Reflexiones bíblicas para el tiempo de Navidad 2011

diciembre 24, 2011

            

Red Ecuménica Bíblica Dominicana (REBIDO)

C/ 3 No. 9. El Milloncito, Sabana Perdida. Santo Domingo Norte. Rep. Dominicana

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Reflexiones Bíblicas Semanales. Navidad 2011-2012

 

HOY HA NACIDO UN LIBERADOR EN UN PESEBRE BTN (25-31/12/2012)

 

Introducción: En este día celebramos con alegría el nacimiento de Jesús. Sabemos que hace ya mucho tiempo que nuestro Maestro nació, según la tradición,  en un pueblecito humilde llamado Belén, en las afueras de Jerusalén. Como a María la madre, José y los pastores a nosotros y nosotras nos da mucha alegría recordar hoy ese acontecimiento y hacerlo presente en nuestra comunidad de fe, amor y solidaridad.

Lect. Primer Testamento: Isaías 9,1-3.5-6. Un niño nos ha nacido. Un hijo se nos ha dado

 

Introducción L.P.T: El texto que leeremos a continuación es un poema, surgido en la segunda mitad del siglo octavo, a.e.c., cuando el imperio Asirio destruyó al reino del Norte, Israel y 10 de las doce tribus de Israel. En medio de la situación de amenaza para el reino de Judá se afirma que la divinidad de Israel librará al pueblo judío del yugo de los Asirios y se anuncia el nacimiento de un niño cuyo nombre, Emmanuel, significa “Dios con nosotros y nosotras”, que será un rey, descendiente de David, que gobernará a su pueblo con el derecho y la justicia.

 

Texto: El pueblo de las personas que caminan en la noche, divisaron una luz grande; habitaban el oscuro país de la muerte, pero fueron iluminados e iluminadas.

Tú les has bendecido y multiplicado, les has colmado de alegría, por eso están de fiesta y te celebran, como los trabajadores al terminar la cosecha, como los combatientes después de la victoria.

El yugo que soportaban, y la vara sobre sus espaldas, el látigo de su capataz, tú lo quiebras como en el día de Madián.

Los zapatos que hacían retumbar la tierra y los mantos manchados de sangre van a ser quemados: el fuego los devorará.

Porque un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado; se le pone en el hombro el distintivo del rey y proclaman su nombre: “Este es el Consejero admirable, el Héroe divino, el Padre que no muere, el Príncipe de la paz”.

Su imperio no tiene límites, y, en adelante, no habrá sino paz  para el Hijo de David y para su reino. El lo establece y lo sostiene por el derecho y la justicia, desde ahora y para siempre. Sí, así será, por el amor celoso del Señor Yahvé.

 

Salmo de hoy: Alegre vengo de la montaña, de mi cabaña que alegre está y a mis amigos les traigo flores de las mejores de mi rosal.

–          Venimos cantando, en las comunidades, para estar alegres y compartir contigo tus necesidades.

–          Alegre venimos en las Navidades; a luchar contigo y acabar por siempre las desigualdades.

–          Estamos alegres en las Navidades; pero más alegres nos encontraremos si arreglan las calles.

 

 Lect. Evangélica: Lucas 2,1-14. Encontrarán a un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre

Introducción L. Ev.: La siguiente lectura describe el nacimiento de Jesús en Belén, la ciudad donde nació el rey  David. De esta manera, Lucas quiere dejar claro que Jesús es descendiente del que fue considerado como el mejor rey de la historia de Israel.

Su nacimiento ocurre en el lugar de los animales, en la pobreza desnuda de un pesebre, porque no había lugar para María, José y el niño en la sala común que servía para estar durante el día y dormir por la noche.

Unos pastores, símbolo en Israel de la gente marginada y excluida, son invitados para visitar al niño recién nacido.

Texto: En aquel tiempo, el emperador dictó una ley que ordenaba hacer un censo en todo el imperio. Este primer censo se hizo cuando Quirino era gobernador de Siria. Todos y todas iban a inscribirse a sus respectivas ciudades. También José, como era descendiente de David, salió de la ciudad de Nazaret de Galilea y subió a Judea, a la ciudad de David, llamada Belén, para inscribirse con María, su esposa, que estaba embarazada.

Cuando estaban en Belén, le llegó el día en que debía tener su hijo. Y dio a luz su primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos y ella en la sala común.

En la región había pastores que vivían en el campo y que por la noche se turnaban para cuidar sus rebaños. El ángel del Señor se les apareció y los rodeó de claridad la Gloria del Señor, y todo esto les produjo un miedo enorme.

Pero el ángel les dijo: “No teman, porque yo vengo a comunicarles una buena nueva que será motivo de mucha alegría para todo el pueblo. Hoy ha nacido para ustedes en la ciudad de David un Salvador que es Cristo Señor. En esto lo reconocerán: hallarán a un niño recién nacido, envuelto en pañales y acostado en una pesebrera. De pronto aparecieron otros ángeles y todos alababan a Dios, diciendo: “Gloria a Dios en lo más alto del cielo, y en la tierra, gracia y paz a los seres humanos”.

 

  DIÁLOGO COMUNITARIO, GRUPAL O FAMILIAR

1. ¿Por qué debemos alegrarnos y celebrar el nacimiento de Jesús?

 2. ¿Por qué afirmamos que Jesús es una luz de solidaridad en medio de las tinieblas del mundo?

 1.      La alegría por el nacimiento de Jesús

 

Sólo sentimientos de alegría y gratitud puede albergar nuestro corazón en este día. Por la cercanía amorosa de de una divinidad encarnada, por la salvación y el perdón que nos ofrece tan gratuita y desinteresadamente.

El pueblo judío estaba esperando a un príncipe real, llamado “Mesías”, que iba a ser un liberador del pueblo que estaba bajo la opresión romana. Se decía que el Mesías iba a ser descendiente de David. Por lo tanto, aunque en el tiempo de Jesús ya hacía tiempo que se había interrumpido la conexión con la familia real de David, puesto que el rey Herodes no era de la familia de David, y ni siquiera era de origen judío, se esperaba que el Mesías naciese en el palacio real. Por eso, no es adecuado identificar a Jesús con ese personaje esperado, pues Jesús nace en una familia pobre y en un pesebre, el lugar para los animales, pues no se encontró otro lugar mejor para su nacimiento.

Conociendo el estilo de las casas del tiempo de Jesús, tal como lo ha demostrado la ciencia de la arqueología, las familias solían tener una sala común que servía para muchos usos: comer, dormir, sala de estar… Es de supo­ner que en la casa de la familia de José, que probablemente era de Belén, no había lugar para María y José en la sala común y sí encontraron puesto en el lugar de los animales.

Es frecuente en este período de Navidad decir que Jesús nace en cada familia y en cada corazón jesuánico-cristiano. Esos “nacimientos” no deben dejar hacernos olvidar el hecho primero y fundamental: Jesús nació de María en el seno de un pueblo dominado por el imperio más grande de la época: el romano. Para el cristiano y la cristiana la Navidad manifiesta la entrada definitiva de una divinidad liberadora en la historia humana. Navidad de la pequeñez y el servicio, en medio del poder de dominación y la prepotencia de los grandes de este mundo. Entrada, por tanto, con olor a establo.

Jesús, desde su nacimiento, muestra su preferencia por lo humilde, por lo pobre, por lo alejado de los centros de lujo y de poder. Allí en la marginalidad, el Hijo de Dios se hizo hermano nuestro, la Palabra se hizo carne.

Hemos leído el relato del nacimiento de Jesús según lo narra hermosamente el evangelista Lucas. Luego se nos dice que los pastores fueron a Belén y encontraron al niño tal y como les habían dicho: junto a su madre, una humilde doncella que guardaba en el corazón las cosas tan grandes que Dios manifestaba. Junto a José, un humilde carpintero que debía velar por ambos. Un niño no sentado en un trono de grandeza y poder, sino en la morada de los mansos animales que acompañan a pobres y a humildes. Así se nos muestra una divinidad comprometida con los procesos de liberación, así revela su opción por la vida digna del pueblo consciente y empoderado. Sin la prepotencia de los conquistadores, ni la violencia de las y los poderosos. Sin armas, sin ejércitos, como algunos y algunas soñaban al esperar al Mesías. No provoca gritos de terror ni sollozos de angustia. Ante su presencia amorosa en el recién nacido, tanto los ángeles como los pastores rompen a cantar de alegría.

El ejemplo de un ser humano-divino, que nace en un pesebre, se convierte en un desa­fío para nuestras comunidades jesuánico-cristianas que están formadas en su mayoría por gente humilde y cuyos pastores y pastoras, así como toda la comunidad, tienen como compromiso y desafío la opción preferencial por las y los empobrecidos y excluidos Y es que su mismo Maestro nació en el más humilde de los lugares.

 

2. Una luz de solidaridad en medio de las tinieblas de este mundo

 

Ahora acabamos de leer el prólogo del evangelio de san Juan. Nos dice que la Palabra divina ha puesto humildemente su morada entre nosotros y nosotras, como si armara su tienda de pastor entre las ovejas del rebaño, para iluminarlas con la suave luz de su presencia que aleja las tinieblas.

Isaías, el gran profeta del período navideño, nos recuerda que “el pueblo que andaba a oscuras vio una gran luz” (Is 9,1). Esta oscuridad se encuentra en nuestros días en la enorme pobreza en que vive la gran mayoría de la humanidad, en la creciente brecha entre naciones y personas que disponen de la mayor parte de los recursos del planeta, y los pueblos y personas que el orden -o mejor dicho desorden- internacional del neo-liberalismo capitalista excluye, cada vez más, de la participación de los más elementales bienes de este mundo.

Pero, las verdaderas tinieblas no se encuentran, por lo general, en aquellas personas que sufren las consecuencias de un orden económico nacional e internacional injusto. La raíz -no la causa única- de ella está en el olvido de la dignidad humana de las y los empobrecidos. Así de simple y de inhumano. Y esto vale también, para quienes, como sucede también en nuestro país, en América Latina y el Caribe, viven en los países pobres de espaldas a sus propios pueblos. Hablar de pobreza es describir un estado de cosas, hablar de injusticia es calificar moralmente el asunto. La injusticia y la exclusión social constituyen, en efecto, el núcleo de la oscuridad a la que nos estamos refiriendo.

Las innumerables personas de buena voluntad, que tanto en los países ricos como en los empobrecidos buscan dar un testimonio jesuánico-cristiano creando organizaciones de solidaridad y grupos de defensa de los derechos humanos, enfrentando un sistema económico que excluye a las y los más débiles de la sociedad, haciendo gestos de solidaridad y amistad hacia las y los olvidados de este mundo, son signos de luz en medio de la oscuridad.

El evangelio de Juan que hemos leído señala que: “En la Palabra había vida, y la vida era la luz de los seres humanos (…). Vino a su casa y las y los suyos no la recibieron. Pero a cuantos la recibieron, les da el poder para ser hijos e hijas de Dios, si creen en su nombre.” (Jn 1,9-12). Y los hijos e hijas de la divinidad comprometida con la vida plena y los procesos de liberación son las personas que se convierten en luces que transformarán, poco a poco, las tinieblas amenazantes en una noche humana, festiva y luminosa. Así haremos que la esperanza de ver “una gran luz” comience a convertirse en una realidad, en una esperanza encarnada, como Jesús que renace entre nosotros y nosotras. En ese caso ésta habrá sido una Navidad más, en la que nuestra esperanza y nuestra alegría crecerán. Si dejamos de realizar nuestra tarea por egoísmos o simplemente por miedo, ésta será una Navidad menos, una Navidad perdida en nuestras vidas.

Para la plegaria de las y los participantes:

 

  1. Para que la celebración de la Navidad fortalezca nuestros valores y nuestro compromiso con la transformación de nuestro entorno. Roguemos…
  2. Para que sepamos insertarnos y encarnarnos en la realidad de los sectores sociales más empobrecidos y excluidos. Roguemos…
  3. Para que la luz de la navidad ilumine las tinieblas de la violencia y la exclusión. Roguemos.

Exhortación final: la celebración de la fiesta de Navidad nos invita, una vez más, a asumir los valores de la inserción y la encarnación social en medio de los sectores sociales más empobrecidos y excluidos, para desde allí seguir aportando a la construcción de una sociedad incluyente y participativa.

                                 

LA CONSTRUCCION DE RELACIONES DE PAZ AL COMENZAR EL AÑO  (1-8/1/2012)

 

Introducción: Debemos dar gracias a Dios porque nos ha permitido comenzar un nuevo año, con ánimos para seguir viviendo nuestra fe en comuni­dad y seguir luchando por mejorar las condiciones de vida de nuestras familias, de nuestras comunidades y de todas las personas y seres vivos que habitamos nuestro país, la tierra caribeña y latinoamericana, y el mundo entero.

En todo el mundo cristiano se dedica el primer día del año y la primera semana del mismo a orar por la paz. Tengamos presente en este día a todas las personas que han sido víctimas de la violencia en los últimos meses, tengamos un recuerdo especial por las mujeres víctimas de la violencia intrafamiliar, a todos los países que están en guerra y en especial tengamos presen­te en la oración a nuestro país, para que todos y todas nos decidamos a eliminar la violencia y la opresión en las relaciones humanas y así continuar construyendo una sociedad justa, incluyente, democrática y participativa, como condición para  tener verdadera paz.

 Lect. Primer Testamento:   Números 6,22-27. El te bendiga, te guarde y te dé su paz

 Introducción L.P.T:  La lectura  de  esta semana nos presenta una bellísima fórmula de bendición que Moisés, confió a los sacerdotes para que la pronunciaran sobre el pueblo (vv. 22-23). Es la misma bendición que todavía hoy utilizan las y los judíos en las celebraciones de la sinagoga. Estas palabras no son un simple deseo o una fórmula ritual de saludo.          Hoy tam­bién nosotros y nosotras pedimos la bendición divina al comenzar un nuevo año.

 

Texto: Yahvé habló a Moisés: “Di a Aarón y a sus hijos e hijas: Así bendecirán a los hijos e hijas de Israel. Dirán: “El Señor te bendiga y te guarde; haga resplandecer su rostro sobre ti y te conceda lo que pidas, vuelva hacia ti su rostro y te dé la paz”.

Y con eso estará mi Nombre sobre los hijos e hijas de Israel, y yo los bendeci­ré.

 

Salmo de hoy: No, no, no basta rezar: hacen falta muchas cosas para conseguir la paz.

 

-Cuando el pueblo se levante y que todo haga cambiar; ustedes dirán conmigo: ¡No bastaba con rezar!

– En el mundo no habrá paz mientras haya explotación, de personas por personas y exista desigualdad.

– La paz se construye en la lucha cotidiana, de familias, personas y comunidades que buscan una vida digna.

 

Lect. Evangélica: Lucas 2,16-21. Circuncidaron al niño y le pusieron por nombre Jesús

 

Introducción L. Ev.: En la siguiente lectura se nos presenta a los pastores como los primeros invitados a visitar al niño Jesús recién nacido. Un grupo de hombres humildes se hacen presentes para contemplar el gran misterio de una divinidad que se hace ser humano, niño débil e indefenso, y nace en la sencillez de un pesebre.

María la Madre no entiende del todo este misterio y se limita a observar al niño y a guardar en su corazón su experiencia y su alegría por ser la madre de Jesús, salvador y liberador.

Texto: En aquel tiempo los pastores fueron apresuradamente y hallaron a María, a José y al recién nacido acostado en la pesebrera. Entonces contaron lo que los ángeles les habían dicho de este niño y todos y todas se maravillaron de lo que decían los pastores.

María, por su parte, observaba cuidadosamente todos estos acontecimien­tos y los guardaba en su corazón.

Después los pastores se fueron glorificando y alabando a Dios, porque todo lo que habían visto y oído era tal como se lo habían anunciado.

Al octavo día, circuncidaron al niño según la Ley, y le pusieron el nom­bre de Jesús, nombre que le había indicado el ángel antes que su madre quedara embarazada.

 

 

            DIÁLOGO COMUNITARIO, GRUPAL O FAMILIAR

 

1. ¿Qué podemos hacer para crear un clima de paz en nuestra familia, comunidad, país, y en el mundo entero?

2. ¿Cómo podemos  imitar a María como madre y creyente?

 

1.      La paz es el fruto maduro de la justicia

Hoy celebramos la jornada mundial por la paz. La paz es, por una parte, un don divino, de su Espíritu. Por eso, tenemos que pedirla incansablemente en la oración: paz en las familias que están en conflictos, paz entre amigos y amigas, entre hermanos y hermanas que están distanciados por los conflictos, paz entre los pueblos que están en guerra, paz entre las grandes religiones de la tierra, entre las razas y las naciones, entre los hombres y las mujeres de todo el mundo, de todas las edades y de todas las lenguas.

Necesitamos la paz como fruto de la justicia, pues mientras permanezcan las desigualdades abismales entre los pocos ricos del mundo y de nuestra isla, de nuestro Caribe, de nuestra América Latina, del mundo entero y los millones y millones de empobrecidos y empobrecidas, excluidos y excluidas, es muy difícil que haya paz. La paz es, por tanto, tarea nuestra: se funda en la justicia de nuestras relaciones, en el respecto por el derecho de cada ser humano, en la defensa de su dignidad y en la plena realización de sus derechos. Jesús, nuestro Maestro, afirmó decididamente: “Bienaventuradas las personas que trabajan por la paz porque serán llamados hijos e hijas de Dios” (Mt 5,9).

 

2. María contempla el misterio y guarda todo en su corazón de madre y de creyente.

Este tiempo nuevo de gracia de la presencia del Jesús encarnado ha sido posible gracias al sabio corazón de una mujer que ha conjugado las urgencias de su pueblo con las esperanzas de la humanidad. Así ha nacido una gran esperanza que no se termina con el fin de nuestra existencia, sino que se renueva y florece para cada generación que intenta convertir nuestra historia de violencia y muerte en una historia de libertad y solidaridad. Una esperanza que nace en la experiencia cotidiana, cocida en el fogón de la paciencia y condimentada con el amor de cada día. Una esperanza que es nuestra y nos alumbra cada día. De modo que la discreta alegría que alimenta nuestros corazones al inicio de una nueva fecha, contiene ya el germen de una alegría inmensa por la llegada de una nueva era.

María la madre se sentía inundada por el amor divino que la había ele­gido para ser madre de Jesús. Ella está consciente de que no era digna de tal elección. Por otro lado, como a cualquier otra persona, le cuesta entender esa realidad de una divinidad que se hace niño pequeño e indefenso. Y ante el miste­rio sólo nos toca contemplar y mostrar nuestra gratitud por el don recibido.

Ningún judío podía ni siquiera pensar jamás que la divinidad principal pudiera tener un hijo o una hija con una mujer de carne y hueso.  María se encuentra desbordada por el mis­terio. Guarda todo en su corazón de madre y de creyente y entona un canto de acción de gracias: “Engrandece mi alma al Señor y mi espíritu se alegra en Dios mi salvador, porque ha puesto los ojos en la humildad de su sierva, por eso desde ahora todas las generaciones me llamarán bienaventurada, porque ha hecho en mi favor maravillas el Poderoso…” (Lc 1,47-49).

Al lado de estas desbordadas manifestaciones de júbilo está la alegría paciente de la Madre de Jesús. Mientras algunos y algunas celebraban con gran alborozo el nacimiento de un niño, ella meditaba el significado de todos los maravillosos hechos que acompañaban la manifestación de su hijo ante la humanidad. Esta misma sabia actitud, en la que se mezclan la mirada comprensiva y la serena meditación, será una de las constantes con la que el evangelista nos presenta a María a través de todo el evangelio. Hasta desembocar en los Hechos de los Apóstoles, donde María encabeza el grupo de discípulos y discípulas de Jesús que inauguran, con la llegada del Espíritu Santo, la nueva era de la humanidad.

Para nosotros y nosotras, sería bueno aprender esta lección del evangelio y combinar las dos actitudes: el gozo desbordante de los pastores y la actitud meditativa de María.

La fiesta del nuevo año es una buena oportunidad para celebrar con gran júbilo la esperanza, pero también para evaluar la experiencia del año anterior. De modo que la felicidad de un día no provenga sólo del acostumbrado alboroto de las fiestas de fin de año, sino de una sabia disposición ante el año que viene. Cada nuevo día se nos abre como un ramillete de posibilidades en el que nosotros y nosotras podemos escoger con sabiduría los caminos que nos conducen hacia una más plena realización humana en el servicio a nuestros hermanos y hermanas. La fiesta nos debe ayudar a cultivar una actitud sobria y esperanzada ante las novedades que cada época de la vida nos depara.

Como María hoy contemplamos de nuevo al niño recién nacido y damos gra­cias a Dios porque se ha hecho uno de nosotros y nosotras para salvarnos y darnos la vida en plenitud.

 

Para la oración de las y los participantes:

 

  1. 1.     Para que todas las personas que formamos las comunidades jesuánico-cristianas seamos sembradoras de paz y de armonía en nuestro ambiente, roguemos…
  2. 2.     Por los gobernantes de todos los países, y en especial por los de nuestro país, para que aúnen esfuerzos sinceros en favor de la justicia y la paz, roguemos…
  3. 3.     Pidamos por aquellos países ricos del Norte que basan su economía en la venta de armas para que los habitantes de los países pobres vivan en continua guerra, para que se emplee el dinero de las armas para pagar la deuda externa de los países del Sur.

 

Exhortación final: En este día de año nuevo, Jornada Mundial de la Paz, y durante toda la semana podemos seguir reflexionando sobre la necesidad de tener un corazón pacífico que sepa mostrar tu amor por todas las personas y en especial por las y los más oprimidos y empobrecidos. Que el Espíritu divino nos ayude a arrancar de nuestro corazón el odio y el resentimiento, que nos ilumine en la lucha por la justicia, para convertirnos en sembradores y sembradoras de paz y así merezcamos la bienaventuranza de los hijos e hijas que construyen relaciones de paz y armonía.


Reflexiones bíblicas semanales – Adviento-Diciembre 2011

diciembre 5, 2011

Red Ecuménica Bíblica Dominicana (REBIDOM)

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Reflexiones bíblicas semanales. Diciembre 2011

 

 

PRACTICAR LA JUSTICIA EN LA LUCHA POR CONSTRUIR OTRO MUNDO POSIBLE B1ºA (28/11-4/12).

 

Introducción: Comenzamos el tiempo de Adviento. Es tiempo de preparación a la Navidad, al acontecimiento histórico y espiritual del nacimiento de Jesús. Cada año volvemos a prepararnos para celebrar adecuadamente tan importante acontecimiento. Sin embargo, debemos evitar hacerlo como simple rutina. El Dios de Jesús se encarna en medio de un pueblo dominado, empobrecido y excluido, y esta es la mayor demostración de su amor para con los empobrecidos y excluidos de la tierra.

Lect. Primer Testamento: Isaías 63,16-17.19; 64,2-7: Tú eres nuestro Padre

 

Introducción L.P.T: En el año 537 a.C. el Pueblo de Israel volvió del destierro de Babilonia, pero se hacía difícil la reconstrucción de la ciudad de Jerusalén y la reorganización de la vida, después de 50 años de exilio. Hubo mucha gente que no supo agradecer la intervención liberadora de Dios; hubo otros/as que olvidaron los mandamientos de Dios y vivieron en el egoísmo y en la injusticia. De todas maneras, a pesar de las dificultades y contratiempos, el Pueblo sabía que Yavhé era un Padre que siempre estaba del lado de sus hijos/as, para salvarles, para invitarles a rehacer la Alianza de amor con El.

 

Texto: Tú Yahvé, eres nuestro Padre, nuestro Redentor; así te hemos llamado siempre. ¿Por qué, Yahvé permitiste que nos perdiéramos de tus caminos y que nuestros corazones no sintieran por ti ningún respeto? ¡Vuelve por amor de tus servidores y de tus tribus herederas!

¿Por qué los impíos han invadido tu Santuario y ha sido pisoteado por nuestros enemigos?

Desde hace mucho tiempo somos gente que tú no gobiernas y que ya no lleva tu apellido.

Ningún oído oyó, ni ojo alguno vio, que un Dios, fuera de Ti, hiciera tanto en favor de quien confía en él. Tú visitas al que, gozoso, vive como justo y que te recuerda, siguiendo tus caminos. Pero ahora estás enojado por nuestros pecados; te enojas por el mal, pero tendremos salvación.

Todos nosotros éramos como impuros y todas nuestras buenas obras como un paño sucio. Hemos caído como hojas, y nuestros pecados nos arrastran como el viento.

Nadie invoca tu Nombre, ni se despierta para buscarte, pues tú nos has dado vuelta la cara y nos has dejado a merced de nuestras culpas. Y, sin embargo, Yavhé, tú eres nuestro Padre, nosotros somos el barro y tú eres el alfarero, todos nosotros fuimos hechos por tus manos.

 

Salmo de hoy: Llegará con la luz la esperada libertad

         * Caminamos hacia el sol, esperando la verdad; la mentira, la opresión, por la lucha cesarán.

  • Construimos hoy relaciones de paz, en la lucha y el dolor; nuestro mundo surge ya, en la espera de Jesús.
  • Te esperamos, tú vendrás, a compartir nuestra vida y nuestro caminar; la alegría, el amor y la amistad, son ya signos de tu presencia.

 

 Lect. Evangélica: Marcos 13,33-37. Estén preparados/as y vigilantes

Introducción L. Ev.: Los primeros cristianos y cristianas creían que habría una segunda venida de Jesús como juez universal. Sin embargo, no sabían cuándo ocurriría esa venida. Mientras tanto debían llevar un estilo de vida parecido al de Jesús, empeñado en la misión de re-construir las relaciones humanas y con la naturaleza, y vivir de acuerdo a un proyecto de Vida Digna, aunque esto supiera asumir la conflictividad que esta tarea supone. Por ello el evangelista Marcos pone en boca de Jesús una llamada a la vigilancia, a la constancia, a la capacidad de lucha, en el período en cada persona le toca vivir. Si en ese período ocurre la segunda venida de Jesús, bien. Pero lo importante es vivir preparados y preparadas, empeñadas y empeñados en el compromiso cotidiano.

 

Texto: En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulas y discípulos: “Estén preparadas y preparados y vigilando, ya que no saben cuál será el momento. Cuando un hombre sale al extranjero, dejando su casa al cuidado de sus sirvientes, cada cual con su oficio, al portero le manda estar despierto. Lo mismo ustedes: estén despiertas y despiertos, ya que no saben cuándo regresará el dueño de casa. Puede ser al atardecer, o a medianoche, o al canto del gallo, o de madrugada. No sea que llegue de repente y las y los encuentre dormidas y dormidos. Lo que les digo a ustedes, se lo digo a todas y a todos: estén despiertas y despiertos.                        

 

DIÁLOGO COMUNITARIO, GRUPAL O FAMILIAR

 

 

  1. ¿Nos estamos preparando para la segunda venida de Jesús o  estamos en actitud de alerta para asumir el compromiso y el testimonio cotidianos?
  2. ¿Por qué la esperanza debe acompañar la lucha por la justicia?

 

1.       Estar preparados/as para el testimonio cotidiano

            Las primeras jesuánica-cristianas y los primeros jesuánico-cristianos esperaban la segunda venida de Jesús, como juez de toda la humanidad. Según ellas y ellos esta segunda venida ocurriría en un tiempo corto. Por ello el evangelista Marcos señala: “Vigilen, pues no saben cuándo es el momento”. La actitud de vigilancia es la postura propia de la jesuánico- cristiana, del jesuánico-cristiano, y no sólo motivado por el hecho de que en cualquier momento Jesucristo y nuestra comunidad de fe y de compromiso puede pedirnos cuenta de nuestra vida, sino porque la vigilancia es una actitud fundamental de quien asume los valores, principios y compromisos de quien está comprometida y comprometido con la creación de nuevas relaciones humanas y con la naturaleza, para la construcción del Buen Vivir.

Para nosotras y nosotros, como comunidad de creyentes en la vida digna, vivir en actitud de vigilancia es intentar responder cada día a las exigencias de la vocación que hemos recibido y de la misión que se nos ha encomendado. Lo contrario de la vigilancia es la instalación, el no moverse, el conformarse con lo poco que se hace. En cambio la actitud de vigilancia nos exige el  evaluar constantemente lo que hacemos con la finalidad de ver si estamos respondiendo a las exigencias de nuestra misión y a los desafíos de la realidad de empobrecimiento y exclusión social en que vivimos.

 

2.  Una esperanza comprometida con la causa de la justicia

 

            El jesuánico-cristiano y la jesuánica-cristiana, comparado y comparada como un portero en el evangelio de Marcos (13,34), debe estar atenta y atento a lo que el Espíritu de Jesús quiere revelarle a través de los acontecimientos. Vivimos en nuestro país, en nuestra isla, en América Latina  y el Caribe en una situación creciente de deterioro de la vida cotidiana de las y los más empobrecidos y excluidos. Las diferencias sociales y económicas se hacen cada vez más grandes. Mientras tanto, las y los que promueven y sostienen el proyecto neoliberal quieren convencernos de que, aunque en la actualidad estemos mal, más adelante estaremos mejor; lo cual es una mentira, si no se cambian las reglas de juego de la estructura económico y política.

Por momentos sentimos que muere también la esperanza de un pueblo. Prepararse a recibir a Jesús significa negarse a aceptar esta situación. Y es que la vigilancia implica una acción comprometida y subversiva. Levantar la esperanza con acciones concretas -no las simples ilusiones- de las y los más empobrecidos y excluidos, que asumen el compromiso de la transformación de su actual calidad de vida, es situarse en época de nueva esperanza, del adviento de los cielos nuevos y la tierra nueva en donde habite la justicia (2 Pe 3,13).

La fecha de nuestro encuentro definitivo con el Dios de Jesús es decisión suya, pero de alguna manera nosotras y nosotros también podemos poner esa fecha, porque como dice la primera lectura, Dios “sale al encuentro del que practica gozosamente la justicia y tiene presente sus caminos” (Is 64,4). Se trata, por tanto, de un vivir gozoso en medio de lucha cotidiana, en medio de tantas dificultades, porque tenemos la conciencia de estar colaborando con un Proyecto de vida digna para los seres humanos, para la naturaleza y todo el universo.

            Para las jesuánica-cristianas y para los jesuánico-cristianos de hoy lo más importante no es que el Jesús venga hoy o mañana, o simplemente deje de venir tal como lo esperaban las primeras comunidades jesuánico-cristianas, para pedirnos cuenta. Lo que importa es mantenerse fieles en el día a día. Quien no es capaz de mantener la fidelidad en el día a día, puede llevarse la gran sorpresa de tener que dar cuentas el día en que menos se esté preparado o preparada. ¿Y si tuviéramos que dar cuenta en tiempos, de cansancio, de desánimo, de infidelidad.

 

Para la plegaria de las y los participantes:

 

  1. Pidamos por todas las personas que formamos las comunidades jesuánico-cristianas en diferentes espacios de organización comunitaria, para que seamos vigilantes, creativas, creativos y fieles. Roguemos…
  2. Por las pastoras y pastores de las diferentes denominaciones cristianas, así como las y los líderes de las organizaciones populares y comunitarias para que sean testimonio de los valores evangélicos del amor y la solidaridad y sirvan a los mejores intereses de su pueblo. Roguemos…
  3. Por personas que nos gobiernan y por quienes aspiran a hacerlo, para que puedan crecer en conciencia ética y ciudadana y orienten sus acciones para la inclusión social de las y los más empobrecidos y excluidos. Roguemos…

 

Exhortación final: Por medio de las lecturas de este primer domingo de adviento, se nos has invitado a la vigilancia activa que va acompañada de la práctica de la justicia y de la solidaridad en la construcción de una vida digna. Es necesario continua asumiendo la práctica de la solidaridad con alegría y  esperanza (Is 64,3), no con amargura y el desaliento, para encontrar a tu hijo encarnado  que viene a nuestro encuentro y así la fiesta de Navidad que celebraremos sea significativa para nuestras vidas y para el crecimiento del pueblo al que pertenecemos, en su lucha por lograr el Buen Vivir.

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JUAN EL BAUTISTA: UN PROFETA QUE LLAMA A RESTABLECER LOS VALORES Y PRINCIPIOS QUE FUNDAMENTAN UNA CONVIVENCIA ARMONICA Y JUSTA B2A (5-12/12/2011)

 

Introducción: La figura de Juan el Bautista, con su llamado a la conversión al pueblo judío para pre­parar al pueblo de Israel a recibir a Jesús y al proyecto que vive, anuncia y defiende, nos acompaña en este segundo domingo de adviento. Hoy vuelve a resonar el pregón del profeta Isa­ías: “Preparen el camino de Yahvé, allanen sus senderos”.

