los Doce y también algunas mujeres a las que había sanado de espíritus malos o de enfermedades: María por sobrenombre Magdalena, de la que habían salido siete demonios; Juana, mujer de Cusa, administrador de Herodes; Susana, y varias otras que los atendían con sus propios recursos.

           

 

PARA EL DIALOGO COMUNITARIO

  1. ¿Por qué son necesarios/as los/as profetas que denuncien la violencia e injusticia?
  2. ¿Por qué el perdón es una expresión de amor y solidaridad hacia el hermano o hermana que comete errores?

 

  1. Profetas y profetisas que denuncien la violencia del poder y anuncien el Proyecto de Vida Digna.

            El profeta Natán era un hombre cercano al rey David. Pero eso no le impidió denunciar el pecado cometido por el monarca, cuando mandó a matar a unos de sus oficiales, Urías, con la intención de quedarse con su mujer, Betsabé, que luego sería la madre del rey Salomón (cf. 2 Sam 11-12)..

Muchas veces estamos tan metidos y metidas en el mundo del pecado, que ya ni nos damos cuenta de nuestra real situación. En otras ocasiones hemos cambiado la escala de valores, y cree­mos que es bueno, lo que en realidad nos perjudica, como ocurre en las familias, en las comunidades, en la isla, con el uso desordenado del alcohol, la música a alto volumen, el aborto, el acumu­lar riquezas a costa de la miseria de los demás, el vivir de apariencias gas­tando más de lo que podemos… Es en esas circunstancias cuando se hace nece­sario el papel de profetas y profetisas que nos ayuden a ver la realidad como Dios quiere.

Así como el profeta Natán denunció el pecado de David, se necesitan hombres y mujeres que en nombre de Dios sepan denunciar el pecado personal y social. Así el o la profetiza nos ayuda a ejercitar la memoria y se convierte en el o la portavoz de Dios para recordarnos sus mandamien­tos y todo aquello que se opone a su Proyecto de vida y de salvación.

2.- Acoger y perdonar al hermano o hermana que ha cometido errores

La defensa llena de respeto que Jesús hace de la mujer tenida como pecadora y arrepentida ante el fariseo Simón (Lc 7,36-50) nos habla de la acogida y el perdón de Jesús hacia las personas que reconocen su falta y se acercan al Maestro buscando su comprensión y su amor.

El fariseo Simón, descubierto en su mal pensamiento sobre Jesús y la mujer (“Si este hombre fuera profeta, sabría quién es y qué clase de mujer es la que lo toca: una pecadora” (Lc 7,39), es llevado a dar un juicio aparentemente impersonal: “amará más aquél a quien se le perdonó más” (Lc 7,43). Partiendo de su respuesta Jesús ya puede decirle que Dios no juzga como los seres humanos. Él tiene otros criterios para mirar la realidad.

Para el fariseo Simón el mundo se divide entre buenos y malos. Justos y pecadores. Las y los buenos son aquellas personas que cumplen las normas establecidas; los pecadores son las y los que cometen faltas que van en contra de lo establecido. Según esta mentalidad, Dios ama a los buenos y no quiere a los pecadores; Dios se aparta de los pecadores. Simón es bueno; Simón se aparta de los pecadores. Jesús no se aparta de la mujer pecadora. Jesús, por tanto, no se guía por el Espíritu de Dios.

Afortunadamente Dios y Jesús no piensan como Simón el fariseo y como todos los fariseos que todavía hoy hay en nuestras comunidades. El perdón viene de Dios gratuitamente, de su amor misericordioso, que se adelanta y es motivo del arrepentimiento humano. El perdón es obra del amor gratuito de Dios, pero una vez recibido compromete a amar. En este sentido el amor de Dios no es un borrón y cuenta nueva; se trata, más bien, de una invitación y capacitación a entrar en una relación nueva con Dios y con los hermanos y hermanas, basada en el amor. El perdón de Dios libera, nos hace libres y capaces de amar.

En medio de una sociedad en la que hay mucha violencia y venganza, debemos reflexionar con mayor creatividad en la eficacia del perdón entre las personas, concedido no como signo de debilidad e impotencia, sino como expresión de un amor capaz de producir conductas nuevas, basadas en un amor que respeta la dignidad de las personas y construye auténtica justicia y paz.

Para la oración de las y los participantes:

  1. Por todas aquellas personas que han recibido la vocación profética para que la realicen con responsabilidad y constancia.
  2. Para que sepamos acoger aquellos hermanos y hermanas que quieren cambiar de vida y acercarse a Dios y a sus hermanos y hermanas.
  3. Para que cada vez más nos identifiquemos con Jesús, con sus valores, con sus opciones y su corazón compasivo y acogedor.

 

Exhortación final: De Jesús hemos aprendido a ser misericordiosos y misericordiosas con las hermanas y los hermanos reconocidos como pecadores públicos. Puesto que todas las personas cometemos errores, ninguna persona debe rechazar a quienes que se han alejado del Proyecto de Vida Digna y de la comunidad. Durante esta semana podríamos acercarnos a alguna persona que necesite renovar su vida y acercarse a los hermanos y hermanas y a las organizaciones que luchan por conseguir mejor calidad de vida para todos y todas. Ese podría ser un buen compromiso a realizar.

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Asumir el compromiso cotidiano en la construcción del Proyecto de Vida Digna  C12°O (25-30/6/2018)

Introducción: A todos nosotros y nosotras Jesús nos hace hoy una pregunta fundamental: “¿quién soy yo para ti?”. Y no se trata de una simple pregunta teórica ni podemos dar cualquier respuesta, puesto que él nos invita  a asumir con decisión el Proyecto de Vida Digna, “tomando la cruz de cada día”; es decir, realizando nuestro trabajo con responsabilidad, a pesar de las dificultades que encontramos en nuestro diario vivir.

Lect. Primer Testamento: Zacarías 12,10-11.13,1: Reconocerán sus errores e injusticias

Introducción L.P.T: Zacarías profeta realiza su misión después que una parte del pueblo de Israel regresa del exilio de Babilonia, hacia el 538 a.C. Este profeta anuncia que su divinidad dispondrá el corazón de su pueblo para que permanezca unido a él, con amor y con­fianza. Les mandará a su Hijo, a quien traspasarán, a quien matarán. Pero aun­que muchos y muchas no lo aceptarán, otros y otras acogerán su mensaje.

Texto: Así dice el Señor: Dispondré el ánimo de los descendientes de David y de los habitantes de Jerusalén para que vuelvan a mí con amor y confianza. Llorarán por aquel que traspasaron, como se siente la muerte de un hijo único, y lo echarán de menos como se lamenta el fallecimiento del primer hijo.

En aquel día, habrá una fuente siempre corriendo para que las y los descendientes de David y los habitantes de Jerusalén se puedan lavar de sus pecados e impurezas.

Salmo de hoy: Jesús, identifícate con nosotros y nosotras

 

  • Cristo, Cristo, Jesús, identifícate con nosotros y nosotras.
  • Cristo, Cristo, Jesús, solidarízate, no con la clase opresora que exprime y devora a la comunidad.
  • Cristo, Cristo, Jesús, identifícate con el/la oprimido/a, con el pueblo mío, sediento de paz.

 

Lect. Evangélica: Lucas 9,18-24: Tú eres el Cristo de Dios

Introducción L. Ev.:     El Evangelio de hoy nos pone una pregunta fundamental: ¿Quién es Jesús para nosotros y nosotras? Como Pedro tendremos que responder que él es el consagrado por Dios para darnos la vida y la salvación. Sin embargo esa salvación tiene un precio: la fidelidad generosa de Jesús hasta la muerte. Como creyentes se nos pide asumir el compromiso con el Proyecto de vida propuesto por Jesús para ser testigos y testigas de su presencia en medio de nuestras familias, y de nuestras comunidades.

Texto: Un día Jesús se había ido a un lugar apartado para orar, y estaban sus discípulos y discípulas  con él. Les hizo esta pregunta: “La gente, ¿quién dice que soy  yo? Ellos contestaron: “Unos dicen que eres Juan Bautista; otros, Elías, y otros, que eres alguno de los profetas antiguos que ha resucitado”. Entonces les pre­guntó: “¿Y ustedes, quién dicen que soy yo?” Y Pedro respondió: “Tú eres el Cristo de Dios”. Jesús les prohibió estrictamente que se lo dijeran a nadie. “Porque -les decía- el Hijo del hombre tiene que sufrir mucho y ser rechazado por las autoridades judías, por los jefes de los sacerdotes y por los maestros de la Ley. Le quitarán la vida y al tercer día resucitará”. Después Jesús dijo a toda la gente: “Si alguno quiere seguirme, que se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz de cada día y que me siga. En efecto, el que quiera asegu­rar su vida la perderá, pero el que pierde su vida por causa mía, la asegura­rá”.

DIÁLOGO GRUPAL, COMUNITARIO O FAMILIAR

  1. ¿Por qué el Dios de Jesús se acerca a su pueblo?
  2. ¿Por qué se hace necesaria la colaboración en la creación de mejores condiciones de vida?

 

1.-  El Dios de Jesús se acerca a su pueblo para perdonarlo y mostrarle su misericordia

Una parte del pueblo de Israel regresó del exilio de Babilonia hacia el año 537 a.C. La situa­ción que se vivía era difícil. La ciudad de Jerusalén y  el templo es­taban destruidos. En medio de esa situación el profeta Zacarías anuncia que Dios ha perdonado el pecado de su pueblo; le ha permitido volver del país de la esclavitud en donde fueron conducidos como consecuencia de su decisión de ale­jarse de los mandamientos de Dios. Ahora Dios anuncia que quiere acercarse a su pueblo para perdonarlo y darle la vida (Zac 13,1).

También hoy Dios se ha acercado a nosotros y nosotras por medio de su Hijo, para pedirnos que abandonemos nue­stro pecado, nuestra indiferencia ante el dolor de los hermanos y hermanas, nuestro egoísmo y que nos convirtamos para darnos su amor y su vida.

Para Pedro y para los discípulos y discípulas de Jesús era difícil entender la idea de un Mesías que tuviese que sufrir, que no tuviese poder para librarse de las manos de los enemigos, puesto que ellos esperaban un Mesías político, un rey que sería capaz de liberar a su pueblo del dominio del imperio romano.

Dios realiza el encuentro con la humanidad por medio de su Hijo que se presenta como un hombre humilde, sin poder, que se entrega a la muerte por nosotros y nosotras. Tantos nos ha amado el Dios de la libertad que nos ha permitido conocer el mensaje y la propuesta de vida digna de su hijo Jesús. Noso­tros y nosotras debemos responder a ese amor tan grande viviendo de acuerdo a la vo­cación de libertad que hemos recibido.

2.- El precio para ser discípulo o discípula: construir el Proyecto de Vida Digna y colaborar en la creación de mejores condiciones de vida para todas y todos.

A la pregunta de Jesús sobre lo que dice la gente de él, sus discípulos y discípulas comentan lo que han oído. Para la gente Jesús está en la línea de los grandes profetas de Israel: Elías, Jeremías, Juan Bautista. La segunda pregunta es más directa: “Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo”? (Lc 9,20). Ella provoca la confesión de Pedro: “Tú eres el Cristo de Dios”.  Jesús habla entonces del rechazo que sufrirá de parte de los grandes de su pueblo. En los textos paralelos de Marcos y Mateo se nos cuenta que Pedro se resiste a aceptar que Jesús tenga que sufrir (cf. Mc 8,33; Mt 16,22-23). Lucas se limita a señalar que también las y los seguidores de Jesús van a tener que sufrir el rechazo de los suyos; eso es cargar la cruz día a día.

Como comunidad de fe estamos conscientes de que el seguimiento del Maestro nos exige cargar con la cruz de cada día. A veces el camino se hace difícil y la cruz muy pesada, pero si intentamos ser fieles nos sentimos fortalecidos por las palabras de quien nos dijo: “Vengan a mí los que se sienten cargados y agobiados, porque los aliviaré. Carguen con mi yugo y aprendan de mí, que soy paciente de corazón y humilde, y sus almas encontrarán alivio. Pues mi yugo es bueno, y mi carga liviana” (Mt 11,28-30).

“El que quiera asegurar su vida la perderá, pero el que pierda su vida por causa mía, la asegurará”. Jesús, con su resurrección, nos ha enseñado que él es la fuente de la vida. Las autoridades del pueblo intentaron quitarle la vida, pero él está vivo y nos anima continuamente.

Desde que Jesús ha resucitado todas nuestras luchas por defender la vida y por ser testigos y testigas de su amor tienen sentido, puesto que sabemos que así como él venció, nosotros y nosotras también venceremos.

La cruz de Jesús significa la entrega total. Quien se niega a hacerlo y busca estar bien con todos y con todas, o, lo que es peor, usa su condición cristiana y eclesial para buscar ventajas, dinero y poder para sí mismo, pierde su vida. La meta de quien es discípulo o discípula, no es sobrevivir a cualquier precio, sino servir a todas las personas y en especial a las y los más débiles y oprimidos, aunque para ello haya que pagar con el sacrificio de la propia vida.

Como comunidad de fe se nos exige dar testimonio del Señor resucitado, aceptando pagar el precio de ser discípulos y discípulas; es recordar, como decía Bartolomé de Las Casas, el defensor de las y los indígenas maltratados por el conquistador español, que del “más pequeño y olvidado Dios tiene la memoria muy viva”.  Ello nos exige afirmar la vida, allí donde la pobreza, la violencia y la injusticia siembran la muerte.

 

Para la oración de las y los participantes:

  1. Para que al interior de nuestras comunidades nos tratemos con igualdad, amor y respeto. Roguemos
  2. Para que seamos testigos y testigos del Jesús encarnado, cercano a su pueblo y defensor de las y los humildes y excluidos. Roguemos.
  3. Para que seamos capaces de asumir nuestro compromiso cotidiano en la comunidad, la familia y el trabajo y así colaborar en la creación de mejores condiciones de vida para todos y todas.

 

Exhortación final: El Dios de Jesús se ha acercado a su pueblo, por medio de su Hijo, para invitarnos a vivir la fe como compromiso comunitario e identificación con el Proyecto de Vida Digna, a partir del contexto social, económico, político, cultural y ambiental en que nos toca vivir.  

 


Textos para la reflexiones socio-teológicas. Marzo-Abril, 2018.

marzo 25, 2018

Red Ecuménica Bíblica Dominicana (REBIDOM)

C/ 3 No. 9. El Milloncito, Sabana Perdida. Santo Domingo Norte. Rep. Dominicana

Tel. 809-765-7528. E-mail: rebido@gmail.com

Reflexiones socio-teológicas. Marzo-abril, 2018

 

NO SE CONVIERTAN EN MERCADERES DE LA FE  B3°C  (5-11/3/2018)

 

ENTRADA: En el camino de la cuaresma Moisés representa la etapa del Éxodo, el camino del pueblo liberado hacia la tierra de Canaán. La cuaresma es comparada al camino realizado por un grupo de personas lideradas por Moisés desde el lugar de la Esclavitud (Egipto) hacia la tierra conquistada (Israel/Palestina). Por eso, las lecturas de esta semana nos invitan a asumir el compromiso con la justicia, y la lucha contra la corrupción impune, como un paso de la esclavitud a la libertad.

 

1ª L: Éxodo 20,1-17. No robes

 

I: A través de Moisés, su representante y profeta, Dios da al Pueblo que ha salido de Egipto unas normas de conducta para mantener la verdadera liber­tad. Es verdad que el pueblo ha salido de Egipto, pero quedan las esclavitudes personales, los pecados personales y comunitarios. Por eso les da los 10 man­damientos, que serían como las normas que debían regir la vida de un pueblo liberado, que quiere mantenerse en alianza de amor con el Dios que los sacó de la casa de la Esclavitud.

 

T: En aquellos días, el Señor pronunció las siguientes palabras:  Yo soy Adonai tu Dios, el que te sacó de Egipto, país de la esclavitud.

No tengas otros dioses fuera de mí. No te hagas estatua ni ima­gen alguna de lo que hay arriba, en el cielo, abajo, en la tierra, y en las aguas debajo de la tierra. No te postres ante esos dioses, ni les des culto, porque Yo, Adonai, tu Dios, soy un Dios celoso. Yo castigo a hijos, nie­tos y biznietos por la maldad de los padres cuando se rebelan contra mí. Pero me muestro favorable hasta mil generaciones con aquellos que me aman y observan mis mandamientos.

No tomes en vano el nombre de Adonai, tu Dios, porque Adonai no dejará sin castigo a aquel que toma su nombre en vano.

Acuérdate del día del sábado, para santificarlo. Trabaja seis días, y en ellos haz todas tus faenas. Pero el día séptimo es día de descanso, consagrado a Adonai, tu Dios. Que nadie trabaje. Ni tú, ni tus hijos, ni tus hijas, ni tus siervos, ni tus siervas, ni tus animales, ni los foraste­ros que viven en tu país. Pues en seis días Adonai hizo el cielo y la tie­rra, el mar y todo cuanto hay en ellos, pero el séptimo día Adonai descansó, y por eso bendijo el sábado y lo hizo sagrado.

Respeta a tu padre y a tu madre, para que se prolongue tu vida sobre la tierra que Adonai, tu Dios, te da. No mates.  No cometas adul­terio. No robes. No des falso testimonio contra tu prójimo. No codicies la casa de tu prójimo. No codicies su mujer, ni sus servidores, su buey o su burro. No codicies nada de lo que le pertenece.

 

Salmo de hoy: Jesús fue sincero y leal; supo ser valiente; dijo la verdad.

  • ¡Ay de ustedes hipócritas que viven de la mentira! Todas las obras que hacen son engaño y falsedad; ya que compran y manejan la verdad.
  • ¡Ay, de ustedes hipócritas; se fijan en pequeñeces! pero no ven lo importante: la justicia y la honradez. Y se callan sin decir la verdad.

 

2°Ev.: Juan 2,13-25. Destruyan este templo y yo lo reedificaré en tres días.

 

I: Jesús enseñando en el Templo habla de su muerte y resurrección de una manera simbólica. En definitiva el Templo era el lugar en donde la gente iba para orar, alabar y encontrarse con su divinidad. De ahora en adelante el lugar para encontrarnos con las hermanas y hermanos y con Jesús son las calles, las casas, los caminos, allí donde se construyen relaciones fraternas, sororales y solidarias.

 

T: Se acercaba la Pascua de los judíos y Jesús subió a Jerusalén. Encontró en el Templo a los vendedores de bueyes, ovejas, y palomas, y también a los cambistas, sentados detrás de sus mesas. Hizo un látigo con cuerdas y los echó a todos fuera del Templo con ovejas y bueyes, y derribó las mesas desparramando el dinero por el suelo.  A los que vendían palomas les dijo: “Saquen eso de aquí y no hagan de la Casa de mi Padre un lugar de negocios.”

Sus discípulos se acordaron de lo que está escrito: “Me devora el celo de tu Casa.”

Los judíos intervinieron: “¿Qué señal milagrosa nos muestras para justificar lo que haces?” Jesús respondió: “Destruyan este templo y yo lo reedificaré en tres días.  “Ellos contestaron: “Ya demoraron cuarenta y seis años en la construcción de este templo. Y tú, ¿Piensas reconstruirlo en tres días?”.

En realidad, Jesús hablaba de este otro Templo que es su cuerpo. Solamente cuando resucitó de entre los muertos, sus discípulos recordaron lo que él había dicho y creyeron tanto en la Escritura como en estas palabras de Jesús.

Jesús se quedó en Jerusalén durante la fiesta de la Pascua, y mu­chos creyeron en él al ver las señales milagrosas que hacía. Pero Jesús no se fiaba de ellos, porque los conocía a todos y no necesitaba que alguien le informara de los otros, porque él sabía lo que hay en cada persona.

 

PARA EL DIALOGO COMUNITARIO O FAMILIAR

 

  1. ¿Por qué debemos confiar en la fuerza que nace de lo débil?
  2. ¿Por qué no debemos ligar el culto religioso con los negocios y el dinero?

 

1.- Confiar en la fuerza que nace de lo débil

 

En el centro de la predicación cristiana está Cristo muerto, crucificado y resucitado. Sin embargo para los judíos resultaba un escándalo el admitir que el Mesías, esperado como rey poderoso, pudiese terminar en una cruz, asesinado como un malhechor. Pues bien, precisamente, el Cristo crucificado se convierte en el centro de la predicación de su comunidad, que entiende el sacrificio de Jesús como el precio necesario pagado por la salvación de todos/as aquellos/as que se acercan a Jesús.

El Jesús crucificado que, resucita por la fuerza de Dios, muestra el poder que nace de lo débil, porque, como dice Pablo, “lo necio de Dios es más sabio que los hombres; y lo débil de Dios es más fuerte que los hombres.’

La mayor parte de nuestras comunidades están formadas por personas sin poder   social,   por débiles, que se  convierten en  protagonistas comprometidos/as en el Proyecto de Dios. Ayer como hoy siguen siendo válidas las palabras de Pablo: “¡Miren, hermanos, quiénes han sido llamados! No hay muchos sabios según la carne ni muchos poderosos ni muchos de la nobleza. Ha escogido Dios más bien lo necio del mundo para confundir a los sabios. Y ha escogido Dios lo débil del mundo, para confundir lo fuerte’ (1 Co 1,26-27).

Reconocer nuestra condición de débiles no es motivo para no realizar el trabajo que se nos ha encomendado, más bien es un compromiso, pues Dios cuenta con nosotros/as y nos exige seguir predicando a Jesús crucificado que sigue dando su vida por todos/as y en especial por los/as débiles.

 

 

2.- No tomar los templos y espacios de encuentro para hacer negocios

 

Según el evangelio que hemos leído hoy, Jesús se presenta en el templo de Jerusalén en los días anteriores a la Pascua judía. La Pascua es   la fiesta de la liberación. Lo que Jesús encuentra en el templo es una nueva forma de opresión del pueblo, cuando algunos pervierten el culto debido al ‘Dios celoso’ (Ex 20,5). El pueblo entra en relación con Dios a través del dinero. Se le muestra entonces a un Dios opresor y no al Dios que libera de la esclavitud. La casa del Padre que ama y que  libera a su pueblo se ha convertido en un lugar de mercado en donde se explota a los/as más débiles.

Los negocios del templo enriquecían al  Sumo Sacerdote y a sus principales allegados. Estos habían hecho del lugar santo un espacio para aumentar sus capitales. La protesta y el rechazo de Jesús afectan, por tanto, poderosos intereses de aquellos que han puesto el dinero en el lugar del Dios verdadero.

Hoy también existe el peligro de poner al dinero en lugar del Dios verdadero. Sabemos que hay personas que aprovechan los lugares de encuentro comunitario para hacer negocios, para buscar dinero. Deberíamos estar siempre atentos/as para no contaminar el culto al Dios verdadero con las relaciones comerciales.

 

 

Para la plegaria de las y los participantes:

 

  1. Por toda las comunidades cristianas para que siempre cumplan el mandamiento del amor y de la solidaridad que Dios nos da. Recemos.
  2. Pidamos por todas las personas débiles que se encuentran desanimadas en sus luchas por conseguir mejor calidad de vida para que cuenten con el apoyo y la solidaridad de sus hermanos/as. Recemos.
  3. Pidamos por los gobernantes para que siempre prioricen el servicio de los/as más empobrecidos/as. Recemos.

 

 

Exhortación final: Hemos celebrado la fe como hermanos y hermanas comprometidos/as con el Proyecto de Dios. Se nos ha invitado a vivir como personas liberadas, confiando en la fuerza que nace de lo pequeño y de lo débil. Ahora nos toca seguir trabajando para convertirnos cada vez más en defensores/as de la vida, poniendo a Dios y su Proyecto de salvación y liberación en el centro de nuestra vida y nuestras preocupaciones.

 

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La fe comprometida con la Vida Digna  B4°C  (12-18/3/2018)

 

ENTRADA: En nuestro camino hacia la pascua, nos disponemos de nuevo a dejar ser iluminados e iluminadas por la palabra de vida. La Palabra nos va a hablar de la bondad de un Dios, que siempre busca la conversión de su pueblo, y del compromiso creyente con el proyecto de vida digna, en la construcción de relaciones de fraternidad, sororidad y solidaridad.

 

1ª L: 2º Crónicas 36,14-16.19-23. El pueblo multiplicó sus errores

 

I: El autor de libro de las Crónicas quiere presentar las causas que hicie­ron posible el  exilio de Babilonia, sufrido por el pueblo judío. En definiti­va, el pueblo va al destierro porque ha rechazado a los profetas, a los envia­dos de Dios que les hablaban de conversión y les invitaban a realizar obras de justicia y amor. En definitiva, el pueblo había roto la alianza con Dios y tuvo que pagar las consecuencias.

El exilio de que se nos habla aquí ocurrió hacia el año 587 a.C. cuando Nabucodonosor era el rey de Babilonia. El pueblo regresó del exilio hacia el año 538, cuando surgió un nuevo imperio: los persas, que tenían como rey a Ciro, quien permite que los judíos regresen a su patria.

 

T: En aquellos días todos los jefes, los sacerdotes y el pueblo multi­plicaron sus infidelidades, según todas las costumbres abominables de las naciones paganas y mancharon la Casa de Adonai, que él se había consagrado en Jerusalén. Adonai, el Dios de sus padres, les enviaba desde el principio avisos por medio de mensajeros, porque tenía compasión de su pueblo y de su Morada.  Pero ellos maltrataron a los mensajeros de Dios, despreciaron sus palabras y se burlaron de sus profetas, hasta que estalló la ira de Adonai con­tra su pueblo y ya no hubo remedio.

Entonces hizo subir contra ellos al rey de los caldeos, que mató a espada a los mejores hasta dentro de su santuario, sin perdonar a joven ni a virgen, a viejo ni a canoso; a todos los entregó Dios en su mano.

Incendiaron la Casa de Dios y derribaron las murallas de Jerusalén, prendieron fuego a todos sus palacios y destruyeron todos los objetos precio­sos. Y a los que escaparon de la espada, los llevó prisioneros a Babilo­nia, donde fueron esclavos de él y de sus hijos hasta que se estableciera el reino de los persas. Así se cumplió la palabra de Adonai, por boca de Jere­mías: “Hasta que el país haya pagado sus sábados, quedará desolado y descansa­rá todos los días hasta que se cumplan los setenta años”.

En el año primero de Ciro, rey de Persia, en cumplimiento de la palabra de Adonai dicha por boca de Jeremías. Adonai movió el espíritu de Ciro, rey de Persia, que mandó comunicar de palabra y por escrito en todo su reino: “Así habla Ciro, rey de Persia, que mandó comunicar de palabra y por escrito en todo su reino: “Así habla Ciro, rey de Persia, Adonai, el Dios de los cielos, me ha dado todos los reinos de la tierra. Él me ha encargado que le edifique una Casa en Jerusalén, en Judá. ¡Quien de entre ustedes pertenezca a su pueblo, sea su Dios con él y suba!”.

Salmo de hoy: Tú eres Jesús solidario con las y los crucificados de la tierra

  • Tú eres el Jesús clavado en la cruz, masacrado por los poderosos. Hoy derramas la sangre también; en la sangre del pueblo oprimido.
  • Tú eres el profeta clavado en la cruz; que construyes la paz con justicia; ayúdanos a no desmayar y a luchar por el proyecto de Vida Buena, de Vida Digna.

 

Ev.: Juan 3,14-21. La fe que es fuente de luz y vida plena y feliz

 

I: Nicodemo era un magistrado judío, del grupo de los fariseos, simpatizan­te de Jesús. A pesar de los problemas que esta amistad con Jesús podría cau­sarle con sus compañeros, él se muestra inquieto por buscar la verdad. Jesús le dice claramente que sólo hay salvación verdadera para quien acepte al Hijo único de Dios. De hecho el grande amor de Dios se ha manifestado porque nos ha dado a su Hijo único, el cual, por amor, será levantado en la cruz, y con su muerte y resurrección nos dará la salvación.

 

T: En aquel tiempo dijo Jesús a Nicodemo: Así como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así también es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado en alto,  para que todo aquel que crea tenga por él vida eterna.

Tanto amó Dios al mundo que entregó su  Hijo único, para que todo el que crea en él no se pierda, sino que tenga vida eterna.

Dios no mandó a su Hijo a este mundo para condenar al mundo, sino que por él ha de salvarse el mundo. El que cree en él no se pierde; pero el que no cree ya se ha condenado, por no creerle al Hijo Único de Dios.

La luz vino al mundo, y los hombres prefirieron las tinieblas a la luz, porque sus obras eran malas;  ahí está la condenación. El que obra mal, odia la luz y no viene a la luz, no sea que su maldad sea descubierta y condenada. En cambio, el que camina en la verdad busca la luz, para que se vea claramente que sus obras son hechas según Dios.

 

            PARA EL DIALOGO COMUNITARIO O FAMILIAR

 

  1. ¿Por qué mucha gente rechaza el Proyecto de Vida Digna?
  2. ¿Por qué las obras de amor y solidaridad deben acompañar el anuncio evangélico?

 

 

1.- Cuando rechazamos el Proyecto de Vida Digna

 

La primera lectura de hoy, del libro de las Crónicas (36,14-23) explica la destrucción de la monarquía davídica por la infidelidad del pueblo al Proyecto de Dios. De hecho Adonai había querido que su pueblo viviese feliz, viviendo la fraternidad, la justicia y la solidaridad en una tierra liberada. Pero el pueblo fue infiel al Proyecto de Dios; prefirió las tinieblas a la luz.

Juan, en el texto evangélico que hemos leído hoy, nos pone a Jesús dialogando con Nicodemo, un maestro de la ley judía. Y es que “Vino la luz al mundo y los seres humanos amaron más las tinieblas que la luz” (Jn 3,19). Jesús es la luz y ante él las personas deben tomar una decisión a favor o en contra de él. Sin embargo quien cree en él tiene vida eterna, quien no cree es acusado y condenado por haber rechazado la fuente de la vida. Y no es que Jesús quiera que nadie se condene, sin embargo fuera del Proyecto de Dios no hay vida verdadera para los/as creyentes.

La acusación y la condenación de muchos/as personas que se llaman creyentes es la decisión consciente de rechazar a Jesús, la fuente de la vida. Y este rechazo trae consecuencias desastrosas para las personas. Y desgraciadamente mucha gente no se decide a seguir el camino de Jesús y permanecen en las tinieblas y en la muerte. Se queda en sus malas obras y no asumen la decisión de cambiar de vida.

El principal pecado de la historia del pueblo de Israel y de la historia de la humanidad ha sido el de rechazar el Proyecto de Dios. Por eso reina la injusticia en las relaciones humanas.

La presencia del pecado y de las tinieblas en nosotros/as mismos/as, en nuestras familias, en la sociedad en que vivimos se convierte en un gran desafío para los/as creyentes. Nos compromete a seguir iluminando nuestras familias, comunidades y la sociedad en general con la luz del Evangelio, Palabra salvadora de Dios y fuente de liberación para tantas mujeres y hombres.

 

2.- La necesidad de realizar obras de amor y solidaridad

 

En su carta a los/as Efesios/as Pablo les dice que Dios nos ha creado para que nos dediquemos a las buenas obras que nos pidió que practicásemos (Ef 2,10). Y pudiéramos preguntarnos, ¿no es gratuito el amor de Dios? ¿Son necesarias las obras para salvarse? De Jesús se dice que “pasó haciendo el bien y curando a todos/as los/as oprimidos/as por el Diablo, porque Dios estaba con él” (Hch 10,38).

La afirmación de que Dios nos salva gratuitamente, por puro amor, no significa que no tengamos que realizar acciones solidarias para colaborar con el Proyecto de Dios. Aún más, la conciencia de que se nos ofrece la salvación gratuitamente nos debería hacer más comprometidos/as con el Proyecto de Dios. Sería la manera más eficaz de reconocer nuestro agradecimiento por la salvación que hemos recibido.

Cuando nos presentemos ante Dios, él nos va a juzgar por nuestro grado de solidaridad con los/as hermanos/as necesitados/as y empobrecidos/as (cf. Mt 25,31-46), por nuestro grado de compasión con quien está herido/a y abandonado/a en el camino de la vida (Lc 10,25-37). Y es que el amor de Dios, aun siendo gratuito, nos compromete seriamente en la construcción de su Proyecto de vida y de salvación. Es por tanto un don y una exigencia, un regalo que compromete.

Nuestras comunidades deberían tomar conciencia de que sólo con acciones concretas de solidaridad y de promoción humana en el área de la salud, la educación, la vivienda, la defensa de los derechos de las mujeres y de los/as niños/as, así como el compromiso con crear una sociedad democrática, participativa, justa, demostramos nuestra fe en el Dios solidario que nos amó primero.

          

 

Para la oración de las y los participantes:

 

  1. Por todas las comunidades y pequeñas comunidades cristianas para que sepan mostrar el amor misericordioso de nuestro Dios. Recemos.
  2. Para que seamos capaces de elegir siempre el camino que conduce a la vida justa y solidaria. Recemos.
  3. Para que la campaña electoral se realice en paz y respetando los derechos de cada persona. Recemos.

 

Exhortación final: Hemos reflexionado y compartido la palabra de vida en esta cuarta semana de cuaresma. Se nos ha dicho que la fe vivida en comunidad es un don y un compromiso. Se nos pide saber reconocer y agradecer la presencia de Dios en nuestras vidas. Esa misma fe nos impulsa a la realización de obras de amor, justicia y solidarias, para demostrar que somos hijos e hijas de la luz, que han aceptado el mensaje liberador de Jesús y su invitación a colaborar en la construcción de un proyecto de Vida Digna.

 


 

BUSCANDO UN SENTIDO PARA VIVIR  B5°C  (19-25/3/2018)

 

Introducción: Nos acercamos a la celebración de la Pascua; la Palabra de esta semana nos hablará de la firme decisión de Jesús de ser coherente con su misión hasta su última pa­sión y muerte. Jesús tuvo la conciencia de la necesidad de ser fiel al proyecto de Vida Digna que anunció y realizó con sus hechos y palabras.

 

1ª L: Jeremías 31, 31-34. Haré una alianza nueva con mi pueblo

 

I: Jeremías es un profeta que dirige su mensaje profético en el tiempo anterior al exilio de Babilonia y también durante el des­tierro de Babilonia. Jeremías tuvo que salir huyendo a Egipto para salvar la vida. Por otro lado, el texto que leemos hoy per­tenece al llamado “libro de la consolación” del profeta Jeremías. Intentando dar esperanza al pequeño grupo de personas que habían permanecido fieles a Dios, en medio del pueblo, el llamado “resto de Israel”, se habla de una alianza nueva que Dios hará con su pueblo, en la que reinará la fidelidad tanto de parte de Dios, como del pueblo.

 

T: Vendrán días -Palabra de Adonai- en que yo pactaré con el pueblo de Israel una nueva alianza. No será como esa alianza que pacté con sus padres, cuando los tomé de la mano, sacándoles de Egipto. Ellos quebraron mi alianza, siendo yo el Señor de e­llos y ellas.

Esto declara Adonai: cuando llegue el tiempo yo pactaré con Israel esta otra alianza: pondré mi ley en su interior, la escribiré en sus corazones, y yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo. Ya no tendrán que enseñarse mutuamente, diciéndose el uno al otro: “Conozcan a Adonai.” Pues me conocerán todos, del más grande al más humilde. Porque yo habré perdonado su culpa y no me acordaré más de su pecado.

 

Salmo de hoy: Creo en Jesús, en sus hechos y en sus palabras

  • El llamó a mi puerta; me invitó a compartir sus luchas y su proyecto de Vida Digna; seguiré a su lado; llevaré su mensaje de justicia y paz.
  • Enseñó a Zaqueo a devolver lo robado y a compartir su pan; defendió a las personas débiles; combatió la mentira y el mal.

 

Ev.: Juan 12, 20-33. Si el grano no muere, no da frutos.

 

I: Jesús anuncia la proximidad de su muerte, como el grano de trigo que cae en la tierra y muere para dar muchos frutos. Y es que sólo se vive en plenitud cuando somos capaces de entregar toda nuestra vida, intentando envolver nuestras vidas en un proyecto de vida digna.

 

T: En aquel tiempo varios griegos subían a Jerusalén para adorar a Dios en la fiesta de la Pascua. Uno de ellos se acercó a Felipe, que era de Betsaida de Galilea, y le rogaron: “Señor, queremos ver a Jesús.” Felipe habló con Andrés y los dos fueron donde Jesús para decírselo. Jesús declaró: “Ha llegado la hora en que el Hijo del Hombre va a recibir su Gloria. En verdad les digo: si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda solo; pero si muere, da mucho fruto.

El que ama su vida la destruye, y el que desprecia su vida en este mundo la conserva para la vida eterna. El que quiere servirme, que me siga, y donde yo esté, allá estará el que me sirve. Si alguien me sirve, mi Padre le dará honor.

Me siento turbado ahora. ¿Diré acaso: Padre, líbrame de esta hora? Pero no. Pues precisamente llegué a esta hora para enfrentar esta angustia. Padre, ¡da gloria a tu Nombre! En­tonces se oyó una voz que venía del cielo: “Yo lo he glorificado y lo volveré a glorificar.”

Algunos de los que estaban allí y que escucharon la voz, decían: “Fue un trueno”; otros decían: “Le ha hablado un ángel”. Entonces Jesús hizo esta declaración: “Esa voz no fue por mí, sino por ustedes.

Ahora es el juicio del mundo; ahora el amor de este mundo va a ser echado fuera. Y cuando yo haya sido levantado de la tierra, atraeré a todos a mí”.  Jesús daba a entender así de qué modo iba a morir.

 

           

PARA EL DIALOGO COMUNITARIO O FAMILIAR

 

  1. ¿Por qué Jesús es modelo de compromiso con el Proyecto de Vida Digna?
  2. ¿Cuáles son las exigencias que Jesús nos pone para ser discípulos y discípulas y colaborar con el Proyecto de Vida Digna?

 

 

  1. Jesús es modelo de compromiso con el Proyecto de Vida Digna

 

            La carta a los hebreos, en el texto de la segunda lectura que hemos escuchado hoy, nos habla de la aceptación que Jesús hizo en su vida de la voluntad de Dios. Jesús, quien en los días de su vida terrena tuvo momentos difíciles, asumió el conflicto que hacían surgir sus palabras y sus actuaciones. Y delante a su muerte violenta, tuvo, como ser humano que era, miedo y angustia. De hecho el evangelista Marcos nos dice que en el huerto de Getsemaní. Jesús reconoció su difícil situación cuando dijo a sus discípulos/as: “Mi alta está triste hasta el punto de morir, quédense aquí y velen” (Mc 14,34). Y luego añadió: “¡Abba, Padre!, todo es posible para ti; aparta de mí esta copa; pero no sea lo que yo quiero, sino lo que quieras tú” (Mc 14,36). De esta manera, por su identificación con el Proyecto del Padre, Jesús se ha convertido en autor de salvación eterna (Heb 5,9).

El ejemplo de Jesús se convierte en una lección para nuestras comunidades. Cuando queramos asumir seriamente el trabajo por la causa del Evangelio tendremos dificultades, angustias, conflictos. Pero las dificultades y conflictos forman parte necesaria de la vida de toda persona comprometida con el Proyecto de Dios. Así lo vivió Jesús y no podemos pretender tener un estilo de vida diferente al que ha asumido nuestro Maestro.

En medio de las dificultades y conflictos, fruto de nuestro compromiso con el Proyecto de Dios, necesitamos mantenernos abiertos al Espíritu de Dios, pidiendo fuerza para no caer en la tentación de colaborar con el Proyecto del diablo y sus seguidores/as.

 

  1. Las exigencias que Jesús pone para formar parte de la comunidad comprometida con el proyecto de vida digna

 

            En su diálogo con Nicodemo, el maestro de la ley judía, Jesús hace referencia a una experiencia propia del mundo agrícola: si un grano cualquiera que se planta en tierra, no muere, no da frutos para alimentar y dar vida a las personas. Jesús relaciona este hecho con su persona. Su cuerpo maltratado y torturado será como el grano que se siembra y que abriendo la tierra germina y se convierte en fuente de vida para todas las personas que deciden aceptar su Proyecto y su estilo de vida.

El ejemplo de Jesús que se entrega por nuestra salvación se convierte en un desafío para sus seguidores/as. Por eso Jesús, que puso en primer lugar el Proyecto salvador de Dios y dio su vida de forma consciente, puede decir a los/as que quieran ser sus discípulos/as: “El que ama su vida la pierde; el que odia su vida en este mundo, la guardará para la vida eterna” (Jn 12,25). Naturalmente, Jesús no propone un desprecio de la propia persona sino la necesidad de poner en el centro del interés personal, no la propia vida, sino la de los/as demás. En ese proceso de dar vida a los/as demás, nuestra vida adquiere todo su sentido y se convierte en vida eterna.

Jesús exige un seguimiento comprometido al servicio del Proyecto de Dios. Los/as que asumen con responsabilidad ese servicio se convierten en personas cercanas a Jesús que gozan de la bendición del Padre. Por eso Jesús puede afirmar: “Si alguno me sirve, que me siga, y donde yo esté, allí estará también mi servidor. Si alguno me sirve, el Padre le honrará” (Jn 12,26).

Como hermanos/as comprometidos/as con el Proyecto de Dios estamos conscientes de que tenemos que poner nuestras vidas al servicio del Evangelio liberador de Jesús, fuente de vida plena, que lleva a vivir la fe en comunidad y a comprometerse con el cambio de la realidad de injusticia y egoísmo de la  sociedad en que vivimos.

 

Para la oración de las y los participantes:

 

  1. Para que como comunidad tomemos conciencia de nuestra condición de ser Pueblo de Dios comprometido con su Proyecto. Recemos.
  2. Para que sepamos imitar a Jesús en su fidelidad a la voluntad del Padre. Recemos.
  3. Por todos/as los/as pastores de las iglesias y por todos/as los líderes de las organizaciones comunitarias para que ayuden a sus hermanos/as a asumir el compromiso con las luchas que crean mejor calidad de vida para todos/as. Recemos.

 

Exhortación final: En esta quinta semana de Cuaresma, la Palabra nos ha invitado a seguir realizando con responsabilidad nuestro compromiso jesuánico-cristiano. Para ser discípulos del Dios liberador necesitamos asumir el trabajo de un Proyecto de vida liberador. Para ser seguidores/as de Jesús tenemos que estar dispuestos/as a dar la vida como condición para ir creando una sociedad más fraterna y justa. Que durante la próxima semana y cada día de nuestra vida sigamos comprometidos y comprometidas con el proyecto de vida digna.

 

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Celebramos el memorial de liberación SS (26/3 al 1/4/2018)

 

ENTRADA: Celebrada más o menos a la misma hora del atardecer cuando Jesús celebró la Ultima Cena y encargó a sus discípulos y discípulas que la celebrasen en el futuro en memoria suya, la celebración de hoy abre el Triduo Pascual. Nos preparamos a la gran celebra­ción de la Vigilia Pascual que tendremos el sábado en la noche.

Hay dos signos de Jesús que van a ser muy importantes: uno el lavar los pies a sus discípulos, el otro el compartir el pan y el vino con ellos y ellas después de dar gracias a Dios.

 

1ªL: Exodo 12,1-8.11-14. La pascua: celebración de la liberación de la escla­vitud

I: La primera lectura que hacemos hoy nos habla de las normas que Dios había dado al pue­blo, a través de Moisés y su hermano Aarón, para celebrar la fiesta de la Pascua; era una cena que recordaba y revivía la salida de los judíos de la esclavitud de Egipto. Este era el acontecimiento más importante de la historia del pueblo de Israel. Por eso era necesario celebrar ese hecho cada año, para que el pueblo no olvidase la intervención liberadora de Dios. En un día como ese, Jesús, celebra la Ultima Cena con sus discípulos y discípulas.

 

T: En aquellos días, dijo el Señor a Moisés y a Aarón, en el país de Egip­to: “Este mes será para ustedes el comienzo de los meses, el primero del año. Hablen a la comunidad de Is­rael y díganle: el día décimo de este mes, tome cada uno un cor­dero por familia, un cordero por casa. Pero, si la familia es demasiado pequeña para consumir el cordero, se pondrá de acuerdo con el vecino más cercano, según el número de personas y conforme a lo que cada cual pueda comer.

Ustedes escogerán un ovejito sin defecto, macho, naci­do en el año. En lugar de un ovejito podrán tomar también un chivito.

Ustedes lo reservarán hasta el día catorce de este mes. Entonces toda la gente de Israel lo sacrificará al anochecer. En cada casa en que lo coman uste­des tomarán de su sangre para untar los postes y la parte supe­rior de la puerta.

Esa misma noche comerán la carne asada al fuego; la co­merán con pa­nes sin levadura y con lechugas.

Y comerán así: con el traje puesto, las san­dalias en los pies y el bastón en la mano. Comerán rápidamente: es una pas­cua en ho­nor de Adonai. Durante esa noche, yo recorreré el país de Egipto y daré muerte a todos los primogénitos de los egipcios, y de sus animales; y castiga­ré a todos los dioses de Egipto. La sangre del corde­ro señalará las casas don­de están ustedes. Al ver esta sangre, yo pasaré de largo, y uste­des escapa­rán a la plaga mortal mientras golpeo a Egipto.

Ustedes harán recuerdo de este día año tras año, y lo celebrarán con una fiesta en honor a Adonai. Esta ley es para siem­pre: las y los descendientes de ustedes no dejarán de celebrar este día.

Salmo de hoy: ¡Qué bueno es vivir unidos, en comunidad bien comprometidas y comprometidos!

  1. Mira a tu pueblo, cómo está explotado. No te hagas ciega o ciego, no pases de lado.
  2. Vivamos la fe en comunidad; así cambiaremos de mentalidad.
  3. Hay muchas personas que a Jesús buscamos, pero no lo vemos en nuestras/os hermanas/os.
  4. Construyamos juntas y juntos la fraternidad; compartiendo todo en comunidad.

2ªL: 1ª Corintios 11,23-26. Hagan eso en memoria mía.

I: Jesús, celebrando la cena de pascua, le da un nuevo sentido. Cambia las palabras de las ben­diciones que se hacían sobre el pan y el vino y las refiere a su propio cuerpo y sangre, que se entregan por nosotros y nosotras, tal como nos lo recuerda Pablo en esta se­gunda lectura.

T: Hermanos y hermanas: Yo recibí esta tradición del Señor que, a mi vez, les he tran­smitido: que el Señor Jesús, la noche en que fue entregado, tomó el pan, y después de dar gracias lo partió, diciendo: “Esto es mi cuerpo que es entre­gado por ustedes: hagan esto en memoria mía.” De la misma manera, tomando la copa des­pués de haber cenado, dijo: “Esta es la Nueva Alianza en mi sangre; siem­pre que beban de ella, háganlo en memoria mía.”

Así, pues, cada vez que comen de este pan y beben de la copa, están pro­clamando la muerte del Señor hasta que venga.

