Reflexiones bíblicas semanales. Enero 2010

Red Ecuménica Bíblica Dominicana (REBIDOM)

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Reflexiones bíblicas semanales. Enero 2010

FIESTA DE LA MANIFESTACION UNIVERSAL DE JESUS CFE (3/1/10)

ENTRADA: En esta semana en el mundo cristiano se celebra la fiesta de la Epifanía de Jesús. La palabra “epifanía” viene del griego y hacía referencia a la entrada de un rey a una ciudad, en la cual había llegado a ser famoso, por méritos propios. Servía también para indicar la aparición de alguna divinidad o una intervención prestigiosa de ésta. Por esto, el término fue aplicado a Jesús, por las  iglesias de Oriente en la segunda mitad del siglo IV, al mismo tiempo que la Navidad en occidente y tenía como objeto ce­lebrar el nacimiento y el bautismo de Jesús.

Posteriormente las dos fiestas se celebraron en todas partes, y la Epifanía quedó en Oriente como memoria del Bautismo mientras que en Occidente se propusieron celebrar sobre todo la veni­da de los Magos, presentados como los primeros gentiles a los que se manifestó Jesús. De esta manera se quiere señalar que Jesús es Salvador para todos los pueblos.

Celebremos, con alegría fraterna, la presencia del Jesús encarnado en medio de nuestra comunidad de fe y de amor solidario.

1ªL: Isaías 60,1-4. Los pueblos se dirigen hacia tu luz

I: El tercer Isaías, quien realizó su labor profética después que una parte del pueblo de Israel regresó del exilio de Babilonia (537 a.C.) se pone a soñar y habla de la importancia y del esplendor futuro que tendrá la ciudad de Jerusalén en un momento en que ésta estaba destruida. Jerusalén se convertiría en una luz para todos los pueblos. Allí se reunirán personas de todas las naciones para reconocer a Yahvé, como una divinidad que es reconocida por otros pueblos, más allá de las fronteras de Israel.

T:   Levántate y  brilla, Jerusalén, que ha llegado tu luz y la Gloria de Yahvé amaneció sobre ti. La oscuridad cubre la tierra y los pueblos están en la no­che, pero sobre ti se levanta Yahvé, y sobre ti aparece su Gloria.

Los pueblos se dirigen hacia tu luz y los reyes, al resplandor de tu aurora. Levanta los ojos a tu alrededor y contempla: Todos se reúnen y vienen hacia ti: Tus hijos llegan de lejos y tus hijas son traídas en brazos.

Tú entonces, al verlo, te pondrás radiante, palpitará tu corazón muy emocionado; traerán a ti tesoros del otro lado del mar y llegarán a ti las riquezas de las naciones.

Te inundará una multitud de camellos: llegarán los de Madián y Efá. los de Sabá vendrán todos trayendo oro e incienso, y proclamando las alabanzas de Yahvé.

Salmo 71: Que en sus días florezca la justicia y la paz hasta que falte la luna

  • Comunica, oh Señor, al rey tu juicio, y al que es hijo de reyes tu justicia, y así dicte sentencia equitativa cuando juzgue a tu pueblo y a las y los empobrecidos.
  • Florecerá en sus días la justicia, y hasta el fin de los tiempos, una paz grande. De un mar al otro mar irá su imperio, del Río hasta los confines de la tierra.
  • El librará a la persona mendiga que reclame y al pobre que no tiene quien le ayude. Compasivo del débil y del empobrecido, será su salvador. De la opresión violenta librará su vida, que es preciosa ante sus ojos.

2ªL: Efesios 3,2-3.5-6. Todos los pueblos están llamados a la salvación

I: Pablo es considerado, con razón, como el apóstol de los gentiles, pues fue el primer evangelizador de aquellos cristianos y cristianas que no eran de proveniencia judía. Pablo se alegra porque el Dios de Jesús le llenó de dones para dar a conocer el men­saje evangélico también a las y los gentiles, y porque también éstos y éstas son llamados y llamadas a formar parte del Cuerpo de Jesús; es decir, de su Iglesia.

T: Hermanas y hermanos: A lo mejor han sabido de las gracias que Dios me concedió para bien de ustedes. Me dio por revelación el conocimiento de su proyecto misterioso, tal como yo acabo de exponérselo en pocas palabras.

Este Misterio no fue dado a conocer a los seres humanos de tiempos pasados, sino solamente ahora, mediante revelaciones concedidas a los santos apóstoles y profetas. El Evangelio hace que los pueblos no judíos entren a compartir en Cristo Jesús la misma herencia, pertenecer al mismo cuerpo y recibir las mis­mas promesas de Dios.

3ªEv: Mateo 2,1-12. De ti Belén saldrá el pastor de mi pueblo

I: La siguiente lectura nos habla de la visita que hicieron los magos de oriente al recién nacido niño Jesús. Mientras que estas personas vienen desde lejos para visitar al recién nacido, las y los de cerca no se enteran. Y aunque el rey de los judíos quiere matar al niño, una mano divina protege al niño e im­pide que sea asesinado por el tirano y cruel rey Herodes

T: Habiendo nacido Jesús en Belén de Judá, durante el reinado de Herodes, vinieron unos Magos de Oriente a Jerusalén, y preguntaron: “¿Dónde está el rey de los judíos que ha nacido?, porque hemos visto su estrella en Oriente y ve­nimos a adorarlo”.

Herodes y todo Jerusalén quedaron muy intranquilos por la noticia. Re­unió a todos los sacerdotes principales y a los maestros de la Ley para pre­guntarles dónde debía nacer el Cristo. Ellos le contestaron que en Belén de Judá, ya que así lo anunció el profeta que escribió: “Belén, en la tierra de Judá, tú no eres el más pequeño entre los principales pueblos de Judá, porque ti saldrá un jefe, el pastor de mi pueblo, Israel”.

Herodes, entonces, llamó privadamente a los magos para saber la fecha exacta en que se les había aparecido la estrella. Encaminándolos a Belén les dijo: “Vayan y averigüen bien lo que se refiere a este niño. Cuando lo hayan encontrado avísenme para ir yo también a adorarlo”.

Después de esta entrevista, los magos prosiguieron su camino. la estre­lla que habían visto en Oriente iba delante de ellos, hasta que se paró sobre el lugar en que estaba el niño.

Al ver la estrella se alegraron mucho, y, habiendo entrado en la casa, hallaron al niño que estaba con María, su madre. Se postraron para adorarlo y, abriendo sus cofres, le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra.

Luego regresaron a su país por otro camino, porque se les avisó en sue­ños que no volvieran donde Herodes.

PARA EL DIALOGO COMUNITARIO

1. ¿Qué hacer para que reine la justicia y la paz en la sociedad?

2. ¿Por qué todos y todas estamos llamados y llamadas a compartir la misma herencia en el Proyecto de justicia y liberación?

  1. 2.     ¿Por qué Jesús se manifiesta a los magos?

1. Que reine la justicia y la paz hasta que falte la luna

El salmo responsorial que hemos leído, (Sal 72), nos describe las cuali­dades del Mesías-príncipe que los judíos estaban esperando. Entre sus cualida­des estaban: regir al pueblo con justicia y a los humildes con rectitud. El librará al pobre que clama, y al afligido que no tiene quien lo defienda; él se apiadará del pobre y del indigente y salvará la vida de los pobres.

Naturalmente esta descripción de la misión del Mesías será precisamente la que después realizará Jesucristo, quien define su misión de esta manera: “El Espíritu del Señor está sobre mí. El me ha ungido para traer Buenas nuevas a los pobres, para anunciar a los cautivos su libertad y a los ciegos que pro­nto van a ver. A despedir libres a los oprimidos y a proclamar el año de la gracia del Señor” (Lc 4,18-19).

Hoy también tenemos el deber y la misión de compartir el proyecto anunciado y practicado por Jesús. Pero lo haremos de forma adecuada sólo en la medida que asumamos una misión encaminada a hacer realidad, en la cotidianidad, el proyecto de vida plena que él anunció, vivió y por el que fue asesinado. Si nuestra fe está divorciada de la vida, si no asumi­mos la defensa de las personas humildes y empobrecidas, no estaremos haciendo el trabajo como nos lo propone el evangelio y el espíritu de Jesús. Y entonces se podrían aplicar a nosotros y nosotras las palabras de Dios, pronunciadas por medio del profeta Isaías: “Este pueblo se acerca a mí tan sólo con palabras, y me honra sólo con los labios, pero su corazón sigue lejos de mí. Su religión no es más que de costumbres humanas y lección aprendida” (Is 29,13).

2.  Los gentiles comparten la misma herencia y pertenecen al mismo cuerpo

Las y los judíos estaban convencidos de que ellos eran el pueblo escogido, heredero de la salvación de Dios. Esto les llevaba hacia un tipo de orgullo que excluía de la salvación de Dios a las personas de todas las demás nacio­nes. Pero, sobre todo a partir del exilio de Babilonia, los profetas comienzan a hablar de la universalidad de la salvación de Dios. De hecho todos los pue­blos y todas las personas están llamadas a disfrutar de la salvación divina.