Acojamos con alegría el llamado a la conversión, al cambio de mentalidad y de práctica social que se nos hace, para así poder celebrar la fe y la vida con el gozo de aquellas personas que están en proceso de transformación y transitando hacia valores, actitudes y prácticas más comprometidas y solidarias.

 

Lect. Primer Testamento: 1ªL: Isaías 40,1-5.9-11. Yahvé, una divinidad que pastorea a su pueblo

 

Introducción L.P.T: El profeta Isaías (el llamado “Isaías Segundo”, caps. 40-55) acompaña al grupo de la gente más empobrecida en el exilio de Babilonia (s. VI a.C.); en medio de la situación que vive el grupo al que le da seguimiento habla de volver a la patria, y de preparar el “Camino de Yahvé”, camino que conduce, de nuevo, como en el tiempo de la salida de la opresión de Egipto, de la tierra de opresión a la tierra de la libertad.

 

Texto: Consuelen, dice Yahvé, tu Dios, consuelen a mi pueblo. Hablen a Jerusalén, hablen a su corazón y díganle que su jornada ha terminado, que ha sido pagada su culpa, pues ha recibido de manos de Yahvé, doble castigo por todos sus pecados.

Una voz clama: “Abran el camino a Yahvé en el desierto. En la estepa tracen una senda para Dios, que todas las quebradas sean rellenadas y to­dos los cerros y lomas sean rebajados, que se aplanen las cuestas, y queden las colinas como un llano.” Porque aparecerá la gloria de Yahvé, y todas y todos la verán, porque Yahvé ha hablado.

Sube, oh Sión, a un alto cerro para proclamar una buena noticia. Haz resonar fuertemente tu voz oh Jerusalén, grita sin miedo. Diles a las ciudades de Judá: “Aquí está su Dios”; sí, aquí está el Señor Yahvé, que viene con mucho poder y que lo someterá todo con su brazo. Trae todo lo que ganó con sus victorias, delante de él van sus trofeos.

Como pastor, lleva a pastar a su rebaño, toma en brazos a los cor­deros, los pone junto a su corazón y conduce al reposo a las paridas.

 

Salmo de hoy: ¿En dónde están los profetas que nos ayuda a abrir los ojos y nos dan  esperanzas y fuerzas para andar?

 

  • En las ciudades y en los campos, entre nosotras y nosotros están.
  • Nos enseñaron las normas y valores para la convivencia cotidiana.
  • Nos ayudaron a abrir los ojos y descubrir nuestra misión en la construcción del Proyecto de Vida Digna.

 

Lect. Evangélica: Marcos 1,1-8. El los bautizará con el Espíritu Santo

 

Introducción L. Ev.: Marcos comienza su escrito definiendo el mensaje de Jesús como una Buena Noticia para un pueblo sometido y explotado por el imperio romano. El, además, nos presenta a Juan el Bautista haciendo un llamado a la conversión e invitando a un bautismo para asumir el compromiso con la causa de la justicia y de la solidaridad. De esta manera, el pueblo se prepara para acoger el mensaje del Buen Vivir, que Jesús proclamará.

Texto: Comienzo de la Buena Nueva de Jesucristo, Hijo de Dios. En el libro del profeta Isaías está escrito: “Ahora mando a mi mensajero delante de ti, para prepararte el camino. Escuchen ese grito en el desierto: Preparen el camino del Señor, enderecen sus senderos. Y así sucedió: Juan el Bau­tista se presentó en el desierto. Y predicaba al pueblo, hablando de bautismo y de conversión para alcanzar el perdón de los pecados. Acudía a él gente de toda la región de Judea, y todas y todos, las y los habitantes de Jerusalén. Confesaban sus pecados y Juan los bautizaba en el río Jordán.

Juan llevaba un vestido hecho de pelos de camello con un cinturón de cuero, y comía insectos y miel de abeja silvestre. Juan decía muy cla­ro: “Detrás de mí viene otro mucho más grande que yo y no me atrevería, ni siquiera de rodillas, a desatar la correa de su calzado.  Pues yo los bau­ticé con agua, pero él los bautizará en el Espíritu Santo”.

 

DIÁLOGO COMUNITARIO, GRUPAL O FAMILIAR

 

 

1. ¿Por qué la divinidad Yahvé se presenta como consoladora del pueblo?

2.       ¿Para qué Juan llama a la conversión?

 

  1. El profeta Isaías expresa su fe en una divinidad que consuela a un pueblo

 

En este camino de adviento, uno de nuestros maestros y acompañantes es el profeta Isaías. Dirigiéndose a la parte del pueblo judío que estaba deportada en Babilonia les anuncia un mensaje de consolación. Yahvé, el dios de Israel, se presenta como un pastor que apacienta a su rebaño, que lo cuida, que está decidido a liberarlo una vez más de la opresión y conducirlo a su tierra.

Preparar el “Camino del Señor”, significa también preparar el camino del regreso de su pueblo a la tierra prometida. Y es que los caminos de la divinidad comprometida con el Buen Vivir del pueblo empobrecido y excluido conducen a la tierra liberada, en donde se construye en el día a día, una vida sustentada en los valores del amor, de la indignación ética ante la injusticia, y en donde se asumen, con alegría, las luchas y los compromisos cotidianos.

En medio de comunidades en donde hay tantas personas que están desanimadas por el peso de la vida, de la situación económica, por el engaño de la mayor parte de los partidos políticos, convertidos en cínicos mercaderes de la política,  tenemos el reto de imitar a la divinidad y a las personas, que, con corazón de pastores y pastoras, consuelan a su pueblo y lo invita a recorrer el camino que conduce a una vida más digna.

En diferentes ocasiones dentro de la Biblia se habla del Proyecto de vida digna que tiene que realizarse en medio de un pueblo concreto (2 Pe 3,13. Ap 21,1). El Proyecto del buen vivir sólo se hace realidad en donde la justicia guía las relaciones entre las personas, con los seres vivos, con la naturaleza. Por eso, para examinar si estamos comprometidas y comprometidos con un plan de vida digna, basta que nos preguntemos si en nuestras familias, comunidades, en nuestros barrios y comunidades rurales estamos comprometidas y comprometidos o no con la causa de la justicia y la defensa de la vida plena.

La convicción de que se realizará la promesa divina de “cielos nuevos y tierra nueva” no debe convertirnos en personas pasivas. Sino todo lo contrario; es tal certeza la que debe animarnos a seguir trabajando por ese Proyecto, pues, tarde o temprano, con nuestras luchas y con la compañía del Espíritu de Jesús, iremos logrando mejorar nuestra calidad de vida.

 

2.  Juan, un profeta comprometido que llama a la transformación

 

Juan el Bautista es un vivo testimonio de profeta comprometido con el mensaje que anuncia. Su lugar escogido para realizar la misión es el desierto, que recuerda al pueblo de Israel los largos y duros años de camino hacia la tierra de Israel, tierra que fue conquistada con mucho esfuerzo y articulación de grupos de diferentes procedencias.

Juan lleva un estilo de vida austera y consecuente con la misión de preparar los caminos para preparar al pueblo a recibir el mensaje y la propuesta de vida digna que Jesús trae. El mismo Jesús reconocerá la calidad profética del Bautista. Cuando Juan manda a sus discípulos a preguntar a Jesús si él era el Mesías, Jesús, dirigiéndose a la gente y refiriéndose al precursor, señala: “¿Qué fueron a contemplar al desierto? ¿Una caña movida por el viento? ¿Qué fueron a ver? ¿Un hombre vestido con ropas finas? Pero las personas que se ponen trajes elegantes y llevan una vida de placeres, están en los palacios de los reyes. Entonces, ¿qué fueron a ver? ¿un profeta? Eso sí, y les declaro que Juan es más que un profeta. (…) Yo les aseguro que entre las personas nacidas de mujer no hay nadie mayor que Juan… (Lc 7,24-28).

Juan está consciente de que su misión es preparar los caminos para el desarrollo de la misión de Jesús. Reconoce que Jesús es la persona más importante. Por eso afirma: “Detrás de mí viene el que es más fuerte que yo; y no soy digno de desatarle, inclinándome, la correa de sus sandalias”(Mc 1,7). En otra ocasión afirmó: “Es preciso que él crezca y que yo disminuya” (Jn 3,28.30).

En el evangelio de Marcos, Juan el Bautista parece surgir repentinamente, “apareció” (Mc 1,4). Es un enviado, un mensajero divino. Trae el anuncio que prepara el de Jesús. Se dedica a bautizar en el desierto como signo de vida, y llama a la conversión en estilo de vida y en los valores que guían la conducta y la convivencia cotidiana. Es decir, cambiar lo que debe ser cambiado, enderezar lo torcido, buscar la justicia y preparar, con la mayor seriedad posible, el encuentro con cada persona necesitada de nuestro servicio, amor y solidaridad.

Juan el Bautista llama a la conversión para el perdón de los pecados. La palabra original griega utilizada para expresar el perdón hace referencia a una acción de liberación. Es decir, no hay verdadera conversión, allí donde no hay una actitud continua de liberación del egoísmo, de la injusticia, de la exclusión, del empobrecimiento, para vivir en la libertad de las hijas e hijos de una divinidad que se presenta como salvadora y liberadora. Sólo desde una actitud continua de liberarnos de los antivalores personales y sociales, podemos preparar el encuentro con el Jesús  que se hace presente en Navidad y cada día de nuestra vida, siempre que estemos abiertos y abiertas a asumir su Propuesta de vida digna y feliz.

Juan el Bautista, y su testimonio se convierten en un ejemplo a imitar por quienes formamos partes de grupos y comunidades de fe, ya sea que éstas pertenezcan a grupos jesuánico-cristianos o simplemente de gente que cree en la Vida Digna, por su calidad de vida profética, por su fidelidad al mensaje que proclama, por su distanciamiento de los centros de poder, por la austeridad de vida que nos da libertad profética para anunciar el mensaje liberador del evangelio de Jesús.

Nuestras comunidades jesuánico-cristianas tienen el desafío de seguir haciendo un llamado a la transformación de las conciencias de las personas y también de las estructuras sociales injustas. La llamada a la conversión, a la transformación, es exigencia de nuestro compromiso con la defensa de la vida en medio de una sociedad estructuralmente injusta y excluyente.

 

Para la plegaria de las participantes y los participantes:

 

  1. Pidamos por todas las comunidades cristianas para que se comprometan con el Proyecto del Buen Vivir, que exige la práctica de la justicia y la solidaridad. Roguemos.
  2. Para que todas y todos, las y  los jesuánico-cristianos y líderes de organizaciones que luchan por la defensa de la vida, para que vivamos cada día el compromiso de cambiar los antivalores personales y las estructuras sociales injustas. Roguemos.
  3. Por quienes gobiernan a nuestro país para que dejen a un lado los intereses personales y partidarios para buscar el bien de toda la nación. Roguemos.

Exhortación final: En este tiempo de adviento, de preparación al nacimiento de Jesús y de reflexión sobre nuestra esperanza en la lucha por lograr mejor condición de vida, se nos has hecho un nuevo llamado a la conversión y a comprometernos con el Proyecto de los cielos nuevos y la tierra nueva en donde habite la justicia. La figura de Juan Bautista es un modelo a imitar, por su compromiso con la denuncia social y con el anuncio de una propuesta de vida digna. Por todo eso, se hace indispensable mantener la fe en el proyecto liberador para caminar seguras y seguros, en el compromiso cotidiano, por la justicia y la defensa de la vida.

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VIVAN SIEMPRE ALEGRES EN EL COMPROMISO COTIDIANO CON EL BUEN VIVIR B3A (13-19/12/2011)

Introducción: La Palabra de Vida Digna nos invita hoy a la alegría, puesto que se acerca la celebración del nacimiento de Jesús. El viene en persona y se encarna en nuestra historia; nos mostrará el camino de la justicia, y nos ayudará a arrancar nuestro egoísmo y nos invitará a comprometernos con el Proyecto del Buen Vivir. Dios.

 

Lect. Primer Testamento: Isaías 61,1-2.10-11. Consagrado por el Espíritu para evangelizar a las empobrecidas y excluidos sociales

 

Introducción L.P.T: El profeta Isaías (el llamado “Tercer Isaías”, caps. 55-66) habla de su misión en medio de su pueblo empobrecido, después que un grupo de personas exiliadas por el imperio babilónico había regresado a la tierra de Palestina.

Un buen grupo del pueblo de Israel volvió del exilio de Babilonia (538 a.C.), pero la situación en Palestina era difícil. Jerusalén había sido destruida, el Templo había sido transformado en ruinas. Las tierras estaban abandonadas unas y las más fértiles de Galilea en pocas manos. En medio de esas circuns­tancias el profeta Isaías se siente llamado para traer Buenas Noti­cias a la gente humilde anunciando la realización del año jubilar, del año en que se perdonaban las deudas y las tierras perdidas regresaban a las familias propietarias.

 

Texto: El Espíritu del Señor Yahvé está sobre mí, porque El me ha ungido. Me ha enviado con buenas noticias para las y los humildes: para sanar a los corazones heridos, para anunciar a los desterrados su liberación, y a los presos su vue­lta a la luz. Para publicar un año feliz lleno de los favores de Yahvé.

Salto de alegría, delante de Yahvé, y mi alma se alegra en mi Dios, pues él  puso ropas de salvación y me abrigó con el manto de la justicia, como el novio se coloca su anillo o como la esposa se arregla con sus joyas.

Pues así como brotan de la tierra las semillas o como aparecen las plantitas en el jardín, así el Señor Yahvé hará brotar la justicia y la dicha a la vista de todas las naciones.

 

Salmo de hoy: Mano con mano vamos, coco con codo andamos, por el camino nuevo de la liberación.

  • A defender nuestra tierra del voraz enemigo, que nos quita el abrigo, que nos roba el sudor.
  • A sembrar nuestros campos con semillas de vida digna, mártires de nuestra tierra, son la resurrección.
  • Al Jesús de los mil rostros, que vive y lucha con su pueblo, le ofrecemos las manos por la liberación.

 

Lect. Evangélica: Juan 1,6-8.19-28. Juan, testigo de la luz

 

Introducción L. Ev.: Como el domingo pasado, encontramos la figura de Juan Bautista en su misión de preparar el camino, para abrir paso al ministerio de Jesús. El evangelista Juan define al Bautista como testigo de la Luz que sería Jesús. Y al ser testigo creíble de Dios logró que muchos/as creyeran en Dios y recibieran a su enviado Jesús.

 

Texto: Vino un hombre de parte de Dios: éste se llamaba Juan. Vino para dar testimonio; vino como testigo de la luz, para que, por él, todas y todos creyeran. No era él la luz, pero venía como testigo de la luz.

Este es el testimonio de Juan respecto de Jesús. Los judíos de Je­rusalén habían enviado donde Juan a algunos sacerdotes y levitas para que le preguntarán: “¿Quién eres tú?”; Juan aceptó decírselo y no lo negó. De­claró: “Yo no soy el Cristo.”

Le dijeron: “Entonces, ¿quién eres? ¿Eres Elías?” Contestó: “Yo no soy Elías.” Le dijeron: “¿Eres el Profeta?” Contestó: “No.” Le pregunta­ron de nuevo: “Dinos quién eres, para que llevemos una respuesta a los que nos han enviado: ¿Qué dices de ti mismo?” Juan contestó: “Yo soy la voz del que grita en el desierto: Enderecen el camino del Señor, como lo anunció el profeta Isaías.”

Los enviados eran del grupo de los fariseos. Le hicieron esta pregunta: “¿Por qué bautizas entonces si no eres el Cristo, ni Elías, ni el Profeta?”. Les contestó Juan: “Yo bautizo con agua, pero hay uno en medio de ustedes, a quien no conocen. El viene detrás de mí, y yo no merezco soltarle la correa de la sandalia.”

Esto sucedió en Betania, al otro lado del río Jordán, donde Juan bautizaba.

            DIÁLOGO COMUNITARIO, GRUPAL O FAMILIAR

 

  1. ¿Cómo anunciar la buena nueva a los/as empobrecidos/as, a los/as excluidos/as en situaciones económicas, sociales, políticas y ecológicas tan difíciles?

2. ¿Cómo hacer realidad el proyecto de vida digna?

 

1.  La buena noticia para los/as empobrecidos/as y dominados/as

                La primera lectura nos presenta al tercer Isaías hablando en nombre del dios Yahvé al Pueblo de Israel, después  que un buen grupo había regresado del exilio de Babilonia (el regreso se produjo hacia el 538 a.C.). La situación en la que vivía el pueblo pobre era difícil. La ciudad de Jerusalén estaba en ruinas; las mejores tierras, las de Galilea, estaban en manos de unos pocos, funcionarios del imperio persa. No había fuentes de trabajo. Así, la mayor parte de los/as que regresaron se sentían desanimados/as. Los/as campesinos que se quedaron, tuvieron que compartir con lo que regresaron, lo poco que tenían. Había una situación de gran miseria y desesperanza.

En medio de esta situación difícil hay un profeta que, junto a su comunidad creyente, tiene el coraje de anunciar, en nombre de su divinidad, buenas noticias para los/as miserables, para los/as cautivos/as, para los/as que tienen el corazón destrozado y desanimado. Señala que el Proyecto de Vida Digna supone trabajar por conseguir mejores condiciones de vida para el pueblo empobrecido y excluido. Y la comunidad del tercer Isaías se siente comprometida en el desarrollo de ese Proyecto.

Es significativo el hecho de que Jesús, tomará las mismas palabras de la comunidad isaiana para hablar del programa de su misión (Lc 4,18-19).

                La situación socio-económica en la que viven muchas de nuestras comunidades es muy parecida a la que vivían las comunidades en el tiempo de la misión del tercer Isaías.  Hoy también encontramos muchas personas que están viviendo en situaciones de vida muy precarias, que no ganan un salario justo para alimentar a sus hijos e hijas, a las y los que el conuco no les da los medios necesarios para comprarles medicinas. Por otro lado, hay tantas personas prisioneras “preventivas”, tantos/as cautivas de los vicios, del juego de la lotería, tantos/as jóvenes metidos en la droga… En medio de esa situación se nos pide el coraje de anunciar la Buena Nueva del Evangelio para todas aquellas personas que han perdido la esperanza y la ilusión de vivir.

 

2.       La realización del Proyecto de Vida Digna

                El profeta Isaías anuncia que él ha sido enviado para proclamar el año de la gracia del Señor, como señal de que han llegado los tiempos mesiánicos en donde se hace verdaderamente realidad el Proyecto de Dios.

En Israel se celebraba cada 7 años el año sabático. En ese año había que dejar descansar la tierra. Se comía de aquello que la tierra diese espontáneamente: sobre todo frutas. También en ese año se liberaban los esclavos judíos y se dedicaba más tiempo para la oración. Después de 7 años sabáticos tocaba celebrar el año jubilar, en el que las tierras tenían que volver a sus dueños originales, se liberaban todos los esclavos, se perdonaban todas las deudas y tendría que haber una gran alegría en el pueblo (Lv 25,1-17).

                Según señalan algunos estudiosos de la Biblia, no tenemos datos históricos que aseguren que se haya celebrado alguna vez el año jubilar. Lo que se propone en dicho año es una estrategia para impedir la acumulación de las riquezas en pocas manos y así evitar que las familias sean despojadas de sus tierras.

Jesús, hablando en la sinagoga de Nazaret, señala que él vino para proclamar el “año de gracia” del Señor, refiriéndose al verdadero año jubilar que se inaugura con su presencia (Lc 4,19) en medio del pueblo empobrecido y excluido. De todas maneras, el tema permanece como un ideal a conseguir. Es decir, en el Proyecto de Vida Digna, no hay esclavas y esclavos, no existe la idea de que los seres humanos son dueños de la tierra; más bien, como proclaman algunas culturas indígenas, somos nosotras y nosotros quienes pertenecemos a la tierra, y en ella tenemos que construir unas relaciones fundamentadas en el respeto mutuo y en la solidaridad.

Cuando como comunidad nos comprometemos con el  anuncio del Evangelio a los/as miserables y empobrecidos/as, cuando nos preocupamos por curar los corazones rotos, cuando nos preocupamos por aquellos/as que están cautivos de una forma injusta, cuando somos capaces de poner en común nuestros dones, nuestro tiempo, nuestras pequeñas o grandes posesiones, así estamos haciendo realidad el Proyecto de Vida Digna.

Otra actitud fundamental de los/as creyentes es estar siempre abiertos/as a las exigencias del Espíritu. No se trata por tanto de una espera pasiva.  Se nos exige la creatividad del amor comprometido para realizar las estrategias y las acciones que se nos pide en el espacio de tiempo que se nos da y en lugar preciso en donde nos toca desarrollar nuestra misión.

Como comunidad creyente tenemos que convencernos de que la mediocridad, la flojedad y la tristeza nos hacen perder la capacidad de creatividad y de libertad que el Espíritu infunde en nosotros y nosotras.

 

Para la oración de las y los participantes:

  1. Por todas las comunidades cristianas para que se comprometan con la causa de la mejora de las condiciones de vida los más débiles y excluidos/as sociales. Roguemos…
  2. Para que podamos mostrar a la sociedad la alegría de vivir nuestra fe y nuestro compromiso cristiano. Roguemos…
  3. Por los/as pastores/as de la Iglesia y por los gobernantes, para que ayuden a sus comunidades a vivir comprometidos/as con la causa de la justicia. Roguemos…

 

Exhortación final: En esta tercera semana de adviento se nos has invitado seriamente a imitar al profeta Isaías, y sobre todo al gran profeta Jesús, en su misión de anunciar el Evangelio liberador y a comprometernos con proyectos sociales, económicos y políticos orientados a mejorar la calidad de vida de los sectores sociales más empobrecidos y excluidos. Ojalá que hagamos esta tarea con alegría y abiertos/as a las exigencias de tu Espíritu, para que podamos convertimos en testigos y testigas de tu luz, y así ayudar a hacer nacer la fe en tantos/as hermanos y hermanas que necesitan reconstruir su vida y su esperanza.

 

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Disposición para asumir la misión de construcción del Buen Vivir B4A (19-24/12/2011)

 

Introducción: Nos acercamos a la fiesta de Navidad; la lectura evangélica que reflexionamos en esta semana, nos hablará de los momentos previos al nacimiento de Jesús, como fue­ron su anunciación y en­carnación en el seno de María, una muchacha campesina del pueblo de Nazaret.

 

Lect. Primer Testamento: 2 Samuel 7,1-5.8-12.14-16. Un Dios que vive en una tienda de campaña

 

Introducción L.P.T: En el texto que leemos a continuación el rey David, después de construir su palacio en Jerusalén, se propone hacer un templo para el dios Yahvé; Sin embargo éste, por medio del profeta Natán, se resiste a ser encerrado en el espacio cerrado del templo, porque es una divinidad peregrina, que acompaña a su pueblo. Posteriormente, sin embargo, otra comunidad creyente identifica a Yahvé con el templo y con la casa monárquica de David y Salomón y afirma el compromiso del dios de Israel con los sectores del poder monárquico establecido.

 

Texto: David se había establecido ya en su palacio y Yahvé lo había liberado de todos sus enemigos a la redonda. Entonces, dijo al profeta Natán: “Yo vivo en una casa cubierta de madera de cedro, mientras que el Arca de Yahvé está en una tienda de campa­ña”. Natán le respondió: “Haz lo que te parezca mejor, porque Yahvé está contigo.”

Pero, aquella misma noche, le llegó a Natán una palabra de Yahvé: “Ve y dile a mi servidor David: ¿Eres tú quien me cons­truirá una casa para que yo permanezca en ella? Desde que saqué a Israel de Egipto hasta el día de hoy no he tenido casa, sino que iba de un lado para otro, alojado en una tien­da de cam­paña. Mientras he caminado entre los israelitas, ¿me he que­jado acaso a quienes ordené guiar a mi pueblo? ¿Les pedí acaso que me edificarán una casa cubierta de cedro?

Esto dirás de mi parte a David: “Te fui a buscar al cam­po y te saqué de detrás de las ovejas para hacerte jefe de mi pueblo. He estado contigo en todas partes y he destruido ante ti a todos tus enemigos. Pero ahora voy a hacer que tu nombre sea famoso entre los grandes de la tierra. Yo fija­ré un lugar para mi pueblo, Israel; allí lo plantaré y allí quedará. Ya no lo molestarán ni lo seguirán oprimiendo sus enemigos como antes.

            Así dice Yahvé: “Cuando se hayan acabado tus días y va­yas a descan­sar con tus padres, yo pondré en el trono a tu hijo, fruto de tus entrañas, y afirmaré su poder.

El me construirá una casa y yo afirmaré su poder para siempre. Yo seré para él un padre y él será para mí un hijo. Si hace el mal, yo lo co­rregiré y le pegaré como se hace con los niños, pero lo seguiré queriendo. No lo trataré como a Saúl, a quien eliminé delante de ti. Tu descen­dencia y tu reino estarán presentes ante mí. Tu trono estará firme hasta la eterni­dad.

 

Salmo de hoy: Caminantes, ¡ya hay caminos para juntos avanzar! Vámonos con nuestro amigo, vámonos a caminar.

 

  • Se desvivió por las y los empobrecidos y excluidos; como ellas y ellos siempre vivió. En Lucas 4,18 encontramos su misión.
  • Tenemos que desatarnos, sin queremos avanzar; armarnos de la esperanza, decidirnos a luchar.
  • Sólo ha encontrado el camino de la Vida Digna, el que lucha por ser más; quien vive por la justicia, por la paz, por la verdad.

 

Lect. Evangélica: Lucas 1,26-38. Tendrás un hijo y le llamarás Jesús

 

Introducción L. Ev.: La presente lectura nos presenta la anunciación del Ángel Gabriel a María, comunicándole que iba a ser la madre de Jesús. María es invitada a alegrarse porque está llena de gracia, es decir, porque está lle­na de los valores del amor y la solidaridad. Por eso María dará a luz a Jesús, quien se compromete en el anuncio y en la realización de un proyecto de Vida Digna para el pueblo empobrecido, excluido y dominado por el imperio romano.

 

Texto: En el sexto mes, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una joven muchacha que vivía en una ciudad de Galilea llama­da Nazaret, y que era pro­metida de José, de la familia de David. Y el nombre de la virgen era María.

Entró el ángel a su presencia y le dijo: “Alégrate, llena de gra­cia; el Señor está contigo.” Estas palabras la impresionaron muchísimo y se preguntaba qué querría decir ese saludo.

Pero el ángel le dijo: “No temas, María, porque has encontrado el favor de Dios. Vas a quedar embarazada y darás a luz a un hijo, al que pondrás el nombre de Jesús. Será grande, y con razón lo llamará: Hijo del Altísimo. Dios le dará el trono de David, su antepasado. Gobernará por siempre el pueblo de Jacob y su reinado no terminará jamás.”

María entonces dijo al ángel: “¿Cómo podré ser madre si no tengo relación con ningún hombre?”

Contestó el ángel: “El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el Po­der del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso tu hijo será Santo y con razón lo llamarán Hijo de Dios. Ahí tienes a tu pariente Isabel: en su vejez ha quedado esperando un hijo, y la que no podía tener familia se encuen­tra ya en el sexto mes del embarazo; porque para Dios nada es imposible.”

Dijo María: “Yo soy la servidora del Señor; hágase en mí lo que has dicho.” Después de estas palabras el ángel se reti­ró.

 

             DIÁLOGO COMUNITARIO, GRUPAL O FAMILIAR

 

  1. ¿Por qué la divinidad Yahvé, el Padre de Jesús, pone su tienda en medio del pueblo peregrino y se encarna e inserta en su realidad histórica y cotidiana?
  2. ¿Por qué María es modelo de fe comprometida con un proyecto de vida digna para todas y todos?

 

1. La encarnación de Jesús: una divinidad se revelación del misterio mantenido en secreto.

                La encarnación ocurre en la unión de la fuerza del Espíritu de Dios y de la debilidad y disposición de María, una mujer servidora y dispuesta para la misión encomendada. Por eso la maternidad de María más que un don personal es un don a la humanidad en la persona de María. Es un don para el beneficio de la comunidad creyente que cree en Jesús y en el proyecto que él anuncia y asume.

Como comunidad de creyentes estamos llamados y llamadas a reconocer que el misterio de la encarnación de Jesús nos desafía a encarnarnos en la realidad de tanta gente que necesita de una mano amiga que les ayude a recobrar la esperanza y a dar sentido a su vida.

El Dios de Jesús decidió compartir nuestra vida, nuestras luchas y nuestros esfuerzos por ir creando un mundo de hermanos y hermanas, una tierra bendecida por los valores del amor y la solidaridad.

 

2.  María, modelo de fe comprometida, con el proyecto de vida digna

                En Nazaret de Galilea, una joven escucha al mensajero divino que entra en su casa y le dice: “alégrate” (Lc 1,28). El gozo es algo propio del cumplimiento de una promesa de mejora de la calidad de vida. María recibe el favor divino; ese es el significado de la expresión “llena de gracia”; todo sucede bajo la presencia del amor libre y gratuito de Dios.

La confianza y la humildad de María no le impiden entablar un diálogo con el enviado divino, preguntando aquello que humanamente no entiende: “¿Cómo será esto, puesto que no me relaciono con varón?”(Lc 1,34).  No se trata, por tanto, de una fe irracional. Pero tampoco de una fe que reduce todo a lo razonable.

La fuerza del Espíritu impulsa a María a tener una participación activa en la obra de salvación. Ella con su sí a la maternidad hace posible el nacimiento de Jesús.  María entiende que no hay que temer cuando se está en las manos divinas. La entrega generosa es la respuesta al llamado. Por eso, de una forma decidida afirma: “He aquí la servidora del Señor: hágase en mí según tu palabra” (Lc 1,38).

La actuación de María y su sí incondicional al Proyecto de la Vida Digna se convierte en modelo para nuestras comunidades y para cada una, para cada uno de sus integrantes. Aunque muchas veces no entendamos las exigencias de la llamada que se nos hace, es necesario responder confiadamente y con prontitud.

 

Para la plegaria de las participantes y de los participantes:

 

  1. Por todas las personas que forman nuestras comunidades cristianas, para que estén dispuestas, como María, a asumir el compromiso con el Proyecto de vida digna. Roguemos…
  2. Para que dejemos que el Espíritu de Dios se haga presente en nuestras luchas por lograr mejores condiciones de vida. Roguemos…
  3. Por las personas que están comprometidas con la defensa de la vida y de la ecología en nuestras comunidades, para que no desanimen en su lucha y continúen con constancia en su trabajo. Roguemos…

 

Exhortación final: En esta cuarta semana de adviento, cuando nos acercamos a la celebración del nacimiento de Jesús, se nos presenta la figura de María, como modelo de mujer creyente y dispuesta a colaborar en el Proyecto de Vida Digna para todas y todos. Ojalá que sepamos, como ella, estar siempre en la disposición de dar respuesta generosa al llamado que se nos hace a asumir nuestros compromisos a favor del mejoramiento de las condiciones de vida, de las personas, los seres vivos y la naturaleza.


Reflexiones bíblicas para Noviembre 2011

noviembre 4, 2011

Red Ecuménica Bíblica Dominicana (REBIDOM)

C/ 3 No. 9. El Milloncito, Sabana Perdida. Santo Domingo Norte. Rep. Dominicana

Tel/fax. 809-568-8560. E-mail: rebido@gmail.com, rebido07@yahoo.es

Reflexiones bíblicas semanales. Noviembre 2011

 

 

EL MAYOR ENTRE USTEDES SEA SU SERVIDOR A31ºO (31/11-6/11)

Introducción: En toda comunidad cristiana o grupo comunitario se necesitan líderes, pastores y pastoras que sirvan al proyecto de vida digna. Las y los líderes deben mostrar a cada comunidad y cada uno/a de sus inte­grantes, un estilo de vida coherente. Por eso están llamadas y llamados a ser modelos del “rebaño” a ellas y ellos enco­mendado. Por otro lado, la comunidad y los grupos comunitarios y populares tienen la responsabilidad de ayudar a sus líderes y pastores, acogerlos, y brindarles su amistad y solidaridad.

Lect. Primer Testamento: Malaquías 2,1-9. Un ministerio para el servicio de la comunidad

 Introducción L.P.T: El profeta Malaquías realiza su misión profética hacia el s. V a.C. Un grupo minoritario ha vuelto del exilio de Babilonia. El templo ha sido recons­truido (515), también las murallas de la ciudad de Jerusalén. Pero los sacerdotes no hacen su servicio como deben ha­cerlo; por eso el profeta les echa en cara su falta y les pone como ejemplo a Leví, uno de los hijos de Jacob y padre de la tribu a la que per­tenecían todos los sacerdotes de Israel.

