Reflexiones bíblicas semanales. Junio 2011

junio 3, 2011

Red Ecuménica Bíblica Dominicana (REBIDOM)

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Reflexiones bíblicas semanales. Junio 2011

 

 

USTEDES SERAN MIS TESTIGAS Y TESTIGOS AAJ (5-11/6/2011)

 

Introducción: Después de la resurrección de Jesús hubo dos señales que para las primeras comunidades mostraban que él realmente estaba vivo. Una era la realidad de la tumba vacía y la otra eran las aparicio­nes del Jesús Resucitado a sus discípulos y discípulas. De hecho Jesús se estu­vo aparecien­do hasta el día en que, según la tradición, definitivamente subió a los cielos. A este aconteci­m­iento se la ha llamado la Ascensión de Jesús. Es esta realidad la que ce­lebramos durante esta semana.

Primera Lectura: Hechos 1,1-11. Recibirán la fuerza del Espí­ritu para ser mis testigos y testigas

 

Introducción P.L.: Lucas, autor de un evangelio y de los Hechos de los Apósto­les, nos dice bien claro que en su primer libro (el evangelio según Lucas) ha escrito todo lo relacionado con Jesús hasta el día de la Ascensión. En su segundo libro -los Hechos de los Apóstoles- nos narra los acontecimientos que sucedieron en la primitiva comunidad cristiana hasta el día en que Pablo llega a Roma. Jesús se va pero promete el Espíritu y manda a sus discípu­los y discípulas a ser sus testigos y testigas, pues ha comenzado el tiempo del trabajo y de la misión evangeliza­dora.

 

Texto:   El primer libro lo escribí, Teófilo, sobre todo lo que Jesús hizo y en­señó desde un principio hasta el día en que, después de haber dado instruccio­nes por medio del Espíritu Santo a las y los apóstoles que había elegido, fue lleva­do al cielo.

A estos mismos, después de su pasión, se les presentó dándoles mu­chas pruebas de que vivía, apareciéndoseles durante cuarenta días y hablándo­les acerca de lo referente al Reino de Dios.

Mientras estaba comiendo con ellos y ellas, les mandó que no se ausentasen de Jerusalén, sino que aguardasen la Promesa del Pa­dre, «que oyeron de mí: Que Juan bautizó con agua, pero uste­des serán bautizados en el Espíritu Santo den­tro de pocos días.»

Quienes estaban reunidos y reunidas le preguntaron: «Señor, ¿es en este momento cuando vas a restablecer el Reino de Israel?» El les contestó: «A ustedes no les toca conocer el tiempo y el momento que ha fijado el Padre con su autori­dad, sino que recibirán la fuerza del Es­píritu Santo, que vendrá sobre uste­des, y serán mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaría, y hasta los confines de la tierra.» Y dicho esto, fue levantado en presencia de ellos y ellas, y una nube le ocultó a sus ojos. Es­tando ellos y ellas mirando fijamente al cielo mien­tras se iba, se les aparecieron dos hombres vestidos de blanco que les dije­ron: «Galileos, galileas, ¿qué hacen ahí mirando al cielo? Este que les ha sido llevado, este mismo Jesús, vendrá así tal como le han visto subir al cielo.»

 

Salmo de hoy: Asumamos nuestro compromiso con la comunidad, con la vida digna

  • Se fue Jesús dejando como encargo, cambiar el mundo en todos sus cimientos.
  • Es el tiempo de la construcción de una nueva sociedad, fundamentada en los valores propuestos y vividos por Jesús.
  • Queremos ser responsables con la misión comunitaria e histórica que se nos ha encomendado.

 

Lect. Evangélica: Mateo 28,16-20. Vayan y hagan discípulos y discípulas

 

Introducción L. Ev.:  Jesús al desaparecer físicamente nos promete su presencia permanente por medio de su Espí­ritu y deja una misión concreta a sus discípulos y discípulas: llevar el Evangelio hasta los confines del mundo. El nos propone también un método para la misión evan­gelizadora: ir a la misión, hacer discípulos y discípulas, bautizándolos, bautizándolas, y enseñarles a gua­rdar la Palabra de Jesús.

 

Texto: Por su parte, los once discípulos marcharon a Galilea, al monte que Je­sús les había indicado. Y al verle le adora­ron; algunos sin embargo dudaron. Jesús se acercó a ellos y les habló así: «Me ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra. Vayan, pues, y hagan discípulos a todas las gentes bau­tizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu San­to, y enseñán­doles a guardar todo lo que yo les he manda­do. Y he aquí que yo estoy con us­tedes todos los días hasta el fin del mundo.»

       DIÁLOGO COMUNITARIO, GRUPAL O FAMILIAR

 

  1. ¿Por qué debemos combinar el anuncio evangélico con el testimonio de vida?
  2. ¿Qué compromisos implica la misión de hacer discípulos y discípulas?

 

1.    Combinar el anuncio evangélico con el testimonio de vida

 

Lucas es sin duda uno de los grandes escritores del Nuevo Testamento que se preocupó por escribir un relato sobre todo lo que Jesús hizo y enseñó. En la lectura que hemos escuchado de los Hechos de los Apóstoles él nos dice que en su primer libro escribió sobre todo lo que Jesús hizo y enseñó hasta el día en que fue llevado al cielo.

Para Lucas el Proyecto del Reino de Dios no es sólo cosas de palabras. Se trata de hechos y de palabras; pero los hechos deben estar antes que las palabras. Aun más: se anuncia más por los hechos, por las actuaciones, que por las pala­bras.

Ser testigos y testigas del Jesús resucitado significa llevar un estilo de vida parecido al suyo y poner el Proyecto del Reino de Dios y el evangelio de la salvación en el centro de la vida y de las preocupaciones.

 

Nuestras comunidades están llamadas a ser testigas del Proyecto de vida vivido y anunciado por Jesús, en medio del ambiente y de las circunstan­cias que nos toca vivir. Je­sús sanaba a las y los enfermos, liberaba a las y los pecadores, sanada a los ciegos, se acercaba a las y los marginados, multiplicaba el pan, entre otras acciones solidarias. Hoy, como ayer, tenemos el desafío de dar testimonio de que creemos en una divinidad comprometida con la vida digna de sus hijos e hijas. Nuestras comunidades cristianas tienen el desafío de anunciar a Jesús y de acompañar dicho mensaje con acciones concretas en favor de la gente.  A nosotras y nosotros nos toca realizar acciones parecidas a las de Jesús, porque como dice un refrán: “una acción buena vale más que miles de palabras.”

 

2.    Los compromisos que implica la misión de hacer discípulos y discípulas

 

La misión de las y los enviados de la comunidad de fe no es sólo comunicar un mensaje. Es sobre todo buscar las estrategias para que muchas personas puedan llegar a ser discípulos y discípulas. La palabra proclamada y escuchada suele provocar en el interior de cada per­sona que escucha una reacción de aceptación o rechazo de la palabra salvado­ra. No todas las personas que escuchan la Palabra están dispuestas a convertir­se en discípulas del Maestro que promueve el Proyecto de vida digna, pero ese debe ser el principal objetivo de la misión evangelizadora.

Las personas que acepten ser discípulos y discípulas, son bautizadas en el nombre de las tres divinas personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Y comienzan a for­mar parte de la comunidad de las y los seguidores(as) de Jesús.

Nuestras comunidades tienen la misión de ir buscando las estrategias necesarias que les permitan crear las condiciones para que muchas personas se conviertan en discípulos y discípulas de Jesús. Por eso deberíamos evaluarnos con frecuencia y preguntarnos, ¿cuántos personas se han convertido en discípulos y discípulas de Jesús y su proyecto de Vida Digna, en cada una de nuestras comunidades, como fruto de nuestro trabajo?

Para la plegaria de las y los participantes:

1, Para que seamos capaces de acompañar el anuncio de la Palabra con el compromiso solidario.

2. Para que seamos capaces de acompañar a las personas que se quieren convertir en discípulas del Proyecto propuesto, anunciado y vivido por Jesús.

 

Exhortación final: Hemos escuchado la invitación hecha por Jesús para que nos dediquemos a la misión de hacer discípulos y discípulas del Proyecto de Vida Digna. Ahora nos toca se­guir siendo testigos y testigas de su Proyecto de Vida Plena, en medio de nuestras comunidades y contextos. Que podamos seguir trabajando con nuevo entusiasmo para formar comunidades de personas comprometidas con el anuncio evangélico y con la transformación de la realidad de injusticia, a partir de los valores evangélicos. Que el Espíritu de Jesús nos fortalezca durante la próxima semana y durante toda nuestra vida, para que rea­licemos la misión salvadora y liberadora que se nos ha encomendado.

 

LES ENVIARE MI ESPIRITU ADP (12-18/6/2011)

 

Introducción: En esta semana celebramos la fiesta de Pentecostés. Tenemos que buscar el origen de esta celebración en el pueblo judío. La fiesta judía se llama “de las sema­nas” (shavuot) y se si­gue celebrando hasta el día de hoy. Se celebra a los 50 días des­pués de la Pascua; es decir, después de 7 semanas de 7 días. Los judíos re­cuerdan en esta ocasión la entrega de las tablas de la Ley en el monte Sinaí.

Las comunidades cristianas le hemos dado un nuevo sentido a dicha fies­ta. Para no­sotros y nosotras es el día en el que Jesús nos ha enviado su Espíritu Santo para que permanezca en medio de su comunidad y nos guíe en cada momento de nuestra vida. Dispongá­monos, pues, a celebrar con alegría, la presencia del Espíritu de Je­sús en nuestras vidas y en nuestra comunidad.

 

Primera Lectura: Las comunidades de creyentes reciben el Espíritu San­to.

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Introducción P.L.: Jesús había prometido a sus discípulos y discípulas enviarles el Espíritu defensor para que guiara la vida de la naciente comunidad cris­tiana. Ese Espíritu es signo de unión; de hecho permite a perso­nas de diversas naciones y de diversas len­guas entenderse e integrarse en la construcción de un proyecto de vida plena.

 

Texto: Al llegar el día de Pentecostés, estaban todas y todos reunidos/as en un mismo lugar. De repente vino del cielo un ruido como el de una ráfaga de viento impetuoso, que llenó toda la casa en la que se encontraban. Se les apare­cieron unas len­guas como de fuego que se repartieron y se posaron sobre cada uno de ellos y ellas; quedaron todas y todos llenos y llenas del Espíritu Santo y se pusieron a ha­blar en otras len­guas, según el Espíritu les concedía expresarse.

Había en Jerusalén personas piadosas, que allí residían, venidos de todas las naciones que hay bajo el cielo. Al pro­ducirse aquel ruido la gente se con­gregó y se llenó de estupor al oírles hablar cada uno en su propia lengua. Estupefactos y admirados decían: «¿Es que no son galileas todos estas personas que es­tán hablando? Pues ¿cómo cada uno de nosotros y nosotras les oímos en nues­tra propia len­gua nativa? Partos, medos y elamitas; habi­tan­tes de Me­sopotamia, Judea, Capa­docia, el Ponto, Asia, Fri­gia, Panfilia, Egipto, la parte de Libia fronteriza con Cire­ne, forasteros romanos, judíos y prosélitos, cretenses y árabes, todos y todas les oímos hablar en nuestra lengua las maravillas de Dios.»

 

Salmo de hoy: Fortalécenos para la lucha por una vida digna

 

  • Contamos con la compañía del Espíritu de Jesús para la lucha por conseguir una vida digna.
  • Pedimos fuerzas para superar el miedo que nos paraliza y no nos deja asumir nuestros compromisos cotidianos.
  • Danos buen juicio y voluntad ético-política firme, para dejarnos sensibilizar ante el dolor ajeno y asumir proyectos solidarios.

 

Lect. Evangélica:  Juan 20,19-23. La paz sea con ustedes

 

Introducción L. Ev.: En la Biblia la paz (shalom) es el resumen de todas las cosas buenas que necesita una persona para vivir en plenitud. Por eso Jesús saluda a sus discípulos y discípulas, deseándoles precisamente la paz. Sin embargo los dones de Dios no son dados para guardarlos para noso­tros y nosotras como si fuera un don exclusivo. Es necesario ponerlos al servicio de los hermanos y hermanas. Por eso Jesús envía a realizar la misión evangeliza­dora. La primera tarea funda­men­tal en esa misión es ayudar a los hermanos y hermanas a liberarse de las garras del egoísmo y la injusticia, para construir, juntos a sus hermanos y hermanas, una sociedad fundamentada en los valores del amor y la justicia.

 

Texto:  Al atardecer de aquel día, el primero de la semana, estando cerra­das, por miedo a los judíos, las puertas del lugar donde se encontraban los discí­pulos y discípulas, se presentó Jesús en medio de ellos y ellas y les dijo: «La paz sea con uste­des.» Dicho esto, les mostró las manos y el costado. Los discípulos y discípulas se alegra­ron de ver a Jesús. El les dijo otra vez: «La paz sea con uste­des. Como el Padre me envió, también yo les envío.»  Dicho esto, sopló sobre ellos y ellas y les dijo: «Reciban el Espíritu Santo. A quienes perdonen los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengan, les quedan reteni­dos.»

             DIÁLOGO COMUNITARIO, GRUPAL O FAMILIAR

  1. ¿Por qué el Espíritu de Jesús rompe las barreras de lenguas y nacionalidades?
  2. ¿Cuáles son los carismas y ministerios que debemos poner al servicio de la comunidad?

 

 

  1. El Espíritu rompe las barreras de lenguas y nacionalidades

 

En el día de Pentecostés, y después de completar el número de los Doce Após­toles con la elección de Matías que sustituyó a Judas (Hch 1,21-26), baja el Espíritu sobre los miedosos discípulos y discípulas  de Jesús que se encontraban reunidos y reunidas en una casa por miedo a los judíos. Cada uno de ellos y ellas recibe el Espíritu San­to. Se pierde el miedo y adquieren la posibilidad de hablar en diversas len­guas, de tal manera que las personas provenientes de otros países que estaban presentes en Jerusalén, y que hablaban diversas lenguas, podían entenderles.

La gente se asombra de que aquellos discípulos y discípulas de Jesús, la mayor parte de ellos y ellas gente sencilla e iletrada, tuvieran la posibilidad de comunicarse de tal mane­ra que fueran entendidos, aun cuando las y los oyentes hablaban diversos idiomas. De esta manera se restablece la unidad entre los pueblos, acabando con la de­sunión y la confusión que se había establecido cuando la torre de Babel (Gn 11,1-9).

El Espíritu de Dios nos invita a anunciar el Evangelio a toda criatura, sin que sea un problema la diversidad de idiomas y lenguas, porque el Espíri­tu es el mismo, y debemos comunicar un mismo mensaje, centrado en el Proyecto de Vida Plena anunciado y vivido por Jesús.

 

  1. Los carismas y ministerios al servicio de la comunidad

 

El Espíritu representa a Jesús en medio de la comunidad de creyentes. El tiene la misión de hacer crecer la comunidad para que cada día más se con­vierta en un grupo articulado en torno al Proyecto de vida anunciado y vivido por  Jesús. Así el Espíritu da sus carismas, es decir sus dones a cada persona de las y los que forman la comunidad para que los ponga al ser­vicio de las y los hermanos.

Cuando una persona que forma la comunidad toma conciencia de los dones que ha recibido descubre la necesidad de utilizar esos carismas y decide, jun­to con la comunidad, realizar un determinado trabajo. Así nacen los ministe­rios o servicios dentro de la comunidad. Se realizan entonces las diversas actividades comunitarias: enseñanza, celebraciones litúrgicas, acciones soli­darias de compromiso e incidencia pública en la comunidad y en la sociedad.

En nuestras comunidades hemos recibido tam­bién diversos dones. Muchas personas tenemos también nuestros ministerios, ya sea en el área del anuncio de la Palabra y la enseñanza, de la liturgia o del compromiso social. Lo importante es que descubramos que esos dones y ministe­rios debemos ponerlos al servicio comunitario, para que todas y todos ayudemos a fortalecer la comunidad, puesto que todas y todos formamos un solo cuerpo. Sólo una comunidad en donde cada persona realiza su ministerio, poniéndolo al servicio de las y los demás, puede ser testiga creíble de Jesús Resucitado.

 

Para la plegaria de las y los participantes

  1. Para que sintamos y dejemos actuar al Espíritu de Jesús en nuestro trabajo comunitario.
  2. Para que sepamos descubrir y vivir los valores que nos propone el Espíritu de Jesús.
  3. Para que asumamos los compromisos y desafíos que el Espíritu nos pide, desde la realidad en que vivimos.

 

 

Exhortación final: Hemos celebrado con alegría nuestra fe. Hemos agradecido al Dios de Jesús por el don de su Espíritu que nos ha dado dones para ponerlos al servicio de la vida comunitaria. Ahora debemos continuar realizando nuestra misión evangeli­zadora que tiene que ayudar a tantas personas a liberarse de sus pecados para vivir como verdaderos hijos  e hijas de Dios. Este es nuestro compromiso para la próxima semana y para siempre.

 

EN EL NOMBRE DEL PADRE, DEL HIJO Y DEL ESPIRITU  AST (19-25/6/2011)

 

Introducción: Después de haber terminado el tiempo pascual, volvemos de nuevo el tiempo ordinario; es decir un tiempo diferente a los llamados tiempos fuertes de la liturgia (Adviento, Navidad, Cuaresma, Semana Santa, Pascua). De todas maneras, en estas dos primeras semanas del tiempo ordinario, después de Pentecostés, tenemos dos fiestas importantes: la fiesta de la Santísima Trinidad que celebramos hoy y la fiesta del Cuerpo de Jesús (Corpus Christi).

La Iglesia, comunidad de las y los seguidores de Jesús, siempre ha afirmado que nuestro Dios no es una persona solitaria; con El viven el Hijo Resucitado (Jesús) y el Espíritu Santo consolador. Así forman una comunidad de tres personas. Por eso todas las celebraciones y las oraciones de las comunidades cristianas comienzan siempre en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

 

Lect. Primer Testamento: Exodo 34,4-9. Dios misericordioso, rico en amor y en fidelidad.

 

Introducción L.P.T: En el camino del Pueblo de Israel hacia la Tierra Prometida, Yahvé se revela como un Dios compasivo y misericordioso; es decir, un Dios que tiene un corazón humano, que sabe ver las necesidades de su pueblo y viene en su ayuda. Aunque el pueblo sea infiel e intente alejarse de los caminos que conducen a la vida verdadera, esta divinidad, seguirá brindando amor a su pueblo, a través de la vida y de las acciones de la comunidad de sus seguidores y seguidoras.

 

Texto: En aquellos días labró Moisés dos tablas de piedra como las primeras y, levantándose de mañana, subió al monte Sinaí como le había mandado Yahvé, llevando en su mano las dos tablas de piedra.

Descendió Yahvé en forma de nube y se puso allí junto a él.

Moisés invocó el nombre de Yahvé. Yahvé pasó por delante de él y exclamó: «Yahvé, Yahvé, Dios misericordioso y clemente, tardo a la cólera y rico en amor y fidelidad, que mantiene su amor por millares de años, que perdona la iniquidad, la rebeldía y el pecado, pero no los deja impunes…

Al instante, Moisés cayó en tierra de rodillas y se postró, diciendo: «Si en verdad he hallado gracia a tus ojos, oh Señor, dígnese mi Señor venir en medio de nosotros, aunque sea un pueblo de dura cerviz; perdona nuestra iniquidad y nuestro pecado, y recíbenos por herencia tuya.»

 

Salmo de hoy: Jesús vive en el empobrecido y empobrecida, vive en la niña y el niño, en las y los jóvenes: vive en mi comunidad

 

  • Jesús vive en las  y los jóvenes que luchan y trabajan, por un mundo de amor y de paz.
  • Jesús vive en quien ama y se encarna en su realidad, construyendo cada día con coraje, hermandad y sororidad.
  • Jesús vive en quien cree en la nueva sociedad y defiende la verdad. Jesús vive en la Palabra de esperanza, vive en quien comparte su pan.

 

Lect. Evangélica: Juan 3,16-18. Quien cree en Jesús tiene vida eterna.

 

Introducción L. Ev.: El Dios de Jesús nos ha demostrado su amor por medio de la vida y de las acciones solidarias de su Hijo Jesucristo quien, durante su vida en la tierra de Palestina asumió el compromiso de anunciar y hacer realidad un Proyecto de Vida Digna.

 

Texto: Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna.

Porque Dios no ha enviado a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él.

El que cree en él, no es juzgado; pero el que no cree, ya está juzgado, porque no ha creído en el Nombre del Hijo

único de Dios.

 

DIÁLOGO COMUNITARIO, GRUPAL O FAMILIAR

 

1. ¿Cuáles son las cualidades de Dios Yahvé que nos presenta la 1ª lectura?

2. ¿Por qué la fe en Jesús es fuente de vida plena?

 

1.       Una divinidad fiel, comprometida con la liberación de su pueblo

 

La lectura del Exodo nos habla del diálogo tenido entre Moisés y el dios Yahvé sobre el monte Sinaí. Es el mismo Yahvé quien se autodefine diciendo: “Yahvé es un Dios misericordioso y clemente, tardo a la cólera y rico en amor y fidelidad” (Ex 34,6). La divinidad involucrada en el proyecto de liberación de la esclavitud de Egipto, por tanto, no quiere ser reconocida por su poder, ni por sus grandes acciones, sino por su capacidad de perdonar a su pueblo, de amarlo, cuidarlo y protegerlo, a pesar de las continuas infidelidades de Israel.

Nosotros y nosotras, como personas y como comunidades, estamos llamados y llamadas a imitar la misericordia y la fidelidad de nuestro Dios. Cada día deberíamos pedir que se nos de un corazón compasivo para saber perdonar a los hermanos y hermanas, para compadecernos de ellos y ellas y ser fieles a la construcción del Proyecto de vida digna y plena.

2.       En el que cree en el Hijo tiene vida plena

Para las primeras comunidades cristianas el Dios anunciado por Jesús mandó a su Hijo para salvarnos, es decir, para darnos vida. Quien cree en el Hijo y vive según las exigencias de su Palabra encontrará la vida verdadera. Quien se cierra y no acoge los valores propuestos por el Hijo amado se encamina por el sendero de la perdición.

La fe en Jesús, nos exige el esfuerzo de fidelidad de cada día. Así como él fue fiel y consecuente hasta la muerte, se nos exige saber vencer las dificultades y las tentaciones que tenemos continuamente de alejarnos del camino del amor solidario, de la lucha cotidiana comprometida y organizar nuestras vidas según un proyecto de vida que conduce a la muerte prematura y a la exclusión social.

 

Para la plegaria de las y los participantes

 

  1. Para que renovemos nuestra fe en la divinidad salvadora y liberadora propuesta por Jesús.
  2. Para que sepamos imitar el estilo de vida y asumamos los valores propuestos por Jesús.
  3. Para que nos dejemos iluminar y guiar por el Espíritu que es fuente de vida plena.

 

Exhortación final:  Hemos celebrado la fiesta de la Santísima Trinidad. Hemos recibido, una vez más, la invitación a ser perfectos como el Padre es perfecto. Contamos con la Palabra del Hijo y con la compañía del Espíritu para seguir viviendo nuestra fe. Ellos nos animan continuamente en nuestro caminar. Que durante la próxima semana y cada día de nuestra vida, sigamos siendo testigos creíbles de la fe que profesamos.

      

 

COMPARTIR EL PAN EN LA MESA FRATERNA Y SORORAL ACC (26-6 al 2-7/2011)

 

Introducción: Todas las personas que pertenecemos a la comunidad cristiana formamos parte del cuerpo de Jesucristo, que es la I­glesia comprometida con el proyecto de Vida Digna. La comunidad es como un cuerpo que tiene muchas y muchos integrantes. Cada persona está llamada a aportar su trabajo para la realización de la misión que le ha sido encomendada a su comunidad de fe.

Esa comunidad se encuentra y alimenta con la Palabra de Jesús para for­talecer su unidad y para realizar con decisión y entrega la misión evangeliza­dora y de promoción humana que le ha sido encomendada.

 

Primera Lectura: 1ª Corintios 11,23-26: Hagan esto en memoria mía

 

Introducción P.L.:   Pablo, en su carta a las y los cristianos de Corinto, les da algunas recomendaciones sobre cómo deben celebrar la Fracción del Pan o Cena del Señor. En Corinto había pro­blemas en cuanto a esta celebración. Dentro de la celebración se hacía una cena fraterna, que las y los primeros cristianos llamaban “ágape”. Pero algunos y algunas no espe­raban a los hermanos y hermanas para comenzar a comerse la cena; otros y otras comían demasiado y no compartían con los más pobres. Por todo esto, Pablo les recuerda las pala­bras pronunciadas por Jesús sobre el pan y el vino, y les invita a celebrar la Cena del Señor de una forma correcta, haciendo memoria de la vida plena, de la fidelidad hasta la muerte y la resurrec­ción de Jesús.

 

Texto: Hermanas y hermanos: Yo recibí del Señor mismo lo que a mi vez les he enseñado. Que el Señor Jesús, la noche en que fue entregado, tomó el pan, y después de dar gracias lo partió, diciendo: “Esto es mi cuerpo que es entregado por ustedes: hagan esto en memoria mía”. De la misma manera, tomando la copa después de haber cenado dijo: “Esta copa es la Nueva Alianza en mi sangre. Siempre que beban de ella, háganlo en memoria mía”. Así, pues, cada vez que comen de este pan y beben de la copa, están anunciando la muerte del Señor hasta que venga.

 

Salmo de hoy: Compartimos el pan, en la construcción de la nueva sociedad

 

+ Quien comparte el pan y el vino promueve la comunión, con la lucha y el camino, de Jesús en su pasión.

+ Compartimos la comida, en el duro caminar, de tu pueblo tan hambriento que lucha por mejorar sus condiciones de vida y poderse organizar.

+ Al compartir el pan de la mesa solidaria vive la comunidad, para seguir adelante en la lucha por la vida digna, que busca por mejorar sus condiciones de vida y poderse organizar.

 

Lect. Evangélica: Lucas 9,11-17. Todos comieron cuanto quisieron y se reco­gieron doce ca­nastos de sobras.

 

Introducción L. Ev.: Durante su vida pública Jesús iba anunciando el Evangelio y realizando acciones solidarias que acompañaban el anuncio evangélico que hacía. Y es que un hecho bueno dice más que mil palabras. Jesús multiplica el pan y da de comer a la gente. Se preocupa por todas las necesidades del ser humano. Des­pués también les hablará del pan de vida que quita el hambre para siempre.

 

Texto: En aquel tiempo, Jesús se puso a hablar a la gente del Reino de Dios, y devolvió la salud a las y los que necesitaban curación. El día comenzaba a decli­nar. Los Doce se acercaron para decirle: “despide a la gente. Que vayan a las aldeas y pueblecitos de los alrededores en busca de alojamiento y comida, por­que aquí estamos en un lugar solitario”. Jesús les contestó: “Denles ustedes mismos de comer”. Ellos y ellas dijeron: “No tenemos más que cinco panes y dos pesca­dos, a menos que fuéramos nosotros y nosotras mismos/as a comprar alimento para todo este gentío”. Porque había unas cinco mil personas. Pero Jesús dijo a sus discípu­los y discípulas: “Háganlos sentarse en grupos de cincuenta”. Así hicieron los discípulos y discípulas, y todos y todas se sentaron. Jesús entonces tomó los cinco panes y los dos pescados, levantó los ojos al cielo, dijo la bendición, los partió y se los entregó a sus discípulos y discípulas para que se los distribuyeran a la gente. Todos y todas comieron cuanto quisieron y se recogieron doce canastos de sobras.

DIÁLOGO COMUNITARIO, GRUPAL O FAMILIAR

1.       La exigencia de compartir lo que se es y lo que se tiene

            Después de volver de la misión que Jesús les había encomendado, las y los discípulos de Jesús estaban probablemente cansados y querían poner fin a la jornada, para descansar un poco. Por eso proponen a Jesús que despida a la gente que lo seguía para que buscasen alojamiento y comida en los pueblos cercanos. Sin embargo Jesús tiene otra cosa en mente. A las y los seguidores de Jesús les toca en ese momento organizarse para dar de comer a la gente. Por eso Jesús dice directamente: “Denles ustedes mismos de comer” (Lc 9,13).

La negativa de los discípulos y discípulas de Jesús está guiada por el sentido común; lo sienten, no tienen ni alimento ni probablemente dinero (Lc 9,13). Piensan como la gente que viven en medio de un sistema social injusto. En esa sociedad la única forma de conseguir el alimento es yendo a comprarlo a aquellas personas que han almacenado la comida o que han acaparado los recursos y riquezas que pertenecen a la mayoría. Pero Jesús les invita a compartir desde lo poco que se tiene. Es un gesto que no tiene límites, el amor es siempre abundante y ordenado: la gente debe acomodarse en “grupos de unos cincuenta” (Lc 9,14).

Jesús entonces, después de bendecir los 5 panes y los dos pescados, entrega el alimento multiplicado para que los discípulos y discípulas los repartan a la gente. La multitud come a gusto y las y los hambrientos son saciados; el alimento compartido es otro signo del Proyecto de Vida Digna, porque de este depende la vida. Las personas que comieron fueron 5 mil varones y si contando  las mujeres, las niñas y los niños probablemente serían unas 15,000 personas (Cf. Lc 9,16; Mt 14,21).

El alimento no solo da para todas las personas, sino que hasta sobra: 12 canastos. La cifra es simbólica: hay alimento en abundancia para todo el pueblo (para las y los descendientes de las 12 tribus de Israel).

El texto de la multiplicación de los panes desafía nuestra fe. No podemos responder al hambre que hay en nuestras comunidades, en nuestro país, en nuestro Caribe, en América Latina y el mundo, diciendo que no tenemos de donde dar. Compartir, desde lo poco que se tiene, es un signo del Proyecto de Vida Plena. Esto lo experimentan sobre todo las personas más débiles y marginadas de nuestras comunidades. Lo cual no quiere decir que no debamos seguir luchando por cambiar las estructuras sociales injustas, que permiten que unos tengan muchos alimentos acumulados en sus supermercados, bodegas y mercados, mientras otros y otras pasan hambre.

2.       Mantener viva la memoria de la liberación: pan y vino

Vino y pan se convierten en la memoria de la última cena de Jesús con sus discípulos y discípulas, porque vino y pan son alimentos básicos del pueblo de Jesús. Ese fue el signo, el del alimento, que Jesús escogió para hacerse presente en medio de nosotros y nosotras que somos su pueblo. Jesús cenó con sus discípulos y discípulas y la memoria y renovación de esa Cena mantiene viva, en la comunidad cristiana, la memoria de la vida plena y solidaria de Jesús (1 Cor 11,23-26).

Cada vez que celebramos la memoria de la última Cena de Jesús, recordamos y hacemos presente (eso significa la palabra “memorial”) la vida solidaria y plena de Jesús.

Como creyentes y como comunidad valoramos la entrega de Jesús por su pueblo y tomamos conciencia de que sólo vale la pena sacrificarse cuando el sacrificio que hacemos trae la vida a las y los demás. Por eso, no tienen sentido los sacrificios que son im­puestos por algunas personas de esta sociedad, que ponen sobre los hombros de la gente cargas insoportables con el único objetivo de acumular más poder y más recursos económicos en sus cuentas bancarias y permitir que unas cuantas personas acapa­ren los bienes que pertenecen a todos y todas. Como comunidad de fe nos toca denunciar esa situación y trabajar para que cambien las reglas de juego de la sociedad, para permitir que el alimento sea mejor repartido.

Las y los primeros cristianos celebraban la Cena de Jesús o Fracción del pan, en las casas. Hacían una cena fraterna y recordaban las palabras pronunciadas por Jesús al bendecir el pan y la copa de vino. Pero comenzaron a surgir problemas en el interior de las comunidades porque algunos y algunas pasaban hambre mientras otros y otras tenían demasiados alimentos. En la comunidad de Corinto parece que cada persona traía sus alimentos y luego eran compartidos; pero algunos se adelantaban y se comían todo lo que habían traído. Así, cuando llegaban las y los últimos, probablemente los más pobres, no quedaba mucho para compartir. Naturalmente, Pablo les declara que esa ya no es la memoria de la última cena de Jesús (1 Cor 11,20).

Hoy en día también podemos celebrar la Cena de Jesús como un rito vacío, sin pre­ocuparnos mucho por la suerte de las y los hermanos más necesitados. Cuando esto sucede, la celebra­ción que hacemos pierde su carácter de encuentro fraterno, de encuentro sororal y se convierte en una farsa. Por esto es necesario que nuestras celebraciones sean realmente comunitarias, reunión de personas que viven entre ellas el mandamiento del amor y que estén empeñadas en la realización de compromisos concretos de pro­moción humana y de defensa de la vida, allí en donde ésta esté amenaza­da por el desarrollo de la injusticia estructural y la dominación sistemática.

 

Para la plegaria de las y los participantes

  1. Para que estemos siempre dispuestos y dispuestas a compartir nuestro pan con quien lo necesite y luchar para que el alimento llegue a cada familia.
  2. Para que seamos capaces de fortalecer nuestra fe y nuestro compromiso en la celebración de la memoria de la Cena de Jesús.
  3. Para que seamos capaces de unir celebración de fe con el compromiso comunitario.

 

Exhortación final: En esta semana que celebramos la fiesta del Cuerpo del Señor, descubrimos la necesidad de seguir anunciando el proyecto de Vida Plena y acompañando esa proclamación con obras concretas de solidaridad. Se nos invita a compartir desde lo poco que tenemos con la conciencia de que cuando se comparte el alimento este alcanza para todos y todas y hasta sobra. En el memorial de la celebración de la Cena del Señor al utilizar los signos de Pan y vino hacemos memoria de Jesús y de su entrega por nosotros y nosotras. Por eso, nuestras celebraciones tienen que ser compartidas por personas que verdaderamente estén comprometidas con el Proyecto de Vida Digna.