En la lectura de la carta a los Efesios que hemos leído, Pablo admite que le fueron concedidos muchos dones para el servicio a los gentiles. Con razón a Pablo se le llama el apóstol de los gentiles. De hecho, el nuevo pue­blo de Dios no está formado exclusivamente por judíos, sino por todas aquellas personas que estén dispuestas a aceptar el proyecto salvador de Dios en sus vidas.

Como comunidad podemos encerrarnos en nuestro pequeño mundo y creernos las y los buenos y salvados. Incluso hemos oído a algunos grupos religiosos decir que ya se completó el número de las personas salvadas y que naturalmente, las y los demás quedamos fue­ra, excluidos o excluidas. Por el contrario, debemos hacer lo posible para que todas las personas lleguen a conocer a Dios, viviendo de acuerdo a su Palabra y den testimonio de su amor liberador.

3.  Jesús se manifiesta a los magos, mientras que Herodes quiere matarlo.

La mayor parte de las y los estudiosos de la Biblia está hoy de acuerdo en afirmar que el relato de los magos es necesario leerlo teniendo en cuenta su género literario. Se trata de lo que en hebreo se llama un “midrash”; es decir, un relato que inten­ta actualizar un mensa­je para las y los lectores que lo leen. En otras palabras, el relato de los magos o sabios astrólogos que vienen de Oriente es probablemente una leyen­da o narración que quiere dejarnos un mensaje: mientras los de cerca no se dan cuenta de que ha nacido el Salvador, vienen los de lejos a visitarlo y a adorarlo, ofre­ciéndole regalos, y perfumes de Arabia. Los primeros escritores cristianos ven simboli­zados en estos regalos la realeza (oro), la divinidad­ (incienso) y la pasión (mirra) de Cristo.

Mientras los de lejos vienen a adorar al recién nacido, el rey Herodes trama su muerte. Así la vida del niño indefenso nacido en Belén es signo de contradicción y conflictos desde su nacimiento. Sin embargo el mismo Dios pro­tege al niño indicándole a los magos que no vuelvan donde Herodes.

La tradición popular ha hecho de esos Magos unos reyes, como consigna la continuación del texto de Isaías citado, y representándolos sobre sus camellos ha visto cumplido el v.6 del mismo capítulo:”te inundará una multitud de camellos, de dromedarios de Madián y de Efá”.Y en sus ofrendas ha visto la realización del mismo pasaje:”vienen todos de Sabá, trayendo incienso y oro”.

De forma distinta, por tanto, encontramos la misma afirmación de Ef 3,6;: “que los paganos, por medio del Mesías Jesús y gracias a la buena noticia, entran en la misma herencia, forman un mismo cuerpo y tienen parte en la misma promesa”.

Frecuentemente la fe nos coloca ante la necesidad de hacer una opción entre dos sumisiones: la aceptación de las decisiones de los detentores del poder, muchas veces enfrentadas con el querer divino o la obediencia al designio de Dios. El enfrentamiento de Herodes con los movimientos mesiánicos de su tiempo nace del temor ante la toma de conciencia de las condiciones del deber ser querido por Dios, frecuentemente alejado del “realismo” presente en la toma de decisiones de los gobernantes.

Frente a cada ocasión en que con ese realismo se pretenda justificar la oposición del gobernante al designio divino, el texto nos llama a reconocer al “rey de los judíos” en el niño desnudo que ha nacido.

Por otra parte, la comunidad cristiana es llamada a comprender que paradójicamente son, a veces, las y  los “alejados” quienes, más que los miembros del pueblo, pueden descubrir mejor la presencia siempre novedosa de Dios en la historia.

La intervención divina que causa en la dirigencia del pueblo preocupación y furia violenta y homicida, produce en los “sabios” la entrada en la casa del niño, la adoración y el ofrecimiento de tesoros y, con ellos, de sus propios valores.

Crece constantemente a nuestro alrededor la desconfianza frente al extranjero y frente a todo lo que es “diferente”. Cada grupo, país o raza pretende ligar la presencia de Dios a sus propios intereses o a sus comportamientos comunitarios. Y sin embargo, el relato de los Magos nos muestra cómo con estas actitudes podemos estar rechazando una presencia nueva de Dios, procurando ahogarla y, de esta forma, reproduciendo la actitud de Herodes y de la dirigencia israelita de aquella época frente al recién nacido.

Para la conversión personal

¿Estoy manifestando con mi vida la presencia del Dios liberador en medio de su pueblo? ¿Puedo ser considerada o considerado como una luz en medio de la oscuridad de la sociedad en la que vivo?

Para la oración de las y los participantes:

1. Pidamos por todos los cristianos y cristianas para que sepamos reconocer a Jesús en los hermanos y hermanas que sufren las consecuencias de las enfermedades, del abandono y de las injusticias, roguemos al Señor.

2. Por los gobernantes y funcionarios públicos para que busquen el bienestar de todo el pueblo y no sólo el suyo personal o de sus partidos, roguemos al Señor.

3. Por nuestras comunidades cristianas para que podamos manifestar el amor solidario de Jesús para con todas aquellas personas que viven sin esperanza e ilusión, roguemos al Señor.

Oración final: Oh Dios, «Divinidad de todos los nombres» con los que los seres humanos de todos los tiempos te han buscado. Tú que te has hecho buscar por todos los pueblos, y a todos ellos también les has salido al encuentro en su propia vida espiritual, en su religión, concédenos apertura de corazón para sentir tu presencia en todas las expresiones religiosas de nuestra tierra y del mundo entero. Tú que vives y dialogas con todos los pueblos, por los siglos de los siglos. Amén.

FIESTA DEL BAUTISMO DE JESUS CBJ (10-1-10)

ENTRADA: Litúrgicamente el tiempo de Navidad termina con la fiesta del bautismo de Jesús que representa el comienzo de su vida pública y da final a la etapa de los cerca de treinta años de existencia sencilla y trabajadora en el humilde, excluido y empobrecido pueblo de Nazaret.

El bautismo del Hijo de Dios, realizado por Juan Bautista en el Jordán, fue el punto de partida para la predicación de un Proyecto de Vida Buena por parte de Jesús y la realización de acciones solidarias: sanaciones, milagros, liberaciones del mal y defensa de los derechos de la gente excluida y empobrecida.

1ªL: Isaías. 42,1-4.6-7. He puesto mi Espíritu sobre él

I:   El segundo Isaías, profeta que acompañó al pueblo de Israel en el exilio de Babilonia, escribió cuatro poemas llamados los “cánticos del Siervo de Yahvé”. El que leemos hoy es el primero de dichos cánticos y descri­be las cualidades que tendrá el verdadero servidor de Dios. La tradición cris­tiana ha aplicado estos cánticos a Jesús de Nazaret.

T:    He aquí a mi siervo a quien yo sostengo, mi elegido, el preferido de mi corazón. He puesto mi Espíritu sobre él, y por él las naciones conocerán mis juicios.

No clamará, no gritará, ni alzará en las calles su voz. No romperá la caña quebrada ni aplastará la mecha que está por apagarse.

Con toda seguridad llevará a cabo mis juicios. No se dejará quebrar ni aplastar, hasta que reine el derecho en la tierra. Los países lejanos esperan sus ordenanzas.

Yo, Yahvé, te he llamado para cumplir mi justicia, te he formado y tomado de la mano, te he destinado para que unas a mi pueblo y seas luz para todas las naciones. Para abrir los ojos a los ciegos, para sacar a los presos de la cár­cel, y del calabazo a los que estaban en la oscuridad.

Salmo 28: Yahvé bendice a su pueblo con la paz

*          Hijos de Dios, den gloria al Señor. Reconozcan su gloria y su poder. Tributen gloria al Nombre del Señor; el Santo se  manifiesta, ¡adórenlo!

*          ¡Voz del Señor sobre las aguas! Retumba el trueno del Dios de majestad, el Señor más arriba que las aguas torrenciales. ¡voz del Señor llena de fuerza! Voz del Señor, voz esplendorosa.

*          Voz del Señor doblega los árboles y arranca los bosques. Una sola voz resuena en su templo: ¡Gloria! Yahvé se sienta por encima del aguacero, se sienta como rey y para siempre. El Señor dará fuerza a su pueblo, y bendiciones de paz.

2ªL: Hechos de los Apóstoles 10,34-38. Jesús pasó su vida haciendo el bien

I: Con ocasión del bautismo de los primeros cristianos provenientes del mundo pagano, en Cesarea Marítima, ciudad de la costa palestinense, Pedro pronuncia un discurso en el que afir­ma que el Dios de Jesús no hace diferencia entre las personas, sean de la nación que sea. Lo que a él le interesa es la práctica del amor y de la justicia. El ungió a Jesús para realizar una misión de liberación de todas aquellas personas que habían sido esclavizadas por las fuerzas diabólicas del mal, de la injusticia y la opresión.

T: Entonces Pedro tomó la palabra y dijo: “Verdaderamente reconozco que Dios no hace diferencia entre las personas, sino que acepta a todo el que lo honra y obra justamente, sea cual sea su raza.

El ha enviado su palabra a los hijos de Israel, anunciándoles la paz por medio de Jesucristo, que es el Señor de todos. Ustedes saben lo sucedido en toda Judea, comenzando por Galilea, después del bautismo que Juan predicó: cómo Dios consagró a Jesús de Nazaret con el Espíritu Santo, comunicándole su poder. Este pasó haciendo el bien y sanando a cuantos estaban dominados por el diablo,  porque Dios estaba con él.”