.Texto: El Rey grande soy yo, y mi Nombre será respetado en todas las naciones, dice Yavé de los Ejércitos.

Para ustedes, sacerdotes es también esta advertencia. Si no la escu­chan ni se preocupan de glorificar mi nombre, dice Yavé de los Ejércitos, les lanzaré la maldición y maldeciré también sus bendiciones.

Yo les maldeciré porque ninguno de ustedes toma su oficio en serio. Ustedes, declara Yavé de los Ejércitos, se han des­viado de mi camino, con su enseñanza han hecho caer a muchos, así han roto ustedes la ali­anza de Leví. Por eso yo permití que todo el pueblo los despreciara y los conside­rara indignos, debido a que ustedes se separaron de mí y favorecie­ron a unos más que a otros con sus fallos.

¿No tenemos todas y todos un mismo padre? ¿No nos ha creado a todas y a todos un mismo Dios? ¿Por qué, entonces, cada uno de nosotros traiciona a su hermano, profanando la Alianza de nuestros padres?

Salmo de hoy: Desarrollemos un liderazgo comunitario comprometido.

  • Si hemos recibido la invitación a asumir un liderazgo comunitario, hagámoslo con responsabilidad.
  • La coherencia entre palabra y vida cotidiana es un desafío permanente.
  • Mantengamos una actitud crítica ante las incoherencias del liderazgo comunitario, familiar, político y eclesial.

Lect. Evangélica: Mateo 23, 1-12. Todas y todos ustedes son hermanos y hermanas

 Introducción L. Ev.: Jesús denuncia la actitud de fariseos, saduceos y maestros de la ley, porque no son buenos pastores para la gente. Al con­t­rario, no practican lo que anuncian, imponen cargas muy pesadas a la gente y viven de apariencias, mien­tras que interiormente están llenos de injusticias y de maldad.

Texto: En aquellos días Jesús dirigió al pueblo y a sus discípulos el siguiente discurso:

Los maestros de la Ley y los fariseos se hacen cargo de la doctrina de Moisés. Hagan y cumplan todo lo que dicen, pe­ro no los imiten, ya que ellos enseñan y no cumplen. Prepa­ran pesadas cargas, muy difíciles de lle­var, y las echan sobre las espaldas de la gente, pero ellos ni siquiera levan­tan un dedo pa­ra moverlas. Todo lo hacen para aparentar ante los hombres; por eso hacen muy anchas las cintas de la Ley que llevan colgan­do, y muy lar­gos los flecos de su manto. Les gusta ocupar los primeros asientos en los banquetes y los principales puestos en las sinagogas; les gusta que los saluden en los parques públicos y que la gente les diga: Maestro.

No se dejen llamar Maestro, porque un solo Maestro tie­nen ustedes, y todos ustedes son hermanos. Tampoco deben de­cirle Padre a nadie en la tierra, porque un solo Padre tienen, el que está en el Cielo. Ni deben hacerse llamar jefes, porque para ustedes Cristo es el único Señor. Que el más grande de ustedes se haga servidor de los demás. Porque el que se hace grande será rebajado, y el que se humilla será engrandecido.

  

             DIÁLOGO COMUNITARIO, GRUPAL O FAMILIAR

 1. ¿Cuáles son las cualidades de un verdadero pastor y líder comunitario?            

2. ¿Por qué el/la  que tiene autoridad debe aprender a servir a la gente?

 

1. Las actitudes de un/a verdadero/a pastor/a y líder comunitario

             Las lecturas de hoy nos invitan a reflexionar sobre las cualidades que tienen un verdadero pastor/a o un líder o lideresa comunitarios. Es decir todas aquellas personas que han recibido de Dios la vocación de anunciar el evangelio a los/as demás y de acompañarles/as en su proceso de maduración en la fe y de compromiso con la transformación de la realidad en que se vive. En este sentido pastores/as son: los/as animadores/as de comunidad, los pastores y pastoras, las y los líderes de grupos comunitarios y populares.

El reproche que el dios Yahvé hace a los sacerdotes en la primera lectura vale para todos/as aquellos que realizan una misión pastoral. De hecho éstos son acusados de no obedecer a Dios. En vez de ayudar a la gente a caminar según los mandamientos de la ley de Dios la han hecho tropezar a la gente con su conducta. Actúan con injusticia, pues cuando hacen el papel de jueces dan sentencias que perjudican a los/as débiles.

La primera lectura termina exigiendo otro tipo de conducta de los sacerdotes y, por extensión, de todos/as aquellos/as líderes y agentes de pastoral. La motivación fundamental es que todos/as tenemos un mismo padre, fuimos creados/as por el mismo Señor. Entonces no debemos traicionar a las hermanas y los hermanos.

Durante su vida pública, Jesús tuvo constantes conflictos con los grupos religiosos de su tiempo, sobre todo con los fariseos y saduceos. Jesús denuncia que ellos se han sentado en la cátedra de Moisés. Es decir, han utilizado el lugar de enseñanza en las sinagogas para proclamar un mensaje que no está acompañado con un testimonio de vida. Y es ahí donde está el principal pecado que Jesús denuncia.

No es que lo que proclaman fariseos y letrados no esté de acuerdo con las exigencias de la Alianza hecha entre Dios y los antepasados del pueblo de Israel. El problema fundamental es el escándalo que causa la conducta de aquellos/as que proclaman el mensaje, pero no viven de acuerdo a éste. De todas maneras, Jesús invita a sus discípulos/as a hacer lo que dicen, pero no a hacer lo que ellos hacen.

En nuestras comunidades hay personas que se han alejado de la iglesia por el mal ejemplo de algunos/as agentes de pastoral: sacerdotes, catequistas, animadores/as de comunidad… A esas personas Jesús les sigue repitiendo: “Hagan y cumplan lo que les digan. Pero no hagan lo que ellos hacen, porque ellos no hacen lo que dicen”.  Esta frase de Jesús no justifica el que los/as agentes de pastoral no hagamos un esfuerzo constante por adecuar nuestra vida al mensaje que proclamamos.

           

2. El primero será el servidor

Jesús conoció profundamente lo que hay en el interior de cada persona. El sabe que en el interior de todo ser humano existe un deseo escondido de ser  el más importante, de buscar  el poder, el propio prestigio, de imponerse a los/as demás. Por eso previene a sus discípulos/as de no reproducir el ejemplo de los letrados y los fariseos. Por eso, no deben dejarse llamar maestros, ni jefes porque sólo Jesús nuestro verdadero líder. No hay que llamar padre a nadie, porque sólo hay un padre verdadero: Dios.

A aquel/aquella, a quien se le concede una función o una responsabilidad en la comunidad, ha de hacerlo con humildad, no considerándose el centro o la referencia absoluta para los/as demás, sino el que con su palabra, con sus actitudes y comportamiento coherente recuerda quién es el único Maestro y el único Padre. “El mayor entre ustedes, será su servidor”. No se rechaza la función específica de dirección, ni siquiera se dice que esté mal ser el mayor. Lo que Jesús propone como novedad inspirada en su propio ejemplo es que ese mismo sea el primero en el servicio.

Jesús se enfrenta a saduceos y fariseos, letrados y juristas porque imponen cargas insoportables a la gente. De hecho éstos dejan a un lado los mandamientos verdaderos de Dios para aferrarse a la tradición de los hombres (Mc 7,8). En vez de ayudar a la gente a liberarse de normas innecesarias, les imponen cada vez más preceptos tontos.  Pero lo grande es que ellos no están dispuestos ni siquiera a mover un dedo para mover  esas cargas.

Los fariseos y letrados no están preocupados del bienestar de la gente a las que anuncian el mensaje de Dios. Se preocupan más bien de ellos mismos, sus intereses y prestigio personal. Por  eso les gusta los primeros puestos en los banquetes y los asientos de honor en las sinagogas.  Quieren que la gente les haga reverencias por las calles y que los llame maestros. En definitiva, sólo buscan su propio bienestar, son egoístas y  todavía quieren que la gente los tenga como maestros. Han olvidado que ser  tenido como maestros exige el precio del testimonio personal.

También nosotros/as en nuestras comunidades y grupos comunitarios podemos cometer el error de imponer cargas pesadas a la gente; además podemos  tomar la actitud farisaica de  aquel/aquella que exige que la gente haga cosas, que sea solidaria, pero no nos metemos en el trabajo junto con las personas. Por eso, se nos pide no imponer cargas innecesarias a la gente, ser solidarios/as, con ellos/as, para así ser  testigos de Jesús que predicó un mensaje liberador y que pasó haciendo el bien y curando a los/as oprimidos/as por el diablo (Hch 10,38).

 Para la plegaria de las participantes y los participantes:

– Para que todos los gobernantes sean conscientes de su condición de servidores del pueblo y cesen los autoritarismos, la corrupción y el robo impune. Oremos.

 – Para que en nuestros grupos y comunidades reinen siempre la unidad, la caridad mutua, el servicio de unos a otros, el estar siempre a disposición de los que nos necesiten. Oremos.

– Para que conozcamos cada día más y mejor nuestra realidad y la situación de las personas más empobrecidas y excluidas. Oremos.

 Exhortación final: Hemos recibido la invitación a realizar un liderazgo comunitario con conciencia y compromiso. Ojalá que nos mantengamos fieles en la construcción del proyecto de vida digna, que supone la re-creación de las relaciones sociales familiares, comunitarias, regionales, nacionales y el compromiso cotidiano de las personas y sectores sociales más conscientes y comprometidos. Amén.

 

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 ESTAR SIEMPRE EN ACTITUD DE CONTINUA VIGILANCIA A32ºO (7-13/11/2011)

Introducción: Nos estamos acercando al final del año litúrgico, el cual termina con la fiesta de Jesús como pastor y juez de su pueblo. Por esto, las lecturas que escucharemos hoy y en estos siguientes domingos del mes de noviembre, nos hablan de los últimos tiempos y de la necesidad de estar siempre preparadas y preparados, dispuestos y dispuestas a dar cuenta a Dios de nuestra vida y de nuestro compromiso cristiano en el momento que El lo crea oportuno.

Lect. Primer Testamento: Sabiduría 6,12-21. Buscar la verdadera sabiduría

Introducción L.P.T: El libro de la sabiduría recoge la sabiduría popular del pueblo de Israel. En la siguiente lectura la sabiduría es presentada como una persona a la cual se puede amar y cuyo amor hace felices a las personas que la buscan. Poseerla es más valioso que el dinero o la fama. De hecho el poseer la verdadera sabiduría para caminar por los caminos que conducen a la construcción de otra comunidad, otro país y otro mundo posible, nos lleva a la alegría verdadera y a la plenitud de la vida.

Texto: La sabiduría resplandece y no se enturbia su fulgor, gustosa se deja contemplar por sus amantes y se deja hallar por los que la buscan. Ella se adelanta dándose a conocer a los que la desean. Que si la buscas desde temprano, no tendrás que afanarte, la encontrarás sentada en su puerta.

Meditar en ella es la inteligencia perfecta, y el que se queda velando por ella, estará pronto al amparo de preocupaciones. Ella misma busca por todas partes los que son dignos de ella; se les aparece benévola en el camino y, cualquier cosa que mediten, les viene al encuentro.

El principio de la sabiduría es el deseo sincero de ser instruido por ella, querer su inspiración es amarla; amarla es guardar sus leyes; guardar sus leyes es asegurarse la inmortalidad; y la inmortalidad hace estar cerca de Dios, de modo que el deseo de la sabiduría conduce al Reino.

Por eso, soberanos de los pueblos, si les agrada tener tronos y cetros, honren la sabiduría para reinar eternamente.

 

Salmo de hoy: Despertemos del sueño y vivamos con los ojos abiertos

  • No sigamos dormidas y dormidos; despertemos del sueño para ver la realidad con ojos compasivos.
  • La verdadera sabiduría consiste en descubrir nuestra misión en cada momento de nuestro caminar.
  • La persona sabia es quien asume su compromiso cotidiano de servicio y da su aporte a la construcción de un nuevo sistema socio-económico-político inclusivo, democrático y participativo.

Lect. Evangélica: Mateo 25, 1-13. Estar preparados y preparadas para dar cuenta de nuestra vida.

Introducción L. Ev.: Un grupo de cristianos y cristianas creían que Jesucristo iba a volver pronto, como juez, para juzgar a vivos y muertos, y por ello estaban siempre preparados para recibirle. Realmente el regreso de Jesús no fue tan rápido como ellos y ellas lo esperaban. De todas maneras, a los cristianos y cristianas de hoy a todas las personas comprometidas con los procesos de construcción de una vida digna, se nos exige estar siempre atentas, atentos, comprometidos y preparados para rendir cuentas a la comunidad y a nuestro Dios en cualquier momento que él decida llamarnos.

Texto: Entonces el Reino de los Cielos podrá ser comparado a diez jóvenes que salieron con sus lámparas para recibir al novio. De ellas cinco eran descuidadas, y las otras, previsoras.

Las descuidadas tomaron sus lámparas como estaban, sin llevar más aceite. Las previsoras, en cambio, junto con las lámparas llevaron sus botellas de aceite.  Como el novio demoraba en llegar, se adormecieron todas y terminaron por quedarse dormidas.

Pero, al llegar la medianoche, alguien gritó: “¡Viene el novio, salgan a recibirlo!” Todas las jóvenes se despertaron inmediatamente y prepararon sus lámparas. Entonces las descuidadas dijeron a las previsoras: “Dennos aceite, porque nuestras lámparas se están apagando”. Las previsoras  dijeron: “Vayan mejor a comprarlo, pues el que nosotras tenemos no alcanzará para ustedes y para nosotras”.

Mientras iban a comprarlo, vino el novio, y las que estaban preparadas entraron con él a la fiesta de las bodas, y cerraron la puerta.

Cuando llegaron las otras jóvenes, dijeron: “Señor, Señor, ábrenos”. Pero él respondió: “En verdad, no las conozco”. Por eso, añadió Jesús, estén despiertos, porque no saben el día ni la hora.

 

DIÁLOGO COMUNITARIO, GRUPAL O FAMILIAR

 

1. ¿En qué consiste la verdadera sabiduría?

2. ¿Por qué es importante vivir en actitud de continua vigilancia?

 

1. Buscar la verdadera sabiduría

            En los escritos del Antiguo Testamento aparece la sabiduría como un don de Dios que necesita el/la creyente para vivir de acuerdo a los mandamientos y normas de Dios.  Para muchos creyentes era el don más precioso que Dios podía darles. El rey Salomón, preguntado por Dios sobre qué dones quería que le diese, prefirió la sabiduría a todas las demás cosas.

Y la sabiduría se deja hallar por quienes la buscan. Es un don de Dios, pero que requiere la disposición de parte de los/creyentes para buscarla, para dejarse iluminar por ella.

Se dice que la sabiduría se deja contemplar por sus amantes. Se establece, por tanto, una relación de amor.

Podíamos comparar el don de la sabiduría en el Antiguo Testamento con el don del Espíritu Santo. El es quien nos ilumina, quien nos hace sabios/as, quien nos ayuda a descubrir los caminos de Dios, para hacer su voluntad y comprometernos en el proyecto de su Reino.

Como comunidades cristianas empeñadas en ser testigos del amor liberador y solidario de nuestro Dios necesitamos el don de la sabiduría, el don del Espíritu para que nos ayude a descubrir la voluntad de Dios y podamos responder a los desafíos que nos presenta la realidad de la comunidad en la que vivimos.

 

2. Estar siempre en actitud de vigilancia

            En la parábola evangélica que hemos leído se habla del modo como se celebraban las bodas en tiempo de Jesús. En un momento dado llegaba el novio, entraba con todos los invitados y comenzaba la fiesta.

La imagen de las bodas sirve al evangelista Mateo para presentar la actitud de los miembros de las comunidades cristianas que él conocía. En ellas había personas necias y personas prudentes.  El retraso del novio hace relación al retraso de la segunda venida de Jesús, que los primeros cristianos creían que sería enseguida.

Al comienzo todas las muchachas de la parábola se durmieron. El hecho como tal no es censurado. Lo que cuenta es que unas se proveyeron de gas para las lámparas y otras no. Por consiguiente se hallaron en condiciones distintas cuando el novio hizo su aparición a medianoche.

La parábola hace un llamado a los/creyentes a la vigilancia continua. Lo que alimenta la vigilancia es la esperanza. Pablo nos recuerda que el fundamento de esa esperanza es la convicción de que Jesús resucitó. Si Jesús resucitó, también nosotros/as resucitaremos y tendremos la vida eterna. Pero esa vida eterna comienza desde aquí.

Como creyentes tenemos el compromiso de vivir en continua vigilancia, cumpliendo con nuestro deber de cristianos/as, trabajando para que se haga realidad el Proyecto de Dios.

 

Para la plegaria de las participantes y los participantes:

–  Por todas las personas que viven instaladas en lo superfluo de la vida, en el consumismo, para que descubran la hermosa tarea que tenemos todas y todos de transformar la comunidad, el país y el mundo en una sociedad solidaria. Oremos.

–  Por todas las personas, para que encuentren en su vida la luz que les lleve a discernir y dejar los ídolos que alienan y no salvan. Oremos.

– Por todos aquellos que viven afligidos al ver la muerte como un callejón sin salida, para que la Buena Noticia los abra a la esperanza y dé sentido a sus vidas. Oremos.

 

Exhortación final: Hemos recibido la invitación a vivir con sabiduría, en la búsqueda de la construcción de un proyecto de vida digna. Por eso se nos invita a mantenernos en estado de alerta, a ser constantes en el compromiso que hemos asumido cotidianamente.

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 EL RIESGO QUE NOS EXIGE EL AMOR A33ºO (14-20/11/2011)

 

Introducción: El trabajo humano está en función del crecimiento personal, familiar y  la creación de una sociedad fraterna y solidaria. Muchas veces el trabajo humano significa la opresión de los/as hermanos/as más débiles; de hecho, muchas personas, se aprovechan del sudor ajeno para enriquecerse. Pidamos las fuerzas del Espíritu de divino para seguir colaborando con el proyecto de ir creando una sociedad más justa, solidaria e inclusiva, a partir del trabajo cotidiano en nuestras comunidades.

 

Lect. Primer Testamento: Proverbios 31,10-13.19-20.30-31. La mujer trabajadora

 

Introducción L.P.T:  El libro de los Proverbios nos presenta un poema que describe las cualidades de una mujer trabajadora que hace su trabajo con dedicación y responsabilidad. El autor describe las cualidades que deben adornar a una mujer creyente. Dicha descripción podría ser aplicada también a muchas de las hermanas que forman nuestras comunidades cristianas y organizaciones comunitarias y populares.

 

Texto: Una mujer fuerte, ¿quién la encontrará? Es de más valor que cual­quier joya. Su marido puede confiar en ella: ¡qué beneficio no le traerá! Le devuelve el bien, no el mal, todos los días de su vida. Entiende de lana y de lino y los trabaja con sus ágiles manos. Echa mano a la rueca y sus dedos hacen girar el huso.

Tiende su mano al desamparado y acoge al pobre.

Engañosa es la gracia, vana la hermosura; la mujer que tiene la sabiduría, ésa será la alabada. Que pueda gozar el fruto de su trabajo y que por sus obras todas y todos la celebren.

 

Salmo de hoy: Se nos han dado dones y habilidades para el servicio comunitario.

  • Cada persona tiene dones y habilidades que puede poner al servicio de la familia y la comunidad.
  • No debemos esconder nuestros dones, sino ponerlos al servicio de la comunidad.
  • Debemos evaluar con la familia y la comunidad cómo estamos poniendo al servicio nuestros dones y potencialidades.

 

Lect. Evangélica: Mateo 25, 14-30. Poner a producir los dones para el servicio comunitario

 

Introducción L. Ev.: Cada persona tiene dones y cualidades  que debe poner al servicio de la vida de calidad para todas y todos. Debemos estar en disposición a dar cuenta de nuestro compromiso cotidiano cuando la comunidad nos lo pida. Y cuando eso suceda no valdrán las excusas; por ello debemos dedicarnos, con constancia y decisión, al trabajo que se nos ha encomendado.

 

Texto: Sucede en el Reino de los Cielos lo mismo que pasó con un hombre, que, al partir a tierras lejanas reunió a sus servidores y les encargó sus pertenencias. Al primero le dio cinco talentos de oro; a otro le dio dos; y al tercero, solamente uno; a cada uno según su capacidad, e inmediatamente se marchó.

El que recibió los cinco, hizo negocios con el dinero y ganó otros cinco. El que recibió dos hizo otro tanto, y ganó otros dos. Pero el que recibió uno, hizo un hoyo en la tierra y escondió el dinero de su pa­trón.

Después de mucho tiempo volvió el señor de esos servidores y les pidió cuentas. El que había recibido cinco talentos le presentó otros cinco, diciéndole: “Señor, tú me encargaste cinco; tengo además otros cinco que gané con ellos.” El patrón le contestó: “Muy bien, servidor bueno y honrado; ya que has sido fiel en lo poco, yo te voy a confiar mucho más. Ven a compartir la alegría de tu Señor”.

Llegó después el que tenía dos, y dijo: “Señor, me encargaste dos talentos; traigo además otros dos que gané con ellos.” El patrón le dijo: “Muy bien, servidor bueno y honrado; ya que has sido fiel en lo poco, yo te confiaré mucho más. Ven a compartir la alegría de tu Señor.”

Por último, vino el que había recibido un talento, y dijo: “Señor, yo sé que eres un hombre exigente, que quieres cosechar donde no has sembrado y recoger donde no has trillado.  Por eso tuve miedo y escondí en tierra tu dinero; aquí tienes lo tuyo”. Pero su patrón le contestó: “Servidor malo y flojo, tú sabías que cosecho donde no he sembrado y recojo donde no he trillado. Por eso mismo debías haber colocado mi dinero en el banco y a mi vuelta me lo habrías entregado con los intereses.

Quítenle, pues, el talento y entréguenselo al que tiene diez. Porque al que produce se le dará y tendrá en abundancia, pero al que no produ­ce se le quitará hasta lo que tiene. Y a ese servidor inútil échenlo a la oscuridad de allá afuera: allí habrá llanto y desesperación.

 

             DIÁLOGO COMUNITARIO, GRUPAL O FAMILIAR

 

1.  ¿Por qué debemos reconocer y valorar los dones que tenemos?            

2.  ¿Por qué debemos poner al servicio los dones y habilidades que tenemos?

 1.       Valorar y reconocer los dones que tenemos

            A cada uno/a de nosotros/as se nos han dado unos dones y talentos para ponerlos al servicio del Proyecto de Vida Digna, al servicio de nuestros/as hermanos/as, sobre todo los más necesitados/as. Mientras tanto, según la convicción de grupos cristianos de las primeras comunidades, Jesús se fue de “viaje”; nos dejó el encargo de hacer producir los dones, pero también nos deja en libertad para que respondamos o no al compromiso que hemos hecho con el Proyecto de vida digna.

Como creyentes debemos reconocer esos dones y vivir en continua actitud de acción de gracias porque la comunidad y nuestro pueblo cuenta con nosotros/as para llevar adelante el Proyecto de vida y digna para todos los hombres y mujeres.

Debemos hacernos conscientes de que el don se convierte en tarea, en compromiso, para ir creando la sociedad nueva guiada por los valores de la justicia, la  verdadera democracia, y la participación en los bienes que pertenece a todas las personas.

 

2. Poner al servicio comunitario los dones y habilidades: fidelidad y riesgo

            La parábola que hemos escuchado hoy nos habla de dos actitudes ante los dones se nos encomendado: la de quienes transmiten y ponen al servicio lo que han recibido y  la de aquellos/as que guardan para sí sus talentos y habilidades.

Desde el inicio de la parábola, en la imagen de la ausencia del “hombre que sale de viaje” se recuerda la responsabilidad del / de la cristiano/a en la historia, en su realidad, responsable del anuncio del Evangelio y de la práctica del mismo.

Ante la responsabilidad asumida con su patrón, dos de los tres empleados optaron por ponerse a trabajar y lograron duplicar la cantidad de dinero que le había sido entregada. Por eso ambos reciben la aprobación del patrón. Son definidos como empleados “buenos y fieles” en quienes se puede confiar. Por eso se les asignarán mayores responsabilidades. Estos supieron arriesgarse y ser fieles.

La parábola pone el acento en el tercer empleado que no tuvo el coraje de arriesgarse y pretendía entregar lo mismo que recibió. En vez de poner a producir el dinero recibido lo enterró. Por eso recibe la desaprobación del patrón. Es definido como un “siervo malo y perezoso”.  Al patrón, que representa al Dios de Jesús, no le interesaba tanto las ganancias, sino que el empleado trabajase. Incluso no le hubiese regañado si hubiese perdido el dinero, tratando de trabajar con él.

La parábola refleja también lo que sucede en nuestras comunidades cristianas. Todos/as hemos recibido de Dios talentos, dones. Pero unos los hacen producir y otros/as los esconden y no los ponen al servicio. Esos/as tendrán que dar cuenta a Dios de los dones recibidos.

            DIÁLOGO COMUNITARIO, GRUPAL O FAMILIAR

– – Para que sepamos valorar y agradecer los servicios que otros nos prestan a nosotros. Roguemos…

– Para que las personas que viven encerradas en sí mismas descubran la alegría y la grandeza del compartir y poner al servicio sus dones y cualidades. Roguemos…

– Para que el prójimo, y especialmente las personas más necesitadas y excluidas, tengan siempre un lugar preferente en nuestros planes y en nuestra vida. Roguemos…

 

Exhortación final: No podemos vivir de forma inconsciente. Por eso se nos ha invitado a reconocer los dones y talentos que hemos recibido y las habilidades que hemos desarrollado para ponerlas al servicio de un proyecto de vida digna y solidaria, en la familia, la comunidad, el municipio, el país.

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JESUCRISTO: Pastor y Juez del Universo 34 ATO (21-27/11/02)

 

Introducción: En la tradición católico-cristiana se suele celebrar en esta semana la fiesta de Jesús como buen pastor y juez del universo. Coincide con el cierre del año litúrgico, antes del tiempo de adviento cuando se prepara la fiesta de navidad.

Esta celebración nos invita a asumir nuestro compromiso y nuestros liderazgos en las comunidades y en nuestras organizaciones, con la conciencia de que debemos dar los frutos esperados y que las mismas comunidades deben ser nuestros jueces.

Lect. Primer Testamento: Ezequiel 34, 11-17.27-31: Yo soy el buen Pastor

 

Introducción L.P.T: Ezequiel desarrolla su misión profética en el período del exilio de Ba­bilonia(s VI a.C.). Este profeta intenta ayudar a su pueblo a mantener la fe y la esperanza en el retorno a la patria de Israel en medio de las dificultades propias del exilio. Por eso, el profeta anuncia que aunque un grupo del pueblo se encuentre exiliado y en condición de esclavitud, podrán volver a su tierra, y se­rán apacentados como ovejas del rebaño del dios Yavhé.

Texto:  Así dice Yavhé: Yo mismo cuidaré de mis ovejas y las vigilaré como un pastor vigila su rebaño, cuando está en medio de sus ovejas dispersas. Así yo también visitaré las mías y las sacaré de todos los lugares donde se habían dispersado en el día de nubes y tinieblas. Las sacaré de los países donde estén, y de todas las naciones extranjeras; las reuniré y las llevaré a su propia tierra, y las cuidaré por todos los cerros de Israel, por todos los valles y lugares poblados. Las lle­varé a pastorear a pastos fértiles, a descansar en un buen corral de los altos cerros de Israel. Yo mismo cuidaré mis ovejas y las haré descansar, dice el Señor, Yavé.

Buscaré la oveja perdida, traeré a la descarriada, ven­daré a la herida, fortaleceré a la enferma, y eliminaré a la que se hizo gorda y robusta. Las apacentaré a todas con justicia.

En cuanto a ustedes, ovejas mías, sepan yo que yo voy a juzgar entre oveja y oveja, entre carnero y chivo.

Sabrán que yo soy Yahvé, cuando rompa su yugo y los li­bre de sus opresores. No serán más presa de las demás nacio­nes, ni los devorarán las fieras, sino que vivirán seguros y na­die más los atemorizará. Haré crecer para ellos plantas es­cogidas, de manera que nadie ya sufrirá hambre ni desprecio de parte de las demás naciones. Así sabrán que Yo, Yahvé, su Dios, estoy con ellos y que ellos son mi pueblo. Ustedes, son mis ovejas, son mi rebaño y yo soy su Dios: palabra del Se­ñor, Yahvé.

Salmo de hoy: Somos invitadas e invitados a convertirnos en profetas, pastoras y pastores en la familia y en la comunidad.

 Cada persona que está comprometida en proyectos de vida digna con grupos, comunidades y proyectos comunitarios tiene el desafío de cuidar de sus hermanos y hermanas.

  • Necesitamos de pastoras y pastores y de profetas comprometidos en su comunidad.
  • El ejercicio de la profecía y del pastoreo comprometido exige enfrentar las dificultades que surgen en el camino.

Lect. Evangélica: Mateo 25, 31-46: seremos juzgadas y juzgados por el amor a los hermanos y hermanas empobrecidos y excluidos

 

Introducción L. Ev.:     Jesús resumió toda la Ley y los Profetas en el mandamiento nuevo del Amor a Dios y a los hermanos y hermanas, sobre todo a los más empobrecidos y débiles. Al final de la vida, él será también nues­tro juez. Nos pedirá cuentas del amor; de nuestro grado de soli­daridad con la hermana y el hermano necesitados. Y no se trata simplemente de dar limosna para acallar la propia conciencia; más bien, Jesús nos exige el esfuerzo cotidiano por estar del lado del marginado, del débil y oprimido y asumir su causa en la búsqueda de mejores condiciones de vida.

Texto:  Cuando el Hijo del Hombre venga en su Gloria rodeado de todos sus ángeles, se sentará en su trono como Rey glorioso. Todas las naciones serán llevadas a su presencia y como el pastor separa las ovejas de los machos cabríos, así también lo hará él. Separará unos de otros, poniendo las ovejas a su derecha y los  machos cabríos a su izquierda.

Entonces el Rey dirá a los que están a la derecha: “¡Vengan, los bendecidos por mi Padre! Tomen posesión del reino que ha sido preparado para ustedes desde el principio del mundo. Porque tuve hambre y ustedes me alimentaron; tuve sed y ustedes me dieron de beber. Pasé como forastero y ustedes me recibieron en su casa. Anduve sin ropa y me vistieron. Estaba enfermo y fueron a visitarme. Estuve en la cárcel y me fueron a ver”.

Entonces los buenos preguntarán: “Señor, ¿Cuándo te vimos hambrien­to y te dimos de comer; sediento y te dimos de beber, o forastero y te recibimos, o sin ropa y te vestimos? ¿Cuándo te vimos enfermo o en la cárcel, y te fuimos a ver? El Rey responderá; “En verdad les digo que, cuando lo hicieron con alguno de estos más pequeños, que son mis hermanos, lo hicieron conmigo”.

Al mismo tiempo, dirá a los que estén a la izquierda: “¡Malditos, aléjense de mí, vayan al fuego eterno que ha sido destinado para el diablo y para sus ángeles!  Porque tuve hambre y no me dieron de comer, porque tuve sed y no me dieron de beber; era forastero y no me recibieron en su casa; no tenía ropa y no me vistieron; estuve enfermo y encarcelado y no me visita­ron.”

Aquellos preguntarán también: “Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, sediento, desnudo o forastero, enfermo o encarcelado, y no te ayudamos?” El Rey les responderá: “En verdad les digo que siempre que no lo hicieron con alguno de estos más pequeños, que son mis hermanos, conmigo no lo hicieron.

Y estos irán al suplicio eterno, y los buenos a la vida eterna.

 

              DIÁLOGO COMUNITARIO, GRUPAL O FAMILIAR

 1.       ¿Por qué las y los líderes y gobernantes deben ser buenos pastores?

2.       ¿Por qué se nos juzgará sobre la práctica del amor solidario?

 

 1.       Líderes y gobernantes que olvidan el compromiso del pastoreo      

 

            La lectura del libro de Ezequiel nos presenta a Yahvé, la divinidad de Israel, como una buena pastora para el pueblo que se encuentra en el exilio de Babilonia. De hecho los pastores del pueblo; es decir, los jefes del pueblo no han sabido tratar adecuadamente a las ovejas a ellos encomendadas. De hecho, la divinidad Yahvé, por medio del profeta, se queja de que los pastores se apacientan a sí mismos, antes que al rebaño (Ez 34,2). Esos pastores no han fortalecido a las ovejas débiles, no han cuidado a la enferma ni curado a la que estaba herida.  No han ido a buscar a la descarriada; sino que las han dominado con violencia y dureza (Ez 34,4).