Reflexiones bíblicas semanales. Mayo 2011

mayo 3, 2011

Red Ecuménica Bíblica Dominicana (REBIDOM)

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Reflexiones bíblicas semanales. Mayo 2011

 

 EL RESUCITADO ENVÍA PARA LA MISION SALVADORA Y LIBERADORA A2ºP (1-7/5/2011)

Introducción: Jesús Resucitado nos convoca para invitarnos a seguir viviendo la fe en comunidad de amor. El nos da su Espíritu para que sepamos mantener la fe en medio de las situaciones más difíciles. Que la Palabra que reflexionaremos y los proyectos solidarios que compartimos nos fortalezcan para que seamos testigas y testigos creíbles del Jesús Resucitado.

Primera Lectura: Hechos de los Apóstoles 2,42-47. Compartían todo cuanto tenían

Introducción P.T:   La lectura que leemos a continuación nos habla de la forma de vida de las y los primeros cristianos. Su ejemplo puede ayudarnos a descubrir cómo vivir la fe hoy, en cada una de nuestras comunidades. El texto que leeremos en esta primera lectura nos presenta un ideal de vida para nosotros y nosotras que queremos ser, como las y los primeros cristianos, testigos/as del Proyecto de Vida Digna propuesto y vivido por Jesús.

Texto: Las hermanas y los hermanos acudían asiduamente a la enseñanza de las y los apóstoles, a la convivencia, a la fracción del pan y a las oraciones

Toda la gente estaba asombrada, ya que se multiplicaban los prodigios y milagros hechos por las y los apóstoles en Jerusalén

Las y los creyentes vivían unidas y unidos y compartían todo cuanto tenían. Vendían sus bienes y propiedades y se repartían de acuerdo a lo que cada uno de ellas y ellos necesitaban.

Acudían diariamente al Templo con mucho entusiasmo y con un mismo espíritu y `compartían el pan’ en sus casas, comiendo con alegría y sencillez

Alababan a Dios y gozaban de la simpatía de todo el pueblo; y Jesús hacía que las y los salvados cada día se integraran a la Iglesia en mayor número.

Salmo de hoy: ¡Qué bueno es vivir unidas y unidos, en comunidad bien comprometidas y comprometidos!

 

  • Mira a tu pueblo, cómo está explotado e inconsciente; no te hagas la ciega o el ciego; no pases de lado.
  • Vivamos la fe y el compromiso cotidiano en comunidad; así cambiaremos de mentalidad.
  • Construyamos juntos y juntas el Proyecto de fraternidad y sororidad; compartiendo todo en comunidad.

Lect. Evangélica: Juan 20,19-31. La paz esté con ustedes

Introducción L. Ev.: La lectura que hacemos a continuación nos habla de la aparición del Jesús crucificado a sus discípulos y discípulas. Las apariciones del Jesús resucitado tenían por finalidad demostrar a sus seguidoras y seguidores que él estaba realmente vivo, mediante su Espíritu para enviar a sus discípulos y discípulas a realizar la misión evangelizadora en medio de todos los pueblos.

Texto: La tarde de ese mismo día, el primero de la semana, los discípulos y discípulas estaban a puertas cerradas por miedo a los judíos. Jesús se hizo presente allí, de pie en medio de ellos y ellas.

Les dijo: “La paz sea con ustedes.” Después de saludarles así, les mostró las manos y el costado. Las discípulas y los discípulos se llenaron de gozo al ver a Jesús.

El les volvió a decir: “La paz esté con ustedes. Así como el Padre me envió a mí, así las y los envío a ustedes.” Dicho esto, sopló sobre ellos y ellas: “Reciban el Espíritu Santo; a quienes ustedes perdonen, queden perdonados, y a quienes no libren de sus pecados, queden atados.”

Uno de los Doce no estaba cuando vino Jesús. Era Tomás, llamado el Gemelo. Los otros discípulos y discípulas, pues, le dijeron: “Vimos a Jesús.” Contestó: “No creeré sino cuando vea la marca de los clavos en sus manos, meta mis dedos en el lugar de los clavos y palpe la herida del costado.”

Ocho días después, las discípulas y los discípulos estaban de nuevo reunidos dentro, y Tomás con ellas y ellos. Se presentó Jesús a pesar de estar las puertas cerradas, y se puso de pie en medio de ellas y ellos.

Les dijo: “La paz sea con ustedes.” Después dijo a Tomás: “Ven acá, mira mis manos; extiende tu mano y palpa mi costado. En adelante no seas incrédulo, sino persona de fe.”

Tomás exclamó: “Tú eres mi Señor y mi Dios.” Jesús le dijo: “Tú crees porque has visto. ¡Felices quienes crean sin haber visto!”

Muchas otras señales milagrosas hizo Jesús en presencia de sus discípulos y discípulas, que no están escritas en este libro. Estas han sido escritas para que crean que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios; crean, y, por su Nombre, tendrán vida.

             DIALOGO COMUNITARIO, GRUPAL O FAMILIAR

 

1. ¿Cómo podemos tener como modelo la forma de vida de las primeras comunidades cristianas?

2. ¿Por qué Tomás no creyó que Jesús estaba vivo?

1.       La vida de las primeras comunidades cristianas

 

Lucas que escribe el libro de los Hechos de los Apóstoles, habla de las primeras comunidades idealizándolas un poco. De hecho él quiere poner a la primera comunidad de Jerusalén como ejemplo para las comunidades del Asia Menor, a las cuales él dirige su escrito. Entre los elementos que estaban presentes en la vida de la primera comunidad cristiana están: a) La unidad que existía en la comunidad; b) La catequesis continua; c) Una celebración que llamaban “la fracción del pan”; d) celebraban comidas comunitarias en un clima de alegría y de sencillez; e) realizaban milagros y prodigios; f) vendían todo lo que tenían y lo repartían de acuerdo a las necesidades de cada uno/a.

Esta lectura puede servirnos para hacer un examen de conciencia y para revisar la vida de nuestras comunidades cristianas y de nuestras organizaciones solidarias. ¿Cuáles de los elementos que aparecían en las primeras comunidades están presentes en nuestra comunidad, en nuestra organización? ¿Cuáles faltan? ¿Qué podemos hacer para que esos elementos se hagan presentes?

      2. Creer en Jesús resucitado sin verlo

 

Jesús se apareció a sus discípulos y discípulas después de su resurrección. Pero faltaba una persona, Tomás. Cuando los demás compañeros y compañeras le dijeron que habían visto a Jesús, éste no creyó. Y dijo que si no lo veía personalmente no creería; él necesitaba ver la marca de los clavos en las manos y meter los dedos en el lugar de los clavos, así como palpar la herida del costado. Tomás quería, por tanto, asegurarse que el personaje que se aparecía era realmente el mismo Jesús que él había conocido.

Nosotras y nosotros podemos tener también la tentación de no creer en la Palabra de Jesús. Muchas veces queremos que el Dios de Jesús nos hable directamente, o que nos haga ver una visión. Sin embargo se nos pide saber creer en el Jesús, que está presente en la comunidad por medio de su Espíritu  y nos envía a realizar la misión de ser testigas y testigos de su amor solidario.

Para la plegaria de las y los participantes:

  1. Para que la iglesia de Jesús sea más la Comunidad que vive y anuncia el Evangelio, que un grupo con fuerza social. Roguemos…
  2. Para que nuestra comunidad y nuestro pueblo, avancen por los caminos de la justicia, la paz y la igualdad entre todas las personas. Roguemos…
  3. Para que el Espíritu de Jesús aumente cada día nuestra fe y nuestra confianza en El, y sepamos descubrir los mil gestos de amor solidario  que a diario se producen a nuestro alrededor. Roguemos…

Exhortación final: Como a las y los primeros seguidores Jesús nos envía a anunciar su mensaje liberador a todas aquellas personas que viven a nuestro alrededor. Que las dificultades de la vida diaria no nos impidan realizar este trabajo. Que el Espíritu, don del Jesús Resucitado, nos acompañe hoy y siempre para realizar la misión de fortalecer el Proyecto de Vida Digna para todas y todos, para los seres vivos y para la naturaleza.

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UN PEREGRINO SOLIDARIO QUE ACOMPAÑA EN EL CAMINO A3ºP (8-14/5/2011)

Introducción: Jesús había anunciado y vivido un Proyecto de vida fundamentado en los valores del amor y de la solidaridad. El acompañó su anuncio con acciones solidarias. El nos dio su Espíritu que está presente en medio de nuestra comunidad. El nos ha congregado para que hagamos presente su memoria y su invitación a asumir, como él, un compromiso decidido con la Vida Digna de toda la comunidad y en especial de las personas más empobrecidas y excluidas.

Primera Lectura: Hechos de los Apóstoles  2,14.22-33. Quien asuma el Proyecto anunciado y vivido por Jesús, se salvará

Introducción P.L.: Pedro junto con sus compañeras y compañeros habla al pueblo congregado en el día de Pentecostés. Les dice que se está haciendo realidad el plan salvador y liberador anunciado por el Jesús histórico. Al comprobar que Jesús había resucitado, fortalecen su fe y se convierten en testigas y testigos/as creíbles de este importante acontecimiento.

Texto: Pedro se presentó con los Once; levantó su voz y habló en esta forma: `Hombres y mujeres de Judea y todos ustedes que están de paso en Jerusalén entiendan lo que pasa y pongan atención a mis palabras. No estamos borrachos y borrachas, como ustedes piensan, ya que apenas son las nueve de la mañana. Pero ha llegado lo anunciado por el profeta Joel: “Sucederá en los últimos días, dice Dios, derramaré mi Espíritu sobre todos los mortales; sus hijos y sus hijas profetizarán; y las y los jóvenes tendrán visiones, y las personas ancianas tendrán sueño.

En esos días yo derramaré mi Espíritu sobre mis servidores y mis servidoras y profetizarán

Haré cosas maravillosas arriba en el cielo, y señales milagrosas, abajo en la tierra. El sol se convertirá en tinieblas, y la luna en sangre, antes que llegue el día del Señor, día grande y glorioso. Y todo el que invoque el Nombre del Señor se salvará.”

Israelitas, escuchen mis palabras: Dios había dado autoridad a Jesús de Nazaret entre todas y todos ustedes: Hizo por medio de él milagros, prodigios y cosas maravillosas, como ustedes saben. Sin embargo, ustedes lo entregaron a los malvados, dándole muerte, clavándolo en la cruz, y así llevaron a efecto el plan de Dios que conoció todo esto de antemano. A él, Dios lo resucitó y lo libró de los dolores de la muerte, porque de ningún modo podía quedar bajo su dominio. De él hablaba David en un salmo, al decir: Veía continuamente al Señor delante de mí, puesto que está a mi derecha para que no vacile, por eso, mi corazón se ha alegrado y te alabo muy gozoso, y hasta mi cuerpo esperará en paz. Porque no abandonarás mi alma en el lugar de los muertos ni permitirás que tu servidor sufra la corrupción. Me has dado a conocer caminos de vida; me llenarás de gozo con tu presencia.

Hermanas y hermanos, permítanme que le diga con toda claridad: el patriarca David murió y fue sepultado, y su tumba permanece entre nosotras y nosotros hasta ahora. Pero, como él era profeta, sabía que un descendiente de su sangre se sentaría en su trono, según Dios le había asegurado con juramento. Por eso vio de antemano la resurrección del Mesías y de él habló al decir que no fue abandonado entre los muertos, ni su carne fue corrompida

Este Mesías es Jesús, y nosotras y nosotros somos testigos de que Dios lo resucitó. Y, engrandecido por la mano poderosa de Dios, ha recibido del Padre el Espíritu Santo prometido: hoy lo acaba de derramar, como ustedes ven y oyen.

Salmo de hoy: Compañero Jesús, tú nos acompañas en el camino de la vida y de la lucha solidaria

 Compañero  Jesús, tú te identificas con nosotras y nosotros y no con la clase opresora, que exprime y devora a la comunidad

  • Compañero Jesús, tú te identificas con el pueblo oprimido, con el pueblo mío sediento de justicia, transparencia y dignidad.
  • Compañero Jesús, tú te identificas con quienes luchan día a día por conseguir una Vida Digna para todos y todas y sobre todo para los sectores sociales conscientes, empobrecidos, y luchadores.

Lect. Evangélica: Lucas 24,13-35. Le reconocieron al partir el pan

Introducción L. Ev.: El Evangelista Lucas nos presenta el relato de la aparición de Jesús a dos discípulos que iban de camino al pueblo de Emaús. Jesús se hace presente en medio de ellos y les acompaña en el camino. Al partir el pan ellos reconocen a Jesús y llenos de alegría salen para Jerusalén para anunciar el hecho a los demás compañeros y compañeras.

Texto: Ese mismo día, dos discípulos iban de camino a un pueblecito llamado Emaús, a unos once kilómetros de Jerusalén, conversando de todo lo que había pasado

Mientras conversaban y discutían, Jesús en persona se les acercó y se puso a caminar a su lado, pero algo impedía que  sus ojos  lo reconocieran. Jesús les dijo: “¿Qué es lo que van conversando juntos por el camino?” Ellos se detuvieron, con la cara triste.

Uno de ellos, llamado Cleofás le contestó: “¿Cómo, así que tú eres el único peregrino en Jerusalén que no sabe lo que pasó en estos días?” `¿Qué pasó?’, preguntó Jesús. Le contestaron: “Todo ese asunto de Jesús Nazareno. Este hombre se manifestó como un profeta poderoso en obras y palabras, acepto tanto por Dios como por el pueblo entero. Hace unos días, los jefes de los sacerdotes y los jefes de nuestra nación lo hicieron condenar a muerte y clavar en la cruz. Nosotros esperábamos, creyendo que él era el que ha de libertar a Israel; pero a todo esto van dos días que sucedieron estas cosas. En realidad, algunas mujeres de nuestro grupo nos dejaron sorprendidos. Fueron muy de mañana al sepulcro y, al no hallar su cuerpo, volvieron a contarnos que se les habían aparecido unos ángeles que decían que estaba vivo. Algunos de los compañeros nuestros fueron al sepulcro y hallaron todo tal como habían dicho las mujeres; pero a él no lo vieron.”

Entonces Jesús les dijo: “¡Qué poco entienden ustedes y cuánto les cuesta creer todo lo que anunciaron los profetas! ¿No tenía que ser así y que el Cristo padeciera para entrar en su Gloria?”

Y comenzando por Moisés y recorriendo todos los profetas, les interpretó todo lo que las Escrituras decían sobre él. Cuando ya estaban cerca del pueblo al que ellos iban, él aparentó seguir adelante.

Pero le insistieron, diciéndole: “Quédate con nosotros, porque cae la tarde y se termina el día.” Entró entonces para quedarse con ellos.

Una vez que estuvo a la mesa con ellos, tomó el pan, lo bendijo, lo partió y se lo dio. En ese momento se les abrieron los ojos y lo reconocieron, pero ya había desaparecido.

Se dijeron uno al otro: “¿No sentíamos arder nuestro corazón cuando nos hablaba en el camino y nos explicaba las Escrituras?”

Y en ese mismo momento se levantaron para volver a Jerusalén. Allí encontraron reunidos a los Once y a los de su grupo. Estos les dijeron: “¡Es verdad! El Señor resucitó y se dejó ver por Simón.”

Ellos, por su parte, contaron lo sucedido en el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan.

DIALOGO COMUNITARIO, GRUPAL O FAMILIAR

  1. ¿Por qué Jesús se apareció en el camino de Emaús?
  2. ¿Por qué los discípulos y las discípulas reconocieron a Jesús al partir el pan y  volvieron a Jerusalén para contar lo sucedido?

1. Un compañero solidario en el camino

En la historia de fe del pueblo de Israel, y sobre todo a partir de la experiencia de la liberación de la esclavitud de Egipto se ha creído en una divinidad solidaria que ha querido estar cerca de las personas que forman parte de un pueblo que quiere construir un Proyecto de Vida Digna. Es por tanto un Dios cercano. Su nombre era Yahvé, que significa: el que es, el que está.

Jesús también, a lo largo de su vida, se mostró cercano a su pueblo. Pasó la mayor parte de su vida en el humilde caserío de Nazaret y se mostró como uno más. Se acercó durante su vida a los/as considerados/as pecadores/as, a los/as marginados/as, a los/as necesitados/as de su amor salvador y solidario. También se acerca y se pone en el camino de los discípulos desanimados de Emaús para hacerle entender el Proyecto de Vida Digna y Liberada, anunciado y vivido por Jesús.

También hoy nuestras comunidades están llamadas a insertarse y a inculturarse, a meterse en la vida de nuestro pueblo, para anunciar un mensaje que transforme la realidad personal y social y que invite a las comunidades y organizaciones a involucrarse en la construcción de un Proyecto de sociedad fundamentado en la justicia y en la inclusión social. Esto se convierte en un gran reto para nuestros espacios organizativos y redes sociales.

2. Lo reconocieron al partir el pan y volvieron a la comunidad a contar lo sucedido

Cuando Lucas escribe su Evangelio, hacia el año 80 d.e.c las y los primeros cristianos se reunían por las tardes, cenaban juntos y recordaban la bendición que Jesús había hecho sobre el pan y el vino en la última cena.

Los discípulos de Jesús reconocen a Jesús precisamente al compartir el pan. Compartir el pan es signo de fraternidad, de vida compartida, pues el pan es el signo de lo más indispensable que necesitamos para vivir.

Al reconocer al Señor al partir el pan, los discípulos entendieron que el Señor realmente estaba vivo. El mismo le había ayudado a entender su vida, pasión y muerte. El mismo les había hecho pasar del desánimo a un estado en el cual el corazón ardía. Ahora todo había cambiado. La certeza de que el Señor estaba vivo les devolvía el ánimo y la alegría. Entonces había que anunciar ese gran acontecimiento.

Como comunidad cristiana y como organizaciones solidarias deberíamos estar conscientes de que debemos compartir el pan de la Palabra y del Espíritu que nos fortalece y nos exige el saber compartir también el pan de cada día con los hermanos y hermanas y luchar para que en la sociedad en que vivimos el pan alcance para todos y todas. Por eso en nuestra oración decimos con frecuencia: “Danos hoy nuestro pan de cada día” (Mt 6,11).

Para la oración de las y los participantes:

         1.  Para que las comunidades de fe den testimonio de su fe y su esperanza anunciando de palabra y obra al Dios de vivos que ha               resucitado   a Jesús. Roguemos….

2.  Para que nuestra comunidad avance en el camino de la paz, la justicia y el respeto a los derechos humanos. Roguemos…

3.  Para que nos esforcemos en tener un conocimiento cada día más profundo de las Escrituras que nos lleve a sentir más cercano a Dios y a ser más solidarios/as con los/as hermanos. Roguemos…

Exhortación final: Nosotros, como los discípulos de Emaús, hemos reconocido al Señor al partir el pan y al escuchar su Palabra. Ahora nos toca hacernos compañeros y compañeras de camino de tantas personas que se encuentran desanimadas y sin ganas para seguir luchando. La presencia de Jesús en nuestra comunidad resulta transformadora de la persona. A nosotros y nosotras nos toca hacer a Jesús presente en medio de la realidad que vivimos.

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JESUS ES UN BUEN PASTOR A4ºP (15-21/5/11)

Introducción: Jesús es un buen pastor que durante su presencia histórica en la tierra de Israel ha vivido coherentemente con el mensaje salvador, liberador y solidario que anunciaba. Nos reunimos para celebrar con alegría el acontecimiento de su vida solidaria y de su resurrección, después de ser asesinado por los sectores del poder económico-político y religioso de su tiempo. Ojalá sepamos como él, convertirnos en pastoras y pastores para nuestras comunidades y organizaciones.

Primera Lectura: Hechos 2,14a.36-41. El Jesús crucificado y solidario sigue presente en su comunidad

Introducción P.L.:  Hablando a la multitud que se congregó en Jerusalén en el día de Pentecostés, Pedro señala que el Jesús histórico, que había sido crucificado por los poderosos de su sociedad, había sido resucitado por la decisión de una divinidad solidaria con quien lucha por la causa de la justicia.

Texto: Entonces Pedro se presentó con los Once; levantó su voz y habló en esta forma: `Hombres y mujeres de Judea y todas las personas que están de paso en Jerusalén, entiendan lo que pasa y pongan atención a mis palabras

Sepa entonces con seguridad toda la gente de Israel, que Dios ha hecho Señor y Cristo a este Jesús a quien ustedes crucificaron.’

Al oír esto, se afligieron profundamente. Dijeron, pues, a Pedro y a las y los demás apóstoles: `Hermanos, hermanas, ¿qué debemos hacer?’

Pedro les contestó: `Conviértanse y háganse bautizar cada uno de ustedes en el Nombre de Jesucristo, para que sus pecados sean perdonados. Y Dios les dará el Espíritu Santo; porque la promesa es para ustedes, para sus hijos e hijas y para las y los extranjeros a las y los que el Señor llame.’

Con muchas otras palabras, Pedro daba testimonio y los animaba: `Sálvense de esta generación descarriada.’ Las personas que creyeron, fueron bautizadas, y, ese día, se les unieron alrededor de tres mil personas.

Salmo de hoy: Jesús es un buen pastor

 *   Aunque tengamos dificultades en la vida familiar y comunitaria, contamos con la compañía de su Espíritu liberador que actúa por medio de la comunidad.

  • Aunque de momento perdamos la esperanza, su Espíritu fortalece nuestra fe y nos envía a la misión.
  • Aunque la lucha se hace difícil y de momento perdemos las ganas de continuar, su amor solidario nos acompaña en el camino y las hermanas y hermanos nos animamos mutuamente en el camino.

 

Lect. Evangélica: Juan 10,1-10. Jesús es el buen pastor

Introducción L. Ev.: En la lectura que haremos a continuación, Jesús se compara con un buen pastor que cuida y conoce a sus ovejas. El se distingue de las y los demás pastores por su dedicación a las ovejas y porque sólo piensa en el bien de las mismas. Además las defiende de los peligros que las acechan.

Texto: `En verdad les digo, quien no entra por la puerta al corral de las ovejas, sino por cualquier otra parte, es un ladrón y un salteador. Pero el pastor de las ovejas entra por la puerta. EL cuidador les abre, y las ovejas escuchan su voz: llama por su nombre a cada una de sus ovejas y las saca fuera del corra. Cuando ha sacado a todas las que son suyas, va caminando al frente de ellas, y lo siguen porque conocen su voz. A otro no lo seguirán: más bien huirán de él porque desconocen la voz del extraño.’

Jesús propuso esta comparación, pero ellos y ellas no comprendieron lo que les quería decir

Jesús, pues, tomó de nuevo la palabra: `En verdad, les digo: Yo soy el pastor de las ovejas. Todos los que se presentaron son ladrones y malhechores; pero las ovejas no les hicieron caso. Yo soy la Puerta: quien entra por mí está a salvo

Circula libremente y encuentra alimento. El ladrón entra solamente a robar, a matar y a destruir. Yo, en cambio, vine para que tengan vida y sean colmados y colmadas.

     DIÁLOGO COMUNITARIO, GRUPAL O FAMILIAR

  1. ¿Por qué Jesús se compara con un pastor?
  2. ¿Cuál es el Proyecto de Vida Digna que Jesús propone?

1.       Yo soy el buen pastor

En la tierra de Jesús la mayor parte del territorio es desértico. Las pocas tierras fértiles que hay se dedican al cultivo. Por eso hay poca hierba para las ovejas. Esto determina que el pastor de ovejas tenga que estar buscando comida para sus ovejas y buscando el lugar más adecuado para que las ovejas puedan alimentarse.

Por otro lado, el trabajo de pastor era considerado como un oficio despreciado, pues los pastores tenían la fama de ser ladrones, pues muchas veces integraban a sus rebaños algunas ovejas que no les pertenecía.

Jesús no se avergüenza en compararse con un pastor. De hecho él es el buen pastor el que da la vida por sus ovejas que somos todas y todos nosotros.

A nosotras y nosotros como miembros de una comunidad cristiana nos toca también en convertirnos en pastores de los hermanos y hermanas que todavía no pertenecen al rebaño de Jesús.

2. Jesús propone un proyecto de vida verdadera

Toda la vida y la obra de Jesús tenían por finalidad que los hombres y las mujeres vivieran un Vida Digna y feliz. El proyecto originario del Dios de Israel era, según el libro del Génesis que los seres humanos vivieran en armonía entre ellos y ellas, con los demás seres vivos y con la naturaleza. Pero la presencia de los antivalores del egoísmo y la injusticia entraron en las relaciones humanas; entonces el plan originario se vio amenazado. Pero Jesús asumió el rescate de ese plan de

Vida Buena.

Como comunidad tenemos el desafío de hacer que ese Proyecto de Vida de Jesús anunciado y vivido por Jesús involucre e integre a un mayor número de personas. De ninguna manera debemos reservarnos la participación en ese proyecto sólo para un pequeño grupo. Es necesario compartirlo con el mayor número posible de personas, organizaciones y redes sociales, dispuestas a asumir el reto de construir el proyecto de Vida Digna.

Como comunidad nos toca vivir una suerte parecida a la de Jesús. Por lo general, nosotras y nosotros no somos gente de mucho prestigio social y nuestro poder e incidencia social los construimos con la fuerza de nuestra unión solidaria. La mayor parte de nuestras comunidades cristianas y de nuestras organizaciones están constituidas por personas empobrecidas y sencillas. Pero a través de nosotros y nosotras, y a pesar de nuestra debilidad, seguimos contando con la fuerza del Espíritu de Jesús y de nuestra unión solidaria.

Para la plegaria de las y los participantes

 

  1. Por todas las personas que en las comunidades de fe y en las organizaciones solidarias hacen el servicio del liderazgo para que lo hagan como buenos pastores y pastoras. Roguemos.
  2. Por las y los pastores que han perdido el entusiasmo, para que retomen su misión con vocación servidora. Roguemos.
  3. Por quienes se están preparando para asumir un liderazgo en las comunidades y en las organizaciones comunitarias para que lo hagan con conciencia ética y política y con responsabilidad personal, comunitaria y social.

Exhortación final: Hemos celebrado con alegría la presencia del Jesús “Buen Pastor” en medio de nuestras comunidades y organizaciones solidarias. Nos hemos alegrado al oír, una vez más, que contamos con el ejemplo y con el Espíritu liberador de Jesús, buen pastor. A nosotras y nosotros nos toca también convertirnos en pastoras y pastores para aquellas personas que necesitan y desean integrarse al Proyecto de construcción de una vida digna. Invitar a esos hermanos y hermanas a integrarse a las comunidades cristianas comprometidas y a nuestras organizaciones y redes comunitarias puede ser un buen compromiso para la próxima semana y para siempre.

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JESUS ES CAMINO, VERDAD Y  VIDA A5ºP (22-28/5/2011)

Introducción: Nos con­gregamos porque tenemos fe en un Proyecto de Vida Justa y Solidaria que tiene como modelo a Jesús, que se nos presenta como Camino, Verdad y la Vida. Si somos capaces de aceptar su propuesta de vida, nos convertiremos en discípulos y discípulas que den testi­monio de su presencia en medio de nuestra comunidad y de nuestro país.

Primera Lectura: Hechos de los Apóstoles 6,1-7. Se organiza el servicio solidario a las viudas

 Introducción P.L.: En toda comunidad cristiana y en toda organización solidaria es necesario organizar los diferentes ministe­rios para realizar los servicios que necesita el grupo o comunidad de fe. En la siguiente lectura se nos dice cómo los primeros cristianos y cristianas eligieron a 7 personas para hacer el servicio de suministrar los alimentos diarios a las viu­das del grupo de las y los cristianos helenistas. Mientras tanto otro grupo se dedicaba al ministerio del anuncio de la Palabra y la animación de la oración.

Texto: Por aquellos días, habiendo aumentado el número de los discípulos y discípulas, los helenistas se quejaron contra los hebreos, porque sus viudas eran desatendidas en el servicio diario.

Los Doce reunieron la Asamblea de los discípulos y discípulas y les dijeron: “No es conveniente que descuidemos la Palabra de Dios por el servicio de las mesas: ¿qué les parece? Busquen, pues, de entre ustedes a siete hombres de buena fa­ma, llenos de sabiduría y Espíritu, para confiarles este oficio. Nosotros nos dedicaremos a la oración y al ministerio de la palabra.”

Toda la asamblea estuvo de acuerdo y eligieron a Esteban, hombre lleno de fe y Espíritu Santo, a Felipe, Prócoro, Nicanor, Timón, Parmenas y a Nico­lás, prosélito de Antioquía; los presentaron a los apóstoles, quienes, después de orar, les impusieron las manos.

La Palabra de Dios se difundía y el número de los discípulos en Jerusa­lén aumentaban considerablemente. Incluso un gran número de sacerdotes acepta­ron la fe.

Salmo de hoy: Somos invitados e invitadas a realizar nuestro servicio comunitario con amor solidario

 *           La familia, la comunidad y la sociedad, necesitan de personas que hagan su servicio con conciencia y responsabilidad.

  • El servicio familiar y comunitario necesita de corazones generosos dispuestos a hacerse solidarios con quienes sufren las consecuencias del empobrecimiento y la exclusión social.
  • Nuestros servicios están al servicio de la construcción de un Proyecto de Vida Digna para todas y todos.

 

Lect. Evangélica: Juan 14,1-12. Jesús es Camino, Verdad y Vida

Introducción L. Ev.: Según el evangelista Juan, Jesús durante la Ultima Cena dirigió a sus discípulos y discípulas un largo discurso en el que les hablaba de aquellas cosas que ellos y ellas debían tener en cuenta para vivir la una vida comprometida con un Proyecto solidario de Vida Digna. El se presenta como el Camino, Verdad y Vida que ellos y ellas debían seguir siempre, sin turbarse ni desanimarse.

Texto: En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulas y discípulos: “No se turben: ustedes creen en Dios: crean también en mí. En la Casa de mi Padre hay muchas mansio­nes, y voy allá a prepararles un lugar (si no fuera así, se lo habría dicho). Pero, si me voy a prepararles un lugar, es que volveré y los llevaré junto a mí, para que, donde yo estoy, estén también ustedes.

Para ir a donde voy, ustedes saben el camino.” Tomás le dijo: “Señor, no sabemos a dónde vas, ¿cómo vamos a conocer el camino?”

Jesús contestó: “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie viene al Padre sino por mí. Si me conocen a mí, también conocerán al Padre. Desde ya, ustedes lo conocen y lo han visto.”

Felipe le dijo: “Señor, muéstranos al Padre y eso nos basta.” Jesús res­pondió: “Hace tanto tiempo que estoy con ustedes ¿y todavía no me conoces, Felipe? El que me ha visto a mí ha visto al Padre. ¿Cómo, pues, dices: Mués­tranos al Padre? ¿No crees que yo estoy en el Padre, y que el Padre está en mí?

Las palabras que les he dicho no vienen de mí: el Padre, que está en mí, es el que hace sus obras. Créanme: Yo estoy en el Padre, y el Padre está en mí; al menos créanme por esas obras.

Ahora me toca irme al Padre, pero les digo: el que cree en mí hará las mismas cosas que yo hago, y aún hará cosas mayores.”

    DIÁLOGO COMUNITARIO, GRUPAL O FAMILIAR

1.  ¿Cuáles son los principales ministerios que existían en la comunidad primitiva de Jerusalén?

2.   ¿Por qué decimos que Jesús es el Camino, la Verdad y la Vida?

1.       Los servicios que necesitan las comunidades

La primera comunidad cristiana de Jerusalén estaba formada por dos tipos de judíos: aquéllas y aquéllos que vivían en Palestina las y los que siendo judíos o judías, y habiendo vivido en el extranjero, habían vuelto a su tierra;  a éstos y éstas se les llamaba los “helenistas”, es decir griegos, griegas, porque habían vivido en países en donde se hablaba el griego, que era la lengua internacional más extendida de la época. En nuestra realidad dominicana los podríamos comparar con los “Dominican York”. Pues bien, las y los helenistas se quejaban en contra de las y los judíos porque sus viu­das no eran atendidas en el servicio diario de las mesas.

Existía en la ciudad de Jerusalén un lugar en donde diariamente se daban alimentos a aquellas personas que no podían trabajar ni ganarse el pan con su propio esfuerzo. En estos lugares se tenía una atención especial a las viudas y a los huérfanos, que fueron siempre en la tradición bíblica las personas consideradas más pobres. También los primeros cristianos y cristianas de Jerusalén tenían organizado ese servicio para las viudas de la comunidad. Por eso las y los principales líderes de la comunidad eligen a 7 personas para hacer ese servicio, mientras que otro grupo se dedicó prio­ritariamente a la predicación y a la animación de la oración.

Las y los líderes de la comunidad no separaban el anuncio de la Palabra del servicio que se debía dar a aquellas personas que eran los más necesitados de la comunidad. Sin embargo, entendieron que debía haber diversos ministerios y que cada per­sona podía realizar un servicio distinto.

También en nuestras comunidades y organizaciones solidarias contamos con diferentes ministerios para realizar diversos servicios que respondan de forma adecuada a las necesidades más urgentes. Lo importante es que cada persona realice su ministerio lo mejor que pueda y con sentido comunitario. Un ministerio no es mejor que el otro; todos son importantes para colaborar con el crecimiento comunitario y con la incidencia social en la creación de una sociedad justa y solidaria.

2. La propuesta de Jesús: un Camino que conduce a la Vida Plena

Jesús, en su discurso de despedida, dice a sus discípulos y discípulas una frase cor­ta pero llena de significado: “Yo soy el Camino, la Verdad, y la Vida”. Jesús es, en primer lugar, un Camino. Es un sendero que nos conduce a la creación de una sociedad justa e inclusiva, en donde se pueda vivir en un clima de amor solidario. Pero ese Camino está lleno de dificultades, de obstáculos, pero también de oportu­nidades para ser testigas y testigos de nuestra fe. Si estamos en el Camino propuesto por Jesús no hay que temer las dificultades, porque tenemos la seguridad de que, éste sólo nos conduce a la creación de un Proyecto de Vida Digna para todos y todas y en particular para los sectores más empobrecidos y excluidos.