3ªEv: Lucas 3,15-16.21-22. Tú eres mi Hijo predilecto

I: El bautismo representó para Jesús la consagración para la misión encomendada por el Padre. Una divinidad familiar que se presenta como un padre declara que Jesús es realmente su Hijo Amado, y de esta manera da validez a la misión y a las obras del Maestro de Nazaret.

Hoy tenemos una buena ocasión para examinarnos, preguntándonos si realmente vivimos nuestros compromisos bautismales, tal como lo hizo nuestro Maestro y Salvador.

T: En aquel tiempo el pueblo estaba en la duda y todos se preguntaban interiormente si Juan no sería el Cristo. Por lo que Juan hizo a todos esta declaración: “Yo los bautizo con agua, pero ya viene el que es más poderoso que yo, al que no soy digno de soltarle los cordones de su zapato; el los bautizará en el Espíritu Santo y en el fuego.

Un día, con el pueblo que venía a bautizarse, se bautizó también Jesús. Y, mientras estaba orando, se abrieron los cielos; el Espíritu Santo bajó sobre él y se manifestó exteriormente con una aparición como de paloma. Y del cielo llegó una voz: “Tú eres mi Hijo, el Amado; Tú eres mi Elegido.”

PARA EL DIALOGO COMUNITARIO

1. ¿Qué hacer para unir al pueblo y ser luz en medio de éste?

2. ¿Por qué el Dios de Jesús no hace diferencia entre las personas?

3. ¿Cuáles son las principales dificultades que encontramos para hacer el bien en nuestras comunidades?

1. Consagrado por el Espíritu para unir al pueblo y ser luz

La primera lectura del libro de Isaías nos muestra al servidor de Yahvé que es consagrado por el Espíritu de Dios para realizar su misión. Pero, podríamos preguntarnos, ¿quién es este servidor de Yahvé? Unas personas dicen que es el mismo pueblo de Israel que vivía en el exilio de Babilonia, otras lo identifican con el Segundo Isaías, profeta que escribió los capítulos 40-55 del actual libro de Isaías y que acompañó a un grupo de esclavas y esclavos de Israel que fueron deportados por el imperio babilónico. Finalmente, otros/as estudiosos/as de la Biblia lo identifican con el profeta Jeremías. Lo importante para nosotros(as) es que los cuatro poemas o cánticos del siervo de Yahvé han sido aplicados a Jesús, el verdadero servidor de Dios y de su pueblo.

Jesús, como profeta que asume su compromiso histórico tiene sobre sí el Espíritu divino. Tiene como misión no descansar hasta que se implante el derecho y la justicia en la tierra. Tiene el compromiso de unir a los diferentes grupos del pueblo de Israel disperso y ser luz para las naciones, realizando acciones solidarias que involucren a la gente necesitada: abre los ojos a los ciegos, saca a los presos de la cárcel y del calabozo a los que están en la oscuridad.

Nuestras comunidades y grupos comprometidos con la transformación de la sociedad están llamadas a asumir una misión de Jesu­cristo, siervo de Dios. A nosotros/as nos toca también la tarea de unir a nuestro pueblo en comunidades cristianas en donde se realice un trabajo en favor de -y con- la gente más necesitada. Además, debemos impulsar y estimular la creación de organizaciones comunitarias que luchen por el bien común de todos­/as.

2. El Dios de Jesús acoge a todos/as y no hace diferencia entre las personas

Pedro, en el discurso que proclama con ocasión del bautismo de los pri­meros cristianos  y cristianas que provenían del paganismo en Cesarea Marítima (ciudad que estaba en la costa palestinense y que había hecho construir Herodes el grande, para quitarle importancia a Jerusalén) señala que el Dios jesuánico no hace diferencia en­tre las personas, sino que acepta al que lo reconoce y obra justamente sea de la nación que sea.

Por tanto, formar parte del movimiento de Jesús es un asunto de vida y de práctica comprome­tida por la justicia. Hay una buena parte de las comunidades,  e iglesias llamadas cristianas  que se dedican a alabar a su Dios, o simplemente a hacer oración. Pero olvidan la importancia de la lucha comprometida por la justicia. Una oración sin compromiso concreto con los hermanos y hermanas más necesitados/as, en medio de una sociedad estruc­turalmente injusta, se convierte en una farsa. Por otro lado, la lucha compro­metida por la justicia necesita momentos profundos de oración, de donde saca­mos las fuerzas para continuar en el trabajo que se nos ha encomendado, a pe­sar de las dificultades que sin duda nos encontraremos. Así gozaremos de la bienaventuranza del mismo Jesús: “Felices las personas que tienen hambre y sed de Jus­ticia, porque serán saciadas… Felices los que trabajan por la paz, porque serán reconocidos como hijos e hijas de Dios” (Mt 5,6.9).

3. Pasó haciendo el bien y sanando a los dominados por las fuerzas del mal

El bautismo de Jesús supuso el inicio de su actividad pública y el co­mienzo de su misión comprometida con la construcción del Reino de Dios. Por esto, Pedro, en la segunda lectura de hoy,  resume en pocas palabras la vida y la misión de Jesús: “Pasó haciendo el bien y sanando a los dominados por el dia­blo”. Toda su existencia fue un proyecto de bien, de vida y de salvación para el pueblo de Dios.

Una tarea fundamental de la misión de Jesús es liberar a los/as dominados/as y tiranizados/as por el diablo. Jesús sabía que quienes se oponían al proyecto del bien, eran precisamente el diablo y sus seguidores. Por eso, su misión consis­te en liberar a esos/as hermanos/as de las garras del príncipe del mal y de sus discípulos/as.

Como bautizados/as tenemos que tomar conciencia de que tenemos la misma misión de Jesús: hacer el bien e ir ayudando a liberar a los/as que se encuentran prisioneros/as de sus vicios y esclavitudes personales o esclavizados/as por aquellos/as que son seguidores del demonio: los/as que oprimen y pisotean a los/as débiles y a los/as empobrecidos/as.

Para la oración de las y los participantes:

  1. Para que cada vez más mujeres y hombres acepten en sus vidas al proyecto propuesto por Jesús. Recemos…
  2. Por todos/as los/as seguidores/as del proyecto jesuánico, para que se distingan siempre por su amor a la paz,  la concordia, la justicia y el derecho, roguemos al Señor. Recemos…
  3. Para que aprendamos de aquellas personas que aun sin la luz del Evangelio han descubierto la necesidad de luchar por los derechos humanos. Recemos…
  4. Para que todos/as renovemos nuestro bautismo: nuestra decisión de aceptar la invitación de Jesús y comprometernos con el proyecto mesiánico de “implantar el Derecho en el mundo”, roguemos al Señor. Recemos…

Exhortación final: Hemos celebrado hoy la fiesta del bautismo de Jesús. Para nuestro Maestro, el bautismo significó el comienzo de su vida pública, de su misión comprometida por la causa de un Proyecto de vida buena, en justicia y libertad. El es el servidor de un proyecto de vida; por eso pasó su existencia haciendo el bien y rescatando a los/as oprimidos/as por el dia­blo y sus seguidores. Como comunidad de fe se nos invita a continuar el compromiso con la misión que fue encomendada por Jesús.

CREEMOS EN UN DIOS DE AMOR, DE ESPERANZA,  DE ALEGRIA Y DE FIESTA

C2°O  (17-1-10)

ENTRADA: Nos reunimos en el nombre de Jesús, fuente de amor, de esperanza, de la alegría y de felicidad. El quiere que celebremos la fe que da sentido a nuestra vida y que nos impulsa a ser testigos y testigas de su amor liberador en medio de nuestras familias y nuestras comunidades.

Al reunirnos le damos gracias por los dones que nos ha dado para ponerlos al servicio de los hermanos y hermanas, sobre todo de los/as más necesitados/as y oprimidos/as y excluidos/as.

Celebremos, con alegría, la presencia de Jesús, hermano y compañero de nuestro camino.

1°L: Isaías  62,1-5: Por amor de Jerusalén no descansaré

I:    Un buen grupo de los judíos exiliados en Babilonia regresa a su tierra hacia el 537 a.C. Ellos y ellas encontraron la ciudad de Jerusalén  destruida, el templo estaba en ruinas; las y los que vuelven del exilio se encontraban desanimados y desanimadas. En medio de esa realidad desoladora el profeta Isaías tiene una palabra de esperanza, anunciando que hay una divinidad que sigue amando a su pueblo, como un buen esposo lo hace con su amada o viceversa. Por eso romperá la aurora de la justicia y vendrá la salvación, la vida buena.

T:   Por amor a Sión no me callaré; por Jerusalén no quedaré tranquilo hasta que su justicia se haga claridad y su salvación brille como antorcha. Verán tu justicia las naciones, y los reyes contemplarán tu gloria y te llamarán con tu nombre nuevo, el que Yahvé te habrá dado. Y serás una corona preciosa en manos de Yahvé, un anillo real en el dedo de tu Dios.

No te llamarán más «Abandonada», ni a tu tierra «Desolada», sino que te llamarán «Mi preferida» y a tu tierra «Desposada». Porque Yahvé se complacerá en ti y tu tierra tendrá un esposo. Como un joven se casa con una muchacha virgen, así el que te reconstruyó se casará contigo, y como el esposo goza con su esposa, así harás las delicias de tu Dios.

