Reflexiones bíblicas para el mes de septiembre bíblico 2011

septiembre 3, 2011

Red Ecuménica Bíblica Dominicana (REBIDOM)

C/ 3 No. 9. El Milloncito, Sabana Perdida. Santo Domingo Norte. Rep. Dominicana

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Reflexiones bíblicas semanales. Septiembre 2011

 

 

RESOLVER LOS CONFLICTOS MEDIANTE EL DIALOGO A23°O (5-11/9/2011)

 

Introducción: Cada una de nosotras y nosotros, que nos decimos creyentes comprometidas y comprometidos, tenemos la responsabilidad de caminar por el camino del amor y la justicia y al mismo tiempo ayudar a las demás personas para que fundamenten su vida y su conducta en los valores éticos y políticos que dan sentido al caminar y a las luchas cotidianas, lo que supone el esfuerzo continuo de revisión personal y disposición para el cambio personal y comunitario. De esta manera imitamos a Jesús que durante su vida pública se dedicó a acoger a la gente que era tenida como transgresores de la ley y las costumbres sociales, para mostrarles así el camino que conduce a la vida digna y a la felicidad.

 

Lect. Primer Testamento: Ez. 33,7-9: Te he puesto como centinela de tu hermano/a

 

Introducción L.P.T: El profeta Ezequiel, hablando en nombre de la divinidad Yahvé, invita a las y los creyentes a convertirse en centinelas y guardianes de sus hermanas y hermanos. En la comunidad de fe y de compromiso no nos podemos hacer indiferentes ante la situación de aquellas personas de la familia y la comunidad, que se han alejado del camino que conduce a la vida digna.

 

Texto: Así dice Dios: A ti, hijo de hombre, te he puesto como centinela para la casa de Israel, apenas oigas que una palabra sale de mi boca, tendrás que advertírselo de mi parte. Cuando diga a la persona mala: “¡Malo, vas a morir!”, si no le hablas, si no haces que se preocupe por su mala conducta, la persona mala morirá debido a su pecado, pero a ti te pediré cuenta de su sangre. Al contrario, si le has llamado la atención a la persona que ha cometido errores por su mala conducta y no se aparta de ella, si no deja su mala conducta, morirá debido a su pecado y tú nada tendrás que temer.

 

Salmo de hoy: Danos un corazón grande para amar, fuerte para perdonar

 

• Gente nueva, constructora de la historia, constructores de nueva humanidad,

• Gente nueva que vive la existencia como riesgo de un largo caminar.

 

Lect. Evangélica: Mt. 18,15-20. Si tu hermano o hermana comete errores habla con él o ella a solas

 

Introducción L. Ev.: Mateo pone en boca de Jesús algunas instrucciones a tener en cuenta para cuando hay problemas y conflictos entre los hermanos y hermanas. La forma de resolver las dificultades entre cristianos y cristianas debe estar guiada por el amor al hermano o a la hermana. De esta manera la comunidad mostrará su amor fraterno y su fe en el Proyecto de Vida Digna.

 

Texto: En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos y discípulas: Si tu hermano o hermana ha pecado, vete a hablar con él o ella a solas para reprochárselo. Si te escucha, has ganado a tu hermano o hermana. Si no te escucha, toma contigo una o dos personas más, de modo que el caso se decida por la palabra de dos o tres testigos y testigas. Si se niega a escucharlos, informa a la asamblea. Si tampoco escucha a la iglesia, considéralo como una persona pagana o sin fe.

 

DIÁLOGO COMUNITARIO, GRUPAL O FAMILIAR

 

1. ¿Por qué cada persona es responsable de su hermano o hermana?

2. ¿Por qué es necesario la intervención de la comunidad cuando hay problemas entre los hermanos y hermanas?

 

1. La responsabilidad con el hermano o hermana que anda por el mal camino

 

El texto del profeta Ezequiel que hemos leído (Ez 33,7-9) nos habla del compromiso que tiene cada persona del pueblo de Israel con aquellas personas que van por el mal camino. Es compromiso de los/as creyentes llamar a la atención a aquellos/as hermanos/as considerados/as pecadores/as. Por eso el texto de Ezequiel afirma que si no se hace ese trabajo el/la creyente se hace responsable de la muerte –física o vital- de aquellos que están en pecado. Y Dios pedirá cuenta de la sangre de los/as hermanos/as.

La salvación nuestra, de cada uno, la vida feliz y en libertad, nos exige preocuparnos por las hermanas y los hermanos. Y si después de haber llamado a la atención y haber intentado de diversas maneras ayudar al/a la hermano/a a cambiar de vida, este/a no acepta el llamado, ya no es responsabilidad nuestra; en este caso estaríamos respetando la libertad de cada uno/a tal como Dios lo hace.

Ante el/la hermano/a de la comunidad que ha pecado lo que conviene es que algún hermano/a lo llame a la atención y le recuerde las exigencias evangélicas. La finalidad de este llamado de atención es clara: se trata de invitarlo/a a la conversión, a regresar al camino de los/as seguidores/as del Señor (Mt 18,15).

Como comunidad de fe tenemos la experiencia de que no es tarea fácil el llamar a la atención a los/as hermanos/as que tienen una conducta que contradice su condición de discípulos/as de Jesús, sin embargo se nos pide cumplir con nuestro deber.

 

2. La intervención de la comunidad en la corrección fraterna

 

La lectura del evangelio que hemos hecho hoy invita no sólo a que haya una atención de hermano/a a hermano/a de forma individual, sino que promueve la intervención de la comunidad cuando sea necesario.

Cuando un hermano de la comunidad no escucha la llamada de atención que le ha hecho algún/a hermano/a, entonces es necesario buscar dos o tres testigos/as para que el llamado adquiera un sentido más comunitario. Si ni siquiera hace caso a los/as que en nombre de la comunidad, quieren ayudarle/a a corregir las conductas inapropiadas, entonces es necesario decírselo a la comunidad entera. Y si ni siquiera hace caso a la comunidad, entonces hay que tenerlo como una persona pagana, es decir, sin fe, pues no está actuando como corresponde a un/a cristiano/a.

En última instancia es la Iglesia, la asamblea de los discípulos y discípulas de Jesús, quien debe tomar el asunto en sus manos (Mt 18,17). Y es que ser cristiano o cristiana supone una conducta determinada; pues el Proyecto de Vida Digna –lo que Jesús llamaba Reino de Dios- , que es el corazón del mensaje de Jesús, conlleva unas exigencias éticas y morales para quien se ha comprometido a vivirlo y anunciarlo. La comunidad es responsable de la fidelidad de sus integrantes a los valores y los compromisos que colaboran en la creación de mejores condiciones de vida para todas las personas, los seres vivos y la naturaleza toda. La fraternidad nos lleva a estar atentos/as ante los errores del/de la otro/a; nos toca ponernos en guardia como el sereno o el centinela “para que cambie de conducta” (Ez 33,9).

 

Para la plegaria de las y los participantes:

 

1. Pidamos por la Iglesia de Jesús para que sea un espacio de fraternidad y de perdón. Recemos.

2. Para que como comunidad sepamos buscar y llamar a la conversión a quienes se sienten alejados/as de Dios.

3. Para que sepamos demostrar nuestro amor con un compromiso concreto de solidaridad con los/as más empobrecidos/as y excluidos/as.

 

 

Exhortación final: Hemos celebrado nuestra fe; se nos ha invitado a no quedarnos indiferentes ante la situación de los hermanos y hermanas que se han alejado de los caminos del bien y de la justicia. Ahora nos toca continuar con la misión de ser una presencia fraterna y solidaria para tantas personas que están buscando cambiar de vida y asumir un proyecto de vida digna y feliz y necesitan una mano amiga que les ayude a encontrarlo.

 

 

EL PERDON QUE RESTABLE LAS RELACIONES HUMANAS A24°O (12-18/9/2011)

 

Introducción: Nos reunimos como personas que están llamadas a mostrar compasión y misericordiosa hacia la persona o grupos que, después de habernos ofendido, necesitan, de nuestra bondad y nuestro perdón y dan muestras concretas de que quieren cambiar de rumbo y de conducta. Eso permite colaborar en la construcción de una convivencia humana fundamentada en la acogida y el respeto mutuo y el perdón solidario.

 

Lect. Primer Testamento: Eclo 27,33-28,9. Perdona a tu prójimo y te serán perdonados tus errores

 

Introducción L.P.T: El texto del libro del Eclesiástico que leemos a continuación nos habla sobre la necesidad de perdonar las ofensas y errores de los hermanos y hermanas. Dicho perdón es una condición necesaria para ser perdonados y perdonadas por las demás personas: por nuestra familia y comunidad, pues no puede pedir piedad quien de hecho no la tiene.

 

Texto: El Odio y cólera son dos cosas abominables en las que se destaca el pecador. El que se venga experimentará la venganza del Señor: él le tomará rigurosa cuenta de todos sus pecados. Perdona a tu prójimo el daño que te ha hecho, así cuando tú lo pidas, te serán perdonados tus pecados.

¡Cómo! ¿Una persona guarda rencor a otra persona y le pide a Dios que lo sane? No tiene misericordia con otro hombre, su semejante, y ¿suplica por sus propios pecados? Si él o ella, débil y pecador o pecadora, guarda rencor, ¿quién le conseguirá el perdón? Acuérdate de tu fin y déjate de odiar; piensa en la muerte, en la descomposición, y observa los mandamientos. Acuérdate de los mandamientos y no tengas rencor a la persona que está cerca de ti; piensa en la alianza del Altísimo, y olvida la ofensa.

Manténte alejado de las peleas y cometerás menos pecados, porque la persona colérica enciende las peleas. El pecador siembra la perturbación entre los amigos y amigas, y hace cundir las desavenencias entre las personas que viven en paz.

 

Salmo de hoy: Salmo de hoy: Danos un corazón grande para amar, fuerte para perdonar

 

• Gente nueva luchando en esperanza, caminantes sedientos y sedientas de la verdad.

• Gente nueva sin frenos ni cadenas, gente libre que exige libertad.

 

Lect. Evangélica: Mt. 18,21-35. Perdonar siempre las ofensas de los hermanos y hermanas

 

Introducción L. Ev.: El texto que leemos a continuación es una hermosa lectura escrita por la comunidad de Mateo sobre la necesidad de perdonar las ofensas y las deudas de los hermanos y hermanas para restablecer las relaciones rotas entre las personas, cuando esto es necesario. Se nos dice que es necesario perdonar siempre las ofensas de los hermanos y hermanas, pues el perdón es una condición necesaria para restablecer las relaciones armónicas entre las personas.

 

Texto: En aquel tiempo Pedro preguntó a Jesús: «Señor, ¿cuántas veces tengo que perdonar las ofensas de mi hermano? ¿Hasta siete veces?» Jesús le contestó: «No te digo siete, sino setenta y siete veces.»

«Aprendan algo sobre el Reino de los Cielos. Un rey había decidido arreglar cuentas con sus empleados, y para empezar, le trajeron a uno que le deba diez mil monedas de oro. Como el hombre no tenía con qué pagar, el rey ordenó que fuera vendido como esclavo, junto con su mujer, sus hijos y todo cuanto poseía, para así recobrar algo. El empleado, pues, se arrojó a los pies del rey, suplicándole: «Dame un poco de tiempo, y yo te lo pagaré todo.» [El rey se compadeció y lo dejó libre; más todavía, le perdonó la deuda.

Pero apenas salió el empleado de la presencia del rey, se encontró con uno de sus compañeros que le debía cien monedas. Lo agarró del cuello y casi lo ahogaba, gritándole: «Págame lo que me debes.» El compañero se echó a sus pies y le rogaba: «Dame un poco de tiempo, y yo te lo pagaré todo.”» Pero el otro no aceptó, sino que lo mandó a la cárcel hasta que le pagara toda la deuda.

Los compañeros, testigos de esta escena, quedaron muy molestos y fueron a contárselo todo a su señor. Entonces el señor lo hizo llamar y le dijo: «Siervo miserable, yo te perdoné toda la deuda cuando me lo suplicaste. ¿No debías también tú tener compasión de tu compañero como yo tuve compasión de ti?» Y hasta tal punto se enojó el señor, que lo puso en manos de los verdugos, hasta que pagara toda la deuda.

Y Jesús añadió: «Lo mismo hará mi Padre Celestial con ustedes, a no ser que cada uno perdone de corazón a su hermano.»

 

DIÁLOGO COMUNITARIO, GRUPAL O FAMILIAR

 

1. ¿Por qué debemos perdonar de corazón a los/as hermanos y hermanas?

2. ¿Por qué la compasión produce frutos de amor y de justicia?

 

 

1. La obligación de perdonar siempre a los hermanos y hermanas

 

Pedro quiere saber hasta dónde estamos llamados y llamadas a perdonar (Mt 18,21). La respuesta de Jesús coloca el asunto en un horizonte más amplio: siempre debemos perdonar. Eso es lo que significa la expresión: “setenta veces siete” (Mt 18,22). No hay límites; el amor que debemos a las personas no se puede limitar. El comportamiento del trabajador de la parábola es totalmente diferente al de Dios. Su compañero de trabajo le debe apenas 100 denarios (unos $10). Suma perfectamente pagable, pese a eso la súplica del deudor no es escuchada. El “siervo malvado” no ha aprendido la lección. En estricta justicia él puede enviar a la cárcel a quien le debe, pero el rey, que representa a Dios, le acaba de mostrar otra justicia, la que se basa en el amor gratuito que no pide nada a cambio; la que considera a las personas por ellas mismas, no por lo que tienen.

La primera lectura del libro del Eclesiástico que hemos hecho hoy nos habla de la necesidad de perdonar al prójimo como condición para que sean perdonados nuestros pecados (Eclo 28,2). La parábola que hemos leído en el Evangelio parece confirmar lo mismo. De hecho el siervo a quien se le perdonó toda la deuda no supo comportarse adecuadamente, sino que al no saber actuar de la misma manera como actuaron con él, entonces él mismo se buscó el problema y provocó la ira del patrón, el cual lo entregó a los verdugos hasta que pagase todo lo que debía. Y la parábola termina diciendo: “Esto mismo hará con ustedes mi Padre celestial, si no perdonan de corazón cada uno a su hermano” (Mt 18,35).

Como comunidad de fe estamos conscientes de que para ser fieles a la vocación que hemos recibido tenemos que perdonar las ofensas de los hermanos, cuando éstos se acercan reconociendo su pecado. Eso es condición para que Dios perdone nuestras culpas; por eso decimos en el Padrenuestro: “Perdona nuestros pecados porque también nosotros perdonamos a todo el que nos debe” (Lc 11,4).

Dios perdona nuestros pecados, y a nosotros/as se nos pide perdonar las ofensas de los/as hermanos/as y también las deudas económicas cuando éstos realmente no nos pueden pagar, o cuando para pagar tienen que dejar de comer o dejar de atender las necesidades básicas de ellos/as y sus familiares. Esto vale también para las relaciones internacionales y para el tema de la deuda externa de los países del Sur que ya se hizo eterna.

 

2. La compasión que produce frutos de amor y de justicia

 

Nuestro Dios se nos muestra con un corazón compasivo y misericordioso porque está lleno de amor y muestra ese amor compasivo a su pueblo de muchas y diferentes maneras. Ese Dios mostró su compasión a través de la persona de Jesucristo que se acercó a los/as necesitados/as, curó sus enfermedades, les defendió de los abusos de los poderosos de la sociedad, y se hizo cercano a los marginados y excluidos sociales.

El rey de la parábola muestra su compasión con el siervo deudor. De hecho lo que éste le pedía no era que le perdonase la deuda, sino que tuviese un poco de paciencia y que poco a poco le pagaría la cuenta. Sin embargo, según nos dice el texto: “movido a compasión el señor de aquel siervo, le dejó en libertad y le perdonó la deuda” (Mt 18,27). Y al perdonarle la deuda adquiere su libertad él, su mujer y sus hijos, pues según las normas sociales establecidas entonces quien no podía pagar sus deudas era vendido con toda su familia.

El siervo perdonado no aprendió la lección y cuando encontró a un compañero que le debía una pequeña suma no supo ni siquiera tener un poco de paciencia y esperar a que pudiera pagarle y el patrón le echa en cara no simplemente su impaciencia, sino la falta de misericordia: ¿No debías tú también compadecerte de tu compañero, del mismo modo que yo me compadecí de ti? (Mt 18,33).

Como comunidad cristiana sabemos que sólo la misericordia y la compasión pueden producir frutos de amor, de compromiso y de justicia que beneficien a los más pobres de esta sociedad. Ante los sufrimientos de los/as más pobres de nuestras comunidades, golpeados/as por el despiadado sistema neoliberal, surgen hondos reclamos de justicia. De una justicia que va más allá de lo legal para ir hasta los derechos fundamentales del ser humano. La compasión tiene que producir compromiso con la defensa de la vida amenazada de nuestros/as hermanos/as.

 

Para la plegaria de las y los participantes:

 

 

1. Por la Iglesia de Jesús para que sea siempre un lugar de acogida y de perdón fraterno. Recemos.

2. Por todos/as nosotros/as para que siempre estemos dispuestos/as a perdonar a los/as hermanos/as como Dios quiere. Recemos.

3. Por los países ricos para que sepan cancelar la deuda externa de los países más empobrecidos/as. Recemos.

 

Exhortación final: Se nos ha invitado a mostrarnos como personas compasivas ante quien reconoce sus errores y quieren cambiar de vida. Ahora nos toca continuar en el camino de fe manteniendo un corazón solidario capaz de compadecerse ante la situación de los hermanos y hermanas que sufren. Esa es la única manera de vivir una fe y una convivencia humana de forma comprometida.

 

 

 

TRABAJAR SIN DESCANSO POR EL PROYECTO DE VIDA DIGNA A25°O (19-25/9/2011)

 

Introducción: Estamos comprometidos y comprometidas con la construcción del proyecto de vida digna que mejore las condiciones de vida de nuestras familias y comunidades. Por eso tenemos el desafío de seguir invitando a mujeres y a hombres para que se integren al trabajo de la construcción de ese Proyecto de vida feliz y digna.

 

Lect. Primer Testamento: Is. 55,6-9. Proyectos de vida digna

 

Introducción L.P.T: El profeta Isaías nos presenta a una divinidad que invita a sus seguidores y seguidoras a vivir y a construir un proyecto de salvación y un camino que conduce a la vida digna y feliz. Sin embargo los seres humanos tenemos con frecuencia otros proyectos y tomamos otros caminos. Por eso se nos invita a considerar la invitación a asumir un Proyecto de vida comprometido con el cambio de las condiciones de vida de nuestras familias, comunidades y de nuestra sociedad isleña, caribeña, latinoamericana y mundial.

 

Texto: Busquen a Yavé ahora que lo pueden encontrar, llámenlo ahora que está cerca. Que el malvado deje sus caminos, y el criminal sus proyectos; vuélvanse a Yavé, que tendrá piedad de ellos, a nuestro Dios, que está siempre dispuesto a perdonar.

Pues sus proyectos no son los míos, y mis caminos no son los mismos de ustedes, dice Yavé.

Así como el cielo está muy alto por encima de la tierra, así también mis caminos se elevan por encima de sus caminos y mis proyectos son muy superiores a los de ustedes.

 

Salmo de hoy: Queremos construir un proyecto de vida digna

 

1. Queremos construir un proyecto de vida digna, queremos confirmar en la lucha nuestra fraternidad, nuestra sororidad, nuestra amistad.

2. Sin que haya esclavos, esclavas, señores ni señoras, que no puedan cantar nuestra canción de libertad.

3. No nos detendrán las amenazas, ni las persecuciones. Seguiremos adelante con nuestras luchas y proyectos.

 

Lect. Evangélica: Mt. 20,1-16. Todas las personas están invitadas al trabajo en el Proyecto de Vida Digna

 

Introducción L. Ev.: El Proyecto de Vida Digna (“Reino de Dios”), centro de la vida y de la misión de Jesús y de sus seguidores y seguidoras, es el tema central de la parábola que escuchamos a continuación. Esta nos dice que todas las personas son llamadas, en diferentes etapas de su vida, a trabajar en un proyecto de vida fundamentado en los valores del amor solidario, la compasión y la lucha por la inclusión y la justicia social.

 

Texto: En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos y discípulas: Aprendan algo del Reino de los Cielos. Un propietario salió de madrugada a contratar trabajadores para su finca. Se puso de acuerdo con ellos para pagarles una moneda de plata al día, y los envió a su propiedad.

Salió de nuevo hacia las nueve de la mañana, y al ver en la plaza a otros que estaban desocupados, les dijo: «Vayan ustedes también a mi finca y les pagaré lo que sea justo.» Y fueron a trabajar.

Salió otra vez al mediodía, y luego a las tres de la tarde, e hizo lo mismo. Ya era la última hora del día, la undécima, cuando salió otra vez y vio a otros que estaban allí parados. Les preguntó: «¿Por qué se han quedado todo el día sin hacer nada?» Contestaron ellos: «Porque nadie nos ha contratado.» Y les dijo: «Vayan también ustedes a trabajar en mi viña.»

Al anochecer, dijo el dueño de la finca a su capataz: «Llama a los trabajadores y págales su jornal, empezando por los últimos y terminando por los primeros.» Vinieron los que habían ido a trabajar a última hora, y cada uno recibió un denario (una moneda de plata). Cuando llegó el turno a los primeros, pensaron que iban a recibir más, pero también recibieron cada uno un denario. Por eso, mientras se les pagaba, protestaban contra el propietario.

Decían: «Estos últimos apenas trabajaron una hora, y los consideras igual que a nosotros, que hemos aguantado el día entero y soportado lo más pesado del calor.» El dueño contestó a uno de ellos: «Amigo, yo no he sido injusto contigo. ¿No acordamos en un denario al día? Toma lo que te corresponde y márchate. Yo quiero dar al último lo mismo que a ti. ¿No tengo derecho a llevar mis cosas de la manera que quiero? ¿O será porque soy generoso, y tú envidioso?»

Así sucederá: los últimos serán primeros, y los primeros serán últimos.»

 

DIÁLOGO COMUNITARIO, GRUPAL O FAMILIAR

 

1. ¿Por qué debemos revisar los valores sobre los que fundamentamos nuestras acciones y proyectos de vida?

2. ¿Por qué lo importante es la disposición para el trabajo por el proyecto de Vida Digna?

 

1. Revisar los valores sobre los que fundamentamos nuestras acciones y proyectos de vida

Si queremos convertirnos en seguidores fieles, constructores del Proyecto de Vida Digna, debemos partir del hecho de que muchas veces nuestra forma de pensar y de actuar no está acorde con los valores que decimos vivir En la primera lectura la divinidad Yahvé comunica al pueblo, por medio del profeta Isaías que sus pensamientos no eran los del pueblo, ni sus caminos tampoco. Y esto puede significar dos cosas: a) Que el pueblo estuviese alejado de los caminos y del proyecto de vida propuesto al pueblo judío por su divinidad; b) que el pueblo no llegase a entender en plenitud la mente divina y su proyecto de vida digna para el pueblo.

En la parábola que hemos leído hoy el patrón, respondiendo a aquellos que estaban protestando porque recibieron igual salario que los que sólo trabajaron una hora, dice: “Por mi parte, quiero dar a este último lo mismo que a ti”. Y luego pregunta: “¿O va a ser tu ojo malo porque yo soy bueno”? (Mt 20,14-15). La expresión “ojo malo” es reveladora, Se trata de una mirada que petrifica la realidad, que no deja lugar a lo nuevo ni espacio a la generosidad, y, sobre todo, que pretende poner límites a la bondad divina. Es la mirada que echamos a nuestro alrededor para defender nuestros intereses. Esa mirada nos hace pensar que aquello que es justo para los demás es injusto para nosotros si afecta nuestros privilegios e intereses. Evitar tener “el ojo malo” es una condición para el/la creyente en el Dios bueno. Si lo hacemos pondremos en práctica lo que Pablo aconseja a los Filipenses: “lleven una vida digna del Evangelio de Cristo” (Fil 1,27).

Como comunidad de fe tenemos que hacer el esfuerzo constante por adaptar nuestra vida al Proyecto de Vida Digna, por hacer lo posible para los caminos del amor y del compromiso comunitario y social sean nuestros caminos. Eso nos exige continua actitud de conversión y de discernimiento personal y comunitario.

 

2. La disposición para el trabajo por el proyecto de Vida Digna

 

En la parábola que hemos leído hoy los trabajadores de la primera hora entienden que con ellos se ha hecho una doble injusticia: en primer lugar a los que llegaron último, los que sólo trabajaron una hora, se les pagó igual que a ellos, y en segundo lugar, se les pagó primero. No entienden la lógica del patrón.

El patrón representa al responsable del Reino de Dios, del Proyecto de vida y justicia, al Dios de Jesús. Por eso lo que importa aquí no es el dinero. El patrón no llama a trabajar para aumentar sus capitales o para ser más poderoso. El está consciente que son los/as trabajadores los que en definitiva se benefician cuando son llamados y llamadas a trabajar en su Proyecto. Son ellos y ellas las y los que comienzan a vivir una vida con dignidad, con alegría al sentirse miembros de una comunidad en donde se viven relaciones de fraternidad y solidaridad.

Las personas que llegaron primero, los fariseos y los saduceos, no aventajan a las y los discípulos de Jesús que llegaron a la última hora. Aun más, éstos y éstas pueden ser primeros y primeras pues han aceptado el mensaje nuevo que trae el Maestro de Galilea.

Lo mismo puede suceder en nuestras comunidades cristianas y en nuestros grupos comunitarios comprometidos. Hay hermanas y hermanos que tienen mucho tiempo en la vivencia de la fe, pero a lo mejor no viven su compromiso como tiene que ser, mientras que otros y otras que han llegado a la comunidad posteriormente viven con más alegría y compromiso su fe. Así se cumple la frase de Jesús de que “los últimos serán los primeros”. Por otro lado las personas que llegaron primero no pueden mantener el orgullo y la prepotencia de quienes se sienten con todo derecho por el hecho de tener más tiempo en la Iglesia o en el liderazgo de las organizaciones comunitarias y populares.

 

Para la plegaria de las y los participantes:

 

1. Por todas las personas que hemos sido llamadas a colaborar con el Proyecto de Vida Digna para que sepamos realizar en nuestras vidas y comunidades nuestro compromiso cotidiano. Recemos.

2. Para que hagamos un esfuerzo constante por mantenernos en el camino del amor solidario y en el compromiso con la defensa de la vida. Recemos.

3. Para que sepamos siempre acoger a las personas más empobrecidas y excluidas de la sociedad. Recemos.

 

Exhortación final: Como los obreros de los que hablaba el Evangelio también continuamos siendo llamados y llamadas para trabajar en el Proyecto de Vida Digna, sin considerarnos privilegiados o privilegiadas por haber sido llamados o llamadas antes o después. Lo importante es que la recompensa es la vida en fraternidad, en amor y en libertad. Y por eso debemos pagar el precio adecuado, siendo fieles al mandamiento del amor solidario.

 

PRACTICAR EL DERECHO Y LA JUSTICIA A26°O (26-9 al 2-10/2011)

 

Introducción: Nos reunimos como parte de una comunidad que está llamada a colaborar en la construcción de una sociedad fundamentada en la justicia, asumiendo un compromiso en defensa de la vida. Somos conscientes de que sólo nuestras acciones de amor y de solidaridad nos hacen testigos y testigas creíbles de una comunidad de fe y compromiso que ha sido llamada a vivir la fe y sembrar la Palabra de la Vida en medio de una sociedad estructuralmente injusta.

 

Lect. Primer Testamento: Ez. 18,25-28. Si actúa según el derecho y la justicia vivirá

 

Introducción L.P.T: La divinidad Yahvé habla al pueblo por medio del profeta Ezequiel. Le invita a mantenerse en el camino verdadero, llevando una vida de acuerdo a los valores de amor y de justicia que construyen unas relaciones humanas armónicas. Apartarse de ese camino es dirigirse hacia la muerte

 

Texto: Así dice el Señor: “Ustedes dicen: La manera de ver las cosas que tiene Yahvé no es la correcta. Oigan, pues, gente de Israel: ¿así que mi manera de ver las cosas no es correcta? ¿No lo será más bien la de ustedes? Cuando el justo se aparta de la justicia y comete el mal y por eso muere, muere por culpa de la injusticia que cometió. Del mismo modo, si el malvado se aparta de la mala vida que llevaba y actúa según el derecho y la justicia, vivirá. Si se aparta de todas las infidelidades que cometía, debe vivir, pero no morir.”

 

Salmo de hoy: La justicia y el derecho conducen a la vida digna

 

1. El camino de la justicia conduce a la vida plena y feliz.

2. El camino del mal conduce a la muerte y a la desesperación.

3. Elegimos el camino de la justicia para vivir en libertad y en felicidad.

 

Lect. Evangélica: Mt. 21,28-32. Coherencia entre las palabras y los hechos

 

Introducción L. Ev.: Jesús presenta a los ancianos, sacerdotes y jefes del pueblo una comparación para echarles en cara su falta de fe. Y aunque les fueron enviados profetas como Juan Bautista y al mismo Jesús, no les creyeron, ni se comprometieron con el Proyecto de Vida Digna, mientras que los/as humildes, los pecadores públicos y prostitutas sí creyeron; por eso son los/as primeros/as en la construcción del Proyecto de vida fundamentado en el amor y la justicia.

 

Texto: En aquél tiempo dijo Jesús a los sacerdotes y a los ancianos del pueblo: «Pero, díganme su parecer: Un hombre tenía dos hijos. Se acercó al primero para decirle: “Hijo, hoy tienes que ir a trabajar en la viña.” Y él le respondió: “No quiero”. Pero después se arrepintió y fue. Luego el padre se acercó al segundo y le mandó lo mismo. Este respondió: “Ya voy, señor.” Pero no fue.

Ahora bien, ¿cuál de los dos hizo lo que quería el padre?» Ellos contestaron: «El primero.» Entonces Jesús les dijo: «En verdad se lo digo: en el camino al Reino de los Cielos, los publicanos y las prostitutas andan mejor que ustedes. Porque Juan vino a abrirles el camino derecho, y ustedes no le creyeron, mientras que los publicanos y las prostitutas le creyeron. Ustedes fueron testigos, pero ni con esto se arrepintieron y le creyeron.

 

DIÁLOGO COMUNITARIO, GRUPAL O FAMILIAR

 

1. ¿Por qué escoger el camino de la justicia y la vida?

2. ¿Por qué imitar a Jesús en su humildad?

 

1. Escoger siempre el camino de la vida y la justicia

 

En la primera lectura del profeta Ezequiel, la divinidad Yavhé comunica al pueblo que cuando el justo se aparta de la justicia muere, en cambio cuando el malvado se aparta del mal y practica el derecho y la justicia tiene vida abundante. De hecho el camino que conduce hacia Dios exige compromiso serio y decidido con la causa de la justicia.

La actitud de los/as creyentes que quieren mantenerse en el camino de la vida es de reconocer que con las propias fuerzas se les haría muy difícil mantenerse en el camino de la justicia. Por eso el salmista siente la necesidad de pedir la ayuda divina para poder permanecer fiel: “Señor, muéstrame tus caminos y enséñame tu que eres mi Dios y Salvador” (Sal 25,4-5).

Dios guía por el camino de la vida a todas las personas que se abran a su Proyecto, pero en especial se convierte en compañero de camino de los pobres, los humildes y excluidos sociales que se encuentran abiertos a su Proyecto salvador: “Dirige a los humildes en la justicia y enseña a los pobres el camino; todas sus sendas son amor y lealtad para el que guarda su alianza y sus preceptos” (Sal 25,9-10).

Jesús acusa a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo de no haber acogido la Palabra de Juan el Bautista que “vino a ustedes por el camino de la justicia” (Mt 21,32) y aun viendo sus acciones no le creyeron, mientras que los publicanos y prostitutas sí supieron descubrir en él al enviado de Dios.

Como comunidad de fe se nos invita a mantenernos siempre firmes en el camino que conduce a la vida. Por eso se nos pide defender la causa de la justicia allí donde la vida esté amenazada. Así nos convertimos en verdaderos/as hijos/as de Dios.

 

2. Imitar a Jesús en su humildad y en su desprendimiento

 

Para colaborar en la construcción de un proyecto de vida digna y feliz Jesús nos señala el camino de la humildad: “Se despojó de sí mismo tomando la condición de siervo” (Fil 2,7). Dejó de lado todo privilegio. Nuestra condición de cristianos/as, nuestra responsabilidad en la Iglesia, no debe ser motivo de vanagloria y prepotencia, sino de solidaridad.

En la segunda lectura que hemos hecho hoy (Fil 2,1-11), Pablo invita a las cristianas y los cristianos a mantenerse en la comunión de espíritu, teniendo un mismo sentir, dejándose guiar por el amor. Esto exige eliminar todo tipo de rivalidad, y de vanagloria para dejarse guiar por la humildad.

Pablo invita, además, a no dejarse dominar por la búsqueda exclusiva de los intereses personales, para que sea la búsqueda del Proyecto de Dios quien guíe la vida de los/as creyentes. Esta identificación con el Proyecto del Dios liberador exige una apertura y una disposición para servir a las hermanas y los hermanos más necesitados/as.

El modelo de vida creyente es Jesús mismo; de hecho él no actuó de manera prepotente, y tomó la condición de campesino galileo.

Como comunidad de fe se nos invita a imitar a nuestro Maestro en su humildad y en su identificación con los/as humildes de la tierra. Esto nos traerá dificultades y conflictos. Pero es necesario asumir las consecuencias de nuestra decisión y de nuestras opciones.

 

Para la plegaria de las y los participantes:

 

1. Por la Iglesia de Jesús para que siempre se mantenga fiel en la práctica del amor, el servicio y la justicia. Recemos.

2. Para que sepamos imitar a Jesús en su humildad y cercanía a las y los humildes y marginados/as sociales. Recemos.

3. Por las y los gobernantes para que prioricen las necesidades de las y los más empobrecidos/as. Recemos.

 

Exhortación final: Hemos escuchado la Palabra de vida en comunidad; se nos ha invitado a mantenernos unidas y unidos, y a imitar a Jesús en su humildad y en su entrega a los hermanos y hermanas. Ahora nos toca seguir trabajando en la construcción del Proyecto de Vida Digna, manteniéndonos en el camino de la justicia, que conduce a la vida plena y feliz.