Nuestra eterna tentación es alejarnos del Proyecto de Vida Plena propuesto por Jesús; es organizar una vida a nuestra manera, y según nuestros caprichos. Pero por ahí no encon­tramos una vida que valga la pena, ni colaboramos en la construcción de una sociedad inclusiva, en donde los bienes y recursos estén repartidos a partir de las necesidades de cada persona, familia y grupo social.

En ese Camino debemos tener presente que el proyecto propuesto de Jesús está fundamentado en la Verdad, en la transparencia, en la coherencia de vida. Si queremos presentarnos como lo que no somos, con otra cara, si pretendemos ponernos una máscara, si no somos sinceras y sinceros con nuestros hermanos y hermanas, familias, grupos, si seguimos aceptando la corrupción, la falta de transparencia en el manejo de la cosa pública… no estaremos en el Camino propuesto por Jesús. El es verdad y nos invita a caminar con seriedad, reconociendo nuestra propia realidad, nuestras dificultades, las deudas sociales, para que, con la fuerza de su espíritu, vayamos construyendo una sociedad justa y participativa (cf. Jn 8,32).

En su diálogo con los discípulos y discípulas, Jesús les dice que ellos y ellas serán capaces de hacer las cosas que él hizo y aun mayo­res. Y es que la vida cristiana, la vida de nuestras organizaciones comunitarias y solidarias, no es tanto cuestión de palabras, sino de obras, de acciones comprometidas en favor de los hermanos y hermanas más débiles, necesitados y necesitadas. Jesús durante su vida curó a las y los enfermos, dio la vista a los ciegos, hizo andar a los cojos, resucitó muertos, anunció el evangelio a los Pobres (Lc 7,22). Todas esas obras las hizo para demostrar que él era el Salvador, el que daba la vida ver­dadera.

Jesús es la Vida. El ha venido para que tengamos vida en abundancia (Jn 10,10). Si queremos vivir en paz, pero nos alejamos de él y de su Proyecto de Justicia, fraternidad y solidaridad, nuestras vidas no tendrán sentido. Como cristianos y cristianas tenemos la vocación de ser defensores y defensoras de la vida en medio de nuestras realidades. La vida de las mayorías populares de nuestro país está siendo amenazada por las faltas de servicios básicos: alimentación, salud, educación, vivienda… Es necesario luchar para erradicar la miseria que impi­de que una buena parte de la población tenga lo indispensable para vivir. Este es un compromiso que nace de nuestra fe en Jesús, el Señor de la vida.

Nuestras comunidades y organizaciones están llamadas a asumir responsabilidades como lo hizo Jesús, guiadas por las exigencias del evangelio y por los desafíos de la realidad en que se vive. Por otro lado, no debemos olvidar que seremos juzgados y juzgadas por la sociedad precisamente por esas obras (Mt 25,31-46). Si nos dormimos, si no realizamos nuestro trabajo, ¿qué cuenta vamos a dar? Pues no toda persona que invoca el nombre divino, entra en el Proyecto de Vida Digna, sino quien se compromete con el mismo en el día a día (Mt 7,21).

Para la plegaria de las y los participantes

  1. Para que todas las comunidades y las organizaciones solidarias sigan siendo en medio del mundo el Camino, la Verdad y la Vida que fue y es Jesús para nosotros y nosotras. Roguemos…
  2. Para que sepamos orientar a las personas, especialmente a los/as jóvenes, que buscan su camino en la vida. Roguemos…
  3. Para que acompañemos siempre nuestras palabras con el testimonio de acciones y proyectos de solidaridad a favor de los hermanos y hermanas más necesitados.

Exhortación final: Hemos escuchado la Palabra salvadora de Jesús. Hemos sido invitadas e invitados a seguir formando parte activa del Pueblo de Dios que tiene que distinguirse por las obras de amor y de justicia. Después de nuestro encuentro y celebración de fe sigue la vida cotidiana. Ojalá que durante la próxima semana tomemos en serio nuestro compromiso de ser luz en medio de las tinieblas y demos testimonio, con los hechos, de la presencia de Jesús resucitado en medio de su comunidad.

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ANUNCIAR EL EVANGELIO EN MEDIO DE SITUACIONES DIFICILES. A6ºP(29/5 al 4/6/2011)

Introducción: Nos reunimos como integrantes de la comunidad cristiana y de organizaciones solidarias porque tenemos fe en el Proyecto de Vida Plena vivido, anunciado y propuesto por Jesús. Al desaparecer físicamente nos envió su Espíritu para que continuemos reali­zando la misión de anunciar el Evangelio a todas las personas que viven al nuestro alrededor y con las cuales entramos en contacto. Que esta celebración nos fortalezca para que sigamos realizando nuestro trabajo con conciencia y responsabilidad.

Primera Lectura: Hechos 8,5-8.14-17. Felipe anuncia la Palabra en Samaría y un grupo de personas reciben el Espíritu de Jesús

Introducción P.L.: Después de la persecución desatada en contra de las y los cristianos en Jeru­salén, éstas y éstos se dispersan y llevan el evangelio de Jesús a las demás regiones de Israel, comenzando por Samaría, tenida por las y los judíos como tierra de paga­nos. Felipe es el primero que fue a evangelizar la zona de Samaría, región que está en el centro del país de Israel. De esta manera la comunidad aprovecha la cir­cunstancia de la persecución para anunciar un Proyecto de Vida plena a toda aquella región.

Texto: En aquel tiempo las y los que se habían dispersado, como consecuencia de la persecución, iban de un lugar a otro anunciando la Palabra. Felipe por su cuenta fue a una ciudad de Samaría, donde empezó a predicar a Cristo. Toda la gente se interesó por la predicación de Felipe, iban a oírlo y a ver los prodigios que realizaba; pues de muchos ende­moniados salían los espíritus malos dando gritos, y numerosos paralíticos y cojos quedaron sanos, de tal modo que hubo una gran alegría en aquella ciudad.

En Jerusalén las y líderes de la comunidad de Jerusalén supieron que las y los samaritanos habían aceptado la Palabra de Dios, y les mandaron a Pedro y Juan. Estos vinieron y oraron por ellos y ellas para que recibieran el Espíritu Santo, ya que todavía no había bajado sobre ninguno de ellos y ellas, y sólo estaban bautizados y bautizadas en el Nombre del Señor Je­sús. Les impusieron las manos y recibieron el Espíritu Santo.

Salmo de hoy: ¡Que no caiga la fe, que no caiga la esperanza!

  • Que no caiga la fe, hermanas; que no caiga la fe, hermanos, que no caiga la fe, que no caiga la esperanza.
  • Si se debilita la fe, si se debilita el deseo de luchar, la comunidad fortalece nuestro caminar y nos invita a retomar el camino del compromiso.
  • Si las y los líderes de los partidos nos siguen tratando como clientes, tomamos conciencia y exigimos ser tratadas y tratados como ciudadanas y ciudadanos, con derechos y deberes.

Lect. Evangélica: El Espíritu se convierte en defensor de la causa del Proyecto de Vida Digna

Introducción L. Ev.: Continuamos en esta semana leyendo el discurso final que, según el evangelio de Juan, Jesús dijo a sus discípulos y discípulas cuando celebró con ellos y ellas la Ultima Cena, antes de ser condenado a muerte. Jesús recomienda a sus seguidores y seguidoras que permanezcan unidos y unidas a él,  asumiendo el Proyecto de vida solidaria propuesto por él. Jesús promete enviar al Espíritu Santo que será nuestro compañero de camino y nos ayudará a vivir nuestra fe y nuestro compromiso de

a­cuerdo a las exigencias del mandamiento del amor solidario que Jesús nos ha dado.

Texto: En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulas y discípulos: Si ustedes me aman, guarda­rán mis mandamientos. Y yo rogaré al Padre y les dará otro Intercesor que per­manecerá siempre con ustedes.

Este es el Espíritu de Verdad, que el mundo no puede recibir porque no lo ve ni lo conoce. Pero ustedes saben que él permanece con ustedes, y estará en ustedes.

No los dejaré huérfanos y huérfanas sino que vengo a ustedes. Dentro de poco, el mundo ya no me verá, pero ustedes me verán, porque yo vivo, y ustedes también vivirán.

En ese día ustedes comprenderán que yo estoy en mi Padre, y que ustedes están en mí, y yo en ustedes.

El que conoce mis mandamientos y los guarda, es la persona que me ama. Y mi Pa­dre amará a quien me ama a mí, y yo también la y lo amaré y me mostraré a él y a ella.

            DIÁLOGO COMUNITARIO, GRUPAL O FAMILIAR

  1. ¿Por qué el anuncio del evangelio y el compromiso con el Proyecto de Vida Digna trae dificultades y persecuciones?
  2. ¿Por qué podemos decir que el amor de Jesús está en la base de la construcción de un proyecto de Vida Digna?

1.   El compromiso de anunciar el Evangelio y el compromiso con el Proyecto de Vida Digna

Las primeras comunidades cristianas tenían la conciencia de que era ne­cesario anunciar la Buena Nueva del Proyecto de Vida Digna a todas las personas. El centro del anuncio era el proyecto vivido y propuesto por Jesús, quien había pasado su vida haciendo el bien y curando a las personas esclavizadas por el diablo y sus seguidores y seguidoras (Hch 10,38). Sin em­bargo, este anuncio creaba dificultades y persecuciones. Algunas y algunos entendían que las y los prime­ros cristianos eran unos traidores a la religión judía, puesto que seguían a un Maestro que había criticado la forma de vivir la religión judía y que había sido condenado a muerte por las autoridades judías.

Se desató en Jerusalén una persecución en contra de las y los cristianos. Entre los principales perseguidores estaba Saulo (Pablo), quien luego se convertiría en uno de los grandes líderes de las primeras comunidades cristianas. En este sentido nos dice el libro de los Hechos de los Apóstoles: “Saulo hacía estragos en la I­glesia; entraba por las casas, se llevaba por la fuerza hombres y mujeres, y las y los metía en la cárcel” (Hch 8,3).

Las persecuciones obligaron a los discípulos y discípulas de Jesús a dispersarse por todas las regiones de Palestina, comenzando por la región más cercana a Judea que era Samaría. De esta manera se cumplía aquel dicho popular que dice: “No hay mal que por bien no venga”.

Como comunidad debemos saber aprovechar incluso las circunstancias más difíciles para anunciar el evangelio a todas aquellas personas que podamos.

2.       El amor que es fundamento del Proyecto de Vida Digna

Jesús, durante su predicación, había ayudado a sus discípulos y discípulas a centrar su vida y sus acciones en el manda­miento del amor a Dios y a los hermanos y hermanas. De esta manera les simplificaba la vida y les libraba de cumplir los 613 mandamientos que tenían los judíos, dentro del conjunto de sus normas de vida.

Los discípulos y discípulas de Jesús deben establecer con él una relación de amor. Para que se mantenga en ese amor se da el mandamiento fundamental: “Ama­rás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fue­rzas y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo” (Lc 10,27).

El evangelio que hemos leído hoy nos recuerda nuestra condición de cristianos y cristianas, liberadas y liberados. En el antiguo Israel el pueblo se consideraba como “siervo” de la divinidad Yahvé. De alguna manera, su relación estaba regida por los ideales monárquicos, que establecía la diferencia entre el monarca y sus súbditos y súbditas. La condición de subalternos no permitía a las y los israelitas una excesiva familiaridad con la divinidad.  A la luz de Jesucristo esta situación cambia. En el nuevo proyecto de Vida Digna, la comunidad cristiana y las organizaciones comunitarias inspiradas en su Proyecto de Vida Plena,  rompen abiertamente con el ideal monárquico y fundan en la práctica del Maestro solidario Jesús un nuevo modo de organizar la convivencia, la familia, la comunidad y la sociedad.

Nuestras comunidades tienen también el desafío de permanecer comprometidas con el Proyecto de Vida Feliz anunciado por Jesús. Y ese amor tiene que expresarse en compromisos concretos de justicia y solidaridad hacia aque­llas personas que más necesitan de nuestra ayuda fraterna. Esa solidaridad necesita de proyectos concretos que tiendan a erradi­car la miseria inhumana, y que incidan en políticas sociales que den respuestas a las necesidades básicas: educación, alimentación, salud, vivienda, sana diversión… Todo esto como expresión de nuestro compromiso con el Proyecto de Vida Digna.

Para la oración de las y los participantes:

  1. Por las comunidades de fe y compromiso solidario, para que siempre sea consciente de que su vida no está en sus normas e instituciones sino en dejarse llenar por el Espíritu. Roguemos…
  2. Por las y los creyentes para que sintamos siempre el gozo y la alegría de haber recibido la invitación a anunciar la Buena Noticia del Proyecto de Vida Digna. Roguemos…
  3. Por las y los jóvenes para que se preparen a construir un mundo mejor, más solidario, más justo y más fraterno. Oremos.

Exhortación final: Como las y los primeros cristianos y cristiana somos invita­dos e invitadas por Jesús a anunciar el evangelio a todas las personas. Ese anuncio debe ser acompañado de acciones concretas de justicia y solidaridad. Que las dificultades que encontramos en el trabajo no nos desanimen, pues contamos con la fuerza del Espíritu divino que siempre nos acompaña. Realicemos, pues, nuestro compromiso de anunciar el evangelio y construir el Proyecto de Vida Digna, con conciencia y responsabilidad.


Reflexiones bíblicas. Marzo 2011

marzo 17, 2011

Red Ecuménica Bíblica Dominicana (REBIDOM)

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Reflexiones bíblicas semanales. Marzo 2011

 

 

LA FE SE MUESTRA CON OBRAS CONCRETAS DE AMOR Y SOLIDARIDAD A9ºO (6-3-11)

 

INTRODUCCIÓN: Nos reunimos porque compartimos un proyecto de vida digna que exige coherencia entre palabra y acción, entre discurso y práctica solidaria, sobre todo con aquellas personas empobrecidas y excluidas, que necesitan romper con los lazos de la opresión que les impide participar de las oportunidades y los bienes de la sociedad en igualdad de condiciones.

La comunidad que construye su fe como una casa sobre la roca, tiene motivos para celebrar. Por eso nos reunimos, por eso nos sentimos hermanos y hermanas comprometidas, que comparten el mismo proyecto de vida plena para todos y todas.

 

Lect. Primer Testamento: Dt 11,18.26-28. Pon mis palabras en tu corazón

Introducción L.P.T: En la lectura del libro del Deuteronomio se invita a los seguidores y seguidoras del dios Yahvé a poner su palabra de vida en el corazón y en la mente de cada persona. Se invita a escoger el camino que conduce a la construcción de una vida plena, una vida digna.

Texto: En aquel tiempo dijo Yahvé: Pon estas palabras mías en tu corazón y en tu alma, que sean para ti como una señal ligada a tu mano, un signo puesto en medio de tu frente.

Miren que en este día yo pongo delante de ustedes la bendición y la maldición.  Bendición, si obedecen los mandamientos de Yahvé que yo les prescribo hoy;  maldición, si desobedecen dichos mandamientos y se desvían del camino que yo ahora les muestro, para seguir a dioses extraños que no son suyos.

 

Salmo de hoy: Danos un corazón grande para amar. Danos un corazón fuerte para luchar

–          Gente nueva, creadora de la historia; constructora de nueva humanidad; gente nueva que vive la existencia como riesgo de un largo caminar.

–          Gente nueva luchando en esperanza; caminantes sedientos/as de verdad; gente nueva sin frenos ni cadenas, gente libre que exige libertad.

–          Gente nueva amando sin fronteras, por encima de razas y lugar; gente nueva al lado de las y los empobrecidos; compartiendo con ellos y ellas techo y pan.

Lect. Evangélica: Mt. 7,21-27.  Escuchar la Palabra y ponerla en práctica

Introducción L. Ev.: El Proyecto del Reino de Dios propuesto por el Jesús histórico exige una fe comprometida, hecha de obras concretas, practicadas en las relaciones comunitarias de la vida familiar, de la vida comunitaria, de la vida ciudadana. En esto consiste, según Jesús, la verdadera sabiduría, en construir la vida sobre la roca firme de los valores de la justicia, la solidaridad y el amor solidario.

 

Texto: En aquél tiempo dijo Jesús a sus discípulos y discípulas: No bastará con decirme: ¡Señor!, ¡Señor!, para entrar en el Reino de los Cielos; más bien entrará el que hace la voluntad de mi Padre del Cielo. Aquel día muchos me dirán: ¡Señor, Señor! Hemos hablado en tu nombre, y en tu nombre hemos expulsado demonios y realizado muchos milagros. Entonces yo les diré claramente: Nunca les conocí. ¡Aléjense de mí, ustedes que hacen el mal!

Si uno escucha estas palabras mías y las pone en práctica, dirán de él: aquí tienen al hombre sabio y prudente, que edificó su casa sobre roca. Cayó la lluvia, se desbordaron los ríos, soplaron los vientos y se arrojaron contra aquella casa, pero la casa no se derrumbó, porque tenía los cimientos sobre roca. Pero dirán del que oye estas palabras mías, y no las pone en práctica: aquí tienen a una persona tonta que construyó su casa sobre arena. Cayó la lluvia, se desbordaron los ríos, soplaron los vientos y se arrojaron contra esa casa: la casa se derrumbó y todo fue un gran desastre.»

 

PARA LA REFLEXION COMUNITARIA, FAMILIAR O PERSONAL

1- ¿Por qué necesitamos construir un proyecto de vida fundamentado en bases firmes?

2- ¿Cómo se demuestra la fe verdadera?

  1. 1. Acoger el proyecto de vida plena construido con bases firmes

La actuación humana se describe como “responsabilidad”, capacidad de dar una respuesta adecuada a una palabra divina productora de vida, y al mismo tiempo, como posibilidad de irresponsabilidad, de falta de respuesta a esa iniciativa. En la parábola del evangelio de hoy se presentan dos edificios, uno construido sobre la roca firme y otro sobre la arena movediza. Se trata de dos tipos de oyentes (vv. 24 y 26) de las palabras de Jesús. La diferencia de ambos reside en poner o no poner en práctica esas palabras. Sólo en la escucha atenta  a esas palabras la vida puede adquirir solidez y permanencia.

A veces se nos hace difícil escuchar la propuesta de vida plena que se hace a través de muchos medios. De hecho el primer lugar es la realidad cotidiana. Por eso se nos pide capacidad de apertura hacia esa Palabra que habla desde la cotidianidad. Esa escucha de la Palabra la hacemos también a través de la Biblia, lugar en donde encontramos la Palabra que Dios le dirigió a otras comunidades, en un determinado momento de la historia y que hoy se dirige a nosotros y a nosotras.

Es de vital importancia que la escucha de la Palabra la hagamos en familia, en comunidad, pues es el ambiente comunitario y familiar el lugar más adecuado para la escucha de la Palabra y para su actualización.

Como grupo de fe, como círculo bíblico, como célula comunitaria o congregación, podemos preguntarnos qué lugar ocupa la escucha de la Palabra en nuestro espacio de fe. ¿Nos dedicamos realmente a la escucha y a la profundización de la Palabra? ¿Qué podemos hacer para mejorar nuestra escucha? ¿Cómo podemos interpretar mejor la Palabra para aplicarla a nuestra vida?

 

2.  La práctica comprometida de la fe

Las palabras finales del primer discurso de Jesús en el evangelio de Mateo, presentan el engaño de la falsa religiosidad (vv. 21-23) y la doble forma de edificación que puede adoptar cada grupo de fe y cada persona en la construcción de la propia vida (vv. 24-27).

Podemos creer que estamos viviendo la fe cuando pertenecemos a un grupo, congregación, célula o comunidad cristiana. Pero si la práctica de fe de esos grupos se reduce a la lectura de la palabra bíblica desconectada de la vida, a las alabanzas estériles, a unas celebraciones sin vida, monótonas, cansonas… Entonces se está construyendo una falsa religiosidad, que sólo puede atraer a quienes buscan espacios de seguridad psicológica, pero no a quienes quieren realmente comprometerse con la causa de la fe y del ser humano pisoteado y excluido, en esta sociedad, y en este mundo, en el que se ha globalizado la desigualdad, la dictadura del dinero, del mercado, y la exclusión de millones de seres humanos.

La respuesta de la fe comprometida no se juega en el campo de las proclamaciones, de los discursos, que el ser humano hace por medio de sus palabras, ni siquiera por medio de acciones religiosas “extraordinarias” que pueda realizar, sino en la construcción cotidiana de un proyecto de vida digna. Sólo de esta manera se crea el ambiente de comunión fraterna, y se hace posible la “entrada al Proyecto de Dios” (7, 21).

 

Para la oración de las y los participantes

1. Por la humanidad, para que en todas sus religiones encuentren una plataforma común de práctica del amor solidario; de tal manera que todos y todas, en cualquiera que sea nuestra religión, pongamos por delante la práctica del amor solidario como el camino que nos llevará a la construcción de un proyecto de vida digna. Roguemos…

  1. Por todos nosotros y nosotras, para que nuestras prácticas respalden nuestras palabras, nuestro hacer a nuestro decir, roguemos…
  1. Por esta comunidad o familia para que esta reflexión semanal venga respaldada por nuestro compromiso en la práctica de cada día, y nos dé fuerza para vivir la semana en plena entrega a la práctica del amor, roguemos…

 

Exhortación final: Tenemos el desafío de seguir construyendo un proyecto de vida plena, de vida digna. Hemos reconocido que la práctica del amor y la práctica de transformación de la historia son las expresiones fundamentales de nuestro compromiso creyente con la transformación de una historia de corrupción, de injusticias y exclusión de los sectores sociales más vulnerados. Por eso nos invitamos a asumir en esto la práctica solidaria e inclusiva de Jesús y de las y los grandes testigos de la historia.

 

 

RESISTIR A LA TENTACION DEL PODER Y DEL DINERO A1ºC (13-3-11)

 

INTRODUCCIÓN: Hace pocos días hemos comenzado el tiempo de cuaresma, tiempo de preparación para la celebra­ción de la pascua de Jesús, tiempo también de conversión. Por ello las lectu­ras que escucharemos hoy nos dirán cómo desde el principio de la creación Dios tuvo un plan de salvación y de felicidad para hombres y mujeres. Pero el ser humano pecó y prefirió vivir al margen de Dios y tuvo que pagar las consecuencias de haber asumido tal actitud. Que esta celebración nos fortalezca para que seamos capaces de reconocer nuestro pecado personal y social y fortalecernos en contra de las tentacio­nes que quieren alejarnos de los caminos del Dios vivo.

Lect. Primer Testamento: Gén. 2,7-9; 3,1-7. Yahvé formó al ser humano del polvo de la tierra

 

Introducción L.P.T: El texto del libro bíblico del Génesis expresa su convicción de cómo el dios Yahvé creó al hombre y a la mujer. Al crearlos los puso en un jardín hermoso para que vivieran felices. Sin embargo, ante la propuesta de la serpiente, rompieron con las reglas impuestas por Yahvé y tuvieron que pagar las consecuencias de sus hechos.

 

Texto: Entonces, Yahvé formó al ser humano con polvo de la tierra;  sopló en sus na­rices aliento de vida, y existió el ser humano con aliento y vida. Luego, Yahvé plantó un jardín en un lugar del Oriente llamado Edén; allí colocó al ser humano que había formado. Yahvé hizo brotar del suelo toda clase de árboles agradables a la vista y buenos para comer. Y puso en medio el árbol de la Vida y el árbol de la Ciencia del bien y del mal.

La serpiente era la más astuta de todos los animales del campo que Yahvé había hecho, y dijo a la mujer: `¿Es cierto que Dios les ha dicho: No coman de ninguno de los árboles del jardín?’ La mujer respondió: `Podemos comer de los frutos de los árboles del jardín, menos del fruto del árbol que está en medio del jardín, pues Dios nos ha dicho: No coman de él ni lo toque siquiera, porque si lo hacen morirán.

La serpiente replicó: `De ninguna manera morirán. Es que Dios sabe muy bien que el día en que coman de él, se les abrirán a ustedes los ojos y serán como dioses y conocerán el bien y el mal.

La mujer vio que el árbol era apetitoso, que atraía la vista y que era muy bueno para alcanzar la sabiduría. Tomó de su fruto y comió y se lo pasó en seguida a su marido que andaba con ella, quien también lo comió.

Entonces se les abrieron los ojos y se dieron cuenta de que estaban des­nudos, y se hicieron unos taparrabos cosiendo unas hojas de higuera.

 

Salmo de hoy: No nos corromperán. Como una roca firme junto al río nos mantendremos firmes.

–          Con fe y compromiso; siguiendo la palabra de Jesucristo… nos mantendremos firmes.

–          Si nos concientizamos y nos organizamos… nos mantendremos firmes.

–          Si luchamos contra el hambre; también contra las drogas… nos mantendremos firmes.

 

Lect. Evangélica: Mateo 4, 1-11.  Rechazar las tentaciones de quienes tienen poder y dinero

 

Introducción L. Ev.: Después de su bautismo, y antes de iniciar su vida pública, Jesús es conducido por el Espíritu al desierto para prepa­rarse para su misión. En esa ocasión es tentado por el diablo sobre las tentaciones más frecuentes del ser humano: el poder, la vida fácil, la búsqueda de la fama y el afán desmedido de posesiones y riquezas. Jesús sabe rechazar cada una de las tentaciones y es fiel al Proyecto de vida plena y digna que se le ha encomendado.

 

Texto: En aquel entonces el Espíritu Santo condujo a Jesús al desierto para que fuera ten­tado por el diablo. Y después de estar sin comer cuarenta días y cuarenta no­ches, tuvo hambre.

Entonces, se le acercó el tentador y le dijo: `Si eres Hijo de Dios, ordena que esas piedras se conviertan en pan.’ Pero Jesús respondió: `Dice la Escritura que el hombre no vive solamente de pan, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.’

Después de esto, el diablo lo llevó a la Ciudad Santa, y lo puso en la parte más alta del Templo, y le dijo: `Si eres Hijo de Dios, tírate de aquí para abajo. Puesto que la Escritura dice: Dios ordenará a sus ángeles que te lleven en sus manos para que tus pies no tropiecen en piedra alguna.’

Jesús replicó: `Dice también la Escritura: No tentarás al Señor tu

Di­os.’ En seguida lo llevó el diablo a un cerro muy alto, le mostró to­das las naciones del mundo con todas sus riquezas y le dijo: `Te daré todo esto si te hincas delante de mí y me adoras. ‘Entonces Jesús le respondió: `A­léjate de mí, Satanás, porque dice la Escritura: Adorarás al Señor tu Dios, a él solo servi­rás.’

Entonces lo dejó el diablo y acercándose los ángeles se pusieron a ser­vir a Jesús

 

PARA LA REFLEXION COMUNITARIA, FAMILIAR O PERSONAL

 

  1. ¿Por qué Jesús se mantuvo fiel al Proyecto de vida digna?
  2. ¿Cómo resistir ante la tentación del poder que nos aleja del Proyecto de vida digna y feliz?

 

  1. 1. Jesús se mantuvo fiel al Proyecto de vida digna

 

Antes de comenzar su vida pública, y después de ser bautizado, Jesús es llevado por el Espíritu al desierto, como prepa­ración para su misión. En la dureza del desierto el Espíritu lo iba preparando para la misión que se le había encomendado.

Mientras están en el desierto Jesús es tentado por el diablo, para que abandone el Proyecto y la misión que Dios le había encomendado, para que asumiera el proyecto del diablo caracterizado, por la búsqueda del poder, del sensacionalismo, la fama, y las riquezas fáciles. Al rechazar instantáneamente estas proposiciones Jesús está demostrando su fuerza y su resis­tencia ante las tentaciones del maligno.

Los tres evangelistas sinópticos (Mc, Mt y Lc) colocan la experiencia del desierto en relación con la del bautismo de Jesús, presentado poco antes. Los tres dicen también que Jesús fue conducido por el Espíritu. La firmeza de Jesús ante las tentaciones afirma el compromiso realizado en su bautismo y le abre las puertas para asumir su misión con valentía y responsabilidad en la construcción del proyecto de vida alternativo al orden social establecido.

Las tres tentaciones se ordenan gradualmente. Jesús se niega a usar indebidamente su condición divina y da una orientación a sus discípulos y discípulas para que no pongan al servicio de sus propios intereses el don de la fe recibido. El profeta de Galilea se niega a buscar poder y dinero a cambio de adorar al diablo y convertirse en su discípulo. El precio a pagar es demasiado elevado.  Como comunidad de fe y de solidaridad necesitamos vivir unidos y unidas a Jesús, identificados/as con él, con su forma de ver la vida, con su capacidad de rechazar el mal, y hacer de cada momento una experiencia de amor y de solidaridad, de resistencia y creatividad, para que podamos dar nuestro aporte al Proyecto de vida digna para todas y todos y en particular para los sectores sociales más excluidos.

 

2. Resistir ante la tentación del poder y del dinero

 

El diablo ofrece a Jesús el poder sobre “todos los reinos del mundo” (Mt 4,8). A cambio del poder Jesús tendrá que rendir homenaje a quien tiene el proyecto de la violencia y la muerte. Tentación también de la comunidad jesuánico-cristiana: entender su poder de servicio como un poder de dominación. Frente a eso Jesús nos recuerda, hoy también, que sólo  a los hermanos y hermanas que nos necesitan hay que servir (Mt 4,10).

 

La búsqueda desenfrenada del poder, aún la originada en la buena intención, suele conducir a los seres humanos por caminos extraviados. Ningún fin puede justificar la maldad de los medios que utilizan los que tienen poder en este mundo. El texto de las tentaciones debe ser leído teniendo presente las actitudes adoptadas frente al poder por los seres humanos, los de la época de Jesús primeramente, pero también los de la nuestra.

La realización de la justicia del Proyecto de vida plena exige una metodología en consonancia con dicha justicia. Un medio distinto al adecuado es la propuesta del Tentador para Jesús y para toda vida cristiana.

Por ello, la tentación de Jesús es una advertencia que todos y todas debemos tener en cuenta. Típica de un momento posterior de su actuación, ha sido, con toda probabilidad, anticipada a un momento inmediatamente posterior al bautismo, en orden a subrayar las exigencias que tienen los nuevos bautizados de contar con las dificultades que les acechan en su nueva vida.

La comunidad jesuánico-cristiana debe tener la suficiente lucidez para rechazar la tentación del poder demoníaco con el recurso a la Escritura,  lugar donde puede encontrar luz para discenir las exigencias de la misión encomendada y la fuerza para asumirla con una actitud decidida y valiente

Nosotros y nosotras, como persona y como comunidad, somos tentadas y tentados con frecuencia con las mismas tentaciones que recibió Jesús: dinero, fama, poder. Necesitamos revestirnos de la fuerza de su Espíritu, para saber, como él, renunciar a toda identificación y complicidad con los poderes que ponen e imponen al dinero en el lugar del Proyecto de vida digna.

 

 

Para la oración de las y los participantes

–          Para que la Iglesia confíe siempre y por encima de todo en el Proyecto de vida digna y en su fuerza liberadora. Roguemos…

–          Para que hagamos caso a las voces que nos llaman a buscar una sociedad más justa y un ser humano más fraterno, sororal y solidario. Roguemos…

–          Para que, frente al individualismo y el egoísmo, nosotras y nosotros pongamos el valor de la solidaridad entre las personas. Roguemos…

 

Exhortación final: La reflexión nos ha ayudado a discernir y a darnos cuenta de que nuestra vida humana está sometida a muchos influjos, presiones, tentaciones… y también a tantos estímulos, inspiraciones y buenos ejemplos. Es necesario tomar una decisión fundamental de tal manera que la atracción y el influjo del bien sea mucho más fuerte en nuestra vida que la tentación y la fuerza del mal, y que el ejemplo modélico de Jesús nos ayude a seguirle por el camino del amor solidario y del bien común, generador de una vida digna.

 

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ESTE ES MI HIJO AMADO, ESCUCHENLO A2ºC (20-3-11)

 

Introducción: Nos reunimos como comunidad, como familia, porque tenemos fe en la necesidad de la construcción de un proyecto de vida plena para todas y todos. Queremos poner­nos a la escucha del pueblo necesitado y del espíritu del Hijo Amado del Padre, porque en sus labios hay Palabras de vida plena, y propuesta de vida digna y feliz.

Lect. Primer Testamento: Gén 12,1-4. En ti serán benditas todas las razas de la tierra

Introducción L.P.T: Abrahán es para el pueblo judío el modelo del hombre que supo creer en la misión que se le había  encomendado para la conformación de un pueblo. Por eso, para las y los judíos creyentes es el Padre de la fe. En la si­guiente lectura se invita a Abrahán a dejar su tierra, su ambiente, para ir a un lugar desconocido que el dios Yahvé le indicaría. La recompensa a esta fidelidad será la bendición divina y la multiplicación de la descendencia de Abrahán.

 

Texto: En aquel tiempo el dios Yahvé dijo a Abraham: `Deja a tu país, a los de tu raza y la familia de tu padre, y anda la tierra que yo te mostraré. Haré de ti una nación grande y te bendeciré. Engrandeceré tu nombre, y tú serás una bendición. Bendeciré a quienes te bendigan y maldeciré a quienes te maldigan. En ti serán benditas todas las razas de la tierra.’

Partió, pues, Abrahán, como se lo había dicho Yahvé, y junto con él se fue también Lot.

 

Salmo de hoy: Jesús, danos ya tu Palabra de vida digna

–          Es grito contra la injusticia y paz para el que cuida la vida.

–          Nos da dignidad y respeto; es nuestro sustento de vida, la luz que mi rancho ilumina.

–          Es la que nos suelta la lengua; la que nos levanta y da fuerzas.