Salmo 95: Cuenten las maravillas de Yahvé a todas las naciones

  • Canten a Yahvé un canto nuevo, canten al Dios toda la tierra; canten y bendigan al Señor.
  • Cuenten a los paganos su esplendor y a los pueblos sus cosas admirables.
  • Adoren a Yahvé, todos los pueblos, reconozcan su gloria y su poder, den al Señor la gloria de su Nombre.
  • Yahvé reina, anuncien a los pueblos, él fija el universo inamovible, gobierna a las naciones con justicia.

2°L:  1 Corintios 12,4-11. Hay diferentes dones para el servicio comunitario

I:    En su carta a los cristianos y cristianas de Corinto, Pablo les habla de los diferentes dones que da el Espíritu de Dios para ponerlos al servicio de la comunidad.  Quien recibe el don está llamado/a a realizar su ministerio y así colaborar con el crecimiento comunitario. Las y los que desempeñan diferentes ministerios y servicios son invitados e invitadas  a trabajar unidos/as para así colaborar en el Proyecto de vida  plena propuesto por Jesús.

T: Hermanas y hermanos: Hay diferentes dones espirituales, pero el Espíritu es el mismo. Hay diversos ministerios, pero el Señor es el mismo. Hay diversidad de obras, pero es el mismo Dios quien obra todo en todos. La manifestación del Espíritu que a cada uno se le da es para provecho común. A uno se le da, por el Espíritu, palabra de sabiduría; a otro, palabra de conocimiento según el mismo Espíritu; a otro, el don de la fe, por el Espíritu; a otro, el don de hacer curaciones, por el único Espíritu; a otro, poder de hacer milagros; a otro, profecía; a otro, reconocimiento de lo que viene del bueno o del mal espíritu; a otro, hablar en lenguas; a otro, interpretar lo que se dijo en lenguas. Y todo esto es obra del mismo y único Espíritu, que da a cada uno como quiere.

3°Ev: Jn 2,1-11. Un gesto de solidaridad de María y de Jesús

I: Jesús fue invitado, junto con su madre y sus discípulos y discípulas, a la celebración de unas bodas en un pueblecito cercano de Nazaret llamado Caná de Galilea. Por la intervención de su madre convierte el agua en vino y así realiza su primer milagro público. Este signo milagroso sirvió para que el pueblo y sus discípulos/as más cercanos/as fortalecieran su fe en él.

T: En aquel tiempo se celebraba una boda en Caná de Galilea, y la madre de Jesús estaba allí. También fue invitado Jesús a la boda con sus discípulos y discípulas. Sucedió que se terminó el vino preparado para la boda, y se quedaron sin vino. Entonces la madre de Jesús le dijo: «No tienen vino.» Jesús le respondió: «Mujer, ¿por qué te metes en mis asuntos? Aún no ha llegado mi hora.»

Pero su madre dijo a los sirvientes: «Hagan lo que él les diga.»

Había allí seis recipientes de piedra, de los que usan los judíos para sus purificaciones, de unos cien litros de capacidad cada uno. Jesús dijo: «Llenen de agua esos recipientes.» Y los llenaron hasta el borde. «Saquen ahora, les dijo, y llévenle al mayordomo.» Y ellos se lo llevaron. Después de probar el agua convertida en vino, el mayordomo llamó al novio, pues no sabía de dónde provenía, a pesar de que lo sabían los sirvientes que habían sacado el agua. Y le dijo: «Todo el mundo sirve al principio el vino mejor, y cuando ya todos han bebido bastante, les dan el de menos calidad; pero tú has dejado el mejor vino para el final.»

Esta señal milagrosa fue la primera, y Jesús la hizo en Caná de Galilea. Así manifestó su gloria y sus discípulos y discípulas creyeron en él. Jesús bajó después a Cafarnaún con su madre, sus hermanos, sus hermanas y sus discípulos y discípulas; permanecieron allí solamente algunos días.

PARA EL DIALOGO COMUNITARIO

1. ¿Por qué podemos afirmar que el nuestro  es un Dios de amor y de esperanza?

2. ¿Por qué podemos decir que el Padre de Jesús es el Dios de la alegría y de la fiesta?

3. ¿Cuáles son los dones que hemos recibido y que debemos poner al servicio de la comunidad?

  1. 1.     Una divinidad de amor y de esperanza

La primera lectura que hemos hecho hoy tiene su situación vital en la Jerusalén del siglo VI a.C. Recordemos que en el 587 a.C. el imperio babilónico había destruido la Ciudad Santa; había convertido en ruinas el templo  y había deportado a una buena parte del pueblo, dejando sólo a los/as campesinos/as.

El segundo Isaías (Caps. 40-55), profeta que acompaña a su pueblo en el exilio de Babilonia, se había encargado de mantener la esperanza de su pueblo oprimido diciéndole que Dios les permitiría volver a su tierra y que allí tendrían una vida feliz. Sin embargo cuando regresan del exilio la situación no estaba nada fácil. La ciudad estaba en ruinas, el templo seguía destruido. Las mejores tierras estaban en manos de los militares y funcionarios del imperio persa. Había en el pueblo una gran frustración.

En medio de una situación de frustración el tercer Isaías (Caps. 56-66) se encarga de anunciar una palabra de esperanza. La razón para esperar mejores condiciones de vida es que el dios Yahvé sigue estando presente en medio de su pueblo. El profeta habla de lo nuevo que Yahvé tiene preparado para su pueblo: un nuevo nombre, una nueva alianza de amor. Comparando a Yahvé con un esposo bueno Isaías habla de la ternura, de la intimidad y del afecto de la nueva relación del Dios de Israel con su pueblo. No es un Dios severo ni déspota, sino el esposo y el amigo, capaz de amar con ternura y con pasión, de encontrar alegría en el amor a su pueblo.

Las palabras de Isaías pueden servirnos también a nosotros y a nosotras; pueden orientar la reflexión de nuestros círculos bíblicos, congregaciones, células y comunidades cristianas. También en nuestras comunidades hay frustración; la gente más oprimida y empobrecida exige y necesita mejores condiciones de vida. Sin embargo se hace cada vez más grande la brecha entre los/as que tienen demasiado y los/as que no tienen las condiciones mínimas para sobrevivir. En nombre del Dios del amor y de la justicia estamos llamados/as,  a ser una presencia esperanzadora con acciones y proyectos concretos.

Sin embargo esperar no es sólo poner toda nuestra confianza en la divinidad. El nos exige hacer lo posible para re-organizar la esperanza. Desde nuestras comunidades cristianas, desde las organizaciones comunitarias, es necesario luchar para que se cambien las reglas de juego de esta sociedad neo-liberal injusta, mientras promovemos proyectos de solidaridad y de autogestión para defender nuestro derecho a vivir con dignidad.

2. El Dios de la alegría y de la fiesta

En el evangelio que hemos leído hoy, el Dios de Jesús no se nos muestra en medio de un templo, o en lo alto de un monte, rodeado de imponente majestad, sino en una boda donde se comparte la alegría porque dos personas confirman y celebran en  comunidad el amor mutuo que se profesan.

La persona de Jesús nos revela la cercanía de un Dios que comparte la vida cotidiana y los momentos de alegría y de dolor de su pueblo. Es, por lo tanto, un Dios cercano y presente en medio de su pueblo. De esta manera se establecen nuevas relaciones de Dios con su pueblo.

El evangelista Juan dice que Jesús mandó a llenar de agua seis tinajas de piedra que eran usadas para las “purificaciones de los judíos”. Los judíos tenían la costumbre de lavarse los pies y las manos cuando entraban en una casa. Las purificaciones hacen referencia a ciertas costumbres religiosas del tiempo de Jesús. En adelante, Jesús propone una nueva forma de relacionarse con Dios. No se tratará ya de una religión basada en la ley y en la observancia de costumbres inútiles ni en la observancia de preceptos guardados bajo el temor del castigo y la culpa. La presencia de Dios en la persona de Jesucristo representa algo nuevo y diferente. No del miedo y del castigo, sino el Dios cercano, en medio de la fiesta, compartiendo sus alegrías y sus preocupaciones.

En la boda en la que faltó el vino corriente se ofrece el vino bueno, el mejor, el que permite que la fiesta continúe. Así Dios se revela; su religión será la de la alegría y la fiesta compartida porque se participa del gozo de Dios: “La alegría que encuentra el marido con su esposa, la encontrará tu Dios contigo” (Is 62,5).

Como comunidad de fe estamos llamados/as a imitar a este Dios de la alegría, de la fiesta. Tenemos que mostrar ese rostro del Dios cercano que comparte nuestra cotidianidad, pero que también comparte nuestras alegrías, nuestra fiesta. Por eso celebramos en su nombre. Y esa celebración nos da fuerzas para seguir siendo testigos/as de su amor solidario y liberador.