 


Reflexiones Bíblicas Semanales. Agosto 2011

agosto 2, 2011

Red Ecuménica Bíblica Dominicana (REBIDOM)

C/ 3 No. 9. El Milloncito, Sabana Perdida. Santo Domingo Norte. Rep. Dominicana

Tel/fax. 809-568-8560. E-mail: rebido@gmail.com, rebido07@yahoo.es

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Reflexiones bíblicas semanales. Agosto 2011

 

 

DESPERTAR DEL SUEÑO DE LA INCONCIENCIA Y VIVIR EN ESTADO DE ALERTA

C19°O (7-8-11)

 

Introducción: Formamos parte de una comunidad de fe fundamentada en el Proyecto de Vida Digna anunciado y vivido por Jesús y las primeras comunidades jesuánicas. Esa fe nos exige el compromiso de estar siempre dispuestos y dispuestas para la misión, en actitud de vigilancia, realizando el trabajo que se nos ha encomendado.

            Que esta reflexión y nuestra celebración fraterna fortalezcan nuestra comunión y nuestra capacidad de servicio y solidaridad con los hermanos y hermanas tal como lo hizo Jesús, el hermano comprometido. 

 Lect. Primer Testamento: Sabiduría 18,6-9. El compromiso de solidaridad en cada momento

 Introducción L.P.T:  La lectura del libro de la Sabiduría que escuchamos hoy hace referencia a la noche de la pascua liberadora cuando Israel salió de la esclavitud de Egipto. La salvación del pueblo de Dios significó la muerte para los primogénitos de Egipto y para los soldados que persiguieron al pueblo de Dios. El pueblo, por su parte, asumía el compromiso de vivir la solidaridad fraterna en los momentos buenos y en los difíciles.  

 Texto:  Esa noche había sido anunciada a nuestros padres, para que supieran después valorar tus promesas y depositaran en ellas su confianza. Tu pueblo, pues, aguardaba el momento en que los justos serían salvados y sus enemigos, arruinados; al castigar a nuestros adversarios cubriste de gloria a tus elegidos, es decir, a nosotros mismos.

     Tus santos hijos, la raza de los buenos, ofrecieron pues en secreto el sacrificio y se comprometieron a observar esa ley divina: el pueblo seguiría siendo solidario tanto en los éxitos como en los peligros; después de lo cual entonaron los cantos de sus padres.

            Salmo de hoy: Dichoso el pueblo que se mantiene en estado de alerta

 *  Personas luchadoras, manténgase en estado de alerta. No pierdan la fe ni la esperanza a pesar de las dificultades del camino.

* Los ojos de las personas de la comunidad nos miran y nos dan seguimiento. Ojalá sepamos ser testigas y testigos confiables, portadoras y portadores de esperanza y de lucha constante.

* En la fuerza de nuestra organización confiamos, acogiendo siempre la compañía del Espíritu de Jesús.

 Lect. Evangélica: Lucas 12,32-48. Tengan puesta la ropa de trabajo y las lámparas encendidas

 Introducción L. Ev.: Le lectura evangélica nos presenta a Jesús dando ánimo al pequeño grupo de discípulos y discípulas que lo seguía. A ellas y a ellos y a todas las personas que acepten la propuesta de Vida Digna ha querido el Padre hacerlos/as merecedores/as de colaborar con su Proyecto. Sin embargo el don de la fe exige también el compromiso de vivir despiertos/as, en actitud de alerta y dispuestos/as al servicio fraterno en cada momento.

 Texto: En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos y discípulas: No temas, pequeño rebaño, porque al Padre de ustedes le agradó darles el Reino. Vendan lo que tienen y repártanlo en limosnas. Háganse junto a Dios bolsillos que no se rompen de viejos y reservas que no se acaban; allí no llega el ladrón, y no hay polilla que destroce. Porque donde está tu tesoro, allí estará también tu corazón.

     Tengan puesta la ropa de trabajo y sus lámparas encendidas. Sean como personas que esperan que su patrón regrese de la boda para abrirle apenas llegue y golpee a la puerta. Felices los sirvientes a los que el patrón encuentre velando a su llegada. Yo les aseguro que él mismo se pondrá el delantal, los hará sentar a la mesa y los servirá uno por uno. Y si es la medianoche, o la madrugada cuando llega y los encuentra así, ¡felices esos sirvientes!

     Si el dueño de casa supiera a qué hora vendrá el ladrón, ustedes entienden que se mantendría despierto y no le dejaría romper el muro. Estén también ustedes preparados, porque el Hijo del Hombre llegará a la hora que menos esperan.»

     Pedro preguntó: «Señor, esta parábola que has contado, ¿es sólo para nosotros o es para todos?».  El Señor contestó: «Imagínense a un administrador digno de confianza y capaz. Su señor lo ha puesto al frente de sus sirvientes y es él quien les repartirá a su debido tiempo la ración de trigo. Afortunado ese servidor si al llegar su señor lo encuentra cumpliendo su deber. En verdad les digo que le encomendará el cuidado de todo lo que tiene.

     Pero puede ser que el administrador piense: «Mi patrón llegará tarde». Si entonces empieza a maltratar a los sirvientes y sirvientas, a comer, a beber y a emborracharse, llegará su patrón el día en que menos lo espera y a la hora menos pensada, le quitará su cargo y lo mandará donde aquellos de los que no se puede fiar.

     Este servidor conocía la voluntad de su patrón; si no ha cumplido las órdenes de su patrón y no ha preparado nada, recibirá un severo castigo. En cambio, si es otro que hizo sin saber algo que merece azotes, recibirá menos golpes. Al que se le ha dado mucho, se le exigirá mucho; y cuanto más se le haya confiado, tanto más se le pedirá cuentas.

                        DIÁLOGO COMUNITARIO, GRUPAL O FAMILIAR

 1. ¿Por qué la fe está fundamentada en la experiencia de construcción de una vida digna, que ha roto las cadenas de la opresión?

2. ¿Por qué no debe temer el rebaño de Jesús y estar en alerta?

 

1. Fe fundamentada en la experiencia de la liberación y en el testimonio de las y los testigos de la fe        

            El texto del libro de la sabiduría que hemos leído hoy nos dice, refiriéndose a la noche de la liberación en la que los judíos salieron de Egipto, el país de la esclavitud: “Esa noche había sido anunciada a nuestros padres; por eso, sabiendo en qué palabra habían creído, se sintieron seguros en su alegría” (Sab 18,6).

                El libro de la sabiduría hace referencia no sólo a la celebración de la pascua, sino al compromiso de solidaridad asumido por el  pueblo, por el que “todos participarían igualmente de los bienes y de los peligros”(Sab 18,9).

                También nuestra fe está fundamentada en el proyecto de vida digna anunciado por Jesús, en su vida, en su muerte a manos de los poderosos y en su resurrección. De hecho toda la vida cristiana es un camino de participación en el Proyecto de vida digna (Jesús lo llamaba “Reino de Dios”, que exige el compromiso de asumir la cruz de cada día, al mismo tiempo que participamos de la alegría de sentirnos humildes colaboradores y colaboradoras de su Proyecto transformador.

                En el camino de fe fundamentado en el estilo de vida propuesto por Jesús nos anima el ejemplo de los testigos de la fe que a lo largo de la historia han sido fieles al Proyecto de Dios.  Su ejemplo nos entusiasma y nos dice que sí  es posible vivir la fe de forma comprometida. El texto de la carta a los Hebreos que hemos leído en la segunda lectura nos dice que por su fe son recordados los antiguos hombres y mujeres: Abraham, Sara, Isaac, Jacob, Moisés… De ellos y ellas se nos dice que “la muerte los encontró a todos firmes en la fe” (Heb 11,13). Y en el Nuevo Testamento tenemos a Jesús, a Pedro, a Pablo, a Santiago… Y en nuestras comunidades tenemos también personas que han sido modelos de fe y que con su ejemplo nos estimulan a seguir adelante.

 2.      Vencer el miedo y estar en estado de alerta

            Jesús llamó a muchas personas para colaborar en su Proyecto, pero parecía tener la conciencia de que serían pocas personas las que estarían dispuestas a asumir el camino comprometido de la fe. En una ocasión dijo a sus discípulos y discípulas, que muchas serían las personas llamadas, pero pocos y pocas las y los escogidos (Mt 22,14) y menos las y los decididos a asumir la responsabilidad que supone el compromiso de la fe.  Por eso también les dijo que la cosecha del Proyecto era mucha, pero pocos y pocas las y los obreros (Mt 9,37). E invitó a sus seguidores y seguidoras a formar parte del pequeño grupo que está dispuesto a entrar por la puerta estrecha (Lc 13,24) que está en el camino que conduce a la Casa del Padre, y a evitar caminar por aquel que conduce a  la puerta ancha que lleva a la perdición,

                Está claro que Jesús pensó en sus seguidores y seguidoras, como en un “pequeño rebaño”. Pero a esos y esas les da fuerzas y les invita a no tener miedo. Y aunque son enviados y enviadas como ovejas en medio de lobos (Lc 10,3), no deben tener miedo porque cuentan con la compañía y la solidaridad de aquel que manifiesta su fortaleza en la debilidad de mujeres y hombres sencillos, pero decididos y decididas a vivir una vida guiada por el mandamiento solidario de Dios.

                El pequeño rebaño no debe temer porque ha merecido que el Padre les haya dado el Reino. El Reino, el Proyecto de Vida Digna, es, en primer lugar un don para las y los pequeños, para débiles y empobrecidos (Lc 6,20). Sin embargo ese don exige también una respuesta comprometida. Se trata de poner a disposición toda la persona, lo mucho o lo poco que se tiene, con la convicción de que la verdadera riqueza consiste en sentirse colaboradora o en colaborador comprometido con la realización del Proyecto de Dios. Por eso se invita a poner  ese Proyecto en el centro de las preocupaciones, a buscarlo por encima de todo, a ponerlo en el interior de cada persona, “porque, donde está tu tesoro, ahí está tu corazón”. (Lc 12,34).

                La fe en las propuestas hechas por Jesús, en su Proyecto, nos compromete a asumir nuestro trabajo con responsabilidad para que la Palabra de Dios se vaya encarnando en nuestros ambientes y vaya transformando nuestras vidas, nuestras familias, así como nuestras comunidades. La fe no da a las personas creyentes claves para vivir más tranquila y cómodamente. El haber conocido la voluntad del Maestro nos exige una mayor responsabilidad ante Él, pues El mismo nos dice: “Al que se le ha confiado mucho se le pedirán más aún” (Lc 12,48).

                A la comunidad se le pide tener siempre puesta la ropa del trabajo.  Esto significa que el esfuerzo que prepara la venida de Dios en medio de su pueblo tiene que ser permanente. Cada discípulo o discípula no se puede dormir cuando ha obtenido algunos logros: tiene que estar velando y trabajando continuamente para que se vaya haciendo realidad el Proyecto de Dios. Las lámparas encendidas hacen referencia a la llegada inesperada del Señor en su comunidad. Y la mayor desgracia sería encontrar dormidos y dormidas a quienes se les encomendó un trabajo que exige estar siempre en estado de alerta.

                Pedro se atreve a preguntar a Jesús si la llamada a estar siempre despiertos es sólo para el grupo de seguidoras y seguidores más cercanos. Jesús no le contesta directamente pero, por medio de una parábola, le hace ver que el mensaje está dirigido a todas aquellas personas que quieran seguir al Maestro de Galilea. Y nadie se puede excusar diciendo que no sabe lo que tiene que hacer, porque es deber de cada creyente estar bien informado y asumir con responsabilidad la misión que se le ha encomendado.

Las tres parábolas presentadas en el evangelio de hoy representan la condena de un estilo cristiano somnoliento, distraído, apagado, cansado, con todo hecho, al final del camino. Las parábolas constituyen una invitación a un compromiso inteligente, a un servicio diligente, a una apertura hacia lo imprevisible, a insertar en el cuadro de un orden razonable el elemento sorpresa, a dejar brotar desde dentro de nuestros miedos y temores la flor de la esperanza.

Las parábolas de Jesús que hemos leído hoy ilustran una gran verdad. La religión se convierte en una casa donde los servidores se despreocupan de su oficio y se dedican a servirse a ellos mismos descuidando sus obligaciones. Se acerca el día en que llega el dueño y juzga a los de la casa como traidores por no hacer lo que les correspondía.

. Uno de los cambios fundamentales para Jesús era que los discípulos comprendieran que el servicio a Dios consistía en la construcción de la solidaridad entre los seres humanos. De modo que la religión, sin abandonar sus ritos y sus símbolos, pasara de ser un deber social y externo a ser un compromiso con los demás y una cálida relación con Dios.

El cristianismo enfrenta en la actualidad un gran reto. Es religión “oficial” en muchos países y su poder y cobertura han crecido hasta el límite… pero la casa se halla abandonada. Cada iglesia trata de salvaguardar su espacio y su poder sin buscar un consenso que permita a todos crecer en fidelidad y servicio. ¡Que no llegue el Señor y encuentre a sus servidores luchando sólo por ocupar el cargo más alto y por tener más poder en la casa!

                Hoy también nuestras comunidades cristiana están formadas, en su mayor parte, por muchas mujeres y unos cuantos hombres débiles, sencillos, sin poder ni prestigio social. A ellas y ellos el Padre sigue entregando el Reino. A ellas y ellos también se les sigue pidiendo dar frutos de amor y de justicia.

                Como comunidad cristiana necesitamos estar siempre en estado de alerta contra la tentación de poner las cosas del Proyecto de Vida Digna en un segundo lugar, contra la tentación de la irresponsabilidad y la inconstancia en nuestro trabajo por lograr mejores condiciones de vida. Por otro lado, debemos rechazar contaminarnos con la forma de vivir de esta sociedad neo-liberal en que vivimos que intenta invertir los verdaderos valores, haciendo pasar como bueno lo que nos perjudica. Necesitamos tener las lámparas encendidas y las faldas y pantalones bien puestos.  

 Para la plegaria de las y los participantes:

  • Para que nuestro cumplimiento del deber y nuestra actitud constante de alegría y servicialidad sean la mejor actitud de vigilancia. Roguemos…
  • Para que al esforzarnos por mantener nuestras luchas hagamos memoria delas y  los testigos de la fe que han iluminado nuestro camino en nuestra vida. Roguemos…
  • Para que hagamos de los bienes y los valores del Proyecto de Vida Digna nuestro tesoro y tengamos así nuestro corazón lleno de alegría al servir con generosidad. Roguemos…

 Exhortación final: La Palabra escuchada y el  pan compartido han fortalecido nuestra fe. Al escuchar la llamada de Jesús a estar preparadas y preparados y en actitud de alerta nos sentimos comprometidas y comprometidos a seguir formando comunidades comprometidas con el Proyecto de Vida Digna y liberada, con el servicio a las y los hermanos más débiles. Sabemos que no tenemos excusas para dejar de realizar la misión que se nos ha encomendado. Sólo necesitamos decisión aunque estemos conscientes de que formemos parte del “pequeño rebaño” de Jesús. La fuerza del Espíritu nunca nos abandonará.

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LA PAZ CONFLICTIVA DEL EVANGELIO C20°O (14-8-11)

 

Introducción: Somos enviados a ser mensajeras y mensajeros de paz, de justicia y de fraternidad.  Sin embargo la paz propuesta por Jesús es la que se logra mediante la entrega desinteresada de la propia vida que se pone al servicio de los/as hermanos/as, sobre todo de los/as más débiles. En ese camino de fe nos encontramos con las dificultades propias del profeta que quiere ser fiel al Proyecto de Dios.

            Celebremos con alegría la presencia viva de Jesús en su comunidad, quien realizó su misión profética y quiere que el fuego de su Espíritu se extienda por toda nuestra comunidad.

 Lect. Primer Testamento: Jeremías 38,4-6.8-10. Una conspiración contra el profeta

 Introducción L.P.T: El profeta Jeremías realizó su misión profética en los años anteriores al exilio de Babilonia y durante el mismo (s. 6° a.C.).  Ante el peligro de la invasión de Jerusalén por el ejército babilónico, Jeremías recomendaba no hacerle frente a dicho ejército, ni buscar el apoyo de Egipto. Para él era preferible depender de un imperio pero estar vivos, que morir a manos de sus soldados. Por su postura fue considerado un traidor a la patria y los jefes de su pueblo intentaron matarlo.

 Texto: En aquellos días, los jefes del pueblo dijeron al rey: “Este hombre debe morir, porque sus discursos desalientan a los combatientes que quedan en esta ciudad y aun a todo el pueblo. Es evidente que este hombre no busca nuestro bien, sino que trata de perdernos”. Sedecías respondió: “Ahí lo tienen, pues el rey nada puede contra ustedes”. Entonces se apoderaron de Jeremías y lo echaron al pozo de Melquías, hijo del rey, situado en el patio de la guardia, bajándolo con cuerdas. En el pozo no había agua, sino puro fango y Jeremías se hundió en el fango.

            Pero un oficial del palacio, el etíope Abdemalec, oyó decir que habían echado a Jeremías en el pozo. Salió del palacio y fue al encuentro del rey, que estaba sentado a la Puerta de Benjamín y le habló en estos términos: “Oh, mi señor, esos hombres han procedido muy mal con el profeta Jeremías. Lo han echado en el pozo, donde va a morir”. Entonces el rey ordenó al etíope: “Toma tres hombres y saca a Jeremías del pozo antes que muera”.

 Salmo de hoy: Asumamos las consecuencias de nuestro compromiso con el Proyecto de Vida Digna

 *      No pongamos la esperanza en personas y en proyectos que no promueven la Vida Digna para todas y todos.

* No tengamos miedo a enfrentar las dificultades y conflictos que vienen como consecuencia de nuestro compromiso con la causa de las y los débiles y excluidos.

* Mantengamos la vigencia de nuestros sueños y proyectos y descubriremos la verdadera felicidad y un sentido para vivir.

 Lect. Evangélica: Lc 12,49-53. He venido a prender fuego en el mundo

 Introducción L. Ev.: Jesús nos dice que él y su Proyecto serán causa de división en medio de las personas.  En muchas ocasiones los problemas comenzarán en nuestra familia. El fuego que Jesús trae purifica a sus seguidores/as y al mismo tiempo los convierte en personas conflictivas en la sociedad en la que viven.   

 Texto: En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos y discípulas: “Vine a traer fuego a la tierra, ¡y cuánto desearía que ya estuviera ardiendo! Pero también he de recibir un bautismo y ¡qué angustia siento hasta que se haya cumplido! ¿Creen ustedes que yo vine para establecer la paz en la tierra? Les digo que no, sino la división. En efecto, de ahora en adelante en una casa de cinco personas habrá división: tres contra dos y dos contra tres; división de padre contra hijo y de hijo contra su padre, de madre contra hija y de hija contra su madre, de suegra contra nuera y de nuera contra suegra”.

             DIÁLOGO COMUNITARIO, GRUPAL O FAMILIAR

 1. ¿Por qué la misión profética exige asumir y enfrentar el conflicto?

2. ¿Por qué la paz propuesta por Jesús se construye en medio de la lucha y las dificultades?

1. Las dificultades y conflictos propios de la misión profética

            Jeremías es considerado por la tradición judía y por la tradición cristiana como modelo de profeta que tuvo que sufrir mucho como consecuencia de su fidelidad a la misión encomendada. Por eso es presentado muchas veces por los primeros escritores de la Iglesia como prefigurando a Jesús.

                En el año 597 a.C. el imperio babilonio había invadido Jerusalén y había deportado al rey Joaquín, a la gente del palacio real, a los principales sacerdotes, a los principales de la ciudad. Habían dejado como rey a Sedecías.  Pero este rey se negó a pagar los tributos que exigía el imperio. Por eso el imperio amenazó con deportar a la gente que quedaba en la ciudad de Jerusalén.  Ante esta situación Jeremías toma postura y señala que es mejor no hacerle frente a los babilonios, ni aliarse con Egipto para pelear contra ellos, porque de todas maneras los babilonios ganarían y destruirían la ciudad.  No se le hizo caso al profeta y fue considerado como un traidor. Por eso los jefes del pueblo intentan matarlo. De todas maneras, la historia dio la razón a Jeremías.

                Los miembros del anillo palaciego de Sedecías intentan acabar con el profeta Jeremías. Prefieren, como muchos, hoy, que no se diga la verdad. Incluso pretenden decir incluso que quien lo hace está creando la situación que denuncia. Es la peor de las mentiras.

                La misión del profeta no es la de denunciar aquello que está en contra del pueblo y en contra del Proyecto de Vida Digna por el simple hecho de hacerlo. Su denuncia forma parte de la misión que se le ha encomendado. Sería más fácil quedarse callado como hacen tantas personas para no buscarse problemas y conflictos con los que tienen poder y dinero en este mundo.

                Como comunidad de fe nos toca tomar una postura creyente ante la realidad en que se vive. No hacerlo, por miedo al conflicto o por cobardía nos impide dar el testimonio que nos exige la comunidad que necesita tener testigos y testigas de amor solidario y de compromiso social en medio de esta sociedad neo-liberal, estructuralmente injusta.

 2. La paz propuesta por Jesús se construye en medio de la lucha y las dificultades

            Jesús es portador de una paz que no se confunde con la “Pax Romana”, aquella  que Roma (y cualquier imperio de turno) se esfuerza por proclamar. Esta es sólo una tranquilidad institucional que garantiza la ventaja y el enriquecimiento de unos/as pocos a costa de la miseria de tantas personas oprimidas,  y de hacer reinar la injusticia sobre el derecho y la honradez.

                Jesús es mensajero de la paz, pero de una paz profunda y definitiva. No de un simple reposo. Se trata de una paz que exige compromiso con la causa de la justicia, respeto del derecho de los/as demás, en particular al de los/as más indefensos/as. Al proclamar esa paz y comprometernos con su construcción  encontramos la oposición, muchas veces violenta, de quienes se benefician de un orden social injusto. Jesús recuerda que su mensaje es de paz verdadera; por eso sufrirá el bautismo de fuego (Lc 3,16), será sumergido en el dolor y la muerte. Esto no es buscado; es encontrado y aceptado con responsabilidad; el precio que debe pagar lo angustia desde ahora (Lc 12,49-50) porque significará asumir las torturas y el suplicio de la cruz.

                Hay personas en la sociedad y en nuestras iglesias que prefieren no reconocer las divisiones y los conflictos que encontramos en la realidad en la que se vive. Hay quienes prefieren no ver de dónde vienen los males, porque eso cuestionaría sus presentes privilegios. Jesús es consciente de su predicación esta develando una realidad en la que, desgraciadamente las divisiones ya están presentes. Divisiones entre pobres y ricos, entre países del Norte y países del Sur, entre obreros y patrones, entre gobernantes y gobernados. Jesús busca eliminar las divisiones yendo a sus causas: la falta de amor concreto y comprometido. Esto exige una decisión: por o contra el Señor (Lc 12,51-53).

                Jesús era consciente de que, en algún sentido, esa era su labor: ser causa de división entre aquellas personas que estaban cerradas a abrirse al Proyecto de vida y de justicia que proponía su predicación. Al crear esa crisis surgirían hombres y mujeres decididos/as a comprometerse con la propuesta de Jesús, aunque tuvieran que entrar en conflicto incluso con los/as miembros de la propia familia.

                Como comunidad de fe estamos conscientes de que tendremos problemas siempre y cuando intentemos realizar la misión que se nos encomienda. Muchas veces los problemas comenzarán en la propia casa y aun dentro de la comunidad cristiana por diferentes formas de entender la fe y el compromiso cristiano. Si embargo sólo la fidelidad nos dará la paz verdadera. Entonces, como dice el salmo que hemos proclamado hoy, el Señor pondrá en nuestra boca un canto nuevo, porque El es nuestro auxilio y nuestra liberación cada día de nuestra vida (Sal 40, 4.18).

 Para la plegaria de las y los participantes:

 * Para que seamos fieles al Proyecto de Vida Digna y Feliz en medio de las dificultades y conflictos. Roguemos.

* Para que el miedo no nos paralice y nos impida realizar nuestro trabajo cotidiano. Roguemos.

* Para que la memoria de las y los mártires, de las testigas y testigos de la fe y del compromiso socio-político nos sirvan de referente y de animación.

 Exhortación final: Hemos escuchado la invitación a fijar la mirada en Jesús quien nos dio ejemplo de resistencia y de fidelidad al Proyecto de Vida Plena. Nos enseñó cómo debemos mantenernos firmes en medio de los conflictos y los problemas que nos vienen como consecuencia de nuestro compromiso con la transformación de la convivencia humana. Ahora nos toca seguir siendo portadores y portadoras del fuego del Espíritu de Jesús que arrasa con el egoísmo y la injusticia y nos convierte en luz del mundo.

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ENTRAR POR LA PUERTA ESTRECHA  C21°O (21-8-11)

 

 

Introducción: La comunidad de fe y de compromiso quiere y trabaja para que todas las personas vivan una vida feliz. Sin embargo la construcción del proyecto de vida digna exige el compromiso de recorrer el camino estrecho del amor y de la justicia. Camino que pocas personas están dispuestas a recorrer.

Lect. Primer Testamento: Isaías 66,18-21. Vengo a reunir a la gente de todos los pueblos e idiomas

 Introducción L.P.T: La lectura que leemos hoy está dentro del último capítulo del libro de Isaías. El tercer Isaías (caps. 55-66) para finalizar su libro nos habla de la apertura del Proyecto salvador del Dios Yahvé, dirigido a todos los hombres y mujeres, de cualquier clase, etnia y religión.

 Texto: Ahora vengo a reunir a los paganos de todos los pueblos y de todos los idiomas. Y cuando vengan, serán testigos y testigas de mi gloria. Yo haré un prodigio en medio de ellos y ellas y, luego, mandaré las personas sobrevivientes hacia todas las naciones: hacia Tarsis, Lud y Put, Meshek, Tubal y Javan, en una palabra, hacia las tierras lejanas de ultramar que no saben de mi fama ni han visto mi gloria.

     Ellos y ellas darán a conocer mi gloria entre las naciones a lo lejos, y de todos los pueblos traerán a todos tus hermanos dispersos como una ofrenda a Yahvé, a caballo, en carro, en carretas, a lomo de mula o de camello. Me los traerán a mi cerro santo en Jerusalén, igual que los hijos de Israel me traen sus regalos para el templo de Yahvé en vasos puros. Y Yahvé lo afirma: «De entre ellos y ellas también tomaré sacerdotes y levitas para mí.»

 Salmo de hoy: Anuncien en la comunidad el Proyecto de Vida Digna

 * No renunciemos a nuestro proyecto de Vida Digna, por las promesas de quienes nos quieren manejar y poner al servicio de sus intereses egoístas, grupales y partidarios.

* Descubramos la importancia de sembrar la semilla del amor solidario y de la responsabilidad personal y social en nuestra comunidad.

* Mantengámonos firmes en el camino de fe  y de amor que hemos emprendido.

 Lect. Evangélica: Lucas 13,22-30. Esfuércense por entrar por la puerta estrecha

 Introducción L. Ev.: En el camino hacia Jerusalén alguien pregunta a Jesús si son pocas las personas que se comprometerán con el proyecto de vida digna y feliz.  El Maestro responde señalando que depende del esfuerzo que cada persona haga por recorrer el difícil camino de la fe, por  dedicar su vida a la construcción del Proyecto de vida digna.

 Texto: En aquel tiempo, Jesús iba enseñando por ciudades y pueblos mientras se dirigía a Jerusalén. Alguien le preguntó: «Señor, ¿es verdad que son pocos los que se salvarán?» Jesús respondió: «Esfuércense por entrar por la puerta angosta, porque yo les digo que muchos tratarán de entrar y no lo lograrán. Si a ustedes les ha tocado estar fuera cuando el dueño de casa se levante y cierre la puerta, entonces se pondrán a golpearla y a gritar: ¡Señor, ábrenos! Pero les contestará: No sé de dónde son ustedes. Entonces comenzarán a decir: Nosotros hemos comido y bebido contigo, y tú has enseñado en nuestras plazas. Pero él les dirá de nuevo: No sé de dónde son ustedes. ¡Aléjense de mí todos los malhechores!

     Habrá llanto y rechinar de dientes cuando vean a Abraham, a Isaac, a Jacob  a todos los profetas en el Reino de Dios, y ustedes, en cambio, sean echados fuera. Gente del oriente y del poniente, del norte y del sur, vendrán a sentarse a la mesa en el Reino de Dios. ¡Qué sorpresa! Unos que estaban entre los últimos son ahora primeros, mientras que los primeros han pasado a ser últimos.»

        REFLEXION COMUNITARIA, GRUPAL, FAMILIAR O PERSONAL

 

  1. ¿Por qué todas las personas están llamadas a integrarse en el proyecto de vida digna?
  2. ¿Por qué es necesario entrar  por la puerta estrecha?

 1.       Todas las personas llamadas a comprometerse en el proyecto de vida digna y liberada

            A lo largo de la historia de la humanidad las personas se han preocupado por la salvación, por la vida eterna, por lo que está más allá de la muerte. Algunos/as piensan en la posibilidad de repetir la vida; por eso hablan de la reencarnación. Otros/as piensan que el estricto cumplimiento de los deberes religiosos garantiza esta vida y la otra.  Otros/as consideran que sólo los que pertenecen a su iglesia o a su grupo podrán obtener la salvación, diciendo incluso que hay un número limitado para los/as que quieran salvarse. Finalmente, unos pocos, los menos, entienden que la salvación está condicionada a la solidaridad con el hermano/a necesitado y oprimido.           

                El pueblo de Israel creyó en una primera etapa de su historia que la salvación era algo exclusivo para los judíos. Quien no perteneciera a ese pueblo no podía, según ellos, disfrutar de la salvación que ofrecía el Dios Yahvé que los había sacado de Egipto, del país de la esclavitud y los había llevado hacia una tierra que manaba “leche y miel”. Sin embargo los profetas se fueron encargando poco a poco de ir educando al pueblo e irle diciendo que Dios quería que todas las personas pudieran disfrutar de su salvación. Ese cambio de mentalidad comienza, sobre todo, a partir del exilio de Babilonia.  Por eso el segundo Isaías (caps. 40-55)  presenta a Yahvé hablando de la misión de su siervo, de aquella persona que quiere ser fiel a su Proyecto: “Te he destinado para que unas a mi pueblo y seas luz para todas las naciones” (Is 42,6). Y esa misión no tiene un límite: “Te voy a poner como luz para el mundo, para que mi salvación llegue hasta el último extremo de la tierra” (Is 49,6).

                La preocupación por la salvación también formaba parte de las inquietudes populares en el tiempo de Jesús (Lc 10,25). Eran muchos/as los/as que salían a su encuentro y preguntaban por la “receta” para alcanzar la vida eterna. Jesús se resiste a dar fórmulas mágicas e invita a sus seguidores/as a vivir el mandamiento solidario de Dios.

                Como comunidad de fe hemos recibido el mandato de nuestro Maestros de llevar el Evangelio a todas las personas. Nos toca ser portadores/as de una esperanza de salvación que se ofrece a hombres y mujeres de buena voluntad que estén dispuestos a acogerlo como don y como tarea.

  2. Esforzarse por entrar por la puerta estrecha

            Le lectura evangélica que hemos leído hoy comienza con la pregunta de uno de los oyentes de Jesús: “Señor, ¿son pocos los que se salvan?” La respuesta podría ser un sí o un no. Sin embargo para Jesús la respuesta no es tan sencilla. Para él lo importante no es el número, sino aprovechar la ocasión para hablar sobre la disposición que necesita una persona para salvarse: “Esfuércense por entrar por la puerta estrecha, porque les digo que muchos tratarán de entrar y no lo lograrán” (Lc 13,24). Una clave para entender la respuesta de Jesús se encuentra al inicio del texto (Lc 13,22) que nos recuerda que Jesús iba camino a Jerusalén. En los evangelios el camino a Jerusalén, lugar de la muerte de Jesús, expresa  su decisión de cumplir fielmente la misión de su Padre de anunciar y practicar la Buena Nueva hasta sus últimas consecuencias.

                La salvación no es un asunto meramente pasivo. Exige el esfuerzo por ponerse en el camino de la vida verdadera, en el amor y en la justicia. El ser humano no debe dedicarse a comer, a beber, a divertirse desentendiéndose del verdadero sentido de su vida. La persona debe esforzarse por ponerse en el camino que lo conduce al encuentro con Dios y de los/as hermanos/as necesitados/as.

                Jesús invita a sus oyentes a que se esfuercen por escoger el camino difícil: la puerta estrecha de la justicia.  Y dice claramente el motivo de su invitación: “Entren por la puerta angosta, porque la puerta ancha y el camino amplio conducen a la perdición y muchos entran por ahí. Angosta es la puerta y estrecho el camino que conducen a la salvación, y son pocos los que dan con ellos” (Mt 7,13). Este texto de Mateo ayuda a responder la pregunta del Maestro de la Ley; efectivamente son pocos los que se salvan, los que toman el camino estrecho y la puerta estrecha que conduce a la vida verdadera.

                Como comunidad de fe se nos pide seguir recorriendo por el camino estrecho que conduce a la vida sin caer en la tentación de presentar un mensaje fácil y que se adapte a la vida  cómoda de gente que quiere ser cristiana, pero sin asumir el compromiso de fe que esto significa. Nos toca seguir proclamando el mensaje liberador del Jesús exigente, del que nos invita a tomar la cruz de cada día, de aquel que no tiene dónde reclinar su cabeza, del que se siente identificado con la causa de los/as débiles, oprimidos/as y empobrecidos/as.

 Para la plegaria de las y los participantes:

 * Para que seamos asumir nuestro compromiso con el Proyecto de Vida Digna y Feliz. Roguemos

* Para que escojamos la “puerta estrecha” que nos conduce por el Camino de construcción de nuestros proyectos solidarios. Roguemos.

  Exhortación final: Hemos celebrado la fe que da sentido a toda nuestra vida. Ahora nos toca continuar en el camino que hemos comenzado; camino estrecho que conduce, a pesar de las dificultades y contratiempos, hacia la construcción de un proyecto de vida plena fundamentado en los valores de la indignación ética, la esperanza activa y el amor solidario. Esa esperanza debe convertirse en fuerza que anima nuestras luchas diarias y nuestro compromiso con la defensa de la vida.