 

Lect. Evangélica: Mt 17,1-9. Escuchar al  Hijo amado

 

Introducción L. Ev.: En el Evangelio que leemos a continuación Jesús sube con tres de sus discípulos más cercanos a un monte, y allí se transfigura, es decir cambia de aspecto, delante de sus discípulos. Testigos de este acontecimiento son Moisés y Elías como representantes de las y los creyentes del Primer Testamento, mientras que por el Segundo Testamento están: Pedro, Santiago y Juan.

 

Texto:   Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a Juan, su hermano, y los llevó a un cerro alto, lejos de todo. En presencia de ellos, Jesús cambió de aspec­to: su cara brillaba como el sol y su ropa se puso resplandeciente como la luz. En ese momento se les aparecieron Moisés y Elías hablando con Jesús.

Pedro tomó entonces la palabra y dijo a Jesús: `Señor, ¡qué bueno que estemos aquí! Si quieres, voy a levantar aquí tres chozas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías.’

Pedro estaba todavía hablando cuando una nube luminosa los cubrió con su sombra y una voz que salía de la nube decía: `Este es mi Hijo, el Amado; éste es mi Elegido; a él han de escuchar.’

Al oír la voz, los discípulos cayeron al suelo, llenos de gran temor. Jesús se acercó, los tocó y les dijo: `Levántense, no teman. ‘Ellos levantaron los ojos, pero no vieron a nadie más que a Jesús. Y, mientras bajaban del ce­rro, Jesús les ordenó: `No hablen a nadie de lo que acaban de ver, hasta que el Hijo del Hombre haya resucitado de entre los muertos.

 

PARA LA REFLEXION COMUNITARIA, FAMILIAR O PERSONAL

1. ¿Por qué la respuesta de la fe comprometida exige tomar decisiones valientes?

2. ¿Por qué la fe nos exige un compromiso con el cambio personal familiar y comunitario?

 

1.  Una decisión valiente: dejar su país y su familia y emigrar a otra tierra

A Abrahán, ya anciano se le pedía algo muy difícil: dejar su país, su raza, su familia para irse a un lugar desconocido. Por experiencia sabemos lo mucho que le cuesta a nuestros padres y a nuestros abuelos dejar, al final de su vida, el lugar en el que siempre vivieron, en donde educaron a sus hijas, sus hijos; en donde vivieron los momentos más importantes de su vida. Sin embargo, a pesar de esa realidad humana, según lo que señala el texto, el dios Yahvé llama precisamente a un hombre mayor para que salga de su tierra. Con él comienza la historia de salvación para el pue­blo de Israel.

Abrahán dejó su tierra, su mundo conocido y se fue hacia una tierra desconocida. Lo inspira la fe en el dios comprometido con la vida digna de su pueblo. El texto del Génesis que hemos leído hoy (Gén 12,1-4) nos recuerda que no es posible creer en un dios salvador y liberador y mantenernos en nuestras seguridades. La fe exige una postura radical. Sólo así se está disponible para el servicio al Proyecto de  vida digna, que se fundamenta en la solidaridad con el/la prójimo. Aferrarnos a situaciones cómodas y a privilegios sociales nos incapacita para transmitir el mensaje de Jesús que se despojó de todo privilegio humano y dio su vida para que tuviéramos vida en abundancia (Jn 10,10). Acoger el Proyecto de vida digna es rechazar toda injusticia y toda opresión con el/la hermano/a, en particular con el/la más desvalido/a.

A nosotros/as también Dios nos puede pedir sacrificios grandes. A algu­nos/as nos puede pedir dejar nuestras familias, nuestro círculo de amigos y amigas, nuestras regiones o quizás nuestro país, para dedicarnos a anunciar el Evangelio o dar nuestro aporte a la construcción del proyecto de vida digna  en otros países. A o­tros y otras les pedirá permanecer soltero o soltera para dedicarse desde ese estado de vida al Pro­yecto de vida plena. De todas maneras, lo más importante es permanecer siempre abiertos y abiertas para lo que nos exija el compromiso militante de la construcción de un proyecto de vida digna.

 

2. Escuchar al Hijo Amado…

En la escena de la transfiguración aparecen los dos personajes más im­portantes del Antiguo Testamento para los judíos: Moisés que representa a la Ley y Elías que representa a los profetas. Aparecen también los tres discípu­los más cercanos a Jesús: Pedro (personaje importante en la primera hora de la Iglesia de Jesús); Juan (el discípulo amado) y Santiago (el primero en derramar su sangre por la causa del Evangelio). Tanto los personajes del Antiguo Testamento, como los del Nuevo aparecen junto a Jesús y son in­vitados a escuchar al Hijo Amado. Y es que Jesús es el centro de la historia de la salvación para quienes son sus seguidores y seguidoras.

Los evangelios sinópticos (Mc, Mt y Lc) colocan el relato de la transfiguración antes de la llegada de Jesús a Jerusalén. El acontecimiento de la transfiguración anima la vida de los/as discípulos/as para que la muerte del Mesías, ya tan cerca, no acabe con la esperanza del pueblo.

Jesús se acerca al momento definitivo de su muerte. Esta, sin embargo, no pondrá fin a su misión; ella debe ser entendida a la luz de la resurrección. A ello invita el episodio de la Transfiguración. El rostro brillante de Jesús y los vestidos blancos como la luz (Mt 17,2) adelantan la iluminación pascual. La muerte violenta de Jesús no será el triunfo de los que poderosos de su sociedad; no será el triunfo de las tinieblas; ellas están vencidas de antemano.

El riesgo es perder la mirada hacia la pascua de Jesús; es decir, la del obligado paso por la muerte. De allí el entusiasmo de Pedro que pretende quedarse en la montaña donde quiere poner su morada. Esa experiencia, sin embargo, tuvo que ser más bien un impulso, un medio para evitar el temor, para reforzar la fe y enfrentar las dificultades que trae su vivencia.

De esta manera se cierra el camino de un mesianismo triunfalista para el discípulo y el servicio se inscribe como elemento fundamental de la actuación de Jesús. Ante ella, los discípulos y discípulas deben asumir en su vida la misma actitud. Tal es el sentido expresado por la tercera parte de la intervención de la voz divina: “Escúchenlo”. El texto parece evocar al profeta semejante a Moisés, prometido en Dt 18,15.

Nosotros y nosotras como personas y como comunidades de fe comprometidas estamos también invitados­ e invitadas a vivir en la continua escucha del Hijo Amado del Padre, sabiendo que él es fuente de vida y de salvación. Al intentar ser fiel al Proyecto de vida plena debemos tener un oído abierto para escuchar el sentir de nuestro pue­blo, y el otro para escuchar la Palabra divina que nos habla en los acontecimientos y a través del texto bíblico.

 

Para la oración de las y los participantes

 

  1. Para que las tres religiones «abrahámicas», que tienen a Abraham como «padre de las y los creyentes», es decir, el cristianismo, el judaísmo y el Islam muestren con hechos que son hermanas, que dialogan, colaboran y se aman, roguemos…
  2. Para que seamos capaces de salir de nuestra tierra, de nosotras y  nosotros mismos, de nuestras seguridades, de nuestro egoísmo, de los estrechos límites de nuestro pequeño mundo… para ir allí donde se nos necesite para la construcción del proyecto de vida digna.
  3. Para que no nos quedemos en las apariencias que figuran externamente, y descubramos la realidad profunda de las situaciones y las personas, roguemos…

 

Exhortación final: Hemos recibido la invitación a escuchar al Hijo amado del Padre, que nos habla a través de los acontecimientos y a través del texto bíblico. Eso nos exige la decisión de la fe comprometida con la transformación de nuestro entorno familiar, comunitario y social.

 

 

EL AGUA QUE CALMA LA SED DE VIDA JUSTA Y DIGNA A3ºC (27-3-11)

 

 

Introducción: La Palabra de Jesús es como el agua viva que calma la sed que tenemos de vivir felices y de lograr una sociedad más humana, más solidaria, más justa, en donde podamos convivir  con dignidad, como hijos e hijas de un mismo Padre-Madre. Por eso nos reunimos para celebrar su presencia en medio de nosotras y nosotros, que formamos parte de su pueblo.

Lect. Primer Testamento: Ex 17,3-7. ¿Qué puedo hacer con este pueblo hambriento y sediento?

 

Introducción L.P.T: El Pueblo de Israel en su camino hacia la tierra de Canaán tuvo muchas veces la tentación de volverse a Egipto, tierra de la opresión, en donde, sin embargo, tenían alimento  asegurado  y no les faltaba el agua del caudaloso río Nilo. En el desierto falta el agua y el pueblo se pone a murmurar en con­tra de Moisés. Este consulta a su dios, y golpeando la roca del Horeb, sale el agua que se necesita para el pueblo.

 

Texto: En aquellos días, el pueblo, atormentado por la sed, siguió murmurando contra Moisés: `¿Por qué nos has hecho salir de Egipto para que ahora nos muramos de sed con nuestros hijos y nuestros animales?’

Entonces Moisés llamó a Yahvé y le dijo: `¿Qué puedo hacer con este pue­blo?; por poco me apedrean.’ Yahvé respondió a Moisés: `Preséntate al pueblo, lleva contigo algunos jefes de Israel, lleva también en tu mano el bastón con que golpeaste el río Nilo. Yo estaré allá delante de ti, sobre la roca del Horeb. Golpearás la roca y de ella saldrá agua, y el pueblo tendrá para be­ber.’

Moisés lo hizo así, en presencia de los jefes de Israel. Aquel lugar se llamó Masá (o sea, tentación) y Meribá ( o sea, quejas); a causa de las quejas de los israelitas, y por haber tentado a Yahvé diciendo: `¿Está Yahvé en medio de nosotros, o no?’.

 

Salmo de hoy: Yo volveré a cantar el amor y la esperanza; yo volveré a cantar los caminos de la paz.

–          Cuando el huracán se acerque, las flores se morirán; pero con la primavera de nuevo renacerán.

–          Quizás me veas llorar, cuando un amigo se va; la muerte lleva a los míos, pero sé que volverán.

–          Quizás me veas sufriendo, por amor a los/as demás, quizás me veas gritando que el pobre no tiene pan.

 

Lect. Evangélica: Jn  4,5-42.  La Palabra de Jesús es agua viva que calma la sed

 

Introducción L. Ev.: En el siguiente texto evangélico, Jesús, en un diálogo tenido con una mujer samaritana, se presenta como agua viva que calma la verda­dera sed que tiene todo ser humano: la sed de ser feliz, la sed de la justicia, la sed de construir una sociedad justa y solidaria.

 

Texto:   En aquel tiempo Jesús llegó a un pueblo llamado Sicar, en la tierra que el patriarca Jacob ha­bía dado a su hijo José. Allí se encuentra el pozo de Jacob.

Jesús, cansado por la caminata, se sentó sin más, al borde del pozo. Era cerca del mediodía. Una mujer samaritana llegó para sacar agua, y Jesús le dijo: `Dame de beber’.

En ese momento se habían ido sus discípulos y discípulas al pueblo a hacer compras. La samaritana le dijo: `¿Cómo tú, que eres judío, me pides de beber a mí, que soy una mujer samaritana?’ (Hay que saber que los judíos no se comunican con los samaritanos).

Jesús le contestó:

`¡Si tú conocieras el Don de Dios! Si tú supieras quién es el que te pide de beber, tú misma me pedirías a mí. Y yo te daría agua viva.’

Ella  le dijo: `Señor, no tienes con qué sacar agua y este pozo es pro­fundo. ¿Dónde vas a conseguir esa agua viva? Eres más poderoso que nuestro antepasado Jacob, que nos dio este pozo, del cual bebió él, su familia y sus animales?’

Jesús le contestó: `El que beba de esta agua volverá a tener sed; en cam­bio, el que beba del agua que yo le daré, no volverá a tener sed. El agua que yo le daré se hará en él manantial de agua que brotará para vida eterna.’

La mujer le dijo: `Señor, dame de esa agua, para que no sufra más sed, ni tenga que volver aquí a sacarla.

Jesús le dijo: `Anda a buscar a tu marido y vuelve acá.’ La mujer contes­tó: `No tengo marido.’ Jesús le dijo: `Es verdad lo que dices que no tienes marido, has tenido cinco maridos, y el que tienes ahora no es tu mari­do.’

`Señor, contestó la mujer, veo que eres profeta. Nuestros padres y madres siempre vinieron a este cerro para adorar a Dios y ustedes los judíos, ¿no dicen que Jerusalén es el único lugar para adorar a Dios?’

Jesús le dijo: `Créeme, mujer: la hora ha llegado para ustedes de adorar al Padre. Pero no será en este cerro, ni tampoco en Jerusalén.

Ustedes, samaritanos, adoran lo que no conocen, mientras que noso­tros, los judíos, conocemos lo que adoramos: porque la salvación viene de los ju­d­íos. Pero llega la hora, y ya estamos en ella, en que los verdaderos adora­do­res adorarán al Padre en Espíritu y en verdad. Son esos adoradores a los que busca el Padre.

Dios es espíritu; por tanto, los que lo adoran, deben adorarlo en Espí­ritu y en verdad.

La mujer contestó: “Yo sé que el Cristo está por venir. El, al lle­gar, nos enseñará todo.’ Jesús le dijo: `Ese soy yo, el que habla contigo’“.

En este pueblo muchos samaritanos creyeron en él por las palabras de la mujer que decía: `El me descubrió todo lo que yo había hecho.’ Vinieron donde él y le pidieron que se quedara con ellos. Y se estuvo allí dos días. Fueron muchas más las personas que creyeron en él, al oír su palabra, y decían a la mujer: `Ya no creemos por lo que tú contaste. Nosotras y nosotros mismos lo hemos oído y estamos convencidos/as de que éste es verdaderamente el Salvador del mundo.’

 

PARA LA REFLEXION COMUNITARIA, FAMILIAR O PERSONAL

1. ¿Está el dios liberador realmente presente en medio de su pueblo?

2. ¿Por qué Jesús es la verdadera agua viva?

 

  1. 1. ¿Está Yahvé en medio de nosotros/as o no?

 

En medio del desierto el pueblo de Israel se pone a murmurar en contra de Moisés y en contra del dios Yahvé. Le cuesta aceptar la dureza del desierto, donde el pueblo que ha salido de Egipto,  tiene que aprender a construir su libertad, a vi­vir como un pueblo liberado.

Ante una situación desesperante, causada por la sed en medio del desier­to, el pueblo se rebela y acude a Moisés. Moisés acude al dios Yahvé y sale agua de la roca del monte Horeb (Horeb, significa árido en lengua hebrea). De esta manera el dios Yahvé demuestra que está presente en medio de su pueblo. Esta es la res­puesta concreta a la pregunta del pueblo que decía: ¿Está Yahvé en medio de nosotros o no?

En nuestras comunidades y en nuestro país, en América Latina y el Caribe  vivimos, con frecuencia, si­tuaciones que nos impulsan a preguntarnos por la presencia divina, en medio de tantas realidades de muerte, de violencia  y de falta de respeto a la dignidad de las per­sonas, concretizadas en: falta de alimentos,  alto costo de la vida, la fal­ta de una educación adecuada, de una atención médica de acuerdo a las necesi­dades del momento… Ante esto no debemos cuestionarnos si hay una divinidad preocupada por el ser humano y esta divinidad está o no pre­sente en medio de su pueblo. Lo que deberíamos preguntarnos es: ¿qué estamos haciendo los/as llamados/as jesuánico-cristianos/as, y los hombres y mujeres de buena voluntad ante esta realidad?

 

2.                   Jesús es el agua viva, el Salvador del mundo

 

Jesús iba cansado por el camino que iba de Jerusalén a Galilea, pasando por el centro del país y atravesando la zona de Samaría. Generalmente los ju­díos de Galilea preferían hacer el camino por el valle del Jordán, que aunque era más largo, era más seguro, ya que los judíos y los samaritanos eran enemi­gos por motivos religiosos y políticos. Pero Jesús se decidió a atravesar la región de Samaría y al pasar por allí le pide un poco de agua, del pozo de Jacob, a una mujer samaritana. Jacob había sido el padre de los jefes de fami­lia de las 12 tribus de Israel. Por eso, todos los descendientes de Jacob te­nían derecho a beber del agua del aquel pozo. En un primer momento la samari­tana no acoge bien a Jesús, pero después establecen una conversación que lleva a la mujer de Samaría a descubrir quién es Jesús y a pedirle de beber el agua verdadera.

La samaritana hace un proceso hasta descubrir quién es Jesús. De forastero y judío enemigo, descubre al hombre que la desconcierta, al profeta y finalmente llega a reconocerlo como Mesías. Por esto, la samaritana es un modelo de vida jesuánico-cristiana, de lo que nos debe pasar en el proceso de descubrir quién es Jesús: ir gradualmente conociéndolo hasta descubrirlo como el Salvador que inspira nuestras vidas y nuestras luchas cotidianas.

La imagen de Jesús como verdadero agua viva es muy interesante. De hecho el agua es un elemento indispensable para vivir. Dicen los médicos, que nues­tro cuerpo está constituido por un 60% de agua. Sin agua no los seres humanos no tenemos vida, no cre­cen las plantas, ni pueden vivir los animales. De tal manera que cuando se dice que Jesús es la fuente de agua viva, se quiere decir simplemente que Je­sús es quien nos da la verdadera vida.

Nuestras comunidades descubren que necesitan del agua viva que es Jesús. Esa agua viva la descubrimos en su Palabra salvadora que descubrimos en la vida cotidiana y en las Sagradas Escrituras. Su Palabra es como un vaso de agua refrescante en los meses calurosos del verano. Esa agua nos calma la sed de justicia y de amor que tenemos. Por ello debemos dedicarnos a escuchar la Palabra y hacerla rea­lidad en nuestros medios ambientes.

Para la oración de las y los participantes

 

1. Pidamos por todas las comunidades jesuánico-cristianas para que sepamos mostrar la presencia del dios liberador en medio de nuestras vidas. Roguemos…

2. Para que sepamos descubrir a la persona de Jesús, como Profeta y Salvador que nos da el agua viva. Roguemos…

3. Por todos/as los/as animadores/as de nuestras comunidades jesuánico-cristianas para que sepan proponer con alegría los valores y la práctica solidaria de Jesús. Roguemos…

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Exhortación final: Como personas creyentes tenemos sed de justicia y de una sociedad más equitativa y justa. En ese camino de fe comprometida contamos con la compañía solidaria de nuestros hermanos y hermanas y con la Palabra de Jesús que es como el agua que apaga la sed y nos ayuda a renovar las fuerzas para el camino de la construcción de otra sociedad posible.

 


Reflexiones Bíblicas. Febrero 2011

febrero 4, 2011

Red Ecuménica Bíblica Dominicana (REBIDOM)

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Reflexiones bíblicas semanales. Febrero 2011

 

 

USTEDES SON LA LUZ DEL MUNDO (A5ºO. 1-6/2/11)

 

INTRODUCCIÓN: Nos reunimos como hermanos y hermanas porque formamos parte de una de fe y compromiso que está llamada a ser sal y luz en medio de nuestros sectores, y de nuestros campos. Como comunidad de fe comprometida queremos colaborar a construir un Proyecto salvador y liberador en el cual debemos colaborar con todas nuestras fuerzas. Ese proyecto necesita también momentos de celebración y de fiesta. Por eso nos reunimos, como familia, como hermanos y hermanas, para celebrar la presencia de Jesús entre nosotros y nosotras.

 

Lect. Primer Testamento: Isaías 58,7-10. Compartirás tu pan con el hambriento

 

Introducción L.P.T:  El tercer Isaías (caps. 55-66) realizó su misión profética en el pueblo de Israel cuando éste regresó del exilio de Babilonia hacia el año 537 a.C. En medio de una situación social difícil, puesto que al regresar del exilio todo el país estaba en ruinas, el profeta invita a los seguidores de Dios a realizar una serie de acciones en beneficio de los/as hermanos/as más nece­sitados/as.

            Mientras muchos/as creyentes estaban muy preocupados/as en hacer ayu­nos, con el fin de agradar a Dios, el profeta les invita a realizar acciones de solidaridad en favor de los pobres, oprimidos y necesitados. De esta manera se presentarán como una luz en medio de la situación desastrosa de su pueblo.

 

Texto:   Compartirás tu pan con el hambriento, los pobres sin techo entrarán a tu casa, vestirás al que veas desnudo y no volverás la espalda a tu hermano. En­tonces tu luz surgirá como la aurora y tus heridas sanarán rápidamente. Tu recto obrar marchará delante de ti y la Gloria de Yahvé te seguirá por detrás. Entonces, si llamas a Yahvé, responderá. Cuando lo llames, dirá: `Aquí estoy.’

      Si en tu casa no hay más gente explotada, si apartas el gesto amenazante y las palabras perversas; si das al hambriento lo que deseas para ti y sacias al hombre oprimido; brillará tu luz en las tinieblas, y tu oscuridad se vol­verá como la claridad del mediodía.

 

Salmo de hoy: Yo tengo fe en el mundo de justicia que ya empieza a despertar

 

  1. 1.      Yo tengo fe que todo cambiará, que triunfará por siempre el amor. Yo tengo fe que siempre brillará; la luz de la esperanza no se apagará jamás.
  2. 2.      Yo tengo fe, yo creo en el amor; yo tengo fe, también mucha ilusión; porque yo sé, será una realidad, el mundo de justicia que ya empieza a despertar.
  3. 3.      Yo tengo fe; la gente cantará. Una canción de amor universal. Yo tengo fe, será una realidad; el mundo de justicia que ya empieza a despertar.

 

Lect. Evangélica: Mateo 5,13-16. Ustedes son la sal de la tierra y la luz del mundo

 

Introducción L. Ev.: Jesús invita a sus discípulas y discípulos a ser sal de la tierra y luz del mundo. Al mismo tiempo les invita a estar atentos/as para no perder el sabor, para no perder su propia identidad de cristianos/as. El compromiso de ser luz, en medio de las tinieblas del mundo, exige realizar acciones concretas de amor y de solidaridad en beneficio de los/as hermanos/as más necesitados/as. Y al contemplar estas obras buenas los hombres y mujeres podrán glorificar y alabar al Padre que está en los cielos.

 

Texto: En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos y discípulas: “Ustedes son la sal de la tierra. Y si la sal se vuelve desabrida, ¿con qué se le puede devolver el sabor?  Ya no sirve para nada sino para echarla a la basura o para que la pise la gente.

      Ustedes son luz para el mundo. No se puede esconder una ciudad edificada sobre un cerro. No se enciende una lámpara para esconderla en un tiesto, sino para ponerla en un candelero a fin de que alumbre a todos los de la casa. Así, pues, debe brillar su luz ante los hombres, para que vean sus buenas obras y glorifiquen al Padre de ustedes que está en los Cielos”.

 

 PARA EL DIALOGO COMUNITARIO

 

1.   ¿Por qué no debemos dar la espalda a la hermana o al hermano?

  1. 2.    ¿Por qué Jesús nos pide que seamos luz?

 

1. No dar la espalda al hermano    

            Los/as judíos que regresaban desde el exilio de Babilonia tenían la tentación que tienen muchos/as creyentes en el día de hoy: hacer una religión que promueva una relación con Dios en donde quede excluida la relación con el hermano y la hermana. Este tipo de religión es mucho más fácil. Por esto el profeta Isaías III declara a sus compatriotas, de una forma valiente y decidida, que no pueden relacionarse con Dios, dando la espalda a su hermano o hermana necesitados. Y es que ser discípulos/as de Dios, supone y exige una relación de armonía y de solidaridad con los/as hijos/as del mismo Padre.

            El otro o la otra no deben ser considerados como un cualquiera, sino como un hermano, como una hermana. Y darle la espalda al hermano o a la hermana es dársela al mismo Dios. Y es que todo padre o toda madre sufren cuando ven que sus hijos no se llevan bien.

            Como comunidad jesuánico-cristiana debemos entender bien el mensaje que nos deja la lectura de Is 58,7-10: no se puede ser creyen­te, dándole la espalda a los hermanos y a las hermanas, cerrándose en su propia carne como dice la primera lectura de hoy. Sólo desde una comunidad solidaria, que comparte lo que tiene y lo que es, se puede vivir la fe de una forma auténtica (Hch 2,42-47).    

 

2. Ser sal y ser luz

            Jesús usó una imagen muy iluminadora para definir la misión de sus discípulos y discípulas: ser sal y ser luz. Por lo demás sabemos que un poco de sal puede dar sabor a toda una olla de comida, y una buena luz puede iluminar a toda una casa.

            Jesús tuvo la conciencia de que no serían demasiadas las personas que le seguirían; por eso, comparó a su comunidad con el grano de sal que da sabor a toda una comida. También lo definió como “mi pequeño rebaño”

            Nos toca ser luz en medio de grandes situaciones de oscuridad. San Juan en su Evangelio nos dice como muchas veces los seres humanos preferimos apartarnos de Jesús, que es la luz, y nos quedamos en el mundo de las tinieblas: “Porque la luz llegaba al mundo, la luz verdadera que ilumina a todo hombre… Vino a su propia casa y los suyos no lo recibieron…” (Jn 1,9-11). Pero aunque esa luz no sea recibida por muchos (as), ella sigue realizando su trabajo iluminador, porque “la luz brilla en las tinie­blas y las tinieblas no pudieron vencer la luz” (Jn 1,5).

            Ser luz significa dar buenas obras de amor y de justicia. Llevando un estilo de vida así estamos dando gloria al Padre que está en los Cielos, que quiere nuestro bien y nuestra felicidad.

 

Para la oración de las y los participantes

  1. 1.    Para que los/as jesuánico-cristianos/as, como la sal con los alimentos, estemos siempre dentro del mundo como luz y no nos aislemos. Roguemos al Señor.
  2. 2.    Para que, como la sal, demos sabor a lo que nos rodea.
  3. 3.    Para que la Palabra que proclama cada comunidad de fe vaya acompañada por su testimonio y su compromiso con la causa de la justicia.

 

Oración final: Dios Madre nuestra y Padre nuestro, que por medio de Jesús nos has invitado a proclamar la Buena Nueva que él nos trajo; haz que los/as cristianos/as hagamos valer socialmente los valores del Evangelio en los/as que creemos, para que a nuestros/as hermanos/as les sea más fácil reconocer la presencia que ya tú tienes en todos/as ellos/as y así cumplamos con el mandamiento que nos dejó tu hijo de ser sal y  luz de la tierra. Por el mismo Jesucristo, nuestro compañero de camino. Amén.

ESCOGER EL CAMINO DE LA VIDA DIGNA (A6°O. 7-13/2/2011)

Introducción: Como seres humanos peregrinos tenemos que escoger cada día si vivimos bajo el dominio y el poder de los grupos dominantes de nuestra sociedad o si decidimos asumir un compromiso de transformación y recorrer el camino de la libertad comunitaria y social que nos conduce a la construcción de una vida digna, de una vida plena.

En ese camino de construcción de nuestra libertad la meditación de la Palabra salvadora de Jesús se convierte en luz para la vida cotidiana. 

 

Lect. Primer Testamento: Eclo 15,16-21. Escoger entre la vida y la muerte

 

Introducción L.P.T: El autor del libro del Eclesiástico expresa su fe en una divinidad que creó al ser humano al que dejó en libertad para escoger en el camino de la vida o de la muerte. Sin embargo espera que cada persona el camino que conduce a la vida plena, a la vida digna.

 

Texto: Fue Yahvé quien al principio hizo al ser humano, y le dejó en manos de su propia voluntad. Si tú quieres, guardarás los mandamientos; permanecer fiel es cosa tuya.

El te ha puesto delante fuego y agua, a donde quieras puedes llevar la mano. Ante los seres humanos está la vida y la muerte, lo que prefiera cada cual, se le dará.

Qué grande es la sabiduría de Yahvé; fuerte es su poder, todo lo ve. Sus ojos están sobre quienes le toman en cuenta; él conoce todas las obras del ser humano. A nadie ha mandado a ser malvado; a nadie ha dado licencia para pecar.

 

Salmo de hoy: Mano con mano vamos; codo con codo andamos, por el camino nuevo de la liberación.

  • ·         A defender nuestra tierra del voraz opresor, que nos quita el abrigo, que nos roba el sudor.
  • ·         A sembrar nuestros campos con semillas de historia; mártires de estas tierras son la resurrección.
  • ·         Al Jesús de los mil rostros, que camina con su pueblo, le ofrecemos las manos por la liberación.

 

Lect. Evangélica: Mt 5,17-37. La justicia del nuevo proyecto de vida

 

Introducción L. Ev.: En el texto que leemos hoy Jesús da a sus discípulos y discípulas varias recomendaciones para vivir una vida justa y solidaria. Todo lo enmarca dentro del Proyecto nuevo de vida que llamó “Reino de los Cielos”. Este proyecto está fundamentado en valores relacionales como el perdón, la atención a cada hermano, a cada hermana, la generosidad y la práctica religiosa coherente.

 

Texto:   En  aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulas y discípulos: Les digo que si su justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entrarán en el Reino de los Cielos.

Si, pues, al presentar tu ofrenda en el altar te acuerdas entonces de que una hermana o un hermano tuyo tiene algo que reprocharte, deja tu ofrenda allí, delante del altar, y vete primero a reconciliarte con tu hermano; luego vuelves y presentas tu ofrenda.

Han oído que se dijo: “Ojo por ojo y diente por diente”. Pues yo les digo, que no resistan al mal; antes bien, al que te abofetee en la mejilla derecha preséntale también la otra; al que quiera pleitear contigo para quitarte la túnica, déjale también el manto; y al que te obligue a andar un kilómetro, vete con él o ella dos. A quien te pida dale, al que desee que le prestes algo no le vuelvas la espalda.    

 

   

 

  PARA LA REFLEXION COMUNITARIA, FAMILIAR O PERSONAL

¿Cuál es la libertad que conduce al camino de la vida digna?

¿Cómo vivir la justicia que hace posible el surgimiento del Proyecto de Vida Digna?

 

 

 

 

  1. 1.       La libertad que conduce al camino de la vida

 

            La lectura del Eclesiástico nos presenta una realidad humana fundamental que hace relación al sentido de la vida y de nuestras actuaciones en la vida cotidiana: la posibilidad real de escoger el camino de la vida plena o el camino de la muerte.

Un problema fundamental es que mucha gente no tiene conciencia de la libertad que tiene para escoger el camino de la vida o el camino de la muerte. Sólo cuando desarrollamos esa conciencia moral, ética y ciudadana estamos en capacidad de hacer decisiones que comprometan la vida y la existencia toda.

            El libro del eclesiástico está planteando la libertad humana como una capacidad para escoger entre el camino de la vida o el camino de la muerte, el camino de la construcción de una vida familiar, comunitaria y popular fundamentada en los valores del amor, la justicia y la solidaridad o una vida orientada por el egoísmo que impide reconocer a la otra persona y sus necesidades fundamentales.

La vida sabia está en escoger el camino de la vida plena.

           

  1. 2.       La justicia que hace posible el surgimiento del Proyecto de Vida Digna

 

            Jesús, hablando a sus discípulos y discípulas les señala que si justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos no han entrado en la dinámica del Proyecto de Vida Digna, que, según el evangelio de Mateo, Jesús le llamaba “Reino de los Cielos”, y según los demás evangelistas: Marcos y Lucas, “Reino de Dios”.

Jesús conoce la vida de los escribas y fariseos. Es un grupo de personas que han se han convertido en maestros de la gente. Sin embargo es gente criticada por Jesús por ser hipócritas, por tener una práctica de vida muy alejada de sus prédicas y propuestas. Las discípulas y discípulos de Jesús están llamados y llamadas a asumir una nueva forma de ver la vida y los acontecimientos.

            Un elemento que caracteriza el proyecto de vida digna que propone Jesús es la vivencia y la práctica de la Justicia, del perdón y la solidaridad. Estos tres valores deben fundamentar la práctica cotidiana de las y los discípulos de Jesús.

 

 

Para la oración de las y los participantes:

 

  • ·         Para que sepamos escoger el camino que conduce a la vida plena. Roguemos.
  • ·         Para que la justicia y la solidaridad sean el fundamento de nuestras relaciones cotidianas. Roguemos.
  • ·         Para que mostremos coherencia entre nuestras creencias, nuestro discurso y nuestras prácticas cotidianas.

 

Exhortación final: Hemos recibido del MAESTRO  la invitación a fundamentar nuestra vida en los valores de la libertad, la justicia y la solidaridad. Ese es el camino que conduce a la vida plena y al compromiso con la transformación de nuestro entorno familiar, comunitario y nacional.

 

AMARAS A TU PROJIMO/A MAS QUE A TI MISMO/A (A7°O. 14-20/2/2011).

 

Introducción: Jesús propone una nueva forma de relacionarse entre los seres humanos fundamentada en el valor del amor que permite establecer relaciones de confianza, cercanía, y respeto con todos los seres humanos del entorno.

Ese nuevo estilo de vida se caracteriza por la solidaridad con el hermano o hermana más empobrecido y excluido. Es, por tanto, un amor que devuelve la dignidad a quien la sociedad o la comunidad han excluido. 

 

Lect. Primer Testamento: Lv 19,1-2.17-18.  No oprimirás a tu prójimo.

 

Introducción L.P.T: En el texto del libro del Levítico que leemos se presenta al dios Yahvé hablando con Moisés y dando a través de él normas de comportamiento para el pueblo de Israel.  Entre las recomendaciones les invita a buscar la mejora continua de la persona y la sociedad, mediante la solidaridad con las y los oprimidos y excluidos.

 

Texto: Habló Yahvé a Moisés, diciendo: Habla a toda la comunidad de las hijas e hijos de Israel y diles: “Sean santas y santos, porque yo, Yahvé, su Dios, soy santo”.

Cuando recojan sus cosechas de trigo no lo cortarán hasta la última esquina de tu tierra. Tampoco recogerás de tu huerto los frutos caídos; los dejarás para el pobre y el forastero.