3. Dones del Espíritu, ministerios y servicios en la comunidad

El Espíritu de Dios nos ha dado a cada uno/a unos dones. Los hemos recibido gratis, sin que nos haya costado nada. Por eso mismo debemos saber agradecer a nuestro Dios el que haya querido adornar a nuestras personas con esas cualidades y posibilidades. Por eso mismo, no hay motivos para estar orgullosos/as, puesto que no ha sido por nuestros méritos que hemos llegado a merece estos dones, sino por pura voluntad de nuestro Dios. Por eso nuestra primera actitud debe ser la de acción de gracias al Dios solidario y liberador.

El don recibido, sin embargo, tiene que dar su fruto. Así el don se convierte en posibilidad y en necesidad de servicio desinteresado a los/as hermanos/as, sobre todo a los/as más oprimidos, marginados/as y excluidos/as. Por eso dice Pablo: “En cada uno el Espíritu revela su presencia como un don, que es también un servicio”(1 Cor 12,7). Quien no se dedica al servicio está simplemente desperdiciando el don que Dios le ha dado. Quien sirve a los/as hermanos/as encuentra en el servicio mismo la alegría y el sentido para su vida.

En muchas de nuestras comunidades se da el caso de que pocos/as ponen al servicio de los demás sus dones y sus cualidades. ¿Por qué? Puede darse el caso de que algunas personas crean que sólo ellos/as han recibido los dones de Dios o que los/as demás no son capaces de hacer las cosas como ellos/as las hacen. En otra ocasión, hay personas que no ponen al servicio de los/as demás sus dones, porque nadie les ha estimulado ni motivado para hacerlo.

Como comunidad de fe y de servicio estamos llamados/as a descubrir los diferentes dones que tienen las personas de nuestras comunidades y al mismo tiempo estimularles para que pongan dichos dones al servicio de los hermanos y hermanas. Sólo cuando damos testimonio de comunión y de servicio estaremos realizando las acciones que Dios nos pide en medio de la realidad que nos toca vivir.

Para la revisión personal: ¿Creo realmente en el Dios de la alegría, de la esperanza, de la fiesta? ¿Soy signo o señal del amor liberador de Dios en medio de mi familia, trabajo y comunidad? ¿Estoy poniendo al servicio de la comunidad los dones que Dios me ha dado?

Para la oración de las y los participantes:

  1. I.          Para que nuestras comunidades cristianas sean un signo de amor solidario y liberador en medio de esta sociedad neoliberal excluyente. Recemos…
  2. II.         Por los/as jóvenes, para que descubran el llamado de Dios a hacer de su vida una aventura personal de amor y de entrega al Proyecto de Dios. Recemos…
  3. III.       Por todos los matrimonios, para que vivan con alegría la donación generosa en el amor, que cada día hace inventar formas nuevas de expresar ese amor. Recemos.

Exhortación final: Nos hemos reunido en el nombre del Dios del amor, de la alegría y de la esperanza. Su Palabra nos ha fortalecido; su espíritu nos ha orientado. Ahora nos toca seguir poniendo al servicio de los/as hermanos y hermanas los dones que él nos ha dado de una forma gratuita hasta que rompa la aurora de la justicia. De esa manera nos convertiremos en testigos y testigas creíbles de su amor nuevo, de su amor liberador.

EL ESPIRITU ME HA CONSAGRADO PARA EVANGELIZAR A LAS Y LOS EMPOBRECIDOS C3°O (24-1-10)

ENTRADA: Nos reunimos porque formamos una comunidad unida en el amor, que tiene un mismo proyecto de vida plena, que forma parte de un solo cuerpo, que es la Iglesia de Jesucristo,  en la que cada miembro colabora con responsabilidad en la misión común de anunciar el evangelio a las y los empobrecidos y lucha por la liberación de  las y los oprimidos.

Celebremos con alegría la presencia de Jesús que sigue siendo buena noticia para las y los/as débiles y excluidos de nuestras comunidades.

1°l: Nehemías 8,2-4.5-6.8-10. Renovar una alianza de esperanza

I: En el tiempo del post-exilio (s.V. a. C.) Esdras y Nehemías tienen la misión de ayudar a reorganizar la vida del pueblo de Israel. Nehemías, como gobernador,  en la parte política y Esdras, el sacerdote, en la parte religiosa. En la siguiente lectura Esdras invita al pueblo a renovar la alianza con Yahvé contenida en el libro de la Ley que es leído ante todo el pueblo, que lo acepta como norma de vida.

T: En el séptimo mes todo el pueblo se reunió como una sola persona en la plaza que se encuentra frente a la Puerta del Agua, y pidieron a Esdras que trajera el libro de la Ley de Moisés, que Yahvé había dado a Israel. Esdras trajo la Ley ante la asamblea, en que se mezclaban hombres y mujeres, y todos los niños que podían entender lo que se iba a leer. Era el primer día del séptimo mes. Esdras leyó en el libro, ante todos/as ellos/as, desde la mañana hasta el mediodía, en la plaza que está enfrente de la Puerta del Agua; y todos los oídos estaban pendientes del libro de la Ley.

El maestro de la Ley, Esdras, estaba de pie sobre una tarima de madera levantada para esta ocasión. Esdras abrió el libro a la vista de todo el pueblo, pues estaba en un lugar más alto que ellos/as, y, cuando lo abrió, el pueblo entero se puso de pie. Esdras bendijo a Yahvé, el Dios grande; y todo el pueblo, alzando las manos, respondió: «¡Amén! ¡Amén!» Y se postraron rostro en tierra.

Leyeron en el libro de la Ley de Dios, aclarando e interpretando el sentido, para que todos/as comprendieran lo que les estaban leyendo.

Entonces Esdras, maestro de la Ley, dijo al pueblo: «Este día está dedicado a Yahvé, el Dios de ustedes, no estén tristes ni lloren.» Porque todos/as lloraban al oír la lectura de la Ley. Les dijo entonces: «Vayan a comer comidas grasosas, tomen bebidas dulces y denle una ración al que no la tiene preparada. Porque este día está dedicado al Señor. No estén tristes. La alegría de Yahvé es nuestro amparo.»

Salmo 18: Tus palabras son fuente de vida

  • La ley del Señor es buena, consuelo para el alma; ciertas son sus palabras y al ignorante enseñan.
  • Los mandamientos de Yahvé son rectos y al corazón alegran, todo precepto del Señor es puro y es luz para los ojos.
  • Yahvé, mi Roca y mi Redentor, que todo lo que dice mi boca y el murmullo de mi corazón sean agradables ante ti.

2°L: 1° Corintios 12,12-30. Todos y todas formamos un solo cuerpo

I: La comunidad cristiana es como un cuerpo en el que cada miembro es importante y  debe contribuir con la creación de unas condiciones de vida digna para toda la congregación. Nadie puede considerarse innecesario, pues la comunidad necesita el servicio de cada persona. En la comunidad también se crea la solidaridad entre unos miembros y otros/as que son capaces de gozar, de sufrir y de trabajar juntos.

T: Hermanas y hermanos: Las partes del cuerpo son muchas, pero el cuerpo es uno; por muchas que sean las partes, todas forman un solo cuerpo. Así también Cristo. Hemos sido bautizados/as en el único Espíritu para que formáramos un solo cuerpo, ya fuéramos judíos o griegos, esclavos o libres. Y todos hemos bebido del único Espíritu.

Un solo miembro no basta para formar un cuerpo, sino que hacen falta muchos. Supongan que diga el pie: «No soy mano y por lo tanto yo no soy del cuerpo.» No por eso deja de ser parte del cuerpo. O también que la oreja diga: «Ya que no soy ojo, no soy del cuerpo.» Tampoco por eso deja de ser parte del cuerpo. Si todo el cuerpo fuera ojo, ¿cómo podríamos oír? Y si todo el cuerpo fuera oído, ¿cómo podríamos oler?

Dios ha dispuesto los diversos miembros, colocando cada uno en el cuerpo como ha querido. Si todos fueran el mismo miembro, ¿dónde estaría el cuerpo? Pero hay muchos miembros, y un solo cuerpo. El ojo no puede decir a la mano: No te necesito. Ni tampoco la cabeza decir a los pies: No los necesito. Aun más, las partes del cuerpo que parecen ser más débiles son las más necesarias,  y a las que son menos honorables las tratamos con mayor respeto; cubrimos con más cuidado las que son menos presentables, mientras que otras, más nobles, no lo necesitan.

Dios, al organizar el cuerpo, tuvo más atenciones por lo que era último, para que no se dividiera el cuerpo; todas sus partes han de tener la misma preocupación unas por otras. Si un miembro sufre, todos sufren con él; y si un miembro recibe honores, todos se alegran con él.

Ustedes son el cuerpo de Cristo y cada uno en su lugar es parte de él. En primer lugar están los que Dios hizo apóstoles en la Iglesia; en segundo lugar los profetas; en tercer lugar los maestros; después vienen los milagros, luego el don de curaciones, la asistencia material, la administración en la Iglesia y los diversos dones de lenguas.

¿Acaso son todos apóstoles?, ¿o todos profetas?, ¿o todos maestros? ¿Pueden todos obrar milagros, curar enfermos, hablar lenguas o explicar lo que se dijo en lenguas? Ustedes, con todo, aspiren a los carismas más elevados, y yo quisiera mostrarles un camino que los supera a todos.