Yahvé se presenta como un buen pastor, que tiene unas actitudes completamente diferentes a esos pastores. De hecho Yavé apacienta él mismo a sus ovejas y las lleva a reposar. Busca a la oveja perdida y a la descarriada. Cura a la oveja herida y conforta a la enferma (Ez 34,16).  Jesús también se presenta un pastor: “ Yo soy el buen pastor. El buen pastor da su vida  por las ovejas” (Jn 10,11).

Como comunidad debemos disfrutar de ese pastoreo que nos ofrece Jesús y aprender de él, de sus actitudes, para convertirnos en pastores para tantos/as hermanos y hermanas que andan por la vida como ovejas sin pastor.

2.       Seremos juzgados y juzgadas sobre el amor solidario

             Según el evangelio que hemos leído un grupo significativo de las y los primeros cristianos creían en una segunda venida de  Jesucristo para juzgar a las naciones. Su Reino no es un Reino de poder sino de servicio: “El Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir” (Mt 20,28). Ese es el criterio fundamental del juicio. Entrar al Reino, a la vida definitiva, a la vida eterna, supone que el/la discípulo/a ha seguido los pasos del maestro en el servicio a todos/as y en especial a los/as más necesitados/as.

Porque lo que Jesús nos ofrece es vida eterna, ella no se limita al cielo. No sólo es vida futura, es eterna; es decir, de todos los tiempos, también del presente. Las exigencias del Reino llevan a dar vida hoy: dar de comer, de beber, dar consuelo a los enfermos, a los presos, etc. De allí que los destinarios privilegiados sean “los más pequeños”, los que no son tomados/as en cuenta en la sociedad del bienestar neo-liberal.

El texto de Mateo nos dice claramente que en el servicio al pobre servimos al Jesucristo de nuestra fe; en la solidaridad con las y los más necesitados reconocemos la humilde presencia del espíritu del Jesús solidario. No hay otro modo de “heredar el Reino” (cf. 25,34), es decir el compromiso definitivo con el Proyecto de Vida Digna.

          

Para la plegaria de las participantes y los participantes:

 * Para que asumamos nuestro compromiso cotidiano de ser líderes, lideresas, pastores y pastoras responsables para nuestras hermanas y hermanos. Roguemos.

  • Para que construyamos cada día el Proyecto de vida digna. Roguemos.
  • Para que estemos en disposición de dar cuenta cotidiana de nuestra vida y de nuestro compromiso. Roguemos. Roguemos.

 

Exhortación final: Hemos sido invitados a invitadas a vivir con intensidad el servicio del liderazgo y del pastoreo comunitario. Se nos ha presentado tanto a la divinidad de Israel, como a Jesús como buen pastor y juez que juzgará con justicia a los débiles y nos invita a hacer lo mismo, en la práctica cotidiana. Este es un desafío para cada día.


Reflexiones bíblicas semanales para el mes de Octubre 2011

octubre 5, 2011

Red Ecuménica Bíblica Dominicana (REBIDOM)

C/ 3 No. 9. El Milloncito, Sabana Perdida. Santo Domingo Norte. Rep. Dominicana

Tel/fax. 809-568-8560. E-mail: rebido@gmail.com, rebido07@yahoo.es

Reflexiones bíblicas semanales. Octubre 2011

 

 Se esperaba justicia y sólo se oye el grito de gente oprimida A27ºO (3-9/10/2011)

 

Introducción: Formamos parte de comunidades jesuánico-cristianas comprometidas con el Proyecto de vida digna. Por eso nos reunimos para reflexionar y escuchar la palabra de Jesús, que sigue presente, mediante su espíritu y su amor, en medio de su comunidad; él dio los frutos que el pueblo oprimido y creyente esperaba  de él y nos anima también a nosotros y a nosotras a asumir nuestro compromiso cotidiano en la creación de unas relaciones fundamentadas en la fe y el amor solidario.

 

Lect. Primer Testamento: Isaías 5,1-7. El pueblo esperó justicia y hay asesinatos y corrupción

 

Introducción L.P.T:  El profeta Isaías, hablando en nombre del dios Yahvé, compara al pueblo de Israel con una viña; es decir con un sembrado de plantas de uva.  El/ella esperó de su parcela buenos frutos, uvas sabrosas, pero sólo recogió racimos amargos.  Esperó que reinase la justicia, y sólo se hacen presentes la maldad y la violencia contra las personas oprimidas, empobrecidas y excluidas.

 

Texto:  Déjenme cantar, en nombre de mi amigo, la canción de mi amigo por su viña

Una viña tenía mi amigo en una loma fértil. La cavó quitando las piedras y plantó cepas escogidas

En medio de ella construyó una torre y también cavó un lagar. El esperaba que produjera uvas, pero sólo le dio racimos amargos

Acérquense, habitantes de Jerusalén, y hombres de Judá: juzguen ahora entre mi viña y yo. ¿Qué otra cosa puede hacer a mi viña que no se la hice?

¿Por qué, esperando que diera uvas, sólo ha dado racimos amargos?

Déjenme que les diga lo que voy a hacer con mi viña: le quitaré la cerca, y no será más que maleza para el fuego; derribaré el muro, y pronto será pisoteada

La convertiré en un lugar devastado, no se podará ni se limpiará más, sino que crecerá en ella la zarza y el espino, y les mandaré a las nubes que no dejen caer más lluvia sobre ella

La viña de Yavé de los Ejércitos es el pueblo de Israel, y los hombres de Judá, su plantación escogida. Esperó de ellos derecho, y ahí tienen: asesinatos; esperó justicia, y ahí tienen: lamentos.

 

Salmo de hoy: ¿Qué semilla estamos sembrando en la familia, en la comunidad y en la sociedad?

 

  • Si sembramos la semilla de la justicia, obtendremos frutos de amor solidario.
  • En la sociedad hay frutos de delincuencia, violencia y corrupción impune.
  • Uniremos nuestros brazos y nuestros esfuerzos en la creación de un proyecto de sociedad fundamentado en la conciencia ética y el compromiso social transformador.

 

Lect. Evangélica: Mateo 21, 33-43.  Se encomendará el Proyecto de vida digna a quien produzca sus frutos

 

Introducción L. Ev.: La lectura que hacemos a continuación es la parábola de los trabajadores asesinos. En ella Jesús describe la postura de los jefes del pueblo de Israel con los cuales mantuvo constantes conflictos.  Se esperaba de ellos que asumieran la causa de la justicia y sólo se dedicaron a cometer robos, corrupción y asesinatos. Como no dieron los frutos que el pueblo y su Dios esperaba de ellos, se les quitará el poder y se dará a otra gente que haga producir los frutos de justicia y bienestar comunitario, a su debido tiempo.

 

Texto: En aquel tiempo dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los senadores del pueblo: “Escuchen este otro ejemplo: Había un dueño de casa que plantó una viña, le puso cerca, cavó un lagar, levantó una casa para vigilarla, la alquiló a unos trabajadores y se fue a un país lejano. Cuando llegó el tiempo de la vendimia, el dueño mandó a sus sirvientes donde los trabajadores, para que cobraran su parte de la cosecha. Pero los trabajadores tomaron a esos enviados, apalearon a uno, mataron a otro, y a otro lo apedrearon

EL propietario volvió a enviar a otros servidores más numerosos que la primera vez, pero los trataron de la misma manera

Por último envió a su hijo, pensando: Respetarán a mi hijo. Pero los trabajadores, al ver al hijo, se dijeron: Este es el heredero; matémoslo y nos quedaremos con su herencia.  Lo tomaron, pues, lo echaron fuera de la viña y lo mataron.

Ahora bien, cuando venga el dueño de la viña, ¿qué hará con ellos?” Los oyentes de Jesús le contestaron:  “Hará morir sin compasión a esa gente tan mala, y arrendará la viña a otros que le paguen a su debido tiempo”.

Jesús agregó: ¿No han leído nunca lo que dice la Escritura?: La piedra que los constructores desecharon llegó a ser la piedra principal del edificio. Esa es la obra del Señor y nos dejó maravillados.

Por eso les digo que el Reino de los Cielos se les quitará a ustedes para dárselo a gente que rinda frutos.

 

         DIÁLOGO COMUNITARIO, GRUPAL O FAMILIAR

 

  1. 1.       ¿Por qué no damos los frutos que la familia, la comunidad y la sociedad espera de nosotros y nosotras?
  2. 2.       ¿Somos cómplices de los corruptos, opresores y asesinos?

 

  1. 1.       Esperaba justicia y sólo hay lamentos de la gente oprimida

     

Isaías nos dice que de la viña que el dios Yahvé había plantado (es decir, Israel), “El esperó derecho, y  ahí tienen asesinatos; esperó justicia y ahí tienen lamentos” (Is 5,7).  Establecer el derecho y la justicia es una de las grandes exigencias de la divinidad de Israel en el Antiguo Testamento. En el cumplimiento de esa tarea se expresa la fidelidad a la Alianza entre Yahvé y su pueblo.

La divinidad defensora de la vida de sus hijos e hijas oprimidos/as quiere que en medio de su pueblo reine la justicia y se respete, los derechos de todos/as, y en particular de las personas más empobrecidas y excluidas. Esos son los frutos que debió dar la viña que, según el profeta, la comunidad del dios Yahvé plantó y cuidó.

Los arrendatarios de la parábola no han practicado la justicia, no han establecido el derecho. Peor aún; entre ellos hay asesinatos y quejas de las personas oprimidas por los maltratos que sufren. Ellos y ellas van despojando a las personas indefensas; por eso el profeta Isaías, hablando en nombre de la divinidad, proclama: “¡ Pobres de aquellos que, teniendo una casa, compraron el barrio poco a poco! ¡Pobres de aquellos que juntan campo a campo! ¿Así que ustedes se van a apropiar de todo y no dejarán nadas a los demás? (Is 5,8).

También hoy la comunidad guiada por el Espíritu del Dios de Jesús sigue esperando y sigue luchando para que se haga justicia a las personas oprimidas e indefensas. También hoy sigue habiendo injusticia, en vez de rectitud. Corrupción y robo impune, en vez de transparencia y justicia. Sigue habiendo atentados contra la vida de las y los más empobrecidos en vez de justicia que cree mejor vida para todos y todas. Esta situación se convierte en un desafío para la vida y la práctica  de nuestras comunidades inspiradas por la espiritualidad jesuánico-cristiana.

 

  1. 2.       La complicidad en la opresión y en el asesinato de las y los profetas y enviados/as

 

            El patrón de la parábola mandó diversos mensajeros para recoger la parte de los beneficios de las cosechas que producía su finca. Pero aquellos trabajadores asesinos habían decidido quedarse ellos con todo y excluir a las y los más empobrecidos de la porción que, por justicia, les pertenece, pues, aunque el texto no lo dice expresamente, el patrón no quería su parte para acumularla, sino para repartirla con los/as las y los más oprimidos, a las y los cuales invita constantemente a la comida de fiesta donde se celebra la concretización del Proyecto de la vida digna (Lc 14,21).

Como aquellos trabajadores (según Mt 21,23 serían los sumos sacerdotes y las autoridades judías) habían decidido apropiarse de la finca del patrón, entonces se convirtieron en asesinos: maltrataron a unos enviados, a otros los apalearon y lo más graves es que asesinaron hasta al propio hijo; es decir, a Jesús.

La parábola revela el conflicto de Jesús con los jefes del pueblo de Israel. Jesús se situó del lado de los/as débiles y oprimidos/as.  Mientras que los jefes del pueblo se supone que promovieran el derecho y la justicia. Los viñadores son homicidas no sólo porque matan a los mensajeros que envía el patrón, incluso al hijo, sino porque despojan al pobre y violan el derecho.

            Como miembros de comunidades cristianas comprometidas con el proyecto de la vida digna podríamos preguntarnos si en nuestra vida no existe complicidad con los viñadores homicidas. Podíamos preguntarnos: ¿qué papel juega en nosotros y nosotras el esfuerzo por el establecimiento del derecho y la justicia?

Para la plegaria de las y los participantes:

 

1. Por  el pueblo oprimido y creyente, para que acoja con cariño la invitación de Jesús a construir un mundo nuevo, justo y fraterno. Roguemos…

2. Por todos nosotros y nosotras, para que seamos fuente de esperanza para todas las personas de nuestro entorno. Roguemos…

3. Por todas las personas que son educadoras de niños, niñas, adolescentes y jóvenes, para que lo hagan con criterios de amor y de justicia. Roguemos…

 

Exhortación final: Dios, Madre y Padre nuestro: te pedimos que tu gracia y tu luz nos acompañen siempre, de modo que estemos dispuestos y dispuestas a obrar en todo momento con justicia y con amor. Quédate entre nosotros  y nosotras y haz que siempre sepamos reconocerte presente en las personas. Por Jesucristo.


UNA COMIDA DE FIESTA DE GENTE COMPROMETIDA 28 ATO (10-16/10/2011)

 

Introducción: La imagen del Banquete al que  el dios de Israel, Yahvé, invita a todas las personas aparece varias veces en la Biblia. En la parábola evangélica que escucharemos este domingo, Jesús, diri­giéndose a las autoridades de Jerusalén, a los sumos sacerdotes y a los Jefes del pueblo, les declara que los pobres, los lisiados y los cojos de la nación que sean, ocuparán un lugar de honor en el banquete del proyecto de vida digna.

 

Lect. Primer Testamento: Una invitación a la mesa compartida

 

Introducción L.P.T: El profeta Isaías, como si estuviera contando un sueño,  anuncia que todos los pueblos y todas las personas sin tener en cuenta la clase social, el género, el color, la procedencia, son invitadas por el dios Yahvé a celebrar un gran banquete, que tendrá lugar el monte del templo de Jeru­salén.

Texto: Yavhé de los Ejércitos preparará para todos los pueblos, en este cerro, una comida con jugosos asados y buenos vinos, un banquete de carne y vinos escogidos. En este cerro quitará el velo de luto que cubría a todos los pueblos y la mortaja que envolvía a todas las naciones. Y así destrui­rá para siempre a la Muerte.

El Señor Yavé enjugará las lágrimas de todos los rostros; devolverá la honra a su pueblo, y a toda la tierra, pues así lo ha determinado Yavé.

Entonces dirán: “Miren, éste es nuestro Dios de quien esperábamos que nos salvara: Este es Yahvé en quien confiába­mos. Ahora estamos contentos y nos alegramos porque nos ha salvado; pues la mano de Yavé se nota en este cerro.

 

Salmo de hoy: Hoy tenemos hambre de trabajo, techo y pan. Por eso construimos la nueva sociedad.

 

  • Hoy tenemos hambre de trabajo, techo y pan; hoy sufrimos las consecuencias del  proyecto neoliberal que permite el acaparamiento de los bienes en pocas manos y el despojo de las mayorías.
  • Hoy se nos están abriendo los ojos y nos declaramos personas indignadas ante lo que sucede y que están decididas a construir un presente y un futuro dignos.

 

 

Lect. Evangélica: Mateo 22,1-14. Todas las personas están invitadas a la mesa de la vida digna

 

Introducción L. Ev.:  tJesús se dirige a los Sumos Sacerdotes y los Ancianos de la ciudad de Jerusalén. Les dice una parábola que refleja la negativa y el rechazo de las autoridades del pueblo judío, ante la invitación que el dios Yahvé les ha hecho para participar del banquete de bodas de su hijo.

Texto: En aquel tiempo de nuevo tomó Jesús la palabra y habló en parábolas a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo, diciendo: “Pasa en el Reino de los Cielos lo que le sucedió a un rey que celebró las bodas de su hijo. Mandó a sus servidores a llamar a los invitados a las bodas, pero éstos no quisieron venir.

Por segunda vez despachó a otros criados, con orden de decir a los invitados: Tengo listo el banquete, hice matar terneras y otros animales gor­dos y todo está a punto; vengan, pues, a las bodas. Pero ellos no hicieron caso, sino que se fueron, unos a sus campos y otros a sus negocios. Los demás tomaron a los criados del rey, los maltrataron y los mataron.

El rey se enojó y, enviando a sus tropas, acabó con aquellos asesi­nos y les incendió la ciudad. Después dijo a sus servidores: El banquete de bodas está preparado, pero los que habían sido invitados no eran dignos. Vayan, pues, a las esquinas de las calles y conviden a la boda a todos los que encuentren.

Los criados salieron inmediatamente a los caminos y reunieron a todos los que hallaron, malos y buenos, de modo que la sala quedó llena de invitados.

El rey entró después a ver a los que estaban sentados a la mesa, y se fijó en un hombre que no estaba vestido con traje de fiesta. Y le dijo: Amigo, ¿cómo entraste aquí sin traje de fiesta? Pero el otro se quedó callado.

Entonces el rey dijo a sus servidores: Amárrenlo de pies y manos y échenlo fuera, a las tinieblas, donde no hay sino llanto y desesperación. Sepan que muchos son los llamados, pero pocos los escogidos.

 

 

DIÁLOGO COMUNITARIO, GRUPAL O FAMILIAR

 

1. ¿Quiénes son las personas invitadas a la gran comida de fiesta y quienes son las que ponen excusas para no asistir?

2. ¿Quiénes son los/as que acogen la invitación al  banquete de la vida digna?

 

1. Llamados y llamadas al banquete de la vida digna

 

Con frecuencia la Biblia utiliza la imagen del banquete que el dios Yahvé preparará para su pueblo (Lc 14,13; Ap 19,9.17); es decir de la alegría que experimentamos cuando estamos luchando contra la injusticia y el dolor, y cuando vamos construyendo relaciones de amor, justicia, sororidad y fraternidad.

Esa comida se realizará en un clima de gran alegría, pues se “quitará el velo de luto que cubría a todos los pueblos y la mortaja que envolvía a todas las naciones” (Is 25,7). Y es que soñamos con destruir para siempre la muerte y devuelve la honra y dignidad a su pueblo.

Mateo señala que los criados del rey “reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos, y la sala se llenó de comensales (Mt 22,10). “Malos y buenos”, en ese orden, para dejar claro que nadie está excluido del llamado a involucrarse en el Proyecto de vida digna que invita a todas y a todos a compartir la mesa de la alegría, de la fiesta, de la fraternidad y la sororidad comprometidas.

La esperanza de poder participar en este banquete del Proyecto de vida digna debe animarnos a seguir luchando para construir desde ahora una sociedad en donde haya alimentos para todas las personas, en donde exista alegría y en donde haya una lucha constante en defensa de la vida, porque somos seguidores y seguidoras de la divinidad de Jesús, que está comprometida, por medio de su espíritu y de su comunidad con la creación de una vida digna para su pueblo.

 

Todos/as están llamados/as al banquete de la vida digna, pero no todos/as están dispuestos/as a asistir. De hecho ante la invitación hecha por el rey los notables del pueblo de Israel no asisten. Estos tenían “campos”, “negocios”, e intereses que pusieron por delante del Reino. Además no sólo no asisten sino que maltratan a los criados del rey y llegan al extremo de asesinar a aquellas personas que les invitan al banquete de la vida digna.

Hoy, como ayer, sigue habiendo muchas personas que ponen excusas para no asumir el compromiso por el proyecto que crea mejores condiciones de vida para todos y todas y en particular para los sectores sociales más excluidos y empobrecidos. E intentan justificar su actitud diciendo que no tienen tiempo para dedicarlo al proyecto de vida digna, pues necesitan ganar más dinero para crear mejores condiciones de vida para sus familias. Otras personas siguen persiguiendo  y enfrentando a aquellas personas que no dejan de anunciar y proponer el proyecto de vida digna y que intentan vivir según sus exigencias.

Como comunidad u organización comunitaria, inspirada en la propuesta de vida de Jesús debemos tener siempre presente su invitación: “Busquen el Reino y su justicia y todo lo demás vendrá por añadidura” (Mt 6,33). Se nos pide estar vigilantes para no contaminarnos con la forma de vivir de aquellas personas que anteponen sus intereses a la satisfacción de las necesidades básicas de las y los más empobrecidos y excluidos.

2. Hay personas que siguen acogiendo la invitación para el proyecto de vida digna

 

El llamado a participar del Proyecto de vida digna continúa abierto. Pero los/as destinatarios/as deben ser buscados, preferentemente,  en un determinado lugar social: “vayan pues a los cruces de los caminos y a cuantos encuentren invítenlos a la boda” Mt 22,9). En esos parajes se encuentran los que no tienen casa, ni trabajo estable pues son chiriperos o chiriperas, ni negocios en la ciudad, los pobres y desposeídos, considerados como ignorantes y pecadores por los jefes religiosos del pueblo. El evangelio de Lucas, en el texto paralelo, es directo y preciso: “Haz entrar aquí a los pobres y lisiados, cojos y ciegos” (Lc 14,21). Ellos y ellas son los/as destinatarios/as de la acción mesiánica de Jesús, como el mismo Jesús afirma al responder a los enviados de Juan Bautista para preguntarle si él era el Mesías o no (Lc 7,22).

Los/as no-invitados/as en la primera convocatoria se convierten ahora en destinatarios/as privilegiados/as del banquete de la vida digna (Lc 14,13). Por esto, hacernos solidarios/as y servidores/as de los últimos, puede convertirnos a todos/as en comensales sentados a la misma mesa con los/as no-invitados/as.

Para la plegaria de las y los participantes:

 

1. Por todo el pueblo consciente y creyente, para que acoja con cariño la invitación de Jesús a construir un mundo nuevo, justo y fraterno. Roguemos…

2. Por nosotros y nosotras, para que con nuestras acciones seamos fuente de esperanza para todas las personas. Roguemos…

3. Por todas las personas comprometidas, para que sea cual sea su ideología y su actividad profesional, trabajen con alegría e ilusión en bien de la humanidad. Roguemos…

 

Exhortación final: Hemos sido invitados e invitadas a participar en el proyecto de la vida digna. Como signo de esa participación se nos ha presentado la imagen de un banquete en donde todos y todas tienen el mismo derecho a participar, sin exclusiones por motivos de clase, color, género, procedencia, color de la piel. Ojalá que mantengamos el corazón abierto y la voluntad decidida para continuar en la construcción de una sociedad justa e incluyente. Por Jesucristo, nuestro amigo y compañero de camino. Amén.

 

 

LIBERÉMONOS DEL PODER DEL DINERO 29 ATO (17-23/10/2011)

 

Introducción: Las autoridades de Jerusalén, los Sumos Sacerdotes y los An­cianos del templo, apoyados por los fariseos y los herodianos habían decidido acabar con Jesús. Su palabra y su vida se convertían en una molesta denuncia a su estilo de vida. Por eso bus­caban la oca­sión propicia para encontrar motivos y así poder acu­sarlo y con­denarlo a muerte. Al final lograron matarlo. Pero él está vivo y nos invita acoger la Palabra de vida plena. Por eso nos reunimos con alegría. Por eso celebramos.

 

Primera Lectura: 1 Tesalonicenses 1,1-6. La evangelización dio sus frutos­              

           

Introducción L.S.T.: La primera carta a los Tesalonicenses es el primer escrito, del líder misionero Pablo de Tarso, dirigido a una comunidad cristiana. Es también el primer escrito de todo el Nuevo Testamento. En el texto que leemos hoy Pablo se alegra por la vivencia de la fe, la esperanza y el amor que caracterizan a la vida de la comunidad jesuánico-cristiana de la ciudad de Tesalónica.

 

Texto: Pablo, Silvano y Timoteo a la Iglesia de los tesaloni­censes que está en Dios Padre y en Cristo Jesús el Señor. Perma­nezca con ustedes la gra­cia y la paz.

Damos gracias a Dios a toda hora por ustedes, teniéndo­les presen­tes en nuestras oraciones, y constantemente recor­damos ante Dios, nuestro Pa­dre, que la fe de ustedes produce fru­tos, que su amor es empeñoso, y que saben sufrir por la esperanza que tienen en Cristo Jesús Nuestro Señor.

Hermanas y hermanos, amadas y amados por Dios, estamos bien conscientes de que él mismo los ha llamado. Pues la labor de evangeliza­ción que reali­zamos entre uste­des no se quedó en palabras, sino que se mani­festó el poder de Dios con abun­dantes manifestaciones del Espí­ritu Santo: ya saben cómo nos comportamos entre ustedes y por ustedes.  A su vez, se pusieron a imitarnos a nosotros y al mismo Señor cuando, al recibir la Palabra, encontraron mucha opo­sición y a la vez la alegría del Espíritu Santo.

 

Salmo de hoy: La búsqueda de dinero y de poder nos alejan del proyecto de vida digna.

  • No servimos a los dueños del poder y del dinero en esta sociedad marcada por la injusticia y la exclusión.
  • Entendemos el poder como servicio al crecimiento humano y compromiso con el cuidado de todo lo que existe.
  • Rechazamos la acumulación de los bienes en pocas manos y la corrupción del poder económico y político.

 

Lect. Evangélica: Mateo 22, 15-22. El dinero al servicio del proyecto del César

 

Introducción L. Ev.: Ante la pregunta de los enviados de los fariseos y los herodianos, sobre si era justo pagar el impuesto al César o no, Jesús responde de una forma inesperada. Si Jesús res­pondía negativamente le acusarían de que estaba en contra del emperador. Si respondía afirmativamente le acusarían de estar a favor de los dominadores romanos. Por esto Jesús, acusándole de hipócritas, responde seña­lando que es necesario dar a Dios lo que es de Dios y al César lo que a éste le pertenece.

 

Texto: En aquel tiempo, hicieron un consejo los fariseos y llegaron a un acuerdo para comprometer a Jesús con una pregun­ta. Le envia­ron, pues, discípulos suyos junto con algunos parti­darios de He­rodes. Estos les dijeron: “Maestro, sabemos que ha­blas siempre con sinceridad y que enseñas el camino de Dios de acuerdo con la más pura verdad; no te preo­cupas de quién te oye ni te dejas in­fluenciar por él. Dinos, pues, tu parecer: ¿está permitido o no pagar el impuesto al César?” Jesús com­prendió su maldad y les contes­tó: “Hipócritas, ¿por qué me ponen trampas? Mué­strenme la moneda con que se paga el impues­to”. Ellos pues, mos­traron un denario,  Jesús les dijo: “¿de quién es esta cara y el nom­bre que está escrito?” Contestaron: “Del Cé­sar”. Entonces Jesús re­plicó: “Por tanto, den al Cé­sar lo que es del César, y a Dios lo que a Dios corres­ponde”. Con esta respuesta quedaron muy sorpren­didos. Lo dejaron y se fue­ron.

 

            DIÁLOGO COMUNITARIO, GRUPAL O FAMILIAR

 

1. ¿Por qué los fariseos y herodianos estaban contra Jesús?

2. ¿Por qué el dinero está al servicio del proyecto del César?

 

Como comunidad cristiana estamos llamados y llamadas a poner a Dios y su proyecto  en primer lugar, evitando dar culto a los poderosos de este mundo que con su poder y su dinero quieren ocupar muchas veces el lugar que sólo corresponde a Dios.

 

1. Fariseos y herodianos en contra de Jesús

 

A medida que vamos progresando en la lectura dominical del evangelio de Mateo el conflicto entre Jesús y los fariseos va progresando. Los fariseos, judíos nacionalistas, se alían a sus enemigos tradicionales, los seguidores del rey Herodes, colaboradores de los romanos y por consiguiente considerados como traidores a su pueblo. Ahora tienen que enfrentar a su peor enemigo: Jesús que ha venido a anunciar el proyecto de vida digna (que él llamó “Reino de Dios”) y el papel que los empobrecidos/as, los/as pecadores/as, los/as débiles -despreciados/as por los fariseos- ocupan en él. Por eso se unen; juntos van a verlo para, con palabras alagadoras, hacerlo caer en falta ante la autoridad política que ejercen quienes tienen sojuzgado a su pueblo.

Es interesante la introducción que hacen los fariseos: “Maestros, sabemos que hablas siempre con sinceridad y que enseñas el camino de Dios de acuerdo con la más pura verdad; no te preocupas de quién te oye ni te dejas influenciar por él” (Mt 22,16). Estas descripciones van de acuerdo con la personalidad de Jesús, pero él mismo estaba convencido que no se las decían por convicción, sino como una forma de preparar el terreno para ponerlo a prueba.

También nosotras y nosotros,  como integrantes de comunidades jesuánico-cristianas y organizaciones comprometidas con la vida tenemos que enfrentarnos en ocasiones a gente que tiene mucho poder. Como Jesús debemos mantener la calma y no ceder ante sus presiones, mateniéndonos fieles al Proyecto de Dios que con frecuencia nos traerá el conflicto con aquellos que han hecho de la búsqueda del poder y del dinero sus dioses principales.

2.  El dinero al servicio del Proyecto del César

 

Los discípulos de los fariseos, junto con los herodianos, preguntan a Jesús: “¿Es lícito pagar tributo al César o no?” (v.17) La respuesta de Jesús se inicia con un desenmascaramiento: “Hipócritas, ¿por qué me tientan?”(v.18). Las cosas deben quedar claras. Jesús no se ciega ante los fingidos elogios que le acaban de dirigir. Luego pide que le muestren una moneda, un denario -Según los evangelios Jesús nunca toca personalmente el dinero-; ante la inscripción que se halla en él, les dice: “lo del César devuélvanlo al César, y lo de Dios a Dios” (v.21). Hay personas que interpretan esta afirmación de Jesús como una enseñanza sobre la distinción entre dos dominios, el político y el religioso. Pero el texto que comentamos apunta a algo más profundo.

Mientras los fariseos hablaban de “pagar” al César, Jesús habla de “devolver” la moneda al César. Son cosas distintas. En la moneda del denario estaba inscrita la cara de su propietario. El dinero pertenece al opresor romano. Según Jesús es necesario erradicar toda dependencia frente al dinero. No se trata sólo de romper con el dominio político del emperador, es necesario romper con la opresión que viene del apego al dinero y sus posibilidades de explotación de los demás. “Devuélvanlo al César”, les dice, y parece añadir: “queden libres del dinero; así podrán liberarse de la acumulación del mismo en pocas manos y organizar una economía solidaria, al servicio de la vida digna”.

            Los fariseos, se decían religiosos, pero su verdadero dios era el dinero. Por eso Jesús les dice claramente: “Ustedes no pueden servir al mismo tiempo al dios salvador y liberador y al dios dinero” (Lc 16,13). Y ante las palabras de Jesús éstos tienen una reacción inadecuada; así lo confirma el evangelista Lucas: “Los fariseos oían todo esto. Por ser hombres apegados al dinero, se burlaban de Jesús” (Lc 16,14).

Como discípulos y discípulas de Jesús se nos pide liberarnos del imperio del dinero, que se convierte en un dios que exige adoración. Sólo si nos liberamos de él podremos entonces luchar por construir una sociedad en donde los bienes estén al servicio del crecimiento humano, de la protección y el cuidado del entorno natural.

 

Exhortación final: Se nos ha invitado a hacernos conscientes de cómo el poder político y económico de nuestras sociedades ejerce su dominio a través de la acumulación de dinero y de bienes, la corrupción impune y el despojo de los bienes que pertenecen a la población y que deben ser invertidos en educación, salud, seguridad social, vivienda. Por eso es necesario seguir proclamando que los bienes deben ser repartidos compartidos a partir de las necesidades de las familias y las comunidades y no del ansia de dinero y de poder de la clase política y económica de nuestras sociedades isleñas, caribeñas y latinoamericanas. Por Jesucristo, Amén.

 

DOS AMORES INSEPARABLES  30 ATO (24-30/10/2011)

 

Introducción: Nue­stra fe es una experiencia de amor solidario. Por eso se nos invita a formar parte del pueblo que lucha, a través de sus organizaciones comunitarias, a construir el proyecto de vida de calidad, de vida digna, en donde podamos vivir como hermanos y hermanas, sin ningún tipo de exclusión por motivos de color, género, clase, procedencia social.

 

Lect. Primer Testamento: Una divinidad que escucha el clamor de las y los empobrecidos y excluidos.

 

Introducción L.P.T:  El pueblo de Israel, salido de la esclavitud de Egipto, se dirige hacia la tierra de Canaán. En el camino por el desierto hace una Alianza de amor con la divinidad por la que se compromete a vivir según unos principios y valores que fundamenten unas relaciones comunitarias que produzcan frutos de vida plena, en donde se tenga un especial cuidado por los sectores sociales más empobrecidos e indefensos.