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 UN SECRETO REVELADO A LA GENTE HUMILDE C22°O (28-8-11)

 Introducción: Nos reunimos como comunidad comprometida con la calidad de vida de la gente humilde. Ellos y ellos son los principales responsables en la construcción de un Proyecto de Vida Digna.  Jesús consagró su vida a anunciarles y a practicar un mensaje de vida y de salvación y se alegró profundamente al darse cuenta de que las personas humildes estaban más abiertos al Proyecto de Vida Plena, que los sabios y los grandes de la sociedad.

   Lect. Primer Testamento: Eclesiástico.3,17-18.20.28-29. Hazte Pequeño y alcanzarás el favor de Dios.

 Introducción L.P.T:  En la primera lectura de hoy un padre invita a su hijo a actuar siempre con humildad y sencillez, porque a Dios le agradan los corazones humildes, mientras que detesta a los soberbios. Es propio de personas inteligentes reconocer sus limitaciones y estar siempre dispuesta a aprender todo aquello que le ayudará a vivir mejor.

 Texto: Cualquier cosa que hagas, hijo, hazla con discreción, y te amarán los amigos de Dios. Cuanto más grande seas, más debes humillarte, y el Señor te mirará con agrado. Porque grande es el poder del Señor, y los humildes son los que le dan gloria. La manía del orgullo no tiene remedio, pues la planta del mal se arraiga en él. El corazón inteligente medita las parábolas, el sabio anhela saber escuchar.

 Salmo de hoy:  Comparte tu mesa con las y los empobrecidos y excluidos

 * No cierres tu casa ni tu corazón a las personas más empobrecidas y excluidas de la comunidad.

* Invita a la gente humilde a compartir tu mesa y tu pan.

* Lucha para que desaparezcan de la sociedad la pobreza, la exclusión de tal manera que todas las personas puedan sentarse a la mesa y satisfacer sus necesidades de alimento, salud, educación, techo y seguridad social.

 

Lect. Evangélica: Lucas 14,1.7-14. Todo el que se enaltece, será humillado; y el que se humilla, será enaltecido.

 Introducción L. Ev.:  En el texto que leemos a continuación Jesús invita a aquellas personas que quieran seguirle a no buscar los primeros puestos, el prestigio personal ni la fama. Les invita por el contrario a comportarse como gente sencilla y humilde. Al mismo tiempo motiva a sus discípulos para establecer relaciones de cercanía con los pobres, humildes y débiles. Será el Padre del cielo el que recompensará a aquellas personas que así actúen.

 Texto:  Una vez, Jesús fue a comer a la casa de uno de los fariseos más importantes. Era sábado, y ellos lo estaban espiando. Al notar cómo los invitados buscaban los primeros lugares, les dio esta lección: “Si alguien te invita a una comida de bodas, no ocupes el primer lugar. Porque puede ser que haya sido invitado otro más importante que tú. Entonces el que los invitó a los dos vendrá a decirte: deja tu lugar a esta persona. Y tú, rojo de vergüenza, tendrás que ir a ocupar el último asiento. Al contrario, cuando te inviten, ponte en el último lugar, y, cuando llegue el que te invitó, te dirá: Amigo, acércate más. Y será un honor para ti en presencia de todos los que estén contigo a la mesa. Porque el que se eleva será humillado y el que se humilla será elevado”.

            Jesús decía también al que lo había invitado: “Cuando des un almuerzo o una comida, no invites a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a vecinos ricos, porque ellos también te invitarán a su vez y recibirás de ellos lo mismo que diste. Al contrario, cuando ofrezcas un banquete, invita a los pobres, los inválidos, a los cojos, a los ciegos, y serás feliz porque ellos no tienen con qué pagarte. Pero tu recompensa la recibirás en la resurrección de los justos”.

             REFLEXION COMUNITARIA, GRUPAL, FAMILIAR O PERSONAL

1.    ¿Por qué Jesús invita a compartir la mesa con la gente humilde?

2.  ¿Cómo tratar a la gente arrogante que rechaza el Proyecto de Vida Digna?

1.       Invitar a la propia mesa a la gente humilde y excluida

            Los que acechaban a Jesús para cogerlo en falta reciben una respuesta que no esperaban. Jesús les aconseja que conviden a comer no a sus “amigos”, “parientes”, “vecinos ricos”, o a otras personas que pudieran recompensar su invitación. Deben hacerlo más bien “a los pobres, a los inválidos, a los cojos, a los ciegos” (Lc 14,13). Notemos de paso, que el listado habla de marginados sociales, considerado incluso como pecadores por los orgullosos fariseos que estaban expiando a Jesús. Ellos no están en condiciones de devolver el favor, por eso mismo deben ser invitados. En la Casa del Dios vivo lo que da la pauta es el amor gratuito; se trata de dar sin esperar recompensa terrenal.

            La expresión de uno de los invitados a la misma comida en la que participaba Jesús: “Feliz el que tome parte en el banquete del Reino de Dios” (Lc 14,15) da la ocasión a Jesús para decirles una parábola en que explica por qué Dios prefiere invitar a su mesa a los humildes y a los empobrecidos. Y es que la gente que tiene muchas posesiones pone su corazón en las riquezas y rechazan la invitación que Dios les hace a sentarse como hermanos/as en la mesa de la fraternidad. Sin embargo en ese banquete se necesita un traje muy especial: una vida de honestidad y de justicia (Mt 22,12). Por eso el patrón de la parábola, que representa a Dios, manda a su sirviente: “Anda rápido por las plazas y calles de la ciudad y trae para acá a los pobres, a los inválidos y a los cojos” (Lc 14,21).

            Como comunidad sabemos que el evangelio está dirigido a todas las personas, pero que son los pobres quienes tienen una atención preferencial en la misión realizada por Jesús. Es por eso que aun manteniendo la apertura a todas las personas entendemos que debemos unir nuestras vidas al destino de los más débiles y empobrecidos de la sociedad en la que vivimos. De esa manera nos convertimos en seguidores/as del Dios que es Padre de los huérfanos y defensor de las viudas (Sal 68,6).     

2. La arrogancia y la despreocupación de las y los poderosos por el Proyecto de Vida Digna

            La Biblia nos recuerda en varias ocasiones que Dios da su gracia al humilde y que detesta al soberbio. La primera lectura nos decía que la manía del orgullo no tiene remedio, pues el mal se arraiga en lo profundo del corazón.  Generalmente  el orgullo es más frecuente en aquellas personas que tienen poder  y dinero en este mundo, y por eso se creen con derecho a burlarse de los/as demás y a tenerlos como sirvientes.

            Los arrogantes son aquellos que en cualquier sitio buscan los primeros puestos, porque ellos se creen que son más importantes que todos los demás. Son aquellos que muchas veces tienen que pasar la vergüenza e ir ocupar un puesto menos importante que aquel que habían tomado.  Estas personas rechazan también la invitación que Dios les hace para compartir su mesa y su Proyecto de vida y de justicia para todos/as. Sólo les interesa su propio bienestar. Por eso cuando se les invita cada uno/a pone sus excusas. Según nos narra el evangelista Lucas (Lc 14,18-20) uno había comprado un campo y tenía que ir a verlo; otro acababa de comprar 5 yuntas de bueyes y tenía que probarlas. Otro finalmente se había casado. En una palabra, habían rechazado asistir al banquete de bodas porque eso significaba un compromiso que ellos/as no querían asumir. Por eso el patrón se enoja y dice: “ninguno de esos señores que yo había invitado probará mi banquete” (Lc 14,24).

            Como comunidad creyente somos conscientes de la arrogancia de tantas personas que en esta sociedad tienen poder y dinero. Como han puesto su corazón en el dinero, van detrás de ese Dios. En nombre de ese Dios oprimen también a los hermanos. Naturalmente, que ellos no están preparados para sentarse en la mesa de la fraternidad, porque ellos se consideran mejores que los demás, entiende que no deben juntarse con los humildes y los pobres, destinatarios preferidos del corazón misericordioso de Dios.

 Para la plegaria de las y los participantes:

 *   Para que seamos personas cercanas a la gente más humilde y excluida socialmente. Roguemos.

*  Para que no nos dejemos dominar por la arrogancia, la imposición y el clientelismo de los sectores sociales del poder político y económico. Roguemos.

 Exhortación final: La Palabra evangélica nos ha invitado hoy a vivir en la humildad propia de los seguidores de Jesús. Nuestro Dios revela sus secretos precisamente a los humildes y detesta a los soberbios. Al mismo tiempo se nos invita a compartir nuestra vida con los más humildes de la sociedad porque Dios los prefiere, no porque sean más buenos que los demás, sino precisamente por su apertura al Proyecto de Dios.


Reflexiones bíblicas para el mes de Julio 2011

julio 5, 2011

Red Ecuménica Bíblica Dominicana (REBIDOM)

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Reflexiones bíblicas semanales. Julio 2011

 

 

A LA GENTE SENCILLA, SE LES REVELA COSAS IMPORTANTES  A14°O (3-7-2011)

 Introducción: Como comunidad de fe y de amor solidario nos reunimos en el nombre de Jesús, el hermano solidario. El se nos presenta como un hermano humilde, dispuesto a solidarizarse con quienes el peso de la vida les impide avanzar; con su Espíritu de vida nos acompaña en nuestro camino de cada día, compartiendo nuestras penas, alegrías y el trabajo evangelizador.

           Lect. Primer Testamento: Za. 9,9-10. El promoverá la paz entre las naciones

 Introducción L.P.T: En el texto que leemos a continuación el profeta Zacarías anuncia para su pueblo la llegada de un rey gobernante que se caracterizará por su humildad, por su compromiso con la defensa de la vida y con la cultura de paz.

 Texto: Así dice el Señor: “Salta, llena de gozo, oh hija de Sión, lanza gritos de alegría, hija de Jerusalén. Pues tu rey viene hacia ti; él es santo y victorioso, pobre, y va montado sobre un burro, sobre el hijo pequeño de una burra.  Destruirá los carros de Efraím y los caballos de Jerusalén. Entonces se podrá romper el arco con flechas, pues él dictará la paz a las naciones. Extenderá su dominio de un mar al otro mar, y desde el Eufrates hasta el fin del mundo.”

 

Salmo de hoy: Aleluya, por esa gente que siente y que vive en su vida el amor.

 *     Quienes nunca  usaron la fuerza, sino la razón; quienes dan una mano y ayudan a las y los que han caído.

  • Quienes ponen en todas las cosas amor y justicia; las y los que dan y no piensan jamás en la recompensa.
  • Quienes siempre trabajan pensando en un mundo mejor, las y los que están liberados de todas sus ambiciones.

Lect. Evangélica: Mt. 11,25-30. Mi yugo es suave y mi carga liviana.

Introducción L. Ev.: Jesús alaba a su Padre divino porque ha revelado las cosas más importantes de su proyecto a las y los humildes. Estos y éstas tienen la oportunidad de conocer al Padre de Jesús, porque el Maestro se lo da a conocer. Estas y éstos encuentran descanso en Jesús y en la comunidad solidaria que se constituye sobre la palabra y los valores vividos por el Maestro de Nazaret.

 

Texto: En aquel tiempo Jesús exclamó: «Yo te alabo, Padre, Señor del Cielo y de la tierra, porque has mantenido ocultas estas cosas a las personas sabias y entendidas y las has revelado a la gente sencilla. Sí, Padre, pues así fue de tu agrado.

       Vengan a mí quienes van cansados y cansadas, llevando pesadas cargas, y yo las y los aliviaré. Carguen con mi yugo y aprendan de mí, que soy paciente y humilde de corazón, y sus almas encontrarán descanso. Pues mi yugo es suave y mi carga liviana.»

 

            PARA EL DIALOGO COMUNITARIO

 

  1. ¿Por qué las cosas del Proyecto de Vida Digna (Reino de Dios) se revelan a los/as humildes, empobrecidos, empobrecidas, excluidas y excluidos que asumen su compromiso creyente?
  2. ¿Quiénes son las y los cansados y agobiados con quienes se solidariza la comunidad de Jesús?
  3. 1.Las cosas más importantes del Proyecto de Vida Digna se revela a la gente sencilla

                El evangelio que hemos escuchado hoy nos presenta a Jesús en oración de acción de gracias porque el Padre ha querido ocultar las cosas más importantes de su Proyecto a los “sabios e inteligentes” y se las ha revelado a los/as pequeños/as, a los/as humildes.

                La expresión “sabios e inteligentes” utilizada por Jesús hace referencia probablemente a los doctores de la ley, sumos sacerdotes y escribas; es decir a la minoría que creía tenía la exclusividad del saber, y del poder social y religioso, en tiempo de Jesús. Se trata de aquellos que están sentados “en la cátedra de Moisés” (Mt 23,2) y que se han apoderado de “la llave de la ciencia” (Lc 11,52). Es gente importante que se cree religiosa, segura de sí misma, que desprecia al pueblo marginado y pobre. Jesús, sin embargo, con su afirmación desafía su autoridad.

                Los sabios y entendidos no pueden captar el sentido, porque usan su ciencia como instrumento de dominación. Colocándola al servicio de sus propios intereses, no pueden sacar las conclusiones a las que el saber debiera conducirlos y, por tanto, fracasa su sabiduría. La ciencia que hubiera debido servirles de ayuda, por la falta de sinceridad, se ha convertido en un obstáculo a la comprensión del actuar divino.

                Del otro lado están las y los “pequeños” (Mt 11,25). El término griego que emplea Mateo hace referencia a la inmadurez y a la ignorancia. Se trata de “gente sencilla”; alguien considerado como incapaz de seguir, por sí mismo, el buen camino. Es gente que, según la mentalidad de la época de Jesús, tenía que ser guiada por los maestros de la ley. Estos “pequeños” o gente sencilla eran las y los empobrecidos, los hambrientos, los afligidos, los pecadores, los enfermos…

                No es que la ignorancia sea una virtud o que ser sabio sea un error. El inteligente no es necesariamente un orgulloso, ni el ignorante es siempre humilde. La preferencia no viene –en primer lugar- de condiciones morales o religiosas, sino de una situación humana en la que el Dios de Jesús se revela cambiando los valores y criterios. La persona despreciada de este mundo es la preferida por el Dios que nos revela Jesucristo.

                Como comunidad de fe debemos estar siempre a la escucha de la Palabra de Vida Digna, que nos propone los valores fundamentales sobre los que debemos fundamentar nuestras relaciones cotidianas. Aquellas personas que se consideran inteligentes y sabias deben estar atentas para no ser orgullosas y estar siempre en disposición de escuchar lo que la palabra divina les comunica, a través, preferentemente, de las y los más humildes de la comunidad.

2.        La comunidad jesuánica se solidariza con los/as cansados/as y agobiados/as

 

                En el evangelio que hemos leído hoy encontramos la invitación que se hace a los/as cansados/as y agobiados/as (Mt 11,28-30) para que se acerquen a Jesús, el Salvador solidario. Para Mateo los/as cansados/as y los/as agobiados/as son las víctimas indefensas de las instituciones religiosas que tenían que soportar y cumplir con todo rigor el peso de la ley judía con sus incontables normas y preceptos. A estas y estos excluidos sociales Jesús los invita: “Vengan a mí… tomen mi yugo… aprendan de mí… yo los aliviaré… y encontrarán reposo”. Así vemos como Jesús se dirige a quienes ya no pueden soportar más el peso del yugo de la ley y les ofrece su propio yugo que es más llevadero porque libera de toda dependencia y esclavitud. La invitación de Jesús es a aceptar la propuesta del Proyecto de Dios, que significa una identificación vital con su persona que es modelo de sencillez y humildad.

                La ley propuesta por los sabios y entendidos era una carga sumamente pesada para el pueblo. El legalismo fariseo había convertido la relación con Dios en un conjunto de normas y preceptos que difícilmente podían ser cumplidos. Por el contrario, Jesús, sin disminuir las exigencias, propone un acercamiento gozoso a Dios a través de una vida semejante a la suya.

                En el reconocimiento filial de la actuación divina, en el alegre servicio a los hermanos y hermanas, se puede descubrir la acción reveladora de Dios. Solamente quienes se abren a esa presencia en una actitud amorosa de acogida pueden descubrir el rostro verdadero de Dios, que es Padre y nos llama a la comunión de vida en su familia, por medio de Jesús, y nos capacita para ella comunicándonos su Espíritu.

                Como comunidad de fe creemos en las palabras de Jesús que nos dice que su “yugo es suave” (Mt 11,30), porque tiene su base en el amor; aunque siga siendo yugo, algo que pesa y exige sacrificio.  Contamos con el amor de Jesús que llegará cada día humilde y montado no en el caballo de los señores y poderosos de este mundo, sino en el burro de las y los empobrecidos que han asumido la propuesta de Vida Digna.

Para la plegaria de las y los participantes:

 

  1. Por la Iglesia de Jesús para que sepa ser una comunidad de personas solidarias con las personas que están cansadas y agobiadas por el peso de la vida. Recemos.
  2. Por todos/as los/as que viven su fe como una obligación que cumplir, para que se encuentren, a través de las comunidades jesuánicas, con el Jesús vivo que libera de toda atadura y agobio. Recemos
  3. Por todos/as los/as gobernantes, para que sus palabras y promesas de servicio a la comunidad y al bien común se conviertan en hechos reales. Recemos.

 

Exhortación final: Hemos sido invitados e invitadas a escuchar la palabra de las personas sencillas porque a ellas se les revelan las cosas más importantes del Proyecto de Vida Digna, a ellas y no a quienes se creen sabias y prudentes, sabios y prudentes. Por eso, aprendamos a valorar la palabra de las personas sencillas, canal preferido del Espíritu de Jesús para comunicarnos palabras de vida y esperanza.


LA SEMILLA DIO SUS FRUTOS  A15°O (10-7-2011)

Introducción: Nos reunimos como comunidad que lucha por la realización del Proyecto de Vida Digna. Esa comunidad acoge la Palabra de Jesús que como semilla buena se siembra en nuestros corazones y va dando frutos de comunión, de participación comprometida en las luchas comunitarias, de indignación ética y de servicio solidario.

            Celebremos con alegría la presencia viva de Jesús y hagámonos conscientes de los frutos de amor y de justicia que va produciendo su Palabra,  en medio de su comunidad de fe y de amor solidario.

Lect. Primer Testamento: Is. 55,10-11. La Palabra produce sus frutos

 

Introducción L.P.T:  En medio de una situación económica muy difícil para el grupo del pueblo judío que había regresado del exilio de Babilonia (s. VI a.e.c.), el tercer Isaías compara la Palabra divina con la lluvia que baja del cielo y fecunda la tierra, de tal manera que dé los frutos que permitan al pueblo tener alimentos suficientes y vivir con dignidad.        

Texto:  Así dice el Señor: Como bajan la lluvia y la nieve de los cielos y no vuelven allá sin haber empapado la tierra, sin haberla fecundado y haberla hecho germinar, para que dé la semilla para sembrar y el pan para comer, así será la palabra que salga de mi boca. No volverá a mí con las manos vacías sino después de haber hecho lo que yo quería, y haber llevado a cabo lo que le encargué.

 

Salmo de hoy: Cada mañana el sembrador espera el fruto de mi amor

 

  • Una mañana el sembrador, salió a los campos para sembrar. Una mañana el sembrador, sembró en mi vida su bondad.
  • Una mañana el sembrador, sembró en tierra buena quiso sembrar. Una mañana el sembrador tan sólo espinas pudo hallar.
  • Una mañana el sembrador, en cada grano cien quiere hallar. Una mañana el sembrador, sembró en mi vida con afán.

 

Lect. Evangélica:  Mt. 13,1-23. Y la semilla dio fruto abundante

Introducción L. Ev.: El texto que leemos es la primera de las llamadas parábolas del Reino de Dios que nos presenta Mateo en el capítulo 13 de su Evangelio. Compara la Palabra divina con una semilla, y el corazón de las y los creyentes con la tierra en la que esta semilla tiene que dar frutos. Sin embargo sólo un pequeño grupo está dispuesto a recibir la Palabra y a hacerla fructificar adecuadamente.

 

Texto: En aquel tiempo Jesús salió de la casa y fue a sentarse a orillas del lago. Pero la gente vino a él en tal cantidad, que subió a una barca y se sentó en ella, mientras toda la gente se quedó en la orilla. Jesús les habló de muchas cosas, usando comparaciones o parábolas.

 Les decía: «El sembrador salió a sembrar. Y mientras sembraba, unos granos cayeron a lo largo del camino: vinieron las aves y se los comieron. Otros cayeron en terreno pedregoso, con muy poca tierra, y brotaron en seguida, pues no había profundidad. Pero apenas salió el sol, los quemó y, por falta de raíces, se secaron. Otros cayeron en medio de espinas: éstas crecieron y los ahogaron. Otros granos, finalmente, cayeron en buena tierra y produjeron cosecha, unos el ciento, otros el sesenta y otros el treinta por uno. El que tenga oídos, que escuche.»

 Los discípulos y discípulas se acercaron y preguntaron a Jesús: «¿Por qué les hablas en parábolas?»

            Jesús les respondió: «A ustedes se les ha concedido conocer los misterios del Reino de los Cielos, pero a ellas y ellos, no. Porque a quien tiene se le dará más y tendrá en abundancia, pero a quien no tiene, se le quitará aun lo que tiene. Por eso les hablo en parábolas, porque miran, y no ven; oyen, pero no escuchan ni entienden.

 En ellas y ellos se verifica la profecía de Isaías: Por más que oigan, no entenderán, y por más que miren, no verán. Este es un pueblo de conciencia endurecida. Sus oídos no saben escuchar, sus ojos están cerrados. No quieren ver con sus ojos, ni oír con sus oídos y comprender con su corazón. Pero con eso habría conversión y yo los sanaría.

 ¡Dichosos los ojos de ustedes, que ven!; ¡dichosos los oídos de ustedes, que oyen! Yo se lo digo: muchos profetas y muchas personas santas ansiaron ver lo que ustedes están viendo, y no lo vieron; desearon oír lo que ustedes están oyendo, y no lo oyeron.

Escuchen ahora la explicación de la parábola del sembrador: Cuando una persona oye la palabra del Reino y no la interioriza, viene el Maligno y le arrebata lo que fue sembrado en su corazón. Ahí tienen lo que cayó a lo largo del camino.

 La semilla que cayó en terreno pedregoso, es quien oye la Palabra y en seguida la recibe con alegría. En él, sin embargo, no hay raíces, y no dura más que una temporada. Apenas sobreviene alguna contrariedad o persecución por causa de la Palabra, inmediatamente se viene abajo.

 La semilla que cayó entre espinas, es quien oye la Palabra, pero luego las preocupaciones de esta vida y los encantos de las riquezas ahogan esta palabra, y al final no produce fruto.

 La semilla que cayó en tierra buena, es quien oye la Palabra y la comprende. Esta persona ciertamente dará fruto y producirá cien, sesenta o treinta veces más».

 

DIÁLOGO COMUNITARIO, GRUPAL O FAMILIAR

 

 

1. ¿Qué diferencia encontramos entre la actitud del/de la discípulo/a y la del/de la fariseo/a?

2. ¿Cuáles son las dificultades y actitudes que impiden que la Palabra de buenos frutos?

 1.       Ser discípulo/a de Jesús o discípulo/a de los fariseos

 

            El capítulo 13 de Mateo que comenzamos a leer hoy y continuaremos leyendo en las siguientes semanas, ocupa un lugar importante en el evangelio mateano. El capítulo 12 nos hablaba del conflicto entre Jesús y los fariseos, y del rechazo por parte de éstos de la misión de Jesús.  Allí encontramos los dos grandes grupos de oyentes del evangelio de Mateo: los discípulos y los fariseos.

            Los fariseos, de hecho, ponen la ley por encima de las necesidades más urgentes del ser humano. Jesús, por el contrario, pone en primer lugar a la persona humana y sus necesidades; por eso permite que los discípulos arranquen espigas de trigo en el día sábado (Mt 12,1-8) y se las coman y sana al hombre de la mano seca en el día del descanso (Mt 12, 9-14). Expulsa los demonios con el dedo de Dios mientras que los fariseos lo acusan de ser un enviado del demonio (Mt 12,24).

            Los fariseos son personajes históricos del tiempo de Jesús; pero en el evangelio de Mateo el fariseísmo es denunciado como el peligro para todo/a oyente de la palabra y, en verdad, para todo/a discípulo/a de ayer y de hoy: recibir la semilla y no hacerla germinar, no dar frutos; de hecho el árbol se conoce por sus frutos (Mt 12,33). Estos, además, “cuando miran no ven, y cuando oyen, no escuchan ni entienden” (Mt 13,13).

            En nuestras comunidades jesuánico-cristianas tenemos la tentación permanente de decir que somos discípulos y discípulas de Jesús, y sin embargo tomar la misma actitud y postura de las y los fariseos. Sólo si damos los frutos de amor y de solidaridad que nos exige nuestra fe, seremos de verdad discípulos y discípulas de Jesús.

 

2.       Las actitudes y dificultades que impiden que la Palabra dé buenos frutos

            La parábola nos habla de la costumbre de sembrar en Palestina: tirando la semilla. Allí se nos habla, además, de cuál es la postura que toman todas aquellas personas que no dan el fruto esperado que la Palabra de Dios nos pide.

            Hay personas que reciben “la Palabra del Reino” pero no la escuchan con atención (Mt 13,19), tienen sus intereses puestos en otras cosas. Ahí actúa el diablo arrancando la pequeña plantita que comienza a crecer en el corazón de una persona creyente.

            Quienes recibieron la semilla en tierra pedregosa representan a aquellas personas que reciben la Palabra con gusto, con alegría, pero la semilla sembrada no echa raíces profundas, y la planta crece débil y cuando viene el viento fuerte se cae, se rompe. Representa a aquellas personas que no están dispuestas a asumir los compromisos que exige el Proyecto de Vida Digna. Ante la persecución, las dificultades y los conflictos dejan la misión encomendada. 

            Los/as que recibieron la Palabra entre espinas son aquellas personas que oyendo el mensaje de salvación no lo reciben, ahogados por las preocupaciones materiales, el engaño y seducción de las riquezas. Éstos y éstas son seguidores y seguidoras del dios dinero, del diablo a quien pertenecen todas las riquezas que impiden acoger el Proyecto de Vida Digna (Lc 4,6).

            Como comunidad de fe tenemos que estar siempre atentos y atentas para descubrir qué es lo que nos impide acoger la Palabra divina y dar frutos abundantes. Las causas que pone Jesús en el Evangelio para no dar los frutos abundantes debemos tenerlas siempre en cuenta y hacer un esfuerzo cotidiano para permanecer fieles.          

Para la plegaria de las y los participantes:

  1. Por todas las comunidades jesuánicas, para que su Palabra sea veraz y eficaz. Roguemos.
  2. Por todas las personas que tienen la misión de predicar el Evangelio, para que anuncien una fe viva, liberadora, salvífica y transformadora de personas y sociedades. Roguemos.
  3. Por todas nosotras y  nosotros, para que tengamos cada día más abiertos el oído y el corazón a la Palabra de Dios. Roguemos.

Exhortación final: Dios, tú que has sembrado en nuestros corazones tu Palabra salvadora y liberadora, te pedimos que ella sea siempre guía en nuestra vida; y que tu amor germine en nuestros corazones para que así podamos dar frutos de vida entre nuestros hermanos y hermanas, de modo que a todas las personas alcancen la libertad,  la justicia, el gozo y la paz. Amén.


 

LLAMADOS/AS A SEMBRAR LA SEMILLA DE LA PALABRA  A16°O (17-7-2011)

 

Introducción: Nos hemos reunido en el nombre del Dios que ha enviado a su Hijo, para sembrar en nuestros corazones la semilla de su Palabra portadora de vida y de esperanza, la que tiene que producir en nuestras vidas frutos de amor y de justicia.

            Celebremos, pues, la presencia del Jesús que nos fortalece en el compromiso de ser testigos y testigas creíbles de su amor solidario en nuestras familias y comunidades.

 

Lect. Primer Testamento: Sabiduría 12,13.16-19. Nos juzgas con moderación y con justicia           

 

Introducción L.P.T: El texto del libro de la Sabiduría que leemos a continuación nos habla del Dios de Israel, del que sacó a su pueblo de la esclavitud. El, siendo dueño de todas las cosas, no utiliza su poder para dominar, sino para servir a su pueblo, con moderación y con justicia. De esta manera enseña a su pueblo la forma justa de actuar y de vivir.          

 

Texto: Fuera de ti, que te preocupas de todos y de todas, no hay otro Dios al que tengas que probarle que no actuaste injustamente. Tu fuerza es el fundamento de tu justicia; como eres el dueño de todas las cosas, puedes también perdonarlas.

            Muestras tu fuerza a quienes ponen en duda tu poder absoluto; castigas la audacia de los que lo desafían. Pero, aunque seas un Señor poderoso, juzgas con moderación y nos gobiernas con mucha paciencia, porque eres libre de intervenir cuando quieras.

Al actuar así le has mostrado a tu pueblo que la persona justa debe amar a todos los seres humanos, y has dado a tus hijas e hijos esa dulce esperanza de que después del pecado les permites que se  arrepientan.

           

Salmo de hoy: Cada mañana el sembrador espera el fruto de mi amor

 

  • Una mañana el sembrador, salió a los campos para sembrar. Una mañana el sembrador, sembró en mi vida su bondad.
  • Una mañana el sembrador, sembró en tierra buena quiso sembrar. Una mañana el sembrador tan sólo espinas pudo hallar.
  • Una mañana el sembrador, en cada grano cien quiere hallar. Una mañana el sembrador, sembró en mi vida con afán.

 

Lect. Evangélica: Mt. 13,24-43. Déjenlos crecer juntos hasta la hora de la cosecha

Introducción L. Ev.: El texto que leemos a continuación nos presenta tres parábolas que hacen referencia al Proyecto de Vida Digna, que Jesús llamaba, en lenguaje de su tiempo, “Reino de Dios”. Se desarrolla más y se explica detalladamente la que habla de la mala hierba sembrada en medio del campo de trigo. Ante la propuesta de los trabajadores para arrancar la mala hierba que ha nacido en el campo, el patrón propone dejar crecer juntos el trigo y la mala hierba hasta la hora de la cosecha.

 Texto: En aquel tiempo, Jesús propuso otra parábola a la gente: «Aquí tienen una figura del Reino de los Cielos. Un hombre sembró buena semilla en su campo, pero mientras la gente estaba durmiendo, vino su enemigo, sembró malas hierbas en medio del trigo, y se fue.

Cuando el trigo creció y empezó a echar espigas, apareció también la maleza. Entonces los trabajadores fueron a decirle al patrón: «Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde, pues, viene esa maleza?» Respondió el patrón: «Eso es obra de un enemigo.» Los obreros le preguntaron: «¿Quieres que arranquemos la maleza?» «No, dijo el patrón, pues al quitar la maleza, podrían arrancar también el trigo. Déjenlos crecer juntos hasta la hora de la cosecha. Entonces diré a los trabajadores: Corten primero las malas hierbas, hagan paquetes y arrójenlos al fuego. Después cosechen el trigo y guárdenlo en mis bodegas.»

 Jesús les propuso otra parábola: «Aquí tienen una figura del Reino de los Cielos: el grano de mostaza que un hombre tomó y sembró en su campo. Es la más pequeña de las semillas, pero cuando crece, se hace más grande que las plantas de la huerta. Es como un árbol, de modo que las aves vienen a posarse en sus ramas.»

            Jesús les contó otra parábola: «Aquí tienen otra figura del Reino de los Cielos: la levadura que toma una mujer y la introduce en tres medidas de harina. Al final, toda la masa fermenta».

Todo esto lo contó Jesús al pueblo en parábolas. No les decía nada sin usar parábolas, de manera que se cumplía lo dicho por el Profeta: Hablaré en parábolas, daré a conocer cosas que estaban ocultas desde la creación del mundo.

           

            DIÁLOGO COMUNITARIO, GRUPAL O FAMILIAR

  1. ¿Por qué el Proyecto de Vida Digna se construye lentamente, como un proceso?
  2. ¿Por qué el compromiso con el Proyecto de Dios nos exige apreciar la vida que nace de lo pequeño?

 1.       El Proyecto de Vida Digna se construye lentamente y con constancia

 

            El evangelio de hoy nos presenta a Jesús hablando de su tema preferido: el proyecto de Vida Digna, que él llamó “Reino de Dios”, que fue el centro de su vida, de su anuncio y mensaje. Quiso explicar lo que significaba dicho Proyecto a las discípulas y discípulos y en general a la gente que lo estaba escuchando.

            En las tres parábolas que se nos presentan en el Evangelio de hoy, hay algo en común: el proyecto de Vida Digna, el Proyecto del “Reino de Dios” se parece siempre a algo que se está haciendo, que no está terminado, que está en proceso de realización. El trigo que crece en el campo tarda meses en llegar a dar su fruto. El grano de mostaza necesita más tiempo todavía, años probablemente, hasta llegar a convertirse en el árbol que escogen los pájaros del campo para anidar en sus ramas. La levadura mezclada con la masa de harina, debe ser dejada durante un tiempo prudente para que haga su efecto y transforme la masa en el pan que, una vez cocido, debe servir de alimento para toda la familia.  Todas las comparaciones que usa Jesús en el Evangelio de hoy son, procesos que necesitan tiempo. El y la creyente deben ser, por tanto, pacientes si quieren ver los resultados.

            Las personas impacientes, quienes quieren arrancar de una vez toda la mala hierba, las y los que desean una acción espectacular por parte de Dios, terminan desesperándose. Sólo quienes trabajan con la confianza puesta en el Dios que hace su trabajo con paciencia y constancia, permiten que el Proyecto de Dios crezca en los corazones de mujeres y hombres de buena voluntad; éstos y éstas descubrirán con gozo un tiempo después que la masa está ya preparada para el horno, que el pequeño árbol ha crecido y se ha hecho grande, y que el campo que parecía muerto está lleno de vida y promete una cosecha llena de fruto.

            En la historia humana, maldad y bondad se encuentran entremezcladas y no es posible eliminar aquella sin causar daño a ésta. Es necesario una tolerancia a toda prueba tal como aparece en la actitud divina que deja crecer simultáneamente la justicia e injusticia respetando la libertad humana.