 

3ªEv: Juan 13,1-15: Jesús lava los pies a sus discípulos y discípulas

I: Lavar los pies a alguien era en tiempo de Jesús, un oficio propio de las y los es­clavos. Al lavar los pies de sus discípulos, Jesús intenta darles una lec­ción: los que quieran seguirle deberán aprender a servir a los hermanos y hermanas, tal como Jesús lo ha hecho.

T: Antes de la Fiesta de Pascua, sabiendo Jesús que había llegado la hora de salir de este mundo para ir al Padre, así como había amado a los suyos que que­daban en el mundo, los amó hasta el extremo.

Hicieron la Cena. Ya el diablo había puesto en el cora­zón de Judas Isca­riote, hijo de Simón, el proyecto de entregar a Jesús. Y él sabía que el Padre había puesto todas las cosas en sus manos, y que de Dios había salido y a Dios vol­vía.

Se levantó mientras cenaba, se quitó el manto, se ató una toalla a la cintura y echó agua en un recipiente. Luego se puso a lavarles los pies a sus discípulos y discípulas y se los sacaba con la toalla.

Cuando llegó el turno a Simón Pedro, éste le dijo: “Tú, Señor, ¿me vas a lavar los pies a mí? Jesús le contestó: “Tú no puedes comprender ahora lo que yo estoy haciendo. Lo compren­derás después.”

Pedro le dijo: “A mí nunca me lavarás los pies.” Jesús respondió: “Si no te lavo, no podrás compartir conmigo.” En­tonces Pedro le dijo: “Se­ñor, si es así, lávame no solamente los pies, sino también las manos y la ca­beza.”

Jesús le respondió: “Esto no es necesario para el que se ha bañado, pues está del todo limpio. Ustedes están limpios, aunque no todos.” Jesús sa­bía quién lo iba a entregar; por eso dijo: “No todos están limpios.”

Cuando terminó de lavarles los pies y se volvió a poner el manto, se sentó a la mesa y dijo: “¿Entienden lo que he hecho con ustedes? Uste­des me llaman: El Señor, y el Maestro. Y dicen verdad, pues lo soy. Si yo, sien­do el Señor y el Maes­tro, les he lavado los pies, también ustedes de­ben lavar­se los pies unos a otros.

Les he dado ejemplo, para que hagan lo mismo que yo hice con uste­des.”

            Para el diálogo comunitario

 

  1. ¿Por qué los judíos celebraban cada año la fiesta de la Pascua?
  2. ¿Por qué Jesús lavó los pies a sus discípulos y discípulas?

 

En este día del Jueves Santo las lecturas nos han invitado a fijarnos en la persona de Jesús como el nuevo Cordero pascual que entrega su vida por nosotros y nosotras. Esta palabra escuchada nos invita a entregar nuestras vidas por los hermanos y hermanas tal como él lo hizo.

  1. El memorial de la Pascua liberadora

Al principio, la Pascua y los panes ázimos o sin levadura eran dos fiestas distintas.  La Pascua, de origen preisraelita, era una fiesta de pastores para celebrar, en la primavera, el nacimiento de las ovejas y utilizaban la sangre para ahuyentar a los malos espíritus.; la de los ázimos, era una fiesta agrícola que comenzó a ser celebrada cuando Israel entró en la tierra prometida y solamente después de la reforma promovida por el rey Josías (622 a.C) fue integrada a la Pascua.

El ritual de la Pascua es una memoria histórica del pueblo de Israel, ahora esclavo  de nuevo en Babilonia, para responder a los anhelos de libertad. La liberación de los antepasados de Egipto era el comienzo de una nueva vida: “este mes será para ustedes el comienzo de los meses; será el primero de los meses del año” (Ex 12,2). El compartir (Ex 12,4) será el pilar de esta nueva sociedad. La Pascua es el fin de los días de opresión (hierbas amargas), el pueblo tiene prisa (panes sin fermento) y está preparado para el viaje (Ex 12,11) que lo llevará fuera de la esclavitud. La pascua era la fiesta principal en Israel. Las y los judíos celebraban la liberación de Egipto realizada por un Dios que había decidido estar presente en medio de su pueblo de una forma liberadora. Con brazo poderoso los y las había librado de las manos del poderoso Faraón.

El pueblo debía mantener por siempre la memoria del acontecimiento de la liberación de la esclavitud. Por eso, cada año, celebraba la fiesta de la Pascua. Realizaban un memorial de la libera­ción. Y memorial no es sólo un recuerdo del pasado, sino un recuerdo que se actualiza. En este sentido, al celebrar la pascua liberadora cada año, toda judía o judío se sentía como salido personalmente de la escla­vitud de Egipto.

No fue simple casualidad que los acontecimientos de la muerte y resu­rrección de Jesús ocurrieran precisamente durante los días en que las y los judíos celebraban la pascua.

Como comunidad debemos hacer memoria de la liberación que nos ha conse­guido Jesús con su muerte y resurrección. Al hacer esta memoria, nos comprome­temos a vivir como gente liberada, que se esfuerza porque la realidad de su ambiente cambie y se vaya rompiendo con tantas esclavitudes y opresiones.

  1. Lavarse los pies unos a otros como señal de amor

El Evangelio de Juan no habla de la invitación de Jesús a repetir lo que él hizo en la Ultima Cena con lo hacen los evangelios sinópticos (Marcos, Mateo y Lucas). Para Juan, la Nueva Pascua tendrá como fundamento el amor y el servicio. Jesús enseña cómo debe ser la relación en la nueva sociedad. Durante la cena Jesús se despoja del manto (signo de dignidad) y se amarra la toalla delantal: el Señor se torna servidor. Lavar los pies era trabajo de los esclavos.

Pedro no acepta que el Maestro le lave los pies (Jn 13,6). Para él es normal que la sociedad se organice en clase, Señor y siervo. Para Pedro la desigualdad social es legítima. La respuesta de Jesús es cortante: “Si no te lavo, no tienes parte conmigo” (Jn 13,8). Para Jesús la igualdad social y la capacidad de servicio es una exigencia para tener parte en el Proyecto de su Padre. Superada la primera fase, Pedro aún no entiende el gesto del Maestro y lo cree un rito de purificación tan practicado por los judíos, por eso quiere ser bañado entero (Jn 13,9).

Después de lavar los pies, Jesús se viste nuevamente el manto y se sienta a la mesa (Jn 13,12); vuelve a la posición de persona libre (las y los esclavos no se sientan a la mesa), pero mantiene su disposición de servidor. De hecho el texto no hace mención de que Jesús se haya quitado la toalla (delantal), es decir, la misión de Jesús como siervo del Padre continúa hasta la cruz, momento en que el texto dirá que Jesús es despojado de sus vestidos (Jn 19,23-24).

Al Jesús lavar los pies a sus discípulos y discípulas quiere mostrarse ante ellos y ellas como un servidor para darle un ejemplo y para que imiten su forma de actuar: “Si yo, siendo el Señor y el Maestro, les he lavado los pies, también ustedes deben lavarse los pies unos a otros” (Jn 13,14).

Todas y todos nosotros tenemos una tendencia innata a dominar a las demás personas. Algunos y algunas desarrollan más que otros y otras esa tendencia y se convierten así en dominadores y dominadoras: en las naciones, en las familias, en el trabajo, en las comuni­dades cristianas, en las organizaciones populares. Por eso, se nos exige un esfuerzo continuo por auto-controlarnos y descubrir que el camino de la fe nos exige capacidad de servicio y una lucha constante por controlar este impulso de dominar a las demás personas. Así seremos testigos y testigas del Jesús que no vino para ser servido, sino para servir.

Para la oración de las y los participantes:

Podemos responder: Que mostremos nuestro amor y capacidad de servicio:

  1. En todas las personas que están tristes, abandonadas, y excluidas…
  2. En aquellos que necesitan una mano amiga y solidaria…
  3. En las y los niños indefensos que sufren la violencia de las y los mayores…
  4. En las personas que luchan por conseguir mejores condiciones de vida para su patria…

 

Exhortación final: La celebración de la Semana Santa nos pone a pensar seriamente en la entrega de la vida de Jesús que celebramos cada año como memo­rial de liberación. Él nos da ejemplo de amor y de servicio para fortalecer los lazos personales y comunitarios y el compromiso con la transformación de nuestra realidad.

 

 

Jesús está vivo en la vida de su comunidad  C1P. (2-8/4/2018)

Introducción: En esta semana recordamos que Jesús está vivo y esto es motivo de gran alegría. Por eso los discípulos y discípulas del maestro de Nazaret han recobrado la esperanza y comienzan a proclamar que el crucificado está vivo en su comunidad de fe y amor solidario.

1ºL: Hechos de Apóstoles 10,34-43. Jesús pasó haciendo el bien.

I: Pedro, quien había negado a Jesús por miedo, ahora lleno de coraje, predica en nombre del Cristo Resucitado, como va­liente testigo. Pedro, está dispuesto a vivir y a morir como su Maestro, con tal de que el Evangelio sea proclamado a toda criatura, y sea asumido el proyecto de vida propuesto y vivido por Jesús.

T: En aquellos días, Pedro tomó la palabra y dijo: “Verdaderamente reconoz­co que Dios no hace diferencia entre las personas, sino que acepta a todo el que lo honra y obra justamente, sea cual sea su raza.

Él ha enviado su palabra a los hijos de Israel, ofreciéndoles la paz por medio de Jesucristo, que es el Señor de todos. Ustedes saben lo sucedido en toda Judea, comenzando por Galilea, después del bautismo que Juan predicó: cómo Dios consagró a Jesús de Nazaret con el Espíritu Santo, comunicándo­le su po­der. Este pasó haciendo el bien y sanando a cuantos estaban dominados por el dia­blo, porque Dios estaba con él. Nosotros somos testi­gos de todo lo que hizo en la provincia de los judíos e incluso en Jerusalén. Al final ellos lo mataron colgándolo de un madero.

Pero Dios lo resucitó al tercer día y le concedió que se dejara ver, no por todo el pueblo, sino por los testigos que Dios había escogido de ante­mano, a nosotros, que comimos y bebimos con él después que resucitó de entre los muertos. Y nos mandó a predicar al pueblo y a dar testimonio de que él fue puesto por Dios como juez de vivos y muertos. A él se re­fieren todos los pro­fetas, al decir que quien cree en él recibe por su Nombre el perdón de los pecados.

Salmo de hoy: Jesús vive en el/la empobrecido/a. Vive en mi comunidad.

  • Jesús vive en quien ama y se encarna en su realidad, construyendo, día tras día, con coraje y hermandad.
  • Jesús vive en el/la joven que lucha y trabaja por un mundo de amor y de paz. Vive en el corazón de la persona, que es sencilla y sabe amar.

 

2ªEv.: Juan 20,1-9. Él está vivo

I: Los/as discípulos/as más queridos/as por Jesús, son los primeros testigos de su resu­rrección. La primera testigo fue, según san Juan, María Magdalena, una mujer que amaba a Jesús con todo su corazón. Luego el segundo testigo es Juan, el discípulo amado por Jesús. El tercero es Pedro, amigo entrañable de Jesús, que había acogido al Maestro en su casa de Cafarnaúm. Estos tres grandes amigos de Jesús tendrán la misión de anunciar a los/as demás seguidores/as de Jesús la gran alegría de la resurrección del crucificado.

T: El primer día de la semana, muy temprano, cuando todavía estaba os­curo. María Magdalena fue a visitar el sepulcro. Vio que la piedra de entrada estaba re­movida. Fue corriendo en busca de Simón Pedro y del otro discípu­lo a quien Je­sús más amaba, y les dijo: “Han sacado al Señor de la tumba y no sabe­mos dónde lo han puesto.”

Pedro y el otro discípulo partieron al sepulcro. Corrían los dos jun­tos. Pero el otro discípulo corría más que Pedro y llegó primero al sepul­cro. Se agachó y vio los lienzos en el suelo, pero no entró.

Después llegó Pedro. Entró a la sepultura y vio los lienzos tumba­dos. El sudario que pasaba sobre la cabeza no estaba tumbado como los lie­nzos, sino en­rollado en su mismo lugar. El otro discípulo, que había lle­gado primero, entró a su vez, vio y creyó. Aún no habían comprendido la Escri­tura, según la cual Jesús debía resucitar de entre los muertos.

 

DIÁLOGO COMUNITARIO, GRUPAL O FAMILIAR

 

  1. ¿Qué importancia tuvo la resurrección de Jesús para la fe de los discípulos y discípulas?
  2. ¿Qué significa ser testigos y testigas de la resurrección de Jesús?
  3. No está aquí, ha resucitado

La resurrección de Jesús es un acontecimiento fundamental de la fe jesuánico-cristiana. Si Jesús no estuviera vivo en medio de su comunidad, por medio de su Espíritu, nuestra fe y nuestro compromiso carecieran de un impulso fundamental. Por esto es muy importante el que reflexionemos sobre el significado de la resurrección de Jesús, los valores que debemos vivir y las prácticas solidarias que debemos realizar para demostrar nuestra fe en el proyecto de vida digna vivido y anunciado por Jesús.

Según nos narran los evangelios, Jesús habló con frecuencia a sus discí­pulos/as de su resurrección. Pero éstos/as no lo creían del todo. Por eso se asom­bran al constatar que Jesús realmente había resucitado.

Las primeras testigas de la resurrección de Jesús son las muje­res: María Magdalena y la otra María (Mt 28,1). Luego vendrán el discípulo amado (para algunos sería Juan el evangelista) y Pedro.

A los discípulos y discípulas se les invita a encontrarse con él en Galilea, donde Jesús comenzó a realizar su labor misionera. La Galilea de los gentiles, tie­rra considerada pagana, fuera del centro del judaísmo, va a ser también el lugar elegido por el Jesús resucitado para encontrarse con sus dis­cípulos.

Las apariciones del resucitado, así como la tumba vacía, van a servir para demostrar a los discípulos y discípulas que Jesús realmente estaba vivo.

Como las primeras discípulas y los discípulos, estamos llamadas y llamados a encontrarnos con el Jesús resucitado en las márgenes y desde allí continuar la lucha por una vida digna, en medio de nuestras comunidades formadas fundamentalmente por gente sencilla, por gente popular. Ahí descubrimos a Je­sús vivo y actuante en medio de su pueblo peregrino y luchador.

 

  1. Somos testigas y testigos de la resurrección de Jesús

Los discípulos y discípulas de Jesús no llegaron a entender bien su vida y su mensa­je, sino después de su muerte y su resurrección. La resurrección y la poste­rior venida del Espíritu Santo les ayudó a entender la Palabra y el estilo de vida de Jesús. Por esto Pedro señala sin miedo: “Nosotros somos testigos de todo lo que hizo en la provincia de los judíos e incluso en Jerusalén. Al final ellos lo mataron colgándolo de un madero… Pero Dios lo resucitó al tercer día…” (Hch 10,39-40).

Nuestras comunidades están llamadas también a ser testigas de la resu­rrección de Jesús. Desde que Jesús resucitó encontramos sentido para seguir trabajando, como él, por un proyecto de vida plena, anunciando el Evangelio salvador y realizando acciones soli­darias que muestren su amor a los empobrecidos y a los débiles. Y aunque haya que afrontar las dificultades y los conflictos, debemos tener siempre presente el ejemplo de Jesús, quien supo ser fiel en cada momento.

 

Exhortación final: La resurrección de Jesús significa un hecho fundamental para la historia de la fe jesuánico-cristiana. Él está realmente vivo y nos invita a convertirnos en testigos y testigas de su resurrección. Al anunciar la propuesta de vida evangélica es necesario hacer surgir la fe en la posibilidad de vivir de acuerdo a los valores propuestos y vividos por Jesús. De esta manera vivimos nuestros compromisos bautismales, sobre todo el más urgente de traba­jar para fortalecer un proyecto de vida digna y eliminar las causas que están provocando la miseria extrema que viven tantos hermanos y hermanas en nuestro país, en Haití y en tantos países de América Latina y del mundo.


TODO LO TENIAN EN COMUN  B2°P  (9-15/8/2018)

Introducción: Según narran los evangelios, Jesús se apareció en diversas ocasiones a sus discípulos/as, después de su resurrección. Para una persona de cultura judía no bastaba que la tumba estuviese vacía para creer en la resurrección de Jesús. Era necesario que él se mostrase vivo a sus discípulas y discípulos. Para ellas y ellos las apariciones del Resucitado mostraban la mano divina y la confirmación del proyecto de vida digna y las palabras proclamadas por Jesús.

Primera Lectura: Hechos 4,32-35. Las y los creyentes ponen en común sus bienes

Introducción P.L.: La siguiente lectura nos presenta el estilo de vida de las primeras comunidades jesuánico-cristianas de Jerusalén. Unían al esfuerzo por mantener la unidad comunitaria, el compartir los bienes según las necesidades de cada persona. De esta manera se convertían en testigas de un nuevo estilo de relaciones en medio de la sociedad, fundamentado en los valores del amor y la solidaridad, que sustentan el proyecto vida digna.

Texto: La multitud de las y los fieles tenía un solo corazón y una sola alma. Nadie consideraba como suyo lo que poseía, sino que todo lo tenían en común. Dios confirmaba con su poder el testimonio de las y los apóstoles respecto de la resurrección del Señor Jesús, y todos ellos y ellas vivían algo muy maravilloso. No había entre ellos y ellas ninguna persona necesitada, porque todas y todos, las y  los que tenían campos o casas los vendían y ponían el dinero a los pies de las y los apóstoles, quienes repartían a cada persona según sus necesidades.

 

Salmo de hoy: ¡Qué bueno es vivir unidos y unidas; en comunidad,  bien comprometidos y comprometidas!

  1. Mira a tu pueblo cómo está explotado; no te hagas el/la ciego/a, no pases de lado.
  2. Vivamos la fe en comunidad; así cambiaremos de mentalidad.
  3. Hay muchas personas que Jesús buscamos; pero no lo vemos en nuestros hermanos y hermanas.

 

Lect. Evangélica: Juan 20,19-31. La paz sea con ustedes

Introducción L. Ev.: En la siguiente lectura se nos narran dos apariciones del resucitado a sus discípulos y discípulas. En la primera les da un saludo de paz y entrega su espíritu que fortalecerá a los discípulos y discípulas para luchar contra el mal y construir un proyecto de vida digna. En la segunda aparición Tomás toca al resucitado y confirmar con sus ojos y con su tacto de que el Jesús crucificado había resucitado.

Texto: La tarde de aquel día, el primero de la semana, los discípulos y discípulas estaban a puertas cerradas por miedo a los judíos. Jesús se hizo presente allí, de pie en medio de ellos y ellas.

Les dijo: “La paz sea con ustedes”. Después de saludarlos así, les mostró las manos y el costado. Los discípulos y discípulas se llenaron de gozo al ver al Señor. Él les volvió a decir: “La paz esté con ustedes. Así como el Padre me envió a mí, así los envío a ustedes”. Dicho esto, sopló sobre ellos y ellas: “Reciban el Espíritu Santo; a quienes ustedes perdonen, queden perdonados, y a quienes no libren de sus pecados, quedan atados.”

Uno de los Doce no estaba cuando vino Jesús. Era Tomás, llamado el Gemelo. Los otros discípulos y discípulas, pues, le dijeron: “Vimos al Señor.” Contestó: “No creeré sino cuando vea la marca de los clavos en sus manos, meta mis dedos en el lugar de los clavos y palpe la herida del costado.”

Ocho días después, los discípulos y discípulas estaban de nuevo reunidos y reunidas dentro, y Tomás con ellos y ellas. Se presentó Jesús a pesar de estar las puertas cerradas, y se puso de pie en medio de ellos y ellas. Les dijo: “La paz sea con ustedes.” Después dijo a Tomás: “Ven acá, mira mis manos; extiende tu mano y palpa mi costado. En adelante no seas incrédulo, sino hombre de fe.”

Tomás exclamó: “Tú eres mi Señor y mi Dios.” Jesús les dijo: “Tú crees  porque has visto. ¡Felices las personas que creen sin haber visto!”

Muchas otras señales milagrosas hizo Jesús en presencia de sus discípulos y discípulas, que no están escritas en este libro. Estas han sido escritas para que crean que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios; crean, y, por su Nombre, tendrán vida.

 

DIÁLOGO COMUNITARIO, GRUPAL O FAMILIAR

 

  1. ¿Por qué la resurrección de Jesús es un signo de la victoria sobre el proyecto de muerte?
  2. ¿Por qué se nos pide ser testigos/as creíbles del Resucitado viviendo la comunión y la solidaridad?

 

  1. La resurrección de Jesús: victoria sobre el proyecto del mal

La fe en el proyecto de vida vivido y anunciado por Jesús nos convierte en hermanos y hermanas. Y esta relación de amor nos fortalece para dar testimonio de nuestra fe en medio de una sociedad en donde hay tantas señales de muerte. Y es necesario vencer la incredulidad, de creer que no es posible mejorar el estilo de relaciones en la familia y en la comunidad.

El ejemplo de Jesús, que fue fiel a la misión de vivir y anunciar un proyecto de vida plena, nos anima para seguir adelante con la conciencia do que, así como él se mantuvo fiel hasta la muerte porque lo animaba un espíritu de lucha, de solidaridad y de compromiso, también nosotros y nosotras seremos capaces de mantener la fe y la constancia en medio de la lucha cotidiana.

El Jesús resucitado da a sus discípulos y discípulas autoridad sobre el mal cuando les da el poder para perdonar pecados o retenerlos. En otras palabras nos concede la posibilidad de ser agentes de liberación del mal con todas sus consecuencias.

Como comunidades jesuánico-cristianas o grupos de lucha y compromiso que tienen que vivir su fe en medio de una sociedad neoliberal, marcada por la injusticia y el acaparamiento de los bienes en pocas manos, tenemos el desafío de seguir proponiendo el proyecto de vida digna, por nuestra forma solidaria de vivir y por nuestro trabajo para lograr una sociedad en donde haya mejores condiciones de vida para la mayoría de la población, sobre todo para aquellos y aquellas personas más empobrecidas y excluidas.

  1. Ser testigas y testigos del Resucitado: comunión y solidaridad

La lectura de los Hechos de los Apóstoles que hemos hecho hoy nos ha hablado de la forma de vida de las y los primeros cristianos de la comunidad de Jerusalén. La lectura presenta dos elementos muy importantes: la unión que había entre ellos y ellas y la solidaridad que existía. Comunión y solidaridad serán los dos grandes valores que encontramos en aquella primera comunidad jesuánico-cristiana.

Los discípulos y discípulas de Jesús estaban conscientes de que era necesario ser testigos y testigas del nuevo estilo de vida propuesto y vivido por el Jesús histórico. Y entendían que el primer testimonio que se les pedía era el de la unidad: “Tenían un solo corazón y una sola alma…” (Hch 4,32). Es decir, tenían un mismo pensar y un mismo sentir en donde cada persona no buscaba sus propios intereses, sino que ponía en primer lugar el bienestar comunitario.

La unidad que había entre las y los creyentes les permitía ser solidarios y solidarias. Por eso no había entre ellos y ellas posesiones propias, sino que todo lo tenían en común. Y cada persona tenía lo necesario para vivir como ser humano con dignidad.

No debemos suponer que toda la sociedad de Palestina del siglo I vivía como las y los primeros. No, ellos y ellas vivían en una sociedad de grandes desigualdades sociales y de grandes injusticias. Sin embargo, en medio de esa realidad ellos y ellas se deciden a vivir de otra manera. Por eso se convierten en sospechosos para el imperio romano que desata una persecución en su contra. Ese estilo de vivir resultaba peligroso para aquellas personas que utilizaban el poder económico, político y religioso para enriquecerse, para buscar sus propios intereses, y acumular en pocas manos los bienes que eran de todos y de todas.

La fe cristiana se vive en comunidad de fe y de servicio. Aquellas  personas que dicen creer en el proyecto de vida vivido y anunciado por Jesús, pero no están dispuestas a organizarse en grupos, en comunidades y asumir proyectos de servicio y de defensa de la vida, no han entendido adecuadamente su mensaje y su propuesta de vida plena.

El ejemplo de la primera comunidad cristiana se convierte en un desafío para nuestras comunidades. Es necesario fortalecer la unidad para poder ser solidarios y solidarias al interior de nuestras comunidades jesuánico-cristianas. Pero, por otro lado, tenemos que colaborar para que se fortalezca la unidad en aquellas organizaciones comunitarias y populares que luchan por conseguir mejores condiciones de vida para las mayorías empobrecidas. La meta debería ser que cada persona tuviese lo necesario para vivir de una forma digna.

 

Para la plegaria de las y los participantes:

  1. Por todas nuestras comunidades cristianas para que fortalezcamos nuestra unidad y nuestro compromiso de solidaridad con los/as más necesitados/as. Recemos.
  2. Por todos/as los/as líderes de las organizaciones populares y comunitarias para que realmente promuevan el bien común de todas las personas. Recemos.
  3. Por los/as enfermos/as, los/as abandonados/as, los/as oprimidos/as, para que puedan contar con la solidaridad de sus hermanos/as. Recemos.

Exhortación final: Las puertas que los discípulos y discípulas de Jesús tenían cerradas por miedo, ahora se han abierto, para proclamar su presencia en medio de nuestras comunidades. Nos toca ser  testigas y testigos creíbles de su amor. Su Espíritu nos acompaña y nos invita a fortalecer nuestra fe en el proyecto de vida vivido y anunciado por el Jesús histórico, a vivir unidos y unidas en comunidad y a dar testimonio de solidaridad con los hermanos y hermanas más necesitados. Ese es nuestro desafío y nuestro compromiso perpetuo.

 


USTEDES SON TESTIGOS Y TESTIGAS DE LA RESURRECCION DE JESUS  B3P (16-22/4/2018)

Introducción: Con la resurrección de Jesús empieza una nueva etapa en la historia de la salvación. Dios ha liberado de la muerte al Profeta de Galilea y ahora Él está presente en su comunidad, que tiene que continuar la misión evangelizadora y el servicio fraterno. Él es el Justo que ha entregado su vida y que ahora nos encomienda la tarea de ser testigos/as de su resurrección, dando frutos de amor y de solidaridad, en medio del ambiente en donde a cada uno/a nos toca vivir.

1ªL Hechos 3,13-15.17-19. Jesús está vivo

I: Pedro, el discípulo que negó a Jesús, en el momento de su pasión, ahora se llena de valor y después de curar un tullido junto a la llamada “puerta hermosa” del Templo, dice un discurso dirigido a los judíos. Les echa en cara el ser responsables de la muerte de Jesús y les llama a la conversión, para que puedan quedar libres de sus pecados, que es la máxima liberación a que pueda aspirar una persona.

T: En aquellos días, Pedro dijo a la gente: “Sepan que el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, el Dios de nuestros padres, ha glorificado a su siervo Jesús, a quien ustedes entregaron y a quien negaron ante Pilato cuando éste quería poner en libertad. Ustedes renegaron del Santo y del Justo y pidieron como una gracia la libertad de un asesino, mientras que al Señor de la Vida, lo hicieron morir.

Pero Dios lo resucitó de entre los muertos, y nosotros somos testigos de ello.  Yo sé, hermanos, que actuaron así por ignorancia al igual que sus jefes. Pero Dios cumplió de esta manera lo que había anunciado por intermedio de todos los profetas: que su Mesías padecería.

Arrepiéntanse entonces y conviértanse, para que todos sus pecados sean borrados.

Salmo de hoy: Un camino de fe, un camino de paz; un camino contigo, viviendo en comunidad.

  1. Acercarse al otro con cordialidad; la paz es unión, amistad; es fraternidad.
  2. La conseguiremos, con tu ayuda Jesús; lucha y sacrificio en unidad contra la opresión.

 

2°L.: Lucas 24,35-48. Ustedes son testigos y testigas de la resurrección de Jesús

I: El Evangelio de hoy nos narra una nueva aparición del Jesús resucitado. Los discípulos de Emaús cuentan a sus compañeros, cómo habían reconocido a Jesús al partir el pan (Eucaristía). Ahora mientras están reunidos comunitariamente, se les aparece de nuevo. De alguna manera el Resucitado va preparando a sus seguidores para iniciar la tarea evangelizadora que él les encomendará. Dicha tarea tiene como objetivo el hacer discípulos/as de Jesús, mediante la conversión de los pecados, que los convierte en testigos/as creíbles del Proyecto liberador de Dios en medio del mundo.

T: En aquel tiempo los discípulos de Emaús contaban a sus compañeros lo que les había acontecido en el camino y cómo reconocieron a Jesús en el partir el pan. Mientras estaban hablando de todo esto, Jesús se presentó en medio de ellos. Les dijo: “Paz a ustedes.” Estaban atónitos y asustados, pensando que veían a algún espíritu.

Pero él les dijo: “¿Por qué se asustan tanto, y por qué les vienen estas dudas? Miren mis manos y mis pies, soy yo. Tóquenme y fíjense bien que un espíritu no tiene carne ni huesos como ustedes ven que yo tengo.” Y al mismo tiempo les mostró sus manos y sus pies. Y como, en medio de tanta alegría, no podían creer y seguían maravillados, les dijo: “¿Tienen aquí algo que comer?”

Ellos le ofrecieron un pedazo de pescado asado y él lo tomó y comió ante ellos.

Jesús les dijo: “Todo esto se lo había dicho cuando estaba todavía con ustedes. Tenía que cumplirse lo que está escrito en la Ley de Moisés, en los Profetas y en los Salmos respecto a mí.”

Entonces les abrió la mente para que lograran entender las Escrituras y les dijo: “Esto estaba escrito: los sufrimientos de Cristo, su resurrección de entre los muertos al tercer día y la predicación que ha de hacerse en su Nombre a todas las naciones, comenzando por Jerusalén, invitándoles a que se conviertan y sean perdonadas de sus pecados. Y ustedes son testigos de todo esto.

PARA EL DIALOGO COMUNITARIO

 

  1. ¿Por qué debemos compartir el camino y el pan con Jesús?
  2. ¿Por qué es necesario continuar la misión evangelizadora y la construcción del proyecto de vida digna?

 

  1. Compartir el camino y el pan con el Jesús Resucitado

Después que Jesús fue reconocido por los dos discípulos de Emaús al “partir el pan” (Lc 24,35), se presenta luego en medio de sus seguidores/as y les desea la paz. Y paz -“Shalom” en hebreo- no significa sólo ausencia de guerra, sino que expresa otras muchas cosas: felicidad, plenitud, alegría, salud…

Jesús muestra las manos y los pies a sus discípulos/as: “soy yo mismo”, les dice; no es un espíritu, un fantasma. El resucitado tiene carne y huesos (Le 24,9). ¡Y tiene hambre! Les pide algo para comer como siempre hizo con ellos/as. Lo come “delante, de ellos/as” (Y. 42). Y es que la comida es signo de vida y de comunión.

Hoy también seguimos compartiendo el pan con el Resucitado siempre que celebramos la Eucaristía. Esa comida compartida debe fortalecernos para anunciar la presencia liberadora de Jesús en medio de la comunidad y tiene que comprometemos con proyectos de solidaridad, que impulsen la defensa de la vida y creen mejores condiciones de, vida en nuestras comunidades, porque Jesús es el Señor de la vida.

  1. Asumir el compromiso con el proyecto de la Vida Digna

Durante su vida pública Jesús se dedicó a anunciar el Proyecto de Dios (Reino de Dios) y a hacerlo realidad con acciones concretas de solidaridad en favor de la gente necesitada. Desde el inicio había centrado su anuncio en dicho Proyecto y había dicho que era necesario cambiar de vida para poder vivir de acuerdo a ese Plan liberador: “El tiempo se ha cumplido… conviértanse y crean en la Buena Nueva.” (Mc1,15). Después de su resurrección, Jesús recuerda a sus discípulos/as que tienen que continuar con la misión de predicar el evangelio, llamar a la conversión, y a liberar de los pecados.

Hoy también nuestras comunidades tienen la misma misión de anunciar la presencia del Proyecto de Dios en medio de la realidad; llamar a la conversión de las personas y al cambio de las estructuras injustas. La conversión lleva a la liberación del pecado y por lo tanto a crear relaciones más fraternas y más justas. Hoy, como ayer, tenemos que ayudar a los hermanos y hermanas a convertirse en discípulos/as de Jesús, comprometido/as con la creación de una sociedad justa y solidaria.

 

Para la oración de los/as participantes

 

* Pidamos por toda la Iglesia de Jesús, en especial por los/as pastores, catequistas y animadores/as de comunidad para que seamos testigos/as de la presencia de Jesús en medio de su pueblo. Recemos.

* Para que sepamos compartir nuestro alimento con las personas que más lo necesitan y luchemos para que haya alimento material y espiritual para todas las personas. Recemos.

* Pidamos para que la actual campaña electoral se puede desarrollar sin violencia. Recemos.

Exhortación final: A nosotros/as como a los/as discípulos/as de Jesús, se nos ha abierto la mente para entender las Escrituras que nos hablan de la misión que debemos realizar. Se nos pide ser testigos/as del Jesús resucitado mediante nuestro compromiso de anunciar el evangelio de la conversión para la liberación de los pecados. Así colaboramos en la construcción de una sociedad más justa, más fraterna. Ese es nuestro compromiso para la próxima semana y para cada día de nuestras vidas.

 

YO SOY EL BUEN PASTOR  B4°P (23-29/4/2018)

Introducción: En el Evangelio que leeremos hoy, Jesús se nos presenta como un buen Pastor. En Palestina, en la tierra de Jesús, y sigue siendo difícil ser pastor, sobre todo en la parte del sur del país, en Judea, y en los meses de verano cuando no había suficiente hierba para alimentar adecuadamente a los animales. Así Jesús se nos presenta como esos pastores que a pesar de lo difícil de la tarea cuidan de sus ovejas, que somos nosotros/as que formamos parte de su pueblo; a pesar de que es un trabajo duro y difícil Él lo hace con alegría.

1ªL.: Hechos de Apóstoles 4,8-12. En el proyecto de Jesús hay vida digna

I: Después de la resurrección de Jesús y de recibir el Espíritu Santo, los/as discípulos/as de Jesús retoman las fuerzas y la confianza en sí mismos/as. Así Pedro, que había negado a Jesús, es ahora quien proclama con valentía que El sigue vivo y sigue realizando curaciones en beneficio de los/as necesitados/as. Y aunque los jefes del pueblo rechazaron a Jesús, y lo condenaron a muerte, Dios lo ha resucitado y El sigue actuando por medio de sus seguidores/as.

T: En aquellos días, Pedro, lleno de espíritu santo, dijo: “Jefes del pueblo y Ancianos de Israel, hoy debemos responder por la curación de un enfermo: ¿Por quién ha sido sanado? Sépanlo todos ustedes y que lo sepa todo el pueblo de Israel: por el Nombre de Jesucristo de Nazaret, a quien ustedes crucificaron y a quien Dios resucitó de entre los muertos, gracias a él, este hombre está de pie y sano ante ustedes.

Jesús es la piedra que ustedes los constructores despreciaron y que se convirtió en piedra fundamental, y para los hombres de toda la tierra no hay otro Nombre por el que podamos ser salvados.”

 

 

Salmo de hoy: Es Jesús el buen pastor que guía a sus ovejas y ovejos

  1. Siempre nos ama Jesús; como nadie nos amó; para la gente del pueblo era el hijo de José. Como lo hacen sus amigos, con sus manos trabajó. El conoce del obrero su trabajo y su dolor.
  2. Siempre nos ama Jesús, como nadie nos amó. El hambriento le da el pan, al cautivo libertad; al ciego da la luz, al sediento de beber: es el hermano que del pobre se cuidó.

2ªL.: Juan 10,11-18: yo soy el buen pastor

I:   Para hacer llegar a la gente el mensaje de salvación de su Padre, Jesús se servía  de comparaciones tomadas de la vida común de la gente. Sin duda tenía que llamarle a la atención el cuidado continuo que necesitan las ovejas sobre todo en la región de  Judea, en la parte sur de su país. Él se compara con un buen pastor, que está siempre con sus ovejas y que da la vida por ellas.

 

T: En aquel tiempo dijo Jesús: yo soy el Buen Pastor. El Buen Pastor da la vida por sus ovejas. El asalariado, las agarra y las dispersa, porque no es más que un asalariado, y no le importan las ovejas.

Yo soy el Buen Pastor: conozco a mis ovejas y las mías me conocen a mí. Así como me conoce el Padre, también yo conozco al Padre, y yo doy mi vida por mis ovejas.

Tengo otras ovejas que no son de este corral. A ellas también las llamaré y oirán mi voz; y habrá un solo rebaño como hay un solo pastor.

El Padre me ama porque yo mismo doy mi vida, y la volveré a tomar.  Nadie me la quita, sino que yo mismo la voy a entregar. En mis manos está el entregarla, y también el recobrarla: éste es el mandato que recibí de mi padre.

 

PARA EL DIALOGO COMUNITARIO

  1. ¿Por qué los valores y la práctica liberadora de Jesús son fuente de vida digna?
  2. ¿Por qué decimos que Jesús es el Buen Pastor?

 

  1. Los valores y la práctica liberadora de Jesús son fuente de vida digna

A lo largo de su vida pública Jesús se mostró como un hombre verdaderamente libre. Intentaba vivir de acuerdo con el Proyecto de su Padre. Sin embargo se mostraba libre ante muchas tradiciones de su pueblo que oprimían a su gente, que les imponían una carga pesada. Muestra su libertad ante la ley sagrada del descanso del sábado (Mc 2,27; Lc 6,5). Se junta con mujeres, con gente de, mala fama, con la intención de anunciarle el evangelio de la Vida.

Jesús, como Hijo de Dios, entrega su vida libremente. Nadie se la quita. Da la vida por solidaridad con la humanidad. Asume su compromiso por amor gratuito, no por obligación formal. Su muerte en cruz es el resultado de una decisión libre. Día a día optó por anunciar el Proyecto de amor, paz y justicia; lo hizo privilegiando a los/as últimos/as, a los/as oprimidos/as y despreciados/as. Por eso lo mataron.

Nuestras comunidades tienen como referente ético-político y religioso a un Jesús resucitado, Salvador y defensor de la vida. Por esto nos toca ser defensores/as de nuestro medio ambiente, de la vida allí donde ésta esté amenazada. Y la vida está amenazada en nuestras comunidades y en nuestra sociedad por la falta de conciencia de unos/as pocos/as que están destruyendo nuestros ríos y nuestros recursos naturales, por la desnutrición que sufren tantos/as niños/as, tantos/as ancianos/as y personas desempleadas. La vída está amenazada cuando el dinero que, hay que emplear en agricultura, salud y educación, va a parar a los bolsillos de algún funcionario sin conciencia ni compasión humana. La vida está amenazada cuando un padre o una madre de familia juegan en la lotería el dinero de la comida y de la educación de sus muchachos/as; cuando no son escuchados los gritos de aquellas personas que ya no aguantan más el peso de una situación económica que golpea siempre a los/as más pobres.

 

Como comunidades de fe y solidaridad debemos imitar el ejemplo de Jesús que entrega libremente su vida por el bien de los/as hermanos/as. Y esa entrega es necesario hacerla cada día, en la cotidianidad…. Es en la realidad cotidiana donde tenemos que ser testigos/as del amor liberador de Dios, entregando nuestras vidas para que se haga realidad la sociedad más humana y más justa que todos/as estamos buscando, en la que cada persona se ponga en disposición de servir a sus hermanos/as.

 

  1. Jesús el buen pastor

Para Jesús ser pastor no es una profesión, es una opción de vida, que se hace por responder al llamado que Dios nos hizo. Y en el tiempo de Jesús cuando se hablaba de “pastor” en el sentido que aquí se emplea, se hacía referencia a las autoridades político-religiosas del pueblo.

Jesús se define como el buen pastor; aún más, como el mejor pastor. El da su vida en favor de las ovejas. Existe una íntima relación entre él y las ovejas: se conocen mutuamente. El llama a cada una por su nombre. Se aman profundamente porque el pastor existe para servir a sus ovejas. El modelo de esta interrelación de comunión y servicio es la relación que como Hijo Jesús tiene con el Padre; la profundidad de ese lazo hace que Jesús entregue su vida por los/as que ama.

Pero no todos/as se comportan como pastores/as de las ovejas, hay muchos/as que actúan como alquilados/as, como asalariados/as. Están con las ovejas por interés personal, no por amor. Por tanto, ante el peligro huyen, porque “no les importa nada las ovejas” (Jn 10,23). Y ese salario puede ser dinero, honores… Hay quienes sólo fingiéndose pastores pueden alcanzar sin esfuerzo una consideración social que les costaría mucho obtener por otros medios. Pero así no se crean lazos de comunión firmes,- son pastores/as de ellos/as mismos/as, no de las ovejas; buscan sus intereses y prestigio y no al pueblo a cuyo servicio dicen estar.

Como creyentes Jesús nos invita a imitar su ejemplo de buen pastor que entrega su vida en favor de las ovejas. Tenemos el compromiso de defender a las ovejas de los “lobos” de hoy que las arrebatan y que las dispersan. Además, tenemos que trabajar para que muchas más ovejas puedan entrar en el redil del buen pastor que es Jesús.

 

Para la oración de las y los participantes:

  1. Pidamos por todos/as los pastores/as de nuestra Iglesia y de nuestras comunidades, para que imiten el amor de Jesús, Buen Pastor. Recemos.
  2. Pidamos por tantas personas que viven como ovejas sin pastor para que encuentren la solidaridad de sus hermanos y hermanas. Recemos.
  3. Por todas aquellos/as pastores/as que son perseguidos/as que son perseguidos/as por causa de su fe para que siempre cuenten con la oración y la solidaridad de sus hermanos/as. Recemos.

 

Exhortación final: Hemos escuchado de labios de Jesús que él es el buen pastor, el que nos ama y da su vida por nosotros/as. Su ejemplo se convierte en un desafío para cada uno/a de sus discípulos/as. Tenemos la misión de convertirnos en pastores/as de tantos/as hermanos/as que andan por la vida como ovejas sin pastor. Este puede ser nuestro compromiso para la próxima semana y para cada día más que se nos permita vivir y convivir en comunidad.


Reflexiones Socio-Teológicas. Enero-Febrero’2018

enero 12, 2018

Red Ecuménica Bíblica Dominicana (REBIDOM)

C/ 3 No. 9. El Milloncito, Sabana Perdida. Santo Domingo Norte. Rep. Dominicana

Tel. 809-902-4060/809-765-7528. E-mail: rebido@gmail.com

Reflexiones socio-teológicas semanales. Enero-Febrero’2018

redbiblicadominicana.wordpress.com

 

Un bautismo de compromiso con un Proyecto de Vida Digna BBJ (8-14/1/2018)

Introducción: Para muchas comunidades jesuánicas  el tiempo de Navidad termina con la fiesta del bautismo de Jesús que representa el comienzo de su vida pública y el final de la etapa de los cerca de treinta años de existencia sencilla y trabajadora en el humilde pueblo de Nazaret.

Lect. Primer Testamento: Isaías. 42,1-4.6-7. He puesto mi Espíritu sobre él

Introducción L.P.T: El segundo Isaías, profeta que acompañó a un grupo del pueblo de Israel en el exilio de Babilonia, escribió cuatro poemas llamados los “cánticos del Servidor de Adonai”. El que leemos hoy es el primero de dichos cánticos y descri­be las cualidades que tendrá el verdadero servidor del pueblo empobrecido y creyente. La tradición cris­tiana ha aplicado estos cánticos a Jesús.

Texto: He aquí a mi servidor a quien yo sostengo, mi elegido, el preferido de mi corazón. He puesto mi Espíritu sobre él, y por él las naciones conocerán mis juicios.

No clamará, no gritará, ni alzará en las calles su voz. No romperá la caña quebrada ni aplastará la mecha que está por apagarse.

Con toda seguridad llevará a cabo mis juicios. No se dejará quebrar ni aplastar, hasta que reine el derecho en la tierra. Los países lejanos esperan sus ordenanzas.

Yo, Adonai, te he llamado para cumplir mi justicia, te he formado y tomado de la mano, te he destinado para que unas a mi pueblo y seas luz para todas las naciones. Para abrir los ojos a los ciegos, para sacar a los presos de la cár­cel, y de la cárcel a los que estaban en la oscuridad.

Salmo de hoy: Vive Jesús en el pobre; vive en quien lucha, viven quien ora y trabaja; vive en quien saber amar.

  • Jesús vive en el pobre; vive en mi comunidad en el joven que lucha y trabaja por un mundo de amor y de paz.
  • Jesús vive en el que ama y se encarna en su realidad, construyendo día tras día con coraje y hermandad.

Lect. Evangélica: Mc 1,6-11. Tú eres mi Hijo, el amado

Introducción L. Ev.: El bautismo representó para Jesús la consagración para la misión encomendada de anunciar un evangelio de vida plena, un proyecto de vida digna y de solidarizarse con los sectores sociales más empobrecidos. El Padre declara que Jesús es realmente su Hijo Amado, y de esta manera da validez a la misión y a las obras solidarias de Jesús.

Texto: En aquel tiempo Juan llevaba un vestido hecho de pelos de camello con un cinturón de cuero, y comía saltamontes y miel de abeja silvestre. Juan decía muy claro: “Detrás de mí viene otro mucho más grande que yo, y no me atrevería, ni siquiera de rodillas, a desatar la correa de su calzado. Pues yo los bauticé con agua, pero él los bautizará en el Espíritu Santo”.

En esos días, Jesús vino de Nazaret, pueblo de Galilea, y se hizo bautizar por Juan en el río Jordán. Cuando salió del agua, los Cielos se rasgaron para él y vio al Espíritu Santo que bajaba sobre él como paloma. Y del cielo llegaron estas palabras: “Tú eres mi Hijo, el Amado; tú eres mi Elegido”.

 

PARA EL DIALOGO COMUNITARIO

  1. ¿Qué hacer para unir al pueblo y ser luz en medio de éste?
  2. ¿Por qué Jesús pasó haciendo el bien y liberando a la gente del mal?

 

  1. Consagrado por el Espíritu para unir al pueblo y ser luz

La primera lectura del libro de Isaías nos muestra al servidor de un grupo del pueblo oprimido y creyente que está en Babilonia. Allí, en medio de su pueblo maltratado por el imperio babilónico se siente consagrado por el Espíritu divino para realizar su misión. Pero, podríamos preguntarnos, ¿quién es este servidor popular? Unos dicen que es el mismo pueblo de Israel que vivía en el exilio de Babilonia, otras personas lo identifican con el Segundo Isaías, profeta que escribiría los capítulos 40-55 del actual libro de Isaías y que suponemos que acompañó al pueblo de Israel en el exilio. Finalmente, otros estudiosos y estudiosas de la Biblia lo identifican con el profeta Jeremías. Lo importante para nosotros y nosotras es que los cuatro poemas o cánticos del servidor de Adonai han sido aplicados a Jesús, el verdadero servidor de su pueblo.