Texto: Así dice Yahvé: “No maltratarás, ni oprimirás a los ex­tranjeros, ya que también ustedes fueron extranjeros en tierra de Egipto. No harán daño a la viuda ni al huérfano. Si ustedes lo hacen, ellos clamarán a mí, y yo escucharé su clamor, se desper­tará mi enojo y a ustedes los mataré a espada; viu­das quedarán sus esposas y huérfanos sus hijos.

Si prestas dinero a uno de mi pueblo, a los pobres que tú conoces, no serás como el usurero, no le exigirás interés.

Si tomas en prenda el manto de tu prójimo, se lo devol­verás al ponerse el sol, pues este manto cubre el cuerpo de tu prójimo y protege su piel; si no, ¿cómo podrá dormir? Si no se lo devuel­ves, él clamará a mí, y yo lo escucharé porque soy com­pasi­vo.

Salmo de hoy: Hagamos todo con amor y compasión solidaria

 

  • A quien sufre y está triste, dale amor; a quien vive a tu lado dale amor.
  • A quien habla otra lengua o pertenece a otra cultura, dale amor; a quien piensa distinto, dale amor.
  • Al amigo o a la amiga de siempre dale amor; a quien no te saluda, ni te mira bien, dale amor.

 

 

Lect. Evangélica: Mateo 22, 34-40. Amar a Dios sobre to­das las co­sas y al pró­jimo  como a uno mismo

 

Introducción L. Ev.: Muchas veces hemos vivido una fe hecha de prácticas y de tradiciones religiosas, pero vacía de amor. Nos han enseñado di­versas normas y buenas costumbres; pero lo más importante del jesuánico-cristianismo no es cumplir normas, sino hacer de nue­stras vidas una experiencia de fe comprometida, que es lo mismo que decir una experiencia de amor.

Texto: En aquel tiempo, los fariseos, al oír que Jesús había hecho callar a los saduceos, se acercaron a él y uno de ell­os, un maes­tro de la Ley, le preguntó para ponerlo a prueba: “Maestro, ¿cuál es el mandamiento principal de la Ley?” El le dijo: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todo tu ser”. Este mandamiento es el prin­cipal y primero. El segundo es semejante a él: “Amarás a tu próji­mo como ti mismo”. Toda la ley y los profetas se funda­mentan en estos dos mandamientos.

 

 

 

            DIÁLOGO COMUNITARIO, GRUPAL O FAMILIAR

 

1. ¿Por qué el amor solidario es uno de los valores  más importante en la vida?

2. ¿Nos preocupamos de la situación en la que viven las personas más empobrecidas y excluidas de nuestro entorno y de la sociedad?

 

  1. 1.        Cuando se olvida lo más importante: el amor solidario

Los fariseos y los saduceos eran los principales grupos religiosos del tiempo de Jesús. Ambos grupos entraron en conflicto con Jesús, porque el anuncio que Jesús hacía y el estilo de vida que proponía desenmascaraba a fariseos y saduceos, llamándoles hipócritas y amigos del dinero. Estos hacían preguntas maliciosas relacionadas a la Ley judía y a la forma de interpretarla con la intención de tener algún motivo para acusar a Dios ante las autoridades y así poder condenarlo a muerte.

Estos grupos religiosos habían olvidado lo más importante mientras se entretenían en el cumplimiento de normas secundarias. Por eso Jesús afirma categóricamente: “¡Pobres de ustedes, fariseos, porque dan para el Templo la décima parte de todas las hierbas, sin olvidar la menta y la ruda, y mientras tanto descuidan la justicia y el amor a Dios! Esto es lo que tienen que hacer sin dejar de hacer lo otro” (Lc 11,42).

Como participantes de comunidades jesuánico- cristianas corremos el peligro de imitar la actitud de los fariseos. Podemos quedarnos en normas y tradiciones, y olvidar lo más importante: vivir el amor solidario que nos lleva al compromiso con la transformación de las condiciones de vida de nuestro pueblo.

2. ¿Qué comen  las y los empobrecidos y excluidos? ¿Dónde viven? ¿Qué trabajo hacen?

A nivel teórico es relativamente fácil hacer un equilibrio entre el amor al dios de Jesús y a los hermanos y hermanas. El problema está a nivel práctico. El texto del Exodo que hemos leído en la primera lectura nos invita a preocuparnos sobre el lugar en donde va a dormir el hermano o la hermana a quien se ha despojado de su abrigo (Ex 22,26). Nos invita a preocuparnos de la suerte del huérfano, de la viuda, y de las y los inmigrantes, sobre todo las y los haitianos, que viven en nuestra comunidad.

Podríamos preguntarnos, ¿Nos angustia saber dónde pasarán la noche todo ese grupo de muchachos y muchachas de la calle? ¿Dormirán bajo techo o tirados en la acera? ¿Cuántas personas se acuestan cada día sin cenar o sin haber comido lo suficiente en mi familia, en la comunidad, en mi país? ¿A cuántos hogares ha llegado la alimentación suficiente después de una jornada de trabajo agotador en una zona franca? ¿Cuántos jesuánico-cristianos y cristianas se hacen realmente solidarios y solidarias con quienes sufren las consecuencias del maltrato y la opresión de quienes tienen poder y dinero en esta sociedad?

Ser jesuánico-cristiano o jesuánica-cristiana en esta realidad nacional, latinoamericana y caribeña es sentirse desafiados, interpelados e interpeladas por situaciones indignantes. Aquí se unen los dos amores. Y es que la comida de los/as pobres, o el lugar en donde van a dormir es realmente importante para la comunidad de fe y amor solidario: “Clamará a mí y yo lo oiré porque soy compasivo” (Ex 22,26). Creer en el “Dios vivo y verdadero”(1 Tes 1,9) nos lleva a ser compasivos y compasivas, a “sentir con” el pobre, el huérfano y la viuda.

 

Para la plegaria de las y los participantes:

 

1. Por toda la comunidad de fe y de compromiso comunitario, para que viva el amor evangélico como la fuerza que necesitamos para construir un mundo nuevo. Oremos.

2. Por las personas que sufren el problema del hambre y del desempleo, para que, con la conciencia, la organización y la solidaridad y generosidad de todos, luchemos por la creación de trabajos dignos y bien remunerados. Oremos.

3. Por todos las y los educadores: padres, maestros, catequistas…, para que formen a quienes están bajo su tutela en criterios de solidaridad y servicio a las personas. Oremos.

 

Exhortación final: La palabra bíblica nos ha invitado a fortalecer el amor solidario como base de las relaciones humanas. Esto conlleva y exige una especial atención hacia aquellas personas que el sistema económico y político vigente los ha condenado a vivir en la exclusión. Su inclusión se convierte en un desafío para quienes se consideran creyentes motivados y motivadas por la propuesta de Jesús, divinidad encarnada en nuestra historia.

 

 

 

 


Reflexiones bíblicas para el mes de septiembre bíblico 2011

septiembre 3, 2011

Red Ecuménica Bíblica Dominicana (REBIDOM)

C/ 3 No. 9. El Milloncito, Sabana Perdida. Santo Domingo Norte. Rep. Dominicana

Tel/fax. 809-568-8560. E-mail: rebido@gmail.com, rebido07@yahoo.es

Reflexiones bíblicas semanales. Septiembre 2011

 

 

RESOLVER LOS CONFLICTOS MEDIANTE EL DIALOGO A23°O (5-11/9/2011)

 

Introducción: Cada una de nosotras y nosotros, que nos decimos creyentes comprometidas y comprometidos, tenemos la responsabilidad de caminar por el camino del amor y la justicia y al mismo tiempo ayudar a las demás personas para que fundamenten su vida y su conducta en los valores éticos y políticos que dan sentido al caminar y a las luchas cotidianas, lo que supone el esfuerzo continuo de revisión personal y disposición para el cambio personal y comunitario. De esta manera imitamos a Jesús que durante su vida pública se dedicó a acoger a la gente que era tenida como transgresores de la ley y las costumbres sociales, para mostrarles así el camino que conduce a la vida digna y a la felicidad.

 

Lect. Primer Testamento: Ez. 33,7-9: Te he puesto como centinela de tu hermano/a

 

Introducción L.P.T: El profeta Ezequiel, hablando en nombre de la divinidad Yahvé, invita a las y los creyentes a convertirse en centinelas y guardianes de sus hermanas y hermanos. En la comunidad de fe y de compromiso no nos podemos hacer indiferentes ante la situación de aquellas personas de la familia y la comunidad, que se han alejado del camino que conduce a la vida digna.

 

Texto: Así dice Dios: A ti, hijo de hombre, te he puesto como centinela para la casa de Israel, apenas oigas que una palabra sale de mi boca, tendrás que advertírselo de mi parte. Cuando diga a la persona mala: “¡Malo, vas a morir!”, si no le hablas, si no haces que se preocupe por su mala conducta, la persona mala morirá debido a su pecado, pero a ti te pediré cuenta de su sangre. Al contrario, si le has llamado la atención a la persona que ha cometido errores por su mala conducta y no se aparta de ella, si no deja su mala conducta, morirá debido a su pecado y tú nada tendrás que temer.

 

Salmo de hoy: Danos un corazón grande para amar, fuerte para perdonar

 

• Gente nueva, constructora de la historia, constructores de nueva humanidad,

• Gente nueva que vive la existencia como riesgo de un largo caminar.

 

Lect. Evangélica: Mt. 18,15-20. Si tu hermano o hermana comete errores habla con él o ella a solas

 

Introducción L. Ev.: Mateo pone en boca de Jesús algunas instrucciones a tener en cuenta para cuando hay problemas y conflictos entre los hermanos y hermanas. La forma de resolver las dificultades entre cristianos y cristianas debe estar guiada por el amor al hermano o a la hermana. De esta manera la comunidad mostrará su amor fraterno y su fe en el Proyecto de Vida Digna.

 

Texto: En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos y discípulas: Si tu hermano o hermana ha pecado, vete a hablar con él o ella a solas para reprochárselo. Si te escucha, has ganado a tu hermano o hermana. Si no te escucha, toma contigo una o dos personas más, de modo que el caso se decida por la palabra de dos o tres testigos y testigas. Si se niega a escucharlos, informa a la asamblea. Si tampoco escucha a la iglesia, considéralo como una persona pagana o sin fe.

 

DIÁLOGO COMUNITARIO, GRUPAL O FAMILIAR

 

1. ¿Por qué cada persona es responsable de su hermano o hermana?

2. ¿Por qué es necesario la intervención de la comunidad cuando hay problemas entre los hermanos y hermanas?

 

1. La responsabilidad con el hermano o hermana que anda por el mal camino

 

El texto del profeta Ezequiel que hemos leído (Ez 33,7-9) nos habla del compromiso que tiene cada persona del pueblo de Israel con aquellas personas que van por el mal camino. Es compromiso de los/as creyentes llamar a la atención a aquellos/as hermanos/as considerados/as pecadores/as. Por eso el texto de Ezequiel afirma que si no se hace ese trabajo el/la creyente se hace responsable de la muerte –física o vital- de aquellos que están en pecado. Y Dios pedirá cuenta de la sangre de los/as hermanos/as.

La salvación nuestra, de cada uno, la vida feliz y en libertad, nos exige preocuparnos por las hermanas y los hermanos. Y si después de haber llamado a la atención y haber intentado de diversas maneras ayudar al/a la hermano/a a cambiar de vida, este/a no acepta el llamado, ya no es responsabilidad nuestra; en este caso estaríamos respetando la libertad de cada uno/a tal como Dios lo hace.

Ante el/la hermano/a de la comunidad que ha pecado lo que conviene es que algún hermano/a lo llame a la atención y le recuerde las exigencias evangélicas. La finalidad de este llamado de atención es clara: se trata de invitarlo/a a la conversión, a regresar al camino de los/as seguidores/as del Señor (Mt 18,15).

Como comunidad de fe tenemos la experiencia de que no es tarea fácil el llamar a la atención a los/as hermanos/as que tienen una conducta que contradice su condición de discípulos/as de Jesús, sin embargo se nos pide cumplir con nuestro deber.

 

2. La intervención de la comunidad en la corrección fraterna

 

La lectura del evangelio que hemos hecho hoy invita no sólo a que haya una atención de hermano/a a hermano/a de forma individual, sino que promueve la intervención de la comunidad cuando sea necesario.

Cuando un hermano de la comunidad no escucha la llamada de atención que le ha hecho algún/a hermano/a, entonces es necesario buscar dos o tres testigos/as para que el llamado adquiera un sentido más comunitario. Si ni siquiera hace caso a los/as que en nombre de la comunidad, quieren ayudarle/a a corregir las conductas inapropiadas, entonces es necesario decírselo a la comunidad entera. Y si ni siquiera hace caso a la comunidad, entonces hay que tenerlo como una persona pagana, es decir, sin fe, pues no está actuando como corresponde a un/a cristiano/a.

En última instancia es la Iglesia, la asamblea de los discípulos y discípulas de Jesús, quien debe tomar el asunto en sus manos (Mt 18,17). Y es que ser cristiano o cristiana supone una conducta determinada; pues el Proyecto de Vida Digna –lo que Jesús llamaba Reino de Dios- , que es el corazón del mensaje de Jesús, conlleva unas exigencias éticas y morales para quien se ha comprometido a vivirlo y anunciarlo. La comunidad es responsable de la fidelidad de sus integrantes a los valores y los compromisos que colaboran en la creación de mejores condiciones de vida para todas las personas, los seres vivos y la naturaleza toda. La fraternidad nos lleva a estar atentos/as ante los errores del/de la otro/a; nos toca ponernos en guardia como el sereno o el centinela “para que cambie de conducta” (Ez 33,9).

 

Para la plegaria de las y los participantes:

 

1. Pidamos por la Iglesia de Jesús para que sea un espacio de fraternidad y de perdón. Recemos.

2. Para que como comunidad sepamos buscar y llamar a la conversión a quienes se sienten alejados/as de Dios.

3. Para que sepamos demostrar nuestro amor con un compromiso concreto de solidaridad con los/as más empobrecidos/as y excluidos/as.

 

 

Exhortación final: Hemos celebrado nuestra fe; se nos ha invitado a no quedarnos indiferentes ante la situación de los hermanos y hermanas que se han alejado de los caminos del bien y de la justicia. Ahora nos toca continuar con la misión de ser una presencia fraterna y solidaria para tantas personas que están buscando cambiar de vida y asumir un proyecto de vida digna y feliz y necesitan una mano amiga que les ayude a encontrarlo.

 

 

EL PERDON QUE RESTABLE LAS RELACIONES HUMANAS A24°O (12-18/9/2011)

 

Introducción: Nos reunimos como personas que están llamadas a mostrar compasión y misericordiosa hacia la persona o grupos que, después de habernos ofendido, necesitan, de nuestra bondad y nuestro perdón y dan muestras concretas de que quieren cambiar de rumbo y de conducta. Eso permite colaborar en la construcción de una convivencia humana fundamentada en la acogida y el respeto mutuo y el perdón solidario.

 

Lect. Primer Testamento: Eclo 27,33-28,9. Perdona a tu prójimo y te serán perdonados tus errores

 

Introducción L.P.T: El texto del libro del Eclesiástico que leemos a continuación nos habla sobre la necesidad de perdonar las ofensas y errores de los hermanos y hermanas. Dicho perdón es una condición necesaria para ser perdonados y perdonadas por las demás personas: por nuestra familia y comunidad, pues no puede pedir piedad quien de hecho no la tiene.

 

Texto: El Odio y cólera son dos cosas abominables en las que se destaca el pecador. El que se venga experimentará la venganza del Señor: él le tomará rigurosa cuenta de todos sus pecados. Perdona a tu prójimo el daño que te ha hecho, así cuando tú lo pidas, te serán perdonados tus pecados.

¡Cómo! ¿Una persona guarda rencor a otra persona y le pide a Dios que lo sane? No tiene misericordia con otro hombre, su semejante, y ¿suplica por sus propios pecados? Si él o ella, débil y pecador o pecadora, guarda rencor, ¿quién le conseguirá el perdón? Acuérdate de tu fin y déjate de odiar; piensa en la muerte, en la descomposición, y observa los mandamientos. Acuérdate de los mandamientos y no tengas rencor a la persona que está cerca de ti; piensa en la alianza del Altísimo, y olvida la ofensa.

Manténte alejado de las peleas y cometerás menos pecados, porque la persona colérica enciende las peleas. El pecador siembra la perturbación entre los amigos y amigas, y hace cundir las desavenencias entre las personas que viven en paz.

 

Salmo de hoy: Salmo de hoy: Danos un corazón grande para amar, fuerte para perdonar

 

• Gente nueva luchando en esperanza, caminantes sedientos y sedientas de la verdad.

• Gente nueva sin frenos ni cadenas, gente libre que exige libertad.

 

Lect. Evangélica: Mt. 18,21-35. Perdonar siempre las ofensas de los hermanos y hermanas

 

Introducción L. Ev.: El texto que leemos a continuación es una hermosa lectura escrita por la comunidad de Mateo sobre la necesidad de perdonar las ofensas y las deudas de los hermanos y hermanas para restablecer las relaciones rotas entre las personas, cuando esto es necesario. Se nos dice que es necesario perdonar siempre las ofensas de los hermanos y hermanas, pues el perdón es una condición necesaria para restablecer las relaciones armónicas entre las personas.

 

Texto: En aquel tiempo Pedro preguntó a Jesús: «Señor, ¿cuántas veces tengo que perdonar las ofensas de mi hermano? ¿Hasta siete veces?» Jesús le contestó: «No te digo siete, sino setenta y siete veces.»

«Aprendan algo sobre el Reino de los Cielos. Un rey había decidido arreglar cuentas con sus empleados, y para empezar, le trajeron a uno que le deba diez mil monedas de oro. Como el hombre no tenía con qué pagar, el rey ordenó que fuera vendido como esclavo, junto con su mujer, sus hijos y todo cuanto poseía, para así recobrar algo. El empleado, pues, se arrojó a los pies del rey, suplicándole: «Dame un poco de tiempo, y yo te lo pagaré todo.» [El rey se compadeció y lo dejó libre; más todavía, le perdonó la deuda.

Pero apenas salió el empleado de la presencia del rey, se encontró con uno de sus compañeros que le debía cien monedas. Lo agarró del cuello y casi lo ahogaba, gritándole: «Págame lo que me debes.» El compañero se echó a sus pies y le rogaba: «Dame un poco de tiempo, y yo te lo pagaré todo.”» Pero el otro no aceptó, sino que lo mandó a la cárcel hasta que le pagara toda la deuda.

Los compañeros, testigos de esta escena, quedaron muy molestos y fueron a contárselo todo a su señor. Entonces el señor lo hizo llamar y le dijo: «Siervo miserable, yo te perdoné toda la deuda cuando me lo suplicaste. ¿No debías también tú tener compasión de tu compañero como yo tuve compasión de ti?» Y hasta tal punto se enojó el señor, que lo puso en manos de los verdugos, hasta que pagara toda la deuda.

Y Jesús añadió: «Lo mismo hará mi Padre Celestial con ustedes, a no ser que cada uno perdone de corazón a su hermano.»

 

DIÁLOGO COMUNITARIO, GRUPAL O FAMILIAR

 

1. ¿Por qué debemos perdonar de corazón a los/as hermanos y hermanas?

2. ¿Por qué la compasión produce frutos de amor y de justicia?

 

 

1. La obligación de perdonar siempre a los hermanos y hermanas

 

Pedro quiere saber hasta dónde estamos llamados y llamadas a perdonar (Mt 18,21). La respuesta de Jesús coloca el asunto en un horizonte más amplio: siempre debemos perdonar. Eso es lo que significa la expresión: “setenta veces siete” (Mt 18,22). No hay límites; el amor que debemos a las personas no se puede limitar. El comportamiento del trabajador de la parábola es totalmente diferente al de Dios. Su compañero de trabajo le debe apenas 100 denarios (unos $10). Suma perfectamente pagable, pese a eso la súplica del deudor no es escuchada. El “siervo malvado” no ha aprendido la lección. En estricta justicia él puede enviar a la cárcel a quien le debe, pero el rey, que representa a Dios, le acaba de mostrar otra justicia, la que se basa en el amor gratuito que no pide nada a cambio; la que considera a las personas por ellas mismas, no por lo que tienen.

La primera lectura del libro del Eclesiástico que hemos hecho hoy nos habla de la necesidad de perdonar al prójimo como condición para que sean perdonados nuestros pecados (Eclo 28,2). La parábola que hemos leído en el Evangelio parece confirmar lo mismo. De hecho el siervo a quien se le perdonó toda la deuda no supo comportarse adecuadamente, sino que al no saber actuar de la misma manera como actuaron con él, entonces él mismo se buscó el problema y provocó la ira del patrón, el cual lo entregó a los verdugos hasta que pagase todo lo que debía. Y la parábola termina diciendo: “Esto mismo hará con ustedes mi Padre celestial, si no perdonan de corazón cada uno a su hermano” (Mt 18,35).

Como comunidad de fe estamos conscientes de que para ser fieles a la vocación que hemos recibido tenemos que perdonar las ofensas de los hermanos, cuando éstos se acercan reconociendo su pecado. Eso es condición para que Dios perdone nuestras culpas; por eso decimos en el Padrenuestro: “Perdona nuestros pecados porque también nosotros perdonamos a todo el que nos debe” (Lc 11,4).

Dios perdona nuestros pecados, y a nosotros/as se nos pide perdonar las ofensas de los/as hermanos/as y también las deudas económicas cuando éstos realmente no nos pueden pagar, o cuando para pagar tienen que dejar de comer o dejar de atender las necesidades básicas de ellos/as y sus familiares. Esto vale también para las relaciones internacionales y para el tema de la deuda externa de los países del Sur que ya se hizo eterna.

 

2. La compasión que produce frutos de amor y de justicia

 

Nuestro Dios se nos muestra con un corazón compasivo y misericordioso porque está lleno de amor y muestra ese amor compasivo a su pueblo de muchas y diferentes maneras. Ese Dios mostró su compasión a través de la persona de Jesucristo que se acercó a los/as necesitados/as, curó sus enfermedades, les defendió de los abusos de los poderosos de la sociedad, y se hizo cercano a los marginados y excluidos sociales.

El rey de la parábola muestra su compasión con el siervo deudor. De hecho lo que éste le pedía no era que le perdonase la deuda, sino que tuviese un poco de paciencia y que poco a poco le pagaría la cuenta. Sin embargo, según nos dice el texto: “movido a compasión el señor de aquel siervo, le dejó en libertad y le perdonó la deuda” (Mt 18,27). Y al perdonarle la deuda adquiere su libertad él, su mujer y sus hijos, pues según las normas sociales establecidas entonces quien no podía pagar sus deudas era vendido con toda su familia.

El siervo perdonado no aprendió la lección y cuando encontró a un compañero que le debía una pequeña suma no supo ni siquiera tener un poco de paciencia y esperar a que pudiera pagarle y el patrón le echa en cara no simplemente su impaciencia, sino la falta de misericordia: ¿No debías tú también compadecerte de tu compañero, del mismo modo que yo me compadecí de ti? (Mt 18,33).

Como comunidad cristiana sabemos que sólo la misericordia y la compasión pueden producir frutos de amor, de compromiso y de justicia que beneficien a los más pobres de esta sociedad. Ante los sufrimientos de los/as más pobres de nuestras comunidades, golpeados/as por el despiadado sistema neoliberal, surgen hondos reclamos de justicia. De una justicia que va más allá de lo legal para ir hasta los derechos fundamentales del ser humano. La compasión tiene que producir compromiso con la defensa de la vida amenazada de nuestros/as hermanos/as.

 

Para la plegaria de las y los participantes:

 

 

1. Por la Iglesia de Jesús para que sea siempre un lugar de acogida y de perdón fraterno. Recemos.

2. Por todos/as nosotros/as para que siempre estemos dispuestos/as a perdonar a los/as hermanos/as como Dios quiere. Recemos.

3. Por los países ricos para que sepan cancelar la deuda externa de los países más empobrecidos/as. Recemos.

 

Exhortación final: Se nos ha invitado a mostrarnos como personas compasivas ante quien reconoce sus errores y quieren cambiar de vida. Ahora nos toca continuar en el camino de fe manteniendo un corazón solidario capaz de compadecerse ante la situación de los hermanos y hermanas que sufren. Esa es la única manera de vivir una fe y una convivencia humana de forma comprometida.

 

 

 

TRABAJAR SIN DESCANSO POR EL PROYECTO DE VIDA DIGNA A25°O (19-25/9/2011)

 

Introducción: Estamos comprometidos y comprometidas con la construcción del proyecto de vida digna que mejore las condiciones de vida de nuestras familias y comunidades. Por eso tenemos el desafío de seguir invitando a mujeres y a hombres para que se integren al trabajo de la construcción de ese Proyecto de vida feliz y digna.

 

Lect. Primer Testamento: Is. 55,6-9. Proyectos de vida digna

 

Introducción L.P.T: El profeta Isaías nos presenta a una divinidad que invita a sus seguidores y seguidoras a vivir y a construir un proyecto de salvación y un camino que conduce a la vida digna y feliz. Sin embargo los seres humanos tenemos con frecuencia otros proyectos y tomamos otros caminos. Por eso se nos invita a considerar la invitación a asumir un Proyecto de vida comprometido con el cambio de las condiciones de vida de nuestras familias, comunidades y de nuestra sociedad isleña, caribeña, latinoamericana y mundial.

 

Texto: Busquen a Yavé ahora que lo pueden encontrar, llámenlo ahora que está cerca. Que el malvado deje sus caminos, y el criminal sus proyectos; vuélvanse a Yavé, que tendrá piedad de ellos, a nuestro Dios, que está siempre dispuesto a perdonar.

Pues sus proyectos no son los míos, y mis caminos no son los mismos de ustedes, dice Yavé.

Así como el cielo está muy alto por encima de la tierra, así también mis caminos se elevan por encima de sus caminos y mis proyectos son muy superiores a los de ustedes.

 

Salmo de hoy: Queremos construir un proyecto de vida digna

 

1. Queremos construir un proyecto de vida digna, queremos confirmar en la lucha nuestra fraternidad, nuestra sororidad, nuestra amistad.

2. Sin que haya esclavos, esclavas, señores ni señoras, que no puedan cantar nuestra canción de libertad.

3. No nos detendrán las amenazas, ni las persecuciones. Seguiremos adelante con nuestras luchas y proyectos.

 

Lect. Evangélica: Mt. 20,1-16. Todas las personas están invitadas al trabajo en el Proyecto de Vida Digna

 

Introducción L. Ev.: El Proyecto de Vida Digna (“Reino de Dios”), centro de la vida y de la misión de Jesús y de sus seguidores y seguidoras, es el tema central de la parábola que escuchamos a continuación. Esta nos dice que todas las personas son llamadas, en diferentes etapas de su vida, a trabajar en un proyecto de vida fundamentado en los valores del amor solidario, la compasión y la lucha por la inclusión y la justicia social.

 

Texto: En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos y discípulas: Aprendan algo del Reino de los Cielos. Un propietario salió de madrugada a contratar trabajadores para su finca. Se puso de acuerdo con ellos para pagarles una moneda de plata al día, y los envió a su propiedad.

Salió de nuevo hacia las nueve de la mañana, y al ver en la plaza a otros que estaban desocupados, les dijo: «Vayan ustedes también a mi finca y les pagaré lo que sea justo.» Y fueron a trabajar.

Salió otra vez al mediodía, y luego a las tres de la tarde, e hizo lo mismo. Ya era la última hora del día, la undécima, cuando salió otra vez y vio a otros que estaban allí parados. Les preguntó: «¿Por qué se han quedado todo el día sin hacer nada?» Contestaron ellos: «Porque nadie nos ha contratado.» Y les dijo: «Vayan también ustedes a trabajar en mi viña.»

Al anochecer, dijo el dueño de la finca a su capataz: «Llama a los trabajadores y págales su jornal, empezando por los últimos y terminando por los primeros.» Vinieron los que habían ido a trabajar a última hora, y cada uno recibió un denario (una moneda de plata). Cuando llegó el turno a los primeros, pensaron que iban a recibir más, pero también recibieron cada uno un denario. Por eso, mientras se les pagaba, protestaban contra el propietario.

Decían: «Estos últimos apenas trabajaron una hora, y los consideras igual que a nosotros, que hemos aguantado el día entero y soportado lo más pesado del calor.» El dueño contestó a uno de ellos: «Amigo, yo no he sido injusto contigo. ¿No acordamos en un denario al día? Toma lo que te corresponde y márchate. Yo quiero dar al último lo mismo que a ti. ¿No tengo derecho a llevar mis cosas de la manera que quiero? ¿O será porque soy generoso, y tú envidioso?»

Así sucederá: los últimos serán primeros, y los primeros serán últimos.»

 

DIÁLOGO COMUNITARIO, GRUPAL O FAMILIAR

 

1. ¿Por qué debemos revisar los valores sobre los que fundamentamos nuestras acciones y proyectos de vida?

2. ¿Por qué lo importante es la disposición para el trabajo por el proyecto de Vida Digna?

 

1. Revisar los valores sobre los que fundamentamos nuestras acciones y proyectos de vida

Si queremos convertirnos en seguidores fieles, constructores del Proyecto de Vida Digna, debemos partir del hecho de que muchas veces nuestra forma de pensar y de actuar no está acorde con los valores que decimos vivir En la primera lectura la divinidad Yahvé comunica al pueblo, por medio del profeta Isaías que sus pensamientos no eran los del pueblo, ni sus caminos tampoco. Y esto puede significar dos cosas: a) Que el pueblo estuviese alejado de los caminos y del proyecto de vida propuesto al pueblo judío por su divinidad; b) que el pueblo no llegase a entender en plenitud la mente divina y su proyecto de vida digna para el pueblo.

En la parábola que hemos leído hoy el patrón, respondiendo a aquellos que estaban protestando porque recibieron igual salario que los que sólo trabajaron una hora, dice: “Por mi parte, quiero dar a este último lo mismo que a ti”. Y luego pregunta: “¿O va a ser tu ojo malo porque yo soy bueno”? (Mt 20,14-15). La expresión “ojo malo” es reveladora, Se trata de una mirada que petrifica la realidad, que no deja lugar a lo nuevo ni espacio a la generosidad, y, sobre todo, que pretende poner límites a la bondad divina. Es la mirada que echamos a nuestro alrededor para defender nuestros intereses. Esa mirada nos hace pensar que aquello que es justo para los demás es injusto para nosotros si afecta nuestros privilegios e intereses. Evitar tener “el ojo malo” es una condición para el/la creyente en el Dios bueno. Si lo hacemos pondremos en práctica lo que Pablo aconseja a los Filipenses: “lleven una vida digna del Evangelio de Cristo” (Fil 1,27).

Como comunidad de fe tenemos que hacer el esfuerzo constante por adaptar nuestra vida al Proyecto de Vida Digna, por hacer lo posible para los caminos del amor y del compromiso comunitario y social sean nuestros caminos. Eso nos exige continua actitud de conversión y de discernimiento personal y comunitario.

 

2. La disposición para el trabajo por el proyecto de Vida Digna

 

En la parábola que hemos leído hoy los trabajadores de la primera hora entienden que con ellos se ha hecho una doble injusticia: en primer lugar a los que llegaron último, los que sólo trabajaron una hora, se les pagó igual que a ellos, y en segundo lugar, se les pagó primero. No entienden la lógica del patrón.

El patrón representa al responsable del Reino de Dios, del Proyecto de vida y justicia, al Dios de Jesús. Por eso lo que importa aquí no es el dinero. El patrón no llama a trabajar para aumentar sus capitales o para ser más poderoso. El está consciente que son los/as trabajadores los que en definitiva se benefician cuando son llamados y llamadas a trabajar en su Proyecto. Son ellos y ellas las y los que comienzan a vivir una vida con dignidad, con alegría al sentirse miembros de una comunidad en donde se viven relaciones de fraternidad y solidaridad.

Las personas que llegaron primero, los fariseos y los saduceos, no aventajan a las y los discípulos de Jesús que llegaron a la última hora. Aun más, éstos y éstas pueden ser primeros y primeras pues han aceptado el mensaje nuevo que trae el Maestro de Galilea.

Lo mismo puede suceder en nuestras comunidades cristianas y en nuestros grupos comunitarios comprometidos. Hay hermanas y hermanos que tienen mucho tiempo en la vivencia de la fe, pero a lo mejor no viven su compromiso como tiene que ser, mientras que otros y otras que han llegado a la comunidad posteriormente viven con más alegría y compromiso su fe. Así se cumple la frase de Jesús de que “los últimos serán los primeros”. Por otro lado las personas que llegaron primero no pueden mantener el orgullo y la prepotencia de quienes se sienten con todo derecho por el hecho de tener más tiempo en la Iglesia o en el liderazgo de las organizaciones comunitarias y populares.