3°Ev: Lucas 1,1-4; 4,14-21. Hoy se cumple esta Escritura que acaban de oír

I: En la lectura evangélica que hacemos hoy Lucas se nos presenta como un buen historiador preocupado por narrarnos con exactitud todo lo referente a la vida de Jesús. Y nos habla del programa de su misión presentado en la sinagoga de Nazaret, su pueblo. Consagrado por el Espíritu, su misión liberadora tiene como destinatarios/as a los/as pobres, oprimidos/as y cautivos/as.

T: Ilustre Teófilo: Algunas personas han hecho empeño por ordenar una narración de los acontecimientos que han ocurrido entre nosotros y nosotras,  tal como nos han sido transmitidos por aquellas personas que fueron las primeras testigas y los primeros testigos y que después se hicieron servidores y servidoras de la Palabra. Después de haber investigado cuidadosamente todo desde el principio, también a mí me ha parecido bueno escribir un relato ordenado para ti, ilustre Teófilo. De este modo podrás verificar la solidez de las enseñanzas que has recibido.

Jesús volvió a Galilea con el poder del Espíritu, y su fama corrió por toda aquella región. Enseñaba en las sinagogas de las y los judíos y todas las personas lo alababan.

Llegó a Nazaret, donde se había criado, y el sábado fue a la sinagoga, como era su costumbre. Se puso de pie para hacer la lectura,  y le pasaron el libro del profeta Isaías. Jesús desenrolló el libro y encontró el pasaje donde estaba escrito: El Espíritu del Señor está sobre mí. El me ha ungido para llevar buenas nuevas a las y los pobres, para anunciar la libertad a los cautivos, y a los ciegos que pronto van a ver, para despedir libres a los oprimidos y proclamar el año de gracia del Señor.

Jesús entonces enrolló el libro, lo devolvió al ayudante y se sentó, mientras todos los presentes tenían los ojos fijos en él. Y empezó a decirles: «Hoy se cumplen estas profecías que acaban de escuchar.»

PARA EL DIALOGO COMUNITARIO

1. ¿Por qué Jesús se considera consagrado para evangelizar a las y los pobres?

2. ¿Por qué podemos aplicar a Jesús la profecía de Isaías?

3. ¿Qué podemos hacer para fortalecer la unidad de nuestra comunidad?

  1. 1.     Consagrado por el Espíritu para evangelizar a las y los empobrecidos

Lucas nos dice hacia dónde está orientado el ministerio de Jesús que comienza en Galilea. Jesús lee la Escritura y toma un texto de Isaías al que le hace también algunos cambios (Is 61,1-2). El texto presenta el contenido del Proyecto que ha venido a proclamar y a realizar. Las diferentes situaciones humanas dolorosas (pobreza, cautividad, ceguera, opresión) (Lc 4,18), son expresiones de injusticias y de muerte. El anuncio de Jesús, como el Mesías  por la fuerza del Espíritu, será una Palabra liberadora que metida en nuestra historia nos impulsa a ser defensores/as de la vida amenazada de los/as más empobrecidos/as y oprimidos/as.

Es importante tener en cuenta que el texto habla de situaciones que no están en el mismo nivel. La afirmación básica del texto es: “El me ha ungido para traer la buena nueva a los pobres…” (Lc 4,18). Ellos/as, los/as empobrecidos/as, abiertos al Proyecto de Dios,  que  a pesar de que trabajan sin descanso no tienen cubiertas sus necesidades básicas ni tienen lo necesario para vivir como seres humanos. A los/as  pobres se les comunica la liberación. Cautivos/as, ciegos/as, y oprimidos/as son profundizaciones de la condición de pobreza. En todos estos casos estamos ante una proclamación de la libertad. Ese es también el sentido de la expresión:  “… Y a los presos su vuelta a la luz” (4,18). Si nos referimos al texto original (en hebreo) de Isaías encontramos que allí se habla de los prisioneros a quienes al sacarlos de las oscuras cárceles se les “abren los ojos”. Por otro lado, cuando el texto de Isaías dice “para sanar los corazones heridos” (Is 61,2), Lucas lo cambia, siguiendo otro texto de Isaías (Is 58,8) por “despedir libres a los oprimidos.”  El Evangelio que Jesús anuncia a los/as pobres les lleva necesariamente a la liberación de todas las opresiones.

Hacemos vida dentro de unas comunidades de fe, que, como Jesús, tienen la misión de anunciar el Evangelio a los/as pobres. Desde esa opción por los/as pobres podemos anunciar el evangelio a todas las personas y llamarlos/as a comprometerse  con la creación de mejores condiciones de vida para todos/as los/as empobrecidos/as del país y del continente.

2. Hoy se cumple esta profecía

El texto de Isaías (61,1-2) que Jesús lee en la sinagoga de Nazaret tiene su contexto vital en la situación que pasaban los/as más empobrecidos/as de Israel en el tiempo del post-exilio (s. VI a.C.); es decir, después de la vuelta del destierro de Babilonia. Había entonces dos grupos de empobrecidos/as: los/as campesinos/as que se habían quedado en el campo que ahora se ven despojados de su tierra por los militares del imperio persa y el grupo de los esclavos/as e hijos/as de esclavos/as que vuelven a la tierra de Israel y no tienen cómo ganarse la vida. A esos/as pobres oprimidos/as y esclavizados/as el tercer Isaías les anuncia un mensaje de liberación.

Jesús considera que las palabras de Isaías (Is 61,1-3) pueden expresar lo que él entiende debe ser su misión en medio de su pueblo oprimido. También en tiempo de Jesús las mejores tierras estaban en manos de los militares del imperio romano y de los saduceos pertenecientes a la clase social más adinerada. La mayor parte del pueblo no tiene tierra; son esclavos/as o asalariados/as. A éstos Jesús les anuncia un mensaje de liberación y les anuncia que con su presencia se cumple la profecía de Isaías.

En Israel existían ciertas normas de convivencia dadas por Dios que tenían la finalidad de que se mantuviese la fraternidad al interior del pueblo escogido por Dios. Una de esas normas era la de que cada 7 días había que descansar. Incluso los/as esclavos tenían derecho al descanso. Cada 7 años había que dejar descansar la tierra, era el año sabático. Si durante ese período la tierra se había alquilado, era devuelta a su primer propietario como una medida para impedir la acumulación de la tierra en pocas manos. Las deudas eran perdonadas, etc. Sin embargo ante la falta de cumplimiento del año sabático se puso la celebración del año jubilar, cada 50 años.  El libro del Levítico nos dice: “Declararás santo el año cincuenta y proclamarás la liberación para todos los habitantes de la tierra. Será para ustedes un año de jubileo. Los que habían tenido que empeñar su propiedad, la recobrarán. Los esclavos regresará a su familia” (Lv 25,10). Era, por tanto un verdadero tiempo de júbilo y de liberación, en el que la vida comenzaba de nuevo.

Con la celebración del año jubilar se intentaba crear leyes que impidieran la acumulación de las riquezas en pocas manos. Y en una sociedad que vive de la agricultura el principal bien a mantener es la tierra que es necesario conservar y distribuir adecuadamente para que sirva para todos/as de una forma equitativa. Por eso la norma de Yahvé era muy precisa: “La tierra no puede venderse para siempre, porque la tierra es mía y ustedes están en mi tierra como forasteros y huéspedes” (Lv 25,23)

En esta sociedad neo-liberal en que vivimos, en la que para muchas personas el Dios principal es el dinero y el mercado, podría ser considerado como una locura el proponer que la tierra y los bienes de producción se volvieran a repartir cada 50 años. De todas maneras, se nos pide como cristianos/as la capacidad de poner a disposición de los hermanos y hermanas lo que somos y lo que tenemos. El ideal cristiano nos viene presentado por Lucas en el libro de los Hechos de los Apóstoles: “Todos los creyentes vivían unidos y compartían todo cuando tenían. Vendían sus bienes y propiedades y se los repartían de acuerdo a lo que cada uno de ellos necesitaba” (Hch 2,44-45).

Hoy también crece sin cesar en número de empobrecidos/as en nuestro país, en nuestra América Latina y en el mundo. Las consecuencias mortales del proyecto neo-liberal condena a tantas personas a vivir en condiciones inhumanas, aunque no se cansen de decirnos que, aunque ahora estemos mal, más adelante estaremos mejor.

La pobreza inhumana e injusta se convierte en un desafío fundamental para los/as que nos decimos seguidores/as de Jesús. Seguiremos haciendo realidad las palabras del Maestro: “Hoy se cumple esta profecía” en la medida en que tomemos en serio el compromiso de evangelizar a los/as oprimidos/as y comprometernos con su proyecto de liberación de todas las esclavitudes personales y sociales promovidas por personas que pretenden que éstos/as nunca salgan de su condición inhumana.

3. Bautizados y bautizadas en un mismo Espíritu para formar un solo cuerpo

En su carta a las y los cristianos de Corinto, después de hablarles sobre los dones que da al Espíritu, sobre los ministerios y los servicios comunitarios Pablo les habla de la unidad de la comunidad. Y es que Pablo estaba convencido de que si no hay unidad en una comunidad de nada sirve el que haya personas con muchos dones y cualidades. Si no existe el espíritu de comunión no se pondrán al servicio de los/as hermanos/as los dones y cualidades que el Espíritu ha dado a cada uno/a.