Jesús, como profeta consciente de su misión tiene sobre sí el Espíritu divino. Tiene como misión no descansar hasta que se implante el derecho y la justicia en la tierra. Tiene el compromiso de unir al pueblo disperso y ser luz para las naciones, realizando acciones en favor de la gente necesitada: abre los ojos a los ciegos, saca a los presos de la cárcel y de la oscuridad de sus celdas.

Nuestras comunidades tienen también que asumir la misma misión de Jesu­cristo, servidor del Proyecto de vida plena. A nosotros y nosotras nos toca también la tarea de promover la unidad popular en comunidades cristianas y en organizaciones populares y comunitarias en donde se realice un trabajo en favor de -y con- la gente más necesitada de la Palabra de vida y de las acciones solidarias con sus hermanos y hermanas.

  1. Jesús pasó haciendo el bien y sanando a los/as dominado/as por el mal.

El bautismo de Jesús supuso el inicio de su actividad pública y el co­mienzo de su misión comprometida con la construcción del Proyecto de Vida Digna. Por esto, Pedro, uno de los discípulos más cercanos de Jesús, resume en pocas palabras la vida y la misión de Jesús: “Pasó haciendo el bien y sanando a los dominados por el dia­blo”. Toda su existencia fue un compromiso con un proyecto de vida digna y de salvación para el pueblo empobrecido y creyente.

Una tarea fundamental de la misión de Jesús es liberar a quienes están dominados/as y tiranizadas/as por el diablo. Jesús sabía que quienes se oponían al proyecto de la Vida Digna, eran precisamente el diablo, representante del mal y sus seguidoras y seguidores. Por eso, su misión consis­te en ayudar a que sus hermanos y hermanas se liberen de los antivalores, injusticias y opresiones que sostienen las y los discípulos y seguidoras del Príncipe del mal.

Jesús es el modelo por excelencia y la cumbre de todos esos seres humanos que pasan “haciendo el bien y curando a todos los oprimidos”, pues su vida está guiada por los valores del amor y la justicia. Sin vivir esta práctica comprometida de cercanía a las y los necesitados y trato con las y los marginados y excluidos, hasta sufrir por esa causa, no se puede ser jesuánico-cristiano. En las lecturas de las próximas semanas, Jesús nos va a ofrecer pistas, en su actuar, más aún que en sus palabras, para realizar esta solidaridad fraterna, que nos va transformando en hermanas y hermanos solidarios.

Quienes nos hemos bautizado como símbolo del compromiso con el Proyecto de la Vida Digna tenemos que tomar conciencia de que tenemos la misma misión de Jesús: hacer el bien e ir ayudando a liberar a quienes se encuentran prisioneros y prisioneras de sus vicios y esclavitudes personales o esclavizados por quienes son seguidores y seguidoras del demonio: aquellos seres humanos que oprimen y pisotean a las y los débiles y a las y los empobrecidos y marginados.

Para la oración de las participantes y los participantes

1.- Para que los jesuánico-cristianos y las jesuánico-cristianas continuemos la misión de Jesús de implantar el Derecho, sobre todo transformando nuestra familia, comunidad, país y el mundo actual, que es caracterizado comúnmente como un mundo con demasiadas personas «excluidas». Oremos…

  1. Para que todos y todas seamos solidarios y solidarias con nuestros/as hermanos/as necesitados/as, de modo que nadie carezca de lo necesario para vivir con dignidad. Oremos.
  2. Para que vivamos nuestra fe con el gozo y la alegría de quienes se saben llamados y llamadas a la libertad,

Exhortación final: La celebración del bautismo de Jesús nos recuerda nuestros propios compromisos bautismales de vivir dignamente y luchar, desde nuestras organizaciones y familias, para lograr mejores condiciones de vida para todos y todas. Ojalá que sigamos tomando conciencia de nuestra misión, a partir de los desafíos de la realidad en la que se vive.

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“Vengan y verán” B2O (15-21/1/2018)

 

Introducción: Pasado el tiempo de Navidad, volvemos al tiempo ordinario; es decir el tiempo de la vida cotidiana de toda persona que cree en Jesús y forma parte activa de una comunidad de fe, de una organización popular al servicio de la vida digna y del compromiso transformador. Después del bautismo de Jesús, que hemos recordado la semana pasada, éste comienza su vida públi­ca, anun­ciando el Eva­ngelio de la vida plena en la marginada región de Galilea.

De esta manera se nos invita a realizar, como Jesús, el anuncio evangé­lico a toda persona y a comprometernos con acciones transformadoras, para que se vaya haciendo realidad el Proyecto de la vida digna entre nosotros y nosotras. Que esta reflexión fortalezca nuestro compromiso y nuestra fe en el Dios que nos llama a la misión de ser testigos y testigas de su amor en medio del ambiente en que nos toca vivir.

1ªL: 1 Samuel 3, 3-10.19:  Samuel es llamado para una misión

I: Samuel era hijo de Ana, una mujer estéril que había rogado a su divinidad para que le diese un hijo. Adonai escuchó su oración y le dio a su primogénito que consagró al servicio de su pueblo en el santuario de Silo, en donde estaba el Arca de Alianza, que contenía las tablas de la Ley que, según la creencia del pueblo judío, les había sido dadas al pueblo en el Monte Sinaí.

En la siguiente lectura se habla del llamado que recibió Samuel para una misión de servicio en medio del pueblo de Israel.

T: El niño Samuel estaba al servicio del dios Adonai y vivía junto a Elí. En aquel tiempo raras veces se oía la palabra de Adonai. Las visiones no eran fre­cuentes.

Cierto día, Elí estaba acostado en su habitación, sus ojos iban debi­litándose y ya no podía ver. Aún no estaba apagada la lámpara de Dios, y Samuel estaba acostado en el Templo de Adonai, donde se encontraba el Arca de Dios.

Adonai llamó a Samuel. El respondió: “Aquí estoy”, y corrió donde Elí di­ciendo: “Aquí estoy, pues me has llamado.” Pero Elí le contestó: “Yo no he llamado; vuelve a acostarte.” Y se fue y volvió a acostarse:

Volvió a llamar Adonai: “Samuel.” Se levantó Samuel y se fue donde Elí diciendo: “Aquí estoy, pues me has llamado.” Otra vez Elí contestó: “No te he llamado; hijo mío, anda a acostarte.”

Samuel no conocía todavía a Adonai, pues todavía la palabra de Adonai no le ha­bía sido dirigida. Como Adonai llamara a Samuel por tercera vez y el joven se presentara nuevamente a Elí, éste comprendió que era Adonai quien lla­maba, y dijo a Samuel: “Anda a acostarte y si vuelve a llamarte dile: Ha­bla, Adonai, que tu siervo te escucha.” Entonces Samuel se volvió a su habita­ción y se aco­stó.

Adonai entró y se paró, y llamó como las otras veces: “Samuel, Sa­mu­el.” Este respondió: “Habla, Adonai, que tu servidor escucha.”

Samuel creció y Adonai estaba con él. Y todo lo que Adonai le decía se cumplía.

Salmo de hoy: Aquí, estoy para comprometerme en un proyecto de vida plena

 *  Empecemos ya la marcha por la senda de la vida; no es necesario equipaje, bastan las manos amigas.

*  Son estrechos los senderos para andarlos sin amor; sólo se llega a buen puerto, si se va de dos en dos.

* Es la vida dura senda para andarla sin amor; sólo se llega a buen puerto si se va de dos en dos.

 

Lect. Ev: Juan 1,35-42: Jesús llama a los primeros discípulos

I: Después del bautismo de Jesús y de dar testimonio sobre él, Juan el Bautista le pasa a Jesús dos de sus discípulos. Jesús comienza su vida pública llamando los primeros discípulos. Para realizar su misión él necesita una comunidad, un grupo de colaboradores y colaboradoras. Por eso desde el principio llama a los discípulos y discípulas que estarán con él durante todo el tiempo de su vida pública.

Texto: En aquel tiempo estaba Juan Bautista con dos de sus discípulos. Al ver que Jesús iba pasando, dijo: “Ese es el Cordero de Dios.”

Cuando lo oyeron esos dos discípulos, siguieron a Jesús. Se volvió Jesús y, al ver que lo seguían, les preguntó: “¿qué buscan?” Le contes­taron: Maes­tro, ¿dónde vives?” Jesús les dijo: “Vengan y verán.” Fueron y vieron dónde vivía. Eran como las cuatro de la tarde y se quedaron con él el resto del día.

Andrés, hermano de Simón Pedro, era uno de estos dos que siguieron a Je­sús por la palabra de Juan. Andrés fue a buscar primero a su hermano Simón y le dijo: “Hemos encontrado al Mesías, al Cristo.” y se lo presen­tó a Jesús. Jesús miró fijamente a Simón y le dijo: “Tú eres Simón, hijo de Juan: te lla­marás kefas”, lo que quiere decir Piedra.

PARA EL DIALOGO COMUNITARIO

1.-¿Por qué la divinidad Adonai prefiere a las y los débiles para comprometerse con un Proyecto de Vida Digna?

  1. ¿Cuáles compromisos asumimos quienes aceptamos la propuesta de vida digna que hace Jesús?
  2. Una divinidad que llama a las y los débiles para colaborar en un Proyecto de Vida Digna.

La primera lectura de hoy nos habla de la llamada que el dios Adonai le hizo a Samuel cuando todavía era un niño. Esa divinidad quiere contar con la debilidad de un niño para colaborar en un Proyecto de salvación y de vida digna. Con anterioridad a Samuel había escogido a Moisés, una persona mayor, tartamuda, para colaborar en la organización popular para el proyecto de la liberación de un grupo humano de la esclavitud de Egipto (Ex 3,7-12). Muchos años después escogió a otro muchacho para ser su profeta: Jeremías. Y aunque éste quiso excusarse diciendo que era muy joven para la tarea que se le encomendaba, esto no es considerado por el Dios Adonai, que habla a través de su profeta, como suficiente motivo para no cumplir la misión que se le encomendaba (Jer 1,4-10).

Ya Ana, la madre de Samuel, había descubierto la preferencia del Dios Adonai por las y los empobrecidos y las y los débiles: “El arco de los fuertes se ha quebrado mientras que los débiles se han hecho fuertes… Levanta del polvo al desvalido y, del estiércol, saca al pobre para que pue­da sentarse con los grandes y ocupar un lugar de privilegio” (1 Sam 2,4.7-8).

Como comunidad de creyentes o miembros/as de organizaciones comprometidas con el proyecto de la vida digna para todas y todos debemos seguir descubriendo la llamada que se nos hace en medio de situaciones difíciles. Por lo tanto, debemos estar atentos y atentas para asumir, en la cotidianidad, nuestro compromiso con la construcción de un Proyecto de Vida Digna.

  1. Compartir el Proyecto de Vida Plena con el Maestro que no tiene donde reclinar su cabeza

Los dos discípulos de Juan no dudan un momento en integrarse en el grupo de Jesús e integrarse en el proyecto de vida plena que él propone. Están abiertos al llamado que se le hace para seguir la propuesta que busca mejorar la calidad de vida de su pueblo.

Jesús pregunta a los dos discípulos: “¿qué buscan?” Pregunta que busca precisar la calidad del compromiso de los recién llegados. Ellos le responden llamándole “Rabbí -que quiere decir Maestro- ¿dónde vives?” (Jn 1,38). La respuesta de Jesús es muy concreta: “Vengan y lo verán” (Jn 1,3­9). Todo se sitúa en el terreno de la experiencia.

Aquel que inspira este relato, el evangelista Juan, nunca olvidó la hora de su encuentro con Jesús: “era más o menos la hora décima”, es decir las cua­tro de la tarde. Como todo hecho que marca la vida del/de la creyente, el re­cuerdo del encuentro con Jesús permanece con los detalles que lo rodeaban y deja huellas imborrables en nuestra memoria. Todos y todas tenemos en nuestras vi­das esas “cuatro de la tarde”; es decir, momentos fuertes de encuentro con Jesús y el Proyecto de Vida Digna. Ellos nos sostienen en los momentos difíciles.

Andrés, uno de los discípulos de Juan Bautista que siguió a Jesús, comu­nica su experiencia a su hermano Pedro diciéndole: “Hemos encontrado al Me­sías”(Jn 1,42). El pueblo esperaba un rey y quien se presenta es un manso ovejito. Además no nace en un palacio, sino en un establo; no vive en el barrio de la gente noble de Jerusalén, sino que para en una cueva del monte de los Olivos o donde le coge la noche, porque de hecho “El Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza” (Mt 8,20).

Hoy también seguimos recibiendo la llamada a asumir el Proyecto de vida propuesto por el Maestro de Gali­lea, que sigue siendo el hermano y el maestro que nos sigue animando a seguirle con la conciencia de que no obtendremos riquezas, ni privilegios, pero sí la alegría profunda de sabernos envueltos y envueltas en su proyec­to de vida plena y de salvación. Y esta es una alegría que nadie nos podrá quitar.

Para la oración de las y los participantes:

  1. Por toda la Iglesia de Jesús para que sea testimonio por su vida comprometida y por su defensa de la causa de la justicia. Roguemos.
  2. Para que siempre estemos dispuestos y dispuestas a acoger la llamada divina que nos envía a la misión de ser sal y luz en medio de nuestras familias y comunidades. Roguemos.
  3. Por los gobernantes de nuestro país para que tengan siempre presente las necesidades de las y los más empobrecidos a la hora de tomar las decisiones que afectan la vida de todos/as. Roguemos.

Exhortación final: Se nos ha invitado, como a los primeros discípulos y discípulas a venir y a ver, a conocer el proyecto de vida que se nos está proponiendo. En la escuela del Maestro de Galilea aprenderemos a vivir en plenitud, asumiendo el compromiso cotidiano con un estilo de vida fundamentado en los valores del amor y la solidaridad sin límites, que hacen posible avanzar en la construcción del Proyecto de Vida Digna para los seres humanos, la naturaleza y todos los seres vivos.

 

 

El otro mundo posible ya está en construcción B3°0 (22-28/1/2018)

Introducción: El mensaje cen­tral de las lecturas de esta semana, es el llamado a la conver­sión, a la transformación personal, familiar, comunitaria y social porque se ha hecho presente entre nosotros y nosotras un proyecto de vida digna, que Jesús llamó “Reino de Dios”. Se nos exige otro estilo de vida, fundamentado en los valores del amor y la solidaridad. Así como Jonás llamó a un cambio de vida a los Ninivitas, que vivían en el centro del imperio asirio, así Jesús sigue llamando hoy, a partir de la realidad concreta de pobreza, exclusión e injusticias que nos toca vivir.

1ªL: Jonás 3, 1-5.10: Los ninivitas cambiaron de vida

I: El libro de Jonás es una leyenda o cuento que quiere dejar una enseñanza concreta: mientras que el pueblo judío, se niega a escuchar el mensaje de los profetas, los habitantes de Nínive, ciudad extranjera, capi­tal del imperio Asirio (en la actual Irán), saben escuchar la llamada a la conversión que les hace el profeta Jonás.

T: En aquellos días, vino de nuevo la Palabra divina a Jonás: “Le­ván­tate y vete a Nínive, la gran ciudad, y anuncia lo que yo te diga.” Se levantó Jo­nás y fue a Nínive, como se lo había ordenado Adonai. Nínive era una ciudad muy grande. Se necesitaban tres días para atravesarla. Jonás entró en la ciu­dad e hizo un día de camino pregonando: “Dentro de cuarenta días Ní­nive será des­truida.”

Los ninivitas creyeron en la advertencia divina y ordenaron un ayu­no, y se vistieron de saco, desde el mayor al menor.

Al ver Adonai lo que hacían y cómo se habían arrepentido de su mala conduc­ta, se arrepintió él también de sus amenazas y no los castigó como los había amenazado.

Salmo de hoy: ¡Qué bueno es vivir unidos y unidas; en comunidad bien comprometidos y comprometidas!

  • Mira a tu pueblo cómo está explotado; no te hagas el/la ciego/a, no pases de lado.
  • Vivamos el compromiso en comunidad; así cambiaremos de mentalidad.
  • Construyamos juntos y juntas la fraternidad; compartiendo todo en comunidad.

Lect. Ev: Marcos 1, 14-20: Jesús llama a sus cuatro prime­ros discípu­los

I: En la lectura evangélica de hoy Jesús comienza ha­blando del tema principal de su predicación: El Reino de Dios, que significa hacer realidad el Proyecto de Dios, de una vida guiada por los grandes valores del amor, la paz, la libertad, la verdad, y la justicia. Para que esto se va­ya haciendo realidad en las relaciones interpersonales y en el mundo en que vivimos, es necesario el cambio personal (conversión) y el cambio de las es­tructuras injustas.

T: Después que tomaron preso a Juan, Jesús fue a la provincia de Gali­lea y empezó a proclamar la Buena Nueva de Dios. Hablaba en esta forma: “El plazo está vencido, el Reino de Dios se ha acercado. Tomen otro camino y crean en la Buena Nueva”.

Jesús caminaba por la orilla del lago de Galilea: Ahí estaban Simón y su hermano Andrés, echando sus redes en el lago, porque eran pescadores. Jesús los vio y les dijo: “Síganme, que yo los haré pescadores de personas.” Y con eso dejaron sus redes y empezaron a seguirlo.

Poco más allá, Jesús vio a Santiago, hijo de Zebedeo, con su herma­no Juan. También ellos estaban en su barca y arreglaban las redes. De inmediato Jesús los llamó, y partieron tras él, dejando a su padre Zebedeo en la barca con los ayudantes.

PARA EL DIALOGO COMUNITARIO

  1. ¿Por qué debemos poner el Proyecto de Vida Digna en el centro de nuestra reflexión y acción comprometida?
  2. ¿Por qué el Proyecto de vida plena exige nuestra conversión?

1.- La centralidad del Proyecto de Vida Digna (Reino de Dios)

Jesús proclama que el tiempo se ha vencido y el Proyecto de Vida Digna (Reino de Dios) está cerca. Su presencia, su predicación, sus acciones solidarias en favor de la gente, hacen presente el Proyecto de vida y de justicia en medio de su pueblo.

Muchos reinados recordaban los judíos que escuchaban a Jesús: el muy reciente reinado de Herodes el Grande, sanguinario y ambicioso; el reinado de los asmoneos, descendientes de los libertadores Macabeos, reyes que habían ejercido simultáneamente el sumo sacerdocio y habían oprimido al pueblo, tanto o más que los ocupadores griegos, los seléucidas. Recordaban también a los viejos reyes del remoto pasado, convertidos en figuras de leyendas doradas, David y su hijo Salomón, y la lista tan larga de sus descendientes que por casi 500 años habían ejercido sobre el pueblo un poder totalitario, casi siempre tiránico y explotador. ¿De qué reinado hablaba ahora Jesús? Del anunciado por los profetas y anhelado por las personas justas y comprometidas. Un reinado en donde se garantizaría a las y los empobrecidos y a los humildes la justicia y el derecho y en donde no tendrían lugar los violentos y los opresores. Un reinado en donde se anularían las fronteras entre los pueblos y se haría confluir a su monte santo a todas las naciones, incluso a las más bárbaras y sanguinarias, para instaurar en el mundo una era de paz y fraternidad.

El Proyecto de Vida plena, el Reino anunciado por Jesús, que está en el centro de su vida y de sus preocupaciones, será definitivamente un reino diferente. En este reino no se establecerán relaciones de poder y de dominio, sino de servicio. Por eso Jesús tuvo que corregir las expectativas de sus discípulos y discípulas que seguían buscando su cuota de poder sobre los demás. Por eso Jesús les dice: “El que quiera ser el más importante entre ustedes que se haga el servidor de todos y de todas; y el que quiera ser el primero, que se haga siervo de todos y de todas. Así como el Hijo del Hombre no vino para que lo sirvieran, sino para servir y dar su vida como rescate de una muchedumbre” (Mc 10,43-45).

Desde el servicio humilde y sencillo a las personas, desde su situación en las márgenes, allí donde no hay poder ni prestigio, allí nuestras comunidades tienen que hacer presente el Proyecto de Vida Digna, que se hace realidad en cualquier lugar en nuestras comunidades se comprometen, junto a otras organizaciones populares y comunitarias, a luchar por crear mejores condiciones de vida para las mayorías populares y hacer presente el Proyecto de vida plena en medio de una realidad injusta, violenta y excluyente.

2.- La invitación al cambio de visión, de mentalidad y de práctica comprometida

En el centro de la predicación de Jonás, como en el centro de la predi­cación de Jesús, está la llamada a la conversión, al mejoramiento de las relaciones humanas. Y es que la conversión es el punto de partida necesario para enderezar la vida y para acoger en nuestras vidas el Proyecto de Vida Digna.

Juan bautizaba y llamaba a la conversión, para el cambio de las relaciones humanas. Jesús no sólo llama a la conversión, sino que invita a creer en el Evan­gelio. Y el centro del Evangelio es él Proyecto de Vida Digna. Por eso el proceso de conversión tiene que irnos identificando cada vez más con el Proyecto de Vida anunciado y propuesto por Jesús, con sus opciones y con su estilo de vida.

Creer en el Evangelio es el punto de partida necesario para convertirnos en personas que se comprometan a llamar a la conversión a aquellos y aquellas que viven a nuestro alrededor y sobre todo a aquellas personas que en la sociedad se distinguen por su ansia desmedida de riqueza y de poder, acaparando los bienes que pertenecen a todos y a todas y olvidando que todas y todos somos personas con necesidades.

Para la oración de las y los participantes:

  1. Por todas las personas que formamos las comunidades cristianas y de las organizaciones populares comprometidas con la Vida Digna de nuestro pueblo para que demos testimonio de nuestra vocación profética. Roguemos.
  2. Por todas las personas que fueron llamadas para la misión evangelizadora para permanezcan fieles al servicio de las hermanas y los hermanos más empobrecidos y excluidos. Roguemos.
  3. Por todas las personas que son perseguidas, calumniadas o rechazadas por ser fieles a su vocación profética, para que cuenten siempre con la fuerza del Espíritu divino y la solidaridad de sus hermanos y hermanas. Roguemos.

Exhortación final: La palabra evangélica nos ha invitado a aceptar el llamado de Jesús a la conversión, al cambio de visión, de mentalidad y de práctica comprometida, poniendo el Proyecto de Vida Plena en el centro de nuestras vidas y de nuestros intereses. Esto nos exige el esfuerzo cotidiano de vivir como hermanos y hermanas, solidarios y solidarias, estableciendo entre nosotros y nosotras relaciones de servicio y de cuidado muto; no relaciones de poder y de dominio. Amén.

 

 

Un profeta coherente en palabras y en  prácticas solidarias B4O (29/1 al 4/2/2018)

Introducción: El o la Profeta es una persona que ha asumido un compromiso con un proyecto de Vida Digna para su pueblo. El profeta tiene la conciencia de que es portavoz de las causas del amor y la justicia, en medio de una sociedad estructuralmente injusta y excluyente. Esta misión exige la entrega de la propia vida, como condición para ser fiel al mensaje que ha sido proclamado y a la propuesta de Vida Digna hecha.

Lect. P. T.: Deuteronomio 18,14-20: surgirá un profeta entre tus hermanos y hermanas

Introducción L.P.T: Moisés era un hombre considerado cercano a la divinidad de Israel; como un portavoz de la divinidad de Israel Moisés había anunciado la llegada de un Profeta de su misma categoría. Ese profeta anunciado se puede identificar con Jesús de Nazaret, quien, sin embargo, va a ser perseguido y asesinado, acusado precisamente de ser un falso profeta.

Texto: Moisés habló al pueblo diciendo: El Señor, tu Dios, te reserva un profeta, que se levantará como yo en medio del pueblo, un hermano tuyo a quien escucharás. Acuérdate que en el Horeb, el día de la Asamblea, tú dijiste: “Tengo miedo de morir, no quiero volver a oír la voz de Adonai, ni volver a ver este gran fuego.” Entonces Adonai escu­chó tu petición y me dijo: “Dicen bien. Yo haré que se levante en medio de ellos un profeta, hermano suyo, lo mismo que hice contigo. Yo pondré mis palabras en su boca y él les dirá todo lo que yo mande. Si alguno no escucha mis palabras, cuando habla el profeta de parte mía, yo mismo le pediré cuentas. Pero si un profeta pretende hablar en mi nombre sin que lo haya mandado, o si habla en nombre de otros dioses, ese profeta morirá”. Acaso preguntas: “¿Cómo vamos a saber que una palabra no viene de Adonai?” Si algún profeta habla en nombre de Adonai y si lo que dice no sucede, tú sabrás que esta palabra no viene de Adonai. El profeta habrá hablado para jactarse y no le harás caso.

Salmo de hoy: Somos gente nueva, creadoras de una nueva sociedad

  • Gente nueva, creadora de la historia, constructores y constructoras de la nueva humanidad.
  • Somos gente nueva que vive la vida como riesgo de un largo caminar.
  • Somos gente nueva, sin frenos ni cadenas; gente libre que exige libertad.
  • Somos gente nueva, amando sin fronteras; por encima de razas y lugar.

Lect. Evangélica: Marcos 1, 21-28: un profeta coherente en palabras y obras

Introducción L. Ev.: El Evangelio de hoy nos presenta a Jesús realizando su misión profética: enseña en la sinagoga y además sana un endemoniado, con lo cual la Palabra de Jesús queda confirmada por la acción solidaria; pues no se trata sólo de un anuncio vacío, sino de una evangelización que propone el compromiso con la creación de mejores condiciones de vida para todos y todas.

Texto: En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos entraron en Cafarnaúm. Allí Jesús empezó a comunicar su doctrina en las asam­bleas del día sábado en la Casa de Oración. Su manera de enseñar impresionaba mucho porque hablaba como quien tiene auto­ridad: era todo lo contrario de los maestros de la Ley.

En una ocasión se encontraba en esta sinagoga un hombre que estaba en poder de un espíritu malo. Y se puso a gritar: “¿Qué quieres de nosotros, Jesús de Nazaret? ¿Has venido a derro­carnos? Yo te he reconocido: Tú eres el Santo de Dios.”

Jesús le hizo frente con autoridad: “¡Cállate y sal de este hombre!”. El espíritu malo hizo revolcarse al hombre en el suelo y lanzó un grito tremendo, pero luego salió.

Entonces el asombro de todos fue tan grande que se pre­guntaban unos a otros: “¿Qué es esto? ¡Con qué seguridad enseña esta nueva doctrina! Incluso le obedecen los espíritus malos.” A raíz de esto, la fama de Jesús se extendió por todo el territorio de Galilea.

DIÁLOGO COMUNITARIO, GRUPAL O FAMILIAR

  1. ¿Por qué el/la profeta tiene que ser uno/a del pueblo, un/a hermano/a?
  2. ¿De dónde le viene la autoridad al/a la profeta?
  3. El/la profeta es un/a hermano/a y un/a compañero/a de camino

El/la profeta es uno/a de nosotros/as, un/a miembro del pueblo, un/a hermano/a, elegido/a para que sea el portavoz del pueblo y de la divinidad (Cf. Dt 18,15). Su misión es ayudar a que el pueblo no se aparte del camino y de los valores que conducen a la realización del Proyecto de Vida Digna.

Dios habla por medio de sus enviados/as, en sus bocas El pone sus palabras; ellos/as dirán al pueblo cuál es el camino que conduce a la vida digna. Por otro lado el Señor pedirán cuentas a quienes no escuchen a los/as profetas.

Los/as profetas tienen que mantenerse unidos/as a Dios. Y la palabra que comunican no debe ser la que a ellos/as les parezca, sino aquella que se le ha mandado a proclamar. De hecho el/la profeta puede caer en la tentación de ponerse a decir lo que quiera, diciendo que habla en nombre de Dios. Eso sería soberbia y manipulación de la palabra del Dios vivo.

Según nos dice el texto del Deuteronomio, la mejor manera de saber si el profeta habla en nombre de Dios o en nombre propio es el cumplimiento de lo que anuncia. Si dice algo que no se cumple, que no está respaldado por la realidad del cumplimiento, entonces será un/a falso/a profeta (Cf. Dt 18,22).

También en nuestra América Latina y en nuestro país, en nuestras comunidades, Dios hace surgir a profetas para hablarnos en su nombre. Gracias a ellos/as muchos/as de nosotros/as hemos sabido lo que Dios quiere de nosotros/as en el día de hoy. Pero el profeta por excelencia es Jesús; su profecía es la norma principal de nuestras vidas. Su doctrina siempre es nueva para nosotros/as.

  1. Un profeta que habla y actúa con autoridad

En el Evangelio que hemos leído (Mc 1,21-28) Jesús escoge el tiempo preciso y el lugar para realizar su predicación. Lo hace en sábado y en la sinagoga. Jesús no teme enfrentar a quienes se niegan a aceptar su mensaje. El pueblo, por su parte, distingue entre el su anuncio y la enseñanza de los/as escribas, entre el llamado del amor y las tradiciones religiosas.

Las acciones de Jesús muestran el carácter liberador de su palabra; ella desata los lazos de servidumbre, de falsas creencias, de falsos dioses, de engañosas prácticas. El Señor nos quiere libres para poder consagrarnos a lo que se nos pide como colaboración a la llegada de su Proyecto (Reino de Dios).

Quienes escuchan a Jesús se asombran. Lo que oyen les parece “doctrina nueva, expuesta con autoridad” (Mc 1,27). Para una mentalidad cerrada al cambio, lo nuevo es sinónimo de falso. Pero nuevo es siempre el mensaje del amor porque nos llama a abandonar el camino del egoísmo y de las apariencias y a tomar el camino de la solidaridad y de la coherencia.

Jesús de Nazaret es contrario a las fuerzas del mal. Su vida y su testimonio harán retroceder la presencia de la muerte. Por eso su testimonio se hizo conocer y “se extendió por todas partes” (Mc 1,28). A nosotros/as nos toca llevar el anuncio del Proyecto de Paz y Justicia más allá de Galilea, “hasta los confines de la tierra” (Hch 1,8) y hasta el último rincón de cada una de nuestras comunidades.

Plegaria de las participantes y los participantes:

  1. Pidamos para que en todas nuestras comunidades surjan mujeres y varones profetas que sepan ser testigos/as del amor de Dios. Recemos.
  2. Por los matrimonios cristianos de nuestras comunidades para que sepan vivir la fe de una forma comprometida. Recemos.
  3. Por todos/as los gobernantes para que escuchen el grito de su pueblo, y se decidan a realizar acciones de solidaridad y de promoción humana. Recemos.

Exhortación final: Hemos recibido la llamada a realizar la misión profética. Se nos ha presentado a Jesús como profeta comprometido con un Proyecto de Vida Buena. Ahora nos toca continuar en nuestro camino de fe y de solidaridad. Ojalá que durante la próxima semana y durante toda nuestra vida nos mantengamos firmes en la construcción del Proyecto de Vida Digna. Amén.

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EL COMPROMISO DE REALIZAR LA MISION EVANGELIZADORA B5°O (5-11/2/2018)

Introducción: Jesús de Nazaret, durante su vida, nos propuso un nuevo estilo de vida. Por eso nosotros/as nos disponemos a escuchar su Palabra que habla de salvación y de liberación. La Palabra escuchada con corazón atento debe producir frutos de amor y justicia en cada persona creyente. Como compromiso se nos exige, como a Jesús, el predicar el Evangelio y acompañar dicho anuncio con obras concretas de amor solidario en favor de los/as herma­nos/as más débiles y necesitados/as.

Lect. P,T.: Job 7, 1-4. 6-7: Mi vida es un soplo

Introducción L.P.T: El libro de Job quie­re dejarnos una enseñanza sobre el sentido del sufrimiento humano. Intenta dar una respuesta a estas preguntas: ¿por qué existe el mal en el mundo? ¿Por qué existe el dolor? ¿Por qué existe la enfermedad?

Aunque el texto que leemos a continuación presenta a Job desesperanzado y resignado al dolor, al final del libro muestra su confianza en el Dios que salva, que da la vida y devuelve la esperanza perdida.

Texto: No más que un servicio militar es la vida del hombre sobre la tie­rra y sus días son los de un jornalero. Se parece al esclavo que suspira por la sombra o al jornalero que espera su salario. Así me han tocado meses de decepción, y fueron mi parte noches de dolor.

Al acostarme digo: “¿cuándo llegará el día?” Al levantarme: “¿cuándo será de noche?” Y hasta el crepúsculo me abruman mis inquietudes. Mis días han corrido más rápidos que la lanzadera, y se pararon cuando ya no hubo hilo.

Recuerdo que mi vida es un soplo, y que mis ojos no verán más la felicidad.

Salmo de hoy: Él iba diciendo por los caminos: “Amigo soy, soy amigo”

  • Un día por las montañas apareció un peregrino; se fue acercando a las gentes, acariciando a los niños y niñas.
  • Sus manos no empuñan armas; sus palabras son de vida y llora con las personas que lloran y comparte la alegría.
  • La gente que lo vio contaba a sus vecinos y vecinas: “hay una persona por las calles que quiere ser nuestro amigo; hay un hombre por la calle que lleva la paz consigo”.

Lect. Evangélica: Marcos 1, 29-39. Palabras y acciones solidarias de Jesús

Introducción L. Ev.: Marcos nos presenta a Jesús en plena misión evangelizadora. El Salvador acompaña el anuncio evangélico con la realización de obras concretas, de mila­gros, que confirman la validez de su Palabra. Marcos nos dice, además, que Jesús se retiraba con frecuencia para orar, puesto que estaba consciente de que necesi­taba momentos de intimidad con el Padre que lo había enviado para realizar la misión redentora y salvadora de la humanidad.

Texto: Cuando la gente salió de la Sinagoga, Jesús se vino a la casa de Simón y Andrés, con Santiago y Juan. La suegra de Simón estaba en cama con fiebre, por lo que, muy luego, le hablaron de ella: Jesús se acercó y la levantó, to­mándola de la mano. Se le quitó la fiebre, y, luego, se puso a atenderlos.

Pero al atardecer, cuando el sol se ponía, ya estaban trayendo a Jesús todos los enfermos y las personas con espíritus malos: el pueblo estaba ahí reunido, delante de la puerta. Jesús sanó a muchos enfermos con dolencias de toda clase; también echó a muchos demonios, pero no los dejaba hablar, porque sabían quién era.

De madrugada, cuando todavía estaba muy oscuro, Jesús se levantó, salió y fue a un lugar solitario, donde se puso a orar. Simón y sus compañeros fue­ron a buscarlo y, cuando lo encontraron, le dijeron: “Todos te buscan”. Y él les contestó: “Sigamos más allá y vamos a los pueblos vecinos, y yo predicaré también allí. He salido para esto precisamente.”

Jesús recorrió toda Galilea: predicaba y echaba a los demonios.

DIÁLOGO COMUNITARIO, GRUPAL O FAMILIAR

  1. ¿Por qué debemos afrontar las dificultades de la vida y tratar de sanar las heridas?
  2. ¿Cuáles son las tareas de la misión evangelizadora?

 

  1. Afrontar las dificultades de la vida y curar las heridas

El libro de Job nos habla de la realidad del dolor humano. Job se sintió cansado de vivir y de trabajar sobre esta tierra, no encontrándole sentido a lo que hacía. La situación que vivió Job también la viven tantos seres humanos que no entienden por qué se les impone cargas tan pesadas, simplemente para que otros/as se hagan cada vez más ricos, o para que unos pocos acumulen las riquezas y los bienes que les correspondería compartir a las mayorías sociales.

En nuestro país hay tantos/as hermanos/as nuestros/as, del campo y de los barrios marginados de la ciudad, que tienen una carga muy pesada en la vida, a quienes les cuesta sobrevivir en medio de una sociedad que muchas veces les niega lo indispensable para mantenerse vivos/as. Es en medio de esa situación que muchos/as se preguntan por la razón de vivir.

Los/as cristianos/as creemos que no tiene sentido el dolor que nos imponen los demás para aprovecharse de nosotros/as, para vivir como ellos quieren a costa del trabajo y del dolor ajeno.

Como comunidad de fe sólo aceptamos el dolor y el sufrimiento que produce vida para los/as demás. Hay una fatiga, un dolor, un compromiso que es válido cuando lo que hacemos produce mejor calidad de vida para los/as demás. Así fue el compromiso de Jesús. De él hemos aprendido a aceptar la cruz que es fuente de vida para todos/as.

  1. La misión evangelizadora liberadora: predicación- acción transformadora.

En el Evangelio de Marcos que hemos leído hoy (Mc 1,29-39) nos encontramos con tres aspectos fundamentales de la misión evangelizadora de Jesús: la predicación de la Palabra, las acciones de solidaridad con los/as hermanos/as necesitados/as y la oración o diálogo con el Padre que lo envió a la misión. Estos tres aspectos son fundamentales y se complementan entre sí.

El evangelio nos dice que Jesús recorría toda la región de Galilea, predicando el evangelio. Llevar la buena nueva por todos los rincones era una parte fundamental de su misión. Esa misión hay que hacerla sin detenerse. No importa que en un lugar no reciban la Palabra, ésta tiene que ser predicada hasta los confines del mundo (Mt 28,19-20).

El mismo día, Jesús, al dejar la sinagoga de Cafarnaúm, va a una casa amiga con sus primeros discípulos. Allí realiza la primera curación que nos relata Marcos. Da la salud a la suegra de Pedro como signo del Proyecto de vida que ha venido a anunciar. Lo hace en sábado, día de reposo y oración que los fariseos habían convertido en una camisa de fuerza, prohibiendo todo tipo de trabajo. Como este evangelio lo hará notar varias veces, más importante es para Jesús dar vida a otro/a que observar tradiciones vacías con pretexto religioso.

La respuesta de la nueva discípula al don recibido es el servicio. El comportamiento de esta mujer debe ser imitado por todos/as los/as seguidores de Jesús: se acoge verdaderamente el Proyecto de Dios cuando ponemos nuestra vida al servicio de los/as demás. “El ser humano está en la tierra cumpliendo un servicio” dice el libro de Job (7,1). Jesús acompaña su enseñanza con acciones de vida y solidaridad para los/as necesitados/as.

Jesús se aparta para orar a un lugar solitario. En diversas oportunidades los evangelios señalan estos momentos de oración que nos invitan a escuchar y a dialogar con el Señor en la intimidad. Ella está ligada a la preocupación evangelizadora. ”Vayamos a otra parte” dice Jesús a sus discípulos; pues la proclamación del Evangelio es una actividad comunitaria y además intensa. Así Jesús deja Cafarnaúm y recorre toda la Galilea como predicador itinerante que señala el camino hacia el Padre.

 

Plegaria de las participantes y los participantes:

  1. Por toda la Iglesia de Jesús, para que sepamos llevar el Evangelio a todas las personas, y especialmente a las más marginadas. Recemos.
  2. Por los gobernantes de nuestro país y del mundo entero para que sepan compadecerse de los/as más débiles y excluidos/as sociales. Recemos.
  3. Por todas las personas que en nuestras comunidades están realizando la misión evangelizadora, para que la hagan siempre con responsabilidad y amor. Recemos.

Exhortación final: Hemos recibido la invitación para llevar el mensaje evangélico hasta cada rincón de nuestras comunidades. Ahora nos toca continuar la misión que hemos encomendado, con nuevas fuerzas, con la conciencia de que nuestro Dios está siempre presente en nuestro caminar.

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La compasión que cura las enfermedades B6°O (12-18/2/2018)

Introducción: La comunidad de los discípulos y discípulas de Jesús está llamada a mostrar su compasión y misericordia con las y los enfermos y con las personas débiles y desvalidas. Él ha demostrado su bondad a través de su Hijo, Jesús, que proclamó las bienaventuranzas de los pobres (Lc 6,20), y realizó acciones solidarias para beneficiar a todas aquellas personas que lo necesitaban. Hoy también a noso­tros se nos pide un corazón misericordioso que sepa descubrir en cada hermano en necesidad, una llamada urgente a la solidaridad.

Lect. P.T.: Levítico 13, 1-2. 44-46. Una cultura de exclusión

Introducción L.P.T: La situación de los leprosos en la antigüedad era realmente terrible. Eran considerados impuros y debían vivir separadas de las personas sanas. Eran verdaderos marginados sociales.

El libro del Levítico hace referencia a las normas de con­ducta que debe seguir el leproso, así como a las condiciones exi­gidas para poder ser considerado sanado de la enfermedad y poder volver a la familia, al pueblo de origen, y hacer vida común con familiares y amigos.

Texto: El Señor dijo a Moisés y a Aarón, diciendo: “Cuando uno tenga en su piel, un tumor, una erupción o una mancha blanca se forme en su piel como una llaga de lepra, será llevado al sa­cerdote Aarón o a uno de sus hijos, los sacerdotes. Se trata de un leproso, es impuro. El sacerdote lo declarará impuro: tiene lepra de cabeza.

El afectado por la lepra llevará los vestidos rasgados, se cubrirá hasta el bigote e irá despeinado gritando: ” ¡impuro, impuro! Todo el tiempo que dure la llaga, quedará impuro. Es impuro y habitará solo; fuera del campamento tendrá su morada.

Salmo de hoy: No te importen la procedencia o el color de la piel; ama a todas las personas y haz el bien.

 

  • A quien sufre y a quien está triste dale amor, dale amor. A quien está a tu lado, dale amor, dale amor.
  • A quien habla otra lengua, dale amor. A quien piensa distinto, dale amor.
  • Al amigo o amiga de siempre dale amor; a quien no te saluda, dale amor.

Lect. Evangélica: Marcos 1, 40-45: Jesús tuvo compasión del leproso

Introducción L. Ev.: La lectura evangélica de hoy nos presenta a Jesús sanando a un enfermo de lepra. Compadecido del enfermo lo toca, lo sana y aunque le manda a no comunicar a nadie lo sucedido en su persona, el enfermo sanado lo dice a toda la gente.

Texto: En aquel tiempo se acercó a Jesús un leproso que se arrodilló y le suplicaba diciendo: “si quieres, puedes limpiar­me.” Jesús tuvo compasión, extendió la mano, lo tocó y le dijo: “Yo lo quiero; queda limpio.” Al instante se le quitó la lepra y quedó sano.

Entonces Jesús lo despidió, pero le mandó enérgicamen­te: “No se lo digas a nadie; preséntate al sacerdote y le darás por tu purificación lo que ordena la Ley de Moisés. Así comprobarán lo sucedido.”

Pero el hombre, en cuanto salió, empezó a hablar y a contar detalladamente todo el asunto. Resultó que Jesús ya no podía entrar públicamente en el pueblo; tenía que andar por las afue­ras, en lugares apartados. Pero de todas partes llegaban a donde él estaba.

DIÁLOGO COMUNITARIO, GRUPAL O FAMILIAR

  1. ¿Por qué una enfermedad puede ser causa de exclusión?
  2. ¿Por qué la compasión ayuda a curar la enfermedad y promueve la inclusión en la comunidad y en la sociedad?

1.- La enfermedad que sirve de excusa para la exclusión social

La persona leproso era marginada en la sociedad judía. Su enfermedad inspiraba temor. Además, la enfermedad era considerada como la consecuencia de los errores personales o familiares. Al sufrimiento corporal se sumaba la exclusión social. El texto del libro del Levítico es una dura expresión de esa situación. El que sufre de una enfermedad en la piel debía ser examinado por el sacerdote; si se trataba de una lepra debía ser considerado impuro. Estaba obligado entonces a vivir apartado, fuera de la ciudad, y la misma persona tenía que avisar con gritos, que era un impuro.

Hoy también hay enfermedades que inspiran temor a las personas como el sida, la tuberculosis y otras. Se da el caso de que muchas veces los enfermos tienen que vivir su enfermedad en la soledad y en la exclusión. A nosotros/as nos toca hacernos solidarios con esos hermanos. Pues no es humano añadir a su ya difícil situación, el rechazo de sus familiares, amigos y el de aquellas personas que se consideran como seguidoras de Jesucristo.

2.- La compasión que ayuda a curar la enfermedad e incluye en la comunidad y en la sociedad

 

El leproso que se acercó a Jesús, lo hizo con toda su confianza: “Si quieres, puedes limpiarme” (Mc 1,40). El Señor se compadece; es decir, hace suyos sus sufrimientos, no se aleja de él por temor. Se acerca y lo toca con la mano, arriesgando así su propia salud; no toma precauciones. Hay aquí una norma de conducta para los/as seguidores/as de Jesús, sentir como propio el dolor del otro; eso es hacerlo nuestro prójimo, alguien cercano a nosotros/as. Ahora bien, acercarse al otro puede traernos dificultades y problemas; por eso muchas veces preferimos amar sin tomar riesgos para nosotros y para nuestros seres queridos.

Jesús responde al pedido del leproso con prontitud. “Quiero, queda limpio”. Jesús no desea la marginación de las personas, porque para él todas las personas tienen la misma dignidad de hijos e hijas de Dios. Limpiándolo le cura el cuerpo físico y lo reincorpora al cuerpo social. Tocando al leproso Jesús ha violado la ley judía; y esto lo hace porque su comportamiento responde a una ley más perfecta: el amor por los despreciados y excluidos sociales.

Su compasión lo ha llevado tal vez más allá de lo que tenía previsto. Le dice al antiguo leproso que se muestre al sacerdote (condición para reintegrarse a la sociedad), pero que no diga cómo sucedió. Sin embargo, el enfermo sanado no se contiene; Lo primero que hace es anunciar o predicar a todos; divulga la palabra: la buena noticia de su sanación. La persona liberada por Jesús no se reincorpora al sistema social que lo expulsó y lo mantenía excluido, sino que se convierte en un agente evangelizador que atrae a todos hacia Jesús. Por eso dice el texto que Jesús ya no pudo entrar abiertamente a ningún pueblo. De todas maneras se ha manifestado el amor de Dios a los excluidos de la sociedad.

Plegaria de las participantes y los participantes:

  1. Por la Iglesia y las organizaciones comunitarias con la vida digna, por todos sus pastores y pastoras, para que sepan mostrar la compasión de Jesús para los que sufren. Recemos.
  2. Pidamos por los gobernantes, para que sepan poner en primer lugar el bienestar de la mayoría antes que el propio. Recemos.
  3. Por todos los enfermos de nuestra comunidad parroquial para que reciban la fortaleza de Dios y cuenten con la solidaridad de sus hermanos. Recemos.

Exhortación final: De Jesús hemos aprendido que es necesario hacerse solidario/a con los hermanos y hermanas que sufren y que están excluidos de los beneficios de la sociedad neoliberal globalizada. Ahora nos toca seguir poniendo en práctica sus enseñanzas en nuestras comunidades. Ojalá que nunca renunciemos a este compromiso de amor solidario.

 

Cambien de prácticas y crean en el proyecto de vida digna B1°C (19-25/2//2018)

Introducción: Comenzamos esta semana el tiempo litúrgico de la Cuaresma. Desde siempre la Cuaresma se comparó con el camino que hizo un grupo de los que luego formarían el pueblo de Israel en el desierto, en dirección a la tierra de Canaán. Fueron tiempos difíciles, en medio de la aridez y la dureza del desierto. Así la Cuaresma es concebida como tiempo de repensar nuestras prácticas y actitudes; es tiempo oportuno para revisar los valores que fundamentan nuestra vida y nuestra práctica creyente comprometida.