            Antes de la cosecha es necesario que quienes la recogen asuman la misma actitud de paciencia del dueño del campo. Sólo en el momento de la cosecha se pondrá claramente de manifiesto la naturaleza de cada planta.

            Como comunidad de fe se nos pide trabajar teniendo paciencia histórica, lo cual no quiere decir que seamos gente pasiva. Se nos pide hacer todo lo que podamos, con la conciencia de que es Dios quien hace crecer en nosotros y nosotras y en nuestro pueblo la semilla de la Palabra que sembramos.                   

 

2. Apreciar la vida que nace de lo pequeño

           

            El inicio del trabajo en el Proyecto de Vida Digna puede ser modesto como una semilla de mostaza (parecida a la semilla del tabaco). Si no estamos atentos y atentas a lo que encierra su pequeñez, corremos el peligro de no apreciarlo; si por el contrario hacemos que buena tierra lo acoja y alimente, crecerá y cobrará vida. Dará vida también; los pájaros harán allí su nido y nuevas formas de vida surgirán. El tiempo hará que las cosas maduren, pero todo habrá comenzado porque se supo ver al Proyecto de Vida Digna en lo que parecía insignificante en la historia humana. Tras el rostro del pobre se esconde Dios. El Proyecto de Vida Digna propuesto por Jesús se escapa de las manos de aquellas personas que sólo son sensibles a los grandes de este mundo.

            No se trata sólo de crecimiento, sino también de transformación de la realidad personal y social, de la historia. El Proyecto de Vida Digna es levadura que fermenta la masa, que le da nueva vida. Lo que parecía sin vida, se hace vivo, lo insípido adquiere su sabor. Lo que parecía muerto se convierte en alimento de vida (Mt 13,33). La vida que da un poco de levadura está siempre ahí, dispuesta a cambiar las cosas desde la raíz, a convertir en pan que nutre lo que parecía polvo insignificante.

            Como comunidad de creyentes se nos pide capacidad para descubrir la vida que está naciendo desde lo pequeño, desde los pobres, desde los que no cuentan en esta sociedad. En ellos y ellas está presente el Proyecto de Vida Digna como levadura que fermenta toda la masa.

 

Para la plegaria de las y los participantes:

  1. Por todas las personas de buena voluntad que, desde cualquier credo o ideología, trabajan por la causa de la justicia, para que las comunidades comprometidas alienten y sostengan sus esfuerzos. Roguemos.
  2. Por las y los evangelizadores que quieren ser levadura en medio del mundo, para que aumenten en cantidad y en calidad. Roguemos.
  3. Por todo el Pueblo de Dios, para que sea testigo vivo y eficaz de la presencia de Dios en medio del mundo. Roguemos.

 

Exhortación final: En nuestros corazones ha sido sembrada la buena semilla de del amor y la solidaridad; ahora nos toca valorarla y dar los frutos que la familia, la comunidad y la sociedad esperan de nosotros y nosotras.


 

DAME SABIDURIA PARA DISTINGUIR EL BIEN Y EL MAL A17°O (24-7-2011)

 

Introducción: Nos reunimos animadas y animados por el Espíritu divino que nos da su sabiduría para saber distinguir el bien y el mal y para saber tomar el camino que conduce a la vida verdadera, guiada por los valores del amor, la justicia y la solidaridad.

           

Lect. Primer Testamento: 1 Re. 3,5.7-12. Dame la sabiduría para gobernar a mi pueblo

 

Introducción L.P.T: En la siguiente lectura, el Dios Yahvé hace un diálogo con el rey Salomón, hijo de David. Este rey pide sabiduría para gobernar a su pueblo con justicia y rectitud. Al dios del pueblo judío le agrada la petición de Salomón y promete darle incluso lo que no ha pedido.         

 

Texto:   En aquellos días Yahvé se le apareció en sueños a Salomón durante la noche, y le dijo: «Pídeme lo que quieras». Ahora bien, Yahvé, mi Dios, me ha hecho rey en lugar de David, pero no sé todavía conducirme; soy muy joven para estar al frente del pueblo que has elegido, pueblo tan numeroso que no se puede contar. Dame, pues, a mí, tu servidor, un espíritu atento, para gobernar bien a tu pueblo y para decidir entre lo bueno y lo malo, porque si no, ¿cómo podría gobernar este pueblo tan grande?»

A Yahvé le gustó que Salomón le pidiese una cosa así. Y le dijo: «No has pedido para ti una larga vida, ni has pedido riquezas, ni la muerte para tus enemigos, sino que has pedido inteligencia para gobernar con rectitud. Por eso te concedo lo que pides; te doy sabiduría e inteligencia como nadie la tuvo antes de ti ni la tendrá después”.          

 

Salmo de hoy: Nos llegará un nuevo día, nuevo cielo, nuevo cielo, nuevo mar y en este día, los oprimidos en una voz la libertad proclamarán.

 

  • En esta tierra el/la negro/a no tendrá cadenas y nuestro indio no padecerá cadenas; en esta tierra el/la negro/a, el y la indígena, el/la blanco/a y el/la mulato/a, todos/as unidos/as, comerán del mismo plato.
  • En esta tierra la mujer tendrá derechos; no sufrirá humillaciones y prejuicios y su trabajo todos y todas van a valorar; en decisiones ellas participarán.

 

Lect. Evangélica: Mt. 13,44-52. El Proyecto de Vida Digna es el tesoro escondido y encontrado

Introducción L. Ev.: La siguiente lectura nos presenta tres parábolas que hacen referencia al Proyecto de Vida Digna, el “Reino de los Cielos”, según la expresión de Jesús. Las tres nos hablan de la importancia de poner en primer lugar El Proyecto de Vida Digna, fundamentado en la justicia y la responsabilidad personal, comunitaria, social y pública.

 

Texto: En aquél tiempo dijo Jesús a la gente: El Reino de los Cielos es como un tesoro escondido en un campo. El hombre que lo descubre, lo vuelve a esconder; su alegría es tal, que va a vender todo lo que tiene y compra ese campo.

Aquí tienen otra figura del Reino de los Cielos: un comerciante que busca perlas finas. Si llega a sus manos una perla de gran valor, se va, vende cuanto tiene, y la compra.

DIÁLOGO COMUNITARIO, GRUPAL O FAMILIAR

 

  1. ¿Cómo encontrar la verdadera sabiduría?
  2. ¿Por qué el Proyecto de Dios nos exige una decisión radical?

 

 

 

1.  Saber buscar la verdadera sabiduría

            La búsqueda de la sabiduría ha sido sin duda una de las mayores preocupaciones para la humanidad a lo largo de la historia. En todas las culturas ha habido personas que han dedicado sus vidas a buscar la auténtica sabiduría. No se trata, por supuesto del tipo de conocimiento que se consigue en la escuela, en los libros, en la universidad. No se trata fundamentalmente de conocer y saber cosas. Esa es la gran equivocación de algunos y algunas que creen que la sabiduría consiste en acumular información. Podemos decir que en nuestro mundo actual tenemos más libros, más universidades, más computadoras; nuestros/as jóvenes estudian y se preparan más que nunca.  Pero, ¿les ayuda todo eso a saber vivir mejor, a ser felices, a vivir los valores de la justicia y la solidaridad?

                Ser sabios y sabias consiste, pues, en descubrir la razón y el sentido de nuestras propias vidas. ¿Quién soy? ¿Qué debo hacer? ¿Cuáles son los valores que guían mi vida? ¿Qué lugar ocupa el Proyecto de Dios en mi vida y en mi forma de actuar?

                El rey Salomón, ante la propuesta del dios Yahvé que lo invita a pedir lo que quisiera, quiso pedir la sabiduría para saber gobernar y servir a su pueblo, para saber distinguir lo bueno de lo malo. Por eso Yahvé le dio un corazón sabio e inteligente (1 Re 3,7-12).

                Jesús nos enseñó a buscar la verdadera sabiduría. Esta consiste en envolver la vida en el Proyecto de Vida Digna (Reino de Dios). Entender bien el Proyecto y comprometerse con éste es la auténtica sabiduría. Y no hay precio que pueda pagar la sabiduría del Proyecto de Vida digna. En realidad quienes han entrado  a formar parte de las personas comprometidas con el Proyecto no creen haber pagado ningún precio. Lo que han dejado no valía nada en comparación con lo que han encontrado. 

                Como comunidad de fe nos ponemos a la escucha permanente de la Palabra del Dios que nos habla en la Biblia y en la vida cotidiana. Su Palabra escuchada  y profundizada se convierte en guía para nuestras vidas.

2.       La decisión radical que nos exige el Proyecto de Vida Digna

 

            Las primeras dos pequeñas parábolas que hemos escuchado hoy subrayan el valor único del Proyecto de Dios (Mt 13,44-46). Tanto el tesoro como la perla expresan lo que este Proyecto debe ser para la discípula y el discípulo de Jesús: algo absoluto. La exigencia es radical, todo lo demás debe ser dejado; o más bien, puesto en relación con ese Proyecto, es decir relativizado. Encontrar el “tesoro escondido” o “la perla” no es fruto de un trabajo calculado. Las parábolas de alguna manera quieren decir que se trata de un azar, de una cuestión de suerte. Es una manera sencilla de recordar que estamos ante algo gratuito, no merecido. Pero cuando ese don llega, nuestra respuesta debe ser “venderlo todo”  por él.

                Quienes están comprometidos con el Proyecto de Vida Digna están convencidos y convencidas de que ninguna cosa se convierte en ídolo frente al que mujeres y hombres tengan que ofrecer sacrificios de adoración. La tentación permanente de nuestro mundo, que no conoce la sabiduría del Proyecto de Vida Digna, es la de proponer numerosos ídolos a la adoración de los pueblos, sobre todo de la juventud: riqueza, poder, fama, belleza… Estos son los dioses ante los que sacrifica nuestro mundo día a día. Como los pescadores, al terminar la jornada, separan el pescado bueno del malo, así los que tienen la sabiduría del Reino saben apreciar lo que realmente vale la pena y lo que es pura vaciedad, pura basura. No es que desprecien nada. Quienes están envueltos y comprometidas en el Proyecto de Dios no desprecian nada porque saben que todo es creación de Dios. Simplemente dan a cada cosa su importancia. Y actúan en consecuencia.

                Como discípula o discípulo de Jesús se nos invita a la radicalidad, a poner el Proyecto de Dios en el lugar primero de nuestras vidas. No hacerlo sería perder la oportunidad preciosa de dar un sentido válido a una vida que está llamada a convertirse en una fuente de luz dentro de la oscuridad, el egoísmo, la violencia y la injusticia de la sociedad en la que vivimos.

           

Para la plegaria de las y los participantes:

 

  1. Por todas las personas que formamos las comunidades cristianas, para que tengamos la sabiduría y la capacidad de descubrir lo que trae bienestar a la gente y trabajemos por él. Oremos…
  2. Por todos los/as gobernantes, legisladores, jueces y servidores públicos de nuestro país para que sepan tener la sabiduría adecuada para gobernar y servir al pueblo con justicia y responsabilidad. Oremos…
  3. Por todas las personas que han tenido la oportunidad de asumir la propuesta ético-política del Evangelio de Jesús, para que lo descubran como el mayor y mejor tesoro por el que merece la pena darlo todo a cambio. Oremos.

 

Exhortación final: Hemos sido invitados e invitadas a asumir en nuestra vida la construcción del Proyecto de Vida Digna, fundamentado en los valores del amor, la justicia y la solidaridad. Ahora nos toca seguir asumiendo los proyectos solidarios y buscando las estrategias que hacen posible la realización de tan importante tarea.


LA COMPASION QUE LLEVA A COMPARTIR EL PAN A18ºO (31/7/2011).

 

Introducción: Formamos una comunidad que está llamada a vivir el valor de la compasión con aquellas personas más empobrecidas y excluidas de la sociedad por diferentes motivos. Aprovechemos esta reflexión familiar, comunitaria o personal para fortalecer nuestro compromiso con el Proyecto de Vida Digna para todas y todos, y en particular para las y los débiles y olvidados de la comunidad y de la sociedad.

 

Lect. Primer Testamento: Is 55,1-3. Escúchenme y vivirán

Introducción L.P.T: El segundo Isaías es un profeta que acompaña a su pueblo en el exilio de Babilonia (s. VI a.C.). Por medio del profeta el Dios Yahvé invita al pueblo que sufre a un gran banquete en una tierra liberada: Palestina. El pueblo recuperará su libertad y podrá gozar de los frutos sabrosos de la tierra liberada.

Texto: Esto dice el Señor: Oigan, todos los sedientos, venga a buscar agua; también, los que no tienen dinero; vengan, compren trigo; coman sin pagar; hay vino y leche de balde. ¿Por qué gastan dinero en lo que no alimenta? ¿Y el salario en lo que no da hartura? Escúchenme atentos y comerán bien; saborearán platos sustanciosos.

    Inclinen el oído; vengan a mí: escúchenme y vivirán. Sellaré con ustedes una alianza perpetua, la promesa que aseguré a David.

 

 Salmo de hoy: Hoy tenemos hambre de trabajo, techo y pan

  • Quien comparte el pan y el vino acepta la comunión en la lucha el camino de Jesús en su pasión. Ofrendar también su vida en generosa oblación darse entero y sin medida en cada paso y acción.
  • Comparte tu comida en el duro caminar, de tu pueblo tan hambriento que lucha por mejorar, sus condiciones de vida y poderse organizar.
  • Reparte entre todos y todas los bienes de la creación, siendo ejemplo entre las y los lobos de justicia y comunión, siendo signo para todos/as de la gran liberación.

Lect. Evangélica:  Mt 14,13-21. Jesús sintió compasión del pueblo

 Introducción L. Ev.: Estando Jesús profundamente triste por la muerte violenta de su primo Juan el Bautista, se retiró a un lugar solitario. La gente lo estaba buscando. El se da cuenta de la situación de la gente y se pone a su servicio. Su compasión lo lleva a sanar a las enfermas y a los enfermos y a multiplicar el pan para el pueblo hambriento.

Texto: En aquel tiempo, al enterarse Jesús de la muerte de Juan el Bautista, se retiró de allí en una barca, aparte, a un lugar solitario. En cuanto lo supieron las gentes, salieron tras él viniendo a pie de las ciudades. Al desembarcar, vio mucha gente, sintió compasión de ellos y ellas y curó a sus enfermos y enfermas.

      Al atardecer se le acercaron los discípulos diciendo: «El lugar está deshabitado, y la hora es ya pasada. Despide, pues, a la gente, para que vayan a los pueblos y se compren comida».

      Pero Jesús les dijo: «No tienen por qué irse; denles ustedes de comer”.» Díñenle ellos: «No tenemos aquí más que cinco panes y dos  peces».

      El dijo: «Tráiganmelos acá”.» Y ordenó a la gente reclinarse sobre la hierba; tomó luego los cinco panes y los dos peces, y levantando los ojos al cielo, pronunció la bendición y, partiendo los panes, se los dio a los discípulos y los discípulos a la gente. Comieron todas las personas y se saciaron, y recogieron de los trozos sobrantes doce canastos llenos.

      Y los que habían comido eran unos 5.000 hombres, sin contar mujeres y niños.

            DIÁLOGO COMUNITARIO, GRUPAL O FAMILIAR

 

1. Por qué todas las personas son invitadas al banquete de Dios

2. ¿Cómo muestra Jesús su compasión por la gente?

 

1.  Una mesa inclusiva, abierta para todos y todas

                A lo largo de toda la Biblia se nos habla de una forma continua del Proyecto de Vida Digna y de salvación que se construye desde la comunidad de fe y desde otros espacios comprometidos de la sociedad. En la primera lectura que hemos leído el segundo Isaías, que acompaña a su pueblo en el exilio de Babilonia, invita al pueblo a un gran banquete, en donde todas las personas hambrientas comen sin pagar, en donde las sedientas y los sedientos son saciados y en donde además de los alimentos básicos como el pan y la leche, hay buen vino para hacer fiesta y celebrar.

                El profeta Isaías recuerda a su pueblo que el Dios Yahvé propone construir un Proyecto de Vida Digna para el pueblo. Al hacerse realidad ese Proyecto el pueblo no pasará más hambre (es decir, tendrá las necesidades básicas cubiertas) y podrá disfrutar de la vida. ¿Qué más puede desear un pueblo? Pero la condición necesaria para ser invitados e invitadas a ese banquete es involucrar su vida en un compromiso-alianza con construir un Proyecto de vida fundamentado en el amor solidario.

                También hoy nuestras comunidades, congregaciones, organizaciones comunitarias y populares somos invitadas a asumir la construcción del Proyecto de Vida Digna. En ese proyecto se lucha para que los bienes sean compartidos y que nuestro pueblo tenga sus necesidades cubiertas; considerando tanto las necesidades materiales (pan, salud, educación, vivienda) como las propias del “espíritu” (cariño, estima, realización personal). A nosotros y nosotras nos toca seguir trabajando y unir los esfuerzos con todos los hombres y mujeres de buena voluntad para que eso se haga una realidad, desde nuestra realidad local, municipal, provincial, regional, nacional, isleña, caribeña, latinoamericana y mundial.

2. La comunidad jesuánica muestra su compasión: cura la gente y comparte el pan

                El evangelio nos muestra a un Jesús que se hace compañero de la gente, que tiene hambre de su Palabra y tiene además el estómago vacío. Mientras los discípulos y discípulas proponen que Jesús despida a la gente sin comer, él está empeñado en que la gente no regrese a sus casas con hambre.

                La curación de la gente y la multiplicación de los panes es un signo de que Jesús se preocupa por las necesidades básicas de la persona. Multiplicando el pan nos recuerda que el trabajo por el Proyecto de Vida Digna exige que hagamos todo lo posible para que el pan –que simboliza las necesidades básicas- pueda llegar a todos los hogares de forma suficiente. De ninguna manera debemos seguir el ejemplo de aquellas personas que se llaman religiosas y no se compadecen ni se preocupan de las necesidades básicas de la gente.

                En el texto de Mt 14,13-21 que hemos leído hoy el evangelista pone de relieve la función de los discípulos y discípulas en esta primera multiplicación de los panes.  Muchos más activos que en los textos paralelos de los otros evangelistas ellos hablan a Jesús de la situación de la multitud (v. 15), ellos y ellas  reciben la orden de alimentar a la gente (v. 16) y se convierten en servidores y servidoras del pueblo al entregar el pan que Jesús ha destinado para la multitud (v.19).

                Jesús debe vencer la resistencia que opone la mentalidad de sus discípulos y discípulas. El evangelista señala que ellos y ellas buscan la solución del problema en el marco de la sociedad comercial de la época: “que vayan a los pueblos cercanos y se compren comida”. Según esta mentalidad sólo se puede resolver el problema del hambre a la gente comprándoselo a quienes han acumulado el pan, que pertenece a todas las personas.

                Frente a la propuesta de “comprar”, Jesús señala un nuevo camino que podríamos definir como el del “compartir y la solidaridad”. Este camino se presenta inicialmente como sin salida para los discípulos y discípulas. Con la bendición sobre el pan, Jesús parece señalar que el pan no pertenece a los grandes o pequeños comerciantes; el pan pertenece al creador que lo da de forma generosa para sus hijos e hijas, como hace todo buen padre o toda buena madre. Por eso el salmista señala: “Clemente y compasivo es Dios… grande en amor; los ojos de todas las personas están fijos en ti, esperan que les des a su tiempo el alimento; abres la mano tú y sacias a todo viviente a su placer” (Sal 145, 8-9.15-18).

                Es necesario construir comunidades y congregaciones de fe centradas en el compartir en las que las celebraciones de la Eucaristía –para la tradición católica- o de la Santa Cena  -para la tradición evangélica y protestante- sean expresión del esfuerzo y de la lucha por compartir el pan cotidiano con los más pobres y excluidos. El pan que se recibe en estas celebraciones debe fortalecernos en la lucha para que el pan de cada día llegue a la multitud hambrienta de nuestro país, del Caribe, de América Latina y a todos los países empobrecidos del Sur. Las y los seguidores de Jesús debemos sentirnos profundamente comprometidos y comprometidas en esta tarea.

Para la plegaria de las y los participantes

  1. Por todas las personas que formamos las comunidades cristianas para que vivamos siempre unidos y unidas a Jesús como las ramas al tronco. Recemos.
  2. Por todas las personas comprometidas con quienes sufren pobreza extrema y hambre, para que sigan mostrándose compasivas y solidarias con las y los que más sufren. Recemos.
  3. Por las y los gobernantes de nuestro país y del mundo entero para que sus políticas favorezcan la creación de una mejor calidad de vida para todos y todas. Recemos.

 

Exhortación final: Hemos sido invitados e invitadas dar respuestas, como lo hizo Jesús, a las necesidades de la gente más empobrecida y excluida, mediante la organización y el compromiso solidario. Ojalá que sepamos asumir dicho reto, sin excusas y sin dilaciones.


Reflexiones bíblicas semanales. Junio 2011

junio 3, 2011

Red Ecuménica Bíblica Dominicana (REBIDOM)

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Reflexiones bíblicas semanales. Junio 2011

 

 

USTEDES SERAN MIS TESTIGAS Y TESTIGOS AAJ (5-11/6/2011)

 

Introducción: Después de la resurrección de Jesús hubo dos señales que para las primeras comunidades mostraban que él realmente estaba vivo. Una era la realidad de la tumba vacía y la otra eran las aparicio­nes del Jesús Resucitado a sus discípulos y discípulas. De hecho Jesús se estu­vo aparecien­do hasta el día en que, según la tradición, definitivamente subió a los cielos. A este aconteci­m­iento se la ha llamado la Ascensión de Jesús. Es esta realidad la que ce­lebramos durante esta semana.

Primera Lectura: Hechos 1,1-11. Recibirán la fuerza del Espí­ritu para ser mis testigos y testigas

 

Introducción P.L.: Lucas, autor de un evangelio y de los Hechos de los Apósto­les, nos dice bien claro que en su primer libro (el evangelio según Lucas) ha escrito todo lo relacionado con Jesús hasta el día de la Ascensión. En su segundo libro -los Hechos de los Apóstoles- nos narra los acontecimientos que sucedieron en la primitiva comunidad cristiana hasta el día en que Pablo llega a Roma. Jesús se va pero promete el Espíritu y manda a sus discípu­los y discípulas a ser sus testigos y testigas, pues ha comenzado el tiempo del trabajo y de la misión evangeliza­dora.

 

Texto:   El primer libro lo escribí, Teófilo, sobre todo lo que Jesús hizo y en­señó desde un principio hasta el día en que, después de haber dado instruccio­nes por medio del Espíritu Santo a las y los apóstoles que había elegido, fue lleva­do al cielo.

A estos mismos, después de su pasión, se les presentó dándoles mu­chas pruebas de que vivía, apareciéndoseles durante cuarenta días y hablándo­les acerca de lo referente al Reino de Dios.

Mientras estaba comiendo con ellos y ellas, les mandó que no se ausentasen de Jerusalén, sino que aguardasen la Promesa del Pa­dre, «que oyeron de mí: Que Juan bautizó con agua, pero uste­des serán bautizados en el Espíritu Santo den­tro de pocos días.»

Quienes estaban reunidos y reunidas le preguntaron: «Señor, ¿es en este momento cuando vas a restablecer el Reino de Israel?» El les contestó: «A ustedes no les toca conocer el tiempo y el momento que ha fijado el Padre con su autori­dad, sino que recibirán la fuerza del Es­píritu Santo, que vendrá sobre uste­des, y serán mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaría, y hasta los confines de la tierra.» Y dicho esto, fue levantado en presencia de ellos y ellas, y una nube le ocultó a sus ojos. Es­tando ellos y ellas mirando fijamente al cielo mien­tras se iba, se les aparecieron dos hombres vestidos de blanco que les dije­ron: «Galileos, galileas, ¿qué hacen ahí mirando al cielo? Este que les ha sido llevado, este mismo Jesús, vendrá así tal como le han visto subir al cielo.»

 

Salmo de hoy: Asumamos nuestro compromiso con la comunidad, con la vida digna

  • Se fue Jesús dejando como encargo, cambiar el mundo en todos sus cimientos.
  • Es el tiempo de la construcción de una nueva sociedad, fundamentada en los valores propuestos y vividos por Jesús.
  • Queremos ser responsables con la misión comunitaria e histórica que se nos ha encomendado.

 

Lect. Evangélica: Mateo 28,16-20. Vayan y hagan discípulos y discípulas

 

Introducción L. Ev.:  Jesús al desaparecer físicamente nos promete su presencia permanente por medio de su Espí­ritu y deja una misión concreta a sus discípulos y discípulas: llevar el Evangelio hasta los confines del mundo. El nos propone también un método para la misión evan­gelizadora: ir a la misión, hacer discípulos y discípulas, bautizándolos, bautizándolas, y enseñarles a gua­rdar la Palabra de Jesús.

 

Texto: Por su parte, los once discípulos marcharon a Galilea, al monte que Je­sús les había indicado. Y al verle le adora­ron; algunos sin embargo dudaron. Jesús se acercó a ellos y les habló así: «Me ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra. Vayan, pues, y hagan discípulos a todas las gentes bau­tizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu San­to, y enseñán­doles a guardar todo lo que yo les he manda­do. Y he aquí que yo estoy con us­tedes todos los días hasta el fin del mundo.»

       DIÁLOGO COMUNITARIO, GRUPAL O FAMILIAR

 

  1. ¿Por qué debemos combinar el anuncio evangélico con el testimonio de vida?
  2. ¿Qué compromisos implica la misión de hacer discípulos y discípulas?

 

1.    Combinar el anuncio evangélico con el testimonio de vida

 

Lucas es sin duda uno de los grandes escritores del Nuevo Testamento que se preocupó por escribir un relato sobre todo lo que Jesús hizo y enseñó. En la lectura que hemos escuchado de los Hechos de los Apóstoles él nos dice que en su primer libro escribió sobre todo lo que Jesús hizo y enseñó hasta el día en que fue llevado al cielo.

Para Lucas el Proyecto del Reino de Dios no es sólo cosas de palabras. Se trata de hechos y de palabras; pero los hechos deben estar antes que las palabras. Aun más: se anuncia más por los hechos, por las actuaciones, que por las pala­bras.

Ser testigos y testigas del Jesús resucitado significa llevar un estilo de vida parecido al suyo y poner el Proyecto del Reino de Dios y el evangelio de la salvación en el centro de la vida y de las preocupaciones.

 

Nuestras comunidades están llamadas a ser testigas del Proyecto de vida vivido y anunciado por Jesús, en medio del ambiente y de las circunstan­cias que nos toca vivir. Je­sús sanaba a las y los enfermos, liberaba a las y los pecadores, sanada a los ciegos, se acercaba a las y los marginados, multiplicaba el pan, entre otras acciones solidarias. Hoy, como ayer, tenemos el desafío de dar testimonio de que creemos en una divinidad comprometida con la vida digna de sus hijos e hijas. Nuestras comunidades cristianas tienen el desafío de anunciar a Jesús y de acompañar dicho mensaje con acciones concretas en favor de la gente.  A nosotras y nosotros nos toca realizar acciones parecidas a las de Jesús, porque como dice un refrán: “una acción buena vale más que miles de palabras.”

 

2.    Los compromisos que implica la misión de hacer discípulos y discípulas

 

La misión de las y los enviados de la comunidad de fe no es sólo comunicar un mensaje. Es sobre todo buscar las estrategias para que muchas personas puedan llegar a ser discípulos y discípulas. La palabra proclamada y escuchada suele provocar en el interior de cada per­sona que escucha una reacción de aceptación o rechazo de la palabra salvado­ra. No todas las personas que escuchan la Palabra están dispuestas a convertir­se en discípulas del Maestro que promueve el Proyecto de vida digna, pero ese debe ser el principal objetivo de la misión evangelizadora.

Las personas que acepten ser discípulos y discípulas, son bautizadas en el nombre de las tres divinas personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Y comienzan a for­mar parte de la comunidad de las y los seguidores(as) de Jesús.

Nuestras comunidades tienen la misión de ir buscando las estrategias necesarias que les permitan crear las condiciones para que muchas personas se conviertan en discípulos y discípulas de Jesús. Por eso deberíamos evaluarnos con frecuencia y preguntarnos, ¿cuántos personas se han convertido en discípulos y discípulas de Jesús y su proyecto de Vida Digna, en cada una de nuestras comunidades, como fruto de nuestro trabajo?

Para la plegaria de las y los participantes:

1, Para que seamos capaces de acompañar el anuncio de la Palabra con el compromiso solidario.

2. Para que seamos capaces de acompañar a las personas que se quieren convertir en discípulas del Proyecto propuesto, anunciado y vivido por Jesús.

 

Exhortación final: Hemos escuchado la invitación hecha por Jesús para que nos dediquemos a la misión de hacer discípulos y discípulas del Proyecto de Vida Digna. Ahora nos toca se­guir siendo testigos y testigas de su Proyecto de Vida Plena, en medio de nuestras comunidades y contextos. Que podamos seguir trabajando con nuevo entusiasmo para formar comunidades de personas comprometidas con el anuncio evangélico y con la transformación de la realidad de injusticia, a partir de los valores evangélicos. Que el Espíritu de Jesús nos fortalezca durante la próxima semana y durante toda nuestra vida, para que rea­licemos la misión salvadora y liberadora que se nos ha encomendado.

 

LES ENVIARE MI ESPIRITU ADP (12-18/6/2011)

 

Introducción: En esta semana celebramos la fiesta de Pentecostés. Tenemos que buscar el origen de esta celebración en el pueblo judío. La fiesta judía se llama “de las sema­nas” (shavuot) y se si­gue celebrando hasta el día de hoy. Se celebra a los 50 días des­pués de la Pascua; es decir, después de 7 semanas de 7 días. Los judíos re­cuerdan en esta ocasión la entrega de las tablas de la Ley en el monte Sinaí.

Las comunidades cristianas le hemos dado un nuevo sentido a dicha fies­ta. Para no­sotros y nosotras es el día en el que Jesús nos ha enviado su Espíritu Santo para que permanezca en medio de su comunidad y nos guíe en cada momento de nuestra vida. Dispongá­monos, pues, a celebrar con alegría, la presencia del Espíritu de Je­sús en nuestras vidas y en nuestra comunidad.

 

Primera Lectura: Las comunidades de creyentes reciben el Espíritu San­to.

.

Introducción P.L.: Jesús había prometido a sus discípulos y discípulas enviarles el Espíritu defensor para que guiara la vida de la naciente comunidad cris­tiana. Ese Espíritu es signo de unión; de hecho permite a perso­nas de diversas naciones y de diversas len­guas entenderse e integrarse en la construcción de un proyecto de vida plena.

 

Texto: Al llegar el día de Pentecostés, estaban todas y todos reunidos/as en un mismo lugar. De repente vino del cielo un ruido como el de una ráfaga de viento impetuoso, que llenó toda la casa en la que se encontraban. Se les apare­cieron unas len­guas como de fuego que se repartieron y se posaron sobre cada uno de ellos y ellas; quedaron todas y todos llenos y llenas del Espíritu Santo y se pusieron a ha­blar en otras len­guas, según el Espíritu les concedía expresarse.

Había en Jerusalén personas piadosas, que allí residían, venidos de todas las naciones que hay bajo el cielo. Al pro­ducirse aquel ruido la gente se con­gregó y se llenó de estupor al oírles hablar cada uno en su propia lengua. Estupefactos y admirados decían: «¿Es que no son galileas todos estas personas que es­tán hablando? Pues ¿cómo cada uno de nosotros y nosotras les oímos en nues­tra propia len­gua nativa? Partos, medos y elamitas; habi­tan­tes de Me­sopotamia, Judea, Capa­docia, el Ponto, Asia, Fri­gia, Panfilia, Egipto, la parte de Libia fronteriza con Cire­ne, forasteros romanos, judíos y prosélitos, cretenses y árabes, todos y todas les oímos hablar en nuestra lengua las maravillas de Dios.»

 

Salmo de hoy: Fortalécenos para la lucha por una vida digna

 

  • Contamos con la compañía del Espíritu de Jesús para la lucha por conseguir una vida digna.
  • Pedimos fuerzas para superar el miedo que nos paraliza y no nos deja asumir nuestros compromisos cotidianos.
  • Danos buen juicio y voluntad ético-política firme, para dejarnos sensibilizar ante el dolor ajeno y asumir proyectos solidarios.

 

Lect. Evangélica:  Juan 20,19-23. La paz sea con ustedes

 

Introducción L. Ev.: En la Biblia la paz (shalom) es el resumen de todas las cosas buenas que necesita una persona para vivir en plenitud. Por eso Jesús saluda a sus discípulos y discípulas, deseándoles precisamente la paz. Sin embargo los dones de Dios no son dados para guardarlos para noso­tros y nosotras como si fuera un don exclusivo. Es necesario ponerlos al servicio de los hermanos y hermanas. Por eso Jesús envía a realizar la misión evangeliza­dora. La primera tarea funda­men­tal en esa misión es ayudar a los hermanos y hermanas a liberarse de las garras del egoísmo y la injusticia, para construir, juntos a sus hermanos y hermanas, una sociedad fundamentada en los valores del amor y la justicia.

 

Texto:  Al atardecer de aquel día, el primero de la semana, estando cerra­das, por miedo a los judíos, las puertas del lugar donde se encontraban los discí­pulos y discípulas, se presentó Jesús en medio de ellos y ellas y les dijo: «La paz sea con uste­des.» Dicho esto, les mostró las manos y el costado. Los discípulos y discípulas se alegra­ron de ver a Jesús. El les dijo otra vez: «La paz sea con uste­des. Como el Padre me envió, también yo les envío.»  Dicho esto, sopló sobre ellos y ellas y les dijo: «Reciban el Espíritu Santo. A quienes perdonen los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengan, les quedan reteni­dos.»

             DIÁLOGO COMUNITARIO, GRUPAL O FAMILIAR

  1. ¿Por qué el Espíritu de Jesús rompe las barreras de lenguas y nacionalidades?
  2. ¿Cuáles son los carismas y ministerios que debemos poner al servicio de la comunidad?