Para hablar de la necesidad de la unidad en la comunidad Pablo utiliza la imagen del cuerpo que, aunque tenga diferentes miembros, todos están comunicados y se necesitan el uno al otro. Así, nosotros/as formamos el cuerpo de Cristo, que es su Iglesia. Todos y todas hemos sido consagrados consagradas por el mismo Espíritu para formar un solo cuerpo.

Cada miembro del cuerpo tiene una función específica. Así el ojo no puede encomendar al pie el trabajo de ver, ni el pie al ojo la función de caminar. Cada miembro es necesario y conviene que realice la función que se le ha asignado.

Es importante que en el cuerpo de Cristo, en su comunidad, no haya divisiones. Sino que las relaciones entre los miembros estén guiadas por la preocupación de unos/as por los/as otros/as, sabiendo compartir los sufrimientos y las alegrías. Unas relaciones orientadas por el amor fortalecen el cuerpo de Cristo; y esto es así porque “el amor nunca pasará… Ahora tenemos la fe, la esperanza y el amor, las tres. Pero la mayor de las tres es el amor” (1 Cor 13,8.13).

Como comunidad estamos llamados/as a fortalecer los lazos de unidad, de amor y de solidaridad. Sólo así pondremos al servicio de los/as hermanos/as, de una forma adecuada,  los dones que Dios nos ha dado. Y nos convertiremos en testigos del Dios que nos ha llamado a formar parte del cuerpo de Cristo, que es su Iglesia y desde ahí colaborar con su Proyecto de vida y de justicia.

Para la revisión personal: ¿Me siento enviado/a, como Jesús, a dar la buena noticia a los/as pobres? ¿Es mi vida una buena noticia para los/as pobres?

Para la oración de las y los participantes

  1. I.          Por todas las personas del mundo que esperan hoy, en el tercer milenio todavía, la buena noticia de su liberación, para que haya también hoy profetas que se la anuncien y que la vivan. Recemos…
  2. II.         Por todos las personas que optan por los pobres-objetos, para que cambien de mentalidad y trabajen por los pobres-sujetos, con fuerza y decisión propia, que van a transformar el mundo y a hacer valer socialmente el Evangelio de la Buena Noticia, recemos.
  3. III.       Por todas las comunidades que viven desentendidas de la realidad y sin conflictos en este mundo se pregunten si ello puede obedecer a un incumplimiento de la misión de dar la Buena Noticia a las y los empobrecidos y excluidos, recemos…

Exhortación final: Hemos celebrado, como comunidad, la fe que nos impulsa a la misión de anunciar el evangelio a las y los empobrecidos y excluidos sociales. Como Jesús hemos sido consagrados y consagradas por el Espíritu para realizar una misión liberadora en medio de nuestro pueblo. Que la luz del Espíritu de Dios nos siga guiando para ser, como comunidad de fe,  testigos y testigas de su amor salvador y liberador en medio de una sociedad en que cada día se aumenta la brecha y la distancia entre las personas empobrecidas y las enriquecidas, en esta sociedad neoliberal excluyente.

PROYECTO DE DIOS, PROFECÍA Y CONFLICTIVDAD C4°O  (31/1/10)

ENTRADA: Nos reunimos como comunidad que tiene el desafío de colaborar en la construcción de un Proyecto de vida y realizar su misión profética en medio de la realidad injusta e inequitativa, en donde se nos ha llamado a trabajar. Al realizar esa misión colaboramos con la liberación de las y los oprimidos, lo que exige el anuncio del Evangelio salvador y liberador.

Pidamos fuerza cada día para que las dificultades y problemas que encontramos no nos impidan realizar adecuadamente la misión que se nos encomienda y siempre la hagamos con amor, constancia y  valentía.

1ªL:     Jer. 1,4-5.17-19. Te destiné a ser profeta de las naciones

I: El relato que leemos hoy nos habla de la vocación de Jeremías. El se siente consagrado por Yahvé desde el vientre materno para la misión profética en medio de un pueblo sufriente y oprimido. El profeta deberá comunicar lo que se le manda sin tener miedo, porque podrá contar con la inspiración divina para confirmar el mensaje que anuncia.

T: Me llegó una palabra de Yahvé: «Antes de formarte en el seno de tu madre, ya te conocía; antes de que tú nacieras, yo te consagré, y te destiné a ser profeta de las naciones.»

Tú, ahora, muévete y anda a decirles todo lo que yo te mande. No temas enfrentarlos, porque yo también podría asustarte delante de ellos y ellas. Este día hago de ti una fortaleza, un pilar de hierro y una muralla de bronce frente a la nación entera: frente a los reyes de Judá y a sus ministros, frente a los sacerdotes y a los propietarios.

Ellos te declararán la guerra, pero no podrán vencerte, pues yo estoy contigo para ampararte -palabra de Yahvé-.»

Salmo 70: Mi boca contará tu salvación, Señor

  • En ti, Yahvé, confío; que no sea jamás defraudado. Dios justo, libérame, rescátame, inclina a mí tu oído y sálvame.
  • Sé para mí una roca de refugio, una ciudad fortificada en que me salve; tú eres mi roca y mi fortaleza. Dios mío, sácame de las manos de la gente mala, de las garras de la gente malvada y opresora.

2ªL:     1 Co. 12,31-13,13. El amor siempre permanecerá

I: Leemos ahora un cántico al amor escrito, por Pablo de Tarso, que es una de las páginas bíblicas más hermosas del Nuevo Testamento.  El amor solidario es lo fundamental de la fe cristiana y lo que permanecerá para siempre, pues da sentido a la vida del quien se involucra en el proyecto de vida plena propuesto por Jesús.

T: Ustedes, con todo, aspiren a los carismas más elevados, y yo quisiera mostrarles un camino que los supera a todos.

Aunque hablara todas las lenguas de los hombres y de los ángeles, si me falta el amor  sería como bronce que resuena o campana que retiñe.

Aunque tuviera el don de profecía y descubriera todos los misterios, -el saber más elevado-, aunque tuviera tanta fe como para trasladar montes, si me falta el amor nada soy.

Aunque repartiera todo lo que poseo e incluso sacrificara mi cuerpo, pero para recibir alabanzas y sin tener el amor, de nada me sirve.

El amor es paciente y muestra comprensión. El amor no tiene celos, no aparenta ni se infla. No actúa con bajeza ni busca su propio interés, no se deja llevar por la ira y olvida lo malo.

No se alegra de lo injusto, sino que se goza en la verdad. Perdura a pesar de todo, lo cree todo, lo espera todo y lo soporta todo.

El amor nunca pasará. Las profecías perderán su razón de ser, callarán las lenguas y ya no servirá el saber más elevado. Porque este saber queda muy imperfecto, y nuestras profecías también son algo muy limitado; y cuando llegue lo perfecto, lo que es limitado desaparecerá.

Cuando era niño, hablaba como niño, pensaba y razonaba como  niño. Pero cuando me hice hombre, dejé de lado las cosas de niño. Así también en el momento presente vemos las cosas como en un mal espejo y hay que adivinarlas, pero entonces las veremos cara a cara. Ahora conozco en parte, pero entonces conoceré como soy conocido.

Ahora, pues, son válidas la fe, la esperanza y el amor; las tres, pero la mayor de estas tres es el amor.

3ªL: Lc. 4,21-30. Hoy se cumple esta Escritura que acaban de oír

I: En su pueblo natal, y después de aplicarse las palabras del profeta Isaías que hablan de la misión de anunciar el evangelio a los pobres y liberar a los cautivos, Jesús señala que con él se cumplen estas Escrituras. Los compatriotas de Jesús no aceptaron bien esta declaración profética e intentaron matar a Jesús.

T: En aquel tiempo empezó Jesús a decir en la sinagoga: «Hoy se cumplen estas profecías que acaban de escuchar.»

Todas las personas lo aprobaban y se quedaban maravillados y maravilladas, mientras esta proclamación de la gracia de Dios salía de sus labios. Y decían: «¡Pensar que es el hijo de José!» Jesús les dijo: «Seguramente ustedes me van a recordar el dicho: Médico, cúrate a ti mismo. Realiza también aquí, en tu patria, lo que nos cuentan que hiciste en Cafarnaún.»

Y Jesús añadió: «Ningún profeta es bien recibido en su patria. En verdad les digo que había muchas viudas en Israel en tiempos de Elías, cuando el cielo retuvo la lluvia durante tres años y medio y un gran hambre asoló a todo el país. Sin embargo Elías no fue enviado a ninguna de ellas, sino a una mujer de Sarepta, en tierras de Sidón. También había muchos leprosos en Israel en tiempos del profeta Eliseo, y ninguno de ellos fue curado, sino Naamán, el sirio.»

Todos en la sinagoga se indignaron al escuchar estas palabras; se levantaron y lo empujaron fuera del pueblo, llevándolo hacia un barranco del cerro sobre el que está construido el pueblo, con intención de arrojarlo desde allí. Pero Jesús pasó por medio de ellos y siguió su camino.

PARA EL DIALOGO COMUNITARIO

1. ¿Cuál es la misión que se encomienda a la persona profeta y por qué la misión va acompañada de dificultades y conflictos?

2. ¿Por qué afirmamos que con Jesús se cumple la Escritura?

3. ¿Por qué el amor solidario permanece para siempre?