Texto: Adonai dijo a Noé y a sus hijos e hijas: “Ahora quiero comprometerme con ustedes, con sus descendientes después de ustedes y con todos los seres vivientes que estén con ustedes, aves, animales domésticos, fieras salvajes, en una palabra, con todas las bestias de la tierra que han salido del arca. El compromiso que contraigo con ustedes es que, en adelante, ningún ser viviente morirá con agua de diluvio ni habrá nunca más diluvio que destruya la tierra.”

Y Dios les dijo: “Esta es la señal de la alianza que yo contraigo para siempre con ustedes y con todo animal viviente que esté con ustedes para siempre en adelante: Pongo mi arco en las nubes para que sea una señal de mi alianza con toda la tierra.

Cuando yo cubra de nubes la tierra y aparezca el arco en las nubes yo me acordaré de mi alianza con todos ustedes y con toda alma que vive en una carne, y no habrá más aguas diluviales para acabar toda carne.

Salmo de hoy: Nos llegará un nuevo día, nuevo cielo, nueva tierra, nuevo mar. Y en ese día las y los oprimidos en una voz la libertad proclamarán.

  • En esta tierra el negro no tendrá cadenas; en esta tierra el/la indígena, el negro/a, el/la blanco/a, y el/la mulato/a, todos/as unidos/as comerán del mismo plato.
  • En esta tierra la mujer tendrá derechos; no sufrirá humillaciones ni desprecios; y su trabajo todos van a valorar; en decisiones ellas participarán.

Lect. Evangélica: Marcos 1,12-15. Tomen otro camino y crean en la Buena Nueva

Introducción L. Ev.: Jesús, como hicieron Moisés y Elías, se retira durante cuarenta días al desierto para prepararse para su misión de proclamador de un nuevo estilo de vida. Aunque es tentado por el Diablo, Jesús se mantiene fiel a la misión que se le había encomendado.

Jesús afirma que el plazo está vencido. Finaliza la larga espera del pueblo judío, con promesas de Dios que parecían no hacerse realidad. Jesús afirma decididamente que hoy comienzan los tiempos nuevos. El Reino de Dios se ha acercado, han comenzado los tiempos de la fraternidad y de las relaciones humanas basadas en la justicia.

Texto: En aquel tiempo el Espíritu Santo empujó a Jesús al desierto. Allí permaneció cuarenta días y fue tentado por Satanás. Vivía entre los animales salvajes, pero los ángeles le servían.

Después que tomaron preso a Juan, Jesús fue a la provincia de Galilea y empezó a proclamar la Buena Nueva de Dios. Hablaba de esta forma: “El plazo está vencido, el Reino de Dios se ha acercado. Tomen otro camino y crean en la Buena Nueva”.

DIÁLOGO COMUNITARIO, GRUPAL O FAMILIAR

1.- ¿Por qué podemos decir que la divinidad de Israel está comprometida con la defensa de la vida?

2.- ¿Cómo resistir ante las tentaciones del poder y del dinero?

1.- Un compromiso con la Vida Digna

A través de toda las Sagradas Escrituras la divinidad principal de Israel se muestra como dadora y defensora de la vida buena. Por esto, después del diluvio, quiere preservar la vida de aquellas personas y animales que se han salvado en al arca de Noé. Con ellos/as hace un pacto en el que claramente hay una opción por la vida: “Establezco mi alianza con ustedes, y no volverá nunca más a ser aniquilada toda carne por las aguas del diluvio, ni habrá más diluvio para destruir la tierra” (Gen 9,11). Es interesante notar que en ese intento de preservar la vida no sólo están las personas, sino también los animales, las aves, los peces. Cada ser viviente es importante para Dios y para su Proyecto.

Cuando en el inicio de la historia de la salvación Caín mata a su hermano Abel (Gen 4,8-12), Dios le pide cuenta de su crimen y defiende la vida del asesino, ante quien se quiera vengar por el crimen que ha realizado (Gen 4,15). Adonai es un Dios que hace opción por la vida y que demuestra que sólo él tiene el permiso para dar la vida y para quitarla cuando Él lo considere necesario.

Ser seguidores/as de un Dios defensor de la vida cuestiona nuestra vida y nuestras prácticas. ¿Hasta qué punto nuestras comunidades cristianas se convierten en defensoras de la vida amenazada, de la ecología violada por poderosos intereses económicos? ¿Qué están haciendo nuestras comunidades cristianas y los grupos populares ante el desafío de la violencia que mata la vida? ¿Qué hacemos ante la violencia de la constante subida de precios de los alimentos básicos, de los servicios públicos? ¿Cuál es nuestra postura ante las consecuencias del sistema neo-liberal que condena a la muerte prematura a millones de seres humanos?

  1. El Espíritu de Jesús nos ayuda para vencer las tentaciones del poder y del dinero

Jesús asumió la misión de anunciar el Evangelio y ser defensor de la vida de los/as débiles y pequeños/as. Por ello, según nos dice el Evangelio, el Espíritu empujó a Jesús al desierto (el verbo griego original usado aquí, significa lanzar con fuerza, expulsar, echar fuera, empujar…) como el mejor lugar para prepararse para la dura misión que le tocaría realizar. Recordemos que en la Biblia el desierto es lugar de encuentro con Dios y también lugar de pruebas, de tentaciones. De hecho, el pueblo de Israel permaneció mucho tiempo en el desierto, camino a la tierra prometida. Y allí, ante las inclemencias del desierto, estuvo tentado de regresar a la opresión de Egipto y seguir a otras divinidades que fueran menos exigentes, que no exigiesen pagar un precio tan alto por la liberación colectiva del pueblo de Israel.

Mientras se está preparando mentalmente para la misión que se le había encomendado, Jesús es tentado por el diablo. Aquí el Maligno representa a todas aquellas personas que se van a oponer al Proyecto de Dios. Aunque el Evangelio de Marcos es muy breve cuando nos habla de las tentaciones de Jesús, los evangelistas Mateo y Lucas nos hablan del contenido de esas pruebas: 1) La tentación de la vida fácil (convertir las piedras en Pan); 2) La tentación de la fama y de la magia (tirarse de la parte más alta del templo); 3) La tentación del dinero y del poder. Jesús supo vencer las tentaciones, porque estaba consciente que éstas le alejaban del Proyecto de Dios y caer en ellas le llevaría a su muerte y a la muerte de aquellas personas que estaban esperando su mensaje de vida y de salvación.

Hoy también se nos pide fortaleza en contra de las tentaciones. Nosotros y nosotras seguimos siendo tentados/as por esta sociedad que crea el bienestar para una minoría y empobrece a la mayoría. Hoy también estamos tentados/as de renunciar a la cruz de Jesús y buscar una vida fácil (comer sin trabajar, esperar hacernos ricos de la noche a la mañana, “no coger lucha” o dejar para mañana lo que podemos hacer hoy). También está la constante tentación de conseguir posesiones y dinero fácil sin importar los medios usados, como hacen aquellas personas que en nuestra sociedad buscan conseguir dinero y poder sin importarles los medios.

Hoy nos encontramos con tentaciones propias de esta sociedad postmoderna y neoliberal en que vivimos. Entre esas tentaciones están la renuncia a nuestra memoria histórica, a los elementos propios de nuestra cultura, renuncia a nuestros Proyectos, a nuestras esperanzas, a nuestros sueños. Como Jesús, tendremos que seguir creyendo en la realización del Proyecto de Padre; de hecho él comprometió su vida en la utopía de crear una sociedad más humana y más justa. Por eso anuncia decididamente: “Se ha cumplido el tiempo. Está cerca el Reino de Dios” (Mc 1,15).

Plegaria de las participantes y los participantes:

  • Por todas las personas que formamos las comunidades cristianas para que nos convirtamos en defensoras de la vida. Recemos
  • Para que cada día nos fortalezcamos contra las tentaciones que intentan alejarnos del Proyecto de Dios. Recemos.
  • Para que seamos capaces de anunciar el Evangelio a todas las personas que podamos. Recemos.

Exhortación final: Hemos comenzado el tiempo de la Cuaresma que nos llevará a la Pascua, en donde celebraremos la victoria de Jesús sobre la muerte, las tentaciones y las injusticias. Se nos ha invitado a seguir creyendo en el Evangelio de la liberación. Que este camino cuaresmal nos sirva para fortalecer nuestras comunidades y nuestras organizaciones populares y así afianzar nuestro compromiso de ir creando una familia, una comunidad y una sociedad más justa, más participativa, más democrática.

 

ESTE ES MI HIJO AMADO, ESCUCHENLO B2°C (26/2 al 4/3/2018)

Introducción. La Cuaresma siempre fue en la Iglesia Jesuánico-cristiana un tiempo de preparación a la Pas­cua en el que se hacían catequesis dirigidas a aquellos catecúmenos (los que se preparan para el bautismo) que serían bautizados/as en la noche de la Vigilia Pascual (Sábado Santo).

Las lecturas de estas semanas de cuaresma están organizadas de tal ma­nera que los/as jesuánico-cristianos/as podamos prepararnos adecuadamente a hacer memoria de los últimos hechos de la vida terrena de Jesús, su muerte y resurrección.

1ª L: Génesis 22, 1-2.9-13.15-18. No le hagas daño a tu hijo

I: En este camino cuaresmal se nos presenta a Abraham como modelo de fe, que no duda en hacer lo que Dios le manda, aun cuando lo que le pedía era algo terriblemente doloroso para él. Dios le había dado a Abraham y a su mujer un único hijo, cuando tanto él como Sara eran viejos, y luego le pide que le sea ofrecido como sacrificio. Abraham no duda de Dios, y se dispone a hacer lo que se le ha mandado. Naturalmente Dios no quería la muerte de Isaac. Era sólo una ocasión para fortalecer la fe del que sería llamado el Padre de los creyentes.

 

T: En aquellos días Dios puso a prueba a Abraham y lo llamó: “Abraham”. Este respondió: “Aquí estoy”. Y Dios le dijo: “Toma a tu hijo, al único que tienes y al que amas, Isaac, y anda a la región de Moriá. Allí me lo sa­crificarás en un cerro que yo te indicaré.”.

Llegaron al lugar que Dios les había dicho y Abraham levantó un al­tar. Preparó la leña y ató a su hijo Isaac, poniéndolo en el altar, sobre la leña. Estiró luego la mano y tomó el cuchillo para degollarlo.

Entonces el Ángel de Dios lo llamó desde el cielo y le dijo: “A­bra­ham, Abraham.” Y él contestó: “Aquí estoy”. “No toques al niño, ni le hagas nada. Pues ahora veo que temes a Dios, ya que no me negaste a tu hijo, el único que tienes. Abraham levantó los ojos y vio un carnero que tenía los cuernos enredados en el zarzal. Fue a buscarlo y lo sacrificó en lugar de su hijo. Abraham llamó a aquel lugar “Adonai provee”.

Volvió a llamar el Ángel de Dios a Abraham desde el cielo y le dijo: “Juro por mí mismo que, ya que has hecho esto y no me has negado a tu hijo, el único que tienes, te colmaré de bendiciones y multiplicaré tanto tus descendientes que serán como las estrellas del cielo y como la arena que hay a la orilla del mar. Conquistarán las tierras de sus enemigos. Porque obedeciste a mi voz, yo bendeciré, por medio de tus descendientes, a todos los pueblos de la tierra.”

Salmo de hoy: ¿Dónde vives Jesús, dónde vives?

  • En mi comunidad voy descubriendo que he de encontrarlo entre quienes son marginados y marginadas; en quienes juntos/as con Jesús vayan gritando, de nuestro pueblo la opresión que está sufriendo.
  • Me doy cuenta de que Jesús nunca está solo, que puedo hallarlo en toda comunidad solidaria; en la alegría de quienes trabajan juntos y juntas, comprometiéndose a luchar por las y los demás.

3°Ev.: Marcos 9, 2-10. Este es mi Hijo amado, escúchenlo

I: En la escena de la transfiguración, Jesús muestra a sus discípulos, de forma anticipada, la gloria que él tendrá después de su resurrección. Son tes­tigos de la escena tres de los discípulos de Jesús: Pedro, el hombre cercano a Jesús; Santiago el primero que será martirizado por la fe y Juan el discípulo más querido por Jesús.

Por otro lado aparecen los dos personajes más importantes del Antiguo Testamento. Moisés, líder que conduce al pueblo hacia la libertad, y que represen­taba a la Ley, y Elías que representaba a los profetas. Tanto la Ley como los Profetas señalan hacia Jesús, el Hijo amado, que es necesario escuchar.

T: En aquel tiempo, Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a Juan, y los llevó aparte, ellos solos, a un monte muy alto. Y allí cambió de aspecto de­lante de ellos. Sus ropas se volvieron resplandecientes, tan blancas como na­die en el mundo sería capaz de blanquearlas de ese modo. Y se les aparecie­ron Elías y Moisés, los cuales conversaban con Jesús.

Pedro tomó la palabra y dijo a Jesús: “Maestro, ¡qué bueno que estemos aquí! levantemos tres chozas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elí­as.” En realidad, no sabía lo que decía, porque estaban aterrados.

En eso se formó una nube que los cubrió con su sombra, y desde la nube llegaron estas palabras: “Este es mi Hijo amado: a él han de escuchar.” Y de pronto, como miraron a su alrededor, no vieron ya a nadie; sólo Jesús estaba con ellos.

Cuando bajaban del cerro, les ordenó que no dijeran a nadie lo que ha­bían visto, hasta que el Hijo del Hombre resucitara de entre los muertos. Ellos guardaron el secreto, aunque se preguntaban unos a otros qué sería eso de resucitar de entre los muertos.

PARA EL DIALOGO COMUNITARIO

  1. ¿Por qué debemos ser defensores/as de la vida de las personas, animales y de la naturaleza en general?
  2. ¿Por qué debemos escuchar al Hijo amado de Dios?
  3. Fortalecer nuestra fe y el compromiso con la defensa de la vida digna

En la primera lectura de hoy, que narra el intento de sacrificio de Isaac que hizo Abrahán, su divinidad se muestra como protectora y defensora de la vida del muchacho inocente. Solamente quiere probar la fe de Abrahán, pero no le interesa la muerte de ninguna persona, porque él es el Dios de la vida.

En el libro de los Jueces encontramos la historia del sacrificio de la hija de Jefté. De hecho este juez de Israel había hecho una promesa a Adonai: “Si entregas en mis manos a los amonitas, el primero que salga de las puertas de mi casa a mi encuentro cuando vuelva victorioso, será para Adonai y lo ofreceré en holocausto” (Jue 11,31). Y cuando el guerrero volvió a casa, después de alcanzar la victoria de sus enemigos, se encontró con su única hija que salió a recibirlo. Y aunque con gran dolor, Jefté cumplió su promesa (Jue 11,39). De todas maneras no podríamos afirmar que Dios quisiese la muerte de la muchacha, sino que simplemente respetó, apenado por la muerte de la muchacha, una costumbre que había en el pueblo judío y en los pueblos de alrededor.

En la antigüedad existía la práctica de sacrificar personas a los dioses. Estos eran dioses sanguinarios en cuanto su ira se apagaba cuando se les ofrecía sacrificios humanos. Adonai, en cambio, se muestra como defensor de la vida, no sólo con ocasión del intento de sacrificio de Isaac, sino cuando se muestra defensor de la vida de Caín que asesinó a su hermano Abel: “Quienquiera que matare a Caín, lo pagará siete veces. Y Adonai puso una señal a Caín para que nadie le atacara” (Gen 4,15).

La divinidad que se ha mostrado defensora de la vida de los/as hijos e hijas de los/as demás, ha permitido que Jesús dedicara su vida al servicio de las y los débiles. Jesús se convierte en fuente de vida inagotable. Y nos podríamos preguntar: ¿por qué Dios lo ha querido así? No podemos conocer la mente de Dios y no llegamos a entender totalmente su voluntad, pero podemos suponer que él ha querido darnos un ejemplo y ayudarnos a hacernos conscientes de que el camino que conduce a la vida pasa necesariamente por la cruz, por el sufrimiento, por la entrega generosa, por la lucha por la justicia que va creando mejores condiciones de vida para todas las personas y en particular para las más necesitadas.

Nuestras comunidades cristianas y las organizaciones comunitarias y populares tienen un gran desafío: convertirse en defensoras de la vida de las personas, de los animales, de la naturaleza. La vida está amenazada por los países del Norte y por sus grandes multinacionales que imponen la dictadura del “libre” comercio, que nos obliga a pagar una deuda externa que se ha hecho eterna, que saquean nuestros recursos naturales y van degradando el ambiente. A estos grupos se añade la acción de sus tradicionales aliados criollos; de aquellos empresarios y políticos, que sólo buscan sus propios intereses, que no están dispuestos a pagar los impuestos al fisco y que pasan la carga impositiva a unos consumidores, la mayor parte de los cuales ya no saben qué hacer para conseguir lo más indispensable: alimentar adecuadamente a sus familias.

  1. Este es mi hijo amado, escúchenle

Los personajes presentes en el momento de la transfiguración no sólo contemplan la gloria de Jesús, sino que son testigos/as de la invitación de la voz del Padre: “Este es mi Hijo amado; escúchenlo”. El Hijo amado se convierte en la Palabra definitiva de Dios (Heb 1,1). El supera a Moisés y a Elías como profetas. Él es modelo de pastor para Pedro que tendrá la encomienda de cuidar de su rebaño (Jn 21,15-17), para Santiago el primero del grupo de los Doce en ser martirizado y es modelo del más generoso amor para Juan que llegó a decir que Dios es amor (1 Jn 4,8).

Como Moisés y Elías, Santiago, Juan y Pedro, estamos invitados/as a escuchar siempre al Hijo amado, a pedirle que ilumine cada momento de nuestra vida, cada decisión que tomemos, cada proyecto que emprendamos. Si en verdad lo escuchamos seremos verdaderamente sabios/as y nos convertiremos en defensores/as de la vida en una sociedad en donde hay tantas señales de muerte.

Para la oración de las y los participantes:

  1. Por toda la Iglesia Jesuánica para que se convierta en defensora de la vida. Recemos.
  2. Para que nos mantengamos siempre firmes en la vivencia de nuestra fe y nuestra solidaridad. Recemos.
  3. Por todas las personas enfermas, tristes, abandonadas, explotadas para que encuentren la solidaridad de sus hermanos y hermanas. Recemos.

Exhortación final: En esta segunda semana del tiempo de Cuaresma hemos escuchado, de nuevo, la invitación a escuchar a Jesús, el Hijo amado del Padre. Dicha escucha exige, además, el compromiso de trabajar en su Proyecto de vida y de salvación. Ojalá que sepamos convertirnos en defensores/as de la vida de las personas, de los animales y de la naturaleza. Ese puede ser un buen compromiso para la próxima semana y para cada día de nuestras vidas.

 


Guías para la reflexión socio-teológica. Nov.-Dic. 2017

noviembre 3, 2017

Red Ecuménica Bíblica Dominicana (REBIDOM)

C/ 3 No. 9. El Milloncito, Sabana Perdida. Santo Domingo Norte. Rep. Dominicana

Tel/fax. 809-902-4060. E-mail: rebido@gmail.com

Reflexiones Socio-teológicas. Noviembre-diciembre, 2017

www.redbiblicadominicana.wordpress.com

 

Una vida fundamentada en el amor solidario y en el servicio comunitario  30 ATO (30/10 al 5/11/2017)

 

Introducción: Nue­stra vida fundamentada en los principios y valores de una fe comprometida socialmente es una experiencia de amor solidario. Por eso se nos invita a formar parte del pueblo que lucha, a través de sus organizaciones comunitarias y populares, a construir el proyecto de vida de calidad, de vida digna, en donde podamos vivir como hermanos y hermanas, sin ningún tipo de exclusión por motivos de color, género, clase, etnia o procedencia social.

 

Lect. Primer Testamento: Éxodo 22,20-26. La escucha del clamor de las y los empobrecidos y excluidos.

 Introducción L.P.T: Un grupo de esclavos y esclavas, que luego formarían junto a otros grupos el pueblo de Israel/ Palestina, se dirige hacia la tierra de Canaán. En el camino por el desierto, con la mediación de un líder popular llamado Moisés, hace un compromiso por el que se compromete a vivir según unos principios y valores que fundamenten unas relaciones comunitarias que produzcan frutos de vida plena, en donde se tenga un especial cuidado por los sectores sociales más empobrecidos e indefensos.

 Texto: Así dice el dios Adonai: “No maltratarás, ni oprimirás a las personas forasteras e inmigrantes, ya que también ustedes fueron forasteros y emigrantes en tierra de Egipto. No harán daño a la viuda ni al huérfano. Si ustedes lo hacen, ellos y ellas clamarán a mí, y yo escucharé su clamor, se desper­tará mi enojo y a ustedes los mataré a espada; viu­das quedarán sus esposas y huérfanos sus hijos e hijas.

Si prestas dinero a uno de mi pueblo, a las y los empobrecidos que tú conoces, no serás como la persona usurera, no le exigirás interés.

Si tomas en prenda el manto de tu prójimo, se lo devol­verás al ponerse el sol, pues este manto cubre el cuerpo de tu prójimo y protege su piel; si no, ¿cómo podrá dormir? Si no se lo devuel­ves, él clamará a mí, y yo lo escucharé porque soy com­pasi­vo.

 

Salmo de hoy: Hagamos todo con amor y compasión solidaria

  • A quien sufre y está triste, dale amor; a quien vive a tu lado dale amor.
  • A quien habla otra lengua o pertenece a otra cultura, dale amor; a quien piensa distinto, dale amor.
  • Al amigo o a la amiga de siempre dale amor; a quien no te saluda, ni te mira bien, dale amor.

 

 

Lect. Evangélica: Mateo 22, 34-40. Amar  al pró­jimo como a una misma, como a uno mismo

 

Introducción L. Ev.: Muchas veces hemos vivido una fe hecha de prácticas y de tradiciones religiosas, pero vacía de amor y servicio solidario. Nos han enseñado di­versas normas y buenas costumbres; pero lo más importante del jesuánico-cristianismo no es cumplir normas, sino hacer de nue­stras vidas una experiencia de fe comprometida y de servicio solidario.

 

Texto: En aquel tiempo, los fariseos, al oír que Jesús había hecho callar a los saduceos, se acercaron a él y uno de ell­os, un maes­tro de la Ley, le preguntó para ponerlo a prueba: “Maestro, ¿cuál es el mandamiento principal de la Ley?” Él le dijo: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todo tu ser”. Este mandamiento es el prin­cipal y primero. El segundo es semejante a él: “Amarás a tu próji­mo como ti mismo”. Toda la ley y los profetas se funda­mentan en estos dos mandamientos.

DIÁLOGO COMUNITARIO, GRUPAL O FAMILIAR

 ¿Por qué el amor solidario es uno de los valores más importante en la vida?

  1. ¿Nos preocupamos de la situación en la que viven las personas más empobrecidas y excluidas de nuestro entorno y de la sociedad?

 

  1. Cuando se olvida lo más importante: el amor solidario

 

Los fariseos y los saduceos eran los principales grupos religiosos del tiempo de Jesús. Ambos grupos entraron en conflicto con Jesús, porque el anuncio que Jesús hacía y el estilo de vida que proponía desenmascaraba a fariseos y saduceos, llamándoles hipócritas y amigos del dinero. Estos hacían preguntas maliciosas relacionadas a la Ley judía y a la forma de interpretarla con la intención de tener algún motivo para acusar a Dios ante las autoridades y así poder condenarlo a muerte.

Estos grupos religiosos habían olvidado lo más importante mientras se entretenían en el cumplimiento de normas secundarias. Por eso Jesús afirma categóricamente: “¡Pobres de ustedes, fariseos, porque dan para el Templo la décima parte de todas las hierbas, sin olvidar la menta y la ruda, y mientras tanto descuidan la justicia y el amor a Dios! Esto es lo que tienen que hacer sin dejar de hacer lo otro” (Lc 11,42).

Como participantes de comunidades jesuánico- cristianas corremos el peligro de imitar la actitud de los fariseos. Podemos quedarnos en normas y tradiciones, y olvidar lo más importante: vivir el amor solidario que nos lleva al compromiso con la transformación de las condiciones de vida de nuestro pueblo.

 

  1. ¿Qué comen las y los empobrecidos y excluidos? ¿Dónde viven? ¿Qué trabajo hacen?

 

A nivel teórico es relativamente fácil hacer un equilibrio entre el amor al dios de Jesús y a los hermanos y hermanas. El problema está a nivel práctico. El texto del Éxodo que hemos leído en la primera lectura nos invita a preocuparnos sobre el lugar en donde va a dormir el hermano o la hermana a quien se ha despojado de su abrigo (Ex 22,26). Nos invita a preocuparnos de la suerte del huérfano, de la viuda, y de las y los inmigrantes, sobre todo las y los inmigrantes haitianos, que viven en nuestra comunidad.

Podríamos preguntarnos, ¿Nos angustia saber dónde pasarán la noche todo ese grupo de muchachos y muchachas de la calle? ¿Dormirán bajo techo o tirados en la acera? ¿Cuántas personas se acuestan cada día sin cenar o sin haber comido lo suficiente en mi familia, en la comunidad, en mi país? ¿A cuántos hogares ha llegado la alimentación suficiente después de una jornada de trabajo agotador en una zona franca? ¿Cuántos jesuánico-cristianos y cristianas se hacen realmente solidarios y solidarias con quienes sufren las consecuencias del maltrato y la opresión de quienes tienen poder y dinero y lo utilizan para corromperse y corromper a otras personas en esta sociedad?

Ser jesuánico-cristiano o jesuánica-cristiana en esta realidad nacional, latinoamericana y caribeña es sentirse desafiados, interpelados e interpeladas por situaciones indignantes. Aquí se unen los dos amores. Y es que la comida de los/as empobrecidos, o el lugar en donde van a dormir es realmente importante para la comunidad de fe y amor solidario: “Clamará a mí y yo lo oiré porque soy compasivo” (Ex 22,26). Creer en el “Dios vivo y verdadero”(1 Tes 1,9) nos lleva a ser compasivos y compasivas, a “sentir con” el pobre, el huérfano, la viuda empobrecida y el/la inmigrante que busca mejores condiciones de vida.

 

Para la plegaria de las y los participantes:

 

  1. Por toda la comunidad de fe y de compromiso comunitario, para que viva el amor evangélico como la fuerza que necesitamos para construir un mundo nuevo. Roguemos.
  2. Por las personas que sufren el problema del hambre y del desempleo, para que, con la conciencia, la organización y la solidaridad y generosidad de todos, luchemos por la creación de trabajos dignos y bien remunerados. Roguemos.
  3. Por todos las y los educadores: padres, maestros, catequistas…, para que formen a quienes están bajo su tutela en criterios de solidaridad y servicio a las personas. Roguemos.

 

Exhortación final: El texto bíblico reflexionado nos ha invitado a fortalecer el amor que fundamenta la práctica solidaria como base de las relaciones humanas. Esto conlleva y exige una especial atención hacia aquellas personas que el sistema económico y político vigente los ha condenado a vivir en la exclusión. Su justa inclusión se convierte en un desafío para quienes se consideran creyentes motivados y motivadas por la propuesta de Jesús, divinidad encarnada en nuestra historia.

 

 

 

 

 

El mayor entre ustedes sea su servidor A31ºO (6-12/11-2017)

 

Introducción: En toda comunidad o grupo comunitario se necesitan líderes, pastores y pastoras que sirvan al proyecto de vida digna. Las y los líderes deben mostrar a cada comunidad y cada uno/a de sus inte­grantes, un estilo de vida coherente. Por eso están llamadas y llamados a ser modelos del “rebaño” a ellas y ellos enco­mendado. Por otro lado, la comunidad y los grupos comunitarios y populares tienen la responsabilidad de ayudar a sus líderes y pastores, acogerlos, y brindarles su amistad y solidaridad.

 

Lect. Primer Testamento: Malaquías 2,1-9. Un ministerio para el servicio de la comunidad

 

Introducción L.P.T: El profeta Malaquías realiza su misión profética hacia el s. V a.C. Un grupo minoritario ha vuelto del exilio de Babilonia. El templo ha sido recons­truido (515), también las murallas de la ciudad de Jerusalén. Pero los sacerdotes no hacen su servicio como deben ha­cerlo; por eso el profeta les echa en cara su falta y les pone como ejemplo a Leví, uno de los hijos de Jacob y padre de la tribu a la que per­tenecían todos los sacerdotes de Israel.

.

Texto: El Rey grande soy yo, y mi Nombre será respetado en todas las naciones, dice Adonai de los Ejércitos.

Para ustedes, sacerdotes es también esta advertencia. Si no la escu­chan ni se preocupan de glorificar mi nombre, dice Adonai de los Ejércitos, les lanzaré la maldición y maldeciré también sus bendiciones.

Yo les maldeciré porque ninguno de ustedes toma su oficio en serio. Ustedes, declara Adonai de los Ejércitos, se han des­viado de mi camino, con su enseñanza han hecho caer a muchos, así han roto ustedes la ali­anza de Leví. Por eso yo permití que todo el pueblo los despreciara y los conside­rara indignos, debido a que ustedes se separaron de mí y favorecie­ron a unos más que a otros con sus fallos.

¿No tenemos todas y todos un mismo padre? ¿No nos ha creado a todas y a todos un mismo Dios? ¿Por qué, entonces, cada uno de nosotros traiciona a su hermano, profanando la Alianza de nuestros padres?

 

Salmo de hoy: Desarrollemos un liderazgo comunitario comprometido.

 

  • Si hemos recibido la invitación a asumir un liderazgo comunitario, hagámoslo con responsabilidad.
  • La coherencia entre palabra y vida cotidiana es un desafío permanente.
  • Mantengamos una actitud crítica ante las incoherencias del liderazgo comunitario, familiar, político y eclesial.

 

 

Lect. Evangélica: Mateo 23, 1-12. Todas y todos ustedes son hermanos y hermanas

 

Introducción L. Ev.: Jesús denuncia la actitud de fariseos, saduceos y maestros de la ley, porque no son buenos pastores para la gente. Al con­t­rario, no practican lo que anuncian, imponen cargas muy pesadas a la gente y viven de apariencias, mien­tras que interiormente están llenos de injusticias y de maldad.

 

Texto: En aquellos días Jesús dirigió al pueblo y a sus discípulos el siguiente discurso:

Los maestros de la Ley y los fariseos se hacen cargo de la doctrina de Moisés. Hagan y cumplan todo lo que dicen, pe­ro no los imiten, ya que ellos enseñan y no cumplen. Prepa­ran pesadas cargas, muy difíciles de lle­var, y las echan sobre las espaldas de la gente, pero ellos ni siquiera levan­tan un dedo pa­ra moverlas. Todo lo hacen para aparentar ante los hombres; por eso hacen muy anchas las cintas de la Ley que llevan colgan­do, y muy lar­gos los flecos de su manto. Les gusta ocupar los primeros asientos en los banquetes y los principales puestos en las sinagogas; les gusta que los saluden en los parques públicos y que la gente les diga: Maestro.

No se dejen llamar Maestro, porque un solo Maestro tie­nen ustedes, y todos ustedes son hermanos. Tampoco deben de­cirle Padre a nadie en la tierra, porque un solo Padre tienen, el que está en el Cielo. Ni deben hacerse llamar jefes, porque para ustedes Cristo es el único Señor. Que el más grande de ustedes se haga servidor de los demás. Porque el que se hace grande será rebajado, y el que se humilla será engrandecido.

 

 

             DIÁLOGO COMUNITARIO, GRUPAL O FAMILIAR

 

  1. ¿Cuáles son las cualidades de un verdadero pastor y líder comunitario?
  2. ¿Por qué el/la que tiene autoridad debe aprender a servir a la gente?

 

  1. Las actitudes de un/a verdadero/a pastor/a y líder comunitario

 

Las lecturas de hoy nos invitan a reflexionar sobre las cualidades que tienen un verdadero pastor/a o un líder o lideresa comunitarios. Es decir todas aquellas personas que han recibido de Dios la vocación de anunciar el evangelio a los/as demás y de acompañarles/as en su proceso de maduración en la fe y de compromiso con la transformación de la realidad en que se vive. En este sentido pastores/as son: los/as animadores/as de comunidad, los pastores y pastoras, las y los líderes de grupos comunitarios y populares.

El reproche que el dios Adonai hace a los sacerdotes en la primera lectura vale para todos/as aquellos que realizan una misión pastoral. De hecho éstos son acusados de no obedecer a Dios. En vez de ayudar a la gente a caminar según los mandamientos de la ley de Dios la han hecho tropezar a la gente con su conducta. Actúan con injusticia, pues cuando hacen el papel de jueces dan sentencias que perjudican a los/as débiles.

La primera lectura termina exigiendo otro tipo de conducta de los sacerdotes y, por extensión, de todos/as aquellos/as líderes y agentes de pastoral. La motivación fundamental es que todos/as tenemos un mismo padre, fuimos creados/as por el mismo Señor. Entonces no debemos traicionar a las hermanas y los hermanos.

Durante su vida pública, Jesús tuvo constantes conflictos con los grupos religiosos de su tiempo, sobre todo con los fariseos y saduceos. Jesús denuncia que ellos se han sentado en la cátedra de Moisés. Es decir, han utilizado el lugar de enseñanza en las sinagogas para proclamar un mensaje que no está acompañado con un testimonio de vida. Y es ahí donde está el principal pecado que Jesús denuncia.

No es que lo que proclaman fariseos y letrados no esté de acuerdo con las exigencias de la Alianza hecha entre Dios y los antepasados del pueblo de Israel. El problema fundamental es el escándalo que causa la conducta de aquellos/as que proclaman el mensaje, pero no viven de acuerdo a éste. De todas maneras, Jesús invita a sus discípulos/as a hacer lo que dicen, pero no a hacer lo que ellos hacen.

En nuestras comunidades hay personas que se han alejado de la iglesia por el mal ejemplo de algunos/as agentes de pastoral: sacerdotes, catequistas, animadores/as de comunidad… A esas personas Jesús les sigue repitiendo: “Hagan y cumplan lo que les digan. Pero no hagan lo que ellos hacen, porque ellos no hacen lo que dicen”.  Esta frase de Jesús no justifica el que los/as agentes de pastoral no hagamos un esfuerzo constante por adecuar nuestra vida al mensaje que proclamamos.

           

 

  1. El primero será el servidor

 

Jesús conoció profundamente lo que hay en el interior de cada persona. Él sabe que en el interior de todo ser humano existe un deseo escondido de ser  el más importante, de buscar  el poder, el propio prestigio, de imponerse a los/as demás. Por eso previene a sus discípulos/as de no reproducir el ejemplo de los letrados y los fariseos. Por eso, no deben dejarse llamar maestros, ni jefes porque sólo Jesús nuestro verdadero líder. No hay que llamar padre a nadie, porque sólo hay un padre verdadero: Dios.

A aquel/aquella, a quien se le concede una función o una responsabilidad en la comunidad, ha de hacerlo con humildad, no considerándose el centro o la referencia absoluta para los/as demás, sino el que con su palabra, con sus actitudes y comportamiento coherente recuerda quién es el único Maestro y el único Padre. “El mayor entre ustedes, será su servidor”. No se rechaza la función específica de dirección, ni siquiera se dice que esté mal ser el mayor. Lo que Jesús propone como novedad inspirada en su propio ejemplo es que ese mismo sea el primero en el servicio.

Jesús se enfrenta a saduceos y fariseos, letrados y juristas porque imponen cargas insoportables a la gente. De hecho éstos dejan a un lado los mandamientos verdaderos de Dios para aferrarse a la tradición de los hombres (Mc 7,8). En vez de ayudar a la gente a liberarse de normas innecesarias, les imponen cada vez más preceptos tontos.  Pero lo grande es que ellos no están dispuestos ni siquiera a mover un dedo para mover  esas cargas.

Los fariseos y letrados no están preocupados del bienestar de la gente a las que anuncian el mensaje de Dios. Se preocupan más bien de ellos mismos, sus intereses y prestigio personal. Por  eso les gusta los primeros puestos en los banquetes y los asientos de honor en las sinagogas.  Quieren que la gente les haga reverencias por las calles y que los llame maestros. En definitiva, sólo buscan su propio bienestar, son egoístas y  todavía quieren que la gente los tenga como maestros. Han olvidado que ser  tenido como maestros exige el precio del testimonio personal.

También nosotros/as en nuestras comunidades y grupos comunitarios podemos cometer el error de imponer cargas pesadas a la gente; además podemos  tomar la actitud farisaica de  aquel/aquella que exige que la gente haga cosas, que sea solidaria, pero no nos metemos en el trabajo junto con las personas. Por eso, se nos pide no imponer cargas innecesarias a la gente, ser solidarios/as, con ellos/as, para así ser  testigos de Jesús que predicó un mensaje liberador y que pasó haciendo el bien y curando a los/as oprimidos/as por el diablo (Hch 10,38).

 

Para la plegaria de las participantes y los participantes:

 

– Para que todos los gobernantes sean conscientes de su condición de servidores del pueblo y cesen los autoritarismos, la corrupción y el robo impune. Oremos.

– Para que en nuestros grupos y comunidades reinen siempre la unidad, la caridad mutua, el servicio de unos a otros, el estar siempre a disposición de los que nos necesiten. Oremos.

– Para que conozcamos cada día más y mejor nuestra realidad y la situación de las personas más empobrecidas y excluidas. Oremos.

 

Exhortación final: Hemos recibido la invitación a realizar un liderazgo comunitario con conciencia social y compromiso solidario. Ojalá que nos mantengamos fieles en la construcción del proyecto de vida digna, que supone la re-creación de las relaciones sociales familiares, comunitarias, regionales, nacionales y el compromiso cotidiano de las personas y sectores sociales más conscientes y comprometidos. Amén.

 

 

 


Estar siempre en actitud de continua vigilancia A32ºO (13-19/11/2017)

 

 

Introducción: Nuestro compromiso con el mejoramiento de la calidad de vida de la población empobrecida y excluida nos exige estar siempre atentos y atentas para no dejarnos vencer por las dificultades y las tentaciones de quienes pretenden comprar nuestra conciencia y tenernos como sus aliados. Por eso, debemos saber actuar con sabiduría ante cada situación, escogiendo siempre el camino que conduce a la Vida Digna para todos y todas.

 

Lect. Primer Testamento: Sabiduría 6,12-21. Buscar la verdadera sabiduría

 

Introducción L.P.T: El libro de la sabiduría recoge la sabiduría popular del pueblo de Israel. En la siguiente lectura la sabiduría es presentada como una persona a la cual se puede amar y cuyo amor hace felices a las personas que la buscan. Poseerla es más valioso que el dinero o la fama. De hecho el poseer la verdadera sabiduría para caminar por los caminos que conducen a la construcción de otra comunidad, otro país y otro mundo posible, nos lleva a la alegría verdadera y a la plenitud de la vida.

 

Texto: La sabiduría resplandece y no se enturbia su fulgor, gustosa se deja contemplar por sus amantes y se deja hallar por los que la buscan. Ella se adelanta dándose a conocer a los que la desean. Que si la buscas desde temprano, no tendrás que afanarte, la encontrarás sentada en su puerta.

Meditar en ella es la inteligencia perfecta, y el que se queda velando por ella, estará pronto al amparo de preocupaciones. Ella misma busca por todas partes los que son dignos de ella; se les aparece benévola en el camino y, cualquier cosa que mediten, les viene al encuentro.

El principio de la sabiduría es el deseo sincero de ser instruido por ella, querer su inspiración es amarla; amarla es guardar sus leyes; guardar sus leyes es asegurarse la inmortalidad; y la inmortalidad hace estar cerca de Dios, de modo que el deseo de la sabiduría conduce al Reino.

Por eso, soberanos de los pueblos, si les agrada tener tronos y cetros, honren la sabiduría para reinar eternamente.

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Salmo de hoy: Despertemos del sueño y vivamos con los ojos abiertos y el corazón sensible

 

  • No sigamos dormidas y dormidos; despertemos del sueño para ver la realidad con ojos compasivos.
  • La verdadera sabiduría consiste en descubrir nuestra misión en cada momento de nuestro caminar.
  • La persona sabia es quien asume su compromiso cotidiano de servicio y da su aporte a la construcción de un nuevo sistema socio-económico-político inclusivo, democrático y participativo.

 

Lect. Evangélica: Mateo 25, 1-13. Estar preparados y preparadas para dar cuenta de nuestra vida.

 

Introducción L. Ev.: Un grupo de cristianos y cristianas creían que Jesucristo iba a volver pronto, como juez, para juzgar a vivos y muertos, y por ello estaban siempre preparados para recibirle. Realmente el regreso de Jesús no fue tan rápido como ellos y ellas lo esperaban. De todas maneras, a los cristianos y cristianas de hoy a todas las personas comprometidas con los procesos de construcción de una vida digna, se nos exige estar siempre atentas, atentos, comprometidos y preparados para rendir cuentas a la comunidad y a nuestro Dios en cualquier momento que él decida llamarnos.

 

Texto: Entonces el Reino de los Cielos podrá ser comparado a diez jóvenes que salieron con sus lámparas para recibir al novio. De ellas cinco eran descuidadas, y las otras, previsoras.

Las descuidadas tomaron sus lámparas como estaban, sin llevar más aceite. Las previsoras, en cambio, junto con las lámparas llevaron sus botellas de aceite.  Como el novio demoraba en llegar, se adormecieron todas y terminaron por quedarse dormidas.

Pero, al llegar la medianoche, alguien gritó: “¡Viene el novio, salgan a recibirlo!” Todas las jóvenes se despertaron inmediatamente y prepararon sus lámparas. Entonces las descuidadas dijeron a las previsoras: “Dennos aceite, porque nuestras lámparas se están apagando”. Las previsoras  dijeron: “Vayan mejor a comprarlo, pues el que nosotras tenemos no alcanzará para ustedes y para nosotras”.

Mientras iban a comprarlo, vino el novio, y las que estaban preparadas entraron con él a la fiesta de las bodas, y cerraron la puerta.

Cuando llegaron las otras jóvenes, dijeron: “Señor, Señor, ábrenos”. Pero él respondió: “En verdad, no las conozco”. Por eso, añadió Jesús, estén despiertos, porque no saben el día ni la hora.

 

DIÁLOGO COMUNITARIO, GRUPAL O FAMILIAR

 

  1. ¿En qué consiste la verdadera sabiduría?
  2. ¿Por qué es importante vivir en actitud de continua vigilancia?

 

  1. Buscar la verdadera sabiduría

                En los escritos del Antiguo Testamento aparece la sabiduría como un don de Dios que necesita el/la creyente para vivir de acuerdo a los mandamientos y normas de Dios.  Para muchos creyentes era el don más precioso que Dios podía darles. El rey Salomón, preguntado por Dios sobre qué dones quería que le diese, prefirió la sabiduría a todas las demás cosas.

Y la sabiduría se deja hallar por quienes la buscan. Es un don de Dios, pero que requiere la disposición de parte de los/creyentes para buscarla, para dejarse iluminar por ella.

Se dice que la sabiduría se deja contemplar por sus amantes. Se establece, por tanto, una relación de amor.

Podíamos comparar el don de la sabiduría en el Antiguo Testamento con el don del Espíritu Santo. Él es quien nos ilumina, quien nos hace sabios/as, quien nos ayuda a descubrir los caminos de Dios, para hacer su voluntad y comprometernos en el proyecto de su Reino.

Como comunidades cristianas empeñadas en ser testigos del amor liberador y solidario de nuestro Dios necesitamos el don de la sabiduría, el don del Espíritu para que nos ayude a descubrir la voluntad de Dios y podamos responder a los desafíos que nos presenta la realidad de la comunidad en la que vivimos.

 

  1. Estar siempre en actitud de vigilancia

                En la parábola evangélica que hemos leído se habla del modo como se celebraban las bodas en tiempo de Jesús. En un momento dado llegaba el novio, entraba con todos los invitados y comenzaba la fiesta.

                La imagen de las bodas sirve al evangelista Mateo para presentar la actitud de los miembros de las comunidades cristianas que él conocía. En ellas había personas necias y personas prudentes.  El retraso del novio hace relación al retraso de la segunda venida de Jesús, que los primeros cristianos creían que sería enseguida.

Al comienzo todas las muchachas de la parábola se durmieron. El hecho como tal no es censurado. Lo que cuenta es que unas se proveyeron de gas para las lámparas y otras no. Por consiguiente se hallaron en condiciones distintas cuando el novio hizo su aparición a medianoche.

La parábola hace un llamado a los/creyentes a la vigilancia continua. Lo que alimenta la vigilancia es la esperanza. Pablo nos recuerda que el fundamento de esa esperanza es la convicción de que Jesús resucitó. Si Jesús resucitó, también nosotros/as resucitaremos y tendremos la vida eterna. Pero esa vida eterna comienza desde aquí.

Como creyentes tenemos el compromiso de vivir en continua vigilancia, cumpliendo con nuestro deber de cristianos/as, trabajando para que se haga realidad el Proyecto de Dios.

 

Para la plegaria de las participantes y los participantes:

–  Por todas las personas que viven instaladas en lo superfluo de la vida, en el consumismo, para que descubran la hermosa tarea que tenemos todas y todos de transformar la comunidad, el país y el mundo en una sociedad solidaria. Oremos.

–  Por todas las personas, para que encuentren en su vida la luz que les lleve a discernir y dejar los ídolos que alienan y no salvan. Oremos.

– Por todos aquellos que viven afligidos al ver la muerte como un callejón sin salida, para que la Buena Noticia los abra a la esperanza y dé sentido a sus vidas. Oremos.

 

Exhortación final: Hemos recibido la invitación a vivir con sabiduría, en la búsqueda de la construcción de un proyecto de vida digna. Por eso se nos invita a mantenernos en estado de alerta, a ser constantes en el compromiso que hemos asumido cotidianamente.


El desafío de poner al servicio de la comunidad los dones recibidos y adquiridos A33ºO (20-26/11/2017)

 

Introducción: El trabajo humano digno está en función del crecimiento personal, familiar y  la creación de una comunidad y de una sociedad fraterna y solidaria. Sin embargo, muchas veces el trabajo humano significa la opresión de los/as hermanos/as más débiles, cuando hay personas que se aprovechan del sudor ajeno para enriquecerse. Pidamos las fuerzas del Espíritu de Jesús para seguir colaborando con el proyecto de ir creando una sociedad más justa, solidaria e inclusiva, a partir del trabajo cotidiano en nuestras comunidades.

 

Lect. Primer Testamento: Proverbios 31,10-13.19-20.30-31. La mujer trabajadora

 

Introducción L.P.T:   El libro de los Proverbios nos presenta un poema que describe las cualidades de una mujer trabajadora que hace su trabajo con dedicación y responsabilidad. El autor describe las cualidades que deben adornar a una mujer creyente y comprometida. Dicha descripción podría ser aplicada también a muchas de las hermanas que forman nuestras comunidades cristianas y organizaciones comunitarias y populares.