 

 

  1. El Espíritu rompe las barreras de lenguas y nacionalidades

 

En el día de Pentecostés, y después de completar el número de los Doce Após­toles con la elección de Matías que sustituyó a Judas (Hch 1,21-26), baja el Espíritu sobre los miedosos discípulos y discípulas  de Jesús que se encontraban reunidos y reunidas en una casa por miedo a los judíos. Cada uno de ellos y ellas recibe el Espíritu San­to. Se pierde el miedo y adquieren la posibilidad de hablar en diversas len­guas, de tal manera que las personas provenientes de otros países que estaban presentes en Jerusalén, y que hablaban diversas lenguas, podían entenderles.

La gente se asombra de que aquellos discípulos y discípulas de Jesús, la mayor parte de ellos y ellas gente sencilla e iletrada, tuvieran la posibilidad de comunicarse de tal mane­ra que fueran entendidos, aun cuando las y los oyentes hablaban diversos idiomas. De esta manera se restablece la unidad entre los pueblos, acabando con la de­sunión y la confusión que se había establecido cuando la torre de Babel (Gn 11,1-9).

El Espíritu de Dios nos invita a anunciar el Evangelio a toda criatura, sin que sea un problema la diversidad de idiomas y lenguas, porque el Espíri­tu es el mismo, y debemos comunicar un mismo mensaje, centrado en el Proyecto de Vida Plena anunciado y vivido por Jesús.

 

  1. Los carismas y ministerios al servicio de la comunidad

 

El Espíritu representa a Jesús en medio de la comunidad de creyentes. El tiene la misión de hacer crecer la comunidad para que cada día más se con­vierta en un grupo articulado en torno al Proyecto de vida anunciado y vivido por  Jesús. Así el Espíritu da sus carismas, es decir sus dones a cada persona de las y los que forman la comunidad para que los ponga al ser­vicio de las y los hermanos.

Cuando una persona que forma la comunidad toma conciencia de los dones que ha recibido descubre la necesidad de utilizar esos carismas y decide, jun­to con la comunidad, realizar un determinado trabajo. Así nacen los ministe­rios o servicios dentro de la comunidad. Se realizan entonces las diversas actividades comunitarias: enseñanza, celebraciones litúrgicas, acciones soli­darias de compromiso e incidencia pública en la comunidad y en la sociedad.

En nuestras comunidades hemos recibido tam­bién diversos dones. Muchas personas tenemos también nuestros ministerios, ya sea en el área del anuncio de la Palabra y la enseñanza, de la liturgia o del compromiso social. Lo importante es que descubramos que esos dones y ministe­rios debemos ponerlos al servicio comunitario, para que todas y todos ayudemos a fortalecer la comunidad, puesto que todas y todos formamos un solo cuerpo. Sólo una comunidad en donde cada persona realiza su ministerio, poniéndolo al servicio de las y los demás, puede ser testiga creíble de Jesús Resucitado.

 

Para la plegaria de las y los participantes

  1. Para que sintamos y dejemos actuar al Espíritu de Jesús en nuestro trabajo comunitario.
  2. Para que sepamos descubrir y vivir los valores que nos propone el Espíritu de Jesús.
  3. Para que asumamos los compromisos y desafíos que el Espíritu nos pide, desde la realidad en que vivimos.

 

 

Exhortación final: Hemos celebrado con alegría nuestra fe. Hemos agradecido al Dios de Jesús por el don de su Espíritu que nos ha dado dones para ponerlos al servicio de la vida comunitaria. Ahora debemos continuar realizando nuestra misión evangeli­zadora que tiene que ayudar a tantas personas a liberarse de sus pecados para vivir como verdaderos hijos  e hijas de Dios. Este es nuestro compromiso para la próxima semana y para siempre.

 

EN EL NOMBRE DEL PADRE, DEL HIJO Y DEL ESPIRITU  AST (19-25/6/2011)

 

Introducción: Después de haber terminado el tiempo pascual, volvemos de nuevo el tiempo ordinario; es decir un tiempo diferente a los llamados tiempos fuertes de la liturgia (Adviento, Navidad, Cuaresma, Semana Santa, Pascua). De todas maneras, en estas dos primeras semanas del tiempo ordinario, después de Pentecostés, tenemos dos fiestas importantes: la fiesta de la Santísima Trinidad que celebramos hoy y la fiesta del Cuerpo de Jesús (Corpus Christi).

La Iglesia, comunidad de las y los seguidores de Jesús, siempre ha afirmado que nuestro Dios no es una persona solitaria; con El viven el Hijo Resucitado (Jesús) y el Espíritu Santo consolador. Así forman una comunidad de tres personas. Por eso todas las celebraciones y las oraciones de las comunidades cristianas comienzan siempre en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

 

Lect. Primer Testamento: Exodo 34,4-9. Dios misericordioso, rico en amor y en fidelidad.

 

Introducción L.P.T: En el camino del Pueblo de Israel hacia la Tierra Prometida, Yahvé se revela como un Dios compasivo y misericordioso; es decir, un Dios que tiene un corazón humano, que sabe ver las necesidades de su pueblo y viene en su ayuda. Aunque el pueblo sea infiel e intente alejarse de los caminos que conducen a la vida verdadera, esta divinidad, seguirá brindando amor a su pueblo, a través de la vida y de las acciones de la comunidad de sus seguidores y seguidoras.

 

Texto: En aquellos días labró Moisés dos tablas de piedra como las primeras y, levantándose de mañana, subió al monte Sinaí como le había mandado Yahvé, llevando en su mano las dos tablas de piedra.

Descendió Yahvé en forma de nube y se puso allí junto a él.

Moisés invocó el nombre de Yahvé. Yahvé pasó por delante de él y exclamó: «Yahvé, Yahvé, Dios misericordioso y clemente, tardo a la cólera y rico en amor y fidelidad, que mantiene su amor por millares de años, que perdona la iniquidad, la rebeldía y el pecado, pero no los deja impunes…

Al instante, Moisés cayó en tierra de rodillas y se postró, diciendo: «Si en verdad he hallado gracia a tus ojos, oh Señor, dígnese mi Señor venir en medio de nosotros, aunque sea un pueblo de dura cerviz; perdona nuestra iniquidad y nuestro pecado, y recíbenos por herencia tuya.»

 

Salmo de hoy: Jesús vive en el empobrecido y empobrecida, vive en la niña y el niño, en las y los jóvenes: vive en mi comunidad

 

  • Jesús vive en las  y los jóvenes que luchan y trabajan, por un mundo de amor y de paz.
  • Jesús vive en quien ama y se encarna en su realidad, construyendo cada día con coraje, hermandad y sororidad.
  • Jesús vive en quien cree en la nueva sociedad y defiende la verdad. Jesús vive en la Palabra de esperanza, vive en quien comparte su pan.

 

Lect. Evangélica: Juan 3,16-18. Quien cree en Jesús tiene vida eterna.

 

Introducción L. Ev.: El Dios de Jesús nos ha demostrado su amor por medio de la vida y de las acciones solidarias de su Hijo Jesucristo quien, durante su vida en la tierra de Palestina asumió el compromiso de anunciar y hacer realidad un Proyecto de Vida Digna.

 

Texto: Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna.

Porque Dios no ha enviado a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él.

El que cree en él, no es juzgado; pero el que no cree, ya está juzgado, porque no ha creído en el Nombre del Hijo

único de Dios.

 

DIÁLOGO COMUNITARIO, GRUPAL O FAMILIAR

 

1. ¿Cuáles son las cualidades de Dios Yahvé que nos presenta la 1ª lectura?

2. ¿Por qué la fe en Jesús es fuente de vida plena?

 

1.       Una divinidad fiel, comprometida con la liberación de su pueblo

 

La lectura del Exodo nos habla del diálogo tenido entre Moisés y el dios Yahvé sobre el monte Sinaí. Es el mismo Yahvé quien se autodefine diciendo: “Yahvé es un Dios misericordioso y clemente, tardo a la cólera y rico en amor y fidelidad” (Ex 34,6). La divinidad involucrada en el proyecto de liberación de la esclavitud de Egipto, por tanto, no quiere ser reconocida por su poder, ni por sus grandes acciones, sino por su capacidad de perdonar a su pueblo, de amarlo, cuidarlo y protegerlo, a pesar de las continuas infidelidades de Israel.

Nosotros y nosotras, como personas y como comunidades, estamos llamados y llamadas a imitar la misericordia y la fidelidad de nuestro Dios. Cada día deberíamos pedir que se nos de un corazón compasivo para saber perdonar a los hermanos y hermanas, para compadecernos de ellos y ellas y ser fieles a la construcción del Proyecto de vida digna y plena.

2.       En el que cree en el Hijo tiene vida plena

Para las primeras comunidades cristianas el Dios anunciado por Jesús mandó a su Hijo para salvarnos, es decir, para darnos vida. Quien cree en el Hijo y vive según las exigencias de su Palabra encontrará la vida verdadera. Quien se cierra y no acoge los valores propuestos por el Hijo amado se encamina por el sendero de la perdición.

La fe en Jesús, nos exige el esfuerzo de fidelidad de cada día. Así como él fue fiel y consecuente hasta la muerte, se nos exige saber vencer las dificultades y las tentaciones que tenemos continuamente de alejarnos del camino del amor solidario, de la lucha cotidiana comprometida y organizar nuestras vidas según un proyecto de vida que conduce a la muerte prematura y a la exclusión social.

 

Para la plegaria de las y los participantes

 

  1. Para que renovemos nuestra fe en la divinidad salvadora y liberadora propuesta por Jesús.
  2. Para que sepamos imitar el estilo de vida y asumamos los valores propuestos por Jesús.
  3. Para que nos dejemos iluminar y guiar por el Espíritu que es fuente de vida plena.

 

Exhortación final:  Hemos celebrado la fiesta de la Santísima Trinidad. Hemos recibido, una vez más, la invitación a ser perfectos como el Padre es perfecto. Contamos con la Palabra del Hijo y con la compañía del Espíritu para seguir viviendo nuestra fe. Ellos nos animan continuamente en nuestro caminar. Que durante la próxima semana y cada día de nuestra vida, sigamos siendo testigos creíbles de la fe que profesamos.

      

 

COMPARTIR EL PAN EN LA MESA FRATERNA Y SORORAL ACC (26-6 al 2-7/2011)

 

Introducción: Todas las personas que pertenecemos a la comunidad cristiana formamos parte del cuerpo de Jesucristo, que es la I­glesia comprometida con el proyecto de Vida Digna. La comunidad es como un cuerpo que tiene muchas y muchos integrantes. Cada persona está llamada a aportar su trabajo para la realización de la misión que le ha sido encomendada a su comunidad de fe.

Esa comunidad se encuentra y alimenta con la Palabra de Jesús para for­talecer su unidad y para realizar con decisión y entrega la misión evangeliza­dora y de promoción humana que le ha sido encomendada.

 

Primera Lectura: 1ª Corintios 11,23-26: Hagan esto en memoria mía

 

Introducción P.L.:   Pablo, en su carta a las y los cristianos de Corinto, les da algunas recomendaciones sobre cómo deben celebrar la Fracción del Pan o Cena del Señor. En Corinto había pro­blemas en cuanto a esta celebración. Dentro de la celebración se hacía una cena fraterna, que las y los primeros cristianos llamaban “ágape”. Pero algunos y algunas no espe­raban a los hermanos y hermanas para comenzar a comerse la cena; otros y otras comían demasiado y no compartían con los más pobres. Por todo esto, Pablo les recuerda las pala­bras pronunciadas por Jesús sobre el pan y el vino, y les invita a celebrar la Cena del Señor de una forma correcta, haciendo memoria de la vida plena, de la fidelidad hasta la muerte y la resurrec­ción de Jesús.

 

Texto: Hermanas y hermanos: Yo recibí del Señor mismo lo que a mi vez les he enseñado. Que el Señor Jesús, la noche en que fue entregado, tomó el pan, y después de dar gracias lo partió, diciendo: “Esto es mi cuerpo que es entregado por ustedes: hagan esto en memoria mía”. De la misma manera, tomando la copa después de haber cenado dijo: “Esta copa es la Nueva Alianza en mi sangre. Siempre que beban de ella, háganlo en memoria mía”. Así, pues, cada vez que comen de este pan y beben de la copa, están anunciando la muerte del Señor hasta que venga.

 

Salmo de hoy: Compartimos el pan, en la construcción de la nueva sociedad

 

+ Quien comparte el pan y el vino promueve la comunión, con la lucha y el camino, de Jesús en su pasión.

+ Compartimos la comida, en el duro caminar, de tu pueblo tan hambriento que lucha por mejorar sus condiciones de vida y poderse organizar.

+ Al compartir el pan de la mesa solidaria vive la comunidad, para seguir adelante en la lucha por la vida digna, que busca por mejorar sus condiciones de vida y poderse organizar.

 

Lect. Evangélica: Lucas 9,11-17. Todos comieron cuanto quisieron y se reco­gieron doce ca­nastos de sobras.

 

Introducción L. Ev.: Durante su vida pública Jesús iba anunciando el Evangelio y realizando acciones solidarias que acompañaban el anuncio evangélico que hacía. Y es que un hecho bueno dice más que mil palabras. Jesús multiplica el pan y da de comer a la gente. Se preocupa por todas las necesidades del ser humano. Des­pués también les hablará del pan de vida que quita el hambre para siempre.

 

Texto: En aquel tiempo, Jesús se puso a hablar a la gente del Reino de Dios, y devolvió la salud a las y los que necesitaban curación. El día comenzaba a decli­nar. Los Doce se acercaron para decirle: “despide a la gente. Que vayan a las aldeas y pueblecitos de los alrededores en busca de alojamiento y comida, por­que aquí estamos en un lugar solitario”. Jesús les contestó: “Denles ustedes mismos de comer”. Ellos y ellas dijeron: “No tenemos más que cinco panes y dos pesca­dos, a menos que fuéramos nosotros y nosotras mismos/as a comprar alimento para todo este gentío”. Porque había unas cinco mil personas. Pero Jesús dijo a sus discípu­los y discípulas: “Háganlos sentarse en grupos de cincuenta”. Así hicieron los discípulos y discípulas, y todos y todas se sentaron. Jesús entonces tomó los cinco panes y los dos pescados, levantó los ojos al cielo, dijo la bendición, los partió y se los entregó a sus discípulos y discípulas para que se los distribuyeran a la gente. Todos y todas comieron cuanto quisieron y se recogieron doce canastos de sobras.

DIÁLOGO COMUNITARIO, GRUPAL O FAMILIAR

1.       La exigencia de compartir lo que se es y lo que se tiene

            Después de volver de la misión que Jesús les había encomendado, las y los discípulos de Jesús estaban probablemente cansados y querían poner fin a la jornada, para descansar un poco. Por eso proponen a Jesús que despida a la gente que lo seguía para que buscasen alojamiento y comida en los pueblos cercanos. Sin embargo Jesús tiene otra cosa en mente. A las y los seguidores de Jesús les toca en ese momento organizarse para dar de comer a la gente. Por eso Jesús dice directamente: “Denles ustedes mismos de comer” (Lc 9,13).

La negativa de los discípulos y discípulas de Jesús está guiada por el sentido común; lo sienten, no tienen ni alimento ni probablemente dinero (Lc 9,13). Piensan como la gente que viven en medio de un sistema social injusto. En esa sociedad la única forma de conseguir el alimento es yendo a comprarlo a aquellas personas que han almacenado la comida o que han acaparado los recursos y riquezas que pertenecen a la mayoría. Pero Jesús les invita a compartir desde lo poco que se tiene. Es un gesto que no tiene límites, el amor es siempre abundante y ordenado: la gente debe acomodarse en “grupos de unos cincuenta” (Lc 9,14).

Jesús entonces, después de bendecir los 5 panes y los dos pescados, entrega el alimento multiplicado para que los discípulos y discípulas los repartan a la gente. La multitud come a gusto y las y los hambrientos son saciados; el alimento compartido es otro signo del Proyecto de Vida Digna, porque de este depende la vida. Las personas que comieron fueron 5 mil varones y si contando  las mujeres, las niñas y los niños probablemente serían unas 15,000 personas (Cf. Lc 9,16; Mt 14,21).

El alimento no solo da para todas las personas, sino que hasta sobra: 12 canastos. La cifra es simbólica: hay alimento en abundancia para todo el pueblo (para las y los descendientes de las 12 tribus de Israel).

El texto de la multiplicación de los panes desafía nuestra fe. No podemos responder al hambre que hay en nuestras comunidades, en nuestro país, en nuestro Caribe, en América Latina y el mundo, diciendo que no tenemos de donde dar. Compartir, desde lo poco que se tiene, es un signo del Proyecto de Vida Plena. Esto lo experimentan sobre todo las personas más débiles y marginadas de nuestras comunidades. Lo cual no quiere decir que no debamos seguir luchando por cambiar las estructuras sociales injustas, que permiten que unos tengan muchos alimentos acumulados en sus supermercados, bodegas y mercados, mientras otros y otras pasan hambre.

2.       Mantener viva la memoria de la liberación: pan y vino

Vino y pan se convierten en la memoria de la última cena de Jesús con sus discípulos y discípulas, porque vino y pan son alimentos básicos del pueblo de Jesús. Ese fue el signo, el del alimento, que Jesús escogió para hacerse presente en medio de nosotros y nosotras que somos su pueblo. Jesús cenó con sus discípulos y discípulas y la memoria y renovación de esa Cena mantiene viva, en la comunidad cristiana, la memoria de la vida plena y solidaria de Jesús (1 Cor 11,23-26).

Cada vez que celebramos la memoria de la última Cena de Jesús, recordamos y hacemos presente (eso significa la palabra “memorial”) la vida solidaria y plena de Jesús.

Como creyentes y como comunidad valoramos la entrega de Jesús por su pueblo y tomamos conciencia de que sólo vale la pena sacrificarse cuando el sacrificio que hacemos trae la vida a las y los demás. Por eso, no tienen sentido los sacrificios que son im­puestos por algunas personas de esta sociedad, que ponen sobre los hombros de la gente cargas insoportables con el único objetivo de acumular más poder y más recursos económicos en sus cuentas bancarias y permitir que unas cuantas personas acapa­ren los bienes que pertenecen a todos y todas. Como comunidad de fe nos toca denunciar esa situación y trabajar para que cambien las reglas de juego de la sociedad, para permitir que el alimento sea mejor repartido.

Las y los primeros cristianos celebraban la Cena de Jesús o Fracción del pan, en las casas. Hacían una cena fraterna y recordaban las palabras pronunciadas por Jesús al bendecir el pan y la copa de vino. Pero comenzaron a surgir problemas en el interior de las comunidades porque algunos y algunas pasaban hambre mientras otros y otras tenían demasiados alimentos. En la comunidad de Corinto parece que cada persona traía sus alimentos y luego eran compartidos; pero algunos se adelantaban y se comían todo lo que habían traído. Así, cuando llegaban las y los últimos, probablemente los más pobres, no quedaba mucho para compartir. Naturalmente, Pablo les declara que esa ya no es la memoria de la última cena de Jesús (1 Cor 11,20).

Hoy en día también podemos celebrar la Cena de Jesús como un rito vacío, sin pre­ocuparnos mucho por la suerte de las y los hermanos más necesitados. Cuando esto sucede, la celebra­ción que hacemos pierde su carácter de encuentro fraterno, de encuentro sororal y se convierte en una farsa. Por esto es necesario que nuestras celebraciones sean realmente comunitarias, reunión de personas que viven entre ellas el mandamiento del amor y que estén empeñadas en la realización de compromisos concretos de pro­moción humana y de defensa de la vida, allí en donde ésta esté amenaza­da por el desarrollo de la injusticia estructural y la dominación sistemática.

 

Para la plegaria de las y los participantes

  1. Para que estemos siempre dispuestos y dispuestas a compartir nuestro pan con quien lo necesite y luchar para que el alimento llegue a cada familia.
  2. Para que seamos capaces de fortalecer nuestra fe y nuestro compromiso en la celebración de la memoria de la Cena de Jesús.
  3. Para que seamos capaces de unir celebración de fe con el compromiso comunitario.

 

Exhortación final: En esta semana que celebramos la fiesta del Cuerpo del Señor, descubrimos la necesidad de seguir anunciando el proyecto de Vida Plena y acompañando esa proclamación con obras concretas de solidaridad. Se nos invita a compartir desde lo poco que tenemos con la conciencia de que cuando se comparte el alimento este alcanza para todos y todas y hasta sobra. En el memorial de la celebración de la Cena del Señor al utilizar los signos de Pan y vino hacemos memoria de Jesús y de su entrega por nosotros y nosotras. Por eso, nuestras celebraciones tienen que ser compartidas por personas que verdaderamente estén comprometidas con el Proyecto de Vida Digna.


Reflexiones bíblicas semanales. Mayo 2011

mayo 3, 2011

Red Ecuménica Bíblica Dominicana (REBIDOM)

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Reflexiones bíblicas semanales. Mayo 2011

 

 EL RESUCITADO ENVÍA PARA LA MISION SALVADORA Y LIBERADORA A2ºP (1-7/5/2011)

Introducción: Jesús Resucitado nos convoca para invitarnos a seguir viviendo la fe en comunidad de amor. El nos da su Espíritu para que sepamos mantener la fe en medio de las situaciones más difíciles. Que la Palabra que reflexionaremos y los proyectos solidarios que compartimos nos fortalezcan para que seamos testigas y testigos creíbles del Jesús Resucitado.

Primera Lectura: Hechos de los Apóstoles 2,42-47. Compartían todo cuanto tenían

Introducción P.T:   La lectura que leemos a continuación nos habla de la forma de vida de las y los primeros cristianos. Su ejemplo puede ayudarnos a descubrir cómo vivir la fe hoy, en cada una de nuestras comunidades. El texto que leeremos en esta primera lectura nos presenta un ideal de vida para nosotros y nosotras que queremos ser, como las y los primeros cristianos, testigos/as del Proyecto de Vida Digna propuesto y vivido por Jesús.

Texto: Las hermanas y los hermanos acudían asiduamente a la enseñanza de las y los apóstoles, a la convivencia, a la fracción del pan y a las oraciones

Toda la gente estaba asombrada, ya que se multiplicaban los prodigios y milagros hechos por las y los apóstoles en Jerusalén

Las y los creyentes vivían unidas y unidos y compartían todo cuanto tenían. Vendían sus bienes y propiedades y se repartían de acuerdo a lo que cada uno de ellas y ellos necesitaban.

Acudían diariamente al Templo con mucho entusiasmo y con un mismo espíritu y `compartían el pan’ en sus casas, comiendo con alegría y sencillez

Alababan a Dios y gozaban de la simpatía de todo el pueblo; y Jesús hacía que las y los salvados cada día se integraran a la Iglesia en mayor número.

Salmo de hoy: ¡Qué bueno es vivir unidas y unidos, en comunidad bien comprometidas y comprometidos!

 

  • Mira a tu pueblo, cómo está explotado e inconsciente; no te hagas la ciega o el ciego; no pases de lado.
  • Vivamos la fe y el compromiso cotidiano en comunidad; así cambiaremos de mentalidad.
  • Construyamos juntos y juntas el Proyecto de fraternidad y sororidad; compartiendo todo en comunidad.

Lect. Evangélica: Juan 20,19-31. La paz esté con ustedes

Introducción L. Ev.: La lectura que hacemos a continuación nos habla de la aparición del Jesús crucificado a sus discípulos y discípulas. Las apariciones del Jesús resucitado tenían por finalidad demostrar a sus seguidoras y seguidores que él estaba realmente vivo, mediante su Espíritu para enviar a sus discípulos y discípulas a realizar la misión evangelizadora en medio de todos los pueblos.

Texto: La tarde de ese mismo día, el primero de la semana, los discípulos y discípulas estaban a puertas cerradas por miedo a los judíos. Jesús se hizo presente allí, de pie en medio de ellos y ellas.

Les dijo: “La paz sea con ustedes.” Después de saludarles así, les mostró las manos y el costado. Las discípulas y los discípulos se llenaron de gozo al ver a Jesús.

El les volvió a decir: “La paz esté con ustedes. Así como el Padre me envió a mí, así las y los envío a ustedes.” Dicho esto, sopló sobre ellos y ellas: “Reciban el Espíritu Santo; a quienes ustedes perdonen, queden perdonados, y a quienes no libren de sus pecados, queden atados.”

Uno de los Doce no estaba cuando vino Jesús. Era Tomás, llamado el Gemelo. Los otros discípulos y discípulas, pues, le dijeron: “Vimos a Jesús.” Contestó: “No creeré sino cuando vea la marca de los clavos en sus manos, meta mis dedos en el lugar de los clavos y palpe la herida del costado.”

Ocho días después, las discípulas y los discípulos estaban de nuevo reunidos dentro, y Tomás con ellas y ellos. Se presentó Jesús a pesar de estar las puertas cerradas, y se puso de pie en medio de ellas y ellos.

Les dijo: “La paz sea con ustedes.” Después dijo a Tomás: “Ven acá, mira mis manos; extiende tu mano y palpa mi costado. En adelante no seas incrédulo, sino persona de fe.”

Tomás exclamó: “Tú eres mi Señor y mi Dios.” Jesús le dijo: “Tú crees porque has visto. ¡Felices quienes crean sin haber visto!”

Muchas otras señales milagrosas hizo Jesús en presencia de sus discípulos y discípulas, que no están escritas en este libro. Estas han sido escritas para que crean que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios; crean, y, por su Nombre, tendrán vida.

             DIALOGO COMUNITARIO, GRUPAL O FAMILIAR

 

1. ¿Cómo podemos tener como modelo la forma de vida de las primeras comunidades cristianas?

2. ¿Por qué Tomás no creyó que Jesús estaba vivo?

1.       La vida de las primeras comunidades cristianas

 

Lucas que escribe el libro de los Hechos de los Apóstoles, habla de las primeras comunidades idealizándolas un poco. De hecho él quiere poner a la primera comunidad de Jerusalén como ejemplo para las comunidades del Asia Menor, a las cuales él dirige su escrito. Entre los elementos que estaban presentes en la vida de la primera comunidad cristiana están: a) La unidad que existía en la comunidad; b) La catequesis continua; c) Una celebración que llamaban “la fracción del pan”; d) celebraban comidas comunitarias en un clima de alegría y de sencillez; e) realizaban milagros y prodigios; f) vendían todo lo que tenían y lo repartían de acuerdo a las necesidades de cada uno/a.

Esta lectura puede servirnos para hacer un examen de conciencia y para revisar la vida de nuestras comunidades cristianas y de nuestras organizaciones solidarias. ¿Cuáles de los elementos que aparecían en las primeras comunidades están presentes en nuestra comunidad, en nuestra organización? ¿Cuáles faltan? ¿Qué podemos hacer para que esos elementos se hagan presentes?

      2. Creer en Jesús resucitado sin verlo

 

Jesús se apareció a sus discípulos y discípulas después de su resurrección. Pero faltaba una persona, Tomás. Cuando los demás compañeros y compañeras le dijeron que habían visto a Jesús, éste no creyó. Y dijo que si no lo veía personalmente no creería; él necesitaba ver la marca de los clavos en las manos y meter los dedos en el lugar de los clavos, así como palpar la herida del costado. Tomás quería, por tanto, asegurarse que el personaje que se aparecía era realmente el mismo Jesús que él había conocido.

Nosotras y nosotros podemos tener también la tentación de no creer en la Palabra de Jesús. Muchas veces queremos que el Dios de Jesús nos hable directamente, o que nos haga ver una visión. Sin embargo se nos pide saber creer en el Jesús, que está presente en la comunidad por medio de su Espíritu  y nos envía a realizar la misión de ser testigas y testigos de su amor solidario.

Para la plegaria de las y los participantes:

  1. Para que la iglesia de Jesús sea más la Comunidad que vive y anuncia el Evangelio, que un grupo con fuerza social. Roguemos…
  2. Para que nuestra comunidad y nuestro pueblo, avancen por los caminos de la justicia, la paz y la igualdad entre todas las personas. Roguemos…
  3. Para que el Espíritu de Jesús aumente cada día nuestra fe y nuestra confianza en El, y sepamos descubrir los mil gestos de amor solidario  que a diario se producen a nuestro alrededor. Roguemos…

Exhortación final: Como a las y los primeros seguidores Jesús nos envía a anunciar su mensaje liberador a todas aquellas personas que viven a nuestro alrededor. Que las dificultades de la vida diaria no nos impidan realizar este trabajo. Que el Espíritu, don del Jesús Resucitado, nos acompañe hoy y siempre para realizar la misión de fortalecer el Proyecto de Vida Digna para todas y todos, para los seres vivos y para la naturaleza.

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UN PEREGRINO SOLIDARIO QUE ACOMPAÑA EN EL CAMINO A3ºP (8-14/5/2011)

Introducción: Jesús había anunciado y vivido un Proyecto de vida fundamentado en los valores del amor y de la solidaridad. El acompañó su anuncio con acciones solidarias. El nos dio su Espíritu que está presente en medio de nuestra comunidad. El nos ha congregado para que hagamos presente su memoria y su invitación a asumir, como él, un compromiso decidido con la Vida Digna de toda la comunidad y en especial de las personas más empobrecidas y excluidas.

Primera Lectura: Hechos de los Apóstoles  2,14.22-33. Quien asuma el Proyecto anunciado y vivido por Jesús, se salvará

Introducción P.L.: Pedro junto con sus compañeras y compañeros habla al pueblo congregado en el día de Pentecostés. Les dice que se está haciendo realidad el plan salvador y liberador anunciado por el Jesús histórico. Al comprobar que Jesús había resucitado, fortalecen su fe y se convierten en testigas y testigos/as creíbles de este importante acontecimiento.

Texto: Pedro se presentó con los Once; levantó su voz y habló en esta forma: `Hombres y mujeres de Judea y todos ustedes que están de paso en Jerusalén entiendan lo que pasa y pongan atención a mis palabras. No estamos borrachos y borrachas, como ustedes piensan, ya que apenas son las nueve de la mañana. Pero ha llegado lo anunciado por el profeta Joel: “Sucederá en los últimos días, dice Dios, derramaré mi Espíritu sobre todos los mortales; sus hijos y sus hijas profetizarán; y las y los jóvenes tendrán visiones, y las personas ancianas tendrán sueño.

En esos días yo derramaré mi Espíritu sobre mis servidores y mis servidoras y profetizarán

Haré cosas maravillosas arriba en el cielo, y señales milagrosas, abajo en la tierra. El sol se convertirá en tinieblas, y la luna en sangre, antes que llegue el día del Señor, día grande y glorioso. Y todo el que invoque el Nombre del Señor se salvará.”

Israelitas, escuchen mis palabras: Dios había dado autoridad a Jesús de Nazaret entre todas y todos ustedes: Hizo por medio de él milagros, prodigios y cosas maravillosas, como ustedes saben. Sin embargo, ustedes lo entregaron a los malvados, dándole muerte, clavándolo en la cruz, y así llevaron a efecto el plan de Dios que conoció todo esto de antemano. A él, Dios lo resucitó y lo libró de los dolores de la muerte, porque de ningún modo podía quedar bajo su dominio. De él hablaba David en un salmo, al decir: Veía continuamente al Señor delante de mí, puesto que está a mi derecha para que no vacile, por eso, mi corazón se ha alegrado y te alabo muy gozoso, y hasta mi cuerpo esperará en paz. Porque no abandonarás mi alma en el lugar de los muertos ni permitirás que tu servidor sufra la corrupción. Me has dado a conocer caminos de vida; me llenarás de gozo con tu presencia.

Hermanas y hermanos, permítanme que le diga con toda claridad: el patriarca David murió y fue sepultado, y su tumba permanece entre nosotras y nosotros hasta ahora. Pero, como él era profeta, sabía que un descendiente de su sangre se sentaría en su trono, según Dios le había asegurado con juramento. Por eso vio de antemano la resurrección del Mesías y de él habló al decir que no fue abandonado entre los muertos, ni su carne fue corrompida

Este Mesías es Jesús, y nosotras y nosotros somos testigos de que Dios lo resucitó. Y, engrandecido por la mano poderosa de Dios, ha recibido del Padre el Espíritu Santo prometido: hoy lo acaba de derramar, como ustedes ven y oyen.

Salmo de hoy: Compañero Jesús, tú nos acompañas en el camino de la vida y de la lucha solidaria

 Compañero  Jesús, tú te identificas con nosotras y nosotros y no con la clase opresora, que exprime y devora a la comunidad

  • Compañero Jesús, tú te identificas con el pueblo oprimido, con el pueblo mío sediento de justicia, transparencia y dignidad.
  • Compañero Jesús, tú te identificas con quienes luchan día a día por conseguir una Vida Digna para todos y todas y sobre todo para los sectores sociales conscientes, empobrecidos, y luchadores.

Lect. Evangélica: Lucas 24,13-35. Le reconocieron al partir el pan

Introducción L. Ev.: El Evangelista Lucas nos presenta el relato de la aparición de Jesús a dos discípulos que iban de camino al pueblo de Emaús. Jesús se hace presente en medio de ellos y les acompaña en el camino. Al partir el pan ellos reconocen a Jesús y llenos de alegría salen para Jerusalén para anunciar el hecho a los demás compañeros y compañeras.

Texto: Ese mismo día, dos discípulos iban de camino a un pueblecito llamado Emaús, a unos once kilómetros de Jerusalén, conversando de todo lo que había pasado

Mientras conversaban y discutían, Jesús en persona se les acercó y se puso a caminar a su lado, pero algo impedía que  sus ojos  lo reconocieran. Jesús les dijo: “¿Qué es lo que van conversando juntos por el camino?” Ellos se detuvieron, con la cara triste.

Uno de ellos, llamado Cleofás le contestó: “¿Cómo, así que tú eres el único peregrino en Jerusalén que no sabe lo que pasó en estos días?” `¿Qué pasó?’, preguntó Jesús. Le contestaron: “Todo ese asunto de Jesús Nazareno. Este hombre se manifestó como un profeta poderoso en obras y palabras, acepto tanto por Dios como por el pueblo entero. Hace unos días, los jefes de los sacerdotes y los jefes de nuestra nación lo hicieron condenar a muerte y clavar en la cruz. Nosotros esperábamos, creyendo que él era el que ha de libertar a Israel; pero a todo esto van dos días que sucedieron estas cosas. En realidad, algunas mujeres de nuestro grupo nos dejaron sorprendidos. Fueron muy de mañana al sepulcro y, al no hallar su cuerpo, volvieron a contarnos que se les habían aparecido unos ángeles que decían que estaba vivo. Algunos de los compañeros nuestros fueron al sepulcro y hallaron todo tal como habían dicho las mujeres; pero a él no lo vieron.”