1.  Un profeta acompañado y sostenido en medio de los conflictos.

Jeremías es un profeta del siglo VI a.C. Realiza su misión en los años precedentes del exilio de Babilonia y también durante el mismo. Ante la amenaza que significaba el imperio babilónico invita a los gobernantes de Israel a no aliarse con Egipto, porque de todas maneras el país caerá en manos del poderoso imperio babilónico. Esto le trae problemas y conflictos con su gente. Pero por haber tomado esta postura, los jefes del imperio babilónico le permiten quedarse en la tierra de Palestina, no ir al exilio y acompañar a los/as campesinos/as que no fueron deportados/as.

Jeremías es llamado por Yahvé para una misión. El profeta reconoce que es un muchacho para asumir la responsabilidad que se le confía. Sin embargo, la fuerza no le vendrá de él mismo, sino de la divinidad. Jeremías es casi obligado a realizar la misión que se le encomienda: “No me digas que eres un muchacho. Irás adondequiera que te envíe, y proclamarás todo lo que yo te mande” (Jer 1,7). Y se le anuncia la certeza de la presencia de Dios: “No les tengas miedo, porque estaré contigo para protegerte -palabra de Yahvé.” (Jer 1,8).

Su misión no será fácil; de hecho se le dice: “Arrancarás y derribarás, perderás y destruirás, edificarás y plantarás.” (Jer 1,10). Tendrá que anunciar una palabra que arranque de raíz el pecado, el egoísmo y la injusticia,  tendrá además que comprometerse en la construcción de una sociedad nueva, según el Proyecto de Vida Plena.

La misión profética va acompañada de dificultades y conflictos puesto que el Proyecto de la nueva sociedad se presenta como algo alternativo al sistema social reinante en la sociedad en la que vivieron las y los profetas. Por eso, la Palabra profética trae problemas y dificultades.

¿Con quién encuentra dificultades la persona que asume la misión profética? La misma lectura menciona las personas con las que el profeta tiene o tendrá dificultades: los reyes de Judá, sus ministros, los sacerdotes y el pueblo  (Jer 1,18).  El profeta necesitará la fuerza divina, pues podrá tener dificultades con diferentes sectores de la sociedad. Y en ocasiones, como le pasó a Jeremías, intentarán hacerle la vida imposible y hasta asesinarlo como pasó con Jesús.

Esta persecución y rechazo al profeta se sigue dando “en su propia tierra” y muchas veces “en su propia Iglesia o congregación”. Si en nuestras sociedades en los últimos años no son frecuentes los martirios por causa de la fe, dentro de la Iglesia, se pueden dar en forma de desprestigio, de rechazo, de exclusión de la vida eclesial. Asumir esta conflictividad evangélica forma parte de nuestra vida cristiana. Es una forma de asumir la cruz del seguimiento de Jesús. Y no se trata de automortificarse voluntariamente sino de aceptar las consecuencias negativas que puede traernos la lucha por la Causa del Proyecto Dios. Un viejo cartel decía: “Busca la verdad. La cruz, ya te la pondrán”.

Jesús también tuvo dificultades con fariseos, saduceos, y herodianos. Pero los conflictos comenzaron en Nazaret, en su pueblo, en donde sus compatriotas no admiten que él  se presente como el enviado de Dios y que les llame incrédulos. La respuesta no se hace esperar e intentan matar a Jesús, proponiéndose tirarlo por un barranco.

Es necesario fortalecer nuestra fe con la oración, con la comunicación profunda y vital con Aquel que nos ha llamado a la misión. Sólo desde esa unión profunda seremos capaces de mantenernos fieles a la misión en medio de las dificultades y conflictos que vienen por la causa del Evangelio.

Como personas y como comunidad debemos estar preparados/as para enfrentar las dificultades y conflictos que nos vienen cuando intentamos ser fieles a la misión que hemos recibido de Dios. Si  por miedo al conflicto dejamos de realizar la misión para la que fuimos llamados/as, estaríamos renunciando a realizar la vocación que se nos ha encomendado.

Como personas y como comunidad somos también llamados/as a realizar nuestra misión profética. Como Jeremías podemos considerarnos incapacitados/as para realizar lo que se nos pide. En ocasiones podemos tener la tentación de abandonar el camino comenzado. En esos momentos sentimos la presencia de Dios que nos invita a seguir caminando. Finalmente, como el profeta sentimos su presencia que nos fortalece.

2. Hoy se cumple la Escritura

En la sinagoga de Nazaret Jesús afirma decididamente: “Hoy se cumplen estas profecías que acaban de escuchar.” (Lc 4,21). La promesa de liberación de los/as oprimidos/as y la evangelización de los/as pobres se cumple en Jesús (Lc 4,21). Los vecinos de Nazaret, su pueblo, no pueden creerlo; pretenden descalificar a Jesús por ser el hijo del carpintero José y esto les impide ver más allá de las apariencias.  La proclamación del mensaje central del Proyecto de Dios (Reino de Dios) llega a través de ropajes humildes e inesperados. Aquellos/as que pretenden saberlo todo no están dispuestos/as a aprender; menos aún si la enseñanza viene de alguien cuyo valor se niegan a reconocer.  Y Jesús constata una dura realidad: “Ningún profeta es bien recibido en su patria.” (Lc 4,24).

Y la salvación de Dios llega en el “hoy”, en el aquí y en el ahora. Y se manifiesta llevando la esperanza y la vida nueva a aquellas personas que están abiertas al mensaje, aunque no pertenezcan al pueblo de Israel como la viuda de Sarepta (1 R 17,7-24), a quien Elías multiplicó la comida y resucitó al Hijo, o como al militar Naamán que quedó libre de la lepra (2 R 5,1-27).

Como comunidad de fe y de solidaridad tenemos que hacernos conscientes que la liberación de los oprimidos y la evangelización de los pobres tiene que seguirse haciéndose presente en el hoy de nuestras comunidades. Y aunque en ocasiones seamos descartados/as por aquellas personas que consideran que no tenemos capacidad para realizar tal misión, es necesario seguirla realizando con responsabilidad y constancia.

3.  El amor solidario que permanece

A diferencia del amor de pareja o del amor de amistad, el amor-solidaridad  es una entrega generosa y desinteresada a los/as demás, que sólo busca el bien de la otra persona. Su fuente está en Dios que fue el primero en amarnos (1 Jn 4,19) y quien entregó a su Hijo para reconciliar consigo a los pecadores (Rom 5,8).

El amor-solidaridad es lo que da sentido último a la existencia cristiana, de hecho, es el “camino más excelente” (1 Cor 12,31). El texto de 1 Cor 13 describe las cualidades de todo/a verdadero/a seguidor/a de Jesús, pero sobre todo podemos afirmar que el amor solidario es el valor fundamental que deben tener  aquellas personas que han sido llamadas para realizar una misión profética y pastoral en medio de la comunidad cristiana.

De poco sirve tener la capacidad de hablar en lenguas, o de hablar diferentes idiomas cuando falta el amor. Uno/a puede tener la capacidad de profetizar, pero si no tiene amor, no vale para nada. Incluso puede darse el caso de que uno reparta todo lo que posee a los más pobres, pero no lo haga por amor, sino para ser visto y alabado. Eso no serviría de nada.

Pablo nos describe con precisión los valores y cualidades que deben guiar la vida de la persona que actúa guiada por el amor-solidaridad: paciencia, capacidad de servicio, transparencia, desprendimiento, capacidad de perdón, verdad, justicia. Finalmente señala que no hay verdadero amor sin fe fuerte y esperanza a toda prueba (1 Cor 13,4-7).

El amor-solidaridad nunca pasará, porque es la razón de la vida, de la existencia. Por eso nuestra vida cristiana parte de la experiencia del amor del Dios solidario, y nos impulsa continuamente a compartirlo con las personas con las que vivimos: en la familia, en el trabajo, en la comunidad cristiana, en las organizaciones comunitarias, etc.

Para la revisión personal: ¿Me siento, como Jeremías y Jesús, enviad o enviado a dar la buena noticia a las y los empobrecidos? ¿Realizo la vocación profética que he recibido?

Para la oración de las y los participantes

  1. I.          Por todas las personas que esperan hoy la buena noticia de su liberación, para que haya también hoy profetas que se la anuncien, recemos…
  2. II.         Por todas las personas que sirven al pueblo de Dios con la palabra, los y las agentes de pastoral: predicadores/as, catequistas, pastores/as, educadores/as, animadores/as de comunidades… para que su palabra sea, como la de Jesús, comprometida y eficaz, encarnada y liberadora, recemos…
  3. III.       Por todos/as los/as que optan por los “pobres-objeto”: objeto de nuestra misericordia y beneficencia, pero no por los pobres-sujeto, con fuerza y decisión propia, que van a transformar el mundo y a hacer valer socialmente el Evangelio de la Buena Noticia, recemos…

Exhortación final: La Palabra que hemos escuchado y meditado en el día de hoy nos habla de la vocación profética de Jeremías y del cumplimiento de las profecías de Isaías (Is 61,1-3) en la persona de Jesús. La realización de esa misión conllevará dificultades y conflictos. Sin embargo el/la profeta tendrá que seguir realizando su misión a pesar de todo, aunque no pueda contar con el amor solidario de su comunidad.

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