No oprimirás a tu prójimo, no lo despojarás. No retendrás el salario del jornalero hasta el día siguiente.

No odies en tu corazón a tu hermano o hermana, pero corrige a tu prójimo para que no te cargues con pecado por su causa. No te vengarás ni guardarás rencor contras los hijos e hijas de tu pueblo. Amarás a tu prójimo como a ti mismo, como a ti misma.

 

Salmo de hoy: Feliz la gente que vive y que siente en su vida el amor

 

  • ·         Los que tienen y nunca se olvidan a otras personas les falta; quienes nunca usaron la fuerza, sino la razón; quienes dan una mano y ayudan a quienes han caído.
  • ·         Quienes ponen en todas las cosas amor y justicia, quienes nunca sembraron el odio, tampoco el dolor, quienes dan  no piensan jamás en su recompensa.
  • ·         Quienes son generosos/ y dan de su pan un pedazo; quienes siempre traban pensando en un mundo mejor; quienes están liberados y liberadas de todas sus ambiciones.

 

Lect. Evangélica: Mt 5,38-48. Un amor que no tiene límites

 

Introducción L. Ev.: Jesús propone a sus discípulos y discípulas una nueva ética para el comportamiento. Esa nueva ética está fundamentada en el mandamiento nuevo del amor, que llega incluso a buscar el bienestar de quienes nos odian, nos persiguen o buscan hacernos daño.

 

Texto: En  aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulas y discípulos:   Han oído que se dijo: “Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo”.  Pues yo les digo: Amen a sus enemigos y enemigas y rueguen por las y los que le persigan, para que sean hijas e hijos de su Padre celestial, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y llover sobre personas justas e injustas. Porque si aman a las y los que les aman, ¿qué recompensa van a tener? ¿No hacen eso mismo también la gente sin fe? Ustedes, pues, sean perfectos y perfectas como es perfecto su Padre celestial.                                            

                                          

        

      PARA LA REFLEXION COMUNITARIA, FAMILIAR O PERSONAL

 

1.  ¿Por qué el mandamiento nuevo del amor exige nuevas relaciones laborales?

2. ¿Por qué el mandamiento del amor no establece límites de personas?

 

 

  1. 1.      Relaciones laborales fundamentadas en la justicia y el respeto

 

            La comunidad judía recordaba como un elemento fundamental de su historia que había estado esclavizada en Egipto, tierra de la esclavitud y la opresión, y que había sido liberada de allí por medio de la organización, popular, y el liderazgo de Moisés con la ayuda del dios Yahvé.

Ese pueblo que recordaba que sus antepasados habían salido de la tierra de la esclavitud tenía la tentación de establecer entre ellos y ellas las mismas situaciones de opresión e injusticia que se habían vivido en Egipto.

            El pueblo de Israel había construido un estado tribal descentralizado, en donde el poder estaba repartido y descentralizado y en donde la producción agrícola estaba al servicio de las necesidades de la familia. Ese proyecto de una sociedad justa se fue debilitando por la implantación de la monarquía. Es por eso que los profetas se convierten en una conciencia crítica que recuerdan a gobernantes y a patrones que no deben reproducir las relaciones de opresión y de dominio que habían existido en la esclavitud de Egipto. Por eso el tratar bien a las y los obreros o compartir con los más empobrecidos los frutos de la cosecha se consideró un signo de una vida religiosa comprometida.

            Hoy, como ayer, en nuestra tierra siguen existiendo unas relaciones laborales injustas. Los patrones, por lo general, se quedan con la mayor parte del sudor obrero, sin que los salarios puedan cubrir las necesidades fundamentales de las personas asalariadas. Es por eso que las palabras del Levítico y la invitación a liberarse de las situaciones de opresión e injusticia siguen teniendo toda su validez para el día de hoy.

 

  1. 2.      Un mandamiento que no tiene límites

 

            Mientras que muchas religiones hacen consistir sus prácticas en ritos vacíos, la propuesta de Jesús está basada en el mandamiento nuevo del amor sin límites. El amor de puertas abiertas se convierte entonces en un distintivo de quienes se ponen en la escuela de Jesús.

            Ya que el amor jesuánico-cristiano no tiene límites se expresa en el cariño, el respeto y la solidaridad con quien está cerca, pero también con quien está lejos, o con quien tiene dificultades con nosotros o nosotras o con quien hemos tenido conflictos, o quien nos ha herido y nos ha hecho mal, sea intencionalmente o no.

            Un rasgo del amor propuesto por Jesús es que establece una nuevas relaciones con quien son nuestros enemigos o adversarios. Es un amor que busca ayudar a cambiar el opresor, a quien nos hace daño. Esto requiere nuevas estrategias para ayudar a esas personas a reconocer su error, a cambiar y así establecer nuevas relaciones humanas a los diferentes niveles: familiar, comunitario, social.

 

Para la oración de las y los participantes:

 

  • ·         Para que seamos capaces de trabajar por el establecimiento de relaciones laborales justas y solidarias. Roguemos.
  • ·         Para que podamos amar a todas las personas sin distinción de edad, sexo o cultura. Roguemos.
  • ·         Para que sepamos superar los límites y condicionamientos personales y sociales en la demostración de nuestro amor a todas las personas y en especial a las y los más débiles y excluidos sociales. Roguemos.

 

 

Exhortación final: Hemos recibido la invitación a establecer relaciones de amor a los diferentes niveles; tanto en las relaciones interpersonales, como en las relaciones laborales. Se trata de un amor sin límites que da un nuevo sentido a la vida y al caminar.

Servir a la causa de la justicia y no a los acaparadores del poder y del dinero (A8ºO. 21-28/2/2011).

 

Introducción: En la reflexión bíblica de esta semana se nos invita a tomar conciencia del proyecto de vida y de justicia en el que estamos envueltos/as, como expresión de nuestro compromiso con el Proyecto ético-político propuesto en el evangelio de Jesús.

Que esta celebración y la Palabra que inspirará nuestro diálogo nos fortalezcan en la tarea de la re-construcción de la esperanza, en medio de una sociedad en la que hay tantas personas necesitadas de referente ético y de compromiso con la causa de los sectores más excluidos y empobrecidos.

 

Lect. Primer Testamento: Isaías 49,13-19. La alegría por el regreso a la tierra

 

Introducción L.P.T:   En el contexto de la vuelta de un grupo de judíos y judías, que estaban desterrados en Babilonia, a la tierra de Palestina, el profeta Isaías, hablando en nombre del Dios Yavé, invita a las y los habitantes de Jerusalén (Sión), así como al cielo y a la tierra a alegrarse porque con el retorno de los/as desterrados/as ha comenzado una nueva etapa en la vida del pueblo. Esta vuelta es considerada por el pueblo como una demostración de la intervención y de la fidelidad de su Dios.

 

Texto: ¡Cielo, grita de alegría! ¡Tierra, llénate de gozo! ¡Montañas, lancen gritos de felicidad! Porque el Señor ha consolado a su pueblo, ha tenido compasión de él en su aflicción.

            “Sión decía: ‘El Señor me abandonó, mi Dios se olvidó de mí.’ Pero ¿acaso una madre olvida o deja de amar a su propio hijo o a su propia hija? Pues aunque ella la o lo olvide, yo no te olvidaré.

Yo te llevo grabada en mis manos, siempre tengo presentes tus murallas. Los que te reconstruyen van más de prisa que los que te destruyeron; ya se han ido los que te arrasaron.

            Levanta los ojos y mira alrededor, mira cómo se reúnen todos y todas y vuelven hacia ti.  “Yo, el Señor, juro por mi vida que todos ellos serán como joyas que te pondrás, como los adornos de una novia.

            Tu país estaba en ruinas, destruido, arrasado; pero ahora tu territorio será pequeño para tus habitantes. Los que te destruyeron están lejos.

            Los hijos que dabas por perdidos te dirán al oído: ‘Este país es demasiado pequeño para nosotros y nosotras; haznos lugar para vivir.’

            Y tú dirás en tu interior: ‘ ¿Quién me ha dado estos hijos e hijas? Yo no tenía hijos ni hijas, ni podía tenerlos/as; estaba desterrada y apartada, ¿quién los/as crió? Me habían dejado sola, ¿de dónde vinieron?’ ”

            El Señor dice: “Voy a dar órdenes a las naciones; voy a dar una señal a los pueblos para que traigan en brazos a tus hijos, y a tus hijas las traigan sobre los hombros

 

  • ·         Salmo de hoy: Yo volverá a cantar al amor y a la esperanza

 

  1. 1.    Cuando los fríos se acerquen, las flores se morirán; pero con la primavera renacerán.
  2. 2.    Quizás me veas llorar, cuando un amigo se va; la muerte lleva a los míos, pero sé que volverán.
  3. 3.    Quizás me veas sufriendo por amor a los demás; quizás me veas gritando que el pobre no tiene pan.

 

Lect. Evangélica: Mateo  6,24-34. Busquen el Reino y la Justicia y se les darán también las demás cosas

 

Introducción L. Ev.: En el evangelio que leemos hoy, como parte del llamado “sermón del monte”, Jesús da unas instrucciones ético-políticas importantes para la vida y la praxis de sus discípulos y discípulas. En medio de una sociedad en la que las riquezas se habían convertido en una divinidad para muchas personas, se invita a las y los seguidores del evangelio jesuánico-cristiano a enrolarse en la construcción de un proyecto de sociedad en donde las necesidades básicas de las personas estén satisfechas, y en donde la preocupación por las necesidades cotidianas no impidan la lucha por satisfacer el hambre de justicia, equidad y solidaridad que están en lo profundo del corazón humano.

           

Texto:   En aquel tiempo decía Jesús a sus discípulos y discípulas: “Nadie puede servir a dos amos, porque odiará a uno y querrá al otro, o será fiel a uno y despreciará al otro. No se puede servir a Dios y a las riquezas.

“Por lo tanto, yo les digo: No se preocupen por lo que han de comer o beber para vivir, ni por la ropa que necesitan para el cuerpo. ¿No vale la vida más que la comida y el cuerpo más que la ropa? Miren las aves que vuelan por el aire: no siembran ni cosechan ni guardan la cosecha en graneros; sin embargo, el Padre de ustedes que está en el cielo les da de comer. ¡Y ustedes valen más que las aves! En todo caso, por mucho que uno se preocupe, ¿cómo podrá prolongar su vida ni siquiera una hora?

“¿Y por qué se preocupan ustedes por la ropa? Fíjense cómo crecen los lirios del campo: no trabajan ni hilan. Sin embargo, les digo que ni siquiera el rey Salomón, con todo su lujo, se vestía como uno de ellos. Pues si Dios viste así a la hierba, que hoy está en el campo y mañana se quema en el horno, ¡con mayor razón los vestirá a ustedes, gente falta de fe! Así que no se preocupen, preguntándose: ‘¿Qué vamos a comer?’ o ‘¿Qué vamos a beber?’ o ‘¿Con qué vamos a vestirnos?’ Todas estas cosas son las que preocupan a los paganos, pero ustedes tienen un Padre celestial que ya sabe que las necesitan. Por lo tanto, pongan toda su atención en el reino de los cielos y en hacer lo que es justo ante Dios, y recibirán también todas estas cosas. No se preocupen por el día de mañana, porque mañana habrá tiempo para preocuparse. Cada día tiene bastante con sus propios problemas.

 

PARA EL DIALOGO COMUNITARIO

 

  1. 1.      ¿Cómo no preocuparse por el alimento y por las necesidades básicas de cada día?
  2. 2.      ¿Cómo buscar el Reino de Dios y la justicia?

 

  1. 1.      La preocupación por el alimento y las necesidades de cada día

 

            Quien lea el evangelio de hoy con ojos críticos descubrirá que se está proponiendo algo que es necesario entenderlo en su justo sentido, pues se presta a malas interpretaciones. Jesús habla de no preocuparse demasiado por el alimento diario, ni por el vestido, pues así como Dios alimenta y viste a las aves del cielo, así mismo lo hará con las personas.

         La recomendación de Jesús creemos que debe ser entendida en el marco de su invitación a no imitar a aquellas personas que han hecho de las riquezas su Dios y viven preocupados excesivamente por el alimento y la ropa de cada día.

            A las mayorías empobrecidas de nuestros países caribeños y latinoamericanos no podemos decirles que no se preocupen del alimento diario y de las necesidades básicas, porque una divinidad se encargará de buscarles el alimento. De hecho ni siquiera las aves del cielo comen si no se buscan lo necesario para sobrevivir. 

            En una situación de crisis alimentaria a nivel de nuestros países caribeños y latinoamericanos y del mundo entero, la preocupación por el alimento se convierte en un compromiso de cada día. La invitación de Jesús podríamos entenderla en el sentido de que es necesario preocuparse, en primer lugar, por las causas que provocan la acumulación de los bienes y de los alimentos en pocas manos, que obliga a muchas personas a trabajar cada vez más para obtener los mismos alimentos para ellas y sus familiares.

 

  1. 2.      La búsqueda del Proyecto de Vida y la satisfacción de las necesidades básicas

 

            Jesús invita a sus seguidores y seguidoras a enrolarse en el Proyecto de vida en plenitud que él llamó, según la cultura de su tiempo, “Reino de Dios”.

A quienes habían hecho de la vida religiosa un proyecto en el que el ser humano no tenía que asumir responsabilidades, pues se creía que todo lo hacía la divinidad, se les invita a involucrarse en un proyecto, que es don, pero que es, sobre todo, tarea cotidiana de construcción y de lucha esforzada.

            Quienes no se han dejado seducir por las divinidades del dinero y del poder, sino que intentan construir una sociedad de hermanos y hermanas, en donde se pueda vivir con dignidad, saben que como consecuencia de las luchas comunitarias por conseguir mejores condiciones de vida también ellos y ellas pueden llegar a vivir un estilo de vida en donde las preocupaciones por la comida de cada día no le hagan emplear todas sus energías, pues están convencidos que luchando por la causa del Proyecto del Reino y su justicia, que implica la lucha por la construcción de una sociedad justa, podrán satisfacer el hambre más profunda, el hambre de la justicia, la sed de libertad,  y la construcción de relaciones de amor solidario.

 

Para la oración de las y los fieles:

 

  • ·         Para que las y los cristianos sepamos impulsar proyectos que ayuden a re-crear la esperanza en la construcción de un proyecto de vida alternativo para nuestras comunidades. Roguemos.
  • ·         Para que sepamos considerarnos como servidores y servidoras de un proyecto de vida digna para todos y todas. Roguemos.
  • ·         Para que la lucha diaria por conseguir mejores condiciones de vida no nos impida descubrir la necesidad de construir proyectos comunitarios y colectivos que colaboren en la construcción de una sociedad más equitativa y justa.

 

Oración final: Dios de bondad y de misericordia que nos invitas a reconstruir la esperanza aun en los momentos más difíciles; ayúdanos a mantener la capacidad de servicio y de lucha. Danos capacidad de resistencia y de creatividad para descubrir cuál es el aporte que debemos y podemos dar en nuestras comunidades, en nuestro país, en nuestra América Latina y el Caribe, para ir construyendo otras sociedades posibles. Amén.

 

                       

 

 

 

 

 


Reflexiones bíblicas para el mes de Enero 2011

enero 11, 2011

Red Ecuménica Bíblica Dominicana (REBIDOM)

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Reflexiones bíblicas semanales. Enero 2011

 

Cumplir la justicia, unir al pueblo y ser luz para las naciones A1°O (Sem. 3-9/1/11)

INTRODUCCION:  El tiempo de Navidad termina para las y los jesuánico-cristianos, con la fiesta del bautismo de Jesús. Al bautizarse el Maestro da fin al período de los cerca de treinta años de vida sencilla y trabajadora en el humilde pueblo de Nazaret y comienza su vida pública al servicio de un Proyecto de Vida Digna, asumido por quienes acepten el reto de construir nuevas relaciones desde la cotidianidad.

El bautismo de Jesús realizado por Juan Bautista en el Jordán representa el comienzo de la predicación del nuevo Proyecto que Jesús llamó “Reino de Dios”; ese anuncio va acompañado de signos y señales solidarias que favorecen fundamentalmente a la gente empobrecida y excluida por diversas razones.

1ªL: Isaías. 42,1-4.6-7. He puesto mi Espíritu sobre él

I: El segundo Isaías, profeta que acompañó al sector del pueblo de Israel que estuvo en el exilio de Babilonia (s. 6° a.C.), escribió cuatro poemas llamados por los/as estudiosos/as de la Biblia, los “cánticos del Servidor de Yahvé”. El que leemos hoy es el primero de éstos y descri­be las cualidades que tendrá el verdadero servidor del Proyecto de Vida Digna propuesto por los profetas del  Dios Yahvé. La tradición cris­tiana ha aplicado estos cánticos a Jesús,  divinidad encarnada que declaró: “Yo estoy entre ustedes como el que sirve”.

T:  He aquí a mi servidor a quien yo sostengo, mi elegido, el preferido de mi corazón. He puesto mi Espíritu sobre él, y por él las naciones conocerán mis juicios.

No clamará, no gritará, ni alzará en las calles su voz. No romperá la caña quebrada ni aplastará la mecha que está por apagarse.

Con toda seguridad llevará a cabo mis juicios. No se dejará quebrar ni aplastar, hasta que reine el derecho en la tierra. Los países lejanos esperan sus ordenanzas.

Yo, Yahvé, te he llamado para cumplir mi justicia, te he formado y tomado de la mano, te he destinado para que unas a mi pueblo y seas luz para todas las naciones. Para abrir los ojos a los ciegos, para sacar a los presos de la cár­cel, y del calabazo a los que estaban en la oscuridad.

Salmo de hoy: Un camino de fe, un camino de paz. Un camino contigo viviendo en comunidad.

1. Acercarse a la otra, al otro, con cordialidad (2v); la paz es unión y amistad, es fraternidad.

2. Llana y simplemente mi vida te entrego; no hay terror ni odio y el temor también está lejos.

3. La paz exigimos, pues no la tenemos; nos tienen pisados y pocas personas sienten el dolor ajeno.

 

3ªEv: Mateo  3,13-17. Este es mi Hijo, el Amado

I: Estando Juan Bautista bautizando en el río Jordán se presentó Jesús para ser bautizado por él. Al ser bautizado, Jesús recibe la confirmación de su misión por medio de la voz divina que se hace oír en el momento de su bautis­mo. Desde entonces, Jesús comenzará su misión de anunciar el Evangelio de la esperanza y de la Vida Digna y a acompañar ese anuncio con acciones concretas de misericordia y de justicia en favor de las personas más débiles, necesitadas, indefensas y excluidas.

T:   En aquel tiempo, vino Jesús, de Galilea al río Jordán, en busca de Juan Para que lo bautizara. Pero Juan se oponía, diciendo: `Yo soy el que necesito tu bautismo ¿y tú quieres que yo te bautice?

Jesús le respondió: `Déjame hacer por el momento; porque es necesario que así cumplamos lo ordenado por Dios.’ Entonces Juan aceptó.

Una vez bautizado, Jesús salió del río repente se le abrieron los Cie­los y vio al Espíritu de Dios que bajaba como paloma y venía sobre él. Y se oyó una voz celestial que decía: Este es mi Hijo, el Amado; éste es mi Elegi­do.

PARA LA REFLEXION COMUNITARIA, FAMILIAR O PERSONAL

1. ¿Qué necesitamos para asumir la lucha por la justicia, unir al pueblo y ser luz en medio de éste?

2. ¿Cuáles son las principales dificultades que encontramos para hacer nuestro trabajo solidario

en nuestras comunidades?

 

1. Consagrado por el Espíritu para luchar por la justicia, unir al pueblo y ser luz en medio de la realidad

La primera lectura del libro de Isaías nos muestra al siervo de Dios que es consagrado por el Espíritu de Dios para realizar su misión. Pero, podríamos preguntarnos, ¿quién es este siervo de Dios? Unos dicen que es el mismo pueblo de Israel que vivía en el exilio de Babilonia, otros lo identifican con el Segundo Isaías, profeta que escribió los capítulos 40-55 del actual libro de Isaías y que acompañó al pueblo de Israel en el exilio. Finalmente, otros/as estudiosos/as de la Biblia lo identifican con el profeta Jeremías. Lo importante para nosotros(as) es que los cuatro poemas o cánticos del servidor de Yahvé han sido aplicados a Jesús, el verdadero servidor de Dios y de su pueblo.

Jesús, como verdadero enviado de Dios tiene sobre sí el Espíritu de Dios. Tiene como misión no descansar hasta que se implante el derecho y la justicia en la tierra. Tiene como una de sus misiones el unir al pueblo de Dios disperso y ser luz para las naciones, realizando acciones en favor de la gente necesitada: abre los ojos a los ciegos, saca a los presos de la cárcel y del calabozo a los que están en la oscuridad.

Nuestras comunidades tienen también que asumir la misma misión de Jesu­cristo, siervo de Dios. A nosotros(as) nos toca también la tarea de unir a nuestro pueblo en comunidades cristianas en donde se realice un trabajo en favor de -y con- la gente más necesitada. Además, debemos impulsar y estimular la creación de organizaciones comunitarias que luchen por el bien común de todos­/as.

2. Pasó haciendo el bien y sanando a los/as dominados/as por el diablo.

El bautismo de Jesús supuso el inicio de su actividad pública y el co­mienzo de su misión comprometida con la construcción del Reino de Dios. Por esto,  Pedro, en la segunda lectura de hoy,  resume en pocas palabras la vida y la misión de Jesús: “Pasó haciendo el bien y sanando a los dominados por el dia­blo” (Hch 10,38). Toda su existencia fue un proyecto de bien, de vida y de salvación para el pueblo de Dios.

Una tarea fundamental de la misión de Jesús es liberar a los/as dominados/as y tiranizados/as por el diablo. Jesús sabía que quienes se oponían al proyecto del bien, eran precisamente el diablo y sus seguidores. Por eso, su misión consis­te en liberar a esos/as hermanos/as de las garras del príncipe del mal y de sus discípulos, que buscan poder y dinero a cualquier precio.

Como bautizados/as tenemos que tomar conciencia de que tenemos la misma misión de Jesús: hacer el bien e ir ayudando a liberar a los/as que se encuentran prisioneros/as de sus vicios y esclavitudes personales o esclavizados/as por aquellos/as que son seguidores del demonio: los/as que oprimen y pisotean a los/as débiles y a los/as empobrecidos/as.

Para la oración de las y los participantes:

1.   Por todos/as los/as seguidores/as de Jesús, para que se distingan siempre por su amor a la paz, a la concordia, a la justicia, y al derecho.

2.   Para que aprendamos de aquellas personas que aun sin la luz del Evangelio han descubierto la necesidad de luchar por los derechos humanos.

3.   Para que todos/as renovemos nuestro bautismo: nuestra decisión de asumir el reto que Jesús nos plantea y nos comprometamos con su proyecto de “implantar el Derecho en el mundo”.

Exhortación final: Hemos celebrado la fiesta del bautismo de Jesús. Este significó el comienzo de su misión comprometida con la construcción del Proyecto de Vida Digna para el pueblo empobrecido y creyente. La Palabra de Dios nos ha invitado a revisar seriamente nuestros compromisos bautismales, para descubrir si realmente nuestra misión es parecida a la de Jesús. Ojalá que sigamos trabajando para vivir una fe en comunidad que real­mente se comprometa con la creación de mejores condiciones de vida para las personas más necesitadas que viven en nuestras comunidades, dominadas y víctimas de los vicios y codicia de quienes tienen poder y dinero en esta sociedad.

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UNA LUZ DE ESPERANZA PARA EL MUNDO A2ºO (Sem. 10-16/1/11)

Introducción: Nos reunimos como miembros/as de una comunidad que tiene la misión de ser luz en medio de las tinieblas de esta sociedad en que vivimos. Al alimentarnos en su mesa y al escuchar su Palabra fortalecemos nuestra fe, para seguir realizando la misión que él nos ha encomendado, en medio de la realidad de nuestros barrios y comunidades rurales. Que esta reflexión fortalezca la fe y la esperanza para que nos convirtamos en una luz que ilumi­ne a nuestras familias y a nuestras comunidades

1ªL: Isaías 49,3.5-6. Te voy a poner como luz para el mundo

I: A continuación leemos unos de los 4 poemas del Segundo Isaías, llamados los “Cánticos del Siervo de Yahvé”. ¿Quién es ese servidor del proyecto propuesto por el dios Yahvé? Podríamos identificarlo con el pueblo de Israel y con el mismo profeta Isaías.

En la lectura que leemos a continuación, Dios, por medio de su profeta,  afirma que ha elegido a su siervo, a quien le ha comunicado su Espíritu, y le ha encomendado la misión de ser luz para las naciones.

T: El Señor me dijo: “Tú eres mi servidor, Israel, y por ti me daré a co­nocer”. Mientras que yo pensaba: “He trabajado de balde, para nada he gastado mis fuerzas”. Vi que mis derechos los protegía Yahvé y que mi salario lo tenía mi Dios. Fui tomado en cuenta por Yahvé, mi Dios me prometió su apoyo.

Y ahora, Yahvé ha hablado, el que me formó desde el seno materno para que fuera su servidor, para que le traiga a Jacob y le junte a Israel: “No vale la pena que seas mi servidor únicamente para restablecer a las tribus de Jacob, o traer a sus sobrevivientes a su patria. Te voy a poner, además, como una luz para el mundo, para que mi salvación llegue hasta el último extremo de la tierra”.

Salmo de hoy: Jesús es un profeta responsable

  1. ¡Ay de ustedes hipócritas, que viven de la mentira. Todas las obras que hacen son engaño y falsedad; ya que compran y manejan la verdad!
  2. ¡Ay de ustedes hipócritas que adornan sus vestidos, pero dentro están llenos de basura y suciedad. Remodelen su interior de verdad!
  3. ¡Ay de ustedes hipócritas se fijan en pequeñeces; pero no ven lo importante: la justicia y la honradez! ¡Y se callan sin decir la verdad!

3ªEv: Juan 1,29-34. El Espíritu bajará sobre él como paloma

I: La misión de Juan el Bautista era preparar el camino a Jesús. En la lec­tura que leemos a continuación este gran profeta da su testimonio sobre el Salvador. Jesús es el Cordero de Dios que carga con el pecado del mundo y nos da la vida y la salvación

T: Al día siguiente, Juan vio a Jesús que le venía al encuentro y excla­mó: “Ahí viene el Cordero de Dios, el que carga con el pecado del mundo. De él yo decía: Detrás de mí viene un hombre que ya está delante de mí, porque existía antes que yo.

Yo no lo conocía; pero mi misión y mi bautismo con agua eran para él, para que él se diera a conocer a Israel”.

Y Juan dio este testimonio: “He visto al Espíritu bajar del cielo como paloma y quedarse sobre él. Yo no lo conocía, pero Dios, que me envió a bauti­zar con agua, me dijo también: Verás al Espíritu bajar sobre aquel que ha de bautizar con el Espíritu Santo, y se quedará en él. ¡Y yo le he visto! Por eso puedo decir que éste es el Hijo de Dios”.

PARA LA REFLEXION COMUNITARIA, FAMILIAR O PERSONAL

  1. 1. ¿Cuál es la misión del/de la verdadero/a servidor de Dios?
  2. 2. ¿Para qué fue Jesús ungido por el Espíritu Santo?

1.            Tú eres mi servidor, de quien estoy orgulloso

Hemos leído hoy en la primera lectura unos versículos del segundo de los cánticos del Servidor de Yahvé. Recordamos que el pasado domingo también escu­chamos el primero de dicho cánticos (Is 42,1-9)[1]. Ese servidor ha sido elegi­do desde el seno materno para realizar la misión que se le encomienda. Es por tanto Dios quien ha tomado la iniciativa y ha llamado a su elegido.

El segundo cántico habla de la misión del siervo de Dios: a) debe ser signo de unión, tiene que juntar a Israel; b) Debe ser luz para el mundo; c) tiene que hacer llegar la salvación de Dios hasta el extremo de la tierra. Es por tanto una llamada para una misión que tiene dimensiones universales, que traspasa los límites del pueblo judío y tiene que llegar a todos los hombres y mujeres, sean de la nación que sean.

En la realización de esa misión el siervo encontrará serias dificulta­des, porque al realizar su misión chocará contra los intereses de los que tie­nen poder en este mundo. Por eso, en algunas ocasiones, el servidor se sentirá fracasado, hasta llegar a afirmar: “He trabajado en balde, para nada he gasta­do mis fuerzas” (Is 49,3). El mismo Dios permitió los sufrimientos del servidor, como una forma de fortalecerse en medio de la misión encomendada: “Quiso Yahvé destrozarlo con padecimientos y él ofreció su vida como sacrificio por el pe­cado. Por esto, verá a sus descendientes y tendrá larga vida, y por él se cum­plirá lo que Dios quiere” (Is 54,10).

Como comunidad creemos que Jesús fue el verdadero servidor de Dios y de su pueblo; por esto, como seguidores/as suyos, tenemos una misión parecida a la del servidor de Yahvé, de ser signos de unidad y de mostrar la salvación de Dios a todos los que estén necesitados de su amor. En esa misión nos encontraremos con serias dificultades. Pero no debemos temer, pues tenemos la conciencia de que Dios está de nuestra parte y camina con su pueblo.

2. Jesucristo, el servidor ungido por el Espíritu

Jesucristo es el servidor de Dios ungido por el Espíritu para liberar a los/as oprimidos/as e iluminar a los paganos, a los/as que todavía no forman parte de la comunidad cristiana.

En la lectura evangélica que hemos hecho hoy (Jn 1,29-34) Juan Bautista afirma dos veces: “Yo no lo conocía” (Jn 1,31.33) y siente que su propio bautismo no es el importante, es sólo preparatorio. Pero sigue avanzando en su experiencia, y puede ahora testimoniar que ha visto al Espíritu bajar y quedar sobre él . Es el Espíritu de la fuerza de Dios que estuvo en el inicio de la creación (Gen 1,1), el mismo también que se da al servidor de Yahvé y lo hace “luz de las naciones” (Is 49,6) para que su salvación “alcance hasta el confín de la tierra”. Ese Jesús es un profeta invadido por el Espíritu de Dios.

Como Juan Bautista tenemos la misión de ser precursores de Jesús, de prepararle el camino para que su salvación pueda llegar al mayor número posible de personas. A nosotros/as también se nos ha concedido su Espíritu para anunciar el Evangelio de la salvación y para realizar acciones de solidaridad que conviertan a nuestras comunidades en una luz en medio de las tinieblas del mundo en que vivimos.

Para la oración de las y los participantes:

  1. Para que todos/as los/as cristianos/as realicemos voluntariamente la tarea de ser anticipadores/as de Jesús, sus precursores, como Juan Bautista, roguemos al Señor.
  2. Para que estemos dispuestos/as a cargar con ese “pecado del mundo” luchando para que de nuestra sociedad se vaya eliminando la injusticia estructural que condena a la muerte prematura a millones de hermanos/as, roguemos al Señor.
  3. Para que no confundamos nuestro deseo de ser testigos de Jesús con las actitudes de arrogancia, de dominio, de quien se cree poseedor único de la verdad.

Exhortación final: La lectura de la Palabra del día hoy nos han ayudado a hacernos cons­cientes de que somos seguidores/as de Jesús, quien fue capaz de dar su vida por nosotros/as que formamos parte de su pueblo. Al llamarnos desde el seno materno para realizar la misión que El nos encomienda, nos invita a la perfección, al compromiso militante, con­virtiéndonos en una luz que ilumina las tinieblas y la oscuridad de la fa­mi­lia, de la comunidad, de nuestro país y del mundo en que vivimos.

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EL PUEBLO EN TINIEBLAS VIO UNA LUZ GRANDE A3°O (Sem. 17-23/1/11)

Introducción: Como comunidad de hermanos y hermanas, comprometidos/as con el Proyecto de Vida Digna, nos reunimos para celebrar nuestra fe y nuestro compromiso. Estamos conscientes de que somos llamados/as a ser una luz en medio de la oscuridad del mundo en que vivimos.  Para no dejarnos contaminar con la forma de vivir de aquellos/as que son defensores/as del proyecto del mal basado en la injusticia y en la opresión de los/as débiles necesitamos la fuerza del Espíritu de Dios. Por eso escuchamos la Palabra que nos fortalece y nos alimentamos en la mesa de la fraternidad, donde tienen lugar todos/as aquellos/as que se esfuerzan cada día por ser testigos/as creíbles del Proyecto de Vida Digna, presentado por Jesús de Nazaret.

1ªL: Is. 8,23-9,3. El pueblo fue iluminado

I: El texto que leemos a continuación forma parte de un poema que hace referencia probablemente a la campaña militar desarrollada por el rey de Asiria contra Palestina en el año 732 a.C. cuando deportó un primer grupo de judíos. Estos eran los/as pobladores/as del territorio de las tribus de Zabulón y Neftalí lo que luego pasaría a ser Galilea, la región de Jesús.  Isaías anuncia un “día de Yahvé” que traerá la liberación a los/as deportados/as.

T: En el pasado el Señor casi aniquiló al país de Zabulón y al país de Neftalí, pero en el futuro se llenará de gloria la carretera del mar, más allá del Jordán, en la región de los paganos.

El pueblo que caminaba en la noche divisó una luz grande; habitaban el oscuro país de la muerte, pero fueron iluminados. Tú los has bendecido y multiplicado, los has colmado de alegría. Es una fiesta ante ti como en un día de siega, es la alegría de los que reparten el botín. Pues el yugo que soportaban y la vara sobre sus espaldas, el látigo de su capataz, tú los quiebras como en el día de Madián[2].

Salmo de hoy: Buenas Noticias para mi pueblo

  1. Caerán los que oprimen la esperanza de mi pueblo. Caerán los que comen su pan sin haber sudado.
  2. Un nuevo día amanece y los campos reverdecen, gente nueva aparece, de una tierra nueva crece.
  3. Podemos cambiar la historia y crear otro mundo posible. Si unimos nuestras manos, si nos vemos como hermanas y hermanos; lograremos lo posible: ser un pueblo de gente libre.