 

Texto: Una mujer fuerte, ¿quién la encontrará? Es de más valor que cual­quier joya. Su marido puede confiar en ella: ¡qué beneficio no le traerá! Le devuelve el bien, no el mal, todos los días de su vida. Entiende de lana y de lino y los trabaja con sus ágiles manos. Echa mano a la rueca y sus dedos hacen girar el huso.

Tiende su mano al desamparado y acoge al pobre.

Engañosa es la gracia, vana la hermosura; la mujer que tiene la sabiduría, ésa será la alabada. Que pueda gozar el fruto de su trabajo y que por sus obras todas y todos la celebren.

 

Salmo de hoy: Se nos han dado dones y habilidades para el servicio comunitario.

  • Cada persona tiene dones y habilidades que puede poner al servicio de la familia y la comunidad.
  • No debemos esconder nuestros dones, sino ponerlos al servicio de la comunidad.
  • Debemos evaluar con la familia y la comunidad cómo estamos poniendo al servicio nuestros dones y potencialidades.

 

Lect. Evangélica: Mateo 25, 14-30. Poner los dones personales al servicio comunitario

 

Introducción L. Ev.: Cada persona tiene dones y cualidades  que debe poner al servicio de la vida de calidad para todas y todos. Debemos estar en disposición a dar cuenta de nuestro compromiso cotidiano cuando la comunidad nos lo pida. Y cuando eso suceda no valdrán las excusas; por ello debemos dedicarnos, con constancia y decisión, al trabajo que se nos ha encomendado.

 

Texto: Sucede en el Reino de los Cielos lo mismo que pasó con un hombre, que, al partir a tierras lejanas reunió a sus servidores y les encargó sus pertenencias. Al primero le dio cinco talentos de oro; a otro le dio dos; y al tercero, solamente uno; a cada uno según su capacidad, e inmediatamente se marchó.

El que recibió los cinco, hizo negocios con el dinero y ganó otros cinco. El que recibió dos hizo otro tanto, y ganó otros dos. Pero el que recibió uno, hizo un hoyo en la tierra y escondió el dinero de su pa­trón.

Después de mucho tiempo volvió el señor de esos servidores y les pidió cuentas. El que había recibido cinco talentos le presentó otros cinco, diciéndole: “Señor, tú me encargaste cinco; tengo además otros cinco que gané con ellos.” El patrón le contestó: “Muy bien, servidor bueno y honrado; ya que has sido fiel en lo poco, yo te voy a confiar mucho más. Ven a compartir la alegría de tu Señor”.

Llegó después el que tenía dos, y dijo: “Señor, me encargaste dos talentos; traigo además otros dos que gané con ellos.” El patrón le dijo: “Muy bien, servidor bueno y honrado; ya que has sido fiel en lo poco, yo te confiaré mucho más. Ven a compartir la alegría de tu Señor.”

Por último, vino el que había recibido un talento, y dijo: “Señor, yo sé que eres un hombre exigente, que quieres cosechar donde no has sembrado y recoger donde no has trillado.  Por eso tuve miedo y escondí en tierra tu dinero; aquí tienes lo tuyo”. Pero su patrón le contestó: “Servidor malo y flojo, tú sabías que cosecho donde no he sembrado y recojo donde no he trillado. Por eso mismo debías haber colocado mi dinero en el banco y a mi vuelta me lo habrías entregado con los intereses.

Quítenle, pues, el talento y entréguenselo al que tiene diez. Porque al que produce se le dará y tendrá en abundancia, pero al que no produ­ce se le quitará hasta lo que tiene. Y a ese servidor inútil échenlo a la oscuridad de allá afuera: allí habrá llanto y desesperación.

 

             DIÁLOGO COMUNITARIO, GRUPAL O FAMILIAR

 

  1. ¿Por qué debemos reconocer y valorar los dones que tenemos?
  2. ¿Por qué debemos poner al servicio los dones y habilidades que tenemos?

 

  1. Valorar y reconocer los dones que tenemos

                A cada uno/a de nosotros/as se nos han dado unos dones y talentos para ponerlos al servicio del Proyecto de Vida Digna, al servicio de nuestros/as hermanos/as, sobre todo los más necesitados/as. Mientras tanto, según la convicción de grupos cristianos de las primeras comunidades, Jesús se fue de “viaje”; nos dejó el encargo de hacer producir los dones, pero también nos deja en libertad para que respondamos o no al compromiso que hemos hecho con el Proyecto de vida digna.

Como creyentes debemos reconocer esos dones y vivir en continua actitud de acción de gracias porque la comunidad y nuestro pueblo cuenta con nosotros/as para llevar adelante el Proyecto de vida y digna para todos los hombres y mujeres.

Debemos hacernos conscientes de que el don se convierte en tarea, en compromiso, para ir creando la sociedad nueva guiada por los valores de la justicia, la  verdadera democracia, y la participación en los bienes que pertenece a todas las personas.

 

  1. Poner al servicio comunitario los dones y habilidades: fidelidad y riesgo

                La parábola que hemos escuchado hoy nos habla de dos actitudes ante los dones se nos encomendado: la de quienes transmiten y ponen al servicio lo que han recibido y  la de aquellos/as que guardan para sí sus talentos y habilidades.

Desde el inicio de la parábola, en la imagen de la ausencia del “hombre que sale de viaje” se recuerda la responsabilidad del / de la cristiano/a en la historia, en su realidad, responsable del anuncio del Evangelio y de la práctica del mismo.

Ante la responsabilidad asumida con su patrón, dos de los tres empleados optaron por ponerse a trabajar y lograron duplicar la cantidad de dinero que le había sido entregada. Por eso ambos reciben la aprobación del patrón. Son definidos como empleados “buenos y fieles” en quienes se puede confiar. Por eso se les asignarán mayores responsabilidades. Estos supieron arriesgarse y ser fieles.

La parábola pone el acento en el tercer empleado que no tuvo el coraje de arriesgarse y pretendía entregar lo mismo que recibió. En vez de poner a producir el dinero recibido lo enterró. Por eso recibe la desaprobación del patrón. Es definido como un “siervo malo y perezoso”.  Al patrón, que representa al Dios de Jesús, no le interesaba tanto las ganancias, sino que el empleado trabajase. Incluso no le hubiese regañado si hubiese perdido el dinero, tratando de trabajar con él.

La parábola refleja también lo que sucede en nuestras comunidades cristianas. Todos/as hemos recibido de Dios talentos, dones. Pero unos los hacen producir y otros/as los esconden y no los ponen al servicio. Esos/as tendrán que dar cuenta a Dios de los dones recibidos.

 

                Para la plegaria comunitaria

 

– Para que sepamos valorar y agradecer los servicios que otros nos prestan a nosotros. Roguemos…

– Para que las personas que viven encerradas en sí mismas descubran la alegría y la grandeza del compartir y poner al servicio sus dones y cualidades. Roguemos…

– Para que el prójimo, y especialmente las personas más necesitadas y excluidas, tengan siempre un lugar preferente en nuestros planes y en nuestra vida. Roguemos…

 

Exhortación final: No podemos vivir de forma inconsciente. Por eso se nos ha invitado a reconocer los dones y talentos que hemos recibido y las habilidades que hemos desarrollado para ponerlas al servicio de un proyecto de vida digna y solidaria, en la familia, la comunidad, el municipio, el país.

 

Jesús: modelo de buen pastor 34 ATO (27/11-3/12/2017)

 

Introducción: Las comunidades de fe y las organizaciones comunitarias y populares que luchan por la vida digna necesitan de personas que realicen el ministerio de acompañar a las y los demás en su proceso de formación y en el ejercicio de la práctica solidaria. Jesús se presenta como modelo del buen pastor que da su vida por las personas a las que acompaña.

 

Lect. Primer Testamento: Ezequiel 34, 11-17.27-31: Yo soy el buen Pastor

 

Introducción L.P.T: Ezequiel desarrolla su misión profética en el período del exilio de Ba­bilonia(s VI a.C.). Este profeta intenta ayudar a su pueblo a mantener la fe y la esperanza en el retorno a la patria de Israel en medio de las dificultades propias del exilio. Por eso, el profeta anuncia que aunque un grupo del pueblo se encuentre exiliado y en condición de esclavitud, podrán volver a su tierra, y se­rán apacentados como ovejas del rebaño del dios Adonai

 

Texto:  Así dice Adonai: Yo mismo cuidaré de mis ovejas y las vigilaré como un pastor vigila su rebaño, cuando está en medio de sus ovejas dispersas. Así yo también visitaré las mías y las sacaré de todos los lugares donde se habían dispersado en el día de nubes y tinieblas. Las sacaré de los países donde estén, y de todas las naciones extranjeras; las reuniré y las llevaré a su propia tierra, y las cuidaré por todos los cerros de Israel, por todos los valles y lugares poblados. Las lle­varé a pastorear a pastos fértiles, a descansar en un buen corral de los altos cerros de Israel. Yo mismo cuidaré mis ovejas y las haré descansar, dice el Señor, Adonai.

Buscaré la oveja perdida, traeré a la descarriada, ven­daré a la herida, fortaleceré a la enferma, y eliminaré a la que se hizo gorda y robusta. Las apacentaré a todas con justicia.

En cuanto a ustedes, ovejas mías, sepan yo que yo voy a juzgar entre oveja y oveja, entre carnero y chivo.

Sabrán que yo soy Adonai, cuando rompa su yugo y los li­bre de sus opresores. No serán más presa de las demás nacio­nes, ni los devorarán las fieras, sino que vivirán seguros y na­die más los atemorizará. Haré crecer para ellos plantas es­cogidas, de manera que nadie ya sufrirá hambre ni desprecio de parte de las demás naciones. Así sabrán que Yo, Adonai, su Dios, estoy con ellos y que ellos son mi pueblo. Ustedes, son mis ovejas, son mi rebaño y yo soy su Dios: palabra del Se­ñor, Adonai.

 

Salmo de hoy: Somos invitadas e invitados a convertirnos en profetas, pastoras y pastores en la familia y en la comunidad.

 

  • Cada persona que está comprometida en proyectos de vida digna con grupos, comunidades y proyectos comunitarios tiene el desafío de cuidar de sus hermanos y hermanas.
  • Necesitamos de pastoras y pastores y de profetas comprometidos en su comunidad.
  • El ejercicio de la profecía y del pastoreo comprometido exige enfrentar las dificultades que surgen en el camino.

 

Lect. Evangélica: Mateo 25, 31-46: seremos juzgadas y juzgados por el amor a los hermanos y hermanas empobrecidos y excluidos

 

Introducción L. Ev.: Jesús resumió toda la Ley y los Profetas en el mandamiento nuevo del Amor a Dios y a los hermanos y hermanas, sobre todo a los más empobrecidos y débiles. Al final de la vida, él será también nues­tro juez. Nos pedirá cuentas del amor; de nuestro grado de soli­daridad con la hermana y el hermano necesitados. Y no se trata simplemente de dar limosna para acallar la propia conciencia; más bien, Jesús nos exige el esfuerzo cotidiano por estar del lado del marginado, del débil y oprimido y asumir su causa en la búsqueda de mejores condiciones de vida.

 

Texto: Cuando el Hijo del Hombre venga en su Gloria rodeado de todos sus ángeles, se sentará en su trono como Rey glorioso. Todas las naciones serán llevadas a su presencia y como el pastor separa las ovejas de los machos cabríos, así también lo hará él. Separará unos de otros, poniendo las ovejas a su derecha y los  machos cabríos a su izquierda.

Entonces el Rey dirá a los que están a la derecha: “¡Vengan, los bendecidos por mi Padre! Tomen posesión del reino que ha sido preparado para ustedes desde el principio del mundo. Porque tuve hambre y ustedes me alimentaron; tuve sed y ustedes me dieron de beber. Pasé como forastero y ustedes me recibieron en su casa. Anduve sin ropa y me vistieron. Estaba enfermo y fueron a visitarme. Estuve en la cárcel y me fueron a ver”.

Entonces los buenos preguntarán: “Señor, ¿Cuándo te vimos hambrien­to y te dimos de comer; sediento y te dimos de beber, o forastero y te recibimos, o sin ropa y te vestimos? ¿Cuándo te vimos enfermo o en la cárcel, y te fuimos a ver? El Rey responderá; “En verdad les digo que, cuando lo hicieron con alguno de estos más pequeños, que son mis hermanos, lo hicieron conmigo”.

Al mismo tiempo, dirá a los que estén a la izquierda: “¡Malditos, aléjense de mí, vayan al fuego eterno que ha sido destinado para el diablo y para sus ángeles!  Porque tuve hambre y no me dieron de comer, porque tuve sed y no me dieron de beber; era forastero y no me recibieron en su casa; no tenía ropa y no me vistieron; estuve enfermo y encarcelado y no me visita­ron.”

Aquellos preguntarán también: “Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, sediento, desnudo o forastero, enfermo o encarcelado, y no te ayudamos?” El Rey les responderá: “En verdad les digo que siempre que no lo hicieron con alguno de estos más pequeños, que son mis hermanos, conmigo no lo hicieron.

Y estos irán al suplicio eterno, y los buenos a la vida eterna.

 

 

             DIÁLOGO COMUNITARIO, GRUPAL O FAMILIAR

  1. ¿Por qué las y los líderes y gobernantes deben ser buenos pastores?
  2. ¿Por qué se nos juzgará sobre la práctica del amor solidario?

 

  1. Líderes y gobernantes que olvidan el compromiso del pastoreo

                La lectura del libro de Ezequiel nos presenta a Adonai, la divinidad de Israel, como una buena pastora para el pueblo que se encuentra en el exilio de Babilonia. De hecho los pastores del pueblo; es decir, los jefes del pueblo no han sabido tratar adecuadamente a las ovejas a ellos encomendadas. De hecho, la divinidad Adonai, por medio del profeta, se queja de que los pastores se apacientan a sí mismos, antes que al rebaño (Ez 34,2). Esos pastores no han fortalecido a las ovejas débiles, no han cuidado a la enferma ni curado a la que estaba herida.  No han ido a buscar a la descarriada; sino que las han dominado con violencia y dureza (Ez 34,4).

Adonai se presenta como un buen pastor, que tiene unas actitudes completamente diferentes a esos pastores. De hecho Adonai apacienta él mismo a sus ovejas y las lleva a reposar. Busca a la oveja perdida y a la descarriada. Cura a la oveja herida y conforta a la enferma (Ez 34,16).  Jesús también se presenta un pastor: “ Yo soy el buen pastor. El buen pastor da su vida  por las ovejas” (Jn 10,11).

Como comunidad debemos disfrutar de ese pastoreo que nos ofrece Jesús y aprender de él, de sus actitudes, para convertirnos en pastores para tantos/as hermanos y hermanas que andan por la vida como ovejas sin pastor.

 

2.- Seremos juzgados y juzgadas sobre el amor solidario

                Según el evangelio que hemos leído un grupo significativo de las y los primeros cristianos creían en una segunda venida de  Jesucristo para juzgar a las naciones. Su Reino no es un Reino de poder sino de servicio: “El Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir” (Mt 20,28). Ese es el criterio fundamental del juicio. Entrar al Reino, a la vida definitiva, a la vida eterna, supone que el/la discípulo/a ha seguido los pasos del maestro en el servicio a todos/as y en especial a los/as más necesitados/as.

Porque lo que Jesús nos ofrece es vida eterna, ella no se limita al cielo. No sólo es vida futura, es eterna; es decir, de todos los tiempos, también del presente. Las exigencias del Reino llevan a dar vida hoy: dar de comer, de beber, dar consuelo a los enfermos, a los presos, etc. De allí que los destinarios privilegiados sean “los más pequeños”, los que no son tomados/as en cuenta en la sociedad del bienestar neo-liberal.

El texto de Mateo nos dice claramente que en el servicio al pobre servimos al Jesucristo de nuestra fe; en la solidaridad con las y los más necesitados reconocemos la humilde presencia del espíritu del Jesús solidario. No hay otro modo de “heredar el Reino” (cf. 25,34), es decir el compromiso definitivo con el Proyecto de Vida Digna.

               

Para la plegaria de las participantes y los participantes:

 

  • Para que asumamos nuestro compromiso cotidiano de ser líderes, lideresas, pastores y pastoras responsables para nuestras hermanas y hermanos. Roguemos.
  • Para que construyamos cada día el Proyecto de vida digna. Roguemos.
  • Para que estemos en disposición de dar cuenta cotidiana de nuestra vida y de nuestro compromiso. Roguemos. Roguemos.

 

Exhortación final: Hemos sido invitados a invitadas a vivir con intensidad el servicio del liderazgo y del pastoreo comunitario. Se nos ha presentado a Jesús como buen pastor y juez que juzgará con justicia a los débiles y nos invita a hacer lo mismo, en la práctica cotidiana. Este es un desafío constante.

 

Practicar la justicia en la lucha por construir otro mundo posible B1ºA (4-10/12/2017)

 

Introducción: Comenzamos el tiempo de preparación a la Navidad, al acontecimiento histórico y espiritual del nacimiento de Jesús. Cada año volvemos a prepararnos para celebrar adecuadamente tan importante acontecimiento. Sin embargo, debemos evitar hacerlo como simple rutina. Jesús se encarna en medio de un pueblo dominado, empobrecido y excluido, y esta es la mayor demostración de su amor solidario para con los empobrecidos y excluidos de la tierra.

 

Lect. Primer Testamento: Isaías 63,16-17.19; 64,2-7: Tú eres nuestro Padre

 

Introducción L.P.T: En el año 537 a.C. el Pueblo de Israel volvió del destierro de Babilonia, pero se hacía difícil la reconstrucción de la ciudad de Jerusalén y la reorganización de la vida, después de 50 años de exilio. Hubo mucha gente que no supo agradecer la intervención liberadora de Dios; hubo otros/as que olvidaron los mandamientos de Dios y vivieron en el egoísmo y en la injusticia. De todas maneras, a pesar de las dificultades y contratiempos, el Pueblo sabía que Adonai era un Padre que siempre estaba del lado de sus hijos/as, para salvarles, para invitarles a rehacer la Alianza de amor con El.

 

Texto: Tú Adonai, eres nuestro Padre, nuestro Redentor; así te hemos llamado siempre. ¿Por qué, Adonai permitiste que nos perdiéramos de tus caminos y que nuestros corazones no sintieran por ti ningún respeto? ¡Vuelve por amor de tus servidores y de tus tribus herederas!

¿Por qué los impíos han invadido tu Santuario y ha sido pisoteado por nuestros enemigos?

Desde hace mucho tiempo somos gente que tú no gobiernas y que ya no lleva tu apellido.

Ningún oído oyó, ni ojo alguno vio, que un Dios, fuera de Ti, hiciera tanto en favor de quien confía en él. Tú visitas al que, gozoso, vive como justo y que te recuerda, siguiendo tus caminos. Pero ahora estás enojado por nuestros pecados; te enojas por el mal, pero tendremos salvación.

Todos nosotros éramos como impuros y todas nuestras buenas obras como un paño sucio. Hemos caído como hojas, y nuestros pecados nos arrastran como el viento.

Nadie invoca tu Nombre, ni se despierta para buscarte, pues tú nos has dado vuelta la cara y nos has dejado a merced de nuestras culpas. Y, sin embargo, Adonai, tú eres nuestro Padre, nosotros somos el barro y tú eres el alfarero, todos nosotros fuimos hechos por tus manos.

 

Salmo de hoy: Llegará con la luz la esperada libertad

 

  • Caminamos hacia el sol, esperando la verdad; la mentira, la opresión, por la lucha cesarán.
  • Construimos hoy relaciones de paz, en la lucha y el dolor; nuestro mundo surge ya, en la espera de Jesús.
  • Te esperamos, tú vendrás, a compartir nuestra vida y nuestro caminar; la alegría, el amor y la amistad, son ya signos de tu presencia.

 

Lect. Evangélica: Marcos 13,33-37. Estén preparados/as y vigilantes

 

Introducción L. Ev.: Los primeros cristianos y cristianas creían que habría una segunda venida de Jesús como juez universal. Sin embargo, no sabían cuándo ocurriría esa venida. Mientras tanto debían llevar un estilo de vida parecido al de Jesús, empeñado en la misión de re-construir las relaciones humanas y con la naturaleza, y vivir de acuerdo a un proyecto de Vida Digna, aunque esto supiera asumir la conflictividad que esta tarea supone. Por ello el evangelista Marcos pone en boca de Jesús una llamada a la vigilancia, a la constancia, a la capacidad de lucha, en el período en cada persona le toca vivir. Si en ese período ocurre la segunda venida de Jesús, bien. Pero lo importante es vivir preparados y preparadas, empeñadas y empeñados en el compromiso cotidiano.

 

Texto: En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulas y discípulos: “Estén preparadas y preparados y vigilando, ya que no saben cuál será el momento. Cuando un hombre sale al extranjero, dejando su casa al cuidado de sus sirvientes, cada cual con su oficio, al portero le manda estar despierto. Lo mismo ustedes: estén despiertas y despiertos, ya que no saben cuándo regresará el dueño de casa. Puede ser al atardecer, o a medianoche, o al canto del gallo, o de madrugada. No sea que llegue de repente y las y los encuentre dormidas y dormidos. Lo que les digo a ustedes, se lo digo a todas y a todos: estén despiertas y despiertos”.                        

 

DIÁLOGO COMUNITARIO, GRUPAL O FAMILIAR

  1. ¿Estamos en actitud de alerta para asumir el compromiso y el testimonio cotidianos?
  2. ¿Por qué la esperanza debe acompañar la lucha por la justicia?

 

1.- Estar preparados/as para el testimonio cotidiano

                Las primeras jesuánica-cristianas y los primeros jesuánico-cristianos esperaban la segunda venida de Jesús, como juez de toda la humanidad. Según ellas y ellos esta segunda venida ocurriría en un tiempo corto. Por ello el evangelista Marcos señala: “Vigilen, pues no saben cuándo es el momento”. La actitud de vigilancia es la postura propia de la jesuánico- cristiana, del jesuánico-cristiano, y no sólo motivado por el hecho de que en cualquier momento Jesucristo y nuestra comunidad de fe y de compromiso puede pedirnos cuenta de nuestra vida, sino porque la vigilancia es una actitud fundamental de quien asume los valores, principios y compromisos de quien está comprometida y comprometido con la creación de nuevas relaciones humanas y con la naturaleza, para la construcción del Buen Vivir.

Para nosotras y nosotros, como comunidad de creyentes en la vida digna, vivir en actitud de vigilancia es intentar responder cada día a las exigencias de la vocación que hemos recibido y de la misión que se nos ha encomendado. Lo contrario de la vigilancia es la instalación, el no moverse, el conformarse con lo poco que se hace. En cambio la actitud de vigilancia nos exige el  evaluar constantemente lo que hacemos con la finalidad de ver si estamos respondiendo a las exigencias de nuestra misión y a los desafíos de la realidad de empobrecimiento y exclusión social en que vivimos.

 

2.- Una esperanza comprometida con la causa de la justicia

                El jesuánico-cristiano y la jesuánica-cristiana, comparado y comparada como un portero en el evangelio de Marcos (13,34), debe estar atenta y atento a lo que el Espíritu de Jesús quiere revelarle a través de los acontecimientos. Vivimos en nuestro país, en nuestra isla, en América Latina  y el Caribe en una situación creciente de deterioro de la vida cotidiana de las y los más empobrecidos y excluidos. Las diferencias sociales y económicas se hacen cada vez más grandes. Mientras tanto, las y los que promueven y sostienen el proyecto neoliberal quieren convencernos de que, aunque en la actualidad estemos mal, más adelante estaremos mejor; lo cual es una mentira, si no se cambian las reglas de juego de la estructura económico y política.

Por momentos sentimos que muere también la esperanza de un pueblo. Prepararse a recibir a Jesús significa negarse a aceptar esta situación. Y es que la vigilancia implica una acción comprometida y subversiva. Levantar la esperanza con acciones concretas -no las simples ilusiones- de las y los más empobrecidos y excluidos, que asumen el compromiso de la transformación de su actual calidad de vida, es situarse en época de nueva esperanza, del adviento de los cielos nuevos y la tierra nueva en donde habite la justicia (2 Pe 3,13).

La fecha de nuestro encuentro definitivo con el Dios de Jesús es decisión suya, pero de alguna manera nosotras y nosotros también podemos poner esa fecha, porque como dice la primera lectura, Dios “sale al encuentro del que practica gozosamente la justicia y tiene presente sus caminos” (Is 64,4). Se trata, por tanto, de un vivir gozoso en medio de lucha cotidiana, en medio de tantas dificultades, porque tenemos la conciencia de estar colaborando con un Proyecto de vida digna para los seres humanos, para la naturaleza y todo el universo.

                Para las jesuánica-cristianas y para los jesuánico-cristianos de hoy lo más importante no es que el Jesús venga hoy o mañana, o simplemente deje de venir tal como lo esperaban las primeras comunidades jesuánico-cristianas, para pedirnos cuenta. Lo que importa es mantenerse fieles en el día a día. Quien no es capaz de mantener la fidelidad en el día a día, puede llevarse la gran sorpresa de tener que dar cuentas el día en que menos se esté preparado o preparada. ¿Y si tuviéramos que dar cuenta en tiempos, de cansancio, de desánimo, de infidelidad?

 

 

Para la plegaria de las y los participantes:

 

  1. Pidamos por todas las personas que formamos las comunidades jesuánico-cristianas en diferentes espacios de organización comunitaria, para que seamos vigilantes, creativas, creativos y fieles. Roguemos…
  2. Por las pastoras y pastores de las diferentes denominaciones cristianas, así como las y los líderes de las organizaciones populares y comunitarias para que sean testimonio de los valores evangélicos del amor y la solidaridad y sirvan a los mejores intereses de su pueblo. Roguemos…
  3. Por personas que nos gobiernan y por quienes aspiran a hacerlo, para que puedan crecer en conciencia ética y ciudadana y orienten sus acciones para la inclusión social de las y los más empobrecidos y excluidos. Roguemos…

 

Exhortación final: Por medio de las lecturas de este primer domingo de adviento, se nos has invitado a la vigilancia activa que va acompañada de la práctica de la justicia y de la solidaridad en la construcción de una vida digna. Es necesario continua asumiendo la práctica de la solidaridad con alegría y  esperanza (Is 64,3), no con amargura y el desaliento, para encontrar a tu hijo encarnado  que viene a nuestro encuentro y así la fiesta de Navidad que celebraremos sea significativa para nuestras vidas y para el crecimiento del pueblo al que pertenecemos, en su lucha por lograr el Buen Vivir.

 

Juan el Bautista: un profeta que llama a restablecer los valores, principios y prácticas que fundamentan una convivencia armónica y justa B2°A (11-17/11/2017)

 

Introducción: La figura de Juan el Bautista, con su llamado a la conversión al pueblo judío para pre­parar al pueblo de Israel a recibir a Jesús y al proyecto que vive, anuncia y defiende, se nos presenta para la reflexión en esta semana. Ahora vuelve a resonar el pregón del profeta Isa­ías: “Preparen el camino de Adonai, allanen sus senderos”.

Acojamos con alegría el llamado a la conversión, al cambio de mentalidad y de práctica social que se nos hace, para así poder celebrar la fe y la vida con el gozo de aquellas personas que están en proceso de transformación y transitando hacia valores, actitudes y prácticas más comprometidas y solidarias.

 

Lect. Primer Testamento: 1ªL: Isaías 40,1-5.9-11. Adonai, una divinidad que pastorea a su pueblo

 

Introducción L.P.T: El profeta Isaías (el llamado “Isaías Segundo”, caps. 40-55) acompaña al grupo de la gente más empobrecida en el exilio de Babilonia (s. VI a.C.); en medio de la situación que vive el grupo al que le da seguimiento habla de volver a la patria, y de preparar el “Camino de Adonai”, camino que conduce, de nuevo, como en el tiempo de la salida de la opresión de Egipto, de la tierra de opresión a la tierra de la libertad.

 

Texto: Consuelen, dice Adonai, tu Dios, consuelen a mi pueblo. Hablen a Jerusalén, hablen a su corazón y díganle que su jornada ha terminado, que ha sido pagada su culpa, pues ha recibido de manos de Adonai, doble castigo por todos sus pecados.

Una voz clama: “Abran el camino a Adonai en el desierto. En la estepa tracen una senda para Dios, que todas las quebradas sean rellenadas y to­dos los cerros y lomas sean rebajados, que se aplanen las cuestas, y queden las colinas como un llano.” Porque aparecerá la gloria de Adonai, y todas y todos la verán, porque Adonai ha hablado.

Sube, oh Sión, a un alto cerro para proclamar una buena noticia. Haz resonar fuertemente tu voz oh Jerusalén, grita sin miedo. Diles a las ciudades de Judá: “Aquí está su Dios”; sí, aquí está el Señor Adonai, que viene con mucho poder y que lo someterá todo con su brazo. Trae todo lo que ganó con sus victorias, delante de él van sus trofeos.

Como pastor, lleva a pastar a su rebaño, toma en brazos a los cor­deros, los pone junto a su corazón y conduce al reposo a las paridas.

 

Salmo de hoy: ¿En dónde están los profetas que nos ayuda a abrir los ojos y nos dan  esperanzas y fuerzas para andar?

 

  • En las ciudades y en los campos, entre nosotras y nosotros están.
  • Nos enseñaron las normas y valores para la convivencia cotidiana.
  • Nos ayudaron a abrir los ojos y descubrir nuestra misión en la construcción del Proyecto de Vida Digna.

 

Lect. Evangélica: Marcos 1,1-8. El los bautizará con el Espíritu Santo

 

Introducción L. Ev.: Marcos comienza su escrito definiendo el mensaje de Jesús como una Buena Noticia para un pueblo sometido y explotado por el imperio romano. El, además, nos presenta a Juan el Bautista haciendo un llamado a la conversión e invitando a un bautismo para asumir el compromiso con la causa de la justicia y de la solidaridad. De esta manera, el pueblo se prepara para acoger el mensaje del Buen Vivir, que Jesús proclamará.

Texto: Comienzo de la Buena Nueva de Jesucristo, Hijo de Dios. En el libro del profeta Isaías está escrito: “Ahora mando a mi mensajero delante de ti, para prepararte el camino. Escuchen ese grito en el desierto: Preparen el camino del Señor, enderecen sus senderos. Y así sucedió: Juan el Bau­tista se presentó en el desierto. Y predicaba al pueblo, hablando de bautismo y de conversión para alcanzar el perdón de los pecados. Acudía a él gente de toda la región de Judea, y todas y todos, las y los habitantes de Jerusalén. Confesaban sus pecados y Juan los bautizaba en el río Jordán.

Juan llevaba un vestido hecho de pelos de camello con un cinturón de cuero, y comía insectos y miel de abeja silvestre. Juan decía muy cla­ro: “Detrás de mí viene otro mucho más grande que yo y no me atrevería, ni siquiera de rodillas, a desatar la correa de su calzado.  Pues yo los bau­ticé con agua, pero él los bautizará en el Espíritu Santo”.

 

DIÁLOGO COMUNITARIO, GRUPAL O FAMILIAR

 

 

  1. ¿Por qué el profeta debe comprometerse con el proyecto de Vida Digna?
  2. ¿Para qué Juan llama a la conversión comunitaria y personal?

 

  1. Un profeta comprometido con el Proyecto de Vida Digna

 

En este camino de preparación a la Navidad, uno de nuestros maestros y acompañantes es el profeta Isaías. Dirigiéndose a la parte del pueblo judío que estaba deportada en Babilonia les anuncia un mensaje de consolación. Adonai, el dios de Israel, se presenta como un pastor que apacienta a su rebaño, que lo cuida, que está decidido a liberarlo una vez más de la opresión y conducirlo a su tierra.

Preparar el “Camino del Señor”, significa también preparar el camino del regreso de su pueblo a la tierra prometida. Y es que los caminos de la divinidad comprometida con el Buen Vivir del pueblo empobrecido y excluido conducen a la tierra liberada, en donde se construye en el día a día, una vida sustentada en los valores del amor, de la indignación ética ante la injusticia, y en donde se asumen, con alegría, las luchas y los compromisos cotidianos.

En medio de comunidades en donde hay tantas personas que están desanimadas por el peso de la vida, de la situación económica, por el engaño de la mayor parte de los partidos políticos, convertidos en cínicos mercaderes de la política,  tenemos el reto de imitar a las personas, que, con corazón de pastores y pastoras, consuelan a su pueblo y lo invita a recorrer el camino que conduce a una vida más digna.

En diferentes ocasiones dentro de la Biblia se habla del Proyecto de vida digna que tiene que realizarse en medio de un pueblo concreto (2 Pe 3,13. Ap 21,1). El Proyecto del buen vivir sólo se hace realidad en donde la justicia guía las relaciones entre las personas, con los seres vivos, con la naturaleza. Por eso, para examinar si estamos comprometidas y comprometidos con un plan de vida digna, basta que nos preguntemos si en nuestras familias, comunidades, en nuestros barrios y comunidades rurales estamos comprometidas y comprometidos o no con la causa de la justicia y la defensa de la vida plena.

La convicción de que se realizará la promesa divina de “cielos nuevos y tierra nueva” no debe convertirnos en personas pasivas. Sino todo lo contrario; es tal certeza la que debe animarnos a seguir trabajando por ese Proyecto, pues, tarde o temprano, con nuestras luchas y con la compañía del Espíritu de Jesús, iremos logrando mejorar nuestra calidad de vida.

 

  1. Juan, un profeta indignado que llama a la transformación comunitaria y personal

 

Juan el Bautista es un vivo testimonio de profeta comprometido con el mensaje que anuncia. Su lugar escogido para realizar la misión es el desierto, que recuerda al pueblo de Israel los largos y duros años de camino hacia la tierra de Israel, tierra que fue conquistada con mucho esfuerzo y articulación de grupos de diferentes procedencias.

Juan lleva un estilo de vida austera y consecuente con la misión de preparar los caminos para preparar al pueblo a recibir el mensaje y la propuesta de vida digna que Jesús trae. El mismo Jesús reconocerá la calidad profética del Bautista. Cuando Juan manda a sus discípulos a preguntar a Jesús si él era el Mesías, Jesús, dirigiéndose a la gente y refiriéndose al precursor, señala: “¿Qué fueron a contemplar al desierto? ¿Una caña movida por el viento? ¿Qué fueron a ver? ¿Un hombre vestido con ropas finas? Pero las personas que se ponen trajes elegantes y llevan una vida de placeres, están en los palacios de los reyes. Entonces, ¿qué fueron a ver? ¿un profeta? Eso sí, y les declaro que Juan es más que un profeta. (…) Yo les aseguro que entre las personas nacidas de mujer no hay nadie mayor que Juan… (Lc 7,24-28).

Juan está consciente de que su misión es preparar los caminos para el desarrollo de la misión de Jesús. Reconoce que Jesús es la persona más importante. Por eso afirma: “Detrás de mí viene el que es más fuerte que yo; y no soy digno de desatarle, inclinándome, la correa de sus sandalias”(Mc 1,7). En otra ocasión afirmó: “Es preciso que él crezca y que yo disminuya” (Jn 3,28.30).

En el evangelio de Marcos, Juan el Bautista parece surgir repentinamente, “apareció” (Mc 1,4). Es un enviado, un mensajero divino. Trae el anuncio que prepara el de Jesús. Se dedica a bautizar en el desierto como signo de vida, y llama a la conversión en estilo de vida y en los valores que guían la conducta y la convivencia cotidiana. Es decir, cambiar lo que debe ser cambiado, enderezar lo torcido, buscar la justicia y preparar, con la mayor seriedad posible, el encuentro con cada persona necesitada de nuestro servicio, amor y solidaridad.

Juan el Bautista llama a la conversión para el perdón de los pecados. La palabra original griega utilizada para expresar el perdón hace referencia a una acción de liberación. Es decir, no hay verdadera conversión, allí donde no hay una actitud continua de liberación del egoísmo, de la injusticia, de la exclusión, del empobrecimiento, para vivir en la libertad de las hijas e hijos de una divinidad que se presenta como salvadora y liberadora. Sólo desde una actitud continua de liberarnos de los antivalores personales y sociales, podemos preparar el encuentro con el Jesús  que se hace presente en Navidad y cada día de nuestra vida, siempre que estemos abiertos y abiertas a asumir su Propuesta de vida digna y feliz.

Juan el Bautista, y su testimonio se convierten en un ejemplo a imitar por quienes formamos partes de grupos y comunidades de fe, ya sea que éstas pertenezcan a grupos jesuánico-cristianos o simplemente de gente que cree en la Vida Digna, por su calidad de vida profética, por su fidelidad al mensaje que proclama, por su distanciamiento de los centros de poder, por la austeridad de vida que nos da libertad profética para anunciar el mensaje liberador del evangelio de Jesús.

Nuestras comunidades jesuánico-cristianas tienen el desafío de seguir haciendo un llamado a la transformación de las conciencias de las personas y también de las estructuras sociales injustas. La llamada a la conversión, a la transformación, es exigencia de nuestro compromiso con la defensa de la vida en medio de una sociedad estructuralmente injusta y excluyente.

 

Para la plegaria de las participantes y los participantes:

 

  1. Pidamos por todas las comunidades cristianas para que se comprometan con el Proyecto del Buen Vivir, que exige la práctica de la justicia y la solidaridad. Roguemos.
  2. Para que todas y todos, las y los jesuánico-cristianos y líderes de organizaciones que luchan por la defensa de la vida, para que vivamos cada día el compromiso de cambiar los antivalores personales y las estructuras sociales injustas. Roguemos.
  3. Por quienes gobiernan a nuestro país para que dejen a un lado los intereses personales y partidarios para buscar el bien de toda la nación. Roguemos.

 

Exhortación final: En este tiempo de preparación al nacimiento de Jesús y de reflexión sobre nuestra esperanza en la lucha por lograr mejor condición de vida, se nos has hecho un nuevo llamado a la conversión y a comprometernos con el Proyecto de los cielos nuevos y la tierra nueva en donde habite la justicia. La figura de Juan Bautista es un modelo a imitar, por su compromiso con la denuncia social y con el anuncio de una propuesta de vida buena. Por todo eso, se hace indispensable mantener la fe en el proyecto liberador para caminar seguras y seguros, en el compromiso cotidiano, por la justicia y la defensa de la vida.

 

 

 

 

Vivan siempre alegres en el compromiso cotidiano con el Buen Vivir  B3A (18-24/12/2017)

 

Introducción: La Palabra de Vida Digna nos invita hoy a la alegría, puesto que se acerca la celebración del nacimiento de Jesús. El viene en persona y se encarna en nuestra historia; nos mostrará el camino de la justicia, y nos invitará a comprometernos con el Proyecto del Buen Vivir.

 

Lect. Primer Testamento: Isaías 61,1-2.10-11. Consagrado por el Espíritu para evangelizar a las empobrecidas y excluidos sociales

 

Introducción L.P.T: El profeta Isaías (el llamado “Tercer Isaías”, caps. 55-66) habla de su misión en medio de su pueblo empobrecido, después que un grupo de personas exiliadas por el imperio babilónico había regresado a la tierra de Palestina.

Un buen grupo del pueblo de Israel volvió del exilio de Babilonia (538 a.C.), pero la situación en Palestina era difícil. Jerusalén había sido destruida, el Templo había sido transformado en ruinas. Las tierras estaban abandonadas unas y las más fértiles de Galilea en pocas manos. En medio de esas circuns­tancias el profeta Isaías se siente llamado para traer Buenas Noti­cias a la gente humilde anunciando la realización del año jubilar, del año en que se perdonaban las deudas y las tierras perdidas regresaban a las familias propietarias.

 

Texto: El Espíritu del Señor Adonai está sobre mí, porque Él me ha ungido. Me ha enviado con buenas noticias para las y los humildes: para sanar a los corazones heridos, para anunciar a los desterrados su liberación, y a los presos su vue­lta a la luz. Para publicar un año feliz lleno de los favores de Adonai.

Salto de alegría, delante de Adonai, y mi alma se alegra en mi Dios, pues él  puso ropas de salvación y me abrigó con el manto de la justicia, como el novio se coloca su anillo o como la esposa se arregla con sus joyas.

Pues así como brotan de la tierra las semillas o como aparecen las plantitas en el jardín, así el Señor Adonai hará brotar la justicia y la dicha a la vista de todas las naciones.

 

Salmo de hoy: Mano con mano vamos, coco con codo andamos, por el camino nuevo de la liberación.

  • A defender nuestra tierra del voraz enemigo, que nos quita el abrigo, que nos roba el sudor.
  • A sembrar nuestros campos con semillas de vida digna, mártires de nuestra tierra, son la resurrección.
  • Al Jesús de los mil rostros, que vive y lucha con su pueblo, le ofrecemos las manos por la liberación.

 

Lect. Evangélica: Juan 1,6-8.19-28. Juan, testigo de la luz

 

Introducción L. Ev.: Como el domingo pasado, encontramos la figura de Juan Bautista en su misión de preparar el camino, para abrir paso al ministerio de Jesús. El evangelista Juan define al Bautista como testigo de la Luz que sería Jesús. Y al ser testigo creíble de Dios logró que muchos/as creyeran en Dios y recibieran a su enviado Jesús.

 

Texto: Vino un hombre de parte de Dios: éste se llamaba Juan. Vino para dar testimonio; vino como testigo de la luz, para que, por él, todas y todos creyeran. No era él la luz, pero venía como testigo de la luz.

Este es el testimonio de Juan respecto de Jesús. Los judíos de Je­rusalén habían enviado donde Juan a algunos sacerdotes y levitas para que le preguntarán: “¿Quién eres tú?”; Juan aceptó decírselo y no lo negó. De­claró: “Yo no soy el Cristo.”

Le dijeron: “Entonces, ¿quién eres? ¿Eres Elías?” Contestó: “Yo no soy Elías.” Le dijeron: “¿Eres el Profeta?” Contestó: “No.” Le pregunta­ron de nuevo: “Dinos quién eres, para que llevemos una respuesta a los que nos han enviado: ¿Qué dices de ti mismo?” Juan contestó: “Yo soy la voz del que grita en el desierto: Enderecen el camino del Señor, como lo anunció el profeta Isaías.”

Los enviados eran del grupo de los fariseos. Le hicieron esta pregunta: “¿Por qué bautizas entonces si no eres el Cristo, ni Elías, ni el Profeta?”. Les contestó Juan: “Yo bautizo con agua, pero hay uno en medio de ustedes, a quien no conocen. El viene detrás de mí, y yo no merezco soltarle la correa de la sandalia.”

Esto sucedió en Betania, al otro lado del río Jordán, donde Juan bautizaba.

DIÁLOGO COMUNITARIO, GRUPAL O FAMILIAR

 

  1. ¿Cómo anunciar la buena nueva a los/as empobrecidos/as, a los/as excluidos/as en situaciones económicas, sociales, políticas y ecológicas tan difíciles?
  2. ¿Cómo hacer realidad el proyecto de vida digna?

 

  1. La buena noticia para los/as empobrecidos/as y dominados/as

                La primera lectura nos presenta al tercer Isaías hablando en nombre del dios Adonai al Pueblo de Israel, después  que un buen grupo había regresado del exilio de Babilonia (el regreso se produjo hacia el 538 a.C.). La situación en la que vivía el pueblo pobre era difícil. La ciudad de Jerusalén estaba en ruinas; las mejores tierras, las de Galilea, estaban en manos de unos pocos, funcionarios del imperio persa. No había fuentes de trabajo. Así, la mayor parte de los/as que regresaron se sentían desanimados/as. Los/as campesinos que se quedaron, tuvieron que compartir con lo que regresaron, lo poco que tenían. Había una situación de gran miseria y desesperanza.

En medio de esta situación difícil hay un profeta que, junto a su comunidad creyente, tiene el coraje de anunciar, en nombre de su divinidad, buenas noticias para los/as miserables, para los/as cautivos/as, para los/as que tienen el corazón destrozado y desanimado. Señala que el Proyecto de Vida Digna supone trabajar por conseguir mejores condiciones de vida para el pueblo empobrecido y excluido. Y la comunidad del tercer Isaías se siente comprometida en el desarrollo de ese Proyecto.

Es significativo el hecho de que Jesús, tomará las mismas palabras de la comunidad isaiana para hablar del programa de su misión (Lc 4,18-19).

                La situación socio-económica en la que viven muchas de nuestras comunidades es muy parecida a la que vivían las comunidades en el tiempo de la misión del tercer Isaías.  Hoy también encontramos muchas personas que están viviendo en situaciones de vida muy precarias, que no ganan un salario justo para alimentar a sus hijos e hijas, a las y los que el conuco no les da los medios necesarios para comprarles medicinas. Por otro lado, hay tantas personas prisioneras “preventivas”, tantos/as cautivas de los vicios, del juego de la lotería, tantos/as jóvenes metidos en la droga… En medio de esa situación se nos pide el coraje de anunciar la Buena Nueva del Evangelio para todas aquellas personas que han perdido la esperanza y la ilusión de vivir.

 

  1. La realización del Proyecto de Vida Digna

                El profeta Isaías anuncia que él ha sido enviado para proclamar el año de la gracia del Señor, como señal de que han llegado los tiempos mesiánicos en donde se hace verdaderamente realidad el Proyecto de Dios.

En Israel se celebraba cada 7 años el año sabático. En ese año había que dejar descansar la tierra. Se comía de aquello que la tierra diese espontáneamente: sobre todo frutas. También en ese año se liberaban los esclavos judíos y se dedicaba más tiempo para la oración. Después de 7 años sabáticos tocaba celebrar el año jubilar, en el que las tierras tenían que volver a sus dueños originales, se liberaban todos los esclavos, se perdonaban todas las deudas y tendría que haber una gran alegría en el pueblo (Lv 25,1-17).

                Según señalan algunos estudiosos de la Biblia, no tenemos datos históricos que aseguren que se haya celebrado alguna vez el año jubilar. Lo que se propone en dicho año es una estrategia para impedir la acumulación de las riquezas en pocas manos y así evitar que las familias sean despojadas de sus tierras.

Jesús, hablando en la sinagoga de Nazaret, señala que él vino para proclamar el “año de gracia” del Señor, refiriéndose al verdadero año jubilar que se inaugura con su presencia (Lc 4,19) en medio del pueblo empobrecido y excluido. De todas maneras, el tema permanece como un ideal a conseguir. Es decir, en el Proyecto de Vida Digna, no hay esclavas y esclavos, no existe la idea de que los seres humanos son dueños de la tierra; más bien, como proclaman algunas culturas indígenas, somos nosotras y nosotros quienes pertenecemos a la tierra, y en ella tenemos que construir unas relaciones fundamentadas en el respeto mutuo y en la solidaridad.