 

Para la plegaria de las y los participantes:

 

1. Por todas las personas que hemos sido llamadas a colaborar con el Proyecto de Vida Digna para que sepamos realizar en nuestras vidas y comunidades nuestro compromiso cotidiano. Recemos.

2. Para que hagamos un esfuerzo constante por mantenernos en el camino del amor solidario y en el compromiso con la defensa de la vida. Recemos.

3. Para que sepamos siempre acoger a las personas más empobrecidas y excluidas de la sociedad. Recemos.

 

Exhortación final: Como los obreros de los que hablaba el Evangelio también continuamos siendo llamados y llamadas para trabajar en el Proyecto de Vida Digna, sin considerarnos privilegiados o privilegiadas por haber sido llamados o llamadas antes o después. Lo importante es que la recompensa es la vida en fraternidad, en amor y en libertad. Y por eso debemos pagar el precio adecuado, siendo fieles al mandamiento del amor solidario.

 

PRACTICAR EL DERECHO Y LA JUSTICIA A26°O (26-9 al 2-10/2011)

 

Introducción: Nos reunimos como parte de una comunidad que está llamada a colaborar en la construcción de una sociedad fundamentada en la justicia, asumiendo un compromiso en defensa de la vida. Somos conscientes de que sólo nuestras acciones de amor y de solidaridad nos hacen testigos y testigas creíbles de una comunidad de fe y compromiso que ha sido llamada a vivir la fe y sembrar la Palabra de la Vida en medio de una sociedad estructuralmente injusta.

 

Lect. Primer Testamento: Ez. 18,25-28. Si actúa según el derecho y la justicia vivirá

 

Introducción L.P.T: La divinidad Yahvé habla al pueblo por medio del profeta Ezequiel. Le invita a mantenerse en el camino verdadero, llevando una vida de acuerdo a los valores de amor y de justicia que construyen unas relaciones humanas armónicas. Apartarse de ese camino es dirigirse hacia la muerte

 

Texto: Así dice el Señor: “Ustedes dicen: La manera de ver las cosas que tiene Yahvé no es la correcta. Oigan, pues, gente de Israel: ¿así que mi manera de ver las cosas no es correcta? ¿No lo será más bien la de ustedes? Cuando el justo se aparta de la justicia y comete el mal y por eso muere, muere por culpa de la injusticia que cometió. Del mismo modo, si el malvado se aparta de la mala vida que llevaba y actúa según el derecho y la justicia, vivirá. Si se aparta de todas las infidelidades que cometía, debe vivir, pero no morir.”

 

Salmo de hoy: La justicia y el derecho conducen a la vida digna

 

1. El camino de la justicia conduce a la vida plena y feliz.

2. El camino del mal conduce a la muerte y a la desesperación.

3. Elegimos el camino de la justicia para vivir en libertad y en felicidad.

 

Lect. Evangélica: Mt. 21,28-32. Coherencia entre las palabras y los hechos

 

Introducción L. Ev.: Jesús presenta a los ancianos, sacerdotes y jefes del pueblo una comparación para echarles en cara su falta de fe. Y aunque les fueron enviados profetas como Juan Bautista y al mismo Jesús, no les creyeron, ni se comprometieron con el Proyecto de Vida Digna, mientras que los/as humildes, los pecadores públicos y prostitutas sí creyeron; por eso son los/as primeros/as en la construcción del Proyecto de vida fundamentado en el amor y la justicia.

 

Texto: En aquél tiempo dijo Jesús a los sacerdotes y a los ancianos del pueblo: «Pero, díganme su parecer: Un hombre tenía dos hijos. Se acercó al primero para decirle: “Hijo, hoy tienes que ir a trabajar en la viña.” Y él le respondió: “No quiero”. Pero después se arrepintió y fue. Luego el padre se acercó al segundo y le mandó lo mismo. Este respondió: “Ya voy, señor.” Pero no fue.

Ahora bien, ¿cuál de los dos hizo lo que quería el padre?» Ellos contestaron: «El primero.» Entonces Jesús les dijo: «En verdad se lo digo: en el camino al Reino de los Cielos, los publicanos y las prostitutas andan mejor que ustedes. Porque Juan vino a abrirles el camino derecho, y ustedes no le creyeron, mientras que los publicanos y las prostitutas le creyeron. Ustedes fueron testigos, pero ni con esto se arrepintieron y le creyeron.

 

DIÁLOGO COMUNITARIO, GRUPAL O FAMILIAR

 

1. ¿Por qué escoger el camino de la justicia y la vida?

2. ¿Por qué imitar a Jesús en su humildad?

 

1. Escoger siempre el camino de la vida y la justicia

 

En la primera lectura del profeta Ezequiel, la divinidad Yavhé comunica al pueblo que cuando el justo se aparta de la justicia muere, en cambio cuando el malvado se aparta del mal y practica el derecho y la justicia tiene vida abundante. De hecho el camino que conduce hacia Dios exige compromiso serio y decidido con la causa de la justicia.

La actitud de los/as creyentes que quieren mantenerse en el camino de la vida es de reconocer que con las propias fuerzas se les haría muy difícil mantenerse en el camino de la justicia. Por eso el salmista siente la necesidad de pedir la ayuda divina para poder permanecer fiel: “Señor, muéstrame tus caminos y enséñame tu que eres mi Dios y Salvador” (Sal 25,4-5).

Dios guía por el camino de la vida a todas las personas que se abran a su Proyecto, pero en especial se convierte en compañero de camino de los pobres, los humildes y excluidos sociales que se encuentran abiertos a su Proyecto salvador: “Dirige a los humildes en la justicia y enseña a los pobres el camino; todas sus sendas son amor y lealtad para el que guarda su alianza y sus preceptos” (Sal 25,9-10).

Jesús acusa a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo de no haber acogido la Palabra de Juan el Bautista que “vino a ustedes por el camino de la justicia” (Mt 21,32) y aun viendo sus acciones no le creyeron, mientras que los publicanos y prostitutas sí supieron descubrir en él al enviado de Dios.

Como comunidad de fe se nos invita a mantenernos siempre firmes en el camino que conduce a la vida. Por eso se nos pide defender la causa de la justicia allí donde la vida esté amenazada. Así nos convertimos en verdaderos/as hijos/as de Dios.

 

2. Imitar a Jesús en su humildad y en su desprendimiento

 

Para colaborar en la construcción de un proyecto de vida digna y feliz Jesús nos señala el camino de la humildad: “Se despojó de sí mismo tomando la condición de siervo” (Fil 2,7). Dejó de lado todo privilegio. Nuestra condición de cristianos/as, nuestra responsabilidad en la Iglesia, no debe ser motivo de vanagloria y prepotencia, sino de solidaridad.

En la segunda lectura que hemos hecho hoy (Fil 2,1-11), Pablo invita a las cristianas y los cristianos a mantenerse en la comunión de espíritu, teniendo un mismo sentir, dejándose guiar por el amor. Esto exige eliminar todo tipo de rivalidad, y de vanagloria para dejarse guiar por la humildad.

Pablo invita, además, a no dejarse dominar por la búsqueda exclusiva de los intereses personales, para que sea la búsqueda del Proyecto de Dios quien guíe la vida de los/as creyentes. Esta identificación con el Proyecto del Dios liberador exige una apertura y una disposición para servir a las hermanas y los hermanos más necesitados/as.

El modelo de vida creyente es Jesús mismo; de hecho él no actuó de manera prepotente, y tomó la condición de campesino galileo.

Como comunidad de fe se nos invita a imitar a nuestro Maestro en su humildad y en su identificación con los/as humildes de la tierra. Esto nos traerá dificultades y conflictos. Pero es necesario asumir las consecuencias de nuestra decisión y de nuestras opciones.

 

Para la plegaria de las y los participantes:

 

1. Por la Iglesia de Jesús para que siempre se mantenga fiel en la práctica del amor, el servicio y la justicia. Recemos.

2. Para que sepamos imitar a Jesús en su humildad y cercanía a las y los humildes y marginados/as sociales. Recemos.

3. Por las y los gobernantes para que prioricen las necesidades de las y los más empobrecidos/as. Recemos.

 

Exhortación final: Hemos escuchado la Palabra de vida en comunidad; se nos ha invitado a mantenernos unidas y unidos, y a imitar a Jesús en su humildad y en su entrega a los hermanos y hermanas. Ahora nos toca seguir trabajando en la construcción del Proyecto de Vida Digna, manteniéndonos en el camino de la justicia, que conduce a la vida plena y feliz.

 


Reflexiones Bíblicas Semanales. Agosto 2011

agosto 2, 2011

Red Ecuménica Bíblica Dominicana (REBIDOM)

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Reflexiones bíblicas semanales. Agosto 2011

 

 

DESPERTAR DEL SUEÑO DE LA INCONCIENCIA Y VIVIR EN ESTADO DE ALERTA

C19°O (7-8-11)

 

Introducción: Formamos parte de una comunidad de fe fundamentada en el Proyecto de Vida Digna anunciado y vivido por Jesús y las primeras comunidades jesuánicas. Esa fe nos exige el compromiso de estar siempre dispuestos y dispuestas para la misión, en actitud de vigilancia, realizando el trabajo que se nos ha encomendado.

            Que esta reflexión y nuestra celebración fraterna fortalezcan nuestra comunión y nuestra capacidad de servicio y solidaridad con los hermanos y hermanas tal como lo hizo Jesús, el hermano comprometido. 

 Lect. Primer Testamento: Sabiduría 18,6-9. El compromiso de solidaridad en cada momento

 Introducción L.P.T:  La lectura del libro de la Sabiduría que escuchamos hoy hace referencia a la noche de la pascua liberadora cuando Israel salió de la esclavitud de Egipto. La salvación del pueblo de Dios significó la muerte para los primogénitos de Egipto y para los soldados que persiguieron al pueblo de Dios. El pueblo, por su parte, asumía el compromiso de vivir la solidaridad fraterna en los momentos buenos y en los difíciles.  

 Texto:  Esa noche había sido anunciada a nuestros padres, para que supieran después valorar tus promesas y depositaran en ellas su confianza. Tu pueblo, pues, aguardaba el momento en que los justos serían salvados y sus enemigos, arruinados; al castigar a nuestros adversarios cubriste de gloria a tus elegidos, es decir, a nosotros mismos.

     Tus santos hijos, la raza de los buenos, ofrecieron pues en secreto el sacrificio y se comprometieron a observar esa ley divina: el pueblo seguiría siendo solidario tanto en los éxitos como en los peligros; después de lo cual entonaron los cantos de sus padres.

            Salmo de hoy: Dichoso el pueblo que se mantiene en estado de alerta

 *  Personas luchadoras, manténgase en estado de alerta. No pierdan la fe ni la esperanza a pesar de las dificultades del camino.

* Los ojos de las personas de la comunidad nos miran y nos dan seguimiento. Ojalá sepamos ser testigas y testigos confiables, portadoras y portadores de esperanza y de lucha constante.

* En la fuerza de nuestra organización confiamos, acogiendo siempre la compañía del Espíritu de Jesús.

 Lect. Evangélica: Lucas 12,32-48. Tengan puesta la ropa de trabajo y las lámparas encendidas

 Introducción L. Ev.: Le lectura evangélica nos presenta a Jesús dando ánimo al pequeño grupo de discípulos y discípulas que lo seguía. A ellas y a ellos y a todas las personas que acepten la propuesta de Vida Digna ha querido el Padre hacerlos/as merecedores/as de colaborar con su Proyecto. Sin embargo el don de la fe exige también el compromiso de vivir despiertos/as, en actitud de alerta y dispuestos/as al servicio fraterno en cada momento.

 Texto: En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos y discípulas: No temas, pequeño rebaño, porque al Padre de ustedes le agradó darles el Reino. Vendan lo que tienen y repártanlo en limosnas. Háganse junto a Dios bolsillos que no se rompen de viejos y reservas que no se acaban; allí no llega el ladrón, y no hay polilla que destroce. Porque donde está tu tesoro, allí estará también tu corazón.

     Tengan puesta la ropa de trabajo y sus lámparas encendidas. Sean como personas que esperan que su patrón regrese de la boda para abrirle apenas llegue y golpee a la puerta. Felices los sirvientes a los que el patrón encuentre velando a su llegada. Yo les aseguro que él mismo se pondrá el delantal, los hará sentar a la mesa y los servirá uno por uno. Y si es la medianoche, o la madrugada cuando llega y los encuentra así, ¡felices esos sirvientes!

     Si el dueño de casa supiera a qué hora vendrá el ladrón, ustedes entienden que se mantendría despierto y no le dejaría romper el muro. Estén también ustedes preparados, porque el Hijo del Hombre llegará a la hora que menos esperan.»

     Pedro preguntó: «Señor, esta parábola que has contado, ¿es sólo para nosotros o es para todos?».  El Señor contestó: «Imagínense a un administrador digno de confianza y capaz. Su señor lo ha puesto al frente de sus sirvientes y es él quien les repartirá a su debido tiempo la ración de trigo. Afortunado ese servidor si al llegar su señor lo encuentra cumpliendo su deber. En verdad les digo que le encomendará el cuidado de todo lo que tiene.

     Pero puede ser que el administrador piense: «Mi patrón llegará tarde». Si entonces empieza a maltratar a los sirvientes y sirvientas, a comer, a beber y a emborracharse, llegará su patrón el día en que menos lo espera y a la hora menos pensada, le quitará su cargo y lo mandará donde aquellos de los que no se puede fiar.

     Este servidor conocía la voluntad de su patrón; si no ha cumplido las órdenes de su patrón y no ha preparado nada, recibirá un severo castigo. En cambio, si es otro que hizo sin saber algo que merece azotes, recibirá menos golpes. Al que se le ha dado mucho, se le exigirá mucho; y cuanto más se le haya confiado, tanto más se le pedirá cuentas.

                        DIÁLOGO COMUNITARIO, GRUPAL O FAMILIAR

 1. ¿Por qué la fe está fundamentada en la experiencia de construcción de una vida digna, que ha roto las cadenas de la opresión?

2. ¿Por qué no debe temer el rebaño de Jesús y estar en alerta?

 

1. Fe fundamentada en la experiencia de la liberación y en el testimonio de las y los testigos de la fe        

            El texto del libro de la sabiduría que hemos leído hoy nos dice, refiriéndose a la noche de la liberación en la que los judíos salieron de Egipto, el país de la esclavitud: “Esa noche había sido anunciada a nuestros padres; por eso, sabiendo en qué palabra habían creído, se sintieron seguros en su alegría” (Sab 18,6).

                El libro de la sabiduría hace referencia no sólo a la celebración de la pascua, sino al compromiso de solidaridad asumido por el  pueblo, por el que “todos participarían igualmente de los bienes y de los peligros”(Sab 18,9).

                También nuestra fe está fundamentada en el proyecto de vida digna anunciado por Jesús, en su vida, en su muerte a manos de los poderosos y en su resurrección. De hecho toda la vida cristiana es un camino de participación en el Proyecto de vida digna (Jesús lo llamaba “Reino de Dios”, que exige el compromiso de asumir la cruz de cada día, al mismo tiempo que participamos de la alegría de sentirnos humildes colaboradores y colaboradoras de su Proyecto transformador.

                En el camino de fe fundamentado en el estilo de vida propuesto por Jesús nos anima el ejemplo de los testigos de la fe que a lo largo de la historia han sido fieles al Proyecto de Dios.  Su ejemplo nos entusiasma y nos dice que sí  es posible vivir la fe de forma comprometida. El texto de la carta a los Hebreos que hemos leído en la segunda lectura nos dice que por su fe son recordados los antiguos hombres y mujeres: Abraham, Sara, Isaac, Jacob, Moisés… De ellos y ellas se nos dice que “la muerte los encontró a todos firmes en la fe” (Heb 11,13). Y en el Nuevo Testamento tenemos a Jesús, a Pedro, a Pablo, a Santiago… Y en nuestras comunidades tenemos también personas que han sido modelos de fe y que con su ejemplo nos estimulan a seguir adelante.

 2.      Vencer el miedo y estar en estado de alerta

            Jesús llamó a muchas personas para colaborar en su Proyecto, pero parecía tener la conciencia de que serían pocas personas las que estarían dispuestas a asumir el camino comprometido de la fe. En una ocasión dijo a sus discípulos y discípulas, que muchas serían las personas llamadas, pero pocos y pocas las y los escogidos (Mt 22,14) y menos las y los decididos a asumir la responsabilidad que supone el compromiso de la fe.  Por eso también les dijo que la cosecha del Proyecto era mucha, pero pocos y pocas las y los obreros (Mt 9,37). E invitó a sus seguidores y seguidoras a formar parte del pequeño grupo que está dispuesto a entrar por la puerta estrecha (Lc 13,24) que está en el camino que conduce a la Casa del Padre, y a evitar caminar por aquel que conduce a  la puerta ancha que lleva a la perdición,

                Está claro que Jesús pensó en sus seguidores y seguidoras, como en un “pequeño rebaño”. Pero a esos y esas les da fuerzas y les invita a no tener miedo. Y aunque son enviados y enviadas como ovejas en medio de lobos (Lc 10,3), no deben tener miedo porque cuentan con la compañía y la solidaridad de aquel que manifiesta su fortaleza en la debilidad de mujeres y hombres sencillos, pero decididos y decididas a vivir una vida guiada por el mandamiento solidario de Dios.

                El pequeño rebaño no debe temer porque ha merecido que el Padre les haya dado el Reino. El Reino, el Proyecto de Vida Digna, es, en primer lugar un don para las y los pequeños, para débiles y empobrecidos (Lc 6,20). Sin embargo ese don exige también una respuesta comprometida. Se trata de poner a disposición toda la persona, lo mucho o lo poco que se tiene, con la convicción de que la verdadera riqueza consiste en sentirse colaboradora o en colaborador comprometido con la realización del Proyecto de Dios. Por eso se invita a poner  ese Proyecto en el centro de las preocupaciones, a buscarlo por encima de todo, a ponerlo en el interior de cada persona, “porque, donde está tu tesoro, ahí está tu corazón”. (Lc 12,34).

                La fe en las propuestas hechas por Jesús, en su Proyecto, nos compromete a asumir nuestro trabajo con responsabilidad para que la Palabra de Dios se vaya encarnando en nuestros ambientes y vaya transformando nuestras vidas, nuestras familias, así como nuestras comunidades. La fe no da a las personas creyentes claves para vivir más tranquila y cómodamente. El haber conocido la voluntad del Maestro nos exige una mayor responsabilidad ante Él, pues El mismo nos dice: “Al que se le ha confiado mucho se le pedirán más aún” (Lc 12,48).

                A la comunidad se le pide tener siempre puesta la ropa del trabajo.  Esto significa que el esfuerzo que prepara la venida de Dios en medio de su pueblo tiene que ser permanente. Cada discípulo o discípula no se puede dormir cuando ha obtenido algunos logros: tiene que estar velando y trabajando continuamente para que se vaya haciendo realidad el Proyecto de Dios. Las lámparas encendidas hacen referencia a la llegada inesperada del Señor en su comunidad. Y la mayor desgracia sería encontrar dormidos y dormidas a quienes se les encomendó un trabajo que exige estar siempre en estado de alerta.

                Pedro se atreve a preguntar a Jesús si la llamada a estar siempre despiertos es sólo para el grupo de seguidoras y seguidores más cercanos. Jesús no le contesta directamente pero, por medio de una parábola, le hace ver que el mensaje está dirigido a todas aquellas personas que quieran seguir al Maestro de Galilea. Y nadie se puede excusar diciendo que no sabe lo que tiene que hacer, porque es deber de cada creyente estar bien informado y asumir con responsabilidad la misión que se le ha encomendado.

Las tres parábolas presentadas en el evangelio de hoy representan la condena de un estilo cristiano somnoliento, distraído, apagado, cansado, con todo hecho, al final del camino. Las parábolas constituyen una invitación a un compromiso inteligente, a un servicio diligente, a una apertura hacia lo imprevisible, a insertar en el cuadro de un orden razonable el elemento sorpresa, a dejar brotar desde dentro de nuestros miedos y temores la flor de la esperanza.

Las parábolas de Jesús que hemos leído hoy ilustran una gran verdad. La religión se convierte en una casa donde los servidores se despreocupan de su oficio y se dedican a servirse a ellos mismos descuidando sus obligaciones. Se acerca el día en que llega el dueño y juzga a los de la casa como traidores por no hacer lo que les correspondía.

. Uno de los cambios fundamentales para Jesús era que los discípulos comprendieran que el servicio a Dios consistía en la construcción de la solidaridad entre los seres humanos. De modo que la religión, sin abandonar sus ritos y sus símbolos, pasara de ser un deber social y externo a ser un compromiso con los demás y una cálida relación con Dios.

El cristianismo enfrenta en la actualidad un gran reto. Es religión “oficial” en muchos países y su poder y cobertura han crecido hasta el límite… pero la casa se halla abandonada. Cada iglesia trata de salvaguardar su espacio y su poder sin buscar un consenso que permita a todos crecer en fidelidad y servicio. ¡Que no llegue el Señor y encuentre a sus servidores luchando sólo por ocupar el cargo más alto y por tener más poder en la casa!

                Hoy también nuestras comunidades cristiana están formadas, en su mayor parte, por muchas mujeres y unos cuantos hombres débiles, sencillos, sin poder ni prestigio social. A ellas y ellos el Padre sigue entregando el Reino. A ellas y ellos también se les sigue pidiendo dar frutos de amor y de justicia.

                Como comunidad cristiana necesitamos estar siempre en estado de alerta contra la tentación de poner las cosas del Proyecto de Vida Digna en un segundo lugar, contra la tentación de la irresponsabilidad y la inconstancia en nuestro trabajo por lograr mejores condiciones de vida. Por otro lado, debemos rechazar contaminarnos con la forma de vivir de esta sociedad neo-liberal en que vivimos que intenta invertir los verdaderos valores, haciendo pasar como bueno lo que nos perjudica. Necesitamos tener las lámparas encendidas y las faldas y pantalones bien puestos.  

 Para la plegaria de las y los participantes:

  • Para que nuestro cumplimiento del deber y nuestra actitud constante de alegría y servicialidad sean la mejor actitud de vigilancia. Roguemos…
  • Para que al esforzarnos por mantener nuestras luchas hagamos memoria delas y  los testigos de la fe que han iluminado nuestro camino en nuestra vida. Roguemos…
  • Para que hagamos de los bienes y los valores del Proyecto de Vida Digna nuestro tesoro y tengamos así nuestro corazón lleno de alegría al servir con generosidad. Roguemos…

 Exhortación final: La Palabra escuchada y el  pan compartido han fortalecido nuestra fe. Al escuchar la llamada de Jesús a estar preparadas y preparados y en actitud de alerta nos sentimos comprometidas y comprometidos a seguir formando comunidades comprometidas con el Proyecto de Vida Digna y liberada, con el servicio a las y los hermanos más débiles. Sabemos que no tenemos excusas para dejar de realizar la misión que se nos ha encomendado. Sólo necesitamos decisión aunque estemos conscientes de que formemos parte del “pequeño rebaño” de Jesús. La fuerza del Espíritu nunca nos abandonará.

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LA PAZ CONFLICTIVA DEL EVANGELIO C20°O (14-8-11)

 

Introducción: Somos enviados a ser mensajeras y mensajeros de paz, de justicia y de fraternidad.  Sin embargo la paz propuesta por Jesús es la que se logra mediante la entrega desinteresada de la propia vida que se pone al servicio de los/as hermanos/as, sobre todo de los/as más débiles. En ese camino de fe nos encontramos con las dificultades propias del profeta que quiere ser fiel al Proyecto de Dios.

            Celebremos con alegría la presencia viva de Jesús en su comunidad, quien realizó su misión profética y quiere que el fuego de su Espíritu se extienda por toda nuestra comunidad.

 Lect. Primer Testamento: Jeremías 38,4-6.8-10. Una conspiración contra el profeta

 Introducción L.P.T: El profeta Jeremías realizó su misión profética en los años anteriores al exilio de Babilonia y durante el mismo (s. 6° a.C.).  Ante el peligro de la invasión de Jerusalén por el ejército babilónico, Jeremías recomendaba no hacerle frente a dicho ejército, ni buscar el apoyo de Egipto. Para él era preferible depender de un imperio pero estar vivos, que morir a manos de sus soldados. Por su postura fue considerado un traidor a la patria y los jefes de su pueblo intentaron matarlo.

 Texto: En aquellos días, los jefes del pueblo dijeron al rey: “Este hombre debe morir, porque sus discursos desalientan a los combatientes que quedan en esta ciudad y aun a todo el pueblo. Es evidente que este hombre no busca nuestro bien, sino que trata de perdernos”. Sedecías respondió: “Ahí lo tienen, pues el rey nada puede contra ustedes”. Entonces se apoderaron de Jeremías y lo echaron al pozo de Melquías, hijo del rey, situado en el patio de la guardia, bajándolo con cuerdas. En el pozo no había agua, sino puro fango y Jeremías se hundió en el fango.

            Pero un oficial del palacio, el etíope Abdemalec, oyó decir que habían echado a Jeremías en el pozo. Salió del palacio y fue al encuentro del rey, que estaba sentado a la Puerta de Benjamín y le habló en estos términos: “Oh, mi señor, esos hombres han procedido muy mal con el profeta Jeremías. Lo han echado en el pozo, donde va a morir”. Entonces el rey ordenó al etíope: “Toma tres hombres y saca a Jeremías del pozo antes que muera”.

 Salmo de hoy: Asumamos las consecuencias de nuestro compromiso con el Proyecto de Vida Digna

 *      No pongamos la esperanza en personas y en proyectos que no promueven la Vida Digna para todas y todos.

* No tengamos miedo a enfrentar las dificultades y conflictos que vienen como consecuencia de nuestro compromiso con la causa de las y los débiles y excluidos.

* Mantengamos la vigencia de nuestros sueños y proyectos y descubriremos la verdadera felicidad y un sentido para vivir.

 Lect. Evangélica: Lc 12,49-53. He venido a prender fuego en el mundo

 Introducción L. Ev.: Jesús nos dice que él y su Proyecto serán causa de división en medio de las personas.  En muchas ocasiones los problemas comenzarán en nuestra familia. El fuego que Jesús trae purifica a sus seguidores/as y al mismo tiempo los convierte en personas conflictivas en la sociedad en la que viven.   

 Texto: En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos y discípulas: “Vine a traer fuego a la tierra, ¡y cuánto desearía que ya estuviera ardiendo! Pero también he de recibir un bautismo y ¡qué angustia siento hasta que se haya cumplido! ¿Creen ustedes que yo vine para establecer la paz en la tierra? Les digo que no, sino la división. En efecto, de ahora en adelante en una casa de cinco personas habrá división: tres contra dos y dos contra tres; división de padre contra hijo y de hijo contra su padre, de madre contra hija y de hija contra su madre, de suegra contra nuera y de nuera contra suegra”.

             DIÁLOGO COMUNITARIO, GRUPAL O FAMILIAR

 1. ¿Por qué la misión profética exige asumir y enfrentar el conflicto?

2. ¿Por qué la paz propuesta por Jesús se construye en medio de la lucha y las dificultades?

1. Las dificultades y conflictos propios de la misión profética

            Jeremías es considerado por la tradición judía y por la tradición cristiana como modelo de profeta que tuvo que sufrir mucho como consecuencia de su fidelidad a la misión encomendada. Por eso es presentado muchas veces por los primeros escritores de la Iglesia como prefigurando a Jesús.

                En el año 597 a.C. el imperio babilonio había invadido Jerusalén y había deportado al rey Joaquín, a la gente del palacio real, a los principales sacerdotes, a los principales de la ciudad. Habían dejado como rey a Sedecías.  Pero este rey se negó a pagar los tributos que exigía el imperio. Por eso el imperio amenazó con deportar a la gente que quedaba en la ciudad de Jerusalén.  Ante esta situación Jeremías toma postura y señala que es mejor no hacerle frente a los babilonios, ni aliarse con Egipto para pelear contra ellos, porque de todas maneras los babilonios ganarían y destruirían la ciudad.  No se le hizo caso al profeta y fue considerado como un traidor. Por eso los jefes del pueblo intentan matarlo. De todas maneras, la historia dio la razón a Jeremías.

                Los miembros del anillo palaciego de Sedecías intentan acabar con el profeta Jeremías. Prefieren, como muchos, hoy, que no se diga la verdad. Incluso pretenden decir incluso que quien lo hace está creando la situación que denuncia. Es la peor de las mentiras.

                La misión del profeta no es la de denunciar aquello que está en contra del pueblo y en contra del Proyecto de Vida Digna por el simple hecho de hacerlo. Su denuncia forma parte de la misión que se le ha encomendado. Sería más fácil quedarse callado como hacen tantas personas para no buscarse problemas y conflictos con los que tienen poder y dinero en este mundo.

                Como comunidad de fe nos toca tomar una postura creyente ante la realidad en que se vive. No hacerlo, por miedo al conflicto o por cobardía nos impide dar el testimonio que nos exige la comunidad que necesita tener testigos y testigas de amor solidario y de compromiso social en medio de esta sociedad neo-liberal, estructuralmente injusta.

 2. La paz propuesta por Jesús se construye en medio de la lucha y las dificultades

            Jesús es portador de una paz que no se confunde con la “Pax Romana”, aquella  que Roma (y cualquier imperio de turno) se esfuerza por proclamar. Esta es sólo una tranquilidad institucional que garantiza la ventaja y el enriquecimiento de unos/as pocos a costa de la miseria de tantas personas oprimidas,  y de hacer reinar la injusticia sobre el derecho y la honradez.

                Jesús es mensajero de la paz, pero de una paz profunda y definitiva. No de un simple reposo. Se trata de una paz que exige compromiso con la causa de la justicia, respeto del derecho de los/as demás, en particular al de los/as más indefensos/as. Al proclamar esa paz y comprometernos con su construcción  encontramos la oposición, muchas veces violenta, de quienes se benefician de un orden social injusto. Jesús recuerda que su mensaje es de paz verdadera; por eso sufrirá el bautismo de fuego (Lc 3,16), será sumergido en el dolor y la muerte. Esto no es buscado; es encontrado y aceptado con responsabilidad; el precio que debe pagar lo angustia desde ahora (Lc 12,49-50) porque significará asumir las torturas y el suplicio de la cruz.

                Hay personas en la sociedad y en nuestras iglesias que prefieren no reconocer las divisiones y los conflictos que encontramos en la realidad en la que se vive. Hay quienes prefieren no ver de dónde vienen los males, porque eso cuestionaría sus presentes privilegios. Jesús es consciente de su predicación esta develando una realidad en la que, desgraciadamente las divisiones ya están presentes. Divisiones entre pobres y ricos, entre países del Norte y países del Sur, entre obreros y patrones, entre gobernantes y gobernados. Jesús busca eliminar las divisiones yendo a sus causas: la falta de amor concreto y comprometido. Esto exige una decisión: por o contra el Señor (Lc 12,51-53).

                Jesús era consciente de que, en algún sentido, esa era su labor: ser causa de división entre aquellas personas que estaban cerradas a abrirse al Proyecto de vida y de justicia que proponía su predicación. Al crear esa crisis surgirían hombres y mujeres decididos/as a comprometerse con la propuesta de Jesús, aunque tuvieran que entrar en conflicto incluso con los/as miembros de la propia familia.

                Como comunidad de fe estamos conscientes de que tendremos problemas siempre y cuando intentemos realizar la misión que se nos encomienda. Muchas veces los problemas comenzarán en la propia casa y aun dentro de la comunidad cristiana por diferentes formas de entender la fe y el compromiso cristiano. Si embargo sólo la fidelidad nos dará la paz verdadera. Entonces, como dice el salmo que hemos proclamado hoy, el Señor pondrá en nuestra boca un canto nuevo, porque El es nuestro auxilio y nuestra liberación cada día de nuestra vida (Sal 40, 4.18).

 Para la plegaria de las y los participantes:

 * Para que seamos fieles al Proyecto de Vida Digna y Feliz en medio de las dificultades y conflictos. Roguemos.

* Para que el miedo no nos paralice y nos impida realizar nuestro trabajo cotidiano. Roguemos.

* Para que la memoria de las y los mártires, de las testigas y testigos de la fe y del compromiso socio-político nos sirvan de referente y de animación.