3ªL: Mt. 4,12-23. La gente que vivía en la oscuridad ha visto una luz grande

I: Desde la tierra de Galilea, lugar marginado por muchos judíos se anuncia una luz para todo el pueblo. Desde allí se proclama el mensaje central de Jesús: el Proyecto de Vida Digna (Reino de Dios) que exige un cambio radical de vida. Esa empresa necesita de hombres y mujeres que se comprometan con su realización, por eso Jesús llama a quienes quiere para que le sigan.

T: Cuando Jesús oyó que Juan había sido encarcelado, se retiró a Galilea. No se quedó en Nazaret, sino que fue a vivir a Cafarnaún, a orillas del lago, en la frontera entre Zabulón y Neftalí.

Así se cumplió lo que había dicho el profeta Isaías: Tierra de Zabulón y tierra de Neftalí, en el camino hacia el mar, a la otra orilla del Jordán, Galilea, tierra de paganos, escuchen: La gente que vivía en la oscuridad ha visto una luz muy grande; una luz ha brillado para los que viven en lugares de sombras de muerte.

Desde entonces Jesús empezó a proclamar este mensaje: «Renuncien a su mal camino, porque el Reino de los Cielos está ahora cerca.»

Mientras Jesús caminaba a orillas del mar de Galilea, vio a dos hermanos: uno era Simón, llamado Pedro, y el otro Andrés. Eran pescadores y estaban echando la red al mar.  Jesús los llamó: «Síganme, y yo los haré pescadores de hombres.» Al instante dejaron las redes y lo siguieron.

Más adelante vio a otros dos hermanos: Santiago, hijo de Zebedeo, con su hermano Juan; estaban con su padre en la barca arreglando las redes. Jesús los llamó, y en seguida ellos dejaron la barca y a su padre y lo siguieron.

Jesús empezó a recorrer toda la Galilea; enseñaba en las sinagogas de los judíos, proclamaba la Buena Nueva del Reino y curaba en el pueblo todas las dolencias y enfermedades.

PARA LA REFLEXION COMUNITARIA, FAMILIAR O PERSONAL

  1. ¿Dónde está la esperanza del pueblo que camina en las tinieblas
  2. ¿Por qué el mensaje central de Jesús se anuncia desde la Galilea marginada?

1.  La esperanza del pueblo que camina en las tinieblas

En la primera lectura que hemos hecho hoy se habla de un pueblo que habitaba en las tinieblas y que ha visto una luz grande. Probablemente el texto haya querido mantener viva la esperanza de los/as deportados/as por el imperio asirio en el siglo 8° a.C. o los/as deportados/as por el imperio babilónico en el siglo 6° a.C. Para nuestra comunidad cristiana el texto tiene una aplicación importante: ya no son sólo los/as israelitas desterrados/as los/as que están en tinieblas; somos todos/as los seres humanos que están lejos de Dios, sumidos en violencias, codicias, vanidades, tan oscuras como la muerte. Anhelamos ser liberados/as, ver salir el sol de la justicia, de la solidaridad, la paz…

¿Que somos pesimistas? Basta contemplar el abismo que separa a las naciones ricas de las pobres, a los/as ricos/as de nuestra isla y a los/as más empobrecidos/as, considerar los elevados porcentajes de hambrientos, analfabetos/as, enfermos/as, desocupados/as y demás afligidos/as de múltiples carencias en nuestro planeta, todo para que vivan en la opulencia y el derroche unos pocos privilegiados. Más cerca, a nuestro alrededor, nuestros propios hermanos/as, compatriotas, vecinos/as, nuestros prójimos, los haitianos de los bateyes, como extraños en su propia isla, carentes de lo más imprescindible para vivir. Eso es suficiente para comprender al profeta que se preocupa por la situación del pueblo que caminaba en tinieblas, que habitaba en tierra de sombras. Pero la esperanza es más fuerte que la muerte; por eso el profeta puede ver el amanecer de la liberación que traerá gozo y alegría. El Evangelio dará razón al profeta.

2. El Proyecto de la Vida Digna se anuncia desde la Galilea marginada

Jesús entra en escena, y opta por la Galilea (Mt 4,12), la región marginada y despreciada por los judíos de la capital y del sistema social judío.

Para Jesús no hay exclusivismo que valga: él no va primero a predicar a Jerusalén a la capital de los poderosos; se dirige a la Galilea de los paganos. Y no predica solamente en las sinagogas, sino también a campo abierto, a todo el que quiera escucharle. Su mensaje no es, como algunos/as pudieron esperarlo, el anuncio de un juicio de condenación; es la proclamación de la visita de un Dios misericordioso, paterno, amigable, que viene a sanar y salvar, a alimentar y a perdonar, a consolar a dar coraje para vivir con la dignidad de hijos/as suyos. Y para que el Evangelio permanezca en el tiempo y en los lugares, lo encomienda a una sucesión de testigos, apóstoles suyos, enviados, que lo han llevado hasta los confines del mundo.

En el evangelio que hemos leído hoy se cita el oráculo de Isaías que la llama Galilea de las naciones, o de los paganos: la luz verdadera será particularmente para los/as que están más cerca de las tinieblas (Is 8,23b-9,3). De alguna manera se está preanunciando el envío último de Jesús resucitado (Mt 28,19): hagan discípulos a todas las naciones, a todos los pueblos.

Para la oración de los/as participantes

  1. 1. Por las personas que se sienten en tinieblas, sin sentido, sin esperanza… para que encuentren la luz de Jesús en la vida y en la práctica del amor y de la justicia de los/as cristianos/as que les rodean… roguemos…
  2. 2. Para que redescubramos con ojos nuevos y corazón nuevo lo que significa hoy la buena noticia del evangelio en este mundo globalizado, cansado y posmoderno. Roguemos…
  3. 3. Para que nosotros/as, como Jesús, no despreciemos a nadie, y hagamos opción preferencial por los/as marginados/as y desatendidos/as. Roguemos…

Exhortación final: Hemos celebrado la fe que fortalece nuestro caminar. Se nos pide continuar en el camino de la fe y seguir llevando en alto la luz del Evangelio que tiene que iluminar las tinieblas del mundo, de nuestras comunidades y producir frutos de amor, justicia y solidaridad.

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FELICES LOS/AS POBRES GUIADOS/AS POR EL ESPIRITU A4ºO (Sem. 24-30/1/11)

Introducción: Nuestras comuni­dades cristianas y nuestros grupos populares están formadas en su mayoría por mujeres y hombres empobreci­dos. Hoy la Palabra nos dirá, una vez más, que los/as humildes, los/as empobrecidos y excluidos son los/as preferidos del corazón del Dios de Jesús. Con nosotros/as El quiere realizar un proyecto de Vida y de salvación, donde aprendamos a compartir como hermanos y hermanas todo lo que El nos ha dado. Por eso, en esta celebración le damos gracias y le pedimos fuerzas para ser fieles a la misión que El nos ha encomendado.

1ªL: Sofonías. 2,3; 3,12-13. Practiquen la justicia y sean humildes

I: Sofonías es un profeta que realiza su misión evangelizadora en el reino de Judá, en tiempos del rey Josías (640-609). Hace oír su voz profética hacia el año 630, después de cerca de 60 años que no se oía la voz de los profetas, pues el gran Isaías había terminado su misión hacia el 690 a.C.

En la siguiente lectura Sofonías invita a los/as pobres del país a buscar a Yahvé, porque El es el refugio y el defensor de los/as débiles e indefensos/as.

T:   Busquen a Yahvé todos ustedes, los pobres del país, que cumplen sus manda­tos, practiquen la justicia y sean humildes y así tal vez encontrarán refugio el día en que Yahvé venga a juzgarlos.

Dejaré subsistir dentro de ti a un pueblo humilde y pobre, que buscará refugio sólo en Dios.

Aquellos que queden de Israel no se portarán injustamente ni dirán más mentiras, ni hallará en su boca palabras engañosas. Podrán alimentarse y des­cansar sin que nadie los moleste.

Salmo de hoy: Esa gente es feliz porque practica la justicia y el amor solidario.

  1. Quienes tienen y nunca se olvidan que a otros y a otras les falta.
  2. Quienes ponen en todas las cosas amor y justicia; quienes dan y no piensan jamás en la recompensa.
  3. Quienes siempre trabajan luchando por una Vida Digna; quienes están liberados/as de sus ambiciones.

3ªEv:  Mateo 5,1-12. Felices las y los pobres guiados y guiadas por el Espíritu

I: El Evangelista Mateo nos presenta las bienaventuranzas como el programa de vida de todo/a seguidor/a de Jesús. Estas se presentan como las condiciones fundamentales que debe vivir el/la discípulo/a para envolverse en el Proyec­to de Dios.

Quien quiera vivir de acuerdo al programa que nos presenta Jesús, tendrá dificultades y problemas, pero tendrá también la fuerza de Dios y la alegría de vivir de acuerdo a su Palabra salvadora.

T: Jesús, al ver a toda esa muchedumbre, subió al monte. Allí se sentó y sus discípulos se le acercaron. Comenzó a hablar, y les enseñaba así:

“Felices los pobres con Espíritu, porque de ellos es el Reino de los cielos.

Felices los que lloran, porque recibirán consuelo.

Felices los pacientes, porque recibirán la tierra en herencia.

Felices los que tienen hambre y sed de Justicia, porque serán saciados.

Felices los compasivos, porque obtendrán misericordia.

Felices los de corazón limpio, porque ellos verán a Dios.

Felices los que trabajan por la paz, porque serán reconocidos como hi­jos de Dios.

Felices los que son perseguidos por causa del bien, porque de ellos es el Reino de los cielos

Dichosos ustedes cuando por causa mía los maldigan, los persigan y les levanten toda clase de calumnias. Alégrense y muéstrense contentos, porque será grande la recompensa que recibirán en el cielo. Pues bien saben que así trataron a los profetas que hubo antes que ustedes”.

PARA LA REFLEXION COMUNITARIA, FAMILIAR O PERSONAL

1. ¿Cómo pueden las y los empobrecidos y excluidos empoderados asumir el Proyecto de vida digna para todos/as?

2. ¿Qué significa ser “Pobres con Espíritu”?

  1. La acogida de las y los empobrecidos del proyecto de Vida Digna propuesto por los profetas de  Yahvé

Cuando el profeta Sofonías realiza su misión profética ya había sido destruido el reino del Norte, Israel y sus 10 tribus habían sido dispersadas. Esta destrucción la realizó el imperio Asirio en la segunda parte del s. 8° a.C. Deportó a toda la gente noble e importante, a los artesanos, a los sacerdotes, dejando sólo a los más pobres y a los campesinos, quienes posteriormente serían despo­jados de sus tierras por las nuevas personas que el imperio trajo de otros lugares para que vivieran en la zona de Samaría y del reino del Norte.

Por otro lado en el reino de Sur, Judá, había un grupito de personas adineradas, sobre todo la gente relacionada con el Sumo Sacerdote y los que administraban los negocios del templo. Pero la mayor parte estaba constituida por gente pobre. En medio de esta situación Sofonías invita a esos pobres a buscar a Dios porque sólo El se convierte en refugio de los/as necesitados y los/as débiles.

La mayor parte de nuestras comunidades están formadas por personas empobrecidas. A estos pobres el Señor los sigue invitando a formar parte de su Iglesia y de su comunidad. La comunidad cristiana, por su parte está llamada a asumir una opción por los más pobres. En este sentido señalan los obispos católicos  latinoame­ricanos en Puebla: “El compromiso evangélico de la Iglesia, como ha dicho el Papa, debe ser como el de Cristo: un compromiso con los más necesitados. La Iglesia debe mirar, por consiguiente, a Cristo cuando se pregunta cuál ha de ser su acción evangelizadora. El Hijo de Dios demostró la grandeza de ese com­promiso al hacerse hombre, pues se identificó con los hombres haciéndose uno de ellos, solidario con ellos y asumiendo la situación en que se encuen­tran, en su nacimiento, en su vida, y, sobre todo, en su pasión y muerte donde llegó a la máxima expresión de la pobreza” (Pue­bla,1141).

2.  Dichosos los/as pobres con Espíritu

Las bienaventuranzas evangélicas las encontramos en Mateo (Mt 5,1-12) y en Lucas (Lc 6,20-26). Estas debemos entenderlas en el con­texto del discipulado de Jesús. Es decir, no se refieren a cualquier tipo per­sona ni a cualquier tipo de pobre; sino a la persona que además de ser pobre, se ha convertido en discípulo/a de Jesús, guiado por su Espíritu. La primera bienaventuranza hace refe­rencia a los/as pobres según Lucas (Lc 6,20) y a los/as pobres con Espíritu según Mateo (Mt 5,3)[3].

Lucas señala que Jesús llamó bienaventurados a los/as pobres, a los/as que pasan hambre, a los/as que lloran, a los/as que son perseguidos/as. Según muchos/as estudiosos/as de la Biblia, el texto de Lucas está más cerca de las Palabras auténti­cas de Jesús. Mateo habría especificado qué tipo de pobre es el bienaventurado: “El Pobre con Espíritu”; es decir al pobre que se ha convertido en discípulo/a de Jesús, que se deja guiar por su Espíritu, y que está comprometido en el Proyecto de Dios.

El compromiso de todos/as los/as pobres, discípulos/as de Jesús, es seguir traba­jando para construir su Reino, su Proyecto de vida justa y digna para todos/as. Y él quiere que se construya desde los/as humil­des, desde los/as que no tienen poder en este mundo, pero que han puesto en él su confianza. Como comuni­dad cristiana debemos asumir este compromiso con de­cisión y valentía.

Para la oración de las y los participantes

1.    Por toda la Iglesia de Jesús para que asuma con valentía y decisión la opción preferencial por las y los empobrecidos y excluidos. Roguemos…

2.    Por todos los pobres y excluidos que son dominados y explotados por políticos y empresarios quienes tienen poder y dinero en esta sociedad para que fortalezcan su conciencia y se organicen para liberarse de esa opresión. Roguemos…

3.     Por todas aquellas personas que luchan  por la causa de la justicia para que se no desanimen y continúen realizando su trabajo a pesar de las dificultades.

Oración final: Dios, Padre-Madre nuestra, tú que quieres a todos/as tus hijos e hijas, pero tienes un cariño especial para los/as más empobrecidos y excluidos, permite que todos/as aquellos/as que estamos trabajando por la causa de tu proyecto sintamos la alegría  de vivir cada día de acuerdo al mandamiento del amor solidario. Que las dificultades que encontramos, ni los conflictos y persecuciones, nos alejen del camino que hemos elegido. Por Jesucristo, amigo y hermano de los/as pobres con Espíritu. Amén.

 


[1]      Los cánticos del Servidor del proyecto de Yahvé, propuesto por los profetas, lo podemos encontrar en: Is 42,1-9; 49,1-7; 50,4-11; 52,13-53,12.

[2] “El día de Madián” hace referencia a la victoria que el juez judío Gedeón obtuvo sobre los enemigos madianitas en el Norte de Palestina, en el tiempo de la conquista de la tierra de Canaán por parte de los judíos (s. 12 A.C.). Los madianitas emprendieron la fuga sin ni siquiera enfrentar el ejército comandado por Gedeón (Jue 7,16-22).

[3] El versículo de Mt 5,3 no es fácil traducirlo a nuestra lengua materna desde el original griego. Ha sido traducido de diversas maneras: “Felices los pobres de Espíritu” (Biblia de Jerusalén) o “Felices los que tienen espíritu de pobre” (Biblia Latinoamericana), o también “Felices los que eligen ser pobres” (Nueva Biblia Española). Siguiendo la propuesta del teólogo-mártir latinoamericano Ignacio Ellacuría, traducimos la expresión griega por, “Pobres con Espíritu”. Nos parece que esta forma de traducir la frase original del griego  además de ser más coherente con la lengua original, está más cerca de las palabras, la práctica solidaria y la opción de Jesús por el mejoramiento de vida de las y los empobrecidos empoderados que asumen el proyecto de Vida Digna propuesto por él.

 


Reflexiones Bíblicas Semanales. Diciembre 2010

noviembre 29, 2010

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Reflexiones bíblicas semanales. Diciembre 2010


CAMBIAR DE VIDA Y DE RUMBO A2ºA (29/11-5/12/2010)

 

Introducción: Hoy se nos presenta a la persona de Juan el Bautista, profeta que preparó los caminos para la el desarrollo de la misión salvadora y liberadora y la presentación del Proyecto de Vida Buena que hizo Jesús. Juan con su llamado a la conversión nos invita también a nosotros y nosotras a revisar nuestra vida y nuestras actitudes para estar realmente preparados y preparadas para renovar en este tiempo de adviento y navidad nuestro compromiso con la creación de mejores condiciones de vida para todos y todas y en especial para los sectores sociales más empobrecidos y excluidos.

1ªL: Isaías 11,1-10. El hará justicia a los débiles

I: En el año 736 a.C. Israel, el reino del Norte, y sus vecinos de Aram (la actual Siria) tratan de obligar al pequeño reino de Judá a que se una con ellos contra el imperio asirio que los estaba amenazando. Entonces Ajaz, rey de Jerusalén, a pesar de las advertencias de Isaías, llama a los ejércitos de Asiria para que defienda a su pueblo. En el 721 a.C. es destruido el reino del Norte y una parte de su población es deportada, quedando sólo el reino del sur, Judá. En medio de esta situación Isaías anuncia que nacerá un rey, descendiente de Jesé, padre del rey David, que tendrá la protección divina, que juzgará a su pueblo con justicia.

 

T: Una rama saldrá del tronco de Jesé, un brote surgirá de sus raíces. Sobre él reposará el Espíritu de Yahvé, espíritu de sabiduría e inteligencia, espíritu de prudencia y valentía, espíritu para conocer a Yahvé, y para respetarlo, y para gobernar conforme a sus preceptos.  No juzgará por las apariencias ni se decidirá por lo que se dice, sino que hará justicia a los débiles y dictará sentencias justas a favor de la gente pobre.

Su palabra derribará al opresor, el soplo de sus labios matará al malvado. Tendrá como cinturón la justicia, y la lealtad será el ceñidor de sus caderas.

El lobo habitará con el cordero, el puma se acostará junto al chivo, el becerro comerá al lado del león y un niño chiquito los cuidará. La vaca y el oso comerán hierba en compañía y sus crías reposarán juntas, pues el león también comerá pasto, igual que el buey.

El niño de pecho pisará el hoyo de la víbora, y sobre la cueva de la culebra el pequeñuelo colocará su mano.

No cometerán el mal, ni dañarán a su prójimo en todo mi Cerro santo, pues, como llenan las aguas el mar, se llenará la tierra del conocimiento de Yahvé. Aquel día la raíz de Jesé se levantará como una bandera para las naciones, los pueblos irán en su busca y su casa se hará famosa.

 

Salmo de hoy: ¡Solidaria es la gente que vive y que siente en su vida el amor!

 

  • Quienes tienen y nunca se olvidan de que a otros/as les falta; los/as que nunca usaron la fuerza, si no la razón; las que dan una mano y ayudan a quienes han caído.
  • Quienes ponen en todas las cosas amor y justicia; los que nunca sembraron el odio, tampoco el dolor; quienes dan y no piensan jamás en su recompensa.
  • Quienes son generosos/as y da de su pan un pedazo; quienes siempre trabajan pensando en un mundo mejor; quienes están liberados de todas sus ambiciones.

 

Ev:  Mateo 3,1-12. Cambiar la vida y la mentalidad

 

I:  La lectura que leemos a continuación nos presenta a Juan el Bautista, profeta que preparó el camino para la presentación de la propuesta de vida digna que hizo el Maestro de Galilea. Su mensaje coincide con el de Jesús. Se trata de convertirse, cambiar de vida, y bautizarse para vivir como personas y comunidades responsables y comprometidas. Al mismo tiempo se denuncia la falsa religión de fariseos y saduceos, quienes no fueron capaces de acompañar su fe y creencias con obras concretas de amor y de justicia.

T:  En aquel tiempo se presentó Juan Bautista en el desierto de Judea, y proclamaba este mensaje: “Cambien su vida y su corazón, porque el Reino de los Cielos se ha acercado”. De él hablaba el profeta Isaías al decir: “Escuchen ese grito en el desierto: Preparen el camino del Señor, enderecen sus senderos”.

Juan vestía un manto de pelo de camello, con un cinturón de cuero, y se alimentaba con langostas y miel de abeja silvestre. Entonces iban a verlo los judíos de Jerusalén, de Judea y de toda la región del Jordán. Confesaban sus pecados y Juan los bautizaba en el río Jordán.

Al ver que muchos fariseos y saduceos venían a bautizarse, les dijo: “Raza de víboras. ¿Acaso podrán escapar al castigo que se les viene encima? Muestren, pues, los frutos de una sincera conversión, en vez de confiarse en que son los hijos de Abraham. Yo les aseguro que Dios es capaz de sacar hijos de Abraham aun de estas piedras. Fíjense que el hacha llega a la raíz. Ya están cortando a todo árbol que no da buen fruto y lo arrojan al fuego.

Mi bautismo es bautismo de agua y significa un cambio de vida. Pero otro viene después de mí y él es más poderoso que yo y yo no soy digno de llevarle los zapatos. El los bautizará en el fuego o sea, en el soplo del Espíritu Santo. El tiene en sus manos el cedazo y limpiará su trigo que guardará en sus almacenes, pero la paja la quemará en el fuego que no se apaga.

 

Para la reflexión comunitaria, familiar o personal

1. ¿Por qué debemos ser agentes del cambio personal y social?

2. ¿Cuáles son los frutos que se nos pide dar?

 

1. Llamadas y llamados a ser agentes de cambio

Juan el Bautista, como precursor de Jesús, hace un llamado a la conversión, al cambio de vida, de corazón, y de forma de relacionarse con uno o una misma, con las demás personas, con la naturaleza, nuestra madre, y con el Dios Salvador y liberador. Y es que no puede recibirse al Jesús que se encarna, que se acerca, desde una situación de egoísmos e injusticias personales y sociales. Por eso invitaba a la gente de su pueblo a confesar los pecados y a bautizarse como signos de esa conversión.

Esta “voz del desierto” invita al pueblo a una conversión, a un cambio que exige el arrepentimiento: “cambien de vida porque el Reino de Dios se ha acercado” (Mt 3,2). Exige también la confesión pública de las propias injusticias y maldades: “confesaban sus pecados” (Mt 3,6) y, finalmente, exige los frutos de las buenas obras como prueba del deseo de cambio: “Muestren los frutos de una sincera conversión” (3,8). Esta conversión es necesaria para poder recibir y aceptar la novedad, el cambio radical que nos pide la persona de Jesucristo y su mensaje. Esta conversión es la preparación para un nuevo nacimiento de la persona: “en verdad te digo: nadie puede ver el Reino de Dios si no nace de nuevo” (Jn 3,3).

El bautismo que realizaba Juan el Bautista en el río Jordán se presentaba como un signo del cambio interior que debían dar las personas. Sin embargo, no serán bautizadas aquellas personas que rechazarán a Jesús: los fariseos y saduceos; Juan se niega a aceptarlos, pese a su apariencia y fama de ser personas religiosas (Mt 3,7). No encuentra en ellos (que son poderosos económica y políticamente) voluntad de cambio.

Con frecuencia en las comunidades cristianas, en las comunidades de base, en las células comunitarias, hay personas que comienzan el trabajo evangelizador, o asumen un determinado ministerio, pero les cuesta ser responsables y constantes. A estas personas hay que animarles a profundizar constantemente la Palabra de Dios, y ahí descubrirán la luz y la fuerza para responder con responsabilidad al trabajo que se les ha encomendado.

Hoy se nos invita como comunidad a convertirnos, a examinar nuestras actitudes para ver si estamos en disposición de recibir al Dios que se hace uno de nosotros y nosotras en la persona de Jesucristo. Y sólo si estamos en ese proceso de conversión podemos invitar a aquellas personas que no están dentro de la comunidad cristiana, así como a los principales responsables de mantener unas estructuras injustas de pecado, a salir de su vida pecaminosa y a ponerse en el Camino de la Vida, de la esperanza y la solidaridad.

 

2.  Hacer justicia a las y los débiles y promover un tiempo de paz

El Emmanuel del que nos habla el profeta Isaías, se caracteriza por hacer justicia a los débiles y dar sentencias justas a favor de la gente pobre  (Is 11,4). Esto trae como consecuencia un tiempo de paz y de armonía entre la naturaleza y el ser humano. Por lo tanto se está proponiendo un tipo diferente de gobierno del que existe en la mayor parte de los países de nuestra América Latina, el Caribe y el mundo.

El profeta sueña con un mundo en el que se establecen relaciones de respeto y solidaridad, en el cual hasta los animales hagan la paz, los salvajes y fieros con los mansos y domésticos. Es el sueño de un mundo sin guerras ni violencias, sin lágrimas ni gritos de dolor, en donde no haya necesidad de fuerza contra nadie, hasta un niño pequeño será capaz de pastorear a los animales de la selva. El profeta ve en sueño a una bandera como señal para que se reúnan todos los pueblos de la tierra, reconciliados entre sí. Tal bandera hondeará sobre el monte de Dios, sobre Jerusalén, convertida por fin en el centro de la paz. Dice un poeta español que “los sueños sueños son”, pero también los sueños pueden realizarse cuando son sueños de justicia y de paz, y cuando nos empeñamos en convertirlos en realidad.

Los que gobiernan en este mundo no se dedican, por lo general, a hacer justicia a las y los débiles. El mismo Jesús lo constató cuando dijo a sus discípulos y discípulas: “Ustedes saben que los que son tenidos como jefes de las naciones, las dominan como señores absolutos y sus grandes las oprimen con su poder. Pero no ha de ser así entre ustedes, sino que el que quiera llegar a ser grande entre ustedes, sea vuestro servidor” (Mc 10,42-43).

La práctica de la justicia está en la prédica de Juan el Bautista; ella lo enfrentó a los poderosos de su tiempo, que pidieron su cabeza. Según el profeta, el Reino de Dios, su Proyecto, propone un mundo de paz y de concordia. Las bellas imágenes que toma del mundo campesino no hacen sino reforzar ese anuncio (Is 11,6-9). Pero con eso mismo, el establecimiento de la justicia se presenta como una condición indispensable.

La mayor parte de las personas que formamos las comunidades cristianas y los grupos del movimiento popular no tenemos poder ni ocupamos cargos públicos en los que se decide la política del país. Pero sí podemos ser profetas que anuncien el Evangelio, que vivan de acuerdo a sus exigencias, y denuncien la conducta corrompida de aquellos y aquellas que tienen poder y dinero en nuestras sociedades, en los países más enriquecidos,  y lo utilizan para satisfacer sus deseos insaciables de adquirir más riquezas y más poder. Este debe ser un compromiso constante.

 

Para la oración de las y  los participantes

–                 1. Para que  en este tiempo de Adviento, las cristianas y los cristianos podamos ser fieles constructores y constructoras de la cultura de la paz y hagamos escuchar nuestra denuncia en estos momentos en que la paz mundial está tan amenazada. Roguemos…

–                 2. Por todos los que gritan y claman proféticamente: para que no se cansen aunque se sientan “voz que clama en el desierto”…

–                 3. Para que continuemos con más fuerza estudiando y reflexionando la Palabra de VIDA que nos invita a cambiar de vida, de corazón, de estructuras sociales  y nos da fuerza en el compromiso de cada día.

 

Exhortación final: Como personas, como familias, como comunidad, se nos invita a dedicar este tiempo de adviento y navidad para renovar nuestra esperanza y nuestras luchas de que es posible construir nuevas relaciones comunitarias y sociales fundamentadas en el respeto, la justicia y la solidaridad. Esta es una forma hermosa de celebrar unas fiestas que el comercio las ha convertido en ocasión de promover un mayor consumo de quienes tienen poder adquisitivo, antes la mirada desafiante de quienes han sido condenados a vivir en la pobreza y en la miseria extrema.

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Cuenten lo que han visto y oído como signo de que se está construyendo una vida digna, A3ºA (13-19/12/2010)

 

 

Introducción: La Palabra bíblica que escucharemos hoy nos invita a estar alegres en la espera de la próxima celebración de la encarnación de nuestro referente y persona comprometida con la construcción de la vida digna,  nuestro Salvador Jesucristo. Esa es una alegría que compartimos en nuestra fraternidad, en nuestra sororidad y en nuestras luchas comprometidas. Por eso nos reunimos para celebrar su presencia en nuestra comunidad, mediante su Espíritu que nos impulsa y su Palabra que nos ilumina para las luchas cotidianas. Que esa alegría que compartimos nos impulse a vivir según las exigencias del estilo de vida propuesto por Jesús.

1ªL:  Isaías 35,1-6.10. Regresarán los deportados

I: El profeta Isaías anuncia el regreso de las y los deportados del pueblo de Israel. Aunque las personas deportadas del reino del Norte por el imperio Asirio en el 721 a.C. nunca regresaron a su tierra, sí pudieron volver las y los deportados por el imperio babilónico hacia el año 537 a.C. Ante este hecho se alegra la naturaleza y surge un período de sanación y liberación total para todas aquellas personas que padecían diversos males físicos como los ciegos, los sordos, los cojos y los mudos.

 

T:  Que se alegren el desierto y la tierra seca, que reverdezca y se cubra de flores la pradera. Que se llene de flores como junquillos, que salte y cante de contenta. Pues le han regalado la grandeza del Líbano y el brillo del Carmelo y de Sarón. Allí aparecerá toda grandeza de Yahvé, todo el brillo de nuestro Dios.

Robustezcan las manos débiles y afirmen las rodillas que se doblan. Díganles a las y los que están asustados: “Calma, no tengan miedo, porque ya viene su Dios a vengarse, a darles a ellos y ellas su merecido; él mismo viene a salvarlos y salvarlas a ustedes”.

Entonces los ojos de las y los ciegos se despegarán, y los oídos de las personas sordas se abrirán, los cojos y cojas saltarán como chivos y chivas y la lengua de las y los mudos gritará de alegría. Porque en el desierto brotarán chorros de agua, que correrán como ríos por la superficie.

Por este camino regresarán las personas libertadas por Yahvé que llegarán a Sión, dando gritos de alegría, y con una dicha eterna reflejada en sus rostros; la alegría y la felicidad los acompañarán y ya no tendrán más pena ni tristeza.

 

Salmo de hoy: Permanecemos firmes y fieles. No nos moverán

 

  • Con fe y compromiso; no nos moverán. Escuchando la propuesta de vida de Jesucristo; no nos moverán.
  • Las y los empobrecidos/as y excluidos/as siempre unidos/as; no nos moverán. Jamás serán vencidos; no nos moverán.
  • Si nos concientizamos; y nos organizamos, no nos moverán.

 

Ev:  Mateo 11,2-11. Cuenten lo que han visto y oído

 

I: Juan fue hecho prisionero, por ser consecuente con la predicación que hacía. Desde la cárcel envía a sus discípulos a preguntarle a Jesús si él era el salvador esperado o no. Jesús no contesta directamente, sino haciendo referencia a las obras concretas que él hacía en favor de la gente más necesitada. Luego Jesús destaca las virtudes que caracterizan la labor profética de Juan, el más grande entre los nacidos de mujer.

 

T:  En aquel tiempo: Juan se enteró en la cárcel de lo que hacía Cristo; por eso envió a sus discípulos a preguntarle: ¿Eres tú el que ha de venir, o tenemos que esperar a otro? Jesús les contestó: “Vayan y cuéntenle a Juan lo que han visto y oído: las y los ciegos ven, las personas cojas andan, los leprosos quedan sanos, los sordos oyen, los muertos resucitan, y una buena nueva llega a las y los pobres. Y, además, ¡feliz el que me encuentra y no se confunde conmigo!

Una vez que se fueron los discípulos de Juan, Jesús comenzó a hablar de él a la gente: “¿Qué fueron a ver ustedes al desierto? ¿Una caña agitada por el viento? ¿Qué fueron a ver? ¿A una persona vestida elegantemente? Pero las personas elegantes viven en palacios. Entonces, ¿qué fueron a ver? ¿A un profeta? Eso sí. Yo les aseguro que Juan es más que un profeta. Porque se refiere a Juan esta palabra de Dios: Mira que yo envío a mi mensajero delante de ti para que te prepare el camino.

Yo les aseguro que no se ha presentado entre la gente un profeta más grande que Juan Bautista. Sin embargo, el más pequeño en el Reino de los Cielos es más que él.

 

Para la reflexión comunitaria, familiar o personal

 

1. ¿Por qué el proyecto de la Vida Digna se construye con acciones concretas de liberación?

2. ¿Por qué es necesario mantener la firmeza y la fidelidad en la lucha cotidiana por crear mejores condiciones de vida?

 

  1. 1. Un proyecto de salvación sustentado en acciones concretas de solidaridad

En la Biblia liberar y salvar son dos verbos sinónimos. En la lengua hebrea se emplea el mismo verbo para expresar ambas realidades. Y es que las y los creyentes que nos han legado el Primer Testamento tienen la convicción de que su Dios muestra su salvación liberando a su pueblo, porque quiere que éste tenga una mejor vida.

El pueblo judío cree que su Dios no sólo permite que un grupo del pueblo judío regrese del exilio de Babilonia (hacia el 537 a.C.), sino que, por medio de su profeta,  realiza acciones en favor de los marginados, marginadas, y desvalidos para mostrarles su salvación (Is 61,1). Esa acción solidaria del Dios judío favorece a las personas más desvalidas: las y los ciegos, sordos/as, cojos/as, mudos/as; es decir, a la gente más necesitada y marginada. En el Evangelio que hemos leído hoy Jesús mismo habla de las acciones que él realiza en favor de las personas más necesitadas.