Entonces Jesús les dijo: “¡Qué poco entienden ustedes y cuánto les cuesta creer todo lo que anunciaron los profetas! ¿No tenía que ser así y que el Cristo padeciera para entrar en su Gloria?”

Y comenzando por Moisés y recorriendo todos los profetas, les interpretó todo lo que las Escrituras decían sobre él. Cuando ya estaban cerca del pueblo al que ellos iban, él aparentó seguir adelante.

Pero le insistieron, diciéndole: “Quédate con nosotros, porque cae la tarde y se termina el día.” Entró entonces para quedarse con ellos.

Una vez que estuvo a la mesa con ellos, tomó el pan, lo bendijo, lo partió y se lo dio. En ese momento se les abrieron los ojos y lo reconocieron, pero ya había desaparecido.

Se dijeron uno al otro: “¿No sentíamos arder nuestro corazón cuando nos hablaba en el camino y nos explicaba las Escrituras?”

Y en ese mismo momento se levantaron para volver a Jerusalén. Allí encontraron reunidos a los Once y a los de su grupo. Estos les dijeron: “¡Es verdad! El Señor resucitó y se dejó ver por Simón.”

Ellos, por su parte, contaron lo sucedido en el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan.

DIALOGO COMUNITARIO, GRUPAL O FAMILIAR

  1. ¿Por qué Jesús se apareció en el camino de Emaús?
  2. ¿Por qué los discípulos y las discípulas reconocieron a Jesús al partir el pan y  volvieron a Jerusalén para contar lo sucedido?

1. Un compañero solidario en el camino

En la historia de fe del pueblo de Israel, y sobre todo a partir de la experiencia de la liberación de la esclavitud de Egipto se ha creído en una divinidad solidaria que ha querido estar cerca de las personas que forman parte de un pueblo que quiere construir un Proyecto de Vida Digna. Es por tanto un Dios cercano. Su nombre era Yahvé, que significa: el que es, el que está.

Jesús también, a lo largo de su vida, se mostró cercano a su pueblo. Pasó la mayor parte de su vida en el humilde caserío de Nazaret y se mostró como uno más. Se acercó durante su vida a los/as considerados/as pecadores/as, a los/as marginados/as, a los/as necesitados/as de su amor salvador y solidario. También se acerca y se pone en el camino de los discípulos desanimados de Emaús para hacerle entender el Proyecto de Vida Digna y Liberada, anunciado y vivido por Jesús.

También hoy nuestras comunidades están llamadas a insertarse y a inculturarse, a meterse en la vida de nuestro pueblo, para anunciar un mensaje que transforme la realidad personal y social y que invite a las comunidades y organizaciones a involucrarse en la construcción de un Proyecto de sociedad fundamentado en la justicia y en la inclusión social. Esto se convierte en un gran reto para nuestros espacios organizativos y redes sociales.

2. Lo reconocieron al partir el pan y volvieron a la comunidad a contar lo sucedido

Cuando Lucas escribe su Evangelio, hacia el año 80 d.e.c las y los primeros cristianos se reunían por las tardes, cenaban juntos y recordaban la bendición que Jesús había hecho sobre el pan y el vino en la última cena.

Los discípulos de Jesús reconocen a Jesús precisamente al compartir el pan. Compartir el pan es signo de fraternidad, de vida compartida, pues el pan es el signo de lo más indispensable que necesitamos para vivir.

Al reconocer al Señor al partir el pan, los discípulos entendieron que el Señor realmente estaba vivo. El mismo le había ayudado a entender su vida, pasión y muerte. El mismo les había hecho pasar del desánimo a un estado en el cual el corazón ardía. Ahora todo había cambiado. La certeza de que el Señor estaba vivo les devolvía el ánimo y la alegría. Entonces había que anunciar ese gran acontecimiento.

Como comunidad cristiana y como organizaciones solidarias deberíamos estar conscientes de que debemos compartir el pan de la Palabra y del Espíritu que nos fortalece y nos exige el saber compartir también el pan de cada día con los hermanos y hermanas y luchar para que en la sociedad en que vivimos el pan alcance para todos y todas. Por eso en nuestra oración decimos con frecuencia: “Danos hoy nuestro pan de cada día” (Mt 6,11).

Para la oración de las y los participantes:

         1.  Para que las comunidades de fe den testimonio de su fe y su esperanza anunciando de palabra y obra al Dios de vivos que ha               resucitado   a Jesús. Roguemos….

2.  Para que nuestra comunidad avance en el camino de la paz, la justicia y el respeto a los derechos humanos. Roguemos…

3.  Para que nos esforcemos en tener un conocimiento cada día más profundo de las Escrituras que nos lleve a sentir más cercano a Dios y a ser más solidarios/as con los/as hermanos. Roguemos…

Exhortación final: Nosotros, como los discípulos de Emaús, hemos reconocido al Señor al partir el pan y al escuchar su Palabra. Ahora nos toca hacernos compañeros y compañeras de camino de tantas personas que se encuentran desanimadas y sin ganas para seguir luchando. La presencia de Jesús en nuestra comunidad resulta transformadora de la persona. A nosotros y nosotras nos toca hacer a Jesús presente en medio de la realidad que vivimos.

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JESUS ES UN BUEN PASTOR A4ºP (15-21/5/11)

Introducción: Jesús es un buen pastor que durante su presencia histórica en la tierra de Israel ha vivido coherentemente con el mensaje salvador, liberador y solidario que anunciaba. Nos reunimos para celebrar con alegría el acontecimiento de su vida solidaria y de su resurrección, después de ser asesinado por los sectores del poder económico-político y religioso de su tiempo. Ojalá sepamos como él, convertirnos en pastoras y pastores para nuestras comunidades y organizaciones.

Primera Lectura: Hechos 2,14a.36-41. El Jesús crucificado y solidario sigue presente en su comunidad

Introducción P.L.:  Hablando a la multitud que se congregó en Jerusalén en el día de Pentecostés, Pedro señala que el Jesús histórico, que había sido crucificado por los poderosos de su sociedad, había sido resucitado por la decisión de una divinidad solidaria con quien lucha por la causa de la justicia.

Texto: Entonces Pedro se presentó con los Once; levantó su voz y habló en esta forma: `Hombres y mujeres de Judea y todas las personas que están de paso en Jerusalén, entiendan lo que pasa y pongan atención a mis palabras

Sepa entonces con seguridad toda la gente de Israel, que Dios ha hecho Señor y Cristo a este Jesús a quien ustedes crucificaron.’

Al oír esto, se afligieron profundamente. Dijeron, pues, a Pedro y a las y los demás apóstoles: `Hermanos, hermanas, ¿qué debemos hacer?’

Pedro les contestó: `Conviértanse y háganse bautizar cada uno de ustedes en el Nombre de Jesucristo, para que sus pecados sean perdonados. Y Dios les dará el Espíritu Santo; porque la promesa es para ustedes, para sus hijos e hijas y para las y los extranjeros a las y los que el Señor llame.’

Con muchas otras palabras, Pedro daba testimonio y los animaba: `Sálvense de esta generación descarriada.’ Las personas que creyeron, fueron bautizadas, y, ese día, se les unieron alrededor de tres mil personas.

Salmo de hoy: Jesús es un buen pastor

 *   Aunque tengamos dificultades en la vida familiar y comunitaria, contamos con la compañía de su Espíritu liberador que actúa por medio de la comunidad.

  • Aunque de momento perdamos la esperanza, su Espíritu fortalece nuestra fe y nos envía a la misión.
  • Aunque la lucha se hace difícil y de momento perdemos las ganas de continuar, su amor solidario nos acompaña en el camino y las hermanas y hermanos nos animamos mutuamente en el camino.

 

Lect. Evangélica: Juan 10,1-10. Jesús es el buen pastor

Introducción L. Ev.: En la lectura que haremos a continuación, Jesús se compara con un buen pastor que cuida y conoce a sus ovejas. El se distingue de las y los demás pastores por su dedicación a las ovejas y porque sólo piensa en el bien de las mismas. Además las defiende de los peligros que las acechan.

Texto: `En verdad les digo, quien no entra por la puerta al corral de las ovejas, sino por cualquier otra parte, es un ladrón y un salteador. Pero el pastor de las ovejas entra por la puerta. EL cuidador les abre, y las ovejas escuchan su voz: llama por su nombre a cada una de sus ovejas y las saca fuera del corra. Cuando ha sacado a todas las que son suyas, va caminando al frente de ellas, y lo siguen porque conocen su voz. A otro no lo seguirán: más bien huirán de él porque desconocen la voz del extraño.’

Jesús propuso esta comparación, pero ellos y ellas no comprendieron lo que les quería decir

Jesús, pues, tomó de nuevo la palabra: `En verdad, les digo: Yo soy el pastor de las ovejas. Todos los que se presentaron son ladrones y malhechores; pero las ovejas no les hicieron caso. Yo soy la Puerta: quien entra por mí está a salvo

Circula libremente y encuentra alimento. El ladrón entra solamente a robar, a matar y a destruir. Yo, en cambio, vine para que tengan vida y sean colmados y colmadas.

     DIÁLOGO COMUNITARIO, GRUPAL O FAMILIAR

  1. ¿Por qué Jesús se compara con un pastor?
  2. ¿Cuál es el Proyecto de Vida Digna que Jesús propone?

1.       Yo soy el buen pastor

En la tierra de Jesús la mayor parte del territorio es desértico. Las pocas tierras fértiles que hay se dedican al cultivo. Por eso hay poca hierba para las ovejas. Esto determina que el pastor de ovejas tenga que estar buscando comida para sus ovejas y buscando el lugar más adecuado para que las ovejas puedan alimentarse.

Por otro lado, el trabajo de pastor era considerado como un oficio despreciado, pues los pastores tenían la fama de ser ladrones, pues muchas veces integraban a sus rebaños algunas ovejas que no les pertenecía.

Jesús no se avergüenza en compararse con un pastor. De hecho él es el buen pastor el que da la vida por sus ovejas que somos todas y todos nosotros.

A nosotras y nosotros como miembros de una comunidad cristiana nos toca también en convertirnos en pastores de los hermanos y hermanas que todavía no pertenecen al rebaño de Jesús.

2. Jesús propone un proyecto de vida verdadera

Toda la vida y la obra de Jesús tenían por finalidad que los hombres y las mujeres vivieran un Vida Digna y feliz. El proyecto originario del Dios de Israel era, según el libro del Génesis que los seres humanos vivieran en armonía entre ellos y ellas, con los demás seres vivos y con la naturaleza. Pero la presencia de los antivalores del egoísmo y la injusticia entraron en las relaciones humanas; entonces el plan originario se vio amenazado. Pero Jesús asumió el rescate de ese plan de

Vida Buena.

Como comunidad tenemos el desafío de hacer que ese Proyecto de Vida de Jesús anunciado y vivido por Jesús involucre e integre a un mayor número de personas. De ninguna manera debemos reservarnos la participación en ese proyecto sólo para un pequeño grupo. Es necesario compartirlo con el mayor número posible de personas, organizaciones y redes sociales, dispuestas a asumir el reto de construir el proyecto de Vida Digna.

Como comunidad nos toca vivir una suerte parecida a la de Jesús. Por lo general, nosotras y nosotros no somos gente de mucho prestigio social y nuestro poder e incidencia social los construimos con la fuerza de nuestra unión solidaria. La mayor parte de nuestras comunidades cristianas y de nuestras organizaciones están constituidas por personas empobrecidas y sencillas. Pero a través de nosotros y nosotras, y a pesar de nuestra debilidad, seguimos contando con la fuerza del Espíritu de Jesús y de nuestra unión solidaria.

Para la plegaria de las y los participantes

 

  1. Por todas las personas que en las comunidades de fe y en las organizaciones solidarias hacen el servicio del liderazgo para que lo hagan como buenos pastores y pastoras. Roguemos.
  2. Por las y los pastores que han perdido el entusiasmo, para que retomen su misión con vocación servidora. Roguemos.
  3. Por quienes se están preparando para asumir un liderazgo en las comunidades y en las organizaciones comunitarias para que lo hagan con conciencia ética y política y con responsabilidad personal, comunitaria y social.

Exhortación final: Hemos celebrado con alegría la presencia del Jesús “Buen Pastor” en medio de nuestras comunidades y organizaciones solidarias. Nos hemos alegrado al oír, una vez más, que contamos con el ejemplo y con el Espíritu liberador de Jesús, buen pastor. A nosotras y nosotros nos toca también convertirnos en pastoras y pastores para aquellas personas que necesitan y desean integrarse al Proyecto de construcción de una vida digna. Invitar a esos hermanos y hermanas a integrarse a las comunidades cristianas comprometidas y a nuestras organizaciones y redes comunitarias puede ser un buen compromiso para la próxima semana y para siempre.

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JESUS ES CAMINO, VERDAD Y  VIDA A5ºP (22-28/5/2011)

Introducción: Nos con­gregamos porque tenemos fe en un Proyecto de Vida Justa y Solidaria que tiene como modelo a Jesús, que se nos presenta como Camino, Verdad y la Vida. Si somos capaces de aceptar su propuesta de vida, nos convertiremos en discípulos y discípulas que den testi­monio de su presencia en medio de nuestra comunidad y de nuestro país.

Primera Lectura: Hechos de los Apóstoles 6,1-7. Se organiza el servicio solidario a las viudas

 Introducción P.L.: En toda comunidad cristiana y en toda organización solidaria es necesario organizar los diferentes ministe­rios para realizar los servicios que necesita el grupo o comunidad de fe. En la siguiente lectura se nos dice cómo los primeros cristianos y cristianas eligieron a 7 personas para hacer el servicio de suministrar los alimentos diarios a las viu­das del grupo de las y los cristianos helenistas. Mientras tanto otro grupo se dedicaba al ministerio del anuncio de la Palabra y la animación de la oración.

Texto: Por aquellos días, habiendo aumentado el número de los discípulos y discípulas, los helenistas se quejaron contra los hebreos, porque sus viudas eran desatendidas en el servicio diario.

Los Doce reunieron la Asamblea de los discípulos y discípulas y les dijeron: “No es conveniente que descuidemos la Palabra de Dios por el servicio de las mesas: ¿qué les parece? Busquen, pues, de entre ustedes a siete hombres de buena fa­ma, llenos de sabiduría y Espíritu, para confiarles este oficio. Nosotros nos dedicaremos a la oración y al ministerio de la palabra.”

Toda la asamblea estuvo de acuerdo y eligieron a Esteban, hombre lleno de fe y Espíritu Santo, a Felipe, Prócoro, Nicanor, Timón, Parmenas y a Nico­lás, prosélito de Antioquía; los presentaron a los apóstoles, quienes, después de orar, les impusieron las manos.

La Palabra de Dios se difundía y el número de los discípulos en Jerusa­lén aumentaban considerablemente. Incluso un gran número de sacerdotes acepta­ron la fe.

Salmo de hoy: Somos invitados e invitadas a realizar nuestro servicio comunitario con amor solidario

 *           La familia, la comunidad y la sociedad, necesitan de personas que hagan su servicio con conciencia y responsabilidad.

  • El servicio familiar y comunitario necesita de corazones generosos dispuestos a hacerse solidarios con quienes sufren las consecuencias del empobrecimiento y la exclusión social.
  • Nuestros servicios están al servicio de la construcción de un Proyecto de Vida Digna para todas y todos.

 

Lect. Evangélica: Juan 14,1-12. Jesús es Camino, Verdad y Vida

Introducción L. Ev.: Según el evangelista Juan, Jesús durante la Ultima Cena dirigió a sus discípulos y discípulas un largo discurso en el que les hablaba de aquellas cosas que ellos y ellas debían tener en cuenta para vivir la una vida comprometida con un Proyecto solidario de Vida Digna. El se presenta como el Camino, Verdad y Vida que ellos y ellas debían seguir siempre, sin turbarse ni desanimarse.

Texto: En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulas y discípulos: “No se turben: ustedes creen en Dios: crean también en mí. En la Casa de mi Padre hay muchas mansio­nes, y voy allá a prepararles un lugar (si no fuera así, se lo habría dicho). Pero, si me voy a prepararles un lugar, es que volveré y los llevaré junto a mí, para que, donde yo estoy, estén también ustedes.

Para ir a donde voy, ustedes saben el camino.” Tomás le dijo: “Señor, no sabemos a dónde vas, ¿cómo vamos a conocer el camino?”

Jesús contestó: “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie viene al Padre sino por mí. Si me conocen a mí, también conocerán al Padre. Desde ya, ustedes lo conocen y lo han visto.”

Felipe le dijo: “Señor, muéstranos al Padre y eso nos basta.” Jesús res­pondió: “Hace tanto tiempo que estoy con ustedes ¿y todavía no me conoces, Felipe? El que me ha visto a mí ha visto al Padre. ¿Cómo, pues, dices: Mués­tranos al Padre? ¿No crees que yo estoy en el Padre, y que el Padre está en mí?

Las palabras que les he dicho no vienen de mí: el Padre, que está en mí, es el que hace sus obras. Créanme: Yo estoy en el Padre, y el Padre está en mí; al menos créanme por esas obras.

Ahora me toca irme al Padre, pero les digo: el que cree en mí hará las mismas cosas que yo hago, y aún hará cosas mayores.”

    DIÁLOGO COMUNITARIO, GRUPAL O FAMILIAR

1.  ¿Cuáles son los principales ministerios que existían en la comunidad primitiva de Jerusalén?

2.   ¿Por qué decimos que Jesús es el Camino, la Verdad y la Vida?

1.       Los servicios que necesitan las comunidades

La primera comunidad cristiana de Jerusalén estaba formada por dos tipos de judíos: aquéllas y aquéllos que vivían en Palestina las y los que siendo judíos o judías, y habiendo vivido en el extranjero, habían vuelto a su tierra;  a éstos y éstas se les llamaba los “helenistas”, es decir griegos, griegas, porque habían vivido en países en donde se hablaba el griego, que era la lengua internacional más extendida de la época. En nuestra realidad dominicana los podríamos comparar con los “Dominican York”. Pues bien, las y los helenistas se quejaban en contra de las y los judíos porque sus viu­das no eran atendidas en el servicio diario de las mesas.

Existía en la ciudad de Jerusalén un lugar en donde diariamente se daban alimentos a aquellas personas que no podían trabajar ni ganarse el pan con su propio esfuerzo. En estos lugares se tenía una atención especial a las viudas y a los huérfanos, que fueron siempre en la tradición bíblica las personas consideradas más pobres. También los primeros cristianos y cristianas de Jerusalén tenían organizado ese servicio para las viudas de la comunidad. Por eso las y los principales líderes de la comunidad eligen a 7 personas para hacer ese servicio, mientras que otro grupo se dedicó prio­ritariamente a la predicación y a la animación de la oración.

Las y los líderes de la comunidad no separaban el anuncio de la Palabra del servicio que se debía dar a aquellas personas que eran los más necesitados de la comunidad. Sin embargo, entendieron que debía haber diversos ministerios y que cada per­sona podía realizar un servicio distinto.

También en nuestras comunidades y organizaciones solidarias contamos con diferentes ministerios para realizar diversos servicios que respondan de forma adecuada a las necesidades más urgentes. Lo importante es que cada persona realice su ministerio lo mejor que pueda y con sentido comunitario. Un ministerio no es mejor que el otro; todos son importantes para colaborar con el crecimiento comunitario y con la incidencia social en la creación de una sociedad justa y solidaria.

2. La propuesta de Jesús: un Camino que conduce a la Vida Plena

Jesús, en su discurso de despedida, dice a sus discípulos y discípulas una frase cor­ta pero llena de significado: “Yo soy el Camino, la Verdad, y la Vida”. Jesús es, en primer lugar, un Camino. Es un sendero que nos conduce a la creación de una sociedad justa e inclusiva, en donde se pueda vivir en un clima de amor solidario. Pero ese Camino está lleno de dificultades, de obstáculos, pero también de oportu­nidades para ser testigas y testigos de nuestra fe. Si estamos en el Camino propuesto por Jesús no hay que temer las dificultades, porque tenemos la seguridad de que, éste sólo nos conduce a la creación de un Proyecto de Vida Digna para todos y todas y en particular para los sectores más empobrecidos y excluidos.

Nuestra eterna tentación es alejarnos del Proyecto de Vida Plena propuesto por Jesús; es organizar una vida a nuestra manera, y según nuestros caprichos. Pero por ahí no encon­tramos una vida que valga la pena, ni colaboramos en la construcción de una sociedad inclusiva, en donde los bienes y recursos estén repartidos a partir de las necesidades de cada persona, familia y grupo social.

En ese Camino debemos tener presente que el proyecto propuesto de Jesús está fundamentado en la Verdad, en la transparencia, en la coherencia de vida. Si queremos presentarnos como lo que no somos, con otra cara, si pretendemos ponernos una máscara, si no somos sinceras y sinceros con nuestros hermanos y hermanas, familias, grupos, si seguimos aceptando la corrupción, la falta de transparencia en el manejo de la cosa pública… no estaremos en el Camino propuesto por Jesús. El es verdad y nos invita a caminar con seriedad, reconociendo nuestra propia realidad, nuestras dificultades, las deudas sociales, para que, con la fuerza de su espíritu, vayamos construyendo una sociedad justa y participativa (cf. Jn 8,32).

En su diálogo con los discípulos y discípulas, Jesús les dice que ellos y ellas serán capaces de hacer las cosas que él hizo y aun mayo­res. Y es que la vida cristiana, la vida de nuestras organizaciones comunitarias y solidarias, no es tanto cuestión de palabras, sino de obras, de acciones comprometidas en favor de los hermanos y hermanas más débiles, necesitados y necesitadas. Jesús durante su vida curó a las y los enfermos, dio la vista a los ciegos, hizo andar a los cojos, resucitó muertos, anunció el evangelio a los Pobres (Lc 7,22). Todas esas obras las hizo para demostrar que él era el Salvador, el que daba la vida ver­dadera.

Jesús es la Vida. El ha venido para que tengamos vida en abundancia (Jn 10,10). Si queremos vivir en paz, pero nos alejamos de él y de su Proyecto de Justicia, fraternidad y solidaridad, nuestras vidas no tendrán sentido. Como cristianos y cristianas tenemos la vocación de ser defensores y defensoras de la vida en medio de nuestras realidades. La vida de las mayorías populares de nuestro país está siendo amenazada por las faltas de servicios básicos: alimentación, salud, educación, vivienda… Es necesario luchar para erradicar la miseria que impi­de que una buena parte de la población tenga lo indispensable para vivir. Este es un compromiso que nace de nuestra fe en Jesús, el Señor de la vida.

Nuestras comunidades y organizaciones están llamadas a asumir responsabilidades como lo hizo Jesús, guiadas por las exigencias del evangelio y por los desafíos de la realidad en que se vive. Por otro lado, no debemos olvidar que seremos juzgados y juzgadas por la sociedad precisamente por esas obras (Mt 25,31-46). Si nos dormimos, si no realizamos nuestro trabajo, ¿qué cuenta vamos a dar? Pues no toda persona que invoca el nombre divino, entra en el Proyecto de Vida Digna, sino quien se compromete con el mismo en el día a día (Mt 7,21).

Para la plegaria de las y los participantes

  1. Para que todas las comunidades y las organizaciones solidarias sigan siendo en medio del mundo el Camino, la Verdad y la Vida que fue y es Jesús para nosotros y nosotras. Roguemos…
  2. Para que sepamos orientar a las personas, especialmente a los/as jóvenes, que buscan su camino en la vida. Roguemos…
  3. Para que acompañemos siempre nuestras palabras con el testimonio de acciones y proyectos de solidaridad a favor de los hermanos y hermanas más necesitados.

Exhortación final: Hemos escuchado la Palabra salvadora de Jesús. Hemos sido invitadas e invitados a seguir formando parte activa del Pueblo de Dios que tiene que distinguirse por las obras de amor y de justicia. Después de nuestro encuentro y celebración de fe sigue la vida cotidiana. Ojalá que durante la próxima semana tomemos en serio nuestro compromiso de ser luz en medio de las tinieblas y demos testimonio, con los hechos, de la presencia de Jesús resucitado en medio de su comunidad.

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ANUNCIAR EL EVANGELIO EN MEDIO DE SITUACIONES DIFICILES. A6ºP(29/5 al 4/6/2011)

Introducción: Nos reunimos como integrantes de la comunidad cristiana y de organizaciones solidarias porque tenemos fe en el Proyecto de Vida Plena vivido, anunciado y propuesto por Jesús. Al desaparecer físicamente nos envió su Espíritu para que continuemos reali­zando la misión de anunciar el Evangelio a todas las personas que viven al nuestro alrededor y con las cuales entramos en contacto. Que esta celebración nos fortalezca para que sigamos realizando nuestro trabajo con conciencia y responsabilidad.

Primera Lectura: Hechos 8,5-8.14-17. Felipe anuncia la Palabra en Samaría y un grupo de personas reciben el Espíritu de Jesús

Introducción P.L.: Después de la persecución desatada en contra de las y los cristianos en Jeru­salén, éstas y éstos se dispersan y llevan el evangelio de Jesús a las demás regiones de Israel, comenzando por Samaría, tenida por las y los judíos como tierra de paga­nos. Felipe es el primero que fue a evangelizar la zona de Samaría, región que está en el centro del país de Israel. De esta manera la comunidad aprovecha la cir­cunstancia de la persecución para anunciar un Proyecto de Vida plena a toda aquella región.

Texto: En aquel tiempo las y los que se habían dispersado, como consecuencia de la persecución, iban de un lugar a otro anunciando la Palabra. Felipe por su cuenta fue a una ciudad de Samaría, donde empezó a predicar a Cristo. Toda la gente se interesó por la predicación de Felipe, iban a oírlo y a ver los prodigios que realizaba; pues de muchos ende­moniados salían los espíritus malos dando gritos, y numerosos paralíticos y cojos quedaron sanos, de tal modo que hubo una gran alegría en aquella ciudad.

En Jerusalén las y líderes de la comunidad de Jerusalén supieron que las y los samaritanos habían aceptado la Palabra de Dios, y les mandaron a Pedro y Juan. Estos vinieron y oraron por ellos y ellas para que recibieran el Espíritu Santo, ya que todavía no había bajado sobre ninguno de ellos y ellas, y sólo estaban bautizados y bautizadas en el Nombre del Señor Je­sús. Les impusieron las manos y recibieron el Espíritu Santo.

Salmo de hoy: ¡Que no caiga la fe, que no caiga la esperanza!

  • Que no caiga la fe, hermanas; que no caiga la fe, hermanos, que no caiga la fe, que no caiga la esperanza.
  • Si se debilita la fe, si se debilita el deseo de luchar, la comunidad fortalece nuestro caminar y nos invita a retomar el camino del compromiso.
  • Si las y los líderes de los partidos nos siguen tratando como clientes, tomamos conciencia y exigimos ser tratadas y tratados como ciudadanas y ciudadanos, con derechos y deberes.

Lect. Evangélica: El Espíritu se convierte en defensor de la causa del Proyecto de Vida Digna

Introducción L. Ev.: Continuamos en esta semana leyendo el discurso final que, según el evangelio de Juan, Jesús dijo a sus discípulos y discípulas cuando celebró con ellos y ellas la Ultima Cena, antes de ser condenado a muerte. Jesús recomienda a sus seguidores y seguidoras que permanezcan unidos y unidas a él,  asumiendo el Proyecto de vida solidaria propuesto por él. Jesús promete enviar al Espíritu Santo que será nuestro compañero de camino y nos ayudará a vivir nuestra fe y nuestro compromiso de

a­cuerdo a las exigencias del mandamiento del amor solidario que Jesús nos ha dado.

Texto: En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulas y discípulos: Si ustedes me aman, guarda­rán mis mandamientos. Y yo rogaré al Padre y les dará otro Intercesor que per­manecerá siempre con ustedes.

Este es el Espíritu de Verdad, que el mundo no puede recibir porque no lo ve ni lo conoce. Pero ustedes saben que él permanece con ustedes, y estará en ustedes.

No los dejaré huérfanos y huérfanas sino que vengo a ustedes. Dentro de poco, el mundo ya no me verá, pero ustedes me verán, porque yo vivo, y ustedes también vivirán.

En ese día ustedes comprenderán que yo estoy en mi Padre, y que ustedes están en mí, y yo en ustedes.

El que conoce mis mandamientos y los guarda, es la persona que me ama. Y mi Pa­dre amará a quien me ama a mí, y yo también la y lo amaré y me mostraré a él y a ella.

            DIÁLOGO COMUNITARIO, GRUPAL O FAMILIAR

  1. ¿Por qué el anuncio del evangelio y el compromiso con el Proyecto de Vida Digna trae dificultades y persecuciones?
  2. ¿Por qué podemos decir que el amor de Jesús está en la base de la construcción de un proyecto de Vida Digna?

1.   El compromiso de anunciar el Evangelio y el compromiso con el Proyecto de Vida Digna

Las primeras comunidades cristianas tenían la conciencia de que era ne­cesario anunciar la Buena Nueva del Proyecto de Vida Digna a todas las personas. El centro del anuncio era el proyecto vivido y propuesto por Jesús, quien había pasado su vida haciendo el bien y curando a las personas esclavizadas por el diablo y sus seguidores y seguidoras (Hch 10,38). Sin em­bargo, este anuncio creaba dificultades y persecuciones. Algunas y algunos entendían que las y los prime­ros cristianos eran unos traidores a la religión judía, puesto que seguían a un Maestro que había criticado la forma de vivir la religión judía y que había sido condenado a muerte por las autoridades judías.

Se desató en Jerusalén una persecución en contra de las y los cristianos. Entre los principales perseguidores estaba Saulo (Pablo), quien luego se convertiría en uno de los grandes líderes de las primeras comunidades cristianas. En este sentido nos dice el libro de los Hechos de los Apóstoles: “Saulo hacía estragos en la I­glesia; entraba por las casas, se llevaba por la fuerza hombres y mujeres, y las y los metía en la cárcel” (Hch 8,3).

Las persecuciones obligaron a los discípulos y discípulas de Jesús a dispersarse por todas las regiones de Palestina, comenzando por la región más cercana a Judea que era Samaría. De esta manera se cumplía aquel dicho popular que dice: “No hay mal que por bien no venga”.

Como comunidad debemos saber aprovechar incluso las circunstancias más difíciles para anunciar el evangelio a todas aquellas personas que podamos.

2.       El amor que es fundamento del Proyecto de Vida Digna

Jesús, durante su predicación, había ayudado a sus discípulos y discípulas a centrar su vida y sus acciones en el manda­miento del amor a Dios y a los hermanos y hermanas. De esta manera les simplificaba la vida y les libraba de cumplir los 613 mandamientos que tenían los judíos, dentro del conjunto de sus normas de vida.

Los discípulos y discípulas de Jesús deben establecer con él una relación de amor. Para que se mantenga en ese amor se da el mandamiento fundamental: “Ama­rás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fue­rzas y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo” (Lc 10,27).

El evangelio que hemos leído hoy nos recuerda nuestra condición de cristianos y cristianas, liberadas y liberados. En el antiguo Israel el pueblo se consideraba como “siervo” de la divinidad Yahvé. De alguna manera, su relación estaba regida por los ideales monárquicos, que establecía la diferencia entre el monarca y sus súbditos y súbditas. La condición de subalternos no permitía a las y los israelitas una excesiva familiaridad con la divinidad.  A la luz de Jesucristo esta situación cambia. En el nuevo proyecto de Vida Digna, la comunidad cristiana y las organizaciones comunitarias inspiradas en su Proyecto de Vida Plena,  rompen abiertamente con el ideal monárquico y fundan en la práctica del Maestro solidario Jesús un nuevo modo de organizar la convivencia, la familia, la comunidad y la sociedad.

Nuestras comunidades tienen también el desafío de permanecer comprometidas con el Proyecto de Vida Feliz anunciado por Jesús. Y ese amor tiene que expresarse en compromisos concretos de justicia y solidaridad hacia aque­llas personas que más necesitan de nuestra ayuda fraterna. Esa solidaridad necesita de proyectos concretos que tiendan a erradi­car la miseria inhumana, y que incidan en políticas sociales que den respuestas a las necesidades básicas: educación, alimentación, salud, vivienda, sana diversión… Todo esto como expresión de nuestro compromiso con el Proyecto de Vida Digna.

Para la oración de las y los participantes:

  1. Por las comunidades de fe y compromiso solidario, para que siempre sea consciente de que su vida no está en sus normas e instituciones sino en dejarse llenar por el Espíritu. Roguemos…
  2. Por las y los creyentes para que sintamos siempre el gozo y la alegría de haber recibido la invitación a anunciar la Buena Noticia del Proyecto de Vida Digna. Roguemos…
  3. Por las y los jóvenes para que se preparen a construir un mundo mejor, más solidario, más justo y más fraterno. Oremos.

Exhortación final: Como las y los primeros cristianos y cristiana somos invita­dos e invitadas por Jesús a anunciar el evangelio a todas las personas. Ese anuncio debe ser acompañado de acciones concretas de justicia y solidaridad. Que las dificultades que encontramos en el trabajo no nos desanimen, pues contamos con la fuerza del Espíritu divino que siempre nos acompaña. Realicemos, pues, nuestro compromiso de anunciar el evangelio y construir el Proyecto de Vida Digna, con conciencia y responsabilidad.


Reflexiones bíblicas. Marzo 2011

marzo 17, 2011

Red Ecuménica Bíblica Dominicana (REBIDOM)

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Reflexiones bíblicas semanales. Marzo 2011

 

 

LA FE SE MUESTRA CON OBRAS CONCRETAS DE AMOR Y SOLIDARIDAD A9ºO (6-3-11)

 

INTRODUCCIÓN: Nos reunimos porque compartimos un proyecto de vida digna que exige coherencia entre palabra y acción, entre discurso y práctica solidaria, sobre todo con aquellas personas empobrecidas y excluidas, que necesitan romper con los lazos de la opresión que les impide participar de las oportunidades y los bienes de la sociedad en igualdad de condiciones.