 Exhortación final: Hemos escuchado la invitación a fijar la mirada en Jesús quien nos dio ejemplo de resistencia y de fidelidad al Proyecto de Vida Plena. Nos enseñó cómo debemos mantenernos firmes en medio de los conflictos y los problemas que nos vienen como consecuencia de nuestro compromiso con la transformación de la convivencia humana. Ahora nos toca seguir siendo portadores y portadoras del fuego del Espíritu de Jesús que arrasa con el egoísmo y la injusticia y nos convierte en luz del mundo.

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ENTRAR POR LA PUERTA ESTRECHA  C21°O (21-8-11)

 

 

Introducción: La comunidad de fe y de compromiso quiere y trabaja para que todas las personas vivan una vida feliz. Sin embargo la construcción del proyecto de vida digna exige el compromiso de recorrer el camino estrecho del amor y de la justicia. Camino que pocas personas están dispuestas a recorrer.

Lect. Primer Testamento: Isaías 66,18-21. Vengo a reunir a la gente de todos los pueblos e idiomas

 Introducción L.P.T: La lectura que leemos hoy está dentro del último capítulo del libro de Isaías. El tercer Isaías (caps. 55-66) para finalizar su libro nos habla de la apertura del Proyecto salvador del Dios Yahvé, dirigido a todos los hombres y mujeres, de cualquier clase, etnia y religión.

 Texto: Ahora vengo a reunir a los paganos de todos los pueblos y de todos los idiomas. Y cuando vengan, serán testigos y testigas de mi gloria. Yo haré un prodigio en medio de ellos y ellas y, luego, mandaré las personas sobrevivientes hacia todas las naciones: hacia Tarsis, Lud y Put, Meshek, Tubal y Javan, en una palabra, hacia las tierras lejanas de ultramar que no saben de mi fama ni han visto mi gloria.

     Ellos y ellas darán a conocer mi gloria entre las naciones a lo lejos, y de todos los pueblos traerán a todos tus hermanos dispersos como una ofrenda a Yahvé, a caballo, en carro, en carretas, a lomo de mula o de camello. Me los traerán a mi cerro santo en Jerusalén, igual que los hijos de Israel me traen sus regalos para el templo de Yahvé en vasos puros. Y Yahvé lo afirma: «De entre ellos y ellas también tomaré sacerdotes y levitas para mí.»

 Salmo de hoy: Anuncien en la comunidad el Proyecto de Vida Digna

 * No renunciemos a nuestro proyecto de Vida Digna, por las promesas de quienes nos quieren manejar y poner al servicio de sus intereses egoístas, grupales y partidarios.

* Descubramos la importancia de sembrar la semilla del amor solidario y de la responsabilidad personal y social en nuestra comunidad.

* Mantengámonos firmes en el camino de fe  y de amor que hemos emprendido.

 Lect. Evangélica: Lucas 13,22-30. Esfuércense por entrar por la puerta estrecha

 Introducción L. Ev.: En el camino hacia Jerusalén alguien pregunta a Jesús si son pocas las personas que se comprometerán con el proyecto de vida digna y feliz.  El Maestro responde señalando que depende del esfuerzo que cada persona haga por recorrer el difícil camino de la fe, por  dedicar su vida a la construcción del Proyecto de vida digna.

 Texto: En aquel tiempo, Jesús iba enseñando por ciudades y pueblos mientras se dirigía a Jerusalén. Alguien le preguntó: «Señor, ¿es verdad que son pocos los que se salvarán?» Jesús respondió: «Esfuércense por entrar por la puerta angosta, porque yo les digo que muchos tratarán de entrar y no lo lograrán. Si a ustedes les ha tocado estar fuera cuando el dueño de casa se levante y cierre la puerta, entonces se pondrán a golpearla y a gritar: ¡Señor, ábrenos! Pero les contestará: No sé de dónde son ustedes. Entonces comenzarán a decir: Nosotros hemos comido y bebido contigo, y tú has enseñado en nuestras plazas. Pero él les dirá de nuevo: No sé de dónde son ustedes. ¡Aléjense de mí todos los malhechores!

     Habrá llanto y rechinar de dientes cuando vean a Abraham, a Isaac, a Jacob  a todos los profetas en el Reino de Dios, y ustedes, en cambio, sean echados fuera. Gente del oriente y del poniente, del norte y del sur, vendrán a sentarse a la mesa en el Reino de Dios. ¡Qué sorpresa! Unos que estaban entre los últimos son ahora primeros, mientras que los primeros han pasado a ser últimos.»

        REFLEXION COMUNITARIA, GRUPAL, FAMILIAR O PERSONAL

 

  1. ¿Por qué todas las personas están llamadas a integrarse en el proyecto de vida digna?
  2. ¿Por qué es necesario entrar  por la puerta estrecha?

 1.       Todas las personas llamadas a comprometerse en el proyecto de vida digna y liberada

            A lo largo de la historia de la humanidad las personas se han preocupado por la salvación, por la vida eterna, por lo que está más allá de la muerte. Algunos/as piensan en la posibilidad de repetir la vida; por eso hablan de la reencarnación. Otros/as piensan que el estricto cumplimiento de los deberes religiosos garantiza esta vida y la otra.  Otros/as consideran que sólo los que pertenecen a su iglesia o a su grupo podrán obtener la salvación, diciendo incluso que hay un número limitado para los/as que quieran salvarse. Finalmente, unos pocos, los menos, entienden que la salvación está condicionada a la solidaridad con el hermano/a necesitado y oprimido.           

                El pueblo de Israel creyó en una primera etapa de su historia que la salvación era algo exclusivo para los judíos. Quien no perteneciera a ese pueblo no podía, según ellos, disfrutar de la salvación que ofrecía el Dios Yahvé que los había sacado de Egipto, del país de la esclavitud y los había llevado hacia una tierra que manaba “leche y miel”. Sin embargo los profetas se fueron encargando poco a poco de ir educando al pueblo e irle diciendo que Dios quería que todas las personas pudieran disfrutar de su salvación. Ese cambio de mentalidad comienza, sobre todo, a partir del exilio de Babilonia.  Por eso el segundo Isaías (caps. 40-55)  presenta a Yahvé hablando de la misión de su siervo, de aquella persona que quiere ser fiel a su Proyecto: “Te he destinado para que unas a mi pueblo y seas luz para todas las naciones” (Is 42,6). Y esa misión no tiene un límite: “Te voy a poner como luz para el mundo, para que mi salvación llegue hasta el último extremo de la tierra” (Is 49,6).

                La preocupación por la salvación también formaba parte de las inquietudes populares en el tiempo de Jesús (Lc 10,25). Eran muchos/as los/as que salían a su encuentro y preguntaban por la “receta” para alcanzar la vida eterna. Jesús se resiste a dar fórmulas mágicas e invita a sus seguidores/as a vivir el mandamiento solidario de Dios.

                Como comunidad de fe hemos recibido el mandato de nuestro Maestros de llevar el Evangelio a todas las personas. Nos toca ser portadores/as de una esperanza de salvación que se ofrece a hombres y mujeres de buena voluntad que estén dispuestos a acogerlo como don y como tarea.

  2. Esforzarse por entrar por la puerta estrecha

            Le lectura evangélica que hemos leído hoy comienza con la pregunta de uno de los oyentes de Jesús: “Señor, ¿son pocos los que se salvan?” La respuesta podría ser un sí o un no. Sin embargo para Jesús la respuesta no es tan sencilla. Para él lo importante no es el número, sino aprovechar la ocasión para hablar sobre la disposición que necesita una persona para salvarse: “Esfuércense por entrar por la puerta estrecha, porque les digo que muchos tratarán de entrar y no lo lograrán” (Lc 13,24). Una clave para entender la respuesta de Jesús se encuentra al inicio del texto (Lc 13,22) que nos recuerda que Jesús iba camino a Jerusalén. En los evangelios el camino a Jerusalén, lugar de la muerte de Jesús, expresa  su decisión de cumplir fielmente la misión de su Padre de anunciar y practicar la Buena Nueva hasta sus últimas consecuencias.

                La salvación no es un asunto meramente pasivo. Exige el esfuerzo por ponerse en el camino de la vida verdadera, en el amor y en la justicia. El ser humano no debe dedicarse a comer, a beber, a divertirse desentendiéndose del verdadero sentido de su vida. La persona debe esforzarse por ponerse en el camino que lo conduce al encuentro con Dios y de los/as hermanos/as necesitados/as.

                Jesús invita a sus oyentes a que se esfuercen por escoger el camino difícil: la puerta estrecha de la justicia.  Y dice claramente el motivo de su invitación: “Entren por la puerta angosta, porque la puerta ancha y el camino amplio conducen a la perdición y muchos entran por ahí. Angosta es la puerta y estrecho el camino que conducen a la salvación, y son pocos los que dan con ellos” (Mt 7,13). Este texto de Mateo ayuda a responder la pregunta del Maestro de la Ley; efectivamente son pocos los que se salvan, los que toman el camino estrecho y la puerta estrecha que conduce a la vida verdadera.

                Como comunidad de fe se nos pide seguir recorriendo por el camino estrecho que conduce a la vida sin caer en la tentación de presentar un mensaje fácil y que se adapte a la vida  cómoda de gente que quiere ser cristiana, pero sin asumir el compromiso de fe que esto significa. Nos toca seguir proclamando el mensaje liberador del Jesús exigente, del que nos invita a tomar la cruz de cada día, de aquel que no tiene dónde reclinar su cabeza, del que se siente identificado con la causa de los/as débiles, oprimidos/as y empobrecidos/as.

 Para la plegaria de las y los participantes:

 * Para que seamos asumir nuestro compromiso con el Proyecto de Vida Digna y Feliz. Roguemos

* Para que escojamos la “puerta estrecha” que nos conduce por el Camino de construcción de nuestros proyectos solidarios. Roguemos.

  Exhortación final: Hemos celebrado la fe que da sentido a toda nuestra vida. Ahora nos toca continuar en el camino que hemos comenzado; camino estrecho que conduce, a pesar de las dificultades y contratiempos, hacia la construcción de un proyecto de vida plena fundamentado en los valores de la indignación ética, la esperanza activa y el amor solidario. Esa esperanza debe convertirse en fuerza que anima nuestras luchas diarias y nuestro compromiso con la defensa de la vida.

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 UN SECRETO REVELADO A LA GENTE HUMILDE C22°O (28-8-11)

 Introducción: Nos reunimos como comunidad comprometida con la calidad de vida de la gente humilde. Ellos y ellos son los principales responsables en la construcción de un Proyecto de Vida Digna.  Jesús consagró su vida a anunciarles y a practicar un mensaje de vida y de salvación y se alegró profundamente al darse cuenta de que las personas humildes estaban más abiertos al Proyecto de Vida Plena, que los sabios y los grandes de la sociedad.

   Lect. Primer Testamento: Eclesiástico.3,17-18.20.28-29. Hazte Pequeño y alcanzarás el favor de Dios.

 Introducción L.P.T:  En la primera lectura de hoy un padre invita a su hijo a actuar siempre con humildad y sencillez, porque a Dios le agradan los corazones humildes, mientras que detesta a los soberbios. Es propio de personas inteligentes reconocer sus limitaciones y estar siempre dispuesta a aprender todo aquello que le ayudará a vivir mejor.

 Texto: Cualquier cosa que hagas, hijo, hazla con discreción, y te amarán los amigos de Dios. Cuanto más grande seas, más debes humillarte, y el Señor te mirará con agrado. Porque grande es el poder del Señor, y los humildes son los que le dan gloria. La manía del orgullo no tiene remedio, pues la planta del mal se arraiga en él. El corazón inteligente medita las parábolas, el sabio anhela saber escuchar.

 Salmo de hoy:  Comparte tu mesa con las y los empobrecidos y excluidos

 * No cierres tu casa ni tu corazón a las personas más empobrecidas y excluidas de la comunidad.

* Invita a la gente humilde a compartir tu mesa y tu pan.

* Lucha para que desaparezcan de la sociedad la pobreza, la exclusión de tal manera que todas las personas puedan sentarse a la mesa y satisfacer sus necesidades de alimento, salud, educación, techo y seguridad social.

 

Lect. Evangélica: Lucas 14,1.7-14. Todo el que se enaltece, será humillado; y el que se humilla, será enaltecido.

 Introducción L. Ev.:  En el texto que leemos a continuación Jesús invita a aquellas personas que quieran seguirle a no buscar los primeros puestos, el prestigio personal ni la fama. Les invita por el contrario a comportarse como gente sencilla y humilde. Al mismo tiempo motiva a sus discípulos para establecer relaciones de cercanía con los pobres, humildes y débiles. Será el Padre del cielo el que recompensará a aquellas personas que así actúen.

 Texto:  Una vez, Jesús fue a comer a la casa de uno de los fariseos más importantes. Era sábado, y ellos lo estaban espiando. Al notar cómo los invitados buscaban los primeros lugares, les dio esta lección: “Si alguien te invita a una comida de bodas, no ocupes el primer lugar. Porque puede ser que haya sido invitado otro más importante que tú. Entonces el que los invitó a los dos vendrá a decirte: deja tu lugar a esta persona. Y tú, rojo de vergüenza, tendrás que ir a ocupar el último asiento. Al contrario, cuando te inviten, ponte en el último lugar, y, cuando llegue el que te invitó, te dirá: Amigo, acércate más. Y será un honor para ti en presencia de todos los que estén contigo a la mesa. Porque el que se eleva será humillado y el que se humilla será elevado”.

            Jesús decía también al que lo había invitado: “Cuando des un almuerzo o una comida, no invites a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a vecinos ricos, porque ellos también te invitarán a su vez y recibirás de ellos lo mismo que diste. Al contrario, cuando ofrezcas un banquete, invita a los pobres, los inválidos, a los cojos, a los ciegos, y serás feliz porque ellos no tienen con qué pagarte. Pero tu recompensa la recibirás en la resurrección de los justos”.

             REFLEXION COMUNITARIA, GRUPAL, FAMILIAR O PERSONAL

1.    ¿Por qué Jesús invita a compartir la mesa con la gente humilde?

2.  ¿Cómo tratar a la gente arrogante que rechaza el Proyecto de Vida Digna?

1.       Invitar a la propia mesa a la gente humilde y excluida

            Los que acechaban a Jesús para cogerlo en falta reciben una respuesta que no esperaban. Jesús les aconseja que conviden a comer no a sus “amigos”, “parientes”, “vecinos ricos”, o a otras personas que pudieran recompensar su invitación. Deben hacerlo más bien “a los pobres, a los inválidos, a los cojos, a los ciegos” (Lc 14,13). Notemos de paso, que el listado habla de marginados sociales, considerado incluso como pecadores por los orgullosos fariseos que estaban expiando a Jesús. Ellos no están en condiciones de devolver el favor, por eso mismo deben ser invitados. En la Casa del Dios vivo lo que da la pauta es el amor gratuito; se trata de dar sin esperar recompensa terrenal.

            La expresión de uno de los invitados a la misma comida en la que participaba Jesús: “Feliz el que tome parte en el banquete del Reino de Dios” (Lc 14,15) da la ocasión a Jesús para decirles una parábola en que explica por qué Dios prefiere invitar a su mesa a los humildes y a los empobrecidos. Y es que la gente que tiene muchas posesiones pone su corazón en las riquezas y rechazan la invitación que Dios les hace a sentarse como hermanos/as en la mesa de la fraternidad. Sin embargo en ese banquete se necesita un traje muy especial: una vida de honestidad y de justicia (Mt 22,12). Por eso el patrón de la parábola, que representa a Dios, manda a su sirviente: “Anda rápido por las plazas y calles de la ciudad y trae para acá a los pobres, a los inválidos y a los cojos” (Lc 14,21).

            Como comunidad sabemos que el evangelio está dirigido a todas las personas, pero que son los pobres quienes tienen una atención preferencial en la misión realizada por Jesús. Es por eso que aun manteniendo la apertura a todas las personas entendemos que debemos unir nuestras vidas al destino de los más débiles y empobrecidos de la sociedad en la que vivimos. De esa manera nos convertimos en seguidores/as del Dios que es Padre de los huérfanos y defensor de las viudas (Sal 68,6).     

2. La arrogancia y la despreocupación de las y los poderosos por el Proyecto de Vida Digna

            La Biblia nos recuerda en varias ocasiones que Dios da su gracia al humilde y que detesta al soberbio. La primera lectura nos decía que la manía del orgullo no tiene remedio, pues el mal se arraiga en lo profundo del corazón.  Generalmente  el orgullo es más frecuente en aquellas personas que tienen poder  y dinero en este mundo, y por eso se creen con derecho a burlarse de los/as demás y a tenerlos como sirvientes.

            Los arrogantes son aquellos que en cualquier sitio buscan los primeros puestos, porque ellos se creen que son más importantes que todos los demás. Son aquellos que muchas veces tienen que pasar la vergüenza e ir ocupar un puesto menos importante que aquel que habían tomado.  Estas personas rechazan también la invitación que Dios les hace para compartir su mesa y su Proyecto de vida y de justicia para todos/as. Sólo les interesa su propio bienestar. Por eso cuando se les invita cada uno/a pone sus excusas. Según nos narra el evangelista Lucas (Lc 14,18-20) uno había comprado un campo y tenía que ir a verlo; otro acababa de comprar 5 yuntas de bueyes y tenía que probarlas. Otro finalmente se había casado. En una palabra, habían rechazado asistir al banquete de bodas porque eso significaba un compromiso que ellos/as no querían asumir. Por eso el patrón se enoja y dice: “ninguno de esos señores que yo había invitado probará mi banquete” (Lc 14,24).

            Como comunidad creyente somos conscientes de la arrogancia de tantas personas que en esta sociedad tienen poder y dinero. Como han puesto su corazón en el dinero, van detrás de ese Dios. En nombre de ese Dios oprimen también a los hermanos. Naturalmente, que ellos no están preparados para sentarse en la mesa de la fraternidad, porque ellos se consideran mejores que los demás, entiende que no deben juntarse con los humildes y los pobres, destinatarios preferidos del corazón misericordioso de Dios.

 Para la plegaria de las y los participantes:

 *   Para que seamos personas cercanas a la gente más humilde y excluida socialmente. Roguemos.

*  Para que no nos dejemos dominar por la arrogancia, la imposición y el clientelismo de los sectores sociales del poder político y económico. Roguemos.

 Exhortación final: La Palabra evangélica nos ha invitado hoy a vivir en la humildad propia de los seguidores de Jesús. Nuestro Dios revela sus secretos precisamente a los humildes y detesta a los soberbios. Al mismo tiempo se nos invita a compartir nuestra vida con los más humildes de la sociedad porque Dios los prefiere, no porque sean más buenos que los demás, sino precisamente por su apertura al Proyecto de Dios.


Reflexiones bíblicas para el mes de Julio 2011

julio 5, 2011

Red Ecuménica Bíblica Dominicana (REBIDOM)

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Reflexiones bíblicas semanales. Julio 2011

 

 

A LA GENTE SENCILLA, SE LES REVELA COSAS IMPORTANTES  A14°O (3-7-2011)

 Introducción: Como comunidad de fe y de amor solidario nos reunimos en el nombre de Jesús, el hermano solidario. El se nos presenta como un hermano humilde, dispuesto a solidarizarse con quienes el peso de la vida les impide avanzar; con su Espíritu de vida nos acompaña en nuestro camino de cada día, compartiendo nuestras penas, alegrías y el trabajo evangelizador.

           Lect. Primer Testamento: Za. 9,9-10. El promoverá la paz entre las naciones

 Introducción L.P.T: En el texto que leemos a continuación el profeta Zacarías anuncia para su pueblo la llegada de un rey gobernante que se caracterizará por su humildad, por su compromiso con la defensa de la vida y con la cultura de paz.

 Texto: Así dice el Señor: “Salta, llena de gozo, oh hija de Sión, lanza gritos de alegría, hija de Jerusalén. Pues tu rey viene hacia ti; él es santo y victorioso, pobre, y va montado sobre un burro, sobre el hijo pequeño de una burra.  Destruirá los carros de Efraím y los caballos de Jerusalén. Entonces se podrá romper el arco con flechas, pues él dictará la paz a las naciones. Extenderá su dominio de un mar al otro mar, y desde el Eufrates hasta el fin del mundo.”

 

Salmo de hoy: Aleluya, por esa gente que siente y que vive en su vida el amor.

 *     Quienes nunca  usaron la fuerza, sino la razón; quienes dan una mano y ayudan a las y los que han caído.

  • Quienes ponen en todas las cosas amor y justicia; las y los que dan y no piensan jamás en la recompensa.
  • Quienes siempre trabajan pensando en un mundo mejor, las y los que están liberados de todas sus ambiciones.

Lect. Evangélica: Mt. 11,25-30. Mi yugo es suave y mi carga liviana.

Introducción L. Ev.: Jesús alaba a su Padre divino porque ha revelado las cosas más importantes de su proyecto a las y los humildes. Estos y éstas tienen la oportunidad de conocer al Padre de Jesús, porque el Maestro se lo da a conocer. Estas y éstos encuentran descanso en Jesús y en la comunidad solidaria que se constituye sobre la palabra y los valores vividos por el Maestro de Nazaret.

 

Texto: En aquel tiempo Jesús exclamó: «Yo te alabo, Padre, Señor del Cielo y de la tierra, porque has mantenido ocultas estas cosas a las personas sabias y entendidas y las has revelado a la gente sencilla. Sí, Padre, pues así fue de tu agrado.

       Vengan a mí quienes van cansados y cansadas, llevando pesadas cargas, y yo las y los aliviaré. Carguen con mi yugo y aprendan de mí, que soy paciente y humilde de corazón, y sus almas encontrarán descanso. Pues mi yugo es suave y mi carga liviana.»

 

            PARA EL DIALOGO COMUNITARIO

 

  1. ¿Por qué las cosas del Proyecto de Vida Digna (Reino de Dios) se revelan a los/as humildes, empobrecidos, empobrecidas, excluidas y excluidos que asumen su compromiso creyente?
  2. ¿Quiénes son las y los cansados y agobiados con quienes se solidariza la comunidad de Jesús?
  3. 1.Las cosas más importantes del Proyecto de Vida Digna se revela a la gente sencilla

                El evangelio que hemos escuchado hoy nos presenta a Jesús en oración de acción de gracias porque el Padre ha querido ocultar las cosas más importantes de su Proyecto a los “sabios e inteligentes” y se las ha revelado a los/as pequeños/as, a los/as humildes.

                La expresión “sabios e inteligentes” utilizada por Jesús hace referencia probablemente a los doctores de la ley, sumos sacerdotes y escribas; es decir a la minoría que creía tenía la exclusividad del saber, y del poder social y religioso, en tiempo de Jesús. Se trata de aquellos que están sentados “en la cátedra de Moisés” (Mt 23,2) y que se han apoderado de “la llave de la ciencia” (Lc 11,52). Es gente importante que se cree religiosa, segura de sí misma, que desprecia al pueblo marginado y pobre. Jesús, sin embargo, con su afirmación desafía su autoridad.

                Los sabios y entendidos no pueden captar el sentido, porque usan su ciencia como instrumento de dominación. Colocándola al servicio de sus propios intereses, no pueden sacar las conclusiones a las que el saber debiera conducirlos y, por tanto, fracasa su sabiduría. La ciencia que hubiera debido servirles de ayuda, por la falta de sinceridad, se ha convertido en un obstáculo a la comprensión del actuar divino.

                Del otro lado están las y los “pequeños” (Mt 11,25). El término griego que emplea Mateo hace referencia a la inmadurez y a la ignorancia. Se trata de “gente sencilla”; alguien considerado como incapaz de seguir, por sí mismo, el buen camino. Es gente que, según la mentalidad de la época de Jesús, tenía que ser guiada por los maestros de la ley. Estos “pequeños” o gente sencilla eran las y los empobrecidos, los hambrientos, los afligidos, los pecadores, los enfermos…

                No es que la ignorancia sea una virtud o que ser sabio sea un error. El inteligente no es necesariamente un orgulloso, ni el ignorante es siempre humilde. La preferencia no viene –en primer lugar- de condiciones morales o religiosas, sino de una situación humana en la que el Dios de Jesús se revela cambiando los valores y criterios. La persona despreciada de este mundo es la preferida por el Dios que nos revela Jesucristo.

                Como comunidad de fe debemos estar siempre a la escucha de la Palabra de Vida Digna, que nos propone los valores fundamentales sobre los que debemos fundamentar nuestras relaciones cotidianas. Aquellas personas que se consideran inteligentes y sabias deben estar atentas para no ser orgullosas y estar siempre en disposición de escuchar lo que la palabra divina les comunica, a través, preferentemente, de las y los más humildes de la comunidad.

2.        La comunidad jesuánica se solidariza con los/as cansados/as y agobiados/as

 

                En el evangelio que hemos leído hoy encontramos la invitación que se hace a los/as cansados/as y agobiados/as (Mt 11,28-30) para que se acerquen a Jesús, el Salvador solidario. Para Mateo los/as cansados/as y los/as agobiados/as son las víctimas indefensas de las instituciones religiosas que tenían que soportar y cumplir con todo rigor el peso de la ley judía con sus incontables normas y preceptos. A estas y estos excluidos sociales Jesús los invita: “Vengan a mí… tomen mi yugo… aprendan de mí… yo los aliviaré… y encontrarán reposo”. Así vemos como Jesús se dirige a quienes ya no pueden soportar más el peso del yugo de la ley y les ofrece su propio yugo que es más llevadero porque libera de toda dependencia y esclavitud. La invitación de Jesús es a aceptar la propuesta del Proyecto de Dios, que significa una identificación vital con su persona que es modelo de sencillez y humildad.

                La ley propuesta por los sabios y entendidos era una carga sumamente pesada para el pueblo. El legalismo fariseo había convertido la relación con Dios en un conjunto de normas y preceptos que difícilmente podían ser cumplidos. Por el contrario, Jesús, sin disminuir las exigencias, propone un acercamiento gozoso a Dios a través de una vida semejante a la suya.

                En el reconocimiento filial de la actuación divina, en el alegre servicio a los hermanos y hermanas, se puede descubrir la acción reveladora de Dios. Solamente quienes se abren a esa presencia en una actitud amorosa de acogida pueden descubrir el rostro verdadero de Dios, que es Padre y nos llama a la comunión de vida en su familia, por medio de Jesús, y nos capacita para ella comunicándonos su Espíritu.

                Como comunidad de fe creemos en las palabras de Jesús que nos dice que su “yugo es suave” (Mt 11,30), porque tiene su base en el amor; aunque siga siendo yugo, algo que pesa y exige sacrificio.  Contamos con el amor de Jesús que llegará cada día humilde y montado no en el caballo de los señores y poderosos de este mundo, sino en el burro de las y los empobrecidos que han asumido la propuesta de Vida Digna.

Para la plegaria de las y los participantes:

 

  1. Por la Iglesia de Jesús para que sepa ser una comunidad de personas solidarias con las personas que están cansadas y agobiadas por el peso de la vida. Recemos.
  2. Por todos/as los/as que viven su fe como una obligación que cumplir, para que se encuentren, a través de las comunidades jesuánicas, con el Jesús vivo que libera de toda atadura y agobio. Recemos
  3. Por todos/as los/as gobernantes, para que sus palabras y promesas de servicio a la comunidad y al bien común se conviertan en hechos reales. Recemos.

 

Exhortación final: Hemos sido invitados e invitadas a escuchar la palabra de las personas sencillas porque a ellas se les revelan las cosas más importantes del Proyecto de Vida Digna, a ellas y no a quienes se creen sabias y prudentes, sabios y prudentes. Por eso, aprendamos a valorar la palabra de las personas sencillas, canal preferido del Espíritu de Jesús para comunicarnos palabras de vida y esperanza.


LA SEMILLA DIO SUS FRUTOS  A15°O (10-7-2011)

Introducción: Nos reunimos como comunidad que lucha por la realización del Proyecto de Vida Digna. Esa comunidad acoge la Palabra de Jesús que como semilla buena se siembra en nuestros corazones y va dando frutos de comunión, de participación comprometida en las luchas comunitarias, de indignación ética y de servicio solidario.

            Celebremos con alegría la presencia viva de Jesús y hagámonos conscientes de los frutos de amor y de justicia que va produciendo su Palabra,  en medio de su comunidad de fe y de amor solidario.

Lect. Primer Testamento: Is. 55,10-11. La Palabra produce sus frutos

 

Introducción L.P.T:  En medio de una situación económica muy difícil para el grupo del pueblo judío que había regresado del exilio de Babilonia (s. VI a.e.c.), el tercer Isaías compara la Palabra divina con la lluvia que baja del cielo y fecunda la tierra, de tal manera que dé los frutos que permitan al pueblo tener alimentos suficientes y vivir con dignidad.        

Texto:  Así dice el Señor: Como bajan la lluvia y la nieve de los cielos y no vuelven allá sin haber empapado la tierra, sin haberla fecundado y haberla hecho germinar, para que dé la semilla para sembrar y el pan para comer, así será la palabra que salga de mi boca. No volverá a mí con las manos vacías sino después de haber hecho lo que yo quería, y haber llevado a cabo lo que le encargué.

 

Salmo de hoy: Cada mañana el sembrador espera el fruto de mi amor

 

  • Una mañana el sembrador, salió a los campos para sembrar. Una mañana el sembrador, sembró en mi vida su bondad.
  • Una mañana el sembrador, sembró en tierra buena quiso sembrar. Una mañana el sembrador tan sólo espinas pudo hallar.
  • Una mañana el sembrador, en cada grano cien quiere hallar. Una mañana el sembrador, sembró en mi vida con afán.

 

Lect. Evangélica:  Mt. 13,1-23. Y la semilla dio fruto abundante

Introducción L. Ev.: El texto que leemos es la primera de las llamadas parábolas del Reino de Dios que nos presenta Mateo en el capítulo 13 de su Evangelio. Compara la Palabra divina con una semilla, y el corazón de las y los creyentes con la tierra en la que esta semilla tiene que dar frutos. Sin embargo sólo un pequeño grupo está dispuesto a recibir la Palabra y a hacerla fructificar adecuadamente.

 

Texto: En aquel tiempo Jesús salió de la casa y fue a sentarse a orillas del lago. Pero la gente vino a él en tal cantidad, que subió a una barca y se sentó en ella, mientras toda la gente se quedó en la orilla. Jesús les habló de muchas cosas, usando comparaciones o parábolas.

 Les decía: «El sembrador salió a sembrar. Y mientras sembraba, unos granos cayeron a lo largo del camino: vinieron las aves y se los comieron. Otros cayeron en terreno pedregoso, con muy poca tierra, y brotaron en seguida, pues no había profundidad. Pero apenas salió el sol, los quemó y, por falta de raíces, se secaron. Otros cayeron en medio de espinas: éstas crecieron y los ahogaron. Otros granos, finalmente, cayeron en buena tierra y produjeron cosecha, unos el ciento, otros el sesenta y otros el treinta por uno. El que tenga oídos, que escuche.»

 Los discípulos y discípulas se acercaron y preguntaron a Jesús: «¿Por qué les hablas en parábolas?»

            Jesús les respondió: «A ustedes se les ha concedido conocer los misterios del Reino de los Cielos, pero a ellas y ellos, no. Porque a quien tiene se le dará más y tendrá en abundancia, pero a quien no tiene, se le quitará aun lo que tiene. Por eso les hablo en parábolas, porque miran, y no ven; oyen, pero no escuchan ni entienden.

 En ellas y ellos se verifica la profecía de Isaías: Por más que oigan, no entenderán, y por más que miren, no verán. Este es un pueblo de conciencia endurecida. Sus oídos no saben escuchar, sus ojos están cerrados. No quieren ver con sus ojos, ni oír con sus oídos y comprender con su corazón. Pero con eso habría conversión y yo los sanaría.

 ¡Dichosos los ojos de ustedes, que ven!; ¡dichosos los oídos de ustedes, que oyen! Yo se lo digo: muchos profetas y muchas personas santas ansiaron ver lo que ustedes están viendo, y no lo vieron; desearon oír lo que ustedes están oyendo, y no lo oyeron.

Escuchen ahora la explicación de la parábola del sembrador: Cuando una persona oye la palabra del Reino y no la interioriza, viene el Maligno y le arrebata lo que fue sembrado en su corazón. Ahí tienen lo que cayó a lo largo del camino.

 La semilla que cayó en terreno pedregoso, es quien oye la Palabra y en seguida la recibe con alegría. En él, sin embargo, no hay raíces, y no dura más que una temporada. Apenas sobreviene alguna contrariedad o persecución por causa de la Palabra, inmediatamente se viene abajo.