Estas acciones a las que se refiere Jesús, en diálogo con los discípulos de Juan Bautista, demuestran que ha llegado el tiempo de la construcción de una vida digna:  las y los leprosos son sanados, los muertos resucitan y los pobres son evangelizados. La salvación de Dios no sólo devuelve la capacidad de usar  los ojos, los oídos, o la boca adecuadamente, sino que incluso devuelve la vida a quien la ha perdido (Lc 7,22).

Las obras en favor de las y los pobres y débiles identifican a Jesús como persona comprometida con la situación de las y los empobrecidos y excluidos sociales. El “Hijo del hombre”, que no tiene donde reposar su cabeza, vive en esas obras que expresan la presencia del Proyecto de Vida Digna, en el tiempo presente. Proyecto destinado preferentemente a las y los empobrecidos y a través de ellos y ellas a toda persona humana. Las curaciones de que habla el texto de Mateo (Mt 11,5) son anticipo de la realización del Proyecto de Vida fundamento en el amor solidario.

El alivio del sufrimiento de unos cuantos pobres en el tiempo de Jesús es un signo de la promesa firme de que la buena nueva del proyecto de Vida Digna es anunciado a todas las personas empobrecidas y excluidas de nuestra isla, del Caribe, de América Latina y del mundo. Anuncio que contiene palabras de esperanza y gestos y acciones concretas de solidaridad y liberación.

Como comunidad cristiana tenemos que unir el anuncio del evangelio a las y los empobrecidos, con acciones concretas de promoción humana que vayan creando una vida más digna para todos y todas. Jesús dio el ejemplo en sus días para que entendamos que este es un  compromiso que deben asumir sus seguidores y seguidoras a lo largo de la historia. Hoy también nuestros gestos de solidaridad y nuestras luchas por conseguir mejores condiciones de vida para todos y todas y en particular para los sectores más empobrecidos y excluidos en las áreas de salud, educación, seguridad social, medio ambiente, alimentación… son expresión de nuestro compromiso con la propuesta de Vida Nueva que hizo Jesús que él le llamó “Reino de Dios”, proyecto que construimos con nuestras luchas cotidianas, en la que contamos con la presencia del Espíritu animador de Jesús.

 

2.  Mantener la firmeza y la fidelidad en la lucha cotidiana por crear mejores condiciones de vida

No podemos vivir manteniendo las convicciones, las actitudes y las acciones de algunos grupos de las y los primeros cristianos que sólo vivían pensando en una próxima venida de Jesús. A las creyentes y a los creyentes se nos pide mantenernos firmes en la fe y en los trabajos socio-comunitarios en el día a día. Por tanto, se trata de vivir cada día nuestro compromiso con la defensa de la vida, y nuestra fe, de una forma consciente y creativa. Si así lo hacemos no viviremos con la angustia ni el sobresalto de lo que pueda pasar el día en que nos llegue nuestra muerte física.

Se nos pide vivir nuestra fe de forma firme, sin hacer depender nuestro compromiso de la recompensa que podamos tener en una vida futura. Al mismo tiempo se nos exige paciencia histórica en relación a la misión que se nos encomienda. Y no se trata de una paciencia conformista, sino de aquella que está consciente de que nosotros y nosotras podemos sembrar lo que queramos, pero su crecimiento no depende sólo de nuestro esfuerzo. Es que nuestra vida de creyentes comprometidos y comprometidas con el Proyecto de la Vida Digna no tiene sentido alejada de compromiso cotidiano y solidario con los hermanos y hermanas más empobrecidos y excluidos.

 

Para la oración de las y los participantes

–                 1. Para que todos los cristianos y cristianas, así como todas y todos, las  personas comprometidas con la causa de la justicia vivamos nuestra fe con alegría, manteniéndonos firmes en la esperanza de que estamos construyendo una tierra nueva, en donde reine la justicia y el amor solidario. Recemos.

–                 2. Para que, siguiendo el ejemplo de Juan Bautista, aprendamos a anunciar con nuestras acciones la necesidad de re-construir nuestras relaciones con las personas, las instituciones, las estructuras sociales, a nivel familiar, comunitario, nacional, isleño, caribeño, latinoamericano y mundial. Recemos…

–                 3. Para que frente a las dificultades personales, familiares y sociales no seamos conformistas, sino que pongamos nuestro empeño en la unión y en la organización popular para hacer frente al mal que amenaza la vida. Recemos…

–                 4. Para que en estas vísperas de navidad la austeridad de Juan Bautista, el precursor, nos recuerde que la sobriedad en el gasto, motivada por el deseo de compartir con las y los más empobrecidos, es para las y los excluidos una buena noticia que anuncia la efectividad del nacimiento y de la encarnación de Jesús. Recemos…

 

Exhortación final:  La proximidad de la celebración del nacimiento de Jesús, una divinidad encarnada, nos cuestiona sobre nuestro compromiso con la construcción del Proyecto de Vida Digna para todos y todas y en especial para los grupos sociales más excluidos y empobrecidos. Esa lucha tenemos que hacerla y articularla con todas las organizaciones y redes que luchan por crear mejores condiciones de vida para los sectores tradicionalmente excluidos. En ese esfuerzo colectivo demostramos nuestra fe en una divinidad que decidió poner su “rancho” y acompañar la lucha por mejores condiciones de vida de un pueblo empobrecido, militante y creyente.

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UNA MUCHACHA DA A LUZ AL EMMANUEL A4ºA (20-24/12/2010)

ENTRADA: Nos estamos acercando a la importante celebración del nacimiento de Jesús. La Palabra Bíblica nos invita a contemplar este acontecimiento en la que una divinidad se hace una persona como nosotros y nosotras. El niño pequeño que nace en Belén se convierte en un estímulo que nos fortalece en la lucha por crear mejores condiciones de vida para todos y todas, contando con el empoderamiento y la acción liberadora de grupos y comunidades comprometidas con la creación de mejores condiciones de vida para todos y para todas, con la construcción de una vida digna para todos y todas.

1ªL:  Isaías 7, 10-14. Una muchacha que da a luz al Emmanuel

I: Hacia la segunda mitad del siglo 8° a.C. el reino de Judá, en tiempos del rey Ajaz (736-716 a.C.), estaba siendo amenazado de destrucción por el imperio Asirio. El rey del Norte, Israel, y el rey de Aram invitan a Ajaz a unirse en contra del imperio asirio. El profeta Isaías invita al poder político de su pueblo a no seguirle el juego a los poderes imperiales que dominan a los pueblos. Como signo de una propuesta de Vida Digna se le enviará una señal: una muchacha está embarazada y dará a luz a un niño que lleva por nombre Emmanuel (Dios con nosotros).

 

T:  Yahvé se dirigió otra vez a Ajaz, por medio de Isaías, para decirle: “Pide a Yahvé, tú Dios, una señal, aunque sea en las profundidades del lugar oscuro, o en las alturas del cielo”. Respondió Ajaz: “No la pediré, porque no quiero poner a prueba a Yahvé”. Entonces Isaías dijo: “Oigan, ¡herederos de David! ¿No les basta molestar a todos, que también quieren cansar a mi Dios? El Señor, pues, les dará esta señal: La Virgen está embarazada, y da a luz un varón a quien le pone el nombre de Emmanuel”.

 

Salmo de hoy: A Belén se va y se viene por caminos de justicia.

 

  • Lo esperaban como rico y habitó entre la pobreza; lo esperaban poderoso y un pesebre fue su hogar.
  • Lo esperaban sometido y quebró toda soberbia; denunció las opresiones, predicó la libertad.
  • Lo esperaban silencioso: su Palabra fue la puerta por donde entran quienes gritan con su vida la verdad.

 

Ev.:  Mateo 1,18-24.  El anuncio del nacimiento de Jesús como salvador comprometido con un proyecto de vida buena

I: El texto que leemos a continuación narra cómo ocurrió la encarnación de Jesús y su nacimiento. También nos describe la actitud de José, el compañero de María, que supo aceptar que su prometida quedase embarazada por obra del Espíritu Santo. Finalmente la lectura nos dice que así se ha cumplido la profecía sobre el Emmanuel, la divinidad encarnada y cercana, que había anunciado el profeta Isaías, que hemos oído en la primera lectura.

T:   El nacimiento de Jesucristo fue así. Su madre María estaba comprometida con José. Pero, antes de que vivieran juntos, quedó esperando por obra del Espíritu Santo. José, su esposo, era un hombre justo, y no queriendo desacreditarla, pensó firmarle en secreto un acta de divorcio. Estaba pensando en esto, cuando el Angel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: “José, descendiente de David, no temas llevar a tu casa a María, tu esposa, porque la criatura que espera es obra del Espíritu Santo. Y dará a luz un hijo, al que pondrás el nombre de Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados. Todo esto ha pasado para que se cumpliera lo que había dicho el Señor por boca del profeta Isaías: Sepan que una Virgen concebirá y dará a luz un hijo y los hombres lo llamarán Emmanuel, que significa: Dios-con-nosotros”. Con esto, al despertar José, hizo lo que el Angel del Señor le había ordenado y recibió en su casa a su esposa.

Para la reflexión comunitaria, familiar o personal

1. ¿Qué significa la presencia del Emmanuel en medio de su pueblo?

2. ¿Podemos aplicar la profecía de Isaías a María, la madre de Jesús?

 

1.  La señal del Emmanuel

Escuchamos hoy la declaración del profeta Isaías sobre el prodigioso nacimiento de un niño que significará la presencia divina en medio de las comunidades y el mundo. Por eso se llamará “Emmanuel” es decir, “con-nosotros-Dios”. El profeta anunció esta maravilla al rey Acaz de Judá, por allá en el siglo VIII AC, cuando el pequeño reino de Judá enfrentaba una coalición de potencias enemigas y Acaz se afanaba vanamente en los preparativos de la defensa. La profecía hace referencia a una muchacha, posiblemente una de sus mujeres, que estaba encinta y a punto de dar a luz. Esa mujer embarazada sería la señal presentada por la divinidad como signo de su presencia y de su compromiso con la protección de un pueblo, a pesar de los afanes desconfiados del poder político, representado por el rey.

El signo que se le ofrece al rey  Ajaz es un niño que va a nacer: el futuro rey Ezequías. El niño por nacer, como descendiente de la dinastía davídica es señal de esperanza y bendición. Pero ¿qué podrá hacer un niño indefenso ante la fuerza de un gran imperio como el Asirio? El niño es sólo un símbolo de la presencia divina en medio de su pueblo. Y con esa fuerza divina el pueblo podrá enfrentar al poder imperial.

La señal que la divinidad de Israel da es permanecer definitivamente con aquellos y aquellas a las y los que ama. Esa señal será no una cosa, sino alguien que tomará el nombre de Emmanuel, una presencia divina en medio de nosotros y nosotras (Is 7,14). Con ese nombre dado a Jesús se nos recuerda que el texto de Mateo hace referencia a Isaías, el profeta más citado en los evangelios. Se trata de un texto hermoso que da el tono a la etapa final de este tiempo de adviento. Dios habita en medio de su pueblo. Como dice el evangelio según Juan: Una divinidad puso su tienda entre nosotros y nosotras (Jn 1,14). Eso es motivo que fortalece nuestra fe y nuestra esperanza.

Hoy día nuestras comunidades están formadas en su mayor parte por gente sencilla, sin poder ni prestigio social. Ante las grandes dificultades que vivimos en nuestros países caribeños y latinoamericanos, nos preguntamos si podemos, como comunidad, enfrentarnos con los grandes imperios que nos dominan. Si nos fijamos sólo en nuestras fuerzas individuales no podremos, pero si somos capaces de articularnos, de crear redes, de fortalecer la conciencia popular, de contar con la compañía del Espíritu divino, sí seguiremos hacia adelante. Y es que en el empoderamiento y la liberación de las y  los humildes, débiles y sencillos de la tierra, hay algo de divino.

 

2.  Una joven está encinta por obra del Espíritu Santo

La profecía de Isaías (Is 7,13-14) puede ser aplicada a la persona de María, mujer sencilla de Nazaret que colabora con el Proyecto humano-divino de la construcción de una Vida Digna para el pueblo empobrecido y creyente.

El texto de Mateo quiere dejar bien claro que en la maternidad de María no hay una intervención biológica de José, sino del Espíritu Santo. Por eso dos veces afirma que no hubo relaciones de pareja: “antes de que vivieran juntos quedó esperando por obra del Espíritu Santo” (Mt 1,18). “Y sin que tuvieran relaciones dio a luz un hijo” (Mt 1,25). Hay en el autor una intención de defender la intervención divina en el nacimiento de Jesús, quizás para responder a ciertas opiniones que empezaban ya a difundirse sobre este asunto.

Así se realiza el gran misterio de una divinidad-con-nosotros y nosotras, de una divinidad que decide encarnarse y compartir la naturaleza humana. Por eso, contamos permanentemente con el Espíritu de Jesús que nos fortalece, nos desafía, nos impulsa en nuestras luchas por la creación de mejores condiciones de vida para todos y todas.

 

Para la oración de las y los participantes

 

–                 1. Para que el ambiente social navideño vaya acompañado en nuestras vidas por una vivencia intensa del misterio de la navidad, de la encarnación de una divinidad solidaria. Roguemos…

–                 2. Para que reconozcamos a María como la mujer símbolo de la humanidad salvada, abierta totalmente a la Palabra y comprometida radicalmente con el Proyecto de salvación-liberación, con el Proyecto de Vida Digna. Roguemos…

–                 3. Para que la celebración de estas fiestas de navidad sean expresión de fraternidad, afecto y reconciliación duraderas; de justicia y paz entre todas las personas, pueblos y naciones. Roguemos…

 

Exhortación final:  Nos alegramos al prepararnos para la celebración de la encarnación de Jesús, quien nos has dado su Palabra y su vida comprometida solidaria, hecha carne y sangre, fuerza liberadora y ternura compasiva, amor solidario, indignación ética, muerte solidaria y  resurrección, que es fuente de nuestra esperanza. Por eso se nos invita a mantenernos firmes como él, en el camino de la construcción de la Vida Digna. Es la mejor forma de celebrar las fiestas de Navidad y Año Nuevo.

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HOY NOS HA NACIDO UN SALVADOR, UN LIBERADOR EN UN PESEBRE (25-31/12/2010)

 

Introducción: En estos días estamos celebramos el nacimiento de Jesús. Sabemos que hace ya mucho tiempo que Jesús nació en un pueblecito humilde llamado Belén, en las afueras de Jerusalén. A nosotros y nosotras nos da mucha alegría y esperanza recordar hoy ese acontecimiento y hacerlo presente en nuestra comunidad de fe, amor y solidaridad.

1ªL: Isaías 9,1-3.5-6. Un niño nos ha nacido. Un hijo se nos ha dado

I: El texto que leeremos a continuación es un poema, surgido en torno al año 721, cuando el imperio Asirio destruyó al reino del Norte, Israel. En medio de la situación de amenaza para el reino de Judá se propone la presencia de una divinidad que librará a su pueblo del yugo de los Asirios y se anuncia el nacimiento de un niño, el Emmanuel, que será un rey, descendiente de David, que gobernará a su pueblo con el derecho y la justicia.

T:  El pueblo de las y los que caminan en la noche, divisaron una luz grande; habitaban el oscuro país de la muerte, pero fueron iluminados e iluminadas.

Tú las y los has bendecido y multiplicado, los has colmado de alegría, por eso están de fiesta y te celebran, como los trabajadores al terminar la cosecha, como las y los combatientes después de la victoria.

El yugo que soportaban, y la vara sobre sus espaldas, el látigo de su capataz, tú lo quiebras como en el día de Madián.

Los zapatos que hacían retumbar la tierra y los mantos manchados de sangre van a ser quemados: el fuego los devorará.

Porque un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado; se le pone en el hombro el distintivo del rey y proclaman su nombre: “Este es el Consejero admirable, el Héroe divino, el Padre que no muere, el Príncipe de la paz”.

Su imperio no tiene límites, y, en adelante, no habrá sino paz  para el Hijo de David y para su reino. El lo establece y lo sostiene por el derecho y la justicia, desde ahora y para siempre. Sí, así será, por el amor celoso del Señor.

 

Salmo de hoy: Cantemos a María, ha nacido el niño, tiempo de alegría.

 

  • Toda la gente está anunciando; el niño ha nacido y ya es Navidad.
  • Paz para tus hijos e hijas que estaban en guerra y para mi patria en esta navidad.
  • Abogada nuestra, oh madre María; en la Nochebuena a ti pedimos paz.

 

3ªEv: Lucas 2,1-14. Encontrarán a un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre

 

I: La siguiente lectura describe el nacimiento de Jesús en Belén. Su nacimiento ocurre en el lugar de los animales, en la pobreza desnuda de un pesebre, porque no había lugar para ellos y ellas en la sala común de la casa de algún familiar o familia amiga.

Unos pastores, representantes de la gente más marginada y excluida de la sociedad judía, son invitados para contemplar el gran misterio de una divinidad que se hace niño pequeño indefenso y que se encarna en la historia de un pueblo oprimido y creyente que ha decidido construir un proyecto de Vida Digna.

 

T:  En aquel tiempo, el emperador dictó una ley que ordenaba hacer un censo en todo el imperio. Este primer censo se hizo cuando Quirino era gobernador de Siria. Todos y todas iban a inscribirse a sus respectivas ciudades. También José, como era descendiente de David, salió de la ciudad de Nazaret de Galilea y subió a Judea, a la ciudad de David, llamada Belén, para inscribirse con María, su esposa, que estaba embarazada.

Cuando estaban en Belén, le llegó el día en que debía tener su hijo. Y dio a luz su primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para José, María y Jesús en la sala común.

En la región había pastores que vivían en el campo y que por la noche se turnaban para cuidar sus rebaños. El ángel del Señor se les apareció y los rodeó de claridad la Gloria del Señor, y todo esto les produjo un miedo enorme.

Pero el ángel les dijo: “No teman, porque yo vengo a comunicarles una buena nueva que será motivo de mucha alegría para todo el pueblo. Hoy ha nacido para ustedes en la ciudad de David un Salvador que es Cristo Señor. En esto lo reconocerán: hallarán a un niño recién nacido, envuelto en pañales y acostado en una pesebrera. De pronto aparecieron otros ángeles y todos alababan a Dios, diciendo: “Gloria a Dios en lo más alto del cielo, y en la tierra, gracia y paz a los seres humanos”.

 

Para la reflexión comunitaria, familiar o personal

1. ¿Por qué Jesús nació en un pesebre?

2. ¿Por qué fueron los pastores los llamados a visitar al niño Jesús recién nacido?

1.  Un niño de familia humilde, nacido en el lugar de los animales

 

El pueblo judío estaba esperando a un personaje que los libraría del poder imperial romano. A este personaje le llamaban el “Mesías”, que en lengua hebrea significa “El consagrado o ungido”. El Mesías, se relacionaba con el poder monárquico. Sería un rey político que asumiría el poder, libraría al pueblo de sus opresores y haría justicia a las y los débiles.

Jesús no es el personaje esperado, ni tiene el perfil del mismo. En primer lugar no nace en el palacio imperial, sino en un pesebre en el lugar de los animales. Se decía, además, que el Mesías iba a ser descendiente de David. Jesús pertenece probablemente a una familia de campesinos y de inmigrantes en la tierra de galilea        Conociendo el estilo de las casas del tiempo de Jesús, tal como lo ha demostrado la ciencia de la arqueología, las familias solían tener unas casas pequeñas, con una sala común que servía para muchos usos: comer, dormir, sala de estar… Es de supo­ner que en la casa de la familia de José, que probablemente era de Belén, no había lugar para María y José en la sala común y sí encontraron puesto en el lugar de los animales, para ver el nacimiento de su niño.

Es frecuente en este período de Navidad decir que Jesús nace en cada familia y en cada corazón cristiano. Esos “nacimientos” no deben dejar hacernos olvidar el hecho primero y fundamental: Jesús nació de María, en un pesebre,  en el seno de un pueblo dominado por el imperio más grande de la época: el romano. Para el jesuánico-cristiano y la jesuánica-cristiana la Navidad manifiesta la entrada definitiva de una divinidad encarnada en la historia humana. Navidad de la pequeñez y el servicio, en medio del poder de dominación y la prepotencia de las y los grandes de este mundo. Entrada, por tanto, con olor a establo.

Dios preparó el lugar más humilde para que su hijo naciese. Jesús, desde su nacimiento, muestra su preferencia por lo humilde, por lo pobre, por lo alejado de los centros de lujo y de poder. Allí en la marginalidad, el Hijo de Dios se hizo hermano nuestro, la Palabra se hizo carne.

El ejemplo de una divinidad solidaria, que nace en un pesebre, se convierte en un desa­fío para nuestras comunidades de base y para nuestras organizaciones populares que están formadas en su mayoría por gente humilde y cuyos pastores y pastoras, líderes, lideresas, tienen como compromiso y desafío la opción consciente, preferencial y comprometida, por las y los sectores empobrecidos y excluidos. Y es que su mismo Maestro nació en el más humilde de los lugares.

 

2. Los pastores son llamados a visitar al niño recién nacido

El Evangelio de Lucas (Lc 2,8-18) nos habla de unos pastores que estaban en los alrededores de Belén y que fueron a visitar al recién nacido con su familia. ¿Qué importancia tiene que precisamente las personas escogidas para visitar al recién nacido hayan sido unos pastores? Es importante señalar que en el tiempo en el que nació Jesús el oficio de Pastor era una de las profesiones más despreciadas. Los pastores tenían la fama de ser ladrones porque, en algu­nas ocasiones, incluían en sus rebaños algunas ovejas que no eran de su pro­piedad.

Precisamente a un tipo de gente marginada y despreciada se les anuncia el nacimiento del hijo divino en un pesebre. Ellos, personas humildes, son por tanto, los primeros testigos de una divinidad humilde que ha nacido en el lugar de los animales. De esta manera la divinidad de Jesús sigue demostrando su preferencia por las y los humildes y los sencillos  (Cf. Lc 10,21-22).

El Evangelio de Mateo (Mt 2,1-12) no nos habla de la visita de los pas­tores, sino más bien de los magos venidos de Oriente. Sólo Mateo nos habla de estos magos de Oriente. Todos y todas conocemos cómo se ha creado toda una tradición en torno a los reyes magos. Sin embargo, la mayor parte de los y las estudiosas de la Biblia cree hoy que el relato de los magos es más bien una leyenda que quiere dejar un mensaje: mientras los de dentro no se dan cuenta de que les ha nacido Jesús, tiene que venir gente de fuera a reconocerle.

A nosotros y nosotras, como comunidades de fe y de compromiso solidario con la construcción de una vida digna, se nos invita a contemplar al niño nacido en un pesebre desde la humildad y la sencillez de los pastores, para entender su opción decidida por las y los humildes, los pobres y sencillos que son las y los preferidos del corazón misericordioso y solidario de quienes luchan por la creación de otro mundo posible.

 

 

Exhortación final: Hemos celebrado el significativo acontecimiento de la Navidad, de la encarnación de una divinidad entre los grupos más empobrecidos y excluidos de la sociedad. Despidámonos mostrando la alegría que nos da el nacimiento de Jesús. El ya está en medio de su pueblo para siempre. Por eso, podemos repetir: “Gloria a Dios en las alturas y en las llanuras y en la tierra paz a los seres humanos en quienes él se complace” (Lc 2,14).

 

 

 

 

 

 

 


Reflexiones bíblicas semanales para el mes de Noviembre 2010

noviembre 4, 2010

Red Ecuménica Bíblica Dominicana (REBIDOM)

C/ 3 No. 9. El Milloncito, Sabana Perdida. Santo Domingo Norte. Rep. Dominicana

Tel/fax. 809-568-8560. E-mail: rebido@gmail.com, rebido07@yahoo.es

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Reflexiones bíblicas semanales.                     Noviembre 2010

 

VIVIREMOS PARA SIEMPRE CON UNA VIDA DIGNA C32ºO (7-11-10)

 

Introducción: Nosotros y noso­tras creemos en una divinidad comprometida con la vida y no con la muerte. Por eso nos reuni­mos para compartir la propuesta de vida digna y la Palabra de Vida que nos presenta  Jesús. El está vivo en nuestra comunidad; su Espíritu de vida nos invita a ser defensores y defensoras de la vida buena. Celebremos con alegría la presencia de Jesús resucitado en me­dio de su comunidad y celebremos también nuestras luchas y esfuerzos por la creación de una Vida Digna, en favor de la calidad de vida de todas y todos, las y los seres vivos de nuestra planeta tierra, teniendo un especial cuidado por la vida de las y los seres humanos empobrecidos y excluidos.

1ªL: 2º Macabeos 7,1-14. Creemos en la vida plena, que no termina

I: En el año 169 a.C. Palestina formaba parte del imperio griego de los Se­léucidas que tenían su capital en

Antioquía de Siria. El rey griego Antíoco IV profanó el templo de Jerusalén y puso en éste una estatua del dios

griego Zeus. Además quiso obligar a los judíos a dejar sus prácticas religiosas y a violar las leyes que consideraba

dadas por su Dios. Aunque algunas personas aceptaron tal imposición, muchas otras se rebelaron. Entre las

personas que permanecieron fieles a sus convicciones se destacaron los hermanos Macabeos y su madre. De esto

nos habla la lectura que haremos a continuación.

 

T:  En aquel entonces arrestaron a siete hermanos con su madre. El rey quiso obligarlos, haciéndolos azotar con nervios de buey, a que comieran carne de cerdo, prohi­bida por la Ley. Uno de ellos, hablando en nombre de todos, dijo: ¿Qué quieres preguntarnos y saber? Estamos prontos para morir, antes que a quebrantar la ley de nuestros antepasados. El rey se enfureció e hizo poner al fuego ollas y sartenes. Cuando estuvieron ardientes, ordenó que cortaran la lengua al que había hablado en nombre de todos, arrancarle la piel de la cabeza y cortarle pies y manos a la vista de sus hermanos y de su madre. Cuando estuvo completa­mente mutilado, el rey ordenó que, estando todavía vivo, lo acercaran al fue­go y lo echaran en una sartén. Mientras el vapor de la sartén se esparcía a los lejos, los otros se daban valor mutuamente y con la madre para morir con va­lentía. Y decían: El Señor Dios todo lo ve y, en realidad, tiene compasión de nosotros, tal como lo anunció Moisés en su cántico. En él dice claramente: El Señor tendrá piedad de sus servidores. Cuando el primero dejó de este modo la vida, trajeron al suplicio al segundo. Después de haberle arrancado la piel de la cabeza con los cabellos, le preguntaron: ¿Qué prefieres? ¿Comer carne de cerdo o ser torturado en todo tu cuerpo? El contestó en la lengua de sus padres: No comeré. Por lo cual fue también sometido a la tortura. En el momen­to de entregar el último suspiro dijo: “Asesino, nos quitas la presente vida, pero el Rey del mundo nos resucitará. Nos dará una vida eterna a nosotros que morimos por sus leyes”. Después de esto, castigaron al tercero. Presentó la lengua tan pronto como se lo mandaron, y extendió sus manos con intrepidez, tuvo además el valor de declarar: “De Dios he recibido estos miembros, pero por amor a sus leyes los desprecio, y de Dios espero recobrarlos”. El rey y su cor­te se conmovieron por el valor de ese joven, despreocupado por sus sufrimien­tos. Una vez muerto éste, sometieron al cuarto a las mismas torturas. A punto de expirar, se expresó así: “Más vale morir a manos de los hombres, y guardar las promesas de Dios que nos resucitará; tú, en cambio, no tendrás parte en la resurrección para la vida”.

 

Salmo de hoy: Fe y esperanza viva

*Andaremos por el mundo con fe y esperanza viva; celebrando, cantando, sonriendo y luchando por la vida.

* Vamos a celebrar nuestro compromiso con la vida; la mesa de la unidad para todas y todos está servida.

* Nos vamos a organizar, con fuerza y sabiduría; y seguiremos cantando y luchando por la vida.

 

Ev.: Lucas 20,27-38. No es un Dios de muertos y muertas, sino de personas vivas

 

I: En el tiempo de Jesús había dos grandes grupos religiosos: los fariseos y los saduceos. Mientras que los fariseos creían en la resurrección de los muertos y muertas  después de la muerte, los saduceos no esperaban otra más allá de la tumba. Ambos grupos, sin embargo, creían en la ley del levirato, según la cual si un hombre que estaba casado moría sin dejar hijos o hijas, su hermano debía casarse con la viuda para dar descendencia al difunto (cf. Dt 25,5-6).

 

T:   Se acercaron a Jesús algunos saduceos. Estas son personas que no creen en la resurrección de los muertos y muertas; y le preguntaron: Maestro, Moisés nos ense­ñó lo siguiente: Si uno tiene un hermano casado que muere sin dejar familia, debe casarse con la viuda para darle un hijo o hija que será el heredero o heredera del difunto. Había, pues, siete hermanos. Se casó el primero, y murió sin dejar familia. El segundo y después el tercero se casaron con la viuda. Y los siete murieron igualmente, sin dejar familia. Finalmente, murió también la mujer. Esta mujer, si hay resurrección de los muertos y muertas, ¿de cuál de ellos va a ser esposa, puesto que los siete la tuvieron por esposa? Jesús les respondió: En este mundo los hombres y las mujeres se casan. Pero las y los que sean juzgados dignos de entrar al otro mundo y de resucitar de entre los muertos y muertas, ya no se casarán. Sepan, ade­más, que no pueden morir, porque son semejantes a los ángeles. Y son hijos de Dios, pues él los ha resucitado. En cuanto a saber si resucitan los muertos, ya Moisés lo dio a entender en el pasaje de la Zarza, en el que llama al Señor Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacob. Ahora bien, Dios no es Dios de muertos, sino de vivos; para El todos y todas viven.

 

 

PARA LA REFLEXION COMUNITARIA, FAMILIAR O PERSONAL

  1. ¿Por qué los que tortura y persiguen a quienes luchan por la justicia no tienen vida digna?
  2. ¿Cómo podemos resistir y permanecer fieles al Proyecto de Vida Digna?

 

 

1. ¿Por qué los que torturan y persiguen a las personas que luchan por la justicia no tienen vida digna?

 

En todo el antiguo testamento casi no se encuentran textos que expresen una fe explícita en la vida más allá de la muerte. Hay vislumbres y una esperanza de supervivencia que aflora en algunos escritos más bien tardíos (Job 19, 26-27; Dn 12, 2-3). La más clara alusión a una vida perdurable y a una resurrección la encontramos en el texto de Macabeos. Se sitúa en el año 167 a. C. durante la época de terror y represión desatada por el rey griego Antíoco IV Epífanes. Siete jóvenes junto con su madre sufren la tortura antes que quebrantar sus leyes y mueren con heroísmo alentados por la promesa de la resurrección.

La lectura del segundo libro de los Macabeos que hemos leído nos ha ha­blado de las torturas a que fueron sometidos los hermanos Macabeos por parte del rey griego Antíoco. Se utilizaron las torturas más atroces para que renun­ciaran a sus creencias y convicciones.

Uno de los hermanos Macabeos, en el momento antes de su muerte, tuvo la valentía de decirle al rey que lo mandaba a matar: “Más vale morir a manos de los hombres, y aguardar las promesas de Dios que nos resucitará; tú, en cam­bio, no tendrás parte en la resurrección para la vida” (2 Mac 7,14).

El texto del evangelio de Lucas que hemos leído hoy dice que se acercaron a Jesús unos del partido saduceo y “le propusieron esto: Maestro, Moisés nos dejó escrito: “si a uno se le muere su hermano, dejando mujer pero no hijos, cásese con la viuda y dé descendencia a su hermano”. Bueno, pues había siete hermanos: el primero se casó y murió sin hijos. El segundo, el tercero y así hasta el séptimo se casaron con la viuda, y murieron también sin dejar hijos. Finalmente murió también la mujer. Pues bien, esa mujer cuando llegue la resurrección) ¿de cuál de ellos va a ser mujer, si ha sido mujer de los siete?”

Pregunta mal intencionada que trataba de poner en ridículo la doctrina de la resurrección y del más allá en la que los afiliados al partido saduceo no creían. Este partido estaba formado por sumos sacerdotes y senadores, la aristocracia religiosa y seglar de la época, conocidos por su riqueza. Por ser ricos admitían como Palabra de Dios sólo los cinco primeros libros de la Biblia, considerando sospechosos los escritos de los profetas que atacaban sin piedad a los ricos y propugnaban una mayor justicia social. Los saduceos, como ricos, pensaban que Dios premia a los buenos y castiga a los malos en este mundo; en consecuencia se consideraban buenos y justos, pues gozaban de riqueza y poder, signos claros del favor divino. Negaban la resurrección y el más allá, pues aceptar la posibilidad de un juicio de Dios tras la muerte, suponía para ellos perder la seguridad de una vida basada en el poder y en el dinero.

Hoy también hay personas que tienen a la riqueza como su Dios y que persiguen a los que están comprometidos por la justicia, a los profetas que se ponen del lado de los débiles y de los in­defensos; éstos tienen que sufrir la difamación, la persecución y las tortu­ras. El mismo Jesús invitó a seguir adelante y llamó felices a todas aquellas personas que sufren por la causa de su Propuesta de vida digna: “Bienaventurados los perseguidos por causa de la justi­cia, porque de ellos y ellas es el Reino de los Cielos” (Mt 5,10).

 

2.Saber resistir y permanecer fieles

Los hermanos Macabeos fueron ejemplo de resistencia y de fidelidad a su fe ante el rey Antíoco que los asesinaba. También su madre demostró su indómi­ta actitud. Ante la sugerencia del rey para que aconsejase a su hijo más pe­queño a que renunciase a su fe, la madre respondió resueltamente: “No temas a ese verdugo, sino que, haciéndote digno de tus hermanos, recibe la muerte para que vuelva yo a encontrarte con tus hermanos en el tiempo de la miseri­cordia”(2 Mac 7,29).