Cuando como comunidad nos comprometemos con el  anuncio del Evangelio a los/as miserables y empobrecidos/as, cuando nos preocupamos por curar los corazones rotos, cuando nos preocupamos por aquellos/as que están cautivos de una forma injusta, cuando somos capaces de poner en común nuestros dones, nuestro tiempo, nuestras pequeñas o grandes posesiones, así estamos haciendo realidad el Proyecto de Vida Digna.

Otra actitud fundamental de los/as creyentes es estar siempre abiertos/as a las exigencias del Espíritu. No se trata por tanto de una espera pasiva.  Se nos exige la creatividad del amor comprometido para realizar las estrategias y las acciones que se nos pide en el espacio de tiempo que se nos da y en lugar preciso en donde nos toca desarrollar nuestra misión.

Como comunidad creyente tenemos que convencernos de que la mediocridad, la flojedad y la tristeza nos hacen perder la capacidad de creatividad y de libertad que el Espíritu infunde en nosotros y nosotras.

 

Para la oración de las y los participantes:

  1. Por todas las comunidades cristianas para que se comprometan con la causa de la mejora de las condiciones de vida los más débiles y excluidos/as sociales. Roguemos…
  2. Para que podamos mostrar a la sociedad la alegría de vivir nuestra fe y nuestro compromiso cristiano. Roguemos…
  3. Por los/as pastores/as de la Iglesia y por los gobernantes, para que ayuden a sus comunidades a vivir comprometidos/as con la causa de la justicia. Roguemos…

 

Exhortación final: En esta tercera semana de adviento se nos has invitado seriamente a imitar al profeta Isaías, y sobre todo al gran profeta Jesús, en su misión de anunciar el Evangelio liberador y a comprometernos con proyectos sociales, económicos y políticos orientados a mejorar la calidad de vida de los sectores sociales más empobrecidos y excluidos. Ojalá que hagamos esta tarea con alegría y abiertos/as a las exigencias de tu Espíritu, para que podamos convertimos en testigos y testigas de tu luz, y así ayudar a hacer nacer la fe en tantos/as hermanos y hermanas que necesitan reconstruir su vida y su esperanza.

 

Un niño nos ha nacido. BTN (25-31/12/2017)

 

Introducción: En esta semana estamos de fiesta por la conmemoración del nacimiento de Jesús. Es un tiempo para contemplar a un niño indefenso recostado en un pesebre que nos ofrece la posibilidad de tener una vida verdadera, una vida con calidad fundamentada en el amor, la justicia y la solidaridad.

 

1ªL: Isaías 52,7-10. Todos y todas verán el tiempo de Vida Digna

 

I: El segundo Isaías, profeta que acompaña a uno de los grupos judíos que estaban en el exilio de Babilonia (587-537 a.e.c.) habla en el texto que leemos a continuación de la liberación de la parte del pueblo que estaba en el exilio. Esa liberación y la vuelta a la ciudad de Jerusalén será posible, según el profeta, por la intervención del Dios Adonai, porque Él es salvador y liberador que se compadece de su pueblo y le ayuda a conseguir la paz y la felicidad.

 

T: ¡Qué bien venidos, por los montes, los pasos del que viene con buenas noticias! Que anuncia la paz, que trae la felicidad, que te anuncia tu salvación y que te dice: “Ciudad de Sión, ya reina tu Dios”.

Escucha, tus guardianes alzan la voz y juntos gritan jubilosos, porque ven cara a cara a Adonai regresando a Sión.

Estallen en gritos de alegría, ruinas de Jerusalén, porque Adonai se compadece de su pueblo y rescata a Jerusalén.

Adonai se ha arremangado su brazo santo a la vista de las naciones, y todos y todas ven, hasta los extremos del mundo, la salvación que trae nuestro Dios.

 

Salmo de hoy: Jesús vive en el pobre, vive en el niño y en el joven. Vive en mi comunidad. Vive Jesús en quien lucha, vive en quien sabe amar.

 

  • Jesús vive en el pobre; vive en mi comunidad; en el joven que lucha y trabaja, por un mundo de amor y de paz.
  • Jesús vive en el/la anciano/a, en el/niño/a y en mi hogar. Vive en quien ama y se encarna en su realidad, construyendo día tras día, con coraje y hermandad.

 

2ªEv: Juan 1,1-18. Puso su tienda entre nosotros y nosotras

 

I: Según la tradición, entre las y los que seguían a Jesús había un discípulo preferido, llamado “el discípulo amado”. Muchos han relacionado a este personaje con el autor del cuarto evangelio. Esta amistad profunda le ayudó para entender el gran misterio de la Palabra hecha carne. Jesús es descrito por Juan como luz y vida. Sin embargo muchas personas rechazaron esa luz que venía de Dios porque prefirieron seguir viviendo en las tinieblas.

Dios, en la persona de Jesucristo, se ha decidido a acampar en medio de su pueblo, y así hacernos hijas e hijos suyos, hermanas y hermanos de Jesús.

 

T: En el principio ya existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios. La Palabra en el principio estaba junto a Dios. Por medio de la Palabra se hizo todo, y sin ella no se hizo nada de lo que se ha hecho. En la Palabra había vida, y la vida era la luz de los seres humanos. La luz brilla en la tiniebla, y la tiniebla no la recibió.

Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan: éste venía como testigo, para dar testimonio de la luz, para que por él todos y todas vinieran a la fe. No era él la luz, sino testigo de la luz. La Palabra era la luz verdadera, que alumbra a todo ser humano. Al mundo vino y en el mundo estaba; el mundo se hizo por medio de ella, y el mundo no la conoció. Vino a su casa, y los suyos y suyas no la recibieron. Pero a cuantos la recibieron, les da poder para ser hijos e hijas de Dios, si creen en su nombre. Estos y éstas no han nacido de sangre, ni de amor carnal, ni de amor humano, sino de Dios. Y la Palabra se hizo carne, y acampó entre nosotros y nosotras, y hemos contemplado su gloria: gloria propia del Hijo único del Padre, lleno de gracia y de verdad.

Juan da testimonio de él y grita diciendo: “Este es de quien dije: el que viene detrás de mí pasa delante de mí, porque existía antes que yo”. Pues de su plenitud todos y todas hemos recibido gracia tras gracia: porque la ley se dio por medio de Moisés, la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo. A Dios nadie lo ha visto jamás: El Hijo único, que está en el seno del Padre, es quien lo ha dado a conocer.

 

             PARAEL DIALOGO COMUNITARIO

 

  1. ¿Por qué debemos alegrarnos y celebrar el nacimiento de Jesús?
  2. ¿Por qué Jesús nació en un pesebre?
  3. ¿Por qué afirmamos que Jesús es una luz de solidaridad en medio de las tinieblas del mundo?

 

  1. La alegría por el nacimiento de Jesús

 

Sólo sentimientos de alegría y gratitud puede albergar nuestro corazón en esta semana. Por la cercanía amorosa de Jesús, por la salvación y el perdón que nos ofrece tan gratuita y desinteresadamente. Porque nos revela que su voluntad no es otra que nuestra felicidad. Y que Él no quiere ser para nosotros y nosotras más que un Padre amoroso que nos espera y nos acoge siempre.

El mundo puede estar muy orgulloso de sus logros y de sus progresos, especialmente en este siglo de tantas maravillas tecnológicas. Lo triste es que todo eso es para unas y unos pocos todavía. Y que la mayoría de los seres humanos, por culpa del egoísmo y la codicia de una parte pequeña de la humanidad, sufren de muchos males. Nosotros y nosotras, cristianos y cristianas, al celebrar el nacimiento de Jesús nos sentimos llamados y llamadas a compartir con todos y con todas la alegría que hoy nos embarga, haciendo de cada una de nuestras vidas una oferta y un testimonio del amor de Jesús, el amor que se nos ha manifestado de forma tan  cercana. Un amor que sí da vida y trae paz, que cura y consuela, que perdona y acoge.

 

  1. Jesús nace en un pesebre

El pueblo judío estaba esperando al Mesías, pero nunca se iba a imaginar que iba a nacer en un pesebre en el lugar de los animales. Se decía que el Mesías iba a ser descendiente de David. Por lo tanto, aunque en el tiempo de Jesús ya hacía tiempo que se había interrumpido la conexión con la familia real de David, puesto que el rey Herodes no era de la familia de David, y ni siquiera era de origen judío, se esperaba que el Mesías naciese en el palacio real. Sin embargo, Dios determinó que su hijo naciese en un pesebre, en el lugar de los animales.

Conociendo el estilo de las casas del tiempo de Jesús, tal como lo ha demostrado la ciencia de la arqueología, las familias solían tener una sala común que servía para muchos usos: comer, dormir, sala de estar… Es de supo­ner que en la casa de la familia de José, que probablemente era de Belén, no había lugar para María y José en la sala común y sí encontraron puesto en el lugar de los animales.

Es frecuente en este período de Navidad decir que Jesús nace en cada familia y en cada corazón cristiano. Esos “nacimientos” no deben dejar hacernos olvidar el hecho primero y fundamental: Jesús nació de María en el seno de un pueblo dominado por el imperio más grande de la época: el romano. Para el cristiano y la cristiana la Navidad manifiesta la entrada definitiva de Dios en la historia humana. Navidad de la pequeñez y el servicio, en medio del poder de dominación y la prepotencia de los grandes de este mundo. Entrada, por tanto, con olor a establo.

Dios preparó el lugar más humilde para que su hijo naciese. Jesús, desde su nacimiento, muestra su preferencia por lo humilde, por lo pobre, por lo alejado de los centros de lujo y de poder. Allí en la marginalidad, el Hijo de Dios se hizo hermano nuestro, la Palabra se hizo carne.

Anoche leíamos el relato del nacimiento de Jesús según lo narra hermosamente el evangelista Lucas. Luego se nos dice que los pastores fueron a Belén y encontraron al niño tal y como les habían dicho: junto a su madre, una humilde doncella que guardaba en el corazón las cosas tan grandes que Dios manifestaba. Junto a José, un humilde carpintero que debía velar por ambos. Un niño no sentado en un trono de grandeza y poder, sino en la morada de los mansos animales que acompañan a pobres y a humildes. Así se nos muestra Dios, así revela su victoria. Sin la prepotencia de los conquistadores, ni la violencia de las y los poderosos. Sin armas, sin ejércitos, como algunos y algunas soñaban al esperar al Mesías. No provoca gritos de terror ni sollozos de angustia. Ante su presencia amorosa en el recién nacido, tanto los ángeles como los pastores rompen a cantar de alegría.

El ejemplo de un hombre-Dios, que nace en un pesebre, se convierte en un desa­fío para nuestras comunidades cristianas que están formadas en su mayoría por gente humilde y cuyos pastores y pastoras, así como toda la comunidad, tienen como compromiso y desafío la opción preferencial por las y los empobrecidos y excluidos Y es que su mismo Maestro nació en el más humilde de los lugares.

 

3.- Una luz de solidaridad en medio de las tinieblas de este mundo

Ahora acabamos de leer el prólogo del evangelio de san Juan. Nos dice que la Palabra de Dios, por la cual Él hizo los mundos, ha puesto humildemente su morada entre nosotros y nosotras, como si armara su tienda de pastor entre las ovejas del rebaño, para iluminarlas con la suave luz de su presencia que aleja las tinieblas.

Isaías, el gran profeta del período navideño, nos recuerda que “el pueblo que andaba a oscuras vio una gran luz” (Is 9,1). Esta oscuridad se encuentra en nuestros días en la enorme pobreza en que vive la gran mayoría de la humanidad, en la creciente brecha entre naciones y personas que disponen de la mayor parte de los recursos del planeta, y los pueblos y personas que el orden -o mejor dicho desorden- internacional del neo-liberalismo capitalista excluye, cada vez más, de la participación de los más elementales bienes de este mundo.

Pero, las verdaderas tinieblas no se encuentran, por lo general, en aquellas personas que sufren las consecuencias de un orden económico internacional injusto. La raíz -no la causa única- de ella está en el olvido de la dignidad humana de las y los empobrecidos y de su condición de hijas e hijos de Dios. Así de simple y de inhumano. Y esto vale también, para quienes, como sucede también en nuestro país, en América Latina y el Caribe, viven en los países pobres de espaldas a sus propios pueblos. Hablar de pobreza es describir un estado de cosas, hablar de injusticia es calificar moralmente el asunto. La injusticia constituye, en efecto, el núcleo de la oscuridad a la que nos estamos refiriendo.

Las innumerables personas de buena voluntad, que tanto en los países ricos como en los empobrecidos buscan dar un testimonio cristiano creando organizaciones de solidaridad y grupos de defensa de los derechos humanos, enfrentando un sistema económico que excluye a las y los más débiles de la sociedad, haciendo gestos de solidaridad y amistad hacia las y los olvidados de este mundo, son signos de luz en medio de la oscuridad.

  • El evangelio de Juan que hemos leído señala que: “En la Palabra había vida, y la vida era la luz de los seres humanos (…). Vino a su casa y las y los suyos no la recibieron. Pero a cuantos la recibieron, les da el poder para ser hijos e hijas de Dios, si creen en su nombre.” (Jn 1,9-12). Y los hijos e hijas de Dios son las personas que se convierten en luces que transformarán, poco a poco, las tinieblas amenazantes en una noche humana, festiva y luminosa. Así haremos que la esperanza de ver “una gran luz” comience a convertirse en una realidad, en una esperanza encarnada, como Jesús que renace entre nosotros y nosotras. En ese caso ésta habrá sido una Navidad más, en la que nuestra esperanza y nuestra alegría crecerán. Si dejamos de realizar nuestra tarea por egoísmos o simplemente por miedo, ésta será una Navidad menos, una Navidad perdida en nuestras vidas.
  • Exhortación final: Hemos celebrado el nacimiento de Jesús. Sus palabras de amor y sus acciones solidarias se convierten en un referente para quienes como él asumimos con responsabilidad la tarea de construir una familia, una comunidad y un mundo solidario. Ojalá que nos mantengamos siempre firmes en la misión que hemos asumido con constancia, dedicación y responsabilidad.

 


Guías para la reflexión y el diálogo. Septiembre-octubre, 2017

octubre 8, 2017

Red Ecuménica Bíblica Dominicana (REBIDOM)

C/ 3 No. 9. El Milloncito, Sabana Perdida. Santo Domingo Norte. Rep. Dominicana

Tel.  809-902-4060/809-765-7528. E-mail: rebido@gmail.com, rebido07@yahoo.es

www.redbiblicadominicana.wordpress.com

 

Guías de reflexión para familias, grupos y círculos comunitarios. Septiembre-diciembre, 2017

Propósito general:

Analizar y reflexionar sobre la realidad de acaparamiento de bienes, corrupción y violencia generalizada en la sociedad isleña: dominicana y haitiana, en vista a definir las causas y consecuencias  de estos males sociales y definir el aporte de las familias, los grupos populares, las ONGs, las congregaciones cristianas y otros grupos del entorno local a la articulación de una propuesta de sociedad más equitativa, incluyente y justa, en el marco de la construcción de un Proyecto de Vida Digna.

Propósitos específicos:

1.-Realizar un análisis histórico, coyuntural y estructural, del acaparamiento de bienes en manos de grupos económicos y de proyectos  coloniales, nacionales y transnacionales.

2.-Establecer la relación entre el acaparamiento de bienes y las acciones de corrupción que se desarrollan a diferentes niveles de la sociedad dominicana, isleña, caribeña, latinoamericana y mundial.

3.- Establecer la relación entre la corrupción, la violencia y la impunidad en las relaciones cotidianas en la familia, en las iglesias y en la comunidad.

4.- Promover proyectos articulados orientados a la formación de la conciencia crítica generadora de procesos de transformación social, con un enfoque de derechos.

5.- Definir líneas de acción, estrategias y acciones concretas orientadas a fomentar, desde los grupos comunitarios y populares, las familias y las comunidades, la transparencia, el ejercicio de los derechos y deberes ciudadanos y una justa distribución de bienes.

Temas sugeridos:

1.- Migración y búsqueda de una tierra en donde vivir y convivir. Los orígenes  de los pueblos de la isla.

2.- Colonización y esclavitud: apropiación de riquezas, violencia y relaciones de dominio.

3.- La liberación de la esclavitud y la creación de espacios de libertad y de  convivencia solidaria.

4.- Los proyectos de articulación de los pueblos haitiano y dominicano: el proyecto de los esclavos liberados de la parte oeste, el de los trinitarios  y el de los hateros y comerciantes de la parte este.

5.- Acaparamiento de bienes, violencia, corrupción e impunidad en la historia de los pueblos: haitiano (1804-2017) y  dominicano (1844-2017).

6.- Celebración: La justa repartición de bienes y la lucha contra la corrupción, violencia y la impunidad de las familias, las iglesias, las comunidades.

 

 

1.- Migración y búsqueda de una tierra en donde sobrevivir y convivir.

Propósito específico: Reflexionar sobre la realidad humana de la migración en búsqueda de mejor calidad de vida a fin de promover la acogida de las y los inmigrantes que llegan a la comunidad así como el contacto con los que se fueron a otros países o territorios.

Introducción  al tema: Los seres humanos siempre ha emigrado buscando mejores condiciones de vida. En la realidad de hoy los dominicanos y haitianos emigran de sus regiones y de sus territorios de orígenes en búsqueda de mejor calidad de vida es una realidad cotidiana. Haitianos y dominicanos emigran hacia Estados Unidos, Canadá, Europa y Sudamérica. Los sudamericanos como los colombianos y venezolanos emigran hacia el Caribe y hacia Estados Unidos y Europa.

Oración inicial: (se hace una oración o se canta una canción que el grupo sepa)

Partimos de la vida/Realidad.

Preguntas para el diálogo.

  1. ¿Conoces personas que han migrado desde otros países, pueblos, barrios, campos, etc.?
  2. ¿Cómo son tratadas las personas que son migrantes?

 

Textos para la reflexión y el diálogo

A continuación presentamos dos textos para la reflexión y el diálogo comunitario: uno sobre la historia de los pobladores de la isla y otro bíblico, relacionado con el pueblo de Israel.

Texto sobre la realidad histórica de la migración en la isla Haití o Quisqueya

Hace unos 18,000 años se dio en las Antillas un fenómeno natural llamado glaciación, que consistió en el aumento de la masa de hielo y la disminución del nivel del mar. Eso permitió que aumentara el tamaño de las islas del Caribe y que aparecieran otras que estaban sumergidas.

A partir de ese hecho, comenzaron a llegar los primeros seres humanos a las Antillas, provenientes de lo que hoy es Venezuela, en América del Sur;  del territorio de lo que hoy es Honduras, en América Central y de la zona que hoy es la Florida, en América del Norte.

La presencia humana más antigua en las Antillas se dio en Cuba, al menos 4,000 años antes de Jesucristo (a.e.c). El hallazgo más antiguo en territorio dominicano es el de Mordán, provincia de Azua, de 2,600 años antes de Jesucristo.

A lo largo de muchos años fueron llegando a las Antillas grupos humanos de diferentes lugares del continente americano. En el siglo I antes de Jesucristo comenzaron a llegar a las Antillas agricultores provenientes de América del Sur llamados arahuacos, de los cuales surgieron los taínos

Estos agricultores llegaron a la isla que luego se llamaría Haití desde  Borinquen, nombre dado por los aborígenes al actual territorio de Puerto Rico en el siglo iv después de Jesucristo. Cultivaban yuca amarga, yuca dulce, batatas, yautía, maíz, frijoles, auyama, tabaco, algodón y otros productos.

El componente fundamental de la organización social era la tribu, o sea, la población que vivía en una aldea al mando de un cacique. La población de las tribus se dividía en unidades de parentesco, las cuales se constituían de la unión de varias familias ampliadas o linajes.

Para finales del siglo xv, en la Isla había varios cacicazgos, o territorios gobernados por un cacique. El más grande era el de Xaragua, dirigido por Bohechío y donde había alrededor de 80 caciques. El segundo en importancia era el de Maguá, dirigido por Guarionex. Otros cacicazgos importantes eran el de Maguana, dirigido por Caonabo, y el de Marién, dirigido por Guacanagarí.

Los taínos no eran dados a la guerra. En las fiestas se cantaban y bailaban poemas llamados areítos y se resaltaban los vínculos de amistad entre las tribus. Había una mentalidad colectivista, alejada del egoísmo y del sentido de propiedad y codicia, que evitaba el atesoramiento de riquezas.

Preguntas para la reflexión sobre el texto histórico:

1.- ¿Qué cosas les llama más a la atención de esta historia de la migración en la isla?

2.- ¿Qué opinión tienen sobre la forma de organizarse de los nuevos inmigrantes que llegaron a la isla?

 

Una historia narrada en la Biblia

A continuación vamos a leer un texto que nos habla de la historia de un emigrante llamado Abraham que luego se convirtió en un modelo de fe para el pueblo de Israel. Su dios, llamado Adonai o Yavé, le pidió que saliera de su tierra y se fuera hacia otra tierra próspera que se le mostraría. En el camino pasó muchas dificultades y tuvieron que bajar a Egipto el principal lugar de migración de esa época, en búsqueda de comida para él y su familia. Texto Iluminador/Motivador.

Texto bíblico: Gen 12,1-20. Abraham se convierte en un inmigrante buscando mejores  condiciones de vida.

Preguntas para el dialogo sobre el texto bíblico

1.- ¿Que motiva a Abraham a salir de su tierra?

2.- ¿Se cumplió en la vida de Abraham lo que su dios le prometió según lo que dice el texto bíblico?

 

Ideas para complementar la reflexión.

Tanto en la historia de la migración de los primeros pobladores de la isla, como la historia de Abrahan se nos habla de grupos humanos que se mueven buscando mejores condiciones de vida. Muchas veces lo que la gente tiene son esperanzas de que en el lugar a donde se mueve les irá mejor. No siempre sucede así. No obstante eso no desanima a que la gente siga intentando emigrar hacia lugares en donde pueda conseguir mejor calidad de vida para ellos, ellas y sus familiares.

Evaluación: ¿Cómo podemos evaluar el diálogo tenido en el día hoy? ¿Qué nos ha parecido?

Compromiso: Se propone compartir con familiares y amigos lo tratado en el día de hoy.

Celebración final: Nos ponemos de pie y hacemos un círculo nos agarramos de las manos, cantamos (o escuchamos  juntos el canto. No me llames extranjero del cantautor argentino Rafael Amor.

Compartir: Se comparte un jengibre, un jugo, un te o una arepa si es posible.

 

 

Tema 2: Colonización y esclavitud: apropiación de riquezas, violencia y relaciones de dominio.

Propósito específico: Establecer la relación entre el acaparamiento de bienes y las acciones de violencia corrupción que se desarrollan a diferentes niveles de la sociedad dominicana, isleña, caribeña, latinoamericana y mundial para tomar conciencia sobre la necesidad de asumir algún tipo de compromiso con el cambio de esta realidad.

Oración inicial: (se hace una oración o se canta una canción que el grupo sepa)

Partimos de la vida/realidad de hoy

  1. ¿Quiénes son los que se han apropiado de la mayor parte de las riquezas en el territorio isleño, en Dominicana y en Haití?
  2. ¿Qué relación podemos establecer entre el acaparamiento de los bienes, la corrupción generalizada y el aumento de la violencia y los abusos contra los débiles en la familia, los barrios y en la sociedad?

Textos para la reflexión y el diálogo comunitario

A continuación presentamos dos textos para la reflexión y el diálogo comunitario: uno sobre la historia de los pobladores de la isla y otro bíblico, relacionado con el pueblo de Israel.

  1. Texto histórico: Los colonizadores europeos maltratan a los pobladores de la isla y los convierten en esclavos

La conquista de la Isla llamada Haití o Quisqueya a principios del siglo XVI marcó el inicio de la implantación del gobierno Monárquico, que destruyó la población e implantó la esclavitud en esta tierra Quisqueyana. El imperio colonial español administró durante tres siglos un vasto sistema colonial que operó en tres niveles: económico, político y cultural.

A partir de la Invasión española y de la posterior conquista del territorio que los primero pobladores llamaron Haití o Quisqueya se estableció una estructura de dominación y opresión,   que  en sí misma, nacía bajo el signo de la injusticia, el crimen,  el despojo,    y  era fuente de repetidas tensiones y conflictos.

El despojo de la tierra de sus dueños ancestrales, y la repartición posterior de los habitantes nativos como obreros , que pasaron de ser dueños de sus tierras a esclavos por medio de las llamadas encomiendas, que eran como fincas a las que se les asignaban esclavos y esclavas. Así pusieron las bases para una organización social injusta de nuestro territorio isleño.

Los hacendados a pesar de su pequeño número impusieron su ley a los ahora indígenas sin tierra, que pasaron a constituirse en braceros o peones de las haciendas en el marco de una situación que ha llegado hasta nuestros días.

La nueva economía colonial (ganadería, minería, agricultura comercial) produjo la desorganización de la economía de subsistencia de los habitantes locales, conduciendo a periódicas hambrunas. Los trabajos forzados a que fueron obligados los indígenas  despoblaron a las poblaciones.

La evangelización y la imposición de una religión extranjera destruyeron los pilares ideológicos de las culturas indígenas. La apropiación y concentración de la tierra en manos del colonizador destruyó las bases ecológicas de las comunidades agrarias y transformó a los campesinos indígenas en mano de obra servil para el finquero, el hacendado o la Iglesia.

 

Desde el comienzo de la colonización, hubo voces proféticas que vieron como una gran tragedia la “destrucción de las Indias” practicada por los colonizadores y que proclamaron el derecho de los indios no sólo a defenderse sino a vivir en paz en sus territorios.

Cuando el pueblo local fue exterminado, entonces los colonizadores trajeron como esclavos a pobladores de otras islas del Caribe. Posteriormente trajeron miles de esclavos de África para trabajar en las plantaciones de la caña de azúcar cuyos beneficios servían para que los colonizadores acumularan riquezas en sus manos, mientras los habitantes locales tenían una vida muy maltratada, con duros trabajos, poca alimentación y condiciones de vida indignas, que les llevaba a morir antes de tiempo.

Como puede verse el principio de la acumulación de las riquezas en pocas manos que existe hoy tiene su origen en la imposición de un sistema injusto de los imperios europeos en la isla; en primer lugar por el imperio español y luego por el imperio francés, en la parte oeste de la isla.

Preguntas para la reflexión sobre el texto histórico:

  1. ¿Por qué los colonizadores maltrataron e impusieron su dominio y su violencia a los pueblos originarios de la isla?
  2. ¿Qué relación descubren entre la situación del tiempo de la colonización y lo que sucede hoy en cuanto acaparamiento de las riquezas, violencia y malos tratos a las y los trabajadores?

 

Texto bíblico: Una historia narrada en la Biblia

Introducción al texto bíblico: Uno de los grupos que luego constituyeron el pueblo de Israel tuvo unos ancestros que hacia el siglo 16, antes de Jesucristo, emigraron a Egipto en búsqueda de mejor vida. El texto de la Biblia nos habla de nombres concretos, como la familia de Abraham y sus descendientes como Jacob, José, Judá, Benjamín, Dan, entre otros. Allí tuvieron buena acogida mientras vivió José, uno de la familia que llegó a ser un funcionario del gobierno Egipcio. Luego vino un tiempo de maltratos y esclavitud.

Texto bíblico: Éxodo 1,1-22: Los descendientes de Abraham son maltratados en Egipto.

Preguntas para el dialogo sobre el texto bíblico

1.- ¿Cuáles son los principales maltratos que recibieron los descendientes de Abraham en Egipto?

2.- ¿Cómo podemos relacionar lo leído en el texto con lo que sucede en las sociedades dominicana y haitiana?

 

Algunas ideas para complementar la reflexión

La realidad de maltrato, de violencia y opresión que sufren los grupos más empobrecidos de las sociedades dominicana y haitiana no ha cambiado mucho desde los tiempos de la colonización europea. Los grupos dominantes se siguen apropiando de las riquezas y eso sin que haya real castigo a la corrupción, ni estén dispuestos a parar la impunidad. La economía de nuestros países se ha centrado en la exportación de mano de obra barata a los países del norte y el empleo en industrias de zona franca en donde mucha gente tiene salarios de miseria. Por otro lado solo uno de cada tres personas tienen trabajo en la gran industria y allí tienen salarios que nos le da para sobrevivir ellos, ellas y sus familias.

Tenemos, entre otros casos, el caso de los cañeros que tienen una lucha histórica para que después de trabajar 20 y 30 años en los ingenios del azúcar en condiciones de esclavitud, el gobierno se niega a darles una mísera pensión de 5000 pesos mensuales.

Evaluar: ¿Cómo podemos evaluar el diálogo tenido en el día hoy?

Compromiso familiar, grupal o comunitario: ¿Qué acciones concretas podemos hacer para compartir estas reflexiones con nuestras familias, amigos, conocidos, hermanas y hermanos de la Iglesia, compañeros y compañeras de trabajo?

Celebración final: En círculo, con las manos agarradas escuchamos juntos la canción Latinoamérica. Del grupo boricua Calle 13. Podemos cantar el estribillo:

Compartir: Se comparte un jengibre, un jugo, un te o una arepa, si es posible prepararlos.

Conclusión y despedida.

 

3.- La liberación de la esclavitud y la creación de espacios de libertad y de  convivencia solidaria.

Propósito específico: Reflexionar sobre la necesidad de promover experiencias y proyectos orientados a la formación de la conciencia crítica y la creación de espacios de convivencia libre, solidaria y comprometida con la transformación a los niveles social, familiar, comunitaria y personal.

Introducción  al tema: En este tema vamos a hablar sobre la necesidad de fortalecer nuestra conciencia crítica y nuestra visión histórica sobre la necesidad de crear espacios de libertad y convivencia digna en nuestras comunidades, familias e instituciones sociales.

Oración inicial: (se hace una oración o se canta una canción que el grupo sepa)

 

Partimos de la vida/Realidad.

Observa estas imágenes de lucha social por una mejor sociedad,

               Preguntas para el diálogo.

  1. ¿Qué se observa en las imágenes? ¿Qué están pidiendo las y los manifestantes
  2. ¿Cuáles son las principales luchas por lograr mejores condiciones de vida de las organizaciones de tu comunidad y cuáles son los principales propósitos de la Marcha Verde?

 

Textos para la reflexión y el diálogo comunitario

A continuación presentamos dos textos para la reflexión y el diálogo comunitario: uno sobre la historia de los pobladores de la isla y otro bíblico, relacionado con el pueblo de Israel.

Texto histórico: Resistencia ante los maltratos y creación de espacios de convivencia liberada

En diciembre de 1511, los frailes de la orden de Santo Domingo (Dominicos)  protestaron durante un sermón por la explotación y el maltrato que recibían los aborígenes. Fray Antón de Montesinos dijo, en presencia de Diego Colón y del resto de las autoridades de la Isla, que era un pecado mortal lo que le hacían a los indígenas con el sistema de Las Encomiendas. Por eso los Dominicos propusieron ante el Rey de España que se aboliera el sistema de las Encomiendas.

El fracaso de los intentos de abolir La Encomienda, que continuó en la década de 1520, elevó el espíritu de rebeldía de la población indígena. Además, como muchos españoles emigraron, algunas zonas de la Isla, sobre todo la parte occidental, quedaron desiertas y los centros urbanos fueron abandonados.

Los indígenas vieron que había espacios vacíos del territorio porque los españoles habían perdido interés en ellos. Esos hechos combinados provocaron alzamientos de indígenas en diferentes puntos de la Isla. Uno de los principales líderes de la rebelión fue el cacique Guarocuya llamado por los españoles Enriquillo. El grupo dirigido por Guarocuya, que en algunos momentos superó el millar, logró reconstituir la comunidad aborigen como colectivo independiente del dominio español, donde convivían las unidades militares con niños y niñas, mujeres y personas ancianas. La comunidad se dedicaba a las labores agrícolas y a actividades de caza, pesca y recolección.

Más tarde cuando los españoles habían aniquilado tanto la población indígena local, como la que habían traído de otras islas del Caribe, entonces trajeron esclavos africanos, a los que redujeron a la esclavitud.

Algunos grupos de negros y negras se rebelaron, se escaparon y se constituyeron en comunidades liberadas llamadas manieles o palenques. Posteriormente, sobre todo en la parte occidental de la isla, lo que hoy es territorio de Haití, los esclavos se rebelaron y tuvieron una lucha de 12 años que terminó con la proclamación de Haití como nación liberada. Una de las primeras medidas tomadas por los gobernantes de la naciente república fue la abolición de la esclavitud en la isla.

 

Preguntas para la reflexión sobre el texto histórico:

1.- ¿Por qué se dieron las rebeliones de los indígenas y de los negros contra los colonizadores?

2.- ¿Cómo lograron los indígenas y los negros formar comunidades liberadas, palenques, manieles, hasta crear una república liberada de la esclavitud?

 

Texto bíblico: Una historia narrada en la Biblia

Introducción al texto bíblico: Los descendientes de Abraham que emigraron a Egipto fueron maltratados y esclavizados duramente por la monarquía faraónica. Ante eso surge la necesidad de organizarse para salir de la tierra de la esclavitud y dirigirse a conquistar una tierra en donde se pudiera establecer un proyecto de convivencia digna en donde las tierras, fuente de la alimentación, estuvieran repartidas entre las familias. Para eso era necesario contar con la organización popular, con un liderazgo animado por Moisés y los representantes de las familias, y, además,  con la fuerza de la fe en una divinidad comprometida con la liberación de un grupo de esclavos y esclavas.

Texto Iluminador/Motivador. Ex.3, 1-22. Moisés sirve como líder mediador en el proceso de liberación.

Preguntas para el dialogo sobre el texto bíblico:

1.- ¿Cómo se organizaron los descendientes de Abraham para salir de la tierra de Egipto?

2.- ¿Cómo organizarnos hoy para salir de la esclavitud económica impuesta por los grupos que tienen el poder económico y político-partidario en esta isla nuestra?

 

 

Para Complementar la reflexión: Lamentablemente, la esclavitud no es solo un capítulo trágico de la historia pasada. Según la Oficina Internacional del Trabajo, en la actualidad hay unos 21 millones de personas en el mundo que  trabajan en condiciones de esclavitud y reciben poca o ninguna remuneración. Estos esclavos esclavas de la modernidad trabajan en la agricultura, en zonas francas, en industrias y agroindustrias propiedad de los grandes grupos económicos, o en trabajos en instituciones gubernamentales con salarios de miseria. De hecho en Dominicana el 75% de las y los trabajadores gana menos de 15,000 al mes, cuando la canasta familiar está cerca de $30,000. Cerca del 60% tiene un trabajo chiripero que no asegura ni siquiera la comida diaria.

Así como en el pasado hubo líderes indígenas y negros que se rebelaron contra la esclavitud y construyeron comunidades de gente liberada hasta constituir un país libre de la esclavitud en el territorio isleño que fue Haití. Este esfuerzo no fue seguido por el liderazgo tanto haitiano, como dominicano y ellos se convirtieron en los nuevos opresores de su pueblo, sobre todo a través del acaparamiento de las riquezas en pocas manos y la imposición de un trabajo esclavizador. Por eso la lucha por crear comunidades liberadas, fraternas y solidarias debe continuar.

 

Evaluación: ¿Cómo podemos evaluar la reflexión y el diálogo tenido en el día hoy?

Compromiso comunitario: ¿Qué acciones concretas podemos asumir como personas y grupos para ayudar a la gente a tomar conciencia de la esclavitud a la que está sometida y crear espacios, familias  y comunidades de diálogo, acogida, solidaridad y libertad que ayuden a la creación de una sociedad en donde las riquezas estén mejor repartidas y se viva con solidaridad?

Celebración: Cantamos juntos: Como el aire que respiro, respiro la libertad, CPP, p. 78.

Conclusión y despedida.

Tema 4.- Los proyectos de articulación de los pueblos haitiano y dominicano: el proyecto de los esclavos liberados de la parte oeste, el de los trinitarios, hateros y comerciantes de la parte este.

Propósito específico: Reflexionar sobre las causas y motivos que determinaron la creación y evolución de de los proyectos de nación de los pueblos haitiano y dominicano, para entender la realidad de apropiación de las riquezas en pocas manos, como resultado de las luchas de grupos de poder económico y militar, del este y del oeste de la isla. por el control del territorio isleño.

Introducción al tema: En este tema vamos a reflexionar sobre los motivos por los que surgió la República de Haití y la de República Dominicana como consecuencias de las luchas entre grupos económicos por la apropiación de las tierras y las riquezas que se producen en la isla.

Canto u oración inicial: Como el aire que respiro, cpp, 8.

Partimos de la vida/Realidad.

Preguntas para el diálogo.

1.- ¿Quiénes fueron los que idearon, organizaron e independizaron a la la nación haitiana?

2.- ¿Quiénes fueron los que idearon y organizaron a la nación dominicana?

 

Textos para la reflexión y el diálogo comunitario

A continuación presentamos dos textos para la reflexión y el diálogo comunitario: uno sobre la historia de los pobladores de la isla y otro bíblico, relacionado con el pueblo de Israel

Texto histórico: Una carta dirigida por Juan Bosch desde Cuba a unos amigos racistas (1947)

En una carta enviada desde La Habana, Cuba, en 1947 por Juan Bosch  a unos amigos dominicanos que mostraban odio y discriminación por el pueblo haitiano, les invitaba a reflexionar sobre las consecuencias de esta conducta. Juan Bosch escribió la carta, el 14 de junio de 1943, a sus amigos Emilio Rodríguez Demorizi, Héctor Incháustegui y Ramón Marrero Aristy, casi seis años después de la matanza de cerca de 30 mil haitianos por parte del dictador y asesino Rafael Leónidas Trujillo Molina.

   Decía J. Bosch en su carta: “No hay diferencia fundamental entre los dominicanos y los haitianos de la masa; No hay diferencia fundamental entre los dominicanos y los haitianos de la clase dominante. Los pueblos están igualmente sometidos; las clases dominantes son competidoras. Trujillo y todo lo que él representa como minoría explotadora desean la riqueza de la isla para sí; Lescot, el presidente haitiano  y todo lo que él representa como minoría explotadora, también.

  “Nuestro deber como dominicanos que formamos parte de la humanidad es defender al pueblo haitiano de sus explotadores, con igual ardor que al pueblo dominicano de los suyos… Nuestro deber es, ahora, luchar por la libertad de nuestro pueblo y luchar por la libertad del pueblo haitiano. cuando de aquel y este lado de la frontera, la gente tenga casa, libros, medicinas, ropa, alimentos en abundancia; cuando seamos todos, haitianos y dominicanos, ricos y cultos y sanos, no habrá pugnas entre los hijos y las de Juan Pablo Duarte y de Toussaint Louverture… ayudémosles a ser ellos libres…; a que, lo mismo que nosotros y nosotras, puedan levantar una patria próspera, culta, feliz, en la que sus mejores virtudes, sus mejores tradiciones florezcan con la misma espontaneidad que todos deseamos para las nuestras… el porvenir ha de vernos un día abrazados, en medio de un mundo libre de opresores y de prejuicios, un mundo en que quepan los haitianos y los dominicanos, y en el que todas y  todos los que tenemos el deber de ser mejores estaremos luchando juntos contra la miseria y la ignorancia de todos los seres humanos de la tierra”.

Preguntas para la reflexión

1.- ¿Qué es lo que más les llama a la atención de lo narrado en esta carta?

2.- ¿Por qué dominicanos y haitianos debemos luchar juntos por conseguir mejores condiciones de vida para los pobres de la isla?

 

Texto bíblico: La implementación del año sabático y jubilar para impedir la acumulación de ls tierras en pocas manos.

Introducción al texto bíblico: En el texto que leemos a continuación se habla de la propuesta que habían hecho los profetas de Israel para celebrar el año sabático, cada siete años y el año jubilar, cada 50 años. Era una ley para conseguir que las propiedades vendidas o alquiladas volvieran a las familias que originalmente las habían trabajado y así impedir la acumulación de las tierras en pocas manos.

Texto: Lev 25,1-13.23-28: El año sabático y el jubileo. Liberación de la esclavitud y recuperación de las tierras.

Preguntas para la reflexión:

1.- ¿Qué propone el texto para que las familias recuperaran las tierras vendidas o alquiladas en el año sabático (cada 7 años) o en el año jubilar (cada 50 años)?

2.- ¿Creen que sería posible aplicar hoy lo que propone este texto con las propiedades de las familias campesinas que han tenido que vender sus tierras productivas o sus solares en donde poder hacer una casa?

 

Ideas para complementación la reflexión.

La isla que los primeros habitantes llamaron Haití o Quisqueya fue tierra de migración de grupos humanos que provenían de la zona norte de Sudamérica, de lo que hoy es el territorio de Venezuela. Esos pueblos de emigrantes se organizaron en la isla en 5 territorios, llamados cacicazgos con una repartición de la tierra según las necesidades de los miembros de cada tribu.

Esa organización comunitaria buscaba que todas las personas de la tribu trabajara para satisfacer las necesidades comunes fue destruida a raíz de la llegada de los colonizadores, que primero esclavizaron a los primeros pobladores y luego trajeron esclavos y esclavas desde el África.

Ni los indígenas ni los negros aceptaron del todo la esclavitud impuesta por los colonizadores. Se convirtieron en cimarrones. Es así como se rebelaron, crearon comunidades liberadas y llegaron a crear más adelante dos naciones. La primera fue Haití en la parte occidental de la isla en 1804 con el liderazgo de personajes como Toussaint Louverture y Jean Jacques Dessalines y República Dominicana con el liderazgo de Juan Pablo Duarte y compañeros y de Pedro Santana y los hateros o terratenientes por el otro lado.

Los líderes de los hijos e hijas de los esclavos liberados no obstante, cuando tuvieron poder se comportaron igual que sus amos, reprodujeron la lucha de poder, retomaron la alianza con las potencias coloniales, y convirtieron a sus pobladores en nuevos esclavos a través del acaparamiento de las tierras y los recursos naturales en pocas manos, de la violencia y del maltrato a las personas que se rebelaron a aceptar sus reglas de juego. Por eso la lucha por la liberación de la esclavitud económica y política y la creación de sociedades en donde las riquezas estén mejor repartidas sigue siendo un tema pendiente en la isla.

Esto nos lleva a entender hoy la realidad del acaparamiento de riqueza y bienes en pocas manos, en ambos lados de la frontera, y las consecuencias para las mayorías populares que viven en la pobreza y en la miseria así como los compromisos que debe asumir el liderazgo de las organizaciones comunitarias y populares, las iglesias, las juntas de vecinos, entre otros.

 

Evaluación: ¿Qué nos ha parecido el diálogo tenido en el día de hoy.

 

Compromiso comunitario: se propone que cada persona que participa de esta reflexión se comprometa a compartir con otras personas el tema tratado en el día de hoy. También quienes tienen posibilidad de leer un libro de historia le recomendamos el texto de historia: “Historia dominicana: desde los aborígenes hasta la Guerra de Abril, escrito por. Augusto Sención Villalona, que pueden encontrar en Internet: http://www.agn.gov.do/historia-dominicana-desde-los-abor%C3%ADgenes-hasta-la-guerra-de-abril-augusto-senci%C3%B3n-coord.

Celebración: buscar una fotografía con el mapa de la isla como estaba organizada en tiempos de los primeros pueblos y como está dividida hoy. Mientras los contemplan leen de nuevo el siguiente texto: Lv, 25,23-25. Se puede cantar la canción: ¡Buenas Nuevas para mi pueblo!, cpp, 36.

Conclusión y despedida.

Tema 5.- Acaparamiento de bienes, violencia, corrupción e impunidad en la historia de los pueblos: haitiano (1804-2017) y  dominicano (1844-2017.

Propósito específico: Tomar conciencia que desde la creación de los pueblos dominicanos y haitiano ha habido un proceso de acumulación de bienes en pocas manos y de corrupción pública y privada, acompañada de violencia contra los débiles, que es necesario enfrentar y transformar mediante la organización popular y comunitaria.

Introducción  al tema: Tanto en la historia de Haiti como en Dominicana se ha hecho costumbre que el poder económico, militar, religioso  y partidario se apropie de la mayor parte de los bienes. Esto es difícil de enfrentar porque esos poderes manejan también a la justicia a su antojo y casi nunca se les hace pagar por los hechos cometidos. Por eso, el Movimiento de la Marcha Verde y otras organizaciones comunitarias están ayudando a entender que lo que se va en la corrupción falta luego para aplicar las políticas públicas de educación, salud, seguridad social, entre otras.

Oración inicial: (se hace una oración o se canta una canción que el grupo sepa)

Partimos de la vida/Realidad.

1.- ¿Cuáles han sido los principales líderes partidarios, militares y religiosos que han acaparado riquezas en Haití y en Dominicana desde la creación de las repúblicas?

2.- ¿Cuáles son los principales grupos económicos y partidarios que hoy acaparan las riquezas en el territorio dominicano?

Textos para la reflexión y el diálogo comunitario

A continuación presentamos dos textos para la reflexión y el diálogo comunitario: uno sobre la historia de los pobladores de la isla y otro bíblico, relacionado con el pueblo de Israel.

Texto histórico:

Los sucesos históricos que han sucedido de uno y el otro lado de la isla a partir de la constitución de las repúblicas son parecidos. En definitiva hubo una primera liberación de los amos coloniales, pero los esclavos liberados no pudieran liberarse del todo de las cadenas imperiales y  luego asumieron fundamentalmente las mismas prácticas de los opresores con algunas excepciones.

En la parte occidental de la isla después de la proclamación de la Independencia por J.J. Dessalines el nuevo liderazgos tuvo que fortalecer el esfuerzo por impedir que los franceses volvieran a retomar el control de la isla. Dessalines fue asesinado y surgieron en Haití  dos líderes que se disputaban el poder y el control del territorio; en el norte gobernaba Henri Cristóbal y el Sur Alexander Petion. En el 1818 muerte Petión quien es sucedido por J.P. Boyer, quien después de la muerte de H. Cristóbal intenta reunificar el territorio.

J.P. Boyer fue el gobernante que tomó el control de toda la isla a partir del año 1822, en parte para impedir que el ejército francés retomara el control de la isla. Su gobierno fue beneficioso para la mayor parte de los pobladores de la isla El comienzo del período del gobierno haitiano en toda la isla fue un periodo de cambios sociales e institucionales a la vez que de notable crecimiento económico.

A partir del gobierno de  Boyer, la tierra dejó de ser un monopolio de la clase dominante para que  directamente los productores aprovecharan los frutos de sus cosechas. Boyer de hecho creó las bases de un sistema agrario que todavía en nuestros días mantiene cierta importancia.

Boyer desplegó una ofensiva bastante consistente contra el predominio económico de los hateros y terratenientes  y contra el sistema de la ganadería extensiva, predominante en la parte este de la isla. Boyer creó un cambio radical en el sistema de la propiedad de la tierra al confiscar las propiedades de la Iglesia Católica, principal latifundista durante la colonia, ​ sentando las bases de un desarrollo agrícola muy superior al que hasta entonces existía. Se pueden designar las nuevas relaciones como de pequeña propiedad y fueron dominantes en general durante el transcurso del siglo XIX hasta la llegada de nuevo del ejército español cuando se dio la anexión a España de la parte oriental de la isla en marzo del 1861.