 La semilla que cayó entre espinas, es quien oye la Palabra, pero luego las preocupaciones de esta vida y los encantos de las riquezas ahogan esta palabra, y al final no produce fruto.

 La semilla que cayó en tierra buena, es quien oye la Palabra y la comprende. Esta persona ciertamente dará fruto y producirá cien, sesenta o treinta veces más».

 

DIÁLOGO COMUNITARIO, GRUPAL O FAMILIAR

 

 

1. ¿Qué diferencia encontramos entre la actitud del/de la discípulo/a y la del/de la fariseo/a?

2. ¿Cuáles son las dificultades y actitudes que impiden que la Palabra de buenos frutos?

 1.       Ser discípulo/a de Jesús o discípulo/a de los fariseos

 

            El capítulo 13 de Mateo que comenzamos a leer hoy y continuaremos leyendo en las siguientes semanas, ocupa un lugar importante en el evangelio mateano. El capítulo 12 nos hablaba del conflicto entre Jesús y los fariseos, y del rechazo por parte de éstos de la misión de Jesús.  Allí encontramos los dos grandes grupos de oyentes del evangelio de Mateo: los discípulos y los fariseos.

            Los fariseos, de hecho, ponen la ley por encima de las necesidades más urgentes del ser humano. Jesús, por el contrario, pone en primer lugar a la persona humana y sus necesidades; por eso permite que los discípulos arranquen espigas de trigo en el día sábado (Mt 12,1-8) y se las coman y sana al hombre de la mano seca en el día del descanso (Mt 12, 9-14). Expulsa los demonios con el dedo de Dios mientras que los fariseos lo acusan de ser un enviado del demonio (Mt 12,24).

            Los fariseos son personajes históricos del tiempo de Jesús; pero en el evangelio de Mateo el fariseísmo es denunciado como el peligro para todo/a oyente de la palabra y, en verdad, para todo/a discípulo/a de ayer y de hoy: recibir la semilla y no hacerla germinar, no dar frutos; de hecho el árbol se conoce por sus frutos (Mt 12,33). Estos, además, “cuando miran no ven, y cuando oyen, no escuchan ni entienden” (Mt 13,13).

            En nuestras comunidades jesuánico-cristianas tenemos la tentación permanente de decir que somos discípulos y discípulas de Jesús, y sin embargo tomar la misma actitud y postura de las y los fariseos. Sólo si damos los frutos de amor y de solidaridad que nos exige nuestra fe, seremos de verdad discípulos y discípulas de Jesús.

 

2.       Las actitudes y dificultades que impiden que la Palabra dé buenos frutos

            La parábola nos habla de la costumbre de sembrar en Palestina: tirando la semilla. Allí se nos habla, además, de cuál es la postura que toman todas aquellas personas que no dan el fruto esperado que la Palabra de Dios nos pide.

            Hay personas que reciben “la Palabra del Reino” pero no la escuchan con atención (Mt 13,19), tienen sus intereses puestos en otras cosas. Ahí actúa el diablo arrancando la pequeña plantita que comienza a crecer en el corazón de una persona creyente.

            Quienes recibieron la semilla en tierra pedregosa representan a aquellas personas que reciben la Palabra con gusto, con alegría, pero la semilla sembrada no echa raíces profundas, y la planta crece débil y cuando viene el viento fuerte se cae, se rompe. Representa a aquellas personas que no están dispuestas a asumir los compromisos que exige el Proyecto de Vida Digna. Ante la persecución, las dificultades y los conflictos dejan la misión encomendada. 

            Los/as que recibieron la Palabra entre espinas son aquellas personas que oyendo el mensaje de salvación no lo reciben, ahogados por las preocupaciones materiales, el engaño y seducción de las riquezas. Éstos y éstas son seguidores y seguidoras del dios dinero, del diablo a quien pertenecen todas las riquezas que impiden acoger el Proyecto de Vida Digna (Lc 4,6).

            Como comunidad de fe tenemos que estar siempre atentos y atentas para descubrir qué es lo que nos impide acoger la Palabra divina y dar frutos abundantes. Las causas que pone Jesús en el Evangelio para no dar los frutos abundantes debemos tenerlas siempre en cuenta y hacer un esfuerzo cotidiano para permanecer fieles.          

Para la plegaria de las y los participantes:

  1. Por todas las comunidades jesuánicas, para que su Palabra sea veraz y eficaz. Roguemos.
  2. Por todas las personas que tienen la misión de predicar el Evangelio, para que anuncien una fe viva, liberadora, salvífica y transformadora de personas y sociedades. Roguemos.
  3. Por todas nosotras y  nosotros, para que tengamos cada día más abiertos el oído y el corazón a la Palabra de Dios. Roguemos.

Exhortación final: Dios, tú que has sembrado en nuestros corazones tu Palabra salvadora y liberadora, te pedimos que ella sea siempre guía en nuestra vida; y que tu amor germine en nuestros corazones para que así podamos dar frutos de vida entre nuestros hermanos y hermanas, de modo que a todas las personas alcancen la libertad,  la justicia, el gozo y la paz. Amén.


 

LLAMADOS/AS A SEMBRAR LA SEMILLA DE LA PALABRA  A16°O (17-7-2011)

 

Introducción: Nos hemos reunido en el nombre del Dios que ha enviado a su Hijo, para sembrar en nuestros corazones la semilla de su Palabra portadora de vida y de esperanza, la que tiene que producir en nuestras vidas frutos de amor y de justicia.

            Celebremos, pues, la presencia del Jesús que nos fortalece en el compromiso de ser testigos y testigas creíbles de su amor solidario en nuestras familias y comunidades.

 

Lect. Primer Testamento: Sabiduría 12,13.16-19. Nos juzgas con moderación y con justicia           

 

Introducción L.P.T: El texto del libro de la Sabiduría que leemos a continuación nos habla del Dios de Israel, del que sacó a su pueblo de la esclavitud. El, siendo dueño de todas las cosas, no utiliza su poder para dominar, sino para servir a su pueblo, con moderación y con justicia. De esta manera enseña a su pueblo la forma justa de actuar y de vivir.          

 

Texto: Fuera de ti, que te preocupas de todos y de todas, no hay otro Dios al que tengas que probarle que no actuaste injustamente. Tu fuerza es el fundamento de tu justicia; como eres el dueño de todas las cosas, puedes también perdonarlas.

            Muestras tu fuerza a quienes ponen en duda tu poder absoluto; castigas la audacia de los que lo desafían. Pero, aunque seas un Señor poderoso, juzgas con moderación y nos gobiernas con mucha paciencia, porque eres libre de intervenir cuando quieras.

Al actuar así le has mostrado a tu pueblo que la persona justa debe amar a todos los seres humanos, y has dado a tus hijas e hijos esa dulce esperanza de que después del pecado les permites que se  arrepientan.

           

Salmo de hoy: Cada mañana el sembrador espera el fruto de mi amor

 

  • Una mañana el sembrador, salió a los campos para sembrar. Una mañana el sembrador, sembró en mi vida su bondad.
  • Una mañana el sembrador, sembró en tierra buena quiso sembrar. Una mañana el sembrador tan sólo espinas pudo hallar.
  • Una mañana el sembrador, en cada grano cien quiere hallar. Una mañana el sembrador, sembró en mi vida con afán.

 

Lect. Evangélica: Mt. 13,24-43. Déjenlos crecer juntos hasta la hora de la cosecha

Introducción L. Ev.: El texto que leemos a continuación nos presenta tres parábolas que hacen referencia al Proyecto de Vida Digna, que Jesús llamaba, en lenguaje de su tiempo, “Reino de Dios”. Se desarrolla más y se explica detalladamente la que habla de la mala hierba sembrada en medio del campo de trigo. Ante la propuesta de los trabajadores para arrancar la mala hierba que ha nacido en el campo, el patrón propone dejar crecer juntos el trigo y la mala hierba hasta la hora de la cosecha.

 Texto: En aquel tiempo, Jesús propuso otra parábola a la gente: «Aquí tienen una figura del Reino de los Cielos. Un hombre sembró buena semilla en su campo, pero mientras la gente estaba durmiendo, vino su enemigo, sembró malas hierbas en medio del trigo, y se fue.

Cuando el trigo creció y empezó a echar espigas, apareció también la maleza. Entonces los trabajadores fueron a decirle al patrón: «Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde, pues, viene esa maleza?» Respondió el patrón: «Eso es obra de un enemigo.» Los obreros le preguntaron: «¿Quieres que arranquemos la maleza?» «No, dijo el patrón, pues al quitar la maleza, podrían arrancar también el trigo. Déjenlos crecer juntos hasta la hora de la cosecha. Entonces diré a los trabajadores: Corten primero las malas hierbas, hagan paquetes y arrójenlos al fuego. Después cosechen el trigo y guárdenlo en mis bodegas.»

 Jesús les propuso otra parábola: «Aquí tienen una figura del Reino de los Cielos: el grano de mostaza que un hombre tomó y sembró en su campo. Es la más pequeña de las semillas, pero cuando crece, se hace más grande que las plantas de la huerta. Es como un árbol, de modo que las aves vienen a posarse en sus ramas.»

            Jesús les contó otra parábola: «Aquí tienen otra figura del Reino de los Cielos: la levadura que toma una mujer y la introduce en tres medidas de harina. Al final, toda la masa fermenta».

Todo esto lo contó Jesús al pueblo en parábolas. No les decía nada sin usar parábolas, de manera que se cumplía lo dicho por el Profeta: Hablaré en parábolas, daré a conocer cosas que estaban ocultas desde la creación del mundo.

           

            DIÁLOGO COMUNITARIO, GRUPAL O FAMILIAR

  1. ¿Por qué el Proyecto de Vida Digna se construye lentamente, como un proceso?
  2. ¿Por qué el compromiso con el Proyecto de Dios nos exige apreciar la vida que nace de lo pequeño?

 1.       El Proyecto de Vida Digna se construye lentamente y con constancia

 

            El evangelio de hoy nos presenta a Jesús hablando de su tema preferido: el proyecto de Vida Digna, que él llamó “Reino de Dios”, que fue el centro de su vida, de su anuncio y mensaje. Quiso explicar lo que significaba dicho Proyecto a las discípulas y discípulos y en general a la gente que lo estaba escuchando.

            En las tres parábolas que se nos presentan en el Evangelio de hoy, hay algo en común: el proyecto de Vida Digna, el Proyecto del “Reino de Dios” se parece siempre a algo que se está haciendo, que no está terminado, que está en proceso de realización. El trigo que crece en el campo tarda meses en llegar a dar su fruto. El grano de mostaza necesita más tiempo todavía, años probablemente, hasta llegar a convertirse en el árbol que escogen los pájaros del campo para anidar en sus ramas. La levadura mezclada con la masa de harina, debe ser dejada durante un tiempo prudente para que haga su efecto y transforme la masa en el pan que, una vez cocido, debe servir de alimento para toda la familia.  Todas las comparaciones que usa Jesús en el Evangelio de hoy son, procesos que necesitan tiempo. El y la creyente deben ser, por tanto, pacientes si quieren ver los resultados.

            Las personas impacientes, quienes quieren arrancar de una vez toda la mala hierba, las y los que desean una acción espectacular por parte de Dios, terminan desesperándose. Sólo quienes trabajan con la confianza puesta en el Dios que hace su trabajo con paciencia y constancia, permiten que el Proyecto de Dios crezca en los corazones de mujeres y hombres de buena voluntad; éstos y éstas descubrirán con gozo un tiempo después que la masa está ya preparada para el horno, que el pequeño árbol ha crecido y se ha hecho grande, y que el campo que parecía muerto está lleno de vida y promete una cosecha llena de fruto.

            En la historia humana, maldad y bondad se encuentran entremezcladas y no es posible eliminar aquella sin causar daño a ésta. Es necesario una tolerancia a toda prueba tal como aparece en la actitud divina que deja crecer simultáneamente la justicia e injusticia respetando la libertad humana.

            Antes de la cosecha es necesario que quienes la recogen asuman la misma actitud de paciencia del dueño del campo. Sólo en el momento de la cosecha se pondrá claramente de manifiesto la naturaleza de cada planta.

            Como comunidad de fe se nos pide trabajar teniendo paciencia histórica, lo cual no quiere decir que seamos gente pasiva. Se nos pide hacer todo lo que podamos, con la conciencia de que es Dios quien hace crecer en nosotros y nosotras y en nuestro pueblo la semilla de la Palabra que sembramos.                   

 

2. Apreciar la vida que nace de lo pequeño

           

            El inicio del trabajo en el Proyecto de Vida Digna puede ser modesto como una semilla de mostaza (parecida a la semilla del tabaco). Si no estamos atentos y atentas a lo que encierra su pequeñez, corremos el peligro de no apreciarlo; si por el contrario hacemos que buena tierra lo acoja y alimente, crecerá y cobrará vida. Dará vida también; los pájaros harán allí su nido y nuevas formas de vida surgirán. El tiempo hará que las cosas maduren, pero todo habrá comenzado porque se supo ver al Proyecto de Vida Digna en lo que parecía insignificante en la historia humana. Tras el rostro del pobre se esconde Dios. El Proyecto de Vida Digna propuesto por Jesús se escapa de las manos de aquellas personas que sólo son sensibles a los grandes de este mundo.

            No se trata sólo de crecimiento, sino también de transformación de la realidad personal y social, de la historia. El Proyecto de Vida Digna es levadura que fermenta la masa, que le da nueva vida. Lo que parecía sin vida, se hace vivo, lo insípido adquiere su sabor. Lo que parecía muerto se convierte en alimento de vida (Mt 13,33). La vida que da un poco de levadura está siempre ahí, dispuesta a cambiar las cosas desde la raíz, a convertir en pan que nutre lo que parecía polvo insignificante.

            Como comunidad de creyentes se nos pide capacidad para descubrir la vida que está naciendo desde lo pequeño, desde los pobres, desde los que no cuentan en esta sociedad. En ellos y ellas está presente el Proyecto de Vida Digna como levadura que fermenta toda la masa.

 

Para la plegaria de las y los participantes:

  1. Por todas las personas de buena voluntad que, desde cualquier credo o ideología, trabajan por la causa de la justicia, para que las comunidades comprometidas alienten y sostengan sus esfuerzos. Roguemos.
  2. Por las y los evangelizadores que quieren ser levadura en medio del mundo, para que aumenten en cantidad y en calidad. Roguemos.
  3. Por todo el Pueblo de Dios, para que sea testigo vivo y eficaz de la presencia de Dios en medio del mundo. Roguemos.

 

Exhortación final: En nuestros corazones ha sido sembrada la buena semilla de del amor y la solidaridad; ahora nos toca valorarla y dar los frutos que la familia, la comunidad y la sociedad esperan de nosotros y nosotras.


 

DAME SABIDURIA PARA DISTINGUIR EL BIEN Y EL MAL A17°O (24-7-2011)

 

Introducción: Nos reunimos animadas y animados por el Espíritu divino que nos da su sabiduría para saber distinguir el bien y el mal y para saber tomar el camino que conduce a la vida verdadera, guiada por los valores del amor, la justicia y la solidaridad.

           

Lect. Primer Testamento: 1 Re. 3,5.7-12. Dame la sabiduría para gobernar a mi pueblo

 

Introducción L.P.T: En la siguiente lectura, el Dios Yahvé hace un diálogo con el rey Salomón, hijo de David. Este rey pide sabiduría para gobernar a su pueblo con justicia y rectitud. Al dios del pueblo judío le agrada la petición de Salomón y promete darle incluso lo que no ha pedido.         

 

Texto:   En aquellos días Yahvé se le apareció en sueños a Salomón durante la noche, y le dijo: «Pídeme lo que quieras». Ahora bien, Yahvé, mi Dios, me ha hecho rey en lugar de David, pero no sé todavía conducirme; soy muy joven para estar al frente del pueblo que has elegido, pueblo tan numeroso que no se puede contar. Dame, pues, a mí, tu servidor, un espíritu atento, para gobernar bien a tu pueblo y para decidir entre lo bueno y lo malo, porque si no, ¿cómo podría gobernar este pueblo tan grande?»

A Yahvé le gustó que Salomón le pidiese una cosa así. Y le dijo: «No has pedido para ti una larga vida, ni has pedido riquezas, ni la muerte para tus enemigos, sino que has pedido inteligencia para gobernar con rectitud. Por eso te concedo lo que pides; te doy sabiduría e inteligencia como nadie la tuvo antes de ti ni la tendrá después”.          

 

Salmo de hoy: Nos llegará un nuevo día, nuevo cielo, nuevo cielo, nuevo mar y en este día, los oprimidos en una voz la libertad proclamarán.

 

  • En esta tierra el/la negro/a no tendrá cadenas y nuestro indio no padecerá cadenas; en esta tierra el/la negro/a, el y la indígena, el/la blanco/a y el/la mulato/a, todos/as unidos/as, comerán del mismo plato.
  • En esta tierra la mujer tendrá derechos; no sufrirá humillaciones y prejuicios y su trabajo todos y todas van a valorar; en decisiones ellas participarán.

 

Lect. Evangélica: Mt. 13,44-52. El Proyecto de Vida Digna es el tesoro escondido y encontrado

Introducción L. Ev.: La siguiente lectura nos presenta tres parábolas que hacen referencia al Proyecto de Vida Digna, el “Reino de los Cielos”, según la expresión de Jesús. Las tres nos hablan de la importancia de poner en primer lugar El Proyecto de Vida Digna, fundamentado en la justicia y la responsabilidad personal, comunitaria, social y pública.

 

Texto: En aquél tiempo dijo Jesús a la gente: El Reino de los Cielos es como un tesoro escondido en un campo. El hombre que lo descubre, lo vuelve a esconder; su alegría es tal, que va a vender todo lo que tiene y compra ese campo.

Aquí tienen otra figura del Reino de los Cielos: un comerciante que busca perlas finas. Si llega a sus manos una perla de gran valor, se va, vende cuanto tiene, y la compra.

DIÁLOGO COMUNITARIO, GRUPAL O FAMILIAR

 

  1. ¿Cómo encontrar la verdadera sabiduría?
  2. ¿Por qué el Proyecto de Dios nos exige una decisión radical?

 

 

 

1.  Saber buscar la verdadera sabiduría

            La búsqueda de la sabiduría ha sido sin duda una de las mayores preocupaciones para la humanidad a lo largo de la historia. En todas las culturas ha habido personas que han dedicado sus vidas a buscar la auténtica sabiduría. No se trata, por supuesto del tipo de conocimiento que se consigue en la escuela, en los libros, en la universidad. No se trata fundamentalmente de conocer y saber cosas. Esa es la gran equivocación de algunos y algunas que creen que la sabiduría consiste en acumular información. Podemos decir que en nuestro mundo actual tenemos más libros, más universidades, más computadoras; nuestros/as jóvenes estudian y se preparan más que nunca.  Pero, ¿les ayuda todo eso a saber vivir mejor, a ser felices, a vivir los valores de la justicia y la solidaridad?

                Ser sabios y sabias consiste, pues, en descubrir la razón y el sentido de nuestras propias vidas. ¿Quién soy? ¿Qué debo hacer? ¿Cuáles son los valores que guían mi vida? ¿Qué lugar ocupa el Proyecto de Dios en mi vida y en mi forma de actuar?

                El rey Salomón, ante la propuesta del dios Yahvé que lo invita a pedir lo que quisiera, quiso pedir la sabiduría para saber gobernar y servir a su pueblo, para saber distinguir lo bueno de lo malo. Por eso Yahvé le dio un corazón sabio e inteligente (1 Re 3,7-12).

                Jesús nos enseñó a buscar la verdadera sabiduría. Esta consiste en envolver la vida en el Proyecto de Vida Digna (Reino de Dios). Entender bien el Proyecto y comprometerse con éste es la auténtica sabiduría. Y no hay precio que pueda pagar la sabiduría del Proyecto de Vida digna. En realidad quienes han entrado  a formar parte de las personas comprometidas con el Proyecto no creen haber pagado ningún precio. Lo que han dejado no valía nada en comparación con lo que han encontrado. 

                Como comunidad de fe nos ponemos a la escucha permanente de la Palabra del Dios que nos habla en la Biblia y en la vida cotidiana. Su Palabra escuchada  y profundizada se convierte en guía para nuestras vidas.

2.       La decisión radical que nos exige el Proyecto de Vida Digna

 

            Las primeras dos pequeñas parábolas que hemos escuchado hoy subrayan el valor único del Proyecto de Dios (Mt 13,44-46). Tanto el tesoro como la perla expresan lo que este Proyecto debe ser para la discípula y el discípulo de Jesús: algo absoluto. La exigencia es radical, todo lo demás debe ser dejado; o más bien, puesto en relación con ese Proyecto, es decir relativizado. Encontrar el “tesoro escondido” o “la perla” no es fruto de un trabajo calculado. Las parábolas de alguna manera quieren decir que se trata de un azar, de una cuestión de suerte. Es una manera sencilla de recordar que estamos ante algo gratuito, no merecido. Pero cuando ese don llega, nuestra respuesta debe ser “venderlo todo”  por él.

                Quienes están comprometidos con el Proyecto de Vida Digna están convencidos y convencidas de que ninguna cosa se convierte en ídolo frente al que mujeres y hombres tengan que ofrecer sacrificios de adoración. La tentación permanente de nuestro mundo, que no conoce la sabiduría del Proyecto de Vida Digna, es la de proponer numerosos ídolos a la adoración de los pueblos, sobre todo de la juventud: riqueza, poder, fama, belleza… Estos son los dioses ante los que sacrifica nuestro mundo día a día. Como los pescadores, al terminar la jornada, separan el pescado bueno del malo, así los que tienen la sabiduría del Reino saben apreciar lo que realmente vale la pena y lo que es pura vaciedad, pura basura. No es que desprecien nada. Quienes están envueltos y comprometidas en el Proyecto de Dios no desprecian nada porque saben que todo es creación de Dios. Simplemente dan a cada cosa su importancia. Y actúan en consecuencia.

                Como discípula o discípulo de Jesús se nos invita a la radicalidad, a poner el Proyecto de Dios en el lugar primero de nuestras vidas. No hacerlo sería perder la oportunidad preciosa de dar un sentido válido a una vida que está llamada a convertirse en una fuente de luz dentro de la oscuridad, el egoísmo, la violencia y la injusticia de la sociedad en la que vivimos.

           

Para la plegaria de las y los participantes:

 

  1. Por todas las personas que formamos las comunidades cristianas, para que tengamos la sabiduría y la capacidad de descubrir lo que trae bienestar a la gente y trabajemos por él. Oremos…
  2. Por todos los/as gobernantes, legisladores, jueces y servidores públicos de nuestro país para que sepan tener la sabiduría adecuada para gobernar y servir al pueblo con justicia y responsabilidad. Oremos…
  3. Por todas las personas que han tenido la oportunidad de asumir la propuesta ético-política del Evangelio de Jesús, para que lo descubran como el mayor y mejor tesoro por el que merece la pena darlo todo a cambio. Oremos.

 

Exhortación final: Hemos sido invitados e invitadas a asumir en nuestra vida la construcción del Proyecto de Vida Digna, fundamentado en los valores del amor, la justicia y la solidaridad. Ahora nos toca seguir asumiendo los proyectos solidarios y buscando las estrategias que hacen posible la realización de tan importante tarea.


LA COMPASION QUE LLEVA A COMPARTIR EL PAN A18ºO (31/7/2011).

 

Introducción: Formamos una comunidad que está llamada a vivir el valor de la compasión con aquellas personas más empobrecidas y excluidas de la sociedad por diferentes motivos. Aprovechemos esta reflexión familiar, comunitaria o personal para fortalecer nuestro compromiso con el Proyecto de Vida Digna para todas y todos, y en particular para las y los débiles y olvidados de la comunidad y de la sociedad.

 

Lect. Primer Testamento: Is 55,1-3. Escúchenme y vivirán

Introducción L.P.T: El segundo Isaías es un profeta que acompaña a su pueblo en el exilio de Babilonia (s. VI a.C.). Por medio del profeta el Dios Yahvé invita al pueblo que sufre a un gran banquete en una tierra liberada: Palestina. El pueblo recuperará su libertad y podrá gozar de los frutos sabrosos de la tierra liberada.

Texto: Esto dice el Señor: Oigan, todos los sedientos, venga a buscar agua; también, los que no tienen dinero; vengan, compren trigo; coman sin pagar; hay vino y leche de balde. ¿Por qué gastan dinero en lo que no alimenta? ¿Y el salario en lo que no da hartura? Escúchenme atentos y comerán bien; saborearán platos sustanciosos.

    Inclinen el oído; vengan a mí: escúchenme y vivirán. Sellaré con ustedes una alianza perpetua, la promesa que aseguré a David.

 

 Salmo de hoy: Hoy tenemos hambre de trabajo, techo y pan

  • Quien comparte el pan y el vino acepta la comunión en la lucha el camino de Jesús en su pasión. Ofrendar también su vida en generosa oblación darse entero y sin medida en cada paso y acción.
  • Comparte tu comida en el duro caminar, de tu pueblo tan hambriento que lucha por mejorar, sus condiciones de vida y poderse organizar.
  • Reparte entre todos y todas los bienes de la creación, siendo ejemplo entre las y los lobos de justicia y comunión, siendo signo para todos/as de la gran liberación.

Lect. Evangélica:  Mt 14,13-21. Jesús sintió compasión del pueblo

 Introducción L. Ev.: Estando Jesús profundamente triste por la muerte violenta de su primo Juan el Bautista, se retiró a un lugar solitario. La gente lo estaba buscando. El se da cuenta de la situación de la gente y se pone a su servicio. Su compasión lo lleva a sanar a las enfermas y a los enfermos y a multiplicar el pan para el pueblo hambriento.

Texto: En aquel tiempo, al enterarse Jesús de la muerte de Juan el Bautista, se retiró de allí en una barca, aparte, a un lugar solitario. En cuanto lo supieron las gentes, salieron tras él viniendo a pie de las ciudades. Al desembarcar, vio mucha gente, sintió compasión de ellos y ellas y curó a sus enfermos y enfermas.

      Al atardecer se le acercaron los discípulos diciendo: «El lugar está deshabitado, y la hora es ya pasada. Despide, pues, a la gente, para que vayan a los pueblos y se compren comida».

      Pero Jesús les dijo: «No tienen por qué irse; denles ustedes de comer”.» Díñenle ellos: «No tenemos aquí más que cinco panes y dos  peces».

      El dijo: «Tráiganmelos acá”.» Y ordenó a la gente reclinarse sobre la hierba; tomó luego los cinco panes y los dos peces, y levantando los ojos al cielo, pronunció la bendición y, partiendo los panes, se los dio a los discípulos y los discípulos a la gente. Comieron todas las personas y se saciaron, y recogieron de los trozos sobrantes doce canastos llenos.

      Y los que habían comido eran unos 5.000 hombres, sin contar mujeres y niños.

            DIÁLOGO COMUNITARIO, GRUPAL O FAMILIAR

 

1. Por qué todas las personas son invitadas al banquete de Dios

2. ¿Cómo muestra Jesús su compasión por la gente?

 

1.  Una mesa inclusiva, abierta para todos y todas

                A lo largo de toda la Biblia se nos habla de una forma continua del Proyecto de Vida Digna y de salvación que se construye desde la comunidad de fe y desde otros espacios comprometidos de la sociedad. En la primera lectura que hemos leído el segundo Isaías, que acompaña a su pueblo en el exilio de Babilonia, invita al pueblo a un gran banquete, en donde todas las personas hambrientas comen sin pagar, en donde las sedientas y los sedientos son saciados y en donde además de los alimentos básicos como el pan y la leche, hay buen vino para hacer fiesta y celebrar.

                El profeta Isaías recuerda a su pueblo que el Dios Yahvé propone construir un Proyecto de Vida Digna para el pueblo. Al hacerse realidad ese Proyecto el pueblo no pasará más hambre (es decir, tendrá las necesidades básicas cubiertas) y podrá disfrutar de la vida. ¿Qué más puede desear un pueblo? Pero la condición necesaria para ser invitados e invitadas a ese banquete es involucrar su vida en un compromiso-alianza con construir un Proyecto de vida fundamentado en el amor solidario.

                También hoy nuestras comunidades, congregaciones, organizaciones comunitarias y populares somos invitadas a asumir la construcción del Proyecto de Vida Digna. En ese proyecto se lucha para que los bienes sean compartidos y que nuestro pueblo tenga sus necesidades cubiertas; considerando tanto las necesidades materiales (pan, salud, educación, vivienda) como las propias del “espíritu” (cariño, estima, realización personal). A nosotros y nosotras nos toca seguir trabajando y unir los esfuerzos con todos los hombres y mujeres de buena voluntad para que eso se haga una realidad, desde nuestra realidad local, municipal, provincial, regional, nacional, isleña, caribeña, latinoamericana y mundial.

2. La comunidad jesuánica muestra su compasión: cura la gente y comparte el pan

                El evangelio nos muestra a un Jesús que se hace compañero de la gente, que tiene hambre de su Palabra y tiene además el estómago vacío. Mientras los discípulos y discípulas proponen que Jesús despida a la gente sin comer, él está empeñado en que la gente no regrese a sus casas con hambre.

                La curación de la gente y la multiplicación de los panes es un signo de que Jesús se preocupa por las necesidades básicas de la persona. Multiplicando el pan nos recuerda que el trabajo por el Proyecto de Vida Digna exige que hagamos todo lo posible para que el pan –que simboliza las necesidades básicas- pueda llegar a todos los hogares de forma suficiente. De ninguna manera debemos seguir el ejemplo de aquellas personas que se llaman religiosas y no se compadecen ni se preocupan de las necesidades básicas de la gente.

                En el texto de Mt 14,13-21 que hemos leído hoy el evangelista pone de relieve la función de los discípulos y discípulas en esta primera multiplicación de los panes.  Muchos más activos que en los textos paralelos de los otros evangelistas ellos hablan a Jesús de la situación de la multitud (v. 15), ellos y ellas  reciben la orden de alimentar a la gente (v. 16) y se convierten en servidores y servidoras del pueblo al entregar el pan que Jesús ha destinado para la multitud (v.19).

                Jesús debe vencer la resistencia que opone la mentalidad de sus discípulos y discípulas. El evangelista señala que ellos y ellas buscan la solución del problema en el marco de la sociedad comercial de la época: “que vayan a los pueblos cercanos y se compren comida”. Según esta mentalidad sólo se puede resolver el problema del hambre a la gente comprándoselo a quienes han acumulado el pan, que pertenece a todas las personas.

                Frente a la propuesta de “comprar”, Jesús señala un nuevo camino que podríamos definir como el del “compartir y la solidaridad”. Este camino se presenta inicialmente como sin salida para los discípulos y discípulas. Con la bendición sobre el pan, Jesús parece señalar que el pan no pertenece a los grandes o pequeños comerciantes; el pan pertenece al creador que lo da de forma generosa para sus hijos e hijas, como hace todo buen padre o toda buena madre. Por eso el salmista señala: “Clemente y compasivo es Dios… grande en amor; los ojos de todas las personas están fijos en ti, esperan que les des a su tiempo el alimento; abres la mano tú y sacias a todo viviente a su placer” (Sal 145, 8-9.15-18).

                Es necesario construir comunidades y congregaciones de fe centradas en el compartir en las que las celebraciones de la Eucaristía –para la tradición católica- o de la Santa Cena  -para la tradición evangélica y protestante- sean expresión del esfuerzo y de la lucha por compartir el pan cotidiano con los más pobres y excluidos. El pan que se recibe en estas celebraciones debe fortalecernos en la lucha para que el pan de cada día llegue a la multitud hambrienta de nuestro país, del Caribe, de América Latina y a todos los países empobrecidos del Sur. Las y los seguidores de Jesús debemos sentirnos profundamente comprometidos y comprometidas en esta tarea.

Para la plegaria de las y los participantes

  1. Por todas las personas que formamos las comunidades cristianas para que vivamos siempre unidos y unidas a Jesús como las ramas al tronco. Recemos.
  2. Por todas las personas comprometidas con quienes sufren pobreza extrema y hambre, para que sigan mostrándose compasivas y solidarias con las y los que más sufren. Recemos.
  3. Por las y los gobernantes de nuestro país y del mundo entero para que sus políticas favorezcan la creación de una mejor calidad de vida para todos y todas. Recemos.

 

Exhortación final: Hemos sido invitados e invitadas dar respuestas, como lo hizo Jesús, a las necesidades de la gente más empobrecida y excluida, mediante la organización y el compromiso solidario. Ojalá que sepamos asumir dicho reto, sin excusas y sin dilaciones.