La comunidad que construye su fe como una casa sobre la roca, tiene motivos para celebrar. Por eso nos reunimos, por eso nos sentimos hermanos y hermanas comprometidas, que comparten el mismo proyecto de vida plena para todos y todas.

 

Lect. Primer Testamento: Dt 11,18.26-28. Pon mis palabras en tu corazón

Introducción L.P.T: En la lectura del libro del Deuteronomio se invita a los seguidores y seguidoras del dios Yahvé a poner su palabra de vida en el corazón y en la mente de cada persona. Se invita a escoger el camino que conduce a la construcción de una vida plena, una vida digna.

Texto: En aquel tiempo dijo Yahvé: Pon estas palabras mías en tu corazón y en tu alma, que sean para ti como una señal ligada a tu mano, un signo puesto en medio de tu frente.

Miren que en este día yo pongo delante de ustedes la bendición y la maldición.  Bendición, si obedecen los mandamientos de Yahvé que yo les prescribo hoy;  maldición, si desobedecen dichos mandamientos y se desvían del camino que yo ahora les muestro, para seguir a dioses extraños que no son suyos.

 

Salmo de hoy: Danos un corazón grande para amar. Danos un corazón fuerte para luchar

–          Gente nueva, creadora de la historia; constructora de nueva humanidad; gente nueva que vive la existencia como riesgo de un largo caminar.

–          Gente nueva luchando en esperanza; caminantes sedientos/as de verdad; gente nueva sin frenos ni cadenas, gente libre que exige libertad.

–          Gente nueva amando sin fronteras, por encima de razas y lugar; gente nueva al lado de las y los empobrecidos; compartiendo con ellos y ellas techo y pan.

Lect. Evangélica: Mt. 7,21-27.  Escuchar la Palabra y ponerla en práctica

Introducción L. Ev.: El Proyecto del Reino de Dios propuesto por el Jesús histórico exige una fe comprometida, hecha de obras concretas, practicadas en las relaciones comunitarias de la vida familiar, de la vida comunitaria, de la vida ciudadana. En esto consiste, según Jesús, la verdadera sabiduría, en construir la vida sobre la roca firme de los valores de la justicia, la solidaridad y el amor solidario.

 

Texto: En aquél tiempo dijo Jesús a sus discípulos y discípulas: No bastará con decirme: ¡Señor!, ¡Señor!, para entrar en el Reino de los Cielos; más bien entrará el que hace la voluntad de mi Padre del Cielo. Aquel día muchos me dirán: ¡Señor, Señor! Hemos hablado en tu nombre, y en tu nombre hemos expulsado demonios y realizado muchos milagros. Entonces yo les diré claramente: Nunca les conocí. ¡Aléjense de mí, ustedes que hacen el mal!

Si uno escucha estas palabras mías y las pone en práctica, dirán de él: aquí tienen al hombre sabio y prudente, que edificó su casa sobre roca. Cayó la lluvia, se desbordaron los ríos, soplaron los vientos y se arrojaron contra aquella casa, pero la casa no se derrumbó, porque tenía los cimientos sobre roca. Pero dirán del que oye estas palabras mías, y no las pone en práctica: aquí tienen a una persona tonta que construyó su casa sobre arena. Cayó la lluvia, se desbordaron los ríos, soplaron los vientos y se arrojaron contra esa casa: la casa se derrumbó y todo fue un gran desastre.»

 

PARA LA REFLEXION COMUNITARIA, FAMILIAR O PERSONAL

1- ¿Por qué necesitamos construir un proyecto de vida fundamentado en bases firmes?

2- ¿Cómo se demuestra la fe verdadera?

  1. 1. Acoger el proyecto de vida plena construido con bases firmes

La actuación humana se describe como “responsabilidad”, capacidad de dar una respuesta adecuada a una palabra divina productora de vida, y al mismo tiempo, como posibilidad de irresponsabilidad, de falta de respuesta a esa iniciativa. En la parábola del evangelio de hoy se presentan dos edificios, uno construido sobre la roca firme y otro sobre la arena movediza. Se trata de dos tipos de oyentes (vv. 24 y 26) de las palabras de Jesús. La diferencia de ambos reside en poner o no poner en práctica esas palabras. Sólo en la escucha atenta  a esas palabras la vida puede adquirir solidez y permanencia.

A veces se nos hace difícil escuchar la propuesta de vida plena que se hace a través de muchos medios. De hecho el primer lugar es la realidad cotidiana. Por eso se nos pide capacidad de apertura hacia esa Palabra que habla desde la cotidianidad. Esa escucha de la Palabra la hacemos también a través de la Biblia, lugar en donde encontramos la Palabra que Dios le dirigió a otras comunidades, en un determinado momento de la historia y que hoy se dirige a nosotros y a nosotras.

Es de vital importancia que la escucha de la Palabra la hagamos en familia, en comunidad, pues es el ambiente comunitario y familiar el lugar más adecuado para la escucha de la Palabra y para su actualización.

Como grupo de fe, como círculo bíblico, como célula comunitaria o congregación, podemos preguntarnos qué lugar ocupa la escucha de la Palabra en nuestro espacio de fe. ¿Nos dedicamos realmente a la escucha y a la profundización de la Palabra? ¿Qué podemos hacer para mejorar nuestra escucha? ¿Cómo podemos interpretar mejor la Palabra para aplicarla a nuestra vida?

 

2.  La práctica comprometida de la fe

Las palabras finales del primer discurso de Jesús en el evangelio de Mateo, presentan el engaño de la falsa religiosidad (vv. 21-23) y la doble forma de edificación que puede adoptar cada grupo de fe y cada persona en la construcción de la propia vida (vv. 24-27).

Podemos creer que estamos viviendo la fe cuando pertenecemos a un grupo, congregación, célula o comunidad cristiana. Pero si la práctica de fe de esos grupos se reduce a la lectura de la palabra bíblica desconectada de la vida, a las alabanzas estériles, a unas celebraciones sin vida, monótonas, cansonas… Entonces se está construyendo una falsa religiosidad, que sólo puede atraer a quienes buscan espacios de seguridad psicológica, pero no a quienes quieren realmente comprometerse con la causa de la fe y del ser humano pisoteado y excluido, en esta sociedad, y en este mundo, en el que se ha globalizado la desigualdad, la dictadura del dinero, del mercado, y la exclusión de millones de seres humanos.

La respuesta de la fe comprometida no se juega en el campo de las proclamaciones, de los discursos, que el ser humano hace por medio de sus palabras, ni siquiera por medio de acciones religiosas “extraordinarias” que pueda realizar, sino en la construcción cotidiana de un proyecto de vida digna. Sólo de esta manera se crea el ambiente de comunión fraterna, y se hace posible la “entrada al Proyecto de Dios” (7, 21).

 

Para la oración de las y los participantes

1. Por la humanidad, para que en todas sus religiones encuentren una plataforma común de práctica del amor solidario; de tal manera que todos y todas, en cualquiera que sea nuestra religión, pongamos por delante la práctica del amor solidario como el camino que nos llevará a la construcción de un proyecto de vida digna. Roguemos…

  1. Por todos nosotros y nosotras, para que nuestras prácticas respalden nuestras palabras, nuestro hacer a nuestro decir, roguemos…
  1. Por esta comunidad o familia para que esta reflexión semanal venga respaldada por nuestro compromiso en la práctica de cada día, y nos dé fuerza para vivir la semana en plena entrega a la práctica del amor, roguemos…

 

Exhortación final: Tenemos el desafío de seguir construyendo un proyecto de vida plena, de vida digna. Hemos reconocido que la práctica del amor y la práctica de transformación de la historia son las expresiones fundamentales de nuestro compromiso creyente con la transformación de una historia de corrupción, de injusticias y exclusión de los sectores sociales más vulnerados. Por eso nos invitamos a asumir en esto la práctica solidaria e inclusiva de Jesús y de las y los grandes testigos de la historia.

 

 

RESISTIR A LA TENTACION DEL PODER Y DEL DINERO A1ºC (13-3-11)

 

INTRODUCCIÓN: Hace pocos días hemos comenzado el tiempo de cuaresma, tiempo de preparación para la celebra­ción de la pascua de Jesús, tiempo también de conversión. Por ello las lectu­ras que escucharemos hoy nos dirán cómo desde el principio de la creación Dios tuvo un plan de salvación y de felicidad para hombres y mujeres. Pero el ser humano pecó y prefirió vivir al margen de Dios y tuvo que pagar las consecuencias de haber asumido tal actitud. Que esta celebración nos fortalezca para que seamos capaces de reconocer nuestro pecado personal y social y fortalecernos en contra de las tentacio­nes que quieren alejarnos de los caminos del Dios vivo.

Lect. Primer Testamento: Gén. 2,7-9; 3,1-7. Yahvé formó al ser humano del polvo de la tierra

 

Introducción L.P.T: El texto del libro bíblico del Génesis expresa su convicción de cómo el dios Yahvé creó al hombre y a la mujer. Al crearlos los puso en un jardín hermoso para que vivieran felices. Sin embargo, ante la propuesta de la serpiente, rompieron con las reglas impuestas por Yahvé y tuvieron que pagar las consecuencias de sus hechos.

 

Texto: Entonces, Yahvé formó al ser humano con polvo de la tierra;  sopló en sus na­rices aliento de vida, y existió el ser humano con aliento y vida. Luego, Yahvé plantó un jardín en un lugar del Oriente llamado Edén; allí colocó al ser humano que había formado. Yahvé hizo brotar del suelo toda clase de árboles agradables a la vista y buenos para comer. Y puso en medio el árbol de la Vida y el árbol de la Ciencia del bien y del mal.

La serpiente era la más astuta de todos los animales del campo que Yahvé había hecho, y dijo a la mujer: `¿Es cierto que Dios les ha dicho: No coman de ninguno de los árboles del jardín?’ La mujer respondió: `Podemos comer de los frutos de los árboles del jardín, menos del fruto del árbol que está en medio del jardín, pues Dios nos ha dicho: No coman de él ni lo toque siquiera, porque si lo hacen morirán.

La serpiente replicó: `De ninguna manera morirán. Es que Dios sabe muy bien que el día en que coman de él, se les abrirán a ustedes los ojos y serán como dioses y conocerán el bien y el mal.

La mujer vio que el árbol era apetitoso, que atraía la vista y que era muy bueno para alcanzar la sabiduría. Tomó de su fruto y comió y se lo pasó en seguida a su marido que andaba con ella, quien también lo comió.

Entonces se les abrieron los ojos y se dieron cuenta de que estaban des­nudos, y se hicieron unos taparrabos cosiendo unas hojas de higuera.

 

Salmo de hoy: No nos corromperán. Como una roca firme junto al río nos mantendremos firmes.

–          Con fe y compromiso; siguiendo la palabra de Jesucristo… nos mantendremos firmes.

–          Si nos concientizamos y nos organizamos… nos mantendremos firmes.

–          Si luchamos contra el hambre; también contra las drogas… nos mantendremos firmes.

 

Lect. Evangélica: Mateo 4, 1-11.  Rechazar las tentaciones de quienes tienen poder y dinero

 

Introducción L. Ev.: Después de su bautismo, y antes de iniciar su vida pública, Jesús es conducido por el Espíritu al desierto para prepa­rarse para su misión. En esa ocasión es tentado por el diablo sobre las tentaciones más frecuentes del ser humano: el poder, la vida fácil, la búsqueda de la fama y el afán desmedido de posesiones y riquezas. Jesús sabe rechazar cada una de las tentaciones y es fiel al Proyecto de vida plena y digna que se le ha encomendado.

 

Texto: En aquel entonces el Espíritu Santo condujo a Jesús al desierto para que fuera ten­tado por el diablo. Y después de estar sin comer cuarenta días y cuarenta no­ches, tuvo hambre.

Entonces, se le acercó el tentador y le dijo: `Si eres Hijo de Dios, ordena que esas piedras se conviertan en pan.’ Pero Jesús respondió: `Dice la Escritura que el hombre no vive solamente de pan, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.’

Después de esto, el diablo lo llevó a la Ciudad Santa, y lo puso en la parte más alta del Templo, y le dijo: `Si eres Hijo de Dios, tírate de aquí para abajo. Puesto que la Escritura dice: Dios ordenará a sus ángeles que te lleven en sus manos para que tus pies no tropiecen en piedra alguna.’

Jesús replicó: `Dice también la Escritura: No tentarás al Señor tu

Di­os.’ En seguida lo llevó el diablo a un cerro muy alto, le mostró to­das las naciones del mundo con todas sus riquezas y le dijo: `Te daré todo esto si te hincas delante de mí y me adoras. ‘Entonces Jesús le respondió: `A­léjate de mí, Satanás, porque dice la Escritura: Adorarás al Señor tu Dios, a él solo servi­rás.’

Entonces lo dejó el diablo y acercándose los ángeles se pusieron a ser­vir a Jesús

 

PARA LA REFLEXION COMUNITARIA, FAMILIAR O PERSONAL

 

  1. ¿Por qué Jesús se mantuvo fiel al Proyecto de vida digna?
  2. ¿Cómo resistir ante la tentación del poder que nos aleja del Proyecto de vida digna y feliz?

 

  1. 1. Jesús se mantuvo fiel al Proyecto de vida digna

 

Antes de comenzar su vida pública, y después de ser bautizado, Jesús es llevado por el Espíritu al desierto, como prepa­ración para su misión. En la dureza del desierto el Espíritu lo iba preparando para la misión que se le había encomendado.

Mientras están en el desierto Jesús es tentado por el diablo, para que abandone el Proyecto y la misión que Dios le había encomendado, para que asumiera el proyecto del diablo caracterizado, por la búsqueda del poder, del sensacionalismo, la fama, y las riquezas fáciles. Al rechazar instantáneamente estas proposiciones Jesús está demostrando su fuerza y su resis­tencia ante las tentaciones del maligno.

Los tres evangelistas sinópticos (Mc, Mt y Lc) colocan la experiencia del desierto en relación con la del bautismo de Jesús, presentado poco antes. Los tres dicen también que Jesús fue conducido por el Espíritu. La firmeza de Jesús ante las tentaciones afirma el compromiso realizado en su bautismo y le abre las puertas para asumir su misión con valentía y responsabilidad en la construcción del proyecto de vida alternativo al orden social establecido.

Las tres tentaciones se ordenan gradualmente. Jesús se niega a usar indebidamente su condición divina y da una orientación a sus discípulos y discípulas para que no pongan al servicio de sus propios intereses el don de la fe recibido. El profeta de Galilea se niega a buscar poder y dinero a cambio de adorar al diablo y convertirse en su discípulo. El precio a pagar es demasiado elevado.  Como comunidad de fe y de solidaridad necesitamos vivir unidos y unidas a Jesús, identificados/as con él, con su forma de ver la vida, con su capacidad de rechazar el mal, y hacer de cada momento una experiencia de amor y de solidaridad, de resistencia y creatividad, para que podamos dar nuestro aporte al Proyecto de vida digna para todas y todos y en particular para los sectores sociales más excluidos.

 

2. Resistir ante la tentación del poder y del dinero

 

El diablo ofrece a Jesús el poder sobre “todos los reinos del mundo” (Mt 4,8). A cambio del poder Jesús tendrá que rendir homenaje a quien tiene el proyecto de la violencia y la muerte. Tentación también de la comunidad jesuánico-cristiana: entender su poder de servicio como un poder de dominación. Frente a eso Jesús nos recuerda, hoy también, que sólo  a los hermanos y hermanas que nos necesitan hay que servir (Mt 4,10).

 

La búsqueda desenfrenada del poder, aún la originada en la buena intención, suele conducir a los seres humanos por caminos extraviados. Ningún fin puede justificar la maldad de los medios que utilizan los que tienen poder en este mundo. El texto de las tentaciones debe ser leído teniendo presente las actitudes adoptadas frente al poder por los seres humanos, los de la época de Jesús primeramente, pero también los de la nuestra.

La realización de la justicia del Proyecto de vida plena exige una metodología en consonancia con dicha justicia. Un medio distinto al adecuado es la propuesta del Tentador para Jesús y para toda vida cristiana.

Por ello, la tentación de Jesús es una advertencia que todos y todas debemos tener en cuenta. Típica de un momento posterior de su actuación, ha sido, con toda probabilidad, anticipada a un momento inmediatamente posterior al bautismo, en orden a subrayar las exigencias que tienen los nuevos bautizados de contar con las dificultades que les acechan en su nueva vida.

La comunidad jesuánico-cristiana debe tener la suficiente lucidez para rechazar la tentación del poder demoníaco con el recurso a la Escritura,  lugar donde puede encontrar luz para discenir las exigencias de la misión encomendada y la fuerza para asumirla con una actitud decidida y valiente

Nosotros y nosotras, como persona y como comunidad, somos tentadas y tentados con frecuencia con las mismas tentaciones que recibió Jesús: dinero, fama, poder. Necesitamos revestirnos de la fuerza de su Espíritu, para saber, como él, renunciar a toda identificación y complicidad con los poderes que ponen e imponen al dinero en el lugar del Proyecto de vida digna.

 

 

Para la oración de las y los participantes

–          Para que la Iglesia confíe siempre y por encima de todo en el Proyecto de vida digna y en su fuerza liberadora. Roguemos…

–          Para que hagamos caso a las voces que nos llaman a buscar una sociedad más justa y un ser humano más fraterno, sororal y solidario. Roguemos…

–          Para que, frente al individualismo y el egoísmo, nosotras y nosotros pongamos el valor de la solidaridad entre las personas. Roguemos…

 

Exhortación final: La reflexión nos ha ayudado a discernir y a darnos cuenta de que nuestra vida humana está sometida a muchos influjos, presiones, tentaciones… y también a tantos estímulos, inspiraciones y buenos ejemplos. Es necesario tomar una decisión fundamental de tal manera que la atracción y el influjo del bien sea mucho más fuerte en nuestra vida que la tentación y la fuerza del mal, y que el ejemplo modélico de Jesús nos ayude a seguirle por el camino del amor solidario y del bien común, generador de una vida digna.

 

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ESTE ES MI HIJO AMADO, ESCUCHENLO A2ºC (20-3-11)

 

Introducción: Nos reunimos como comunidad, como familia, porque tenemos fe en la necesidad de la construcción de un proyecto de vida plena para todas y todos. Queremos poner­nos a la escucha del pueblo necesitado y del espíritu del Hijo Amado del Padre, porque en sus labios hay Palabras de vida plena, y propuesta de vida digna y feliz.

Lect. Primer Testamento: Gén 12,1-4. En ti serán benditas todas las razas de la tierra

Introducción L.P.T: Abrahán es para el pueblo judío el modelo del hombre que supo creer en la misión que se le había  encomendado para la conformación de un pueblo. Por eso, para las y los judíos creyentes es el Padre de la fe. En la si­guiente lectura se invita a Abrahán a dejar su tierra, su ambiente, para ir a un lugar desconocido que el dios Yahvé le indicaría. La recompensa a esta fidelidad será la bendición divina y la multiplicación de la descendencia de Abrahán.

 

Texto: En aquel tiempo el dios Yahvé dijo a Abraham: `Deja a tu país, a los de tu raza y la familia de tu padre, y anda la tierra que yo te mostraré. Haré de ti una nación grande y te bendeciré. Engrandeceré tu nombre, y tú serás una bendición. Bendeciré a quienes te bendigan y maldeciré a quienes te maldigan. En ti serán benditas todas las razas de la tierra.’

Partió, pues, Abrahán, como se lo había dicho Yahvé, y junto con él se fue también Lot.

 

Salmo de hoy: Jesús, danos ya tu Palabra de vida digna

–          Es grito contra la injusticia y paz para el que cuida la vida.

–          Nos da dignidad y respeto; es nuestro sustento de vida, la luz que mi rancho ilumina.

–          Es la que nos suelta la lengua; la que nos levanta y da fuerzas.

 

Lect. Evangélica: Mt 17,1-9. Escuchar al  Hijo amado

 

Introducción L. Ev.: En el Evangelio que leemos a continuación Jesús sube con tres de sus discípulos más cercanos a un monte, y allí se transfigura, es decir cambia de aspecto, delante de sus discípulos. Testigos de este acontecimiento son Moisés y Elías como representantes de las y los creyentes del Primer Testamento, mientras que por el Segundo Testamento están: Pedro, Santiago y Juan.

 

Texto:   Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a Juan, su hermano, y los llevó a un cerro alto, lejos de todo. En presencia de ellos, Jesús cambió de aspec­to: su cara brillaba como el sol y su ropa se puso resplandeciente como la luz. En ese momento se les aparecieron Moisés y Elías hablando con Jesús.

Pedro tomó entonces la palabra y dijo a Jesús: `Señor, ¡qué bueno que estemos aquí! Si quieres, voy a levantar aquí tres chozas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías.’

Pedro estaba todavía hablando cuando una nube luminosa los cubrió con su sombra y una voz que salía de la nube decía: `Este es mi Hijo, el Amado; éste es mi Elegido; a él han de escuchar.’

Al oír la voz, los discípulos cayeron al suelo, llenos de gran temor. Jesús se acercó, los tocó y les dijo: `Levántense, no teman. ‘Ellos levantaron los ojos, pero no vieron a nadie más que a Jesús. Y, mientras bajaban del ce­rro, Jesús les ordenó: `No hablen a nadie de lo que acaban de ver, hasta que el Hijo del Hombre haya resucitado de entre los muertos.

 

PARA LA REFLEXION COMUNITARIA, FAMILIAR O PERSONAL

1. ¿Por qué la respuesta de la fe comprometida exige tomar decisiones valientes?

2. ¿Por qué la fe nos exige un compromiso con el cambio personal familiar y comunitario?

 

1.  Una decisión valiente: dejar su país y su familia y emigrar a otra tierra

A Abrahán, ya anciano se le pedía algo muy difícil: dejar su país, su raza, su familia para irse a un lugar desconocido. Por experiencia sabemos lo mucho que le cuesta a nuestros padres y a nuestros abuelos dejar, al final de su vida, el lugar en el que siempre vivieron, en donde educaron a sus hijas, sus hijos; en donde vivieron los momentos más importantes de su vida. Sin embargo, a pesar de esa realidad humana, según lo que señala el texto, el dios Yahvé llama precisamente a un hombre mayor para que salga de su tierra. Con él comienza la historia de salvación para el pue­blo de Israel.

Abrahán dejó su tierra, su mundo conocido y se fue hacia una tierra desconocida. Lo inspira la fe en el dios comprometido con la vida digna de su pueblo. El texto del Génesis que hemos leído hoy (Gén 12,1-4) nos recuerda que no es posible creer en un dios salvador y liberador y mantenernos en nuestras seguridades. La fe exige una postura radical. Sólo así se está disponible para el servicio al Proyecto de  vida digna, que se fundamenta en la solidaridad con el/la prójimo. Aferrarnos a situaciones cómodas y a privilegios sociales nos incapacita para transmitir el mensaje de Jesús que se despojó de todo privilegio humano y dio su vida para que tuviéramos vida en abundancia (Jn 10,10). Acoger el Proyecto de vida digna es rechazar toda injusticia y toda opresión con el/la hermano/a, en particular con el/la más desvalido/a.

A nosotros/as también Dios nos puede pedir sacrificios grandes. A algu­nos/as nos puede pedir dejar nuestras familias, nuestro círculo de amigos y amigas, nuestras regiones o quizás nuestro país, para dedicarnos a anunciar el Evangelio o dar nuestro aporte a la construcción del proyecto de vida digna  en otros países. A o­tros y otras les pedirá permanecer soltero o soltera para dedicarse desde ese estado de vida al Pro­yecto de vida plena. De todas maneras, lo más importante es permanecer siempre abiertos y abiertas para lo que nos exija el compromiso militante de la construcción de un proyecto de vida digna.

 

2. Escuchar al Hijo Amado…

En la escena de la transfiguración aparecen los dos personajes más im­portantes del Antiguo Testamento para los judíos: Moisés que representa a la Ley y Elías que representa a los profetas. Aparecen también los tres discípu­los más cercanos a Jesús: Pedro (personaje importante en la primera hora de la Iglesia de Jesús); Juan (el discípulo amado) y Santiago (el primero en derramar su sangre por la causa del Evangelio). Tanto los personajes del Antiguo Testamento, como los del Nuevo aparecen junto a Jesús y son in­vitados a escuchar al Hijo Amado. Y es que Jesús es el centro de la historia de la salvación para quienes son sus seguidores y seguidoras.

Los evangelios sinópticos (Mc, Mt y Lc) colocan el relato de la transfiguración antes de la llegada de Jesús a Jerusalén. El acontecimiento de la transfiguración anima la vida de los/as discípulos/as para que la muerte del Mesías, ya tan cerca, no acabe con la esperanza del pueblo.

Jesús se acerca al momento definitivo de su muerte. Esta, sin embargo, no pondrá fin a su misión; ella debe ser entendida a la luz de la resurrección. A ello invita el episodio de la Transfiguración. El rostro brillante de Jesús y los vestidos blancos como la luz (Mt 17,2) adelantan la iluminación pascual. La muerte violenta de Jesús no será el triunfo de los que poderosos de su sociedad; no será el triunfo de las tinieblas; ellas están vencidas de antemano.

El riesgo es perder la mirada hacia la pascua de Jesús; es decir, la del obligado paso por la muerte. De allí el entusiasmo de Pedro que pretende quedarse en la montaña donde quiere poner su morada. Esa experiencia, sin embargo, tuvo que ser más bien un impulso, un medio para evitar el temor, para reforzar la fe y enfrentar las dificultades que trae su vivencia.

De esta manera se cierra el camino de un mesianismo triunfalista para el discípulo y el servicio se inscribe como elemento fundamental de la actuación de Jesús. Ante ella, los discípulos y discípulas deben asumir en su vida la misma actitud. Tal es el sentido expresado por la tercera parte de la intervención de la voz divina: “Escúchenlo”. El texto parece evocar al profeta semejante a Moisés, prometido en Dt 18,15.

Nosotros y nosotras como personas y como comunidades de fe comprometidas estamos también invitados­ e invitadas a vivir en la continua escucha del Hijo Amado del Padre, sabiendo que él es fuente de vida y de salvación. Al intentar ser fiel al Proyecto de vida plena debemos tener un oído abierto para escuchar el sentir de nuestro pue­blo, y el otro para escuchar la Palabra divina que nos habla en los acontecimientos y a través del texto bíblico.

 

Para la oración de las y los participantes

 

  1. Para que las tres religiones «abrahámicas», que tienen a Abraham como «padre de las y los creyentes», es decir, el cristianismo, el judaísmo y el Islam muestren con hechos que son hermanas, que dialogan, colaboran y se aman, roguemos…
  2. Para que seamos capaces de salir de nuestra tierra, de nosotras y  nosotros mismos, de nuestras seguridades, de nuestro egoísmo, de los estrechos límites de nuestro pequeño mundo… para ir allí donde se nos necesite para la construcción del proyecto de vida digna.
  3. Para que no nos quedemos en las apariencias que figuran externamente, y descubramos la realidad profunda de las situaciones y las personas, roguemos…

 

Exhortación final: Hemos recibido la invitación a escuchar al Hijo amado del Padre, que nos habla a través de los acontecimientos y a través del texto bíblico. Eso nos exige la decisión de la fe comprometida con la transformación de nuestro entorno familiar, comunitario y social.

 

 

EL AGUA QUE CALMA LA SED DE VIDA JUSTA Y DIGNA A3ºC (27-3-11)

 

 

Introducción: La Palabra de Jesús es como el agua viva que calma la sed que tenemos de vivir felices y de lograr una sociedad más humana, más solidaria, más justa, en donde podamos convivir  con dignidad, como hijos e hijas de un mismo Padre-Madre. Por eso nos reunimos para celebrar su presencia en medio de nosotras y nosotros, que formamos parte de su pueblo.

Lect. Primer Testamento: Ex 17,3-7. ¿Qué puedo hacer con este pueblo hambriento y sediento?

 

Introducción L.P.T: El Pueblo de Israel en su camino hacia la tierra de Canaán tuvo muchas veces la tentación de volverse a Egipto, tierra de la opresión, en donde, sin embargo, tenían alimento  asegurado  y no les faltaba el agua del caudaloso río Nilo. En el desierto falta el agua y el pueblo se pone a murmurar en con­tra de Moisés. Este consulta a su dios, y golpeando la roca del Horeb, sale el agua que se necesita para el pueblo.

 

Texto: En aquellos días, el pueblo, atormentado por la sed, siguió murmurando contra Moisés: `¿Por qué nos has hecho salir de Egipto para que ahora nos muramos de sed con nuestros hijos y nuestros animales?’

Entonces Moisés llamó a Yahvé y le dijo: `¿Qué puedo hacer con este pue­blo?; por poco me apedrean.’ Yahvé respondió a Moisés: `Preséntate al pueblo, lleva contigo algunos jefes de Israel, lleva también en tu mano el bastón con que golpeaste el río Nilo. Yo estaré allá delante de ti, sobre la roca del Horeb. Golpearás la roca y de ella saldrá agua, y el pueblo tendrá para be­ber.’

Moisés lo hizo así, en presencia de los jefes de Israel. Aquel lugar se llamó Masá (o sea, tentación) y Meribá ( o sea, quejas); a causa de las quejas de los israelitas, y por haber tentado a Yahvé diciendo: `¿Está Yahvé en medio de nosotros, o no?’.

 

Salmo de hoy: Yo volveré a cantar el amor y la esperanza; yo volveré a cantar los caminos de la paz.

–          Cuando el huracán se acerque, las flores se morirán; pero con la primavera de nuevo renacerán.

–          Quizás me veas llorar, cuando un amigo se va; la muerte lleva a los míos, pero sé que volverán.

–          Quizás me veas sufriendo, por amor a los/as demás, quizás me veas gritando que el pobre no tiene pan.

 

Lect. Evangélica: Jn  4,5-42.  La Palabra de Jesús es agua viva que calma la sed

 

Introducción L. Ev.: En el siguiente texto evangélico, Jesús, en un diálogo tenido con una mujer samaritana, se presenta como agua viva que calma la verda­dera sed que tiene todo ser humano: la sed de ser feliz, la sed de la justicia, la sed de construir una sociedad justa y solidaria.

 

Texto:   En aquel tiempo Jesús llegó a un pueblo llamado Sicar, en la tierra que el patriarca Jacob ha­bía dado a su hijo José. Allí se encuentra el pozo de Jacob.

Jesús, cansado por la caminata, se sentó sin más, al borde del pozo. Era cerca del mediodía. Una mujer samaritana llegó para sacar agua, y Jesús le dijo: `Dame de beber’.

En ese momento se habían ido sus discípulos y discípulas al pueblo a hacer compras. La samaritana le dijo: `¿Cómo tú, que eres judío, me pides de beber a mí, que soy una mujer samaritana?’ (Hay que saber que los judíos no se comunican con los samaritanos).

Jesús le contestó:

`¡Si tú conocieras el Don de Dios! Si tú supieras quién es el que te pide de beber, tú misma me pedirías a mí. Y yo te daría agua viva.’

Ella  le dijo: `Señor, no tienes con qué sacar agua y este pozo es pro­fundo. ¿Dónde vas a conseguir esa agua viva? Eres más poderoso que nuestro antepasado Jacob, que nos dio este pozo, del cual bebió él, su familia y sus animales?’

Jesús le contestó: `El que beba de esta agua volverá a tener sed; en cam­bio, el que beba del agua que yo le daré, no volverá a tener sed. El agua que yo le daré se hará en él manantial de agua que brotará para vida eterna.’

La mujer le dijo: `Señor, dame de esa agua, para que no sufra más sed, ni tenga que volver aquí a sacarla.

Jesús le dijo: `Anda a buscar a tu marido y vuelve acá.’ La mujer contes­tó: `No tengo marido.’ Jesús le dijo: `Es verdad lo que dices que no tienes marido, has tenido cinco maridos, y el que tienes ahora no es tu mari­do.’

`Señor, contestó la mujer, veo que eres profeta. Nuestros padres y madres siempre vinieron a este cerro para adorar a Dios y ustedes los judíos, ¿no dicen que Jerusalén es el único lugar para adorar a Dios?’

Jesús le dijo: `Créeme, mujer: la hora ha llegado para ustedes de adorar al Padre. Pero no será en este cerro, ni tampoco en Jerusalén.

Ustedes, samaritanos, adoran lo que no conocen, mientras que noso­tros, los judíos, conocemos lo que adoramos: porque la salvación viene de los ju­d­íos. Pero llega la hora, y ya estamos en ella, en que los verdaderos adora­do­res adorarán al Padre en Espíritu y en verdad. Son esos adoradores a los que busca el Padre.

Dios es espíritu; por tanto, los que lo adoran, deben adorarlo en Espí­ritu y en verdad.

La mujer contestó: “Yo sé que el Cristo está por venir. El, al lle­gar, nos enseñará todo.’ Jesús le dijo: `Ese soy yo, el que habla contigo’“.

En este pueblo muchos samaritanos creyeron en él por las palabras de la mujer que decía: `El me descubrió todo lo que yo había hecho.’ Vinieron donde él y le pidieron que se quedara con ellos. Y se estuvo allí dos días. Fueron muchas más las personas que creyeron en él, al oír su palabra, y decían a la mujer: `Ya no creemos por lo que tú contaste. Nosotras y nosotros mismos lo hemos oído y estamos convencidos/as de que éste es verdaderamente el Salvador del mundo.’

 

PARA LA REFLEXION COMUNITARIA, FAMILIAR O PERSONAL

1. ¿Está el dios liberador realmente presente en medio de su pueblo?

2. ¿Por qué Jesús es la verdadera agua viva?

 

  1. 1. ¿Está Yahvé en medio de nosotros/as o no?

 

En medio del desierto el pueblo de Israel se pone a murmurar en contra de Moisés y en contra del dios Yahvé. Le cuesta aceptar la dureza del desierto, donde el pueblo que ha salido de Egipto,  tiene que aprender a construir su libertad, a vi­vir como un pueblo liberado.

Ante una situación desesperante, causada por la sed en medio del desier­to, el pueblo se rebela y acude a Moisés. Moisés acude al dios Yahvé y sale agua de la roca del monte Horeb (Horeb, significa árido en lengua hebrea). De esta manera el dios Yahvé demuestra que está presente en medio de su pueblo. Esta es la res­puesta concreta a la pregunta del pueblo que decía: ¿Está Yahvé en medio de nosotros o no?