En la parte oeste de la isla se iniciaron conspiraciones contra Boyer a partir de 1827. El ejército rebelde liderado por Charles Rivière-Hérard, que obligó a Boyer ir al exilio en enero de 1843.

A partir del año 1844 la historia de los dos países es muy parecida: gobiernos controlados por la burguesía terrateniente y financiera y a su servicio. En Dominicana Pedro Santana y Buenaventura Báez se alternarán en la presidencia en los primeros años de la República. Con la excepción de algunos gobernantes del partido azul, como Gregorio Luperón, Ulises Fco. Espaillat y Fernando A. Meriño, entre otros, la mayor parte de los gobiernos siguieron la línea de acumulación de las tierras y el negocio en manos de sus jefes militares y propietarios aliados. En esta época se desarrollan sangrientas batallas entre los líderes hateros de este lado y del otro de la frontera, por el control del territorio.

Un hecho a destacar es que la llamada guerra de la Restauración lucharon juntos dominicanos y haitianos para sacar del territorio el ejército español, después que Pedro Santana y los hateros habían anexado la parte este de la isla al imperio español.

A partir del año 1844 fecha de la creación de la República Dominicana y durante el siglo XIX tres grupos económicos y políticos se disputaron el control del gobierno y las riquezas del país: los hateros liderados por Pedro Santana, los comerciantes de madera y de ganado del suroeste, liderados por Buenaventura Báez, originario de Azua y los tabaqueros del Cibao que sustentaban al partido Azul y a los líderes de la guerra de la Restauración.

A principios del siglo 20 ambas partes de la isla fueron invadidas por el imperio norteamericano, Haití (1915-1934) y Dominicana (1916-1924). Después de estas invasiones se generaron en la isla gobiernos dependientes de los Estados Unidos. En Dominicana se tuvo la larga y sangrienta dictadura de Trujillo (1930-1961) que concentró la mayor parte de las riquezas para él, familiares y allegados y en la parte de Haití Francisco Duvalier, que entre él y su hijo Juan Claudio (Jean Claude), gobernaron desde 1957 hasta el año 1989.

Los gobiernos de la post-dictadura, tanto en Haití, como en Dominicana (en los siglos XX y XXI) se llaman democráticos, pero no han logrado implementar políticas públicas orientadas a una mejor distribución de las riquezas y más bien han permitido el surgimiento de grupos económicos-partidarios que se han constituido ellos mismos en acaparadores y depredadores de los bienes públicos, creándose cada vez más millonarios y fomentando la cultura de la corrupción y de la impunidad, mientras crece la pobreza y la miseria amplios sectores de la población.

Preguntas para la reflexión sobre el texto histórico:

1.- ¿Qué es lo que más les llama a la atención de esta historia narrada?

2.- ¿Qué enseñanzas podemos sacar para nuestro trabajo popular y comunitario hoy?

 

Introducción al texto bíblico: Los esclavos liberados de Egipto que llegaron a la tierra de Canaán, guiados por Moisés, fueron conquistando territorios poco a poco. Luego se distribuyeron las tierras y se organizaron a partir de las necesidades de cada familia. Sin embargo se fue perdiendo el sentido comunitario y comenzaron algunos a apropiarse de la tierra y de los bienes de los otros. Así surgió un gobierno monárquico que permitía que los bienes se acumularan en pocas manos, en las manos del rey, de sus funcionarios, sus militares y sacerdotes y que los pobres fueran despojados de sus tierras. La historia de Nabot asesinado por los seguidores del rey Ajab para quitarle su tierra es una muestra de esta situación.

 

Texto bíblico: Una historia narrada en la Biblia. 1 Re 21,1-24. El rey Ajab despoja a Nabot de su tierra

Preguntas para el diálogo sobre el texto bíblico

1.- Qué es lo que más les llama a la atención de esta historia?

2.- ¿Conocen casos parecidos de gente que haya sido despojado de sus tierras? Compartan las informaciones

 

Ideas para complementar la reflexión

Desde la llegada de los colonizadores al territorio isleño ha habido despojo de las tierras de los habitantes originarios y ha habido maltratos y asesinatos para que los colonizadores se quedaran con las tierras y con los minerales como en el caso del oro.

Vimos como desde los inicios los colonizadores españoles y franceses convirtieron los territorios de los pueblos originarios en grandes plantaciones de azúcar para ser exportadas a Europa y ser vendidas en el mercado internacional. En otros casos cortaron los árboles de madera preciosa para ser enviados a Europa y construir las casas de los reyes y poderosos. Lo que antes servía para el sustento de las familias se convirtió en terreno para producir frutos para el comercio de los colonizadores.

Los esclavos negros ya fueron traídos para trabajar en las tierras robadas a los pueblos originarios. Pero lograron independizar retomar algunos terrenos y luego todo el territorio de la parte oeste de la isla, con la revolución de los esclavos.

Con la constitución de las repúblicas independientes de Haití y Dominicana, con la excepción del gobierno Boyer, no se logró realizar una distribución equitativa de las tierras en el siglo XIX. En los siglos XX y XXI la situación no ha cambiado, quedando la distribución equitativa de las tierras y las riquezas como una tarea pendiente en el territorio isleño llamados por los habitantes originarios Haití o Quisqueya.

Evaluación: ¿Cómo podemos evaluar el diálogo tenido en el día hoy? ¿Qué nos ha parecido?

Compromiso familiar, grupal o comunitario: Pensamos juntos qué compromiso podemos asumir a partir de la reflexión tenida en este tema.

Celebración final: Traemos algunos afiches de gente que ha luchado por mantener sus tierras. No debe faltar una fotografía de Mamá Tingó.

Canto: La salve de Mamá Tingó. Salve para subir la voz, CPP, 238.

Conclusión y despedida.

 

                                                                                             

 

 

Mamá Tingó, líder campesina dominicana (1921-1974)

 

 

 

6.- Celebración: La justa repartición de bienes y la lucha contra la corrupción, violencia y la impunidad de las familias, las iglesias, las comunidades.

Propósito: Celebrar el camino recorrido de reflexión y análisis sobre la realidad de apropiación de las tierras, los bienes, los recursos naturales en pocas manos.

Decoración: Decoramos el lugar con noticias de periódicos o revistas que muestren luchas de las comunidades por lograr mejores condiciones de vida. No deben dejar de ponerse algunas fotografías relacionadas con la Marcha Verde, Loma Miranda, Los Haitises, el 4% por la educación.

Ponemos en el centro los nombres de los luchadores por la tierra y la distribución de los bienes en el territorio isleño: Antón de Montesinos, Guarocuya, Lemba, Toussaint Louverture, Jean Jacques Dessalines, Juan Pablo Duarte, Gregorio Luperón, María Trinidad Sánchez, Concepción Bona, Gregorio Urbano Gilbert, Christopher Harley, Pedro Ruoquoi y, Mamá Tingó.

Ponemos también el nombre de Miguel Angel Gullón dominico que está apoyando la lucha de los campesinos contra el despojo de sus tierras por parte de los Vicini.

 

Ponemos la fotografía de mamá Tingó en el centro.

Resumimos lo que más nos ha llamado a la atención de los temas reflexionados.

Recordamos sus nombres.

Textos para la reflexión y el diálogo

Se lee y se reflexiona en silencio la biografía de la líder campesina Mamá Tingó

Texto 1: la biografía de Mamá Tingó

Florinda Soriano Muñoz (conocida popularmente como Mamá Tingó (1921-1974) ​ fue una activista y defensora de los derechos del campesino en República Dominicana.2​ Fue asesinada luchando contra el despojo injustificado de tierras a los campesinos residentes de Hato Viejo en Yamasá durante el segundo gobierno de Joaquín Balaguer.3

Florinda Soriano Muñoz nació en el sector de Villa Mella, República Dominicana el 8 de noviembre del 1921.4​ Hija de la señora Eusebia Soriano, fue bautizada en la Parroquia Espíritu Santo en el año 1922 y contrajo matrimonio a la edad de 30 años con el campesino llamado Felipe.

Trabajó sus tierras durante décadas junto a su esposo, Felipe. Más tarde, un terrateniente reclamó las tierras que le pertenecían a Tingó. Aunque era analfabeta eso no la limitó, sino que luchó por los desposeídos.

A principios de 1974, el terrateniente Pablo Díaz Hernández reclamó las tierras que ocupaban desde hace más de medio siglo los campesinos de Hato Viejo. Díaz Hernández alegaba que había comprado las tierras. Mamá Tingó que pertenecía a la Federación de Ligas Agrarias Cristianas (FEDELAC), encabezó la lucha en beneficios de los campesinos de Hato Viejo que consideraban suyas por haberla ocupado y trabajado durante más de medio siglo, a pesar de su avanzada edad, participó con calor en la dirección de las movilizaciones realizadas por los campesinos.5

El terrateniente Pablo Díaz Hernández cercó con alambres de púas más de 8,000 tareas de tierras y con tractores arrancó la cosecha de los campesinos. El 1 de noviembre de 1974, los campesinos de Hato Viejo se presentaron ante el Tribunal de Monte Plata donde se conocía el caso, pero el terrateniente Pablo Díaz no asistió a la audiencia. Al regreso de Mamá Tingó a su finca se encontró con la información de que el capataz Ernesto Díaz (Durín), empleado del terrateniente había soltado a los cerdos de Mamá Tingó. Ella fue a amarrarlos, pero el capataz permanecía escondido en el lugar y aprovecho el momento donde le disparó con una escopeta. Mamá Tingó intento defenderse con un machete, pero dos disparos, uno en la cabeza y uno en el pecho la dejaron sin vida. Murió en Hato Viejo a la edad de 52 años.

Como integrante de la Federación de Ligas Agrarias Cristianas, a través de la cual luchó por el derecho de los campesinos a la tierra, consiguió que más de 300 familias obtuvieran sus tierras.

Es considerada un símbolo en la lucha por la tierra y un ejemplo a la mujer del campo, por lo tanto una de las estaciones del Metro de Santo Domingo lleva su nombre en su honor.Fue honrada, además,  por el ayuntamiento de Monte Plata con una estatua a nombre de su obra como activista y luchadora por los derechos de los agricultores.

Texto 2: La cruz de los campesinos del Mata de Palma, El Seibo, contra los todopoderosos Vicini

Se llama Miguel Angel Gullón Pérez, es dominico de 48 años, de Asturias, y lidera la resistencia frente al Grupo empresarial Vicini, amo del azúcar, y del Central Romana de República Dominicana.

“Nos cortan las matas de guayaba y de plátanos, arrasan nuestros pastos y las ovejas y las cabras se mueren de hambre”, denuncian

Entre sus manos, pegado al pecho, sujeta un Jesucristo clavado a una cruz de madera de unos 40 centímetros. A su espalda, 600 campesinos de piel color café siguen sus pasos, en la comunidad Mata de Palma, en la provincia de El Seibo «¡No nos dejaremos vencer!». «Debemos seguir luchando por lo que es nuestro!», gritan a coro. Miguel Ángel Gullón Pérez tiene 48 años y desde hace 18 predica en el infierno.

Una fila de tractores y hombres armados a caballo, recuerdo de aquellos capataces de los antiguos esclavistas, esperan órdenes. Su misión es arrasar los sembrados de los campesinos y rociar sus tierras con glisofato. Para que no crezca ni la hierba. Para que allí no se planten más que cedros y árboles de caoba que luego decorarán, a precio de oro, las mansiones de los más pudientes. Y allí, como un David contra Goliat, está plantado el dominico asturiano para hacerles frente a la máquinas y a los recios cowboys del látigo y el machete.

 

En las inmensas plantaciones de caña de los Vicini cientos de cortadores flacos y enfermos sobreviven en casuchas sin higiene ni asistencia médica en los bateyes (aldeas) que se levantan en el interior de los tupidos cañaverales. «Esperando a que venga la muerte y de aquí me lleve para siempre», nos confesaba con dolor Pedro Yan, 61 años y flaco como un Cristo crucificado.

 

El valiente dominico y su ejército de 600 labradores han conseguido ganarles alguna batalla a los tractores. Como el día que les arrebataron un depósito lleno de pesticida listo para ser derramado por los campos de cultivo y un equipo de fumigación. Misionero y campesinos cargaron con el maldito botín de varias toneladas y emprendieron la marcha hacia la capital, Santo Domingo.. El caso ha llegado a Naciones Unidas en Ginebra y Nueva York, que ha admitido la denuncia de los campesinos y ahora baraja sentar a los responsables en el banquillo.

A cada atropello que se produce, sea por contaminación de los sembrados o por la masacre de animales (ovejas, chivos y vacas) para el sustento de las familias, Miguel Ángel Gullón agarra su cruz y, como el exorcista ante el diablo, la muestra a los enemigos que van a caballo o en tractores. «Aquí ya nadie se calla más ante los poderosos, está en juego nuestra supervivencia», dice el fraile. Nadie se calla, sí, ni siquiera los más pequeños. Como la niña Deangelyn. Fue ella, pese a sus 11 años, la que encendió la mecha del clamor por la justicia con un poderoso discurso ante su comunidad. «Nos cortaron todas las matas de guayaba y de plátanos. Las cabras y las ovejas no encuentran comida porque todo lo han arado. No nos quieren dejar nada, absolutamente nada. Nos quitan nuestro territorio como si no fuésemos nada. Nos tratan como si no fuéramos personas. Pero debemos seguir luchando por lo que es nuestro, pues estamos aquí desde hace muchos años. ¡No nos dejemos vencer!», dijo sin titubear la niña a los cientos de campesinos que la escuchaban con el corazón en un puño.

 

 Canto: Salve para subir la voz.

Texto 3: Lc 19,1-10: Zaqueo devuelve lo robado a los pobres

Para la reflexión sobre el texto

1.¿Qué te parece la actuación de Zaqueo? ¿Y la de Jesús?

2.¿Crees que sería posible que en la sociedad dominicana, los corruptos devuelvan cuatro veces lo que han robado?  ¿Por qué sí, por qué no?

Canto: hoy tenemos hambre de trabajo, techo y pan.

 

Texto 4: Hch 2,42-47; 4,32-35. Compartir los bienes según las necesidades de cada persona.

 

Nos ponemos de pies y en círculo y escuchamos con atención los textos de Hch 2,42-47 y de Hch 4,32-35.

Compromiso: Juntando las manos en el centro señalamos qué compromiso vamos a asumir para luchar para distribuir mejor las riquezas y para que cada persona de la comunidad tenga lo necesario para vivir según sus necesidades.

Rezamos el Padre Nuestro y nos damos un abrazo de paz.

Canción: ¡Qué bueno es vivir unidos, en comunidad bien comprometidos, Cpp, 222.

Compartir: Se comparte una merienda especial si es posible, ya que esta es la celebración de cierre de estas reflexiones hechas para fortalecer nuestra conciencia sobre la necesidad de repartir mejor en la sociedad, en las familias y en las comunidades los bienes que son de todos y de todas.

 

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Reflexiones socio-teológicas (RST). Septiembre-Octubre, 2017

septiembre 7, 2017

Red Ecuménica Bíblica Dominicana (REBIDOM)

C/ 3 No. 9. El Milloncito, Sabana Perdida. Santo Domingo Norte. Rep. Dominicana

Tel.  809-902-4060/809-765-7528. E-mail: rebido@gmail.com, rebido07@yahoo.es

http://www.redbiblicadominicana.wordpress.com

Reflexiones bíblicas semanales. Septiembre-octubre, 2017

 

¿Quién dicen ustedes que soy yo? A21ºO (28/8 al 3/9, 2017)

Introducción: Nos ponemos a la escucha de la voz de Jesús que hoy nos pregunta: ¿quién soy yo para ustedes? La respuesta no es fácil, porque exige el compromiso de poner nuestras vidas a disposición de un Proyecto de vida digna para todos y todas y en particular para las y los débiles y excluidos.

1ªL: Is 22,19-23. Será un padre para los habitantes de Jerusalén

I: En la lectura que leemos a continuación se habla de la destitución de un tal Sobna, administrador del palacio real en Jerusalén que llevaba una vida de lujo, mientras que no realizaba bien su ministerio al servicio del pueblo. Será sustituido por otra persona, Elyaquim, quien supuestamente se compadecería de los habitantes de Jerusalén y actuará con justicia.

T: Así dice el Señor a Sobna, mayordomo del palacio: Te echaré de tu puesto, te destituiré de tu cargo. Aquel día llamaré a mi siervo Elyaquim, hijo de Jilquías. Le revestiré de tu túnica, con tu fajín le sujetaré, tu autoridad pondré en su mano, y será él un padre para los habitantes de Jerusalén y para la casa de Judá.

Pondré la llave de la casa de David sobre su hombro; abrirá, y nadie cerrará, cerrará, y nadie abrirá. Le hincaré como clavija en lugar seguro, y será trono de gloria para la casa de su padre.

Salmo de hoy: Que en su gobierno florezca la paz y la justicia

¡Que traigan las montañas paz al pueblo, y las lomas justicia!

Juzgará con justicia a los humildes y salvará a los hijos de los pobres; aplastará también a sus verdugos.

Florecerá en sus días la justicia, y hasta el fin de los tiempos, una paz grande. Pues librará al mendigo que reclame y al pobre que no tiene quien lo defienda.

 

3ªEv: Mt 16,13-20. ¿Quién dice la gente que soy yo?

I: En la lectura del evangelio de hoy, Jesús hace a sus discípulos y discípulas una pregunta clara y directa: ¿quién dice la gente que soy yo? El Maestro de Galilea es identificado por la gente como un gran profeta. Pero a Jesús le interesa saber quién es él para sus seguidores y seguidoras. Pedro toma la palabra y declara que él es el Mesías, el liberador esperado por el pueblo judío.

T:  Llegado Jesús a la región de Cesarea de Filipo, hizo esta pregunta a sus discípulos y discípulas: «¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?»

Ellos y ellas dijeron: «Unos, que Juan el Bautista; otros, que Elías, otros, que Jeremías o uno de los profetas.» Díceles él: «Y ustedes ¿quién dicen que soy yo?» Simón Pedro contestó: «Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo.»

Replicando Jesús le dijo: «Bienaventurado eres Simón, hijo de Jonás, porque no te ha revelado esto la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los cielos. Y yo a mi vez te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella. A ti te daré las llaves del Reino de los Cielos; y lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que  desates en la tierra quedará desatado en los cielos.» Entonces mandó a sus discípulos y discípulas que no dijesen a nadie que él era el Cristo.

PARA EL DIALOGO COMUNITARIO

  1. ¿Por qué podemos decir que Jesús es un profeta comprometido?
  2. ¿Quién es Jesús para nosotros y nosotras?

 

  1. Jesús, un gran profeta

Ante la pregunta que hace Jesús, sobre la opinión que tiene la gente sobre él, los discípulos y discípulas le refieren que, para la gente, él es un profeta. Sin embargo, no se trata de cualquier profeta. Jesús es comparado con los grandes profetas de Israel: Elías, Jeremías y Juan el Bautista. En verdad, Jesús se sitúa en la gran línea profética de Israel, por eso no desliga el amor a Dios de la práctica de la justicia: “Busquen el Reino y su justicia y todo lo demás se les dará por añadidura” (Mt 6,33), señala Jesús en el sermón de la montaña. Está claro que la gente que ha visto y ha oído a Jesús ha comprendido algo importante al pensar en él como un profeta.

La vida de los grandes profetas: Elías, Jeremías, Juan el Bautista, a igual que la de Jesús, estuvo llena de dificultades y conflictos. Si queremos ser seguidores y seguidoras de Jesús, el más grande de todos los profetas debemos estar dispuestos y dispuestas a realizar la misión anunciar el Evangelio y denunciar todo aquello que se opone al Proyecto de Dios y asumir con responsabilidad las consecuencias que de aquí se derivan.

Las y los seguidores de Jesús estamos llamados y llamadas a realizar nuestra misión profética en medio de nuestras comunidades y de nuestro país. Si renunciamos a esta misión no podemos decir que somos verdaderos seguidores de Jesús.

 

  1. Jesús, el Mesías, el Hijo de Dios

La segunda pregunta que Jesús hace a sus seguidores y seguidoras es bien directa: ¿Quién dicen ustedes que soy yo?” Es un interrogante siempre abierto y que nos invita a pensar seriamente para dar una respuesta clara, precisa y comprometida. ¿Es él el centro de nuestra vida y de nuestros intereses?

La contestación de Pedro a la pregunta directa que Jesús hace es clara y precisa: “Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo”. Nosotros y nosotras somos invitados e invitadas a dar una respuesta parecida a la de Pedro.

En tiempos de Jesús se esperaba la venida del Mesías, un descendiente de David, pero no se creía que el Mesías sería realmente Hijo de Dios. Por eso durante el proceso que el Sanedrín hace a Jesús el Sumo Sacerdote le pregunta si era el Cristo y si se consideraba Hijo del Dios vivo. Jesús contesta afirmativamente, lo cual es juzgado como una gran blasfemia por el Sumo Sacerdote (Mt 26,63-65) y delito que merecía la condena a muerte.

Jesús es el Mesías de Dios, el que realiza la misión del rey-mesías que había anunciado el salmo 72: “El hará justicia a los humildes del pueblo, salvará a los hijos de los pobres, y aplastará al opresor… se apiadará del débil y del pobre, el alma de los pobres salvará… De la opresión, de la violencia, rescatará su alma, su sangre es preciosa ante sus ojos… En sus días florecerá la justicia y dilatada paz hasta que no haya luna” (Sal 72,4-5.13-14).

La opinión propia del círculo de discípulos y discípulas de Jesús reconoce en Jesús su condición divina. Por la boca de Pedro, portavoz del grupo, se expresa la fe cristiana en su integridad. No solamente se reconoce su condición de “Ungido” sino también su filiación respecto al Dios viviente, contrapuesto a los ídolos muertos, incapaces de comunicar la verdadera vida.

Para nosotros y nosotras tener fe en el Mesías, Hijo de Dios, exige el comportamiento que parte de la decisión de seguir los pasos del Señor en su amor por las y los marginados e insignificantes de la historia y en su servicio a las y los más necesitados.

 

Para la oración de las y los participantes

  1. Por toda la Iglesia de Jesús para que realice siempre su misión profética y de servicio con valentía y responsabilidad. Recemos.
  2. Por todos nosotros y nosotras para que siempre tengamos a Jesús en el centro de nuestra vida. Recemos.
  3. Por quienes dirigen los destinos de nuestro país, del Caribe y de América Latina, para que aprendan a servir a su pueblo buscando el bienestar común. Recemos.

 

Oración final: Te damos gracias oh Jesús por tu presencia y tu mensaje profético en nuestras vidas y en nuestra comunidad. Te damos gracias por tu Palabra salvadora y su mano solidaria que tiende a todas las personas abiertas a su mensaje liberador. Amén.

El compromiso profético con el Proyecto de Vida Digna A22°O (4-10/9/2017)

Introducción: La palabra de Jesús nos habla de hoy de la necesidad de seguir a Jesús, cargando con la cruz de cada día. En ese esfuerzo encontramos el sentido para nuestras vidas. Por otro lado, “cargar con la cruz de Jesús”, nos exige ir en contra de la corriente y ser, muchas veces, despreciados por aque­llos que sólo buscan el poder, el tener y el placer.

1ªL: Jer 20, 7-13. Me sedujiste y me dejé seducir.

I:   Al profeta Jeremías le toca desarrollar una misión difícil. Su ministe­rio profético lo desarrolla durante los últimos años antes del exilio de Babi­lonia (s.6 a.e.c.), y en los primeros años de dicho destierro. Jeremías utiliza una imagen propia de las relaciones afectivo-sexuales. Su divinidad lo ha seducido para realizar una misión difícil, que sólo le trae problemas al pro­feta.

T:   Me has seducido, Adonai, y me dejé seducir por ti. Me hiciste violen­cia y fuiste el más fuerte. Y ahora soy motivo de risa, toda la gente se burla de mí.

Pues me pongo a hablar, y son amenazas; no les anuncio más que vio­lencia y saqueos. La Palabra de Adonai me acarrea cada día insultos. (9) Por eso decidí no recordar más a Adonai, no hablar más de parte de él. Pero sentí en mí algo así como un fuego ardiente aprisionado en mis huesos, y aunque yo trataba de apagarlo, no podía.

Yo oía a mis adversarios que decían contra mí: “¿Cuándo, por fin, lo denunciarán?”. Ahora me observan los que antes me saludaban, esperando que yo tropiece para desquitarse de mí.

Pero Adonai está conmigo, él, mi poderoso defensor; los que me persi­guen no me vencerán. Caerán ellos y tendrán la vergüenza de su fracaso, y su humillación no se olvidará jamás.

Adonai, Señor, tus ojos están pendientes del hombre justo. Tú conoces las conciencias y los corazones, haz que vea cuando te desquites de ellos, porque a ti he confiado mi defensa.

¡Canten y alaben a Adonai, que salvó al desamparado de las manos de los malvados!

Salmo de hoy: Buenas noticias para mi pueblo. 

  • Caerán los que oprimen la esperanza de mi pueblo. Caerán los que comen su pan sin haber sudado.  Caerán con la violencia que ellos mismos han buscado y se alzará mi pueblo como el sol en el sembrado.
  • Ya no estés mas encorvado, tu dolor comienza a terminarse; mucho tiempo has esperado; tu momento ya ha llegado.
  • Un nuevo día amanece, y los campos reverdecen; gente nueva aparece, de una nueva tierra crecen y sus voces como truenos van rompiendo el silencio.
  • Podemos cambiar la historia, caminar a la victoria. Podemos crear el futuro y romper todos los muros. Si unimos nuestras manos, si nos vemos como hermanos, lograremos lo posible: ser un pueblo de gente libre.

 

3ªL: Mt 16, 21-27. Asumir el compromiso con el proyecto de vida digna

I: Los discípulos y discípulas de Jesús no podían entender su estilo de vida y sus continuos conflictos con los grupos dominantes. Ellos y ellas creían que Jesús sería el Mesías poderoso que todos los judíos esperaban, el Rey que les libraría de la mano de los romanos. Por eso Pedro intenta conven­cer a Jesús para que no acepte la muerte, como consecuencia de su compromiso con un proyecto de vida digna para el pueblo. Sin embargo, Jesús rechaza la suge­rencia diabólica de Pedro; en realidad el apóstol parece tener otros intereses que no coinciden con los de Jesús.

Texto: En aquel tiempo, Jesucristo comenzó a explicar a sus discípulos que debía ir a Jerusalén y que las autoridades judías, los sumos sacerdotes y los maestros de la Ley lo iban a hacer sufrir mucho. Les dijo también que iba a ser condenado a muerte y que resucitaría al tercer día.

Pedro se lo llevó aparte y se puso a reprenderlo, diciéndole “¡Dios te libre, Señor! No, no pueden sucederte esas cosas.” Pero Jesús se vol­vió y le dijo: “¡Detrás de mí, Satanás! Tú me harías tropezar. No piensas como Dios, sino como los hombres.”

Entonces dijo Jesús a sus discípulos: “El que quiera seguirme, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz y que me siga.  Pues el que quiera asegurar su vida la perderá, pero el que pierda su vida por mí, la ha­llará.  ¿De qué le servirá al hombre ganar el mundo entero si se pierde a sí mismo? Pues, ¿de dónde sacará con qué rescatar su propia persona?

Sepan que el Hijo del Hombre vendrá con la Gloria de su Padre, ro­deado de sus ángeles; entonces recompensará a cada uno según su conducta.

            PARA EL DIALOGO COMUNITARIO

  1. ¿Cuáles es el precio que debe pagar el/la profeta?

2.- ¿Por qué no podemos adaptarnos a la forma de vivir de la mayor parte de

la gente?

 

  1. El precio que se paga por la misión profética

La primera lectura que hemos escuchado hoy (Jer 20,7-9 nos habla del profeta Jeremías y de las dificultades que tuvo que vivir para realizar la misión profética que se le había encomendado. Ya desde el principio de su vocación Jeremías había dicho: “¡Ah, Señor Adonai! Mira que no sé expresarme, que soy un muchacho” (Jer 1,6). Sin embargo Dios no aceptó la excusa de Jeremías, sino que le dijo: “No digas: “soy un muchacho”, pues adondequiera que yo te envíe irás, y todo lo que te mande dirás” (Jer 1,7).

Jeremías admite que su divinidad lo ha seducido; es decir ha tomado posesión de su persona y casi lo ha obligado a realizar la misión profética. Y Jeremías vive una crisis grande. Se lamenta de que cuando habla al pueblo es para anunciarle atropellos, invasiones, calamidades (Jer 20,8). El profeta llega a desesperarse y a decir: “¡Maldito el día en que nací! ¿Para qué haber salido del seno, a ver pena y aflicción, y a consumirse en la vergüenza mis días? (Jer 20,14.18).

En un momento de su desesperación Jeremías se promete a sí mismo abandonar la misión que se le había encomendado: “No volveré a recordarlo ni hablaré más en su Nombre” (Jer 20,9). Y sin embargo en medio de esa desesperación el profeta reconoce que hay algo dentro de sí que le impide abandonar la misión a pesar de las dificultades con las que se encuentra: “Pero había en mi corazón algo así como un fuego ardiente, prendido en mis huesos, y aunque yo trabajaba por ahogarlo, no podía” (Jer 20,9).

Jeremías, a pesar de su situación difícil reconoce que Dios está presente en su vida y le va a fortalecer: “Pero Adonai está conmigo, cual campeón poderoso y así mis perseguidores tropezarán impotentes” (Jer 20,11). Por eso se decide a seguir realizando su misión a pesar de las dificultades y los problemas.

Como personas, y como miembros de una comunidad de fe tenemos que asumir la misión profética. En ocasiones tendremos los mismos sentimientos de Jeremías; en ocasiones nos preguntaremos por qué fuimos escogidos; en otras circunstancias querremos abandonar la misión que se nos ha encomendado. Sin embargo como Jeremías sentiremos la voz de Dios que nos invita a mantenernos en el camino del Dios vivo, y sentiremos su fuerza en medio del caminar.

  1. No adaptarnos a la forma de vivir de la gente sin fe

 

Pablo, en el texto de la carta a los Romanos que hemos leído hoy les dice: “No sigan la corriente del mundo en que vivimos, más bien transfórmense por la renovación de su mente. Así sabrán ver cuál es la voluntad de Dios, lo que es bueno, lo que le agrada, lo que es perfecto” (Rom 12,2). Y es que la misión que se nos ha encomendado nos exige ir en contra de la corriente. En general las personas de este mundo se dejan llevar por los anti-valores de la sociedad neoliberal en que vivimos; bailan al ritmo de la música que le toquen. Quien es seguidor/a de Jesús tiene que estar dispuesto/a a ir en contra de la corriente, siempre y cuando esto lo exija el compromiso con la propia fe.

El Proyecto de Dios está fundamentado en unos determinados valores: amor, justicia, libertad, fraternidad, solidaridad y el esfuerzo por vivir según estos valores necesariamente exigirá asumir el conflicto en medio de una sociedad en que unos pocos imponen su propio Proyecto que entra en contradicción con el deseo de Dios para su pueblo de tener una vida digna para todos/as.

Como creyentes se nos exige estar siempre en disposición de descubrir cuál es la voluntad de Dios para nuestra vida. Se nos pide no separar el amor de Dios del amor al prójimo, en especial al pobre, y que retomemos constantemente nuestro lugar como discípulos/as comprometidos/as con la misión que se nos ha encomendado.

Para la oración de los/as participantes

 

  1. Por todos/as los/as que recibimos la misión profética para que sepamos realizarla con decisión y valentía, a pesar de las dificultades y problemas que encontramos en nuestro camino. Recemos.
  2. Por todas las personas que intentan vivir de una forma diferente, intentando ser fieles al Proyecto de Dios, para se mantengan firmes en la fe. Recemos.
  3. Para que sepamos seguir a Jesús asumiendo los compromisos que nos exige nuestra fe. Recemos.

 

Oración final: Te damos gracias Jesús por la misión profética que nos diste, te damos gracias por llamarnos a formar parte del colectivo comprometido con la vida digna que asume el camino de la fe y de la esperanza comprometida con la búsqueda colectiva del bienestar común. Amén

 


 

RESOLVER LOS CONFLICTOS MEDIANTE EL DIALOGO A23°O (11-17/9/2017)

Introducción: Cada una de nosotras y nosotros, que nos decimos creyentes comprometidas y comprometidos, tenemos la responsabilidad de caminar por el camino del amor y la justicia y al mismo tiempo ayudar a las demás personas para que fundamenten su vida y su conducta en los valores éticos y políticos que dan sentido al caminar y a las luchas cotidianas, lo que supone el esfuerzo continuo de revisión personal y disposición para el cambio personal y comunitario. De esta manera imitamos a Jesús que durante su vida pública se dedicó a acoger a  la gente que era tenida como transgresores de la ley y las costumbres sociales, para mostrarles así el camino que conduce a la vida digna y a la felicidad.

Lect. Primer Testamento: Ez. 33,7-9: Te he puesto como centinela de tu hermano/a

Introducción L.P.T: El profeta Ezequiel, hablando en nombre de la divinidad Yahvé, invita a las y los creyentes a convertirse en centinelas y guardianes de sus hermanas y hermanos. En la comunidad de fe y de compromiso no nos podemos hacer indiferentes ante la situación de aquellas personas de la familia y la comunidad, que se han alejado del camino que conduce a la vida digna.

Texto: Así dice Dios: A ti, hijo de hombre, te he puesto como centinela para la casa de Israel, apenas oigas que una palabra sale de mi boca, tendrás que advertírselo de mi parte. Cuando diga a la persona mala: “¡Malo, vas a morir!”, si no le hablas, si no haces que se preocupe por su mala conducta, la persona mala morirá debido a su pecado, pero a ti te pediré cuenta de su sangre. Al contrario, si le has llamado la atención a la persona que ha cometido errores por su mala conducta y no se aparta de ella, si no deja su mala conducta, morirá debido a su pecado y tú nada tendrás que temer.

Salmo de hoy: Danos un corazón grande para amar, fuerte para perdonar

  • Gente nueva, constructora de la historia, constructores de nueva humanidad,
  • Gente nueva que vive la existencia como riesgo de un largo caminar.

 

Lect. Evangélica: Mt. 18,15-20. Si tu hermano o hermana comete errores habla con él o ella a solas

Introducción L. Ev.: Mateo pone en boca de Jesús algunas instrucciones a tener en cuenta para cuando hay problemas y conflictos entre los hermanos y hermanas. La forma de resolver las dificultades entre cristianos y cristianas debe estar guiada por el amor al hermano o a la hermana. De esta manera la comunidad mostrará su amor fraterno y su fe en el Proyecto de Vida Digna.

Texto: En aquel tiempo  dijo Jesús a sus discípulos y discípulas: Si tu hermano o hermana ha pecado, vete a hablar con él o ella a solas para reprochárselo. Si te escucha, has ganado a tu hermano o hermana. Si no te escucha, toma contigo una o dos personas más, de modo que el caso se decida por la palabra de dos o tres testigos y testigas. Si se niega a escucharlos, informa a la asamblea. Si tampoco escucha a la iglesia, considéralo como una persona pagana o sin fe.

        DIÁLOGO COMUNITARIO, GRUPAL O FAMILIAR

  1. ¿Por qué cada persona es responsable de su hermano o hermana?
  2. ¿Por qué es necesario la intervención de la comunidad cuando hay problemas entre los hermanos y hermanas?

 

  1. La responsabilidad con el hermano o hermana que anda por el mal camino

 

El texto del profeta Ezequiel que hemos leído (Ez 33,7-9) nos habla del compromiso que tiene cada persona del pueblo de Israel con aquellas personas que van por el mal camino. Es compromiso de los/as creyentes llamar a la atención a aquellos/as hermanos/as considerados/as pecadores/as. Por eso el texto de Ezequiel afirma que si no se hace ese trabajo el/la creyente se hace responsable de la muerte –física o vital- de aquellos que están en pecado. Y Dios pedirá cuenta de la sangre de los/as  hermanos/as.

La salvación nuestra, de cada uno, la vida feliz y en libertad, nos exige preocuparnos por las hermanas y los hermanos. Y si después de haber llamado a la atención y haber intentado de diversas maneras ayudar al/a la hermano/a a cambiar de vida, este/a no acepta el llamado, ya no es responsabilidad nuestra; en este caso estaríamos respetando la libertad de cada uno/a tal como Dios lo hace.

Ante el/la hermano/a de la comunidad que ha pecado lo que conviene es que algún hermano/a lo llame a la atención y le recuerde las exigencias evangélicas. La finalidad de este llamado de atención es clara: se trata de invitarlo/a a la conversión, a regresar al camino de los/as seguidores/as del Señor (Mt 18,15).

Como comunidad de fe tenemos la experiencia de que no es tarea fácil el llamar a la atención a los/as hermanos/as que tienen una conducta que contradice su condición de discípulos/as de Jesús,  sin embargo se nos pide cumplir con nuestro deber.

 

  1. La intervención de la comunidad en la corrección fraterna

 

La lectura del evangelio que hemos hecho hoy invita no sólo a que haya una atención de hermano/a a hermano/a de forma individual, sino que promueve la intervención de la comunidad cuando sea necesario.

Cuando un hermano de la comunidad no escucha la llamada de atención que le ha hecho algún/a hermano/a, entonces es necesario buscar dos o tres testigos/as para que el llamado adquiera un sentido más comunitario. Si ni siquiera hace caso a los/as que en nombre de la comunidad, quieren ayudarle/a a corregir las conductas inapropiadas, entonces es necesario decírselo a la comunidad entera. Y si ni siquiera hace caso a la comunidad, entonces hay que tenerlo como una persona pagana, es decir, sin fe, pues no está actuando como corresponde a un/a cristiano/a.

En última instancia es la Iglesia, la asamblea de los discípulos y discípulas de Jesús, quien debe tomar el asunto en sus manos  (Mt 18,17). Y es que ser cristiano o cristiana supone una conducta determinada; pues el Proyecto de Vida Digna –lo que Jesús llamaba Reino de Dios- , que es el corazón del mensaje de Jesús, conlleva unas exigencias éticas y morales para quien se ha comprometido a vivirlo y anunciarlo. La comunidad es responsable de la fidelidad de sus integrantes a los valores y los compromisos que colaboran en la creación de mejores condiciones de vida para todas las personas, los seres vivos y la naturaleza toda. La fraternidad nos lleva a estar atentos/as ante los errores del/de la otro/a; nos toca ponernos en guardia como el sereno o el centinela “para que cambie de conducta” (Ez 33,9).

 

Para la plegaria de las y los participantes:

  1. Pidamos por la Iglesia de Jesús para que sea un espacio de fraternidad y de perdón. Recemos.
  2. Para que como comunidad sepamos buscar y llamar a la conversión a quienes se sienten alejados/as de Dios.
  3. Para que sepamos demostrar nuestro amor con un compromiso concreto de solidaridad con los/as más empobrecidos/as y excluidos/as.

 

Exhortación final: Hemos recibido un llamado a vivir la fe comprometida; se nos ha invitado a no quedarnos indiferentes ante la situación de los hermanos y hermanas que se han alejado de los caminos del bien y de la justicia. Ahora nos toca continuar con la misión de ser una presencia fraterna y solidaria para tantas personas que están buscando cambiar de vida y asumir un proyecto de vida digna y feliz y necesitan una mano amiga que les ayude a encontrarlo.


El perdón que ayuda a restablecer las relaciones humanas  A24°O  (18-24/9/2017)

Introducción: Nos reunimos como personas que están llamadas a mostrar compasión y misericordiosa hacia la persona o grupos que, después de habernos ofendido, necesitan,  de nuestra bondad y nuestro perdón y dan muestras concretas de que quieren cambiar de rumbo y de conducta. Eso permite colaborar en la construcción de una convivencia humana fundamentada en la acogida y el respeto mutuo y el perdón solidario.

Lect. Primer Testamento: Eclo 27,33-28,9.  Perdona a tu prójimo y te serán perdonados tus errores

Introducción L.P.T: El texto del libro del Eclesiástico que leemos a continuación nos habla sobre la necesidad de perdonar las ofensas y errores de los hermanos y hermanas. Dicho perdón es una condición necesaria para ser perdonados y perdonadas por las demás personas: por nuestra familia y comunidad, pues no puede pedir piedad quien de hecho no la tiene.    

Texto: El Odio y cólera son dos cosas abominables en las que se destaca el pecador. El que se venga experimentará la venganza del Señor: él le tomará rigurosa cuenta de todos sus pecados. Perdona a tu prójimo el daño que te ha hecho, así cuando tú lo pidas, te serán perdonados tus pecados.

¡Cómo! ¿Una persona guarda rencor a otra persona y le pide a Dios que lo sane? No tiene misericordia con otro hombre, su semejante, y ¿suplica por sus propios pecados? Si él o ella, débil y pecador o pecadora, guarda rencor, ¿quién le conseguirá el perdón? Acuérdate de tu fin y déjate de odiar; piensa en la muerte, en la descomposición, y observa los mandamientos. Acuérdate de los mandamientos y no tengas rencor a la persona que está cerca de ti; piensa en la alianza del Altísimo, y olvida la ofensa.

Manténte alejado de las peleas y cometerás menos pecados, porque la persona colérica enciende las peleas. El pecador siembra la perturbación entre los amigos y amigas, y hace cundir las desavenencias entre las personas que viven en paz.

Salmo de hoy: Salmo de hoy: Danos un corazón grande para amar, fuerte para perdonar

  • Gente nueva luchando en esperanza, caminantes sedientos y sedientas de la verdad.
  • Gente nueva sin frenos ni cadenas, gente libre que exige libertad.

           

Lect. Evangélica: Mt. 18,21-35. Perdonar siempre las ofensas de los hermanos y hermanas

Introducción L. Ev.: El texto que leemos a continuación es una hermosa lectura escrita por la comunidad de Mateo sobre la necesidad de perdonar las ofensas y las deudas de los hermanos y hermanas para restablecer las relaciones rotas entre las personas, cuando esto es necesario. Se nos dice que es necesario perdonar siempre las ofensas de los hermanos y hermanas, pues el perdón es una condición necesaria para restablecer las relaciones armónicas entre las personas.

Texto: En aquel tiempo Pedro preguntó a Jesús: «Señor, ¿cuántas veces tengo que perdonar las ofensas de mi hermano? ¿Hasta siete veces?» Jesús le contestó: «No te digo siete, sino setenta y siete veces.»

«Aprendan algo sobre el Reino de los Cielos. Un rey había decidido arreglar cuentas con sus empleados, y para empezar, le trajeron a uno que le deba diez mil monedas de oro. Como el hombre no tenía con qué pagar, el rey ordenó que fuera vendido como esclavo, junto con su mujer, sus hijos y todo cuanto poseía, para así recobrar algo. El empleado, pues, se arrojó a los pies del rey, suplicándole: «Dame un poco de tiempo, y yo te lo pagaré todo.» [El rey se compadeció y lo dejó libre; más todavía, le perdonó la deuda.

Pero apenas salió el empleado de la presencia del rey, se encontró con uno de sus compañeros que le debía cien monedas. Lo agarró del cuello y casi lo ahogaba, gritándole: «Págame lo que me debes.» El compañero se echó a sus pies y le rogaba: «Dame un poco de tiempo, y yo te lo pagaré todo.”» Pero el otro no aceptó, sino que lo mandó a la cárcel hasta que le pagara toda la deuda.

Los compañeros, testigos de esta escena, quedaron muy molestos y fueron a contárselo todo a su señor. Entonces el señor lo hizo llamar y le dijo: «Siervo miserable, yo te perdoné toda la deuda cuando me lo suplicaste. ¿No debías también tú tener compasión de tu compañero como yo tuve compasión de ti?» Y hasta tal punto se enojó el señor, que lo puso en manos de los verdugos, hasta que pagara toda la deuda.

Y Jesús añadió: «Lo mismo hará mi Padre Celestial con ustedes, a no ser que cada uno perdone de corazón a su hermano.»

DIÁLOGO COMUNITARIO, GRUPAL O FAMILIAR

  1. ¿Por qué debemos perdonar de corazón a los/as hermanos y hermanas?
  2. ¿Por qué la compasión produce frutos de amor y de justicia?

 

  1. La obligación de perdonar siempre a los hermanos y hermanas

 

Pedro quiere saber hasta dónde estamos llamados y llamadas a perdonar (Mt 18,21). La respuesta de Jesús coloca el asunto en un horizonte más amplio: siempre debemos perdonar. Eso es lo que significa la expresión: “setenta veces siete” (Mt 18,22). No hay límites; el amor que debemos a las personas no se puede limitar.            El comportamiento del trabajador de la parábola es totalmente diferente al de Dios. Su compañero de trabajo le debe apenas 100 denarios (unos $10). Suma perfectamente pagable, pese a eso la súplica del deudor no es escuchada. El “siervo malvado” no ha aprendido la lección. En estricta justicia él puede enviar a la cárcel a quien le debe, pero el rey, que representa a Dios, le acaba de mostrar otra justicia, la que se basa en el amor gratuito que no pide nada a cambio; la que considera a las personas por ellas mismas, no por lo que tienen.

La primera lectura del libro del Eclesiástico que hemos hecho hoy nos habla de la necesidad de perdonar al prójimo como condición para que sean perdonados nuestros pecados (Eclo 28,2). La parábola que hemos leído en el Evangelio parece confirmar lo mismo. De hecho el siervo a quien se le perdonó toda la deuda no supo comportarse adecuadamente, sino que al no saber actuar de la misma manera como actuaron con él, entonces él mismo se buscó el problema y provocó la ira del patrón, el cual lo entregó a los verdugos hasta que pagase todo lo que debía. Y la parábola termina diciendo: “Esto mismo hará con ustedes mi Padre celestial, si no perdonan de corazón cada uno a su hermano” (Mt 18,35).

Como comunidad de fe estamos conscientes de que para ser fieles a la vocación que hemos recibido tenemos que perdonar las ofensas de los hermanos, cuando éstos se acercan reconociendo su pecado. Eso es condición para que Dios perdone nuestras culpas; por eso decimos en el Padrenuestro: “Perdona  nuestros pecados porque también nosotros perdonamos a todo el que nos debe” (Lc 11,4).

Dios perdona nuestros pecados, y a nosotros/as se nos pide perdonar las ofensas de los/as hermanos/as y también las deudas económicas cuando éstos realmente no nos pueden pagar, o cuando para pagar tienen que dejar de comer o dejar de atender las necesidades básicas de ellos/as y sus familiares. Esto vale también para las relaciones internacionales y para el tema de la deuda externa de los países del Sur que ya se hizo eterna.

2.- La compasión que produce frutos de amor y de justicia

Jesús se nos muestra con un corazón compasivo y misericordioso porque está lleno de amor y muestra ese amor compasivo a su pueblo de muchas y diferentes maneras. Ese Dios mostró su compasión a través de la persona de Jesucristo que se acercó a los/as necesitados/as, curó sus enfermedades, les defendió de los abusos de los poderosos de la sociedad,  y se hizo cercano a los marginados y excluidos sociales.