Cuando se escribieron los libros de los Macabeos (s. 2 a.C.) ya se tenía fe en la existencia en vida después de la muerte; se creía, por tanto, en la resurrección de las y los muertos. En un primer momento sólo se creía en una recompensa en esta vida expresada en riquezas, bienestar y larga vida. La fe en la resurrección comienza a motivar a algunas y algunos creyentes a vivir con responsabilidad según los valores del amor, la justicia y la solidaridad, aunque esto conlleve dificultades y persecuciones, con la conciencia clara de que la lucha por la justicia produce frutos de solidaridad y amor que ayudan a mejorar la calidad de vida de las personas, y sobre todo de las personas y grupos tradicionalmente excluidos y empobrecidos.

A las y los seguidores de la propuesta de vida digna que nos hizo Jesús se nos pide fidelidad y capacidad de resistencia ante las dificultades, antes las incomprensiones y persecuciones. Como dice Pablo: “Fiel es el Señor; él les afianzará y les guardará del Maligno” (2 Tes 3,3). La fidelidad de nuestro Dios nos da la seguridad de que podemos, con su ayuda, vencer todas las dificultades y ser testigos y testigas de su amor solidario en medio de nuestros ambientes. Por eso podemos decir, con el salmista, “Confirma mis pasos en tus caminos para que mis pies no vacilen” (Sal 17,5).

 

A todas las personas que formamos las comunidades jesuánico-cristianas y las redes de organizaciones comprometidas con la vida digna se nos pide saber resistir con valentía ante todos(as) aquellos(as) que quieren hacernos renunciar a nuestra fe para que vivamos según sus intereses egoístas promovi­dos por el neo-liberalismo capitalista que nos arropa y que condena a la muerte prematura a millones de seres humanos. Ante esta situación nos toca saber resistir, ser creativos y creativas y permanecer fieles.

 

 

Para la oración de las y los participantes

 

  1. Por todas las personas, llamadas cristianas, que por falta de  formación son víctimas de opiniones superficiales acerca del más allá de la muerte: para que encuentren en sus comunidades recursos de formación que les ayuden a vivir su fe en forma comprometida con la cotidianidad. Recemos…
  2. Para que las iglesias y comunidades jesuánico-cristianas sean fieles a la memoria de las y los mártires que, como los hermanos Macabeos, dieron testimonio de anteponer el valor de su fe al amor a su propia vida…
  3. Por todas y todos los que viven en una situación en la que prevén la cercanía de la muerte como consecuencia de su compromiso con la causa de la justicia: para que sepan prepararse para acogerla y vivirla de una manera digna, honesta y consciente…

 

Exhortación final: La Palabra escuchada y el pan compartido nos han fortalecido, como per­sona y como comunidad, para seguir siendo testigos y testigas del Dios de la vida que bus­ca siempre nuestro bien y se opone a todos(as) aquellos(as) que en nuestra sociedad son sembradores y sembradoras de la muerte. Ahora prosigue nuestro compromiso por crear una vida mejor para todos y todas aquellas personas que viven en situaciones in­humanas de exclusión. Ese puede ser nuestro compromiso para la próxima semana y para cada día de nuestra existencia.

 

 

SI SOMOS PERSEVERANTES SALVAREMOS NUESTRAS VIDAS C33ºO (14-11-10)

 

ENTRADA: Nos acercamos al final del año litúrgico. Las lecturas que hoy escucharemos hacen, en cierta manera, una compa­ración entre el final del año litúrgico y el final del mundo. Invitándonos a pensar en el fin de este mundo, se nos llama a reflexionar profun­da­mente sobre la forma como vivimos nuestra fe y nuestro compromiso con la transformación de la realidad de injusticia en que vivimos. ¿Si tuviéramos, como persona y como comunidad, dar cuen­tas de nuestra vida jesuánico-cristiana, ¿estaríamos preparados y preparadas para res­ponder adecuada­mente? Pidamos durante toda esta celebración que Jesús nos dé capaci­dad para ser per­severan­tes en la fe, en el amor y en la lucha por la justicia.

1ªL: Malaquías 3,13-15.19-21. La persona que lucha por la vida digna será iluminada con un sol de justicia

I: El profeta Malaquías nos habla del fin que les espera a quienes han fundamentado su vida en los antivalores de la opresión y la injusticia. Aunque parezca que las y los injustos y los opresores triunfan en esta vida, tarde o temprano se les pedirá cuenta de sus actuaciones y se les pagará según su conduc­ta. En cambio la persona y los colectivos comprometidos con la Vida Digna serán iluminados por un sol de justicia.

 

T: Ustedes se expresan de mí muy duramente, dice Yahvé, a pesar de que tra­tan de excusarse de que nada malo han dicho de mí. Pues ustedes dicen que es tontería servir a Dios y que nada se gana con observar sus mandamientos o con llevar una vida austera en su presencia. Por eso, ahora, ustedes llaman feli­ces a los poderosos, pues los que actúan mal tienen éxito en todo, e incluso si provocan a Dios, no les pasa nada.

Porque ya llega el día, ardiente como un horno. Todos los orgullosos y los que hacen el mal serán quemados como paja por el fuego de ese día. No que­dará de ellos ni ramas ni raíces. Pero, en cambio, para ustedes que respetan mi Nombre, brillará el sol de justicia, que traerá sus rayos la salud; ustedes saldrán saltando como becerros de engorde. Pisotearán, además, a los malvados, que serán como ceniza esparcida en el camino de ustedes, cuando yo actúe, dice Yahvé.

 

Salmo de hoy: Busca la fe que necesitas para vivir, busca la fe que necesitas para andar.

  • No le quiten a la gente las ganas de vivir. Que se rebele contra el dolor que siente y que sepa luchar.
  • Ama esta tierra; no te acostumbres a soñar con la vida fácil, con la violencia y la injusticia.
  • Asume tu compromiso en la cotidianidad. Que nunca se marchite la fe de tu corazón.

 

Ev.: Lucas 21,5-19. Con la perseverancia salvarán sus vidas

 

I: Jesús previó la destrucción de Jerusalén, que fue realizada en el año 70 d.C. por el ejército del general romano Tito. Después de dicha destrucción los romanos perseguían a las y los judíos y también a las y los cristianos que profesaban una fe que había tenido su origen en el pueblo judío.

Jesús anima a sus discípulos y discípulas y les dice que en medio de todas las difi­cultades y conflictos es necesario mantener la fe. La fidelidad en medio  de las situaciones difíciles es una exigencia fundamental para las y los militantes jesuánico-cristianos. Por eso Jesús nos dice: “con su perseverancia salvarán sus vidas”.

 

T: En aquel tiempo algunos hacían notar a Jesús las hermosas piedras y los ricos adornos que habían sido regalados al Templo. Jesús dijo: “Llegará el tiempo en que de todo lo que ustedes admiran aquí no quedará piedra sobre pie­dra: todo será destruido”.

Le preguntaron entonces: “Maestro, dinos cuándo sucederá eso. ¿Cuál será la señal de que va a suceder? Jesús contestó: “Tengan cuidado y no se dejen engañar, porque muchas personas vendrán en mi lugar, diciendo: Yo soy el Salvador, ésta es la hora de Dios. No los sigan. Cuando oigan hablar de guerras y disturbios, no se asusten, porque primero tiene que pasar eso, pero el fin no vendrá en seguida”.

Después les dijo: “Se levantará una nación contra otra, y una raza con­tra otra. Habrá grandes terremotos, pestes y hambre en una y otra parte. Se verán también cosas espantosas, y señales terribles en el cielo. Pero, antes de eso, a ustedes los tomarán presos, y los perseguirán; los entregarán a los tribunales judíos y los llevarán a las cárceles; los harán comparecer ante los reyes y gobernadores porque llevan mi Nombre. Esta será para ustedes la opor­tunidad de dar testimonio de mí. No se olviden entonces de lo que ahora les advierto, de no preparar su defensa. Porque yo mismo les daré palabras tan sabias que ninguno de sus opositores las podrá resistir o contradecir.

Ustedes serán denunciados por sus padres, madres, hermanos, hermanas, parientes y amigos, y algunos de ustedes serán ajusticiados y ajusticiadas. Serán odiados y odiadas de todas las personas a causa de mi nombre, pero no se perderán ni uno de sus cabellos. Manténganse firmes y se salvarán.

 

 

PARA LA REFLEXION COMUNITARIA, FAMILIAR O PERSONAL

 

1. ¿Por qué las y los verdaderos discípulos y discípulas de Jesús son perseguidos y perseguidas?

2. ¿Por qué la perseverancia es importante para salvar la vida?

 

 

1.  Las y Los discípulos de Jesús son perseguidos y perseguidas

 

En los años 80, cuando se escribió el evangelio según Lucas, los cris­tianos y cristianas estaban siendo perseguidos y perseguidas por el imperio romano. Esa persecución se había hecho más violenta después de la destrucción de la ciudad de Jerusalén en el año 70. Los cristianos y cristianas eran perseguidos y perseguidas por una doble razón: por no ado­rar al emperador que se presentaba como un dios, y por haberse originado el cristianismo en el pueblo judío.

El evangelio de Lucas intenta fortalecer la fe de los discípulos y discípulas que están siendo perseguidos y perseguidas. De hecho ya Jesús había predicho que habrían perse­cuciones y conflictos. Incluso los mismos familiares iban a denunciar y a en­tregar en manos del imperio romano a sus mismos parientes.

Es cierto que, como fruto de las continuas guerras e invasiones para controlar ese lugar de paso que es Palestina, el templo de Jerusalén fue destruido hasta sus cimientos en el año 70 a.C. De hecho el país judío a través de la historia ha sido tierra de paso y vía comercial de grandes imperios: Egipto, Asiria, Babilonia, Persia, Grecia, Roma… Destrucciones, reconstrucciones y nuevas destrucciones han marcado la suerte de este sufrido pueblo hasta el día de hoy. Pero sin embargo no está ahí el interés del texto del evangelio que hemos proclamado hoy (Lc 21,5-19), sino más bien en las palabras que en boca de Jesús predicen a las y los discípulos la persecución y el martirio. En todas las épocas de la historia del cristianismo, las y los seguidores auténticos de Jesús han sido signo de contradicción y profetas incómodos. Los conflictos, la persecución y el martirio son consecuencia necesaria y lógica de la profecía en la vida del y de la cristiana. Seguir a Jesús es ir en contra de la escala de valores que un grupo de personas enriquecidas y poderosas quieren imponer a todas las demás personas.  Por eso el seguimiento de la propuesta de vida que hace Jesús causará siempre incomodidad, molestia y escándalo al mundo.

El motivo de la persecución está bien expresado en el texto de Lucas “por causa mía” o “a causa de mi nombre”. Es por Jesús y por el Proyecto del Dios Padre/Madre que las y los cristianos de toda época son maltratados y perseguidos, hasta convertirse el martirio en sello de autenticidad cristiana.

Como personas que pertenecemos a comunidades de fe debemos estar conscientes de que las dificultades, conflictos, e incluso el martirio pueden formar parte de la vida de cada seguidor o seguidora de Jesús. Se nos pide vivir en disposición de dar testimonio de la fe que profesamos. Al mismo tiempo se hace necesario animar, estimular y solidarizarnos con aquellos hermanos y hermanas que están siendo perseguidos y perseguidas por su fidelidad al Proyecto de Dios y su justicia.

2. Con la perseverancia salvaremos la vida

 

Jesús declara a sus discípulos y discípulas que la salvación sólo se consigue allí donde hay personas que son perseverantes a pesar de las dificultades, los con­flictos y las persecuciones por causa del Evangelio. Si ante los problemas que provienen del anuncio evangélico renunciamos a nuestra fe, entonces seremos unas personas desgraciadas.

La previsión de las dificultades y conflictos por causa del Evangelio no impide; más bien estimula al evangelista Lucas a subrayar las razones de la esperanza. Por eso el texto de Lucas que hemos leído hoy termina reafirmando un convencimiento: “No perecerá ni un cabello de su cabeza. Con su perseverancia salvarán sus vidas”  (Lc 21,19). Jesús estará con aquellas personas que hablan y actúan en su nombre. Es un llamado a la constancia, a la resistencia, a seguir firmes en la esperanza; así tendrá sentido nuestra vida cotidiana.

Jesús termina su advertencia con una voz de aliento. No promete librar a sus discípulos y discípulas de la persecución; promete su asistencia y su compañía: “Yo mismo les daré palabras a las que ninguno podrá resistir” (Lc 21,15). Ante las dificultades que le presenta el tiempo actual cada cristiano o cristiano no debe llevar un calendario para saber cuál es la fecha del fin del mundo, sino revestirse de la fuerza, de la confianza y la firmeza que le da la fe. En todo caso es bueno recordar que el final del mundo ocurre para cada persona en el momento de su propia muerte. En este sentido decía un testigo cristiano, Carlos de Foucauld, “Vivan cada día como si hoy fuesen a ser martirizados o martirizadas”; recomendaba, en el fondo, vivir con la intensidad de quien sabe que está midiéndose los pasos con la muerte, con su fin del mundo, a la espera del Día del Señor.

Esta actitud de perseverancia y resistencia exige de nuestra parte un testimonio de vida sencilla y austera para que no seamos una carga para nadie y podamos compartir lo poco o lo mucho que tengamos con las personas que más lo necesitan. Con sencillez Pablo se presenta como “modelo a imitar” (2 Tes 3,9). Simplicidad de vida, esperanza y confianza en el Señor nos permitirán enfrentar las situaciones difíciles y discernir en ellas. Seguros y seguras de que “el sol de justicia que cura con sus rayos” (Mal 3,20) nos iluminará.

 

La virtud de la perseverancia nos exige seguir creyendo y viviendo nues­tra fe comprometida en medio de las situaciones más difíciles. Sólo así nos salvaremos; es decir, tendremos vida digna y seremos capaces de ayudar a las y los demás a tener vida y vida en abundancia (Jn 10,10).

 

Para la oración de las y los participantes

 

1. Para que descubramos que una de las formas más excelentes de esperar el otro mundo posible es trabajando cotidianamente por cambiar las injusticias del mundo en que vivimos. Recemos…

2. Para que las y los cristianos no se aparten de todas aquellas personas que desde diferentes espacios sociales buscan y  desean sinceramente el cambio de este mundo y se comprometen realmente en su transformación. Recemos…

3. Para que Dios nos dé a cada uno de nosotros y nosotras “un corazón sensato que nos ayude a calcular nuestros años”, nuestra muerte, de forma que vivamos más intensamente la vida cotidiana en el compromiso con la causa de la justicia. Recemos…

 

Exhortación Final: La reflexión realizada nos ha invitado a saber calcular nuestros años, para que adquiramos un corazón sensato”, de forma que vivamos con intensidad y pasión la vida cotidiana y el compromiso con la causa de la justicia, en una sociedad estructuralmente injusta, que tú nos das, para que, como tu Hijo Jesús, también nosotros y nosotras nos sintamos desafiados y desafiadas a asumir nuestros compromiso para que nuestro pueblo, y sobre todo las y los excluidos y empobrecidos, “tengan Vida, y Vida en abundancia”, ahora y siempre

 

 

JESUCRISTO, PASTOR PREOCUPADO POR SU REBAÑO C34ºO (21-11-10)

 

INTRODUCCION: En esta semana estamos llegando al final del año litúrgico. Por eso reflexionamos sobre la condición de Jesús como un pastor comprometido con la vida de todas sus ovejas, y en especial de las más débiles y excluidas.

Dispongámonos a celebrar con alegría la presencia del Jesús buen pastor en medio de nuestra comunidad.

1ªL:  2º Samuel 5,1-3. Serás pastor de mi pueblo

I: Después de la muerte de Saúl, el primer rey de Israel, los ancianos re­presentantes de las diversas tribus de Israel, eligen a David como rey. David reinó en Israel por 40 años (1010-970).

A David se le encomendó la tarea de ser gobernante-pastor de su pueblo. Fue elegido para gobernar al pueblo de Israel, teniendo un cuidado especial por las personas más empobrecidas y excluidas.

 

T: Todos los ancianos dirigentes de las tribus de Israel vinieron a hablar con David, en Hebrón, y le dijeron: “Mira que somos sangre de tu sangre. Ya antes, cuando Saúl reinaba, tú dirigías a Israel en sus campañas, y sabemos que Yahvé te dijo: Tú eres el que guiará a mi pueblo, tú llegarás a ser jefe de Israel”. Así, pues, los dirigentes de Israel fueron donde David, en Hebrón, y, a conti­nuación, hicieron un pacto con Da­vid, delante de Yahvé, y procedieron a ungirlo como rey de Israel.

 

Salmo de hoy: Jesús es mi pastor, él es compañero solidario.

 

  • Es Jesús mi pastor; me apacienta en verdes prados; me conduce a las aguas del reposo y conforta mi alma.
  • El me guía por senderos de justicia, por su compromiso solidario.
  • Aunque pase por valle tenebroso, ningún mal temeré; tu compañía y tus palabras de vida son guías de nuestro camino.

 

Ev.: Lucas 23, 35-43. Jesús es burlado por quienes tienen poder

 

I: Jesús es el buen pastor que da su vida por nosotros y nosotras. No nos ha salvado con acciones extraordinarias, sino con la sencillez de su Palabra de vida y de sus acciones comprometidas y solidarias. Jesús es crucificado como se hacía con los malhechores; además es asesinado junto a dos ladrones. Sin embargo, su Propuesta de vida digna no desaparece con su muerte física. El sigue presente en nuestras comunidades, en la lucha por conseguir mejores condiciones de vida para todos y todas.

 

T: La gente estaba ahí mirando: los jefes, por su parte, se burlaban diciendo: Ya que salvó a otros, que se salve a sí mismo, para ver si es el Cristo de Dios, el Elegido. Los soldados también se burlaban de él. Cuando le ofrecieron vino agridulce para que lo tomara le dijeron: Si tú eres el rey de las y los judíos, sálvate a ti mismo. Porque había en lo alto de la cruz un letrero que decía: Este es el rey de los judíos. Uno de los malhechores crucificado, in­sultándo­lo, le dijo: ¿Así que tú eres el Cristo? Sálvate, pues, y también a nosotros y a nosotras. Pero el otro lo reprendió, diciéndole: ¿No temes a Dios, tú que es­tás en el mismo suplicio? Nosotros lo tenemos merecido, y pagamos nuestros crímenes. Pero él no ha hecho nada malo. Y añadió: Jesús, acuérdate de mí cua­ndo llegues a tu Reino. Respondió Jesús: En verdad, te digo que hoy mismo es­tarás conmigo en el Paraíso.

 

 

PARA LA REFLEXION COMUNITARIA, FAMILIAR O PERSONAL

 

1.David, pastor y gobernante del pueblo de Israel

David llegó a ser rey de Israel (1010-970), después de la muerte de Saúl, el primer rey de Israel.

Las generaciones posteriores a David tenían a éste como el modelo del rey que gobernó a su pueblo con justicia. David no debía gobernar a su pueblo con opresión e injusticia, porque Yahvé, el dios liberador,  le había dicho que sería un gobernante-pas­tor. Su misión era pastorear las ovejas a él encomendadas.

El mesías o rey esperado por el pueblo de Israel sería de la familia de David. Ese rey-Mesías espe­rado “juzgará con justicia a los humildes y salvará la vida de los pobres; aplasta­rá también a sus verdugos” (Sal 72,7).

La primera lectura nos presenta a un pueblo que busca a David para aclamarlo y coronarlo rey. El evangelio nos muestra a un pueblo que se burla de Jesús, lo reta a salvarse en el calvario. David tuvo fama de buen guerrero y fundamentó su poder en un principio en sus bandas guerrilleras y en sus armas. Jesús aparece indefenso y desvalido, sin ejército y sin fuerzas; son sus enemigos quienes tienen el poder, el dinero y las armas. A David le espera un trono, una vestidura propia de un rey, un bastón de mando y una corona de oro. Jesús está clavado en la cruz y tiene sobre su cabeza un letrero de burla: “Jesús de Nazaret, rey de los judíos”.

Como comunidad de fe nos consideramos seguidores y seguidoras del Proyecto de Vida Digna, que nos propuso Jesús, como buen pastor. De él hemos aprendido a servir a los hermanos y hermanas desde nuestra debilidad y falta de medios. De ninguna manera podemos renunciar a la misión pastoral que la comunidad de Jesús nos ha encomendado, ni aprobar las acciones de aquellos y aquellas que fueron puestos para servir a todas las personas con disponibilidad, y en especial a las y los más pobres, y utilizan el poder para beneficiarse ellos, ellas y sus allegados y allegadas.

2. Un rey-Mesías crucificado

Las personas del tiempo de Jesús esperaban un mesías-rey con poder que les liberase del dominio del invasor romano. Ya el primer Isaías hacia el si­glo 8º a.C. había acostumbrado al pueblo a esperar un mesías de ese tipo: “Su imperio no tiene límites, y, en adelante, no habrá sino paz para el Hijo de David y para su reino. El lo establece y lo sostiene por el derecho y la jus­ticia, desde ahora y para siempre. Sí, así será, por el amor celoso del Señor” (Is 9,6-7).

Jesús, sin embargo se presenta como un líder humilde y sin poder militar; su vida terrena termina en las mismas condiciones que la de los malhechores de su tiempo: cru­cificado en una cruz. Jesús no se presenta como un rey, sino como un pastor comprometido a dar su vida por sus ovejas (Jn 10,11) hasta su última gota de sangre derramada, para que éstas tengan vida y vida en abundancia (Jn 10,­10).

Jesús afirmó su entereza en un momento bien curioso: ante el procurador romano Poncio Pilatos. La reacción de éste debió ser de absoluta sorpresa. Para Pilatos, ser rey era ser poderoso, omnipotente, temido; era tener a disposición personas e instituciones, actuar por encima de las leyes, del bien y del mal. Para Pilatos, ser rey era, debía ser, todo lo contrario de lo que representaba aquel hombre que tenía delante: Jesús, desgarrado, herido, golpeado, abandonado, abucheado… En muchas comunidades cristianas la fiesta de Cristo Rey –en el pasado más que en la actualidad- ha sido entendida en algún sentido “al estilo de Pilatos”: hemos vestido a Jesús con traje real, con bastón e mando, con corona y trono y lo hemos imaginado como rey todopoderoso… tal como nunca él fue. La fiesta ha servido para entronizar a Jesús con nuestra imaginación igualándolo con la posición de los señores de este mundo (Mt 20,25-28), de los que él siempre quiso diferenciarse.

Jesús, más que rey fue históricamente mensajero y luchador de un proyecto alternativo de Vida Digna para el pueblo excluido y empobrecido que él llamó “Reino de Dios”. El evitó expresamente que lo proclamaran rey, como efectivamente quisieron hacer algunas personas en algún momento. Lo que él buscaba no era gentes que le aclamaran a él como rey, sino gente que se decidieran a colaborar con el reinado de Dios, en el Proyecto de Justicia y vida plena para todas las personas.

Como comunidad de fe somos conscientes de que la oposición radical que nos pone Jesús no está entre lo espiritual y lo temporal, lo religioso y lo histórico; sino entre el poder de dominación y el poder de servicio. Jesús no es como quienes tienen poder en este mundo, que dominan y maltratan a quienes tienen bajo ellos; no utiliza su poder en beneficio propio, por eso no se salva a sí mismo de la mano e los judíos y los romanos. El vino a enseñarnos que todo poder (político, económico, religioso, intelectual…) debe estar al servicio de las personas, sobre todo de las y los oprimidos, desvalidos y excluidos sociales.

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Para la oración de las y los participantes

1. Por quienes gobiernan las naciones: para que lleguen a entender su misión de servicio a las y los más débiles. Recemos…

2. Por las y los cristianos, para que proclamen con su vida que Jesús es realmente el modelo de servicio  para sus vidas…

3. Para que nos preparemos a comenzar con interés y entusiasmo el próximo “tiempo fuerte” de adviento, que comienza la semana próxima…

Exhortación final: De Jesús hemos aprendido a vivir con dignidad y asumir el compromiso cotidiano, ético-político de luchar por crear mejores condiciones de vida para todas y todos, para nuestras familias y comunidades, priorizando la atención a la gente más desvalida y excluidas. Haciendo esto nos parecemos a Jesús el buen pastor que da su vida por las ovejas excluidas.

Estar en actitud de alerta para construir la Vida Digna A1ºA (28-11-2010)¡Error! Marcador no definido.

 

INTRODUCCION: Comenzamos el tiempo de Adviento, período de preparación al nacimiento de Jesús que celebraremos el día de Navidad. Este es tiempo para estar despiertos y despiertas, en estado de alerta, para prepararnos adecuadamente para la celebración de la encarnación de una divinidad que quiere hacerse uno de nuestra raza. Este es tiempo también de revisar nuestras vidas para ver si estamos construyendo la tierra nueva en la que habite la justicia.

 

1ªL: Isaías 2,1-5. Un gobierno de justicia y paz, que endereza a la humanidad

I: Isaías es uno de los grandes profetas de Israel. Desarrolló su labor profética hacia finales del siglo 8º a.C., en medio de una situación difícil para su pueblo, en el que el imperio Asirio estaba amenazando con destruir a Jerusalén. El profeta predice que todos los pueblos irán a Jerusalén, para ser enseñados por el Señor allí. De esta enseñanza surgirá una nueva forma de relacionarse entre los pueblos, en donde no existirán los conflictos y las guerras, sino la paz y la fraternidad, pues todas las personas caminarán a la luz del Señor.

 

T:  Isaías, hijo de Amós, tuvo esta visión acerca de Judá y de Jerusalén: En el futuro, el cerro de la Casa de Yahvé será puesto sobre los altos montes y dominará los lugares más elevados.

Irán a verlo todas las naciones y subirán hacia él muchos pueblos, diciendo: “Vengan, subamos al cerro de Yahvé, a la Casa del Dios de Jacob, para que nos enseñe sus caminos y caminemos por sus sendas. Porque la Enseñanza irradia de Sión, de Jerusalén sale la Palabra de Yahvé”.

El Señor gobernará a las naciones y enderezará a la humanidad. Harán arados de sus espadas y sacarán podaderas de sus lanzas. Una nación no levantará la espada contra otra, y no se adiestrarán para la guerra.

¡Pueblo mío, ven: caminemos a la luz de Yahvé!

 

Salmo de hoy: Que no caiga la fe, que no caiga la esperanza

 

  • Que no caiga la fe, mi hermano; que no caiga la fe, mi hermana; que no caiga la fe, que no caiga la esperanza.
  • Si se acerca una hora difícil, y se aumenta una vez más la corrupción y la impunidad.
  • Si se cae la esperanza de mi pueblo, si se acaba el deseo de luchar, no podremos asumir nuestro compromiso con el Proyecto de la Vida Digna.

 

Ev.:  Mateo 24,37-44. Jesús vendrá sin avisar

 

I:  Las y los primeros jesuánico-cristianos creían que Jesús volvería al fin del tiempo, como juez universal, para pedirles cuentas de la forma como habían vivido su compromiso de fe y la solidaridad con todas las personas y sobre todo con las y los más necesitados y excluidos. Para nosotras y nosotros y nosotras, comprometidos y comprometidas con la historia presente, se trata de permanecer en actitud de alerta; asumiendo un compromiso cotidiano con la lucha por la justicia y la creación de mejores condiciones de vida para todas y todos.

 

T:  En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos y discípulas: “En la venida del Hijo del Hombre, sucederá lo mismo que en los tiempos de Noé. En aquellos días que precedieron al diluvio, los hombres y las mujeres seguían comiendo, bebiendo y casándose, hombres y mujeres, hasta el día en que Noé entró en el Arca. Y no se daban cuenta hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos. Lo mismo sucederá en la venida del Hijo del Hombre. Entonces, de dos hombres que están juntos en el campo, uno será tomado, y el otro no. De dos mujeres que están juntas moliendo trigo, una será tomada, y la otra no.

Por eso estén despiertos y despiertas, porque no saben en qué día vendrá su Señor. Fíjense bien: Si un dueño de casa supiera a qué hora lo va a asaltar el ladrón, seguramente permanecería despierto para impedir el asalto de su casa. Por eso, estén alerta; porque el Hijo del Hombre vendrá a la hora que menos piensan”.

 

 

PARA LA REFLEXION COMUNITARIA, FAMILIAR O PERSONAL

1. ¿Por qué se nos pide vivir despiertos y despiertas,  andando con dignidad?

2. ¿Por qué debemos mantener la esperanza en medio del camino de cada día?

1.  Despertarse del sueño y andar con dignidad

La lectura evangélica que hemos leído (Mt 24,42-44) nos ha invitado a estar despiertas, despiertos, preparadas y preparados, porque se nos pide un compromiso cotidiano con la construcción de un proyecto de vida buena para todos y todas.

Y es necesario estar en estado constante de alerta, no sólo porque se nos pedirá cuenta de los resultados de nuestro trabajo, de lo que  hagamos como compromiso de fe, sino porque la sociedad en que vivimos desafía constantemente nuestra forma de pensar y de vivir. Si no somos firmes, si no estamos atentos y atentas fácilmente nos dejamos llevar por una sociedad que propone, de hecho, unos anti-valores que entran en contradicción con los valores evangélicos. Si no estamos despiertos y despiertas fácilmente los Medios de Comunicación Social nos pueden convencer de que es bueno, lo que realmente nos perjudica.

Debemos estar atentos y atentas no sólo porque la comunidad puede pedirnos cuenta en el momento menos pensado, sino sobre todo porque el testimonio que debemos dar en medio de la sociedad exige de personas que sean “prudentes como serpientes y sencillos como paloma” (Mt 10,16).

Se nos pide caminar como en pleno día, con dignidad; es decir, nuestras obras deben ser realizadas de forma que no tengamos que ocultar nada de lo que hacemos, porque están hechas de acuerdo a lo que Dios quiere. Generalmente los ladrones, los que trafican con drogas, los que se dedican al mundo de la prostitución usan la oscuridad de la noche para que sus obras no sean descubiertas. Por todo esto, se nos pide responsabilidad en lo que hacemos, pues nuestras obras deben ser realizadas como testimonio de una fe comprometida y responsable.

Como jesuánico-cristianos y jesuánico-cristianas somos gente peregrina. En medio de ese camino podemos tener dificultades, incluso podemos cansarnos y desanimarnos en ocasiones, pero no podemos detenernos porque la misión exige permanencia y fidelidad. El Dios de Jesús está en nuestro camino, y el mismo Jesús es nuestro Camino (Jn 14,6).

 

2. Mantener la esperanza que nos compromete cada día

La esperanza es una actitud cristiana fundamental. Es el motor que nos impulsa a seguir caminando y a seguir trabajando incluso cuando las dificultades y problemas que encontramos en nuestro caminar no nos dan demasiados motivos para creer que se hará realidad plenamente el sueño de tener una sociedad más humana, más justa y fraterna, en donde se pongan en primer lugar los intereses de las mayorías, y no los de un pequeño grupo, que se creen dueño del país y de la vida de la gente.

El adviento es un tiempo para fortalecer la esperanza, mientras nos preparamos para la celebración de la Navidad. Pero es también un momento para fortalecer una actitud positiva frente a la vida, a la historia y al Dios liberador, el Dios de la esperanza y de la promesa. La historia de la humanidad es un gran adviento, un camino hacia el futuro.

La exigencia de estar en vela (Mt 24,42) nos pide saber escuchar el clamor de liberación de nuestro pueblo; apoyando y buscando caminos de realización para las esperanzas profundas del pueblo empobrecido que habita nuestra isla, nuestro Caribe,  todo el Continente latinoamericano, y todos los países dependientes del Norte. Qué sea de nosotros ante su venida dependerá de nuestras actitudes y compromisos. Si hemos amado y servido, si hemos promovido la justicia y buscado la paz, si hemos luchado por un mundo más justo, de hermanos y hermanas, no tendremos que temer, seremos acogidos en los brazos del Padre. Pero será distinta nuestra suerte si nos hemos dejado seducir por la vanidad con que los mercaderes quieren que celebremos estas fiestas: entre comilonas y borracheras, lujurias y desenfrenos, riñas y pendencias, olvidándonos de las y los empobrecidos y excluidos, de las y los favoritos del Dios solidario que nos ha presentado Jesús.

 

La esperanza en el cumplimiento de las promesas de vida buena hechas por Jesús no nos sacan de la historia; más bien nos compromete con ella, pues esperamos al Dios que ha venido y está con nosotros y nosotras.  La esperanza es ambiciosa, pero vale la pena mantenerla. Ella nos ayudará a ver lo que hay de incoherente en nuestro comportamiento personal, de engaño y de doblez en nuestras vidas, pero también de prometedor en los esfuerzos que hacemos por defender la vida buena y la justicia liberadora.

 

Para la oración de las y los participantes

1. Por las jesuánico-cristianas y los jesuánico-cristianos que vivimos en un mundo en donde la  Navidad significa propaganda, comercio, fiesta y diversión, para que sepamos esperar la Navidad con el cambio de nuestra vida y el mantenimiento de nuestras luchas y así poder ser luz para las demás personas. Roguemos….

2. Por los gobernantes de las naciones más poderosas del mundo que están empeñados en hacer la guerra para que se abran a la invitación del Espíritu de Dios a cambiar los gastos para la guerra en inversiones para elevar la calidad de vida de las personas menos favorecidas del planeta. Roguemos…

3. Por todos los hombres y las mujeres de buena voluntad, para que seamos más activos y activas en promover acciones a favor de la igualdad, la fraternidad y la sororidad entre todos los seres humanos y aprendamos a cuidar el planeta que habitamos. Roguemos…

 

Exhortación final: La esperanza es una fuerza que nos anima a mantenernos firmes en camino de fe y de compromiso solidario que hemos asumido. En ese camino, celebrar anualmente la encarnación de Jesús, es un momento importante en nuestras vidas. Es renovar nuestra fe y nuestra esperanza en el surgimiento de otro mundo posible, fundamentado en la práctica de los valores del amor, la solidaridad y la responsabilidad social.

 

 

 

 


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