En nuestras comunidades y en nuestro país, en América Latina y el Caribe  vivimos, con frecuencia, si­tuaciones que nos impulsan a preguntarnos por la presencia divina, en medio de tantas realidades de muerte, de violencia  y de falta de respeto a la dignidad de las per­sonas, concretizadas en: falta de alimentos,  alto costo de la vida, la fal­ta de una educación adecuada, de una atención médica de acuerdo a las necesi­dades del momento… Ante esto no debemos cuestionarnos si hay una divinidad preocupada por el ser humano y esta divinidad está o no pre­sente en medio de su pueblo. Lo que deberíamos preguntarnos es: ¿qué estamos haciendo los/as llamados/as jesuánico-cristianos/as, y los hombres y mujeres de buena voluntad ante esta realidad?

 

2.                   Jesús es el agua viva, el Salvador del mundo

 

Jesús iba cansado por el camino que iba de Jerusalén a Galilea, pasando por el centro del país y atravesando la zona de Samaría. Generalmente los ju­díos de Galilea preferían hacer el camino por el valle del Jordán, que aunque era más largo, era más seguro, ya que los judíos y los samaritanos eran enemi­gos por motivos religiosos y políticos. Pero Jesús se decidió a atravesar la región de Samaría y al pasar por allí le pide un poco de agua, del pozo de Jacob, a una mujer samaritana. Jacob había sido el padre de los jefes de fami­lia de las 12 tribus de Israel. Por eso, todos los descendientes de Jacob te­nían derecho a beber del agua del aquel pozo. En un primer momento la samari­tana no acoge bien a Jesús, pero después establecen una conversación que lleva a la mujer de Samaría a descubrir quién es Jesús y a pedirle de beber el agua verdadera.

La samaritana hace un proceso hasta descubrir quién es Jesús. De forastero y judío enemigo, descubre al hombre que la desconcierta, al profeta y finalmente llega a reconocerlo como Mesías. Por esto, la samaritana es un modelo de vida jesuánico-cristiana, de lo que nos debe pasar en el proceso de descubrir quién es Jesús: ir gradualmente conociéndolo hasta descubrirlo como el Salvador que inspira nuestras vidas y nuestras luchas cotidianas.

La imagen de Jesús como verdadero agua viva es muy interesante. De hecho el agua es un elemento indispensable para vivir. Dicen los médicos, que nues­tro cuerpo está constituido por un 60% de agua. Sin agua no los seres humanos no tenemos vida, no cre­cen las plantas, ni pueden vivir los animales. De tal manera que cuando se dice que Jesús es la fuente de agua viva, se quiere decir simplemente que Je­sús es quien nos da la verdadera vida.

Nuestras comunidades descubren que necesitan del agua viva que es Jesús. Esa agua viva la descubrimos en su Palabra salvadora que descubrimos en la vida cotidiana y en las Sagradas Escrituras. Su Palabra es como un vaso de agua refrescante en los meses calurosos del verano. Esa agua nos calma la sed de justicia y de amor que tenemos. Por ello debemos dedicarnos a escuchar la Palabra y hacerla rea­lidad en nuestros medios ambientes.

Para la oración de las y los participantes

 

1. Pidamos por todas las comunidades jesuánico-cristianas para que sepamos mostrar la presencia del dios liberador en medio de nuestras vidas. Roguemos…

2. Para que sepamos descubrir a la persona de Jesús, como Profeta y Salvador que nos da el agua viva. Roguemos…

3. Por todos/as los/as animadores/as de nuestras comunidades jesuánico-cristianas para que sepan proponer con alegría los valores y la práctica solidaria de Jesús. Roguemos…

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Exhortación final: Como personas creyentes tenemos sed de justicia y de una sociedad más equitativa y justa. En ese camino de fe comprometida contamos con la compañía solidaria de nuestros hermanos y hermanas y con la Palabra de Jesús que es como el agua que apaga la sed y nos ayuda a renovar las fuerzas para el camino de la construcción de otra sociedad posible.

 


Reflexiones Bíblicas. Febrero 2011

febrero 4, 2011

Red Ecuménica Bíblica Dominicana (REBIDOM)

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Reflexiones bíblicas semanales. Febrero 2011

 

 

USTEDES SON LA LUZ DEL MUNDO (A5ºO. 1-6/2/11)

 

INTRODUCCIÓN: Nos reunimos como hermanos y hermanas porque formamos parte de una de fe y compromiso que está llamada a ser sal y luz en medio de nuestros sectores, y de nuestros campos. Como comunidad de fe comprometida queremos colaborar a construir un Proyecto salvador y liberador en el cual debemos colaborar con todas nuestras fuerzas. Ese proyecto necesita también momentos de celebración y de fiesta. Por eso nos reunimos, como familia, como hermanos y hermanas, para celebrar la presencia de Jesús entre nosotros y nosotras.

 

Lect. Primer Testamento: Isaías 58,7-10. Compartirás tu pan con el hambriento

 

Introducción L.P.T:  El tercer Isaías (caps. 55-66) realizó su misión profética en el pueblo de Israel cuando éste regresó del exilio de Babilonia hacia el año 537 a.C. En medio de una situación social difícil, puesto que al regresar del exilio todo el país estaba en ruinas, el profeta invita a los seguidores de Dios a realizar una serie de acciones en beneficio de los/as hermanos/as más nece­sitados/as.

            Mientras muchos/as creyentes estaban muy preocupados/as en hacer ayu­nos, con el fin de agradar a Dios, el profeta les invita a realizar acciones de solidaridad en favor de los pobres, oprimidos y necesitados. De esta manera se presentarán como una luz en medio de la situación desastrosa de su pueblo.

 

Texto:   Compartirás tu pan con el hambriento, los pobres sin techo entrarán a tu casa, vestirás al que veas desnudo y no volverás la espalda a tu hermano. En­tonces tu luz surgirá como la aurora y tus heridas sanarán rápidamente. Tu recto obrar marchará delante de ti y la Gloria de Yahvé te seguirá por detrás. Entonces, si llamas a Yahvé, responderá. Cuando lo llames, dirá: `Aquí estoy.’

      Si en tu casa no hay más gente explotada, si apartas el gesto amenazante y las palabras perversas; si das al hambriento lo que deseas para ti y sacias al hombre oprimido; brillará tu luz en las tinieblas, y tu oscuridad se vol­verá como la claridad del mediodía.

 

Salmo de hoy: Yo tengo fe en el mundo de justicia que ya empieza a despertar

 

  1. 1.      Yo tengo fe que todo cambiará, que triunfará por siempre el amor. Yo tengo fe que siempre brillará; la luz de la esperanza no se apagará jamás.
  2. 2.      Yo tengo fe, yo creo en el amor; yo tengo fe, también mucha ilusión; porque yo sé, será una realidad, el mundo de justicia que ya empieza a despertar.
  3. 3.      Yo tengo fe; la gente cantará. Una canción de amor universal. Yo tengo fe, será una realidad; el mundo de justicia que ya empieza a despertar.

 

Lect. Evangélica: Mateo 5,13-16. Ustedes son la sal de la tierra y la luz del mundo

 

Introducción L. Ev.: Jesús invita a sus discípulas y discípulos a ser sal de la tierra y luz del mundo. Al mismo tiempo les invita a estar atentos/as para no perder el sabor, para no perder su propia identidad de cristianos/as. El compromiso de ser luz, en medio de las tinieblas del mundo, exige realizar acciones concretas de amor y de solidaridad en beneficio de los/as hermanos/as más necesitados/as. Y al contemplar estas obras buenas los hombres y mujeres podrán glorificar y alabar al Padre que está en los cielos.

 

Texto: En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos y discípulas: “Ustedes son la sal de la tierra. Y si la sal se vuelve desabrida, ¿con qué se le puede devolver el sabor?  Ya no sirve para nada sino para echarla a la basura o para que la pise la gente.

      Ustedes son luz para el mundo. No se puede esconder una ciudad edificada sobre un cerro. No se enciende una lámpara para esconderla en un tiesto, sino para ponerla en un candelero a fin de que alumbre a todos los de la casa. Así, pues, debe brillar su luz ante los hombres, para que vean sus buenas obras y glorifiquen al Padre de ustedes que está en los Cielos”.

 

 PARA EL DIALOGO COMUNITARIO

 

1.   ¿Por qué no debemos dar la espalda a la hermana o al hermano?

  1. 2.    ¿Por qué Jesús nos pide que seamos luz?

 

1. No dar la espalda al hermano    

            Los/as judíos que regresaban desde el exilio de Babilonia tenían la tentación que tienen muchos/as creyentes en el día de hoy: hacer una religión que promueva una relación con Dios en donde quede excluida la relación con el hermano y la hermana. Este tipo de religión es mucho más fácil. Por esto el profeta Isaías III declara a sus compatriotas, de una forma valiente y decidida, que no pueden relacionarse con Dios, dando la espalda a su hermano o hermana necesitados. Y es que ser discípulos/as de Dios, supone y exige una relación de armonía y de solidaridad con los/as hijos/as del mismo Padre.

            El otro o la otra no deben ser considerados como un cualquiera, sino como un hermano, como una hermana. Y darle la espalda al hermano o a la hermana es dársela al mismo Dios. Y es que todo padre o toda madre sufren cuando ven que sus hijos no se llevan bien.

            Como comunidad jesuánico-cristiana debemos entender bien el mensaje que nos deja la lectura de Is 58,7-10: no se puede ser creyen­te, dándole la espalda a los hermanos y a las hermanas, cerrándose en su propia carne como dice la primera lectura de hoy. Sólo desde una comunidad solidaria, que comparte lo que tiene y lo que es, se puede vivir la fe de una forma auténtica (Hch 2,42-47).    

 

2. Ser sal y ser luz

            Jesús usó una imagen muy iluminadora para definir la misión de sus discípulos y discípulas: ser sal y ser luz. Por lo demás sabemos que un poco de sal puede dar sabor a toda una olla de comida, y una buena luz puede iluminar a toda una casa.

            Jesús tuvo la conciencia de que no serían demasiadas las personas que le seguirían; por eso, comparó a su comunidad con el grano de sal que da sabor a toda una comida. También lo definió como “mi pequeño rebaño”

            Nos toca ser luz en medio de grandes situaciones de oscuridad. San Juan en su Evangelio nos dice como muchas veces los seres humanos preferimos apartarnos de Jesús, que es la luz, y nos quedamos en el mundo de las tinieblas: “Porque la luz llegaba al mundo, la luz verdadera que ilumina a todo hombre… Vino a su propia casa y los suyos no lo recibieron…” (Jn 1,9-11). Pero aunque esa luz no sea recibida por muchos (as), ella sigue realizando su trabajo iluminador, porque “la luz brilla en las tinie­blas y las tinieblas no pudieron vencer la luz” (Jn 1,5).

            Ser luz significa dar buenas obras de amor y de justicia. Llevando un estilo de vida así estamos dando gloria al Padre que está en los Cielos, que quiere nuestro bien y nuestra felicidad.

 

Para la oración de las y los participantes

  1. 1.    Para que los/as jesuánico-cristianos/as, como la sal con los alimentos, estemos siempre dentro del mundo como luz y no nos aislemos. Roguemos al Señor.
  2. 2.    Para que, como la sal, demos sabor a lo que nos rodea.
  3. 3.    Para que la Palabra que proclama cada comunidad de fe vaya acompañada por su testimonio y su compromiso con la causa de la justicia.

 

Oración final: Dios Madre nuestra y Padre nuestro, que por medio de Jesús nos has invitado a proclamar la Buena Nueva que él nos trajo; haz que los/as cristianos/as hagamos valer socialmente los valores del Evangelio en los/as que creemos, para que a nuestros/as hermanos/as les sea más fácil reconocer la presencia que ya tú tienes en todos/as ellos/as y así cumplamos con el mandamiento que nos dejó tu hijo de ser sal y  luz de la tierra. Por el mismo Jesucristo, nuestro compañero de camino. Amén.

ESCOGER EL CAMINO DE LA VIDA DIGNA (A6°O. 7-13/2/2011)

Introducción: Como seres humanos peregrinos tenemos que escoger cada día si vivimos bajo el dominio y el poder de los grupos dominantes de nuestra sociedad o si decidimos asumir un compromiso de transformación y recorrer el camino de la libertad comunitaria y social que nos conduce a la construcción de una vida digna, de una vida plena.

En ese camino de construcción de nuestra libertad la meditación de la Palabra salvadora de Jesús se convierte en luz para la vida cotidiana. 

 

Lect. Primer Testamento: Eclo 15,16-21. Escoger entre la vida y la muerte

 

Introducción L.P.T: El autor del libro del Eclesiástico expresa su fe en una divinidad que creó al ser humano al que dejó en libertad para escoger en el camino de la vida o de la muerte. Sin embargo espera que cada persona el camino que conduce a la vida plena, a la vida digna.

 

Texto: Fue Yahvé quien al principio hizo al ser humano, y le dejó en manos de su propia voluntad. Si tú quieres, guardarás los mandamientos; permanecer fiel es cosa tuya.

El te ha puesto delante fuego y agua, a donde quieras puedes llevar la mano. Ante los seres humanos está la vida y la muerte, lo que prefiera cada cual, se le dará.

Qué grande es la sabiduría de Yahvé; fuerte es su poder, todo lo ve. Sus ojos están sobre quienes le toman en cuenta; él conoce todas las obras del ser humano. A nadie ha mandado a ser malvado; a nadie ha dado licencia para pecar.

 

Salmo de hoy: Mano con mano vamos; codo con codo andamos, por el camino nuevo de la liberación.

  • ·         A defender nuestra tierra del voraz opresor, que nos quita el abrigo, que nos roba el sudor.
  • ·         A sembrar nuestros campos con semillas de historia; mártires de estas tierras son la resurrección.
  • ·         Al Jesús de los mil rostros, que camina con su pueblo, le ofrecemos las manos por la liberación.

 

Lect. Evangélica: Mt 5,17-37. La justicia del nuevo proyecto de vida

 

Introducción L. Ev.: En el texto que leemos hoy Jesús da a sus discípulos y discípulas varias recomendaciones para vivir una vida justa y solidaria. Todo lo enmarca dentro del Proyecto nuevo de vida que llamó “Reino de los Cielos”. Este proyecto está fundamentado en valores relacionales como el perdón, la atención a cada hermano, a cada hermana, la generosidad y la práctica religiosa coherente.

 

Texto:   En  aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulas y discípulos: Les digo que si su justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entrarán en el Reino de los Cielos.

Si, pues, al presentar tu ofrenda en el altar te acuerdas entonces de que una hermana o un hermano tuyo tiene algo que reprocharte, deja tu ofrenda allí, delante del altar, y vete primero a reconciliarte con tu hermano; luego vuelves y presentas tu ofrenda.

Han oído que se dijo: “Ojo por ojo y diente por diente”. Pues yo les digo, que no resistan al mal; antes bien, al que te abofetee en la mejilla derecha preséntale también la otra; al que quiera pleitear contigo para quitarte la túnica, déjale también el manto; y al que te obligue a andar un kilómetro, vete con él o ella dos. A quien te pida dale, al que desee que le prestes algo no le vuelvas la espalda.    

 

   

 

  PARA LA REFLEXION COMUNITARIA, FAMILIAR O PERSONAL

¿Cuál es la libertad que conduce al camino de la vida digna?

¿Cómo vivir la justicia que hace posible el surgimiento del Proyecto de Vida Digna?

 

 

 

 

  1. 1.       La libertad que conduce al camino de la vida

 

            La lectura del Eclesiástico nos presenta una realidad humana fundamental que hace relación al sentido de la vida y de nuestras actuaciones en la vida cotidiana: la posibilidad real de escoger el camino de la vida plena o el camino de la muerte.

Un problema fundamental es que mucha gente no tiene conciencia de la libertad que tiene para escoger el camino de la vida o el camino de la muerte. Sólo cuando desarrollamos esa conciencia moral, ética y ciudadana estamos en capacidad de hacer decisiones que comprometan la vida y la existencia toda.

            El libro del eclesiástico está planteando la libertad humana como una capacidad para escoger entre el camino de la vida o el camino de la muerte, el camino de la construcción de una vida familiar, comunitaria y popular fundamentada en los valores del amor, la justicia y la solidaridad o una vida orientada por el egoísmo que impide reconocer a la otra persona y sus necesidades fundamentales.

La vida sabia está en escoger el camino de la vida plena.

           

  1. 2.       La justicia que hace posible el surgimiento del Proyecto de Vida Digna

 

            Jesús, hablando a sus discípulos y discípulas les señala que si justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos no han entrado en la dinámica del Proyecto de Vida Digna, que, según el evangelio de Mateo, Jesús le llamaba “Reino de los Cielos”, y según los demás evangelistas: Marcos y Lucas, “Reino de Dios”.

Jesús conoce la vida de los escribas y fariseos. Es un grupo de personas que han se han convertido en maestros de la gente. Sin embargo es gente criticada por Jesús por ser hipócritas, por tener una práctica de vida muy alejada de sus prédicas y propuestas. Las discípulas y discípulos de Jesús están llamados y llamadas a asumir una nueva forma de ver la vida y los acontecimientos.

            Un elemento que caracteriza el proyecto de vida digna que propone Jesús es la vivencia y la práctica de la Justicia, del perdón y la solidaridad. Estos tres valores deben fundamentar la práctica cotidiana de las y los discípulos de Jesús.

 

 

Para la oración de las y los participantes:

 

  • ·         Para que sepamos escoger el camino que conduce a la vida plena. Roguemos.
  • ·         Para que la justicia y la solidaridad sean el fundamento de nuestras relaciones cotidianas. Roguemos.
  • ·         Para que mostremos coherencia entre nuestras creencias, nuestro discurso y nuestras prácticas cotidianas.

 

Exhortación final: Hemos recibido del MAESTRO  la invitación a fundamentar nuestra vida en los valores de la libertad, la justicia y la solidaridad. Ese es el camino que conduce a la vida plena y al compromiso con la transformación de nuestro entorno familiar, comunitario y nacional.

 

AMARAS A TU PROJIMO/A MAS QUE A TI MISMO/A (A7°O. 14-20/2/2011).

 

Introducción: Jesús propone una nueva forma de relacionarse entre los seres humanos fundamentada en el valor del amor que permite establecer relaciones de confianza, cercanía, y respeto con todos los seres humanos del entorno.

Ese nuevo estilo de vida se caracteriza por la solidaridad con el hermano o hermana más empobrecido y excluido. Es, por tanto, un amor que devuelve la dignidad a quien la sociedad o la comunidad han excluido. 

 

Lect. Primer Testamento: Lv 19,1-2.17-18.  No oprimirás a tu prójimo.

 

Introducción L.P.T: En el texto del libro del Levítico que leemos se presenta al dios Yahvé hablando con Moisés y dando a través de él normas de comportamiento para el pueblo de Israel.  Entre las recomendaciones les invita a buscar la mejora continua de la persona y la sociedad, mediante la solidaridad con las y los oprimidos y excluidos.

 

Texto: Habló Yahvé a Moisés, diciendo: Habla a toda la comunidad de las hijas e hijos de Israel y diles: “Sean santas y santos, porque yo, Yahvé, su Dios, soy santo”.

Cuando recojan sus cosechas de trigo no lo cortarán hasta la última esquina de tu tierra. Tampoco recogerás de tu huerto los frutos caídos; los dejarás para el pobre y el forastero.

No oprimirás a tu prójimo, no lo despojarás. No retendrás el salario del jornalero hasta el día siguiente.

No odies en tu corazón a tu hermano o hermana, pero corrige a tu prójimo para que no te cargues con pecado por su causa. No te vengarás ni guardarás rencor contras los hijos e hijas de tu pueblo. Amarás a tu prójimo como a ti mismo, como a ti misma.

 

Salmo de hoy: Feliz la gente que vive y que siente en su vida el amor

 

  • ·         Los que tienen y nunca se olvidan a otras personas les falta; quienes nunca usaron la fuerza, sino la razón; quienes dan una mano y ayudan a quienes han caído.
  • ·         Quienes ponen en todas las cosas amor y justicia, quienes nunca sembraron el odio, tampoco el dolor, quienes dan  no piensan jamás en su recompensa.
  • ·         Quienes son generosos/ y dan de su pan un pedazo; quienes siempre traban pensando en un mundo mejor; quienes están liberados y liberadas de todas sus ambiciones.

 

Lect. Evangélica: Mt 5,38-48. Un amor que no tiene límites

 

Introducción L. Ev.: Jesús propone a sus discípulos y discípulas una nueva ética para el comportamiento. Esa nueva ética está fundamentada en el mandamiento nuevo del amor, que llega incluso a buscar el bienestar de quienes nos odian, nos persiguen o buscan hacernos daño.

 

Texto: En  aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulas y discípulos:   Han oído que se dijo: “Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo”.  Pues yo les digo: Amen a sus enemigos y enemigas y rueguen por las y los que le persigan, para que sean hijas e hijos de su Padre celestial, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y llover sobre personas justas e injustas. Porque si aman a las y los que les aman, ¿qué recompensa van a tener? ¿No hacen eso mismo también la gente sin fe? Ustedes, pues, sean perfectos y perfectas como es perfecto su Padre celestial.                                            

                                          

        

      PARA LA REFLEXION COMUNITARIA, FAMILIAR O PERSONAL

 

1.  ¿Por qué el mandamiento nuevo del amor exige nuevas relaciones laborales?

2. ¿Por qué el mandamiento del amor no establece límites de personas?

 

 

  1. 1.      Relaciones laborales fundamentadas en la justicia y el respeto

 

            La comunidad judía recordaba como un elemento fundamental de su historia que había estado esclavizada en Egipto, tierra de la esclavitud y la opresión, y que había sido liberada de allí por medio de la organización, popular, y el liderazgo de Moisés con la ayuda del dios Yahvé.

Ese pueblo que recordaba que sus antepasados habían salido de la tierra de la esclavitud tenía la tentación de establecer entre ellos y ellas las mismas situaciones de opresión e injusticia que se habían vivido en Egipto.

            El pueblo de Israel había construido un estado tribal descentralizado, en donde el poder estaba repartido y descentralizado y en donde la producción agrícola estaba al servicio de las necesidades de la familia. Ese proyecto de una sociedad justa se fue debilitando por la implantación de la monarquía. Es por eso que los profetas se convierten en una conciencia crítica que recuerdan a gobernantes y a patrones que no deben reproducir las relaciones de opresión y de dominio que habían existido en la esclavitud de Egipto. Por eso el tratar bien a las y los obreros o compartir con los más empobrecidos los frutos de la cosecha se consideró un signo de una vida religiosa comprometida.

            Hoy, como ayer, en nuestra tierra siguen existiendo unas relaciones laborales injustas. Los patrones, por lo general, se quedan con la mayor parte del sudor obrero, sin que los salarios puedan cubrir las necesidades fundamentales de las personas asalariadas. Es por eso que las palabras del Levítico y la invitación a liberarse de las situaciones de opresión e injusticia siguen teniendo toda su validez para el día de hoy.

 

  1. 2.      Un mandamiento que no tiene límites

 

            Mientras que muchas religiones hacen consistir sus prácticas en ritos vacíos, la propuesta de Jesús está basada en el mandamiento nuevo del amor sin límites. El amor de puertas abiertas se convierte entonces en un distintivo de quienes se ponen en la escuela de Jesús.

            Ya que el amor jesuánico-cristiano no tiene límites se expresa en el cariño, el respeto y la solidaridad con quien está cerca, pero también con quien está lejos, o con quien tiene dificultades con nosotros o nosotras o con quien hemos tenido conflictos, o quien nos ha herido y nos ha hecho mal, sea intencionalmente o no.

            Un rasgo del amor propuesto por Jesús es que establece una nuevas relaciones con quien son nuestros enemigos o adversarios. Es un amor que busca ayudar a cambiar el opresor, a quien nos hace daño. Esto requiere nuevas estrategias para ayudar a esas personas a reconocer su error, a cambiar y así establecer nuevas relaciones humanas a los diferentes niveles: familiar, comunitario, social.

 

Para la oración de las y los participantes:

 

  • ·         Para que seamos capaces de trabajar por el establecimiento de relaciones laborales justas y solidarias. Roguemos.
  • ·         Para que podamos amar a todas las personas sin distinción de edad, sexo o cultura. Roguemos.
  • ·         Para que sepamos superar los límites y condicionamientos personales y sociales en la demostración de nuestro amor a todas las personas y en especial a las y los más débiles y excluidos sociales. Roguemos.

 

 

Exhortación final: Hemos recibido la invitación a establecer relaciones de amor a los diferentes niveles; tanto en las relaciones interpersonales, como en las relaciones laborales. Se trata de un amor sin límites que da un nuevo sentido a la vida y al caminar.

Servir a la causa de la justicia y no a los acaparadores del poder y del dinero (A8ºO. 21-28/2/2011).

 

Introducción: En la reflexión bíblica de esta semana se nos invita a tomar conciencia del proyecto de vida y de justicia en el que estamos envueltos/as, como expresión de nuestro compromiso con el Proyecto ético-político propuesto en el evangelio de Jesús.

Que esta celebración y la Palabra que inspirará nuestro diálogo nos fortalezcan en la tarea de la re-construcción de la esperanza, en medio de una sociedad en la que hay tantas personas necesitadas de referente ético y de compromiso con la causa de los sectores más excluidos y empobrecidos.

 

Lect. Primer Testamento: Isaías 49,13-19. La alegría por el regreso a la tierra

 

Introducción L.P.T:   En el contexto de la vuelta de un grupo de judíos y judías, que estaban desterrados en Babilonia, a la tierra de Palestina, el profeta Isaías, hablando en nombre del Dios Yavé, invita a las y los habitantes de Jerusalén (Sión), así como al cielo y a la tierra a alegrarse porque con el retorno de los/as desterrados/as ha comenzado una nueva etapa en la vida del pueblo. Esta vuelta es considerada por el pueblo como una demostración de la intervención y de la fidelidad de su Dios.

 

Texto: ¡Cielo, grita de alegría! ¡Tierra, llénate de gozo! ¡Montañas, lancen gritos de felicidad! Porque el Señor ha consolado a su pueblo, ha tenido compasión de él en su aflicción.

            “Sión decía: ‘El Señor me abandonó, mi Dios se olvidó de mí.’ Pero ¿acaso una madre olvida o deja de amar a su propio hijo o a su propia hija? Pues aunque ella la o lo olvide, yo no te olvidaré.

Yo te llevo grabada en mis manos, siempre tengo presentes tus murallas. Los que te reconstruyen van más de prisa que los que te destruyeron; ya se han ido los que te arrasaron.

            Levanta los ojos y mira alrededor, mira cómo se reúnen todos y todas y vuelven hacia ti.  “Yo, el Señor, juro por mi vida que todos ellos serán como joyas que te pondrás, como los adornos de una novia.

            Tu país estaba en ruinas, destruido, arrasado; pero ahora tu territorio será pequeño para tus habitantes. Los que te destruyeron están lejos.

            Los hijos que dabas por perdidos te dirán al oído: ‘Este país es demasiado pequeño para nosotros y nosotras; haznos lugar para vivir.’

            Y tú dirás en tu interior: ‘ ¿Quién me ha dado estos hijos e hijas? Yo no tenía hijos ni hijas, ni podía tenerlos/as; estaba desterrada y apartada, ¿quién los/as crió? Me habían dejado sola, ¿de dónde vinieron?’ ”

            El Señor dice: “Voy a dar órdenes a las naciones; voy a dar una señal a los pueblos para que traigan en brazos a tus hijos, y a tus hijas las traigan sobre los hombros

 

  • ·         Salmo de hoy: Yo volverá a cantar al amor y a la esperanza

 

  1. 1.    Cuando los fríos se acerquen, las flores se morirán; pero con la primavera renacerán.
  2. 2.    Quizás me veas llorar, cuando un amigo se va; la muerte lleva a los míos, pero sé que volverán.
  3. 3.    Quizás me veas sufriendo por amor a los demás; quizás me veas gritando que el pobre no tiene pan.

 

Lect. Evangélica: Mateo  6,24-34. Busquen el Reino y la Justicia y se les darán también las demás cosas

 

Introducción L. Ev.: En el evangelio que leemos hoy, como parte del llamado “sermón del monte”, Jesús da unas instrucciones ético-políticas importantes para la vida y la praxis de sus discípulos y discípulas. En medio de una sociedad en la que las riquezas se habían convertido en una divinidad para muchas personas, se invita a las y los seguidores del evangelio jesuánico-cristiano a enrolarse en la construcción de un proyecto de sociedad en donde las necesidades básicas de las personas estén satisfechas, y en donde la preocupación por las necesidades cotidianas no impidan la lucha por satisfacer el hambre de justicia, equidad y solidaridad que están en lo profundo del corazón humano.

           

Texto:   En aquel tiempo decía Jesús a sus discípulos y discípulas: “Nadie puede servir a dos amos, porque odiará a uno y querrá al otro, o será fiel a uno y despreciará al otro. No se puede servir a Dios y a las riquezas.

“Por lo tanto, yo les digo: No se preocupen por lo que han de comer o beber para vivir, ni por la ropa que necesitan para el cuerpo. ¿No vale la vida más que la comida y el cuerpo más que la ropa? Miren las aves que vuelan por el aire: no siembran ni cosechan ni guardan la cosecha en graneros; sin embargo, el Padre de ustedes que está en el cielo les da de comer. ¡Y ustedes valen más que las aves! En todo caso, por mucho que uno se preocupe, ¿cómo podrá prolongar su vida ni siquiera una hora?

“¿Y por qué se preocupan ustedes por la ropa? Fíjense cómo crecen los lirios del campo: no trabajan ni hilan. Sin embargo, les digo que ni siquiera el rey Salomón, con todo su lujo, se vestía como uno de ellos. Pues si Dios viste así a la hierba, que hoy está en el campo y mañana se quema en el horno, ¡con mayor razón los vestirá a ustedes, gente falta de fe! Así que no se preocupen, preguntándose: ‘¿Qué vamos a comer?’ o ‘¿Qué vamos a beber?’ o ‘¿Con qué vamos a vestirnos?’ Todas estas cosas son las que preocupan a los paganos, pero ustedes tienen un Padre celestial que ya sabe que las necesitan. Por lo tanto, pongan toda su atención en el reino de los cielos y en hacer lo que es justo ante Dios, y recibirán también todas estas cosas. No se preocupen por el día de mañana, porque mañana habrá tiempo para preocuparse. Cada día tiene bastante con sus propios problemas.

 

PARA EL DIALOGO COMUNITARIO

 

  1. 1.      ¿Cómo no preocuparse por el alimento y por las necesidades básicas de cada día?
  2. 2.      ¿Cómo buscar el Reino de Dios y la justicia?

 

  1. 1.      La preocupación por el alimento y las necesidades de cada día

 

            Quien lea el evangelio de hoy con ojos críticos descubrirá que se está proponiendo algo que es necesario entenderlo en su justo sentido, pues se presta a malas interpretaciones. Jesús habla de no preocuparse demasiado por el alimento diario, ni por el vestido, pues así como Dios alimenta y viste a las aves del cielo, así mismo lo hará con las personas.

         La recomendación de Jesús creemos que debe ser entendida en el marco de su invitación a no imitar a aquellas personas que han hecho de las riquezas su Dios y viven preocupados excesivamente por el alimento y la ropa de cada día.

            A las mayorías empobrecidas de nuestros países caribeños y latinoamericanos no podemos decirles que no se preocupen del alimento diario y de las necesidades básicas, porque una divinidad se encargará de buscarles el alimento. De hecho ni siquiera las aves del cielo comen si no se buscan lo necesario para sobrevivir. 

            En una situación de crisis alimentaria a nivel de nuestros países caribeños y latinoamericanos y del mundo entero, la preocupación por el alimento se convierte en un compromiso de cada día. La invitación de Jesús podríamos entenderla en el sentido de que es necesario preocuparse, en primer lugar, por las causas que provocan la acumulación de los bienes y de los alimentos en pocas manos, que obliga a muchas personas a trabajar cada vez más para obtener los mismos alimentos para ellas y sus familiares.

 

  1. 2.      La búsqueda del Proyecto de Vida y la satisfacción de las necesidades básicas

 

            Jesús invita a sus seguidores y seguidoras a enrolarse en el Proyecto de vida en plenitud que él llamó, según la cultura de su tiempo, “Reino de Dios”.

A quienes habían hecho de la vida religiosa un proyecto en el que el ser humano no tenía que asumir responsabilidades, pues se creía que todo lo hacía la divinidad, se les invita a involucrarse en un proyecto, que es don, pero que es, sobre todo, tarea cotidiana de construcción y de lucha esforzada.

            Quienes no se han dejado seducir por las divinidades del dinero y del poder, sino que intentan construir una sociedad de hermanos y hermanas, en donde se pueda vivir con dignidad, saben que como consecuencia de las luchas comunitarias por conseguir mejores condiciones de vida también ellos y ellas pueden llegar a vivir un estilo de vida en donde las preocupaciones por la comida de cada día no le hagan emplear todas sus energías, pues están convencidos que luchando por la causa del Proyecto del Reino y su justicia, que implica la lucha por la construcción de una sociedad justa, podrán satisfacer el hambre más profunda, el hambre de la justicia, la sed de libertad,  y la construcción de relaciones de amor solidario.

 

Para la oración de las y los fieles:

 

  • ·         Para que las y los cristianos sepamos impulsar proyectos que ayuden a re-crear la esperanza en la construcción de un proyecto de vida alternativo para nuestras comunidades. Roguemos.
  • ·         Para que sepamos considerarnos como servidores y servidoras de un proyecto de vida digna para todos y todas. Roguemos.
  • ·         Para que la lucha diaria por conseguir mejores condiciones de vida no nos impida descubrir la necesidad de construir proyectos comunitarios y colectivos que colaboren en la construcción de una sociedad más equitativa y justa.

 

Oración final: Dios de bondad y de misericordia que nos invitas a reconstruir la esperanza aun en los momentos más difíciles; ayúdanos a mantener la capacidad de servicio y de lucha. Danos capacidad de resistencia y de creatividad para descubrir cuál es el aporte que debemos y podemos dar en nuestras comunidades, en nuestro país, en nuestra América Latina y el Caribe, para ir construyendo otras sociedades posibles. Amén.

 

                       

 

 

 

 

 


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