El rey de la parábola muestra su compasión con el siervo deudor. De hecho lo que éste le pedía no era que le perdonase la deuda, sino que tuviese un poco de paciencia y que poco a poco le pagaría la cuenta. Sin embargo, según nos dice el texto: “movido a compasión el señor de aquel siervo, le dejó en libertad y le perdonó la deuda” (Mt 18,27). Y al perdonarle la deuda adquiere su libertad él, su mujer y sus hijos, pues según las normas sociales establecidas entonces quien no podía pagar sus deudas era vendido con toda su familia.

El servidor perdonado no aprendió la lección y cuando encontró a un compañero que le debía una pequeña suma no supo ni siquiera tener un poco de paciencia y esperar a que pudiera pagarle y el patrón le echa en cara no simplemente su impaciencia, sino la falta de misericordia: ¿No debías tú también compadecerte de tu compañero, del mismo modo que yo me compadecí de ti? (Mt 18,33).

Como comunidad cristiana sabemos que sólo la misericordia y la compasión pueden producir frutos de amor, de compromiso y de justicia que beneficien a los más pobres de esta sociedad. Ante los sufrimientos de los/as más pobres de nuestras comunidades, golpeados/as por el despiadado sistema neoliberal, surgen hondos reclamos de justicia. De una justicia que va más allá de lo legal para ir hasta los derechos fundamentales del ser humano. La compasión tiene que producir compromiso con la defensa de la vida amenazada de nuestros/as hermanos/as.

 

Para la plegaria de las y los participantes:

  1. Por la Iglesia de Jesús para que sea siempre un lugar de acogida y de perdón fraterno. Recemos.
  2. Por todos/as nosotros/as para que siempre estemos dispuestos/as a perdonar a los/as hermanos/as como Dios quiere. Recemos.
  3. Por los países ricos para que sepan cancelar la deuda externa de los países más empobrecidos/as. Recemos.

 

Exhortación final: Se nos ha invitado a mostrarnos como personas compasivas ante quien reconoce sus errores y quieren cambiar de vida. Ahora nos toca continuar en el camino de fe manteniendo un corazón solidario capaz de compadecerse ante la situación de los hermanos y hermanas que sufren. Esa es la única manera de vivir una fe y una convivencia humana de forma comprometida.

 


                                 Trabajar sin descanso por el proyecto de vida digna  A25°O  (25/9 al 1/10/2017)

Introducción: Estamos comprometidos y comprometidas con la construcción del proyecto de vida digna que mejore las condiciones de vida de nuestras familias y comunidades. Por eso tenemos el desafío de seguir invitando a  mujeres y a hombres para que se integren al trabajo de la construcción de ese Proyecto de vida feliz y digna.

Lect. Primer Testamento: Is. 55,6-9. Proyectos de vida digna

Introducción L.P.T: El profeta Isaías nos presenta a una divinidad que invita a sus seguidores y seguidoras a vivir y a construir un proyecto de salvación y un camino que conduce a la vida digna y feliz. Sin embargo los seres humanos tenemos con frecuencia otros proyectos y tomamos otros caminos. Por eso se nos invita a considerar la invitación a asumir un Proyecto de vida comprometido con el cambio de las condiciones de vida de nuestras familias, comunidades y de nuestra sociedad isleña, caribeña, latinoamericana y mundial.

Texto: Busquen a Adonai ahora que lo pueden encontrar, llámenlo ahora que está cerca. Que el malvado deje sus caminos, y el criminal sus proyectos; vuélvanse a Adonai, que tendrá piedad de ellos, a nuestro Dios, que está siempre dispuesto a perdonar.

Pues sus proyectos no son los míos, y mis caminos no son los mismos de ustedes, dice Adonai.

Así como el cielo está muy alto por encima de la tierra, así también mis caminos se elevan por encima de sus caminos y mis proyectos son muy superiores a los de ustedes.

Salmo de hoy: Queremos construir un proyecto de vida digna

  1. Queremos construir un proyecto de vida digna, queremos confirmar en la lucha nuestra fraternidad, nuestra sororidad, nuestra amistad.
  2. Sin  que haya esclavos, esclavas, señores ni señoras, que no puedan cantar nuestra canción de libertad.
  3.  No nos detendrán las amenazas, ni las persecuciones. Seguiremos adelante con nuestras luchas y proyectos.

 

Lect. Evangélica: Mt. 20,1-16. Todas las personas están invitadas al trabajo en el Proyecto de Vida Digna

Introducción L. Ev.: El Proyecto de Vida Digna (“Reino de Dios”), centro de la vida y de la misión de Jesús y de sus seguidores y seguidoras, es el tema central de la parábola que escuchamos a continuación. Esta nos dice que todas las personas son llamadas, en diferentes etapas de su vida, a trabajar en un proyecto de vida fundamentado en los valores del amor solidario, la compasión y la lucha por la inclusión y la justicia social.

Texto: En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos y discípulas: Aprendan algo del Reino de los Cielos. Un propietario salió de madrugada a contratar trabajadores para su finca. Se puso de acuerdo con ellos para pagarles una moneda de plata al día, y los envió a su propiedad.

Salió de nuevo hacia las nueve de la mañana, y al ver en la plaza a otros que estaban desocupados, les dijo: «Vayan ustedes también a mi finca y les pagaré lo que sea justo.» Y fueron a trabajar.

Salió otra vez al mediodía, y luego a las tres de la tarde, e hizo lo mismo. Ya era la última hora del día, la undécima, cuando salió otra vez y vio a otros que estaban allí parados. Les preguntó:  «¿Por qué se han quedado todo el día sin hacer nada?» Contestaron ellos: «Porque nadie nos ha contratado.» Y les dijo: «Vayan también ustedes a trabajar en mi viña.»

Al anochecer, dijo el dueño de la finca a su capataz: «Llama a los trabajadores y págales su jornal, empezando por los últimos y terminando por los primeros.» Vinieron los que habían ido a trabajar a última hora, y cada uno recibió un denario (una moneda de plata). Cuando llegó el turno a los primeros, pensaron que iban a recibir más, pero también recibieron cada uno un denario. Por eso, mientras se les pagaba, protestaban contra el propietario.

Decían: «Estos últimos apenas trabajaron una hora, y los consideras igual que a nosotros, que hemos aguantado el día entero y soportado lo más pesado del calor.» El dueño contestó a uno de ellos: «Amigo, yo no he sido injusto contigo. ¿No acordamos en un denario al día? Toma lo que te corresponde y márchate. Yo quiero dar al último lo mismo que a ti. ¿No tengo derecho a llevar mis cosas de la manera que quiero? ¿O será porque soy generoso, y tú envidioso?»

Así sucederá: los últimos serán primeros, y los primeros serán últimos.»

 

DIÁLOGO COMUNITARIO, GRUPAL O FAMILIAR

  1. ¿Por qué debemos revisar los valores sobre los que fundamentamos nuestras acciones y proyectos de vida?
  2. ¿Por qué lo importante es la disposición para el trabajo por el proyecto de Vida Digna?

 

1.- Revisar los valores sobre los que fundamentamos nuestras acciones y proyectos de vida

Si queremos convertirnos en seguidores fieles, constructores del Proyecto de Vida Digna, debemos partir del hecho de que muchas veces nuestra forma de pensar y de actuar no está acorde con los valores que decimos vivir            En la primera lectura la divinidad Yahvé comunica al pueblo, por medio del profeta Isaías que sus pensamientos no eran los del pueblo, ni sus caminos tampoco. Y esto puede significar dos cosas: a) Que el pueblo estuviese alejado de los caminos y del proyecto de vida propuesto al pueblo judío por su divinidad; b) que el pueblo no llegase a entender en plenitud la mente divina y su proyecto de vida digna para el pueblo.

En la parábola que hemos leído hoy el patrón, respondiendo a aquellos que estaban protestando porque recibieron  igual  salario que los que sólo trabajaron una hora, dice: “Por mi parte, quiero dar a este último lo mismo que a ti”. Y luego pregunta: “¿O va a ser tu ojo malo porque yo soy bueno”? (Mt 20,14-15). La expresión “ojo malo” es reveladora, Se trata de una mirada que petrifica la realidad, que no deja lugar a lo nuevo ni espacio a la generosidad, y, sobre todo, que pretende poner límites a la bondad divina. Es la mirada que echamos a nuestro alrededor para defender nuestros intereses. Esa mirada nos hace pensar que aquello que es justo para los demás es injusto para nosotros si afecta nuestros privilegios e intereses. Evitar tener “el ojo malo” es una condición para el/la creyente en el Dios bueno. Si lo hacemos pondremos en práctica lo que Pablo aconseja a los Filipenses: “lleven una vida digna del Evangelio de Cristo” (Fil 1,27).

Como comunidad de fe tenemos que hacer el esfuerzo constante por adaptar nuestra vida al Proyecto de Vida Digna, por hacer lo posible para los caminos del amor y del compromiso comunitario y social sean nuestros caminos. Eso nos exige continua actitud de conversión y de discernimiento personal y comunitario.

  1. La disposición para el trabajo por el proyecto de Vida Digna

 

En la parábola que hemos leído hoy los trabajadores de la primera hora entienden que con ellos se ha hecho una doble injusticia: en primer lugar a los que llegaron último, los que sólo trabajaron una hora, se les pagó igual que a ellos, y en segundo lugar, se les pagó primero. No entienden la lógica del patrón.

El patrón representa al responsable del Reino de Dios, del Proyecto de vida y justicia, al Dios de Jesús. Por eso lo que importa aquí no es el dinero. El patrón no llama a trabajar para aumentar sus capitales o para ser más poderoso. Él está consciente que son los/as trabajadores los que en definitiva se benefician cuando son llamados y llamadas a trabajar en su Proyecto. Son ellos y ellas las y los que comienzan a vivir una vida con dignidad, con alegría al sentirse miembros de una comunidad en donde se viven relaciones de fraternidad y solidaridad.

Las personas que llegaron primero, los fariseos y los saduceos, no aventajan a las y los discípulos de Jesús que llegaron a la última hora. Aún más, éstos y éstas pueden ser primeros y primeras pues han aceptado el mensaje nuevo que trae el Maestro de Galilea.

Lo mismo puede suceder en nuestras comunidades cristianas y en nuestros grupos comunitarios comprometidos. Hay hermanas y hermanos que tienen mucho tiempo en la vivencia de la fe, pero a lo mejor no viven su compromiso como tiene que ser, mientras que otros y otras que han llegado a la comunidad posteriormente viven con más alegría y compromiso su fe. Así se cumple la frase de Jesús de que “los últimos serán los primeros”. Por otro lado las personas que llegaron primero no pueden mantener el orgullo y la prepotencia de quienes se sienten con todo derecho por el hecho de tener más tiempo en la Iglesia o en el liderazgo de las organizaciones comunitarias y populares.

 

Para la plegaria de las y los participantes:

  1. Por todas las personas que hemos sido llamadas a colaborar con el Proyecto de Vida Digna para que sepamos realizar en nuestras vidas y comunidades nuestro compromiso cotidiano. Recemos.
  2. Para que hagamos un esfuerzo constante por mantenernos en el camino del amor solidario y en el compromiso con la defensa de la vida. Recemos.
  3. Para que sepamos siempre acoger a las personas más empobrecidas y excluidas de la sociedad. Recemos.

 

Exhortación final: Como los obreros de los que hablaba el Evangelio también continuamos siendo llamados y llamadas para trabajar en el Proyecto de Vida Digna, sin considerarnos privilegiados o privilegiadas por haber sido llamados o llamadas antes o después. Lo importante es que la recompensa es la vida en fraternidad, en amor y en libertad. Y por eso debemos pagar el precio adecuado, siendo fieles al mandamiento del amor solidario.


Practicar el derecho y la justicia  A26°O  (2-8/10/2017)

Introducción: Nos reunimos como parte de una comunidad que está llamada a colaborar en la construcción de una sociedad fundamentada en la justicia, asumiendo un compromiso en defensa de la vida. Somos conscientes de que sólo nuestras acciones de amor y de solidaridad nos hacen testigos y testigas creíbles de una comunidad de fe y compromiso que ha sido llamada a vivir la fe y sembrar la Palabra de la Vida en medio de una sociedad estructuralmente injusta.

Lect. Primer Testamento: Ez. 18,25-28. Si actúa según el derecho y la justicia vivirá

Introducción L.P.T: La divinidad Yahvé habla al pueblo por medio del profeta Ezequiel. Le invita a mantenerse en el camino verdadero, llevando una vida de acuerdo a los valores de amor y de justicia que construyen unas relaciones humanas armónicas. Apartarse de ese camino es dirigirse hacia la muerte

Texto: Así dice el Señor: “Ustedes dicen: La manera de ver las cosas que tiene Yahvé no es la correcta. Oigan, pues, gente de Israel: ¿así que mi manera de ver las cosas no es correcta? ¿No lo será más bien la de ustedes? Cuando el justo se aparta de la justicia y comete el mal y por eso muere, muere por culpa de la injusticia que cometió. Del mismo modo, si el malvado se aparta de la mala vida que llevaba y actúa según el derecho y la justicia, vivirá. Si se aparta de todas las infidelidades que cometía, debe vivir, pero no morir.”

Salmo de hoy: La justicia y el derecho conducen a la vida digna

  1. El camino de la justicia conduce a la vida plena y feliz.
  2. El camino del mal conduce a la muerte y a la desesperación.
  3. Elegimos el camino de la justicia para vivir en libertad y en felicidad.

 

Lect. Evangélica: Mt. 21,28-32. Coherencia entre las palabras y los hechos

Introducción L. Ev.: Jesús presenta a los ancianos, sacerdotes y jefes del pueblo una comparación para echarles en cara su falta de fe. Y aunque les fueron enviados profetas como Juan Bautista y al mismo Jesús, no les creyeron, ni se comprometieron con el Proyecto de Vida Digna, mientras que los/as humildes, los pecadores públicos y prostitutas sí creyeron; por eso son los/as primeros/as en la construcción del Proyecto de vida fundamentado en el amor y la justicia.

Texto: En aquél tiempo dijo Jesús a los sacerdotes y a los ancianos del pueblo: «Pero, díganme su parecer: Un hombre tenía dos hijos. Se acercó al primero para decirle: “Hijo, hoy tienes que ir a trabajar en la viña.” Y él le respondió: “No quiero”. Pero después se arrepintió y fue. Luego el padre se acercó al segundo y le mandó lo mismo. Este respondió: “Ya voy, señor.” Pero no fue.

Ahora bien, ¿cuál de los dos hizo lo que quería el padre?» Ellos contestaron: «El primero.» Entonces Jesús les dijo: «En verdad se lo digo: en el camino al Reino de los Cielos, los publicanos y las prostitutas andan mejor que ustedes. Porque Juan vino a abrirles el camino derecho, y ustedes no le creyeron, mientras que los publicanos y las prostitutas le creyeron. Ustedes fueron testigos, pero ni con esto se arrepintieron y le creyeron.

DIÁLOGO COMUNITARIO, GRUPAL O FAMILIAR

  1. ¿Por qué escoger el camino de la justicia y la vida?
  2. ¿Por qué imitar a Jesús en su humildad?
  3. Escoger siempre el camino de la vida y la justicia

 

         En la primera lectura del profeta Ezequiel, la divinidad Adonai comunica al pueblo que cuando el justo se aparta de la justicia muere, en cambio cuando el malvado se aparta del mal y practica el derecho y la justicia tiene vida abundante. De hecho el camino que conduce hacia Dios exige compromiso serio y decidido con la causa de la justicia.

                La actitud de los/as creyentes que quieren mantenerse en el camino de la vida es de reconocer que con las propias fuerzas se les haría muy difícil mantenerse en el camino de la justicia. Por eso el salmista siente la necesidad de pedir la ayuda divina para poder permanecer fiel: “Señor, muéstrame tus caminos y enséñame tu que eres mi Dios y Salvador” (Sal 25,4-5).

                Dios guía por el camino de la vida a todas las personas que se abran a su Proyecto, pero en especial se convierte en compañero de camino de los pobres, los humildes y excluidos sociales que se encuentran abiertos a su Proyecto salvador: “Dirige a los humildes en la justicia y enseña a los pobres el camino; todas sus sendas son amor y lealtad para el que guarda su alianza y sus preceptos” (Sal 25,9-10).

                Jesús acusa a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo de no haber acogido la Palabra de Juan el Bautista que “vino a ustedes por el camino de la justicia” (Mt 21,32) y aun viendo sus acciones no le creyeron, mientras que los publicanos y prostitutas sí supieron descubrir en él al enviado de Dios.

                Como comunidad de fe se nos invita a mantenernos siempre firmes en el camino que conduce a la vida. Por eso se nos pide defender la causa de la justicia allí donde la vida esté amenazada. Así nos convertimos en verdaderos/as hijos/as de Dios.

 

  1. Imitar a Jesús en su humildad y en su desprendimiento

                Para colaborar en la construcción de un proyecto de vida digna y feliz Jesús nos señala el camino de la humildad: “Se despojó de sí mismo tomando la condición de siervo” (Fil 2,7). Dejó de lado todo privilegio. Nuestra condición de cristianos/as, nuestra responsabilidad en la Iglesia, no debe ser motivo de vanagloria y prepotencia, sino de solidaridad.

En la segunda lectura que hemos hecho hoy (Fil 2,1-11), Pablo invita a las cristianas y los cristianos a mantenerse en la comunión de espíritu, teniendo un mismo sentir, dejándose guiar por el amor. Esto exige eliminar todo tipo de rivalidad, y de vanagloria para dejarse guiar por la humildad.

Pablo invita, además, a no dejarse dominar por la búsqueda exclusiva de los intereses personales, para que sea la búsqueda del Proyecto de Dios quien guíe la vida de los/as creyentes. Esta identificación con el Proyecto del Dios liberador exige una apertura y una disposición para servir a las hermanas y los hermanos más necesitados/as.

El modelo de vida creyente es Jesús mismo; de hecho él no actuó de manera prepotente, y tomó la condición de campesino galileo.

Como comunidad de fe se nos invita  a imitar a nuestro Maestro en su humildad y en su identificación con los/as humildes de la tierra. Esto nos traerá dificultades y conflictos. Pero es necesario asumir las consecuencias de nuestra decisión y de nuestras opciones.

Para la plegaria de las y los participantes:

  1. Por la Iglesia de Jesús para que siempre se mantenga fiel en la práctica del amor, el servicio y la justicia. Recemos.
  2. Para que sepamos imitar a Jesús en su humildad y cercanía a las y los humildes y marginados/as sociales. Recemos.
  3. Por las y los gobernantes para que prioricen las necesidades de las y los más empobrecidos/as. Recemos.

 

Exhortación final: Hemos escuchado la Palabra de vida digna en comunidad; se nos ha invitado a mantenernos unidas y unidos, y a imitar a Jesús en su humildad y en su entrega a los hermanos y hermanas. Ahora nos toca seguir trabajando en la construcción del Proyecto de Vida Digna, manteniéndonos en el camino de la justicia, que conduce a la vida plena y feliz.


 

                      Se esperaba justicia y sólo se oye el grito de gente oprimida A27ºO (9-15/10/2017)

Introducción: Formamos parte de comunidades jesuánico-cristianas comprometidas con el Proyecto de vida digna. Por eso nos reunimos para reflexionar y escuchar la palabra de Jesús, que sigue presente, mediante su espíritu y su amor, en medio de su comunidad; él dio los frutos que el pueblo oprimido y creyente esperaba  de él y nos anima también a nosotros y a nosotras a asumir nuestro compromiso cotidiano en la creación de unas relaciones fundamentadas en la fe y el amor solidario.

Lect. Primer Testamento: Isaías 5,1-7. El pueblo esperó justicia y hay asesinatos y corrupción

Introducción L.P.T:   El profeta Isaías, hablando en nombre del dios Yahvé, compara al pueblo de Israel con una viña; es decir con un sembrado de plantas de uva.  El/ella esperó de su parcela buenos frutos, uvas sabrosas, pero sólo recogió racimos amargos.  Esperó que reinase la justicia, y sólo se hacen presentes la maldad y la violencia contra las personas oprimidas, empobrecidas y excluidas.

Texto: Déjenme cantar, en nombre de mi amigo, la canción de mi amigo por su viña

Una viña tenía mi amigo en una loma fértil. La cavó quitando las piedras y plantó cepas escogidas

En medio de ella construyó una torre y también cavó un lagar. El esperaba que produjera uvas, pero sólo le dio racimos amargos

Acérquense, habitantes de Jerusalén, y hombres de Judá: juzguen ahora entre mi viña y yo. ¿Qué otra cosa puede hacer a mi viña que no se la hice?

¿Por qué, esperando que diera uvas, sólo ha dado racimos amargos?

Déjenme que les diga lo que voy a hacer con mi viña: le quitaré la cerca, y no será más que maleza para el fuego; derribaré el muro, y pronto será pisoteada

La convertiré en un lugar devastado, no se podará ni se limpiará más, sino que crecerá en ella la zarza y el espino, y les mandaré a las nubes que no dejen caer más lluvia sobre ella

La viña de Adonai de los Ejércitos es el pueblo de Israel, y los hombres de Judá, su plantación escogida. Esperó de ellos derecho, y ahí tienen: asesinatos; esperó justicia, y ahí tienen: lamentos.

 

Salmo de hoy: ¿Qué semilla estamos sembrando en la familia, en la comunidad y en la sociedad?

  • Si sembramos la semilla de la justicia, obtendremos frutos de amor solidario.
  • En la sociedad hay frutos de delincuencia, violencia y corrupción impune.
  • Uniremos nuestros brazos y nuestros esfuerzos en la creación de un proyecto de sociedad fundamentado en la conciencia ética y el compromiso social transformador.

 

Lect. Evangélica: Mateo 21, 33-43.  Se encomendará el Proyecto de vida digna a quien produzca sus frutos

Introducción L. Ev.: La lectura que hacemos a continuación es la parábola de los trabajadores asesinos. En ella Jesús describe la postura de los jefes del pueblo de Israel con los cuales mantuvo constantes conflictos.  Se esperaba de ellos que asumieran la causa de la justicia y sólo se dedicaron a cometer robos, corrupción y asesinatos. Como no dieron los frutos que el pueblo y su Dios esperaba de ellos, se les quitará el poder y se dará a otra gente que haga producir los frutos de justicia y bienestar comunitario, a su debido tiempo.

Texto: En aquel tiempo dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los senadores del pueblo: “Escuchen este otro ejemplo: Había un dueño de casa que plantó una viña, le puso cerca, cavó un lagar, levantó una casa para vigilarla, la alquiló a unos trabajadores y se fue a un país lejano. Cuando llegó el tiempo de la vendimia, el dueño mandó a sus sirvientes donde los trabajadores, para que cobraran su parte de la cosecha. Pero los trabajadores tomaron a esos enviados, apalearon a uno, mataron a otro, y a otro lo apedrearon

EL propietario volvió a enviar a otros servidores más numerosos que la primera vez, pero los trataron de la misma manera

Por último envió a su hijo, pensando: Respetarán a mi hijo. Pero los trabajadores, al ver al hijo, se dijeron: Este es el heredero; matémoslo y nos quedaremos con su herencia.  Lo tomaron, pues, lo echaron fuera de la viña y lo mataron.

Ahora bien, cuando venga el dueño de la viña, ¿qué hará con ellos?” Los oyentes de Jesús le contestaron:  “Hará morir sin compasión a esa gente tan mala, y arrendará la viña a otros que le paguen a su debido tiempo”.

Jesús agregó: ¿No han leído nunca lo que dice la Escritura?: La piedra que los constructores desecharon llegó a ser la piedra principal del edificio. Esa es la obra del Señor y nos dejó maravillados.

Por eso les digo que el Reino de los Cielos se les quitará a ustedes para dárselo a gente que rinda frutos.

 

         DIÁLOGO COMUNITARIO, GRUPAL O FAMILIAR

 

  1. ¿Por qué no damos los frutos que la familia, la comunidad y la sociedad espera de nosotros y nosotras?
  2. ¿Somos cómplices de los corruptos, opresores y asesinos?

 

  1. Esperaba justicia y sólo hay lamentos de la gente oprimida

     

Isaías nos dice que de la viña que el dios Yahvé había plantado (es decir, Israel), “El esperó derecho, y  ahí tienen asesinatos; esperó justicia y ahí tienen lamentos” (Is 5,7).  Establecer el derecho y la justicia es una de las grandes exigencias de la divinidad de Israel en el Antiguo Testamento. En el cumplimiento de esa tarea se expresa la fidelidad a la Alianza entre Yahvé y su pueblo.

La divinidad defensora de la vida de sus hijos e hijas oprimidos/as quiere que en medio de su pueblo reine la justicia y se respete, los derechos de todos/as, y en particular de las personas más empobrecidas y excluidas. Esos son los frutos que debió dar la viña que, según el profeta, la comunidad del dios Yahvé plantó y cuidó.

Los arrendatarios de la parábola no han practicado la justicia, no han establecido el derecho. Peor aún; entre ellos hay asesinatos y quejas de las personas oprimidas por los maltratos que sufren. Ellos y ellas van despojando a las personas indefensas; por eso el profeta Isaías, hablando en nombre de la divinidad, proclama:

“¡ Pobres de aquellos que, teniendo una casa, compraron el barrio poco a poco! ¡Pobres de aquellos que juntan campo a campo! ¿Así que ustedes se van a apropiar de todo y no dejarán nadas a los demás? (Is 5,8).

También hoy la comunidad guiada por el Espíritu del Dios de Jesús sigue esperando y sigue luchando para que se haga justicia a las personas oprimidas e indefensas. También hoy sigue habiendo injusticia, en vez de rectitud. Corrupción y robo impune, en vez de transparencia y justicia. Sigue habiendo atentados contra la vida de las y los más empobrecidos en vez de justicia que cree mejor vida para todos y todas. Esta situación se convierte en un desafío para la vida y la práctica  de nuestras comunidades inspiradas por la espiritualidad jesuánico-cristiana.

 

  1. La complicidad en la opresión y en el asesinato de las y los profetas y enviados/as

 

            El patrón de la parábola mandó diversos mensajeros para recoger la parte de los beneficios de las cosechas que producía su finca. Pero aquellos trabajadores asesinos habían decidido quedarse ellos con todo y excluir a las y los más empobrecidos de la porción que, por justicia, les pertenece, pues, aunque el texto no lo dice expresamente, el patrón no quería su parte para acumularla, sino para repartirla con los/as las y los más oprimidos, a las y los cuales invita constantemente a la comida de fiesta donde se celebra la concretización del Proyecto de la vida digna (Lc 14,21).

Como aquellos trabajadores (según Mt 21,23 serían los sumos sacerdotes y las autoridades judías) habían decidido apropiarse de la finca del patrón, entonces se convirtieron en asesinos: maltrataron a unos enviados, a otros los apalearon y lo más graves es que asesinaron hasta al propio hijo; es decir, a Jesús.

La parábola revela el conflicto de Jesús con los jefes del pueblo de Israel. Jesús se situó del lado de los/as débiles y oprimidos/as.  Mientras que los jefes del pueblo se supone que promovieran el derecho y la justicia. Los viñadores son homicidas no sólo porque matan a los mensajeros que envía el patrón, incluso al hijo, sino porque despojan al pobre y violan el derecho.

            Como miembros de comunidades cristianas comprometidas con el proyecto de la vida digna podríamos preguntarnos si en nuestra vida no existe complicidad con los viñadores homicidas. Podíamos preguntarnos: ¿qué papel juega en nosotros y nosotras el esfuerzo por el establecimiento del derecho y la justicia?

 

Para la plegaria de las y los participantes:

 

  1. Por el pueblo oprimido y creyente, para que acoja con cariño la invitación de Jesús a construir un mundo nuevo, justo y fraterno. Roguemos…
  2. Por todos nosotros y nosotras, para que seamos fuente de esperanza para todas las personas de nuestro entorno. Roguemos…
  3. Por todas las personas que son educadoras de niños, niñas, adolescentes y jóvenes, para que lo hagan con criterios de amor y de justicia. Roguemos…

 

Exhortación final: Dios, Madre y Padre nuestro: te pedimos que tu gracia y tu luz nos acompañen siempre, de modo que estemos dispuestos y dispuestas a obrar en todo momento con justicia y con amor. Quédate entre nosotros  y nosotras y haz que siempre sepamos reconocerte presente en las personas. Por Jesucristo.


                     Compartir la comida de la gente comprometida 28 ATO (16-22/10/2017)

Introducción: La imagen del Banquete al que  el dios de Israel, Yahvé, invita a todas las personas aparece varias veces en la Biblia. En la parábola evangélica que escucharemos este domingo, Jesús, diri­giéndose a las autoridades de Jerusalén, a los sumos sacerdotes y a los Jefes del pueblo, les declara que los pobres, los lisiados y los cojos de la nación que sean, ocuparán un lugar de honor en el banquete del proyecto de vida digna.

Lect. Primer Testamento: Una invitación a la mesa compartida

Introducción L.P.T: El profeta Isaías, como si estuviera contando un sueño,  anuncia que todos los pueblos y todas las personas sin tener en cuenta la clase social, el género, el color, la procedencia, son invitados por el dios Yahvé a celebrar un gran banquete, que tendrá lugar el monte del templo de Jeru­salén.

Texto: Adonai de los Ejércitos preparará para todos los pueblos, en este cerro, una comida con jugosos asados y buenos vinos, un banquete de carne y vinos escogidos. En este cerro quitará el velo de luto que cubría a todos los pueblos y la mortaja que envolvía a todas las naciones. Y así destrui­rá para siempre a la Muerte.

El Señor Adonai enjugará las lágrimas de todos los rostros; devolverá la honra a su pueblo, y a toda la tierra, pues así lo ha determinado Adonai.

Entonces dirán: “Miren, éste es nuestro Dios de quien esperábamos que nos salvara: Este es Yahvé en quien confiába­mos. Ahora estamos contentos y nos alegramos porque nos ha salvado; pues la mano de Adonai se nota en este cerro.

Salmo de hoy: Hoy tenemos hambre de trabajo, techo y pan. Por eso construimos la nueva sociedad.

  • Hoy tenemos hambre de trabajo, techo y pan; hoy sufrimos las consecuencias del  proyecto neoliberal que permite el acaparamiento de los bienes en pocas manos y el despojo de las mayorías.
  • Hoy se nos están abriendo los ojos y nos declaramos personas indignadas ante lo que sucede y que están decididas a construir un presente y un futuro dignos.

 

Lect. Evangélica: Mateo 22,1-14. Todas las personas están invitadas a la mesa de la vida digna

Introducción L. Ev.: Jesús se dirige a los Sumos Sacerdotes y los Ancianos de la ciudad de Jerusalén. Les dice una parábola que refleja la negativa y el rechazo de las autoridades del pueblo judío, ante la invitación que el dios Yahvé les ha hecho para participar del banquete de bodas de su hijo.

Texto: En aquel tiempo de nuevo tomó Jesús la palabra y habló en parábolas a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo, diciendo: “Pasa en el Reino de los Cielos lo que le sucedió a un rey que celebró las bodas de su hijo. Mandó a sus servidores a llamar a los invitados a las bodas, pero éstos no quisieron venir.

Por segunda vez despachó a otros criados, con orden de decir a los invitados: Tengo listo el banquete, hice matar terneras y otros animales gor­dos y todo está a punto; vengan, pues, a las bodas. Pero ellos no hicieron caso, sino que se fueron, unos a sus campos y otros a sus negocios. Los demás tomaron a los criados del rey, los maltrataron y los mataron.

El rey se enojó y, enviando a sus tropas, acabó con aquellos asesi­nos y les incendió la ciudad. Después dijo a sus servidores: El banquete de bodas está preparado, pero los que habían sido invitados no eran dignos. Vayan, pues, a las esquinas de las calles y conviden a la boda a todos los que encuentren.

Los criados salieron inmediatamente a los caminos y reunieron a todos los que hallaron, malos y buenos, de modo que la sala quedó llena de invitados.

El rey entró después a ver a los que estaban sentados a la mesa, y se fijó en un hombre que no estaba vestido con traje de fiesta. Y le dijo: Amigo, ¿cómo entraste aquí sin traje de fiesta? Pero el otro se quedó callado.

Entonces el rey dijo a sus servidores: Amárrenlo de pies y manos y échenlo fuera, a las tinieblas, donde no hay sino llanto y desesperación. Sepan que muchos son los llamados, pero pocos los escogidos.

DIÁLOGO COMUNITARIO, GRUPAL O FAMILIAR

  1. ¿Quiénes son las personas invitadas a la gran comida de fiesta y quienes son las que ponen excusas para no asistir?
  2. ¿Quiénes son los/as que acogen la invitación al banquete de la vida digna?

 

  1. Llamados y llamadas al banquete de la vida digna

Con frecuencia la Biblia utiliza la imagen del banquete que el dios Yahvé preparará para su pueblo (Lc 14,13; Ap 19,9.17); es decir de la alegría que experimentamos cuando estamos luchando contra la injusticia y el dolor, y cuando vamos construyendo relaciones de amor, justicia, sororidad y fraternidad.

Esa comida se realizará en un clima de gran alegría, pues se “quitará el velo de luto que cubría a todos los pueblos y la mortaja que envolvía a todas las naciones” (Is 25,7). Y es que soñamos con destruir para siempre la muerte y devuelve la honra y dignidad a su pueblo.

Mateo señala que los criados del rey “reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos, y la sala se llenó de comensales (Mt 22,10). “Malos y buenos”, en ese orden, para dejar claro que nadie está excluido del llamado a involucrarse en el Proyecto de vida digna que invita a todas y a todos a compartir la mesa de la alegría, de la fiesta, de la fraternidad y la sororidad comprometidas.

La esperanza de poder participar en este banquete del Proyecto de vida digna debe animarnos a seguir luchando para construir desde ahora una sociedad en donde haya alimentos para todas las personas, en donde exista alegría y en donde haya una lucha constante en defensa de la vida, porque somos seguidores y seguidoras de la divinidad de Jesús, que está comprometida, por medio de su espíritu y de su comunidad con la creación de una vida digna para su pueblo.

Todos/as están llamados/as al banquete de la vida digna, pero no todos/as están dispuestos/as a asistir. De hecho ante la invitación hecha por el rey los notables del pueblo de Israel no asisten. Estos tenían “campos”, “negocios”, e intereses que pusieron por delante del Reino. Además no sólo no asisten sino que maltratan a los criados del rey y llegan al extremo de asesinar a aquellas personas que les invitan al banquete de la vida digna.

Hoy, como ayer, sigue habiendo muchas personas que ponen excusas para no asumir el compromiso por el proyecto que crea mejores condiciones de vida para todos y todas y en particular para los sectores sociales más excluidos y empobrecidos. E intentan justificar su actitud diciendo que no tienen tiempo para dedicarlo al proyecto de vida digna, pues necesitan ganar más dinero para crear mejores condiciones de vida para sus familias. Otras personas siguen persiguiendo  y enfrentando a aquellas personas que no dejan de anunciar y proponer el proyecto de vida digna y que intentan vivir según sus exigencias.

Como comunidad u organización comunitaria, inspirada en la propuesta de vida de Jesús debemos tener siempre presente su invitación: “Busquen el Reino y su justicia y todo lo demás vendrá por añadidura” (Mt 6,33). Se nos pide estar vigilantes para no contaminarnos con la forma de vivir de aquellas personas que anteponen sus intereses a la satisfacción de las necesidades básicas de las y los más empobrecidos y excluidos.

  1. Hay personas que siguen acogiendo la invitación para el proyecto de vida digna

El llamado a participar del Proyecto de vida digna continúa abierto. Pero los/as destinatarios/as deben ser buscados, preferentemente,  en un determinado lugar social: “vayan pues a los cruces de los caminos y a cuantos encuentren invítenlos a la boda” Mt 22,9). En esos parajes se encuentran los que no tienen casa, ni trabajo estable pues son chiriperos o chiriperas, ni negocios en la ciudad, los pobres y desposeídos, considerados como ignorantes y pecadores por los jefes religiosos del pueblo. El evangelio de Lucas, en el texto paralelo, es directo y preciso: “Haz entrar aquí a los pobres y lisiados, cojos y ciegos” (Lc 14,21). Ellos y ellas son los/as destinatarios/as de la acción mesiánica de Jesús, como el mismo Jesús afirma al responder a los enviados de Juan Bautista para preguntarle si él era el Mesías o no (Lc 7,22).

Los/as no-invitados/as en la primera convocatoria se convierten ahora en destinatarios/as privilegiados/as del banquete de la vida digna (Lc 14,13). Por esto, hacernos solidarios/as y servidores/as de los últimos, puede convertirnos a todos/as en comensales sentados a la misma mesa con los/as no-invitados/as.

Para la plegaria de las y los participantes:

  1. Por todo el pueblo consciente y creyente, para que acoja con cariño la invitación de Jesús a construir un mundo nuevo, justo y fraterno. Roguemos…
  2. Por nosotros y nosotras, para que con nuestras acciones seamos fuente de esperanza para todas las personas. Roguemos…
  3. Por todas las personas comprometidas, para que sea cual sea su ideología y su actividad profesional, trabajen con alegría e ilusión en bien de la humanidad. Roguemos…

Exhortación final: Hemos sido invitados e invitadas a participar en el proyecto de la vida digna. Como signo de esa participación se nos ha presentado la imagen de un banquete en donde todos y todas tienen el mismo derecho a participar, sin exclusiones por motivos de clase, color, género, procedencia, color de la piel. Ojalá que mantengamos el corazón abierto y la voluntad decidida para continuar en la construcción de una sociedad justa e incluyente. Por Jesucristo, nuestro amigo y compañero de camino. Amén.

 

 

Liberémonos del poder del quienes acumulan dinero de corrupción 29 ATO (23-29/10/2017)

Introducción: Las autoridades de Jerusalén, los Sumos Sacerdotes y los An­cianos del templo, apoyados por los fariseos y los herodianos habían decidido acabar con Jesús. Su palabra y su vida se convertían en una molesta denuncia a su estilo de vida. Por eso bus­caban la oca­sión propicia para encontrar motivos y así poder acu­sarlo y con­denarlo a muerte. Al final lograron matarlo. Pero él está vivo y nos invita acoger la Palabra de vida plena. Por eso nos reunimos con alegría. Por eso celebramos.

Primera Lectura: 1 Tesalonicenses 1,1-6. La evangelización dio sus frutos­              

Introducción L.S.T.: La primera carta a los Tesalonicenses es el primer escrito, del líder misionero Pablo de Tarso, dirigido a una comunidad cristiana. Es también el primer escrito de todo el Nuevo Testamento. En el texto que leemos hoy Pablo se alegra por la vivencia de la fe, la esperanza y el amor que caracterizan a la vida de la comunidad jesuánico-cristiana de la ciudad de Tesalónica.

Texto: Pablo, Silvano y Timoteo a la Iglesia de los tesaloni­censes que está en Dios Padre y en Cristo Jesús el Señor. Perma­nezca con ustedes la gra­cia y la paz.

Damos gracias a Dios a toda hora por ustedes, teniéndo­les presen­tes en nuestras oraciones, y constantemente recor­damos ante Dios, nuestro Pa­dre, que la fe de ustedes produce fru­tos, que su amor es empeñoso, y que saben sufrir por la esperanza que tienen en Cristo Jesús Nuestro Señor.

Hermanas y hermanos, amadas y amados por Dios, estamos bien conscientes de que él mismo los ha llamado. Pues la labor de evangeliza­ción que reali­zamos entre uste­des no se quedó en palabras, sino que se mani­festó el poder de Dios con abun­dantes manifestaciones del Espí­ritu Santo: ya saben cómo nos comportamos entre ustedes y por ustedes.  A su vez, se pusieron a imitarnos a nosotros y al mismo Señor cuando, al recibir la Palabra, encontraron mucha opo­sición y a la vez la alegría del Espíritu Santo.

Salmo de hoy: La búsqueda de dinero y de poder a cualquier precio nos alejan del proyecto de vida digna.

  • No servimos a los dueños del poder y del dinero en esta sociedad marcada por la injusticia y la exclusión.
  • Entendemos el poder como servicio al crecimiento humano y compromiso con el cuidado de todo lo que existe.
  • Rechazamos la acumulación de los bienes en pocas manos y la corrupción a todos los niveles y en particular del poder económico y partidario.

 

Lect. Evangélica: Mateo 22, 15-22. El dinero al servicio del proyecto del César

Introducción L. Ev.: Ante la pregunta de los enviados de los fariseos y los herodianos, sobre si era justo pagar el impuesto al César o no, Jesús responde de una forma inesperada. Si Jesús res­pondía negativamente le acusarían de que estaba en contra del emperador. Si respondía afirmativamente le acusarían de estar a favor de los dominadores romanos. Por esto Jesús, acusándole de hipócritas, responde seña­lando que es necesario dar a Dios lo que es de Dios y al César lo que a éste le pertenece.

Texto: En aquel tiempo, hicieron un consejo los fariseos y llegaron a un acuerdo para comprometer a Jesús con una pregun­ta. Le envia­ron, pues, discípulos suyos junto con algunos parti­darios de He­rodes. Estos les dijeron: “Maestro, sabemos que ha­blas siempre con sinceridad y que enseñas el camino de Dios de acuerdo con la más pura verdad; no te preo­cupas de quién te oye ni te dejas in­fluenciar por él. Dinos, pues, tu parecer: ¿está permitido o no pagar el impuesto al César?” Jesús com­prendió su maldad y les contes­tó: “Hipócritas, ¿por qué me ponen trampas? Mué­strenme la moneda con que se paga el impues­to”. Ellos pues, mos­traron un denario,  Jesús les dijo: “¿de quién es esta cara y el nom­bre que está escrito?” Contestaron: “Del Cé­sar”. Entonces Jesús re­plicó: “Por tanto, den al Cé­sar lo que es del César, y a Dios lo que a Dios corres­ponde”. Con esta respuesta quedaron muy sorpren­didos. Lo dejaron y se fue­ron.

            DIÁLOGO COMUNITARIO, GRUPAL O FAMILIAR

  1. ¿Por qué los fariseos y herodianos estaban contra Jesús?
  2. ¿Por qué el dinero está al servicio del proyecto del César?

 

Como comunidad cristiana estamos llamados y llamadas a poner a Dios y su proyecto  en primer lugar, evitando dar culto a los poderosos de este mundo que con su poder y su dinero quieren ocupar muchas veces el lugar que sólo corresponde a Dios.

  1. Fariseos y herodianos en contra de Jesús

A medida que vamos progresando en la lectura dominical del evangelio de Mateo el conflicto entre Jesús y los fariseos va progresando. Los fariseos, judíos nacionalistas, se alían a sus enemigos tradicionales, los seguidores del rey Herodes, colaboradores de los romanos y por consiguiente considerados como traidores a su pueblo. Ahora tienen que enfrentar a su peor enemigo: Jesús que ha venido a anunciar el proyecto de vida digna (que él llamó “Reino de Dios”) y el papel que los empobrecidos/as, los/as pecadores/as, los/as débiles -despreciados/as por los fariseos- ocupan en él. Por eso se unen; juntos van a verlo para, con palabras halagadoras, hacerlo caer en falta ante la autoridad política que ejercen quienes tienen sojuzgado a su pueblo.

Es interesante la introducción que hacen los fariseos: “Maestros, sabemos que hablas siempre con sinceridad y que enseñas el camino de Dios de acuerdo con la más pura verdad; no te preocupas de quién te oye ni te dejas influenciar por él” (Mt 22,16). Estas descripciones van de acuerdo con la personalidad de Jesús, pero él mismo estaba convencido que no se las decían por convicción, sino como una forma de preparar el terreno para ponerlo a prueba.

También nosotras y nosotros,  como integrantes de comunidades jesuánico-cristianas y organizaciones comprometidas con la vida tenemos que enfrentarnos en ocasiones a gente que tiene mucho poder. Como Jesús debemos mantener la calma y no ceder ante sus presiones, mateniéndonos fieles al Proyecto de Dios que con frecuencia nos traerá el conflicto con aquellos que han hecho de la búsqueda del poder y del dinero sus dioses principales.

  1. El dinero al servicio del Proyecto del César

Los discípulos de los fariseos, junto con los herodianos, preguntan a Jesús: “¿Es lícito pagar tributo al César o no?” (v.17) La respuesta de Jesús se inicia con un desenmascaramiento: “Hipócritas, ¿por qué me tientan?”(v.18). Las cosas deben quedar claras. Jesús no se ciega ante los fingidos elogios que le acaban de dirigir. Luego pide que le muestren una moneda, un denario -Según los evangelios Jesús nunca toca personalmente el dinero-; ante la inscripción que se halla en él, les dice: “lo del César devuélvanlo al César, y lo de Dios a Dios” (v.21). Hay personas que interpretan esta afirmación de Jesús como una enseñanza sobre la distinción entre dos dominios, el político y el religioso. Pero el texto que comentamos apunta a algo más profundo.

Mientras los fariseos hablaban de “pagar” al César, Jesús habla de “devolver” la moneda al César. Son cosas distintas. En la moneda del denario estaba inscrita la cara de su propietario. El dinero pertenece al opresor romano. Según Jesús es necesario erradicar toda dependencia frente al dinero. No se trata sólo de romper con el dominio político del emperador, es necesario romper con la opresión que viene del apego al dinero y sus posibilidades de explotación de los demás. “Devuélvanlo al César”, les dice, y parece añadir: “queden libres del dinero; así podrán liberarse de la acumulación del mismo en pocas manos y organizar una economía solidaria, al servicio de la vida digna”.

            Los fariseos, se decían religiosos, pero su verdadero dios era el dinero. Por eso Jesús les dice claramente: “Ustedes no pueden servir al mismo tiempo al dios salvador y liberador y al dios dinero” (Lc 16,13). Y ante las palabras de Jesús éstos tienen una reacción inadecuada; así lo confirma el evangelista Lucas: “Los fariseos oían todo esto. Por ser hombres apegados al dinero, se burlaban de Jesús” (Lc 16,14).

Como discípulos y discípulas de Jesús se nos pide liberarnos del imperio del dinero, que se convierte en un dios que exige adoración. Sólo si nos liberamos de él podremos entonces luchar por construir una sociedad en donde los bienes estén al servicio del crecimiento humano, de la protección y el cuidado del entorno natural.

 

Exhortación final: Se nos ha invitado a hacernos conscientes de cómo el poder político y económico de nuestras sociedades ejerce su dominio a través de la acumulación de dinero y de bienes, la corrupción impune y el despojo de los bienes que pertenecen a la población y que deben ser invertidos en educación, salud, seguridad social, vivienda. Por eso es necesario seguir proclamando que los bienes deben ser repartidos compartidos a partir de las necesidades de las familias y las comunidades y no del ansia de dinero y de poder de la clase política y económica de nuestras sociedades isleñas, caribeñas y latinoamericanas. Por Jesucristo, Amén.